{"id":36185,"date":"2023-07-18T18:02:44","date_gmt":"2023-07-18T16:02:44","guid":{"rendered":"https:\/\/correspondenciadeprensa.com\/?p=36185"},"modified":"2023-07-18T22:32:16","modified_gmt":"2023-07-18T20:32:16","slug":"mexico-los-ninos-de-la-zafra-la-infancia-en-los-canaverales-del-caribe-mexicano-reportaje","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/correspondenciadeprensa.com\/?p=36185","title":{"rendered":"M\u00e9xico &#8211; Los ni\u00f1os de la zafra: la infancia en los ca\u00f1averales del Caribe mexicano. [Reportaje]"},"content":{"rendered":"\n<p class=\"has-text-align-right wp-block-paragraph\"><sub>Carlitos trabaja con un machete en el campo. Al final del d\u00eda habr\u00e1 cosechado cuatro toneladas de ca\u00f1a. Los ni\u00f1os de la zafra. Todas las fotograf\u00edas son de Juan Pablo Ampudia<\/sub><\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-color wp-block-paragraph\" style=\"color:#020000\"><strong>Los ni\u00f1os de la zafra: la infancia en los ca\u00f1averales del Caribe mexicano&nbsp;<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-color wp-block-paragraph\" style=\"color:#020000\"><strong>Cada a\u00f1o se producen cerca de dos millones de toneladas de ca\u00f1a de az\u00facar en Quintana Roo, lo que convierte esta actividad en una de las m\u00e1s importantes en la pen\u00ednsula de Yucat\u00e1n. Pero en esta industria, la del az\u00facar, no todo es prosperidad. Miles de familias se movilizan hasta ac\u00e1 para ser part\u00edcipes de la zafra, campesinos que se encuentran con largas jornadas y una carga de trabajo demencial. Sus hijos aprenden el oficio desde chicos. Laboran en los ca\u00f1averales, arriesgando la integridad, la salud y un futuro ahora incierto.&nbsp;<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-color wp-block-paragraph\" style=\"color:#020000\"><strong>Hern\u00e1ndez Ruiz\/Juan Pablo Ampudia *<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-color wp-block-paragraph\" style=\"color:#020000\"><strong><a href=\"https:\/\/gatopardo.com\/reportajes\/pesqueria-pescorea-monterrey\/\">Gatopardo<\/a>, 11-7-2023 <\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-color wp-block-paragraph\" style=\"color:#020000\"><strong><a href=\"https:\/\/correspondenciadeprensa.com\/\">Correspondencia de Prensa<\/a>, 18-7-2023<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-color wp-block-paragraph\" style=\"color:#020000\">\u2014Oye, Carlitos, \u00bfcu\u00e1ndo es tu cumplea\u00f1os?&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-color wp-block-paragraph\" style=\"color:#020000\">\u2014\u00bfC\u00f3mo, c\u00f3mo?&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-color wp-block-paragraph\" style=\"color:#020000\">Vuelvo a preguntar ante su extra\u00f1eza:&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-color wp-block-paragraph\" style=\"color:#020000\">\u2014S\u00ed, \u00bfcu\u00e1ndo cumples a\u00f1os?&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-color wp-block-paragraph\" style=\"color:#020000\">\u2014No s\u00e9.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-color wp-block-paragraph\" style=\"color:#020000\">\u2014\u00bfNo sabes cu\u00e1ndo naciste?&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-color wp-block-paragraph\" style=\"color:#020000\">\u2014\u00bfQu\u00e9?&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-color wp-block-paragraph\" style=\"color:#020000\">\u2014\u00bfSabes qu\u00e9 es un cumplea\u00f1os?&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-color wp-block-paragraph\" style=\"color:#020000\">\u2014\u00bfEs como\u2026 cuando compran pastel? \u2014dice lanzando machetazos a la tierra.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-color wp-block-paragraph\" style=\"color:#020000\">\u2014Exacto. \u00bfNunca has tenido un pastel de cumplea\u00f1os?&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-color wp-block-paragraph\" style=\"color:#020000\">\u2014Nunca.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-justify has-text-color wp-block-paragraph\" style=\"color:#020000\">Es una tarde de marzo que palidece. Carlitos y Manuel Trejo, su padre, de 48 a\u00f1os, est\u00e1n de pie ante unas pocas matas de ca\u00f1a de az\u00facar que les quedan por cortar, entre un inmenso ca\u00f1averal en Allende, una comunidad en la frontera de M\u00e9xico con Belice.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-justify has-text-color wp-block-paragraph\" style=\"color:#020000\">Manuel es originario de Arimatea, Chiapas, y, como gran parte de los jornaleros de aqu\u00ed, es un ind\u00edgena tseltal. El padre duda, pero calcula que su hijo no debe pasar de los once a\u00f1os. Lo que s\u00ed sabe y presume con orgullo es que hoy Carlitos ha cortado cuatro toneladas de ca\u00f1a. Lo hizo con un machete desde el primer rayo del sol y parar\u00e1 hasta las 21:00 horas, cuando la jornada termine. Cuatro mil kilogramos, lo de un elefante, pasar\u00e1n por sus peque\u00f1as manos durante casi quince horas de trabajo, por lo que cobrar\u00e1 260 pesos, lo de un corte de carne.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-justify has-text-color wp-block-paragraph\" style=\"color:#020000\">Allende forma parte de la zona ca\u00f1era quintanarroense, una regi\u00f3n clave para la producci\u00f3n de az\u00facar en el pa\u00eds. Est\u00e1 conformada por catorce ejidos agr\u00edcolas que se extienden por toda la frontera y su producci\u00f3n super\u00f3 los 1 500 millones de pesos en 2021, lo que la convierte en una de las principales actividades econ\u00f3micas del Caribe mexicano, por debajo del turismo y la construcci\u00f3n. Sin embargo, en la industria del az\u00facar no todo es prosperidad. Es riesgosa para la salud de los cortadores, provoca deforestaci\u00f3n, contaminaci\u00f3n, adem\u00e1s de un flujo migratorio significativo y dram\u00e1ticas consecuencias sociales que recorreremos en este reportaje. Pero, sobre todo, esta producci\u00f3n aprovecha y fomenta el trabajo infantil, cuya erradicaci\u00f3n es uno de los pendientes a nivel global.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-justify has-text-color wp-block-paragraph\" style=\"color:#020000\">Aunque el cultivo de la ca\u00f1a comenz\u00f3 en M\u00e9xico en 1530, en Quintana Roo no figur\u00f3 hasta m\u00e1s de cuatro siglos despu\u00e9s, seg\u00fan la tesis de maestr\u00eda del antrop\u00f3logo Carlos Hugo Zamudio Viveros, de la Universidad Aut\u00f3noma del Estado de Quintana Roo. Fue durante el mandato del expresidente Gustavo D\u00edaz Ordaz (1964\u20131970) que se lanz\u00f3 un plan para impulsar la industria agr\u00edcola en el sureste, espec\u00edficamente la de la ca\u00f1a, sobre diecisiete mil hect\u00e1reas ejidales que abarcaban las actuales comunidades de Allende, Puct\u00e9, \u00c1lvaro Obreg\u00f3n, San Francisco Botes, Cacao y Cocoyol. La industria agr\u00edcola y azucarera quintanarroense no ha parado de crecer desde entonces y de configurar el entorno social de la regi\u00f3n. Hoy, la cosecha de ca\u00f1a se ha ampliado a otras ocho comunidades, todas colindantes. Se realiza sobre m\u00e1s de 34 000 hect\u00e1reas, donde antes hab\u00eda selva media y baja; de hecho, la zona ca\u00f1era es uno de los puntos con mayor deforestaci\u00f3n del Caribe mexicano y genera cerca de treinta mil empleos directos e indirectos, de acuerdo con datos de la Secretar\u00eda de Desarrollo Agropecuario, Rural y Pesca estatal. Seg\u00fan Linda Cobos, titular de la dependencia, este a\u00f1o se proyect\u00f3 una producci\u00f3n de 1.9 millones de toneladas de ca\u00f1a de az\u00facar.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-justify has-text-color wp-block-paragraph\" style=\"color:#020000\">El trabajo que se realiza en estos ca\u00f1averales se divide en dos temporadas. La primera, que va de julio a octubre, es para la resiembra, cuando se prepara la tierra, se fertiliza para que la ca\u00f1a rebrote, se fumiga contra las plagas de mosca pinta, el gusano barrenador y la rata de campo, se vigila que la vara dulce crezca y se riega cuando las lluvias tardan en caer. Para ello se requiere muy poco personal. En cambio, para la segunda temporada, la de cosecha, conocida como zafra, que va de noviembre a junio, se requiere un gran n\u00famero de trabajadores. Cada a\u00f1o, miles de familias de diferentes geograf\u00edas se movilizan hasta este estado para participar en ella. Este 2023, de acuerdo con Cobos, se cuentan 2 800 cortadores de ca\u00f1a.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-justify has-text-color wp-block-paragraph\" style=\"color:#020000\">\u2014Mira, esta vez nosotros traemos gente, pura gente de Chiapas, pero hay veces que hemos tra\u00eddo \u201ctecos\u201d desde Oaxaca. Trabajan bastante los pinches tecos \u2014dice Jos\u00e9 Zacar\u00edas, uno de los 3 200 productores de ca\u00f1a que hay, encargado de la cosecha donde Carlitos y su padre trabajan, en Allende, una comunidad rural y empobrecida, dividida por la carretera: de un lado, las casas; del otro, los amplios ca\u00f1averales.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-color wp-block-paragraph\" style=\"color:#020000\">\u201cTecos\u201d, repite Zacar\u00edas despectivamente.