{"id":36149,"date":"2023-07-17T21:41:35","date_gmt":"2023-07-17T19:41:35","guid":{"rendered":"https:\/\/correspondenciadeprensa.com\/?p=36149"},"modified":"2023-07-18T13:50:01","modified_gmt":"2023-07-18T11:50:01","slug":"lecturas-raymond-chandler-en-los-angeles-fredric-jameson","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/correspondenciadeprensa.com\/?p=36149","title":{"rendered":"Lecturas &#8211; Raymond Chandler en Los \u00c1ngeles. [Fredric Jameson]"},"content":{"rendered":"\n<p class=\"has-text-align-right wp-block-paragraph\"><sub>Raymond Thornton Chandler<\/sub><\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-color wp-block-paragraph\" style=\"color:#010000\"><strong><a href=\"https:\/\/ladiaria.com.uy\/lento\/articulo\/2023\/6\/raymond-chandler-en-los-angeles\/\">Lento\/Review<\/a>, junio 2023<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-color wp-block-paragraph\" style=\"color:#010000\"><strong>Traducci\u00f3n de Virginia Higa <\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-color wp-block-paragraph\" style=\"color:#010000\"><strong><a href=\"https:\/\/correspondenciadeprensa.com\/\">Correspondencia de Prensa<\/a>, 17-7-2023<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-color wp-block-paragraph\" style=\"color:#010000\"><strong>En un texto de 1976 publicado en la revista <em>Crisis <\/em>n\u00famero 30 y luego recogido en <em>Cr\u00edtica y ficci\u00f3n<\/em> (1986), Ricardo Piglia afirmaba que \u201cel \u00fanico enigma que proponen \u2014y nunca resuelven\u2014 las novelas de la serie negra es el de las relaciones capitalistas\u201d. Es por dinero que se mata, pero tambi\u00e9n es por dinero que se investiga.&nbsp;<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-color wp-block-paragraph\" style=\"color:#010000\"><strong>Esa transparencia de los motivos facilita un tipo de ficci\u00f3n fragmentaria constituida por escenas que s\u00f3lo se conectan mediante la figura del investigador. Los \u00c1ngeles, por su parte, es el microcosmos que prefigura, dice Jameson, \u201cel pa\u00eds como un todo: una nueva ciudad sin centro, donde las diferentes clases han perdido el contacto mutuo, porque cada una est\u00e1 aislada en su compartimiento geogr\u00e1fico\u201d. En este trabajo, que forma parte de un libro dedicado a Raymond Chandler a\u00fan no traducido al espa\u00f1ol, el cr\u00edtico estadounidense examina el lenguaje literario del creador de Philip Marlowe \u2014su uso particular del <em>slang<\/em>\u2014 y postula un paralelismo con la existencia en una naci\u00f3n que no est\u00e1 del todo presente en ninguna de sus partes.<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-color wp-block-paragraph\" style=\"color:#010000\"><strong>1.<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-justify has-text-color wp-block-paragraph\" style=\"color:#010000\"><em>\u201cHace mucho tiempo, cuando escrib\u00eda para las revistas pulp, inclu\u00ed en un cuento una l\u00ednea de este estilo: \u2018Sali\u00f3 del auto y camin\u00f3 por la vereda soleada hasta que la sombra de la marquesina sobre la entrada le cubri\u00f3 la cara como una caricia de agua fresca\u2019. Cuando publicaron el cuento, la sacaron. Los lectores no apreciaban esta clase de cosas, que s\u00f3lo demoraban la acci\u00f3n. Me propuse demostrar que se equivocaban. Seg\u00fan mi teor\u00eda, los lectores cre\u00edan que s\u00f3lo les importaba la acci\u00f3n, pero en realidad, aunque no lo supieran, lo que les importaba, y lo que me importaba a m\u00ed, era la creaci\u00f3n de emociones a trav\u00e9s del di\u00e1logo y la descripci\u00f3n\u201d.<\/em>&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-justify has-text-color wp-block-paragraph\" style=\"color:#010000\">Que para Raymond Chandler el relato policial era algo m\u00e1s que un mero producto comercial creado para brindar entretenimiento popular se ve en el hecho de que lleg\u00f3 a \u00e9l tard\u00edamente, luego de una larga y exitosa carrera como hombre de negocios. Public\u00f3 su primera y mejor novela, <em>El sue\u00f1o eterno<\/em>, en 1939, cuando ten\u00eda 50 a\u00f1os y llevaba casi una d\u00e9cada estudiando el g\u00e9nero. Los cuentos que escribi\u00f3 durante ese per\u00edodo son, en su mayor\u00eda, bocetos de las novelas, episodios que m\u00e1s tarde usar\u00eda textualmente como cap\u00edtulos en sus formatos m\u00e1s largos; y desarroll\u00f3 su t\u00e9cnica imitando y reelaborando modelos creados por otros escritores de policiales: un aprendizaje deliberado y consciente en una etapa de la vida en la que la mayor\u00eda de los escritores ya se han encontrado a s\u00ed mismos.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-justify has-text-color wp-block-paragraph\" style=\"color:#010000\">Hay dos aspectos de sus experiencias tempranas que parecen explicar el tono personal de sus libros. Antes de que la Gran Depresi\u00f3n lo sacara del negocio, vivi\u00f3 en Los \u00c1ngeles durante 15 a\u00f1os como ejecutivo de una empresa petrolera, tiempo suficiente como para percibir lo que la atm\u00f3sfera de la ciudad ten\u00eda de \u00fanico, en una posici\u00f3n que le permiti\u00f3 observar el poder y las formas que tomaba. Y, a pesar de haber nacido en Estados Unidos, curs\u00f3 sus estudios en Inglaterra desde los ocho a\u00f1os y tuvo una educaci\u00f3n inglesa de <em>public school.<\/em>&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-justify has-text-color wp-block-paragraph\" style=\"color:#010000\">Pues Chandler se consideraba a s\u00ed mismo, antes que nada, un estilista, y su distancia con la lengua norteamericana le dio la oportunidad de usarla de la manera en que lo hizo. En ese sentido, su situaci\u00f3n no fue diferente de la de Nabokov: el escritor que adopta una lengua ya es una especie de estilista por fuerza de las circunstancias. Para \u00e9l, el lenguaje ya nunca podr\u00e1 ser natural, las palabras nunca podr\u00e1n ser otra cosa que problem\u00e1ticas. La actitud ingenua e irreflexiva hacia la expresi\u00f3n literaria, por lo tanto, queda inhabilitada, y el escritor siente en su lenguaje una especie de densidad y resistencia material: incluso los clich\u00e9s y los lugares comunes, que para un hablante nativo no son en realidad palabras sino comunicaci\u00f3n instant\u00e1nea, adquieren una resonancia extra\u00f1a en sus labios, se usan entre comillas, como espec\u00edmenes interesantes que se exhiben con delicadeza: sus oraciones son collages de materiales heterog\u00e9neos, de extra\u00f1os retazos ling\u00fc\u00edsticos, expresiones, coloquialismos, nombres de lugares y dichos locales, unidos laboriosamente en una ilusi\u00f3n de discurso continuo. En este sentido, la situaci\u00f3n experimentada por el escritor en una lengua prestada resulta emblem\u00e1tica de la situaci\u00f3n de un escritor moderno en general, ya que, para \u00e9l, las palabras se han convertido en objetos. El relato policial, como forma sin contenido ideol\u00f3gico, sin un sentido pol\u00edtico o filos\u00f3fico evidente, permite esa clase de experimentaci\u00f3n estil\u00edstica pura.