{"id":3215,"date":"2017-08-25T20:29:24","date_gmt":"2017-08-25T20:29:24","guid":{"rendered":"https:\/\/correspondenciadeprensa.com\/2017\/08\/25\/francia-argelia-hijos-del-olvido-el-tabu-de-los-harkis-argelinos\/"},"modified":"2017-08-25T20:29:24","modified_gmt":"2017-08-25T20:29:24","slug":"francia-argelia-hijos-del-olvido-el-tabu-de-los-harkis-argelinos","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/correspondenciadeprensa.com\/?p=3215","title":{"rendered":"Francia \/ Argelia &#8211; Hijos del olvido: el tab\u00fa de los harkis argelinos"},"content":{"rendered":"<p><b style=\"color:rgb(0,0,0);font-size:medium;text-align:justify;\"><span style=\"font-size:12pt;font-family:Arial, sans-serif;\">Francia\/Argelia<\/span><\/b><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\" style=\"color:rgb(0,0,0);font-family:sans-serif;font-size:medium;text-align:justify;\"><b><span style=\"font-size:12pt;font-family:Arial, sans-serif;\">El tab\u00fa de los&nbsp;<i>harkis<\/i>&nbsp;argelinos<\/span><\/b><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\" style=\"color:rgb(0,0,0);font-family:sans-serif;font-size:medium;text-align:justify;\"><b><span style=\"font-size:12pt;font-family:Arial, sans-serif;\">Hijos del olvido<\/span><\/b><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\" style=\"color:rgb(0,0,0);font-family:sans-serif;font-size:medium;text-align:justify;\"><b><span style=\"font-size:10pt;font-family:Arial, sans-serif;\">Dalila Kerchouche creci\u00f3 convencida de que era normal vivir separada del mundo por un alambrado y recogerse a las diez de la noche tras el toque de queda. Cuando ella naci\u00f3 en el campo de Bias, en el sudoeste de Francia, hac\u00eda 12 a\u00f1os que sus padres hab\u00edan huido de Argelia y viv\u00edan pr\u00e1cticamente en reclusi\u00f3n luego de haber pasado por otros cinco campos antes, todos ellos, se supon\u00eda, transitorios. Eran campesinos analfabetos que no hubieran salido nunca de la aldea de no haber sido por la guerra de independencia, una guerra cuya crueldad se pretend\u00eda disimular en Francia con el eufemismo de \u201clos acontecimientos\u201d de Argelia.<\/span><\/b><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\" style=\"color:rgb(0,0,0);font-family:sans-serif;font-size:medium;text-align:justify;\"><b><span style=\"font-size:10pt;font-family:Arial, sans-serif;\">Virginia Mart\u00ednez *<\/span><\/b><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\" style=\"color:rgb(0,0,0);font-family:sans-serif;font-size:medium;text-align:justify;\"><b><span style=\"font-size:10pt;font-family:Arial, sans-serif;\">Brecha, 18-8-2017<\/span><\/b><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\" style=\"color:rgb(0,0,0);font-family:sans-serif;font-size:medium;text-align:justify;\"><b><span style=\"font-size:10pt;font-family:Arial, sans-serif;\"><a href=\"http:\/\/brecha.com.uy\/\" target=\"_blank\">http:\/\/brecha.com.uy\/<\/a><\/span><\/b><span class=\"MsoHyperlink\"><span style=\"font-size:10pt;font-family:Arial, sans-serif;\"><\/span><\/span><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\" style=\"color:rgb(0,0,0);font-family:sans-serif;font-size:medium;text-align:justify;\"><span style=\"font-size:10pt;font-family:Arial, sans-serif;\">Muchos a\u00f1os despu\u00e9s, Dalila descubri\u00f3 que su padre era un<i>&nbsp;harki<\/i>, un renegado. Traidor en su pa\u00eds de origen y un paria en Francia, Kerchouche fue uno de los 200 mil argelinos musulmanes que combatieron al servicio del ej\u00e9rcito franc\u00e9s contra sus compatriotas en la guerra por la independencia de la colonia (1954-1962). Dalila se acostumbr\u00f3 a hablar \u00e1rabe en casa, franc\u00e9s fuera, y a callar cuando las amigas del liceo, orgullosas, contaban historias de sus padres, antiguos combatientes del Frente