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-justify has-text-color wp-block-paragraph\" style=\"color:#020000\">Por la alta movilidad, a los ca\u00f1eros se les conoce como \u201cgolondrinos\u201d \u2014esas aves migratorias que anuncian la primavera\u2014 porque cada a\u00f1o llegan a una comunidad distinta, adonde sea que se requiera su trabajo; porque se mueven de cultivo en cultivo, cosechando ah\u00ed donde el patr\u00f3n indique que la ca\u00f1a est\u00e1 lista, madura; porque no tienen un lugar fijo donde pasar su vida. Para garantizar los jornaleros suficientes en la zafra, los productores contratan a cabos, encargados de reclutar gente, principalmente de Chiapas y Oaxaca, aunque tambi\u00e9n de Veracruz, Guerrero, Campeche, Tabasco y, en menor medida, de los pa\u00edses vecinos, Belice y Guatemala. Se trata de un flujo importante de ind\u00edgenas tseltales, zapotecos, tsotsiles, mames, huicholes, coras, tlapanecos, chinantecos, mayas.<\/p>\n\n\n<div class=\"wp-block-image\">\n<figure class=\"aligncenter size-large\"><img data-recalc-dims=\"1\" loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"656\" height=\"395\" data-attachment-id=\"36207\" data-permalink=\"https:\/\/correspondenciadeprensa.com\/?attachment_id=36207\" data-orig-file=\"https:\/\/i0.wp.com\/correspondenciadeprensa.com\/wp-content\/uploads\/2023\/07\/Mexico1807-II.jpg?fit=1038%2C624&amp;ssl=1\" data-orig-size=\"1038,624\" data-comments-opened=\"0\" data-image-meta=\"{&quot;aperture&quot;:&quot;0&quot;,&quot;credit&quot;:&quot;&quot;,&quot;camera&quot;:&quot;&quot;,&quot;caption&quot;:&quot;&quot;,&quot;created_timestamp&quot;:&quot;0&quot;,&quot;copyright&quot;:&quot;&quot;,&quot;focal_length&quot;:&quot;0&quot;,&quot;iso&quot;:&quot;0&quot;,&quot;shutter_speed&quot;:&quot;0&quot;,&quot;title&quot;:&quot;&quot;,&quot;orientation&quot;:&quot;0&quot;}\" data-image-title=\"Mexico1807-II\" data-image-description=\"\" data-image-caption=\"\" data-medium-file=\"https:\/\/i0.wp.com\/correspondenciadeprensa.com\/wp-content\/uploads\/2023\/07\/Mexico1807-II.jpg?fit=300%2C180&amp;ssl=1\" data-large-file=\"https:\/\/i0.wp.com\/correspondenciadeprensa.com\/wp-content\/uploads\/2023\/07\/Mexico1807-II.jpg?fit=656%2C395&amp;ssl=1\" src=\"https:\/\/i0.wp.com\/correspondenciadeprensa.com\/wp-content\/uploads\/2023\/07\/Mexico1807-II.jpg?resize=656%2C395&#038;ssl=1\" alt=\"\" class=\"wp-image-36207\" srcset=\"https:\/\/i0.wp.com\/correspondenciadeprensa.com\/wp-content\/uploads\/2023\/07\/Mexico1807-II.jpg?resize=1024%2C616&amp;ssl=1 1024w, https:\/\/i0.wp.com\/correspondenciadeprensa.com\/wp-content\/uploads\/2023\/07\/Mexico1807-II.jpg?resize=300%2C180&amp;ssl=1 300w, https:\/\/i0.wp.com\/correspondenciadeprensa.com\/wp-content\/uploads\/2023\/07\/Mexico1807-II.jpg?resize=768%2C462&amp;ssl=1 768w, https:\/\/i0.wp.com\/correspondenciadeprensa.com\/wp-content\/uploads\/2023\/07\/Mexico1807-II.jpg?w=1038&amp;ssl=1 1038w\" sizes=\"auto, (max-width: 656px) 100vw, 656px\" \/><figcaption class=\"wp-element-caption\"><sub>Un trabajador delimita la zona donde, por la noche, se har\u00e1 la quema controlada de ca\u00f1a en la comunidad de Allende.<\/sub><\/figcaption><\/figure>\n<\/div>\n\n\n<p class=\"has-text-align-justify has-text-color wp-block-paragraph\" style=\"color:#020000\">\u2014Contratamos un cabo. A ese cabo le digo, como encargado, como jefe de cosecha: \u201cCabo, quiero que me contrates veinticinco cortadores\u201d. Y \u00e9l va y los busca. Ya sabe d\u00f3nde est\u00e1 su gente. Completa los veinticinco. Le decimos: \u201cTal fecha inicia la zafra\u201d, y uno o dos d\u00edas antes ya est\u00e1n ac\u00e1. Nosotros rentamos y pagamos el flete a las empresas. Y nos cobran. Est\u00e1 caro el flete, como diecis\u00e9is o diecisiete mil pesos de Palenque hasta ac\u00e1. Lleno de cortadores, toda su familia, traen a sus familias, ni\u00f1os, todo lo que tienen \u2014dice.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-color wp-block-paragraph\" style=\"color:#020000\">Zacar\u00edas los llama \u201cfletes\u201d, como si se tratara de bultos.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-justify has-text-color wp-block-paragraph\" style=\"color:#020000\">\u2014A esa gente le pagamos desde que sale de all\u00e1, le pagamos su pasaje, le pagamos comida en el camino. Ac\u00e1 adonde llegan ellos les tenemos\u2026 ellos cocinan con pura le\u00f1a, tenemos que traer le\u00f1a, bastante, all\u00e1 en las galeras.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-justify has-text-color wp-block-paragraph\" style=\"color:#020000\">En la antig\u00fcedad, \u201cgalera\u201d era una pena impuesta que consist\u00eda en remar en los barcos de vela que surcaban los oc\u00e9anos. En Cuba, la palabra hace referencia al espacio ocupado por reclusos dentro de una c\u00e1rcel. En Quintana Roo, las galeras son conjuntos de cuartos al pie de la carretera, sin ventanas, con techos de l\u00e1mina, calurosos en primavera, fr\u00edos en invierno, huecos y sucios y oscuros y diminutos, adonde llega la mayor\u00eda de los cortadores para vivir los m\u00e1s de siete meses que dura la zafra.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-center has-text-color wp-block-paragraph\" style=\"color:#020000\">***&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-justify has-text-color wp-block-paragraph\" style=\"color:#020000\">A Manuel Trejo lo veo por primera vez esta ma\u00f1ana. Falta poco para las 7:00 horas y apenas se ha despertado. Lo encuentro afuera de la galera que ocupa, sentado, reposando su cabeza en la pared, a\u00fan aletargado. El cansancio del d\u00eda anterior no le permiti\u00f3 madrugar.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-justify has-text-color wp-block-paragraph\" style=\"color:#020000\">\u2014\u00bfQu\u00e9 pas\u00f3? \u00bfPor qu\u00e9 no fueron? \u2014dice uno de los encargados de la cosecha donde trabaja, quien llega en moto hasta la galera para reclamar su falta.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-justify has-text-color wp-block-paragraph\" style=\"color:#020000\">\u2014Estamos aqu\u00ed desde las cuatro, esper\u00e1ndolo \u2014miente Manuel, y se levanta r\u00e1pidamente.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-color wp-block-paragraph\" style=\"color:#020000\">\u2014\u00bfVan a ir o no? Ya est\u00e1n todos all\u00e1.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-justify has-text-color wp-block-paragraph\" style=\"color:#020000\">Luego de una breve discusi\u00f3n con este supervisor, Manuel se alista, guarda algunas cosas en una mochila y cambia las chanclas por unas botas de hule que le llegan hasta la rodilla \u2014su \u00fanico equipo de protecci\u00f3n laboral\u2014. El padre llama a Carlitos y ambos se suben con prisa a la moto que los lleva hasta el ca\u00f1averal, donde se encuentran a otras cincuenta personas \u2014entre ellos, una decena de ni\u00f1os, hijos de estos campesinos\u2014, para iniciar un trabajo altamente riesgoso para los menores de edad, seg\u00fan los par\u00e1metros de la Organizaci\u00f3n Internacional del Trabajo.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-justify has-text-color wp-block-paragraph\" style=\"color:#020000\">\u2014Este es su primer a\u00f1o en la zafra, ahorita. Su primer a\u00f1o de carrera. Est\u00e1 jalando, est\u00e1 aprendiendo \u2014dice Manuel, ya en el cultivo, quien usa una gorra para protegerse del sol, y se\u00f1ala a Carlitos cuando empu\u00f1a el machete con el que, al final del d\u00eda, habr\u00e1 cosechado cuatro toneladas de ca\u00f1a.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-justify has-text-color wp-block-paragraph\" style=\"color:#020000\">Manuel tiene facciones finas con p\u00f3mulos salidos, bigote poco espeso y una barbilla cuadrada. El cuerpo alto, sencillo y delgado, que el sol del campo ha lastimado y bronceado durante d\u00e9cadas. Carlitos no ha de pasar de 1.20 metros. Tiene barriga de ni\u00f1o, apenas abultada, pesta\u00f1as tupidas y cabello lacio, largo, que le cubre la frente. Viste mezclilla, una gorra roja y unas chanclas negras que se le salen con frecuencia.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-color wp-block-paragraph\" style=\"color:#020000\">\u2014\u00bfY Carlitos ya no va a la escuela, entonces?<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-justify has-text-color wp-block-paragraph\" style=\"color:#020000\">\u2014Este morro ya no quiso estudiar. Estaba en primaria. \u201cNo quiero, no quiero\u201d, que me da flojera, que no s\u00e9 qu\u00e9. \u201c\u00bfPor qu\u00e9?\u201d, le digo. \u201cPues si no quiere estudiar, vamos a entrarle al fierro ya\u201d. \u201cYa estoy dispuesto pa agarrar machete\u201d, dice. \u201cAh, bueno, vamos, pues\u201d.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-justify has-text-color wp-block-paragraph\" style=\"color:#020000\">El padre dice que trae a Carlitos a trabajar porque no puede dejarlo solo en Chiapas, porque es padre de doce hijos, porque un salario no alcanzar\u00eda para todos, porque es mejor que trabaje honradamente a que robe y porque \u2014lo repetir\u00e1 durante el d\u00eda\u2014 \u201ctiene que aprender el oficio\u201d desde peque\u00f1o. Quiz\u00e1 a los quince tenga la suficiente pericia para cortar mucha m\u00e1s ca\u00f1a y ganar m\u00e1s dinero, dir\u00e1.