{"id":37319,"date":"2023-09-18T20:36:28","date_gmt":"2023-09-18T18:36:28","guid":{"rendered":"https:\/\/correspondenciadeprensa.com\/?p=37319"},"modified":"2023-09-18T20:36:28","modified_gmt":"2023-09-18T18:36:28","slug":"arte-historia-vincent-van-gogh-el-peor-enemigo-de-si-mismo-john-banville","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/correspondenciadeprensa.com\/?p=37319","title":{"rendered":"Arte\/Historia &#8211; Vincent van Gogh. El peor enemigo de s\u00ed mismo. [John Banville]"},"content":{"rendered":"\n<p class=\"has-text-align-right wp-block-paragraph\"><sub>Pila de novelas francesas. Vincent van Gogh, 1887.<\/sub><\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-color has-link-color wp-elements-50e3f8eb2eb5b6b92220d4b122736af5 wp-block-paragraph\" style=\"color:#020000\"><strong>Se consideraba \u201cun hombre de pasiones\u201d y admit\u00eda que pod\u00eda dejarse llevar por la emoci\u00f3n al punto de hacer cosas de las que se arrepent\u00eda pronto. So\u00f1aba con predicar el Evangelio, pero su fervor e intensidad lo hac\u00edan poco confiable como pastor. S\u00f3lo en la pintura encontraba algo de la estatura de Dios, y tal vez s\u00f3lo en la escritura haya logrado apaciguar su esp\u00edritu y poner orden a su b\u00fasqueda vital y est\u00e9tica.<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-color has-link-color wp-elements-e6d9d2976c94b495caf1a7e733d058b1 wp-block-paragraph\" style=\"color:#020000\"><strong><a href=\"https:\/\/ladiaria.com.uy\/lento\/articulo\/2023\/9\/el-peor-enemigo-de-si-mismo\/\">Lento\/Review<\/a>, 12-9-2023<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-color has-link-color wp-elements-d1f8da98eb9329924f8530827cf7f003 wp-block-paragraph\" style=\"color:#020000\"><strong>Traducci\u00f3n de Leonel Livchits <\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-color has-link-color wp-elements-ea3a883d92ee030fb10538f2821e58ec wp-block-paragraph\" style=\"color:#020000\"><strong><a href=\"https:\/\/correspondenciadeprensa.com\/\">Correspondencia de Prensa<\/a>, 18-9-2023<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-justify has-text-color has-link-color wp-elements-1b4f9afe981f972deb156d5cfa6470a9 wp-block-paragraph\" style=\"color:#020000\">Si alguna vez un artista necesit\u00f3 ser protegido de su p\u00fablico, ese fue Vincent van Gogh. Las reproducciones de sus obras m\u00e1s emblem\u00e1ticas, en especial los paisajes nocturnos ondulantes y la serie resplandeciente de estudios de girasoles que realiz\u00f3 al final de su vida, adornan innumerables dormitorios, salas de estar y ba\u00f1os en todo lo que sol\u00eda ser conocido como el mundo desarrollado. La popularidad de las obras pintadas en el gran florecimiento de este \u00faltimo per\u00edodo, que comenz\u00f3 m\u00e1s o menos en la \u00e9poca de su reveladora visita al Rijksmuseum de \u00c1msterdam en el oto\u00f1o de 1885 y que termin\u00f3 con su muerte, menos de cinco a\u00f1os despu\u00e9s, a la edad de 37 a\u00f1os, no tiene paralelo. De los grandes maestros entre sus contempor\u00e1neos, y estos son muchos, s\u00f3lo Edgar Degas puede llegar a rivalizar con Van Gogh como pilar de la decoraci\u00f3n de interiores. \u00bfQu\u00e9 habr\u00eda pensado el maestro neerland\u00e9s de su fama p\u00f3stuma tanto entre la burgues\u00eda como entre los multimillonarios? Podemos ubicar con una relativa precisi\u00f3n la fundaci\u00f3n del mito de Van Gogh en la novela <em>Lujuria de vivir<\/em>, de Irving Stone, de 1934 y en la pel\u00edcula Sed de vivir, de 1956, basada en el libro, dirigida por Vincente Minnelli y protagonizada por Kirk Douglas como Vincent van Gogh y Anthony Quinn como Paul Gauguin. Irving Stone bas\u00f3 la trama de la novela en su investigaci\u00f3n sobre la correspondencia de Van Gogh, una edici\u00f3n en tres vol\u00famenes que se hab\u00eda publicado en 1914, editada por la cu\u00f1ada del artista, Jo van Gogh-Bonger. La novela tiene todas las caracter\u00edsticas de un <em>blockbuster<\/em>, y lo mismo puede decirse de la pel\u00edcula, pero ambas intentan representar decentemente la vida y, por supuesto, la lujuria de este artista verdaderamente atormentado. En la pel\u00edcula, Douglas, que tiene un notable parecido al Van Gogh de muchos de los autorretratos, sobreact\u00faa bastante, aunque no tanto como Anthony Quinn \u2014\u201cTe estoy hablando de mujeres, hombre, de mujeres. Me gustan gordas y viciosas y medio tontas\u201d, dice su personaje, Paul Gauguin\u2014, y es a partir de este tipo de caricaturas que se escriben las leyendas.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-justify has-text-color has-link-color wp-elements-bb9cefd2ae008b82952d03745ae0495d wp-block-paragraph\" style=\"color:#020000\">Para ser justos con el novelista y los cineastas, la vida \u2014y en cierta medida las obras\u2014 est\u00e1 hecha con la materia de la que se construyen las leyendas. Si bien realiz\u00f3 miles de obras de arte en su lamentablemente corta vida sobre esta tierra, Vincent \u2014como lo llamaremos, siguiendo su propio ejemplo\u2014 no logr\u00f3 vender una sola pintura en vida, a pesar del hecho de que su hermano Theo era un notorio <em>marchand <\/em>en Par\u00eds que, entre otros \u00e9xitos comerciales, construy\u00f3 la reputaci\u00f3n de Gauguin y la fortuna de Claude Monet. Si bien atraves\u00f3 per\u00edodos de dudas profundas, Vincent sab\u00eda que alg\u00fan d\u00eda su obra ser\u00eda reconocida por su verdadero valor. De todos modos, ni siquiera en sus raptos m\u00e1s exaltados de optimismo, y hubo unos cuantos, podr\u00eda haber so\u00f1ado que sus pinturas revolucionarias en su discordancia alg\u00fan d\u00eda ser\u00edan tan apreciadas por el gusto popular.