{"id":33230,"date":"2023-03-08T18:45:35","date_gmt":"2023-03-08T17:45:35","guid":{"rendered":"https:\/\/correspondenciadeprensa.com\/?p=33230"},"modified":"2023-03-08T18:45:35","modified_gmt":"2023-03-08T17:45:35","slug":"8-de-marzo-un-ejercicio-de-memoria-feminista-laura-fernandez-cordero","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/correspondenciadeprensa.com\/?p=33230","title":{"rendered":"8 de Marzo &#8211; Un ejercicio de memoria feminista. [Laura Fern\u00e1ndez Cordero]"},"content":{"rendered":"\n<p class=\"has-text-color wp-block-paragraph\" style=\"color:#060000\"><strong>La antolog\u00eda <em>Feminismos para la revoluci\u00f3n<\/em> recupera una polifon\u00eda de voces de la historia de los movimientos de mujeres. No se trata de visibilizarlas, porque muchas de ellas no lo necesitan, ni de construir hero\u00ednas o buscar coherencias forzadas, sino de <em>leer esos textos en voz alta<\/em> y en conexi\u00f3n con las luchas del presente.<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-color wp-block-paragraph\" style=\"color:#060000\"><strong>Laura Fern\u00e1ndez Cordero<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-color wp-block-paragraph\" style=\"color:#060000\"><strong><a href=\"https:\/\/nuso.org\/\">Nueva Sociedad<\/a>, marzo 2023<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-color wp-block-paragraph\" style=\"color:#060000\"><strong><a href=\"https:\/\/correspondenciadeprensa.com\/\">Correspondencia de Prensa<\/a>, 8-3-2023<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-justify has-text-color wp-block-paragraph\" style=\"color:#060000\">Hace m\u00e1s de 100 a\u00f1os, la anarquista rioplatense Virginia Bolten escrib\u00eda en un peri\u00f3dico de Montevideo: \u00abBusquemos en el pasado la inspiraci\u00f3n para luchar en el porvenir: fracasos, desenga\u00f1os y errores nos se\u00f1alan el derrotero a seguir; para evitarlos contaremos con un inmenso caudal de conocimientos adquiridos en los d\u00edas memorables\u00bb. <sup class='footnote'><a href='https:\/\/correspondenciadeprensa.com\/?p=33230#fn-33230-1' id='fnref-33230-1' onclick='return fdfootnote_show(33230)'>1<\/a><\/sup>  Sus palabras se convirtieron en un inspirador ep\u00edgrafe para una antolog\u00eda de voces que sonaron desde las izquierdas y desde los feminismos entre mediados del siglo xix y las primeras tres d\u00e9cadas del siglo xx. No solo por su atractiva invitaci\u00f3n a volver a las memorias hist\u00f3ricas como una forma de sumar potencias y evitar tropiezos, sino porque la figura de Bolten y su trayectoria anticipan las vicisitudes mismas de la compilaci\u00f3n. Luchadora por una revoluci\u00f3n social con vistas a la emancipaci\u00f3n humana, supo enfrentar a los compa\u00f1eros que entend\u00edan la Humanidad en clave masculina. Luch\u00f3 por la huelga general, al tiempo que alz\u00f3 la \u00abvoz de la mujer\u00bb para decir que las relaciones amorosas se deb\u00edan, tambi\u00e9n, una revoluci\u00f3n profunda. Reneg\u00f3 del \u00abfeminismo\u00bb y es hoy una de las m\u00e1s recordadas protagonistas del movimiento de mujeres. A pesar de todas esas aparentes contradicciones, matices e inflexiones (o quiz\u00e1s por todo eso), aquellas palabras pueden evocarse hoy como puerta de entrada a una nueva antolog\u00eda.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-justify has-text-color wp-block-paragraph\" style=\"color:#060000\">La primera lista fue imposible. La segunda, delirante. Los elementos que tamizar\u00edan la selecci\u00f3n \u00abizquierda y feminismo\u00bb, los m\u00e1s escurridizos: indefinidos en sus contornos, desbordantes en sus escrituras y tendientes a la taxonom\u00eda infinita. Adem\u00e1s, son tantos los ejercicios de recuperaci\u00f3n, edici\u00f3n y visibilizaci\u00f3n de biograf\u00edas que estaba en duda la necesidad misma de una nueva antolog\u00eda. \u00bfAcaso no detectamos e identificamos ya a numerosas pioneras? \u00bfNo nos basta con las vidas ejemplares que conocemos? \u00bfNo sacudimos lo suficiente panteones y c\u00e1nones a fuerza de poner en evidencia sus borramientos? \u00bfYa olvidamos que fuimos tentadas por alabanzas que forjaron a hero\u00ednas y divas? \u00bfCu\u00e1ntas veces imaginamos una progresi\u00f3n en etapas de menor complejidad o mayor ingenuidad hasta nuestro presente iluminado? Pero todos esos pecados, cometidos por necesidad y con entusiasmo, fueron los que lograron multiplicar las lecturas feministas y alimentaron el desborde contempor\u00e1neo. Si all\u00ed hay espacio para una nueva antolog\u00eda es porque quiz\u00e1 ya no necesitamos presentar mujeres intachables, vidas consistentes o biograf\u00edas de novela. De un tiempo a esta parte, pasamos de los deslumbramientos a disfrutar la relectura; fue y es un regreso atento a las voces quebradas, dubitativas, inconsistentes, pol\u00e9micas y hasta suicidas.