{"id":28777,"date":"2022-08-19T09:34:54","date_gmt":"2022-08-19T07:34:54","guid":{"rendered":"https:\/\/correspondenciadeprensa.com\/?p=28777"},"modified":"2022-08-19T09:34:54","modified_gmt":"2022-08-19T07:34:54","slug":"debates-por-que-la-izquierda-ya-no-habla-de-economia-alejandro-galliano","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/correspondenciadeprensa.com\/?p=28777","title":{"rendered":"Debates &#8211; \u00bfPor qu\u00e9 la izquierda ya no habla de econom\u00eda? [Alejandro Galliano]"},"content":{"rendered":"\n<p class=\"has-text-color wp-block-paragraph\" style=\"color:#090909\"><strong>Las izquierdas han reemplazado su \u00abeconomicismo\u00bb de anta\u00f1o por nuevas formas de \u00abpoliticismo\u00bb. Si el determinismo econ\u00f3mico era un problema, el abandono del debate sobre cuestiones econ\u00f3micas tambi\u00e9n lo es.<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-justify has-text-color wp-block-paragraph\" style=\"color:#060606\"><strong><a href=\"https:\/\/nuso.org\/\">Nueva Sociedad<\/a>, agosto 2022<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-color wp-block-paragraph\" style=\"color:#060000\"><strong><a href=\"https:\/\/correspondenciadeprensa.com\/\" data-type=\"URL\" data-id=\"https:\/\/correspondenciadeprensa.com\/\">Correspondencia de Prensa<\/a>, 18-8-2022<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-justify has-text-color wp-block-paragraph\" style=\"color:#060606\">\u00abVamos a desarrollar el capitalismo. No porque lo adoremos, sino porque primero tenemos que superar la premodernidad, el feudalismo, los nuevos esclavismos, superar mentalidades at\u00e1vicas\u00bb, declar\u00f3 Gustavo Petro en su primer discurso como presidente electo de Colombia. Sus palabras llegaban en un contexto particular: el de las expectativas provocadas por ser el primer pol\u00edtico de izquierda que llega al m\u00e1s alto cargo pol\u00edtico de esa naci\u00f3n. Poco antes, en plena campa\u00f1a, hab\u00eda respondido por la red social Twitter a una cr\u00edtica sobre su postura contra el fracking: \u00abel problema no es cu\u00e1ntos d\u00f3lares quedan bajo tierra si no se hace fracking, sino cu\u00e1ntas vidas se pierden encima de la tierra si se hace\u00bb. Ambas declaraciones yuxtapuestas (la primera, de un progresismo lineal digno de la Segunda Internacional y los debates entre mencheviques y bolcheviques; la segunda, m\u00e1s a tono con el ambientalismo antidesarrollista de los \u00faltimos a\u00f1os) sirven como muestra de los equ\u00edvocos y ambig\u00fcedades de la izquierda contempor\u00e1nea al momento de encarar conceptual y pol\u00edticamente cuestiones econ\u00f3micas. Es cierto que Petro es un pol\u00edtico y no tenemos por qu\u00e9 exigirle que hable desde otro lugar, pero las citas mencionadas son sintom\u00e1ticas de una situaci\u00f3n m\u00e1s general, en la que las izquierdas han reemplazado en gran medida su \u00abeconomicismo\u00bb de anta\u00f1o por una nueva forma de \u00abpoliticismo\u00bb.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-justify has-text-color wp-block-paragraph\" style=\"color:#060101\">El inter\u00e9s de la izquierda por los debates econ\u00f3micos no tuvo que esperar a los tres tomos de <em>El Capital<\/em> de Marx ni se agot\u00f3 con ellos. Desde el di\u00e1logo que tuvieron Simonde de Sismondi y William Godwin con la econom\u00eda pol\u00edtica cl\u00e1sica hasta el \u00abdebate sobre el c\u00e1lculo econ\u00f3mico\u00bb que enfrent\u00f3 al socialista polaco Oskar Lange con los padres de la escuela austr\u00edaca, Ludwig von Mises y Friedrich Hayek, o la pol\u00e9mica entre Alec Nove y Ernest Mandel sobre el lugar del mercado en el socialismo, las izquierdas entendieron que parte de su pr\u00e1ctica pol\u00edtica pasaba por una comprensi\u00f3n cabal tanto del sistema econ\u00f3mico que combat\u00edan como de las condiciones materiales para construir otro mejor.