de Liberaci\u00f3n Nacional (FLN). El de ella era innombrable. En revancha, al volver a casa le reprochaba con violencia al padre su pasado. \u201c\u00c9l me miraba triste, sacud\u00eda la cabeza, sin replicar ni contradecirme\u201d, recuerda Dalila. Llena de rencor, fue alej\u00e1ndose de la familia: \u201cFranceses sin historia, amables hasta la exageraci\u00f3n, discretos hasta volverse invisibles, siempre prefirieron que los ventajearan en el supermercado antes que alzar la voz. Hicieron de todo para ser aceptados. Demasiado, incluso. Toda la vida vivieron con culpa, temiendo que los acusaran y por la m\u00e1s m\u00ednima falta los devolvieran a Argelia\u201d.<\/span><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\" style=\"color:rgb(0,0,0);font-family:sans-serif;font-size:medium;text-align:justify;\"><span style=\"font-size:10pt;font-family:Arial, sans-serif;\">Dalila fue la \u00fanica de los diez hijos del matrimonio que, aunque naci\u00f3 en el campo de Bias, hizo su vida fuera de \u00e9l. Por eso los hermanos mayores (uno de ellos se suicid\u00f3) siempre la consideraron una privilegiada que pod\u00eda permitirse la cr\u00edtica porque no hab\u00eda padecido la marginaci\u00f3n. Finalmente todos se abrieron camino como electricistas, contadores, funcionarios administrativos, inform\u00e1ticos, enfermeras. Dalila, en cambio, siempre distinta a los suyos (al menos eso cre\u00eda), eligi\u00f3 el periodismo. A\u00f1os despu\u00e9s, para conocer m\u00e1s del sufrimiento de sus padres y romper la frontera que la separaba de su gente, se intern\u00f3 en el pasado familiar. El resultado de ese trabajo de \u201charkeolog\u00eda\u201d, como lo llama, es el libro-testimonio&nbsp;<i>Mon p\u00e8re, ce harki (<\/i>\u00c9ditions du Seuil, 2003). La peripecia de Dalila y su familia tambi\u00e9n fue llevada al cine en el filme&nbsp;<i>Harki&nbsp;<\/i>(2009), de Alain Tasma, con la conocida actriz Leila Bekhtien en el papel protag\u00f3nico. Tres a\u00f1os m\u00e1s tarde, Dalila volvi\u00f3 sobre el tema con la novela Leila, relato sobre una adolescente en un campo. El a\u00f1o pasado public\u00f3 Espionnes, investigaci\u00f3n sobre la vida de las agentes de la Direcci\u00f3n General de Seguridad Exterior (Dgse) francesa.<\/span><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\" style=\"color:rgb(0,0,0);font-family:sans-serif;font-size:medium;text-align:justify;\"><b><span style=\"font-size:10pt;font-family:Arial, sans-serif;\">Enemigos de s\u00ed mismos<\/span><\/b><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\" style=\"color:rgb(0,0,0);font-family:sans-serif;font-size:medium;text-align:justify;\"><span style=\"font-size:10pt;font-family:Arial, sans-serif;\">Si todo pa\u00eds tiene sus silencios y toda guerra su tab\u00fa, la de Argelia fue el silencio de Francia y los<i>harkis&nbsp;<\/i>su principal tab\u00fa. Cuando Francia se retir\u00f3 de la colonia, m\u00e1s de 50 mil&nbsp;<i>harkis&nbsp;<\/i>y sus familias buscaron refugio en la antigua metr\u00f3polis, donde los internaron en campos que se parec\u00edan al que se clausur\u00f3 hace no mucho en Calais. Con el tiempo aquellos campos se transformaron en guetos, y los guetos en sitios permanentes de pobreza y exclusi\u00f3n.<\/span><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\" style=\"color:rgb(0,0,0);font-family:sans-serif;font-size:medium;text-align:justify;\"><span style=\"font-size:10pt;font-family:Arial, sans-serif;\">En la guerra Francia hab\u00eda enrolado a los argelinos con promesas econ\u00f3micas (aunque siempre les pagaron menos que a los franceses) y los hab\u00eda empleado en los trabajos sucios (informantes, fuerza de choque cuando entraban a una aldea, en los interrogatorios y la tortura). Cuando termin\u00f3 los abandon\u00f3 a su suerte. El general De Gaulle, que