{"id":27377,"date":"2022-07-01T18:28:11","date_gmt":"2022-07-01T16:28:11","guid":{"rendered":"https:\/\/correspondenciadeprensa.com\/?p=27377"},"modified":"2022-07-01T18:28:11","modified_gmt":"2022-07-01T16:28:11","slug":"lecturas-sobreviviendo-al-libro-del-desasosiego-de-fernando-pessoa-pablo-sol-mora","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/correspondenciadeprensa.com\/?p=27377","title":{"rendered":"Lecturas &#8211; Sobreviviendo al Libro del desasosiego de Fernando Pessoa.  [Pablo Sol Mora]"},"content":{"rendered":"<p class=\"ox-a52374d139-MsoNormal\" style=\"text-align: justify;\"><span style=\"color: #000000;\"><b>Hay autores que parecen ensanchar, para todos los hombres, los l\u00edmites de la soledad y la angustia, y Pessoa es uno de ellos. Sobre su obra m\u00e1s representativa va la vig\u00e9sima primera entrega.<\/b><\/span><\/p>\n<p class=\"ox-a52374d139-MsoNormal\" style=\"text-align: justify;\"><span style=\"color: #000000;\"><b><a href=\"https:\/\/letraslibres.com\/\">Letras Libres<\/a>, 29-6-2022 <\/b><\/span><\/p>\n<p class=\"ox-a52374d139-MsoNormal\"><span style=\"color: #000000;\"><strong><a href=\"https:\/\/correspondenciadeprensa.com\/\">Correspondencia de Prensa<\/a>, 1-7-2022<\/strong><\/span><\/p>\n<p class=\"ox-a52374d139-MsoNormal\" style=\"text-align: justify;\"><span style=\"color: #000000;\">En 2007, luego de un par de a\u00f1os en Estados Unidos y tras terminar la tesis de doctorado, decid\u00ed tomarme un a\u00f1o sab\u00e1tico para leer y escribir a mi antojo. Ven\u00eda de un periodo largo de mucho trabajo y en el que hab\u00eda le\u00eddo, sobre todo, con fines acad\u00e9micos; en realidad, m\u00e1s que verdaderamente leer, \u201ctrabajaba con\u201d, t\u00edpica deformaci\u00f3n del fil\u00f3logo. Deseaba recuperar mi antigua libertad lectora, en la que le\u00eda voraz y desordenadamente lo que quer\u00eda, sin ninguna obligaci\u00f3n y sin ninguna presi\u00f3n, porque s\u00ed.<\/span><\/p>\n<p class=\"ox-a52374d139-MsoNormal\" style=\"text-align: justify;\"><span style=\"color: #000000;\">Con este prop\u00f3sito me retir\u00e9, frayluisianamente, a Coatepec, un pueblo cerca de Xalapa. All\u00ed hab\u00edan vivido mis abuelos, en una vieja casona que ya nadie habitaba (la misma en la que ahora, diez a\u00f1os despu\u00e9s, escribo estas l\u00edneas). Le hice algunas reparaciones, la remoc\u00e9 un poco, y me encerr\u00e9 a leer. Naturalmente, mi intenci\u00f3n era aprovechar el tiempo para llevar a cabo \u201cgrandes lecturas\u201d, o sea, lecturas de grandes obras que hab\u00eda venido postergando. Le\u00ed, por ejemplo, a Proust y a san Agust\u00edn, pero el a\u00f1o estuvo marcado por dos lecturas diametralmente opuestas, aunque con algunos puntos en com\u00fan: el <em>Libro del desasosiego<\/em> de Fernando Pessoa y los <em>Ensayos<\/em> de Michel de Montaigne. Quienes los hayan le\u00eddo a fondo sabr\u00e1n que poner juntos esos dos libros es casi esquizofr\u00e9nico, pero as\u00ed ocurri\u00f3 y se ver\u00e1 que tiene su l\u00f3gica.