{"id":28285,"date":"2022-07-31T18:59:54","date_gmt":"2022-07-31T16:59:54","guid":{"rendered":"https:\/\/correspondenciadeprensa.com\/?p=28285"},"modified":"2022-07-31T18:59:54","modified_gmt":"2022-07-31T16:59:54","slug":"memoria-el-asesinato-de-jean-jaures-y-la-guerra-juan-andrade","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/correspondenciadeprensa.com\/?p=28285","title":{"rendered":"Memoria &#8211; El asesinato de Jean Jaur\u00e8s&#8230; y la guerra. [Juan Andrade]"},"content":{"rendered":"<h5 style=\"text-align: right;\">Jean Jaur\u00e8s, durante un mitin en Par\u00eds.<\/h5>\n<p class=\"ox-bcef2995da-MsoNormal\" style=\"text-align: justify;\"><span style=\"color: #000000;\"><b>La memoria del pol\u00edtico franc\u00e9s se fue modificando en funci\u00f3n de coyunturas, relaciones de fuerza o pugnas por su apropiaci\u00f3n, pero dise\u00f1\u00f3 en general una trayectoria ascendente.<\/b><\/span><\/p>\n<p class=\"ox-bcef2995da-MsoNormal\" style=\"text-align: justify;\"><span style=\"color: #000000;\"><b><a href=\"https:\/\/ctxt.es\/\">Ctxt<\/a>, 31-7-2022<\/b><\/span><\/p>\n<p class=\"ox-bcef2995da-MsoNormal\"><strong><span style=\"color: #000000;\"><a href=\"https:\/\/correspondenciadeprensa.com\/\">Correspondencia de Prensa<\/a>, 31-7-2022<\/span><\/strong><\/p>\n<p class=\"ox-bcef2995da-MsoNormal\" style=\"text-align: justify;\"><span style=\"color: #000000;\">Par\u00eds. Rue Montmartre. 31 de julio de 1914. 21:40 horas. Caf\u00e9 du Croissant. En la calle, un individuo saca un revolver y dispara a trav\u00e9s de la ventana a uno de los comensales que est\u00e1n cenando en el interior.\u00a0 El torso del hombre se desploma sobre la mesa, ante el p\u00e1nico y el estupor de sus compa\u00f1eros. Acaban de asesinar a Jean Jaur\u00e8s, uno de los dirigentes m\u00e1s carism\u00e1ticos del socialismo franc\u00e9s, opositor militante a la guerra.<\/span><\/p>\n<p class=\"ox-bcef2995da-MsoNormal\" style=\"text-align: justify;\"><span style=\"color: #000000;\">Las \u00faltimas horas de vida de Jaur\u00e8s fueron de v\u00e9rtigo. Todav\u00eda pensaba que la guerra pod\u00eda evitarse. Le empujaba un impulso \u00e9tico, desatado por la intuici\u00f3n de la cat\u00e1strofe que se avecinaba. Le inspiraba una idea: que la reacci\u00f3n en cadena conducente al abismo pod\u00eda frenarse si se cortaba alguno de sus eslabones. Le animaba la confianza en la acci\u00f3n pol\u00edtica como palanca de cambio, golpe de tim\u00f3n al curso inercial de los acontecimientos. Jaur\u00e8s personificaba una forma de entender el socialismo a la baja en el conjunto de la Segunda Internacional. Un socialismo republicano de fuerte contenido \u00e9tico, basado en una concepci\u00f3n abierta de los procesos hist\u00f3ricos, donde estos, pese a sus poderosos automatismos, eran susceptibles de reorientarse por medio de una acci\u00f3n pol\u00edtica que conjugara c\u00e1lculo e ideales. Pero en la Internacional ven\u00eda predominando el mecanicismo que los dirigentes del Partido Socialdem\u00f3crata Alem\u00e1n hab\u00edan reciclado de Karl Kautsky para la gesti\u00f3n del d\u00eda a d\u00eda. Maximalismo ret\u00f3rico y moderaci\u00f3n pr\u00e1ctica. La acci\u00f3n pol\u00edtica como adaptaci\u00f3n inteligente a una realidad aplastante que al final resolver\u00eda sus contradicciones (por mor de semejante adaptaci\u00f3n) a favor de la causa del socialismo. La (pseudo)ciencia realista como coartada de la resignaci\u00f3n o el beneficio inmediato. <sup class='footnote'><a href='https:\/\/correspondenciadeprensa.com\/?p=28285#fn-28285-1' id='fnref-28285-1' onclick='return fdfootnote_show(28285)'>1<\/a><\/sup> \u00a0\u00a0<\/span><\/p>\n<p class=\"ox-bcef2995da-MsoNormal\" style=\"text-align: justify;\"><span style=\"color: #000000;\">Par\u00eds, 30 de Julio. Un d\u00eda antes de ser asesinado, Jaur\u00e8s consigue reunirse con Ren\u00e9 Viviani, presidente del Consejo de Ministros. Le ruega que contenga a las tropas apostadas en la frontera con Alemania. Una leve escaramuza ser\u00eda el detonante de una guerra entre los dos gigantes. Jaur\u00e8s conf\u00eda en que prospere la propuesta de mediaci\u00f3n lanzada in extremis, aunque de manera poco cre\u00edble, por Inglaterra. Y sigue confiando en la capacidad de los trabajadores y de sus organizaciones para disuadir o desobedecer a los gobiernos, a pesar de las declaraciones belicistas o los s\u00edntomas de resignaci\u00f3n que viene observando en sus dirigentes. Son las \u00faltimas bazas que le quedan: la apelaci\u00f3n al sentido de conservaci\u00f3n de los gobernantes y al internacionalismo de los trabajadores. Contaba con otras dos que se revelaron in\u00fatiles. Confiaba en que los intereses econ\u00f3micos compartidos por las burgues\u00edas alemana, francesas y brit\u00e1nicas \u2013en forma de inversiones conjuntas\u2013 pudiera imponerse a la perspectiva de negocio que la guerra abr\u00eda para otras facciones de esas mismas burgues\u00edas. Confiaba tambi\u00e9n en que los mandatarios europeos frenasen la escalada por temor a que la guerra desencadenase al cabo del tiempo una revoluci\u00f3n. Por encima del entusiasmo militar de reyes y ministros, sobrevolaba el fantasma de la Comuna de Par\u00eds, que hab\u00eda irrumpido en los estertores de la guerra franco-prusiana unas d\u00e9cadas atr\u00e1s. De haber vivido pocos a\u00f1os m\u00e1s, Jaur\u00e8s, tan hostil al belicismo del Zar Nicol\u00e1s II, hubiera comprobado c\u00f3mo en el pecado de la guerra llev\u00f3 al final la penitencia de la revoluci\u00f3n.