{"id":32277,"date":"2023-01-20T18:21:11","date_gmt":"2023-01-20T17:21:11","guid":{"rendered":"https:\/\/correspondenciadeprensa.com\/?p=32277"},"modified":"2023-01-20T18:21:11","modified_gmt":"2023-01-20T17:21:11","slug":"debates-crecimiento-verde-decrecimiento-y-limites-planetarios-darle-la-vuelta-a-la-ecuacion-geoff-mann","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/correspondenciadeprensa.com\/?p=32277","title":{"rendered":"Debates &#8211; Crecimiento verde, decrecimiento y l\u00edmites planetarios. Darle la vuelta a la ecuaci\u00f3n. [Geoff Mann]"},"content":{"rendered":"\n<p class=\"has-text-align-right wp-block-paragraph\" style=\"font-size:12px\">Plataforma petrolera. Foto: UNSPLASH, ZACHARY THEODORE<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-color wp-block-paragraph\" style=\"color:#060000\"><strong>Darle la vuelta a la ecuaci\u00f3n<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-color wp-block-paragraph\" style=\"color:#060000\"><strong>Tanto el t\u00e9rmino <em>decrecimiento<\/em> como los llamados a una econom\u00eda m\u00e1s verde vienen cobrando fuerza en los \u00faltimos a\u00f1os, frente al impacto global de nuestra crisis civilizatoria. En el ambientalismo del Norte global, han aparecido dos campos diferenciados y casi antag\u00f3nicos en sus miradas sobre c\u00f3mo encarar estos desaf\u00edos.<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-color wp-block-paragraph\" style=\"color:#060000\"><strong><a href=\"https:\/\/brecha.com.uy\/\">Brecha<\/a>, 20-1-2023<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-color wp-block-paragraph\" style=\"color:#060000\"><strong>Traducci\u00f3n y titulaci\u00f3n de Brecha<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-color wp-block-paragraph\" style=\"color:#060000\"><strong><a href=\"https:\/\/correspondenciadeprensa.com\/\">Correspondencia de Prensa<\/a>, 20-1-2023<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-justify has-text-color wp-block-paragraph\" style=\"color:#060000\">Es dif\u00edcil saber c\u00f3mo hablar de las econom\u00edas modernas sin hablar de crecimiento: de productividad, de los riesgos de <em>emprender<\/em>, y del ciclo de expansi\u00f3n y acumulaci\u00f3n impulsado por la b\u00fasqueda de ganancias. Al crecimiento econ\u00f3mico se lo ve como un proceso natural o autom\u00e1tico, y su ausencia se toma como evidencia de que algo habremos hecho mal, que nos interpusimos en su camino. Toda gran pol\u00edtica econ\u00f3mica es presentada como una cuesti\u00f3n de \u00abquitar las trabas\u00bb al crecimiento, como si la econom\u00eda fuera una bestia generadora de riqueza, siempre ansiosa por avanzar, si tan solo la dej\u00e1ramos.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-justify has-text-color wp-block-paragraph\" style=\"color:#060000\">Por eso puede resultar sorprendente saber que el an\u00e1lisis del crecimiento econ\u00f3mico, en su sentido contempor\u00e1neo, es un desarrollo relativamente reciente. Algunos dir\u00e1n que Adam Smith fue el primer te\u00f3rico del<em> crecimiento <\/em>econ\u00f3mico (una expresi\u00f3n que \u00e9l nunca us\u00f3), pero incluso en una fecha tan tard\u00eda como 1946, Evsey Domar, uno de los fundadores de la teor\u00eda moderna del crecimiento, se\u00f1alaba que la tasa de crecimiento era \u00abun concepto que ha sido poco usado en la teor\u00eda econ\u00f3mica\u00bb. Eso no se mantuvo as\u00ed por mucho m\u00e1s tiempo, a medida que economistas y pol\u00edticos se enfrentaban al legado de la Gran Depresi\u00f3n, los temores de estancamiento de la posguerra, y la geopol\u00edtica de la descolonizaci\u00f3n y la Guerra Fr\u00eda. Los desaf\u00edos del crecimiento y la industrializaci\u00f3n \u2013los obst\u00e1culos para lograr ambos, pero tambi\u00e9n la dislocaci\u00f3n y desigualdad que a menudo implicaban\u2013 no eran solo una cuesti\u00f3n de inversi\u00f3n, tecnolog\u00eda y productividad: tambi\u00e9n se relacionaban, en palabras de Simon Kuznets, premio nobel de econom\u00eda en 1971, con el \u00abfuturo de los pa\u00edses subdesarrollados dentro de la \u00f3rbita del mundo libre\u00bb.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-justify has-text-color wp-block-paragraph\" style=\"color:#060000\">Walt Rostow, quien junto con Kuznets fue uno de los pensadores m\u00e1s influyentes de ese naciente campo, entendi\u00f3 el crecimiento como la base del orden mundial de posguerra. <em>Las etapas del crecimiento econ\u00f3mico,<\/em> su obra germinal publicada en 1960, se subtitul\u00f3 <em>Un manifiesto no comunista<\/em>. De acuerdo con lo que ahora se llama el <em>relato rostoviano<\/em>, el crecimiento no era solo la soluci\u00f3n a la inestabilidad interna de las econom\u00edas industriales avanzadas y el remedio para el atraso de las sociedades tradicionales (no industriales), tambi\u00e9n era el ant\u00eddoto contra el socialismo. No hab\u00eda necesidad de revoluci\u00f3n: los mercados regulados del capitalismo de posguerra entregar\u00edan \u2013a su debido tiempo y pac\u00edficamente\u2013 los frutos de la modernizaci\u00f3n, una alternativa no violenta a la expropiaci\u00f3n y la colectivizaci\u00f3n. Sin embargo, no estaba claro c\u00f3mo responder\u00edan las sociedades tradicionales a la inevitable disrupci\u00f3n asociada con su integraci\u00f3n a la econom\u00eda global. \u00ab\u00bfC\u00f3mo debe reaccionar la sociedad tradicional a la intrusi\u00f3n de un poder m\u00e1s avanzado: con cohesi\u00f3n, prontitud y vigor, como los japoneses; haciendo de la irresponsabilidad una virtud, como los irlandeses oprimidos del siglo XVIII; alterando lenta y de mala gana la sociedad tradicional, como los chinos?\u00bb, se preguntaba Rostow.