{"id":3769,"date":"2017-10-29T20:25:29","date_gmt":"2017-10-29T20:25:29","guid":{"rendered":"https:\/\/correspondenciadeprensa.com\/?p=3769"},"modified":"2017-10-29T20:25:29","modified_gmt":"2017-10-29T20:25:29","slug":"debates-marx-un-economista-del-siglo-xix","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/correspondenciadeprensa.com\/?p=3769","title":{"rendered":"Debates &#8211; Marx, \u00bfun economista del siglo XIX?"},"content":{"rendered":"<p><strong>Debates<\/strong><\/p>\n<p><strong>A prop\u00f3sito de la biograf\u00eda de Jonathan Sperber\u00a0\u00a0\u00a0 <\/strong><\/p>\n<p><strong>Marx, \u00bfun economista del siglo XIX? <\/strong><\/p>\n<p><strong>Michel Husson <\/strong><\/p>\n<p><strong>A l\u00b4econtre, 17-10-2017\u00a0<\/strong><strong><a href=\"https:\/\/alencontre.org\/\">https:\/\/alencontre.org\/<\/a><\/strong><\/p>\n<p><strong>Traducci\u00f3n de Viento Sur\u00a0<\/strong><strong><a href=\"http:\/\/www.vientosur.info\/\">http:\/\/www.vientosur.info\/<\/a><\/strong><\/p>\n<p>Acaba de publicarse la traducci\u00f3n francesa de la biograf\u00eda de Jonathan Sperber,1\/ titulada Karl Marx, homme du XIXe si\u00e8cle. Es la ocasi\u00f3n, 150 a\u00f1os despu\u00e9s de la publicaci\u00f3n del Libro I de El Capital, de preguntarnos si hay que considerar a Marx un economista del siglo XIX. 2\/<\/p>\n<p>La biograf\u00eda de Sperber est\u00e1 consagrada esencialmente a la vida privada de Marx y a su relaci\u00f3n con las corrientes de pensamiento de su \u00e9poca. La tesis central \u2013Marx es una \u201cfigura del pasado\u201d (a backward-looking figure)\u2013 tiene al menos la ventaja de librar a Marx de toda responsabilidad sobre la pr\u00e1ctica ulterior del \u201cmarxismo-leninismo\u201d con salsa estalinista. Pero en sentido inverso, remite a Marx a la historia de las ideas, carente en el fondo de todo inter\u00e9s de cara a la interpretaci\u00f3n del mundo contempor\u00e1neo, por no hablar ya de los proyectos encaminados a transformarlo. Esta tesis, evidentemente, es discutible y al respecto nos remitimos a las rese\u00f1as cr\u00edticas sobre el conjunto de la obra, para examinar aqu\u00ed el cap\u00edtulo que habla de Marx como economista.3\/ Este aspecto de la obra de Marx solo ocupa, por cierto, un espacio singularmente reducido: una cuarentena de p\u00e1ginas de un total de 500.<\/p>\n<p><strong>Sobre el m\u00e9todo<\/strong><\/p>\n<p>Sperber propone una lectura \u201cheguelianizada\u201d de Marx. Por ejemplo, escribe que \u201cMarx solamente fue capaz de mostrar c\u00f3mo la apariencia del sistema depende de las l\u00f3gicas asociadas a sus funcionamientos internos recurriendo al trabajo hegueliano de desarrollo conceptual\u201d. Lenin afirm\u00f3 que \u201cno se puede comprender plenamente El Capital de Marx, y en particular su cap\u00edtulo I, sin haber estudiado mucho y sin haber comprendido toda la L\u00f3gica de Hegel\u201d.4\/<\/p>\n<p>No obstante, sin entrar en un debate que va m\u00e1s all\u00e1 de las competencias de un economista, no hay que olvidar que Marx no fue \u00fanicamente disc\u00edpulo de Hegel y que critic\u00f3 el idealismo de este. Sperber cita su c\u00e9lebre f\u00f3rmula, seg\u00fan la cual, en Hegel, la dial\u00e9ctica \u201cse halla cabeza bajo; basta colocarla sobre los pies para descubrir en ella la fisionom\u00eda plenamente razonable\u201d.5\/ Sin embargo, si se recuerda que la redacci\u00f3n del Libro I es posterior al grueso de los manuscritos que dar\u00e1n lugar a la publicaci\u00f3n por Engels de los Libros II y III, se constata que Marx parti\u00f3 de los aspectos m\u00e1s concretos del funcionamiento del capitalismo antes de derivar de ello los conceptos m\u00e1s abstractos. El orden de la exposici\u00f3n que sigui\u00f3 es entonces inverso al orden de la investigaci\u00f3n, como \u00e9l mismo explica con toda claridad:<\/p>\n<p>El procedimiento de exposici\u00f3n debe distinguirse formalmente del procedimiento de investigaci\u00f3n. Con la investigaci\u00f3n de trata de apropiarse de la materia en todos sus detalles, de analizar sus diveras formas de desarrollo y de descubrir su v\u00ednculo \u00edntimo. Una vez realizada esta tarea, y solamente entonces, se puede exponer el movimiento real en su conjunto. Si se consigue, de manera que la vida de la materia se refleje en su reproducci\u00f3n ideal, este milagro puede hacer creer que se trata de una construcci\u00f3n a priori.6\/<\/p>\n<p>Esto es asimismo lo que expresa la primera frae de El Capital:<\/p>\n<p>La riqueza de las sociedades en las que domina el modo de producci\u00f3n capitalista se presenta como un \u201cenorme c\u00famulo de mercanc\u00edas\u201d, y la mercanc\u00eda individual como la forma elemental de esa riqueza. Nuestra investigaci\u00f3n, por consiguiente, se inicia con el an\u00e1lisis de la mercanc\u00eda.