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-justify has-text-color wp-block-paragraph\" style=\"color:#060000\">La antolog\u00eda <em>Feminismos para la revoluci\u00f3n <\/em>re\u00fane 14 nombres y sus textos. No son representativos, no son los \u00fanicos posibles, no agotan ni la vida ni la obra de cada voz autoral; no se compondr\u00e1 con ellos una biblioteca consistente. Se ofrece como un muestrario m\u00e1s en el ejercicio de la memoria feminista, uno personal, puesto que me toc\u00f3 reunirlos, y tambi\u00e9n colectivo, porque han vivido en la multitud de lecturas y a ellas quieren volver.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-justify has-text-color wp-block-paragraph\" style=\"color:#060000\">Mi exploraci\u00f3n comenz\u00f3 a partir de una escena de fines del siglo xix. La encontr\u00e9 mientras rastreaba los primeros ecos locales del t\u00e9rmino \u00abfeminismo\u00bb: una conferencia en Buenos Aires, donde el profesor argentino Ernesto Quesada explicaba a un grupo de mujeres las novedades de ese fantasma que recorr\u00eda el mundo. En su presentaci\u00f3n, afirmaba que la mejor versi\u00f3n era la estadounidense, tan moderna, y no la del \u00absentimiento femenino ruso exaltado inspirado por la impetuosa y perturbadora Claire D\u00e9mar\u00bb. \u00bfQui\u00e9n era esa francesa cuyo br\u00edo llegaba hasta Rusia? Descubr\u00ed que sus escritos, apenas dos, no estaban traducidos al castellano ni formaban parte de los c\u00e1nones conocidos; pero esa sola advertencia del profesor me decidi\u00f3 a tomarla como primera voz de esta serie donde lo com\u00fan es el tenor de los calificativos recibidos: exaltadas, virulentas, altisonantes, exageradas, veleidosas, impulsivas, irracionales, primitivas, emocionales, sensibleras, desubicadas, fren\u00e9ticas.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-justify has-text-color wp-block-paragraph\" style=\"color:#060000\">De biograf\u00edas reacias a la condensaci\u00f3n, las voces compiladas se expresaron en momentos hist\u00f3ricos muy agitados. Flora Trist\u00e1n en los inicios del siglo xix franc\u00e9s, sacudido por revueltas, restauraciones y el despuntar de la lucha obrera. Tras la Declaraci\u00f3n de los Derechos de la Mujer y la Ciudadana (1791) de Olympe de Gouges, el C\u00f3digo Napole\u00f3nico clausur\u00f3 gran parte de las promesas de la Revoluci\u00f3n de 1789 y provoc\u00f3 que escritoras como Jenny D\u2019H\u00e9ricourt y tantas otras renovaran la lucha en sus clubes y peri\u00f3dicos. Hombres como Charles Fourier \u2013a quien se le ha atribuido la creaci\u00f3n del t\u00e9rmino feminisme\u2013 y Joseph D\u00e9jacque \u2013quien habr\u00eda acu\u00f1ado el neologismo libertaire, ayer sin\u00f3nimo de anarquismo y hoy disputado por las derechas\u2013 ser\u00edan material de lectura cr\u00edtica y ambivalente presencia aliada para estas mujeres.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-justify has-text-color wp-block-paragraph\" style=\"color:#060000\">Uno de los peri\u00f3dicos de las nuevas jornadas revolucionarias de 1848, <em>La Voix des Femmes<\/em>, reson\u00f3 hacia 1896 en la publicaci\u00f3n anarquista <em>La Voz de la Mujer<\/em> de Buenos Aires. Sus redactoras fueron perseguidas por el mismo Estado que captur\u00f3 y analiz\u00f3 a La Bella Otero (Agustina Otero Iglesias), aquella que logr\u00f3 por un momento hacer del encierro psiqui\u00e1trico un escenario, regalando retrato y dedicatoria a su carcelero lombrosiano. Otras, como la feminista Mar\u00eda Abella Ram\u00edrez, dispondr\u00e1n del privilegio de su voz p\u00fablica para disparar contra la Iglesia cat\u00f3lica argentina. Si volvemos a Europa, veremos c\u00f3mo los fuegos de Rusia atrajeron a la alemana Clara Zetkin, l\u00edder de la socialdemocracia, y a Rosa Luxemburgo, compa\u00f1eras de esa misma lucha por la que vivi\u00f3 la revolucionaria Aleksandra Kollontay. Hasta all\u00ed llegar\u00eda, ilusionada, la anarquista Emma Goldman, quien pronto abandonar\u00eda la Uni\u00f3n Sovi\u00e9tica para dejarse encantar por la Espa\u00f1a revolucionaria en 1936. Hacia la pen\u00ednsula ib\u00e9rica viaj\u00f3, tambi\u00e9n, la argentina Ana Piacenza con el sue\u00f1o de trabajar por la causa en varios frentes, entre ellos la organizaci\u00f3n Mujeres Libres, cuya revista era le\u00edda por la escritora Maria Lacerda de Moura en una comuna de emigrantes europeos en Brasil.