{"id":3360,"date":"2017-09-04T18:41:38","date_gmt":"2017-09-04T18:41:38","guid":{"rendered":"https:\/\/correspondenciadeprensa.com\/?p=3360"},"modified":"2017-09-04T18:41:38","modified_gmt":"2017-09-04T18:41:38","slug":"brasil-la-incansable-fuerza-de-las-mujeres-negras","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/correspondenciadeprensa.com\/?p=3360","title":{"rendered":"Brasil &#8211; La incansable fuerza de las mujeres negras"},"content":{"rendered":"<p><strong>Brasil<\/strong><\/p>\n<p><strong>La incansable fuerza de las mujeres negras <\/strong><\/p>\n<p><strong>Ellas encabezan las peores estad\u00edsticas del pa\u00eds. Son mayor\u00eda entre los m\u00e1s pobres, se mantiene como las mayores v\u00edctimas de violencia de g\u00e9nero y viven abandonadas por el Estado. Pero ni piensan en perder la lucha. <\/strong><\/p>\n<p><strong>Paulo Motoryn <\/strong><\/p>\n<p><strong>p\u00e1ginaB!, 15-5-2017 \u00a0<\/strong><strong><a href=\"http:\/\/www.paginab.com.br\/\">http:\/\/www.paginab.com.br\/<\/a><\/strong><\/p>\n<p><strong>Traducci\u00f3n de Ernesto Herrera \u2013 Correspondencia de Prensa<\/strong><\/p>\n<p>Ser mujer en Brasil es peligroso. Cada d\u00eda mueren 13 mujeres v\u00edctimas de violencia. Ellas son 4,8 v\u00edctimas de homicidio cada 100 mil habitantes. La mayor\u00eda de los asesinatos es cometida por familiares (50,3%) y amigos o compa\u00f1eros (33,2%). Los datos son del Mapa de la Violencia \u2013 Homicidio de Mujeres en Brasil. Esos n\u00fameros alarmantes caracterizan a Brasil como uno de los pa\u00edses m\u00e1s letales en relaci\u00f3n a g\u00e9nero en el mundo.<\/p>\n<p>Las Naciones Unidas denuncian que somos el quinto pa\u00eds en homicidios contra mujeres. Estamos delante de Siria, en guerra desde 2011, y apenas atr\u00e1s de El Salvador, Colombia, Guatemala y Rusia, que acaba de \u201cflexibilizar\u201d la legislaci\u00f3n sobre violencia contra la mujer. Pero hay una caracter\u00edstica en Brasil que expone m\u00e1s a la violencia a un grupo determinado de mujeres: el racismo. El dato m\u00e1s reciente, de 2014, muestra que, mientras la tasa de homicidios de blancas fue de 3,2 por 100 mil habitantes, la de las negras se situ\u00f3 en 5,4 por 100 mil habitantes.<\/p>\n<p>El mapa que analiz\u00f3 la d\u00e9cada comprendida entre 2003 y 2013 (NdT: gobiernos de Lula y Dilma), apunta que hubo una disminuci\u00f3n de 9,8% en el n\u00famero de mujeres blancas asesinadas. Pero la violencia letal contra las negras aument\u00f3 54,2%. El cuadro evidencia que pol\u00edticas p\u00fablicas destinadas a combatir la violencia de g\u00e9nero, como las leyes Maria da Penha y Feminic\u00eddio, son fundamentales, pero funcionan hasta cierto punto.<\/p>\n<p>\u201cEse tipo de opresi\u00f3n, que articula m\u00faltiples facetas, produce un confinamiento social en los niveles inferiores de la sociedad, impidiendo la movilidad social, el progreso y el buen vivir\u201d, define. Las pol\u00edticas p\u00fablicas omiten las desigualdades provocadas por el racismo, que torna la violencia contra las negras un fen\u00f3meno complejo.<\/p>\n<p>Kimberle Crenshaw, profesora de derecho de California y de Columbia, importante encuestadora y activista por los derechos civiles en Estados Unidos, explica que para enfrentar ese escenario es preciso \u201creconocer que las experiencias de las mujeres negras no pueden ser encuadradas separadamente en las categor\u00edas discriminaci\u00f3n racial y discriminaci\u00f3n de g\u00e9nero\u201d. Hay lo que ella llam\u00f3 de \u201cinterseccionalidad\u201d (1), o sea, ambas categor\u00edas precisan ser ampliadas para abordar las cuestiones que envuelven la vida de las mujeres negras.