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-justify has-text-color wp-block-paragraph\" style=\"color:#020000\">A diferencia de Manuel, que embiste con el cuerpo cada mata de ca\u00f1a de dos metros de altura y abraza las varas con el brazo izquierdo para juntarlas y cortarlas de un machetazo, el ni\u00f1o procede de a poco. Toma una vara, la corta, la gira para segar las hojas y la tira al suelo, donde yacen otras apiladas, y va de nuevo.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-justify has-text-color wp-block-paragraph\" style=\"color:#020000\">Jos\u00e9 Zacar\u00edas, el supervisor, explica que el de Carlitos se considera un mal trabajo.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-justify has-text-color wp-block-paragraph\" style=\"color:#020000\">\u2014Mira, no est\u00e1 cortando desde la mera base, es ah\u00ed donde se concentra la fructosa. Eso es p\u00e9rdida para el productor. Tambi\u00e9n est\u00e1 mal acomodada, se tienen que acomodar por \u201cpu\u00f1os\u201d, por montoncitos, como los de all\u00e1. Los pu\u00f1os se fijan con unas estacas para que, al final, la m\u00e1quina las pueda recoger m\u00e1s f\u00e1cil. En esta hay mucha basura. Al final se lo van a descontar \u2014dice sobre las hojas y varas que a\u00fan no est\u00e1n maduras, que Carlitos no ha separado, por lo que le impondr\u00e1n un castigo, un descuento en el pago semanal, que es de sesenta pesos (apenas 3.2 d\u00f3lares) por tonelada de ca\u00f1a cortada.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-justify has-text-color wp-block-paragraph\" style=\"color:#020000\">A las 9:30 horas hay un primer descanso, muy breve, solo para que Manuel fume mariguana y Carlitos afile el machete con una lima.\u2014\u00bfC\u00f3mo vas, Carlitos? \u2014pregunto mientras el padre arranca un pedazo de hoja de cuaderno, mete los dedos en la bolsa del pantal\u00f3n para sacar un peque\u00f1o bulto en el que guarda la hierba. Espolvorea, l\u00eda, prende. Aspira. Y suelta el humo por la boca suavemente. La mariguana hace lo suyo. La tensi\u00f3n en el cuerpo desaparece y el hambre se aplaca.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-color wp-block-paragraph\" style=\"color:#020000\">\u2014Bien \u2014responde a secas.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-color wp-block-paragraph\" style=\"color:#020000\">Es la primera palabra que le oigo decir a Carlitos.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-justify has-text-color wp-block-paragraph\" style=\"color:#020000\">En las dos horas y media que llevan trabajando, Manuel ha entablado pl\u00e1ticas con otros compa\u00f1eros de alrededor, pero Carlitos se ha mantenido en silencio, metido en su papel de trabajador. El ni\u00f1o m\u00e1s cercano con el que pudiera platicar, o siquiera intercambiar miradas, es Isa\u00edas, de diez a\u00f1os, tambi\u00e9n de Chiapas, tambi\u00e9n tseltal, pero le queda a unos cincuenta metros de distancia. Ninguno de los dos se da el lujo de la distracci\u00f3n. Carlitos no platica, no interact\u00faa, solo corta ca\u00f1a y afila su machete.<\/p>\n\n\n<div class=\"wp-block-image\">\n<figure class=\"aligncenter size-full\"><img data-recalc-dims=\"1\" loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"656\" height=\"406\" data-attachment-id=\"36210\" data-permalink=\"https:\/\/correspondenciadeprensa.com\/?attachment_id=36210\" data-orig-file=\"https:\/\/i0.wp.com\/correspondenciadeprensa.com\/wp-content\/uploads\/2023\/07\/Mexico1807-III.jpg?fit=980%2C606&amp;ssl=1\" data-orig-size=\"980,606\" data-comments-opened=\"0\" data-image-meta=\"{&quot;aperture&quot;:&quot;0&quot;,&quot;credit&quot;:&quot;&quot;,&quot;camera&quot;:&quot;&quot;,&quot;caption&quot;:&quot;&quot;,&quot;created_timestamp&quot;:&quot;0&quot;,&quot;copyright&quot;:&quot;&quot;,&quot;focal_length&quot;:&quot;0&quot;,&quot;iso&quot;:&quot;0&quot;,&quot;shutter_speed&quot;:&quot;0&quot;,&quot;title&quot;:&quot;&quot;,&quot;orientation&quot;:&quot;0&quot;}\" data-image-title=\"Mexico1807-III\" data-image-description=\"\" data-image-caption=\"\" data-medium-file=\"https:\/\/i0.wp.com\/correspondenciadeprensa.com\/wp-content\/uploads\/2023\/07\/Mexico1807-III.jpg?fit=300%2C186&amp;ssl=1\" data-large-file=\"https:\/\/i0.wp.com\/correspondenciadeprensa.com\/wp-content\/uploads\/2023\/07\/Mexico1807-III.jpg?fit=656%2C406&amp;ssl=1\" src=\"https:\/\/i0.wp.com\/correspondenciadeprensa.com\/wp-content\/uploads\/2023\/07\/Mexico1807-III.jpg?resize=656%2C406&#038;ssl=1\" alt=\"\" class=\"wp-image-36210\" srcset=\"https:\/\/i0.wp.com\/correspondenciadeprensa.com\/wp-content\/uploads\/2023\/07\/Mexico1807-III.jpg?w=980&amp;ssl=1 980w, https:\/\/i0.wp.com\/correspondenciadeprensa.com\/wp-content\/uploads\/2023\/07\/Mexico1807-III.jpg?resize=300%2C186&amp;ssl=1 300w, https:\/\/i0.wp.com\/correspondenciadeprensa.com\/wp-content\/uploads\/2023\/07\/Mexico1807-III.jpg?resize=768%2C475&amp;ssl=1 768w\" sizes=\"auto, (max-width: 656px) 100vw, 656px\" \/><figcaption class=\"wp-element-caption\"><sub>Izquierda: Carlitos, once a\u00f1os, posa para un retrato durante el corte de ca\u00f1a. Derecha: Isa\u00edas, diez, es otro de los ni\u00f1os que trabajan en este ca\u00f1averal.<\/sub><\/figcaption><\/figure>\n<\/div>\n\n\n<p class=\"has-text-align-center has-text-color wp-block-paragraph\" style=\"color:#020000\">***&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-justify has-text-color wp-block-paragraph\" style=\"color:#020000\">Es dif\u00edcil conocer las cifras de cu\u00e1ntos ni\u00f1os, ni\u00f1as y adolescentes se encuentran en la zona ca\u00f1era y cu\u00e1ntos de ellos trabajan. Hasta ahora no hay datos oficiales fidedignos al respecto. Pero s\u00ed podemos saber cu\u00e1ntos de ellos, de entre cinco y doce a\u00f1os, migraron a esta regi\u00f3n de Quintana Roo y se encuentran estudiando. El Consejo Nacional de Fomento Educativo (Conafe), el organismo federal que brinda servicios de educaci\u00f3n comunitaria en localidades de alta marginaci\u00f3n, reporta que, para el ciclo 2022\u20132023, en las ocho escuelas que mantiene en la zona se cuentan 207 estudiantes de preescolar y primaria: ni\u00f1as y ni\u00f1os que dejaron a sus compa\u00f1eritos de clase en sus territorios de origen para llegar aqu\u00ed con un maestro nuevo y tomar clases en un idioma que no es el suyo, en una escuela, en un patio de juegos, en una comunidad que no conocen y donde sus pap\u00e1s se ausentan la mayor parte del d\u00eda porque se encuentran trabajando en el campo.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-justify has-text-color wp-block-paragraph\" style=\"color:#020000\">En entrevista para Gatopardo, Norma Gabriela Salazar Rivera, secretaria ejecutiva del Sistema de Protecci\u00f3n Integral de Ni\u00f1as, Ni\u00f1os y Adolescentes (Sipinna), en Quintana Roo, dice que es l\u00f3gico que, bajo estas circunstancias, los chicos no quieran seguir estudiando. Salazar Rivera, una funcionaria que lleva d\u00e9cadas trabajando con ni\u00f1os, explica que, en los \u00faltimos a\u00f1os, han conseguido hacer flexibles las inscripciones escolares, a fin de que los golondrinos puedan estudiar en las escuelas del Conafe los meses que dure la zafra. \u201cEsos datos son de los que est\u00e1n inscritos, los que estudian, pero hay muchos m\u00e1s que no se matricularon porque no est\u00e1n estudiando y se encuentran en las galeras o est\u00e1n trabajando en la zafra\u201d, dice. Misael, Miguel, Isa\u00edas, Joaqu\u00edn, Luis y Ediberto, quienes trabajan en el mismo campo que Carlitos, son seis ejemplos de ni\u00f1os migrantes que no estudian, que se encuentran trabajando y que el Estado no considera.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-justify has-text-color wp-block-paragraph\" style=\"color:#020000\">La Sipinna \u2014quiz\u00e1s el organismo que m\u00e1s ha hecho por menores de edad en la zona ca\u00f1era, llevando brigadas de atenci\u00f3n integral\u2014 cuenta con otro dato ilustrativo. Salazar Rivera ha presionado y convencido a funcionarios de otras dependencias para que, en conjunto, ofrezcan directamente en las galeras servicios de registro civil; atenci\u00f3n m\u00e9dica, psicol\u00f3gica y victimal; aplicaci\u00f3n de vacunas; asesor\u00eda jur\u00eddica; asistencia social; actividades l\u00fadicas, deportivas y recreativas; pl\u00e1ticas sobre derechos sexuales y reproductivos, etc\u00e9tera. Desde los inicios de la actual administraci\u00f3n hasta finales de 2022, el organismo ha realizado seis brigadas en cinco comunidades. Tan solo en los pueblos de Carlos A. Madrazo, Sacx\u00e1n, Sergio Butr\u00f3n Casas, Allende y Palmar, la Sipinna contabiliz\u00f3 y atendi\u00f3 a 588 ni\u00f1as, ni\u00f1os y adolescentes. \u201cEstos datos son muy bajos en comparaci\u00f3n con d\u00e9cadas atr\u00e1s. Estas caravanas justo nos han permitido ir inhibiendo el trabajo infantil. Si uno llega a la comunidad, as\u00ed en fr\u00edo, y les dice a los pap\u00e1s: \u2018No quiero que [los ni\u00f1os] vayan al corte de ca\u00f1a\u2019, nos corren a machetazos. Entonces, \u00bfqu\u00e9 hacemos? Ofertamos servicios, generamos confianza y empezamos a trabajar con ellos en [\u2026] la importancia de la educaci\u00f3n\u201d, dice Salazar River.