{"id":3438,"date":"2017-09-18T18:26:03","date_gmt":"2017-09-18T18:26:03","guid":{"rendered":"https:\/\/correspondenciadeprensa.com\/?p=3438"},"modified":"2017-09-18T18:26:03","modified_gmt":"2017-09-18T18:26:03","slug":"colombia-dudas-sobre-el-postconflicto-el-eln-y-gobierno-acuerdan-cese-al-fuego","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/correspondenciadeprensa.com\/?p=3438","title":{"rendered":"Colombia &#8211; Dudas sobre el \u00abpostconflicto\u00bb: el ELN y gobierno acuerdan \u00abcese al fuego\u00bb"},"content":{"rendered":"<p><strong>Colombia<\/strong><\/p>\n<p><strong>Perspectivas del posconflicto <\/strong><\/p>\n<p><strong>El Ej\u00e9rcito de Liberaci\u00f3n Nacional colombiano acord\u00f3 un cese al fuego con el gobierno, pero existen dudas sobre la consistencia de ese acuerdo. En su segundo gran cap\u00edtulo de di\u00e1logos de paz, el gobierno de Juan Manuel Santos se encontr\u00f3 con una contraparte mucho m\u00e1s s\u00f3lida ideol\u00f3gicamente y m\u00e1s firme en sus exigencias que las FARC. Estas \u00faltimas se reconvirtieron en partido, pero sin caras o discursos nuevos.<\/strong><\/p>\n<p><strong>Decio Machado, desde Quito<\/strong><\/p>\n<p><strong>Brecha, 15-9-2017\u00a0<\/strong><strong><a href=\"http:\/\/brecha.com.uy\/\">http:\/\/brecha.com.uy\/<\/a><\/strong><\/p>\n<p>El pasado 4 de setiembre la canciller ecuatoriana, Mar\u00eda Fernanda Espinosa, anunciaba que los equipos negociadores del gobierno colombiano y la guerrilla del Ej\u00e9rcito de Liberaci\u00f3n Nacional (Eln) hab\u00edan alcanzado un acuerdo de cese al fuego bilateral y temporal, al que se le denomin\u00f3 Acuerdo de Quito.<\/p>\n<p>La tregua negociada se extender\u00e1 entre el 1 de octubre y el 9 de enero del a\u00f1o pr\u00f3ximo, lo que implica que no representa el definitivo fin del conflicto ni se entregar\u00e1n las armas por parte de la guerrilla. Durante el per\u00edodo en curso hasta la fecha de inicio de este transitorio alto el fuego se preparar\u00e1n todos los protocolos \u2013que son bastantes y complejos\u2013 que permitir\u00e1n mecanismos de informaci\u00f3n mutua en los territorios en conflicto buscando minimizar los riesgos de ruptura del acuerdo que deber\u00e1 ser consensuado entre las partes. Tambi\u00e9n intervendr\u00e1n los veedores de las Naciones Unidas, que proceder\u00e1n a supervisar el proceso en el lugar, y terminar\u00e1 de definirse en su integridad el rol de la Iglesia Cat\u00f3lica respecto de estas negociaciones.<\/p>\n<p>M\u00e1s all\u00e1 del cese transitorio de hostilidades mutuas, el Acuerdo de Quito implica que la guerrilla no atente durante este per\u00edodo contra ninguna infraestructura del pa\u00eds (incluidos sus oleoductos), no siembre m\u00e1s minas antipersonales y deje de reclutar a menores por debajo de la edad establecida por las normas del derecho internacional humanitario. Por su parte, el gobierno colombiano se compromete a fortalecer y reforzar la legislaci\u00f3n que regula lo que se conoce como \u201calertas tempranas\u201d \u2013un sistema previsto para proteger a los l\u00edderes civiles y sociales\u2013 y desarrollar un programa de car\u00e1cter humanitario para la poblaci\u00f3n carcelaria de militantes del Eln \u2013aproximadamente medio millar de reclusos\u2013, asistiendo de forma adecuada a quienes necesiten un tratamiento sanitario especial o a quienes tienen enfermedades terminales, as\u00ed como reubicando a los presos para acercarlos a sus familias y protegerlos dentro de los penales. Adem\u00e1s, la recientemente aprobada ley que se refiere a la amnist\u00eda e indulto para presos de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (Farc) se ampl\u00eda para los miembros del Eln, rebaj\u00e1ndose y despenaliz\u00e1ndose ciertos tipos penales asociados a la protesta social.