<\/p>\n<p>El caso es que Sperber no es fiel a su lectura \u201chegueliana\u201d en un punto importante. Hace de la dicotom\u00eda entre valor de cambio y valor de uso una de las cinco \u201cdistinciones conceptuales\u201d que seg\u00fan \u00e9l estructuran la teor\u00eda econ\u00f3mica de Marx. Sin embargo, esta \u201cdistinci\u00f3n conceptual\u201d no debe entenderse, evidentemente, como una pura oposici\u00f3n binaria. Ahora bien, en esta cuesti\u00f3n fundamental, Sperber comete un error \u2013ya cl\u00e1sico, por cierto\u2013 consistente en sostener que Marx no concede ning\u00fan papel a la \u201cutilidad\u201d (el valor de uso) en la formaci\u00f3n de los precios de las mercanc\u00edas. Esta es incluso, seg\u00fan Sperber, una de las razones por las que los marginalistas pudieron imponerse sobre la tradici\u00f3n cl\u00e1sica (de la que formar\u00eda parte Marx): su enfoque \u201ccombinaba el valor de uso y el valor de cambio, que Marx hab\u00eda separado con tanto esmero\u201d. As\u00ed, la \u201cdistinci\u00f3n conceptual\u201d se convierte en una \u201csepraci\u00f3n\u201d poco dial\u00e9ctica y que no se corresponde en nada con el planteamiento de Marx.<\/p>\n<p>Una peque\u00f1a frase habr\u00eda bastado para suscitar de entrada la duda sobre la comprensi\u00f3n de Marx por parte de su bi\u00f3grafo: \u201cel Libro I de El Capital estaba consagrado a la distribuci\u00f3n\u201d, escribe. Esta es una sandez reveladora: el Libro I est\u00e1 consagrado principalmente a la teor\u00eda del valor y no trata del reparto, sino del an\u00e1lisis del \u201claboratorio de la producci\u00f3n\u201d, por retomar la expresi\u00f3n del propio Marx.<\/p>\n<p><strong>Sobre la ca\u00edda tendencial de la tasa de beneficio<\/strong><\/p>\n<p>Sperber no arroja ninguna luz realmente nueva sobre esta cuesti\u00f3n ampliamente debatida. Recuerda que la ley de la ca\u00edda tendencial de la tasa de beneficio era para Marx \u201cla ley m\u00e1s importante de la econom\u00eda\u201d, pero que esta proclamaci\u00f3n, efectuada en los Grundrisse, vino sin duda un poco pronto. En efecto, Marx volvi\u00f3 \u201cconstantemente sobre este problema y escribi\u00f3 ecuaciones por \u00faltima vez en 1882, un a\u00f1o antes de su muerte, proponiendo numerosas explicaciones y soluciones, de las que ninguna le parec\u00eda del todo satisfactoria\u201d. A este respecto se hace referencia a los trabajos de Michael Heinrich, quien propone una demostraci\u00f3n an\u00e1loga, basada en particular en una nota manuscrita de Marx que apunta en sentido contrario al de la famosa ley.7\/<\/p>\n<p>Los argumentos de Sperber sobre esta cuesti\u00f3n son, en efecto, bastante deshilvanados. Por ejemplo, seg\u00fan \u00e9l, Marx plante\u00f3 que los aumentos de productividad pod\u00edan \u201cincrementar la tasa de plusval\u00eda, la tasa de beneficio y el salarios de los obreros al mismo tiempo\u201d, pero \u201csemejante desarrollo, a\u00f1ad\u00eda Marx, solo ser\u00eda posible en una econom\u00eda comunista, nunca en una econom\u00eda capitalista\u201d. Me pregunto d\u00f3nde habr\u00e1 ido Sperber a buscar este argumento descabellado. Mejor que hubiera meditado sobre una de esas \u201ccausas que contrarrestan la ley\u201d y que basta para poner en tela de juicio su existencia como ley:<\/p>\n<p>La misma evoluci\u00f3n que hace que aumente la masa del capital constante en comparaci\u00f3n con el capital variable hace que disminuya el valor de sus elementos debido al aumento de la productividad del trabajo e impide as\u00ed que el valor del capital constante, que sin embargo crece sin cesar, no aumente en la misma propoci\u00f3n que su volumen material. En alg\u00fan que otro caso, la masa de los elementos del capital constante puede incluso aumentar, mientras que el valor permanece igual o incluso disminuye.8\/<\/p>\n<p>Sperber menciona asimismo la idea de que \u201clos capitalistas son reacios a introducir una maquinaria m\u00e1s productiva y formas m\u00e1s eficaces de producci\u00f3n porque esto har\u00eda que sus equipos existentes se volviern obsoletos y se redujera la tasa de beneficio\u201d. Existe efectivamente un pasaje en el que Marx plantea esta conjetura:<\/p>\n<p>Ning\u00fan capitalista emplear\u00e1 de buen grado un nuevo modo de producci\u00f3n, independientemente de la proporci\u00f3n en que aumente la productividad o la tasa de plusval\u00eda, si con ello se reduce la tasa de beneficio.<\/p>\n<p>Esta idea se teorizar\u00e1 m\u00e1s tarde con el nombre de \u201cteorema de Okishio\u201d.9\/ Sin embargo, esta hip\u00f3tesis es contradictoria con el conjunto del an\u00e1lisis de Marx de la competencia, que, una p\u00e1gina m\u00e1s adelante, concluye as\u00ed su comentario: \u201cEn una palabra, este fen\u00f3meno es un efecto de la competencia; ellos tambi\u00e9n tienen que adoptar el nuevo modo de producci\u00f3n\u201d.10\/<\/p>\n<p><strong>Sobre la transformaci\u00f3n de los valores en precio<\/strong><\/p>\n<p>Sperber tampoco aporta nada nuevo en este terreno y se contenta con repetir la doxa dominante: \u201cComo han se\u00f1alado los disc\u00edpulos de Sraffa, la soluci\u00f3n que da Marx al problema de la transformaci\u00f3n es formalmente inexacta\u201d. No obstante, tiene raz\u00f3n cuando menciona que la perecuaci\u00f3n de la tasa de beneficio no se produce mediante transferencia \u201cde los sectores m\u00e1s mecanizados a los menos mecanizados\u201d, cosa que ya nadie sostiene (o no deber\u00eda sostener).