&nbsp;<\/p>\n\n\n<div class=\"wp-block-image\">\n<figure class=\"aligncenter size-large\"><img data-recalc-dims=\"1\" loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"656\" height=\"982\" data-attachment-id=\"36212\" data-permalink=\"https:\/\/correspondenciadeprensa.com\/?attachment_id=36212\" data-orig-file=\"https:\/\/i0.wp.com\/correspondenciadeprensa.com\/wp-content\/uploads\/2023\/07\/Mexico1807-IV.jpg?fit=1024%2C1533&amp;ssl=1\" data-orig-size=\"1024,1533\" data-comments-opened=\"0\" data-image-meta=\"{&quot;aperture&quot;:&quot;0&quot;,&quot;credit&quot;:&quot;&quot;,&quot;camera&quot;:&quot;&quot;,&quot;caption&quot;:&quot;&quot;,&quot;created_timestamp&quot;:&quot;0&quot;,&quot;copyright&quot;:&quot;&quot;,&quot;focal_length&quot;:&quot;0&quot;,&quot;iso&quot;:&quot;0&quot;,&quot;shutter_speed&quot;:&quot;0&quot;,&quot;title&quot;:&quot;&quot;,&quot;orientation&quot;:&quot;0&quot;}\" data-image-title=\"Mexico1807-IV\" data-image-description=\"\" data-image-caption=\"\" data-medium-file=\"https:\/\/i0.wp.com\/correspondenciadeprensa.com\/wp-content\/uploads\/2023\/07\/Mexico1807-IV.jpg?fit=200%2C300&amp;ssl=1\" data-large-file=\"https:\/\/i0.wp.com\/correspondenciadeprensa.com\/wp-content\/uploads\/2023\/07\/Mexico1807-IV.jpg?fit=656%2C982&amp;ssl=1\" src=\"https:\/\/i0.wp.com\/correspondenciadeprensa.com\/wp-content\/uploads\/2023\/07\/Mexico1807-IV.jpg?resize=656%2C982&#038;ssl=1\" alt=\"\" class=\"wp-image-36212\" srcset=\"https:\/\/i0.wp.com\/correspondenciadeprensa.com\/wp-content\/uploads\/2023\/07\/Mexico1807-IV.jpg?resize=684%2C1024&amp;ssl=1 684w, https:\/\/i0.wp.com\/correspondenciadeprensa.com\/wp-content\/uploads\/2023\/07\/Mexico1807-IV.jpg?resize=200%2C300&amp;ssl=1 200w, https:\/\/i0.wp.com\/correspondenciadeprensa.com\/wp-content\/uploads\/2023\/07\/Mexico1807-IV.jpg?resize=768%2C1150&amp;ssl=1 768w, https:\/\/i0.wp.com\/correspondenciadeprensa.com\/wp-content\/uploads\/2023\/07\/Mexico1807-IV.jpg?w=1024&amp;ssl=1 1024w\" sizes=\"auto, (max-width: 656px) 100vw, 656px\" \/><figcaption class=\"wp-element-caption\"><sub>Carlitos y su padre, Manuel Trejo, al terminar su jornada laboral en el ca\u00f1averal.<\/sub><\/figcaption><\/figure>\n<\/div>\n\n\n<p class=\"has-text-align-center has-text-color wp-block-paragraph\" style=\"color:#020000\">***&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-justify has-text-color wp-block-paragraph\" style=\"color:#020000\">Al mediod\u00eda, la mayor\u00eda de los cortadores toman un descanso para comer. A esta hora llegan varias mujeres en bicis y motos con los \u201clonches\u201d que prepararon durante la ma\u00f1ana. A algunas tambi\u00e9n se les ve cargar en rebozos y sobre las espaldas a sus beb\u00e9s, que procuran no dejar solos en las galeras. Su esposa falt\u00f3 hoy, explica Manuel Trejo, porque fue a visitar a una de sus hijas, que vive en otra comunidad ca\u00f1era, porque est\u00e1 enferma. Entonces, de la mochila saca un tupper con un pu\u00f1o de arroz y otro de frijoles.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-justify has-text-color wp-block-paragraph\" style=\"color:#020000\">\u2014Comemos ligero para que no caiga pesado y seguir trabajando \u2014dice sobre el primer bocado del d\u00eda, y aprovecha enseguida para dar un par de caladas m\u00e1s al porro, como lo hace gran parte de los adultos y adolescentes en la zona ca\u00f1era.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-color wp-block-paragraph\" style=\"color:#020000\">\u2014\u00bfC\u00f3mo vas, Carlitos? \u00bfYa te cansaste?&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-color wp-block-paragraph\" style=\"color:#020000\">\u2014No \u2014responde parco.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-justify has-text-color wp-block-paragraph\" style=\"color:#020000\">Pasa una hora y Manuel ofrece visitar su galera para conocer al resto de la familia Trejo, aprovechar para descansar, ba\u00f1arse y prepararse para volver a la faena hacia las 18:00 horas, cuando el sol ya no castigue tanto.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-justify has-text-color wp-block-paragraph\" style=\"color:#020000\">En la galera ya los espera el resto de la familia. Las galeras de Allende est\u00e1n pintadas de verde con amarillo y construidas con blocks de concreto. Cada una mide no m\u00e1s de veinticinco metros cuadrados. En vez de ventanas tienen celos\u00edas, pensadas para la circulaci\u00f3n del aire, pero que no cumplen su objetivo, pues los ocupantes tapan los huecos con botellas de pl\u00e1stico o cualquier cosa que impida que el resto de los cortadores pueda asomarse e invadir la poca privacidad que tienen. El cuarto de la familia Trejo tiene dos colchonetas y un lazo con algunas prendas. Nada m\u00e1s. No hay absolutamente ning\u00fan adorno, ning\u00fan objeto que anuncie que aquello es un hogar y no un simple tinglado. Tampoco hay juguetes que puedan usar los seis ni\u00f1os que viven ah\u00ed dentro.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-justify has-text-color wp-block-paragraph\" style=\"color:#020000\">Manuel explica que sus seis hijos han cortado ca\u00f1a desde los diez a\u00f1os y que las seis hijas se quedan siempre en las galeras. La industria de la ca\u00f1a se mantiene tambi\u00e9n gracias al trabajo de ellas, porque apoyan, cr\u00edan, cuidan, curan, cocinan. Sin embargo, no reciben a cambio ninguna remuneraci\u00f3n, y tampoco seguro social, pues es habitual que la contrataci\u00f3n sea un acuerdo verbal y no un documento formal. Tampoco tienen guarder\u00edas disponibles. Hay, es cierto, algunas cortadoras remuneradas, pero son las menos. Y como los cuidados las anclan a las galeras, ellas no tienen opciones para trabajar y conseguir la independencia que las empodere. El trabajo dom\u00e9stico y de cuidados que las mujeres realizan no se considera en la n\u00f3mina de los productores, ni en los estudios de la academia, ni en la pol\u00edtica p\u00fablica de la Secretar\u00eda del Trabajo.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-justify has-text-color wp-block-paragraph\" style=\"color:#020000\"> Norma Gabriela Salazar Rivera, del Sipinna, la zona ca\u00f1era, con su din\u00e1mica familiar, en que los hombres salen a trabajar, son los proveedores, los que deben forjarse como tales desde peque\u00f1os, y las mujeres permanecen en el hogar, es de los lugares del Caribe mexicano donde se ve m\u00e1s claramente al patriarcado perpetu\u00e1ndose.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-justify has-text-color wp-block-paragraph\" style=\"color:#020000\">Carlitos, luego de comer una peque\u00f1a porci\u00f3n de pasta, dedica unos momentos a jugar con sus sobrinos de cuatro y cinco a\u00f1os en el \u00e1rea verde frente a las galeras. Una hora y media en la que se olvida del trabajo y, por un momento, solo es un ni\u00f1o. Toman dos llantas viejas de moto y una de bicicleta, a la que le salen los alambres, para ver qui\u00e9n consigue rodarlas m\u00e1s lejos, cuidando no hacerlo tan fuerte para que no lleguen hasta la carretera. Corren tras ellas y de nuevo las tiran. Carlitos se torna amable y considerado.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-justify has-text-color wp-block-paragraph\" style=\"color:#020000\">\u2014No, t\u00fa toma esta \u2014Carlitos ofrece a su sobrino la llanta en mejores condiciones.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-justify has-text-color wp-block-paragraph\" style=\"color:#020000\">En alg\u00fan punto le da curiosidad la libreta que llevo conmigo, la abre y pasa los ojos por los apuntes. No entiende nada. No sabe leer. Tampoco escribir. Y dibujar le cuesta mucho trabajo. Le pido que se dibuje a s\u00ed mismo. Toma la pluma y hace un rect\u00e1ngulo con l\u00edneas ondulantes que forman el cuerpo. Sobre este, un c\u00edrculo mal hecho al que le garabatea cabello, coloca dos puntos como ojos y una boca triste, con las comisuras para abajo. Las manos cortas, las piernas m\u00e1s largas y, por pies, dos rayitas. A sus diez a\u00f1os a\u00fan no ha desarrollado la motricidad fina.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-justify has-text-color wp-block-paragraph\" style=\"color:#020000\">\u2014Bueno, ya me tengo que ir a ba\u00f1ar, tengo que regresar al trabajo.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-justify has-text-color wp-block-paragraph\" style=\"color:#020000\">Como en la zona ca\u00f1era no hay sistema de alcantarillado, el agua se extrae mediante pozos hechos sin permiso alguno, directo de los r\u00edos subterr\u00e1neos que hay a poca profundidad en toda la pen\u00ednsula de Yucat\u00e1n, donde los ca\u00f1eros tambi\u00e9n depositan sus desechos fecales. Los ba\u00f1os aqu\u00ed son peque\u00f1os cuartos con un hoyo en el piso.