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-justify has-text-color has-link-color wp-elements-7e25c8ba9f83ba54da3a9cb6dd261894 wp-block-paragraph\" style=\"color:#020000\">Hubo numerosas ediciones de las cartas de Van Gogh antes de la correspondencia reunida por Van Gogh-Bonger tras la muerte de su esposo, Theo van Gogh. <sup class='footnote'><a href='https:\/\/correspondenciadeprensa.com\/?p=37319#fn-37319-1' id='fnref-37319-1' onclick='return fdfootnote_show(37319)'>1<\/a><\/sup> La primera edici\u00f3n acad\u00e9mica, del cr\u00edtico ingl\u00e9s Douglas Cooper, se public\u00f3 en 1938, en tanto que la colecci\u00f3n definitiva fue establecida por un sobrino del artista, Vincent Willem van Gogh, y publicada entre 1952 y 1954. Luego, en 1994, el Museo Van Gogh y el Instituto Huygens, en los Pa\u00edses Bajos, reunieron a un equipo de editores y traductores para realizar una edici\u00f3n completa de las 820 cartas que sobrevivieron, publicada en 2010 en seis suntuosos vol\u00famenes. <em>Vincent van Gogh: A Life in <\/em>Letters es una selecci\u00f3n representativa de 76 de esas cartas. <sup class='footnote'><a href='https:\/\/correspondenciadeprensa.com\/?p=37319#fn-37319-2' id='fnref-37319-2' onclick='return fdfootnote_show(37319)'>2<\/a><\/sup> El libro es un logro espl\u00e9ndido; las cartas fueron seleccionadas con perspicacia, editadas con meticulosidad y bellamente impresas. En el comienzo, una nota al lector nos asegura que \u201cla fidelidad absoluta a las palabras originales de Van Gogh es un principio fundamental que subyace a esta versi\u00f3n en lengua inglesa, que las reproduce lo m\u00e1s cercanamente posible, acorde a la legibilidad y sin interpretaci\u00f3n\u201d. Una caracter\u00edstica notable de esta edici\u00f3n en un volumen, comparada con su predecesora mucho m\u00e1s extensa, es la inventiva como fundamento para elegir las ilustraciones, caracter\u00edstica que ilumina y define brillantemente el texto.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-justify has-text-color has-link-color wp-elements-93c7a1f21356e37485cde00400336d90 wp-block-paragraph\" style=\"color:#020000\">En relaci\u00f3n con el t\u00edtulo, sin embargo, hay que hacer una aclaraci\u00f3n: las cartas brindan un retrato detallado del artista, de su pensamiento y de sus m\u00e9todos de trabajo, pero est\u00e1n lejos de componer una vida (ni siquiera la edici\u00f3n en seis vol\u00famenes, m\u00e1s all\u00e1 de todos sus esplendores, hace eso). <sup class='footnote'><a href='https:\/\/correspondenciadeprensa.com\/?p=37319#fn-37319-3' id='fnref-37319-3' onclick='return fdfootnote_show(37319)'>3<\/a><\/sup> Vincent fue un gran escritor de cartas, quiz\u00e1s el m\u00e1s grande entre los pintores, y vastamente prol\u00edfico en su correspondencia, pero estaba demasiado ocupado trabajando y no lo suficientemente interesado en s\u00ed mismo ni en sus asuntos diarios como para que esta selecci\u00f3n equivalga a una biograf\u00eda epistolar. Las cartas individuales son con frecuencia muy largas \u2014si bien nunca m\u00e1s de lo que deber\u00edan\u2014 y hay algunas posdatas m\u00e1s largas que las cartas a las que est\u00e1n agregadas; tienen desperdigadas por todas partes anotaciones, marginalia y esbozos en pluma y tinta, de modo tal que se convierten en documentos bellos y absorbentes en s\u00ed mismos, pero no nos dicen mucho sobre la vida cotidiana de Vincent. Sin duda uno de los m\u00e1s solitarios entre los grandes artistas forzosamente vivi\u00f3 en gran medida una vida dentro de su cabeza.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-justify has-text-color has-link-color wp-elements-e4001544c64c9426f63f71fd0217eebf wp-block-paragraph\" style=\"color:#020000\">Vincent proven\u00eda de una progenie de cl\u00e9rigos protestantes; tanto su abuelo paterno como su padre fueron pastores en la provincia neerlandesa de Brabante del Norte. Este \u00faltimo adher\u00eda al movimiento llamado Groningen, que rechazaba los dogmas ortodoxos de la Iglesia reformada neerlandesa y destacaba, en cambio, la influencia de la gracia divina en el individuo, quien pod\u00eda hallar una v\u00eda directa hacia Dios a trav\u00e9s de la acci\u00f3n del esp\u00edritu y el intelecto. En su juventud, Vincent, como Simone Weil, estaba a la espera de Dios, y despu\u00e9s de una gran lucha y de tormentos su espera fue recompensada cuando hall\u00f3 al menos una versi\u00f3n de lo divino no en el reino de los cielos, sino en las actividades de los hombres y las mujeres comunes y en la belleza sublime y dura del mundo natural mediado por la pintura y la literatura.