{"id":31394,"date":"2022-12-11T18:14:45","date_gmt":"2022-12-11T17:14:45","guid":{"rendered":"https:\/\/correspondenciadeprensa.com\/?p=31394"},"modified":"2022-12-11T18:14:45","modified_gmt":"2022-12-11T17:14:45","slug":"colombia-los-guardianes-de-la-sierra-nevada-jose-ignacio-de-alba","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/correspondenciadeprensa.com\/?p=31394","title":{"rendered":"Colombia &#8211; Los guardianes de la Sierra Nevada.  [Jos\u00e9 Ignacio De Alba]"},"content":{"rendered":"\n<p class=\"has-text-align-right wp-block-paragraph\" style=\"font-size:12px\">Fotos: Jos\u00e9 Ignacio De Alba<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-color wp-block-paragraph\" style=\"color:#070000\"><strong>La Sierra de Santa Marta, una de las regiones m\u00e1s biodiversas de Colombia, es resguardada por cuatro pueblos ind\u00edgenas que han logrado conservar su cultura y sus sitios sagrados a pesar de las amenazas que representan la coca, la miner\u00eda y el turismo<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-color wp-block-paragraph\" style=\"color:#070000\"><strong>Jos\u00e9 Ignacio De Alba, desde Sierra Nevada<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-color wp-block-paragraph\" style=\"color:#070000\"><strong><a href=\"https:\/\/piedepagina.mx\/\">Pie de P\u00e1gina<\/a>, 10-12-2022<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-color wp-block-paragraph\" style=\"color:#070000\"><strong><a href=\"https:\/\/correspondenciadeprensa.com\/\">Correspondencia de Prensa<\/a>, 11-12-2022<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-justify has-text-color wp-block-paragraph\" style=\"color:#070000\">La covid y una visita imprevista cambian el ritmo del viaje. Mi encuentro con el \u00fanico pa\u00eds de Sudam\u00e9rica que hab\u00eda conocido antes, es gustoso. En las tres ocasiones anteriores, siempre con poco tiempo, conoc\u00ed pueblos de Antioquia y Choc\u00f3 que le plantaron cara a la guerra con una ejemplar cultura de paz; en Medell\u00edn viv\u00ed el plebiscito sobre los Acuerdos de Paz, visit\u00e9 las comunas.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-justify has-text-color wp-block-paragraph\" style=\"color:#070000\">Ahora repaso Colombia m\u00e1s despacio, me doy oportunidad de conocer sus sitios hist\u00f3ricos, sus pueblos ind\u00edgenas, su apabullante diversidad biol\u00f3gica. Me quedo tres semanas en Magdalena, visitando pueblos de los que nadie habla, pero que son importantes para la historia de los pueblos vivos de todo el continente.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-center has-text-color wp-block-paragraph\" style=\"color:#070000\"><strong>31 de octubre de 2022<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-color wp-block-paragraph\" style=\"color:#070000\"><strong>D\u00eda 77<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-justify has-text-color wp-block-paragraph\" style=\"color:#070000\">La entrada a Colombia por Capurgan\u00e1 requiere paciencia tibetana. Llego un viernes por la tarde y la aduana permanecer\u00e1 as\u00ed hasta el domingo. Debo permanecer en Colombia en estatus de llegado, pero no recibido. La espera se prolonga en un pueblo con una combinaci\u00f3n extra\u00f1a: traficantes de drogas, migrantes y colombianos salseros. Cuando por fin llega el lunes, la oficina abre, pero no hay luz, as\u00ed que toca esperar. Cuando por fin la electricidad se restablece, la oficina ya est\u00e1 cerrada. Cuando abre y hay luz, el encargado de poner los sellos no est\u00e1.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-justify has-text-color wp-block-paragraph\" style=\"color:#070000\">En un momento del medio d\u00eda coinciden tres cosas, como un eclipse raro: la oficina abre, hay electricidad y el hombre que pone los sellos aparece en camiseta. Los extranjeros nos apelotonamos urgidos por obtener el deseado permiso para pasar. Me preparo para el interrogatorio, pero el oficial ya revestido con camisa oficial pone la marca sin preguntar, como disgustado porque hay luz y la oficina est\u00e1 abierta.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-center has-text-color wp-block-paragraph\" style=\"color:#070000\"><strong>1 de noviembre<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-color wp-block-paragraph\" style=\"color:#070000\"><strong>D\u00eda 78<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-justify has-text-color wp-block-paragraph\" style=\"color:#070000\">Ya oficialmente en Colombia tomo una lancha que me lleva a Necocl\u00ed y de ah\u00ed un par de autobuses hasta Cartagena de Indias. Llego por la noche y la ciudad no cabe en alborozo: est\u00e1 por celebrar su Independencia, as\u00ed que hay carnaval con semanas de anticipaci\u00f3n. Colombia es el pa\u00eds con m\u00e1s festividades en el mundo, despu\u00e9s de la India.