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-justify has-text-color wp-block-paragraph\" style=\"color:#020000\">No hay regaderas. Entonces, Carlitos se ba\u00f1a a cubetazos. Esa agua, se\u00f1ala en entrevista Teresa \u00c1lvarez Legorreta, investigadora de El Colegio de la Frontera Sur (Ecosur), adem\u00e1s de part\u00edculas provenientes de desechos org\u00e1nicos humanos, est\u00e1 contaminada con los agroqu\u00edmicos empleados para la siembra de ca\u00f1a, que se filtran con facilidad al subsuelo, aportando metales pesados y plaguicidas potencialmente cancer\u00edgenos, como lo ha comprobado en estudios de monitoreo de calidad del agua y de sedimentos que ella realiza desde 2015. \u201cHemos encontrado plaguicidas organoclorados en los sedimentos del r\u00edo Hondo, algunos que ya incluso su uso est\u00e1 prohibido o restringido en M\u00e9xico, como el DDT [diclorodifeniltricloroetano], aldr\u00edn, endosulf\u00e1n y otros elementos qu\u00edmicos organoclorados\u201d, dice \u00c1lvarez Legorreta.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-justify has-text-color wp-block-paragraph\" style=\"color:#020000\">Finalmente son las 18:00 horas, y Manuel y Carlitos regresan al campo.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-center has-text-color wp-block-paragraph\" style=\"color:#020000\">***&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-justify has-text-color wp-block-paragraph\" style=\"color:#020000\">Martha Garc\u00eda Ortega, investigadora de Ecosur, quien lleva d\u00e9cadas estudiando la zona, afirma estar en contra del trabajo infantil en los ca\u00f1averales, pero que las acciones para erradicarlo tienen que ir en paralelo a los esfuerzos por cambiar los problemas sociales estructurales que lo sostienen, tales como la pobreza o la marginaci\u00f3n. \u201cNo solo se trata de sacar a los ni\u00f1os del campo, sino de evaluar las condiciones que propician el trabajo infantil y trabajar en ello, de manera que esas condiciones se cambien a nivel estructural. OK, los sacamos, pero, si lo hacemos, no tendr\u00e1n las condiciones para que puedan estudiar, por ejemplo\u201d, dice. Por otro lado, asegura que se tiene que tratar el problema en su integralidad. Habla de una corresponsabilidad, en que al Estado le toca garantizar el cumplimiento de los derechos de los ni\u00f1os, ni\u00f1as y adolescentes, como el de la educaci\u00f3n; los productores de ca\u00f1a deber\u00edan mejorar las condiciones laborales para los cortadores, as\u00ed como los instrumentos y tecnolog\u00edas que se usan durante la zafra \u2014ambos deber\u00edan dignificar las galeras\u2014; por su parte, los jornaleros deber\u00edan ser m\u00e1s responsables en el cumplimento del trabajo y respetar los acuerdos con cabos y productores.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-center has-text-color wp-block-paragraph\" style=\"color:#020000\">***<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-justify has-text-color wp-block-paragraph\" style=\"color:#020000\">\u2014Ma\u00f1ana [domingo] pagan m\u00e1s. Los domingos pagan a 72 pesos <sup class='footnote'><a href='https:\/\/correspondenciadeprensa.com\/?p=36185#fn-36185-1' id='fnref-36185-1' onclick='return fdfootnote_show(36185)'>1<\/a><\/sup> la tonelada. Entonces vamos a regresar porque nos dijeron que van a quemar el campo de al lado, as\u00ed podemos seguir cortando toda la noche para ganar m\u00e1s dinero \u2014dice Manuel Trejo, luego de haber descansado por unas horas, mientras deja la galera y se encamina de nuevo, junto con Carlitos, al trabajo.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-justify has-text-color wp-block-paragraph\" style=\"color:#020000\">Antes de cosechar se toman muestras para verificar que las ca\u00f1as est\u00e9n maduras, y el ingenio decide cu\u00e1les est\u00e1n listas. Cuando el resultado arroja que la vara dulce est\u00e1 en el punto \u00f3ptimo, se procede a realizar quemas controladas, que duran menos de una hora, a fin de eliminar las hojas de los tallos, dejar el cuerpo de la ca\u00f1a desnudo y facilitar el corte: se aumenta la productividad y se disminuye el volumen de residuos.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-justify has-text-color wp-block-paragraph\" style=\"color:#020000\">\u2014Despu\u00e9s de la quema, \u00bfcu\u00e1nto tiempo debe pasar para cortar? \u2014pregunto.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-color wp-block-paragraph\" style=\"color:#020000\">\u2014\u00a1Uy, es r\u00e1pido! A los diez minutos ya puedes meter machete. Solo queman las hojas. La vara, como est\u00e1 adentro, llena de agua, queda fresca \u2014dice Manuel, ya de vuelta en el ca\u00f1averal.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-justify has-text-color wp-block-paragraph\" style=\"color:#020000\">Eso explica por qu\u00e9 los cortadores terminan completamente impregnados de un holl\u00edn dif\u00edcil de limpiar. Carlitos, que se ba\u00f1\u00f3 hace apenas unos minutos, tiene a\u00fan los tobillos, las manos, los brazos, la cara y hasta los dientes manchados de holl\u00edn.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-justify has-text-color wp-block-paragraph\" style=\"color:#020000\">Adem\u00e1s de generar gases de efecto invernadero, estas quemas generan hidrocarburos arom\u00e1ticos polic\u00edclicos (HAP) que se introducen en el cuerpo de los cortadores, seg\u00fan revel\u00f3 Citlali Carrillo Garc\u00eda en su tesis de maestr\u00eda en Ciencias en Recursos Naturales y Desarrollo Rural, en Ecosur. La investigadora tom\u00f3, en febrero de 2020, un total de 41 muestras de sangre de habitantes de la comunidad \u00c1lvaro Obreg\u00f3n \u2014la mayor productora de ca\u00f1a\u2014, de cortadores de entre trece y 76 a\u00f1os. Todos refirieron trabajar m\u00e1s de ocho horas diarias, la mitad de ellos dijeron haberse dedicado a esto desde peque\u00f1os y 26% aseguraron padecer tos, dolor de cabeza, visi\u00f3n borrosa, comez\u00f3n, mareos, irritaci\u00f3n en ojos, fiebre y expulsi\u00f3n de fluidos mocosos negros durante las temporadas de la zafra. Los resultados de laboratorio arrojaron que todas las muestras de sangre analizadas conten\u00edan hidrocarburos. Carrillo Garc\u00eda confirm\u00f3, por primera vez, que la actividad ca\u00f1era provoca intoxicaci\u00f3n en el cuerpo de los golondrinos: los HAP pueden afectar sus mecanismos de defensa e, incluso, ocasionar da\u00f1os a nivel celular y gen\u00e9tico.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-justify has-text-color wp-block-paragraph\" style=\"color:#020000\">Aunque la quema del campo estaba planeada a las 18:00 horas, Jos\u00e9 Zacar\u00edas, el supervisor, y los dem\u00e1s responsables llegaron hasta las 20:30 y las llamas se apagaron cincuenta minutos despu\u00e9s. Desde que regresaron al campo y hasta que el fuego se sofoc\u00f3, Carlitos no dej\u00f3 de cortar ca\u00f1a. No par\u00f3 ni porque oscureci\u00f3 y era imposible ver, al menos para m\u00ed, siquiera lo que hab\u00eda enfrente, aunque lo hac\u00eda cada vez m\u00e1s despacio.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-justify has-text-color wp-block-paragraph\" style=\"color:#020000\">\u2014Yo creo que ya nos vamos. Mejor ma\u00f1ana venimos tempranito, desde las cinco, para seguir d\u00e1ndole \u2014decide su padre.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-color wp-block-paragraph\" style=\"color:#020000\">\u2014\u00bfC\u00f3mo vas, Carlitos? \u2014pregunto.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-color wp-block-paragraph\" style=\"color:#020000\">\u2014Mal.&nbsp;\u2014\u00bfEst\u00e1s cansado?&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-justify has-text-color wp-block-paragraph\" style=\"color:#020000\">\u2014S\u00ed. Me duele aqu\u00ed, donde tiro machete, y aqu\u00ed \u2014se\u00f1ala el antebrazo y el hombro.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-color wp-block-paragraph\" style=\"color:#020000\">De regreso a la galera, hago la \u00faltima pregunta:<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-justify has-text-color wp-block-paragraph\" style=\"color:#020000\">\u2014Oye, Carlitos, y si apareciera un mago y te concediera tres deseos, \u00bfqu\u00e9 le pedir\u00edas?&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-color wp-block-paragraph\" style=\"color:#020000\">\u2014Una pelota\u2026 y un pastel.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-center has-text-color wp-block-paragraph\" style=\"color:#020000\">***<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-justify has-text-color wp-block-paragraph\" style=\"color:#020000\">El ingenio San Rafael de Puct\u00e9, ubicado en la comunidad de \u00c1lvaro Obreg\u00f3n y construido en 1979, procesa toda la cosecha de la zona ca\u00f1era. Fue en 1988 cuando se privatiz\u00f3 y pas\u00f3 a manos del grupo Beta San Miguel, empresa que controla toda la producci\u00f3n de az\u00facar en Quintana Roo. Al interior del ingenio, la vara dulce se tritura, se percola, y el jugo se cristaliza para luego convertirse en az\u00facar. Para llegar se necesita tomar la carretera Ucum-La Uni\u00f3n, que comunica a las comunidades ca\u00f1eras y va en paralelo al r\u00edo Hondo, frontera natural entre M\u00e9xico y Belice. Se pasa primero por Juan Sarabia, Sacx\u00e1n, Palmar, Ramonal, Allende, Sabidos y, tras 57 kil\u00f3metros, se llega a \u00c1lvaro Obreg\u00f3n, poblaci\u00f3n flanqueada por ca\u00f1averales, rodeados a su vez por la selva maya. La desviaci\u00f3n que conduce al centro est\u00e1 llena de baches provocados por los cientos de camiones que pasan diario con toneladas de ca\u00f1a. Las instalaciones, que se encuentran al fondo, est\u00e1n amuralladas, solo se alcanza a ver desde lejos una gran b\u00f3veda y, a un costado, las bandas mec\u00e1nicas que transportan hasta el interior la ca\u00f1a descargada por los camiones. Este ingenio ha reconfigurado todo su entorno y lo ha revestido de una atm\u00f3sfera fabril. Ah\u00ed est\u00e1 la fumarola de humo negro que expulsa la f\u00e1brica todo el d\u00eda y, durante los meses de la zafra, un manto gris cubre y contamina todo el ambiente. Ah\u00ed est\u00e1n los m\u00e1s de cuatrocientos trabajadores que operan las veinticuatro horas, repartidos en tres turnos. Ah\u00ed los peque\u00f1os y precarios cuartos adonde llegan a dormir. Ah\u00ed los prost\u00edbulos de los trasnochados. Ah\u00ed tambi\u00e9n la drogadicci\u00f3n y el alcoholismo para soportar la vida obrera.