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-justify has-text-color wp-block-paragraph\" style=\"color:#070707\">Sin embargo, en los \u00faltimos a\u00f1os esa compresi\u00f3n parece embotada, quiz\u00e1s por la complejidad y velocidad de las transformaciones del sistema que combaten, quiz\u00e1s por la renuncia a atender las condiciones para construir otro mejor. Claro que no faltan referentes, desde nuevas estrellas como Thomas Piketty hasta viejas glorias como Anwar Shaikh, un \u00abfundamentalista de la teor\u00eda del valor\u00bb que anticip\u00f3 la crisis de 2008, o las cr\u00edticas a la econom\u00eda digital de Evgeny Morozov, Nick Srnicek o C\u00e9dric Durand. Pero poco de ello llega a los programas o siquiera a los discursos de los movimientos y gobiernos populares de Am\u00e9rica Latina, que a veces oscilan entre denunciar cualquier consideraci\u00f3n econ\u00f3mica como \u00abneoliberal\u00bb o \u00abtecnocr\u00e1tica\u00bb, y abrazarlas acr\u00edticamente cuando la situaci\u00f3n se vuelve insostenible. Quiz\u00e1s el caso m\u00e1s notorio sea el de Nicol\u00e1s Maduro, quien pas\u00f3 de denunciar cada dificultad econ\u00f3mica de Venezuela como fruto de una conspiraci\u00f3n imperialista a quasi dolarizar la econom\u00eda. En otros casos las cuestiones econ\u00f3micas son dejadas de lado por una \u00abagenda inmaterial\u00bb, como las pol\u00edticas identitarias, sea por consensos ortodoxos muy s\u00f3lidos (Chile en plena Convenci\u00f3n Constituyente), sea por la carencia absoluta de consensos, incluso de una direcci\u00f3n econ\u00f3mica (Argentina bajo el gobierno del Frente de Todos).<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-justify has-text-color wp-block-paragraph\" style=\"color:#070707\">Algo ha cambiado. Para tratar de entenderlo, propongo ver los sucesivos cambios de clima econ\u00f3mico e intelectual que atraves\u00f3 la izquierda. Eso requiere una periodizaci\u00f3n. Para la escuela francesa de la regulaci\u00f3n (Aglietta, Lipietz, Coriat), las contradicciones del modo de producci\u00f3n capitalista requieren de \u00abmodos de regulaci\u00f3n\u00bb: instituciones y pr\u00e1cticas p\u00fablicas y privadas que gobiernan y aten\u00faan esas contradicciones, permiti\u00e9ndole al capitalismo reproducirse (acumular capital, colocar mercanc\u00edas, legitimarse socialmente). En su libro <em>El largo siglo XX<\/em>, el economista italiano Giovanni Arrighi sum\u00f3 la hegemon\u00eda mundial a esas regulaciones y las orden\u00f3 en ciclos m\u00e1s o menos recurrentes.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-color wp-block-paragraph\" style=\"color:#050000\">A fines del siglo XIX, con la crisis del capitalismo manchesteriano, la regulaci\u00f3n pas\u00f3 por los<em> trusts<\/em> o grandes corporaciones, bajo la hegemon\u00eda comercial brit\u00e1nica. Fue la \u00e9poca del imperialismo y el capital monop\u00f3lico que desvelaron a Rudolf Hilferding, Lenin y Rosa Luxemburgo. Luego de la Primera Guerra Mundial, la regulaci\u00f3n qued\u00f3 en manos del capital financiero, que revent\u00f3 en 1929. Desde entonces, y sobre todo luego de la Segunda Guerra Mundial, el sistema pas\u00f3 a regularse entre estados y organismos multilaterales, bajo el paraguas norteamericano. Fue la era del fordismo, que entr\u00f3 en crisis