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-justify has-text-color wp-block-paragraph\" style=\"color:#060000\">La intuici\u00f3n de Kuznets fue que, en las sociedades <em>tradicionales<\/em>, el crecimiento econ\u00f3mico en ancas del mercado empeorar\u00eda la desigualdad al comienzo, pero, a largo plazo, la reducir\u00eda. (A pesar de que \u00e9l mismo reconoci\u00f3 que se trataba de un \u00ab95 por ciento de especulaci\u00f3n\u00bb, esta hip\u00f3tesis luego fue elevada al estatus de verdad, con la hoy famosa <em>curva de Kuznets<\/em>) \u00bfC\u00f3mo pod\u00eda Occidente mantener su dominio sobre el resto del mundo durante estos sacudones iniciales? \u00bfC\u00f3mo pod\u00eda dise\u00f1arse el proceso para \u00abevitar el remedio fatalmente simple de un r\u00e9gimen autoritario que use a la poblaci\u00f3n como carne de ca\u00f1\u00f3n en la lucha por el \u00e9xito econ\u00f3mico\u00bb (Rostow dixit)? \u00ab\u00bfA d\u00f3nde nos lleva el inter\u00e9s compuesto?\u00bb, se preguntaba Rostow en otra ocasi\u00f3n. \u00ab\u00bfNos est\u00e1 llevando al comunismo? \u00bfo hacia los suburbios ricos?\u00bb \u00ab\u00bfA la destrucci\u00f3n?, \u00bfa la Luna? \u00bfA d\u00f3nde?\u00bb. La tarea consist\u00eda en transformar las sociedades tradicionales de manera tal que pudieran \u00abdisfrutar de las bendiciones y de las alternativas abiertas por la marcha del inter\u00e9s compuesto\u00bb.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-color wp-block-paragraph\" style=\"color:#060000\"><strong>El PBI Y sus cr\u00edticos<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-justify has-text-color wp-block-paragraph\" style=\"color:#060000\">En los a\u00f1os transcurridos desde Kuznets y Rostow, el crecimiento econ\u00f3mico se ha convertido en el objetivo principal de la econom\u00eda y la pol\u00edtica econ\u00f3mica contempor\u00e1neas, y la tasa de aumento del producto bruto interno (PBI) en su medida est\u00e1ndar. El PBI representa el valor monetario del volumen de producci\u00f3n anual de un pa\u00eds, y, generalmente, se lo presenta dividido per c\u00e1pita. Se suele asumir que es el crecimiento \u2013o, en todo caso, el crecimiento compuesto\u2013 el que impulsa el milagro econ\u00f3mico del capitalismo moderno, por lo que un PBI en aumento se ha vuelto un objetivo pol\u00edtico en s\u00ed mismo. Al decir de Rostow, el punto era hacer del crecimiento la condici\u00f3n normal de la econom\u00eda, a medida que \u00abel inter\u00e9s compuesto se integra, por as\u00ed decirlo, en sus h\u00e1bitos y su estructura institucional\u00bb. En la econom\u00eda global actual, el crecimiento de la renta o de la producci\u00f3n \u2013en todos los niveles: desde la empresa hasta el Estado naci\u00f3n\u2013 es un determinante clave de la capacidad para atraer inversiones o pr\u00e9stamos en los mercados financieros, lo que a su vez es un determinante clave para el crecimiento futuro.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-justify has-text-color wp-block-paragraph\" style=\"color:#060000\">Sin embargo, aunque el PBI domina el pensamiento sobre pol\u00edtica econ\u00f3mica, ha sido objeto de cr\u00edticas fulminantes durante d\u00e9cadas, dado que evidentemente es muy pobre como medida del bienestar humano. Todo lo producido contribuye al PBI, no importa si se trata de educaci\u00f3n o de atenci\u00f3n m\u00e9dica, de armamento o de petr\u00f3leo extra\u00eddo por fracking. No importa tampoco si un aumento del PBI se reparte entre dos ricos o entre un mill\u00f3n de pobres; si te atropella un \u00f3mnibus y salvarte (o intentarlo, sin suerte) cuesta cientos de miles, tanto t\u00fa como el conductor del \u00f3mnibus han hecho una contribuci\u00f3n positiva al PBI.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-justify has-text-color wp-block-paragraph\" style=\"color:#060000\">Los ataques al fetiche del crecimiento y a la bancarrota moral de creer que m\u00e1s es igual que mejor tienen una historia todav\u00eda m\u00e1s larga. John Stuart Mill (entre otros) argument\u00f3 que los seres humanos est\u00e1n mejor atendidos por una sociedad en la que \u00abnadie es pobre, nadie desea hacerse m\u00e1s rico y nadie tiene por qu\u00e9 temer que lo empujen hacia atr\u00e1s los esfuerzos de otros para quedar primeros\u00bb. M\u00e1s recientemente, la acusaci\u00f3n ha sido que el paradigma del crecimiento y las pol\u00edticas que perge\u00f1a confunden el proceso cuantitativo de crecimiento con el proceso cualitativo de desarrollo. Hoy sabemos que los pa\u00edses con el PBI per c\u00e1pita m\u00e1s alto, o que crecen m\u00e1s r\u00e1pido, no son necesariamente los m\u00e1s pac\u00edficos o los m\u00e1s democr\u00e1ticos; sus ciudadanos no viven necesariamente una vida m\u00e1s sana, m\u00e1s larga o m\u00e1s feliz. A pesar de todo ello, el PBI sigue siendo la medida est\u00e1ndar de la actividad econ\u00f3mica nacional, para gran disgusto de los defensores de medidas alternativas, como el \u00edndice de desarrollo humano o el \u00edndice de progreso real, que, al menos, s\u00ed hacen el intento de calcular el bienestar humano.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-color wp-block-paragraph\" style=\"color:#060000\"><strong>El crecimiento Verde<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-justify has-text-color wp-block-paragraph\" style=\"color:#060000\">El declive precipitado de la estabilidad ecol\u00f3gica del planeta, asociado, en particular, con el cambio clim\u00e1tico, ha recargado de forma in\u00e9dita las cr\u00edticas al crecimiento. Se est\u00e1 volviendo lugar com\u00fan decir que la relaci\u00f3n del capitalismo moderno con el planeta es cada vez m\u00e1s extractiva y destructiva. Es cierto que a\u00fan hay un segmento lun\u00e1tico que se niega a creer en el cambio clim\u00e1tico y que a\u00fan no termina de ser abducido a Gan\u00edmedes, pero los hechos y los datos ya son parte del conocimiento general aceptado por la mayor\u00eda. Incluso organizaciones como el FMI, el <em>Financial Times<\/em>, el Banco Central Europeo, el Deutsche Bank y el Ej\u00e9rcito estadounidense reconocen que el crecimiento econ\u00f3mico moderno ha sido ecol\u00f3gicamente destructivo y que es uno de los principales impulsores del cataclismo clim\u00e1tico en ciernes.