{"id":3751,"date":"2017-10-29T19:53:21","date_gmt":"2017-10-29T19:53:21","guid":{"rendered":"https:\/\/correspondenciadeprensa.com\/?p=3751"},"modified":"2017-10-29T19:53:21","modified_gmt":"2017-10-29T19:53:21","slug":"historia-el-invierno-no-pudo-con-la-revolucion-bolchevique","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/correspondenciadeprensa.com\/?p=3751","title":{"rendered":"Historia &#8211; El invierno no pudo con la revoluci\u00f3n bolchevique"},"content":{"rendered":"<p><strong>Historia<\/strong><\/p>\n<p><strong>Centenario de la Revoluci\u00f3n Rusa <\/strong><\/p>\n<p><strong>El invierno no pudo con la revoluci\u00f3n<\/strong><\/p>\n<p><strong>La lucha entre el proletariado y la burgues\u00eda, entre los s\u00f3viets y el Gobierno, iniciada en marzo, en octubre de 1917 estaban en su apogeo. \u201cRusia, que hab\u00eda salvado en un salto la distancia entre el Medievo y el siglo XX, ofrec\u00eda a un mundo asombrado dos revoluciones pol\u00edticas y sociales en mortal combate\u201d, escribi\u00f3 John Reed (*) en su c\u00e9lebre libro \u201cLos 10 d\u00edas que estremecieron al mundo\u201d, editado por Marea (Buenos Aires, 2017). A 100 a\u00f1os de aquellas jornadas, un fragmento de la mejor cr\u00f3nica que se escribi\u00f3 sobre la revoluci\u00f3n.<\/strong><\/p>\n<p><strong>Revista Anfibia, octubre 2017\u00a0<\/strong><strong><a href=\"http:\/\/www.revistaanfibia.com\/\">http:\/\/www.revistaanfibia.com\/<\/a><\/strong><\/p>\n<p>A finales de septiembre de 1917, vino a verme a Petrogrado un profesor extranjero de Sociolog\u00eda que se encontraba en Rusia. En los c\u00edrculos intelectuales y de negocios hab\u00eda o\u00eddo decir que la Revoluci\u00f3n hab\u00eda empezado a ralentizarse. El profesor escribi\u00f3 un art\u00edculo sobre este tema y emprendi\u00f3 un viaje por el pa\u00eds, visit\u00f3 ciudades fabriles y aldeas donde, para su sorpresa, la Revoluci\u00f3n estaba claramente en ascenso. O\u00eda hablar continuamente a los obreros y campesinos de lo mismo: \u201cla tierra para los campesinos, las f\u00e1bricas para los obreros\u201d. Si el profesor hubiera estado en el frente, habr\u00eda o\u00eddo a todo el Ej\u00e9rcito hablando de la paz.<\/p>\n<p>El profesor se sent\u00eda intrigado, aunque no exist\u00edan motivos para ello: ambas observaciones eran totalmente correctas. Las clases pudientes se hac\u00edan cada vez m\u00e1s conservadoras, y las masas iban radicaliz\u00e1ndose m\u00e1s y m\u00e1s. Desde el punto de vista de los c\u00edrculos rusos intelectuales y de negocios, la Revoluci\u00f3n hab\u00eda llegado ya bastante lejos y estaba alarg\u00e1ndose demasiado; era hora de poner orden. Este sentimiento predominaba tambi\u00e9n en los principales grupos socialistas \u201cmoderados\u201d: los oborontsi, los mencheviques defensistas y los social-revolucionarios, que apoyaban al Gobierno Provisional de K\u00e9renski.<\/p>\n<p>El 27 (14) de octubre, el \u00f3rgano oficial de los socialistas \u201cmoderados\u201d dijo:<\/p>\n<p>La revoluci\u00f3n consta de dos actos: la destrucci\u00f3n del antiguo r\u00e9gimen y la construcci\u00f3n del nuevo. El primer acto se ha prolongado bastante. Es hora de pasar al segundo, y hay que efectuarlo lo m\u00e1s r\u00e1pido posible, pues un gran revolucionario dec\u00eda: \u201capresur\u00e9monos, amigos m\u00edos, a poner fin a la Revoluci\u00f3n. Cuando se alarga demasiado, no se saborean sus frutos\u2026\u201d.<\/p>\n<p>Sin embargo, las masas de obreros, soldados y campesinos estaban muy convencidas de que el primer acto distaba mucho de haber terminado. En el frente, los comit\u00e9s militares ten\u00edan choques constantes con los oficiales, que no pod\u00edan acostumbrarse de ninguna manera a tratar a los soldados como a seres humanos; en la retaguardia, los miembros de los comit\u00e9s agr\u00edcolas, elegidos por los campesinos, eran encarcelados por sus tentativas de llevar a la pr\u00e1ctica las disposiciones del Gobierno concernientes a la tierra; en las f\u00e1bricas, los obreros ten\u00edan que luchar contra las listas negras y los lockout patronales. Es m\u00e1s, a los exiliados pol\u00edticos que regresaban no se les permit\u00eda la entrada en el pa\u00eds al ser considerados ciudadanos \u201cindeseables\u201d; se daban casos incluso en que los que hab\u00edan vuelto del extranjero a sus aldeas eran detenidos y encarcelados por actos revolucionarios cometidos en 1905.<\/p>\n<p>Los socialistas \u201cmoderados\u201d solo ten\u00edan una respuesta para el multiforme descontento del pueblo: \u201cEsperad a la Asamblea Constituyente, ser\u00e1 convocada en diciembre\u201d. Pero eso no los dejaba satisfechos. La Asamblea Constituyente estaba bien, pero hab\u00eda varios objetivos concretos por los que se hab\u00eda consumado la Revoluci\u00f3n rusa, por los que los m\u00e1rtires revolucionarios yac\u00edan en las fosas comunes del Campo de Marte, y que deb\u00edan cumplirse a toda costa, independientemente de que se convocase o no la Asamblea Constituyente: la paz, la tierra para los campesinos, el control obrero en la industria. La Asamblea Constituyente se pospon\u00eda una y otra vez, quiz\u00e1 de nuevo hasta que el pueblo se tranquilizara y moderase sus demandas. De todas formas, ya hab\u00edan pasado ocho meses desde el estallido de la Revoluci\u00f3n y los resultados parec\u00edan poco visibles\u2026<\/p>\n<p>Mientras tanto, los propios soldados empezaron a resolver el asunto de la paz simplemente mediante deserciones, los campesinos incendiaban fincas se\u00f1oriales y se apoderaban de las grandes haciendas, los obreros se rebelaban y abandonaban el trabajo\u2026 De ah\u00ed que los industriales, terratenientes y oficiales del Ej\u00e9rcito ejercieran toda su influencia para impedir cualquier concesi\u00f3n democr\u00e1tica al pueblo.