nunca hab\u00eda sido partidario de emplearlos en el conflicto, tampoco lo fue de darles protecci\u00f3n. El historiador Pierre Vidal Naquet, gran helenista pero sobre todo hombre comprometido con su tiempo, vio en ese abandono la continuidad de la vieja concepci\u00f3n racista y colonial francesa: \u201cLos resistentes argelinos tienen, sin duda, el derecho de despreciar a los<i>&nbsp;harkis<\/i>&nbsp;y de tenerlos por traidores, pero el gobierno franc\u00e9s no tiene ese derecho. Y, adem\u00e1s, es demasiado evidente que esos hombres, incluso aquellos que cometieron, bajo sus \u00f3rdenes, cr\u00edmenes, son tan v\u00edctimas como culpables. V\u00edctimas del orden colonial y del mito de la Argelia francesa en la que alguno de ellos pudo creer\u201d.<\/span><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\" style=\"color:rgb(0,0,0);font-family:sans-serif;font-size:medium;text-align:justify;\"><span style=\"font-size:10pt;font-family:Arial, sans-serif;\">La masacre de<i>&nbsp;harkis<\/i>&nbsp;comenz\u00f3 antes de la retirada francesa de Argelia. Se estima que m\u00e1s de 70 mil personas murieron en esos ajustes de cuentas que los franceses toleraron o disimularon. Voces amigas de la Argelia independiente se alzaron contra el asesinato de los&nbsp;<i>harkis<\/i>, como antes lo hab\u00edan hecho contra los cr\u00edmenes del Estado franc\u00e9s. El historiador Vidal-Naquet y el periodista Jean Lacouture denunciaron las torturas, las ejecuciones sumarias y los asesinatos en masa que inclu\u00edan a ni\u00f1os y mujeres. \u201cUn pueblo torturado, aun en las dif\u00edciles condiciones que atraviesa Argelia, tiene, m\u00e1s que ning\u00fan otro, el deber de proscribir la tortura\u201d, escribi\u00f3 Vidal-Naquet. Tambi\u00e9n abog\u00f3 para que su pa\u00eds los rescatara de la muerte: \u201cEs en Francia donde los antiguos&nbsp;<i>harkis&nbsp;<\/i>y sus familias pueden salvarse\u201d.<\/span><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\" style=\"color:rgb(0,0,0);font-family:sans-serif;font-size:medium;text-align:justify;\"><b><span style=\"font-size:10pt;font-family:Arial, sans-serif;\">Riversaltes<\/span><\/b><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\" style=\"color:rgb(0,0,0);font-family:sans-serif;font-size:medium;text-align:justify;\"><span style=\"font-size:10pt;font-family:Arial, sans-serif;\">Luego de los acuerdos de Evian, del 18 de marzo de 1962, la migraci\u00f3n de&nbsp;<i>harkis<\/i>&nbsp;se hizo masiva y desesperada. Francia comenz\u00f3 a recibirlos con desgano. Con seguridad ellos no imaginaban que el pa\u00eds por el que hab\u00edan peleado s\u00f3lo ten\u00eda para ofrecerles la internaci\u00f3n. A ese efecto, el Estado franc\u00e9s abri\u00f3 seis campos, que ser\u00edan \u2013en principio\u2013 de tr\u00e1nsito para concentrar a los reci\u00e9n llegados. Los principales fueron Saint Maurice l\u2019Ardoise, Bias y Riversaltes. Este \u00faltimo ten\u00eda una ignominiosa historia. Creado en 1938 para extranjeros indeseables (espa\u00f1oles y brigadistas internacionales que hab\u00edan cruzado la frontera espa\u00f1ola escapando de Franco), se pobl\u00f3 m\u00e1s tarde con jud\u00edos y gitanos en su \u00faltima escala antes de partir a los campos de exterminio.