{"id":37691,"date":"2023-10-04T21:14:52","date_gmt":"2023-10-04T19:14:52","guid":{"rendered":"https:\/\/correspondenciadeprensa.com\/?p=37691"},"modified":"2023-10-04T21:14:52","modified_gmt":"2023-10-04T19:14:52","slug":"honduras-el-pais-donde-el-metodo-bukele-fracaso-beatriz-guillen","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/correspondenciadeprensa.com\/?p=37691","title":{"rendered":"Honduras &#8211; El pa\u00eds donde el \u00abm\u00e9todo Bukele\u00bb fracas\u00f3. [Beatriz Guill\u00e9n]"},"content":{"rendered":"\n<p class=\"has-text-align-right wp-block-paragraph\"><sub>Un miembro de la Polic\u00eda Militar del Orden P\u00fablico, frente al Centro Femenino de Adaptaci\u00f3n Social (Cefas), en el departamento de T\u00e1mara, en Honduras.M\u00f3nica Gonz\u00e1lez Islas<\/sub><\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-color has-link-color wp-elements-1 wp-block-paragraph\" style=\"color:#020000\"><strong>La presidenta Xiomara Castro decret\u00f3 hace 10 meses un estado de excepci\u00f3n inspirado en El Salvador. Los asesinatos han bajado, pero contin\u00faa el control de las pandillas y los grupos de narcotraficantes. Las denuncias por torturas crecen en las c\u00e1rceles, ahora bajo control militar<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-color has-link-color wp-elements-2 wp-block-paragraph\" style=\"color:#020000\"><strong>Beatriz Guill\u00e9n, desde Tegucigalpa *<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-color has-link-color wp-elements-3 wp-block-paragraph\" style=\"color:#020000\"><strong><a href=\"https:\/\/elpais.com\/internacional\/2023-10-03\/honduras-un-intento-fallido-de-replicar-el-metodo-bukele.html\">El Pa\u00eds<\/a>, 3-10-2023 <\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-color has-link-color wp-elements-4 wp-block-paragraph\" style=\"color:#020000\"><strong><a href=\"https:\/\/correspondenciadeprensa.com\/\">Correspondencia de Prensa<\/a>, 4-10-2023<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-justify has-text-color has-link-color wp-elements-5 wp-block-paragraph\" style=\"color:#020000\">Lo primero que sinti\u00f3 Lorenza Ramos al bajarse del cami\u00f3n fue el olor a carne quemada. Despu\u00e9s fue el humo: negro, denso, como un bramido que sal\u00eda de la c\u00e1rcel. Corri\u00f3. Ah\u00ed dentro estaba su hija. Eran casi las nueve de la ma\u00f1ana del 20 de junio y 46 reclusas estaban siendo asesinadas al interior del penal de T\u00e1mara, Honduras, en la peor masacre de la historia en una prisi\u00f3n de mujeres. El ataque, con fusiles, machetes y gasolina, ocurri\u00f3 a manos de una pandilla en un pa\u00eds que llevaba meses bajo un estado de excepci\u00f3n. Era la embestida definitiva contra el Gobierno de Xiomara Castro, asediado por las cr\u00edticas de inseguridad y la presi\u00f3n de las \u00e9lites empresariales. Mientras 46 mujeres mor\u00edan, los viejos engranajes de la maquinaria criminal segu\u00edan girando.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-justify has-text-color has-link-color wp-elements-6 wp-block-paragraph\" style=\"color:#020000\">Ramos aguarda su turno en T\u00e1mara con una bandejita de carne guisada, frijoles y pl\u00e1tano frito. Han pasado dos meses del ataque de las reclusas de Barrio 18 y, como cada s\u00e1bado en la ma\u00f1ana visita a Lidesme, que tiene 33 a\u00f1os y lleva los \u00faltimos cuatro en la c\u00e1rcel. Su hija sobrevivi\u00f3. Durante el infierno trep\u00f3 los muros para evitar las cuchilladas, los disparos y las llamas. Desde ah\u00ed, desde lo alto, cuenta su madre, se cay\u00f3 y se descompuso el hombro. Todav\u00eda no se lo arreglan. Ramos dice que no entiende, porque ella no subi\u00f3 