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-justify has-text-color wp-block-paragraph\" style=\"color:#060000\">Detr\u00e1s de estos nombres propios palpitan legiones. Masas, grup\u00fasculos, organizaciones, clubes, aquelarres, c\u00edrculos de lectura, hordas. No podemos dar cuenta de todas: hay que saber escuchar el estruendo bajo las frases de las que llegaron a la autor\u00eda y a la placa consagratoria. Sus biograf\u00edas est\u00e1n unidas por acontecimientos y escrituras. Por citas rec\u00edprocas, por lecturas mutuas. Por magisterios y admiraciones. Como eficaces archivadoras amigas, se editan entre s\u00ed, componen los mismos peri\u00f3dicos, se pasan fotocopias. Una incesante interlocuci\u00f3n que nos arrastra y nos suma porque, cada vez que leemos, compartimos un texto o escribimos, nos hacemos parte de ese camino que la palabra no olvida.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-justify has-text-color wp-block-paragraph\" style=\"color:#060000\">Se trata de una antolog\u00eda que se quiere sonora, una apuesta de amplificaci\u00f3n que va del \u00abYo hablo\u00bb de una escritora como Claire D\u00e9mar al silencio estrat\u00e9gico de una librepensadora como la brasile\u00f1a Maria Lacerda. Porque antes de tener nombre, el feminismo ya era una cuesti\u00f3n de voz. De alzarla y escribirla. De actuarla y resonar. Mientras las voces fueron pocas, eso que llamamos patriarcado apenas tembl\u00f3. Cuando fueron muchas y unieron sus tonos diversos, lo que parec\u00eda natural se revel\u00f3 hist\u00f3rico, lo evidente se torn\u00f3 injusto y lo antes acallado se hizo denuncia p\u00fablica. Voces que argumentaban suave, contestaciones fuertes, cr\u00edticas sobre los cr\u00edticos, reniego de las filosof\u00edas previas, acusaciones con dedo en alto, burla a los vigilantes, moh\u00ednes seductores, narraciones autocelebratorias, exhibici\u00f3n de pesares, humor. Tambi\u00e9n fueron variados los g\u00e9neros que transitaron: folletos, tratados, poemas, notas de opini\u00f3n, novelas, ensayos, autobiograf\u00edas, editoriales, entrevistas, cartas de amor.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-justify has-text-color wp-block-paragraph\" style=\"color:#060000\">Para visitar esa biblioteca profusa, es deseable reponer \u00e9pocas y circunstancias, como intentan hacer las presentaciones que acompa\u00f1an cada texto. En su brevedad no alcanzan a dar cuenta de la intensidad de esas vidas ni de la profundidad de sus obras; pero el repaso biogr\u00e1fico pone esas escrituras en di\u00e1logo con los acontecimientos hist\u00f3ricos y resalta sus puntos de encuentro a trav\u00e9s de los tiempos. Aunque tambi\u00e9n es posible saltearlas, olvidar todos los contextos y jugar a descubrir ecos inesperados, brutales actualizaciones, anacronismos hilarantes. Darse al peligro de la relectura con su eficacia descontrolada. Descubrir que algo todav\u00eda retumba en tu organizaci\u00f3n, en tu sindicato, en la cocina, en tu cama.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-justify has-text-color wp-block-paragraph\" style=\"color:#060000\">En <em>Feminismos para la revoluci\u00f3n<\/em>, la socialista Flora Trist\u00e1n conversa con mi hija. A pesar de la secuencia cronol\u00f3gica \u2013que comienza en 1800, cierra en 1945 y pretende facilitar la lectura\u2013, se invita a desconfiar de las continuidades l\u00f3gicas, del etapismo y de las olas. Ese tipo de organizaci\u00f3n de la memoria resulta \u00fatil en muchas circunstancias \u2013en especial, las pedag\u00f3gicas\u2013, pero no alcanza a ser el \u00fanico modo de contar la historia feminista. Cuanto m\u00e1s esquem\u00e1tico es el relato, mayor es el riesgo de simplificar lo abigarrado, acallar lo extempor\u00e1neo o invisibilizar los m\u00e1rgenes.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-justify has-text-color wp-block-paragraph\" style=\"color:#060000\">Feminismos para la revoluci\u00f3n se suma al largo intercambio entre las izquierdas y los feminismos, ya no suponiendo dos entidades concretas y definidas \u2013que, seg\u00fan el momento o la geograf\u00eda, se avienen a un matrimonio feliz, un noviazgo fallido o una separaci\u00f3n tajante\u2013, sino explor\u00e1ndolos como espacios que se est\u00e1n conformando mientras debaten. Rebeld\u00edas, insurrecciones, revueltas y emancipaciones hubo muchas a lo largo de la historia; pero socialismos, anarquismos, comunismos y feminismos comenzaron a tomar forma y nombre en ese proceso que se abri\u00f3 alrededor de la Revoluci\u00f3n Francesa y no cierra todav\u00eda.