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-justify has-text-color wp-block-paragraph\" style=\"color:#060000\">La pregunta es si nuestra actual concatenaci\u00f3n de crisis es producto del modelo actual de crecimiento econ\u00f3mico o del crecimiento econ\u00f3mico per se. \u00bfEs posible abocarse al crecimiento econ\u00f3mico de una manera que no empeore las cosas para el planeta y sus habitantes? \u00bfPodemos, como dicen algunos, desacoplar al crecimiento de las emisiones de gases de efecto invernadero, la disminuci\u00f3n de la biodiversidad y la destrucci\u00f3n de los h\u00e1bitats?<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-justify has-text-color wp-block-paragraph\" style=\"color:#060000\">Los profetas de este desacoplamiento pertenecen a un conjunto variopinto pero en expansi\u00f3n de proponentes del crecimiento verde, entre los que se incluyen banqueros, como el exgobernador del Banco de Inglaterra Mark Carney, economistas, como Per Espen Stoknes, de la Norwegian Business School, y Mariana Mazzucato, de la University College de Londres, o gur\u00fas de los negocios, como Paul Hawken (coautor, con Hunter Lovins y Amory Lovins, de <em>Capitalismo natural: creando la pr\u00f3xima revoluci\u00f3n industrial<\/em>, <sup class='footnote'><a href='https:\/\/correspondenciadeprensa.com\/?p=32277#fn-32277-1' id='fnref-32277-1' onclick='return fdfootnote_show(32277)'>1<\/a><\/sup> publicado en 1999). Su discurso es una apelaci\u00f3n a la magia de la innovaci\u00f3n y la tecnolog\u00eda. Autodenominados <em>tecnoptimistas<\/em>, como el columnista del <em>Financial Times <\/em>Martin Sandbu, son defensores entusiastas de pol\u00edticas clim\u00e1ticas basadas en el mercado (como los impuestos al carbono y los esquemas de permisos negociables), las \u00abeconom\u00edas de innovaci\u00f3n\u00bb y las promesas de \u00abcero neto\u00bb: compromisos empresariales y gubernamentales con proyectos de gran escala, que se supone que nos permitir\u00edan seguir con nuestras actividades b\u00e1sicamente sin cambios, mientras compensamos nuestras emisiones con la captura y el almacenamiento de carbono, la plantaci\u00f3n de \u00e1rboles y otros programas de secuestro de CO2.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-justify has-text-color wp-block-paragraph\" style=\"color:#060000\">Este es tambi\u00e9n el mensaje que escuchamos de los impulsores del European Green Deal (Pacto Verde Europeo) y de los empresarios de energ\u00edas renovables. Una vez que consigamos el tipo correcto de crecimiento \u2013un \u00abcrecimiento sano\u00bb desacoplado del s\u00f3rdido historial ambiental del viejo capitalismo\u2013, no tendremos que preocuparnos de que haya demasiado crecimiento. De hecho, deber\u00edamos celebrarlo como el camino hacia un capitalismo m\u00e1s inclusivo y como el medio con el que pagaremos la inminente transici\u00f3n a un mundo de alta tecnolog\u00eda y bajo carbono. \u00abS\u00ed\u00bb, dice Stoknes, exdiputado por los verdes en el Parlamento noruego y con formaci\u00f3n en psicolog\u00eda, adem\u00e1s de en econom\u00eda, \u00abla versi\u00f3n actual del capitalismo puede estar causando estragos, pero no es que el capitalismo est\u00e9 roto\u00bb. De hecho, \u00abnegar a la psique humana su deseo subconsciente de crecimiento\u00bb ser\u00eda desastroso, afirma. <sup class='footnote'><a href='https:\/\/correspondenciadeprensa.com\/?p=32277#fn-32277-2' id='fnref-32277-2' onclick='return fdfootnote_show(32277)'>2<\/a><\/sup><\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-justify has-text-color wp-block-paragraph\" style=\"color:#060000\">Hay un realismo duro detr\u00e1s de algunas de estas esperanzas de desacoplamiento: el capitalismo impulsado por el crecimiento es lo que hay, no parece que vaya a desaparecer pronto, crucemos los dedos y trabajemos con lo que tenemos. Uno tiene la sensaci\u00f3n de que aqu\u00ed es donde ha ido a parar Carney, hoy enviado especial de la ONU para acci\u00f3n clim\u00e1tica y finanzas. Ha reunido pr\u00e1cticamente todas las instituciones financieras importantes del mundo (con activos totales que suman unos 130 billones de d\u00f3lares) para formar la Alianza Financiera de Glasgow para el Cero Neto, con el fin de movilizar recursos del sector privado en pos de una <em>transici\u00f3n global<\/em> hacia el cero neto en 2050. Lo cierto es que la iniciativa parece impulsada m\u00e1s por la desesperaci\u00f3n que por la esperanza. Lo mismo podr\u00eda decirse de la exhortaci\u00f3n de Mazzucato a \u00abhacer un capitalismo diferente\u00bb. Es como si el tiempo fuera tan corto y la naturaleza humana tan r\u00edgida que no tuvi\u00e9ramos otra opci\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-justify has-text-color wp-block-paragraph\" style=\"color:#060000\">Los realistas tienden a querer m\u00e1s participaci\u00f3n del Estado de lo que quisieran los emprendedores verdes, precisamente porque no conf\u00edan en la mano invisible para lograr lo necesario: un escape de mercado frente al desastre ambiental. A veces, a esta posici\u00f3n se la presenta como si estuviera por encima de lo pol\u00edtico: independientemente de lo que uno sienta sobre el crecimiento o las alternativas a \u00e9l, la improbabilidad de que podamos frenar el tren capitalista a tiempo obliga a desplegar medidas de emergencia como la \u00abmovilizaci\u00f3n nacional\u00bb \u2013an\u00e1loga a la econom\u00eda planificada de la Segunda Guerra Mundial\u2013 o intervenciones planetarias, como la gesti\u00f3n de la radiaci\u00f3n solar atmosf\u00e9rica.