{"id":30368,"date":"2022-10-23T15:10:03","date_gmt":"2022-10-23T13:10:03","guid":{"rendered":"https:\/\/correspondenciadeprensa.com\/?p=30368"},"modified":"2022-10-23T15:21:20","modified_gmt":"2022-10-23T13:21:20","slug":"chile-las-mayorias-eran-otras-a-tres-anos-del-estallido-social-roberto-fernandez-droguett","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/correspondenciadeprensa.com\/?p=30368","title":{"rendered":"Chile  &#8211;  Las mayor\u00edas eran otras. A tres a\u00f1os del \u00abestallido social\u00bb.  [Roberto Fern\u00e1ndez Droguett]"},"content":{"rendered":"\n<p class=\"has-text-align-right wp-block-paragraph\" style=\"font-size:12px\">Ilustraci\u00f3n: Guillermo Meza<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-color wp-block-paragraph\" style=\"color:#060000\"><strong>A tres a\u00f1os del estallido social, el recuerdo y las interpretaciones est\u00e1n cruzadas por el resultado del plebiscito por la nueva Constituci\u00f3n. La hegemon\u00eda cultural y pol\u00edtica que pareci\u00f3 imponerse al inicio de las manifestaciones choc\u00f3 con la realidad de las mayor\u00edas, esa que pudo simpatizar con la revuelta pero termin\u00f3 tomando distancia. No se oy\u00f3 a la mayor\u00eda silenciosa que no sal\u00eda a protestar o no participaba en las elecciones. Esta vez, escribe Roberto Fern\u00e1ndez Droguett, \u00abno la vimos venir\u00bb.<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-color wp-block-paragraph\" style=\"color:#060000\"><strong>Roberto Fern\u00e1ndez Droguett *<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-color wp-block-paragraph\" style=\"color:#060000\"><strong><a href=\"https:\/\/www.revistaanfibia.com\/\">Revista Anfibia<\/a>, octubre 2022<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-color wp-block-paragraph\" style=\"color:#060000\"><strong><a href=\"https:\/\/correspondenciadeprensa.com\/\">Correspondencia de Prensa<\/a>, 23-10-2022<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-justify has-text-color wp-block-paragraph\" style=\"color:#060000\">Recordar el pasado es un ejercicio del presente. El cara a cara con la memoria permite elaborar versiones de lo que se recuerda con determinados fines, m\u00e1s all\u00e1 de la mera conmemoraci\u00f3n. Por eso las memorias de este tercer a\u00f1o de la revuelta est\u00e1n marcadas, en particular, por la contundente derrota de la opci\u00f3n Apruebo a la propuesta de nuevo texto constitucional. El triunfo del Rechazo ha promovido interpretaciones que nos hablan, en el mejor de los casos, de un proceso mal conducido, cuando no de que esa mayor\u00eda silenciosa que no sal\u00eda a la calle ni votaba en las elecciones previas era mucho m\u00e1s conservadora y complaciente con el modelo socio-pol\u00edtico y econ\u00f3mico que lo que la revuelta hab\u00eda hecho creer.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-justify has-text-color wp-block-paragraph\" style=\"color:#060000\">Uno de los fines de recordar es construir versiones del pasado que permitan una mejor comprensi\u00f3n del mismo, pero que tambi\u00e9n ayuden a comprender el presente para poder pensar y actuar pol\u00edticamente con sentido hist\u00f3rico. En ese sentido, se ha dicho que Chile es un pa\u00eds sin memoria. La revuelta lo puso en duda decretando que lo que estaba pasando era el resultado del malestar acumulado durante nuestra historia reciente. De este modo, el \u201cNo son 30 pesos, son 30 a\u00f1os\u201d no solamente se convirti\u00f3 en una de las principales consignas de la revuelta sino tambi\u00e9n en la evidencia de que la sociedad chilena identificaba el malestar en pol\u00edticas que se arrastraban desde la transici\u00f3n a la democracia. Como se\u00f1alan George Didi Huberman y Judith Butler, toda revuelta supone un levantamiento de los cuerpos que se erigen y se sublevan, hastiados de un estado de cosas que ya ha pasado a vivirse como insoportable. El alza del pasaje y la represi\u00f3n hacia los estudiantes vino a ser la gota que rebals\u00f3 el vaso del descontento.