{"id":3265,"date":"2017-08-27T19:53:56","date_gmt":"2017-08-27T19:53:56","guid":{"rendered":"https:\/\/correspondenciadeprensa.com\/?p=3265"},"modified":"2017-08-27T19:53:56","modified_gmt":"2017-08-27T19:53:56","slug":"brasil-un-gigante-social-radiografia-de-la-clase-trabajadora-brasilera","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/correspondenciadeprensa.com\/?p=3265","title":{"rendered":"Brasil &#8211; Un gigante social: radiograf\u00eda de la clase trabajadora brasilera"},"content":{"rendered":"<p><strong>Brasil<\/strong><\/p>\n<p><strong>Un gigante social<\/strong><\/p>\n<p><strong>Notas sobre la clase trabajadora brasilera<\/strong><\/p>\n<p><strong>Gabriel Casoni *<\/strong><\/p>\n<p><strong>Esquerda Online, 9-4-2017 \u00a0<\/strong><strong><a href=\"http:\/\/esquerdaonline.com.br\/\">http:\/\/esquerdaonline.com.br\/<\/a><\/strong><\/p>\n<p><strong>Traducci\u00f3n de Ernesto Herrera \u2013 Correspondencia de Prensa<\/strong><\/p>\n<p>El presente texto tiene como objetivo ofrecer una contribuci\u00f3n para la comprensi\u00f3n del proletariado brasilero. La generaci\u00f3n anterior de la clase trabajadora brasilera asumi\u00f3 su lugar en la historia cuando se levant\u00f3, a partir de las huelgas del ABC paulista en 1978 (1) Ella abri\u00f3 el camino para las huelgas de petroleros, profesores, bancarios, metroviarios, qu\u00edmicos, obreros de la construcci\u00f3n civil, y muchos otros sectores del proletariado. Sin el protagonismo de la clase trabajadora es imposible comprender la fase final de la lucha contra la dictadura militar. Fue ella que contagi\u00f3 de esperanza a los millones que fueron a las calles en los a\u00f1os siguientes.<\/p>\n<p>Ella ya prob\u00f3 su disposici\u00f3n revolucionaria de lucha en millares de combates parciales. Ella contin\u00faa siendo la clase que, cuando las condiciones pol\u00edticas coloquen la posibilidad de disputar el poder, o sea, cuando se abra una situaci\u00f3n revolucionaria, puede mudar los destinos de Brasil. Ella es la clase portadora de esperanza.<\/p>\n<p>Los datos que presentaremos en secuencia revelan que la clase trabajadora brasilera es un gigante, por su dimensi\u00f3n y la potencia de su fuerza social de choque; es superexplotada a trav\u00e9s de salarios bajos; est\u00e1 muy concentrada, en casi veinte ciudades con un mill\u00f3n de habitantes; tiene una expresiva composici\u00f3n negra, que es mayoritaria en muchas regiones; es grande el peso de la juventud en su interior, uno de cada tres con menos de treinta a\u00f1os; conoci\u00f3 una intensa feminizaci\u00f3n en los \u00faltimos treinta a\u00f1os, siendo esta una de sus camadas m\u00e1s oprimidas; ejerce y sufre la presi\u00f3n del peso del semiproletariado, pero tiende a arrastrar hacia su campo a la mayor\u00eda pobre y popular de las ciudades y del campo; sufre, en menor escala, la presi\u00f3n del lumpen; est\u00e1 desorganizada, con algunas excepciones, en los locales de trabajo; posee, en especial en el sector privado de la econom\u00eda, un \u00edndice bajo de sindicalizaci\u00f3n; tiene grados moleculares de organizaci\u00f3n pol\u00edtica independiente, y sufre las secuelas de la baja escolarizaci\u00f3n.<\/p>\n<p>El estudio que ahora presentamos contiene, ciertamente, errores y lagunas, l\u00edmites y diferencias, que ser\u00e1n superadas, esperamos, por medio de la discusi\u00f3n, cr\u00edtica y elaboraci\u00f3n colectivas. No analizaremos en estas notas, al poner el foco en la estad\u00edstica, el papel de los aparatos burocr\u00e1ticos que act\u00faan sobre la clase trabajadora. Este tema ser\u00e1 central en otro estudio.<\/p>\n<p><strong>Estructura social: proletariado y semiproletariado en Brasil<\/strong><\/p>\n<p>El capitalismo brasilero reprodujo, en el curso del pasaje de la sociedad agraria a la urbano-industrial, un trazo peculiar en el desarrollo de los pa\u00edses atrasados, pero en una escala inmensa, por tanto, peculiar, comparativamente, m\u00e1s intensa: la amalgama de formas modernas y arcaicas result\u00f3 en una formaci\u00f3n econ\u00f3mico-social, especialmente, particular, pues desigual y combinada. En ella, el atraso condiciona la existencia de lo m\u00e1s avanzado y, viceversa, lo m\u00e1s moderno impone una totalidad que es mayor y m\u00e1s compleja que la suma de las partes. No es mera coincidencia o sobreexposici\u00f3n: se trata de un h\u00edbrido.<\/p>\n<p>A lo largo del siglo XX, la existencia de lo \u201cmoderno\u201d -el creciente proceso de industrializaci\u00f3n\/urbanizaci\u00f3n- y lo \u201catrasado\u201d -y la arcaica estructura agraria\/industrial, con los agregados, los peones y foreros-, no represent\u00f3 una barrera al desarrollo nacional capitalista. Esa combinaci\u00f3n fue, en realidad, condici\u00f3n para el establecimiento de un r\u00e9gimen de acumulaci\u00f3n de capital especial para la burgues\u00eda nacional hegem\u00f3nica, y para los intereses de los capitales extranjeros dominantes. Especial porque se fundament\u00f3 en la superexplotaci\u00f3n del trabajo.<\/p>\n<p>As\u00ed, la dimensi\u00f3n \u201carcaica\u201d de la econom\u00eda no puede ser entendida con una excrecencia, un polo \u201cmarginal\u201d indeseado de las estructuras subdesarrolladas, sino antes como parte funcional del modelo de acumulaci\u00f3n en los pa\u00edses perif\u00e9ricos. Este proceso hist\u00f3rico, articulando la expansi\u00f3n de la industria y de los servicios urbanos con la permanencia de una estructura agraria, b\u00e1sicamente, atrasada, produjo tasas fabulosas de acumulaci\u00f3n por un lado, y por otro, acentuando niveles de explotaci\u00f3n de la fuerza de trabajo.