<\/p>\n<p>La pol\u00edtica del Gobierno Provisional oscilaba entre las peque\u00f1as reformas y unas severas medidas de represi\u00f3n. Un decreto del ministro socialista de Trabajo orden\u00f3 a los comit\u00e9s obreros reunirse a partir de entonces fuera del horario laboral. En el frente, los \u201cagitadores\u201d de los partidos pol\u00edticos de la oposici\u00f3n fueron detenidos, se cerraron los peri\u00f3dicos radicales y se empez\u00f3 a aplicar la pena capital a aquellos que hac\u00edan propaganda revolucionaria. Se intent\u00f3 desarmar a la Guardia Roja y los cosacos fueron enviados a las provincias para mantener el orden.<\/p>\n<p>Estas medidas fueron respaldadas por los socialistas \u201cmoderados\u201d y sus l\u00edderes en el Ministerio, que consideraban necesario cooperar con las clases privilegiadas. Las masas populares les dieron la espalda y se pasaron al bando bolchevique, que luchaba firmemente por la paz, la entrega de la tierra a los campesinos, la implantaci\u00f3n del control obrero en la industria y la formaci\u00f3n de un Gobierno obrero. La crisis estall\u00f3 en septiembre de 1917. K\u00e9renski y los socialistas \u00abmoderados\u00bb, en contra de la voluntad de la inmensa mayor\u00eda de la poblaci\u00f3n, formaron un Gobierno de coalici\u00f3n junto con las clases privilegiadas. Como resultado, los mencheviques y los social-revolucionarios perdieron para siempre la confianza del pueblo.<\/p>\n<p>La opini\u00f3n de las masas populares respecto a los socialistas \u201cmoderados\u201d est\u00e1 reflejada en un art\u00edculo publicado a mediados de octubre aproximadamente (finales de septiembre) en el peri\u00f3dico Rabochi Put (Camino Obrero) y titulado \u00abLos ministros socialistas\u00bb:<\/p>\n<p>[\u2026] He aqu\u00ed la lista de sus servicios:<\/p>\n<p>Tsereteli: desarm\u00f3 a los obreros con la ayuda del general Polovtsev, \u00abapacigu\u00f3\u00bb a los soldados revolucionarios y aprob\u00f3 la pena de muerte en el Ej\u00e9rcito.<\/p>\n<p>Sk\u00f3belev: comenz\u00f3 intentando gravar con impuestos el 100% de los beneficios de los capitalistas y acab\u00f3 tratando de disolver los comit\u00e9s de empresa de los obreros.<\/p>\n<p>Avxentiev: encarcel\u00f3 a varios centenares de campesinos, miembros de los comit\u00e9s agrarios, y suspendi\u00f3 varias decenas de peri\u00f3dicos de los obreros y soldados.<\/p>\n<p>Chernov: firm\u00f3 el manifiesto del zar que ordenaba la disoluci\u00f3n de la Dieta finlandesa.<\/p>\n<p>S\u00e1vinkov: se ali\u00f3 con el general Korn\u00edlov y no entreg\u00f3 Petrogrado a este \u00absalvador\u00bb de la patria solamente por razones que no depend\u00edan de S\u00e1vinkov.<\/p>\n<p>Zarudni: con el visto bueno de Alexinski y K\u00e9renski, encarcel\u00f3 a miles de obreros, marinos y soldados revolucionarios, y ayud\u00f3 a poner en marcha el calumnioso \u00abproceso\u00bb contra los bolcheviques, un insulto para el tribunal ruso igual que el proceso de Beilis.<\/p>\n<p>Nikitin: se comport\u00f3 como un vulgar polic\u00eda con los trabajadores ferroviarios.<\/p>\n<p>K\u00e9renski: de este no diremos nada. Su lista de servicios es demasiado larga\u2026<\/p>\n<p>El Congreso de Delegados de la Flota del B\u00e1ltico en Helsinki aprob\u00f3 una resoluci\u00f3n que comenzaba as\u00ed:<\/p>\n<p>[\u2026] Exigimos el\u00a0 traslado inmediato del aventurero pol\u00edtico K\u00e9renski de las filas del Gobierno Provisional de los \u00absocialistas\u00bb, ya que se trata de un individuo que nos cubre de oprobio y echa a perder la Gran Revoluci\u00f3n, y con ella a todas las masas revolucionarias, con su desvergonzado chantaje pol\u00edtico a favor de la burgues\u00eda\u2026<\/p>\n<p>Resultado directo de todo esto fue la creciente popularidad de los bolcheviques\u2026<\/p>\n<p>A partir de marzo de 1917, los bulliciosos aluviones de obreros y soldados que golpeaban las puertas del Palacio T\u00e1uride obligaron a la vacilante Duma Imperial a tomar en sus manos el poder supremo en Rusia, fueron precisamente las masas populares \u2013obreros, soldados y campesinos\u2013 quienes determinaron cada viraje en el curso de la revoluci\u00f3n. Derrocaron el Ministerio de Miliukov, y el s\u00f3viet de estos grupos proclam\u00f3 ante todo el mundo las condiciones de paz rusas: \u201cNinguna anexi\u00f3n, ninguna compensaci\u00f3n, y el derecho a la autodeterminaci\u00f3n de los pueblos\u201d. De nuevo, en julio, las masas proletarias a\u00fan sin organizar y alzadas espont\u00e1neamente volvieron a asaltar el Palacio T\u00e1uride para exigir que los s\u00f3viets tomaran el poder del Gobierno de Rusia.