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-center has-text-color wp-block-paragraph\" style=\"color:#020000\">***&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-justify has-text-color wp-block-paragraph\" style=\"color:#020000\">Es 13 de marzo. Un d\u00eda como hoy, pero de 2020, se anunci\u00f3 el primer caso de covid-19 en Quintana Roo.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-justify has-text-color wp-block-paragraph\" style=\"color:#020000\">Han pasado tres a\u00f1os y, aunque el virus dej\u00f3 de cobrar tantas muertes, V\u00edctor Mu\u00f1oz Gonz\u00e1lez a\u00fan toma sus precauciones y trae puesto un cubrebocas negro. V\u00edctor, que lleva una gorra azul que hace juego con la playera y el pantal\u00f3n, es un joven de veinticuatro a\u00f1os; trabaja como obrero en el ingenio San Rafael de Puct\u00e9 y es adicto a las drogas y al alcohol.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-color wp-block-paragraph\" style=\"color:#020000\">La entrevista con V\u00edctor sucede al t\u00e9rmino de su jornada laboral en las inmediaciones de la f\u00e1brica. Su infancia, cuenta, fue problem\u00e1tica. Su padre era obrero y nunca estaba en casa, y cuando estaba, lo ve\u00eda irritado. Su madre lo aporreaba cada que le ped\u00eda ayuda para la tarea. A los once a\u00f1os prob\u00f3 la mariguana, a los trece, la piedra, a los diecisiete se emple\u00f3 como cortador de ca\u00f1a. Entonces, recuerda, tuvo que incrementar el consumo de mariguana para paliar el dolor muscular, el de la espalda y los brazos, as\u00ed como las punzadas en las manos por las ampollas que provocaba el manejo del machete.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-justify has-text-color wp-block-paragraph\" style=\"color:#020000\"><em>Mira, este, en todos lados hay drogas, pero en el pueblo, en este lugar donde estamos, hay m\u00e1s. Aqu\u00ed no hay autoridad para el control. T\u00fa vas ahorita, ahorita, echas un fonazo y de volada: \u201c\u00bfSabes qu\u00e9? Quiero doscientos pesos de cristal, quiero trescientos\u201d. Vienen y te lo dan. Aqu\u00ed en el pueblo, como son lugares de cortadores de ca\u00f1a, si t\u00fa vas al ca\u00f1al, hay droga\u2026 Yo prob\u00e9 la mariguana a los once a\u00f1os. En la secundaria ten\u00eda un amigo que era cortador de ca\u00f1a. Se llamaba Luis. Yo lo vi fumando en las escaleras. Y agarra y me dice: \u201cVente\u201d, dice, \u201cvamos a fumar esto\u201d. Y ese vato me lo mostr\u00f3. Yo vi c\u00f3mo lo prendi\u00f3 y todo. \u00a1Asumecha! Me dice: \u201cToma, p\u00e9gale un jal\u00f3n\u201d. Pero yo le hac\u00eda as\u00ed: \u201csss\u201d, y lo soltaba, \u00bfno? \u201cNooo\u201d, me dice, \u201c\u00a1est\u00e1s bien menso!\u201d, me dice, \u201cas\u00ed no se fuma\u201d. Y agarr\u00f3 y me ense\u00f1\u00f3 c\u00f3mo hacerlo. Y no me lo vas a creer, pero me sent\u00eda en las nubes. Iba volando, en un estado de relajaci\u00f3n total que yo, en mis pasos, sent\u00eda como si estuviera flotando. Iba en la calle sonriente, ve\u00eda todo diferente, pues\u2026 De ah\u00ed me empec\u00e9 a juntar con los vatos ah\u00ed del domo [deportivo], los drogadictos. Me invitaron un famoso blunt, que es como hoja de tabaco, m\u00e1s grueso. \u201cNo\u201d, dicen, \u201choy te vas a echar tu primer blunt como iniciaci\u00f3n\u201d. Nos subimos a las escaleras de las gradas. Vi c\u00f3mo lo prepararon. Sacaron ac\u00e1 un cigarr\u00f3n caf\u00e9, como los puros. Lo llenaron de mota, y \u00f3rale. Te juro que yo me baj\u00e9 de esas escaleras gateando. Andaba bien alucinado\u2026 Prob\u00e9 el perico, no me gust\u00f3; prob\u00e9 el cristal, no me gust\u00f3, pero prob\u00e9 la piedra y, \u00a1asu!, no mames. El problema con los drogadictos de la piedra es que no se pueden controlar. Una vez que pruebas es hasta acabarte todo el dinero\u2026 Nosotros, como trabajadores de la industria de la ca\u00f1a, como obreros, la verdad se gana muy bien. Llegu\u00e9 a un punto donde me gast\u00e9 m\u00e1s de tres mil pesos en una noche en pura piedra, puuura piedra\u2026 \u00bfQu\u00e9 pasa con los drogadictos? Que al otro d\u00eda amanecemos sin nada. Sale uno a la calle, ve a la gente con unas Sabritas, con un refresco, una cerveza, y uno ya no tiene nada en la bolsa. Cuando uno llega a drogarse, yo llegu\u00e9 al punto de robar, de hacerle un hueco a las casas para meterme a drogar. A mi mam\u00e1 nunca le rob\u00e9, bueno, s\u00ed, dinero, \u00bfve\u00e1? Y, este, en la casa ya me trataban como ratero. Para ellos era un ratero. Yo llegu\u00e9 a tal grado de gastarme tres mil, cuatro mil, cinco mil pesos en la piedra. Llegu\u00e9 a estar flaco, seco.&nbsp;<\/em><\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-center has-text-color wp-block-paragraph\" style=\"color:#020000\">***<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-justify has-text-color wp-block-paragraph\" style=\"color:#020000\">A finales del siglo XX, la frontera sur de M\u00e9xico, la zona del r\u00edo Hondo, se convirti\u00f3 en un punto clave para el tr\u00e1fico de mercanc\u00eda il\u00edcita. Aqu\u00ed han entrado cantidades inconmensurables de droga, armamento y personas v\u00edctimas de trata cuyo destino es Estados Unidos y que provienen de Centro y Sudam\u00e9rica, en ocasiones trasladadas mediante aeronaves que aterrizan en la zona ca\u00f1era. A partir de la d\u00e9cada de 2010, seg\u00fan una fuente del Gobierno federal con experiencia en seguridad nacional, que pidi\u00f3 no ser citada, esta zona dej\u00f3 de ser de trasiego para convertirse en un lugar de consumo de drogas. Hasta 2022, de acuerdo con reportes del Centro Regional de Fusi\u00f3n de Inteligencia del Sureste, el \u00f3rgano de inteligencia que la Secretar\u00eda de la Defensa Nacional tiene en la zona, a los que tuvo acceso Gatopardo, el C\u00e1rtel del Pac\u00edfico, el de Jalisco Nueva Generaci\u00f3n y Los Pelones operaban en la ribera del r\u00edo, con actividades como el trasiego de drogas y mercanc\u00edas, el tr\u00e1fico de migrantes, as\u00ed como el narcomenudeo. La fuente antes mencionada asegura que, aunque el Gobierno federal tiene conocimiento de lo que ah\u00ed ocurre, no tiene ning\u00fan plan para emprender cambios.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-justify has-text-color wp-block-paragraph\" style=\"color:#020000\">A decir de Salvador Aceves Fajardo, director del Centro de Integraci\u00f3n Juvenil de Chetumal, que atiende a personas usuarias de drogas, la expansi\u00f3n de la metanfetamina en el sur del Caribe mexicano empez\u00f3 en 2019 y repunt\u00f3 durante la pandemia. Se ha colocado como la sustancia adictiva m\u00e1s consumida, junto con la coca\u00edna y la piedra, aunque por debajo del alcohol. La metanfetamina, apunta, la consumen ni\u00f1os y adolescentes empleados en el ingenio San Rafael de Puct\u00e9 y en la zafra. \u201cMuchas de las personas que utilizan el cristal, la metanfetamina, la consumen para jornadas laborales muy extenuantes, de trabajo f\u00edsico, porque les genera una sensaci\u00f3n de energ\u00eda y euforia y de una necesidad menor de consumir alimentos o [tomar un] descanso. Entonces, muchos la utilizan como una sustancia para durar m\u00e1s tiempo en el trabajo, sobre todo cuando son jornales, que les pagan a destajo, por producci\u00f3n, pues usan ese consumo para tratar de rendir m\u00e1s y no descansar, no comer, aunque es adictiva, muy adictiva. Lo que s\u00ed es que es m\u00e1s barata. Var\u00eda, pero una dosis est\u00e1 entre cincuenta o setenta pesos <sup class='footnote'><a href='https:\/\/correspondenciadeprensa.com\/?p=36185#fn-36185-2' id='fnref-36185-2' onclick='return fdfootnote_show(36185)'>2<\/a><\/sup>\u201d, dice Aceves Fajardo. Una dosis de metanfetamina puede durar unas seis horas, aunque el efecto disminuye conforme el consumo es m\u00e1s frecuente. Genera delirios de persecuci\u00f3n, ataques de p\u00e1nico, irritabilidad, cambios de \u00e1nimo y, f\u00edsicamente, un deterioro importante.