<\/p>\n<p>Brasil se caracteriz\u00f3, desde la lenta formaci\u00f3n del mercado libre de trabajo, por ser una econom\u00eda de bajos salarios, asentada en la superexplotaci\u00f3n de la fuerza de trabajo. La herencia de cuatro siglos de esclavitud conform\u00f3 un padr\u00f3n de explotaci\u00f3n en el pa\u00eds. La existencia de una amplia poblaci\u00f3n trabajadora \u201cexcedente\u201d, existente al margen de las cadenas productivas centrales y, por eso, condenada a la informalidad, y relegada a condici\u00f3n de miseria, constituy\u00f3 una caracter\u00edstica de la estructura social nacional.<\/p>\n<p>Aunque la expansi\u00f3n econ\u00f3mica, a lo largo del \u00faltimo siglo, haya conducido a una reducci\u00f3n relativa, todav\u00eda muy desigual de la pobreza, la mayor parte de los trabajadores permaneci\u00f3 presa de salarios bajos. El fin del trabajo esclavo no vino acompa\u00f1ado de la realizaci\u00f3n de la reforma agraria. Tampoco ocurri\u00f3 cualquier reforma social relevante que alterase los niveles brutales de desigualdad social. En otras palabras, las relaciones de producci\u00f3n basadas en la mano de obra esclava fueron abolidas, pero la estructura socia se mantuvo caracterizada por la concentraci\u00f3n de riqueza y renta en las manos de una peque\u00f1a clase propietaria.<\/p>\n<p>Comprendamos nuestra peculiaridad. El per\u00edodo inicial de formaci\u00f3n de la clase trabajadora asalariada se entrelaza con la historia de lucha de los trabajadores esclavos contra los se\u00f1ores esclavistas, en especial en el per\u00edodo final de la vigencia de la esclavitud, cuando la lucha por la libertad adquiri\u00f3 enorme amplitud. El proletariado asalariado naciente abrigaba hombres y mujeres de distintos or\u00edgenes: ex-esclavos, inmigrantes extranjeros, migrantes de las \u00e1reas rurales, etc. El contingente de trabajadores inmigrantes europeos que lleg\u00f3 a Brasil, entre el fin del siglo XIX y el inicio del siglo XX, compuso, durante las primeras dos generaciones, una parte del proletariado industrial.<\/p>\n<p>Al mismo tiempo, en parte considerable, el flujo migratorio del medio rural, una mayor\u00eda de descendientes de esclavos, fue empujada para afuera de las actividades econ\u00f3micas urbanas formales (industria y servicios) suscitadas por las transformaciones econ\u00f3mico-sociales. De tal modo, que ocurri\u00f3, a partir del final del siglo XIX, la creaci\u00f3n de una significativa camada de trabajadores \u201csobrantes\u201d, o perif\u00e9ricos al proletariado. Esa masa de \u201cexcluidos\u201d no oscilaba solamente en funci\u00f3n de la alternancia de las fases de los ciclos econ\u00f3micos, siendo absorbida y expulsada del mercado de trabajo. Esta superpoblaci\u00f3n trabajadora pas\u00f3 a ser un trazo estructural.<\/p>\n<p>Dicho de otro modo, el ciclo de industrializaci\u00f3n nacional tard\u00eda (1930-1980), aunque haya impulsado fuertemente el empleo asalariado, fue incapaz de incorporar el conjunto de la fuerza de trabajo urbana en expansi\u00f3n. Esa poblaci\u00f3n \u201cexcedente\u201d, un ej\u00e9rcito industrial de reserva, en la cl\u00e1sica definici\u00f3n marxista en situaci\u00f3n de amarga miseria, busc\u00f3 en el trabajo informal, en el trabajo por cuenta propia, y en otras formas de trabajo precario, medios de sobrevivencia.<\/p>\n<p>Se form\u00f3, as\u00ed, lo que podemos denominar de semiproletariado. Esto es, una camada de la poblaci\u00f3n trabajadora empobrecida -existente tanto en las regiones semirurales, como en las ciudades medias y grandes-, no incorporada en las relaciones formales de trabajo asalariado, y que tampoco se consigue construir, en tanto, en peque\u00f1a burgues\u00eda propietaria empleadora; ubic\u00e1ndose, desde el punto de vista de las clases sociales, en la frontera del proletariado.<\/p>\n<p>La existencia de ese enorme contingente de trabajadores \u201cexcedentes\u201d nunca tuvo un car\u00e1cter disfuncional en relaci\u00f3n al modelo de acumulaci\u00f3n vigente. Al contrario. Por un lado, la superexplotaci\u00f3n trabajadora, funcionando como ej\u00e9rcito industrial de reserva, siempre presion\u00f3 negativamente la media salarial; por otro lado, la informalidad permiti\u00f3 atender la demanda de servicios vinculados a los segmentos sociales de alta renta (trabajo dom\u00e9stico, cuidadores familiares, conservaci\u00f3n del patrimonio, etc.) Pero no solo eso. El enorme batall\u00f3n de empleados informales contribuy\u00f3 a la rebaja del salario medio tambi\u00e9n por otra v\u00eda: la producci\u00f3n de bienes y servicios baratos que contribuyen a la formaci\u00f3n de la \u201ccanasta b\u00e1sica\u201d de la clase trabajadora (alimentos, vivienda, vestimenta, y servicios en general).<\/p>\n<p>Ese escenario de acentuada precariedad, heredado del pasado, todav\u00eda no fue superado. La situaci\u00f3n de informalidad se redujo de modo expresivo a lo largo de la urbanizaci\u00f3n del \u00faltimo siglo. Pero ese aspecto de nuestra formaci\u00f3n econ\u00f3mico-social sigue presente. Es un trazo distintivo de la realidad social del pa\u00eds. En las metr\u00f3polis brasileras, en los d\u00edas actuales, ese trazo se manifiesta por medio de la creciente segregaci\u00f3n de la poblaci\u00f3n trabajadora m\u00e1s pobre y oprimida que vive en las favelas de las ciudades. Ella obedece a la l\u00f3gica de especulaci\u00f3n y expoliaci\u00f3n relacionada al espacio urbano.