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-color wp-block-paragraph\" style=\"color:#060000\"><strong>Los decrecentistas<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-justify has-text-color wp-block-paragraph\" style=\"color:#060000\"><em>Decrecimiento<\/em> es el t\u00e9rmino hoy en boga para aquellos que argumentan que esa promesa del crecimiento verde es, en el mejor de los casos, una distracci\u00f3n y, en el peor, un anest\u00e9sico c\u00ednicamente administrado [N. del E.: para una primera aproximaci\u00f3n al decrecimiento desde una perspectiva latinoamericana, v\u00e9ase \u00abHay una ceguera que sigue atravesando el imaginario de nuestras elites\u00bb, Brecha, 28-10-22]. En<em> Menos es m\u00e1s: c\u00f3mo el decrecimiento salvar\u00e1 al mundo,<\/em> <sup class='footnote'><a href='https:\/\/correspondenciadeprensa.com\/?p=32277#fn-32277-3' id='fnref-32277-3' onclick='return fdfootnote_show(32277)'>3<\/a><\/sup> probablemente el manifiesto decrecentista anglosaj\u00f3n m\u00e1s conocido de estos \u00faltimos a\u00f1os, el antrop\u00f3logo econ\u00f3mico Jason Hickel ofrece una respuesta tard\u00eda a Rostow: \u00abEl inter\u00e9s compuesto es incompatible con el mantenimiento de la vida en un planeta viviente regido por equilibrios delicados\u00bb. No podemos recurrir a un mayor crecimiento para librarnos de nuestro problema: a fin de cuentas, crecimiento es crecimiento. Al decir de Tim Jackson en <em>Poscrecimiento: la vida despu\u00e9s del capitalismo<\/em>, <sup class='footnote'><a href='https:\/\/correspondenciadeprensa.com\/?p=32277#fn-32277-4' id='fnref-32277-4' onclick='return fdfootnote_show(32277)'>4<\/a><\/sup> \u00abcrecer significa un mayor ritmo y caudal de producci\u00f3n\u00bb, un mayor flujo, en t\u00e9rminos absolutos, de energ\u00eda y materiales en el proceso productivo. \u00abEso significa m\u00e1s impacto. M\u00e1s impacto significa menos planeta. El crecimiento sin fin, verde o no, solo puede terminar llev\u00e1ndonos a ning\u00fan crecimiento en absoluto. No hay crecimiento en un planeta muerto\u00bb, apunta este economista y profesor brit\u00e1nico de desarrollo sustentable en la Universidad de Surrey. La mitolog\u00eda del desacoplamiento es, para \u00e9l, una \u00abforma de negaci\u00f3n\u00bb.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-justify has-text-color wp-block-paragraph\" style=\"color:#060000\">Los partidarios del decrecimiento piden, en cambio, una contracci\u00f3n econ\u00f3mica intencional y controlada, bajo una premisa sencilla: el crecimiento econ\u00f3mico est\u00e1 destruyendo la vida en la Tierra. En la medida en que el tipo de crecimiento medido por el PBI ha implicado hist\u00f3ricamente un aumento en el consumo de materiales y energ\u00eda en un planeta finito, el argumento es incontrovertible. Pero, como reconocen los decrecentistas, bajarle de golpe la persiana a una econom\u00eda global ecol\u00f3gicamente desastrosa podr\u00eda resultar socialmente desastroso, y los efectos ser\u00edan peores para los m\u00e1s pobres. Es por eso que los modelos de decrecimiento nunca son solo cuesti\u00f3n de frenar y poner marcha atr\u00e1s, sino que combinan reducci\u00f3n intencional con redistribuci\u00f3n global. Dado que \u00abes probable que la reducci\u00f3n del caudal de producci\u00f3n conduzca a una reducci\u00f3n en la tasa de crecimiento del PBI o, incluso, a una disminuci\u00f3n del propio PBI\u00bb, como dice Hickel, \u00abdebemos estar preparados para gestionar ese resultado de una manera segura y justa. Esto es lo que se propone hacer el decrecimiento\u00bb.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-justify has-text-color wp-block-paragraph\" style=\"color:#060000\">Los impulsores del crecimiento verde tienen una respuesta predecible. Para Stoknes, \u00abla verdadera discusi\u00f3n no es crecimiento o decrecimiento. No es \u201cel capitalismo o el clima\u201d. No es el dinero versus tu alma. La discusi\u00f3n aqu\u00ed no es sobre encontrarle una alternativa al capitalismo\u00bb. M\u00e1s bien, \u00abse trata de redise\u00f1ar lo que hoy tenemos para que no haga trizas nuestro hogar terrenal\u00bb. Pero, seg\u00fan cualquier est\u00e1ndar razonable de argumentaci\u00f3n, la carga de la prueba no deber\u00eda recaer sobre los decrecentistas, sino en quienes se aferran al crecimiento. El crecimiento econ\u00f3mico ha llevado al sistema planetario a sus l\u00edmites, o incluso m\u00e1s all\u00e1, y la historia de la humanidad no ofrece nada que sugiera que el crecimiento continuo sea compatible con la necesaria reorientaci\u00f3n de la econom\u00eda global, una reorientaci\u00f3n que la ideolog\u00eda del crecimiento hasta ahora ha obstaculizado y, a menudo, ha socavado activamente. Hasta que los <em>crecentistas <\/em>verdes puedan presentar algo, lo que sea, que demuestre que su fe ha contribuido a un cambio estructural significativo \u2013no solo bolsas de supermercado compostables o cargadores para autos el\u00e9ctricos afuera del shopping, sino un cambio abarcativo en la econom\u00eda global\u2013 ser\u00e1n ellos los que tendr\u00e1n que ofrecer pruebas de la efectividad de su propuesta, no sus cr\u00edticos.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-justify has-text-color wp-block-paragraph\" style=\"color:#060000\">Dicho esto, los decrecentistas, por supuesto, tambi\u00e9n tienen preguntas que responder, por ejemplo: \u00bfc\u00f3mo se supone que funciona el decrecimiento? Entre las propuestas m\u00e1s comunes, suelen aparecer: una transici\u00f3n radical hacia el transporte p\u00fablico y el no motorizado, institucionalizar la compra de productos de segunda mano en lugar de productos nuevos, la adopci\u00f3n masiva de dietas vegetarianas y veganas, y de m\u00e9todos agroecol\u00f3gicos, mejorar la eficiencia y reducir el uso de energ\u00eda en los edificios ya existentes. Todo eso, en verdad, har\u00eda una gran diferencia. Pero \u00bfc\u00f3mo se implementar\u00edan las pol\u00edticas necesarias lo suficientemente r\u00e1pido y en una escala lo suficientemente grande? De hecho, es una pregunta viva si son las <em>pol\u00edticas p\u00fablicas<\/em> \u2013al menos en la forma en que el t\u00e9rmino es usado en las democracias modernas, burocr\u00e1ticas y liberales\u2013 la herramienta adecuada para los cambios radicales necesarios: el paso a una dieta basada en plantas, para tomar solo un ejemplo. Por no hablar de los cambios institucionales m\u00e1s radicales que los decrecentistas como Giorgos Kallis, Susan Paulson, Giacomo D\u2019Alisa y Federico Demaria piden en <em>A favor del decrecimiento<\/em>: <sup class='footnote'><a href='https:\/\/correspondenciadeprensa.com\/?p=32277#fn-32277-5' id='fnref-32277-5' onclick='return fdfootnote_show(32277)'>5<\/a><\/sup> limitar el alcance de las relaciones de propiedad privada y revivir pr\u00e1cticas comunales, o distribuir tecnolog\u00edas y apoyo financiero como forma de reparaci\u00f3n por los legados del colonialismo en el Sur global. \u00bfPodemos imaginar \u00abpol\u00edticas p\u00fablicas\u00bb que generen transformaciones a esta escala del orden pol\u00edtico-econ\u00f3mico mundial? Esto incluso antes de considerar la cuesti\u00f3n de qui\u00e9n o qu\u00e9 organismo tiene el poder pol\u00edtico para hacer que todo eso suceda.