{"id":27145,"date":"2022-06-18T17:00:51","date_gmt":"2022-06-18T15:00:51","guid":{"rendered":"https:\/\/correspondenciadeprensa.com\/?p=27145"},"modified":"2022-06-18T17:01:36","modified_gmt":"2022-06-18T15:01:36","slug":"historia-la-fuga-literaria-de-leon-trotsky-horacio-tarcus","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/correspondenciadeprensa.com\/?p=27145","title":{"rendered":"Historia &#8211; La fuga literaria de Le\u00f3n Trotsky. [Horacio Tarcus]"},"content":{"rendered":"<p class=\"ox-81b45d36eb-MsoNormal\" style=\"text-align: justify;\"><span style=\"color: #000000;\"><b>La primera traducci\u00f3n al espa\u00f1ol de <em>Tud\u00e1 i obratno<\/em> [Viaje de ida y vuelta], del joven Trotsky, nos habla de un dirigente de 27 a\u00f1os que, fogueado por el fracaso de la Revoluci\u00f3n de 1905, es deportado a Siberia, desde donde huye en un trineo de renos. Pero tambi\u00e9n deja un testimonio, con tono de relato de aventuras, de un momento de Rusia en el que los revolucionarios gozaban de gran popularidad, incluso en los confines del imperio.<\/b><\/span><\/p>\n<p class=\"ox-81b45d36eb-MsoNormal\" style=\"text-align: justify;\"><span style=\"color: #000000;\"><b>Horacio Tarcus *<\/b><\/span><\/p>\n<p class=\"ox-81b45d36eb-MsoNormal\" style=\"text-align: justify;\"><span style=\"color: #000000;\"><b><a href=\"https:\/\/nuso.org\/\">Nueva Sociedad<\/a>, junio 2022<\/b><\/span><\/p>\n<p class=\"ox-81b45d36eb-MsoNormal\"><span style=\"color: #000000;\"><strong><a href=\"https:\/\/correspondenciadeprensa.com\/\">Correspondencia de Prensa<\/a>, 18-6-2022<\/strong><\/span><\/p>\n<p class=\"ox-81b45d36eb-MsoNormal\" style=\"text-align: justify;\"><span style=\"color: #000000;\">El 16 de diciembre de 1905, la polic\u00eda rusa irrump\u00eda en el edificio de la Sociedad de Econom\u00eda Libre de San Petersburgo, donde se estaba realizando la que ser\u00eda la \u00faltima sesi\u00f3n del Soviet de delegados obreros de la capital rusa. Culminaba as\u00ed no solo la Revoluci\u00f3n Rusa de 1905 sino tambi\u00e9n, para decirlo en palabras de Isaac Deutscher en Trotsky. <em>El profeta armado<\/em>, M\u00e9xico (Era, 1969), la epopeya del primer soviet de la historia, un sistema de democracia directa mediante delegaci\u00f3n popular nacido espont\u00e1neamente en octubre de ese mismo a\u00f1o. Esta creaci\u00f3n del proletariado ruso, que renacer\u00eda con la Revoluci\u00f3n de 1917, hab\u00eda logrado sostenerse activa durante cincuenta d\u00edas, desafiando nada menos que al poder imperial zarista.<\/span><\/p>\n<p class=\"ox-81b45d36eb-MsoNormal\" style=\"text-align: justify;\"><span style=\"color: #000000;\">En total hab\u00edan sido detenidos unos trescientos delegados del soviet, entre mencheviques, bolcheviques, socialistas revolucionarios e independientes. Fueron acusados de preparar la insurrecci\u00f3n. Entre los procesados descollaba la figura de Le\u00f3n Trotsky. No solo hab\u00eda ocupado el puesto de m\u00e1xima autoridad del Soviet despu\u00e9s del arresto del abogado Gueorguy Jrustalyov-Nosar, su primer presidente. A sus escasos 25 a\u00f1os, el joven Trotsky se hab\u00eda erigido en el nervio motor del soviet, el orador de los discursos electrizantes, el redactor de sus manifiestos y resoluciones, el director de su \u00f3rgano, Izvestia [Noticias]. En ese despliegue de energ\u00edas vitales que desatan las revoluciones, se daba tiempo tambi\u00e9n para redactar Nachalo [Inicio], el peri\u00f3dico de los mencheviques, con el que colaboraban figuras de la socialdemocracia internacional como August Bebel, Karl Kautsky y Rosa Luxemburgo, y escribir los editoriales de la Russkaia Gazeta [Diario Ruso], que en esas semanas cruciales hab\u00eda alcanzado una tirada de 250.000 ejemplares.