<\/span><\/p>\n<p class=\"ox-a52374d139-MsoNormal\" style=\"text-align: justify;\"><span style=\"color: #000000;\">El <em>Libro del desasosiego<\/em> fue una lectura largamente aplazada, de esas \u2013a las que ya alud\u00ed\u2013 que intuimos que supondr\u00e1n un gran impacto. Yo hab\u00eda comprado a\u00f1os atr\u00e1s, en un viaje a Lisboa, en la famosa librer\u00eda Bertrand, la edici\u00f3n en portugu\u00e9s de Richard Zenith (<em>Livro do desassossego<\/em>, Ass\u00edrio &amp; Alvim, Lisboa, 5\u00aa. ed., 2005). No sab\u00eda portugu\u00e9s, nunca hab\u00eda le\u00eddo un libro en esa lengua, pero estaba resuelto a que ese iba a ser el primero; en realidad, como Cervantes dijo de Ariosto y el toscano, con dos ochavos de portugu\u00e9s se puede leer a Pessoa directamente. Es la edici\u00f3n r\u00fastica, brochada (hab\u00eda una empastada, mucho m\u00e1s cara), con portada color dorado, plastificada (mi ejemplar tiene ya el pl\u00e1stico despegado de las orillas), y la cl\u00e1sica foto de Pessoa, peri\u00f3dico y gabardina en mano, caminando entre la multitud por el centro de Lisboa.<\/span><\/p>\n<p class=\"ox-a52374d139-MsoNormal\" style=\"text-align: justify;\"><span style=\"color: #000000;\">Nuestras lecturas decisivas son aquellas que llevamos a cabo primero, en la adolescencia o juventud. Creo que es fundamentalmente as\u00ed, pero tambi\u00e9n hay excepciones: autores y obras que leemos cuando ya somos adultos y llevamos un buen trecho como lectores y que nos obligan a reacomodarlo todo. Pessoa, para m\u00ed, tuvo ese efecto, pues ning\u00fan escritor me hab\u00eda impresionado tanto desde probablemente Borges. <em>El Libro del desasosiego<\/em>, en particular, cumple a cabalidad lo que Kafka exig\u00eda de los libros: ser como un golpe en la cabeza, el hachazo que rompe el mar helado dentro de nosotros. El caso de Pessoa, adem\u00e1s, es \u00fanico porque, a diferencia de los otros grandes escritores del siglo XX (Kafka, Joyce, Proust, Mann, Borges, etc.), la mayor parte de su obra sali\u00f3 a la luz tard\u00edamente \u2013la primera edici\u00f3n del <em>Libro del desasosiego<\/em>, en portugu\u00e9s, es apenas de 1982\u2013 y a\u00fan no est\u00e1 establecida del todo. Seguimos descubriendo a Pessoa y el lugar que su obra ocupar\u00e1 en la literatura mundial moderna est\u00e1 a\u00fan por definirse.<\/span><\/p>\n<p class=\"ox-a52374d139-MsoNormal\" style=\"text-align: justify;\"><span style=\"color: #000000;\">\u00bfQu\u00e9 es el <em>Libro del desasosiego<\/em>? Es una obra inclasificable, que no pertenece a g\u00e9nero alguno y cuya principal se\u00f1a de identidad sea acaso la forma del fragmento (ya en una carta a un amigo suyo, el propio Pessoa se quejaba del libro y, hamletianamente, dec\u00eda: \u201cfragmentos, fragmentos, fragmentos\u201d). Dicha forma est\u00e1 en el coraz\u00f3n de la po\u00e9tica de Pessoa, que escribi\u00f3 trozos de muchas obras sin alcanzar a terminarlas, y que, m\u00e1s que una elecci\u00f3n, se antoja una necesidad o una fatalidad inexorable. Pessoa, fragmentado en las m\u00faltiples personalidades de sus heter\u00f3nimos, no pod\u00eda no escribir fragmentariamente.