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-justify has-text-color wp-block-paragraph\" style=\"color:#010000\">Pero adem\u00e1s ofrece otras ventajas, y no es casual que los principales representantes de la doctrina del \u201carte por el arte\u201d en la novela moderna, Nabokov y Robbe-Grillet, organicen casi siempre sus obras en torno a un asesinato: pensemos en E<em>l mir\u00f3n <\/em>y <em>La casa de citas<\/em>; pensemos en <em>Lolita<\/em> y en <em>P\u00e1lido fuego.<\/em> Estos escritores y sus contempor\u00e1neos en el arte encarnan una especie de segunda ola del impulso formalista moderno que produjo los grandes modernismos de las primeras dos d\u00e9cadas del siglo XX. Pero en sus obras tempranas, el modernismo fue una reacci\u00f3n contra la narraci\u00f3n, contra la trama; aqu\u00ed, el suceso vac\u00edo, decorativo, del asesinato sirve como modo de organizar un material esencialmente carente de trama en una ilusi\u00f3n de movimiento, en los arabescos formalmente satisfactorios de un rompecabezas que se resuelve. Sin embargo, el contenido real de estos libros es casi pict\u00f3rico: los hoteles y los pueblos universitarios del paisaje norteamericano en <em>Lolita<\/em>, la isla de <em>El mir\u00f3n<\/em>, las anodinas ciudades de provincia de <em>La doble muerte del profesor Dupont<\/em> o<em> En el laberinto<\/em>.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-justify has-text-color wp-block-paragraph\" style=\"color:#010000\">De igual manera se puede considerar a Chandler como pintor de la vida norteamericana: no como creador de esos modelos a gran escala de la experiencia estadounidense que ofrece la gran literatura, sino m\u00e1s bien de im\u00e1genes fragmentarias de escenarios y lugares, percepciones fragmentarias que resultan de alg\u00fan modo, a causa de cierta paradoja formal, inaccesibles para la literatura seria.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-justify has-text-color wp-block-paragraph\" style=\"color:#010000\">Tomemos, por ejemplo, alguna experiencia cotidiana insignificante, como el encuentro fortuito de dos personas en el recibidor de un edificio. Encuentro a mi vecino abriendo su buz\u00f3n; nunca lo he visto antes, nuestras miradas se cruzan por un instante, \u00e9l me da la espalda mientras forcejea con las gruesas revistas que est\u00e1n adentro. Un instante como ese expresa, en su naturaleza fragmentaria, una verdad profunda sobre la vida norteamericana, en su percepci\u00f3n de las alfombras manchadas, los escupideros llenos de arena, las puertas de vidrio que no cierran bien, todo lo que evidencia el anonimato deslucido de los lugares de paso entre las lujosas vidas privadas que yacen una junto a la otra como m\u00f3nadas cerradas tras las puertas de los departamentos privados: la monoton\u00eda de las salas de espera y las terminales de \u00f3mnibus, de los lugares desatendidos de la vida colectiva que llenan los espacios entre los compartimientos privilegiados de la vida de clase media. Esa percepci\u00f3n, a mi entender, depende en su misma estructura de la suerte y el anonimato, de la vaga mirada al pasar, como desde la ventanilla de un \u00f3mnibus, cuando la mente est\u00e1 concentrada en preocupaciones m\u00e1s inmediatas: su misma esencia es ser superflua. Por eso elude el aparato de registro de la gran literatura: convi\u00e9rtanla en una epifan\u00eda joyceana y el lector se ver\u00e1 obligado a tomar ese momento como el centro de su mundo, como algo directamente cargado de sentido simb\u00f3lico; y, en seguida, la cualidad m\u00e1s fr\u00e1gil y valiosa de la percepci\u00f3n se da\u00f1a irremediablemente, su levedad se pierde, ya no puede ser entrevista a medias, desestimada a medias: se le asigna un significado arbitrario a lo que no significa nada.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-justify has-text-color wp-block-paragraph\" style=\"color:#010000\">Ahora bien, pongan esa experiencia en el marco de un relato policial y todo cambia. Me entero de que el hombre que vi ni siquiera vive en mi edificio y de que en realidad estaba abriendo el buz\u00f3n de la mujer asesinada, no el suyo, y de golpe mi atenci\u00f3n vuelve hacia la percepci\u00f3n que hab\u00eda pasado por alto y la ve de una forma nueva, intensificada, sin da\u00f1ar su estructura. En efecto, es como si hubiera algunos momentos de la vida a los que s\u00f3lo se accede a costa de eliminar cierto enfoque intelectual: como objetos en el borde de mi campo visual que desaparecen cuando giro para mirarlos de frente. Proust sent\u00eda esto profundamente, y toda su est\u00e9tica presupon\u00eda un antagonismo absoluto entre la espontaneidad y la inhibici\u00f3n. Para Proust, s\u00f3lo podemos estar seguros de haber vivido, de haber percibido, luego del hecho mismo de la experiencia; para \u00e9l, el proyecto deliberado y voluntario de enfrentarse cara a cara con la experiencia en el presente est\u00e1 siempre condenado al fracaso. De un modo m\u00e1s sutil, la estructura temporal espec\u00edfica de los mejores policiales tambi\u00e9n es un pretexto, un marco organizativo para esa misma percepci\u00f3n aislada.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-justify has-text-color wp-block-paragraph\" style=\"color:#010000\">En este contexto debe entenderse la conocida distinci\u00f3n entre la atm\u00f3sfera del policial norteamericano y la del ingl\u00e9s. Gertrude Stein, en sus conferencias publicadas en 1935 como <em>Lectures in America<\/em>, sostiene que el rasgo principal de la literatura inglesa es la incansable descripci\u00f3n de la \u201cvida cotidiana\u201d, de la rutina vivida y de la continuidad, en la cual las posesiones se cuentan y se eval\u00faan d\u00eda a d\u00eda y la estructura b\u00e1sica consiste en ciclo y repetici\u00f3n. La vida norteamericana, el contenido norteamericano, por otra parte, no tiene forma, siempre se reinventa, como una tierra ind\u00f3mita e inexplorada donde la noci\u00f3n misma de experiencia se pone en cuesti\u00f3n y se revisa constantemente, donde el tiempo es una sucesi\u00f3n indeterminada en la que resaltan, como v\u00e1lvulas de escape, algunos instantes decisivos, explosivos, irrevocables. Es por eso que el asesinato en un pl\u00e1cido pueblo