a los muros del penal para escaparse, sino \u201cpara salvarse\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-justify has-text-color has-link-color wp-elements-7 wp-block-paragraph\" style=\"color:#020000\">Nadie en Honduras cree que la matanza de T\u00e1mara fuera una casualidad. Tampoco las consecuencias. Oblig\u00f3 a Castro a dar un giro de tuerca al r\u00e9gimen de excepci\u00f3n: destituy\u00f3 al ministro de Seguridad y a otra decena de funcionarios, dio marcha atr\u00e1s en una de las primeras medidas que hab\u00eda tomado al entrar al Ejecutivo y devolvi\u00f3 el control de las prisiones a los militares, anunci\u00f3 la construcci\u00f3n de una c\u00e1rcel de m\u00e1xima seguridad en una isla para aislar por completo a los pandilleros y public\u00f3 en Twitter las im\u00e1genes de presos sometidos en ropa interior.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-justify has-text-color has-link-color wp-elements-8 wp-block-paragraph\" style=\"color:#020000\">Todo apuntaba en la misma direcci\u00f3n: Honduras estaba dispuesto a bukelizarse.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-justify has-text-color has-link-color wp-elements-9 wp-block-paragraph\" style=\"color:#020000\">Mencionar el modelo del salvadore\u00f1o Nayib Bukele en el vecino pa\u00eds centroamericano es muy efectivo. Hasta ahora, incluso en pleno estado de excepci\u00f3n, muchos hondure\u00f1os resumen la vida en Tegucigalpa, la capital, como una prisi\u00f3n al aire libre. Los asaltos y los secuestros son diarios, hay puestos de taxis que pagan cuota de extorsi\u00f3n hasta a siete grupos distintos, las farmacias avisan de que el dinero se guarda en una b\u00f3veda de la que los empleados no tienen llave, las avenidas est\u00e1n llenas de carros con vidrios tintados y los altos barrios siguen controlados por las pandillas.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-justify has-text-color has-link-color wp-elements-10 wp-block-paragraph\" style=\"color:#020000\">La nota roja narra de forma diaria las matanzas en el pa\u00eds: son cuatro, son cinco, es una familia entera. Han matado a 23 transportistas en nueve meses. El primer crimen contra ambientalistas en 2023 ocurri\u00f3 en Honduras \u2014Jairo Bonilla y Aly Dom\u00ednguez, quienes defend\u00edan el r\u00edo Guapinol frente a una minera\u2014 y desde entonces ya van ocho asesinados. Todos los cr\u00edmenes ocurrieron dentro de un estado de excepci\u00f3n, donde el 90% de los homicidios queda impune.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-color has-link-color wp-elements-11 wp-block-paragraph\" style=\"color:#020000\"><strong>El teatro y el Gobierno<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-justify has-text-color has-link-color wp-elements-12 wp-block-paragraph\" style=\"color:#020000\">\u201cEl infierno de Xiomara\u201d, grita una pintada en uno de los principales bulevares de Tegucigalpa, \u201cqueremos operativos contra los mareros\u201d. Al asumir la presidencia, Xiomara Castro tom\u00f3 una decisi\u00f3n sin precedentes: le quit\u00f3 la seguridad al Ej\u00e9rcito. Quer\u00eda robustecer a la polic\u00eda, un cuerpo poco efectivo, falto de personal y sin credibilidad entre la poblaci\u00f3n. El experimento no tuvo tiempo de cuajar. \u201cNo es casualidad\u201d, dice el periodista de investigaci\u00f3n Jared Olson, \u201cque llegue una mujer reformista, que no es perfecta \u2014tambi\u00e9n tiene acusaciones de corrupci\u00f3n\u2014, pero que dice que va a cambiar cosas y que entonces se dispare la violencia\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-justify has-text-color has-link-color wp-elements-13 wp-block-paragraph\" style=\"color:#020000\">El 6 de diciembre de 2022, tras una aguda crisis por las extorsiones al sector de transporte, Castro se traga la primera incongruencia y decreta el estado de excepci\u00f3n en la mitad del pa\u00eds, que incluye las grandes ciudades y los municipios m\u00e1s violentos. Suspende garant\u00edas constitucionales, como la libertad de circulaci\u00f3n y de asociaci\u00f3n, y permite registros y detenciones sin orden judicial con el objetivo declarado de facilitar la investigaci\u00f3n de los delitos. Lo ha prorrogado, de momento, hasta el 6 de octubre.