<\/p>\n<p>Por otro lado, en las fronteras del semiproletariado se localiza una camada marginalizada, generalmente vinculada a las actividades il\u00edcitas, que debemos clasificar como el lumpenproletariado brasilero. Es conocido, por ejemplo, el peso de las organizaciones criminales ligadas al tr\u00e1fico de drogas (Primer Comando de la Capital, Comando Rojo, entre otras) en las periferias y favelas de las medias y grandes ciudades brasileras, as\u00ed como en el sistema carcelario. Estos aparatos, muy profesionales, controlan en r\u00e9gimen de monopolios, actividades ilegales (robo, hurto, extorsi\u00f3n, prostituci\u00f3n, juegos ilegales, etc.), vinculadas a negocios capitalistas ilegales de alto lucro. Incorporan en sus operaciones una legi\u00f3n de desamparados, en su mayor\u00eda j\u00f3venes. No pueden ser despreciados, pol\u00edticamente, por su incidencia social regresiva sobre el proletariado y la poblaci\u00f3n pobre.<\/p>\n<p>Teniendo en cuenta ese panorama amplio, la estructura de clases brasilera se caracteriza, del punto de vista de los que viven de su propio trabajo, en primer lugar, por la existencia de una clase trabajadora asalariada de enorme envergadura. Ella todav\u00eda est\u00e1 en crecimiento, tanto del punto de vista absoluto como relativo, en tanto comparada con el peso demogr\u00e1fico de las otras clases. Pero, tambi\u00e9n, se define por la existencia de una expresiva camada semiproletaria en el campo y en la ciudad, que en 2014, todav\u00eda abarcaba, aproximadamente, un tercio de la poblaci\u00f3n ocupada del pa\u00eds.<\/p>\n<p><strong>La clase trabajadora brasilera: un gigante social<\/strong><\/p>\n<p>Tomaremos los datos provistos por la PNDA\/201434 (Pesquisa Nacional por Amostra de Domic\u00edlio\/Encuesta Nacional por Muestra de Domicilio) (2), como referencia para el an\u00e1lisis de esta secci\u00f3n. Aunque la metodolog\u00eda y criterios de la encuesta del IBGE (Instituto Brasileiro de Geografia e Estat\u00edstica\/Instituto Brasilero de Geograf\u00eda y Estad\u00edstica) no sea, evidentemente, marxista, las informaciones ofrecidas son indispensables para el mapeo y descripci\u00f3n de la poblaci\u00f3n trabajadora del pa\u00eds.<\/p>\n<p>En 2014, los asalariados con contrato formaban un contingente de 60,5 millones de personas, lo que representaba 61,3% del total de la poblaci\u00f3n ocupada del pa\u00eds. Adem\u00e1s de estos, hab\u00eda 21,1 millones de empleados por cuenta propia, 6,4 millones de trabajadores dom\u00e9sticos, y 6,9 millones de trabajadores en dem\u00e1s ocupaciones no remuneradas. Si sumamos todos esos grupos, llegamos a un total de 94,91 millones de hombres y mujeres que viven de su propio trabajo lo que significa 96,2% del conjunto de las personas en 2014.<\/p>\n<p>Los propietarios empleadores, aquellos que tienen empresas uno o m\u00e1s funcionarios y que, por tanto, contratan fuerza de trabajo ajena, categor\u00eda que engloba indistintamente tanto microempresarios como grandes capitalistas, eran 3,7 millones de individuos (3,8% de los ocupados).<\/p>\n<p>En t\u00e9rminos de divisi\u00f3n por sector econ\u00f3mico, el de los servicios absorb\u00eda, en 2014, 45,2% de los ocupados, lo que correspond\u00eda a 44,6 millones de trabajadores. El comercio y la reparaci\u00f3n, por su vez, representaban 18,2% de los ocupados, con cerca de 17,9 millones de personas. Los trabajadores de las actividades agr\u00edcolas totalizaban 14,0 millones de personas. Ya los empleados en la industria de trasformaci\u00f3n eran 13,0 millones, representando 13,1% de los ocupados. Los trabajadores de la construcci\u00f3n, por su turno, con 9.0 millones de personas, respond\u00edan por 9,2% de la poblaci\u00f3n empleada.<\/p>\n<p>En lo que se refiere a la relaci\u00f3n campo-ciudad, vale notar que de los 56.6 millones de empleados en la actividad agr\u00edcola, 79% estaban en el sector privado, de los cuales 78,5% pose\u00edan cartera de trabajo en actividades no agr\u00edcolas, dentro de los cuales predominaban los militares y funcionarios p\u00fablicos estatutarios (60,4%); los dem\u00e1s eran empleados con cartera firmada (17,9%) o sin cartera (21,7%).<\/p>\n<p>Entre 2011 y 2014, la proporci\u00f3n de trabajadores con cartera firmada en relaci\u00f3n al conjunto de la poblaci\u00f3n ocupada pas\u00f3 de 55,3% a 64,6%, lo que represent\u00f3 un crecimiento significativo en la formalizaci\u00f3n de las relaciones de trabajo en el per\u00edodo. Con todo, con la eclosi\u00f3n de la crisis econ\u00f3mica en 2015, la din\u00e1mica se modific\u00f3. Solamente entre el fin de 2014 y el fin de 2016, en 24 meses, m\u00e1s de 2,613 millones de trabajadores con cartera firmada perdieron su empleo, de acurdo con el IBGE. Una destrucci\u00f3n acelerada de enorme proporci\u00f3n y consecuencias.<\/p>\n<p>Vale destacar que no hay salarios nacionales en Brasil a no ser en carreras del funcionariado p\u00fablico federal. Por tanto, las desigualdades regionales pesan mucho. La \u201cregionalizaci\u00f3n\u201d de la clase trabajadora es, comparativamente, menor que la de la clase media y de la burgues\u00eda, pero es grande, comparada con proletarios de otros pa\u00edses.<\/p>\n<p><strong>Composici\u00f3n de la fuerza de trabajo<\/strong><\/p>\n<p>La expansi\u00f3n de la industria y de los servicios urbanos condujo a una reducci\u00f3n cualitativa de los empleos vinculados a las actividades agropecuarias a los largo de los \u00faltimos 70 a\u00f1os.