<\/p>\n<p>El acuerdo contempla un lapso de tres semanas destinado a que quienes negociaron en nombre de la guerrilla vayan a los correspondientes frentes de guerra a explicar el contenido de lo firmado en Quito y las condiciones de la tregua. Esto es consecuencia de que \u2013a diferencia de las extintas Farc, en las que el secretariado de la guerrilla daba una orden y \u00e9sta se cumpl\u00eda sin discusi\u00f3n\u2013 el Eln, pese a su estructura militar, funciona como una especie de federaci\u00f3n de frentes en combate donde se consens\u00faan los acuerdos de manera m\u00e1s horizontal.<\/p>\n<p>En paralelo, gobierno y guerrilla acordaron ampliar el per\u00edodo de negociaciones, que entrar\u00e1 en su cuarto ciclo a partir del 25 de octubre. De hecho est\u00e1 previsto que al final de este primer per\u00edodo de cese de hostilidades se haga una evaluaci\u00f3n de c\u00f3mo ha avanzado la agenda de negociaciones con el fin de prorrogar por m\u00e1s tiempo la tregua.<\/p>\n<p><strong>Or\u00edgenes de una guerrilla<\/strong><\/p>\n<p>El Eln naci\u00f3 en 1964, casi a la par que las Farc, inspir\u00e1ndose en una ideolog\u00eda que mezcla cristianismo, marxismo inspirado en la revoluci\u00f3n cubana y nacionalismo radical.<\/p>\n<p>Sus or\u00edgenes reales datan de un par de a\u00f1os antes, cuando cinco estudiantes colombianos viajaron a La Habana en condici\u00f3n de becados. All\u00e1 fue fundada la Brigada Jos\u00e9 Antonio Gal\u00e1n, a la cual se unir\u00edan un a\u00f1o despu\u00e9s varios sacerdotes vinculados a la teolog\u00eda de la liberaci\u00f3n. Dos de ellos, Camilo Torres (1929-1966) y Manuel P\u00e9rez (1943-1998), se convertir\u00edan en las figuras m\u00e1s emblem\u00e1ticas de la historia del Eln.<\/p>\n<p>Las acciones armadas del Eln comenzaron al inicio de 1965, siendo la guerrilla pr\u00e1cticamente desarticulada en octubre de 1973 \u2013durante la presidencia de Misael Pastrana Borrero\u2013, a consecuencia de una ofensiva militar a gran escala denominada Operaci\u00f3n Anor\u00ed. Pasar\u00eda una d\u00e9cada para que el Eln tuviera capacidad de comenzar a rearticularse bajo la direcci\u00f3n del sacerdote espa\u00f1ol Manuel P\u00e9rez, convirti\u00e9ndose a partir de entonces en el segundo grupo insurgente m\u00e1s importante del pa\u00eds hasta el armisticio de las Farc.<\/p>\n<p>Seg\u00fan la Fundaci\u00f3n Paz y Reconciliaci\u00f3n, los m\u00e1s de 2 mil combatientes actuales del Eln est\u00e1n distribuidos a lo largo de 51 municipios en 11 departamentos colombianos. En este sentido, el anuncio del cese al fuego entre ej\u00e9rcito y guerrilla significar\u00e1 un gran alivio para las regiones del norte de Santander, Choc\u00f3 y Arauca, donde se concentra con mayor virulencia el conflicto entre la \u00faltima guerrilla que queda en Colombia y las fuerzas armadas.