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-justify has-text-color wp-block-paragraph\" style=\"color:#060000\">Entre una Clara Zetkin, pilar del Partido Socialdem\u00f3crata, y una Maria Lacerda, que se resiste a cualquier filiaci\u00f3n pol\u00edtica, nos encontramos con posicionamientos muy dis\u00edmiles, pero todas tuvieron alguna participaci\u00f3n en espacios de izquierdas que, con distintos grados de centralidad, inclu\u00edan en su ideario o programa una preocupaci\u00f3n por la denominada \u00abemancipaci\u00f3n femenina\u00bb o por la \u00abcuesti\u00f3n de la mujer\u00bb. Sus recorridos personales confirman la importancia de la lectura y la escritura como pr\u00e1cticas liberadoras; la mayor\u00eda fund\u00f3 peri\u00f3dicos, edit\u00f3 folletos y libros o anim\u00f3 revistas con gran esfuerzo por conseguir los recursos materiales necesarios.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-justify has-text-color wp-block-paragraph\" style=\"color:#060000\">Muchas veces en velada o manifiesta controversia respecto de los \u00f3rganos de expresi\u00f3n del partido o del movimiento, como se refleja en algunos t\u00edtulos: <em>Maison du Peuple<\/em> y <em>La Voix des Femmes<\/em>, <em>La Protesta Humana <\/em>y <em>La Voz de la Mujer<\/em>, <em>La Antorcha<\/em> y <em>Nuestra Tribuna<\/em>. Revistas viajeras, epistolarios copiosos, giras de propaganda, libros en traducci\u00f3n son prueba de un decidido internacionalismo. Con intercambios que no siempre partieron desde los centros europeos hacia las periferias latinoamericanas, sino que establecieron di\u00e1logos horizontales en distintas direcciones geogr\u00e1ficas e ideol\u00f3gicas. (Un pulso similar tuvo la construcci\u00f3n de la antolog\u00eda, al contrarrestar las fronteras clausuradas y los aislamientos obligados por la pandemia del covid-19 con veloces fotograf\u00edas caseras, generosos documentos adjuntos y c\u00e1lidos env\u00edos de libros reci\u00e9n editados). Aquellas publicaciones guardan las huellas de una pol\u00e9mica recurrente con los hombres que declamaban la doctrina de la \u00abemancipaci\u00f3n de la Mujer\u00bb pero opon\u00edan resistencia a las libertades de las compa\u00f1eras. Ellas aprender\u00edan a asumir su lucha en primera persona y en una doble batalla, hacia la vida pol\u00edtica en general y hacia el interior de sus colectivos; siempre con esforzadas negociaciones o con rupturas, desplantes y portazos que sonaban como denuncia de los l\u00edmites del espacio que pretend\u00eda contenerlas.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-justify has-text-color wp-block-paragraph\" style=\"color:#060000\">Al parecer, incluso las consignas de emancipaciones femeninas o las f\u00f3rmulas como \u00abmujer y socialismo\u00bb escond\u00edan orientaciones t\u00e1citas de justas medidas y buenos modales; por ejemplo, en l\u00ednea con el partido, en voz moderada, secundando. O con sensibilidad, prudencia, virtud y bondad. O con dedicaci\u00f3n casi exclusiva a los temas \u00abde mujeres\u00bb como si fueran \u00ablabores propias de su sexo\u00bb, expresi\u00f3n muy com\u00fan por entonces. Hubo que aprender, tambi\u00e9n, que cualquier desliz por fuera de esas pautas pod\u00eda conllevar insultos y comentarios sobre la moral o el comportamiento sexual de la mujer (muy) p\u00fablica. No siempre la respuesta de ellas fue en el sentido m\u00e1s rebelde; muchas quedaban entrampadas en el pudor o les era dif\u00edcil ejercer su libertad con tan poca informaci\u00f3n, con escaso acceso a m\u00e9todos anticonceptivos seguros y con violencias naturalizadas.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-justify has-text-color wp-block-paragraph\" style=\"color:#060000\">Junto con la mentada \u00abcuesti\u00f3n de la mujer\u00bb, el de estas voces es, tambi\u00e9n, el tiempo de la \u00abcuesti\u00f3n sexual\u00bb, con un amplio despliegue de las sexolog\u00edas como dispositivos de saber y de poder, m\u00e1s los comienzos de los activismos para la despenalizaci\u00f3n de la homosexualidad. Las discusiones sobre la libertad sexual se dieron en los espacios m\u00e1s progresistas y de izquierdas, como lo demuestra la conformaci\u00f3n de la Liga Mundial por la Reforma Sexual, que en 1928 fue encabezada por tres hombres: el m\u00e9dico y activista alem\u00e1n Magnus Hirschfeld, el sex\u00f3logo