<\/p>\n<p>Podr\u00eda haber indicado que esta l\u00ednea de cr\u00edtica se remonta de hecho a Eugen B\u00f6hm-Bawerk, a quien cita en relaci\u00f3n con otras cuestiones. Aunque se\u00f1alemos de paso que esta es una referencia sorprendente, pues B\u00f6hm-Bawerk, el mismo que reprochaba a Marx sus errores de c\u00e1lculo, cometi\u00f3 a su vez uno, y bastante gordo, en su c\u00e1lculo de la \u201cduraci\u00f3n media del periodo de producci\u00f3n\u201d. Esto es lo que subray\u00f3 Paul Samuelson en un art\u00edculo en que hizo balance del debate sobre la teor\u00eda del capital (y en el que capitul\u00f3 ante sus adversarios): B\u00f6hm-Bawerk confunde inter\u00e9s simple e inter\u00e9s compuesto y por tanto su medici\u00f3n \u201cya no merece que nos refiramos a ella\u201d.11\/<\/p>\n<p>No es extra\u00f1o que Sperber no mencione el enfoque TSSI (Temporal Single-System Interpretation), que elimina los supuestos errores de Marx. La clave de esta \u201csoluci\u00f3n\u201d la resume as\u00ed Ernest Mandel:<\/p>\n<p>Los insumos de un ciclo de producci\u00f3n son datos disponibles al comienzo de este ciclo que no tienen efecto alguno en la igualaci\u00f3n de las tasas de beneficio en los distintos sectores de producci\u00f3n durante este ciclo. Basta suponer que ya han sido calculados en precios de producci\u00f3n y no en valores, y que estos precios de producci\u00f3n resultan de la igualaci\u00f3n de las tasas de beneficio en el transcurso del ciclo de producci\u00f3n precedente, para que desaparezca toda incoherencia.12\/<\/p>\n<p>Por lo dem\u00e1s, Mandel se limita a seguir esta indicaci\u00f3n de Marx:<\/p>\n<p>El coste de producci\u00f3n de la mercanc\u00eda est\u00e1 determinado; representa un dato independiente de la producci\u00f3n del capitalista, mientras que el resultado de su producci\u00f3n es una mercanc\u00eda que contiene la plusval\u00eda, que es un excedente de valor con respecto a su coste de producci\u00f3n.13\/<\/p>\n<p><strong>Sobre la renta <\/strong><\/p>\n<p>El libro contiene una exposici\u00f3n bastante amplia dedicada, con raz\u00f3n, a la teor\u00eda de la renta. No carece de inter\u00e9s, pero se contradice con la tesis general de Sperber, ya que este \u2013adem\u00e1s de no discernir correctamente el v\u00ednculo con la teor\u00eda del valor\u2013 no ve que esta teor\u00eda puede extenderse a otros terrenos distintos de la renta de la tierra. \u201c\u00a1Todos rentistas!\u201d, proclama por ejemplo Philipe Askenazy en un libro reciente.14\/ El an\u00e1lisis de la renta inmobiliaria o petrolera es perfectamente posible empleando el marco te\u00f3rico de Marx y de los cl\u00e1sicos. Lo mismo podemos decir del debate que acaba de iniciarse en EE UU sobre los superbeneficios de las grandes empresas a partir de un estudio de su \u201cpoder de mercado\u201d.15\/ Todas estas cuestiones deben abordarse a partir del principio metodol\u00f3gico de Marx, que establece que la renta es una captaci\u00f3n de la plusval\u00eda producida en los dem\u00e1s sectores. Es esta una aportaci\u00f3n fundamental que permite, por ejemplo, evitar el error consistente en pensar que existen fuentes de creaci\u00f3n de valor distintas del trabajo (por ejemplo, las \u201cfinanzas\u201d).<\/p>\n<p>La lectura de Sperber, que declara a Marx un hombre del siglo XIX, es, en el fondo, coherente con su representaci\u00f3n de que la supremac\u00eda de la econom\u00eda marginalista (o neocl\u00e1sica) es el fruto de un progreso lineal de la ciencia econ\u00f3mica. Ahora se trata de criticar esta lectura mostrando c\u00f3mo las problem\u00e1ticas marxistas tienen prolongaciones \u2013y no \u00fanicamente entre los marxistas\u2013 a lo largo de los 150 a\u00f1os que nos separan de la aparici\u00f3n de El Capital.<\/p>\n<p><strong>Marx, \u00bfun economista del siglo XIX?<\/strong><\/p>\n<p>La clave del an\u00e1lisis de Sperber es coherente con su tesis m\u00e1s general. Podemos resumirla as\u00ed: Marx es el \u00faltimo de los economistas cl\u00e1sicos (en el linaje de Smith y Ricardo), pero, por desgracia para \u00e9l, en el momento en que Engels publica los Libros II y III de El Capital, la econom\u00eda est\u00e1 a punto de bifurcarse y de romper con esta l\u00ednea de pensamiento. Dejemos de lado la cuesti\u00f3n de saber si Marx se sit\u00faa en la prolongaci\u00f3n\/superaci\u00f3n de Ricardo o en ruptura total con \u00e9l para captar esta clave de la lectura de Sperber, quien al menos podr\u00eda haberse preguntado por qu\u00e9 el subt\u00edtulo de El Capital es \u201cCr\u00edtica de la econom\u00eda pol\u00edtica\u201d. De ortodoxo (sic), Marx habr\u00eda pasado as\u00ed bruscamente a devenir obsoleto:<\/p>\n<p>Cuando sus ideas se difundieron finalmente entre un p\u00fablico m\u00e1s amplio (\u2026), todo esto hab\u00eda cambiado. Lo que anta\u00f1o hab\u00eda sido la ortodoxia econ\u00f3mica se hab\u00eda convertido, para la corriente dominante, en obsoleta y no cient\u00edfica o, si se prefiere, en disidente y no ortodoxa.