ingl\u00e9s o en un club londinense rodeado de niebla se lee como el signo de una interrupci\u00f3n escandalosa en una continuidad pac\u00edfica; mientras que la violencia pandillera de la gran ciudad norteamericana se percibe como un destino secreto, una especie de n\u00e9mesis que acecha bajo la superficie de fortunas repentinas, crecimiento urbano an\u00e1rquico y vidas privadas ef\u00edmeras. Sin embargo, el momento de violencia, que parece central en ambas, no es m\u00e1s que una distracci\u00f3n: la funci\u00f3n real de un asesinato en un pueblo tranquilo es hacer que el orden se sienta con m\u00e1s fuerza, mientras que el principal efecto de la violencia en el policial norteamericano es permitir que se la experimente en retrospectiva, en el puro pensamiento, sin riesgos, como un espect\u00e1culo contemplativo que no ofrece tanto una ilusi\u00f3n de vida como la ilusi\u00f3n de que la vida ya ha sido vivida, de que ya hemos tenido contacto con las fuentes arcaicas de esa Experiencia que los estadounidenses siempre han fetichizado.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-color wp-block-paragraph\" style=\"color:#010000\"><strong>2.<\/strong>&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-justify has-text-color wp-block-paragraph\" style=\"color:#010000\">\u201cNos miramos con los ojos puros, inocentes, de una pareja de vendedores de autos usados\u201d. <em>La ventana alta<\/em>.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-justify has-text-color wp-block-paragraph\" style=\"color:#010000\">&nbsp;La literatura europea es metaf\u00edsica o formalista porque da por sentada la naturaleza de la sociedad, de la naci\u00f3n, y trabaja m\u00e1s all\u00e1 de ellas. La literatura norteamericana parece nunca ir m\u00e1s all\u00e1 de la definici\u00f3n de su punto de partida: cualquier retrato de Estados Unidos est\u00e1 envuelto en interrogantes y presuposiciones acerca de la naturaleza de la realidad norteamericana. La literatura europea puede elegir sus temas y el ancho de la lente; la literatura norteamericana se siente obligada a incluirlo todo, a sabiendas de que la exclusi\u00f3n tambi\u00e9n es parte del proceso de definici\u00f3n y de que puede ser juzgada tanto por lo que calla como por lo que dice.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-justify has-text-color wp-block-paragraph\" style=\"color:#010000\">El \u00faltimo gran per\u00edodo de la literatura norteamericana, que fue m\u00e1s o menos de una guerra mundial a la otra, explor\u00f3 y defini\u00f3 a Estados Unidos de un modo geogr\u00e1fico como una suma de localismos separados, como una unidad acumulativa cuyos l\u00edmites exteriores encerraban una totalidad ideal. Pero desde la Segunda Guerra Mundial, las diferencias org\u00e1nicas entre regiones se fueron borrando cada vez m\u00e1s a causa de la estandarizaci\u00f3n, y la unidad social org\u00e1nica de cada regi\u00f3n se fue fragmentando y volviendo m\u00e1s abstracta a causa del nuevo encapsulamiento de las vidas en unidades familiares individuales, del colapso de las ciudades y de la deshumanizaci\u00f3n del transporte y los medios, que van de una m\u00f3nada a otra. En esta nueva sociedad la comunicaci\u00f3n es ascendente, sube a trav\u00e9s de enlaces conectores abstractos y luego vuelve a bajar. A las unidades aisladas las persigue la sensaci\u00f3n de que el centro de las cosas, de la vida, del control est\u00e1 en otro lado, m\u00e1s all\u00e1 de la experiencia vivida inmediata. Las principales im\u00e1genes de interrelaci\u00f3n en esta nueva sociedad son yuxtaposiciones mec\u00e1nicas: las casas prefabricadas id\u00e9nticas de las planificaciones urban\u00edsticas amontonadas en las colinas; las autopistas de cuatro carriles repletas de autos y observadas desde arriba, como una abstracci\u00f3n, por un helic\u00f3ptero de tr\u00e1nsito. Si existe una crisis en la literatura norteamericana actual, deber\u00eda entend\u00e9rsela en el marco de este material social ingrato, en el que s\u00f3lo los artificios producen ilusi\u00f3n de vida.<\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image size-large\"><img data-recalc-dims=\"1\" loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"656\" height=\"477\" data-attachment-id=\"36172\" data-permalink=\"https:\/\/correspondenciadeprensa.com\/?attachment_id=36172\" data-orig-file=\"https:\/\/i0.wp.com\/correspondenciadeprensa.com\/wp-content\/uploads\/2023\/07\/Lecturas1707-II-1.jpg?fit=1189%2C865&amp;ssl=1\" data-orig-size=\"1189,865\" data-comments-opened=\"0\" data-image-title=\"Lecturas1707-II-1\" data-image-description=\"\" data-image-caption=\"\" data-large-file=\"https:\/\/i0.wp.com\/correspondenciadeprensa.com\/wp-content\/uploads\/2023\/07\/Lecturas1707-II-1.jpg?fit=656%2C477&amp;ssl=1\" src=\"https:\/\/i0.wp.com\/correspondenciadeprensa.com\/wp-content\/uploads\/2023\/07\/Lecturas1707-II-1.jpg?resize=656%2C477&#038;ssl=1\" alt=\"\" class=\"wp-image-36172\" srcset=\"https:\/\/i0.wp.com\/correspondenciadeprensa.com\/wp-content\/uploads\/2023\/07\/Lecturas1707-II-1.jpg?resize=1024%2C745&amp;ssl=1 1024w, https:\/\/i0.wp.com\/correspondenciadeprensa.com\/wp-content\/uploads\/2023\/07\/Lecturas1707-II-1.jpg?resize=300%2C218&amp;ssl=1 300w, https:\/\/i0.wp.com\/correspondenciadeprensa.com\/wp-content\/uploads\/2023\/07\/Lecturas1707-II-1.jpg?resize=768%2C559&amp;ssl=1 768w, https:\/\/i0.wp.com\/correspondenciadeprensa.com\/wp-content\/uploads\/2023\/07\/Lecturas1707-II-1.jpg?w=1189&amp;ssl=1 1189w\" sizes=\"auto, (max-width: 656px) 100vw, 656px\" \/><figcaption class=\"wp-element-caption\"><sub>Vista hacia el norte de la avenida Broadway, en Los \u00c1ngeles, a\u00f1o 1924. Foto: S\/D de autor, dominio p\u00fablico.<\/sub><\/figcaption><\/figure>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-justify has-text-color wp-block-paragraph\" style=\"color:#010000\">Chandler est\u00e1 en alg\u00fan punto intermedio entre estas dos situaciones literarias. Su trasfondo completo, su modo de pensar y de ver las cosas proviene del per\u00edodo de entreguerras. Pero a causa de su ubicaci\u00f3n fortuita, su contenido social anticipa la realidad de los cincuenta y los sesenta. Porque Los \u00c1ngeles ya es una especie de microcosmos y prefiguraci\u00f3n del pa\u00eds como un todo: una nueva ciudad sin centro, donde las diferentes clases han perdido el contacto mutuo, porque cada una est\u00e1 aislada en su compartimiento geogr\u00e1fico. Si el s\u00edmbolo de la coherencia y la inteligibilidad social se manifest\u00f3 en el edificio de departamentos parisino del siglo XIX (dramatizado en <em>Miseria humana <\/em>de Zola), con una tienda en la planta baja, los habitantes ricos en el segundo y el tercer piso, m\u00e1s arriba los peque\u00f1os burgueses y, en las \u00faltimas plantas, las habitaciones de obreros, criadas y sirvientes, Los \u00c1ngeles es lo contrario: una dispersi\u00f3n horizontal, una diseminaci\u00f3n de los elementos de la estructura social.