a partir de 1968 para dar lugar a una nueva regulaci\u00f3n financiera, la de los petrod\u00f3lares, hasta el crack de fines de la d\u00e9cada de 1980 (el lunes negro de Wall Street en 1987, la hiperinflaci\u00f3n en Am\u00e9rica Latina). Se consolid\u00f3 entonces un nuevo r\u00e9gimen de regulaci\u00f3n sostenido por las grandes corporaciones y sus cadenas globales de valor. A partir de la crisis de 2008 es muy probable que est\u00e9 emergiendo un nuevo modo de regulaci\u00f3n, pero no es evidente cu\u00e1l ser\u00e1. En todo caso, cada modo de regulaci\u00f3n (corporativo, estatal, financiero) implic\u00f3 un marco material e intelectual para pensar la econom\u00eda.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-color wp-block-paragraph\" style=\"color:#080102\">   <strong>Un cambio en el clima<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-justify has-text-color wp-block-paragraph\" style=\"color:#080101\">En <em>El colapso del comunismo: elementos para una historia futura<\/em>, un texto escrito al calor de la ca\u00edda del muro de Berl\u00edn, el historiador Charles S. Maier se preguntaba por las causas del r\u00e1pido colapso econ\u00f3mico de los pa\u00edses comunistas, luego de un desempe\u00f1o aceptable en los a\u00f1os de posguerra. Y encontraba la respuesta en las transformaciones de la econom\u00eda global: \u00abLas dificultades econ\u00f3micas de los 70 plantearon espinosas alternativas tanto al Este como al Oeste. Acosado por el conflicto social y la confusi\u00f3n acerca de las pol\u00edticas a seguir, Occidente opt\u00f3 en principio por la disciplina del mercado mundial. El Este, en cambio, dio marcha atr\u00e1s respecto de las reformas econ\u00f3micas que hab\u00eda empezado a implantar. Retrospectivamente, podemos situar el origen del colapso de 1989 en esta divergencia. A lo largo de los a\u00f1os 50 y 60, las sociedades europeas occidentales y orientales gozaron de tasas de crecimiento m\u00e1s o menos equiparables. Tanto el socialismo como el capitalismo respond\u00edan a las oportunidades y demandas derivadas de la recuperaci\u00f3n de los estragos de la guerra. (&#8230;) El colapso comunista ha sido una reacci\u00f3n a fuerzas de transformaci\u00f3n que hicieron mella tanto en el Este como en el Oeste, pero ante las que los europeos occidentales (y los norteamericanos) respondieron con un vuelco m\u00e1s temprano y, por tanto, menos traum\u00e1tico\u00bb.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-justify has-text-color wp-block-paragraph\" style=\"color:#080101\">En efecto, luego de 1945, tanto el Este como el Oeste sostuvieron, con diferencias, lo que el economista h\u00fangaro Janos Kornai llam\u00f3 \u00abeconom\u00edas movilizadas\u00bb: la extensi\u00f3n de herramientas de una econom\u00eda de guerra en tiempos de paz, planificaci\u00f3n, intervencionismo, presi\u00f3n fiscal. La izquierda no invent\u00f3 ese paradigma econ\u00f3mico, pero supo aclimatarse a \u00e9l y participar en sus debates. Ese intercambio funcion\u00f3 de ida y vuelta, desde marxistas reciclados en eficientes tecn\u00f3cratas occidentales hasta la deriva izquierdista de disc\u00edpulos de J.M. Keynes como Joan Robinson, Nicholas Kaldor o Piero Sraffa. Lo mismo vale para el estructuralismo latinoamericano, no necesariamente izquierdista pero influyente en populismos e izquierdas nacionales, que sintetiz\u00f3 elementos del desarrollismo de W.W. Rostow, la teor\u00eda de la dependencia y las experiencias hist\u00f3ricas de industrializaci\u00f3n planificada. A partir de la d\u00e9cada de 1970 esa regulaci\u00f3n entr\u00f3 en crisis y arrastr\u00f3 tanto al bienestarismo occidental como a la planificaci\u00f3n sovi\u00e9tica. Como se\u00f1ala Maier, el capitalismo pudo adaptarse, pero el socialismo no. Y la izquierda tampoco: el nuevo clima de desregulaci\u00f3n, tercerizaci\u00f3n y globalizaci\u00f3n fue entendido en t\u00e9rminos casi catastr\u00f3ficos, apelando a conceptos que hablaban m\u00e1s del pasado ido que del presente efectivo.