{"id":3093,"date":"2017-08-08T14:58:22","date_gmt":"2017-08-08T14:58:22","guid":{"rendered":"https:\/\/correspondenciadeprensa.com\/?p=3093"},"modified":"2017-08-08T14:58:22","modified_gmt":"2017-08-08T14:58:22","slug":"historia-rusia-las-mujeres-de-1917","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/correspondenciadeprensa.com\/?p=3093","title":{"rendered":"Historia &#8211; Rusia: Las mujeres de 1917"},"content":{"rendered":"<p><strong>Historia\/Rusia<\/strong><\/p>\n<p><strong>Las mujeres de 1917<\/strong><\/p>\n<p><strong>Megan Trudell <\/strong><\/p>\n<p><strong>Jacobin, 24-5-2017 \u00a0<\/strong><strong><a href=\"https:\/\/jacobinmag.com\/\">https:\/\/jacobinmag.com\/<\/a><\/strong><\/p>\n<p><strong>Traducci\u00f3n de Viento Sur \u00a0<\/strong><strong><a href=\"http:\/\/www.vientosur.info\/\">http:\/\/www.vientosur.info\/<\/a><\/strong><\/p>\n<p>En el D\u00eda Internacional de la Mujer de 1917, las trabajadoras del textil del barrio de Vyborg, en Petrogrado, se declararon en huelga, abandonaron las f\u00e1bricas y fueron de taller en taller, en piquetes de cientos de personas, para extender la huelga y enfrentarse violentamente a la polic\u00eda y el ej\u00e9rcito. Poco cualificadas, mal pagadas, obligadas a trabajar durante 12 o 13 horas por jornada en un entorno sucio e insalubre, las mujeres ped\u00edan solidaridad y reclamaban a los hombres que actuaran, especialmente a aquellos trabajadores cualificados que trabajaban en empresas de maquinaria y metal\u00fargicas, que se consideraban los m\u00e1s conscientes pol\u00edticamente e influyentes socialmente de la mano de obra de la ciudad. Las mujeres lanzaron palos, piedras y bolas de nieve contra las ventanas de las factor\u00edas y forzaron la entrada en los centros de trabajo, exigiendo el fin de la guerra y el retorno de sus hombres del frente.<\/p>\n<p>De acuerdo con numerosos coet\u00e1neos e historiadores, aquellas mujeres que se manifestaban para exigir pan \u2013con m\u00e9todos de protesta consagrados y primitivos para reclamar demandas puramente econ\u00f3micas y guiadas m\u00e1s por la emoci\u00f3n que la preparaci\u00f3n te\u00f3rica\u2013 desencadenaron sin saberlo la tempestad que acab\u00f3 con el zarismo, antes de desaparecer tras los grandes batallones de trabajadores masculinos y partidos pol\u00edticos dominados por hombres. Desde el comienzo de las huelgas de febrero, en las manifestaciones se corearon consignas contra la guerra. La audacia, la determinaci\u00f3n y los m\u00e9todos de las mujeres pon\u00edan de manifiesto que ellas sab\u00edan cu\u00e1l era la ra\u00edz de sus problemas, la necesaria unidad de la clase obrera y la importancia de convencer a los soldados de que dejaran de proteger el Estado zarista y apoyaran la revuelta. Trotsky explic\u00f3 m\u00e1s tarde:<\/p>\n<p>Las mujeres trabajadoras desempe\u00f1an un papel importante en la relaci\u00f3n entre obreros y soldados. Se acercan a los cordones militares con m\u00e1s atrevimiento que los hombres, sujetan los rifles, suplican, casi ordenan: \u201cBajad las bayonetas y un\u00edos a nosotras\u201d. Los soldados est\u00e1n nerviosos, avergonzados, intercambian miradas inquietas, vacilan; alguno es el primero en decidirse y entonces las bayonetas se alzan abochornadas por encima de los hombros de la multitud que avanza.<\/p>\n<p>Al t\u00e9rmino del 23 de febrero, los soldados que hab\u00edan estado haciendo guardia ante las cocheras del tranv\u00eda acudieron al llamamiento de las trabajadoras del tranv\u00eda a que se les unieran dentro, y los tranv\u00edas pasaron a utilizarse como barricadas contra la polic\u00eda. El convencimiento de los soldados para la causa no fue simplemente resultado de la pesada carga de la guerra para la tropa o la espontaneidad infecciosa de las protestas. Las trabajadoras del textil se hab\u00edan relacionado desde 1914 con gran n\u00famero de soldados, en su mayor\u00eda campesinos, en Petrogrado. Los hombres en los cuarteles y las mujeres en las f\u00e1bricas que hab\u00edan acudido a la ciudad procedentes de las mismas zonas entablaron conversaciones y establecieron relaciones, difuminando la divisoria entre obrero y soldado y permitiendo a las trabajadoras percatarse claramente de la necesidad de un apoyo armado.