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-justify has-text-color wp-block-paragraph\" style=\"color:#010000\">Dado que ya no existe una experiencia privilegiada en la que pueda aprehenderse la estructura social completa, debe inventarse una figura que pueda superponerse a la sociedad como un todo, cuya rutina y patr\u00f3n de vida sirvan de alg\u00fan modo para unir sus partes separadas y aisladas. El equivalente es la novela picaresca, en la que un solo personaje se mueve de un contexto a otro, uniendo episodios \u201cpintorescos\u201d que, sin embargo, no est\u00e1n intr\u00ednsecamente conectados. Al hacer esto, de alguna manera el detective cumple la funci\u00f3n del conocimiento antes que la funci\u00f3n de la experiencia vivida: a trav\u00e9s de \u00e9l somos capaces de ver, de conocer la sociedad como un todo, pero \u00e9l no reemplaza realmente a la experiencia genuina. Claro que el origen del detective literario se encuentra en la creaci\u00f3n de la polic\u00eda profesional, cuya organizaci\u00f3n puede atribuirse no tanto al deseo de prevenir el crimen en general, sino a la voluntad, por parte de los gobiernos modernos, de conocer y, por ende, controlar los diversos aspectos de sus \u00e1reas administrativas. Los grandes detectives continentales (Lecoq, Maigret) son en general polic\u00edas, pero en los pa\u00edses anglosajones, donde el control gubernamental sobre los ciudadanos es mucho m\u00e1s ligero, el detective privado, de Holmes al Philip Marlowe de Chandler, tom\u00f3 el lugar del funcionario de gobierno hasta el regreso del policial procesal en la posguerra.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-justify has-text-color wp-block-paragraph\" style=\"color:#010000\">Como explorador involuntario de la sociedad, Philip Marlowe visita tanto los lugares que no miramos como los que no podemos mirar: los an\u00f3nimos o los ricos y reservados. Ambos tienen algo de la extra\u00f1eza con la que Chandler caracteriza la estaci\u00f3n de polic\u00eda: \u201cUn periodista de policiales de Nueva York escribi\u00f3 una vez que al traspasar las luces verdes de la comisar\u00eda, uno sale de este mundo para entrar en un lugar que est\u00e1 m\u00e1s all\u00e1 de la ley\u201d (<em>La dama del lago<\/em>). Por un lado, est\u00e1n esas partes del escenario norteamericano que son tan impersonales y s\u00f3rdidas como las salas de espera p\u00fablicas: edificios de oficinas en ruinas, ascensores con escupidero y un ascensorista sentado en una banqueta a su lado; oficinas l\u00f3bregas, en especial la del mismo Marlowe, vistas a cualquier hora del d\u00eda, a esas horas en que olvidamos que existe la oficina, al caer la noche, cuando el resto de las oficinas est\u00e1n a oscuras, o temprano en la ma\u00f1ana, antes de que empiece el tr\u00e1nsito; comisar\u00edas; habitaciones y vest\u00edbulos de hotel, con sus t\u00edpicas palmeras en macetas y sillones mullidos; casas de hu\u00e9spedes con encargados que adem\u00e1s manejan negocios ilegales. Todos estos lugares se caracterizan por pertenecer al lado masivo, colectivo de nuestra sociedad; lugares ocupados por gente sin rostro, que no dejan detr\u00e1s de s\u00ed ninguna marca de su personalidad; en definitiva, la dimensi\u00f3n de lo intercambiable, lo inaut\u00e9ntico:<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-center has-text-color wp-block-paragraph\" style=\"color:#010000\">De los edificios de departamentos salen mujeres que deber\u00edan ser j\u00f3venes, pero que tienen la cara como la cerveza rancia; hombres con sombreros calados hasta muy abajo y miradas r\u00e1pidas que inspeccionan la calle, ocultos detr\u00e1s de la mano ahuecada que protege la llama del f\u00f3sforo; intelectuales consumidos, con tos de fumador y sin dinero en el banco; detectives secretos con rostros de granito y ojos resueltos, cocain\u00f3manos y traficantes de coca\u00edna; gente que no tiene pinta de nada en particular y lo sabe, y, cada tanto, hasta alg\u00fan hombre que va a trabajar. Pero salen temprano, cuando las veredas agrietadas est\u00e1n vac\u00edas y todav\u00eda tienen roc\u00edo. <em>La ventana alta<\/em>.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-justify has-text-color wp-block-paragraph\" style=\"color:#010000\">La presentaci\u00f3n de esta clase de materia social es mucho m\u00e1s frecuente en el arte europeo que en el estadounidense: como si de alguna manera estuvi\u00e9ramos dispuestos a saber cualquier cosa acerca de nosotros, el peor secreto, siempre y cuando no sea este anonimato sin nombre y sin rostro. Pero basta con comparar los rostros de los actores y los extras de cualquier pel\u00edcula europea con los de las pel\u00edculas norteamericanas para notar, en los nuestros, la falta de densidad en la lente y la diferencia entre la representaci\u00f3n visual y los rasgos de la gente que nos rodea en la calle. Lo que hace que esto sea m\u00e1s dif\u00edcil de observar es que, por supuesto, nuestra visi\u00f3n de la vida est\u00e1 condicionada por el arte que conocemos, que no nos ha entrenado para ver la textura de las caras de la gente com\u00fan, sino m\u00e1s bien para impregnarlas de glamur fotogr\u00e1fico.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-justify has-text-color wp-block-paragraph\" style=\"color:#010000\">La otra parte de la vida norteamericana con la que Marlowe tiene contacto es el reverso de lo anterior: la gran propiedad, con su s\u00e9quito de sirvientes, choferes y secretarias; y, a su alrededor, las instituciones varias que est\u00e1n al servicio de la riqueza y protegen su discreci\u00f3n: los clubes privados, ubicados sobre caminos privados en las monta\u00f1as y patrullados por polic\u00eda privada que s\u00f3lo deja entrar a los miembros; las cl\u00ednicas donde hay acceso a drogas; los cultos religiosos privados; los hoteles de lujo con su personal de seguridad; los barcos de juego privados, anclados m\u00e1s all\u00e1 del l\u00edmite de las tres millas marinas; y un poco m\u00e1s lejos, la polic\u00eda local corrupta, que maneja un distrito en nombre de un hombre o de una familia y protege las variadas actividades ilegales que surgen para satisfacer al dinero y sus necesidades.