<\/span><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\" style=\"color:rgb(0,0,0);font-family:sans-serif;font-size:medium;text-align:justify;\"><span style=\"font-size:10pt;font-family:Arial, sans-serif;\">La familia de Dalila fue a parar a Riversaltes. El primer invierno lo pasaron durmiendo en el piso, sin muebles ni calefacci\u00f3n, muertos de fr\u00edo. La nieve blanqueaba los techos de las carpas, que desbordaban el campo. Todos los d\u00edas entraban cientos de argelinos. Llegaron a ser 5 mil adultos y 2 mil ni\u00f1os. Com\u00edan poco y mal. No hab\u00eda frutas, verduras, ni leche. Pronto aparecieron los primeros casos de tuberculosis y desnutrici\u00f3n. Viv\u00edan en un r\u00e9gimen carcelario, sometidos a trabajos forzados. El Ministerio de los Repatriados firm\u00f3 un acuerdo con la Oficina de Aguas y Bosques para emplear a los hombres como peones. Ese fue el primer trabajo del padre de Dalila. El convenio autorizaba a enviarlos a cualquier zona del pa\u00eds, donde se los necesitara. No pod\u00edan salir del campo, ni sab\u00edan hasta cu\u00e1ndo durar\u00eda el confinamiento. Tambi\u00e9n los emplearon como jornaleros de los&nbsp;<i>pieds-noirs (<\/i>franceses o europeos nacidos en Argelia), que ven\u00edan a buscarlos al port\u00f3n del campo y los cargaban en camiones para llevarlos a trabajar en sus propiedades. \u201cEn el fondo, nada hab\u00eda cambiado desde la Argelia colonial. Los&nbsp;<i>harkis<\/i>, que cre\u00edan haber ganado la igualdad ciudadana peleando por Francia, segu\u00edan siendo ind\u00edgenas\u201d, dice Dalila. Aunque te\u00f3ricamente ten\u00edan derecho a la asistencia social, el Estado les confiscaba el dinero para financiar el funcionamiento de los campos.<\/span><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\" style=\"color:rgb(0,0,0);font-family:sans-serif;font-size:medium;text-align:justify;\"><span style=\"font-size:10pt;font-family:Arial, sans-serif;\">Hacinados en una barraca en la que cada familia dispon\u00eda de un espacio definido por separadores de cart\u00f3n, a los Kerchouche por ser numerosos les tocaron poco m\u00e1s de diez metros cuadrados. La prensa, sin embargo, mostraba a Riversaltes como un lugar apacible donde los \u00e1rabes aprend\u00edan a vivir \u201ca la europea\u201d. All\u00ed naci\u00f3 la quinta hija del matrimonio, la primera francesa de la familia. La madre se impuso al consejo de la asistente social y la llam\u00f3 Kheira. \u201cP\u00f3ngale Marianne, como la rep\u00fablica\u201d, le hab\u00eda sugerido la funcionaria, segura de que eso le evitar\u00eda problemas en el futuro. A\u00f1os m\u00e1s tarde uno de los hermanos de Dalila recogi\u00f3 la sugerencia. Harto de que a pesar de tener oficio y trabajo estable lo rechazaran con cualquier excusa a la hora de concretar un contrato de alquiler s\u00f3lo porque se llamaba Abdelkader Kerchouche, decidi\u00f3 cambiarse el nombre. As\u00ed naci\u00f3 Paul Yann Ga\u00e9tan. \u201cCuarenta a\u00f1os de integraci\u00f3n para terminar en eso\u201d, apunta Dalila con amargura.<\/span><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\" style=\"color:rgb(0,0,0);font-family:sans-serif;font-size:medium;text-align:justify;\"><b><span style=\"font-size:10pt;font-family:Arial, sans-serif;\">Bias<\/span><\/b><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\" style=\"color:rgb(0,0,0);font-family:sans-serif;font-size:medium;text-align:justify;\"><span style=\"font-size:10pt;font-family:Arial, sans-serif;\">Los Kerchouche fueron enviados al campo de Mouans-Sartoux, donde los recibi\u00f3 un jefe que encarnaba la versi\u00f3n m\u00e1s brutal de la pol\u00edtica de asimilaci\u00f3n: explotaci\u00f3n y maltrato a los hombres y prohibici\u00f3n de practicar las tradiciones culturales a las mujeres. No pod\u00edan cubrirse la cabeza ni tatuarse las manos con<i>&nbsp;henna<\/i>, costumbres tan b\u00e1rbaras como comer cusc\u00fas. La mujer del jefe del campo contribu\u00eda a la tarea civilizatoria del marido dando clases obligatorias de catecismo a los ni\u00f1os. Sin embargo, la familia Kerchouche todav\u00eda no hab\u00eda visto lo peor.