\u00a0<\/span><\/p>\n<p class=\"ox-bcef2995da-MsoNormal\" style=\"text-align: justify;\"><span style=\"color: #000000;\">A primera hora de la ma\u00f1ana del d\u00eda 31 Lucien L\u00e9vy-Bruhl, amigo \u00edntimo de Jaur\u00e8s, le informa de la movilizaci\u00f3n de tropas en Austria, por lo que no hay tiempo que perder. Trata de reunirse otra vez con el gobierno, pero en esta ocasi\u00f3n es r\u00e1pidamente despachado por un subsecretario del Ministerio de Exteriores, que le advierte del peligro que corre. Jaur\u00e8s no le presta atenci\u00f3n. Se dirige a toda prisa a la redacci\u00f3n del L\u2019Humanit\u00e9, el \u00f3rgano de expresi\u00f3n que los socialistas franceses hab\u00edan fundado en 1904. Hay que hacer un \u00faltimo llamamiento. Piensa que solo una demostraci\u00f3n de fuerza obrera y popular puede impedir ya la tragedia. Llega a la redacci\u00f3n a \u00faltima hora de la tarde, donde le esperan sus colaboradores; pero elaborar un n\u00famero especial de esa trascendencia llevar\u00e1 toda la noche, por lo que deciden salir a cenar.<\/span><\/p>\n<p class=\"ox-bcef2995da-MsoNormal\" style=\"text-align: justify;\"><span style=\"color: #000000;\">En todo ese tiempo un joven ha seguido a Jaur\u00e8s en su fren\u00e9tico periplo por Par\u00eds. Su nombre es Raoul Villain. Apenas tiene 29 a\u00f1os, estudia arqueolog\u00eda y pertenece a Liga de J\u00f3venes Amigos de Alsacia-Lorena. Jaur\u00e8s nunca lleg\u00f3 a verle. Villain le dispar\u00f3 esa noche por la espalda. Villain pertenec\u00eda a una generaci\u00f3n de j\u00f3venes ultranacionalistas de clase media que viv\u00eda la perspectiva de la guerra con entusiasmo e identificaba como traidor a la patria a quien trataba de impedirla. Villain proyecta una imagen paralela a la de Jaur\u00e8s, pero a la inversa. Como Jaur\u00e8s, era un apasionado de la historia de Francia; pero si aquel la explicaba a partir de sus luchas sociales, este ten\u00eda una visi\u00f3n rom\u00e1ntica del pasado de una comunidad imaginada a engrandecer o redimir. Como Jaur\u00e8s, amaba a Francia; pero si este la amaba en sus posibilidades de hermanamiento con las naciones vecinas, el patriotismo de Villain se expresaba en hostilidad a las potencias que la amenazaban. Como Jaur\u00e8s, tambi\u00e9n era un hombre de acci\u00f3n; pero si para Jaur\u00e8s la acci\u00f3n era un medio racionalmente regulable para la conquista de ideales; para Villain la acci\u00f3n era la encarnaci\u00f3n misma del ideal, y la violencia, la apoteosis excitante de la acci\u00f3n.<\/span><\/p>\n<p class=\"ox-bcef2995da-MsoNormal\" style=\"text-align: justify;\"><span style=\"color: #000000;\">Con el asesinato de Jaur\u00e8s desapareci\u00f3 una traba para la guerra. Pero su asesinato puede verse en s\u00ed mismo como un acto de guerra. Los disparos de Villain expresan la incontinencia de un joven que quiere ir a la guerra, y que no solo se lanza a despejar los obst\u00e1culos que la demoran, sino que la practica ya en las calles de Par\u00eds. Con el asesinato de Jaur\u00e8s no solo se despeja un obst\u00e1culo en el camino al frente, sino que Villain lleva el frente a la retaguardia para acabar con el enemigo interior, que en toda guerra \u2013seg\u00fan su l\u00f3gica dicot\u00f3mica, extrema y paranoica\u2013 trabaja a sueldo del enemigo o sirve ingenuamente a sus intereses. El asesinato de Jaur\u00e8s fue la anticipaci\u00f3n \u2013concentrada en una de sus figuras carism\u00e1ticas\u2013 de la guerra que el Estado declar\u00f3 a los partidarios de ponerla fin. Esa guerra interna se libr\u00f3 por medio de recorte de libertades, censura, represi\u00f3n de manifestantes, penas de prisi\u00f3n y ejecuciones, por medio de la declaraci\u00f3n de un \u201cestado de guerra\u201d, que es tambi\u00e9n una declaraci\u00f3n de fronteras adentro. Que el asesinato de Jaur\u00e8s termin\u00f3 siendo una pol\u00edtica de Estado lo pone de manifiesto el hecho de que Villain \u2013que no fue juzgado hasta despu\u00e9s del armisticio, en 1919\u2013 saliese absuelto por un tribunal, y el hecho de que en el juicio se adujese que, de no haber sido asesinado, Francia no habr\u00eda ganado nunca la guerra. Con ese juicio el Estado se exoneraba de la represi\u00f3n perpetrada contra los opositores a la guerra, y, exaltando la victoria, justificaba las vidas que hab\u00eda costado. La Rep\u00fablica se ensa\u00f1\u00f3 con la memoria de Jaur\u00e8s hasta el punto de que su familia tuvo que hacerse cargo de las costas del juicio. <sup class='footnote'><a href='https:\/\/correspondenciadeprensa.com\/?p=28285#fn-28285-2' id='fnref-28285-2' onclick='return fdfootnote_show(28285)'>2<\/a><\/sup><\/span><\/p>\n<p class=\"ox-bcef2995da-MsoNormal\" style=\"text-align: justify;\"><span style=\"color: #000000;\">\u00bfC\u00f3mo reaccion\u00f3 la izquierda ante el asesinato de Jean Jaur\u00e8s? Lejos de funcionar como un revulsivo para que los dirigentes socialistas se opusieran a la guerra, a muchos intimid\u00f3 y para otros supuso un alivio. El miedo empuj\u00f3 a los primeros a una suerte de fatalismo b\u00e9lico. El eco de los disparos sobre Jaur\u00e8s silenci\u00f3 la voz de una conciencia de d\u00e9cadas de pacifismo que segu\u00eda clamando sobre cualquier socialista seducido por los tambores de guerra. Cuatro d\u00edas despu\u00e9s del asesinato de Jaur\u00e8s, los diputados de la SFIO votaban a favor de los cr\u00e9ditos de Guerra. Ese mismo d\u00eda la mayor\u00eda de los diputados del SPD hac\u00eda lo propio en el Reichstag.