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-justify has-text-color has-link-color wp-elements-14 wp-block-paragraph\" style=\"color:#020000\">La Secretar\u00eda de Seguridad, que hace peri\u00f3dicamente una publicaci\u00f3n con los logros de la medida, destaca que hasta julio de 2023 se han registrado 375 homicidios menos que en el mismo per\u00edodo del a\u00f1o pasado. Es un hecho: Honduras tiene ahora la tasa m\u00e1s baja de asesinatos desde hace 18 a\u00f1os y, aun as\u00ed, se mantiene como la segunda m\u00e1s alta de Latinoam\u00e9rica, solo por detr\u00e1s de Venezuela.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-justify has-text-color has-link-color wp-elements-15 wp-block-paragraph\" style=\"color:#020000\">\u201cLos que hemos estudiado el fen\u00f3meno creemos que no va a bajar mucho m\u00e1s, porque responde a un modelo de disuasi\u00f3n y control, se prioriza el uso de la fuerza\u201d, apunta el analista de seguridad Leonardo Pineda, \u201cpero no se atacan las ra\u00edces de la violencia per se: la falta de acceso a la salud, a la educaci\u00f3n, a un medio digno de vida\u201d. De hecho, en el principal sondeo de opini\u00f3n, de la firma ERIC-SJ, realizado en julio, la inseguridad es la tercera preocupaci\u00f3n de la poblaci\u00f3n, muy por detr\u00e1s de la crisis econ\u00f3mica y la falta de empleo. La uni\u00f3n de las tres causas empuja el torrente de migrantes hondure\u00f1os: alrededor de un mill\u00f3n de personas ha salido del pa\u00eds, el 10% de la poblaci\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-justify has-text-color has-link-color wp-elements-16 wp-block-paragraph\" style=\"color:#020000\">En este marco, casi la mitad de los ciudadanos est\u00e1 de acuerdo con el estado de excepci\u00f3n, seg\u00fan una encuesta de la Asociaci\u00f3n para una Sociedad m\u00e1s Justa (ASJ), pero el 77% dice sentirse igual o m\u00e1s inseguro de que antes de que estuviera vigente. Ah\u00ed est\u00e1 la clave, apuntan las personas consultadas por EL PA\u00cdS: el estado de excepci\u00f3n existe sobre el papel, pero no ha cambiado, ni para bien ni para mal, la vida diaria de la poblaci\u00f3n. \u201cSe ha tratado de seguir esta moda de Nayib Bukele, pero Honduras no est\u00e1 lista para una cosa as\u00ed\u201d, dice Pineda. Esa afirmaci\u00f3n la repiten expertos, periodistas, ciudadanos y hasta una exintegrante de las pandillas.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-justify has-text-color has-link-color wp-elements-17 wp-block-paragraph\" style=\"color:#020000\">En el centro de la respuesta, los mapas. Honduras tiene una posici\u00f3n geogr\u00e1fica clave en el centro del istmo centroamericano, con fronteras terrestres con Guatemala, El Salvador y Nicaragua. \u201cEs un pa\u00eds clave para el narcotr\u00e1fico en el hemisferio. El Salvador es solo un pedacito de tierra que se puede evitar, pero para llevar coca\u00edna desde Venezuela hasta M\u00e9xico tienes que ir por Honduras\u201d, afirma Olson, que lleva cuatro a\u00f1os investigando la corrupci\u00f3n y la seguridad del pa\u00eds.