<\/p>\n<p>El sector primario pas\u00f3 de casi 61% del total de puestos de trabajo, en 1950, a menos del un 18%, en 2008. El sector secundario (industria y construcci\u00f3n), por su vez, que entre 1950 y 1980, hab\u00eda crecido de 20,5% para 38,6% del PIB, perdi\u00f3 peso relativo, despu\u00e9s de la d\u00e9cada de 1980. En 2008, la industria y la construcci\u00f3n respond\u00edan por 24% de los puestos de trabajo. La ca\u00edda relativa de la industria se debe fundamentalmente al robusto crecimiento de los servicios y del comercio, que fueron de 42,6% para 57,6% en t\u00e9rminos de composici\u00f3n sectorial de la ocupaci\u00f3n de la fuerza de trabajo<\/p>\n<p><strong>Sindicalizaci\u00f3n<\/strong><\/p>\n<p>En lo que ata\u00f1e al \u00edndice de sindicalizaci\u00f3n, n\u00f3tese los siguiente: en 1999, 32,9% del total de asalariados (formales o no), el \u00edndice de sindicalizaci\u00f3n ca\u00eda para 17,1%. Ya en relaci\u00f3n al total de ocupados, la tasa de sindicalizaci\u00f3n era apenas 12,2%. Los n\u00fameros se mantuvieron m\u00e1s o menos equivalentes en 2009, aunque en niveles bajos: 29,7% de sindicalizados entre los trabajadores asalariados formales, 17,3% entre el conjunto de los asalariados y 13,1% en relaci\u00f3n al total de ocupados.<\/p>\n<p>En relaci\u00f3n a la tasa de sindicalizaci\u00f3n por sector de actividad, se destaca el mayor \u00edndice sindicalizado en los servicios p\u00fablicos y en la industria de transformaci\u00f3n.<\/p>\n<p><strong>Feminizaci\u00f3n de la clase trabajadora<\/strong><\/p>\n<p>En la d\u00e9cada de 2000, 60% de las ocupaciones ofrecidas absorb\u00edan mujeres. A lo largo de los a\u00f1os 90, el empleo femenino respondi\u00f3 por dos tercios del total de los puestos de trabajo generados, siendo que, en la d\u00e9cada de 1980, eran ocupaciones masculinas que predominaban. La poblaci\u00f3n empleada masculina era de 56 millones de personas, en 2014, en tanto que la femenina totalizaba 42,6 millones.<\/p>\n<p>En lo que ata\u00f1e a la participaci\u00f3n de las mujeres en el mercado de trabajo, es incuestionable que hubo un avance considerable. En 1979, seg\u00fan los datos de los Censos Demogr\u00e1ficos, apenas 18,5% de las mujeres eran econ\u00f3micamente activas. En 2010, este porcentaje subi\u00f3 para 50%. En otras palabras: la clase trabajadora brasilera qued\u00f3 m\u00e1s femenina en los \u00faltimos 40 a\u00f1os.<\/p>\n<p>Las desigualdades de g\u00e9nero, no obstante, son enormes. Mientras que los hombres presentan tasas de actividad del orden de 80%, las mujeres no llegan a 60%. O sea, cuatro de cada 10 mujeres no consiguen ser disponibles en el mercado de trabajo. La sobrecarga del trabajo dom\u00e9stico (el cuidado de la casa, de los hijos, ancianos, enfermos, maridos, etc.), entre otros aspectos conectados a la opresi\u00f3n de g\u00e9nero, explican ese cuadro de acentuada desigualdad.<\/p>\n<p>Es importante notar que el proceso de feminizaci\u00f3n de la fuerza de trabajo parece emitir algunas se\u00f1ales de agotamiento. Entre 2004 y 2014, la tasa de actividad femenina oscil\u00f3 muy poco, habiendo alcanzado su auge, de 59%, en 2005, para luego, en 2011, caer a 56%43.<\/p>\n<p><strong>Racismo y explotaci\u00f3n <\/strong><\/p>\n<p>El car\u00e1cter estructurador del racismo en Brasil, en lo que refiere a la conformaci\u00f3n del padr\u00f3n de superexplotaci\u00f3n, gana contornos n\u00edtidos cuando observamos las desigualdades de renta y de condiciones de trabajo. Como bien apunta Marcelo Badar\u00f3, cuando disgregamos los datos sobre ingresos de 2010, considerando las clasificaciones raciales del\u00a0 IBGE, tenemos el siguiente perfil de los ingresos medios mensuales: blancos (R$ 1.538); amarillos (R$ 1.574); negros (R$ 834); pardos (R$ 845) e ind\u00edgenas (R$ 735). O sea, blancos y amarillos tienen casi el doble del ingreso medio de los negros, pardos e ind\u00edgenas.<\/p>\n<p>Otro relevante elemento del racismo se expresa en la participaci\u00f3n negra entre los empleos precarios. La mujer negra, que est\u00e1 en la base del sistema remunerado, queda en las peores ocupaciones, hecho que torna expl\u00edcita la confluencia de opresi\u00f3n de g\u00e9nero, raza y clase. Los n\u00fameros son elocuentes: 39,1% de las mujeres negras empleadas se hayan en relaciones laborales precarias, seguida por los hombres negros (31,6%), mujeres blancas (27,0%) y hombres blancos (20,6%).<\/p>\n<p>El empleo dom\u00e9stico, herencia viva del pasado esclavista, sigue respondiendo por parte significativa de los empleos de las mujeres negras. El servicio para las familias de m\u00e1s alta renta permanece profundamente diseminado en la sociedad brasilera. Seg\u00fan los datos del IBGE, en 2014, 14% de las brasileras ocupadas eran trabajadoras dom\u00e9sticas, un total de 5,9 millones. Aqu\u00ed, la diferencia racial es notable: 17,7% de las mujeres negras eran trabajadoras dom\u00e9sticas, todav\u00eda la principal ocupaci\u00f3n entre ellas. Del total de trabajadores que desenvolv\u00edan actividades en el interior de unidades familiares, casi 97% recib\u00edan hasta dos salarios m\u00ednimos mensuales.