<\/p>\n<p><strong>Comienza el di\u00e1logo <\/strong><\/p>\n<p>El Eln ya hab\u00eda mantenido conversaciones con gobiernos previos al de Juan Manuel Santos. Concretamente, fue durante la presidencia de C\u00e9sar Gaviria, en la d\u00e9cada de 1990, que se iniciaron los primeros contactos (en Caracas, en 1991). Y en 1992 se organizaron los Di\u00e1logos de paz de Tlaxcala, en M\u00e9xico. Los intentos de negociaci\u00f3n con el gobierno tuvieron tambi\u00e9n lugar durante la gesti\u00f3n de Pastrana \u2013mediante el Acuerdo Puerta del Cielo, de 1998, firmado en Maguncia, Alemania, y la reuni\u00f3n de Ginebra realizada en 2000\u2013, e incluso con el gobierno del ultraderechista \u00c1lvaro Uribe, mediante una primera reuni\u00f3n a finales de 2005 y tres sesiones m\u00e1s en 2006, finalizando el proceso en agosto de 2007, tras otro encuentro en territorio caribe\u00f1o donde participar\u00edan el presidente cubano Ra\u00fal Castro y el Nobel de literatura Gabriel Garc\u00eda M\u00e1rquez.<\/p>\n<p>El actual proceso de negociaci\u00f3n se inici\u00f3 en marzo de 2016, tres a\u00f1os despu\u00e9s de que comenzaran las conversaciones con las Farc que culminaron con el Acuerdo para la Terminaci\u00f3n Definitiva del Conflicto, firmado en Bogot\u00e1 el 24 de noviembre de 2016.<\/p>\n<p>Hist\u00f3ricamente el Eln ha tenido un componente pol\u00edtico mucho m\u00e1s marcado que las Farc, pese a que los segundos tuvieran cuatro veces m\u00e1s capacidad operativa militar que los primeros. Esto implic\u00f3 que aunque el inicio de las conversaciones exploratorias fuese anunciado por Juan Manuel Santos durante su campa\u00f1a electoral para la reelecci\u00f3n de 2014, \u00e9stas no hayan terminado de cuajar hasta tres a\u00f1os despu\u00e9s.<\/p>\n<p><strong>Fin de la agenda<\/strong><\/p>\n<p>Los primeros di\u00e1logos se celebraron en Ecuador y Brasil, de forma alterna, si bien Venezuela, Noruega, Chile y Cuba tambi\u00e9n han acompa\u00f1ado el proceso. Desde hace meses la agenda de negociaci\u00f3n qued\u00f3 pactada, teniendo cierto parecido a lo que se estableci\u00f3 en su momento con las Farc, aunque en este caso el gobierno colombiano tuvo que ceder con respecto a los reclamos insurgentes de participaci\u00f3n ciudadana.<\/p>\n<p>La agenda de di\u00e1logo contempla seis puntos en discusi\u00f3n: la participaci\u00f3n de la sociedad, la democracia para la paz, asuntos relativos a las v\u00edctimas, las transformaciones para la paz, aspectos de seguridad para lograr la paz y entrega de las armas, as\u00ed como las garant\u00edas para el ejercicio posterior de la acci\u00f3n pol\u00edtica.<\/p>\n<p>Establecer a Quito como sede principal de las negociaciones es fruto de la negativa gubernamental a las iniciales peticiones guerrilleras, que contemplaban que se instalasen fundamentalmente en Caracas.<\/p>\n<p>Pero llegar a los Acuerdos de Quito implic\u00f3 tambi\u00e9n un proceso de disputas dentro del Eln, donde las posiciones m\u00e1s dialogantes en el Comando Central (Coce) se han impuesto frente al sector m\u00e1s beligerante. As\u00ed, las posturas de Nicol\u00e1s Rodr\u00edguez Bautista, alias \u201cGabino\u201d, primer comandante del Eln, junto a las de Israel Ram\u00edrez Pineda, alias \u201cPablo Beltr\u00e1n\u201d, tercero en la l\u00ednea de mando y jefe de la comisi\u00f3n negociadora, consiguieron frenar a los sectores m\u00e1s esc\u00e9pticos y las posiciones duras encarnadas en el Frente de Guerra Occidental y el Frente de Guerra Oriental.