<\/p>\n\n\n<div class=\"wp-block-image\">\n<figure class=\"aligncenter size-full is-resized\"><img data-recalc-dims=\"1\" loading=\"lazy\" decoding=\"async\" data-attachment-id=\"32288\" data-permalink=\"https:\/\/correspondenciadeprensa.com\/?attachment_id=32288\" data-orig-file=\"https:\/\/i0.wp.com\/correspondenciadeprensa.com\/wp-content\/uploads\/2023\/01\/Debates2301-II.jpg?fit=828%2C479&amp;ssl=1\" data-orig-size=\"828,479\" data-comments-opened=\"0\" data-image-title=\"Debates2301-II\" data-image-description=\"\" data-image-caption=\"\" data-large-file=\"https:\/\/i0.wp.com\/correspondenciadeprensa.com\/wp-content\/uploads\/2023\/01\/Debates2301-II.jpg?fit=656%2C379&amp;ssl=1\" src=\"https:\/\/i0.wp.com\/correspondenciadeprensa.com\/wp-content\/uploads\/2023\/01\/Debates2301-II.jpg?resize=656%2C379&#038;ssl=1\" alt=\"\" class=\"wp-image-32288\" width=\"656\" height=\"379\" srcset=\"https:\/\/i0.wp.com\/correspondenciadeprensa.com\/wp-content\/uploads\/2023\/01\/Debates2301-II.jpg?w=828&amp;ssl=1 828w, https:\/\/i0.wp.com\/correspondenciadeprensa.com\/wp-content\/uploads\/2023\/01\/Debates2301-II.jpg?resize=300%2C174&amp;ssl=1 300w, https:\/\/i0.wp.com\/correspondenciadeprensa.com\/wp-content\/uploads\/2023\/01\/Debates2301-II.jpg?resize=768%2C444&amp;ssl=1 768w\" sizes=\"auto, (max-width: 656px) 100vw, 656px\" \/><figcaption class=\"wp-element-caption\">F\u00e1brica automotriz, en Puebla, M\u00e9xico. Foto: UNSPLASH, CARLOS ARANDA<\/figcaption><\/figure>\n<\/div>\n\n\n<p class=\"has-text-color wp-block-paragraph\" style=\"color:#060000\"><strong>La funci\u00f3n de reducci\u00f3n<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-justify has-text-color wp-block-paragraph\" style=\"color:#060000\">Uno de los componentes b\u00e1sicos de la econom\u00eda moderna es la funci\u00f3n de producci\u00f3n, una proposici\u00f3n simplificada sobre el funcionamiento de los engranajes de la econom\u00eda. Establece la forma en que los insumos clave \u2013los factores de producci\u00f3n, como el capital y el trabajo (ya hace mucho que se prescindi\u00f3 de las materias primas y la tierra)\u2013 se combinan para generar lo producido por una econom\u00eda. Dado que cualquier colecci\u00f3n dada de insumos puede usarse para una amplia variedad de prop\u00f3sitos, casi siempre se asume que los detalles espec\u00edficos son una funci\u00f3n de la tecnolog\u00eda y las instituciones: las contribuciones relativas del capital y la mano de obra a la producci\u00f3n representan soluciones racionales a problemas t\u00e9cnicos planteados por las restricciones presupuestarias, las fuerzas del mercado, el desarrollo tecnol\u00f3gico, etc\u00e9tera.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-justify has-text-color wp-block-paragraph\" style=\"color:#060000\">En los libros de texto, la funci\u00f3n de producci\u00f3n es generalmente Q = f (K, L), lo que meramente significa que la cantidad de producci\u00f3n (Q) es el resultado de mezclar capital (K) y trabajo(L) seg\u00fan un proceso de producci\u00f3n representado por una secuencia de operaciones (f). (En la pr\u00e1ctica, la funci\u00f3n puede llegar a ser bastante elaborada.) El crecimiento econ\u00f3mico, aqu\u00ed representado por un incremento de Q, generalmente se entiende como determinado por un aumento en la productividad en la combinaci\u00f3n de K y L. Esa es la \u00fanica forma de lograr que aumente el PBI per c\u00e1pita (de lo contrario, Q se incrementa solo porque K y L aumentan de forma independiente, no porque los estemos combinando de manera m\u00e1s productiva).<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-justify has-text-color wp-block-paragraph\" style=\"color:#060000\">La analog\u00eda es un poco tosca, pero defender el decrecimiento es algo as\u00ed como proponer una funci\u00f3n de reducci\u00f3n. Si una funci\u00f3n de producci\u00f3n describe la combinaci\u00f3n intencional de recursos para aumentar la producci\u00f3n, una funci\u00f3n de reducci\u00f3n describe c\u00f3mo podemos usar el capital y la mano de obra intencionalmente para disminuir la producci\u00f3n, para reducir y ralentizar nuestras econom\u00edas de forma cuidadosa y justa. La tarea es retroceder frente a los precipicios que la producci\u00f3n orientada al crecimiento ignora o no comprende, hacer lo que podamos para deshacer el da\u00f1o ya hecho y reconstruir las relaciones econ\u00f3micas entre nosotros y con el mundo no humano.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-justify has-text-color wp-block-paragraph\" style=\"color:#060000\">La funci\u00f3n de reducci\u00f3n, si alguna vez pudi\u00e9ramos encontrarla, describir\u00eda un conjunto extraordinariamente \u00fatil y esperanzador de relaciones (im)productivas. Pero \u00bfqui\u00e9n la dise\u00f1ar\u00e1 y qui\u00e9n implementar\u00e1 los planes que a partir de ella se elaboren? Los economistas del <em>mainstream <\/em>tienden a presentar la funci\u00f3n de producci\u00f3n como una cuesti\u00f3n t\u00e9cnica: c\u00f3mo usar el capital y el trabajo de la forma m\u00e1s eficiente, para obtener la m\u00e1xima Q a partir de una combinaci\u00f3n K-L. Pero, en realidad, las principales determinantes de la funci\u00f3n de producci\u00f3n son pol\u00edticas, antes que t\u00e9cnicas. Son las relaciones de poder las que dan forma al proceso de producci\u00f3n del mundo real, en todos los niveles: desde el hogar hasta la econom\u00eda global. En los esquemas abstractos de los libros de texto de primer a\u00f1o, los procesos de producci\u00f3n se ensamblan a s\u00ed mismos, pero, m\u00e1s all\u00e1 de ese mundo imaginario donde el capital y el trabajo cooperan para realizar un sue\u00f1o compartido, la condici\u00f3n previa para toda producci\u00f3n es el poder, que permite disponer de los insumos y determinar sus cantidades relativas y calidades necesarias.