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-justify has-text-color wp-block-paragraph\" style=\"color:#070000\">Duermo envuelto en un vaho que sopla desde el Caribe. En la calle, el baile y la m\u00fasica mantienen a la ciudad en una exaltaci\u00f3n ca\u00f3tica.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-center has-text-color wp-block-paragraph\" style=\"color:#070000\"><strong>2 de noviembre<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-color wp-block-paragraph\" style=\"color:#070000\"><strong>D\u00eda 79<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-justify has-text-color wp-block-paragraph\" style=\"color:#070000\">Me despierto titiritando de fr\u00edo y caigo en la cuenta de que estoy enfermo. Solo una afecci\u00f3n logra fr\u00edos en este puerto. Paso los d\u00edas encerrado, desarrollando s\u00edntomas de covid. Por estos d\u00edas, Colombia tiene sem\u00e1foro epidemiol\u00f3gico naranja. Pasar por los lugares implica, a veces, compartir sus enfermedades. Me enclaustro con paracetamol, en un sopor que se extender\u00e1 dos semanas.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-justify has-text-color wp-block-paragraph\" style=\"color:#070000\">En la enfermedad uno extra\u00f1a doble. Por primera vez desde que inici\u00e9 el viaje, me dan ganas de regresar a casa.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-center has-text-color wp-block-paragraph\" style=\"color:#070000\"><strong>15 de noviembre<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-color wp-block-paragraph\" style=\"color:#070000\"><strong>D\u00eda 92<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-justify has-text-color wp-block-paragraph\" style=\"color:#070000\">Los s\u00edntomas de covid se fueron, excepto la fatiga que tengo instalada. Y ahora tengo una acompa\u00f1ante inesperada: Mi hermana encontr\u00f3 un vuelo barato a Cartagena y en menos de una semana ya estaba aqu\u00ed. El abrazo que necesitaba llega en forma de embestida.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-justify has-text-color wp-block-paragraph\" style=\"color:#070000\">Ana puede ser una persona peligrosa. Lleg\u00f3 a Cartagena el domingo 13 a las cuatro de la ma\u00f1ana y antes de las seis ya le hab\u00edamos dado la vuelta a la ciudad amurallada y repasado los antiguos ca\u00f1ones de las almenas. Para las nueve de la ma\u00f1ana ya ten\u00eda temblorina.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-justify has-text-color wp-block-paragraph\" style=\"color:#070000\">En Cartagena, el carnaval contin\u00faa. Cuando logro salir de nuevo encuentro un grupo de mulatas que bailan en la calle con pi\u00f1as en la cabeza y un rumboso movimiento de caderas. Me recompongo con jugos de mandarinosa fresca y caldos de pescado.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-justify has-text-color wp-block-paragraph\" style=\"color:#070000\">Maravilloso pa\u00eds de frutas, flores y caf\u00e9.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-center has-text-color wp-block-paragraph\" style=\"color:#070000\"><strong>22 de noviembre<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-color wp-block-paragraph\" style=\"color:#070000\"><strong>D\u00eda 99<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-justify has-text-color wp-block-paragraph\" style=\"color:#070000\">Dejamos Cartagena el 16 para viajar a Santa Marta, donde nos separamos unos d\u00edas. Ana se fue con un tour y yo me qued\u00e9 a escribir el trabajo atrasado por la enfermedad, de la que a\u00fan no me repongo del todo. Pero no soport\u00e9 el calor del Caribe y despu\u00e9s de unos d\u00edas hu\u00ed a Minca, una zona m\u00e1s monta\u00f1osa.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-justify has-text-color wp-block-paragraph\" style=\"color:#070000\">Nos rencontramos cuando ya est\u00e1 la euforia del Mundial de f\u00fatbol en Qatar. En un momento sopor\u00edfero de un partido, Ana encuentra en un estante un libro llamado \u201cCa\u00f1ones de Colombia\u201d. En los pe\u00f1ascos agrestes de una fotograf\u00eda localiza un peque\u00f1o sendero que apenas se logra trazar en la impresi\u00f3n. Me dice emocionada: \u201cMira, hay un camino, eso significa que podemos llegar\u201d. Me estremezco<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-justify has-text-color wp-block-paragraph\" style=\"color:#070000\">Teyuna, a donde iremos, es uno de los sitios arqueol\u00f3gicos m\u00e1s importantes de Colombia, un lugar a\u00fan sagrado para los ind\u00edgenas Kogui, Wiwa, Arhuaco y Kankuamo, herederos de la cultura tairona. En los \u00faltimos 40 a\u00f1os, estos pueblos han padecido la intromisi\u00f3n de actividades perniciosas: la miner\u00eda, el narcotr\u00e1fico y el turismo a gran escala.