{"id":26799,"date":"2022-06-07T20:51:44","date_gmt":"2022-06-07T18:51:44","guid":{"rendered":"https:\/\/correspondenciadeprensa.com\/?p=26799"},"modified":"2022-06-08T15:12:32","modified_gmt":"2022-06-08T13:12:32","slug":"psicoanalisis-sociedad-vivimos-sometidos-a-una-cruel-tirania-del-goce-permanente-fernando-martin-aduriz-entrevista","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/correspondenciadeprensa.com\/?p=26799","title":{"rendered":"Sociedad &#8211; \u00abVivimos sometidos a una cruel tiran\u00eda del goce permanente\u00bb.  [Fernando Mart\u00edn Ad\u00fariz &#8211; Entrevista]"},"content":{"rendered":"<h5 style=\"text-align: right;\">Fernando Mart\u00edn Ad\u00fariz, psic\u00f3logo, en una imagen reciente.<\/h5>\n<p class=\"ox-6bd5c3d8b6-MsoNormal\"><span style=\"color: #000000;\"><b>Con Fernando Mart\u00edn Ad\u00fariz, psicoanalista, autor de <em>La ansiedad que no cesa<\/em>.<\/b><\/span><\/p>\n<p class=\"ox-6bd5c3d8b6-MsoNormal\"><span style=\"color: #000000;\"><b>\u201cVivimos sometidos a una cruel tiran\u00eda del goce permanente\u201d<\/b><\/span><\/p>\n<p class=\"ox-6bd5c3d8b6-MsoNormal\"><span style=\"color: #000000;\"><b>\u00a0<\/b><b>Amador Fern\u00e1ndez-Savater\/Mar\u00eda Garc\u00eda P\u00e9rez\/Oche Zamora<\/b><\/span><\/p>\n<p class=\"ox-6bd5c3d8b6-MsoNormal\"><span style=\"color: #000000;\"><b><a href=\"https:\/\/ctxt.es\/es\/\">Ctxt<\/a>, 7-6-2022<\/b><\/span><\/p>\n<p class=\"ox-6bd5c3d8b6-MsoNormal\"><span style=\"color: #000000;\"><strong><a href=\"https:\/\/correspondenciadeprensa.com\/\">Correspondencia de Prensa<\/a>, 7-6-2022<\/strong><\/span><\/p>\n<p class=\"ox-6bd5c3d8b6-MsoNormal\" style=\"text-align: justify;\"><span style=\"color: #000000;\">El punto de arranque de la teor\u00eda cr\u00edtica, dec\u00edan los situacionistas, es la insatisfacci\u00f3n. En esa \u00e9poca, los a\u00f1os sesenta, se trataba del malestar de una vida sometida a represi\u00f3n: en la casa, en la escuela, en la f\u00e1brica, en el cuartel. Sociedad disciplinaria. \u00bfY hoy? El mal de \u00e9poca, sin lugar a dudas, son las crisis de ansiedad y los ataques de p\u00e1nico. \u00bfDe qu\u00e9 nos hablan? \u00bfQu\u00e9 nos dicen del mundo que habitamos?<\/span><\/p>\n<p class=\"ox-6bd5c3d8b6-MsoNormal\" style=\"text-align: justify;\"><span style=\"color: #000000;\">El malestar social, intensificado en la \u00e9poca de pandemia, ha traspasado en los \u00faltimos tiempos los umbrales del <i>mainstream<\/i>. Se habla sobre ellos en el Parlamento y en la televisi\u00f3n, figuras reconocidas aparecen ante el gran p\u00fablico mostrando la cara b del \u00e9xito: depresi\u00f3n, agotamiento, ansiol\u00edticos.<\/span><\/p>\n<p class=\"ox-6bd5c3d8b6-MsoNormal\" style=\"text-align: justify;\"><span style=\"color: #000000;\">Sin embargo, el enfoque que todav\u00eda prevalece es el \u201creparador\u201d. Las crisis de salud mental son consideradas como un \u201cproblema\u201d. Pero nuestras aver\u00edas, nuestros agobios, nuestros s\u00edntomas, no s\u00f3lo son rotos a remendar o inquietudes que calmar, con psicof\u00e1rmacos o ejercicios respiratorios, sino tambi\u00e9n potencias que desplegar. Puntos de vista sobre el mundo, interrogantes a explorar, energ\u00edas de cambio.<\/span><\/p>\n<p class=\"ox-6bd5c3d8b6-MsoNormal\" style=\"text-align: justify;\"><span style=\"color: #000000;\">Apelan, no s\u00f3lo a modos de estabilizaci\u00f3n del sujeto, sino tambi\u00e9n a <em>metamorfosis<\/em>. Individuales y colectivas. Sanaciones que no pasen por la adaptaci\u00f3n, sino por la transformaci\u00f3n de los modos de vida.<\/span><\/p>\n<p class=\"ox-6bd5c3d8b6-MsoNormal\" style=\"text-align: justify;\"><span style=\"color: #000000;\">Hablamos de todo ello con <a href=\"https:\/\/www.fmaduriz.es\/\">Fernando Mart\u00edn Ad\u00fariz<\/a>, psicoanalista\u00a0autor de <em>La ansiedad que no cesa<\/em><i> <\/i>(Xoroi, Barcelona, 2018) y Por qu\u00e9 se escribe. Cincuenta escritores (M. G\u00f3mez, M\u00e1laga, 2022).