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-justify has-text-color wp-block-paragraph\" style=\"color:#010000\">Pero el retrato que Chandler ofrece de Norteam\u00e9rica tambi\u00e9n tiene un contenido intelectual: es el reverso, la realidad oscura y concreta de una ilusi\u00f3n intelectual abstracta sobre Estados Unidos. El sistema federal y la arcaica Constituci\u00f3n federal desarrollaron en los norteamericanos una doble imagen de la realidad pol\u00edtica de su pa\u00eds, un sistema dual de pensamiento pol\u00edtico cuyas partes nunca confluyen. Por un lado, una pol\u00edtica nacional glamorosa cuyos l\u00edderes distantes est\u00e1n investidos de carisma, una cualidad irreal, distinguida, que obedece a sus actividades en pol\u00edtica exterior y cuyos programas econ\u00f3micos aparentan tener sustento dentro de las apropiadas ideolog\u00edas del liberalismo o el conservadurismo. Por otro lado, la pol\u00edtica local, con su odio, su corrupci\u00f3n omnipresente, sus acuerdos y su constante preocupaci\u00f3n por cuestiones pedestres, materialistas, como la eliminaci\u00f3n de la basura, las zonificaciones, los impuestos a la propiedad, etc\u00e9tera. Los gobernadores est\u00e1n a mitad de camino entre los dos mundos, pero, por ejemplo, para que un alcalde se convierta en senador hace falta una metamorfosis completa, una transformaci\u00f3n de una especie en otra. De hecho, las cualidades que se perciben en el macrocosmos pol\u00edtico son s\u00f3lo ilusorias, la proyecci\u00f3n del opuesto dial\u00e9ctico de las cualidades reales del microcosmos: todos est\u00e1n convencidos de lo turbio de la pol\u00edtica y de los pol\u00edticos en el nivel local, y cuando todo se plantea en t\u00e9rminos de inter\u00e9s, la ausencia de codicia se convierte en un rasgo cautivante. Como el padre cuyos defectos son invisibles para sus hijos, los pol\u00edticos nacionales (con algunas excepciones sorprendentes) parecen estar m\u00e1s all\u00e1 del inter\u00e9s personal, y esto confiere un prestigio autom\u00e1tico a sus asuntos profesionales, los eleva a otro nivel ret\u00f3rico completamente diferente.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-justify has-text-color wp-block-paragraph\" style=\"color:#010000\">En el plano del pensamiento abstracto, la permanencia predestinada de la Constituci\u00f3n tiene el efecto de entorpecer el desarrollo de cualquier teorizaci\u00f3n pol\u00edtica especulativa y de reemplazarla por el pragmatismo dentro del sistema, el c\u00e1lculo de contrainfluencias y las posibilidades de hacer concesiones. Hay una suerte de veneraci\u00f3n ligada a lo abstracto y un cinismo desencantado ligado a lo concreto. Como en ciertos tipos de obsesiones y disociaciones mentales, los norteamericanos son capaces de observar la injusticia local, el racismo, la corrupci\u00f3n y la incompetencia educativa con ojo entrenado, a la vez que siguen manteniendo un optimismo sin l\u00edmites en lo que respecta a la grandeza del pa\u00eds entendido como un todo.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-justify has-text-color wp-block-paragraph\" style=\"color:#010000\">En los libros de Chandler la acci\u00f3n tiene lugar dentro del microcosmos, en la oscuridad de un mundo local y sin el amparo de la Constituci\u00f3n federal, como en un mundo sin Dios. El impacto literario depende del h\u00e1bito de la doble vara en cuestiones pol\u00edticas alojado en la mente del lector: s\u00f3lo porque estamos acostumbrados a pensar en la naci\u00f3n como un todo en t\u00e9rminos de justicia es que estas im\u00e1genes de gente atrapada en la red de poder de un municipio local nos impactan tanto como si estuvieran en un pa\u00eds extranjero. En esta otra cara del federalismo, el aparato de poder local est\u00e1 m\u00e1s all\u00e1 del reclamo; la ley de la fuerza bruta y el dinero es total y no se oculta detr\u00e1s de ning\u00fan ornamento de la teor\u00eda. En una ilusi\u00f3n \u00f3ptica escalofriante, la jungla reaparece en los suburbios.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-justify has-text-color wp-block-paragraph\" style=\"color:#010000\">En este sentido, la honestidad del detective puede entenderse como un \u00f3rgano de percepci\u00f3n, una membrana que, al irritarse, sirve para mostrar con su reacci\u00f3n la naturaleza del mundo que la rodea. Porque si el detective es deshonesto, su trabajo se reduce al problema t\u00e9cnico de c\u00f3mo tener \u00e9xito en un encargo pago. Si es honesto, es capaz de sentir la resistencia de las cosas, de permitir una visi\u00f3n intelectual de lo que atraviesa en el plano de la acci\u00f3n. Y el sentimentalismo de Chandler, que se contagia a ciertos personajes honestos en sus primeros libros pero que quiz\u00e1s resulta m\u00e1s fuerte en <em>El largo adi\u00f3s<\/em>, es el reverso y el complemento de esta visi\u00f3n, un alivio moment\u00e1neo, una compensaci\u00f3n para su desolaci\u00f3n sin remedio.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-justify has-text-color wp-block-paragraph\" style=\"color:#010000\">El periplo del detective es epis\u00f3dico a causa de la naturaleza fragmentaria, atomizada, de la sociedad en la que se mueve. En los pa\u00edses europeos, aun la gente m\u00e1s solitaria sigue involucrada de alg\u00fan modo en la materia social; su misma soledad es social; su identidad est\u00e1 inextricablemente unida a la de los otros por medio de un claro sistema de clases, por una lengua nacional, en lo que Heidegger describe como el Mitsein, el ser-con-otros.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-justify has-text-color wp-block-paragraph\" style=\"color:#010000\">Pero la forma de los libros de Chandler refleja una separaci\u00f3n norteamericana primordial entre las personas y su necesidad de estar unidas por una fuerza externa (en este caso, el detective), si es que en alg\u00fan momento van a formar parte del mismo rompecabezas. Y esta separaci\u00f3n se proyecta en el espacio mismo: no importa cu\u00e1n poblada est\u00e9 la calle en cuesti\u00f3n, las varias soledades nunca se unen realmente en una experiencia colectiva, siempre hay distancia entre ellas. Cada oficina s\u00f3rdida est\u00e1 separada de la siguiente; cada habitaci\u00f3n en la pensi\u00f3n, separada de la contigua; cada morada, separada de la vereda que tiene enfrente. Es por eso que el <em>leitmotiv <\/em>m\u00e1s caracter\u00edstico de los libros de Chandler es el de la figura parada en un mundo, mirando distra\u00edda o atentamente hacia otro:<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-center has-text-color wp-block-paragraph\" style=\"color:#010000\">Al otro lado de la calle hab\u00eda una funeraria italiana, pulcra, silenciosa y discreta, con ladrillo pintado de blanco hasta el nivel de la vereda. Casa Funeraria Pietro Palermo. La fina caligraf\u00eda verde de un cartel de ne\u00f3n atravesaba la fachada con un aire recatado. Un hombre alto de traje oscuro sali\u00f3 por la puerta principal y se apoy\u00f3 en la pared blanca. Parec\u00eda muy guapo. Ten\u00eda la piel oscura y una cabeza atractiva de pelo gris acero, peinado hacia atr\u00e1s desde la frente. Sac\u00f3 algo que, a la distancia, parec\u00eda una cigarrera de plata o de platino con esmalte negro, la abri\u00f3 l\u00e1nguidamente con dos dedos largos y morenos y eligi\u00f3 un cigarrillo de filtro dorado. Guard\u00f3 la cigarrera y encendi\u00f3 el cigarrillo con un encendedor de bolsillo que parec\u00eda hacer juego con el estuche. Lo guard\u00f3 tambi\u00e9n, cruz\u00f3 los brazos y mir\u00f3 hacia la nada con los ojos semicerrados. De la punta de su cigarrillo inm\u00f3vil sal\u00eda un fino hilo de humo que ascendi\u00f3 por encima de la cara, tan delgado y tan recto como el humo de una fogata moribunda al amanecer. <em>La ventana alta<\/em>.