\u00a0<\/span><\/p>\n<p class=\"ox-bcef2995da-MsoNormal\" style=\"text-align: justify;\"><span style=\"color: #000000;\">Los dirigentes de los principales partidos de la Internacional Socialista respaldaron los cr\u00e9ditos de guerra por un complejo conjunto de factores, que respond\u00edan a la presi\u00f3n ambiental, pero tambi\u00e9n a ideales propios y c\u00e1lculos estrat\u00e9gicos. Con frecuencia, las razones se han remitido al clima de fervor nacionalista que se vivi\u00f3 aquel verano de 1914, una presi\u00f3n ambiental envolvente y penetrante, intimidatoria y seductora. El virus chauvinista los habr\u00eda contagiado al cogerlos adem\u00e1s con las defensas internacionalistas bajas. Abundan al respecto los testimonios de fervor nacionalista en los dirigentes socialdem\u00f3cratas, a veces expresados en estado bruto, generalmente refinados con el argumento de la defensa de la patria ante un ataque exterior previo. \u201cNuestro deber es defender la independencia e integridad de nuestra pac\u00edfica y republicana Francia si esta es atacada\u201d, afirmaba el 2 de agosto Louis Dubreuilh. Los argumentos defensivos evolucionaron r\u00e1pido hacia la apuesta por las ofensivas disuasorias. Al cabo del tiempo, el principio de defensa nacional sirvi\u00f3 para justificar la responsabilidad que la propia naci\u00f3n hubiera podido tener en el desencadenamiento de la tragedia. \u201cIncluso si el gobierno alem\u00e1n hubiera sido el responsable de la cat\u00e1strofe (\u2026), estar\u00edamos en la obligaci\u00f3n de defender a nuestro pa\u00eds y de salvar todo aquello digno de ser salvado\u201d, lleg\u00f3 a decir Wolfgang Heine, portavoz del ala conservadora del SPD. <sup class='footnote'><a href='https:\/\/correspondenciadeprensa.com\/?p=28285#fn-28285-3' id='fnref-28285-3' onclick='return fdfootnote_show(28285)'>3<\/a><\/sup> La dignidad de lo salvable se refer\u00eda a los sistemas pol\u00edticos de los respectivos pa\u00edses, tanto m\u00e1s defendibles en contraste con los sistemas pol\u00edticos de los pa\u00edses enemigos. Los laboristas brit\u00e1nicos y los socialistas franceses apelaban al valor de sus respectivos sistemas parlamentarios frente al autoritarismo de las potencias centrales. El problema es que los socialdem\u00f3cratas alemanes utilizaban id\u00e9ntico argumento frente al despotismo y la autocracia zarista. \u201cNuestro pueblo y su futura libertad tienen mucho, si no todo, que perder de una victoria del despotismo ruso\u201d, hab\u00eda se\u00f1alado Hugo Haase, cuando despu\u00e9s de votar por primera vez en contra de los cr\u00e9ditos de guerra cedi\u00f3 a la disciplina de voto impuesta por el SPD. <sup class='footnote'><a href='https:\/\/correspondenciadeprensa.com\/?p=28285#fn-28285-4' id='fnref-28285-4' onclick='return fdfootnote_show(28285)'>4<\/a><\/sup><\/span><\/p>\n<p class=\"ox-bcef2995da-MsoNormal\" style=\"text-align: justify;\"><span style=\"color: #000000;\">Los dirigentes socialistas que respaldaron la guerra lo hicieron tambi\u00e9n por miedo y en medio de dudas. Dudaban de que una oposici\u00f3n contundente tuviera respaldo en medio de aquel clima belicista que invad\u00eda a la gente corriente, pero sobre todo dudaban de que pudiera tener una r\u00e9plica equivalente en los pa\u00edses vecinos. Los socialdem\u00f3cratas alemanes tem\u00edan que la convocatoria de una huelga general contra la guerra en Alemania no fuera acompa\u00f1ada de otra hom\u00f3loga en Francia\u2026 y viceversa. A diferencia de la Primera Internacional, la Segunda era en la pr\u00e1ctica una yuxtaposici\u00f3n de partidos nacionales sin apenas capacidad para coordinarlos ni instancias decisorias que los trascendiesen. Otra raz\u00f3n tuvo que ver con el temor a la represi\u00f3n del Estado, ya de por s\u00ed dura en tiempos de paz. Sobre los socialdem\u00f3cratas alemanes pesaba el recuerdo del paternalismo autoritario de Bismarck, que en funci\u00f3n de los estados sociales de \u00e1nimo regulaba el grifo de la represi\u00f3n, llegando a mantenerlos en la ilegalidad durante una d\u00e9cada. Los dirigentes del SPD tem\u00edan que, en caso de oponerse a la guerra, el Estado se volver\u00eda en contra de ellos con la brutalidad que en un \u201cestado de guerra\u201d permitir\u00eda el recorte de libertades y derechos fundamentales.