{"id":3424,"date":"2017-09-12T18:14:52","date_gmt":"2017-09-12T18:14:52","guid":{"rendered":"https:\/\/correspondenciadeprensa.com\/?p=3424"},"modified":"2017-09-12T18:14:52","modified_gmt":"2017-09-12T18:14:52","slug":"argentina-del-consenso-de-los-commodities-al-consenso-antiindigena","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/correspondenciadeprensa.com\/?p=3424","title":{"rendered":"Argentina &#8211; \u00bfDel \u00abconsenso de los commodities\u00bb al \u00abconsenso antiind\u00edgena\u00bb?"},"content":{"rendered":"<p><strong>Argentina<\/strong><\/p>\n<p><strong>Viaje al coraz\u00f3n de Vaca Muerta<\/strong><\/p>\n<p><strong>\u00bfDel \u00abconsenso de los commodities\u00bb al \u00abconsenso antiind\u00edgena\u00bb?<\/strong><\/p>\n<p><strong>Los proyectos hidrocarbur\u00edferos, junto al acaparamiento de tierras, son una de las fuentes del agravamiento del conflicto ind\u00edgena.<\/strong><\/p>\n<p><strong>Maristella Svampa<\/strong><\/p>\n<p><strong>Nueva Sociedad, setiembre de 2017\u00a0<\/strong><strong><a href=\"http:\/\/nuso.org\/articulo\/\">http:\/\/nuso.org\/articulo\/<\/a><\/strong><\/p>\n<p>El no reconocimiento de la responsabilidad de la Gendarmer\u00eda nacional en la desaparici\u00f3n forzada de Santiago Maldonado, y m\u00e1s a\u00fan, la negaci\u00f3n sistem\u00e1tica del hecho, ocurrido en una solitaria ruta de la Patagonia argentina el pasado 1\u00ba de agosto, en el marco de una protesta en reclamo por la liberaci\u00f3n del lonko (l\u00edder) mapuche Facundo Jones Huala, ha generado en el gobierno de Mauricio Macri una inesperada crisis pol\u00edtica. Por un lado, la desaparici\u00f3n puso en el tapete no solo el endurecimiento del contexto represivo, sino tambi\u00e9n el desconocimiento y la indiferencia del actual gobierno respecto de los consensos forjados en la sociedad argentina en torno a los derechos humanos, luego de la experiencia del terrorismo de Estado y la desaparici\u00f3n forzada de miles de personas bajo la \u00faltima dictadura. Por otro lado, en medio de una enorme campa\u00f1a pol\u00edtica medi\u00e1tica de car\u00e1cter antiind\u00edgena, la crisis termin\u00f3 por dar visibilidad a los reclamos de los mapuches sobre la propiedad de las tierras, hoy en disputa.<\/p>\n<p>Vaya a saber c\u00f3mo evolucionar\u00e1 la indagaci\u00f3n de la justicia, ante el llamado a declaraci\u00f3n de los gendarmes presentes en la represi\u00f3n que culmin\u00f3 con la desaparici\u00f3n de Maldonado y c\u00f3mo esto impactar\u00e1 en las elecciones parlamentarias de octubre, que \u2013supuestamente\u2013 confirmar\u00edan el triunfo del oficialismo a escala nacional. En lo que respecta a los reclamos mapuches, desde el principio el oficialismo dej\u00f3 en claro una estrategia pol\u00edtica que retoma y potencia las lecturas demonizadoras de los grandes propietarios rurales, que asocia a los mapuches con la violencia e incluso el terrorismo, adem\u00e1s de desempolvar viejas acusaciones como aquella de que \u00ablos mapuches no son argentinos, sino chilenos\u00bb o que \u00abhan exterminado a los tehuelches\u00bb, los supuestamente verdaderos \u00aboriginarios\u00bb de la regi\u00f3n. La campa\u00f1a de demonizaci\u00f3n est\u00e1 ligada a la apuesta expl\u00edcita que el gobierno de Macri hizo por la profundizaci\u00f3n del modelo extractivo, basado en la explotaci\u00f3n de combustibles no convencionales, la megaminer\u00eda a cielo abierto, la multiplicaci\u00f3n de represas hidroel\u00e9ctricas y la expansi\u00f3n de cultivos transg\u00e9nicos, a lo cual hay que a\u00f1adir los emprendimientos inmobiliarios, emplazados en territorios que defienden comunidades ind\u00edgenas y no ind\u00edgenas, muchos de ellos en manos de propietarios extranjeros.