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-justify has-text-color wp-block-paragraph\" style=\"color:#080101\">Un libro sintom\u00e1tico de la \u00e9poca fue <em>La trama del Neoliberalismo<\/em>, publicado por el Consejo Latinoamericano de Ciencias Sociales (Clacso) en 2003, a partir de las intervenciones de Michel L\u00f6wy, Emir Sader, Atilio Bor\u00f3n y Perry Anderson, entre otros, en el Seminario Internacional Posneoliberalismo, realizado en R\u00edo de Janeiro en 1994. La idea que abre y atraviesa el libro es que el neoliberalismo es \u00abel m\u00e1s monstruoso proyecto hist\u00f3rico del capitalismo\u00bb, un \u00abdiluvio universal\u00bb, una pesadilla que m\u00e1s temprano que tarde deber\u00eda terminar por su propia irracionalidad. La inveterada tradici\u00f3n izquierdista de analizar las contradicciones del capitalismo ced\u00eda paso a una negativa a encontrarle mayor sentido que el de un colapso de lo anterior, una revancha del capital contra un Estado de bienestar que esa misma izquierda tambi\u00e9n critic\u00f3 en su momento.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-color wp-block-paragraph\" style=\"color:#080101\">   <strong>La negaci\u00f3n de la econom\u00eda<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-justify has-text-color wp-block-paragraph\" style=\"color:#080101\">Al nuevo clima econ\u00f3mico se le solap\u00f3 el intelectual. Maier se\u00f1ala que, junto a la crisis econ\u00f3mica de las econom\u00edas de posguerra, se produjo una crisis social que tuvo como hito las simult\u00e1neas revueltas juveniles de 1968 (Praga, M\u00e9xico, Par\u00eds). La cr\u00edtica pol\u00edtica a las instituciones de posguerra se tradujo acad\u00e9micamente en la cr\u00edtica a los fundamentos filos\u00f3ficos de la modernidad y el racionalismo. Toda ciencia fue puesta bajo la lupa de una genealog\u00eda que las entend\u00eda como saberes construidos, herramientas de poder y subjetivaci\u00f3n. Obviamente, la econom\u00eda fue parte de esa cr\u00edtica, muy productiva para problematizar esencialismos y pretensiones de asepsia cient\u00edfica, pero eventualmente destructiva si negaba toda legitimidad a la disciplina y su objeto de estudio. Michel Foucault, quiz\u00e1s el referente m\u00e1s c\u00e9lebre e influyente de este pensamiento cr\u00edtico, era consciente de ello y dedic\u00f3 su curso de 1979 a estudiar a fondo el pensamiento econ\u00f3mico neoliberal. Muchos de sus disc\u00edpulos, en cambio, prefirieron tirar el agua sucia de la ba\u00f1adera con el beb\u00e9 adentro. En una obra caracter\u00edstica de esos a\u00f1os, el <em>Diccionario del desarrollo<\/em> editado por Wolfgang Sachs, el pr\u00f3logo advierte que \u00abLos autores de este libro no tratan al desarrollo ni como una realizaci\u00f3n t\u00e9cnica ni como un conflicto de clases, sino como un molde mental particular. Porque el desarrollo es mucho m\u00e1s que un mero esfuerzo socioecon\u00f3mico; es una percepci\u00f3n que moldea la realidad, un mito que conforta a las sociedades y una fantas\u00eda que desata pasiones\u00bb. En una entrada del mismo libro, Arturo Escobar \u2014antrop\u00f3logo colombiano y ex-alumno de Foucault\u2014 emprende una genealog\u00eda de la econom\u00eda como disciplina para terminar denunciando a los programas de desarrollo y salud del Banco Mundial para el Tercer Mundo como \u00abla progresiva intromisi\u00f3n de aquellas formas de administraci\u00f3n y regulaci\u00f3n de la sociedad, del espacio urbano y de la econom\u00eda\u00bb.