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-justify has-text-color has-link-color wp-elements-18 wp-block-paragraph\" style=\"color:#020000\">Adem\u00e1s, El Salvador es un territorio cinco veces m\u00e1s peque\u00f1o, con casi el triple de polic\u00edas y el doble de militares que Honduras. \u201cLog\u00edsticamente hablando es un problema\u201d, dice Pineda. Honduras tiene una de las concentraciones de polic\u00edas m\u00e1s bajas del continente, 1,8 por cada 1.000 habitantes; Panam\u00e1, por ejemplo, tiene 5,9, y la ONU recomienda tres. \u201cTenemos un d\u00e9ficit aproximado de unos 17.000 polic\u00edas en el pa\u00eds. Incluso en 2022 hubo una ca\u00edda en el ingreso. Los j\u00f3venes no quieren ser polic\u00edas\u201d, a\u00f1ade el director de seguridad de ASJ, Nelson Casta\u00f1eda. Patricia \u2014nombre ficticio\u2014, que trabaj\u00f3 con la Mara Salvatrucha-13, lo resume as\u00ed: \u201c<a href=\"https:\/\/elpais.com\/internacional\/2023-08-20\/el-autoritarismo-de-nayib-bukele-contagia-la-politica-latinoamericana.html\"><em>No es lo mismo controlar una casa que controlar 20<\/em><\/a>\u2033.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-justify has-text-color has-link-color wp-elements-19 wp-block-paragraph\" style=\"color:#020000\">Hay algo m\u00e1s. Unas ra\u00edces que se adentran en el complejo funcionamiento de un pa\u00eds que no se sacude la etiqueta de narcoestado. \u201cEs m\u00e1s f\u00e1cil en El Salvador acabar con los mareros porque no sirven, pero en Honduras es diferente. Los cuerpos de seguridad est\u00e1n manejando much\u00edsimo dinero del narcotr\u00e1fico y no quieren acabar totalmente con los mareros, porque son \u00fatiles, los usan para masacres, asesinatos\u201d, afirma Olson, que vive en Ciudad de M\u00e9xico, donde ha tenido que huir a ra\u00edz de sus investigaciones, \u201cmientras los dejan operar, abandonan a comunidades a su suerte, por meses enteros, a\u00f1os\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-color has-link-color wp-elements-20 wp-block-paragraph\" style=\"color:#020000\"><strong>Las pandillas y los militares<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-justify has-text-color has-link-color wp-elements-21 wp-block-paragraph\" style=\"color:#020000\">Es apenas un muchacho. Lleva lentes grandes, gorrito veraniego y tenis de marca. Desde su puesto en la pulper\u00eda tiene una vista privilegiada de Tegucigalpa. En Honduras los llaman banderas, en M\u00e9xico, halcones. Su labor es vigilar: qui\u00e9n entra y c\u00f3mo entra, modelo, placa y color de carro, si tiene permiso o no para recorrer estas calles mal asfaltadas, a qu\u00e9 viene y cu\u00e1ndo se va. Est\u00e1 tranquilo, si tiene dudas llama o manda un audio. En esta colonia controlada por la MS-13, \u00e9l forma parte de los que mandan.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-justify has-text-color has-link-color wp-elements-22 wp-block-paragraph\" style=\"color:#020000\">Nada parece haber cambiado mucho en el reparto de los barrios desde que entr\u00f3 en vigor el estado de excepci\u00f3n. Al menos, no en la pr\u00e1ctica. Las reglas siguen siendo las reglas. En las altas comunidades de la capital hondure\u00f1a no puedes entrar sin invitaci\u00f3n, si vas en auto, llevas los vidrios bajados y haces un cambio de luces, si conduces moto, el casco levantado que se vea el rostro, el tel\u00e9fono guardado o enfocando hacia abajo, no preguntas, no sacas informaci\u00f3n. Los errores se pagan.