<\/p>\n<p>Los bolcheviques, una peque\u00f1a secta pol\u00edtica por aquel entonces, encabezaron el movimiento. Tras el desastroso fracaso de la insurrecci\u00f3n, la opini\u00f3n p\u00fablica les dio la espalda y las multitudes que los segu\u00edan, privadas de sus l\u00edderes, retrocedieron al barrio de Viborg, una suerte de arrabal de Saint Antoine de Petrogrado. A continuaci\u00f3n, se produjo una salvaje persecuci\u00f3n de los bolcheviques: centenares de ellos, entre los cuales se encontraban Trotsky, Kollont\u00e1i y K\u00e1menev, fueron encarcelados; Lenin y Zin\u00f3viev tuvieron que ocultarse para no ser detenidos; los peri\u00f3dicos bolcheviques fueron cerrados. Los provocadores y los reaccionarios hicieron correr el rumor de que los bolcheviques eran agentes de los alemanes, y gente de todo el mundo lleg\u00f3 a cre\u00e9rselo.<\/p>\n<p>Sin embargo, el Gobierno Provisional fue incapaz de corroborar estas acusaciones; los documentos que pretend\u00edan demostrar la existencia de un complot alem\u00e1n resultaron falsos y los bolcheviques fueron puestos en libertad uno tras otro sin comparecer ante los tribunales, con una fianza nominal o sin ella, de modo que solo quedaron recluidas seis personas. La impotencia e indecisi\u00f3n del Gobierno Provisional, cuya composici\u00f3n cambiaba sin cesar, era demasiado evidente para todos. Los bolcheviques proclamaron de nuevo la tan querida consigna de las masas:<\/p>\n<p>\u201c\u00a1Todo el poder a los s\u00f3viets!\u201d, y no se limitaron a guiarse por los intereses de su propio partido, ya que en aquel momento la mayor\u00eda de los s\u00f3viets era de corte socialista \u201cmoderado\u201d, sus enemigos mortales.<\/p>\n<p>Lo que result\u00f3 m\u00e1s potente fue que adoptaron los deseos m\u00e1s simples e inmediatos de los obreros, soldados y campesinos, y estructuraron su programa en base a ellos. Mientras los mencheviques defensistas y los social-revolucionarios llegaban a acuerdos con la burgues\u00eda, los bolcheviques se ganaron r\u00e1pidamente a las masas. En julio fueron perseguidos y despreciados; en septiembre, los obreros de la capital, los marinos de la Flota del B\u00e1ltico y los soldados hab\u00edan abrazado ya su causa casi por completo. Las elecciones municipales de septiembre\u00a0 en las grandes ciudades fueron reveladoras: solo un 18 % de los elegidos eran mencheviques y social-revolucionarios frente al 70 % en junio\u2026<\/p>\n<p>Exist\u00eda un fen\u00f3meno inexplicable que intrigaba al observador extranjero: el Comit\u00e9 Ejecutivo Central de los S\u00f3viets, los comit\u00e9s centrales del Ej\u00e9rcito y la Marina y los comit\u00e9s centrales de varios sindicatos \u2013especialmente los de los trabajadores ferroviarios y de Correos y Tel\u00e9grafos\u2013 eran francamente hostiles a los bolcheviques. Todos estos comit\u00e9s centrales hab\u00edan sido elegidos a mediados del verano e incluso antes, cuando los mencheviques y los eseristas contaban con un enorme n\u00famero de partidarios, y ahora, en cambio, demoraban y torpedeaban las nuevas elecciones por todos los medios. Por ejemplo, seg\u00fan el estatuto de los S\u00f3viets de Diputados de Obreros y Soldados, el Congreso de toda Rusia deb\u00eda celebrarse en septiembre, pero el comit\u00e9 ejecutivo central (cec) no quer\u00eda convocarlo, alegando que faltaban dos meses nada m\u00e1s para la apertura de la Asamblea Constituyente y, para entonces, como insinuaban, los s\u00f3viets tendr\u00edan que abdicar. Mientras tanto, en todo el pa\u00eds los bolcheviques conquistaban un s\u00f3viet local tras otro, as\u00ed como las secciones de los sindicatos, y su influencia iba fortaleci\u00e9ndose en las filas de los soldados y marinos. Los s\u00f3viets campesinos segu\u00edan siendo conservadores, ya que en los distritos rurales atrasados la conciencia pol\u00edtica se desarrollaba lentamente y el Partido Social-Revolucionario hab\u00eda sembrado agitaci\u00f3n entre los campesinos durante toda una generaci\u00f3n\u2026 Pero incluso entre los campesinos comenz\u00f3 a formarse un n\u00facleo revolucionario. Esto se hizo patente en octubre, cuando se escindi\u00f3 el ala izquierda de los social-revolucionarios y se form\u00f3 una nueva tendencia pol\u00edtica: el partido de los social-revolucionarios de izquierda.<\/p>\n<p>Al mismo tiempo, empezaron a dejarse sentir en todas partes s\u00edntomas de la reanimaci\u00f3n de las fuerzas reaccionarias. Por ejemplo, en el Teatro Troitsky de Petrogrado, la representaci\u00f3n de la comedia Los pecados del zar fue interrumpida por un grupo de mon\u00e1rquicos que amenazaban con linchar a los actores por \u00abel ultraje al emperador\u00bb. Determinados peri\u00f3dicos comenzaron a suspirar por el \u201cNapole\u00f3n ruso\u201d. En los medios de la intelectualidad burguesa naci\u00f3 la costumbre de llamar al S\u00f3viet de Diputados de Obreros \u201cs\u00f3viet de diputados perros\u201d.<\/p>\n<p>El 15 de octubre tuve una conversaci\u00f3n con un gran capitalista ruso, Stepan Gueorgevich Lianozov, \u201cel Rockefeller ruso\u201d, kadete por sus convicciones pol\u00edticas.