<\/p>\n<p>El caso es que desde fines de 2015 la situaci\u00f3n de las comunidades ind\u00edgenas que reclaman tierras ancestrales ha empeorado. Ha habido numerosos desalojos y varios dirigentes ind\u00edgenas encarcelados en situaci\u00f3n irregular, entre ellos el wichi Agust\u00edn Santill\u00e1n, detenido y encarcelado en la provincia norte\u00f1a de Formosa, contra quien se reactivaron causas anteriores, as\u00ed como el dirigente mapuche Facundo Jones Huala, a quien se le atribuyen cr\u00edmenes de una enorme gravedad y est\u00e1 en proceso el pedido de extradici\u00f3n de Chile. La agresiva campa\u00f1a pol\u00edtico-medi\u00e1tica que apunta a asociar a grupos mapuches con la violencia pol\u00edtica, supuestamente articulada por el grupo radicalizado Resistencia Ancestral Mapuche (RAM), del cual se sabe poco y se inventa mucho sin rigor investigativo alguno, arranc\u00f3 a principios de a\u00f1o y fue nota central de dos de los principales diarios del pa\u00eds.<\/p>\n<p>Las comunidades mapuches est\u00e1n repartidas por el inmenso territorio patag\u00f3nico, en las provincias de Neuqu\u00e9n, R\u00edo Negro y Chubut. Despu\u00e9s de la llamada \u00abcampa\u00f1a del desierto\u00bb, en 1878, que extermin\u00f3 una parte de los ind\u00edgenas del sur, muchos de los sobrevivientes fueron reclasificados como \u00abtrabajadores rurales\u00bb, considerados ciudadanos de segunda y arrinconados en la estepa y la cordillera, en territorios en ese entonces no valorizados por el capital.<\/p>\n<p>Hace unos d\u00edas tuve la oportunidad de visitar A\u00f1elo y Campo Maripe junto con la Confederaci\u00f3n Mapuche de Neuqu\u00e9n. Se trata de una de las organizaciones ind\u00edgenas m\u00e1s s\u00f3lidas y de mayor trayectoria en la Patagonia. Con el apoyo de Organizaciones no gubernamentales (ONG) internacionales, ha venido desarrollando un trabajo social y pol\u00edtico que apunta a lograr un mayor ejercicio de los derechos, as\u00ed como el fortalecimiento y difusi\u00f3n de su cultura. Las relaciones de la Confederaci\u00f3n Mapuche con el poder pol\u00edtico, econ\u00f3mico y judicial de la provincia siempre han sido tensas. En 2006, logr\u00f3 un triunfo hist\u00f3rico, al incorporar en la reforma de la Constituci\u00f3n neuquina un art\u00edculo que reconoce la preexistencia \u00e9tnica y cultural de los pueblos ind\u00edgenas, as\u00ed como el reconocimiento jur\u00eddico de las comunidades por parte del Estado provincial. Sin embargo, la realidad de los territorios atravesados por la l\u00f3gica del capital extractivista est\u00e1 lejos de la promesa de la interculturalidad. En 2013, el Observatorio de Derechos Humanos de los Pueblos Ind\u00edgenas (ODHPI), destacaba que, solo para el caso de Neuqu\u00e9n, hab\u00eda 42 juicios penales (25 de ellos por el delito de usurpaci\u00f3n), que criminalizaban a 241 mapuches por sus acciones. Estas luchas est\u00e1n ligadas a derechos reconocidos jur\u00eddicamente, como los reclamos de tierras y territorios, cuyos derechos se hayan amparados por la normativa nacional y provincial existente.<\/p>\n<p>Mi presencia en el coraz\u00f3n de Vaca Muerta, junto con organizaciones sociales, activistas e intelectuales de variados pa\u00edses, estuvo vinculada a la realizaci\u00f3n de un \u00abacto de desagravio\u00bb por el cuarto aniversario de la firma del convenio entre la multinacional Chevron y la empresa argentina Yacimientos Petrol\u00edferos Fiscales (YPF), el cual abri\u00f3 las puertas al fracking a gran escala en la provincia de Neuqu\u00e9n. Quiz\u00e1 pocos lo recuerden, pero la aprobaci\u00f3n de dicho convenio por parte de la legislatura neuquina (que deb\u00eda refrendar