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-justify has-text-color has-link-color wp-elements-23 wp-block-paragraph\" style=\"color:#020000\">Desde el estado de excepci\u00f3n, son muchos los que como \u00e9l aparecen despu\u00e9s en la prensa como imagen del \u00e9xito de operativos especiales. La Secretar\u00eda de Seguridad presume en su informe de que hasta el 19 de julio hab\u00edan detenido a m\u00e1s de 1.300 personas, unas 500 presuntamente relacionadas con las maras y las pandillas. A la gran mayor\u00eda se los llevaron por delitos por tr\u00e1fico de drogas, a otras 250 por extorsi\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-justify has-text-color has-link-color wp-elements-24 wp-block-paragraph\" style=\"color:#020000\">Sin embargo, seg\u00fan datos de la Asociaci\u00f3n para la Justicia, menos de la mitad de estos \u00faltimos han sido judicializados, solo 84. A la mayor\u00eda los arrestan y los sueltan. \u201cLos llevan al juzgado y no pueden demostrar los delitos, porque hay muchas carencias en la investigaci\u00f3n y no funciona, por el ejemplo, el sistema de identificaci\u00f3n de bal\u00edstica y tienen que soltarlos o tenerlo presos sin condena, que es igual de malo. El universo de capturados se ha convertido m\u00e1s en una medida de presi\u00f3n y represi\u00f3n, para hacer propaganda de \u2018estamos haciendo algo contra la inseguridad\u201d, apunta Pineda.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-justify has-text-color has-link-color wp-elements-25 wp-block-paragraph\" style=\"color:#020000\">Las maras son el enemigo perfecto en el imaginario p\u00fablico. \u201cSon el enemigo creado, representan todos los males. Lo hemos dicho con investigaciones desde 2004, las maras son un brazo sicarial y ejecutivo de las c\u00fapulas empresariales, pol\u00edticas y militares. Sirven de carne de ca\u00f1\u00f3n y son la excusa perfecta para un estado de emergencia\u201d, dice con rotundidad la periodista de investigaci\u00f3n Wendy Funes. \u201cNo puedes entender la violencia en Honduras si solo est\u00e1s viendo la parte m\u00e1s abajo: las maras no habr\u00edan podido existir sin autorizaci\u00f3n oficial\u201d, contin\u00faa su colega Jared Olson.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-justify has-text-color has-link-color wp-elements-26 wp-block-paragraph\" style=\"color:#020000\">Las afirmaciones de los periodistas se enmarcan en un pa\u00eds cuyo \u00faltimo presidente, Juan Orlando Hern\u00e1ndez, est\u00e1 preso en Nueva York por narcotr\u00e1fico, acusado de facilitar el ingreso de toneladas de coca\u00edna a territorio estadounidense y de recibir millones de d\u00f3lares de organizaciones criminales de su pa\u00eds y M\u00e9xico, entre ellas del sanguinario Cartel de Sinaloa.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-justify has-text-color has-link-color wp-elements-27 wp-block-paragraph\" style=\"color:#020000\">\u201cEl problema del narcotr\u00e1fico no se fue con Juan Orlando, se qued\u00f3 aqu\u00ed. Los narcotraficantes est\u00e1n usando a las pandillas como brazo armado, como sicarios\u201d, apunta Pineda. Pero los periodistas van m\u00e1s all\u00e1, no son solo los c\u00e1rteles, sino las instituciones. \u201cHay intercambio entre el Estado y el crimen organizado. Est\u00e1n muy mezclados, se usan uno al otro para sus propios intereses. Especialmente el Ej\u00e9rcito, que manipula a las maras como piezas de ajedrez\u201d. \u00bfCu\u00e1l es el punto de colusi\u00f3n entre el Estado y los delincuentes? Las c\u00e1rceles. Xiomara Castro se las quit\u00f3 a los militares, cambi\u00f3 el tablero y entonces lleg\u00f3 el 20 de junio.