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-justify has-text-color wp-block-paragraph\" style=\"color:#080101\">El aislamiento intelectual y pol\u00edtico de la izquierda ante las transformaciones econ\u00f3micas de la d\u00e9cada de 1970, sumado a la deconstrucci\u00f3n del discurso cient\u00edfico, devino en una negaci\u00f3n de la econom\u00eda: ni sus conceptos ni su objeto de estudio ten\u00edan legitimidad epistemol\u00f3gica alguna. Esta suerte de nihilismo te\u00f3rico se transformaba en voluntarismo puro al pasar a la pr\u00e1ctica: si la econom\u00eda no existe y todo es pol\u00edtico, entonces todo es posible. No hay ning\u00fan tipo de restricci\u00f3n. El apotegma leninista de la \u00abeconom\u00eda como pol\u00edtica concentrada\u00bb se invirti\u00f3: solo hab\u00eda que disolver cualquier abstrusa cuesti\u00f3n econ\u00f3mica en un poco de agua deconstructiva para obtener un reconfortante caldo de pol\u00edtica.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-color wp-block-paragraph\" style=\"color:#080101\">   <strong>Un nuevo cambio de clima<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-justify has-text-color wp-block-paragraph\" style=\"color:#080101\">En algo acert\u00f3 el Seminario Internacional Posneoliberalismo de 1994: a partir de ese a\u00f1o, el neoliberalismo comenz\u00f3 una larga agon\u00eda en la periferia del mundo. Estados Unidos subi\u00f3 sus tasas de inter\u00e9s y las econom\u00edas emergentes cayeron como fichas de domin\u00f3: M\u00e9xico en 1994; Corea del Sur y los \u00abtigres del Sudeste asi\u00e1tico\u00bb en 1997; Rusia en 1998; Brasil y Ecuador en 1999; hasta desembocar en el colapso argentino de 2001 y su coletazo uruguayo de 2002. La crisis tuvo diferentes efectos en cada coordenada: en Rusia, el ascenso de Vlad\u00edmir Putin; en Asia, el estancamiento de Jap\u00f3n, la consolidaci\u00f3n de China y el paso de un modelo de competitividad por bajos salarios a otro de imitaci\u00f3n e innovaci\u00f3n tecnol\u00f3gica para toda la regi\u00f3n. En Sudam\u00e9rica, el efecto fue doble. Por un lado, la demanda china subi\u00f3 el precio de las materias primas y la regi\u00f3n vio valorizarse sus exportaciones de manera acelerada: entre 2002 y 2005 el precio de los porotos de soja subi\u00f3 29%; el del caf\u00e9, 42%; el caucho, 96%; los metales, 100%; el petr\u00f3leo, 114%. Por otro lado, la crisis social llev\u00f3 al gobierno a fuerzas progresistas o populismos de izquierda en muchos pa\u00edses, que contaron con condiciones macroecon\u00f3micas \u00f3ptimas para aplicar pol\u00edticas redistributivas.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-justify has-text-color wp-block-paragraph\" style=\"color:#080101\">La relaci\u00f3n de las izquierdas con el giro progresista latinoamericano es necesariamente compleja, por la diversidad de unas y otros, y por las historias de cada pa\u00eds. Algunas izquierdas participaron activamente en los gobiernos progresistas, otras fueron cooptadas, otras defeccionaron, algunas acompa\u00f1aron cr\u00edticamente, otras se opusieron abiertamente. Pero todas recibieron el impacto de una experiencia redistributiva alimentada por una din\u00e1mica econ\u00f3mica que intu\u00edan ajena, si no hostil.