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-justify has-text-color wp-block-paragraph\" style=\"color:#070000\">El territorio ancestral abarca desde el Caribe hasta los picos Col\u00f3n y Bol\u00edvar Pico (las monta\u00f1as m\u00e1s altas de Colombia). Es una de las geograf\u00edas m\u00e1s singulares del mundo, una zona donde se resumen todos los climas: sobre el mar y las dunas, comienzan los manglares y la jungla, que desaparece entre monta\u00f1as selv\u00e1ticas, que a su vez se tornan en bosques con cumbres nevadas de nieves perpetuas.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-justify has-text-color wp-block-paragraph\" style=\"color:#070000\">En los pr\u00f3ximos d\u00edas, mientras termino el trabajo, nos dedicaremos a preparar el viaje a Teyuna, \u201cdonde nacen los pueblos de la tierra\u201d.<\/p>\n\n\n<div class=\"wp-block-image\">\n<figure class=\"aligncenter size-full is-resized\"><img data-recalc-dims=\"1\" loading=\"lazy\" decoding=\"async\" data-attachment-id=\"31404\" data-permalink=\"https:\/\/correspondenciadeprensa.com\/?attachment_id=31404\" data-orig-file=\"https:\/\/i0.wp.com\/correspondenciadeprensa.com\/wp-content\/uploads\/2022\/12\/Colombia1112-II.jpg?fit=992%2C620&amp;ssl=1\" data-orig-size=\"992,620\" data-comments-opened=\"0\" data-image-title=\"Colombia1112-II\" data-image-description=\"\" data-image-caption=\"\" data-large-file=\"https:\/\/i0.wp.com\/correspondenciadeprensa.com\/wp-content\/uploads\/2022\/12\/Colombia1112-II.jpg?fit=656%2C410&amp;ssl=1\" src=\"https:\/\/i0.wp.com\/correspondenciadeprensa.com\/wp-content\/uploads\/2022\/12\/Colombia1112-II.jpg?resize=656%2C410&#038;ssl=1\" alt=\"\" class=\"wp-image-31404\" width=\"656\" height=\"410\" srcset=\"https:\/\/i0.wp.com\/correspondenciadeprensa.com\/wp-content\/uploads\/2022\/12\/Colombia1112-II.jpg?w=992&amp;ssl=1 992w, https:\/\/i0.wp.com\/correspondenciadeprensa.com\/wp-content\/uploads\/2022\/12\/Colombia1112-II.jpg?resize=300%2C188&amp;ssl=1 300w, https:\/\/i0.wp.com\/correspondenciadeprensa.com\/wp-content\/uploads\/2022\/12\/Colombia1112-II.jpg?resize=768%2C480&amp;ssl=1 768w\" sizes=\"auto, (max-width: 656px) 100vw, 656px\" \/><\/figure>\n<\/div>\n\n\n<p class=\"has-text-color wp-block-paragraph\" style=\"color:#070000\">   <strong>La coca<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-center has-text-color wp-block-paragraph\" style=\"color:#070000\"><strong>26 de noviembre<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-color wp-block-paragraph\" style=\"color:#070000\"><strong>D\u00eda 103<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-justify has-text-color wp-block-paragraph\" style=\"color:#070000\">Salimos del puerto de Santa Marta, para seguir esta sucesi\u00f3n de climas, hasta llegar al poblado de La Aguacatera, donde se avecindan la costa y la selva. Ah\u00ed tomamos un veh\u00edculo cuatro por cuatro para adentrarnos a la sierra. La elevaci\u00f3n se rige en altibajos, los caminos se sobreponen en torceduras y el veh\u00edculo avanza a marchas forzadas.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-justify has-text-color wp-block-paragraph\" style=\"color:#070000\">Llegamos a Machete Pelao, un pueblo que ahora se dedica a recibir turistas. Hace a\u00f1os la vocaci\u00f3n del lugar era la venta de pasta base de coca y marihuana, aqu\u00ed se encontraban los traficantes y los agricultores a negociar. Cada domingo las calles se convert\u00edan en bazar. Luego, la droga segu\u00eda su curso a Estados Unidos y la gente volv\u00eda a las comunidades. Pero basta echar un vistazo al pueblo para entender que aqu\u00ed nadie se hizo rico con la \u201cbonanza marimbera\u201d. Las calles son ruinosas, casas inacabadas, mulas flacas, comercios escasos.