<\/span><\/p>\n<p class=\"ox-81b45d36eb-MsoNormal\" style=\"text-align: justify;\"><span style=\"color: #000000;\">Mientras aguardaban el proceso, los detenidos fueron enviados primero a la prisi\u00f3n de Kresti (\u00abCruces\u00bb, como se la conoce en ruso, por la arquitectura del presidio) y luego a la Fortaleza de Pedro y Pablo, erigida en una isla bordeada por el r\u00edo Neva. Los delegados estaban investidos de un prestigio tan grande que sus carceleros los trataron con consideraci\u00f3n y respeto: gozaban de libertad para reunirse, pasear por el patio, sostener debates, recibir libros, escribir. La propia Rosa Luxemburgo lleg\u00f3 a visitarlos apenas sali\u00f3 de la c\u00e1rcel en Varsovia.<\/span><\/p>\n<p class=\"ox-81b45d36eb-MsoNormal\" style=\"text-align: justify;\"><span style=\"color: #000000;\">El juicio contra el Soviet se fue dilatando hasta septiembre, y eso les permiti\u00f3 a los prisioneros preparar su defensa con varios meses de antelaci\u00f3n. El turno de Trotsky fue el 17 de octubre. Haciendo gala de sus dotes oratorias y sus aptitudes dram\u00e1ticas, les explic\u00f3 a sus jueces que el soviet no hab\u00eda \u00abpreparado\u00bb un levantamiento armado, como sosten\u00eda el fiscal. \u00abUn levantamiento de masas no se hace, se\u00f1ores jueces, [a voluntad de alg\u00fan l\u00edder]. Se hace \u00e9l mismo. Es el resultado de relaciones y condiciones sociales, y no de un plan formulado en el papel. Una insurrecci\u00f3n popular no se puede montar. Solo se puede prever\u00bb. El 2 de noviembre, el jurado pronunci\u00f3 su veredicto: los miembros del soviet fueron absueltos de la acusaci\u00f3n de insurrecci\u00f3n; pero Trotsky y otros catorce procesados fueron condenados a la p\u00e9rdida de sus derechos civiles y a la deportaci\u00f3n de por vida a Siberia bajo vigilancia.<\/span><\/p>\n<p class=\"ox-81b45d36eb-MsoNormal\" style=\"text-align: justify;\"><span style=\"color: #000000;\">Con su traje gris de presidiario, el 5 de enero de 1907 Trotsky era enviado con los otros detenidos rumbo a Obdorsk, una ciudad situada sobre el C\u00edrculo Polar \u00c1rtico, a m\u00e1s de 1600 kil\u00f3metros de la estaci\u00f3n de ferrocarril m\u00e1s cercana. El grupo emprendi\u00f3 el viaje en tren desde San Petersburgo hasta Tium\u00e9n, en Siberia occidental, atravesando los Urales. Desde all\u00ed, escoltados por cincuenta y dos soldados, los catorce detenidos fueron trasladados en cuarenta trineos tirados por caballos hasta la ciudad de Tobolsk, donde fueron alojados en la c\u00e1rcel local. D\u00edas despu\u00e9s, el convoy retom\u00f3 su ruta haciendo dos paradas en otras tantas ciudades siberianas: Sam\u00f3rovo y Beri\u00f3zov. Hasta entonces, llevaban treinta y tres d\u00edas de viaje.