<\/p>\n<p>Las mujeres trabajadoras estuvieron a pie juntillas en la primera l\u00ednea de la Revoluci\u00f3n de Febrero, que culmin\u00f3 con la ca\u00edda del zarismo. No fueron meramente la chispa, sino el motor que la impuls\u00f3 adelante, a pesar de los recelos iniciales de muchos trabajadores y revolucionarios masculinos. Suele calificarse la Revoluci\u00f3n de Febrero de espont\u00e1nea, y en cierto sentido esto es cierto: no fue planeada ni llevada a cabo por revolucionarios. Pero la espontaneidad no equivale a falta de conciencia pol\u00edtica. Las experiencias de las mujeres que asaltaron las f\u00e1bricas de Petrogrado cuando tanto los trabajadores como los cabezas de familia les obligaban a hacer cola durante horas para conseguir alimentos para sus hogares, suprimi\u00f3 la distinci\u00f3n entre la demanda econ\u00f3mica de pan y la reivindicaci\u00f3n pol\u00edtica de poner fin a la guerra. Las circunstancias materiales hicieron que se culpara por el hambre y la miseria a quien correspond\u00eda: a la guerra y a los pol\u00edticos que la dirig\u00edan. Estas demandas no pod\u00edan satisfacerse sin un cambio pol\u00edtico radical.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Adem\u00e1s, las mujeres bolcheviques desempe\u00f1aban un papel crucial en la huelga, habiendo dedicado muchos a\u00f1os de esfuerzo a organizar a las trabajadoras no cualificadas, a pesar de ciertas actitudes entre algunos hombres de su propio partido, que dec\u00edan que organizar a las mujeres era, en el mejor de los casos, distracci\u00f3n de la lucha contra el zarismo y, en el peor, hacer el juego a las feministas de las clases altas que alejar\u00edan a las mujeres de la lucha de clases. Muchos hombres en el movimiento revolucionario pensaban que las manifestaciones del D\u00eda Internacional de la Mujer eran prematuras y que las trabajadoras deb\u00edan esperar a que los trabajadores cualificados estuvieron listos para emprender la acci\u00f3n decisiva. Fueron militantes femeninas, una minor\u00eda en el partido, quienes abogaron por convocar una reuni\u00f3n de trabajadoras en el barrio de Vyborg para hablar de la guerra y de la inflaci\u00f3n y fueron activistas femeninas quienes convocaron una manifestaci\u00f3n contra la guerra en el D\u00eda Internacional de la Mujer. Una de ellas fue Anastasia Devi\u00e1tkina, una bolchevique y trabajadora industrial que despu\u00e9s de la Revoluci\u00f3n de Febrero construy\u00f3 un sindicato de esposas de soldados.<\/p>\n<p>Despu\u00e9s de febrero, las mujeres desaparecen casi totalmente de la cr\u00f3nica como parte integrante del desarrollo de la revoluci\u00f3n a lo largo de 1917, aparte de algunas revolucionarias destacadas como Alexandra Kollont\u00e1i, Nadeshda Kr\u00fapskaia e Inessa Armand, citadas a menudo tanto por su vida privada como esposas y amantes como por su actividad pr\u00e1ctica y sus aportaciones te\u00f3ricas.<\/p>\n<p>En los \u00f3rganos administrativos surgidos de las cenizas del zarismo casi no hab\u00eda mujeres. Algunas estaban presentes en consejos municipales, como delegadas a la Asamblea Constituyente o diputadas de un s\u00f3viet. Los comit\u00e9s de f\u00e1brica estaban dominados por hombres, incluso en centros en que la mayor\u00eda de la plantilla eran mujeres. Los motivos de ello eran dobles y estaban relacionados: las mujeres todav\u00eda ten\u00edan la tarea de alimentar a sus familias en circunstancias dif\u00edciles y carec\u00edan de confianza y educaci\u00f3n, as\u00ed como de tiempo, para dar un paso adelante o comprometerse mucho en la actividad pol\u00edtica. La vida que hab\u00edan llevado las trabajadoras en Rusia a lo largo de siglos, la realidad material de su opresi\u00f3n, condicionaban su capacidad de compatibilizar el aumento indudable de su conciencia pol\u00edtica con el compromiso pol\u00edtico.