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-justify has-text-color wp-block-paragraph\" style=\"color:#060000\">En otras palabras, la funci\u00f3n de producci\u00f3n parece identificar dos agentes, que combinan sus energ\u00edas para los fines de la producci\u00f3n, pero, en realidad, hay un solo agente con el poder de decidir: el capital. Esto no es una novedad para los economistas. En la funci\u00f3n de producci\u00f3n est\u00e1ndar, cualesquiera que sean las restricciones t\u00e9cnicas, el trabajo es un insumo como cualquier otro y el capital lo determina. El trabajo no elige cu\u00e1nto L destinar a tal o cual proceso o sector, ni puede decidir juntarse con el capital y negociar. Como dijo en 1890 Alfred Marshall, el padrino de la econom\u00eda moderna, son los \u00abhombres de negocios\u00bb quienes \u00abre\u00fanen el capital y el trabajo necesario para producir; organizan o \u201cdise\u00f1an\u201d el plan general y supervisan sus detalles menores\u00bb. Todo se basa en el supuesto de que el capital decide y el trabajo hace lo que le ordenan.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-justify has-text-color wp-block-paragraph\" style=\"color:#060000\">En contraste con las funciones de producci\u00f3n ortodoxas, en las que lo pol\u00edtico es oscurecido por una fachada de racionalidad objetiva, en una funci\u00f3n de reducci\u00f3n lo pol\u00edtico ser\u00eda, idealmente, mucho m\u00e1s expl\u00edcito. Pr\u00e1cticamente todos los defensores del decrecimiento enfatizan la terrible injusticia del sistema actual, as\u00ed como la base democr\u00e1tica del proyecto de decrecimiento, y la equidad y transparencia que este promete. Hickel habla en nombre de todo el movimiento cuando se\u00f1ala que, \u00absi nuestra lucha por una econom\u00eda m\u00e1s ecol\u00f3gica tiene \u00e9xito, debemos buscar expandir la democracia donde sea posible\u00bb: a instituciones internacionales como el FMI, a la banca central, la gobernanza empresarial, la gesti\u00f3n de los recursos comunes, los medios de comunicaci\u00f3n y el sistema de financiamiento electoral.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-color wp-block-paragraph\" style=\"color:#060000\"><strong>\u00bfC\u00f3mo decrecer?<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-justify has-text-color wp-block-paragraph\" style=\"color:#060000\">Sin embargo, incluso para quienes est\u00e1n de acuerdo en que la b\u00fasqueda del crecimiento perpetuo es desastrosa como premisa sobre la que construir nuestro futuro colectivo, es dif\u00edcil dejar de lado la preocupaci\u00f3n de que el decrecimiento terminar\u00e1 siendo un proceso de arriba hacia abajo, impulsado por una elite. \u00bfC\u00f3mo darle la vuelta al tren de carga de la econom\u00eda global? No se puede simplemente apagar la locomotora y dejar que cada vag\u00f3n se organice por s\u00ed solo. El plan del decrecimiento es una reducci\u00f3n de tama\u00f1o de la econom\u00eda global, conseguida no a trav\u00e9s de la austeridad o de una recesi\u00f3n voluntaria, sino, se nos dice, a trav\u00e9s de una planificaci\u00f3n cuidadosa, con un \u00e9nfasis particular en la reducci\u00f3n del consumo extraordinario del Norte global, a trav\u00e9s de la reestructuraci\u00f3n econ\u00f3mica y la redistribuci\u00f3n internacional.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-justify has-text-color wp-block-paragraph\" style=\"color:#060000\">Cualquier plan de este tipo debe contemplar un programa mundial r\u00e1pido y altamente coordinado de desmantelamiento. Nuestro actual r\u00e9gimen orientado al crecimiento ha puesto la mayor parte del poder y los recursos en muy pocas manos, pero eso no significa que liberarnos de la \u00abtiran\u00eda del crecimiento\u00bb implique necesariamente una redemocratizaci\u00f3n, y es dif\u00edcil imaginar que una tarea de esta escala pueda ser abordada \u00fanicamente por liderazgos locales. \u00bfC\u00f3mo ser\u00e1 coordinada y por qui\u00e9n?<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-justify has-text-color wp-block-paragraph\" style=\"color:#060000\">Dependiendo de con qui\u00e9n hables, las respuestas pueden ir por cualquier lado: desde la autorreflexi\u00f3n meditativa hasta la revoluci\u00f3n social. En sus variaciones m\u00e1s metaf\u00edsicas, el decrecimiento tiene un desafortunado dejo a autoayuda; en <em>Explorando el decrecimiento: una gu\u00eda cr\u00edtica<\/em>, <sup class='footnote'><a href='https:\/\/correspondenciadeprensa.com\/?p=32277#fn-32277-6' id='fnref-32277-6' onclick='return fdfootnote_show(32277)'>6<\/a><\/sup> el ingeniero franc\u00e9s Vincent Liegey y la investigadora en urbanismo de la Universidad de Melbourne Anitra Nelson nos dicen que la \u00abfilosof\u00eda profunda\u00bb del decrecimiento puede \u00abdescolonizar nuestros imaginarios crecentistas\u00bb, mientras que Jackson nos insta a descubrir su \u00abfluir virtuoso\u00bb. Hay una fijaci\u00f3n, en esta versi\u00f3n del debate, con la segunda ley de la termodin\u00e1mica, seg\u00fan la cual la entrop\u00eda o desorden de un sistema f\u00edsico y su entorno tiene necesariamente que aumentar con el tiempo. (\u00abUna biblioteca que no est\u00e1 ordenada se desordena\u00bb, al decir del escritor Georges Perec.) En palabras de Jackson, \u00abel estado m\u00e1s probable del mundo es el caos\u00bb, un sentimiento que sustenta mucho de lo que se afirma acerca de la capacidad del decrecimiento para restaurar el \u00abequilibrio\u00bb en la relaci\u00f3n humana con el mundo no humano.