\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0<\/span><\/p>\n<p class=\"ox-bcef2995da-MsoNormal\" style=\"text-align: justify;\"><span style=\"color: #000000;\">Si por un lado les empuj\u00f3 el miedo, por otro les anim\u00f3 la perspectiva de beneficio inmediato, una combinaci\u00f3n explosiva. Los dirigentes socialdem\u00f3cratas pensaron que la lealtad a sus gobiernos tendr\u00eda recompensa: que, garantizando el orden p\u00fablico y la disciplina laboral, el Estado les pagar\u00eda con la ampliaci\u00f3n de derechos y reformas sociales. Nadie moviliz\u00f3 este argumento con tanta contundencia como el dirigente del SPD Ludwig Frank: \u201cEn lugar de una huelga general estamos haciendo una guerra por el sufragio en Prusia\u201d. <sup class='footnote'><a href='https:\/\/correspondenciadeprensa.com\/?p=28285#fn-28285-5' id='fnref-28285-5' onclick='return fdfootnote_show(28285)'>5<\/a><\/sup> Los revolucionarios vieron en negativo la guerra como una oportunidad para azuzar la revoluci\u00f3n. Los reformistas vieron la guerra en positivo como una oportunidad para ampliar las reformas. Lo dirigentes socialistas aprovecharon la guerra para levantar el veto que exist\u00edan sobre ellos de cara a acceder al gobierno y ser reconocidos por fin como una verdadera e influyente fuerza nacional. As\u00ed fue como Jules Guesde (otrora marxista ortodoxo enfrentado al malogrado Jaur\u00e8s) consigui\u00f3 entrar junto a Marcel Sembat en el gobierno de la Rep\u00fablica de Francia el 28 de agosto de 1914. O como unos meses m\u00e1s tarde entraron en el gobierno de concentraci\u00f3n brit\u00e1nico varios miembros del Partido Laborista.\u00a0<\/span><\/p>\n<p class=\"ox-bcef2995da-MsoNormal\" style=\"text-align: justify;\"><span style=\"color: #000000;\">Cabe preguntarse si los dirigentes socialistas no atisbaron la cat\u00e1strofe que se ven\u00eda encima. Se ha planteado que, al igual que muchos gobernantes de la \u00e9poca, pensaban que se tratar\u00eda de una guerra de resoluci\u00f3n r\u00e1pida y que no dispon\u00edan de elementos de juicio para prever que enseguida se enquistar\u00eda en un equilibrio catastr\u00f3fico. Se trata de un t\u00f3pico que, como muchos t\u00f3picos, encierra una verdad que oculta otra mayor. <sup class='footnote'><a href='https:\/\/correspondenciadeprensa.com\/?p=28285#fn-28285-6' id='fnref-28285-6' onclick='return fdfootnote_show(28285)'>6<\/a><\/sup> Desde hac\u00eda tiempo, hab\u00eda advertencias (y conciencia social) de la destrucci\u00f3n que provocar\u00eda la producci\u00f3n industrial y los avances tecnol\u00f3gicos aplicados al armamento, aunque es verdad que la producci\u00f3n y las innovaciones se aceleraron durante la contienda para alcanzar cotas destructivas muy superiores. Por otra parte, la dimensi\u00f3n de la cat\u00e1strofe que pod\u00eda deducirse sobrepasaba los esquemas asimilativos que suele proporcionar la experiencia vivencial o hist\u00f3rica. Pero para pensar por encima de la experiencia inmediata o recurrente (y obrar conforme a principios \u00e9tico-pol\u00edticos) se hab\u00edan construido precisamente los partidos obreros. Los automatismos intelectuales, el realismo estrecho, el esp\u00edritu de \u00e9poca, al af\u00e1n de normalizaci\u00f3n, el miedo a las represalias y el espejismo del beneficio inmediato invalidaron para tal fin a sus principales dirigentes.<\/span><\/p>\n<p class=\"ox-bcef2995da-MsoNormal\" style=\"text-align: justify;\"><span style=\"color: #000000;\">Efectivamente, de 1914 a 1918 los centros industriales no pararon de producir en serie mercanc\u00edas incendiarias y fungibles. Hasta los soldados, con sus uniformes y numeraciones, parec\u00edan producidos en serie. A trav\u00e9s de la moderna red de carreteras y ferrocarriles armas y soldados llegaban a las trincheras, nuevas necrofronteras entre Estados, fosas abisales en las que se volatilizaron toneladas de metal y carne. En un ejercicio de contorsi\u00f3n absoluto, la industria moderna se hab\u00eda especializado en la producci\u00f3n en serie de muerte, en la producci\u00f3n de nada. Luego se propag\u00f3 la carest\u00eda en la retaguardia, se intensificaron las jornadas de trabajo y en lugar de la recompensa del sufragio universal en Prusia se impuso la dictadura encubierta del K\u00e1iser Guillermo II y el General Ludendorff, a quien a\u00f1os despu\u00e9s, en 1923, veremos en el putsch de la cervecer\u00eda de M\u00fanich de la mano de Adolf Hitler, entonces cabo entusiasta en el frente occidental. En la Gran Guerra se fue incubando el huevo de la serpiente nazi. La autoridad de los dirigentes socialdem\u00f3cratas se erosion\u00f3 a medida que los costes humanos y econ\u00f3micos de la guerra se incrementaron, y su presencia en las instituciones del Estado y en los organismos laborales, lejos de compensarlos o reducirlos, ni siquiera sirvi\u00f3 para redistribuirlos socialmente. La p\u00e9rdida de autoridad tuvo una dimensi\u00f3n moral, pero arraig\u00f3 en las profundas transformaciones materiales que trajo la guerra, que se llev\u00f3 al frente a muchos trabajadores sindicados y promovi\u00f3 la entrada en masa en las grandes industrias de una generaci\u00f3n de trabajadores j\u00f3venes (sobre todo trabajadoras) m\u00e1s en\u00e9rgica y no sujeta a las viejas disciplinas sindicales.<\/span><\/p>\n<p class=\"ox-bcef2995da-MsoNormal\" style=\"text-align: justify;\"><span style=\"color: #000000;\">Con esta nueva generaci\u00f3n entronc\u00f3 la izquierda minoritaria que se hab\u00eda opuesto a la Guerra desde el principio, apelando a una tradici\u00f3n interrumpida.