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-justify has-text-color wp-block-paragraph\" style=\"color:#070000\">Colombia produce el 70 por ciento de la coca\u00edna que se consume en el mundo y cada d\u00eda se consume m\u00e1s, a pesar de las duras pol\u00edticas antidrogas, auspiciadas por Estados Unidos, el principal consumidor. Seg\u00fan la encuesta anual de la Oficina de las Naciones Unidas contra la Droga y el Delito la producci\u00f3n de coca\u00edna creci\u00f3 47 por ciento en 2021. En los \u00faltimos a\u00f1os la presencia de organizaciones criminales mexicanas es cada vez mayor. Los c\u00e1rteles de Jalisco y Sinaloa han desplazado a organizaciones locales y se encargan del negocio desde el cultivo. Las zonas de mayor producci\u00f3n de estupefacientes se concentran en el Pac\u00edfico y en sitios de alta vulnerabilidad, como Nari\u00f1o, Putumayo y Norte de Santander<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-justify has-text-color wp-block-paragraph\" style=\"color:#070000\">En la Sierra de Santa Marta, la demanda de drogas de Estados Unidos convirti\u00f3 la planta espiritual de los ind\u00edgenas en un monocultivo, los campesinos encontraron, por fin, un producto redituable y desmontaron selva para parcelar. Tambi\u00e9n se introdujo marihuana. Un gu\u00eda que se dedic\u00f3 a estos menesteres relata que era tan grande la producci\u00f3n que \u201cse necesitaban 600 mulas para sacar un cargamento de droga\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-justify has-text-color wp-block-paragraph\" style=\"color:#070000\">En los a\u00f1os 90, el gobierno inici\u00f3 la fumigaci\u00f3n de algunos sembrad\u00edos, las tierras quedaron inservibles y los agricultores m\u00e1s pobres que antes. El paisaje qued\u00f3 cicatrizado, los lomer\u00edos quedaron desmochados, est\u00e9riles.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-justify has-text-color wp-block-paragraph\" style=\"color:#070000\">A partir de Machete Pelao se sigue el camino a pie, durante tres d\u00edas para llegar a Teyuna. El camino de tierra se disuelve en fango, el piso se hunde y las subidas cobran el doble de esfuerzo. El cielo se vuelve et\u00e9reo, la humedad se convierte en llovizna. Las nubes se cierran y nos barre un chaparr\u00f3n. Sobre las cumbres de las monta\u00f1as se pueden ver las zonas en que la gente sol\u00eda sembrar coca.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-justify has-text-color wp-block-paragraph\" style=\"color:#070000\">Actualmente grupos paramilitares est\u00e1n en conflicto por el control territorial de la regi\u00f3n, hay desapariciones, asesinatos y extorsiones generalizadas. Seg\u00fan la Defensor\u00eda del Pueblo de Colombia, en la Sierra Nevada de Santa Marta hay m\u00e1s de 800 personas desplazadas. En 2003 tres turistas que viajaban a Teyuna fueron secuestrados. Uno de los tres extranjeros result\u00f3 tan mal caminante que los captores decidieron abandonarlo en la selva, con un mensaje. La autor\u00eda del rapto se la atribuy\u00f3 el Ej\u00e9rcito de Liberaci\u00f3n Nacional, la finalidad no era obtener dinero sino llamar la atenci\u00f3n del gobierno sobre la situaci\u00f3n que viv\u00edan los campesinos de la zona, azolados por paramilitares.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-justify has-text-color wp-block-paragraph\" style=\"color:#070000\">Le pregunto a nuestro gu\u00eda si la empresa tur\u00edstica para la que trabaja paga extorsi\u00f3n. Me da la respuesta que dar\u00eda cualquier gu\u00eda \u201cno\u201d. Que pregunta tan boba\u2026Desde el 2003 nadie volvi\u00f3 a ser molestado. Pero no hay forma de llegar Teyuna sin un tour, a pesar de que se podr\u00eda realizar el camino en solitario.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-justify has-text-color wp-block-paragraph\" style=\"color:#070000\">Llegamos a un campamento, la lluvia vigoriza los r\u00edos. Dormimos con el sonido del agua exaltada.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-color wp-block-paragraph\" style=\"color:#070000\">   <strong>Los pueblos<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-center has-text-color wp-block-paragraph\" style=\"color:#070000\"><strong>27 de noviembre<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-color wp-block-paragraph\" style=\"color:#070000\"><strong>D\u00eda 104<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-justify has-text-color wp-block-paragraph\" style=\"color:#070000\">Apenas sale el sol y la lluvia se apacigua, aunque no escampa por completo. La caminata prosigue por las cuestas, el sendero se vuelve cada vez m\u00e1s selv\u00e1tico. Embadurnados de lodo, encontramos al primer ind\u00edgena, un Kogui montando una mula. La imagen es contrastante: el muchacho lleva una t\u00fanica blanca, impecable, a pesar de los encharcamientos. Luce una melena larga y negra, muy tersa. El rostro moreno y de facciones suaves, me parece hermoso. Nosotros indignos en el encuentro, sudorosos en el fango, tan entierrados como una lombriz. La impresi\u00f3n es tan fuerte que la primera pregunta que hace uno de los turistas cuando hay oportunidad es \u201c\u00bfpor qu\u00e9 tienen la ropa tan blanca?