<\/p>\n<p>Estos datos expuestos muestran que no hubo reversi\u00f3n cualitativa del cuadro de extrema desigualdad racial en el mundo del trabajo, incluso durante una coyuntura de crecimiento econ\u00f3mico, y de ampliaci\u00f3n de la \u201cformalizaci\u00f3n\u201d de la fuerza de trabajo, como la que ocurri\u00f3 durante los dos gobiernos Lula y el primer gobierno Dilma. Al final, parte considerable de las negras y negros, que ingresaron en el mercado de trabajo por aquel per\u00edodo, lo hizo por medios de contratos at\u00edpicos, en la tercerizaci\u00f3n o en el cuentapropismo precario, y generalmente en condiciones salariales inferiores a la media de la poblaci\u00f3n trabajadora.<\/p>\n<p><strong>Grupos etarios, escolaridad y poblaci\u00f3n ocupada<\/strong><\/p>\n<p>Desde el punto de vista de las fajas etarias, el grupo de personas entre 30 y 39 a\u00f1os de edad, respond\u00edan, en 2014, a 25,5% de los ocupados; 40 a 49 a\u00f1os de edad, a 21,9%; y 50 a 59 a\u00f1os, a 15,8% de los ocupados. Aquellos con menos de 30 a\u00f1os son, por lo menos, 30%,\u00a0 el mayor contingente relativo.<\/p>\n<p>En lo que se refiera al nivel de instrucci\u00f3n de la fuerza de trabajo, predominaban, en 2014, los ocupados con ense\u00f1anza fundamental incompleta o equivalente (26,4%) y los con ense\u00f1anza media completa o equivalente (30,1%). Los empleados con ense\u00f1anza superior completa registraban una participaci\u00f3n de 13,9% en 2013 y de 14,3% en 2014. Hay importantes variaciones regionales. En el Nordeste, fue registrado el menor porcentaje de personas ocupadas con 11 a\u00f1os o m\u00e1s de estudio\u00a0 (40,0%). Ya en la Regi\u00f3n Sudeste, este guarismo fue el mayor, 56,9% en 2014. Se estima que, por lo menos 27% de los brasileros con quince a\u00f1os o m\u00e1s, casi uno en cada tres, no consiguen atribuir sentido a un texto escrito.<\/p>\n<p>Es interesante notar algunas caracter\u00edsticas de la poblaci\u00f3n desocupada en 2014, a\u00f1o que antecedi\u00f3 a la eclosi\u00f3n de la crisis econ\u00f3mica de 2015-2016, que hizo disparar el desempleo. Se destacan los siguientes datos entre los que estaban procurando trabajo: 56,7% de los desocupados eran mujeres; 28,3% nunca hab\u00edan tenido trabajo; 34,3% eran de j\u00f3venes de 18 a 24 a\u00f1os de edad; 60,3% era negros y pardos.<\/p>\n<p><strong>Padr\u00f3n de explotaci\u00f3n <\/strong><\/p>\n<p>El padr\u00f3n de explotaci\u00f3n de la clase trabajadora en Brasil est\u00e1 fuertemente caracterizado por los salarios bajos y por la precariedad de las condiciones laborales. El grueso de los empleos se concentra en la base de la pir\u00e1mide social. En 2010, por ejemplo, los trabajadores con ingresos de hasta 1,5 salario m\u00ednimo representaban la mitad del total de las ocupaciones en Brasil; de esos m\u00e1s de 75% son asalariados, de los cuales casi dos de cada tres poseen cartera firmada.<\/p>\n<p>Veamos la evoluci\u00f3n de generaci\u00f3n l\u00edquida de puestos de trabajo y algunas de sus caracter\u00edsticas a lo largo del tiempo. Durante los a\u00f1os setenta, hubo la generaci\u00f3n de 17,2 millones de empleos, de los cuales 34,3% ofrec\u00edan una remuneraci\u00f3n mensual de hasta 1,5 salario m\u00ednimo, y 16,9% recib\u00edan arriba de cinco salarios m\u00ednimos mensuales. En los a\u00f1os 80, por su vez, Brasil cre\u00f3 18,1 millones de nuevos puestos de trabajo, de estos, 25,4% con remuneraci\u00f3n de hasta 1,5 salario m\u00ednimo y 33,1% de cinco o m\u00e1s salarios m\u00ednimos mensuales.<\/p>\n<p>En la d\u00e9cada del 90, sin embargo, la oferta de empleos cay\u00f3 considerablemente. Fueron generados apenas 11 millones de nuevos puestos de trabajo, de los cuales 53,6% no preve\u00edan remuneraci\u00f3n. En la faja de renta de hasta 1,5 salario m\u00ednimo, ocurri\u00f3 la reducci\u00f3n l\u00edquida de cerca de 300 mil empleos, lo que se\u00f1ala un padr\u00f3n bien diferente de las d\u00e9cadas anteriores.<\/p>\n<p>Ya en los a\u00f1os 2000 tenemos un perfil muy distinto de la d\u00e9cada anterior: fueron generados 21 millones de puestos de trabajo, de los cuales 94,8% fueron con ingreso de hasta 1,5 salario m\u00ednimo. En las ocupaciones sin remuneraci\u00f3n, se dio la reducci\u00f3n l\u00edquida de 1,1 mill\u00f3n de puestos de trabajo. Otra caracter\u00edstica del padr\u00f3n de empleos creados en los a\u00f1os 2000 es la significativa reducci\u00f3n en la faja de 5 salarios m\u00ednimos o m\u00e1s: fueron eliminados 4,3 millones de puestos de trabajo en este segmento de renta.<\/p>\n<p>En s\u00edntesis, en la primera d\u00e9cada del siglo XXI, hubo concentraci\u00f3n de empleos en la base de la pir\u00e1mide social, concomitantemente, disminuyeron los puestos de trabajo sin remuneraci\u00f3n y, en el otro extremo, fueron eliminados especialmente los empleos mejor pagados, de cinco salarios m\u00ednimos o m\u00e1s.<\/p>\n<p>Entre tanto, conviene anotar, para el correcto diagn\u00f3stico del padr\u00f3n de explotaci\u00f3n medido en fajas salariales, la significativa valorizaci\u00f3n del salario m\u00ednimo a los largo de los \u00faltimos veinte a\u00f1os. Entre 1994 y 2014, el Salario M\u00ednimo tuvo un aumento real seg\u00fan DIEESE (Departamento Intersindical de Estat\u00edstica e Estudos Socioecon\u00f4micos\/Departamento Intersindical de Estad\u00edsitica y Estudios Socioecon\u00f3micos) de 72,31%. Por consiguiente, es preciso tener en cuenta que el poder de compra de la poblaci\u00f3n trabajadora, que recib\u00eda en ese per\u00edodo, por ejemplo, entre 1 y 3 salarios m\u00ednimos, aumento considerablemente, teniendo un impacto positivo, por tanto, en el nivel de vida de esas personas.