\u00a0 El movimiento obrero se hab\u00eda forjado en una larga experiencia antimilitarista, porque eran sobre todo obreros quienes pon\u00eda su cuerpo como carne de ca\u00f1\u00f3n en las guerras coloniales, quienes soportaban con su trabajo el coste de los ej\u00e9rcitos y quienes luego los sufr\u00edan cuando el gobierno los movilizaba como fuerzas de orden p\u00fablico contra las huelgas. El antimilitarismo se expresaba en la consigna \u201cguerra a la guerra\u201d, una f\u00f3rmula que apelaba en t\u00e9rminos metaf\u00f3ricos a la desobediencia civil y a la resistencia activa frente a los llamamientos a filas. Aquella consigna fue rescatada entre otras muchas por Rosa Luxemburgo en 1914. <sup class='footnote'><a href='https:\/\/correspondenciadeprensa.com\/?p=28285#fn-28285-7' id='fnref-28285-7' onclick='return fdfootnote_show(28285)'>7<\/a><\/sup> Por eso fue encarcelada durante la guerra y luego brutalmente asesinada en la postguerra por los Freikorps, que no solo pretend\u00edan acabar con la revoluci\u00f3n, sino restaurar su masculinidad herida simulando sobre la poblaci\u00f3n civil de su retaguardia la victoria que no hab\u00edan obtenido en el frente. Los hab\u00eda tra\u00eddo de las trincheras al coraz\u00f3n de Berl\u00edn Gustav Noske, un l\u00edder del SPD fascinado desde joven con las cuestiones militares. <sup class='footnote'><a href='https:\/\/correspondenciadeprensa.com\/?p=28285#fn-28285-8' id='fnref-28285-8' onclick='return fdfootnote_show(28285)'>8<\/a><\/sup> \u00a0<\/span><\/p>\n<p class=\"ox-bcef2995da-MsoNormal\" style=\"text-align: justify;\"><span style=\"color: #000000;\">En aquel tiempo extremo, la consigna \u201cguerra a la guerra\u201d pas\u00f3 de su sentido metaf\u00f3rico a su sentido literal. La mutaci\u00f3n la sistematiz\u00f3 Lenin en 1915 en su escrito el <em>El socialismo y la Guerra<\/em>.\u00a0 Se trataba de explotar el malestar social para convertir esa guerra imperialista entre Estados en una guerra civil entre clases, en una revoluci\u00f3n. <sup class='footnote'><a href='https:\/\/correspondenciadeprensa.com\/?p=28285#fn-28285-9' id='fnref-28285-9' onclick='return fdfootnote_show(28285)'>9<\/a><\/sup> La revoluci\u00f3n ser\u00eda la guerra que acabar\u00eda con las guerras para siempre. La perspectiva de la revoluci\u00f3n se abri\u00f3 entre el fr\u00edo, el hambre y la indignaci\u00f3n de Petrogrado, y entre los soldados rusos que vieron en ella una v\u00eda de supervivencia ante una muerte inminente, de ajusticiamiento de los responsables de la carnicer\u00eda y una alternativa, en \u00faltima instancia, a su repetici\u00f3n. La revoluci\u00f3n se propag\u00f3 en la desesperaci\u00f3n de las trincheras, en el hermanamiento social de los cuarteles y en el desorden de la retirada. La revoluci\u00f3n se aliment\u00f3 de la guerra porque la guerra debilit\u00f3 al poder y arm\u00f3 al pueblo. Y, sin perjuicio de su propia l\u00f3gica y sus idearios de violencia, la revoluci\u00f3n reprodujo tambi\u00e9n la brutalidad aprendida en los frentes.<\/span><\/p>\n<p class=\"ox-bcef2995da-MsoNormal\" style=\"text-align: justify;\"><span style=\"color: #000000;\">\u00bfC\u00f3mo vio esta nueva generaci\u00f3n de revolucionarios a Jean Jaur\u00e8s? La mejor respuesta a esta pregunta est\u00e1 en el paneg\u00edrico que Trotski le dedic\u00f3 tres a\u00f1os despu\u00e9s de su asesinato, un texto emocionado en el que marcaba distancias, si acaso no una ruptura, al menos temporal.\u00a0 Evocando las veces que coincidi\u00f3 con \u00e9l, Trotski lo describ\u00eda como una persona \u201cde complexi\u00f3n poderosa, esp\u00edritu en\u00e9rgico, temperamento genial, trabajador infatigable, orador de maravilloso verbo\u201d.\u00a0 Consideraba a Jaur\u00e8s el representante de lo mejor de una \u00e9poca, pero de una \u00e9poca extinta, un idealista capaz de grandes \u00e9xitos \u201csi la idea se correspond\u00eda con el car\u00e1cter de la \u00e9poca\u201d, pero \u201cel primero en las cat\u00e1strofes\u201d en caso contrario. Por eso hab\u00eda muerto, por no entender que ya no era el tiempo del pacifismo, sino el de la revoluci\u00f3n, el de la \u201cguerra a la guerra\u201d en su sentido literal. Una frase ambigua aparec\u00eda en el escrito: \u201cLos grandes hombres saben desaparecer a tiempo\u201d. Iba seguida de otra aparentemente contradictoria que defin\u00eda a Jaur\u00e8s como \u201cel prototipo del hombre superior que nacer\u00e1 de los sufrimientos y las ca\u00eddas, de las esperanzas y la lucha\u201d. Para Trotski, Jaur\u00e8s era la anticipaci\u00f3n del hombre nuevo que surgir\u00eda tras la revoluci\u00f3n, pero al mismo tiempo era un hombre del pasado que no serv\u00eda para el presente de la revoluci\u00f3n por encarnar los ideales del socialismo antes de tiempo. Las consecuencias que se coligen del razonamiento de Trotski son tremendas, anticipan el belicismo del futuro jefe del Ej\u00e9rcito Rojo y una concepci\u00f3n nueva del tiempo hist\u00f3rico. La revoluci\u00f3n necesitaba ser, en cierto sentido, una negaci\u00f3n de la sociedad socialista que se pretend\u00eda construir y del hombre socialista que deb\u00eda habitarla. Era el momento de la negaci\u00f3n de la negaci\u00f3n, una de las leyes de la dial\u00e9ctica revolucionaria. En la revoluci\u00f3n no se pod\u00eda obrar con los valores que deb\u00edan regir en la sociedad socialista, sino por medio de una negaci\u00f3n instrumental que permitiera afirmarlos en el futuro. Jaur\u00e8s era anacr\u00f3nico por pionero, obsoleto por prematuro. El homo revolucionario deb\u00eda ser en cierto sentido una negaci\u00f3n del homosocialista, del hombre nuevo del socialismo. En su escrito Trotski se desped\u00eda temporalmente de Jaur\u00e8s, cifrando en ese tiempo futuro por construir el momento de reconciliaci\u00f3n con ese pasado anticipador que ahora hab\u00eda que dejar atr\u00e1s.