<\/span><\/p>\n<p class=\"ox-81b45d36eb-MsoNormal\" style=\"text-align: justify;\"><span style=\"color: #000000;\">Ante la perspectiva de quedar condenado a seguir el decurso de la Revoluci\u00f3n Rusa desde el lejano C\u00edrculo Polar \u00c1rtico, Trotsky concibe en esa \u00faltima ciudad su plan de evasi\u00f3n. Las vicisitudes del camino del destierro y las peripecias de su fuga fueron narradas por el propio Trotsky en <em>Tud\u00e1 i obratno<\/em> [Viaje de ida y vuelta], un peque\u00f1o libro publicado en 1907 por la editorial Shipovnik de San Petersburgo con el seud\u00f3nimo de N. Trotsky, que Siglo XXI editores acaba de lanzar en espa\u00f1ol en Buenos Aires y Madrid en traducci\u00f3n directa del ruso. Algunos tramos de este relato fueron incorporados por el autor a la segunda parte de la edici\u00f3n alemana de 1905. <em>Resultados y perspectivas<\/em> (1909), cuya versi\u00f3n integral es inhallable en castellano desde hace medio siglo.<\/span><\/p>\n<p class=\"ox-81b45d36eb-MsoNormal\" style=\"text-align: justify;\"><span style=\"color: #000000;\">Como sucede con ciertas novelas epistolares, debemos seguir el hilo de la primera parte (el camino de \u00abida\u00bb a Siberia) a lo largo de una serie de cartas que Trotsky va enviando a un corresponsal \u2013que preserva an\u00f3nimo\u2013 en cada escala de su camino a Beri\u00f3zov. La segunda parte (la \u00abvuelta\u00bb) adopta la forma de una cr\u00f3nica, en la cual el narrador relata en primera persona \u2013retomando apuntes de su libreta\u2013 su fuga de Siberia. Temiendo cada minuto por su captura y confiando su vida y su libertad al cochero Nikifor, que no para de beber, el fugitivo Trotsky se convierte, acaso contra su voluntad, en un viajero etn\u00f3grafo. Transita por lugares escasamente poblados durante la estaci\u00f3n m\u00e1s fr\u00eda del a\u00f1o, participa en una captura de renos, pasa las noches junto al fuego y toma notas acerca de la vida de los pueblos siberianos cuyas lenguas y costumbres desconoce.<\/span><\/p>\n<p class=\"ox-81b45d36eb-MsoNormal\" style=\"text-align: justify;\"><span style=\"color: #000000;\">Veinticinco a\u00f1os despu\u00e9s, Trotsky retom\u00f3 brevemente el tema de su segundo destierro en <em>Mi vida<\/em> (1930), su c\u00e9lebre ensayo autobiogr\u00e1fico. All\u00ed advert\u00eda en una nota al pie que en su primer relato de los hechos hab\u00eda omitido el nombre de sus c\u00f3mplices para no comprometerlos ante la polic\u00eda zarista: \u00abEn mi libro 1905 he procurado desfigurar esta parte de la fuga. En aquellos tiempos, un relato fiel habr\u00eda puesto a la polic\u00eda del Zar en la pista de mis c\u00f3mplices. Conf\u00edo en que Stalin no ir\u00e1 a perseguirlos ya por la ayuda que me prestaron; adem\u00e1s, el crimen ha prescripto. Y concurre asimismo la atenuante de que en la \u00faltima etapa de la evasi\u00f3n fui auxiliado, como se ver\u00e1, por el propio Lenin\u00bb (Le\u00f3n Trotsky, <em>Mi vida. Ensayo autobiogr\u00e1fico<\/em>, Madrid, Cenit, 1930, p. 204).<\/span><\/p>\n<p class=\"ox-81b45d36eb-MsoNormal\" style=\"text-align: justify;\"><span style=\"color: #000000;\">Desde entonces, nos enteramos de que su corresponsal durante \u00abla ida\u00bb no fue otra que Natalia Sedova, la revolucionaria rusa que hab\u00eda conocido en 1902 durante el exilio en Par\u00eds y que de inmediato pas\u00f3 a ser su compa\u00f1era de vida. Tambi\u00e9n llegamos a saber que el plan de evasi\u00f3n le fue sugerido por su amigo y compa\u00f1ero de militancia Dmitri Sverchkhov: \u00abA pocos pasos de Beresof comenzaba el yermo, la soledad salvaje. No me encontrar\u00eda con un polic\u00eda en un espacio de mil verstas, ni tropezar\u00eda con el menor poblado ruso, y de tel\u00e9grafo ni hablar. S\u00f3lo alguna que otra caba\u00f1a de ostiacos, diseminada aqu\u00ed y all\u00e1, y en vez de caballos, que no exist\u00edan por esos parajes, tendr\u00eda que valerme de renos. No era f\u00e1cil que la polic\u00eda me echase el guante, en cambio corr\u00eda el riesgo de perderme en medio de la estepa o de perecer entre la nieve. Est\u00e1bamos en febrero, el mes de las grandes nevadas&#8230;\u00bb.