<\/p>\n<p>Entre los trabajadores en la base de la pir\u00e1mide social, se observa que las profesiones en mayor expansi\u00f3n en la d\u00e9cada de 2000 fueron las de servicio (6,1 millones de nuevos puestos de trabajo, que respondieron por 31% de la ocupaci\u00f3n total). Luego en seguida, aparecen los trabajadores del comercio (2,1 millones), de la construcci\u00f3n civil\u00a0 (2 millones), de administrativos (1,6 millones), de la industria textil y de vestimenta\u00a0 (1,3 mill\u00f3n) y de la atenci\u00f3n al p\u00fablico (1,3 mill\u00f3n).<\/p>\n<p>Del punto de vista etario, se registra que la mayor parte de las ocupaciones para trabajadores de salario base, se concentr\u00f3 en la faja de los 25 a los 34 a\u00f1os en la d\u00e9cada de 2000. En el aspecto racial, por su vez, se constata la importancia de las ocupaciones de salario base generadas para los trabajadores no blancos, cuatro quintos de los puestos de trabajo fueron absorbidos por trabajadores no blancos.<\/p>\n<p><strong>Precarizaci\u00f3n del trabajo <\/strong><\/p>\n<p>La industrializaci\u00f3n tard\u00eda, y el intenso proceso de urbanizaci\u00f3n del pa\u00eds, ambos asentados sobre la base de una estructura social caracterizada por la superexplotaci\u00f3n de la fuerza de trabajo, y por niveles abismales de concentraci\u00f3n de renta y riqueza, no revertir\u00e1n el padr\u00f3n de concentraci\u00f3n de los empleos en la base de la pir\u00e1mide social vinculado al sector agropecuario de los empleos aut\u00f3nomos.<\/p>\n<p>En estos segmentos, en el a\u00f1o 2009, por ejemplo, m\u00e1s de 87% del total de los ocupados recib\u00edan hasta 1,5 salario m\u00ednimo mensual. Hab\u00eda 22,9 millones de trabajadores aut\u00f3nomos en 2009, lo que represent\u00f3 cerca de cuarto de todos los puestos de trabajo. De cada tres ocupaciones aut\u00f3nomas, dos ofrecen salarios de hasta 1,5 salario m\u00ednimo.<\/p>\n<p>La precariedad que marca las relaciones de trabajo en el pa\u00eds se expresa tambi\u00e9n en el peso espec\u00edfico del trabajo temporal en relaci\u00f3n al conjunto de los empleos asalariados en Brasil. En 2009, cada diez asalariados, uno ten\u00eda contrato de trabajo inferior a tres meses de servicio en la misma empresa.<\/p>\n<p>Otro aspecto de la precariedad de las relaciones de trabajo en Brasil, refiere al elevado grado de rotaci\u00f3n de los trabajadores en las empresas. Entre 1999 y 2009, la tasa general de rotaci\u00f3n en los empleos formales pas\u00f3 de 33,5% a 36,9%, lo que signific\u00f3 un aumento de 10,1%. El grado de intensidad de la rotaci\u00f3n sube en sentido inverso al del ingreso del trabajador. Para lo que ganan entre 0,5 e 1 salario m\u00ednimo mensual, la tasa de rotaci\u00f3n fue de 85,3% en 2009, un aumento de 42,2% en relaci\u00f3n al a\u00f1o 1999.<\/p>\n<p>En cuanto a la distribuci\u00f3n de los empleos asalariados por tama\u00f1o de empresa, se observa en 2009 que los micros y peque\u00f1os negocios (hasta 49 empleados) respond\u00edan por 15,3 millones de asalariados, lo que representaba 37,2% del total de trabajadores formales en el pa\u00eds. O sea, m\u00e1s de 60% de los asalariados formales est\u00e1n en empresas con m\u00e1s de 50 empleados, porcentaje que indica razonable \u00edndice de concentraci\u00f3n por local de trabajo.<\/p>\n<p><strong>El trabajo tercerizado <\/strong><\/p>\n<p>El proceso de tercerizaci\u00f3n del trabajo consiste en una importante caracter\u00edstica del actual modelo de acumulaci\u00f3n capitalista en nivel internacional. En Brasil, la tercerizaci\u00f3n gan\u00f3 impulso a partir de la d\u00e9cada de 1990, a\u00f1os de ofensiva neoliberal y reestructuraci\u00f3n productiva.<\/p>\n<p>Cuando analizamos las fajas salariales, observamos que los empleos tercerizados tienden a concentrarse en la base de la pir\u00e1mide social brasilera. El objetivo de la burgues\u00eda con el implacable proceso de tercerizaci\u00f3n, consiste esencialmente en disminuir el costo del trabajo, abaratando todav\u00eda m\u00e1s los gastos con la mano de obra.<\/p>\n<p>Seg\u00fan Marcio Pochmann, el n\u00famero de trabajadores tercerizados creci\u00f3, entre 1985 y 1995, a una media anual de 9%, en cuanto las empresas contratantes aumentaron, en promedio, 22,5% al a\u00f1o. Ya entre 1996 y 2010, el crecimiento medio anual del empleo formal tercerizado fue de 13,1% al a\u00f1o. En 2013, el pa\u00eds registraba 12,7 millones de trabajadores tercerizados. En el estado de San Pablo, en 2010, las mujeres ocupaban 46% de los empleos tercerizados formales, y los trabajadores no blancos 40%. La tasa de rotatividad en este segmento de la fuerza de trabajo, en San Pablo, fue de 63,6% en 2010 (28).<\/p>\n<p><strong>Segregaci\u00f3n urbana y el proletariado<\/strong><\/p>\n<p>El proceso de urbanizaci\u00f3n de Brasil fue bastante acentuado a partir de la d\u00e9cada de 1950, acompa\u00f1ando la din\u00e1mica de industrializaci\u00f3n del pa\u00eds. Fue en la segunda mitad del siglo XX que Brasil se convirti\u00f3 en un pa\u00eds urbano, o sea, m\u00e1s de 50% de su poblaci\u00f3n pas\u00f3 a residir en las ciudades. Datos del censo de 2010 apuntan que 84% de la poblaci\u00f3n brasilera reside en las ciudades.<\/p>\n<p>Brasil tiene caso 20 ciudades con un mill\u00f3n o m\u00e1s de personas. Pero el peso del proletariado no se manifiesta por igual. San Pablo y R\u00edo de Janeiro permanecen desproporcionales. Seg\u00fan los datos del IBGE en 2016, la ciudad de San Pablo contin\u00faa siendo la m\u00e1s populosa del pa\u00eds, con 12,0 millones de habitantes, seguida por Rio de Janeiro (6,5 millones de habitantes), Brasilia y Salvador (alrededor de 2,9 millones de habitantes cada una).