<\/p>\n<p>Antes de 1917, Rusia era una sociedad predominantemente campesina; la autoridad absoluta del zar estaba consagrada y era reforzada por la iglesia y se reflejaba en la instituci\u00f3n de la familia. El matrimonio y el divorcio estaban sometidos al control religioso; las mujeres estaban subordinadas legalmente, consideradas una propiedad e infrahumanas. Proverbios rusos comunes incluyen expresiones como esta: \u201cPensaba que ve\u00eda a dos personas, pero no era m\u00e1s que un hombre con su mujer.\u201d El poder del hombre en el hogar era absoluto y se esperaba de la mujer que fuera pasiva en condiciones brutales, entregada del padre al marido y a menudo v\u00edctima de la violencia autorizada. Las mujeres campesinas y trabajadoras se enfrentaban a castigos y a trabajos pesados en los campos y las f\u00e1bricas, con la importante carga a\u00f1adida del cuidado de los hijos y las responsabilidades dom\u00e9sticas en una \u00e9poca en que los partos eran dif\u00edciles y peligrosos, no exist\u00edan los anticonceptivos y la mortalidad infantil era elevada.<\/p>\n<p>Sin embargo, la implicaci\u00f3n pol\u00edtica de las mujeres en 1917 no vino de la nada. Rusia era una contradicci\u00f3n: paralelamente a la profunda pobreza, la opresi\u00f3n y la tiran\u00eda que sufr\u00eda la mayor\u00eda de la gente, la econom\u00eda rusa estuvo en auge durante las d\u00e9cadas anteriores a 1905. Enormes f\u00e1bricas modernas produc\u00edan armas y ropa, el ferrocarril conectaba las ciudades en r\u00e1pido crecimiento y las inversiones y t\u00e9cnicas de Europa dieron lugar a fuertes incrementos de la producci\u00f3n de hierro y petr\u00f3leo. Estos dr\u00e1sticos cambios econ\u00f3micos generaron una inmensa transformaci\u00f3n social en los a\u00f1os que precedieron a la primera guerra mundial: cada vez m\u00e1s mujeres campesinas iban a trabajar a las f\u00e1bricas en las ciudades, empujadas por la pobreza y animadas por empresarios que, gracias a la mecanizaci\u00f3n, generaban m\u00e1s puestos de trabajo no cualificado y cuya preferencia por una mano de obra d\u00f3cil dio lugar a un enorme aumento del n\u00famero de mujeres empleadas en la producci\u00f3n de lino, seda, algod\u00f3n, lana, cer\u00e1mica y papel.<\/p>\n<p>Muchas mujeres hab\u00edan participado en las huelgas del sector textil en 1896, en manifestaciones contra la leva antes de la guerra ruso-japonesa y, sobre todo, en la revoluci\u00f3n de 1905, durante la cual trabajadoras no cualificadas de f\u00e1bricas textiles, de tabaco y confiter\u00eda, junto con empleadas dom\u00e9sticas y lavanderas, hicieron huelga e intentaron crear sus propios sindicatos en el marco de la revuelta masiva. El efecto de la primera guerra mundial contribuy\u00f3 decisivamente al aumento del peso econ\u00f3mico y pol\u00edtico de las mujeres. La contienda destroz\u00f3 las familias y alter\u00f3 completamente la vida de las mujeres. Millones de hombres fueron destinados al frente, muchos fueron heridos o murieron, obligando a las mujeres a labrar los campos, sacar adelante los hogares y trabajar en las f\u00e1bricas. Las mujeres representaban el 26,6 % de la mano de obra en 1914, pero casi la mitad (el 43,4 %) en 1917. Su proporci\u00f3n aument\u00f3 dr\u00e1sticamente incluso en los empleos cualificados: si en 1914 solo representaban el 3 % de la mano de obra en la industria metal\u00fargica, en 1917 la cifra hab\u00eda aumentado al 18 %.<\/p>\n<p>En la situaci\u00f3n de doble poder instaurada por la Revoluci\u00f3n de Febrero, las acciones de mujeres no cesaron, pero pasaron a formar parte del proceso que supuso la p\u00e9rdida del apoyo de la clase obrera por parte del gobierno a favor del s\u00f3viet y, en el interior de este, por parte de la direcci\u00f3n socialista moderada de los mencheviques y socialistas revolucionarios a favor de los bolcheviques en el mes de septiembre.