brit\u00e1nico Henry Havelock Ellis y el psiquiatra suizo Auguste Forel. La tensi\u00f3n entre \u00abrevoluci\u00f3n\u00bb y \u00abreforma\u00bb conformaba todo un paradigma que resultaba progresista respecto de las posturas religiosas y conservadoras, sobre todo al procurar distinguir entre goce y procreaci\u00f3n y al no criminalizar la homosexualidad. Sin embargo, sigui\u00f3 entendiendo la sexualidad como una faceta instintiva, sujeta a la dicotom\u00eda var\u00f3n-mujer y reprimida por factores sociales que, bajo un sistema injusto, pod\u00edan generar \u00abdesviaciones\u00bb respecto de su cauce natural. La maternidad fue considerada un destino, y la reproducci\u00f3n, analizada con una mirada eugen\u00e9sica por entonces muy en boga, mientras que la explotaci\u00f3n y la hipocres\u00eda de la doble moral eran se\u00f1aladas como causas de esa otra instituci\u00f3n solidaria del matrimonio burgu\u00e9s, la prostituci\u00f3n. Con algunos pocos matices, los textos que componen esta antolog\u00eda comparten ese marco que, pese a sus limitaciones, propici\u00f3 nuevas libertades y subjetividades, y reci\u00e9n mostr\u00f3 signos de quiebres en la segunda mitad del siglo xx, cuando otras izquierdas y otros activismos se aliaron en favor del \u00absexo y la revoluci\u00f3n\u00bb; as\u00ed, surgieron nuevas configuraciones te\u00f3ricas para comprender cuerpos y deseos.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-justify has-text-color wp-block-paragraph\" style=\"color:#060000\">La elecci\u00f3n de autoras no tuvo como principio de selecci\u00f3n una Mujer con may\u00fasculas. Al contrario, intenta exponer las vicisitudes de una figura siempre en disputa. Quienes luchaban por conquistar derechos para las ciudadanas partieron de un contexto que las consideraba biol\u00f3gicamente d\u00e9biles e inferiores. Desafiaron academias enteras para construir la mujer del derecho civil y pol\u00edtico. Contra esa vertiente liberal, las obreras quebraron la ilusi\u00f3n sobre la igualdad femenina al insistir en las diferencias de clase. En un sentido similar actuar\u00edan las mujeres de todos los colores por fuera de la supuesta uniformidad blanca y las que se quer\u00edan libres del mandato heterosexual. Ni biolog\u00edas ni esencias femeninas fueron viables para sostener una Mujer indiscutida, y esa inestabilidad, que se vislumbra en cada texto de esta selecci\u00f3n, encontrar\u00e1 su s\u00edntesis, a mediados del siglo xx, con Simone de Beauvoir: \u00abNo se nace mujer, se llega a serlo\u00bb.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-justify has-text-color wp-block-paragraph\" style=\"color:#060000\">La antolog\u00eda no pretende ser un proyecto de visibilizaci\u00f3n. Muchas de estas biograf\u00edas ya han sido retomadas, incluso hasta la canonizaci\u00f3n militante. Algunas recibieron atenci\u00f3n por parte de sus colegas o integrantes de sus agrupaciones y alcanzaron a un gran p\u00fablico lector. Aqu\u00ed, en cambio, se invita a pensar el mecanismo mismo de esa visibilizaci\u00f3n\/invisibilizaci\u00f3n en tanto l\u00f3gicas de la construcci\u00f3n de c\u00e1nones, programas de estudio, paneles de debate o, precisamente, antolog\u00edas. Un juego de luces y sombras que opera en la historiograf\u00eda y en la memoria pol\u00edtica, y que debemos revisar con actitud a\u00fan m\u00e1s cr\u00edtica cuando responde a nuestras preferencias o se solaza en los cupos cumplidos.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-justify has-text-color wp-block-paragraph\" style=\"color:#060000\">En esta cadena de sentidos compartidos a trav\u00e9s de la historia no es necesario aclamar la originalidad ni justificar pionerismos, sino comprender singulares flexiones individuales, combinaciones personales de un drama hist\u00f3rico, eslabones preciosos de un nuevo engarce. M\u00e1s que en el nombre propio o en la persona concreta que escribi\u00f3, a veces en carne viva o ante la muerte, se busca centrar la atenci\u00f3n en esa figura que, en cada texto, asume la primera persona y organiza distintas estrategias argumentativas para criticar, discutir, persuadir, enamorar.