<\/p>\n<p>La Revoluci\u00f3n \u2013dijo\u2013 es una enfermedad. Tarde o temprano las potencias extranjeras tendr\u00e1n que intervenir en nuestros asuntos como intervienen los m\u00e9dicos para curar a un ni\u00f1o enfermo y ponerlo en pie. Claro, esto ser\u00eda m\u00e1s o menos impropio, pero todas las naciones deben comprender hasta qu\u00e9 punto son peligrosos para sus propios pa\u00edses el bolchevismo e ideas tan contagiosas como la \u00abdictadura del proletariado\u00bb y la \u00abrevoluci\u00f3n social mundial\u00bb\u2026 Por otro lado, es probable que no sea necesaria tal intervenci\u00f3n. El transporte se ha venido abajo, se cierran las f\u00e1bricas y los alemanes avanzan. Tal vez el hambre y la derrota despierten el sentido com\u00fan en el pueblo ruso\u2026<\/p>\n<p>Kianozov afirmaba con \u00e9nfasis que los comerciantes e industriales no pod\u00edan tolerar de ning\u00fan modo la existencia de los comit\u00e9s de empresa ni resignarse con cualquier participaci\u00f3n de los obreros en la direcci\u00f3n de la industria.<\/p>\n<p>En lo que a los bolcheviques se refiere, habr\u00e1 que deshacerse de ellos por uno de los dos m\u00e9todos. El Gobierno puede evacuar Petrogrado, declarando entonces el estado de sitio y el comandante militar de la circunscripci\u00f3n se ocupar\u00e1 de estos se\u00f1ores prescindiendo de formalidades legales\u2026 O si, por ejemplo, la Asamblea Constituyente manifestase, tendencias ut\u00f3picas, podr\u00eda ser disuelta por la fuerza de las armas\u2026<\/p>\n<p>Se acercaba el invierno, el terrible invierno ruso. En los c\u00edrculos industriales y comerciales me dec\u00edan: \u00abEl invierno fue siempre el mejor amigo de Rusia; tal vez ahora nos libre de la revoluci\u00f3n\u00bb. En las fr\u00edas trincheras, los desdichados ej\u00e9rcitos sufr\u00edan hambre y mor\u00edan sin ning\u00fan entusiasmo. Los ferrocarriles se paralizaban, escaseaban los v\u00edveres los v\u00edveres y se cerraban las f\u00e1bricas. Las masas desesperadas gritaban bien alto que la burgues\u00eda atentaba contra la vida del pueblo y provocaba la derrota en el frente. Riga fue entregada inmediatamente despu\u00e9s de que el general Korn\u00edlov declarase p\u00fablicamente: \u00ab\u00bfNo deberemos sacrificar Riga para restituir el sentido del deber de nuestro pa\u00eds?\u00bb.<\/p>\n<p>A los estadounidenses les habr\u00eda parecido incre\u00edble que la lucha de clases pudiera alcanzar tal punto. Pero yo personalmente tropec\u00e9 en el Frente Norte con oficiales que prefer\u00edan la derrota militar a la colaboraci\u00f3n con los comit\u00e9s de soldados. El secretario de la secci\u00f3n de Petrogrado del Partido Kadete me dec\u00eda que la ruina econ\u00f3mica formaba parte de una campa\u00f1a de descr\u00e9dito de la Revoluci\u00f3n. Un diplom\u00e1tico aliado, cuyo nombre promet\u00ed no revelar, lo confirm\u00f3 a partir de sus propios datos. Conozco varias minas de carb\u00f3n cerca de J\u00e1rkov que fueron incendiadas o anegadas por los propietarios, f\u00e1bricas textiles moscovitas donde los ingenieros abandonaron el trabajo e inutilizaron las m\u00e1quinas, oficiales de ferrocarriles capturados por los obreros en el momento en que estropeaban las locomotoras\u2026<\/p>\n<p>Una parte considerable de las clases pudientes prefer\u00eda los alemanes a la Revoluci\u00f3n \u2013e incluso al Gobierno Provisional\u2013 y no vacilaba en decirlo. Viv\u00eda en casa de una familia rusa y el tema casi constante de las conversaciones en torno a la mesa era la llegada de los alemanes, portadores de \u00abla legalidad y el orden\u00bb. Una vez tuve que pasar la tarde en casa de un comerciante moscovita; mientras tom\u00e1bamos el t\u00e9, preguntamos a las once personas sentadas a la mesa a qui\u00e9n prefer\u00edan: \u00aba Guillermo o a los bolcheviques\u00bb. La proporci\u00f3n fue de diez contra uno a favor de Guillermo\u2026<\/p>\n<p>Los especuladores se aprovechaban de la ruina general, amasaban fabulosas fortunas y las dilapidaban en fant\u00e1sticas bacanales o corrompiendo a los funcionarios del Gobierno. Escond\u00edan los v\u00edveres y el combustible o los enviaban secretamente a Suecia. Durante los primeros cuatro meses de la Revoluci\u00f3n, por ejemplo, se robaba casi abiertamente de la reserva de v\u00edveres de los dep\u00f3sitos municipales de Petrogrado, de modo que la provisi\u00f3n de grano para dos a\u00f1os se redujo hasta el punto de no alcanzar para alimentar a la ciudad durante un mes\u2026 Seg\u00fan el comunicado oficial del \u00faltimo ministro de Abastecimientos del Gobierno Provisional, el caf\u00e9 se compraba en Vladivostok al por mayor a dos rublos la libra y el consumidor lo pagaba en Petrogrado a 13 rublos. En todos los comercios de las grandes ciudades hab\u00eda toneladas enteras de v\u00edveres y de ropa, pero solo los ricos pod\u00edan adquirirlos.