<\/p>\n<p>Existen diecisiete ciudades brasileras que poseen una poblaci\u00f3n superior a 1 mill\u00f3n de personas que suman 45,2 millones de habitantes, n\u00famero que representa 21,9% de la poblaci\u00f3n total de Brasil. Viendo el peso econ\u00f3mico, social y pol\u00edtico de las grandes regiones metropolitanas del pa\u00eds, podemos afirmar que la revoluci\u00f3n brasilera puede hasta no comenzar en la principales capitales, pero seguramente se decidir\u00e1 en ellas, en particular en San Pablo y Rio de Janeiro.<\/p>\n<p>Es necesario pensar, tambi\u00e9n, la actual din\u00e1mica urbana y su relaci\u00f3n con los segmentos m\u00e1s explotados y empobrecidos del proletariado. Como sugiere Ruy Braga, el d\u00e9ficit habitacional alimenta la expoliaci\u00f3n de los rendimientos del trabajo, de modo que los ingresos salariales (como ocurri\u00f3 entre 2004 y 20014) fueron en parte absorbidos por el aumento de los alquileres, gastos con financiamiento de los inmuebles, etc. Las contradicciones crecientes en el medio urbano, que brotan incesantemente, en m\u00faltiples dimensiones de la vida social del proletariado y de las masas empobrecidas de las ciudades, pasan cada vez m\u00e1s a ocupar la escena pol\u00edtica del pa\u00eds.<\/p>\n<p>En otras palabras, los conflictos y demandas urbanas representan un aspecto fundamental de la vida social y pol\u00edtica de las grandes masas trabajadoras urbanas. No por casualidad, la lucha contra el aumento de la tarifa del transporte (movilidad urbana) sirvi\u00f3 como gatillo para la eclosi\u00f3n de la Jornadas de Junio de 2013.<\/p>\n<p><strong>Primeras conclusiones <\/strong><\/p>\n<p>A partir de la interpretaci\u00f3n de los datos objetivos descriptos en la secci\u00f3n anterior, queremos concluir, de modo sint\u00e9tico, enlazando las principales caracter\u00edsticas del proletariado brasilero que identificamos en este estudio parcial; 1) su gigantismo, tama\u00f1o y potencia; 2) el peso enorme (en muchas regiones, mayoritario) de los negros y negras en su composici\u00f3n; 3) la creciente feminizaci\u00f3n; 4) la inmensa concentraci\u00f3n en grandes metr\u00f3polis, que da relevancia a las demandas urbanas; 5) la importancia de la juventud en su interior; 6) las condiciones peculiares de superexplotaci\u00f3n; 7) la heterogeneidad interna; 8) el peso del semiproletariado y, en menor escala, del lumpen; 9) los \u00edndices, relativamente, bajos de sindicalizaci\u00f3n en el sector privado; 10) poca militancia organizada, por tanto, el grado fr\u00e1gil de la organizaci\u00f3n independiente; 11) niveles rudimentarios de escolarizaci\u00f3n, por tanto, atraso cultural.<\/p>\n<p>Estas condiciones materiales explican, parcialmente, la inmadurez de la expresi\u00f3n subjetiva de clase propia. Muy parcialmente, porque es imposible comprender la realidad de la superexplotaci\u00f3n sin considerar, en primer lugar, el papel de los aparatos burocr\u00e1ticos (pol\u00edticos y sindicales), con variadas ideolog\u00edas y programas, que act\u00faan al servicio de la preservaci\u00f3n de la dominaci\u00f3n capitalista.<\/p>\n<p>* Gabriel Casoni, 32 a\u00f1os, soci\u00f3logo, maestr\u00eda en Historia Econ\u00f3mica en la Universidad de San Pablo (USP). Es miembro de la Coordinaci\u00f3n Nacional del Movimiento por una Alternativa Independiente y Socialista (MAIS). El texto fue editado por Correspondencia de Prensa con la autorizaci\u00f3n del autor. El texto original integro con todas las notas est\u00e1 disponible en portugu\u00e9s: <a href=\"http:\/\/blog.esquerdaonline.com\/?p=7\">http:\/\/blog.esquerdaonline.com\/?p=7<\/a><\/p>\n<p><strong><u>Notas de Correspondencia de Prensa <\/u><\/strong><\/p>\n<p>1) Se refiere al cintur\u00f3n industrial de la Regi\u00f3n Metropolitana de San Pablo, formado por siete municipios: Santo Andr\u00e9 (A); S\u00e3o Bernardo do Campo (B); S\u00e3o Caetano do Sul (C); Diadema, Mau\u00e1, Ribeir\u00e3o Pires y Rio Grande da Serra. El ABC fue el primer gran centro de la industria automotriz del pa\u00eds, con la instalaci\u00f3n de Mercedes-Benz, Ford, Volkswagen y General Motors, entre otras firmas transnacionales. De las grandes huelgas de finales de los a\u00f1os 1970 y principios de 1980, nacieron el Partido de los Trabajadores (PT) y la Central \u00danica de los trabajadores (CUT). Desde all\u00ed emergi\u00f3 a nivel nacional el liderazgo pol\u00edtico de Lula.<\/p>\n<p>2) La PNDA (Pesquisa Nacional por Amostra de Domic\u00edlio\/Encuesta Nacional por Muestra de Domicilio, es hecha por el IBGE (Instituto Brasileiro de Geografia e Estat\u00edstica\/Instituto Brasilero de Geograf\u00eda y Estad\u00edstica, en un muestreo de domicilios brasileros. La encuesta es realizada en todas las regiones de Brasil. Para mayores detalles ver PNAD 2014, completa y disponible en: <a href=\"http:\/\/biblioteca.ibge.gov.br\/visualizacao\/livros\/liv94935.pdf\">http:\/\/biblioteca.ibge.gov.br\/visualizacao\/livros\/liv94935.pdf.<\/a><\/p>\n<p><strong><u>Bibliograf\u00eda <\/u><\/strong><\/p>\n<p>Francisco de Oliveira, Cr\u00edtica \u00e0 raz\u00e3o dualista. O ornitorrinco\/Cr\u00edtica a la raz\u00f3n dualista. El orritorrinco (S\u00e3o Paulo, Boitempo, 2003).