<\/p>\n<p>La esperanza de la clase obrera de que su vida mejorar\u00eda con la ca\u00edda del zar se vio defraudada por el gobierno y la direcci\u00f3n del soviet, que decidieron continuar la guerra. En mayo, las manifestaciones antiguerra forzaron la ca\u00edda del primer gobierno provisional formado por una coalici\u00f3n de los dirigentes mencheviques y socialistas revolucionarios del soviet con los liberales. La frustraci\u00f3n de los trabajadores y trabajadoras dio pie a nuevas huelgas, encabezadas nuevamente por mujeres. Unas 40 000 lavanderas, miembras de un sindicato dirigido por la bolchevique Sofia Gonch\u00e1rskaia, se declararon en huelga por un aumento salarial, la jornada de ocho horas y la mejora de las condiciones de trabajo: medidas de higiene y salud, prestaciones de maternidad (muchas trabajadoras ocultaban su embarazo hasta que daban a luz en la misma f\u00e1brica) y fin del acoso sexual. En palabras de las historiadoras Jane McDermid y Anna Hillyer:<\/p>\n<p>Junto con otras activistas del sindicato, Gonch\u00e1rskaia hab\u00eda ido de una lavander\u00eda a otra convenciendo a las mujeres a unirse a la huelga. Llenaron cubos de agua fr\u00eda para apagar las estufas. En una lavander\u00eda, el propietario atac\u00f3 a Gonch\u00e1rskaia con una palanca; la salvaron las lavanderas que lo agarraron por detr\u00e1s.<\/p>\n<p>En agosto, ante los intentos del general Korn\u00edlov de aplastar la revoluci\u00f3n, las mujeres se reunieron para defender Petrogrado, construyendo barricadas y organizando la asistencia m\u00e9dica; en octubre, mujeres del partido bolchevique participaron en la prestaci\u00f3n de asistencia m\u00e9dica y en las cruciales comunicaciones entre localidades; algunas eran responsables de coordinar el levantamiento en distintas zonas de Petrogrado, y tambi\u00e9n hab\u00eda mujeres en la Guardia Roja. McDermid e Hillyer describen otra implicaci\u00f3n de mujeres bolcheviques en octubre:<\/p>\n<p>La conductora del tranv\u00eda A.E. Rodi\u00f3nova hab\u00eda escondido 42 rifles y otras armas en su cochera cuando el gobierno provisional intent\u00f3 desarmar a los trabajadores tras las jornadas de julio. En octubre se encarg\u00f3 de asegurar que dos tranv\u00edas con ametralladoras salieran de la cochera para asaltar el Palacio de Invierno. Tuvo que asegurar que el servicio de tranv\u00eda funcionara durante la noche del 25 al 26 de octubre para contribuir a la toma del poder y comprobar la situaci\u00f3n de los puestos de la Guardia Roja en toda la ciudad.<\/p>\n<p>La trayectoria de la revoluci\u00f3n ensanch\u00f3 la fisura entre las trabajadoras \u2013para quienes la guerra era la causa de sus problemas y cuyos llamamientos a la paz se intensificaron a medida que avanzaba el a\u00f1o\u2013 y las feministas que segu\u00edan apoyando el derramamiento de sangre. Para la mayor\u00eda de las feministas liberales de clase alta que defend\u00edan la igualdad ante la ley y en la ense\u00f1anza y la reforma social, esas conquistas se obtendr\u00edan mostr\u00e1ndose leales al nuevo gobierno y apoyando el esfuerzo de guerra. Las muestras de patriotismo formaban parte del intento de obtener un asiento junto a la mesa. La Revoluci\u00f3n de Febrero relanz\u00f3 la batalla de las feministas por el sufragio universal, que supuso un importante paso adelante cuando se aprob\u00f3 en julio. Sin embargo, para la mayor\u00eda de mujeres el derecho al voto no supon\u00eda una gran diferencia en su vida, que segu\u00eda sometida a la escasez, las largas jornadas de trabajo y la lucha por mantener a la familia unida. Tal como hab\u00eda escrito Alexandra Kollont\u00e1i en 1908:<\/p>\n<p>Por muy radicales que parezcan las reivindicaciones de las feministas, no hay que perder de vista el hecho de que las feministas no pueden, dada su posici\u00f3n de clase, luchar por el cambio fundamental de la estructura econ\u00f3mica y social contempor\u00e1nea sin el que la liberaci\u00f3n de las mujeres no puede ser completa.