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-justify has-text-color has-link-color wp-elements-9f5d22484c8a252e2ef9143d9ec47b6e wp-block-paragraph\" style=\"color:#020000\">Por m\u00e1s devotos que fueran sus padres, tempranamente reconocieron que lo que Vincent necesitaba con mayor urgencia era un trabajo bueno y seguro para contrarrestar su ya evidente neurastenia y preocupaci\u00f3n obsesiva por la religi\u00f3n. En 1869, por recomendaci\u00f3n de un t\u00edo empresario, fue a trabajar como aprendiz a la sucursal de La Haya de los comerciantes de arte Goupil y Cie. All\u00ed se le sum\u00f3 cuatro a\u00f1os despu\u00e9s su hermano menor Theo, quien iba a jugar un rol crucial en su vida y su obra; es probable que sin su apoyo espiritual y, m\u00e1s a\u00fan, sin su apoyo econ\u00f3mico Vincent no habr\u00eda podido sobrevivir como artista.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-justify has-text-color has-link-color wp-elements-117ab22252eff7b2511358896a22215e wp-block-paragraph\" style=\"color:#020000\">Posteriormente Vincent fue trasladado a la sucursal de Goupil de Londres y luego a la de Par\u00eds, pero la firma lo despidi\u00f3, amable pero definitivamente, en 1876. Volvi\u00f3 a Inglaterra y, de entre todos los trabajos posibles, hall\u00f3 un puesto en una escuela de Ramsgate, y luego en la misma escuela cuando esta se mud\u00f3 a Londres. \u00c9l y otro maestro eran responsables de los 24 alumnos entre las seis de la ma\u00f1ana y las ocho de la noche. Van Gogh ense\u00f1\u00f3 \u201cun poco de todo\u201d, lo que inclu\u00eda franc\u00e9s, alem\u00e1n, matem\u00e1ticas y \u201crecitado\u201d, y en su tiempo libre hac\u00eda trabajos ocasionales en la escuela. Si bien parece haber sido un buen maestro, lo que realmente quer\u00eda era ense\u00f1ar la palabra del Se\u00f1or mediante los evangelios, de modo que desde el principio estuvo suspendido entre el arte y la religi\u00f3n, los dos polos magn\u00e9ticos de su vida.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-justify has-text-color has-link-color wp-elements-164ad1a1b9fa675cc23b0f7b65d42c90 wp-block-paragraph\" style=\"color:#020000\">Su objetivo siempre fue pintar al pueblo para el pueblo, si bien reconoc\u00eda, en sus momentos de mayor sinceridad, que \u201cel pueblo\u201d ten\u00eda poco tiempo para el arte y nada de tiempo para la versi\u00f3n del arte que \u00e9l ten\u00eda para ofrecer. Aunque era un visionario apasionado para quien la pintura era la religi\u00f3n por otros medios, ten\u00eda sus ra\u00edces hundidas en lo profundo de la tierra, y esto se volvi\u00f3 casi literal cuando vivi\u00f3 entre los agricultores campesinos y las comunidades mineras de algunas de las regiones m\u00e1s pobres y sombr\u00edas de los Pa\u00edses Bajos. Desbordaba de sentimientos pero no era un sentimental, a pesar de su inter\u00e9s sostenido por las simplezas piadosas de Jean-Fran\u00e7ois Millet, el car\u00e1cter decorativo y correcto de su primo segundo Anton Mauve y los destellos laqueados de Adolphe Monticelli, entre otros; todas malas compa\u00f1\u00edas art\u00edsticas, que lo llevaron a darse de cabeza contra muchos caminos sin salida. Pocos grandes artistas han tenido tan mal gusto en arte.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-justify has-text-color has-link-color wp-elements-a413d36a97fd070f2691a977ab481a6a wp-block-paragraph\" style=\"color:#020000\">M\u00e1s all\u00e1 de sus simpat\u00edas proletarias, ser\u00eda un grave error considerar a Van Gogh un pintor na\u00edf o primitivo, esto es, un artista impulsado por sus instintos y los caprichos de su condici\u00f3n mental inestable. En cuestiones de t\u00e9cnica no ten\u00eda una facilidad natural, pero al menos esto significaba que nunca iba a ser un artista facilista. Sus dibujos eran torpes, como lo eran los de Paul C\u00e9zanne, y durante a\u00f1os se aboc\u00f3 al trabajo duro de intentar aprender las claves sobre c\u00f3mo fijar la apariencia de un rostro o los contornos de una figura.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-color has-link-color wp-elements-8afb094d7a0a1dbc58970bc06b40fc2c wp-block-paragraph\" style=\"color:#020000\">Fue un perseguidor incansable de mujeres, pero no est\u00e1 claro qu\u00e9 deseaba m\u00e1s, si una compa\u00f1era de cama o una modelo. Su car\u00e1cter mujeriego lo condujo a desagradables problemas una y otra vez.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-justify has-text-color has-link-color wp-elements-3aea1d25ad8b9f31eb4b63989a85fe21 wp-block-paragraph\" style=\"color:#020000\">Su amor temprano por la prostituta Sien Hoornik fue la causa de algunas de las peleas m\u00e1s violentas con su padre, que desaprobaba la relaci\u00f3n, en tanto que un objeto posterior de sus atenciones obsesivas, la neurast\u00e9nica Margot Begemann, estableci\u00f3 el fin de su relaci\u00f3n tomando una dosis de estricnina, si bien sobrevivi\u00f3 al intento de suicidio. \u00c9l se contagi\u00f3 de s\u00edfilis, probablemente en una de sus visitas regulares a los prost\u00edbulos, y padeci\u00f3 los s\u00edntomas durante toda su vida, aunque no tan terriblemente como su hermano Theo, que morir\u00eda a causa de la enfermedad. La resistencia de Vincent, su capacidad para enfrentar la enfermedad, la pobreza y, en ocasiones, el hambre indican una verdad pocas veces se\u00f1alada: que para llevar una vida en el arte, un artista debe tener una energ\u00eda inagotable; hasta Keats cant\u00f3 hasta el mism\u00edsimo final.