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-justify has-text-color wp-block-paragraph\" style=\"color:#060000\">Por cierto, toda memoria tiene sesgos, omisiones y olvidos en funci\u00f3n de configurar un sentido hist\u00f3rico que permita justificar el presente. En esta l\u00ednea, los sectores afines al rechazo a la nueva Constituci\u00f3n han promovido una visi\u00f3n negativa de la revuelta, omitiendo tanto las condiciones que generaron el estallido como las violaciones a los derechos humanos. Ampar\u00e1ndose en el resultado electoral del plebiscito, quieren hacer olvidar el profundo malestar que gener\u00f3 la revuelta. Aquel malestar no solamente ten\u00eda relaci\u00f3n con las condiciones de vida sino tambi\u00e9n con la estructura y funcionamiento del sistema pol\u00edtico vigente. De ah\u00ed que la revuelta haya sido tambi\u00e9n un proceso contra -o al menos sin- las instancias tradicionales de representaci\u00f3n pol\u00edtica: ni los partidos pol\u00edticos ni las organizaciones sociales m\u00e1s tradicionales, como tampoco los sindicatos y las federaciones estudiantiles lograron conducir el proceso. Hacer memoria de que pr\u00e1cticamente no hab\u00eda banderas institucionales ni figuras partidarias en las calles nos deber\u00eda ayudar a entender que los modos tradicionales de hacer pol\u00edtica est\u00e1n agotados y que avanzar por esa misma l\u00ednea en una eventual nuevo proceso constituyente ser\u00e1 un fracaso.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-justify has-text-color wp-block-paragraph\" style=\"color:#060000\">Hoy las memorias afines a la revuelta son memorias dolidas. En pocos a\u00f1os, pasamos del levantamiento al abatimiento. La contundente derrota del plebiscito de salida mostr\u00f3 que la esperanza en la Convenci\u00f3n Constitucional, aun con todas sus limitaciones y defectos, no hab\u00eda considerado que un amplio sector no solamente ve\u00eda el proceso con distancia y escepticismo, sino que definitivamente no estaba dispuesto a avanzar en las transformaciones que el texto constitucional propon\u00eda. La hegemon\u00eda parcial que se logr\u00f3 durante la revuelta con la ciudadan\u00eda en las calles y la posterior elecci\u00f3n de la Convenci\u00f3n Constitucional impidi\u00f3 ver que hab\u00eda un sector muy significativo de la poblaci\u00f3n que no tuvimos en consideraci\u00f3n, ya sea porque no sal\u00eda a manifestarse o porque no participaba de modo voluntario en las elecciones. No lo vimos venir.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-justify has-text-color wp-block-paragraph\" style=\"color:#060000\">Se ha dicho que Chile es un pa\u00eds sin memoria. La revuelta lo puso en duda decretando que lo que estaba pasando era el resultado del malestar acumulado durante nuestra historia reciente.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-justify has-text-color wp-block-paragraph\" style=\"color:#060000\">Confundimos la masividad de las manifestaciones y la simpat\u00eda que la gente expresaba por redes sociales y medios de comunicaci\u00f3n con una determinaci\u00f3n colectiva mayoritaria de llevar adelante las transformaciones que la revuelta demandaba. No le prestamos atenci\u00f3n a quienes planteaban que compart\u00edan el fondo pero no la forma de las protestas, si es que ni denostando a quienes&nbsp; vest\u00edan chalecos amarillos para defender sus barrios de ataques de una turba que nunca existi\u00f3. El entusiasmo y \u00e1nimo de ruptura del proceso en curso conviv\u00edan con el temor y la desconfianza. La revuelta y el posterior proceso constitucional no quiso o no supo hablarle a estos sectores, que terminaron siendo m\u00e1s receptivos a las amenazas a sus creencias, costumbres y expectativas que a las promesas de cambios que vieron como distantes, cuando no francamente amenazantes