<\/p>\n<p>En todo caso, existe una nube de dudas sobre la consistencia del acuerdo. Al respecto, Jorge Restrepo, director del Centro de Recursos para An\u00e1lisis del Conflicto, indica: \u201cEs muy dif\u00edcil que este tipo de acuerdo tan desestructurado se verifique y se cumpla, ofrece mayores riesgos para la poblaci\u00f3n civil, para quienes hagan la verificaci\u00f3n y para la misma guerrilla\u201d. Respecto de los riesgos asumidos por el Eln, el comandante Pablo Beltr\u00e1n tambi\u00e9n advirti\u00f3: \u201cEl paramilitarismo es una sombra que se mantiene en gran parte del territorio dejado por las Farc, y quedarse quieto, para la guerrilla, representa un riesgo aun mayor\u201d. Cabe se\u00f1alar, en este sentido, que el propio gobierno ha reconocido que en las \u00e1reas dejadas atr\u00e1s por las Farc se ha incrementado notablemente la actividad de diversas bandas delincuenciales y el paramilitarismo (as\u00ed como los asesinatos de l\u00edderes sociales; v\u00e9ase Brecha, 14-VII-17).<\/p>\n<p>La solidez ideol\u00f3gica del Eln ha implicado que, a diferencia de lo sucedido durante las negociaciones con las Farc, la guerrilla no aceptase ninguna medida unilateral, algo que pidi\u00f3 inicialmente el gobierno, requiri\u00e9ndole un cese unilateral de las actividades insurgentes. De hecho el compromiso guerrillero ni siquiera pasa por la liberaci\u00f3n de sus secuestrados \u2013en la actualidad cuatro personas vinculadas al sector comercial y ganadero\u2013, quedando este asunto agendado para la siguiente etapa.<\/p>\n<p>M\u00e1s all\u00e1 de la larga historia de negociaciones entre el Estado colombiano y la insurgencia \u201celena\u201d, es la primera vez desde que se fund\u00f3 el Eln que se firma un documento con el gobierno. En eso tuvieron mucho que ver las presiones del papa Bergoglio, quien visitar\u00eda el territorio colombiano inmediatamente despu\u00e9s para expresar su apoyo al proceso.<\/p>\n<p><strong>Reconversi\u00f3n de las FARC <\/strong><\/p>\n<p>La firma de los Acuerdos de Quito se da en paralelo a la puesta en escena del partido pol\u00edtico conformado por las antiguas Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia, las cuales manteniendo sus siglas Farc pasaron a denominarse Fuerza Alternativa Revolucionaria del Com\u00fan. El modelo no es nuevo en este pa\u00eds cafetero, teniendo en cuenta el proceso del Ej\u00e9rcito Popular de Liberaci\u00f3n (Epl), que pas\u00f3 a denominarse Esperanza, Paz y Libertad, o el referente al M-19, que tras la firma de paz opt\u00f3 por la denominaci\u00f3n Alianza Democr\u00e1tica M-19.<\/p>\n<p>Dif\u00edcil es pensar que las estigmatizadas Farc puedan tener un apoyo relativamente amplio en el \u00e1rea urbana, centr\u00e1ndose estrat\u00e9gicamente este nuevo partido en movilizar el voto rural de un campesinado hist\u00f3ricamente excluido. En este sentido, cabe recordar que en aproximadamente el 10 por ciento de los 1.123 municipios de Colombia la pol\u00edtica local ha estado controlada durante d\u00e9cadas por los \u201cfarianos\u201d.<\/p>\n<p>Pese a que el gran reto de las refundadas Farc deber\u00eda estar enmarcado en el cambio de imagen, en la actualizaci\u00f3n de sus discursos, en conformarse org\u00e1nicamente de la forma m\u00e1s horizontal posible y en presentar nuevas vocer\u00edas ante la deslegitimaci\u00f3n social de su antigua comandancia, las tesis que se impusieron en su congreso fundacional fueron las de perfil m\u00e1s ortodoxo y de connotaciones marxista-leninistas. Tras seis d\u00e9cadas de conflicto civil armado, el pueblo colombiano reclama en estos momentos menos consignas revolucionarias y m\u00e1s propuestas pol\u00edticas enfocadas a solucionar problemas como el desempleo, la baja calidad de la salud y la educaci\u00f3n, la pobreza, la delincuencia o laenorme lacra que supone la corrupci\u00f3n institucional.