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-justify has-text-color wp-block-paragraph\" style=\"color:#060000\">Al igual que muchos an\u00e1lisis de tipo <em>new age<\/em> sobre los problemas globales, esta versi\u00f3n del decrecimiento enfatiza lo bueno del mundo que tenemos y sugiere que a trav\u00e9s de actos de voluntarismo virtuoso se puede reinventar ese mundo. (Quiz\u00e1s esta es la raz\u00f3n por la que Jackson elige el t\u00e9rmino <em>poscrecimiento<\/em> en lugar de decrecimiento: pos- es agn\u00f3stico sobre lo que viene despu\u00e9s, pero retiene la sospecha de que ser\u00e1 algo mejor.) Es dif\u00edcil decir si este tipo de enfoque es una ayuda o un obst\u00e1culo. El \u00e9nfasis en el crecimiento personal, los diagramas de \u00abtensiones en la psique humana\u00bb y la reflexi\u00f3n sobre nuestros \u00abvalores\u00bb ciertamente combinan con el individualismo de nuestra \u00e9poca. En principio, no hay raz\u00f3n para que este enfoque individualizado sea incompatible con un cambio social y pol\u00edtico m\u00e1s amplio, incluso uno revolucionario.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-justify has-text-color wp-block-paragraph\" style=\"color:#060000\">Pero la insistencia de Hickel en que \u00abel decrecimiento es parte de un movimiento ecosocialista m\u00e1s amplio\u00bb no cuenta con apoyo un\u00e1nime. Si bien todos los decrecentistas rechazan la afirmaci\u00f3n de que su propuesta sea simplemente un rebobinado hist\u00f3rico \u2013una nost\u00e1lgica marcha atr\u00e1s a un capitalismo de posguerra supuestamente m\u00e1s amable\u2013, es dif\u00edcil no detectar un poco de eso en el libro de Jackson, que comienza con una larga eleg\u00eda a Robert F. Kennedy, demuestra poca simpat\u00eda hacia una eventual alternativa socialista y se apoya fuertemente en el liberalismo cr\u00edtico de Hannah Arendt (ciertamente, no una socialista). Para Hickel, sin embargo, la tradici\u00f3n del socialismo democr\u00e1tico (redistribuci\u00f3n radical, propiedad p\u00fablica, desmercantilizaci\u00f3n y descolonizaci\u00f3n) proporciona, al menos, una respuesta provisoria a las cuestiones de poder y coordinaci\u00f3n que Jackson, por lo general, evita.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-color wp-block-paragraph\" style=\"color:#060000\"><strong>Decrecimiento, elites y democracia<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-justify has-text-color wp-block-paragraph\" style=\"color:#060000\">En su <em>Sexto informe de evaluaci\u00f3n<\/em> (Grupo de Trabajo II), publicado en febrero, el Panel Intergubernamental sobre el Cambio Clim\u00e1tico (IPCC, por sus siglas en ingl\u00e9s) consider\u00f3 el an\u00e1lisis decrecentista por primera vez: \u00abVincular el desarrollo a los modelos pasados y actuales de crecimiento econ\u00f3mico crea desaf\u00edos significativos para un desarrollo resiliente al clima, ya que implica que los mismos procesos que han contribuido a los desaf\u00edos clim\u00e1ticos actuales \u2013incluido el crecimiento econ\u00f3mico, y el uso de recursos y reg\u00edmenes energ\u00e9ticos de los que este depende\u2013 son adoptados como el camino para mejorar el bienestar humano\u00bb. Puede que el t\u00e9rmino <em>decrecimiento<\/em> a\u00fan no aparezca en el <em>Resumen para responsables de pol\u00edticas<\/em>, publicado por el IPCC \u2013notoriamente diluido en su proceso de aprobaci\u00f3n a manos de los gobiernos parte [v\u00e9ase \u00abPa\u00f1os fr\u00edos\u00bb, Brecha, 12-IV-22]\u2013, pero es claro que se est\u00e1 produciendo un cambio en la gama de ideas que circulan en los pasillos de las instituciones poderosas, y no solo en el IPCC. \u00bfEsto evidencia la difusi\u00f3n de una sensibilidad decrecentista? \u00bfO es una prueba de lo que algunos cr\u00edticos socialistas del decrecimiento vienen diciendo desde hace tiempo: que el decrecimiento es un programa elitista impulsado por una ansiedad clasemediera ante el exceso de consumo?<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-justify has-text-color wp-block-paragraph\" style=\"color:#060000\">En ese sentido, existe el peligro de que el decrecimiento quede atrapado, a pesar de las intenciones de sus defensores, en los surcos pol\u00edticos trazados por los debates sobre el desarrollo a mediados del siglo XX. Economistas como Rostow y Kuznets ayudaron a dar forma a estos debates. Como coment\u00e9 previamente, se les acus\u00f3 de confundir crecimiento con desarrollo, pero esa cr\u00edtica es demasiado simple. Al decir del economista austr\u00edaco Joseph Schumpeter en 1934, el desarrollo, a diferencia del \u00abmero crecimiento\u00bb, \u00abes ese tipo de transformaciones que surgen del propio sistema, que desplazan en tal forma su punto de equilibrio que no puede alcanzarse el nuevo desde el antiguo por alteraciones infinitesimales. Agreguemos sucesivamente todas las diligencias que queramos, no formar\u00e1n nunca un ferrocarril\u00bb. El <em>desarrollo<\/em>, como el decrecimiento, nombraba un proceso mediante el cual la sociedad se convert\u00eda en algo diferente a lo que hab\u00eda sido, y en el proceso se volv\u00eda un modelo que otros proyectos pol\u00edticos pod\u00edan emular.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-justify has-text-color wp-block-paragraph\" style=\"color:#060000\">Pero presentar el decrecimiento como la versi\u00f3n del siglo XXI del desarrollo conlleva riesgos significativos. El desarrollo, aunque tuvo algunos momentos populares, fue impulsado en gran medida por elites nacionales y globales, y depend\u00eda del reclutamiento masivo para un programa, cuyos fines, y muchas veces sus medios, ya estaban determinados. Los decrecentistas tambi\u00e9n deber\u00edan evitar pensar en s\u00ed mismos como si hubieran identificado un im\u00e1n civilizatorio hacia el que se orientan todas las buenas pol\u00edticas. Puede que ese barco ya haya zarpado: muchos decrecentistas creen que est\u00e1n salvando la civilizaci\u00f3n humana (echemos un vistazo al subt\u00edtulo de Menos es m\u00e1s). En un momento hist\u00f3rico de tanta precariedad, su \u00abracionalidad\u00bb puede parecer el \u00fanico camino a seguir, y la pol\u00edtica puede aparecer como un obst\u00e1culo. El problema es que las misiones de rescate de este tipo casi siempre est\u00e1n impulsadas por una elite, precisamente porque una de las cosas que define a una elite es su autopercepci\u00f3n nunca cuestionada de que ella es la responsable por el futuro civilizatorio.