<\/span><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\" style=\"color:rgb(0,0,0);font-family:sans-serif;font-size:medium;text-align:justify;\"><span style=\"font-size:10pt;font-family:Arial, sans-serif;\">Lo peor se llamaba Bias, donde vivir\u00edan los siguientes seis a\u00f1os. Construido como una fortaleza militar, Bias hab\u00eda sido campo de concentraci\u00f3n de prisioneros alemanes en la Primera Guerra Mundial, de resistentes capturados por Vichy en la Segunda y de colaboradores del nazismo al fin de \u00e9sta.&nbsp;<i>Harkis&nbsp;<\/i>expulsados de otros campos, discapacitados, viudas y viejos, esa era la poblaci\u00f3n de Bias. No se pod\u00eda salir de la barraca despu\u00e9s de las diez de la noche, y por la ma\u00f1ana las mujeres y los ni\u00f1os ten\u00edan que reunirse en la plaza central del campo para saludar la bandera y entonar \u201cLa Marsellesa\u201d. Las privaciones llevaron a la familia a romper con un mandato arraigado entre los campesinos musulmanes: que las mujeres casadas se quedaran en casa. La madre de Dalila, como muchas otras de Bias, tuvo que emplearse como obrera.<\/span><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\" style=\"color:rgb(0,0,0);font-family:sans-serif;font-size:medium;text-align:justify;\"><span style=\"font-size:10pt;font-family:Arial, sans-serif;\">La salvaci\u00f3n de los Kerchouche lleg\u00f3 con un carrito de madera que el padre construy\u00f3 con tablas y ruedas de bicicleta para acoplar a una bicimoto comprada de segunda mano. Dice Dalila: \u201cEl carrito de mi padre fue nuestra fuente de recursos, nuestro medio de locomoci\u00f3n y el principio de nuestra autonom\u00eda\u201d. La madre se empe\u00f1\u00f3 en que el marido cargara a los ni\u00f1os en el carrito y los llevara a la biblioteca municipal a la que iban los ni\u00f1os franceses. Cuando por fin Ahmed y Aicha terminaron la escuela primaria, la mujer llor\u00f3 de alegr\u00eda como si hubieran obtenido el diploma de m\u00e9dico.<\/span><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\" style=\"color:rgb(0,0,0);font-family:sans-serif;font-size:medium;text-align:justify;\"><span style=\"font-size:10pt;font-family:Arial, sans-serif;\">Hacia 1970 Bias se hab\u00eda vuelto un antro. Conflictos con la administraci\u00f3n del campo, viviendas deterioradas, prostituci\u00f3n. Cuando los ni\u00f1os que hab\u00edan crecido all\u00ed llegaron a la adolescencia empezaron a dar problemas (la mitad de la poblaci\u00f3n ten\u00eda menos de 16 a\u00f1os). En respuesta, el jefe del campo promovi\u00f3 la creaci\u00f3n de unos llamados \u201ccentros educativos y disciplinarios\u201d adonde mandar a los d\u00edscolos. Uno de los centros lo dirig\u00eda la mujer del general Jacques Massu, conocido por haber practicado y defendido a viva voz la tortura en Argelia.<\/span><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\" style=\"color:rgb(0,0,0);font-family:sans-serif;font-size:medium;text-align:justify;\"><b><span style=\"font-size:10pt;font-family:Arial, sans-serif;\">Independencia<\/span><\/b><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\" style=\"color:rgb(0,0,0);font-family:sans-serif;font-size:medium;text-align:justify;\"><span style=\"font-size:10pt;font-family:Arial, sans-serif;\">La f\u00e1brica hizo mucho m\u00e1s por la europeizaci\u00f3n de la madre de Dalila que todos los consejos de la asistente social. Le dio cierta autonom\u00eda econ\u00f3mica y conciencia de su valor. Cuando naci\u00f3 Dalila hac\u00eda tiempo que los Kerchouche hab\u00edan renunciado a la autoridad del padre y la que mandaba era su mujer. Ella quer\u00eda irse del campo, para salvar a los hijos del centro disciplinario que les esperaba a la vuelta de la esquina y porque se daba cuenta de que lo aprendido en Bias s\u00f3lo los llevar\u00eda a la f\u00e1brica o al trabajo zafral. Se convenci\u00f3 despu\u00e9s de que a una de sus hijas hubo que internarla en un hospital psiqui\u00e1trico por una depresi\u00f3n prolongada. Volvi\u00f3 diciendo que vivir en el psiqui\u00e1trico era mucho mejor que vivir en Bias: all\u00e1 com\u00eda bien, los m\u00e9dicos se ocupaban de ella y hasta la hab\u00edan llevado a una kermese. Cuando pudieron, juntaron lo poco que ten\u00edan y se fueron.