\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-justify has-text-color wp-block-paragraph\" style=\"color:#070000\">Un ind\u00edgena responde: \u201cLa lavamos con el cepillo y jab\u00f3n en el r\u00edo\u201d. Que pregunta tan boba\u2026<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-justify has-text-color wp-block-paragraph\" style=\"color:#070000\">Les pregunto por qu\u00e9 llevan el pelo largo. \u201cEs como las monta\u00f1as, que llevan sus \u00e1rboles y sus ramas\u201d. Cuando cuestiono sobre el gorro n\u00edveo que suelen llevar me responden que imitan la nieve que lleva el Pico Col\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-justify has-text-color wp-block-paragraph\" style=\"color:#070000\">Los pueblos ind\u00edgenas de Colombia est\u00e1n repartidos en la diversa geograf\u00eda del pa\u00eds. Oficialmente se estima que hay m\u00e1s de un mill\u00f3n de ind\u00edgenas, agrupados en un centenar de etnias. Aunque, como en toda Am\u00e9rica latina, el pa\u00eds cruza por un proceso de reconocimiento identitario que ensancha las cifras.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-justify has-text-color wp-block-paragraph\" style=\"color:#070000\">Los pueblos de la Sierra Nevada no solo veneran a la naturaleza, se mimetizan con ella. Com\u00fanmente se dice que tienen una conexi\u00f3n con su entorno, pero no; ellos son las monta\u00f1as. Incluso, las casas hechas con barro y varas replican la posici\u00f3n de las cordilleras. Algunas hasta tienen copetes de palma para imitar las cumbres prominentes.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-justify has-text-color wp-block-paragraph\" style=\"color:#070000\">Occidente tiene una divisi\u00f3n muy tajante entre el mundo natural y lo que es humano; incluso las personas se suelen ubicar fuera del reino animal. Aqu\u00ed esa f\u00f3rmula no existe, uno es con todo. Un animismo vital.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-justify has-text-color wp-block-paragraph\" style=\"color:#070000\">Apenas es el segundo d\u00eda de viaje, pero la pesadumbre me tiene abatido. Me decido a probar la coca, meto una docena de plantas en la boca y una pizca de calcio salitroso. Masco de a poco, el sabor es amargo, parecido al mate, la boca se adormece. De a poco se liberan los jugos paliativos y salivo en exceso, me habit\u00fao al gusto sobre la marcha.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-justify has-text-color wp-block-paragraph\" style=\"color:#070000\">El recorrido me vuelve a parecer agradable. Disfruto del paisaje abrazador de la selva, la caminata pasa del desaf\u00edo al gozo. Tomo ritmo y para cuando llego al campamento ni siquiera tengo hambre, apenas cansado me dedico a nadar en el r\u00edo Buritaca, corriente helada y alborotada que baja de la sierra nevada. El afluente es di\u00e1fano y rico en minerales.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-justify has-text-color wp-block-paragraph\" style=\"color:#070000\">En este punto nos encontramos a los pies de Teyuna, pasamos la noche a pocos kil\u00f3metros del sitio arqueol\u00f3gico. De las 15 personas que hacemos el viaje, cinco ya padecen de diarreas, gripes y v\u00f3mitos. La fatiga quiebra. Yo apenas y duermo.<\/p>\n\n\n<div class=\"wp-block-image\">\n<figure class=\"aligncenter size-full is-resized\"><img data-recalc-dims=\"1\" loading=\"lazy\" decoding=\"async\" data-attachment-id=\"31406\" data-permalink=\"https:\/\/correspondenciadeprensa.com\/?attachment_id=31406\" data-orig-file=\"https:\/\/i0.wp.com\/correspondenciadeprensa.com\/wp-content\/uploads\/2022\/12\/Colombia1112-III.jpg?fit=989%2C577&amp;ssl=1\" data-orig-size=\"989,577\" data-comments-opened=\"0\" data-image-title=\"Colombia1112-III\" data-image-description=\"\" data-image-caption=\"\" data-large-file=\"https:\/\/i0.wp.com\/correspondenciadeprensa.com\/wp-content\/uploads\/2022\/12\/Colombia1112-III.jpg?fit=656%2C383&amp;ssl=1\" src=\"https:\/\/i0.wp.com\/correspondenciadeprensa.com\/wp-content\/uploads\/2022\/12\/Colombia1112-III.jpg?resize=656%2C383&#038;ssl=1\" alt=\"\" class=\"wp-image-31406\" width=\"656\" height=\"383\" srcset=\"https:\/\/i0.wp.com\/correspondenciadeprensa.com\/wp-content\/uploads\/2022\/12\/Colombia1112-III.jpg?w=989&amp;ssl=1 