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-justify has-text-color wp-block-paragraph\" style=\"color:#010000\">En t\u00e9rminos psicol\u00f3gicos o aleg\u00f3ricos, esta figura en el umbral representa a la Sospecha, y la sospecha est\u00e1 en todas partes en este mundo, observando detr\u00e1s de una cortina, prohibiendo la entrada, neg\u00e1ndose a responder, preservando la privacidad de la m\u00f3nada frente a los fisgones y los intrusos. Sus manifestaciones t\u00edpicas son los sirvientes que salen al pasillo, el hombre que oye un ruido en el estacionamiento, el custodio de una granja desierta que mira hacia afuera, el encargado de la pensi\u00f3n que echa una mirada m\u00e1s al piso de arriba, el guardaespaldas que aparece en la puerta.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-justify has-text-color wp-block-paragraph\" style=\"color:#010000\">De ah\u00ed que el contacto principal entre el detective y la gente que conoce sea m\u00e1s bien externo; se los ve brevemente en sus propias puertas, con un prop\u00f3sito, y sus personalidades se manifiestan a contrapelo, vacilantes, hostiles y necias, a medida que reaccionan a las diferentes preguntas e intentan evadir las respuestas. Pero, vista de otro modo, la misma superficialidad de estos encuentros con los personajes tiene una motivaci\u00f3n art\u00edstica: porque los personajes son pretextos para su discurso, y la naturaleza especializada de este discurso es que funciona como un indicador externo de tipos, frases prefabricadas que rebotan hacia los extra\u00f1os:<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-color wp-block-paragraph\" style=\"color:#010000\">Ella baj\u00f3 los ojos y luego la barbilla. Olfate\u00f3 con fuerza.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-color wp-block-paragraph\" style=\"color:#010000\">\u2014Ha estado bebiendo \u2014dijo con frialdad.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-color wp-block-paragraph\" style=\"color:#010000\">\u2014Me acaban de sacar una muela. Recomendaci\u00f3n del dentista.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-color wp-block-paragraph\" style=\"color:#010000\">\u2014No lo apruebo.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-color wp-block-paragraph\" style=\"color:#010000\">\u2014Es malo, excepto como remedio \u2014dije.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-color wp-block-paragraph\" style=\"color:#010000\">\u2014Tampoco lo apruebo como remedio.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-color wp-block-paragraph\" style=\"color:#010000\">\u2014Tal vez tenga raz\u00f3n \u2014dije\u2014. \u00bfLe dej\u00f3 algo de dinero? \u00bfSu marido?<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-color wp-block-paragraph\" style=\"color:#010000\">\u2014No sabr\u00eda decirle.Su boca ten\u00eda el tama\u00f1o de una ciruela, y era igual de suave. <\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-color wp-block-paragraph\" style=\"color:#010000\">Yo estaba en desventaja.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-color wp-block-paragraph\" style=\"color:#010000\"><em>Adi\u00f3s, mu\u00f1eca<\/em><\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-justify has-text-color wp-block-paragraph\" style=\"color:#010000\">Este tipo de di\u00e1logo tambi\u00e9n es t\u00edpico del primer Faulkner y bastante diferente del de Hemingway, que es mucho m\u00e1s personal y fluido, creado desde adentro, de alg\u00fan modo recreado y reexperimentado personalmente por el autor. Aqu\u00ed se les da vida a los clich\u00e9s y los patrones de discurso estereotipado a trav\u00e9s de la presencia de cierta forma de emoci\u00f3n protectora que uno puede llegar a sentir en el trato con extra\u00f1os: una suerte de beligerancia extrovertida u hostilidad, o la diversi\u00f3n del nativo, o la indiferencia zumbona y servicial: una comunicaci\u00f3n siempre te\u00f1ida o matizada por una actitud. Y cada vez que el di\u00e1logo de Chandler, que es muy bueno en sus primeros libros, se aparta de este nivel particular hacia algo m\u00e1s \u00edntimo y expresivo, comienza a fallar, pues su fuerte es el di\u00e1logo de la inautenticidad, de lo externo, y surge de la l\u00f3gica org\u00e1nica interna de su propio material.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-justify has-text-color wp-block-paragraph\" style=\"color:#010000\">Sin embargo, en el arte de los veinte y los treinta, ese di\u00e1logo ten\u00eda el valor de un esquematismo social. Lo reforzaba un conjunto de tipos sociales fijos, y el di\u00e1logo en s\u00ed mismo era un modo de mostrar la coherencia y la organizaci\u00f3n peculiar de la sociedad, un modo de aprehenderla en miniatura. Cualquiera que haya visto pel\u00edculas de los treinta ambientadas en Nueva York est\u00e1 al tanto de hasta qu\u00e9 punto la caracterizaci\u00f3n ling\u00fc\u00edstica alimenta una imagen de la ciudad como un todo: el elenco \u00e9tnico y profesional, el taxista, el reportero, el polic\u00eda, el playboy de la alta sociedad, la<em> flapper<\/em>, etc\u00e9tera. No hace falta decir que el ocaso de este tipo de pel\u00edculas sobrevino con la desintegraci\u00f3n de esa imagen de la ciudad, de esa organizaci\u00f3n de la realidad. Pero en Chandler Los \u00c1ngeles ya era una ciudad sin estructura, y all\u00ed los tipos sociales nunca son tan pronunciados. A ra\u00edz de un accidente hist\u00f3rico fortuito, Chandler logr\u00f3 beneficiarse de la supervivencia de un modo puramente ling\u00fc\u00edstico y tipol\u00f3gico para crear sus personajes cuando el sistema que lo sustentaba comenzaba a desaparecer, un \u00faltimo apoyo antes de que los contornos borrosos de la sociedad hicieran desaparecer tambi\u00e9n estas marcas ling\u00fc\u00edsticas, enfrentando al novelista con el problema de la ausencia de un est\u00e1ndar que permitiera juzgar si un di\u00e1logo es realista o veros\u00edmil.