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-justify has-text-color wp-block-paragraph\" style=\"color:#080101\">Para perfilar los rasgos de esa din\u00e1mica, puede resultar \u00fatil una comparaci\u00f3n con el caso asi\u00e1tico. En Asia, la transici\u00f3n de un modelo de competitividad salarial a otro de innovaci\u00f3n tecnol\u00f3gica fue la transici\u00f3n (o ampliaci\u00f3n) de Estados m\u00e1s o menos autoritarios a Estados coordinadores de la iniciativa privada. De Vietnam a Corea del Sur, las dirigencias pol\u00edticas siempre tuvieron un grado de involucramiento estrecho con la creaci\u00f3n de riqueza. En Am\u00e9rica Latina, la reprimarizaci\u00f3n de las exportaciones descuid\u00f3 la productividad y dej\u00f3 mucho de su suerte econ\u00f3mica atada a variables incontrolables, como los precios internacionales y las tasas del Sistema de Reserva Federal de Estados Unidos. El aprendizaje izquierdista de tal experiencia fue una suerte de dualismo, que en un l\u00f3bulo ten\u00eda a la pol\u00edtica como espacio aut\u00f3nomo \u2014con un horizonte de creatividad ilimitada\u2014 y, en el otro, a la econom\u00eda que lo fondeaba \u2014una caja negra de recursos, repudiable por su impacto ambiental, su connivencia con el capital global o la insensibilidad social de sus agentes\u2014. Cuando el ciclo de buenos precios internacionales se cort\u00f3 en la d\u00e9cada de 2010, la izquierda no encontr\u00f3 mejor soluci\u00f3n o reclamo que inflamar el l\u00f3bulo pol\u00edtico: estatizar, transformar la gesti\u00f3n en movilizaci\u00f3n y negar toda restricci\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-justify has-text-color wp-block-paragraph\" style=\"color:#080101\">Para entonces, el clima volvi\u00f3 a cambiar. La crisis de 2008, el giro iliberal que le sigui\u00f3 con Donald Trump a la cabeza, el <em>lockdown <\/em>pand\u00e9mico del 2020 y la actual invasi\u00f3n rusa de Ucrania prologan a un mundo que a\u00fan no vemos entero. El b\u00faho de Minerva desplegar\u00e1 sus alas al atardecer, pero si la historia es maestra de la vida, tal como cre\u00edan los antiguos, podemos prever un modo de regulaci\u00f3n m\u00e1s estatista, por los conflictos que alimentan la crisis clim\u00e1tica y la escasez de recursos, y por la centralidad que adquieren \u00abcapitalismos pol\u00edticos\u00bb, al decir de Branko Milanovic, como China o Rusia. Ese estatismo no es necesariamente una buena noticia para las izquierdas: trae guerras por recursos naturales y poco respeto por la sociedad civil.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-color wp-block-paragraph\" style=\"color:#080101\">   <strong>Ideas fuera de lugar<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-justify has-text-color wp-block-paragraph\" style=\"color:#080101\">En el campo de la izquierda, el nuevo clima inspir\u00f3 nuevas ideas econ\u00f3micas y recuper\u00f3 otras, como la teor\u00eda monetaria moderna, el decrecimiento o las diferentes versiones de ingreso b\u00e1sico universal. Es importante tener en cuenta que estas ideas surgen de debates europeos y\/o anglosajones, en un contexto de econom\u00edas desarrolladas que arrastran cuarenta a\u00f1os de alta acumulaci\u00f3n de capital con bajo crecimiento y desigualdad creciente. Se trata del \u00abestado estacionario\u00bb que John Stuart Mill entrevi\u00f3 en el siglo XIX y John Keynes diagn\u00f3stico para el XX: m\u00e1ximo desarrollo del capital, el punto cr\u00edtico de la acumulaci\u00f3n en que los incentivos para reinvertir comienzan a reducirse y todos los individuos alcanzan en promedio el ingreso absoluto a partir del cual su demanda comienza a decrecer. Solo queda redistribuir. Ese es el horizonte, errado o no, que maneja la nueva izquierda del Norte global. Pero no son de ninguna manera las condiciones econ\u00f3micas latinoamericanas, en donde hubo experiencias redistributivas recientes y a\u00fan quedan bolsones de bajo desarrollo humano y material. Se trata de ideas fuera de lugar, aferrarse a ellas acr\u00edticamente es otra forma de negar la econom\u00eda.