989w, https:\/\/i0.wp.com\/correspondenciadeprensa.com\/wp-content\/uploads\/2022\/12\/Colombia1112-III.jpg?resize=300%2C175&amp;ssl=1 300w, https:\/\/i0.wp.com\/correspondenciadeprensa.com\/wp-content\/uploads\/2022\/12\/Colombia1112-III.jpg?resize=768%2C448&amp;ssl=1 768w\" sizes=\"auto, (max-width: 656px) 100vw, 656px\" \/><\/figure>\n<\/div>\n\n\n<p class=\"has-text-color wp-block-paragraph\" style=\"color:#070000\">   <strong>La \u201cCiudad Perdida\u201d<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-center has-text-color wp-block-paragraph\" style=\"color:#070000\"><strong>28 de noviembre<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-color wp-block-paragraph\" style=\"color:#070000\"><strong>D\u00eda 105<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-justify has-text-color wp-block-paragraph\" style=\"color:#070000\">Antes del alba iniciamos el tercer d\u00eda de recorrido. Los tairona construyeron una red de caminos para llegar a Teyuna, algunas calzadas atravesaron las monta\u00f1as hasta llegar al mar, lo que facilit\u00f3 el comercio con comarcas de pescadores y agricultores. Algunas tan bien construidas que a\u00fan se conservan, a pesar de tener casi mil a\u00f1os. Son empedrados angostos y serpenteantes. De hecho, para arribar al sitio sagrado se necesita pasar por una escalinata con m\u00e1s de un millar de pelda\u00f1os de piedra.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-justify has-text-color wp-block-paragraph\" style=\"color:#070000\">Teyuna se encuentra sobre una loma alta, en medio del sistema monta\u00f1oso. Desde el sitio arqueol\u00f3gico se aprecian cascadas con ca\u00eddas que desaparecen en el verdor vigoroso. El lugar remoto es tambi\u00e9n un refugio de animales, anfibios diurnos, gallinetas de monte, pavones piquiazul y el ave m\u00e1s grande del mundo, el c\u00f3ndor; desplegado a maravilla en el cielo (ave sagrada en todos los pueblos andinos).<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-justify has-text-color wp-block-paragraph\" style=\"color:#070000\">En el a\u00f1o 700 -antes de Machu Pichu o Tenochtitl\u00e1n- Tenyuna ya era un asentamiento con importancia comercial y como sitio sagrado. Los colonizadores europeos no alcanzaron a penetrar las monta\u00f1as de la Sierra Nevada, pero los pat\u00f3genos de Europa s\u00ed asediaron a los habitantes del lugar. La ciudad perdi\u00f3 vitalidad y para el siglo XVI qued\u00f3 deshabitada. Aunque los pueblos siguieron visit\u00e1ndolo para realizar ceremonias religiosas.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-justify has-text-color wp-block-paragraph\" style=\"color:#070000\">Desde los a\u00f1os 70 los buscadores de tesoros se aventuraron durante semanas de viaje a lo que llamaron Infierno Verde, para expurgar las ruinas en busca de ornamentas y piezas de oro macizo. El yacimiento era tan grande que se le consider\u00f3 una mina. En las cantinas de Magdalena se chismorreaba sobre una ciudad con tesoros escondidos. Cuadrillas de guaqueros profesionales se adentraron al territorio ancestral para hurtar.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-justify has-text-color wp-block-paragraph\" style=\"color:#070000\">Muchas de las piezas acabaron en colecciones privadas y en museos de Europa o Estados Unidos. En los a\u00f1os 70 el gobierno de Colombia decidi\u00f3 intervenir y plane\u00f3 la excavaci\u00f3n del \u00e1rea, pero a\u00fan hay cientos de terrazas sin desenterrar. Se estima que solo el 10 por ciento del lugar ha sido excavado.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-justify has-text-color wp-block-paragraph\" style=\"color:#070000\">En el Museo del Oro de Bogot\u00e1 se exhiben algunas piezas de orfebrer\u00eda, vasijas, copas y cer\u00e1micas. Con el tiempo se populariz\u00f3 el nombre de Ciudad Perdida y desde hace veinte a\u00f1os agencias tur\u00edsticas organizan recorridos a Teyuna. El viaje de cuatro d\u00edas cuesta unos 300 d\u00f3lares. Unas 30 mil personas visitan cada a\u00f1o, el sitio, considerado Parque Arqueol\u00f3gico Nacional.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-justify has-text-color wp-block-paragraph\" style=\"color:#070000\">Las comunidades ind\u00edgenas han denunciado que el desarrollo tur\u00edstico les ha quitado territorio, sobre todo en el \u00e1rea costera. Incluso, Teyuna ya solo les pertenece a los ind\u00edgenas un mes al a\u00f1o, cuando el lugar cierra para extranjeros y los pueblos de la monta\u00f1a realizan ceremonias.