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-justify has-text-color has-link-color wp-elements-a6a57c6c032977519298c91eb061e121 wp-block-paragraph\" style=\"color:#020000\">Vincent era conscientemente un intelectual: estaba familiarizado con los cl\u00e1sicos, ten\u00eda vastas lecturas, hablaba o al menos escrib\u00eda en cuatro lenguas, conoc\u00eda \u00edntimamente la obra de sus poderosos predecesores, en especial Rembrandt y Delacroix, y sab\u00eda tanto de las sutilezas de la teor\u00eda del color como Seurat y C\u00e9zanne. En sus comienzos, su objetivo era pintar en negro, el negro m\u00e1s negro que pudiera mezclar en su paleta, y en todos los grises que son las variantes del negro; \u201cnegro claro\u201d, como dice Clov lac\u00f3nicamente en <em>Final de partida<\/em>, de Samuel Beckett.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-justify has-text-color has-link-color wp-elements-5371ec0902acf2cb1400961b22750124 wp-block-paragraph\" style=\"color:#020000\">El a\u00f1o 1885 result\u00f3 decisivo para Vincent, porque fue cuando produjo el que reconoci\u00f3 como su primer cuadro realmente exitoso: <em>Los comedores de papas<\/em>. Le escribi\u00f3 a Theo: \u201cVas a escuchar: \u2018\u00a1Qu\u00e9 pintarrajeado!\u2019; prep\u00e1rate para eso como estoy preparado yo\u201d. Pero, no obstante, ten\u00eda la determinaci\u00f3n de \u201cseguir dando algo genuino y honesto\u201d. El cuadro, reconoc\u00eda con orgullo, parec\u00eda como si hubiese sido pintado en jab\u00f3n, pero los colores est\u00e1n all\u00ed, si bien en las gradaciones m\u00e1s sutiles. En esta fase temprana, intencionalmente gris de su obra, hay un sentido de un mundo de color voluntariamente suprimido pero que se esfuerza por surgir y afirmarse. Van Gogh se refiri\u00f3 al cuadro como un tejido \u2014\u201cHe tenido las hebras de esta tela en mis manos durante todo el invierno y he buscado el dise\u00f1o definitivo\u201d\u2014 y compar\u00f3 su m\u00e9todo de trabajo con el de los tejedores escoceses, que, seg\u00fan escribi\u00f3 con una urgencia balbuceante a Theo, intentan:<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-color has-link-color wp-elements-e5183de6fbeb1e29de690a7fcf8640d1 wp-block-paragraph\" style=\"color:#020000\"><em>[&#8230;] obtener los colores m\u00e1s brillantes en equilibrio unos contra otros en las tartanas multicolores de modo que, en lugar de que la tela choque, el efecto general del dise\u00f1o sea armonioso visto a la distancia. Un gris que est\u00e1 tejido con rojo, azul, amarillo, no con hilos blancos y negros, un azul que est\u00e1 quebrado por un hilo verde y un naranja, un rojo o un amarillo. Son muy diferentes de los colores planos, esto es, vibran m\u00e1s.<\/em><\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-justify has-text-color has-link-color wp-elements-2cc5c8b31980bdf462c5314a4776b27d wp-block-paragraph\" style=\"color:#020000\">Seis meses despu\u00e9s de <em>Los comedores de papas<\/em> lleg\u00f3 finalmente la gran revelaci\u00f3n, con la visita de Vincent al Rijksmuseum. Aqu\u00ed descubri\u00f3 las glorias del arte del siglo de oro neerland\u00e9s, en particular a Rembrandt y en especial <em>La novia jud\u00eda <\/em>\u2014\u201cqu\u00e9 pintura tan \u00edntima, de una comprensi\u00f3n infinita\u201d\u2014, pero a\u00fan estaba inmerso en esos grises cuya autenticidad produce emoci\u00f3n. Al lado de <em>La ronda nocturna <\/em>de Rembrandt observ\u00f3 otro cuadro densamente poblado, una obra conjunta de Frans Hals y Pieter Codde, en la que hay una figura pintada toda en gris, \u201ctoda una familia de gris, \u00a1pero espera!\u201d. En el gris se introducen tonos de azul, naranja y blanco, que alzan el gris hacia otro \u201cespectro glorioso\u201d. En ese \u201c\u00a1pero espera!\u201d observamos el primer destello del alba, si bien pasar\u00e1n a\u00f1os antes de que la luz finalmente rompa e inunde la paleta de Vincent con su resplandor duro y gozoso.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-justify has-text-color has-link-color wp-elements-df255783349000b1e64f31d072de0786 wp-block-paragraph\" style=\"color:#020000\">Nos gusta romantizar el viaje de Vincent al sur de Francia en 1888 como una forma de renacimiento art\u00edstico, y en cierta medida el romance est\u00e1 all\u00ed. Pero la Provenza, m\u00e1s all\u00e1 de todos sus cantos y alborozo al sol, era un sitio duro, y el tiempo all\u00ed fue dif\u00edcil para Vincent. Primero se instal\u00f3 en Arl\u00e9s, donde finalmente encontr\u00f3 la famosa casa amarilla en Place Lamartine que comparti\u00f3 un par de meses tumultuosos con Gauguin. Desde el principio fue una existencia precaria, vuelta posible gracias a la generosidad heroica de Theo, quien subsidi\u00f3 a Vincent con una mensualidad que era el doble del salario de un profesor de secundaria. Durante a\u00f1os Theo permiti\u00f3 que su hermano se creyera la ficci\u00f3n de que el dinero era un pr\u00e9stamo a largo plazo que finalmente ser\u00eda devuelto con creces cuando el mercado del arte entrara en raz\u00f3n y empezara a comprar la obra de Vincent y pagar una fortuna por ella. En sus per\u00edodos m\u00e1s calmos y realistas, Vincent sab\u00eda que eran pocas las esperanzas que ten\u00eda de llegar a vivir alguna vez de su arte, y esto lo atormentaba.