De todos modos dar por clausurado el esp\u00edritu de la revuelta y el ciclo pol\u00edtico de movilizaciones e impugnaci\u00f3n que se abri\u00f3 el 2011 tambi\u00e9n puede resultar un error, no solamente en t\u00e9rminos de equivocar el diagn\u00f3stico del momento actual. Si bien podemos cuestionar las motivaciones, los alcances y consecuencias de la revuelta, suponer que no fue m\u00e1s que un espejismo o la expresi\u00f3n violenta y desbordada de un sector descontento de la sociedad sin m\u00e1s horizontes que la destrucci\u00f3n y el enfrentamiento responde a una visi\u00f3n limitada que no sirve a mucho m\u00e1s que a la reafirmaci\u00f3n de la idea que el orden social transicional sigue vigente y que la pol\u00edtica debe seguir siendo una labor de los partidos y de los especialistas. De hecho, uno de los elementos centrales de las discusiones actuales sobre un eventual nuevo proceso constituyente es justamente c\u00f3mo establecer la limitaci\u00f3n, cuando no exclusi\u00f3n, de los sectores ciudadanos no adscritos a los partidos, como si tener afiliaci\u00f3n partidaria los convierta en sujetos algo extra\u00f1os, poco confiables y por cierto dif\u00edciles de controlar. Por el contrario, uno de los fen\u00f3menos m\u00e1s visibles de la revuelta fue justamente la irrupci\u00f3n de esta ciudadan\u00eda \u201cindependiente\u201d que logr\u00f3 reapropiarse de lo pol\u00edtico despu\u00e9s de casi tres d\u00e9cadas, un ejercicio que le hab\u00eda sido expropiado por la l\u00f3gica de la transici\u00f3n a la democracia.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-justify has-text-color wp-block-paragraph\" style=\"color:#060000\">Desde el 18 de octubre de 2019,&nbsp; quienes salieron a manifestarse lo hicieron animadas no por una dirigencia pol\u00edtica o sindical, como ocurri\u00f3 a comienzos de los ochenta, sino por el arrojo de estudiantes secundarios que representaron un hast\u00edo por una infinidad de motivos, algunos de ellos dis\u00edmiles: desde el cobro del TAG a la demanda por una salud p\u00fablica digna. Dada la acumulaci\u00f3n del malestar y la brutal respuesta represiva del gobierno, el gesto de saltar los torniquetes del Metro se resignific\u00f3 y expandi\u00f3 al conjunto de la ciudadan\u00eda, la que&nbsp; sali\u00f3 a manifestarse y se encontr\u00f3 con otros igualmente indignados que r\u00e1pidamente ir\u00e1n configurando un nosotros que se mantendr\u00e1 en las calles hasta la llegada de la pandemia, en marzo del 2020.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-justify has-text-color wp-block-paragraph\" style=\"color:#060000\">A diferencia de lo que algunos puedan argumentar, la revuelta no estaba acabada por el llamado Acuerdo por la Paz Social y la Nueva Constituci\u00f3n de noviembre de 2019, ni menos aplacada por la represi\u00f3n policial . De hecho, para&nbsp; el D\u00eda Internacional de la Mujer, cientos de miles de mujeres marcharon en distintas ciudades de Chile, lo que hac\u00eda augurar que las protestas que hab\u00edan perdido cierta fuerza y masividad durante febrero podr\u00eda retomar una nuevo impulso, sobre todo considerando que ninguna de las demandas de la revuelta -m\u00e1s all\u00e1 del proceso constituyente- estaba siendo abordada por el gobierno.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-justify has-text-color wp-block-paragraph\" style=\"color:#060000\">Hacer memoria de la revuelta tambi\u00e9n es recordar los ideales y horizontes de transformaci\u00f3n que movilizaron a chilenos y chilenas desde un presente donde aparecen diluidos, fragmentados y agotados por el peso de una derrota que todav\u00eda no se termina de comprender y aceptar. Sin embargo, las demandas siguen presentes. El tema es que, junto con esas necesidades y deseos, en la ciudadan\u00eda tambi\u00e9n existe el miedo a los cambios, el aferrarse a las pocas certezas pol\u00edticas y econ\u00f3micas, el miedo al otro, el apego a las tradiciones y las costumbres, y una serie de caracter\u00edsticas que, si bien pueden resultar parad\u00f3jicas, no son otra cosa que el resultado de la precariedad y la incertidumbre en que vive la gran mayor\u00eda de nuestro pa\u00eds. De cierta forma, las principales v\u00edctimas del modelo neoliberal terminan siendo, probablemente por necesidad m\u00e1s que por convicci\u00f3n, su principal aliado y sost\u00e9n.