<\/p>\n<p>Si hubiera que ubicar un perdedor en el congreso fundacional del nuevo partido, \u00e9ste ser\u00eda Rodrigo Londo\u00f1o, alias \u201cTimochenko\u201d, quien propuso sin \u00e9xito el nombre de Nueva Colombia para la extinta guerrilla y un modelo de partido que se dirigiera al pa\u00eds \u201csin dogmas, sin sectarismo, ajeno a toda ostentaci\u00f3n ideol\u00f3gica y con propuestas claras y sencillas\u201d. Sin embargo, las tesis auspiciadas por el que fuera el n\u00famero uno durante la \u00faltima etapa de las Farc guerrilleras fueron derrotadas, no por su direcci\u00f3n, sino por sus bases.<\/p>\n<p>Como parte de los acuerdos de paz, las nuevas Farc disponen de diez diputados asegurados en el pr\u00f3ximo Congreso que ser\u00e1 electo en marzo del a\u00f1o que viene. Nombres de la antigua comandancia tales como Victoria Sandino, Pablo Catatumbo, Pastor Alape, Carlos Antonio Lozada e Iv\u00e1n M\u00e1rquez \u2013el gran triunfador en esta convenci\u00f3n\u2013 figuran como precandidatos para ocupar estos esca\u00f1os. En definitiva, hay una ausencia de caras y voces nuevas para afrontar este supuesto nuevo renacer.<\/p>\n<p>El desmarque de la izquierda pol\u00edtica colombiana respecto de las nuevas Farc se evidenci\u00f3 por su no asistencia al congreso fundacional. Ninguno de los m\u00faltiples precandidatos presidenciales del progresismo asisti\u00f3 al acto, tampoco ninguno de los dirigentes de los partidos pol\u00edticos de centroderecha que respaldaron en su momento los acuerdos de paz. Tan s\u00f3lo asisti\u00f3 un representante de la precandidata presidencial progresista Clara L\u00f3pez para leer un comunicado en su nombre.<\/p>\n<p><strong>Trabas <\/strong><\/p>\n<p>En paralelo, y fruto de las limitaciones que impuso la Corte Constitucional al mecanismo de fast-track (v\u00eda r\u00e1pida) para aprobar las leyes de la paz en el Congreso, las legislaciones sobre desarrollo rural, participaci\u00f3n pol\u00edtica y reforma electoral que deben establecerse tras estos acuerdos de paz est\u00e1n sufriendo importantes modificaciones conceptuales en el Poder Legislativo. All\u00ed los curules conservadores se envalentonaron tras los resultados negativos del plebiscito realizado el a\u00f1o pasado sobre dichos acuerdos.<\/p>\n<p>En todo caso, lo que se visualiza en todo sondeo de opini\u00f3n realizado durante el presente a\u00f1o en Colombia es que sorprendentemente la implementaci\u00f3n de los acuerdos de paz no est\u00e1 entre las prioridades pol\u00edticas de la ciudadan\u00eda.<\/p>\n<p>Mientras, en las zonas de la Colombia rural que fueron antiguos escenarios de guerra, ex guerrilleros desmovilizados que formaron parte de los frentes farianos no dejan de ser asesinados por sicarios contratados por terratenientes, caciques pol\u00edticos locales y bandas criminales. Oficialmente el Estado contabiliza ya una docena de asesinatos de ex combatientes y otra cifra similar de v\u00edctimas entre sus familiares.<\/p>\n<p>Respecto de las disidencias \u2013quienes no aceptaron el acuerdo de paz\u2013 dentro de las Farc, el gobierno colombiano registra un n\u00famero aproximado de 400 combatientes que se han conformado en varias estructuras ilegales ubicadas principalmente en ocho departamentos del pa\u00eds: Nari\u00f1o y Cauca en la zona suroccidental, y Caquet\u00e1, Meta, Guaviare, Vichada y Vaup\u00e9s en el sudoriente. Seg\u00fan Eduardo \u00c1lvarez Vanegas, vocero de la Fundaci\u00f3n Ideas para la Paz, resulta significativo que estas disidencias no est\u00e9n agrupadas bajo la estructura de control de un mismo comandante, lo cual podr\u00eda desembocar en su futura conversi\u00f3n en nuevas bandas criminales emergentes.