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-justify has-text-color wp-block-paragraph\" style=\"color:#060000\">A la colecci\u00f3n de textos compilados en Feminismos para la revoluci\u00f3n no se les pide coherencia: nos gustan as\u00ed, desma\u00f1ados. Sin pretender corregir o aleccionar, invitan al desbarajuste de las interpretaciones. Y a la conmemoraci\u00f3n con una herramienta filosa en mano, una que pueda contra el m\u00e1rmol de los mitos. Queremos vida. Eso lleva tanto m\u00e1s trabajo, porque es preciso escarbar datos, descongelar im\u00e1genes muy apreciadas, destartalar figurones. Sobre todo, cruzar informaci\u00f3n, revolver archivos, identificar no el mejor relato, sino el m\u00e1s documentado. Y, despu\u00e9s, no temer equivocarse en el nuevo armado, que ser\u00e1 precario en su verdad, aunque meditado y siempre discutible.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-justify has-text-color wp-block-paragraph\" style=\"color:#060000\">Apostamos a ser parte de los feminismos que no son refugio de identidad ni barrera de control sobre los cuerpos. Nada m\u00e1s alejado de las versiones que se llaman a s\u00ed mismas radicales y se abroquelan en una supuesta definici\u00f3n biol\u00f3gica, desde la cual excluyen a quienes no cumplen sus acotados y fantasiosos par\u00e1metros \u00abnaturales\u00bb. Al contrario, los feminismos que todav\u00eda tienen mucho para decir viven en las alianzas con los movimientos de mujeres y los activismos lgbti+. Un terreno de acuerdos y divergencias, desencuentros moment\u00e1neos, grandes querellas y finas redes de sensibilidades diversas sostenidas por lesbianas que no son mujeres, mujeres y hombres trans, mujeres cis, travestis, identidades no binarias, denominaciones queer y cuir, g\u00e9neros fluidos, cuerpos gestantes, etc., en una indetenible creatividad personal y pol\u00edtica.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-justify has-text-color wp-block-paragraph\" style=\"color:#060000\">Apostamos tambi\u00e9n a contrapesar el efecto de novedad de la marea feminista, no porque carezca de una faceta in\u00e9dita, espec\u00edficamente la masividad y cierta aceptaci\u00f3n cada vez m\u00e1s generalizada, sino porque la b\u00fasqueda es comprenderla desde esos pasados que le dan fuerza. Para acompa\u00f1arse con las escrituras de otros tiempos memorables. Para anticipar nudos pol\u00edticos y te\u00f3ricos que ya se han enfrentado, y para desanudarlos con ideas previas que esperan volver al ruedo. Y, sin dudas, para enriquecer las autocr\u00edticas, ese bien tan propio.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-justify has-text-color wp-block-paragraph\" style=\"color:#060000\">Las quejas por la falta de acuerdo o por la pluralidad excesiva de los feminismos parecen desconocer que m\u00e1s que un partido vertical, una camarader\u00eda obsecuente o un club de iguales, fueron siempre un campo de debate. Un vital desacuerdo que resisti\u00f3 la invitaci\u00f3n a la ortodoxia y al recitado de catecismos. Conocer los inicios con perspectiva cr\u00edtica permite comprender que aquellos primeros feminismos se forjaron con fe en el Progreso, bajo la irradiante luz de la Raz\u00f3n, en el imperio de la Ciencia de los pa\u00edses colonialistas. \u00bfAcaso puede sorprender tanto el vocabulario racista de una francesa de sal\u00f3n o el p\u00e1nico homosexual de una se\u00f1ora de pueblo? \u00bfEl pudor de una paria de la moral de su tiempo?<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-justify has-text-color wp-block-paragraph\" style=\"color:#060000\">El usual se\u00f1alamiento de esas tensiones problem\u00e1ticas como un descubrimiento de \u00faltimo momento o como un factor de perspicacia personal (resaltado por t\u00edtulos efectistas) demuestra que es necesario insistir en la historia de los feminismos. Dar a conocer con mayor ah\u00ednco los jaques que se hicieron a las hegemon\u00edas y a los divismos, las persistencias de sus memorias como calderas en continua ebullici\u00f3n. S\u00ed, tenemos en ellas vestales ilegibles y celebrantes del sexo. Alianzas y rupturas, silenciamientos vergonzantes, redescubrimientos y nuevas ediciones de una palabra que no cesa. Y tambi\u00e9n por eso nos llaman marea.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-justify has-text-color wp-block-paragraph\" style=\"color:#060000\">Adentrarse en el pasado feminista ayuda a contrarrestar los an\u00e1lisis que tienden a clausurar el feminismo buscando una coincidencia con el fin del ciclo revolucionario de las izquierdas. Esas propuestas suelen identificar el triunfo del neoliberalismo con el del feminismo liberal, como si este fuera un sin\u00f3nimo del feminismo en toda su extensi\u00f3n, o como si se tratara de una deriva reciente provocada por la cooptaci\u00f3n capitalista, y no una expresi\u00f3n feminista fundante combatida por obra de las militantes de izquierda. \u00bfSe olvida que el anarquismo ya denunciaba