<\/span><\/p>\n<p class=\"ox-81b45d36eb-MsoNormal\" style=\"text-align: justify;\"><span style=\"color: #000000;\">Asimismo, en <em>Mi Vida<\/em>, Trotsky nos informa que que el m\u00e9dico que le ense\u00f1\u00f3 a fingir una ci\u00e1tica era el doctor Viot, uno de los integrantes del convoy: \u00abEl doctor Veit, un viejo revolucionario que iba en nuestra partida, me ense\u00f1\u00f3 a fingir un ataque de ci\u00e1tica, con objeto de poder quedarme unos cuantos d\u00edas hospitalizado en Beresof. No me fue dif\u00edcil llevar a t\u00e9rmino esta parte modesta del plan preconcebido. La ci\u00e1tica no es, como todo el mundo sabe, enfermedad susceptible de comprobaci\u00f3n. Me instalaron en el hospital. Aqu\u00ed, el r\u00e9gimen de vida era de una libertad absoluta. En cuanto empec\u00e9 a sentirme \u2018mejor\u2019, me alejaba del hospital y estaba fuera, a veces, varias horas seguidas. El m\u00e9dico me incitaba a pasear. Dada la estaci\u00f3n del a\u00f1o en que est\u00e1bamos, no pod\u00edan sospechar en m\u00ed el menor prop\u00f3sito de fuga\u00bb.<\/span><\/p>\n<p class=\"ox-81b45d36eb-MsoNormal\" style=\"text-align: justify;\"><span style=\"color: #000000;\">Finalmente, sabemos que fue Faddei Roshkovsky, un veterano del ej\u00e9rcito zarista que cumpl\u00eda en Beri\u00f3zov la pena de exilio, quien le proporcion\u00f3 la conexi\u00f3n con el primer campesino que lo acompa\u00f1ar\u00edan y guiar\u00edan durante la fuga: Nikita Serapionovich, apodado \u00abPata de Cabra\u00bb, el que lo sac\u00f3 de la aldea escondido en un carro de paja. Serapionovich, a su vez, lo recomend\u00f3 a Nikifor Iv\u00e1novich, un ziriaco que no paraba de beber pero que conoc\u00eda mejor que nadie la estepa siberiana y hablaba con familiaridad los distintos dialectos de los nativos. Trotsky rememora aquel di\u00e1logo con Pata de Cabra:<\/span><\/p>\n<p class=\"ox-81b45d36eb-MsoNormal\" style=\"text-align: justify;\"><span style=\"color: #000000;\">De Beresof ten\u00edamos que salir tirados por renos. Lo m\u00e1s importante era dar con un gu\u00eda que se atreviese a ir por aquellos caminos, tan inseguros en esta \u00e9poca del a\u00f1o. Pata de Cabra me habl\u00f3 de un ziriano, h\u00e1bil y experto como lo suelen ser los de su raza.<\/span><\/p>\n<p class=\"ox-81b45d36eb-MsoNormal\" style=\"text-align: justify;\"><span style=\"color: #000000;\">\u2014\u00bfPero no beber\u00e1? \u2014 pregunt\u00e9.<\/span><\/p>\n<p class=\"ox-81b45d36eb-MsoNormal\" style=\"text-align: justify;\"><span style=\"color: #000000;\">\u2014\u00bfC\u00f3mo, beber? Es un borracho impenitente. Pero, en cambio, habla ruso, zirio y dos dialectos ostiacos que se hablan en la monta\u00f1a y en el llano y que no se parecen en nada. No podr\u00eda encontrar usted quien mejor le tripulase. \u00a1Es un tunante!