<\/span><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\" style=\"color:rgb(0,0,0);font-family:sans-serif;font-size:medium;text-align:justify;\"><span style=\"font-size:10pt;font-family:Arial, sans-serif;\">Mientras los Kerchouche empezaban a organizar su vida fuera, en los campos estallaron revueltas. En junio de 1975 se levant\u00f3 Saint Maurice l\u2019Ardoise, y en agosto, Bias. Hubo toma de rehenes, manifestaciones, huelgas de hambre y acciones armadas. Dos a\u00f1os m\u00e1s tarde el Estado franc\u00e9s cerr\u00f3 los campos, aunque Riversaltes continu\u00f3 operativo como centro de retenci\u00f3n de inmigrantes clandestinos hasta mediados de 2000. Los harkis fueron a vivir a los suburbios de las ciudades del interior del pa\u00eds o emigraron a la capital. La mayor\u00eda eran hijos de argelinos, nacidos en Francia, j\u00f3venes, desocupados o con trabajos precarios. Se concentraron en las viviendas sociales, las&nbsp;<i>habitations \u00e0 loyer m\u00f3der\u00e9<\/i>&nbsp;(Hlm), donde hasta el presente hay un alto n\u00famero de inmigrantes, sobre todo de origen argelino. A fines de la d\u00e9cada del 90 los descendientes de<i>&nbsp;harkis<\/i>&nbsp;llegaban a ser unas 800 mil personas.<\/span><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\" style=\"color:rgb(0,0,0);font-family:sans-serif;font-size:medium;text-align:justify;\"><b><span style=\"font-size:10pt;font-family:Arial, sans-serif;\">Un pasado que no cesa<\/span><\/b><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\" style=\"color:rgb(0,0,0);font-family:sans-serif;font-size:medium;text-align:justify;\"><span style=\"font-size:10pt;font-family:Arial, sans-serif;\">Cuando en julio de 2000 la Asamblea Nacional recibi\u00f3 al presidente argelino, Abdelaziz Buteflika, este proclam\u00f3 la necesidad de reconciliaci\u00f3n entre los dos pa\u00edses, pero fue categ\u00f3rico en la exclusi\u00f3n de los<i>&nbsp;harkis<\/i>: \u201cEs como si le pidieran a un franc\u00e9s de la resistencia que se d\u00e9 la mano con un colaborador\u201d, declar\u00f3. Del lado franc\u00e9s, reci\u00e9n en setiembre de 2016 el Estado reconoci\u00f3 su responsabilidad en el desinter\u00e9s por el destino de sus antiguos colaboradores. En un acto de homenaje a los&nbsp;<i>harkis<\/i>, el entonces presidente Fran\u00e7ois Hollande admiti\u00f3 que Francia los hab\u00eda abandonado: \u201cUstedes confiaban en Francia, lucharon por ella y no imaginaron que Francia pudiera abandonarlos. Eso fue, sin embargo, lo que sucedi\u00f3\u201d. El Partido Comunista rechaz\u00f3, por parcial y selectivo, el gesto de Hollande. El secretario nacional Pierre Laurent declar\u00f3: \u201cFrancia deber\u00eda tener un discurso global sobre el conjunto de las reparaciones que deben hacerse en relaci\u00f3n con esta situaci\u00f3n. (\u2026) sobre el hecho de haber llevado adelante esta guerra y dividido a los argelinos, de haber utilizado a una parte, los&nbsp;<i>harkis,&nbsp;<\/i>contra otra parte de la poblaci\u00f3n que quer\u00eda la independencia (\u2026). Todo eso dej\u00f3 huellas terribles. Sin hablar de los miles y miles de j\u00f3venes franceses que fueron enviados a hundirse en la guerra de Argelia\u201d.<\/span><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\" style=\"color:rgb(0,0,0);font-family:sans-serif;font-size:medium;text-align:justify;\"><span style=\"font-size:10pt;font-family:Arial, sans-serif;\">M\u00e1s recientemente el asunto estuvo en la campa\u00f1a electoral cuando Marine Le Pen, a quien se ha acusado de hacer un uso abusivo de la causa de los<i>&nbsp;harkis<\/i>, reivindic\u00f3 las bondades de la colonizaci\u00f3n francesa en Argelia y acus\u00f3 a Macron de haber tratado de criminales a los&nbsp;<i>harkis<\/i>. Macron se defendi\u00f3 alegando que la comparaci\u00f3n de la ocupaci\u00f3n francesa de Argelia con los cr\u00edmenes de lesa humanidad no significaba de ninguna manera que considerara criminales a los que hab\u00edan vivido esa situaci\u00f3n.