<\/p>\n<p>En una ciudad de provincias conoc\u00ed a una familia de comerciantes formada por especuladores, o marodiori (merodeadores), como los llaman los rusos. Tres hijos se hab\u00edan librado del servicio militar pagando grandes sumas de dinero. Uno de ellos especulaba con v\u00edveres. Otro vend\u00eda el oro robado en las minas del Lena a misteriosos compradores de Finlandia. El tercero hab\u00eda adquirido la mayor parte de las acciones de una f\u00e1brica de chocolates y vend\u00eda el chocolate a las cooperativas locales a condici\u00f3n de que estas lo proveyeran de todo lo necesario. De este modo, mientras el pueblo recib\u00eda un cuarto de libra de pan negro al d\u00eda por su cartilla de racionamiento, \u00e9l ten\u00eda en abundancia pan blanco, az\u00facar, t\u00e9, caramelos, galletas y mantequilla\u2026 Y, sin embargo, cuando los soldados en el frente no pod\u00edan pelear m\u00e1s debido al fr\u00edo, al hambre y a la extenuaci\u00f3n, los componentes de esta familia clamaban indignados: \u201c\u00a1Cobardes!\u201d y \u201cse avergonzaban de ser rusos\u201d. Para ellos, los bolcheviques, que acabaron por descubrir y requisar las grandes reservas de comestibles que ellos hab\u00edan ocultado, eran meros \u201csaqueadores\u201d.<\/p>\n<p>Bajo toda esta podredumbre externa conspiraban secreta y muy activamente las tenebrosas fuerzas del antiguo r\u00e9gimen, que no hab\u00edan cambiado desde la ca\u00edda de Nicol\u00e1s II. Los agentes de la famosa Ojranka segu\u00edan actuando a favor y en contra del zar, a favor y en contra de K\u00e9renski y, b\u00e1sicamente, a favor de cualquiera que les pagase\u2026 Organizaciones clandestinas de toda especie actuaban en la sombra, como, por ejemplo, las Centurias Negras, que trataban de restaurar la reacci\u00f3n de una u otra forma.<\/p>\n<p>En este ambiente de corrupci\u00f3n general y de monstruosas verdades a medias, solo una nota se dejaba o\u00edr d\u00eda tras d\u00eda, el sonido del creciente coro de los bolcheviques: \u201c\u00a1Todo el poder para los s\u00f3viets! Todo el poder para los verdaderos representantes de millones de obreros, soldados y campesinos. Pan, tierra, fin de la insensata guerra, fin de la diplomacia secreta, de la especulaci\u00f3n, de la traici\u00f3n\u2026 \u00a1La Revoluci\u00f3n est\u00e1 en peligro y con ella la causa general del pueblo en todo mundo!\u201d.<\/p>\n<p>La lucha entre el proletariado y la burgues\u00eda, entre los s\u00f3viets y el Gobierno, iniciada ya en los primeros d\u00edas de marzo, se acercaba a su apogeo. Rusia, que hab\u00eda salvado en un salto la distancia entre el Medievo y el siglo xx, ofrec\u00eda a un mundo asombrado dos revoluciones pol\u00edticas y sociales en mortal combate.<\/p>\n<p>\u00a1Qu\u00e9 sorprendente vitalidad revelaba la Revoluci\u00f3n rusa despu\u00e9s de tantos meses de hambre y desilusiones! La burgues\u00eda ten\u00eda que haber conocido mejor su Rusia. Ahora muy pocos d\u00edas separaban a Rusia del pleno desarrollo de la \u00abenfermedad\u00bb revolucionaria\u2026<\/p>\n<p>Lanzando una mirada retrospectiva, antes de la Insurrecci\u00f3n de Noviembre Rusia parece un pa\u00eds de otro siglo, casi incre\u00edblemente conservador. Hubo que adaptarse muy r\u00e1pido al nuevo ritmo acelerado de la vida. Las relaciones pol\u00edticas rusas se desplazaron inmediata y totalmente a la izquierda hasta el punto de que los kadetes fueron puestos al margen de la ley como \u00abenemigos del pueblo\u00bb, K\u00e9renksi se convirti\u00f3 en \u00abcontrarrevolucionario\u00bb, los l\u00edderes socialistas \u00abmoderados\u00bb Tsereteli, Dan, Liber, Gots y Avx\u00e9ntiev resultaron demasiado reaccionarios para sus propios seguidores y hasta hombres como V\u00edktor Chernov y Maxim Gorki se encontraron en el ala derecha\u2026<\/p>\n<p>Aproximadamente a mediados de diciembre de 1917, un grupo de l\u00edderes eseristas hizo una visita privada al embajador ingl\u00e9s, Sir George Buchanan, suplic\u00e1ndole que no hablase a nadie de esta visita porque los consideraban \u00abdemasiado derechistas\u00bb.<\/p>\n<p>\u00ab\u00a1Hay que ver \u2013dijo Sir George\u2013, hace un a\u00f1o mi Gobierno me dio instrucciones de no recibir a Miliukov porque ten\u00eda fama de izquierdista peligroso!\u00bb.<\/p>\n<p>Septiembre y octubre son los peores meses del a\u00f1o ruso, y lo son particularmente en Petrogrado. Del cielo nublado y gris cae sin cesar y durante todo el d\u00eda, un d\u00eda cada vez m\u00e1s corto, una lluvia que cala hasta los huesos. Hay por todas partes un barro espeso, resbaladizo y pegajoso, amasado por pesadas botas y m\u00e1s peligroso que nunca tras el total desmoronamiento de la administraci\u00f3n municipal. Desde el golfo de Finlandia sopla un viento cortante y h\u00famedo y una bruma fr\u00eda envuelve las calles. De noche \u2013por motivos de econom\u00eda o por miedo a los zepelines\u2013 solo permanecen encendidas unas pocas y macilentas farolas; los domicilios particulares solo tienen electricidad de 6 a 12, las velas cuestan unos 40 centavos la unidad y es casi imposible conseguir queroseno. Desde las 3 de la tarde hasta las 10 de la ma\u00f1ana se vive a oscuras. Se dan infinitos casos de atracos y robos. En las casas, los hombres hacen guardias de noche por turnos, armados con escopetas cargadas. As\u00ed se viv\u00eda bajo el Gobierno Provisional.