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-justify has-text-color wp-block-paragraph\" style=\"color:#080101\">M\u00e1s situadas, aunque igualmente d\u00e9biles, resultan algunas l\u00edneas de pensamiento \u00abaut\u00f3ctonas\u00bb, como el neodesarrollismo o la econom\u00eda social y solidaria. El primero es un leg\u00edtimo heredero del estructuralismo latinoamericano. Atento a la restricci\u00f3n externa y los t\u00e9rminos de intercambio centro-periferia, entiende que Am\u00e9rica Latina ya no puede competir industrialmente con Asia y propone explotar extensivamente los recursos naturales. Pero la propuesta carece de esa percepci\u00f3n social que dotaba de potencia pol\u00edtica al viejo estructuralismo: superar al individualismo metodol\u00f3gico de la ortodoxia neocl\u00e1sica con una sociolog\u00eda m\u00e1s realista, que inclu\u00eda actores nuevos como sindicatos, corporaciones y gobiernos. El nuevo desarrollismo no actualiz\u00f3 su sociolog\u00eda, sigue pensado en un mundo de overol e ignora actores como los movimientos vecinales, los pueblos originarios o la militancia ambiental. Deviene entonces en un neomercantilismo que concibe a la naci\u00f3n y sus ciudadanos como un mero territorio a explotar con una poblaci\u00f3n encima. Un proyecto econ\u00f3mico condenado al colapso pol\u00edtico en democracia. Todo lo contrario ocurre con la econom\u00eda social y solidaria. Aqu\u00ed, el registro de la heterogeneidad de pr\u00e1cticas econ\u00f3micas populares es amplio y complejo, incluyendo a la basal econom\u00eda dom\u00e9stica, de inter\u00e9s tambi\u00e9n para el feminismo. Pero se trata de pr\u00e1cticas esencialmente reproductivas y distributivas, incapaces de generar valor y que, en \u00faltima instancia, dependen de subsidios estatales y recaen en el dualismo desarrollado m\u00e1s arriba.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-justify has-text-color wp-block-paragraph\" style=\"color:#080101\">A\u00fan con sus problemas, todas estas opciones pueden y deben ser incorporadas selectivamente a un pensamiento econ\u00f3mico de izquierda consciente de sus condiciones y capaz de participar en los debates actuales. Con \u00e1nimo m\u00e1s pol\u00e9mico que program\u00e1tico, cierro este este texto con una necesariamente incompleta lista de bases y puntos de partida para ese pensamiento:<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-justify has-text-color wp-block-paragraph\" style=\"color:#080101\">&#8211; La econom\u00eda es una ciencia social leg\u00edtima. Responder a sus pretensiones de ciencia exacta (ya en reflujo, hay que decirlo) con una desautorizaci\u00f3n en bloque es un juego de suma cero intelectual. Tampoco parece l\u00edcito exigirle deconstrucciones, toda vez que ning\u00fan psicoanalista o doctor en estudios culturales tolerar\u00eda que le exigieran falsabilidad a sus premisas o cuantificaci\u00f3n de variables.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-justify has-text-color wp-block-paragraph\" style=\"color:#080101\">&#8211; Las restricciones materiales existen. Durante a\u00f1os se critic\u00f3 al \u00abprincipio de escasez\u00bb como una entelequia que naturalizaba la privatizaci\u00f3n de lo com\u00fan. La actual crisis clim\u00e1tica nos confronta con una escasez de recursos estructural e innegable.