<\/span><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\" style=\"color:rgb(0,0,0);font-family:sans-serif;font-size:medium;text-align:justify;\"><b><span style=\"font-size:10pt;font-family:Arial, sans-serif;\">* Nota de Correspondencia de Prensa:<\/span><\/b><span style=\"font-size:10pt;font-family:Arial, sans-serif;\">&nbsp;Virginia Mart\u00ednez, profesora de historia y productora de cine. Realiz\u00f3 los documentales, Las manos de la tierra, Memoria de mujeres, \u00c1cratas, por los cuales recibi\u00f3 premios nacionales e internacionales. Dirigi\u00f3 Televisi\u00f3n Nacional de Uruguay (TNU), canal estatal, durante el gobierno de Jos\u00e9 Mujica. Autora de varios libros de historia pol\u00edtica y social, entre ellos: Tiempos de dictadura 1973-1985. Hechos, voces, documentos. La represi\u00f3n y la resistencia d\u00eda a d\u00eda (Banda Oriental, 2005); El c\u00edrculo. Las vidas de Henry (Banda Oriental, 2009); \u201cSiglo de Mujeres\u201d (Banda Oriental, 2012).<\/span><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Eran campesinos analfabetos que no hubieran salido nunca de la aldea de no haber sido por la guerra de independencia, una guerra cuya crueldad se pretend\u00eda disimular en Francia con el eufemismo de \u201clos acontecimientos\u201d de Argelia&#8230;<\/p>\n","protected":false},"author":102520410,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"aside","meta":{"_coblocks_attr":"","_coblocks_dimensions":"","_coblocks_responsive_height":"","_coblocks_accordion_ie_support":"","advanced_seo_description":"","jetpack_seo_html_title":"","jetpack_seo_noindex":false,"_jetpack_newsletter_access":"","_jetpack_dont_email_post_to_subs":false,"_jetpack_newsletter_tier_id":0,"_jetpack_memberships_contains_paywalled_content":false,"_jetpack_feature_clip_id":0,"_jetpack_memberships_contains_paid_content":false,"footnotes":"","jetpack_post_was_ever_published":false},"categories":[25438],"tags":[],"class_list":["post-3215","post","type-post","status-publish","format-aside","hentry","category-francia","post_format-post-format-aside"],"jetpack_featured_media_url":"","jetpack_likes_enabled":false,"jetpack_sharing_enabled":true,"jetpack_shortlink":"https:\/\/wp.me\/p7lt2C-PR","amp_enabled":true,"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/correspondenciadeprensa.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/3215","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/correspondenciadeprensa.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/correspondenciadeprensa.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/correspondenciadeprensa.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/102520410"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/correspondenciadeprensa.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=3215"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/correspondenciadeprensa.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/3215\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/correspondenciadeprensa.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=3215"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/correspondenciadeprensa.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcategories&post=3215"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/correspondenciadeprensa.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Ftags&post=3215"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}