<\/p>\n<p>Los v\u00edveres escasean m\u00e1s cada semana que pasa. La raci\u00f3n de pan se redujo de una libra y media a una libra, luego a tres cuartos de libra, media libra y un cuarto de libra. Al final, lleg\u00f3 una semana en la que no dieron nada de pan. De az\u00facar correspond\u00edan dos libras al mes, pero estas dos libras hab\u00eda que conseguirlas y no era com\u00fan hacerlo. La tableta de chocolate, o la libra de unos caramelos insulsos, costaba de siete a diez rublos, o sea, un d\u00f3lar por lo menos. La mitad de los ni\u00f1os de Petrogrado no probaba la leche; en muchos hoteles y casas particulares no la ve\u00edan durante meses enteros. Aunque era temporada de fruta, las manzanas y peras se vend\u00edan en las calles casi a un rublo cada una\u2026<\/p>\n<p>Para conseguir leche, pan, az\u00facar y tabaco hab\u00eda que hacer largas colas de horas bajo una lluvia constante. Al volver a casa de un mit\u00edn que se hab\u00eda prolongado toda la noche, vi c\u00f3mo, en la puerta de una tienda, hab\u00eda comenzado a formarse una cola, principalmente de mujeres; muchas de ellas llevaban en brazos ni\u00f1os de pecho\u2026 Carlyle dice en su Revoluci\u00f3n Francesa que los franceses se distinguen de todos los dem\u00e1s pueblos del mundo por su capacidad para permanecer en las colas. Rusia comenz\u00f3 a adquirir esta capacidad bajo el reinado de Nicol\u00e1s el Bienaventurado, ya en 1915, y desde entonces las colas aparecieron de forma intermitente hasta que en el verano de 1917 se convirtieron en la cosa m\u00e1s natural. \u00a1Imaginad lo que supon\u00eda para aquellas personas vestidas de cualquier manera quedarse paradas d\u00edas enteros en las calles de Petrogrado, endurecidas y blanqueadas por la helada del terrible invierno ruso! Yo escuchaba las conversaciones en las colas del pan. De entre la sorprendente bondad de la gente rusa surg\u00edan de vez en cuando amargas notas de descontento\u2026<\/p>\n<p>Por supuesto, los teatros estaban abiertos todas las noches, incluyendo los domingos. Kars\u00e1vina actuaba en un nuevo ballet en el Mariinski y todos los rusos amantes de la danza acud\u00edan a verla. Shaliapin cantaba. En el Alexandrinsky, Meyerhold hab\u00eda reestrenado el drama de Aleks\u00e9i Tolstoi, La muerte de Iv\u00e1n el Terrible. Y de este espect\u00e1culo recuerdo especialmente a un cadete del Cuerpo de Pajes Imperiales con uniforme de gala que, en todos los entreactos, permanec\u00eda de pie de cara al palco imperial vac\u00edo, del cual hab\u00edan arrancado ya todas las \u00e1guilas. El Teatro Krivoe Zerkals (Espejo Torcido) presentaba una suntuosa versi\u00f3n de Reigen, de Schnitzler.<\/p>\n<p>El Hermitage y todas las dem\u00e1s galer\u00edas de pintura hab\u00edan sido evacuadas a Mosc\u00fa; pero en Petrogrado segu\u00edan celebr\u00e1ndose exposiciones de arte todas las semanas. Multitudes de mujeres de los medios intelectuales frecuentaban asiduamente las conferencias de arte, literatura y ensayos filos\u00f3ficos. Los te\u00f3sofos disfrutaron de una temporada particularmente animada. El Ej\u00e9rcito de Salvaci\u00f3n, admitido en Rusia por primera vez en la historia, fijaba en todas las paredes anuncios de reuniones evang\u00e9licas que pasmaban y divert\u00edan al mismo tiempo al p\u00fablico ruso\u2026<\/p>\n<p>Como suele suceder en estos casos, la peque\u00f1a vida cotidiana de la ciudad segu\u00eda su curso, esforz\u00e1ndose todo lo posible por ignorar la Revoluci\u00f3n. Los poetas escrib\u00edan versos, pero no sobre la Revoluci\u00f3n. Los pintores realistas pintaban escenas de la historia medieval rusa, de cualquier cosa excepto de la Revoluci\u00f3n. Las se\u00f1oritas provincianas llegaban a Petrogrado a estudiar franc\u00e9s y canto. Por los pasillos y vest\u00edbulos de los hoteles se paseaban j\u00f3venes oficiales, elegantes y alegres, presumiendo de sus bashliki (capucha) escarlatas con ribetes dorados y de sus elaborados sables cauc\u00e1sicos. Al mediod\u00eda, las damas de los funcionarios de segundo orden alternaban tomando el t\u00e9, y llevaban en sus manguitos un peque\u00f1o azucarero de plata, de oro o adornado con joyas y medio panecillo; estas damas so\u00f1aban en voz alta con el regreso del zar, con la llegada de los alemanes o con cualquier otra cosa que pudiese resolver el acuciante problema de los siervos\u2026 Una vez, la hija de un conocido m\u00edo volvi\u00f3 al mediod\u00eda a su casa presa de un ataque de histeria porque \u00a1la cobradora del tranv\u00eda la hab\u00eda llamado \u00abcamarada\u00bb!<\/p>\n<p>A su alrededor, toda Rusia intentaba dar a luz un mundo nuevo. Los siervos, tratados antes como bestias y con unos salarios m\u00edseros, comenzaban a adquirir cierta independencia. Un par de zapatos costaban m\u00e1s de cien rublos y, como el sueldo medio no pasaba de treinta y cinco rublos al mes, las criadas se negaban a estar en las colas y gastar su calzado. Pero eso no era todo. En la nueva Rusia, todos \u2013tanto hombres como mujeres\u2013 ten\u00edan derecho a voto; surgieron peri\u00f3dicos obreros que hablaban de cosas novedosas y sorprendentes; aparecieron los s\u00f3viets y los sindicatos. Hasta los izvoshtchiki (cocheros) ten\u00edan su sindicato y su representante en el S\u00f3viet de Petrogrado. Los criados y camareros se organizaron y renunciaron a las propinas. En todos los restaurantes hab\u00eda carteles que dec\u00edan: \u00abAqu\u00ed no se admiten propinas\u00bb o \u00abSi un trabajador tiene que servir la mesa para ganarse el pan, eso no es motivo para que se lo ofenda con la limosna de una propina\u00bb.