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-color has-link-color wp-elements-28 wp-block-paragraph\" style=\"color:#020000\"><strong>La c\u00e1rcel y las torturas<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-justify has-text-color has-link-color wp-elements-29 wp-block-paragraph\" style=\"color:#020000\">A las 7.50 de la ma\u00f1ana, dos polic\u00edas fueron a pasar lista al m\u00f3dulo 7 de la Penitenciaria Nacional Femenina de Adaptaci\u00f3n Social (PNFAS). Abrieron el hogar de las mujeres vinculadas con la pandilla Barrio 18 y fueron enca\u00f1onadas. Las reclusas les robaron las llaves, las radios, las listas. Ten\u00edan parte del arsenal escondido en baldes de ropa para tender. Salieron aquel d\u00eda armadas como un ej\u00e9rcito. \u00bfC\u00f3mo entra un AK-15 en un reclusorio? Tuvieron una hora libre para matar: no entr\u00f3 ning\u00fan agente de seguridad hasta que termin\u00f3 la matanza, a las 08.56.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-color has-link-color wp-elements-30 wp-block-paragraph\" style=\"color:#020000\">En Honduras solo hay una c\u00e1rcel para mujeres \u2014desde que cerr\u00f3 en 2017 la que hab\u00eda mixta en San Pedro Sula\u2014 y entre esos muros grises conviven 900 reclusas, incluidas diecichoreras y emeses. Aunque son menos en las calles, las reclusas de la 18 son casi 400, frente a unas 100 de la Mara Salvatrucha-13.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-justify has-text-color has-link-color wp-elements-31 wp-block-paragraph\" style=\"color:#020000\">Fue una llamada a la guerra. \u201cPerras, ah\u00ed os vamos a meter fuego\u201d. Fueron directas al llamado hogar 1, donde se concentraba un centenar de mujeres asociadas de alguna manera con la 13. A ellas las asesinaron con sa\u00f1a \u2014quedaron mujeres con la cabeza abierta a pedradas, con cinco cuchilladas en el cuello\u2014. Quemaron los dormitorios con gasolina. Murieron 28. Las que sobrevivieron estaban en el techo, como Lidesme. Pero no se qued\u00f3 ah\u00ed. \u201cEmpezaron a mencionar nombres, ellas llevaban un listado. Y andaban con tiempo, sab\u00edan cu\u00e1nto tiempo ten\u00edan en cada hogar\u201d, dice Sheila \u2014nombre ficticio\u2014, presa en el hogar 4 aquel 20 de junio. \u201cJosefa venimos a por vos\u201d, gritaban aporreando las puertas.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-justify has-text-color has-link-color wp-elements-32 wp-block-paragraph\" style=\"color:#020000\">Mataron a Josefa, porque como coordinadora de \u00e1rea no les hab\u00eda dejado vender droga. Tambi\u00e9n asesinaron a su hija, a la coordinadora de la iglesia y \u201ca otra se\u00f1ora que dec\u00edan que tambi\u00e9n pertenec\u00eda a la MS\u201d, dice Sheila susurrando. \u201cSuplicaba, lloraba que por los hijos que no la mataran, pero andaban endiabladas\u201d. Tambi\u00e9n asesinaron a dos polic\u00edas que estaban presas. El rastro llega hasta 46. Solo tres de ellas ten\u00eda delitos de sangre, la mayor\u00eda estaba en la c\u00e1rcel por vivir en zonas controladas por la MS-13, ha desvelado una investigaci\u00f3n del antrop\u00f3logo Juan Mart\u00ednez. A d\u00eda de hoy todav\u00eda no hay listado oficial de qui\u00e9nes son las fallecidas. A sus familias, el Estado les ha pagado 50.000 lempiras, es decir, 2.500 d\u00f3lares.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-justify has-text-color has-link-color wp-elements-33 wp-block-paragraph\" style=\"color:#020000\">\u201cLa polic\u00eda lleg\u00f3 y solo ya vio las muertas\u201d, cuenta Sheila, que se\u00f1ala que a las agresoras les dio tiempo a guardar las armas. Dos semanas despu\u00e9s llegaron los militares. Dos meses despu\u00e9s, Mayra y July venden cojines a las puertas de la c\u00e1rcel. No hay manera de sacudirse la tristeza del 20 de junio, tampoco el miedo. Ellas se emplean en los talleres, que son un sustento para las reclusas, donde rellenan, pintan y cosen cojines. Para pasar al \u00e1rea de trabajo hay que atravesar los patios donde est\u00e1n todav\u00eda las del 18. Agresoras y agredidas siguen entre las mismas paredes en una bomba de relojer\u00eda.