<\/p>\n<p>De ah\u00ed la conclusi\u00f3n radical de Sperber:<\/p>\n<p>Encontramos en la obra de Marx pocas cosas que interesen a las tendencias de la econom\u00eda o de la teor\u00eda econ\u00f3mica de finales del siglo XIX y del siglo XX.<\/p>\n<p>Esta visi\u00f3n es de un simplismo desconcertante. Olvida que la teor\u00eda marginalista no se torn\u00f3 dominante en virtud de su superioridad intr\u00ednseca, sino porque ofrec\u00eda una alternativa a las implicaciones subversivas de la teor\u00eda de Marx. Es preciso reproducir de nuevo lo que escribi\u00f3 en 1899 John Bates Clark, uno de los fundadores de la teor\u00eda neocl\u00e1sica del reparto:<\/p>\n<p>Los trabajadores, nos dicen, se ven despose\u00eddos permanentemente de lo que producen (\u2026). Si esta acusaci\u00f3n estuviera fundada, toda persona dotada de raz\u00f3n deber\u00eda hacerse socialista, y su voluntad de transformar el sistema econ\u00f3mico no har\u00eda m\u00e1s que medir y expresar su sentido de la justicia.<\/p>\n<p>Para responder a esta acusaci\u00f3n \u2013que hace referencia claramente a la teor\u00eda marxista de la explotaci\u00f3n\u2013 hace falta, explica Clark, \u201cdescomponer el producto de la actividad econ\u00f3mica en sus elementos constitutivos, con el fin de ver si el juego natural de la competencia lleva a no a atribuir a cada productor la parte exacta de las riquezas que contribuye a crear\u201d.16\/<\/p>\n<p>Piero Sraffa dedujo una constataci\u00f3n amarga de lo que llam\u00f3 la \u201cdegeneraci\u00f3n\u201d de la teor\u00eda del valor:<\/p>\n<p>Con el ataque frontal de Marx, la aparici\u00f3n de la Internacional y la Comuna de Par\u00eds, hac\u00eda falta una l\u00ednea de defensa mucho m\u00e1s resuelta (\u2026), hab\u00eda que pasar a la utilidad, de ah\u00ed el \u00e9xito de los Jevons, Menger y Walras. La econom\u00eda cl\u00e1sica tomada en su conjunto resultaba demasiado peligrosa: hab\u00eda que dar al traste con ella como tal. La casa estaba en llamas y amenazaba con incendiar toda la estructura y los cimientos de la sociedad capitalista: la econom\u00eda cl\u00e1sica fue inmediatamente suplantada.17\/<\/p>\n<p><strong>Marx, fundador de la macroeconom\u00eda moderna<\/strong><\/p>\n<p>En el Libro II de El Capital, Marx expone los esquemas de la reproducci\u00f3n que distinguen dos grandes secciones: la secci\u00f3n I, que produce los bienes de equipo, y la secci\u00f3n II, que produce los bienes de consumo. Describe las condiciones de reproducci\u00f3n, o dicho de otro modo, las relaciones que han de existir entre la producci\u00f3n de las empresas y sus mercados. Estas relaciones se expresan en valor, pero Marx insiste tambi\u00e9n en el hecho de que la estructura de esta oferta debe corresponder a la de la demanda social en t\u00e9rminos de valor de uso. Es este un punto importante que permite no ver en Marx tan solo al te\u00f3rico exclusivo del valor-trabajo que habr\u00eda despreciado as\u00ed las \u201cpreferencias de los consumidores\u201d, por retomar la terminolog\u00eda moderna.<\/p>\n<p>El enfoque de Marx se inspira a todas luces en el famoso Cuadro de Quesnay18\/ (otra \u201cfigura del pasado\u201d), que era seg\u00fan \u00e9l un \u201cplanteamiento tan simple como genial para su \u00e9poca\u201d.19\/ El sistema de los fisi\u00f3cratas representaba a ojos de Marx \u201cla primera concepci\u00f3n sistem\u00e1tica de la producci\u00f3n capitalista\u201d, por mucho que los \u201cl\u00edmites de su horizonte\u201d llevaran a Quesnay a postular que \u201cla agricultura constituye la \u00fanica esfera de inversi\u00f3n en que el trabajo humano produce plusval\u00eda\u201d.20\/ En una carta del 6 de julio de 1863, Marx muestra a Engels un esquema en que se ve c\u00f3mo \u201ctraduce\u201d el cuadro de Quesnay a su propio sistema conceptual.<\/p>\n<p>Por tanto, incluso si no parti\u00f3 de cero (podr\u00edamos citar tambi\u00e9n a Sismondi entre sus fuentes de inspiraci\u00f3n), se puede sostener que Marx es el fundador de la macroeconom\u00eda moderna. As\u00ed lo reconoci\u00f3 la keynesiana de izquierda Joan Robinson, que por lo dem\u00e1s era muy cr\u00edtica con Marx21\/: \u201cpartir de Marx le habr\u00eda ahorrado [a Keynes] muchos problemas\u201d (a lot of trouble). Habla de otro economista keynesiano, Richard Kahn, quien en un seminario en 1931 trat\u00f3 de \u201cexplicar el problema del ahorro y de la inversi\u00f3n imaginando una red que parte de los sectores que producen bienes de equipo y despu\u00e9s estudiando sus relaciones con los sectores de bienes de consumo\u201d. Con ello, sin embargo, a\u00f1adi\u00f3 Robinson, no hac\u00eda m\u00e1s que \u201credescubrir los esquemas de Marx\u201d.22\/ Incluso Paul Samuelson, blanco favorito de las invectivas de Robinson y a su vez un cr\u00edtico