<\/p>\n<p>En el frente, los soldados libraban su propia batalla contra sus oficiales y aprendieron a autogobernarse mediante sus comit\u00e9s. En las f\u00e1bricas, los comit\u00e9s de empresa, organizaciones intr\u00ednsecamente rusas, adquir\u00edan experiencia y fuerza y comprend\u00edan su misi\u00f3n hist\u00f3rica en la lucha contra el viejo orden. Toda Rusia aprend\u00eda a leer y, efectivamente, le\u00eda libros de pol\u00edtica, de econom\u00eda o de historia; la gente le\u00eda porque quer\u00eda saber\u2026 En todas las ciudades, en la mayor\u00eda de los municipios y en el frente, cada facci\u00f3n pol\u00edtica publicaba su propio peri\u00f3dico, y a veces varios. Miles de organizaciones imprim\u00edan centenares de miles de folletos pol\u00edticos, inundando con ellos las trincheras y las aldeas, las f\u00e1bricas y las calles de las ciudades. La sed de educaci\u00f3n, reprimida durante tanto tiempo, se abri\u00f3 paso al mismo tiempo que la Revoluci\u00f3n con una fuerza espont\u00e1nea. Durante los primeros seis meses de la Revoluci\u00f3n, se enviaban cada d\u00eda del Instituto Smolny toneladas, camiones y trenes llenos de publicaciones dirigidas a todos los confines del pa\u00eds. Rusia absorb\u00eda la sustancia de aquel material con la misma insaciabilidad con que la arena seca absorbe el agua. Y no se trataba de f\u00e1bulas, no era historia falsificada ni diluida por la religi\u00f3n, no era ficci\u00f3n barata y corruptora, sino teor\u00edas sociales y econ\u00f3micas, filosof\u00eda, obras de Tolstoi, G\u00f3gol y Gorki\u2026<\/p>\n<p>Luego se conquist\u00f3 la palabra. Rusia se vio inundada de semejante torrente de discursos que, en comparaci\u00f3n, \u00abla avalancha de locuacidad francesa\u00bb de la que habla Carlyle se queda en un riachuelo. Conferencias, debates, discursos en los teatros, circos, escuelas, clubs, salas de reuniones, s\u00f3viets, locales sindicales, cuarteles\u2026 Mitines en las trincheras del frente, en las plazas de las aldeas, en los patios de las f\u00e1bricas. \u00a1Qu\u00e9 asombroso espect\u00e1culo ofrece la f\u00e1brica Put\u00edlov cuando de sus muros sale un compacto torrente de cuarenta mil obreros para o\u00edr a los socialdem\u00f3cratas, eseristas, anarquistas, a quien sea, hablar de lo que sea, el tiempo que dure! Durante meses enteros, todas las esquinas de Petrogrado y de otras ciudades rusas se convirtieron en tribunas p\u00fablicas constantes. Surg\u00edan debates y mitines espont\u00e1neos en los trenes, en los tranv\u00edas, en todas partes\u2026<\/p>\n<p>Y los congresos y conferencias de toda Rusia a los que acud\u00edan personas de los dos continentes: congresos de los s\u00f3viets, de las cooperativas, de los zemstvos, de las nacionalidades, del clero, de los campesinos, de los partidos pol\u00edticos; la Conferencia Democr\u00e1tica, la Conferencia de Estado de Mosc\u00fa, el Consejo de la Rep\u00fablica Rusa\u2026 En Petrogrado se celebraban de forma constante tres o cuatro congresos a la vez. Las tentativas de limitar el tiempo de los oradores fracasaban estrepitosamente en todos los mitines y gozaban de la plena posibilidad de expresar todos sus sentimientos e ideas\u2026<\/p>\n<p>Viajamos al frente del XII Ej\u00e9rcito, cerca de Riga, donde los hombres descalzos y extenuados se mor\u00edan de hambre y de enfermedades entre la inmundicia de las trincheras. Al vernos, se levantaron a nuestro encuentro. Ten\u00edan los rostros demacrados; a trav\u00e9s de los agujeros de la ropa azuleaban las carnes y la primera pregunta fue: \u00ab\u00bfHan tra\u00eddo algo para leer?\u00bb.<\/p>\n<p>Los s\u00edntomas externos y visibles del cambio eran numerosos, pero aunque en las manos de la estatua de Catalina la Grande, frente al Teatro Alexandrinski, hab\u00eda una bandera roja, aunque en todos los edificios p\u00fablicos tambi\u00e9n ondeaban banderas rojas, a veces deste\u00f1idas, y los escudos y \u00e1guilas imperiales hab\u00edan sido arrancados o tapados en todas partes, aunque en vez de custodiar las calles la feroz gorodovoi (la polic\u00eda urbana) ahora lo hac\u00eda una milicia civil bondadosa y desarmada, todav\u00eda perviv\u00edan muchos anacronismos extra\u00f1os.<\/p>\n<p>Por ejemplo, la Tabel o Rangov \u2013tabla de rangos\u2013 que Pedro el Grande hab\u00eda impuesto a toda Rusia con mano f\u00e9rrea conservaba todo su vigor. Casi todo el mundo, comenzando por los escolares, segu\u00eda llevando el uniforme antiguo con las \u00e1guilas imperiales en los botones y en el cuello. A eso de las cinco de la tarde las calles se llenaban de hombres de edad con uniforme y portafolios. Al volver a casa de su trabajo en los enormes ministerios que parec\u00edan cuarteles y en otras instituciones oficiales, tal vez calculaban la rapidez con la que la mortalidad entre los jefes los acercaba al ansiado rango de asesor colegiado o de consejero privado, con la perspectiva de una jubilaci\u00f3n digna con pensi\u00f3n completa y, quiz\u00e1, con la Orden de Santa Ana al cuello\u2026<\/p>\n<p>Al senador Sokolov le sucedi\u00f3 algo curioso cuando, en plena Revoluci\u00f3n, se present\u00f3 un d\u00eda de paisano en la reuni\u00f3n del Senado. \u00a1No le permitieron tomar parte en la reuni\u00f3n porque no llevaba la librea obligatoria como parte del servicio del zar!