<\/span><\/p>\n<p class=\"ox-81b45d36eb-MsoNormal\" style=\"text-align: justify;\"><span style=\"color: #000000;\">Si las dotes expresivas de Trotsky en sus otras obras autobiogr\u00e1ficas \u2013<em>Mis peripecias en Espa\u00f1a<\/em>, <em>Diario del exilio<\/em> o <em>Mi vida<\/em>\u2013 no necesitan mayor confirmaci\u00f3n, quien lea <em>La Fuga de Siberia en un trineo de renos<\/em> se encontrar\u00e1 con un narrador literario en estado puro, capaz de apelar a todos los recursos del suspense para construir un relato atrapante, en el que un reno desbocado, un cochero entredormido o un lugare\u00f1o que dispara una pregunta inoportuna pueden malograr en cualquier momento el plan de fuga.<\/span><\/p>\n<p class=\"ox-81b45d36eb-MsoNormal\" style=\"text-align: justify;\"><span style=\"color: #000000;\">Pleno de humor chejoviano, el protagonista adopta m\u00e1scaras sucesivas para cumplir con su meta (finge ser un enfermo, un mercader y un ingeniero ferroviario que forma parte de una expedici\u00f3n) y viaja munido de los m\u00e1s diversos medios de cambio, que le permiten obsequiar tabaco, chocolates o una botella de ron para facilitar el desenlace de un encuentro inesperado, dejando como \u00faltimo recurso \u2013si la situaci\u00f3n llegase a dar un vuelco\u2013 el rev\u00f3lver escondido en la maleta. La pol\u00edtica solo aparece en esta obra de modo impl\u00edcito, en la medida en que el fugitivo que cuenta al lector sus aventuras es en definitiva un revolucionario condenado al destierro, que busca cruzar los Urales para reunirse con su mujer en San Petersburgo y, una vez atravesada la frontera con Finlandia, pisar finalmente territorio libre.<\/span><\/p>\n<p class=\"ox-81b45d36eb-MsoNormal\" style=\"text-align: justify;\"><span style=\"color: #000000;\">Y, ya por fuera de cualquier espoileo, sabemos que all\u00ed lleg\u00f3. En sus apuntes autobiogr\u00e1ficos, Natalia Sedova dej\u00f3 un v\u00edvido testimonio de la sorpresa que hab\u00eda significado para ella, exiliada en Finlandia con su ni\u00f1o peque\u00f1o, recibir las enigm\u00e1ticas coordenadas de una cita inminente:<\/span><\/p>\n<p class=\"ox-81b45d36eb-MsoNormal\" style=\"text-align: justify;\"><span style=\"color: #000000;\">\u00abCuando recib\u00ed el telegrama, estando sola en Terijoki, un pueblecillo finland\u00e9s, cerca de San Petersburgo [hoy la localidad rusa de Zelenogorsk], con el ni\u00f1o peque\u00f1o, no supe contener la emoci\u00f3n y la alegr\u00eda. Acababa de recibir una larga carta de L. D. [Lev Davidovich Trotsky] escrita en ruta, en que despu\u00e9s de contarme las incidencias del viaje me rogaba que, si iba a Obdorsk, le llevase algunos libros que me indicaba y otros objetos necesarios en aquellas latitudes. Y de pronto, ven\u00eda este telegrama d\u00e1ndome una cita para una estaci\u00f3n en que se cruzaban los trenes, como si hubiese decidido dar la vuelta repentinamente, volando por un camino fant\u00e1stico. Me choc\u00f3 que el telegrama no mencionase el nombre de la estaci\u00f3n. A la ma\u00f1ana siguiente sal\u00ed para San Petersburgo, cog\u00ed una gu\u00eda y me puse a estudiar el itinerario, a ver si daba con la estaci\u00f3n para la que ten\u00eda que sacar billete. No me atrev\u00eda a preguntar a nadie y me puse en camino sin haber averiguado el nombre de la estaci\u00f3n. Saqu\u00e9 billete hasta Vyatka [hoy Kirov] y tom\u00e9 un tren que sal\u00eda por la noche. El coche en que viajaba iba lleno de propietario rurales que volv\u00edan de San Petersburgo, cargados con paquetes de golosinas para celebrar las fiestas de la Maslenitsa; todas las conversaciones giraban en torno al blini, al caviar, esturi\u00f3n, vinos y otras cosas por el