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-justify has-text-color wp-block-paragraph\" style=\"color:#020000\">En ni\u00f1os, ni\u00f1as y adolescentes, estas sustancias son m\u00e1s riesgosas, dice Aceves Fajardo, porque su maduraci\u00f3n neuronal no ha terminado y, por tanto, son m\u00e1s propensos a desarrollar una mayor tolerancia; es decir, a habituarse mejor y generar una adicci\u00f3n fisiol\u00f3gica y f\u00edsica m\u00e1s r\u00e1pida que los adultos. El consumo de drogas en la zona ca\u00f1era, ya sea depresoras, estimulantes, alucin\u00f3genas o sedantes, es s\u00edntoma de los malestares sociales que padecen los ca\u00f1eros, repara el director. \u201cAl estar lejos de sus pueblos, estar en condiciones muy desfavorables de vivienda, con hacinamiento, considerando que el tipo de jornal es muy duro f\u00edsicamente, ellos encuentran en el consumo un cierto escape de la realidad. Las personas no consumen drogas por c\u00f3mo saben, por su color o su olor, sino por su efecto. \u00bfC\u00f3mo aguantan emocionalmente, f\u00edsicamente o psicol\u00f3gicamente su realidad, su soledad y marginaci\u00f3n, todo lo que ven y viven, si no es con las drogas?\u201d, dice.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-center has-text-color wp-block-paragraph\" style=\"color:#020000\">***&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-justify has-text-color wp-block-paragraph\" style=\"color:#020000\">Rutilia Lorenzo, residente de Jos\u00e9 Narciso Rovirosa, otra de las comunidades ca\u00f1eras, vende frijol, ma\u00edz, lim\u00f3n, hortalizas y chile que siembra en la parcela peque\u00f1a que posee; renta sillas, mesas, bocinas y un trampol\u00edn para fiestas; ofrece chicharrones preparados y flanes los mi\u00e9rcoles; cobra veinticinco pesos por reproducir cualquier anuncio en un meg\u00e1fono que instal\u00f3 en la azotea de su casa; hace apicultura para comercializar miel y tambi\u00e9n vende las gallinas que cr\u00eda y las flores que cultiva en su vivero. Todo con el \u00fanico objetivo de cubrir los gastos necesarios para que Jonathan, su hijo de nueve a\u00f1os, cruce cada d\u00eda el r\u00edo Hondo y curse la primaria en Belice. Para que tenga los estudios que lo conduzcan a un futuro profesional lo m\u00e1s alejado posible de la zafra.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-color wp-block-paragraph\" style=\"color:#020000\">\u2014\u00bfY por qu\u00e9 lo llevas hasta Belice?&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-justify has-text-color wp-block-paragraph\" style=\"color:#020000\">\u2014Me gusta el sistema de educaci\u00f3n de all\u00e1. Es un poco m\u00e1s estricto en materia de aprendizaje. Por ejemplo, supongamos que no sabe nada de matem\u00e1ticas el ni\u00f1o. Los maestros van ense\u00f1\u00e1ndoles hasta que aprendan. &nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-color wp-block-paragraph\" style=\"color:#020000\">Son muy dedicados con ellos. Y tambi\u00e9n porque ense\u00f1an ingl\u00e9s.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-justify has-text-color wp-block-paragraph\" style=\"color:#020000\">En esta comunidad, a 79 kil\u00f3metros de Chetumal, pero a cinco minutos del distrito belice\u00f1o Orange Walk, es com\u00fan que ni\u00f1as y ni\u00f1os crucen irregularmente la frontera para estudiar en la primaria Santa Cruz, seg\u00fan madres, padres y profesores consultados, como consecuencia del deficiente sistema de educaci\u00f3n p\u00fablica, as\u00ed como del abandono de las instalaciones escolares y la planta docente de su comunidad.Rutilia, de 39 a\u00f1os, es hija de un jornalero que migraba de manera constante para cortar ca\u00f1a, en Veracruz, en Jalisco, en Campeche, donde lo requirieran. En 1995 llegaron a Jos\u00e9 Narciso Rovirosa, adonde se mudaron de manera definitiva. Ella ten\u00eda once a\u00f1os y le toc\u00f3 cortar ca\u00f1a y vivir durante a\u00f1os en galeras, algo que de ninguna manera, insiste, desea para Jonathan ni para sus otros dos hijos, de dos y tres a\u00f1os.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-justify has-text-color wp-block-paragraph\" style=\"color:#020000\">\u2014Una se\u00f1ora de San Francisco Botes [comunidad aleda\u00f1a] me dec\u00eda que all\u00e1 [en Belice] estaba mejor la educaci\u00f3n, que llevara a mi hijo. Me decid\u00ed y lo mand\u00e9 para Santa Cruz. S\u00ed cuesta, porque a la semana le pagamos doscientos pesos el pasaje que le pagamos al fayuquero, el que cruza el r\u00edo. Adem\u00e1s, le doy un d\u00f3lar diario para su lunch, su taco de harina, que vienen siendo nueve pesos de aqu\u00ed. A la una de la tarde ya le est\u00e1n llevando su comida. Yo le pago a una se\u00f1ora de confianza de all\u00e1 para que me le d\u00e9 de comer. Con ella me gasto 36 d\u00f3lares belice\u00f1os a la semana. Nos cobran cincuenta al a\u00f1o la escuela, de cooperaci\u00f3n, y un d\u00f3lar a la semana para que vaya sin uniforme, con ropa normal. Son como 2 400 pesos al mes, que es algo bastante pesadito para nosotros.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-justify has-text-color wp-block-paragraph\" style=\"color:#020000\">A Jonathan, un ni\u00f1o con ojos achinados y el cabello corto y necio de peinar, le gusta la escuela. Se le nota emocionado cada que habla de ella. Apenas escucha a su madre hablar de \u00e9l, corre a su cuarto para sacar un cuaderno y su boleta de calificaciones. Reconoce que le cuesta trabajo el ingl\u00e9s, pero presume ser el mejor promedio del sal\u00f3n.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-justify has-text-color wp-block-paragraph\" style=\"color:#020000\">\u2014La que m\u00e1s me gusta es esta: <em>expressive arts<\/em>. Me ponen a pintar. Mira, el maestro me puso palomita en todo esto. Lee con un ingl\u00e9s a\u00fan deficiente y explica las notas:&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-justify has-text-color wp-block-paragraph\" style=\"color:#020000\">\u2014<em>\u201cAdapted well to learning\u201d, <\/em>que es \u201cponer atenci\u00f3n\u201d. Me puso paloma. <em>\u201cCompleted assigned tasks thoroughly\u201d,<\/em> que \u201cterminas tus ex\u00e1menes a tiempo\u201d. <em>\u201cCommunicated and sought assistance\u201d\u2026<\/em> \u00a1Ese nunca me acuerdo para qu\u00e9 es!<\/p>\n\n\n<div class=\"wp-block-image\">\n<figure class=\"aligncenter size-large\"><img data-recalc-dims=\"1\" loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"656\" height=\"411\" data-attachment-id=\"36218\" data-permalink=\"https:\/\/correspondenciadeprensa.com\/?attachment_id=36218\" data-orig-file=\"https:\/\/i0.wp.com\/correspondenciadeprensa.com\/wp-content\/uploads\/2023\/07\/Mexico1807-VI.jpg?fit=1106%2C692&amp;ssl=1\" data-orig-size=\"1106,692\" data-comments-opened=\"0\" data-image-meta=\"{&quot;aperture&quot;:&quot;0&quot;,&quot;credit&quot;:&quot;&quot;,&quot;camera&quot;:&quot;&quot;,&quot;caption&quot;:&quot;&quot;,&quot;created_timestamp&quot;:&quot;0&quot;,&quot;copyright&quot;:&quot;&quot;,&quot;focal_length&quot;:&quot;0&quot;,&quot;iso&quot;:&quot;0&quot;,&quot;shutter_speed&quot;:&quot;0&quot;,&quot;title&quot;:&quot;&quot;,&quot;orientation&quot;:&quot;0&quot;}\" data-image-title=\"Mexico1807-VI\" data-image-description=\"\" data-image-caption=\"\" data-medium-file=\"https:\/\/i0.wp.com\/correspondenciadeprensa.com\/wp-content\/uploads\/2023\/07\/Mexico1807-VI.jpg?fit=300%2C188&amp;ssl=1\" data-large-file=\"https:\/\/i0.wp.com\/correspondenciadeprensa.com\/wp-content\/uploads\/2023\/07\/Mexico1807-VI.jpg?fit=656%2C411&amp;ssl=1\" src=\"https:\/\/i0.wp.com\/correspondenciadeprensa.com\/wp-content\/uploads\/2023\/07\/Mexico1807-VI.jpg?resize=656%2C411&#038;ssl=1\" alt=\"\" class=\"wp-image-36218\" srcset=\"https:\/\/i0.wp.com\/correspondenciadeprensa.com\/wp-content\/uploads\/2023\/07\/Mexico1807-VI.jpg?resize=1024%2C641&amp;ssl=1 1024w, https:\/\/i0.wp.com\/correspondenciadeprensa.com\/wp-content\/uploads\/2023\/07\/Mexico1807-VI.jpg?resize=300%2C188&amp;ssl=1 300w, https:\/\/i0.wp.com\/correspondenciadeprensa.com\/wp-content\/uploads\/2023\/07\/Mexico1807-VI.jpg?resize=768%2C481&amp;ssl=1 768w, https:\/\/i0.wp.com\/correspondenciadeprensa.com\/wp-content\/uploads\/2023\/07\/Mexico1807-VI.jpg?w=1106&amp;ssl=1 1106w\" sizes=\"auto, (max-width: 656px) 100vw, 656px\" \/><figcaption class=\"wp-element-caption\"><sub>Antes de ir al colegio, Jonathan va en bicicleta a comprar tortillas para el desayuno. Su vida corre en paralelo a la de los ni\u00f1os de la zafra.<\/sub><\/figcaption><\/figure>\n<\/div>\n\n\n<p class=\"has-text-align-center has-text-color wp-block-paragraph\" style=\"color:#020000\">***&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-justify has-text-color wp-block-paragraph\" style=\"color:#020000\">Para ir a la escuela este lunes de marzo, Jonathan despert\u00f3 poco antes de las 6:00 horas. Su casa se encuentra sobre una peque\u00f1a loma rodeada de vegetaci\u00f3n. La calle es de terracer\u00eda. El cielo se pinta de un azul cobalto que la bruma aten\u00faa. Los \u00fanicos ruidos alrededor son los de las gallinas, los pollitos y los perros. Jonathan toma su bicicleta Mercurio roja y se lanza a toda velocidad por la cuesta con direcci\u00f3n a la tienda, donde compra las tortillas con las que alimenta a sus mascotas. A los pocos metros, unos perros le cierran el paso con ladridos. El ni\u00f1o frena y lanza una piedra invisible para ahuyentarlos, pero estos no caen en el viejo truco. Se va en retirada y prueba mejor por otra calle.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-justify has-text-color wp-block-paragraph\" style=\"color:#020000\">\u2014Me da medio kilo de tortillas, por favor \u2014dice, y estira la mano con monedas.