<\/span><\/p>\n<p class=\"ox-a52374d139-MsoNormal\" style=\"text-align: justify;\"><span style=\"color: #000000;\">Los trechos que integran el Libro son las desoladas reflexiones filos\u00f3ficas de Bernardo Soares, un bur\u00f3crata \u2013asistente de contabilidad\u2013 en una oficina de Lisboa. Pessoa, que se gan\u00f3 la vida traduciendo cartas comerciales en oficinas muy parecidas a la de Soares, dec\u00eda que este era un \u201csemi heter\u00f3nimo\u201d porque \u201cno siendo mi personalidad, no es diferente a la m\u00eda, sino una simple mutilaci\u00f3n de ella; soy yo, menos el raciocinio y la afectividad\u201d. Pero esas dos cosas son muy importantes, as\u00ed que habr\u00eda que tener cuidado con atribuir, sin m\u00e1s, lo escrito por Soares a Pessoa.<\/span><\/p>\n<p class=\"ox-a52374d139-MsoNormal\" style=\"text-align: justify;\"><span style=\"color: #000000;\">Leer el Libro del desasosiego, internarse en sus \u201cintervalos dolorosos\u201d y \u201cpaisajes con lluvia\u201d (subt\u00edtulos que se repiten una y otra vez), termina siendo, como quer\u00eda su autor, m\u00e1s que una lectura, \u201cuna pesadilla voluptuosa\u201d. Poco a poco el desasosiego del t\u00edtulo \u2013justo como pocos\u2013 se va apoderando del lector, envolvi\u00e9ndolo y arrastr\u00e1ndolo con \u00e9l, pero, como le gustaba recordar a Pessoa, solo leemos lo que ya est\u00e1 escrito en nuestra alma; si la desaz\u00f3n de Soares ha encontrado tanto eco en el lector moderno es porque en \u00e9l anidan, as\u00ed sea de forma diluida o nebulosa, semejantes razones de angustia.<\/span><\/p>\n<p class=\"ox-a52374d139-MsoNormal\" style=\"text-align: justify;\"><span style=\"color: #000000;\">Soares es un \u00ednfimo bur\u00f3crata, como el empleado de seguros Franz Kafka o el empleado bancario Ettore Schmitz. Es uno m\u00e1s de esos trabajadores an\u00f3nimos que, sin siquiera contacto con el p\u00fablico, se consume silenciosamente detr\u00e1s de un escritorio llevando a cabo, o no, una labor anodina. El mundo de la burocracia es el tel\u00f3n de fondo del Libro del desasosiego: mundo rancio y mezquino, hecho de horarios fijos y relojes checadores, tareas min\u00fasculas, ilusiones perdidas, escritorios grises y ventiladores sucios que espantan moscas perezosas. Sin embargo, este bur\u00f3crata, detr\u00e1s de su apariencia ordinaria, piensa y sue\u00f1a.<\/span><\/p>\n<p class=\"ox-a52374d139-MsoNormal\" style=\"text-align: justify;\"><span style=\"color: #000000;\">Los temas esenciales del Libro del desasosiego son el tedio y lo que a lo largo de la obra se denomina el Misterio, que podr\u00eda resumirse en la desesperada pregunta formulada en el fragmento 70: \u201c\u00bfQu\u00e9 est\u00e1 haciendo aqu\u00ed todo esto?\u201d. Soares sabe que, para las grandes interrogantes de la vida, no tendremos nunca una respuesta ni remotamente satisfactoria. No posee la tranquilidad ni el consuelo que da la fe y esto lo orilla a lo que llama la Decadencia (el bur\u00f3crata lisboeta viene a ser como un primo pobre y m\u00e1s l\u00facido del Des Esseintes de Huysmans), por lo que entiende \u201cla p\u00e9rdida total de la inconsciencia\u201d. La desgracia de Soares, en el fondo, es la misma del dostoyevskiano hombre del subsuelo: una consciencia demasiado l\u00facida, una hiperconciencia, que en su caso, como en el de su remoto antepasado Hamlet, lo conduce a la inacci\u00f3n.