estilo. Yo, excitada como estaba, pensando en que iba a volver a reunirme con L. D., y temerosa de que surgiese alg\u00fan contratiempo, no pod\u00eda soportar semejantes conversaciones&#8230; Y, sin embargo, ten\u00eda, no s\u00e9 por qu\u00e9, la seguridad interior de que nos encontrar\u00edamos. Llena de impaciencia, aguardaba a que se hiciese de d\u00eda, pues el tren en que ven\u00eda ten\u00eda su entrada por la ma\u00f1ana en la estaci\u00f3n de Samino; hab\u00eda averiguado el nombre durante el viaje y ya no se me ha vuelto a olvidar nunca. Pararon los dos trenes, aquel en que yo iba y el que ven\u00eda en direcci\u00f3n contraria. Corr\u00ed al anden. \u00a1Nadie! Salt\u00e9 al otro tren, recorr\u00ed, presa de una terrible inquietud, todos los coches. \u00a1Nadie, nadie! De pronto, veo en uno de los departamentos su abrigo de pieles; eso quiere decir que va aqu\u00ed, \u00bfpero d\u00f3nde? Al saltar del tren doy de bruces con \u00e9l; ven\u00eda de buscarme en la sala de espera. Se indign\u00f3 al conocer la mutilaci\u00f3n del telegrama, y ya quer\u00eda echarlo todo por tierra, haciendo una reclamaci\u00f3n entonces mismo. A duras penas, logr\u00e9 contenerle. Al cursar el telegrama hab\u00eda contado, naturalmente, con la posibilidad de que saliesen a su encuentro los gendarmes en vez de salir yo, pero pens\u00f3 que en San Petersburgo le ser\u00eda m\u00e1s f\u00e1cil ocultarse conmigo, y lo dem\u00e1s lo encomendaba a su buena estrella. Volvimos al departamento y recorrimos juntos lo que quedaba de viaje. Yo estaba asombrada, viendo la libertad y desembarazo con que L. D. se mov\u00eda, ri\u00e9ndose y hablando en voz alta en el tren y en los andenes de las estaciones. De buena gana le hubiera hecho invisible o le hubiera ocultado pues aquella fuga pod\u00eda costarle el presidio. Pero \u00e9l no se escond\u00eda delante de nadie y afirmaba que esto era la mejor salvaguardia\u00bb.<\/span><\/p>\n<p class=\"ox-81b45d36eb-MsoNormal\" style=\"text-align: justify;\"><span style=\"color: #000000;\">En Oulunkyl\u00e4 (en sueco \u00c5gelby), hoy un suburbio de Helsinki, Trotsky encontr\u00f3 la suficiente tranquilidad para transformar sus notas de viaje en Tud\u00e1 i obratno, que se public\u00f3 en San Petersburgo ese mismo a\u00f1o. El adelanto que le dio la popular editorial Shipovnik le permiti\u00f3 solventar sus pr\u00f3ximos pasos de revolucionario a tiempo completo. La revancha iba a llegar en la d\u00e9cada siguiente: d\u00edas despu\u00e9s de su regreso a Rusia en mayo de 1917 se lo ver\u00eda otra vez al frente del Soviet de Petrogrado&#8230; Pero esa ya es otra historia.<\/span><\/p>\n<p class=\"ox-81b45d36eb-MsoNormal\" style=\"text-align: justify;\"><span style=\"color: #000000;\"><strong>* Horacio Tarcus<\/strong>, doctor en Historia por la Universidad Nacional de La Plata (UNLP) y director del Centro de Documentaci\u00f3n e Investigaci\u00f3n de la Cultura de Izquierdas en la Argentina (CeDInCI\/UNSAM). Entre sus \u00faltimos libros est\u00e1 <em>Los exiliados rom\u00e1nticos. Socialistas y masones en la formaci\u00f3n de la Argentina Moderna<\/em> vol. I y II (Fondo de Cultura Econ\u00f3mica, Buenos Aires, 2020). Este texto es una versi\u00f3n levemente m\u00e1s extensa de la \u00abNota del editor\u00bb a Le\u00f3n Trotsky: <em>La Fuga de Siberia en un trineo de renos<\/em> (Siglo XXI, Buenos Aires, 2022). Traducci\u00f3n de Irina Chernova.