lo firmado por el gobierno nacional entonces presidido por Cristina Fern\u00e1ndez de Kirchner), rompi\u00f3 con todos los protocolos democr\u00e1ticos e incluso tir\u00f3 por la borda la intensa ret\u00f3rica nacional-popular y latinoamericanista desplegada por el oficialismo de entonces. El 28 de agosto de 2013, mientras los diputados neuquinos votaban afirmativamente sin conocer la letra del convenio, fuera del recinto se desarrollaba una interminable represi\u00f3n \u2013una de las peores del ciclo kirchnerista\u2013 sobre una nutrida movilizaci\u00f3n compuesta por organizaciones sociales y ambientales, comunidades mapuches, partidos pol\u00edticos de izquierda y estudiantes.<\/p>\n<p>Sin embargo, el kirchnerismo no estaba solo: tanto la oposici\u00f3n de centro como de derecha acompa\u00f1aron su decisi\u00f3n. M\u00e1s all\u00e1 de las desprolijidades, el \u00abConsenso de los commodities\u00bb, como hemos caracterizado este periodo, proyectaba a Neuqu\u00e9n como la nueva \u00abArabia Saudita\u00bb. En gran medida gracias a la imagen proyectada por Vaca Muerta (la m\u00e1s grande formaci\u00f3n de shale o roca de esquisto de Argentina), tuvo la particularidad de mostrar el resistente hilo negro que une en una misma visi\u00f3n sobre el desarrollo a progresistas, conservadores y neoliberales. Como consecuencia, y al igual que con la soja y la megaminer\u00eda, Argentina apostar\u00eda a convertirse en un laboratorio a gran escala en la implementaci\u00f3n de una t\u00e9cnica tan controversial a escala global, a trav\u00e9s de un marco regulatorio claramente inconstitucional y muy favorable a las inversiones extranjeras.<\/p>\n<p>La historia no es sin embargo lineal. A partir de 2014, la ca\u00edda de los precios internacionales del petr\u00f3leo habr\u00eda de poner freno la fiebre eldoradista en Vaca Muerta, lo cual no impedir\u00eda el inicio de un proceso de reconfiguraci\u00f3n social y territorial, con sede en A\u00f1elo, localidad ocupada por las grandes operadoras transnacionales. Ciertamente, en A\u00f1elo todo est\u00e1 listo para (volver a) arrancar, cuando se de la se\u00f1al de largada; esto es, apenas aumente el precio el petr\u00f3leo y proyecte un horizonte de rentabilidad la esperada inversi\u00f3n de las grandes corporaciones globales.<\/p>\n<p>La regi\u00f3n de Vaca Muerta est\u00e1 lejos de ser un \u00abterritorio vac\u00edo\u00bb, tal como es concebido por las autoridades provinciales y nacionales. All\u00ed se asientan de modo disperso unas veinte comunidades ind\u00edgenas. Y en funci\u00f3n de los derechos colectivos reconocidos por la Constituci\u00f3n nacional y las normativas internacionales, los mapuches est\u00e1n lejos tambi\u00e9n de ser meros \u00absuperficiarios\u00bb, como los tildara sin sonrojarse uno de los directores de YPF, en un debate reciente. As\u00ed, a ra\u00edz de las protestas llevadas a cabo por la Confederaci\u00f3n Mapuche, en 2014 el gobierno del Neuqu\u00e9n debi\u00f3 reconocer a la comunidad de Campo Maripe, asentada en la zona desde 1927. El territorio en disputa, se\u00f1ala el Observatorio Petrolero Sur, son 10.000 hect\u00e1reas pero el gobierno solo acepta como parte de la comunidad unas 900. Pero en esta extensi\u00f3n es imposible realizar las tareas de pastoreo extendido y agricultura, las dos actividades de las que viven las 120 personas que forman parte de ella.<\/p>\n<p>Desde 2015, los conflictos se agravaron y son muchos los dirigentes mapuches judicializados: en julio de este a\u00f1o, la gendarmer\u00eda irrumpi\u00f3 en Campo Maripe, por pedido de YPF, para sitiar y resguardar la zona de explotaci\u00f3n de YPF-Chevron; y hace unos d\u00edas, un fiscal declar\u00f3 en rebeld\u00eda a seis integrantes del lof Campo Maripe, sobre quienes pesa la acusaci\u00f3n de \u00abusurpar\u00bb un camino privado que conduce al yacimiento Loma Campana.