<img data-recalc-dims=\"1\" loading=\"lazy\" decoding=\"async\" data-attachment-id=\"27382\" data-permalink=\"https:\/\/correspondenciadeprensa.com\/?attachment_id=27382\" data-orig-file=\"https:\/\/i0.wp.com\/correspondenciadeprensa.com\/wp-content\/uploads\/2022\/07\/Libro-Pessoa0107.jpg?fit=394%2C500&amp;ssl=1\" data-orig-size=\"394,500\" data-comments-opened=\"0\" data-image-meta=\"{&quot;aperture&quot;:&quot;0&quot;,&quot;credit&quot;:&quot;&quot;,&quot;camera&quot;:&quot;&quot;,&quot;caption&quot;:&quot;&quot;,&quot;created_timestamp&quot;:&quot;0&quot;,&quot;copyright&quot;:&quot;&quot;,&quot;focal_length&quot;:&quot;0&quot;,&quot;iso&quot;:&quot;0&quot;,&quot;shutter_speed&quot;:&quot;0&quot;,&quot;title&quot;:&quot;&quot;,&quot;orientation&quot;:&quot;1&quot;}\" data-image-title=\"Libro Pessoa0107\" data-image-description=\"\" data-image-caption=\"\" data-large-file=\"https:\/\/i0.wp.com\/correspondenciadeprensa.com\/wp-content\/uploads\/2022\/07\/Libro-Pessoa0107.jpg?fit=394%2C500&amp;ssl=1\" class=\" size-full wp-image-27382 alignright\" src=\"https:\/\/i0.wp.com\/correspondenciadeprensa.com\/wp-content\/uploads\/2022\/07\/Libro-Pessoa0107.jpg?resize=394%2C500&#038;ssl=1\" alt=\"Libro Pessoa0107\" width=\"394\" height=\"500\" srcset=\"https:\/\/i0.wp.com\/correspondenciadeprensa.com\/wp-content\/uploads\/2022\/07\/Libro-Pessoa0107.jpg?w=394&amp;ssl=1 394w, https:\/\/i0.wp.com\/correspondenciadeprensa.com\/wp-content\/uploads\/2022\/07\/Libro-Pessoa0107.jpg?resize=236%2C300&amp;ssl=1 236w\" sizes=\"auto, (max-width: 394px) 100vw, 394px\" \/><\/span><\/p>\n<p class=\"ox-a52374d139-MsoNormal\" style=\"text-align: justify;\"><span style=\"color: #000000;\">No creo haber le\u00eddo libro que provoque mayor sensaci\u00f3n de desamparo y desolaci\u00f3n que este (y muy miserable hay que sentirse para escribir la l\u00ednea: \u201cenvidio a todo el mundo no ser yo\u201d). Soares reconcentra y maximiza sensaciones e ideas \u2013ideas sentidas, ser\u00eda m\u00e1s exacto\u2013 que son la se\u00f1a de identidad del hombre moderno: la orfandad metaf\u00edsica, la soledad existencial, la alienaci\u00f3n personal, la lucidez impotente, el tedio vital y la par\u00e1lisis. En pocos trechos se constata mejor su sufrimiento que en aquellos que tratan de su disoluci\u00f3n personal, del desvanecimiento del yo y la radical experiencia de la otredad (la percibida dentro de uno mismo): \u201cTodo se me evapora. Mi vida entera, mis recuerdos, mi imaginaci\u00f3n y lo que contiene, mi personalidad, todo se me evapora. Continuamente siento que fui otro, que sent\u00ed otro, que pens\u00e9 otro. Aquello a lo que asisto es un espect\u00e1culo con otro escenario. Y aquello a lo que asisto soy yo\u2026 Dios m\u00edo, Dios m\u00edo, \u00bfa qui\u00e9n asisto? \u00bfCu\u00e1ntos soy? \u00bfQui\u00e9n es yo?\u201d. Tal vez la mejor imagen para entender a Pessoa sea la de concebirlo como una obra de teatro en la que \u00e9l mismo es, conjuntamente, la obra, los actores, el p\u00fablico y el escenario.