<\/p>\n\n\n<div class=\"wp-block-image\">\n<figure class=\"aligncenter size-large\"><img data-recalc-dims=\"1\" loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"656\" height=\"984\" data-attachment-id=\"36173\" data-permalink=\"https:\/\/correspondenciadeprensa.com\/?attachment_id=36173\" data-orig-file=\"https:\/\/i0.wp.com\/correspondenciadeprensa.com\/wp-content\/uploads\/2023\/07\/Lecturas1707-III.jpg?fit=800%2C1200&amp;ssl=1\" data-orig-size=\"800,1200\" data-comments-opened=\"0\" data-image-title=\"Lecturas1707-III\" data-image-description=\"\" data-image-caption=\"\" data-large-file=\"https:\/\/i0.wp.com\/correspondenciadeprensa.com\/wp-content\/uploads\/2023\/07\/Lecturas1707-III.jpg?fit=656%2C984&amp;ssl=1\" src=\"https:\/\/i0.wp.com\/correspondenciadeprensa.com\/wp-content\/uploads\/2023\/07\/Lecturas1707-III.jpg?resize=656%2C984&#038;ssl=1\" alt=\"\" class=\"wp-image-36173\" srcset=\"https:\/\/i0.wp.com\/correspondenciadeprensa.com\/wp-content\/uploads\/2023\/07\/Lecturas1707-III.jpg?resize=683%2C1024&amp;ssl=1 683w, https:\/\/i0.wp.com\/correspondenciadeprensa.com\/wp-content\/uploads\/2023\/07\/Lecturas1707-III.jpg?resize=200%2C300&amp;ssl=1 200w, https:\/\/i0.wp.com\/correspondenciadeprensa.com\/wp-content\/uploads\/2023\/07\/Lecturas1707-III.jpg?resize=768%2C1152&amp;ssl=1 768w, https:\/\/i0.wp.com\/correspondenciadeprensa.com\/wp-content\/uploads\/2023\/07\/Lecturas1707-III.jpg?w=800&amp;ssl=1 800w\" sizes=\"auto, (max-width: 656px) 100vw, 656px\" \/><figcaption class=\"wp-element-caption\"><sub>Raymond Chandler junto a su secretaria (no identificada). Foto: AP, Los Angeles Times.<\/sub><\/figcaption><\/figure>\n<\/div>\n\n\n<p class=\"has-text-align-justify has-text-color wp-block-paragraph\" style=\"color:#010000\">En Chandler, por lo tanto, el retrato de la realidad social est\u00e1 problematizado directa e inmediatamente por el lenguaje. No cabe duda de que invent\u00f3 un estilo distintivo, con un humor y un imaginario propios, su propio movimiento especial. Pero la caracter\u00edstica m\u00e1s inusual de ese lenguaje es el uso del <em>slang<\/em>, y en este punto resultan \u00fatiles los comentarios del propio Chandler:&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-center has-text-color wp-block-paragraph\" style=\"color:#010000\">Tuve que aprender norteamericano como si fuera una lengua extranjera. Para poder usarlo, tuve que estudiarlo y analizarlo. El resultado es que, cuando uso<em> slang, <\/em>coloquialismos, lenguaje sarc\u00e1stico o cualquier otro tipo de lenguaje poco convencional, lo hago deliberadamente. El uso literario del <em>slang<\/em> es un estudio en s\u00ed mismo. He descubierto que s\u00f3lo hay dos clases de slang que valen la pena: el slang que est\u00e1 establecido en el lenguaje y el <em>slang<\/em> inventado por uno mismo. Todo lo dem\u00e1s pasar\u00e1 de moda antes de que el libro llegue a la imprenta&#8230;&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-justify has-text-color wp-block-paragraph\" style=\"color:#010000\">Y Chandler comenta el uso que hace O\u2019Neill de la expresi\u00f3n \u201cel sue\u00f1o eterno\u201d en su obra <em>Llega el hombre de hielo<\/em>, \u201ccreyendo que era una expresi\u00f3n aceptada del bajofondo. Si es as\u00ed, me gustar\u00eda saber de d\u00f3nde viene, porque yo la invent\u00e9\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-justify has-text-color wp-block-paragraph\" style=\"color:#010000\">Pero la naturaleza del <em>slang<\/em> es eminentemente serial e impersonal: existe de un modo tan objetivo como una broma que pasa de mano en mano, que siempre est\u00e1 en otra parte y nunca es por completo propiedad de su usuario. En este sentido, el problema literario del<em> slang <\/em>forma un paralelismo en el microcosmos del estilo con el problema del retrato de la misma sociedad serial, que nunca est\u00e1 del todo presente en ninguna de sus manifestaciones, carece de un centro privilegiado y ofrece la alternativa imposible entre un conocimiento l\u00e9xico objetivo y abstracto de s\u00ed misma como un todo y una experiencia vivida y concreta de sus componentes in\u00fatiles. &nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-color wp-block-paragraph\" style=\"color:#010000\"><strong>* Fredric Jameson<\/strong> es cr\u00edtico y te\u00f3rico literario. Es profesor en la C\u00e1tedra William A. Lane de Literatura Comparada y Estudios Romances en la Universidad de Duke. Muchos de sus libros han sido traducidos al espa\u00f1ol, entre ellos los ensayos <em>El posmodernismo o la l\u00f3gica cultural del capitalismo avanzado<\/em> (Paid\u00f3s, 1991), <em>Las ideolog\u00edas de la teor\u00eda <\/em>(Eterna Cadencia, 2014), <em>Las variaciones de Hegel. Sobre la fenomenolog\u00eda del <\/em>esp\u00edritu (Akal, 2015) y <em>Los estudios culturales <\/em>(Godot, 2016). Su libro <em>Raymond Chandler: The Detections of Totality<\/em> (Verso, 2016), del que este texto forma parte, a\u00fan no ha sido publicado en espa\u00f1ol. La traducci\u00f3n que ofrecemos a los lectores de <em>Lento<\/em>, as\u00ed como el texto de Jos\u00e9 Fern\u00e1ndez Vega que la acompa\u00f1a, se publicaron en <em>Review<\/em>. Revista de libros y son parte del acuerdo de intercambio firmado por la diaria con Clave Intelectual, de Argentina.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-center has-text-color wp-block-paragraph\" style=\"color:#010000\">***<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-color wp-block-paragraph\" style=\"color:#010000;font-size:18px\"><strong>Un cr\u00edtico singular&nbsp;<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-color wp-block-paragraph\" style=\"color:#010000\"><strong>Jos\u00e9 Fern\u00e1ndez Vega<\/strong>&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-justify has-text-color wp-block-paragraph\" style=\"color:#010000\">Surgido originalmente en los debates est\u00e9ticos, el t\u00e9rmino posmodernismo fue amplificado por Jean-Fran\u00e7ois Lyotard en 1979 hasta convertirlo en la descripci\u00f3n de una \u00e9poca. A partir de entonces comenz\u00f3 a emplearse para nombrar a una sociedad posindustrial y fragmentada que hab\u00eda perdido toda confianza en las narrativas abarcadoras provenientes de la ciencia o de la historia y, espec\u00edficamente, en el relato marxista de la revoluci\u00f3n. De modo parad\u00f3jico, fue un declarado marxista como Fredric Jameson quien acabar\u00eda publicando, en 1991, el libro m\u00e1s ambicioso sobre el tema: <em>El posmodernismo o la l\u00f3gica cultural del capitalismo avanzado<\/em>.