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-color wp-block-paragraph\" style=\"color:#060000\"><strong>* Roberto Fern\u00e1ndez Droguett<\/strong>, es acad\u00e9mico del Departamento de Psicolog\u00eda, Universidad de Chile. Mag\u00edster en Psicolog\u00eda Social y Doctor en Arquitectura y Estudios Urbanos. Integrante del Programa Psicolog\u00eda Social de la Memoria de la Universidad de Chile y del Grupo de Trabajo CLACSO Memorias Colectivas y Pr\u00e1cticas de Resistencia.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>La hegemon\u00eda cultural y pol\u00edtica que pareci\u00f3 imponerse al inicio de las manifestaciones choc\u00f3 con la realidad de las mayor\u00edas, esa que pudo simpatizar con la revuelta pero termin\u00f3 tomando distancia. <\/p>\n","protected":false},"author":102520410,"featured_media":30372,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_coblocks_attr":"","_coblocks_dimensions":"","_coblocks_responsive_height":"","_coblocks_accordion_ie_support":"","advanced_seo_description":"","jetpack_seo_html_title":"","jetpack_seo_noindex":false,"jetpack_seo_schema_type":"","_jetpack_newsletter_access":"","_jetpack_dont_email_post_to_subs":false,"_jetpack_newsletter_tier_id":0,"_jetpack_memberships_contains_paywalled_content":false,"_wpcom_ai_launchpad_first_post":false,"_jetpack_feature_clip_id":0,"_jetpack_memberships_contains_paid_content":false,"footnotes":"","jetpack_post_was_ever_published":false},"categories":[],"tags":[17212,703607839,4094516,703606817],"class_list":["post-30368","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","tag-america-latina","tag-boric","tag-convencion-constituyente","tag-plebiscito","fallback-thumbnail"],"jetpack_likes_enabled":false,"jetpack_sharing_enabled":true,"jetpack_shortlink":"https:\/\/wp.me\/p7lt2C-7TO","amp_enabled":true,"jetpack_featured_media_url":"https:\/\/i0.wp.com\/correspondenciadeprensa.com\/wp-content\/uploads\/2022\/10\/Chile2210-2946209922-1666530495943.jpg?fit=1920%2C1022&ssl=1","_links":{"self":[{"href":"https:\/\/correspondenciadeprensa.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/30368","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/correspondenciadeprensa.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/correspondenciadeprensa.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/correspondenciadeprensa.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/102520410"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/correspondenciadeprensa.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=30368"}],"version-history":[{"count":5,"href":"https:\/\/correspondenciadeprensa.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/30368\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":30374,"href":"https:\/\/correspondenciadeprensa.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/30368\/revisions\/30374"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/correspondenciadeprensa.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/media\/30372"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/correspondenciadeprensa.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=30368"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/correspondenciadeprensa.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcategories&post=30368"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/correspondenciadeprensa.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Ftags&post=30368"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}