\u00a0\u00a0<\/span><\/p>\n<p class=\"ox-bcef2995da-MsoNormal\" style=\"text-align: justify;\"><span style=\"color: #000000;\">Pero ese futuro nunca lleg\u00f3. El tiempo de enlace se prolong\u00f3 sine die, la excepcionalidad autoritaria termin\u00f3 cronific\u00e1ndose en el Estado sovi\u00e9tico, la violencia pasajera se hizo h\u00e1bito permanente en virtud de su propia intensidad en los a\u00f1os terribles de la guerra civil rusa, cuando las oleadas revolucionarias de los a\u00f1os 20, lejos de acudir en auxilio de los bolcheviques, fueron aplastadas en el resto de Europa. El malestar por la guerra cre\u00f3 condiciones de posibilidad para los levantamientos revolucionarios, pero tambi\u00e9n marc\u00f3 sus l\u00edmites. Buena parte de la clase obrera, agotada por la guerra, no quer\u00eda adherirse a una revoluci\u00f3n que entra\u00f1ara la vuelta a las armas. Y la revoluci\u00f3n, entendida como asalto armado al Estado, se revel\u00f3 in\u00fatil incluso all\u00ed donde, sacudidos sus cimientos por la guerra, el Estado no era un gigante con pies de barro, sino un leviat\u00e1n asentado en una densa sociedad civil. A pensar esa nueva encrucijada dedic\u00f3 sus a\u00f1os en las c\u00e1rceles del fascismo Antonio Gramsci. A partir de entonces, la revoluci\u00f3n habr\u00eda que entenderla como un proceso complejo de construcci\u00f3n de hegemon\u00eda, que conjugara la lenta elaboraci\u00f3n de consensos en la sociedad civil y las instituciones con momentos de oportunidad en los que imponer saltos mayores. A lo primero lo llam\u00f3 \u201cguerra de posiciones\u201d y a lo segundo \u201cguerra de movimientos\u201d, dos nociones recicladas del l\u00e9xico de la Gran Guerra. <sup class='footnote'><a href='https:\/\/correspondenciadeprensa.com\/?p=28285#fn-28285-10' id='fnref-28285-10' onclick='return fdfootnote_show(28285)'>10<\/a><\/sup> El nuevo ideario comunista revalorizaba la democracia en su sentido profundo y devolv\u00eda las nociones b\u00e9licas al terreno de la met\u00e1fora.\u00a0\u00a0<\/span><\/p>\n<p class=\"ox-bcef2995da-MsoNormal\" style=\"text-align: justify;\"><span style=\"color: #000000;\">Las consecuencias de la Gran Guerra fueron apocal\u00edpticas. Se estima que murieron alrededor de diez millones de soldados y otros tantos quedaron heridos en cuerpo y alma. Cicatrices y mutilaciones dejaron marcas visibles. La crueldad y destrucci\u00f3n de la guerra moderna desbordaron las categor\u00edas cognitivas y \u00e9ticas de muchos combatientes, colapsando su capacidad de asimilaci\u00f3n an\u00edmica. Sobre las sociedades agotadas de Europa se propag\u00f3 una de las epidemias m\u00e1s mortales de la historia, la mal llamada gripe espa\u00f1ola, que la guerra centrifug\u00f3 a su ocaso con el trasiego y la desmovilizaci\u00f3n de los ej\u00e9rcitos masa. La econom\u00eda europea qued\u00f3 estructuralmente tocada. Pese a algunos periodos de crecimiento, las crisis coyunturales enlazaron con la gran depresi\u00f3n de los a\u00f1os treinta. Las secuelas directas de la guerra y los \u201ctratados de paz\u201d impuestos por la fuerza delinearon el mapa de una \u201cEuropa negra\u201d, inestablemente configurada, tensionada en torno a multitud de ejes fronterizos, nacionales, \u00e9tnicos, culturales y pol\u00edticos, que fueron fuente permanente de conflictos.\u00a0 Enlazaron, a su vez, con la nueva conflagraci\u00f3n mundial en 1939, apoteosis de una \u201cguerra civil europea\u201d de 30 a\u00f1os. <sup class='footnote'><a href='https:\/\/correspondenciadeprensa.com\/?p=28285#fn-28285-11' id='fnref-28285-11' onclick='return fdfootnote_show(28285)'>11<\/a><\/sup><\/span><\/p>\n<p class=\"ox-bcef2995da-MsoNormal\" style=\"text-align: justify;\"><span style=\"color: #000000;\">El fascismo traz\u00f3 el puente directo entre la Primera y la Segunda Guerra Mundial. La guerra fue su matriz y su destino. El fascismo ofrec\u00eda una explicaci\u00f3n tan falaz como paliativa a la derrota o \u201cla victoria mutilada\u201d: los mitos respectivos de \u201cla pu\u00f1alada por la espalda\u201d y el desprecio internacional. El fascismo recreaba la guerra en la pol\u00edtica, ofreciendo en sus desfiles y concentraciones paramilitares una experiencia simulada de rebeld\u00eda, comunidad e intensidad vital. Propon\u00eda la traslaci\u00f3n de la l\u00f3gica castrense a la gesti\u00f3n del Estado: la supuesta eficacia de la unidad de mando y la jerarqu\u00eda frente al intelectualismo y la corrupci\u00f3n de los pol\u00edticos. Cifr\u00f3 en una nueva guerra la oportunidad del desquite y la gloria, hasta la ruina total. El fascismo lleg\u00f3 al poder gracias, entre otras cosas, a la sinton\u00eda y a los pactos con las \u00e9lites sociales y las derechas conservadoras, que lo infravaloraron y vieron en \u00e9l una fuerza de choque contra el fantasma de la revoluci\u00f3n y contra una realidad m\u00e1s tangible, las pol\u00edticas democr\u00e1ticas con igualdad social. Para contener al fascismo una vez se desboc\u00f3, lo dejaron campar a sus anchas por Europa. <sup class='footnote'><a href='https:\/\/correspondenciadeprensa.com\/?p=28285#fn-28285-12' id='fnref-28285-12' onclick='return fdfootnote_show(28285)'>12<\/a><\/sup> Ambas cosas explican el infame error de c\u00e1lculo que fue la pol\u00edtica de no intervenci\u00f3n en la Guerra Civil espa\u00f1ola.