<\/p>\n<p>Este es un ejemplo, pero son muchos m\u00e1s los territorios en disputa, hoy recuperados por comunidades mapuches que alertan sobre una extendida cartograf\u00eda del conflicto frente al avance de las diferentes modalidades del extractivismo y el acaparamiento de tierras. Cierto es que compa\u00f1\u00edas como Chevron o Halliburton, propietarios como el brit\u00e1nico Joseph Lewis o grupo Benetton, se expandieron notablemente durante el ciclo progresista, pero en aquellos a\u00f1os el avance de la l\u00f3gica depredadora del capital deb\u00eda convivir con una narrativa oficialista de los derechos humanos que, a\u00fan en contra de lo que las propias pol\u00edticas del kirchnerismo impulsaban, tambi\u00e9n inclu\u00eda los derechos de los pueblos ind\u00edgenas. No por casualidad, en 2006 y en un contexto de creciente conflictividad, se sancion\u00f3 la ley 26.160, que proh\u00edbe los desalojos de las comunidades ind\u00edgenas de las tierras que ocupan y ordena la realizaci\u00f3n de un relevamiento territorial.<\/p>\n<p>Sin embargo, hoy el doble discurso, sus tensiones y contradicciones, parecen parte del pasado. No solo el racismo contra los ind\u00edgenas sigue operando como dispositivo disciplinario y fuertemente criminalizador en las ciudades, sino que \u00e9ste cobra nuevas dimensiones en las crecientes disputas por los territorios. La campa\u00f1a antiind\u00edgena contra los mapuches es una clara ilustraci\u00f3n pues elimina matices y complejidades, lo que es facilitado por la mirada simplificadora y agresiva de ciertos grandes medios de comunicaci\u00f3n. Su objetivo es claro: se trata de disociar los reclamos de los mapuches del discurso de los derechos humanos, asoci\u00e1ndolos a la violencia, y creando las bases de un consenso antiind\u00edgena que avale ante la sociedad el avance del capital sobre los territorios en disputa. A este contexto de creciente demonizaci\u00f3n se agrega que hace unos d\u00edas el Senado de la Naci\u00f3n, con el voto activo del oficialismo y la abstenci\u00f3n de una parte de la oposici\u00f3n (que incluy\u00f3 al kirchnerismo), rechaz\u00f3 tratar con urgencia la pr\u00f3rroga de la ley 26.160, que vence a fines de 2017.<\/p>\n<p>Hoy m\u00e1s que nunca la pr\u00f3rroga de dicha ley exige el fin de la indiferencia y la adopci\u00f3n de un compromiso decidido de la sociedad civil en apoyo de los pueblos ind\u00edgenas. Dicha intervenci\u00f3n no solo permitir\u00eda desmontar el consenso antiind\u00edgena que se pretende instalar; tambi\u00e9n habilitar\u00eda un di\u00e1logo necesario y democr\u00e1tico con las comunidades ind\u00edgenas sobre el lugar que estos pueblos deben tener en el Estado argentino. Al mismo tiempo, la intervenci\u00f3n de la sociedad civil posibilitar\u00eda abrir el esperado debate sobre el avance de modelos de maldesarrollo en los territorios y el rol que las resistencias sociales hoy existentes tienen en defensa de la vida.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p> Cierto es que compa\u00f1\u00edas como Chevron o Halliburton, propietarios como el brit\u00e1nico Joseph Lewis o grupo Benetton, se expandieron notablemente durante el ciclo progresista, pero en aquellos a\u00f1os el avance de la l\u00f3gica depredadora del capital deb\u00eda convivir con una narrativa oficialista de los derechos humanos que, a\u00fan en contra de lo que las propias pol\u00edticas del kirchnerismo impulsaban, tambi\u00e9n inclu\u00eda los derechos de los pueblos ind\u00edgenas. 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