el coraz\u00f3n burgu\u00e9s de las sufragistas y que las socialistas advert\u00edan que al feminismo se lo pod\u00eda tragar entero el capitalismo con todas sus astucias? El malestar de la derrota hist\u00f3rica que atraviesa a cierta izquierda no se condice con la festiva potencia del fen\u00f3meno feminista actual. Ni justifica deplorar ni simplificar con la etiqueta \u00abpol\u00edticas de identidad\u00bb una de las revoluciones de la subjetividad, la vida cotidiana, la filosof\u00eda pol\u00edtica y las sexualidades m\u00e1s din\u00e1micas de la historia. Contra esto, hay remedio: encarar la lectura y el estudio de la gran cantera te\u00f3rica y pol\u00edtica feminista con la misma seriedad y pasi\u00f3n con que se aborda hasta el \u00faltimo de los manuscritos que nos leg\u00f3 Karl Marx.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-justify has-text-color wp-block-paragraph\" style=\"color:#060000\">La antolog\u00eda parte de la idea de que los famosos encuentros y desencuentros de las izquierdas deben leerse all\u00ed donde las voces se quiebran. Por ejemplo, en estos textos, breves trances desafiantes que, aunque firmados con nombre propio, recogen saberes de la pr\u00e1ctica pol\u00edtica colectiva, donde lo personal y lo pol\u00edtico estuvieron siempre abrazados. Cada uno deja ver c\u00f3mo estas mujeres y algunos hombres que (sobre todo en el anarquismo) supieron percibirlo pusieron en duda la homogeneidad de la Humanidad, ese desvelo de las izquierdas. La repetida enunciaci\u00f3n en primera persona y en femenino, as\u00ed como las invocaciones a \u00abobreros\u00bb y \u00abobreras\u00bb, sin m\u00e1s, resquebrajaban la idea de un conjunto universal, homog\u00e9neo y definitivo.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-justify has-text-color wp-block-paragraph\" style=\"color:#060000\">En esa interlocuci\u00f3n, el feminismo no participa como un partido compacto ni como un movimiento de contornos definidos, sino como forma de enunciaci\u00f3n singular. Una posici\u00f3n enunciativa de la revuelta, revulsiva incluso contra s\u00ed misma. Una voz que va en la senda de Virginia Woolf, hablando de recursos econ\u00f3micos cuando la convocaron a discurrir sobre \u00abla Mujer y la novela\u00bb; de Julieta Lanteri, inscribi\u00e9ndose como candidata cuando no le permit\u00edan ser electora; de Audre Lorde, advirtiendo sobre las insidiosas herramientas del amo; de Sara Ahmed y la tipificaci\u00f3n de la aguafiestas que sabemos ser; de Virginie Despentes, convocando a las putas, las gordas y las feas frente al feminismo presentable; de Lohana Berkins, narrando su adolescencia y transformando mis ideas antes, siquiera, de leer a Judith Butler.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-justify has-text-color wp-block-paragraph\" style=\"color:#060000\">Desacatadas, las mil lenguas de la enunciaci\u00f3n feminista no caben en ninguna revoluci\u00f3n, la desbordan. Una pr\u00e1ctica del decir sin olvidar la historia de aquellas voces que, desde las izquierdas, pudieron renegar del feminismo y aun as\u00ed legarnos feminismos que se comprometan con el fin del capitalismo y con la imaginaci\u00f3n de un mundo sin explotaci\u00f3n. Un movimiento de inn\u00fameras bocas para dudar de los cierres y las burocracias, para agitar las secretar\u00edas generales y los comisariatos. Para enrarecer partidos y sindicatos y habitar los aparatos de Estado con un ojo en la puerta de salida. Feminismos disidentes para leer la letra min\u00fascula de las pol\u00edticas p\u00fablicas, los registros civiles y las utop\u00edas. Para denunciar la feminizaci\u00f3n de las deudas, vociferar contra la debacle ecol\u00f3gica y habitar las luchas antirracistas, antifascistas, antipunitivistas y antiespecistas presentes y futuras. Feminismos para revisar entidades como \u00abciudadano\u00bb, \u00abvecino\u00bb, \u00abcompa\u00f1ero\u00bb, \u00abcamarada\u00bb, en una imparable invenci\u00f3n subjetiva que tiene para ofrecer redefiniciones de la mujer tanto como estrategias para fugar de esa categor\u00eda si es preciso.