\u00a0<\/span><\/p>\n<p class=\"ox-bcef2995da-MsoNormal\" style=\"text-align: justify;\"><span style=\"color: #000000;\">La experiencia de la Guerra del 14 fue metabolizada de maneras muy distintas. La guerra empuj\u00f3 a algunos excombatientes y trabajadoras a la revoluci\u00f3n, concebida como el procedimiento con el que poner fin a las l\u00f3gicas de inter\u00e9s que la hab\u00edan provocado. Otros la idealizaron y echaron de menos, tratando de recrearla en la acci\u00f3n pol\u00edtica y llevando la pol\u00edtica a las puertas de una nueva guerra. Pero otros muchos sintieron un deseo irrefrenable de vida, despu\u00e9s de tantos a\u00f1os de penuria y de proximidad a la muerte. Se entregaron al deseo, transgrediendo en t\u00e9rminos vitalistas las convenciones morales que la guerra y su necrofilia hab\u00edan sacudido. Fueron los felices o locos a\u00f1os veinte, romantizados en las cr\u00f3nicas period\u00edsticas y revisiones cinematogr\u00e1ficas, porque el desfogue compensatorio malvivi\u00f3 con la escasez y el trauma, y la evasi\u00f3n placentera no siempre aplac\u00f3 los pensamientos obsesivos y las pesadillas de los antiguos soldados. Muchos ni siquiera regresaron del todo a casa. Volvieron sus cuerpos espectrales, pero su personalidad y su mente quedaron atrapados en el horror de las trincheras. Pese a las heridas f\u00edsicas y morales, la mayor\u00eda de excombatientes y de trabajadoras manifestaron una obstinada voluntad de normalidad. Quer\u00edan dejar atr\u00e1s esa terrible experiencia y que no volviera a repetirse. Deseaban retomar sus vidas, por pobres que fueran, o construir una nueva sin mayores pretensiones, vivir en paz. Las penurias, la desigualdad social, las tensiones y crisis de una postguerra irresuelta apenas ofrecieron oportunidades para ello.<\/span><\/p>\n<p class=\"ox-bcef2995da-MsoNormal\" style=\"text-align: justify;\"><span style=\"color: #000000;\">Sorprendentemente Raoul Villain busc\u00f3 estas dos \u00faltimas salidas a su tormentoso pasado. Cuando cambi\u00f3 para mal la percepci\u00f3n de la Gran Guerra y de sus responsables en Francia, Villain desapareci\u00f3 del mapa. A\u00f1os despu\u00e9s se le situ\u00f3 en la isla de Ibiza, destino entonces de bohemios, utopistas y gente deseosa de dejar atr\u00e1s una vida convencional o estigmatizada. Tal vez all\u00ed coincidiera con Walter Benjamin, el genial fil\u00f3sofo que acud\u00eda a la isla a pasear por la naturaleza, experimentar con alguna droga y escribir en su cuaderno sobre est\u00e9tica y pol\u00edtica revolucionaria, el mismo que en septiembre de 1940 lleg\u00f3 a Portbou huyendo del nazismo, donde se quit\u00f3 la vida para no caer en manos de los nuevos entusiastas de la guerra. Parece que en Ibiza Villain busc\u00f3 el placer o la normalidad que requieren del anonimato y la paz, pero los testimonios sugieren que vivi\u00f3 atormentado por el crimen o las consecuencias del crimen que cometi\u00f3, o aterrorizado por la fuerza que cobraron los herederos pol\u00edticos de Jaur\u00e8s.<\/span><\/p>\n<p class=\"ox-bcef2995da-MsoNormal\" style=\"text-align: justify;\"><span style=\"color: #000000;\">Ibiza. 14 de septiembre de 1936. Espa\u00f1a est\u00e1 en guerra. Un grupo de generales se ha sublevado contra el gobierno de la Rep\u00fablica, y el fracaso del golpe ha devenido en Guerra Civil. Cuentan con el respaldo de Hitler y Mussolini, y con la inhibici\u00f3n de las democracias europeas. Tras el intento fallido por recuperar para la Rep\u00fablica la isla de Mallorca, un grupo de milicianos arriba a la cala de Sant Vicent de Ibiza. All\u00ed se encuentran una casa habitada por un hombre extranjero. Despu\u00e9s de cruzar unas breves y acaloradas palabras disparan contra \u00e9l y lo dejan muerto. Lo m\u00e1s probable es que no supieran qui\u00e9n era y pensaran que se trataba de un esp\u00eda que trabajaba para los sublevados. Tal vez identificaran en su casa o en \u00e9l mismo alg\u00fan rasgo de afinidad con el enemigo, suficiente para asesinarlo en ese clima atroz. Hay quien plantea que quiz\u00e1 conocieran su identidad y obraran a conciencia. El hombre es Raoul Villain. Acaba de sucumbir a la cadena de acontecimientos catastr\u00f3ficos que contribuy\u00f3 a activar 23 a\u00f1os atr\u00e1s. Su cad\u00e1ver permanece varios d\u00edas abandonado, y su memoria apagada durante d\u00e9cadas. <sup class='footnote'><a href='https:\/\/correspondenciadeprensa.com\/?p=28285#fn-28285-13' id='fnref-28285-13' onclick='return fdfootnote_show(28285)'>13<\/a><\/sup> \u00a0\u00a0<\/span><\/p>\n<p class=\"ox-bcef2995da-MsoNormal\" style=\"text-align: justify;\"><span style=\"color: #000000;\">Por el contrario, la figura de Jaur\u00e8s se revaloriz\u00f3 a medida que la experiencia de la Gran Guerra fue reinterpretada en Francia como un cataclismo. La memoria de Jaur\u00e8s se fue modificando en funci\u00f3n de coyunturas, relaciones de fuerza o pugnas por su apropiaci\u00f3n, pero dise\u00f1\u00f3 en general una trayectoria ascendente. En 1924 trasladaron sus cenizas al Pante\u00f3n de Par\u00eds, donde yacen las grandes figuras con las que