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-color wp-block-paragraph\" style=\"color:#020000\">\u2014Pero esto que te dieron es para un kilo.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-color wp-block-paragraph\" style=\"color:#020000\">\u2014Ah, pues un kilo, entonces.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-justify has-text-color wp-block-paragraph\" style=\"color:#020000\">Al regreso, Jonathan alimenta a los perros, patos y gallinas que tiene en el traspatio y le da granos de ma\u00edz a su cotorra, algo que le hace recordar a Flor, una ardilla que, dice, era su amiga; viv\u00eda en uno de los \u00e1rboles de la casa, pero muri\u00f3 hace no mucho.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-color wp-block-paragraph\" style=\"color:#020000\">\u2014Ay, extra\u00f1o a Florecita \u2014dice.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-justify has-text-color wp-block-paragraph\" style=\"color:#020000\">Son casi las 7:00. Jonathan ya se ha puesto la playera polo celeste, el pantal\u00f3n azul marino y los zapatos de su uniforme escolar. Se sienta a la mesa y come asado de pollo con arroz blanco reci\u00e9n hecho. Luego va por su mochila, donde lleva tres cuadernos y cuatro libros, se amarra a la cintura su cangurera, llena de colores, dos l\u00e1pices y tres sacapuntas, que tiene un cierre peque\u00f1o en el que el ni\u00f1o guarda unos dulces.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-justify has-text-color wp-block-paragraph\" style=\"color:#020000\">Media hora despu\u00e9s, Rutilia saca la moto, sube a Jonathan, a su prima y una amiga que ya los esperaba fuera para llevarlos, apretados pero bien agarrados, a la escuela. Llegan a la carretera, la cruzan, se adentran al pueblo de San Francisco Botes y, en trescientos metros, alcanzan el r\u00edo, donde hay un peque\u00f1o embarcadero que resulta ser uno de los puntos de contrabando m\u00e1s transitados de la frontera, que atraviesan lo mismo ni\u00f1os estudiantes que armas y drogas. De hecho, Rutilia suele aprovechar el cruce que hacen sus hijos para pasar limones de su huerta, sin permiso de exportaci\u00f3n, para venderlos del otro lado. El trayecto dura no m\u00e1s de cinco minutos. Los cuatro desembarcan, caminan 150 metros y llegan a la primaria Santa Cruz, una escuela bonita, bien conservada, con pasto verde y salones pintorescos y adornados.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-color wp-block-paragraph\" style=\"color:#020000\">\u2014<em>Good morning, teacher <\/em>\u2014dice cada ni\u00f1o al llegar.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-justify has-text-color wp-block-paragraph\" style=\"color:#020000\">\u2014<em>Good morning, baby<\/em> \u2014le responde a cada uno Yolanda Novelo, la directora, que los abraza conforme van llegando.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-justify has-text-color wp-block-paragraph\" style=\"color:#020000\">Novelo no sabe con certeza si esta es mejor que la primaria L\u00e1zaro C\u00e1rdenas del R\u00edo, que est\u00e1 en Rovirosa, del otro lado del r\u00edo. Lo que s\u00ed sabe es que aqu\u00ed los ni\u00f1os mexicanos aprender\u00e1n ingl\u00e9s y que los ocho profesores que imparten clases tienen estudios profesionales en Pedagog\u00eda. Aunque no todo es armon\u00eda, al estar tan cerca de un punto de contrabando, los ni\u00f1os y maestros est\u00e1n en riesgo. Novelo recuerda que en 2020 se registr\u00f3 el \u00faltimo incidente de seguridad, cuando la polic\u00eda belice\u00f1a le dispar\u00f3 a un presunto contrabandista a escasos metros de la escuela. Sin embargo, asegura, esos casos son muy poco frecuentes. El \u00e1rea de Comunicaci\u00f3n Social de la Secretar\u00eda de Educaci\u00f3n de Quintana Roo inform\u00f3 que, cuando los ni\u00f1os y ni\u00f1as decidan retomar sus estudios en M\u00e9xico, tendr\u00e1n que revalidarlos, lo que es \u201cun tr\u00e1mite sencillo\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-justify has-text-color wp-block-paragraph\" style=\"color:#020000\">Rutilia sue\u00f1a con que Jonathan termine la primaria en Belice, aprenda ingl\u00e9s y as\u00ed pueda emplearse en alg\u00fan momento en el sector del turismo, quiz\u00e1 en Mahahual o, incluso, Canc\u00fan, donde sea, pero lejos de la zafra.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-color wp-block-paragraph\" style=\"color:#020000\"><strong>*<\/strong> <strong>Ricardo Hern\u00e1ndez Ruiz<\/strong>, Ciudad de M\u00e9xico, 1992. Es internacionalista por la UNAM. Reportero con residencia en Canc\u00fan, Quintana Roo. Su trabajo ha aparecido en medios como Reforma, Pie de P\u00e1gina y Animal Pol\u00edtico; en revistas como Nexos, Este Pa\u00eds, Revista de la Universidad de M\u00e9xico, El Caim\u00e1n Barbudo y en el podcast. As\u00ed Como Suena. Es egresado del diplomado en Periodismo de Investigaci\u00f3n que se impart\u00eda en el CIDE. Miembro del Connectas Hub y la Red de Periodistas del Mar. Ganador del primer lugar del Premio Breach\/Valdez de Periodismo y Derechos Humanos por una historia publicada en Gatopardo. En esta edici\u00f3n escribi\u00f3 sobre los ni\u00f1os de la zafra. <\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-color wp-block-paragraph\" style=\"color:#020000\"><strong>*<\/strong> <strong>Juan Pablo Ampudia<\/strong>, es fot\u00f3grafo. Su trabajo se centra en las secuelas de diferentes problemas sociales y ambientales en Am\u00e9rica Latina, con un inter\u00e9s particular en la resiliencia. Los primeros a\u00f1os de su carrera trabaj\u00f3 en proyectos personales y narrativas sociales relacionadas con la identidad. Al volverse m\u00e1s consciente sobre el impacto que tiene nuestra dieta en el medio ambiente, document\u00f3 la mayor p\u00e9rdida de la selva amaz\u00f3nica en una d\u00e9cada. Ha colaborado en diversos proyectos sobre violaciones a los derechos humanos y delitos ambientales en M\u00e9xico. Es miembro de la agencia de fotograf\u00eda<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-color wp-block-paragraph\" style=\"color:#010000\"><strong>Notas:<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><\/p>\n\n\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Cada a\u00f1o se producen cerca de dos millones de toneladas de ca\u00f1a de az\u00facar en Quintana Roo, lo que convierte esta actividad en una de las m\u00e1s importantes en la pen\u00ednsula de Yucat\u00e1n. Pero en esta industria, la del az\u00facar, no todo es prosperidad. <\/p>\n","protected":false},"author":102520410,"featured_media":36186,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_coblocks_attr":"","_coblocks_dimensions":"","_coblocks_responsive_height":"","_coblocks_accordion_ie_support":"","_crdt_document":"","advanced_seo_description":"","jetpack_seo_html_title":"","jetpack_seo_noindex":false,"jetpack_post_was_ever_published":false,"_jetpack_newsletter_access":"","_jetpack_dont_email_post_to_subs":false,"_jetpack_newsletter_tier_id":0,"_jetpack_memberships_contains_paywalled_content":false,"_jetpack_memberships_contains_paid_content":false,"footnotes":""},"categories":[783,703604826],"tags":[17212,918937,703605051,703604915,703609761,703609787],"class_list":{"0":"post-36185","1":"post","2":"type-post","3":"status-publish","4":"format-standard","5":"has-post-thumbnail","6":"hentry","7":"category-mexico","8":"category-trabajo","9":"tag-america-latina","10":"tag-cana-de-azucar","11":"tag-medio-ambiente","12":"tag-ninos","13":"tag-trabajo-infantil","14":"tag-yucatan","16":"fallback-thumbnail"},"jetpack_featured_media_url":"https:\/\/i0.wp.com\/correspondenciadeprensa.com\/wp-content\/uploads\/2023\/07\/Mexico1807-I.jpg?fit=1039%2C582&ssl=1","jetpack_likes_enabled":false,"jetpack_sharing_enabled":true,"jetpack_shortlink":"https:\/\/wp.me\/p7lt2C-9pD","amp_enabled":true,"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/correspondenciadeprensa.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/36185","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/correspondenciadeprensa.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/correspondenciadeprensa.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/correspondenciadeprensa.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/102520410"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/correspondenciadeprensa.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=36185"}],"version-history":[{"count":32,"href":"https:\/\/correspondenciadeprensa.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/36185\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":36224,"href":"https:\/\/correspondenciadeprensa.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/36185\/revisions\/36224"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/correspondenciadeprensa.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/media\/36186"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/correspondenciadeprensa.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=36185"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/correspondenciadeprensa.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcategories&post=36185"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/correspondenciadeprensa.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Ftags&post=36185"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}