<\/p>\n<p>Para la mayor\u00eda de las mujeres trabajadoras y campesinas, las cuestiones de opresi\u00f3n e igualdad no se planteaban de forma abstracta, sino que surg\u00edan concretamente del proceso de lucha por la mejora de sus vidas y de las de sus hombres e hijos. Las que se politizaron abiertamente y adquirieron confianza, a menudo como afiliadas al partido bolchevique, lo hicieron a resultas de su propia acci\u00f3n colectiva contra la guerra y los pol\u00edticos, acci\u00f3n que se centraba en la lucha contra el hambre, la guerra y por la propiedad de la tierra. Robert Service se\u00f1ala lo siguiente:<\/p>\n<p>El programa pol\u00edtico bolchevique result\u00f3 cada vez m\u00e1s atractivo para la masa de trabajadores, soldados y campesinos a medida que se agudizaba la agitaci\u00f3n social y la ruina econ\u00f3mica alcanz\u00f3 un cl\u00edmax en oto\u00f1o. Pero solo con eso no podr\u00eda haber habido una Revoluci\u00f3n de Octubre.<\/p>\n<p>Este proceso abarc\u00f3 tanto a trabajadoras, campesinas y esposas de soldados como a sus hom\u00f3logos masculinos. Sin el apoyo de la masa de mano de obra no cualificada en Petrogrado, en su mayor\u00eda mujeres, la insurrecci\u00f3n de octubre no habr\u00eda triunfado. El apoyo a los bolcheviques no fue ciego, sino el resultado, en palabras de Trotsky, de \u201cun desarrollo cauto y doloroso de la conciencia\u201d de millones de trabajadores, hombres y mujeres. Hasta octubre se hab\u00eda intentado todo: el gobierno provisional y los mencheviques los hab\u00edan traicionado, las manifestaciones tra\u00edan represi\u00f3n y escasos avances, que ya no satisfac\u00edan su esperanza de una vida mejor, y, sobre todo, el intento de golpe de Korn\u00edlov hab\u00eda puesto las cosas en su sitio: o sigues adelante o te aplastan. Un trabajador lo expres\u00f3 de esta manera: \u201cLos bolcheviques siempre hab\u00edan dicho que \u2018no somos nosotros quienes os convenceremos, sino la vida misma\u2019. Y ahora los bolcheviques han triunfado porque la vida ha demostrado que su t\u00e1ctica es correcta.\u201d<\/p>\n<p>Fue un m\u00e9rito de los bolcheviques tomarse en serio la cuesti\u00f3n de la mujer. Pese a que, visto desde hoy, las mujeres estaban muy infrarrepresentadas, dedicaron grandes esfuerzos a organizar y formar a las trabajadoras. El hecho de que los bolcheviques hicieran m\u00e1s que otros partidos socialistas por relacionarse con las mujeres no se debi\u00f3 necesariamente a un mayor compromiso con los derechos de las mujeres. Tanto mencheviques como bolcheviques eran conscientes de la necesidad de trabajar con las mujeres como parte de la clase obrera, pero los bolcheviques supieron integrar la lucha por la igualdad entre hombres y mujeres en una estrategia basada en una acci\u00f3n de clase contra el gobierno y la guerra, mientras que los partidos que abogaban por la continuaci\u00f3n de esta en virtud de sus pactos con los privilegiados y las empresas, no pod\u00edan hacer mucho m\u00e1s que informar de las huelgas de las mujeres y hablar de los derechos pol\u00edticos, sin poder ofrecer ninguna soluci\u00f3n concreta a la presi\u00f3n material que sufr\u00edan las mujeres.<\/p>\n<p>Los bolcheviques impulsaron cada vez m\u00e1s la organizaci\u00f3n y politizaci\u00f3n de las mujeres, en parte porque aprendieron del comienzo explosivo de Febrero y en parte gracias a la tenacidad de sus propias afiliadas. Destacadas mujeres bolcheviques como Kollont\u00e1i, Kr\u00fapskaia, Armand, Konkordiya Samoilova y Vera Sl\u00fatskaia, entre otras, llevaban tiempo batallando porque el partido dedicara un esfuerzo especial a organizar a las trabajadoras y desarrollar su educaci\u00f3n pol\u00edtica. Lucharon por convencer a sus camaradas masculinos de que las mujeres trabajadoras ten\u00edan una importancia crucial y no eran un elemento pasivo, conservador y atrasado que obstaculizaba la revoluci\u00f3n. El peri\u00f3dico bolchevique Rabotnitsa (Trabajadora), publicado por primera vez en 1914 y relanzado en mayo de 1917, conten\u00eda art\u00edculos sobre la importancia de las guarder\u00edas y de una legislaci\u00f3n que mejorara las condiciones de seguridad en los puestos de trabajo de las mujeres, y repetidamente subray\u00f3 la necesidad de la igualdad y de que las cuestiones de las mujeres incumbieran a todos los trabajadores.