<\/p>\n<p>\u201cCuando las leyes no prev\u00e9n que las v\u00edctimas de la discriminaci\u00f3n racial pueden ser mujeres y que las v\u00edctimas de discriminaci\u00f3n de g\u00e9nero pueden ser mujeres negras, ellas acaban surtiendo el efecto deseado, y las mujeres quedan desprotegidas\u201d, escribi\u00f3 Kimberle, en un art\u00edculo que integra el dossier de la III Conferencia Mundial contra el Racismo, que se realiz\u00f3 en Durban, \u00c1frica del Sur, en 2001, y es un marco de enfrentamiento al racismo en el mundo. Es relevante que el Estado responda a la situaci\u00f3n de violencia vividas por las negras. En Brasil, ellas suman\u00a0 54,9 millones de personas (negras y pardas), lo que corresponde a 53,5% de poblaci\u00f3n femenina. Sin embargo, ese grupo, a despecho de la cantidad de personas que representa, continua desprotegido. En 2014, seg\u00fan IPEA (Instituto de Pesquisa Econ\u00f4mica Aplicada) 68,6% de las mujeres negras viv\u00edan debajo de la l\u00ednea de pobreza.<\/p>\n<p>Ser mujer, negra, l\u00e9sbica, trans, es tener una situaci\u00f3n agravada en funci\u00f3n de las asimetr\u00edas de g\u00e9nero que caracterizan a la sociedad patriarcal y racista.<\/p>\n<p>Para denunciar esa situaci\u00f3n, las organizaciones de la sociedad civil Geled\u00e9s y Criola, que act\u00faan en la defensa y promoci\u00f3n de los derechos de las mujeres negras, organizaron en setiembre del a\u00f1o pasado, una audiencia p\u00fablica para presentar los casos de violaciones de derechos humanos de mujeres negras a la Comisi\u00f3n de Derechos Humanos de los Estados Americanos (OEA). \u201cLas mujeres negras de Brasil viven un cuadro de guerras no declaradas, que de formas extremamente violentas restringen su capacidad de agenciarse de las condiciones de vida individuales y colectivas\u201d, alerta Nilza Iraci, presidenta del Geled\u00e9s.<\/p>\n<p>Margarette Macaulay, comisaria de la OEA, relatora de los derechos de afro-descendientes y mujeres, estuvo en Brasil para el encuentro y escuch\u00f3 a decenas de mujeres negras que contaron como fueron v\u00edctimas de violencia dom\u00e9stica, violencia de g\u00e9nero, violencia contra trans y l\u00e9sbicas, violencia obst\u00e9trica, violencia sexual y violencia policial. Casos que se suman a otras violencias no letales, pero que son heridas cotidianas: la impunidad, la falta de reparaci\u00f3n por el Estado y -el m\u00e1s agudo y profundo de todos los dolores- la violencia de vivir sin un hijo, muchas veces v\u00edctima de homicidio cometido por la polic\u00eda. Juntas, ellas contaron como fue la p\u00e9rdida de m\u00e1s de 600 vidas negras y otras tantas agresiones.<\/p>\n<p>\u201cSer mujer, negra, l\u00e9sbica, trans es tener su situaci\u00f3n agravada en funci\u00f3n de las asimetr\u00edas de g\u00e9nero y raza que caracterizan a la sociedad patriarcal y racista, que las coloca en situaci\u00f3n de mayor subordinaci\u00f3n y discriminaci\u00f3n, potencializando su situaci\u00f3n de pobreza y vulnerabilidad\u201d, explica Nilza.