sumamente c\u00e1ustico de Marx, admiti\u00f3 que \u201csin duda todos habr\u00edamos salido ganando si hubi\u00e9ramos estudiado antes los cuadros de Marx\u201d.23\/<\/p>\n<p>Pero el mejor homenaje es el que pronunci\u00f3 Wassily Leontief en 1937, durante un coloquio organizado por la American Economic Association sobre \u201cel significado de la econom\u00eda marxista\u201d. Leontief es el fundador del an\u00e1lisis input-output, que describe las relaciones entre las distintas ramas de la econom\u00eda, lo que los contables nacionales denominan hoy los consumos intermedios. Leontief fue a su vez alumno de Ladislaus von Bortkiewicz, cuya cr\u00edtica de Marx sobre la cuesti\u00f3n de la transformaci\u00f3n est\u00e1 en el origen de toda la literatura neoricardiana. Para Leontief,<\/p>\n<p>Quien trate de comprender realmente la realidad de los beneficios y salarios en las empresas capitalistas puede encontrar en los tres vol\u00famenes de El Capital informaciones de primera mano, m\u00e1s realistas y pertinentes que en diez vol\u00famenes de la inspecci\u00f3n de mercanc\u00edas de EE UU, en una docena de manuales sobre las instituciones econ\u00f3micas contempor\u00e1neas e incluso, me atrevo a decir, en las obras completas de Thorstein Veblen.24\/<\/p>\n<p>Leontief subraya en particular que Marx \u201cdesarroll\u00f3 el esquema fundamental que describe las relaciones entre los sectores de los bienes de consumo y de los bienes de equipo. Por mucho que no cierre el tema, el esquema marxista sigue siendo una de las raras propuestas en torno a las cuales existe un amplio consenso entre los te\u00f3ricos del ciclo econ\u00f3mico\u201d, y a\u00f1ade que \u201cel an\u00e1lisis contempor\u00e1neo del ciclo econ\u00f3mico es claramente tributario de la econom\u00eda marxiana. Sin suscitar la cuesti\u00f3n de la prioridad, no ser\u00eda exagerado decir que los tres vol\u00famenes de El Capital contribuyeron m\u00e1s que cualquiera otra obra a situar esta cuesti\u00f3n en el centro del debate econ\u00f3mico\u201d. Comp\u00e1rese este elogio con el juicio incongruente de Sperber, seg\u00fan quien \u201cal Libro I de El Capital le falta una teor\u00eda expl\u00edcita de los ciclos econ\u00f3micos y de las crisis comerciales. Y si bien el tema se desarrolla m\u00e1s en el Libro III, publicado a t\u00edtulo p\u00f3stumo, su contenido difiere sustancialmente de las afirmaciones del Libro I\u201d.<\/p>\n<p>Claro que Marx no utiliz\u00f3 el c\u00e1lculo matricial, pero para Andr\u00e1s Br\u00f3dy, otro experto de referencia para el an\u00e1lisis input-output, \u201clo esencial ya estaba ah\u00ed\u201d. Br\u00f3dy da como ejemplo un esquema estra\u00eddo de los Grundrisse,25\/ que seg\u00fan \u00e9l resulta tanto m\u00e1s interesante cuanto que Marx parte de coeficientes t\u00e9cnicos para construirlo: \u201ceste podr\u00eda ser muy bien el primer cuadro de entrada-salida (ficticio) en ciencia econ\u00f3mica\u201d.26\/ En la misma onda, el marxista polaco Oskar Lange demostr\u00f3 la estrecha correspondencia que existe entre la matriz input-output de Leontief y los esquemas de Marx.27\/<\/p>\n<p>Tampoco est\u00e1 de m\u00e1s afirmar que los esquemas de la reproducci\u00f3n inspiraron el modelo de equilibrio general de John von Neumann28\/ (que produce un esquema de crecimiento equilibrado). Para Nicholas Kaldor29\/, este modelo es \u201cen realidad una variante del enfoque cl\u00e1sico de Ricardo y Marx\u201d. Como ya hemos se\u00f1alado, los esquemas de reproducci\u00f3n de Marx le sirvieron para establecer las condiciones de esta reproducci\u00f3n, pero toda su l\u00f3gica llevaba acto seguido a mostrar que las mismas no pod\u00edan verificarse m\u00e1s que de modo excepcional debido a la competencia entre capitales y la presi\u00f3n constante sobre los salarios; de ah\u00ed la posibilidad de las crisis. Sin embargo, ciertos autores que se reclaman del marxismo, en particular Michel Tougan-Baranowski, realizaron un an\u00e1lisis \u201carmonicista\u201d de los esquemas de reproducci\u00f3n y abrieron un debate que de hecho no se ha agotado.30\/<\/p>\n<p>Tambi\u00e9n podr\u00edamos citar a Martin Bronfenbrenner, para quien posiblemente Marx no sea el m\u00e1s grande de los economistas, pero s\u00ed, sin duda, \u201cel m\u00e1s grande te\u00f3rico de ciencias sociales (social scientist) de todos los tiempos\u201d.31\/ Acu\u00f1\u00f3 esta bonita f\u00f3rmula (que podr\u00eda atribuirse a Piketty): \u201cEl Capital sigue siendo el libro m\u00e1s influyente aunque nadie lo lea\u201d. Bronfenbrenner enumera las aportaciones \u201cmodernas\u201d de El Capital, que \u201clos economistas universitarios olvidaron casi totalmente hasta la d\u00e9cada de 1930\u201d. Menciona en particular \u201cla articulaci\u00f3n armoniosa y natural entre est\u00e1tica y din\u00e1mica\u201d, deplorando al mismo tiempo que \u201cel an\u00e1lisis est\u00e1tico se hubiera impuesto en la d\u00e9cada de 1870 y que todav\u00eda no hayamos vuelto al nivel de Marx\u201d.