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-justify has-text-color wp-block-paragraph\" style=\"color:#060000\">Sin embargo, a diferencia de muchos de sus predecesores tecnocr\u00e1ticos, algunos defensores del decrecimiento \u2013y, en este caso, estamos hablando en su mayor\u00eda de miembros de la elite del Norte global\u2013 reconocen este defecto. Es por eso que Hickel y otros est\u00e1n tan ansiosos por vincularlo a otras luchas (junto con colegas como Kallis y Paulson, Hickel describe con frecuencia el decrecimiento como \u00abuna demanda de descolonizaci\u00f3n\u00bb). Este sector est\u00e1 comprometido con un esfuerzo por transformar el decrecimiento en un movimiento popular, por construir una base pol\u00edtica de masas para un programa dise\u00f1ado, en su mayor parte, sin tener en cuenta la pol\u00edtica.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-justify has-text-color wp-block-paragraph\" style=\"color:#060000\">Los esfuerzos de este tipo tienden a ser batallas cuesta arriba. Se podr\u00eda decir que el movimiento ambientalista ha estado intentando algo as\u00ed durante el \u00faltimo medio siglo, y, aunque ha tenido \u00e9xitos significativos en diversos lugares, a\u00fan no se ha materializado una base de masas sostenida y diversa a nivel internacional. Los defensores m\u00e1s destacados del decrecimiento en el Norte global act\u00faan con demasiada frecuencia como si ya tuvieran las respuestas a todas las preguntas, incluso antes de que se hayan formulado. Kallis y sus coautores citan investigaciones que muestran que, en partes del Sur global, \u00abel t\u00e9rmino decrecimiento no resulta atractivo y no coincide con las demandas populares\u00bb. Eso no ha prevenido a los decrecentistas del Norte de presentarse como compa\u00f1eros del movimiento V\u00eda Campesina o de quienes mantienen los piquetes ind\u00edgenas en Standing Rock. Aunque afirman que estas alusiones son actos serios de solidaridad, lo cierto es que tales v\u00ednculos deben forjarse desde ambos lados. Eso puede requerir m\u00e1s pol\u00edtica, tal vez menos programa y mucha humildad.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-color wp-block-paragraph\" style=\"color:#060000\">(Publicado originalmente en <em><strong><a href=\"https:\/\/www.lrb.co.uk\/the-paper\/v44\/n16\/geoff-mann\/reversing-the-freight-train\">London Review of Books<\/a><\/strong><\/em>) <\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-color wp-block-paragraph\" style=\"color:#060000\"><strong><u>Notas<\/u><\/strong><\/p>\n\n\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Tanto el t\u00e9rmino decrecimiento como los llamados a una econom\u00eda m\u00e1s verde vienen cobrando fuerza en los \u00faltimos a\u00f1os, frente al impacto global de nuestra crisis civilizatoria. En el ambientalismo del Norte global, han aparecido dos campos diferenciados y casi antag\u00f3nicos en sus miradas sobre c\u00f3mo encarar estos desaf\u00edos.<\/p>\n","protected":false},"author":102520410,"featured_media":32285,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_coblocks_attr":"","_coblocks_dimensions":"","_coblocks_responsive_height":"","_coblocks_accordion_ie_support":"","advanced_seo_description":"","jetpack_seo_html_title":"","jetpack_seo_noindex":false,"jetpack_seo_schema_type":"","_jetpack_newsletter_access":"","_jetpack_dont_email_post_to_subs":false,"_jetpack_newsletter_tier_id":0,"_jetpack_memberships_contains_paywalled_content":false,"_wpcom_ai_launchpad_first_post":false,"_jetpack_feature_clip_id":0,"_jetpack_memberships_contains_paid_content":false,"footnotes":"","jetpack_post_was_ever_published":false},"categories":[2372,31683],"tags":[703605025,6992,703605448],"class_list":["post-32277","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-economia","category-medio-ambiente","tag-capitalismo","tag-debates","tag-ecologia","fallback-thumbnail"],"jetpack_likes_enabled":false,"jetpack_sharing_enabled":true,"jetpack_shortlink":"https:\/\/wp.me\/p7lt2C-8oB","amp_enabled":true,"jetpack_featured_media_url":"https:\/\/i0.wp.com\/correspondenciadeprensa.com\/wp-content\/uploads\/2023\/01\/Debates2301-I-1232314509-e1674234999154.jpg?fit=1020%2C509&ssl=1","_links":{"self":[{"href":"https:\/\/correspondenciadeprensa.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/32277","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/correspondenciadeprensa.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/correspondenciadeprensa.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/correspondenciadeprensa.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/102520410"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/correspondenciadeprensa.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=32277"}],"version-history":[{"count":10,"href":"https:\/\/correspondenciadeprensa.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/32277\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":32289,"href":"https:\/\/correspondenciadeprensa.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/32277\/revisions\/32289"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/correspondenciadeprensa.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/media\/32285"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/correspondenciadeprensa.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=32277"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/correspondenciadeprensa.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcategories&post=32277"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/correspondenciadeprensa.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Ftags&post=32277"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}