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-justify has-text-color has-link-color wp-elements-1b297fd7a108eef5ebb1f4e1dcc105e1 wp-block-paragraph\" style=\"color:#020000\">Estando solo en Arl\u00e9s, se propuso atraer a Gauguin al sur de Francia para formar una hermandad art\u00edstica en la casa amarilla. Este sue\u00f1o loco lo anim\u00f3 durante muchos d\u00edas y noches largas y oscuras:<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-color has-link-color wp-elements-c8dad8e572a8c9c8a6de5d4be9079563 wp-block-paragraph\" style=\"color:#020000\"><em>Debo decirte que incluso mientras trabajo, nunca dejo de pensar en esta empresa de establecer un estudio en el que ambos seamos residentes permanentes, pero que ambos deseemos convertir en un refugio y resguardo para nuestros amigos en los momentos en que se encuentren en un impasse en su lucha.<\/em><\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-justify has-text-color has-link-color wp-elements-b3cad8d889d8b7c52f2533126a975d5c wp-block-paragraph\" style=\"color:#020000\">M\u00e1s adelante en la misma carta lo imaginamos sentado, suspirando nost\u00e1lgicamente y alejando, o buscando alejar, los rechazos y los fracasos del pasado: \u201cActualmente, d\u00e9bil en el horizonte, se me acerca de todos modos \u2014la esperanza\u2014 esa esperanza intermitente que en ocasiones me ha consolado en esta vida solitaria\u201d. Podemos decir que hab\u00eda elegido al hombre equivocado para depositar toda esa esperanza intermitente. Gauguin era astuto, proteico, siempre con un ojo atento a las oportunidades, y con el pobre Vincent no formaban una buena pareja. No podr\u00edan haber sido m\u00e1s distintos en temperamento y visi\u00f3n art\u00edstica. Gauguin era un simbolista comprometido que insist\u00eda en que las im\u00e1genes del mundo deb\u00edan ser refinadas a trav\u00e9s de la sensibilidad del artista con el fin de ser martilladas en los contornos bru\u00f1idos del arte. Para Vincent, como para Wittgenstein, el mundo es todo lo que acontece. Hizo unos pocos esfuerzos pusil\u00e1nimes por abrazar la est\u00e9tica de Gauguin, pero no era para \u00e9l. Gauguin, por su parte, consideraba las obras de Vincent torpes cuando eran estridentes. En un rapto afiebrado de anticipaci\u00f3n, Vincent hab\u00eda decorado las paredes de la habitaci\u00f3n de su invitado con im\u00e1genes amontonadas de girasoles. \u201cMierda, mierda, todo es amarillo\u201d, exclam\u00f3 Gauguin. \u201c\u00a1Ya no s\u00e9 qu\u00e9 significa pintar!\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-justify has-text-color has-link-color wp-elements-fc667a1a7b65db7b36b27aff13e4c364 wp-block-paragraph\" style=\"color:#020000\">No pod\u00eda durar. Dos d\u00edas antes de la Navidad de 1888, Gauguin abandon\u00f3 con un portazo la casa amarilla llev\u00e1ndose sus pinceles, pinturas y equipo de esgrima, para nunca m\u00e1s volver. El mismo d\u00eda, Vincent se sinti\u00f3 aterrorizado ante la perspectiva de que su otra v\u00eda de contacto con el mundo, la m\u00e1s confiable, se hubiese interrumpido cuando le lleg\u00f3 la noticia de que Theo se hab\u00eda comprometido e iba a casarse; la noticia produjo otro corte, menos metaf\u00f3rico, cuando Vincent reban\u00f3 con una navaja la parte inferior de su oreja izquierda. Despu\u00e9s de vendarse lo mejor que pudo, sali\u00f3 a la noche de invierno en busca del amigo que lo hab\u00eda abandonado.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-justify has-text-color has-link-color wp-elements-b38292221e076af2f35193051650b6df wp-block-paragraph\" style=\"color:#020000\">Hab\u00eda un \u00fanico lugar al que Gauguin podr\u00eda haber huido, as\u00ed que Vincent, con el fragmento sangriento de oreja envuelto en papel de diario, se dirigi\u00f3 al prost\u00edbulo en la cercana Rue du Bout d\u2019Arles. Gauguin, seg\u00fan le dijeron, no estaba all\u00ed, as\u00ed que le dio el paquete al portero y le pidi\u00f3 que se lo entregara a la prostituta favorita de Gauguin, Raquel (alias Gaby), acompa\u00f1ado por el mensaje \u201cAcu\u00e9rdate de m\u00ed\u201d. A partir de entonces Vincent se sumergi\u00f3 en el primero de los episodios psic\u00f3ticos devastadores que volver\u00edan con espantosa regularidad hasta su muerte, dos a\u00f1os despu\u00e9s.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-justify has-text-color has-link-color wp-elements-91f777e56b5c0c748cf3b6225f18eaf7 wp-block-paragraph\" style=\"color:#020000\">Uno de los problemas para los editores de <em>Vincent van Gogh: A Life in<\/em> <em>Letters <\/em>fue que el artista tend\u00eda a comunicarse por carta durante los per\u00edodos de su vida en los que no suced\u00eda nada de importancia, y siempre buscaba la forma de disimular el tumulto. En una carta a Theo del 18 de diciembre de 1888, firma con una despedida risue\u00f1a: \u201cEn nombre de Gauguin y el m\u00edo, un buen y caluroso apret\u00f3n de manos para todos ustedes\u201d. Cuatro d\u00edas despu\u00e9s se produjo la debacle con Gauguin y su secuela sangrienta. Por supuesto, los acontecimientos diarios no son lo m\u00e1s importante en la vida de un artista, en especial en uno tan grande como Vincent, para quien la mera tarea de existir est\u00e1 constantemente subsumida en su obra. De todos modos, <em>Vincent van Gogh: A Life in Letters<\/em> es completamente fascinante. Vincent ten\u00eda una prosa con estilo y de una riqueza