<\/span><\/p>\n<p class=\"ox-a52374d139-MsoNormal\" style=\"text-align: justify;\"><span style=\"color: #000000;\">Al mismo tiempo que le\u00eda el <em>Libro del desasosiego<\/em>, le\u00eda la antolog\u00eda <em>Poesia do eu<\/em>, preparada tambi\u00e9n por Richard Zenith. Con ella, leyendo una tarde los \u201cDos fragmentos de odas\u201d de \u00c1lvaro de Campos, tuve una de mis m\u00e1s intensas experiencia de lectura. Llevaba varias semanas sumergido por completo en Pessoa, deslumbrado, saliendo apenas de la casa y, de pronto, al llegar a los versos finales de la segunda oda (\u201cM\u00edrame en silencio y en secreto y preg\u00fantate \/ t\u00fa, que me conoces, qui\u00e9n soy yo\u2026\u201d), me solt\u00e9 a llorar. No soy nada inclinado al llanto, pero en aquella ocasi\u00f3n fue como si todo el sufrimiento le\u00eddo en Pessoa durante aquellas semanas se hubiera acumulado dentro de m\u00ed y estallara. Sent\u00ed, creo, una genuina compasi\u00f3n, pero no solo por Pessoa, sino por el sufrimiento humano personificado en \u00e9l. Hay autores que parecen ensanchar, para todos los hombres, los l\u00edmites de la soledad y la angustia, y Pessoa es uno de ellos. Hay libros que no leemos, los sobrevivimos, y el Libro del desasosiego es uno. Muchas veces, despu\u00e9s, lo he le\u00eddo y rele\u00eddo. A pesar de ser m\u00e1s bien ajeno a mi temperamento (y en las afinidades que tenemos con los escritores que leemos mucho acaba siendo cuesti\u00f3n de temperamento), nunca puedo leerlo sin estremecerme.<\/span><\/p>\n<p class=\"ox-a52374d139-MsoNormal\" style=\"text-align: justify;\"><span style=\"color: #000000;\">Un aut\u00e9ntico estremecimiento, de otra naturaleza, sent\u00ed una t\u00f3rrida ma\u00f1ana de agosto en la Biblioteca Nacional de Portugal acompa\u00f1ando a mi amigo colombiano Jer\u00f3nimo Pizarro, que trabajaba en la edici\u00f3n de las obras completas de Pessoa. Sin decirme nada, conociendo mi incipiente devoci\u00f3n pessoana, Jer\u00f3nimo me condujo al Fondo Reservado, apenas custodiado por una se\u00f1ora somnolienta. Fue por unas cajas, las puso sobre la mesa y, de pronto, empez\u00f3 a sacar y a pasarme una serie de libretas, hojas sueltas y, literalmente, servilletas de caf\u00e9 garabateadas con poemas, \u201ca ver si entend\u00eda yo algo\u201d. Naturalmente, eran los contenidos de la famosa arca (a su muerte, los familiares de Pessoa encontraron un ba\u00fal con m\u00e1s de treinta mil papeles, su herencia pr\u00e1cticamente in\u00e9dita), los originales del poeta, de su pu\u00f1o y letra, del Libro del desasosiego y otros textos. Fue como si a un creyente le aventaran casualmente un pedazo de tela y le dijeran: \u201c\u00a1mira, el santo sudario!\u201d. Aquella ma\u00f1ana sal\u00ed de la Biblioteca al ardiente verano lisboeta en estado ext\u00e1tico.<\/span><\/p>\n<p class=\"ox-a52374d139-MsoNormal\" style=\"text-align: justify;\"><span style=\"color: #000000;\"><strong>* Pablo Sol Mora<\/strong> (Xalapa, 1976) es cr\u00edtico literario.<\/span><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Hay autores que parecen ensanchar, para todos los hombres, los l\u00edmites de la soledad y la angustia, y Pessoa es uno de ellos. 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