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-justify has-text-color wp-block-paragraph\" style=\"color:#060000\">En esa cantera inagotable recolect\u00e9 estas pocas voces. Ahora solo resta una invitaci\u00f3n: <em>leer los textos en voz alta<\/em>. En soledad o en ronda. Leerles los gritos y los silencios, porque en cada una de sus puntuaciones apasionadas reviven los feminismos para la revoluci\u00f3n permanente de la mism\u00edsima Revoluci\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-color wp-block-paragraph\" style=\"color:#060000\"><strong>* Laura \u200bFern\u00e1ndez Cordero<\/strong>, investigadora del Consejo Nacional de Investigaciones Cient\u00edficas y T\u00e9cnicas (Conicet) de Argentina, con sede en el Centro de Documentaci\u00f3n e Investigaci\u00f3n de la Cultura de Izquierdas, Universidad Nacional de San Mart\u00edn (CEDINCI\/UNSAM). Es autora de Amor y anarquismo. Experiencias pioneras que pensaron y ejercieron la libertad sexual (Siglo XXI, Buenos Aires, 2017) y coordinadora de la antolog\u00eda Feminismos para la revoluci\u00f3n (Siglo XXI, Buenos Aires, 2021).<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-color wp-block-paragraph\" style=\"color:#060000\">(Este texto es una versi\u00f3n levemente reformulada de la introducci\u00f3n a <em>Feminismos para la revoluci\u00f3n<\/em>. Antolog\u00eda de 14 mujeres que desafiaron los l\u00edmites de las izquierdas, selecci\u00f3n, introducci\u00f3n y perfiles biogr\u00e1ficos de L. Fern\u00e1ndez Cordero, Biblioteca del Pensamiento Socialista, Siglo Veintiuno, Buenos Aires, 2021)<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-color wp-block-paragraph\" style=\"color:#060000\"><strong>Nota<\/strong><\/p>\n\n\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>La antolog\u00eda Feminismos para la revoluci\u00f3n recupera una polifon\u00eda de voces de la historia de los movimientos de mujeres. No se trata de visibilizarlas, porque muchas de ellas no lo necesitan, ni de construir hero\u00ednas o buscar coherencias forzadas, sino de leer esos textos en voz alta y en conexi\u00f3n con las luchas del presente.<\/p>\n","protected":false},"author":102520410,"featured_media":33235,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_coblocks_attr":"","_coblocks_dimensions":"","_coblocks_responsive_height":"","_coblocks_accordion_ie_support":"","advanced_seo_description":"","jetpack_seo_html_title":"","jetpack_seo_noindex":false,"jetpack_seo_schema_type":"","_jetpack_newsletter_access":"","_jetpack_dont_email_post_to_subs":false,"_jetpack_newsletter_tier_id":0,"_jetpack_memberships_contains_paywalled_content":false,"_wpcom_ai_launchpad_first_post":false,"_jetpack_feature_clip_id":0,"_jetpack_memberships_contains_paid_content":false,"footnotes":"","jetpack_post_was_ever_published":false},"categories":[703608237,14037],"tags":[703607448,703609490,703605351,703606036,703608689,703609489,703609488],"class_list":["post-33230","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-feminismo","category-mujeres","tag-aleksandra-kollontay","tag-ana-piacenza","tag-clara-zetkin","tag-emma-goldman","tag-flora-tristan","tag-olympe-de-gouges","tag-virginia-bolten","fallback-thumbnail"],"jetpack_likes_enabled":false,"jetpack_sharing_enabled":true,"jetpack_shortlink":"https:\/\/wp.me\/p7lt2C-8DY","amp_enabled":true,"jetpack_featured_media_url":"https:\/\/i0.wp.com\/correspondenciadeprensa.com\/wp-content\/uploads\/2023\/03\/Memoria-feminista0803-565493821-e1678297462175.jpg?fit=1040%2C521&ssl=1","_links":{"self":[{"href":"https:\/\/correspondenciadeprensa.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/33230","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/correspondenciadeprensa.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/correspondenciadeprensa.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/correspondenciadeprensa.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/102520410"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/correspondenciadeprensa.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=33230"}],"version-history":[{"count":5,"href":"https:\/\/correspondenciadeprensa.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/33230\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":33236,"href":"https:\/\/correspondenciadeprensa.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/33230\/revisions\/33236"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/correspondenciadeprensa.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/media\/33235"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/correspondenciadeprensa.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=33230"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/correspondenciadeprensa.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcategories&post=33230"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/correspondenciadeprensa.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Ftags&post=33230"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}