<\/p>\n<p><strong>El desempleo<\/strong><\/p>\n<p>La victoria de los marginalistas, que seg\u00fan Sperber convirti\u00f3 a los cl\u00e1sicos en cosa del pasado, tuvo por efecto colateral la desaparici\u00f3n casi completa de toda teor\u00eda del desempleo. Tuvo que producirse la crisis de la d\u00e9cada de 1930 para que la cuesti\u00f3n fuera abordada de nuevo por Keynes. No obstante, fue despu\u00e9s de la segunda guerra mundial cuando reapareci\u00f3 la problem\u00e1tica de Marx en la forma extraviada de la \u201ccurva de Phillips\u201d.32\/ La idea es que existe una relaci\u00f3n inversa entre la tasa de paro y la progresi\u00f3n de los salarios. Los economistas dominantes dedujeron de ello la noci\u00f3n de la tasa de paro \u201cnatural\u201d que no debe rebasarse a la baja si se desea evitar un \u201cpatinazo salarial\u201d descontrolado. La Comisi\u00f3n Europea calcula actualmente la NAWRU (non-accelerating wage rate of unemployment), o sea, la \u201ctasa de paro que no acelera los salarios\u201d. Pero tambi\u00e9n se podr\u00eda hablar (como es demostrable) de una \u201ctasa de paro que no hace descender los beneficios\u201d.<\/p>\n<p>A los economistas del sistema les habr\u00e1 bastado invertir la teor\u00eda del \u201cej\u00e9rcito industrial de reserva\u201d, que Marx formul\u00f3 de este modo:<\/p>\n<p>Las variaciones de la tasa salarial general no responden por tanto a las de la cifra absoluta de la poblaci\u00f3n; la proporci\u00f3n diferente seg\u00fan la cual la clase obrera se descompone en ej\u00e9rcito activo y ej\u00e9rcito de reserva, el aumento o la disminuci\u00f3n de la sobrepoblaci\u00f3n relativa, el grado en el que esta se halla ora \u201cocupada\u201d, ora \u201cdesocupada\u201d, en una palabra, sus movimientos de expansi\u00f3n y contracci\u00f3n alternativos corresponden a su vez a las vicisitudes del ciclo industrial, que es el que determina exclusivamente estas variaciones. (\u2026) De este modo, la sobreproblaci\u00f3n relativa, una vez convertida en el pivote sobre el que gira la ley de la oferta y la demanda de trabajo, solo le permite funcionar dentro de unos l\u00edmites que dejan suficiente campo libre para la actividad de explotaci\u00f3n y el esp\u00edritu dominador del capital.33\/<\/p>\n<p><strong>El car\u00e1cter c\u00edclico de la econom\u00eda pol\u00edtica<\/strong><\/p>\n<p>Podr\u00edamos hablar de muchos otros aspectos. Por ejemplo, los an\u00e1lisis de Marx del capital portador de inter\u00e9s son de una actualidad asombrosa tras diez a\u00f1os de crisis y resultan muy \u00fatiles para rechazar concepciones err\u00f3neas seg\u00fan las cuales \u201clas finanzas\u201d son una fuente aut\u00f3noma de valor y no un instrumento de captaci\u00f3n del valor producido en la llamada esfera productiva.34\/ Toda la tesis de Sperber se basa, como hemos visto, en el postulado de un progreso lineal de la ciencia econ\u00f3mica que convertir\u00eda en progresivamente obsoletas las teor\u00edas superadas. Para \u00e9l, interesarse por la econom\u00eda de Marx no tiene m\u00e1s que un inter\u00e9s hist\u00f3rico, como el que puede tener el estudio de las concepciones precopernicanas o de la estimaci\u00f3n de Newton, quien, a partir de una lectura de la Biblia, dat\u00f3 la creaci\u00f3n del mundo en 3998 antes de Cristo.<\/p>\n<p>Sperber lleva muy lejos este tipo de lectura, ya que sit\u00faa incluso a Keynes o Minsky (el te\u00f3rico de la inestabilidad financiera) entre los neocl\u00e1sicos. Esta enormidad, proferida en el debate arriba mencionado, dice mucho del dogmatismo de este enfoque que se niega a cnsiderar la econom\u00eda una ciencia social que avanza por ciclos, con un retorno peri\u00f3dico de las teor\u00edas antiguas, aunque sea con formas renovadas. Por ejemplo, resulta sumamente chocante se\u00f1alar que la revoluci\u00f3n neocl\u00e1sica no hizo m\u00e1s que retomar las elaboraciones de autores anteriores a los cl\u00e1sicos de la econom\u00eda pol\u00edtica, como por ejemplo los abades Condillac (1714-1780) y Galiani (1728-1787).35\/ Este tipo de constataci\u00f3n es molesto y constituye sin duda una de las razones de la obstinaci\u00f3n de los economistas dominantes por expulsar de la universidad toda referencia a la historia del pensamiento econ\u00f3mico. Sperber nos habr\u00e1 brindado al menos la ocasi\u00f3n de hacer una breve incursi\u00f3n en ella y mostrar que las tem\u00e1ticas planteadas por Marx est\u00e1n llamadas a volver peri\u00f3dicamente, y no solo para celebrar el sesquicentenario de El Capital. (Art\u00edculo escrito para A l\u2019Encontre)<\/p>\n<p><strong><u>Notas<\/u><\/strong><\/p>\n<p>1\/ Jonathan Sperber, Karl Marx, homme du XIXe si\u00e8cle, Piranha, 2017. Traducci\u00f3n (de David Tuaillon) de: Karl Marx. A Nineteenth-Century Life, Liveright, 2013.<\/p>\n<p>2\/ El autor de esta rese\u00f1a debati\u00f3 con Sperber con motivo de la presentaci\u00f3n de su obra en la Facultad de Ciencias Pol\u00edticas de Par\u00eds, el 10 de octubre de 2017.<\/p>\n<p>3\/ Cap\u00edtulo XI. L\u2019\u00e9conomiste.