evocadora; podr\u00eda haber sido un gran cr\u00edtico, un fino novelista, tal vez incluso un poeta. Los pasajes descriptivos en su escritura son v\u00edvidos y sensuales, y sus meditaciones extensas sobre el arte, la naturaleza y la <em>com\u00e9die humaine <\/em>lo ubican a la par de Balzac o los Goncourt. Incluso en el final de su vida, asolado por dolencias mentales y f\u00edsicas, objeto de burla por parte de ni\u00f1os de la calle y de abuso por parte de los c\u00edrculos oficiales, no abandon\u00f3 su tarea de producir obras de arte transformadoras. Apenas meses antes de su muerte, le escribi\u00f3 al cr\u00edtico Albert Aurier desde su celda en el asilo de Saint-R\u00e9my-de-Provence sobre el desaf\u00edo de pintar cipreses:<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-color has-link-color wp-elements-3f69036e363a223e260a107b3c136dae wp-block-paragraph\" style=\"color:#020000\"><em>Hasta ahora no he sido capaz de hacerlos como lo siento; en mi caso las emociones que se apoderan de m\u00ed frente a la naturaleza llegan hasta el desmayo, y luego siguen quince d\u00edas en los que soy incapaz de trabajar. Sin embargo, antes de dejar este lugar, planeo volver a la lucha y atacar esos cipreses. El estudio que me propongo enviarle muestra un grupo de ellos en un rinc\u00f3n de un campo de trigo un d\u00eda de verano cuando sopla el mistral. Hay, por lo tanto, la nota de una cierta negrura envuelta en azul que se mueve en grandes corrientes de aire que circulan, y el bermell\u00f3n de las amapolas contrasta con la nota negra.<\/em><\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-justify has-text-color has-link-color wp-elements-bdf8d5faf73c860711061721107c5393 wp-block-paragraph\" style=\"color:#020000\">Una gran cantidad de las cartas est\u00e1n escritas en <em>l\u2019esprit de l\u2019escalier, <\/em>si bien el <em>esprit <\/em>en la mayor\u00eda de las ocasiones es bastante bajo. <sup class='footnote'><a href='https:\/\/correspondenciadeprensa.com\/?p=37319#fn-37319-4' id='fnref-37319-4' onclick='return fdfootnote_show(37319)'>4<\/a><\/sup> Con frecuencia se nos presenta, de forma figurada, el espect\u00e1culo del artista desparramado al pie de las escaleras despu\u00e9s de haber sido arrojado una vez m\u00e1s, tomado del pescuezo, de un caf\u00e9, un sal\u00f3n o un atelier. Es imposible imaginar a alguien con menos habilidades sociales. En este sentido, como en muchos otros, \u00e9l mismo fue su peor enemigo. El tono de las cartas es constantemente el de un hombre a\u00fan encendido de ira despu\u00e9s de una disputa violenta, que gradualmente decrece hasta convertirse en un charco caliente de culpa y verg\u00fcenza del que por momentos, en un renovado rapto de ira, resurge para caer en un nuevo arrebato de autodefensa rencorosa. En pr\u00e1cticamente cada p\u00e1gina parece como si pudiera o\u00edrse el portazo, la silla pateada, la pluma hundi\u00e9ndose en el papel y al pelirrojo feroz lanzando maldiciones entre dientes. Si no fuera todo tan triste, resultar\u00eda c\u00f3mico.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-justify has-text-color has-link-color wp-elements-bcc0d6523857c9cd52470bf80658eb1e wp-block-paragraph\" style=\"color:#020000\">En sus intervalos m\u00e1s calmos, en especial en las largas noches solitarias en que no ten\u00eda nada para hacer y nadie con quien hablar, se sentaba con la pluma y la tinta para intentar sustraerse de las consecuencias de las barbaridades del d\u00eda. En el verano de 1888, despu\u00e9s de una nueva pelea familiar, admite ante Theo que \u00e9l es \u201cun hombre de pasiones, capaz y proclive a hacer cosas m\u00e1s bien tontas de las que a veces me arrepiento\u201d. Esto es, por no decir otra cosa, un eufemismo; despu\u00e9s de la muerte de Van Gogh <em>p\u00e8re <\/em>(padre), la madre y las hermanas de Vincent lo consideraron el principal responsable de haber llevado al anciano a la tumba con su comportamiento imposible, sus burlas sobre la religi\u00f3n y sus peleas constantes.<\/p>\n\n\n<div class=\"wp-block-image\">\n<figure class=\"aligncenter size-full\"><img data-recalc-dims=\"1\" loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"656\" height=\"515\" data-attachment-id=\"37327\" data-permalink=\"https:\/\/correspondenciadeprensa.com\/?attachment_id=37327\" data-orig-file=\"https:\/\/i0.wp.com\/correspondenciadeprensa.com\/wp-content\/uploads\/2023\/09\/Cultura1809-II.jpg?fit=894%2C702&amp;ssl=1\" data-orig-size=\"894,702\" data-comments-opened=\"0\" data-image-meta=\"{&quot;aperture&quot;:&quot;0&quot;,&quot;credit&quot;:&quot;&quot;,&quot;camera&quot;:&quot;&quot;,&quot;caption&quot;:&quot;&quot;,&quot;created_timestamp&quot;:&quot;0&quot;,&quot;copyright&quot;:&quot;&quot;,&quot;focal_length&quot;:&quot;0&quot;,&quot;iso&quot;:&quot;0&quot;,&quot;shutter_speed&quot;:&quot;0&quot;,&quot;title&quot;:&quot;&quot;,&quot;orientation&quot;:&quot;1&quot;}\" data-image-title=\"Cultura1809-II\" data-image-description=\"\" data-image-caption=\"\" data-large-file=\"https:\/\/i0.wp.com\/correspondenciadeprensa.com\/wp-content\/uploads\/2023\/09\/Cultura1809-II.jpg?fit=656%2C515&amp;ssl=1\" src=\"https:\/\/i0.wp.com\/correspondenciadeprensa.com\/wp-content\/uploads\/2023\/09\/Cultura1809-II.jpg?resize=656%2C515&#038;ssl=1\" alt=\"\" class=\"wp-image-37327\" srcset=\"https:\/\/i0.wp.com\/correspondenciadeprensa.com\/wp-content\/uploads\/2023\/09\/Cultura1809-II.jpg?w=894&amp;ssl=1 894w, https:\/\/i0.wp.com\/correspondenciadeprensa.com\/wp-content\/uploads\/2023\/09\/Cultura1809-II.jpg?resize=300%2C236&amp;ssl=1 300w, https:\/\/i0.wp.com\/correspondenciadeprensa.com\/wp-content\/uploads\/2023\/09\/Cultura1809-II.jpg?resize=768%2C603&amp;ssl=1 768w\" sizes=\"auto, (max-width: 656px) 100vw, 656px\" \/><figcaption class=\"wp-element-caption\"><sub>En abril de 1885, Vincent escribi\u00f3 a su hermano sobre Los comedores de papas e ilustr\u00f3 la carta con un boceto de la obra.