<\/span><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>La primera traducci\u00f3n al espa\u00f1ol de Tud\u00e1 i obratno [Viaje de ida y vuelta], del joven Trotsky, nos habla de un dirigente de 27 a\u00f1os que, fogueado por el fracaso de la Revoluci\u00f3n de 1905, es deportado a Siberia, desde donde huye en un trineo de renos. Pero tambi\u00e9n deja un testimonio, con tono de relato de aventuras, de un momento de Rusia en el que los revolucionarios gozaban de gran popularidad, incluso en los confines del imperio.<\/p>\n","protected":false},"author":102520410,"featured_media":27148,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_coblocks_attr":"","_coblocks_dimensions":"","_coblocks_responsive_height":"","_coblocks_accordion_ie_support":"","_crdt_document":"","advanced_seo_description":"","jetpack_seo_html_title":"","jetpack_seo_noindex":false,"_jetpack_newsletter_access":"","_jetpack_dont_email_post_to_subs":false,"_jetpack_newsletter_tier_id":0,"_jetpack_memberships_contains_paywalled_content":false,"_jetpack_feature_clip_id":0,"_jetpack_memberships_contains_paid_content":false,"footnotes":"","jetpack_post_was_ever_published":false},"categories":[],"tags":[17212,703608679,703608678,3503,703608566,703605774,19492388,1120025,703608677],"class_list":{"0":"post-27145","1":"post","2":"type-post","3":"status-publish","4":"format-standard","5":"has-post-thumbnail","6":"hentry","7":"tag-america-latina","8":"tag-august","9":"tag-bolcheviques","10":"tag-historia","11":"tag-isaac-deutscher","12":"tag-karl-kautsky","13":"tag-mencheviques","14":"tag-rosa-luxemburgo","15":"tag-siberia","17":"fallback-thumbnail"},"jetpack_featured_media_url":"https:\/\/i0.wp.com\/correspondenciadeprensa.com\/wp-content\/uploads\/2022\/06\/Historia1806-1570044002-1655564493679.jpg?fit=1915%2C969&ssl=1","jetpack_likes_enabled":false,"jetpack_sharing_enabled":true,"jetpack_shortlink":"https:\/\/wp.me\/p7lt2C-73P","amp_enabled":true,"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/correspondenciadeprensa.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/27145","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/correspondenciadeprensa.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/correspondenciadeprensa.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/correspondenciadeprensa.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/102520410"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/correspondenciadeprensa.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=27145"}],"version-history":[{"count":5,"href":"https:\/\/correspondenciadeprensa.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/27145\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":27151,"href":"https:\/\/correspondenciadeprensa.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/27145\/revisions\/27151"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/correspondenciadeprensa.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/media\/27148"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/correspondenciadeprensa.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=27145"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/correspondenciadeprensa.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcategories&post=27145"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/correspondenciadeprensa.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Ftags&post=27145"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}