<\/p>\n<p>El papel desempe\u00f1ado por las mujeres en Febrero y su actividad como parte de la clase obrera de Petrogrado contribuyeron a cambiar el punto de vista de muchos hombres bolcheviques que dec\u00eda que centrarse en las cuestiones de las mujeres daba p\u00e1bulo a las feministas y de que la revoluci\u00f3n la dirigir\u00edan los trabajadores (masculinos) m\u00e1s cualificados y pol\u00edticamente conscientes. Sin embargo, fue una batalla ardua; cuando Kollont\u00e1i propuso en abril una secci\u00f3n de mujeres dentro del partido, casi nadie le hizo caso, pese a que contaba con el apoyo de Lenin, cuyas Tesis de Abril no fueron recibidas con mucho mayor entusiasmo por la direcci\u00f3n bolchevique; de hecho, Kollont\u00e1i fue la \u00fanica que apoy\u00f3 a Lenin en el comit\u00e9 central.<\/p>\n<p>En los meses siguientes, sin embargo, qued\u00f3 claro que tanto los argumentos de Lenin sobre la relaci\u00f3n entre la revoluci\u00f3n y el poder de los s\u00f3viets como la postura de Kollont\u00e1i sobre la importancia de las mujeres trabajadoras se derivaban de la din\u00e1mica de la revoluci\u00f3n y pod\u00edan llevarla adelante. La prensa bolchevique, adem\u00e1s de Rabotnitsa, afirmaba ahora que las actitudes machistas arraigadas pon\u00edan en peligro la unidad de la clase, y el partido batall\u00f3 por que las mujeres estuvieran representadas en los comit\u00e9s de f\u00e1brica, critic\u00f3 las actitudes de los hombres que consideraban que las mujeres eran una amenaza y trat\u00f3 de convencer a los hombres de que votaran por mujeres \u2013especialmente en sectores en que estas eran mayor\u00eda\u2013 y las respetaran como compa\u00f1eras de trabajo, representantes y camaradas.<\/p>\n<p>Seis semanas despu\u00e9s de la Revoluci\u00f3n de Octubre, el matrimonio eclesi\u00e1stico fue sustituido por el registro civil y el divorcio se conced\u00eda a petici\u00f3n de cualquier miembro de la pareja. Estas medidas se desarrollaron un a\u00f1o m\u00e1s tarde en el C\u00f3digo de Familia, que declar\u00f3 a las mujeres iguales ante la ley. Se aboli\u00f3 el control religioso, poniendo fin de un plumazo a siglos de opresi\u00f3n institucionalizada; cualquier miembro de la pareja pod\u00eda reclamar el divorcio sin tener que aportar ninguna justificaci\u00f3n; las mujeres ten\u00edan derecho a administrar su propio dinero y ning\u00fan miembro de la pareja ten\u00eda derecho sobre las propiedades del otro. Se erradic\u00f3 el concepto de ilegitimidad: si una mujer no sab\u00eda qui\u00e9n era el padre, se otorgaba la responsabilidad colectiva sobre el hijo a todos aquellos que hab\u00edan mantenido previamente relaciones sexuales con ella. En 1920, Rusia fue el primer pa\u00eds en legalizar el aborto a petici\u00f3n de la mujer.<\/p>\n<p>La revoluci\u00f3n de 1917 fue iniciada y conformada por mujeres, y en el transcurso del a\u00f1o se pusieron en tela de juicio o eliminaron muchos prejuicios arraigados que consideraban a la mujer inferior, una propiedad, pasiva, atrasada, conservadora, no fiable y d\u00e9bil, gracias a la acci\u00f3n y al compromiso pol\u00edtico de las mujeres. Sin embargo, al Revoluci\u00f3n Rusa no aboli\u00f3 la dominaci\u00f3n masculina ni liber\u00f3 a las mujeres: las privaciones catastr\u00f3ficas de la guerra civil y las subsiguientes distorsiones del gobierno sovi\u00e9tico lo impidieron. Las desigualdades se mantuvieron. Pocas mujeres ocuparon puestos de autoridad, pocas fueron elegidas a \u00f3rganos administrativos y las ideas machistas no pod\u00edan desaparecer sin m\u00e1s en las condiciones extremadamente adversas que siguieron a Octubre.