<\/sub><\/figcaption><\/figure>\n<\/div>\n\n\n<p class=\"has-text-align-justify has-text-color has-link-color wp-elements-9981f009f48bb343766527c37fe367fb wp-block-paragraph\" style=\"color:#020000\">Estas cartas son el producto de la terrible soledad que Vincent padeci\u00f3 durante toda su vida y por la que sufri\u00f3 profundamente. Se lamenta de su falta de un compa\u00f1ero, un alma gemela, un amigo. La mayor parte de las cartas est\u00e1n dirigidas a Theo, su confidente m\u00e1s preciado y su inquebrantable benefactor: \u201cEl dinero puede devolverse, una amabilidad como la tuya no\u201d. Mucho antes de haber puesto sus esperanzas en Gauguin, hab\u00eda instado a Theo en repetidas ocasiones a un\u00edrsele en cualquiera de los lugares horribles a los que se hab\u00eda condenado, de modo que pudieran armar juntos una hermandad de artistas y hacer muchas obras maestras y llenarse de dinero. No hab\u00eda l\u00edmite para la extensi\u00f3n de sus fantas\u00edas, hasta lleg\u00f3 a exigir a Theo y a su nueva esposa que abandonaran su casa conyugal y fueran a vivir con \u00e9l y pintar los tres juntos. Pocas cosas sirvieron de consuelo a Vincent, pero la literatura fue una de ellas. En 1880, como cuenta Mariella Guzzoni en <em>Vincent\u2019s Books, <\/em>Vincent escribi\u00f3 a Theo: \u201cSiento una pasi\u00f3n m\u00e1s o menos irresistible por los libros y tengo una necesidad continua de educarme, de estudiar, si quieres ponerlo as\u00ed, del mismo modo que necesito comer mi pan\u201d, a lo que agregaba que \u201cuno tiene que aprender a leer, del mismo modo en que tiene que aprender a ver y aprender a vivir\u201d. El libro de Guzzoni es encantador, iluminador y para nada pretencioso. Como admite claramente la autora, est\u00e1 m\u00e1s all\u00e1 de sus objetivos:<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-color has-link-color wp-elements-b1218bc714dacf91578fa6b773c27885 wp-block-paragraph\" style=\"color:#020000\"><em>[&#8230;] examinar todas las lecturas de Vincent, tarea a la que otros autores han dedicado importantes estudios. Antes bien, intento realizar el mapa de una traves\u00eda intelectual y art\u00edstica a trav\u00e9s de sus favoritos, en un di\u00e1logo continuo entre su obra como artista y los autores e ilustradores clave que le sirvieron de inspiraci\u00f3n.<\/em><\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-justify has-text-color has-link-color wp-elements-3e6ecf424c8c1c8b85b6b666bdec0315 wp-block-paragraph\" style=\"color:#020000\">Sus logros en este empe\u00f1o son admirables. Su libro est\u00e1 oportunamente ilustrado con reproducciones a color convincentes y de una riqueza notable. Y proporciona un amplio espectro de referencias, desde Dickens y Zola, los favoritos duraderos de Vincent, hasta vol\u00famenes de grabados japoneses, como aquellos que fueron de una influencia tan fuerte en su obra desde mediados de la d\u00e9cada de 1880 hasta el mismo final, una luz oriental que ba\u00f1a <em>El puente Langlois<\/em> de Arles y <em>Barcos pesqueros<\/em> <em>en la playa de Les Saintes Maries-de-la-Mer<\/em>, ambos de 1888, y que brinda un rico fulgor especialmente al delicado <em>Almendro en flor<\/em>, de 1890, el a\u00f1o de su muerte.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-justify has-text-color has-link-color wp-elements-755c528e119c34eb80901cc187bdf8b5 wp-block-paragraph\" style=\"color:#020000\">Guzzoni presta particular atenci\u00f3n a otro cuadro revelador de 1885, <em>Naturaleza muerta con Biblia<\/em>, pintado en octubre. En esta pintura, de tonos oscuros y sin embargo astutamente crom\u00e1tica, se establecen fuertes definiciones autobiogr\u00e1ficas. La Biblia representada es la que perteneci\u00f3 al padre de Vincent, quien hab\u00eda muerto apenas meses antes de que se pintara la obra y con quien hab\u00eda discutido hasta el final. El enorme libro, con sus p\u00e1ginas pesadas y grandes y sus cierres de metal, es una presencia dominante en el centro de la composici\u00f3n. A su lado hay una vela apagada y un segundo libro, mucho m\u00e1s peque\u00f1o. El simbolismo general es evidente \u2014hasta Gauguin podr\u00eda haberlo admirado\u2014, pero agradablemente ambiguo. Las l\u00edneas abigarradas del texto sagrado parecen a primera vista pintadas con un tono general de gris \u2014\u201cnegro claro\u201d\u2014, pero una mirada m\u00e1s atenta muestra cortes en apariencia azarosos de azul, amarillo, naranja y lavanda. Las p\u00e1ginas est\u00e1n abiertas en Isa\u00edas 53:3: \u201cDespreciado y desechado entre los hombres, var\u00f3n de dolores, experimentado en quebranto\u201d. El libro m\u00e1s peque\u00f1o, mucho menos en\u00e9rgico, con una cubierta