<\/p>\n<p>Para Margarette, qued\u00f3 evidente que \u201ces imposible vivir con tantas violaciones\u201d. Las consecuencias del preconcepto racial sobre las mujeres negras son perversas. \u201cEl racismo trabaja en el proceso de deshumanizaci\u00f3n de los sujetos negros, afecta lo nos constituye, en nuestra subjetividad e identidad. \u00c9l es una violencia que incide en nuestro cuerpo por medio de vivencias de humillaci\u00f3n\u201d, afirma la psic\u00f3loga Maria Lucia da Silva, del Instituto AMMA Psique e Negritude. \u201cEsas vivencias, la mayor\u00eda de las veces, afectan nuestras emociones, provocando sentimientos diversos como verg\u00fcenza, inferioridad, rabia, impotencia. Esas situaciones, adem\u00e1s de afectar directamente nuestro cuerpo, produciendo taquicardia, sudores, temblores, impotencia y, no pocas veces, dejando un grito parado en nuestras gargantas, como si no tuvi\u00e9semos voz, como si no pudi\u00e9semos hablar\u201d, completa Maria Lucia.<\/p>\n<p>Negligencia, inadecuaci\u00f3n e ineficiencia de pol\u00edticas p\u00fablicas son los factores que apuntan a la responsabilizar al Estado, en lo que dice respecto a la tasa elevada de asesinatos de mujeres negras, revela el dossier La Situaci\u00f3n de los Derechos Humanos de Mujeres Negras en Brasil, producido por Geled\u00e9s y Criola, y lanzado en setiembre de 2016: \u201cNo existe ning\u00fan mecanismo dirigido al enfrentamiento al racismo, sus impactos en la producci\u00f3n de la violencia contra las mujeres negras y al racismo institucional incorporado a esas acciones\u201d, anota el documento.<\/p>\n<p>Cu\u00e1ndo la violencia parte de agentes del Estado, la impunidad se torna todav\u00eda m\u00e1s escandalosa. A los 38 a\u00f1os, la auxiliar de servicios generales Claudia Ferreira da Silva, negra, madre de cuatro hijos biol\u00f3gicos y cuatro adoptivos, fue muerta por la Polic\u00eda Militar (PM) de R\u00edo de Janeiro, en marzo de 2014, en el Morro da Congonha, zona norte. Hab\u00eda salido para comprar pan cuando cruz\u00f3 su destino con tiros disparados por los polic\u00edas. Atravesaron su coraz\u00f3n y cuello. Metieron su cuerpo en el porta-maletas para transporte de presos. El compartimiento se abri\u00f3, Claudio cay\u00f3 en el asfalto.<\/p>\n<p>La escena fue filmada y s\u00f3lo por eso el homicidio se dio a conocer, y fue posible desmontar la farsa de los PMs que alegaban que Claudia estar\u00eda viva cuando \u201csocorrida\u201d. Los polic\u00edas acusados del crimen est\u00e1n sueltos y no fueron juzgados. Contin\u00faan trabajando en la corporaci\u00f3n. El proceso se tramita en el 3\u00b0 Tribunal. Los seis PMs envueltos en el caso cargan en sus espaldas m\u00e1s de 62 muertes clasificadas como \u201cautos de resistencia\u201d, cuando se esgrime leg\u00edtima defesa. El teniente Rodrigo Medeiros Boaventura y el sargento Zaqueu Jesus Pereira Bueno, fueron citados por la Polic\u00eda Civil por homicidio doloso en julio de 2014. Los otros cuatro polic\u00edas, fueron acusados de fraude procesal por haber alterado la escena del asesinato. Pero, el proceso est\u00e1 parado.<\/p>\n<p>Es como si Claudia -y todas las mujeres negras perif\u00e9ricas- fuese invisible para la Justicia brasilera. La \u00fanica reparaci\u00f3n que la familia recibi\u00f3 fue un acuerdo con el cual fue posible comprar un inmueble de dos dormitorios. La hija mayor obtuvo un apartamento del programa Minha Casa Minha Vida. En \u00e9poca de barbarie, el entonces gobernador Sergio Cabral (PMDB) se reuni\u00f3 con los familiares de Claudia. \u201cLo m\u00ednimo que se espera es que (los polic\u00edas) sean expulsados de la corporaci\u00f3n\u201d, declar\u00f3. Ellos apenas fueron transferidos de batall\u00f3n. Nadie m\u00e1s se preocupa por la familia de Claudia.