<\/p>\n<p>Durante la revoluci\u00f3n, las mujeres no participaron en pie de igualdad con los hombres ni contribuyeron tan significativamente a los niveles superiores del proceso pol\u00edtico, pero dentro de las limitaciones que les impon\u00eda su vida, desbordaron las expectativas y determinaron el devenir de la revoluci\u00f3n. Como dicen McDermid e Hillyer:<\/p>\n<p>Es cierto que la divisi\u00f3n del trabajo entre mujeres y hombres se mantuvo, pero en vez de concluir que las mujeres fracasaron a la hora de combatir el dominio masculino, podr\u00edamos tener en cuenta c\u00f3mo maniobraron dentro de su esfera tradicional y qu\u00e9 significaba esto para el proceso revolucionario.<\/p>\n<p>Las mujeres fueron parte integrante de la revoluci\u00f3n de 1917, haciendo historia junto con los hombres, no como espectadoras pasivas o nulidades pol\u00edticas, sino como participantes valerosas cuyo compromiso fue m\u00e1s significativo para el rechazo de la opresi\u00f3n arraigada. Ver la revoluci\u00f3n con los ojos de las mujeres nos proporciona una lectura m\u00e1s rica de lo que sigue siendo el momento hist\u00f3rico m\u00e1s transformador para la vida de las mujeres.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Aquellas mujeres que se manifestaban para exigir pan \u2013con m\u00e9todos de protesta consagrados y primitivos para reclamar demandas puramente econ\u00f3micas y guiadas m\u00e1s por la emoci\u00f3n que la preparaci\u00f3n te\u00f3rica\u2013 desencadenaron sin saberlo la tempestad que acab\u00f3 con el zarismo&#8230;<\/p>\n","protected":false},"author":102520410,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"aside","meta":{"_coblocks_attr":"","_coblocks_dimensions":"","_coblocks_responsive_height":"","_coblocks_accordion_ie_support":"","advanced_seo_description":"","jetpack_seo_html_title":"","jetpack_seo_noindex":false,"_jetpack_newsletter_access":"","_jetpack_dont_email_post_to_subs":false,"_jetpack_newsletter_tier_id":0,"_jetpack_memberships_contains_paywalled_content":false,"_jetpack_feature_clip_id":0,"_jetpack_memberships_contains_paid_content":false,"footnotes":"","jetpack_post_was_ever_published":false},"categories":[],"tags":[3503],"class_list":["post-3093","post","type-post","status-publish","format-aside","hentry","tag-historia","post_format-post-format-aside"],"jetpack_featured_media_url":"","jetpack_likes_enabled":false,"jetpack_sharing_enabled":true,"jetpack_shortlink":"https:\/\/wp.me\/p7lt2C-NT","amp_enabled":true,"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/correspondenciadeprensa.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/3093","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/correspondenciadeprensa.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/correspondenciadeprensa.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/correspondenciadeprensa.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/102520410"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/correspondenciadeprensa.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=3093"}],"version-history":[{"count":4,"href":"https:\/\/correspondenciadeprensa.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/3093\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":3097,"href":"https:\/\/correspondenciadeprensa.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/3093\/revisions\/3097"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/correspondenciadeprensa.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=3093"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/correspondenciadeprensa.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcategories&post=3093"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/correspondenciadeprensa.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Ftags&post=3093"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}