<\/p>\n<p>4\/ Lenin, Cuadernos filos\u00f3ficos, 1914-1915.<\/p>\n<p>5\/ Karl Marx, Posfacio de la segunda edici\u00f3n alemana, 1875. \u201cMi m\u00e9todo dial\u00e9ctico no solo difiere b\u00e1sicamente del m\u00e9todo hegueliano, sino que incluso constituye exactamente su contrario. Para Hegel, el movimiento del pensamiento, que \u00e9l personifica con el nombre de idea, es el demiurgo de la realidad, que no es m\u00e1s que la forma fenomenal de la idea. Para m\u00ed, en cambio, el movimiento del pensamiento no es m\u00e1s que el reflejo del movimiento real, transportado y transpuesto en el cerebro humano. Critiqu\u00e9 la vertiente m\u00edstica de la dial\u00e9ctica hegueliana hace casi treinta a\u00f1os, en una \u00e9poca en que todav\u00eda estaba de moda\u2026 Pero a pesar de que, debido a su error, Hegel desfigura la dial\u00e9ctica a trav\u00e9s del misticimo, ello no quita que \u00e9l fue el primero en exponer el movimiento del conjunto. En \u00e9l se halla cabeza abajo; basta colocarla sobre los pies para descubrir su fisionom\u00eda plenamente razonable. En su versi\u00f3n m\u00edstica, la dial\u00e9ctica se puso de moda en Alemania porque parec\u00eda glorificar las cosas existentes. En su aspecto racional, es un esc\u00e1ndalo y una abominaci\u00f3n para las clases dirigentes y sus ide\u00f3logos doctrinarios, porque en la concepci\u00f3n positiva de las cosas existentes incluye, al mismo tiempo, la inteligencia de su negaci\u00f3n fatal, de su destrucci\u00f3n necesaria; porque al captar el movimiento mismo, del que toda forma realizada no es m\u00e1s que una configuraci\u00f3n transitoria, nada podr\u00eda impon\u00e9rsele; porque es esencialmente cr\u00edtica y revolucionaria.\u201d<\/p>\n<p>6\/ Karl Marx, Posfacio de la segunda edici\u00f3n alemana, 1875.<\/p>\n<p>7\/ Michael Heinrich, \u201cCrisis Theory, the Law of the Tendency of the Profit Rate to Fall, and Marx\u2019s Studies in the 1870s\u201d, Monthly Review, tomo 64, n.\u00ba 11, abril de 2013. La nota de Engels dice: \u201cEn el ejemplar manuscrito de Marx figura aqu\u00ed, en el margen, la siguiente observaci\u00f3n: \u2018Anotar esto para m\u00e1s tarde: Si la ampliaci\u00f3n [un aumento de la composici\u00f3n del capital] solo es cuantitativo, los beneficios, para un capital m\u00e1s o menos grande en el mismo sector industrial, seguir\u00e1n las magnitudes respectivas de los capitales adelantados. Si la ampliaci\u00f3n cuantitativa tiene un efecto cualitativo, la tasa de beneficio aumenta al mismo tiempo para el capital m\u00e1s grande.\u2019\u201d Heinrich tambi\u00e9n hace referencia a un manuscrito de 1875 titulado Tratamiento matem\u00e1tico de la tasa de plusval\u00eda y de la tasa de beneficio (MEGA II\/14), que no hemos conseguido consultar.<\/p>\n<p>8\/ Karl Marx, El Capital, Libro III.<\/p>\n<p>9\/ Nuobo Okishio, Technical Change and the Rate of Profit, Kobe University Economic Review, 7, 1961. V\u00e9anse tambi\u00e9n dos art\u00edculos de Shalom Groll y Ze\u2019ev B. Orzech, interesantes desde un punto de vista metodol\u00f3gico, pero cuyas conclusiones no compartimos: \u201cTechnical progress and values in Marx\u2019s theory of the decline in the rate of profit: an exegetical approach\u201d, History of Political Economy 19:4, 1987; \u201cFrom Marx to the Okishio Theorem: a genealogy\u201d, History of Political Economy 21:2, 1989.<\/p>\n<p>10\/ Karl Marx, El Capital, Libro III.<\/p>\n<p>11\/ \u201cIt has no longer a presumptive claim on our attention\u201d. Paul A. Samuelson, \u201cA Summing Up\u201d, The Quarterly Journal of Economics, vol. 80, n.\u00ba 4, 1966.<\/p>\n<p>12\/ Ernest Mandel, The Transformation Problem, extracto de su introducci\u00f3n a la edici\u00f3n inglesa del Libro III de El Capital, Penguin, 1981.<\/p>\n<p>13\/ Karl Marx, El Capital, Libro III.<\/p>\n<p>14\/ Philippe Askenazy, Tous rentiers! Pour une autre r\u00e9partition des richesses, Odile Jacob, 2016.<\/p>\n<p>15\/ Jan De Loecker y Jan Eeckhoutz, The Rise of Market Power and the Macroeconomic Implications, 24\/08\/2017.<\/p>\n<p>16\/ John Bates Clark, The Distribution of Wealth. A Theory of Wages, Interest and Profit, 1899, p. 7.<\/p>\n<p>17\/ Cf. Michel Husson, La d\u00e9g\u00e9n\u00e9rescence de la th\u00e9orie de la valeur selon Sraffa, note hussonet n\u00b0 108, 13\/10\/2017.<\/p>\n<p>18\/ Fran\u00e7ois Quesnay, \u201cAnalyse de la formule arithm\u00e9tique du Tableau Economique\u201d, Journal de l\u2019agriculture, du commerce &amp; des finances, junio de 1766.<\/p>\n<p>19\/ Karl Marx, en el cap\u00edtulo \u201cSobre la historia cr\u00edtica\u201d del Anti-D\u00fchring de Engels que escribi\u00f3 en su mayor parte.<\/p>\n<p>20\/ Karl Marx, El Capital, Libro III.<\/p>\n<p>21\/ Joan Robinson, An Essay on Marxian Economics, 1942. V\u00e9ase tambi\u00e9n su Lettre ouverte d\u2019une keyn\u00e9sienne \u00e0 un marxiste, 1953.<\/p>\n<p>22\/ Joan Robinson, \u201cKalecki and Keynes\u201d, en Essays in Honour of Micha\u0142 Kalecki, 1964. Reproducido en Contributions to Modern Economics, 1978.