<\/p>\n<p>Un informe de Amnist\u00eda Internacional Brasil muestra que en un per\u00edodo de diez a\u00f1os (2005-2014), fueron registrados 8.466 casos de homicidios decurrentes de la intervenci\u00f3n policial en el estado de Rio de Janeiro. De esos, 5.132 ocurrieron en la capital. Y un dato significativo: en 2014, por ejemplo, los homicidios practicados por polic\u00edas en servicio correspondieron a 15,6% del n\u00famero total de homicidios en la capital fluminense. Para tener una idea de la impunidad, en 2011, en los 220 casos examinados por la organizaci\u00f3n en relaci\u00f3n a la violaci\u00f3n de derechos humanos cometidos por la polic\u00eda, apenas un efectivo hab\u00eda sido juzgado. Hasta abril de 2015, 183 investigaciones segu\u00edan abiertas. La mayor\u00eda de las muertes ocurrieron en la violenta favela de Acari, en la zona norte carioca.<\/p>\n<p><strong>Luto hecho madre <\/strong><\/p>\n<p>En julio de 1990, la desaparici\u00f3n forzada de 11 j\u00f3venes (siete adolecentes, la m\u00e1s chica ten\u00eda 13 a\u00f1os) de la favela de Acari (R\u00edo de Janeiro) qued\u00f3 conocida como la\u00a0 \u201cCarnicer\u00eda de Acari\u201d y marc\u00f3 la historia de la comunidad. Ellos fueron llevados por un grupo de policiales a un paradero nunca descubierto. La investigaci\u00f3n fue cerrada sin que nadie fuese responsabilizado y llevado a la Justicia. El crimen prescribi\u00f3 en julio de 2010. Ante la ausencia de Justicia, las madres de los j\u00f3venes iniciaron una investigaci\u00f3n propia. Son las \u201cMadres de Acari\u201d. Una de ellas, Edm\u00e9ia da Silva Eus\u00e9bio, negra, fue asesinada a plena luz del d\u00eda en el centro de la ciudad, luego de haber obtenido informaciones sobre los asesinatos de su hijo,\u00a0 Luiz Henrique da Silva Eus\u00e9bio.<\/p>\n<p>Para Amnist\u00eda Internacional, \u201cla carnicer\u00eda de Acari revela la incapacidad del Estado brasilero de garantir justicia para los casos de violencia policial, desapariciones forzadas y muertes por grupos de exterminio en el pa\u00eds\u201d. El Tribunal de Justicia de Rio de Janeiro recibi\u00f3 la denuncia del homicidio de Edm\u00e9ia el 11 de julio de 2011. Siete personas est\u00e1n siendo acusadas, la mayor parte polic\u00edas militares, incluido el ex-comandante del 9\u00ba Batall\u00f3n de Polic\u00eda Militar, entonces responsable por la vigilancia de la regi\u00f3n de Acari. Despu\u00e9s de 22 a\u00f1os de la muerte de Edm\u00e9ia, el proceso contin\u00faa en fase de instrucci\u00f3n y el juzgamiento todav\u00eda no fue encaminado por el pues.<\/p>\n<p><strong><u>Nota de Correspondencia de Prensa<\/u><\/strong><\/p>\n<p>1) A prop\u00f3sito del t\u00e9rmino \u00abinterseccionalidad\u00bb y los debates en el feminismo de izquierda, ver art\u00edculo de Sharon Smith: Una defensa marxista de la interseccionalidad (Correspondencia de Prensa, 31-8-2017).<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Hay una caracter\u00edstica en Brasil que expone m\u00e1s a la violencia a un grupo determinado de mujeres: el racismo. 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