<\/p>\n<p>Ante este panorama de efervescencia y disgregaci\u00f3n de la naci\u00f3n entera se desarroll\u00f3 el levantamiento de las masas populares rusas\u2026<\/p>\n<p>* John Reed (1887-1920) el cronista de la revoluci\u00f3n rusa pertenec\u00eda a una familia burguesa estadounidense. Su padre, un hombre de negocios de la industria de maderera de Oreg\u00f3n. Su madre, descendiente de una familia que hab\u00eda hecho fortuna en la industria del arrabio, era conservadora. John Reed estudi\u00f3 en Harvard. En 1913 comenz\u00f3 a trabajar para el peri\u00f3dico radical The Masses. En 1911, como corresponsal de guerra del Metropolitan Magazine, fue enviado a M\u00e9xico para registrar la revoluci\u00f3n de Pancho Villa. Al estallar la I Guerra Mundial, volvi\u00f3 a trabajar como corresponsal de guerra, y escribi\u00f3 en 1916 La guerra en el este de Europa. As\u00ed lleg\u00f3\u00a0 a Rusia,\u00a0 en plena efervescencia revolucionaria. Conoci\u00f3 a Lenin, y estuvo presente en la capital San Petersburgo durante las jornadas de octubre-noviembre de 1917 en las que tuvo lugar el II Congreso de los Soviets de Obreros, Soldados y Campesinos de toda Rusia y durante las semanas posteriores en que el congreso, liderado por el Partido Socialdem\u00f3crata Obrero de Rusia (bolchevique) acord\u00f3 la toma del poder bajo el programa b\u00e1sico de conseguir una paz justa e inmediata, el control obrero de la industria y la reforma agraria en el campo. Reed, acreditado como periodista, hizo un seguimiento diario del proceso revolucionario, asistiendo a las multitudinarias asambleas y a las reuniones de todas las facciones enfrentadas, entrevistando a los principales dirigentes del momento, e hizo una cr\u00f3nica diaria de la Revoluci\u00f3n de Octubre. Este relato de primera mano con los detalles y el d\u00eda a d\u00eda de la revoluci\u00f3n bolchevique qued\u00f3 plasmado en su obra m\u00e1s famosa, Diez d\u00edas que estremecieron el mundo, publicada en 1919.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>La lucha entre el proletariado y la burgues\u00eda, entre los s\u00f3viets y el Gobierno, iniciada en marzo, en octubre de 1917 estaban en su apogeo. \u201cRusia, que hab\u00eda salvado en un salto la distancia entre el Medievo y el siglo XX, ofrec\u00eda a un mundo asombrado dos revoluciones pol\u00edticas y sociales en mortal combate\u201d, escribi\u00f3 John Reed (*) en su c\u00e9lebre libro \u201cLos 10 d\u00edas que estremecieron al mundo\u201d&#8230;<\/p>\n","protected":false},"author":102520410,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"aside","meta":{"_coblocks_attr":"","_coblocks_dimensions":"","_coblocks_responsive_height":"","_coblocks_accordion_ie_support":"","_crdt_document":"","advanced_seo_description":"","jetpack_seo_html_title":"","jetpack_seo_noindex":false,"_jetpack_newsletter_access":"","_jetpack_dont_email_post_to_subs":false,"_jetpack_newsletter_tier_id":0,"_jetpack_memberships_contains_paywalled_content":false,"_jetpack_memberships_contains_paid_content":false,"footnotes":"","jetpack_post_was_ever_published":false},"categories":[1786327],"tags":[3503,489124,3741368],"class_list":["post-3751","post","type-post","status-publish","format-aside","hentry","category-revolucion-rusa","tag-historia","tag-john-reed","tag-kerenski","post_format-post-format-aside"],"jetpack_featured_media_url":"","jetpack_likes_enabled":false,"jetpack_sharing_enabled":true,"jetpack_shortlink":"https:\/\/wp.me\/p7lt2C-Yv","amp_enabled":true,"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/correspondenciadeprensa.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/3751","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/correspondenciadeprensa.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/correspondenciadeprensa.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/correspondenciadeprensa.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/102520410"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/correspondenciadeprensa.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=3751"}],"version-history":[{"count":4,"href":"https:\/\/correspondenciadeprensa.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/3751\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":3755,"href":"https:\/\/correspondenciadeprensa.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/3751\/revisions\/3755"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/correspondenciadeprensa.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=3751"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/correspondenciadeprensa.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcategories&post=3751"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/correspondenciadeprensa.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Ftags&post=3751"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}