color amarillo lim\u00f3n, es la novela enga\u00f1osamente titulada <em>La alegr\u00eda de vivir<\/em>, seg\u00fan Guzzoni \u201cuna de las obras m\u00e1s pesimistas de Zola\u201d. Aqu\u00ed Vincent est\u00e1 ofreciendo una t\u00edpicamente amarga despedida a un padre amado pero resistido a la vez y declarando su fidelidad a la luz m\u00e1s brillante de las tierras donde crecen los limoneros, pero donde abunda la pena. Como lo expresaron sus bi\u00f3grafos Steven Naifeh y Gregory White Smith: \u201cA trav\u00e9s de este entretejido espont\u00e1neo y continuo de preocupaciones personales y c\u00e1lculos art\u00edsticos, demonios privados y pasiones creativas, Vincent hab\u00eda logrado un tipo de arte completamente nuevo. Y lo sab\u00eda\u201d. Lo que no significa que uno vaya a ver una reproducci\u00f3n de <em>Naturaleza muerta con Biblia, <\/em>o nada que se le parezca, exhibida sobre una pared en la pr\u00f3xima cena a la que asista.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-color has-link-color wp-elements-3984fb55911dcfd22d88c5aaf9b5a193 wp-block-paragraph\" style=\"color:#020000\"><strong>* John Banville<\/strong> es un novelista, dramaturgo, cr\u00edtico literario y periodista irland\u00e9s. Es autor de una veintena de libros por los que ha obtenido importantes reconocimientos, como el premio Booker en 2005 y el Princesa de Asturias de las Letras en 2014. Cultor de la novela negra, firma las obras de ese g\u00e9nero con el seud\u00f3nimo Benjamin Black.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-color has-link-color wp-elements-744b322d5e45e8d83b524ddd978b6646 wp-block-paragraph\" style=\"color:#020000\"><em>Vincent van Gogh: A Life in Letters<\/em> (Vincent van Gogh. Una vida a trav\u00e9s de sus cartas). Nienke Bakker, Leo Jansen y Hans Luijten (editores). Thames and Hudson, Londres, 2020, 432 p\u00e1ginas. <em>Vincent\u2019s Books: Van Gogh and the Writers Who Inspired <\/em>Him (Los libros de Vincent van Gogh y los escritores que lo inspiraron). Mariella Guzzoni. University of Chicago Press, 2020, 231 p\u00e1ginas.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-color has-link-color wp-elements-58d31fc2e0040c19622b65275f6e1594 wp-block-paragraph\" style=\"color:#020000\"><strong><u>Notas<\/u><\/strong><\/p>\n\n\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Se consideraba \u201cun hombre de pasiones\u201d y admit\u00eda que pod\u00eda dejarse llevar por la emoci\u00f3n al punto de hacer cosas de las que se arrepent\u00eda pronto. <\/p>\n","protected":false},"author":102520410,"featured_media":37322,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_coblocks_attr":"","_coblocks_dimensions":"","_coblocks_responsive_height":"","_coblocks_accordion_ie_support":"","_crdt_document":"","advanced_seo_description":"","jetpack_seo_html_title":"","jetpack_seo_noindex":false,"_jetpack_newsletter_access":"","_jetpack_dont_email_post_to_subs":false,"_jetpack_newsletter_tier_id":0,"_jetpack_memberships_contains_paywalled_content":false,"_jetpack_feature_clip_id":0,"_jetpack_memberships_contains_paid_content":false,"footnotes":"","jetpack_post_was_ever_published":false},"categories":[2367],"tags":[17212,703609900,3503,703606706,703609901],"class_list":{"0":"post-37319","1":"post","2":"type-post","3":"status-publish","4":"format-standard","5":"has-post-thumbnail","6":"hentry","7":"category-cultura","8":"tag-america-latina","9":"tag-gauguin","10":"tag-historia","11":"tag-rembrandt","12":"tag-simbolismo","14":"fallback-thumbnail"},"jetpack_featured_media_url":"https:\/\/i0.wp.com\/correspondenciadeprensa.com\/wp-content\/uploads\/2023\/09\/Cultura1809-I.jpg?fit=1218%2C662&ssl=1","jetpack_likes_enabled":false,"jetpack_sharing_enabled":true,"jetpack_shortlink":"https:\/\/wp.me\/p7lt2C-9HV","amp_enabled":true,"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/correspondenciadeprensa.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/37319","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/correspondenciadeprensa.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/correspondenciadeprensa.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/correspondenciadeprensa.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/102520410"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/correspondenciadeprensa.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=37319"}],"version-history":[{"count":8,"href":"https:\/\/correspondenciadeprensa.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/37319\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":37329,"href":"https:\/\/correspondenciadeprensa.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/37319\/revisions\/37329"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/correspondenciadeprensa.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/media\/37322"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/correspondenciadeprensa.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=37319"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/correspondenciadeprensa.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcategories&post=37319"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/correspondenciadeprensa.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Ftags&post=37319"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}