el Estado ha querido identificar a la naci\u00f3n. Las im\u00e1genes de su entrada en el Pante\u00f3n siguen cargadas de significados. Expresan una exhibici\u00f3n de fuerza obrera, la adhesi\u00f3n suscitada entre las clases populares, el intento de mitigar la culpa por el escarnio que sufri\u00f3 en vida, la disputa entre socialistas y comunistas por su legado. Localidades gobernadas por las izquierdas pusieron el nombre de Jaur\u00e8s a calles, plazas y estaciones de metro por toda Francia. A mediados de los cincuenta se cre\u00f3 un museo en su ciudad natal, Castres. Luego Jaur\u00e8s se convirti\u00f3 en un icono para las generaciones militantes del 68, que buscaban una tercera v\u00eda entre la \u201cacomodaci\u00f3n socialdem\u00f3crata\u201d y el \u201cautoritarismo estalinista\u201d. Con esas melod\u00edas sesentayochistas, Jacques Brel compuso en 1977 la canci\u00f3n Pourquoi ont-ils tu\u00e9 Jaur\u00e8s?\u00a0 Fran\u00e7ois Mitterrand ensalz\u00f3 su figura para sacudirse el estigma reformista que pesaba sobre el socialismo franc\u00e9s y cementar el pacto de gobierno con el PCF en 1981. En 1992, en plena resaca de la Primera Guerra del Golfo, el Partido Socialista Franc\u00e9s puso el nombre de Jaur\u00e8s a su centro de estudios. En 2014, en el centenario de su muerte, los pol\u00edticos franceses, de la derecha a la izquierda, rindieron tributo a Jaur\u00e8s, con el primer ministro Manuel Valls y el presidente Fran\u00e7ois Hollande a la cabeza, que realiz\u00f3 una ofrenda floral en el Caf\u00e9 du Croissant. En todos los pa\u00edses europeos, tambi\u00e9n en Espa\u00f1a, se multiplicaron los art\u00edculos y elogios a su figura.<\/span><\/p>\n<p class=\"ox-bcef2995da-MsoNormal\" style=\"text-align: justify;\"><span style=\"color: #000000;\">31 de julio de 2022. \u00bfc\u00f3mo se mirar\u00e1, si es que se mira, este a\u00f1o de guerra la figura de Jaur\u00e8s en el aniversario de su asesinato?\u00a0\u00a0<\/span><\/p>\n<p class=\"ox-bcef2995da-MsoNormal\" style=\"text-align: justify;\"><span style=\"color: #000000;\"><strong>* Juan Andrade<\/strong> es profesor de Historia contempor\u00e1nea en la Universidad Complutense de Madrid.<\/span><\/p>\n<p class=\"ox-bcef2995da-MsoNormal\" style=\"text-align: justify;\"><span style=\"color: #000000;\"><b><u>Notas<\/u><\/b><\/span><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>La memoria del pol\u00edtico franc\u00e9s se fue modificando en funci\u00f3n de coyunturas, relaciones de fuerza o pugnas por su apropiaci\u00f3n, pero dise\u00f1\u00f3 en general una trayectoria ascendente.<\/p>\n","protected":false},"author":102520410,"featured_media":28286,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_coblocks_attr":"","_coblocks_dimensions":"","_coblocks_responsive_height":"","_coblocks_accordion_ie_support":"","_crdt_document":"","advanced_seo_description":"","jetpack_seo_html_title":"","jetpack_seo_noindex":false,"_jetpack_newsletter_access":"","_jetpack_dont_email_post_to_subs":false,"_jetpack_newsletter_tier_id":0,"_jetpack_memberships_contains_paywalled_content":false,"_jetpack_memberships_contains_paid_content":false,"footnotes":"","jetpack_post_was_ever_published":false},"categories":[],"tags":[3503,703607267,703608867,703606225,4373418],"class_list":{"0":"post-28285","1":"post","2":"type-post","3":"status-publish","4":"format-standard","5":"has-post-thumbnail","6":"hentry","7":"tag-historia","8":"tag-hitler","9":"tag-jules-guesde","10":"tag-mussolini","11":"tag-trotski","13":"fallback-thumbnail"},"jetpack_featured_media_url":"https:\/\/i0.wp.com\/correspondenciadeprensa.com\/wp-content\/uploads\/2022\/07\/Mermoria3107.jpg?fit=802%2C400&ssl=1","jetpack_likes_enabled":false,"jetpack_sharing_enabled":true,"jetpack_shortlink":"https:\/\/wp.me\/p7lt2C-7md","amp_enabled":true,"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/correspondenciadeprensa.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/28285","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/correspondenciadeprensa.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/correspondenciadeprensa.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/correspondenciadeprensa.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/102520410"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/correspondenciadeprensa.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=28285"}],"version-history":[{"count":4,"href":"https:\/\/correspondenciadeprensa.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/28285\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":28290,"href":"https:\/\/correspondenciadeprensa.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/28285\/revisions\/28290"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/correspondenciadeprensa.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/media\/28286"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/correspondenciadeprensa.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=28285"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/correspondenciadeprensa.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcategories&post=28285"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/correspondenciadeprensa.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Ftags&post=28285"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}