<\/p>\n<p>Celso Furtado, Forma\u00e7\u00e3o econ\u00f4mica do Brasil\/Formaci\u00f3n econ\u00f3mica del Brasil (S\u00e3o Paulo, Companhia Editora Nacional, 1977)<\/p>\n<ol start=\"22\">\n<li>Prado J\u00fanior, Hist\u00f3ria econ\u00f4mica do Brasil\/Historia econ\u00f3mica del Brasil (22. Ed., S\u00e3o Paulo, Brasiliense, 1979);<\/li>\n<\/ol>\n<p>Ruy Braga, A pol\u00edtica do precariado: do populismo \u00e0 hegemonia lulista\/La pol\u00edtica del precariado: del populismo a la hegemon\u00eda lulista (S\u00e3o Paulo, Boitempo, 2012).<\/p>\n<p>Ruy Braga, As contradi\u00e7\u00f5es do lulismo\/Las contradicciones del lulismo (S\u00e3o Paulo, Boitempo, 2016).<\/p>\n<p>Marcio Pochmann, Nova Classe m\u00e9dia? O Trabalho na base da pir\u00e2mide social brasileira\/ \u00bfNueva clase media? El trabajo en la base de la pir\u00e1mide social brasilera (S\u00e3o Paulo, Boitempo, 2012).<\/p>\n<p>Marcelo Badar\u00f3, Trabalhadores e sindicatos no Brasil\/Trabajadores y sindicatos en el Brasil (S\u00e3o Paulo, Express\u00e3o Popular, 2008).<\/p>\n<p>Armando Boito Jr., Os trabalhadores da massa marginal e o golpe do impeachment\/Los trabajadores de la masa marginal y el golpe del impeachment. Disponible en: <a href=\"https:\/\/www.brasildefato.com.br\/2017\/01\/20\/\">https:\/\/www.brasildefato.com.br\/2017\/01\/20\/<\/a><\/p>\n<p>Karl Marx, O Capital: cr\u00edtica da economia pol\u00edtica. Livro III, volume I. 2\/El Capital: cr\u00edtica de la econom\u00eda pol\u00edtica, Libro tercero, volumen 1.2. S\u00e3o Paulo, Nova Cultural, 1985-1986, pag. 171. En castellano, Siglo XXI Editores, sexta edici\u00f3n, M\u00e9xico, 1983.<\/p>\n<p>Andr\u00e9 Singer, Os sentidos do lulismo: reforma gradual e pacto conservador\/Los sentidos del lulismo: reforma gradual y pacto conservador\u00a0 (S\u00e3o Paulo, Boitempo, 2012).<\/p>\n<p>Marcelo Badar\u00f3, O sujeito hist\u00f3rico: notas introdut\u00f3rias para o debate da esquerda socialista no Brasil\/El sujeto hist\u00f3rico: notas introductorias para el debate de la izquierda socialista en el Brasil. Disponible en: <a href=\"http:\/\/blogjunho.com.br\/o-sujeito-historico-notas-introdutorias-para-o-debate-da-esquerda-socialista-no-brasil\/\">http:\/\/blogjunho.com.br\/o-sujeito-historico-notas-introdutorias-para-o-debate-da-esquerda-socialista-no-brasil\/<\/a><\/p>\n<p>David Harvey, O novo imperialismo\/El nuevo imperialismo. Disponible en: <a href=\"http:\/\/www.geografia.fflch.usp.br\/graduacao\/apoio\/Apoio\/Apoio_Gloria\/2016\/1s\/HARVEY-O_novo_imperialismo.pdf\">http:\/\/www.geografia.fflch.usp.br\/graduacao\/apoio\/Apoio\/Apoio_Gloria\/2016\/1s\/HARVEY-O_novo_imperialismo.pdf<\/a> En castellano, Ediciones Akal, Madrid, 2004.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Los datos que presentaremos en secuencia revelan que la clase trabajadora brasilera es un gigante, por su dimensi\u00f3n y la potencia de su fuerza social de choque; es superexplotada a trav\u00e9s de salarios bajos; est\u00e1 muy concentrada, en casi veinte ciudades con un mill\u00f3n de habitantes; tiene una expresiva composici\u00f3n negra, que es mayoritaria en muchas regiones; es grande el peso de la juventud en su interior, uno de cada tres con menos de treinta a\u00f1os; conoci\u00f3 una intensa feminizaci\u00f3n en los \u00faltimos treinta a\u00f1os, siendo esta una de sus camadas m\u00e1s oprimidas&#8230;<\/p>\n","protected":false},"author":102520410,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"aside","meta":{"_coblocks_attr":"","_coblocks_dimensions":"","_coblocks_responsive_height":"","_coblocks_accordion_ie_support":"","advanced_seo_description":"","jetpack_seo_html_title":"","jetpack_seo_noindex":false,"_jetpack_newsletter_access":"","_jetpack_dont_email_post_to_subs":false,"_jetpack_newsletter_tier_id":0,"_jetpack_memberships_contains_paywalled_content":false,"_jetpack_feature_clip_id":0,"_jetpack_memberships_contains_paid_content":false,"footnotes":"","jetpack_post_was_ever_published":false},"categories":[],"tags":[17212],"class_list":["post-3265","post","type-post","status-publish","format-aside","hentry","tag-america-latina","post_format-post-format-aside"],"jetpack_featured_media_url":"","jetpack_likes_enabled":false,"jetpack_sharing_enabled":true,"jetpack_shortlink":"https:\/\/wp.me\/p7lt2C-QF","amp_enabled":true,"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/correspondenciadeprensa.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/3265","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/correspondenciadeprensa.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/correspondenciadeprensa.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/correspondenciadeprensa.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/102520410"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/correspondenciadeprensa.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=3265"}],"version-history":[{"count":4,"href":"https:\/\/correspondenciadeprensa.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/3265\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":3269,"href":"https:\/\/correspondenciadeprensa.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/3265\/revisions\/3269"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/correspondenciadeprensa.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=3265"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/correspondenciadeprensa.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcategories&post=3265"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/correspondenciadeprensa.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Ftags&post=3265"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}