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-justify has-text-color wp-block-paragraph\" style=\"color:#010000\">All\u00ed se explica que la explosi\u00f3n tecnol\u00f3gica y la hegemon\u00eda de las finanzas, los servicios y los medios de comunicaci\u00f3n hab\u00edan configurado un paisaje social cuyos efectos alteraban no s\u00f3lo el entero espectro de las artes, sino tambi\u00e9n las subjetividades y las perspectivas pol\u00edticas heredadas de los modernos. La cultura se hab\u00eda vuelto otra rama de la econom\u00eda pero, al mismo tiempo, se convirti\u00f3 en una segunda naturaleza para los seres humanos a escala global. Se trataba de una cultura colonizada y de la que el capitalismo ya no pod\u00eda prescindir porque constitu\u00eda el alma de sus productos de consumo. La iron\u00eda, seg\u00fan Jameson, fue que el posmodernismo ofrec\u00eda en realidad un gran relato que postulaba el fin de todos los grandes relatos anteriores.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-justify has-text-color wp-block-paragraph\" style=\"color:#010000\">La vigencia de su estudio sobre el posmodernismo quiz\u00e1 encuentra su fundamento en el m\u00e9todo modernista que aplica. Este es otro curioso logro de Jameson. Precisamente cuando el historicismo ya empezaba a ofrecer t\u00edmidos signos de declive en todas las ramas de las humanidades y las ciencias sociales, Jameson, ya en 1981, lanz\u00f3 una contraofensiva bajo la consigna \u201chay que historizar siempre\u201d. Una colecci\u00f3n de art\u00edculos bajo el t\u00edtulo Valencias de la dial\u00e9ctica ofrece una buena introducci\u00f3n al m\u00e9todo que Jameson ha venido elaborando a lo largo de su carrera, en el que se conjugan el legado de Hegel (la dial\u00e9ctica, por cierto, pero tambi\u00e9n su esencial categor\u00eda de totalidad), el psicoan\u00e1lisis y la cr\u00edtica literaria. El pensamiento de Karl Marx ha sido, por supuesto, un hilo conductor en su trayectoria. <em>En Representar El capital<\/em>, Jameson se dedica a una relectura del primer tomo del cl\u00e1sico tratado de Marx sobre el tema que la crisis global iniciada en 2008 reubic\u00f3 de pronto en un primer plano.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-justify has-text-color wp-block-paragraph\" style=\"color:#010000\">Jameson recibi\u00f3 la influencia del pensamiento europeo, franc\u00e9s y alem\u00e1n en primer lugar; sin embargo, ha dirigido su curiosidad cr\u00edtica a producciones provenientes de todo el mundo y a todos los g\u00e9neros. Su ambici\u00f3n te\u00f3rica escapa a las usuales compartimentaciones que imponen los medios universitarios. Su radicalismo pol\u00edtico y su complejo estilo literario han despertado rechazos en su pa\u00eds. En contraste, el te\u00f3rico ingl\u00e9s Terry Eagleton escribi\u00f3 que Jameson era \u201cuno de los m\u00e1s soberbios estilistas cr\u00edticos en una era que en gran medida carece de estilo\u201d. Sus textos \u2014prosigue Eagleton\u2014 re\u00fanen \u201cla inmediatez sensorial y la reflexi\u00f3n conceptual\u201d en una \u201cmonta\u00f1a rusa sint\u00e1ctica\u201d. Esta \u00faltima caracter\u00edstica aparece contenida en su ensayo sobre Raymond Chandler, un angl\u00f3filo que impuls\u00f3 la emergente narrativa policial estadounidense, diferenci\u00e1ndola de sus antecedentes brit\u00e1nicos y llev\u00e1ndola a una cumbre literaria.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>En este trabajo, que forma parte de un libro dedicado a Raymond Chandler a\u00fan no traducido al espa\u00f1ol, el cr\u00edtico estadounidense examina el lenguaje literario del creador de Philip Marlowe -su uso particular del slang- y postula un paralelismo con la existencia en una naci\u00f3n que no est\u00e1 del todo presente en ninguna de sus partes.<\/p>\n","protected":false},"author":102520410,"featured_media":36150,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_coblocks_attr":"","_coblocks_dimensions":"","_coblocks_responsive_height":"","_coblocks_accordion_ie_support":"","advanced_seo_description":"","jetpack_seo_html_title":"","jetpack_seo_noindex":false,"jetpack_seo_schema_type":"","_jetpack_newsletter_access":"","_jetpack_dont_email_post_to_subs":false,"_jetpack_newsletter_tier_id":0,"_jetpack_memberships_contains_paywalled_content":false,"_jetpack_feature_clip_id":0,"_jetpack_memberships_contains_paid_content":false,"footnotes":"","jetpack_post_was_ever_published":false},"categories":[703609785],"tags":[4438,327760,703609782,703609783,703609784],"class_list":["post-36149","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-lecturas","tag-libros","tag-nabokov","tag-posmodernismo","tag-ricardo-piglia","tag-robbe-grillet","fallback-thumbnail"],"jetpack_featured_media_url":"https:\/\/i0.wp.com\/correspondenciadeprensa.com\/wp-content\/uploads\/2023\/07\/Lecturas1707-I-2515156530-e1689620882582.jpg?fit=1916%2C971&ssl=1","jetpack_likes_enabled":false,"jetpack_sharing_enabled":true,"jetpack_shortlink":"https:\/\/wp.me\/p7lt2C-9p3","amp_enabled":true,"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/correspondenciadeprensa.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/36149","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/correspondenciadeprensa.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/correspondenciadeprensa.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/correspondenciadeprensa.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/102520410"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/correspondenciadeprensa.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=36149"}],"version-history":[{"count":23,"href":"https:\/\/correspondenciadeprensa.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/36149\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":36184,"href":"https:\/\/correspondenciadeprensa.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/36149\/revisions\/36184"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/correspondenciadeprensa.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/media\/36150"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/correspondenciadeprensa.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=36149"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/correspondenciadeprensa.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcategories&post=36149"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/correspondenciadeprensa.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Ftags&post=36149"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}