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-justify has-text-color wp-block-paragraph\" style=\"color:#080101\">&#8211; Todos somos agentes de mercado, como consumidores y\/o productores. La necesaria cr\u00edtica al \u00abmercado\u00bb como actor autoconsciente e infalible no puede obviar el efecto de conductas agregadas. Y reemplazar al ficticio homo oeconomicus de Alfred Marshall por el a\u00fan m\u00e1s ficticio homo solidaricus de la econom\u00eda social es desconocer buena parte de las pr\u00e1cticas econ\u00f3micas concretas de la sociedad.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-justify has-text-color wp-block-paragraph\" style=\"color:#080101\">&#8211; Am\u00e9rica Latina necesita crecer. Sus deficiencias sociales e infraestructurales no pueden ser compensadas por pr\u00e1cticas locales de econom\u00eda reproductiva, y el volumen de capital acumulado en la regi\u00f3n no permite resolverlas con una distribuci\u00f3n sin crecimiento previo o simult\u00e1neo.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-justify has-text-color wp-block-paragraph\" style=\"color:#080101\">&#8211; El Estado no es la sociedad.&nbsp; Es un factor irremplazable de la gesti\u00f3n econ\u00f3mica, pero pretender que reemplace a todos los agentes privados es atribuirle la misma infalibilidad que la ortodoxia le asigna al mercado; por otro lado, asignarle un rol constantemente conflictivo y movilizador aborta toda capacidad de gesti\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-justify has-text-color wp-block-paragraph\" style=\"color:#080101\">&#8211; El Excel no es el territorio. La necesaria formalizaci\u00f3n de los datos y las pol\u00edticas econ\u00f3micas debe complementarse con una igualmente necesaria atenci\u00f3n a las condiciones pol\u00edticas, ambientales y culturales sobre la que se desplegar\u00e1n, lo que requiere la colaboraci\u00f3n de varias disciplinas. Es tan in\u00fatil negar a la econom\u00eda como al mundo que habita.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-justify has-text-color wp-block-paragraph\" style=\"color:#080101\">La izquierda ha recorrido un largo camino desde los debates sobre la ley del valor. Fue un periplo enriquecedor en el que se discutieron la eficacia del mercado, las particularidades locales, las pr\u00e1cticas subalternas, los efectos ambientales del desarrollo, la noci\u00f3n de crecimiento y el concepto mismo de econom\u00eda. Pero el mundo es redondo y llegamos al punto de partida: en el horizonte se ve a Marx de espaldas, es necesario volver a pensar en la creaci\u00f3n de valor. A menos que queramos ser terraplanistas econ\u00f3micos.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-justify has-text-color wp-block-paragraph\" style=\"color:#080101\"><strong>* Alejandro Galliano<\/strong>, es docente en la Universidad de Buenos Aires (UBA) y colaborador habitual de las revistas Crisis, La Vanguardia y Panam\u00e1. Public\u00f3 <em>Los due\u00f1os del futuro. Vida y obra, secretos y mentiras de los empresarios del siglo XXI (con Hern\u00e1n Vanoli, Planeta, Buenos Aires, 2017) y \u00bfPor qu\u00e9 el capitalismo puede so\u00f1ar y nosotros no? Breve manual de las ideas de izquierda para pensar el futuro<\/em> (Siglo XXI, Buenos Aires, 2020).<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Las izquierdas han reemplazado su \u00abeconomicismo\u00bb de anta\u00f1o por nuevas formas de \u00abpoliticismo\u00bb. 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