<\/p>\n<p>23\/ Paul A. Samuelson, \u201cMarxian Economics as Economics\u201d, The American Economic Review, vol. 57, n.\u00ba 2, mayo de 1967.<\/p>\n<p>24\/ Wassily Leontief, \u201cThe Significance of Marxian Economics for Present-Day Economic Theory\u201d, The American Economic Review, vol. 28, n.\u00ba 1, marzo de 1938.<\/p>\n<p>25\/ Karl Marx, Grundrisse der Kritik der politischen \u00d6konomie, Berl\u00edn 1953 (p. 353 del pdf).<\/p>\n<p>26\/ Andr\u00e1s Br\u00f3dy, Proportions, Prices and Planning, Budapest, 1970. Br\u00f3dy precisa que no ha hecho m\u00e1s que \u201cmodernizar la formalizaci\u00f3n\u201d de Marx recurriendo a la \u00e1lgebra matricial desarrollada y aplicada a la econom\u00eda posterior a la \u00e9poca de Marx.<\/p>\n<p>27\/ Oskar Lange, \u201cSome Observations on Input-Output\u201d, The Indian Journal of Statistics, vol. 17, parte 4, febrero de 1957.<\/p>\n<p>28\/ John von Neumann, \u201cA Model of General Economic Equilibrium\u201d, The Review of Economic Studies, vol. 13, n.\u00ba 1, 1945.<\/p>\n<p>29\/ Nicholas Kaldor, Capital Accumulation and Economic Growth, en Lutz F.A. y Hague D.C. (editores), The Theory of Capital, Macmilllan, 1961.<\/p>\n<p>30\/ En los dos polos de este debate podemos situar a Michel Tougan-Baranowski, Les crises industrielles en Angleterre, 1894, y Rosa Luxemburg, L\u2019accumulation du capital, 1913.<\/p>\n<p>31\/ Martin Bronfenbrenner, \u201cMarxian Influences in \u2018Bourgeois\u2019 Economics\u201d, The American Economic Review, vol. 57, n.\u00ba 2, mayo de 1967.<\/p>\n<p>32\/ Alban W. Phillips, \u201cThe Relation Between Unemployment and the Rate of Change of Money Wage Rates in the United Kingdom, 1861-1957\u201d, Economica, vol. 25, n.\u00ba 100, noviembre de 1958.<\/p>\n<p>33\/ Karl Marx, El Capital, Libro I, cap\u00edtulo XXV.<\/p>\n<p>34\/ Michel Husson, \u201cMarx et la finance: une approche actuelle\u201d, prefacio a Karl Marx, Le capital financier, Demopolis, 2012.<\/p>\n<p>35\/ \u00c9tienne Bonnot de Condillac, Le commerce et le gouvernement consid\u00e9r\u00e9s relativement l\u2019un \u00e0 l\u2019autre, 1776; Ferdinando Galiani, De la monnaie, 1751.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Acaba de publicarse la traducci\u00f3n francesa de la biograf\u00eda de Jonathan Sperber,1\/ titulada Karl Marx, homme du XIXe si\u00e8cle. Es la ocasi\u00f3n, 150 a\u00f1os despu\u00e9s de la publicaci\u00f3n del Libro I de El Capital, de preguntarnos si hay que considerar a Marx un economista del siglo XIX&#8230;<\/p>\n","protected":false},"author":102520410,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"aside","meta":{"_coblocks_attr":"","_coblocks_dimensions":"","_coblocks_responsive_height":"","_coblocks_accordion_ie_support":"","_crdt_document":"","advanced_seo_description":"","jetpack_seo_html_title":"","jetpack_seo_noindex":false,"_jetpack_newsletter_access":"","_jetpack_dont_email_post_to_subs":false,"_jetpack_newsletter_tier_id":0,"_jetpack_memberships_contains_paywalled_content":false,"_jetpack_feature_clip_id":0,"_jetpack_memberships_contains_paid_content":false,"footnotes":"","jetpack_post_was_ever_published":false},"categories":[248103],"tags":[6992,18519479,302529,230207,883716,180655900],"class_list":["post-3769","post","type-post","status-publish","format-aside","hentry","category-marxismo","tag-debates","tag-jonathan-sperber","tag-karl-marx","tag-precio","tag-renta","tag-tasa-de-beneficio","post_format-post-format-aside"],"jetpack_featured_media_url":"","jetpack_likes_enabled":false,"jetpack_sharing_enabled":true,"jetpack_shortlink":"https:\/\/wp.me\/p7lt2C-YN","amp_enabled":true,"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/correspondenciadeprensa.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/3769","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/correspondenciadeprensa.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/correspondenciadeprensa.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/correspondenciadeprensa.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/102520410"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/correspondenciadeprensa.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=3769"}],"version-history":[{"count":4,"href":"https:\/\/correspondenciadeprensa.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/3769\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":3773,"href":"https:\/\/correspondenciadeprensa.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/3769\/revisions\/3773"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/correspondenciadeprensa.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=3769"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/correspondenciadeprensa.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcategories&post=3769"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/correspondenciadeprensa.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Ftags&post=3769"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}