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-justify has-text-color has-link-color wp-elements-34 wp-block-paragraph\" style=\"color:#020000\">Mayra dice que ella se siente m\u00e1s segura con los militares all\u00e1, aunque llora porque ya no puede hablar con sus hijos, apenas con sus padres. Las mujeres tiene derecho a una llamada de tres minutos cada 15 d\u00edas. En algunas c\u00e1rceles de hombres ni siquiera eso.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-justify has-text-color has-link-color wp-elements-35 wp-block-paragraph\" style=\"color:#020000\">Del llamado Pozo 1, el nombre popular que recibe la c\u00e1rcel de seguridad de El Porvenir, en Siria, las esposas salen dobladas. Han visto a sus maridos sin u\u00f1as en los pies por los culatazos del fusil, con rajas de alambre en las plantas, con cardenales en la espalda y el abdomen, flacos como esqueletos, amarillos. Dicen que no tienen medicinas ni les da el sol. Que comen en bolsas. Que pasan d\u00edas tirados en catres sin colch\u00f3n por las palizas. Que la otra noche los subieron al techo a hacer 100 sentadillas. Que ellas tienen que hacer cinco o siete, desnudas, antes de entrar a la visita. Que tambi\u00e9n las tratan como delincuentes. Que algunas han hecho 24 horas de trayecto, se han formado 12 horas bajo el sol y han podido verlos 10 minutos. Salen en llanto del Pozo y preguntan: \u201cEllos hicieron algo mal y ya est\u00e1n ya cumpliendo su pena, pero \u00bfhace falta tratarlos como animales?\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-justify has-text-color has-link-color wp-elements-36 wp-block-paragraph\" style=\"color:#020000\">Las denuncias por torturas en las c\u00e1rceles se han disparado desde que volvieron a estar bajo control del Ej\u00e9rcito. La corrupci\u00f3n ha permitido que durante d\u00e9cadas las c\u00e1rceles en Honduras fueron centro de operaciones, universidad y laboratorio del crimen organizado. Las \u00f3rdenes de asesinato y las extorsiones sal\u00edan diariamente de las prisiones. Eran, explica Wendy Funes, \u201cun brazo ejecutor del narcoestado\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-justify has-text-color has-link-color wp-elements-37 wp-block-paragraph\" style=\"color:#020000\">Lo que son ahora todav\u00eda no se sabe. Son hervidero de denuncias contra los derechos humanos. Son b\u00fankers donde los periodistas y las organizaciones no pueden entrar. Son el mayor parecido que Honduras ha conseguido hasta ahora con el r\u00e9gimen de Bukele. Como dice Funes: \u201cLos militares han hecho una copia barata de las c\u00e1rceles de El Salvador. Hasta ahora el estado de excepci\u00f3n ha sido solo una respuesta de emergencia, un teatro, una medida tomada para darle a la opini\u00f3n p\u00fablica una respuesta, pero si todo el tema de seguridad pasa a los militares s\u00ed: tenemos un riesgo\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-color has-link-color wp-elements-38 wp-block-paragraph\" style=\"color:#020000\"><strong>* Beatriz Guill\u00e9n<\/strong>, redactora de EL PA\u00cdS en M\u00e9xico. Trabaja en la mesa digital y suele cubrir temas sociales. Antes estaba en la secci\u00f3n de Materia, especializada en temas de Tecnolog\u00eda. Es graduada en Periodismo por la Universidad de Valencia y M\u00e1ster de Periodismo en EL PA\u00cdS. Vive en Ciudad de M\u00e9xico.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>La presidenta Xiomara Castro decret\u00f3 hace 10 meses un estado de excepci\u00f3n inspirado en El Salvador. 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