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-justify has-text-color wp-block-paragraph\" style=\"color:#070000\">Hay quienes piensan que podr\u00eda haber otras ciudades como Teyuna, pero los ind\u00edgenas han optado por ocultar su localizaci\u00f3n. Los taironas hicieron un mapa con las localizaciones de otros lugares de importancia. En una piedra tallada que a\u00fan se conserva en el sitio arqueol\u00f3gico se puede indagar sobre otros sitios de importancia. Cuando uno indaga sobre el relieve, mil veces escudri\u00f1ado por saqueadores, resulta demasiado cr\u00edptico.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-justify has-text-color wp-block-paragraph\" style=\"color:#070000\">Pasamos un par de horas en las terrazas, los acueductos y calzadas. Antes de partir, el cham\u00e1n m\u00e1s famoso de Colombia se presenta para vender pulseras. Romaldo, que es kogui, est\u00e1 retratado en el billete de m\u00e1s alta denominaci\u00f3n, 50 mil pesos colombianos. Pero el hombre se dedica a poner pulseras protectoras a cambio de algunas monedas. Alguien pregunta cu\u00e1nto tiempo dura la protecci\u00f3n. Imp\u00e1vido responde: \u201cLo que caiga\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-justify has-text-color wp-block-paragraph\" style=\"color:#070000\">Los turistas reciben la pulsera como si recibieran un bautismo espiritual. Hay veces, cuando los turistas est\u00e1n muy entusiasmados, que los koguis los ponen a dar vueltas a unas piedras, que supuestamente representa al mundo. Los nativos contemplan entre risillas la ceremonia inventada y a los cr\u00e9dulos que gastan sus energ\u00edas antes de volver caminando.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-color wp-block-paragraph\" style=\"color:#070000\">   <strong>El oro<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-center has-text-color wp-block-paragraph\" style=\"color:#070000\"><strong>29 de noviembre<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-color wp-block-paragraph\" style=\"color:#070000\"><strong>D\u00eda 106<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-justify has-text-color wp-block-paragraph\" style=\"color:#070000\">La Sierra Nevada de Santa Marta ha sido codiciada por proyectos extractivos, a pesar de que es un \u00e1rea protegida. Algunas empresas ilegales se han instalado para minar las monta\u00f1as. En 2015 se descubri\u00f3 que una draga extra\u00eda metales de un arroyo, la polic\u00eda colombiana captur\u00f3 a los saqueadores y devolvi\u00f3 el oro a los ind\u00edgenas. Estos, fueron a un rio y arrojaron los metales preciosos a donde pertenecen: a la tierra.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-justify has-text-color wp-block-paragraph\" style=\"color:#070000\">Los 30 mil koguis, wiwas, arhuacos y kankuamos cohabitan y son los protectores de la Sierra Nevada. Hablan idiomas diferentes, pero est\u00e1n enraizados culturalmente. Cuando la brecha a Teyuna llega al caser\u00edo Mutenzhy el gu\u00eda nos explica que los hombres y las mujeres de las comunidades habitan en chozas diferentes, solo se mezclan para hacer labores y para formar asamblea.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-justify has-text-color wp-block-paragraph\" style=\"color:#070000\">Cuando llega el momento el mamo (cham\u00e1n) elige a los j\u00f3venes que han de formar nuevas familias, las parejas se internan en las monta\u00f1as para engendrar hijos. Los castigos m\u00e1s severos est\u00e1n reservados para los ad\u00falteros, quienes deben pagar el embuste con trabajos forzados para la comunidad.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-justify has-text-color wp-block-paragraph\" style=\"color:#070000\">Cuando los ni\u00f1os crecen dan su paso a la adolescencia en un ritual, donde el iniciado debe permanecer durante cuatro d\u00edas y noches velando en meditaci\u00f3n, escuchando los consejos que le dan sus mayores.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-justify has-text-color wp-block-paragraph\" style=\"color:#070000\">Al finalizar la escucha, el joven recibe un poporo, un recipiente hecho de calabazo seco, donde se almacena polvo de conchas marinas, que ayudan a preparar la mascada de coca. Del poporo extraen el polvo que se meten en la boca, ya en el buche lo mezclan con la coca. El calcio que contiene la concha libera el alcaloide, la fusi\u00f3n libera los poderes medicinales de la planta sagrada.