<\/p>\n<p><strong>Campa\u00f1a electoral <\/strong><\/p>\n<p>A seis meses de que se realicen las elecciones legislativas y a nueve de la presidencial todo parece indicar que el pa\u00eds electoralmente se polarizar\u00e1 de nuevo en torno a las posiciones a favor o en contra de los acuerdos de paz.<\/p>\n<p>En el \u00e1mbito de la derecha es de prever que, seg\u00fan vaya acerc\u00e1ndose el proceso, las m\u00faltiples precandidaturas actualmente existentes terminen por converger en dos candidatos fuertes. \u00c9stos ser\u00edan Germ\u00e1n Vargas Lleras y quien designe finalmente \u00c1lvaro Uribe en complicidad final con el Partido Conservador, de Andr\u00e9s Pastrana.<\/p>\n<p>En el caso del primero, quien en la actualidad funge como vicepresidente de la rep\u00fablica, sus estrategias electorales se articulan en torno a la cr\u00edtica parcial a los acuerdos de paz impulsados por Santos, pactando con diversos segmentos de la clientelar pol\u00edtica local y regional que ya le han manifestado su apoyo. Tambi\u00e9n se basan en el cuestionamiento al gobierno venezolano de Nicol\u00e1s Maduro y en una irrisoria alerta social para que Colombia no se convierta en una nueva Venezuela, y termina reclamando un pacto con los sectores empresariales m\u00e1s reaccionarios, que sienten como una amenaza la justicia transicional derivada de los acuerdos de paz.<\/p>\n<p>Por su parte, la estrategia del uribismo, m\u00e1s all\u00e1 de qui\u00e9n termine siendo su candidato (hay en la actualidad cuatro precandidaturas distintas dentro del Centro Democr\u00e1tico), es asentar la idea de que Santos entreg\u00f3 el pa\u00eds a las Farc, generando alarma en un empresariado rural al que se le dice que sus tierras terminar\u00e1n siendo entregadas a los ex combatientes guerrilleros desmovilizados, potenciando a su vez los llamados \u201cvalores morales\u201d m\u00e1s reaccionarios en una sociedad sumamente conservadora como es la colombiana.<\/p>\n<p>En lo que respecta a los sectores pol\u00edticos que van del centro hacia la izquierda, fieles a su tradici\u00f3n divisionista, en la actualidad presentan un fraccionamiento en al menos tres bloques: los progresistas de Gustavo Petro, el entorno del nuevo partido de las Farc y, por \u00faltimo, la coalici\u00f3n formada por la Alianza Verde, de Claudia L\u00f3pez, Compromiso Ciudadano, de Sergio Fajardo, y el Polo Democr\u00e1tico, del senador Jorge Robledo. Queda pendiente ver c\u00f3mo solucionar\u00e1n las izquierdas este fraccionamiento para intentar converger en torno a una sola candidatura.<\/p>\n<p>En todo caso, lo que falta hasta mayo de 2018 vendr\u00e1 marcado por la disputa entre estas dos amplias facciones que determinar\u00e1n posiblemente una segunda vuelta presidencial, pasando la centralidad pol\u00edtica de la l\u00f3gica decimon\u00f3nica izquierda versus derecha a situarse en el eje derivado del posconflicto.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>El Ej\u00e9rcito de Liberaci\u00f3n Nacional colombiano acord\u00f3 un cese al fuego con el gobierno, pero existen dudas sobre la consistencia de ese acuerdo. En su segundo gran cap\u00edtulo de di\u00e1logos de paz, el gobierno de Juan Manuel Santos se encontr\u00f3 con una contraparte mucho m\u00e1s s\u00f3lida ideol\u00f3gicamente y m\u00e1s firme en sus exigencias que las FARC. 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