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-justify has-text-color wp-block-paragraph\" style=\"color:#070000\">El poporo tiene significaciones divinas, adem\u00e1s es s\u00edmbolo de que el muchacho ya participa en los asuntos de asamblea, tambi\u00e9n es una licencia que le permite desplazarse con libertad en el territorio. Cuando encontramos a alg\u00fan Kogui lleva en la mano su inseparable utensilio.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-justify has-text-color wp-block-paragraph\" style=\"color:#070000\">Despu\u00e9s de pasar la noche en las cercan\u00edas de Teyuna comienza el regreso. En un d\u00eda recorremos lo que hicimos en tres. El camino es largo, pero generoso en los descensos.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-justify has-text-color wp-block-paragraph\" style=\"color:#070000\">De vuelta a Santa Marta me entero que este mes, la Unesco reconoci\u00f3 a los cuatro pueblos de la Sierra Nevada como \u201cpatrimonio cultural inmaterial de la humanidad\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-color wp-block-paragraph\" style=\"color:#070000\"><strong>* Jos\u00e9 Ignacio De Alba<\/strong>, cronista interesado en la historia y autor de la columna Cartohistoria que se publica en Pie de P\u00e1gina, medio del que es reportero fundador. Desde 2014 ha recorrido el pa\u00eds para contar historias de desigualdad, despojo y sobre v\u00edctimas de la violencia derivada del conflicto armado interno. Integrante de los equipos ganadores del Premio Nacional Rostros de la Discriminaci\u00f3n (2016); Premio Gabriel Garc\u00eda M\u00e1rquez (2017); y el Premio Nacional de Periodismo (2019).<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>La Sierra de Santa Marta, una de las regiones m\u00e1s biodiversas de Colombia, es resguardada por cuatro pueblos ind\u00edgenas que han logrado conservar su cultura y sus sitios sagrados a pesar de las amenazas que representan la coca, la miner\u00eda y el turismo.<\/p>\n","protected":false},"author":102520410,"featured_media":31397,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_coblocks_attr":"","_coblocks_dimensions":"","_coblocks_responsive_height":"","_coblocks_accordion_ie_support":"","advanced_seo_description":"","jetpack_seo_html_title":"","jetpack_seo_noindex":false,"jetpack_seo_schema_type":"","_jetpack_newsletter_access":"","_jetpack_dont_email_post_to_subs":false,"_jetpack_newsletter_tier_id":0,"_jetpack_memberships_contains_paywalled_content":false,"_jetpack_feature_clip_id":0,"_jetpack_memberships_contains_paid_content":false,"footnotes":"","jetpack_post_was_ever_published":false},"categories":[],"tags":[17212],"class_list":["post-31394","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","tag-america-latina","fallback-thumbnail"],"jetpack_featured_media_url":"https:\/\/i0.wp.com\/correspondenciadeprensa.com\/wp-content\/uploads\/2022\/12\/Colombia1112-I-2353558797-e1670777606456.jpg?fit=992%2C505&ssl=1","jetpack_likes_enabled":false,"jetpack_sharing_enabled":true,"jetpack_shortlink":"https:\/\/wp.me\/p7lt2C-8am","amp_enabled":true,"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/correspondenciadeprensa.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/31394","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/correspondenciadeprensa.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/correspondenciadeprensa.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/correspondenciadeprensa.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/102520410"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/correspondenciadeprensa.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=31394"}],"version-history":[{"count":10,"href":"https:\/\/correspondenciadeprensa.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/31394\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":31407,"href":"https:\/\/correspondenciadeprensa.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/31394\/revisions\/31407"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/correspondenciadeprensa.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/media\/31397"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/correspondenciadeprensa.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=31394"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/correspondenciadeprensa.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcategories&post=31394"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/correspondenciadeprensa.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Ftags&post=31394"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}