<\/span><\/p>\n<p class=\"ox-6bd5c3d8b6-MsoNormal\" style=\"text-align: justify; padding-left: 40px;\"><span style=\"color: #000000;\"><b>No saber perder<\/b><\/span><\/p>\n<p class=\"ox-6bd5c3d8b6-MsoNormal\" style=\"text-align: justify;\"><span style=\"color: #000000;\"><b>-\u00bfC\u00f3mo caracterizar la insatisfacci\u00f3n actual? Algunas sensaciones muy frecuentes: nunca estar bien all\u00ed donde se est\u00e1, querer estar siempre en otro sitio. Se nombra como s\u00edndrome FOMO (<i>fear of missing out<\/i>) este miedo a estar perdi\u00e9ndote algo, esa comparaci\u00f3n constante con la vida de los otros. <\/b><\/span><\/p>\n<p class=\"ox-6bd5c3d8b6-MsoNormal\" style=\"text-align: justify;\"><span style=\"color: #000000;\">He vivido muchos a\u00f1os sin saber nada acerca del s\u00edndrome FOMO, he sido un ausente de ese nuevo nombre para el fen\u00f3meno antiguo de sentirse al margen, quedarse fuera. Ocurre que no estar en la escena era de siempre en la historia de la psicopatolog\u00eda un tr\u00e1mite del sujeto hist\u00e9rico, que se ausentaba <i>motu proprio<\/i> de la escena para dar a saborear esa su ausencia. El ingrediente actual es que la rapidez de la narraci\u00f3n de los acontecimientos es tal que todos pueden verificar al instante lo que acontece, lo que el otro est\u00e1 haciendo, lo \u00faltimo de lo \u00faltimo. Perderse algo, nos dicen los divulgadores de la noticia FOMO, es muy grave para muchos.<\/span><\/p>\n<p class=\"ox-6bd5c3d8b6-MsoNormal\" style=\"text-align: justify;\"><span style=\"color: #000000;\">Quiz\u00e1 podamos englobarlo en este grave problema que es <i>no saber perder<\/i>. Esta asignatura se suspende con demasiada frecuencia, pero sin sacar buena nota en esa disciplina la vida puede hacerse muy cuesta arriba. Convendr\u00eda no olvidarse de que desde ni\u00f1os perdemos, y que recorremos un itinerario de p\u00e9rdidas.<\/span><\/p>\n<p class=\"ox-6bd5c3d8b6-MsoNormal\" style=\"text-align: justify;\"><span style=\"color: #000000;\">Por otro lado la acumulaci\u00f3n de objetos parece ser un triste objetivo, pero una necesidad perentoria de la sociedades del consumismo desbocado. Mejor ser\u00eda rememorar a S\u00f3crates y su expresi\u00f3n en aquel mercado: \u201c\u00a1Cu\u00e1ntas cosas no necesito!\u201d. Ni estar a la \u00faltima ni tener de todo parece servir para conseguir una cierta tranquilidad, a tenor de esta epidemia de consumismo ansiol\u00edtico.<\/span><\/p>\n<p class=\"ox-6bd5c3d8b6-MsoNormal\" style=\"text-align: justify;\"><span style=\"color: #000000;\"><b>-La ansiedad, dice usted, es el envoltorio de la angustia. El ataque de ansiedad nos est\u00e1 diciendo algo, pero nos cuesta escucharlo. \u00bfPor qu\u00e9? <\/b><\/span><\/p>\n<p class=\"ox-6bd5c3d8b6-MsoNormal\" style=\"text-align: justify;\"><span style=\"color: #000000;\">Ansiedad y angustia son dos nombres de lo mismo. Una envuelve a la otra. El objeto angustiante, diferente para cada uno de nosotros, hace aparici\u00f3n sin avisar. Por eso la reacci\u00f3n de indefensi\u00f3n nos lleva a manifestaciones ansiosas en nuestro cuerpo, aunque tambi\u00e9n en nuestro organismo.<\/span><\/p>\n<p class=\"ox-6bd5c3d8b6-MsoNormal\" style=\"text-align: justify;\"><span style=\"color: #000000;\">Al reducir el problema al envoltorio, a la manifestaci\u00f3n ansiosa, al encararlo con el ansiol\u00edtico (\u201ct\u00f3mate la p\u00edldora y calla\u201d), se deja sin tocar la causa del desencadenamiento. El desenlace l\u00f3gico ser\u00e1 la cronificaci\u00f3n de la ansiedad. Pero la angustia requiere de un detenido examen que ha de incluir una revisi\u00f3n de los singulares modos de hacer de cada uno con lo que siendo extra\u00f1o no deja de ser familiar.<\/span><\/p>\n<p class=\"ox-6bd5c3d8b6-MsoNormal\" style=\"text-align: justify;\"><span style=\"color: #000000;\">Adem\u00e1s, lo que se repite a diario es la contingencia, lo imprevisto, encuentros y circunstancias bizarras, nuevas, sorprendentes; es muy diferente el mundo de hoy al mar apacible, seguro, lento, incuestionable que vivieron nuestros antepasados.<\/span><\/p>\n<p class=\"ox-6bd5c3d8b6-MsoNormal\" style=\"text-align: justify; padding-left: 40px;\"><span style=\"color: #000000;\"><b>Querer llenar <\/b><\/span><\/p>\n<p class=\"ox-6bd5c3d8b6-MsoNormal\" style=\"text-align: justify;\"><span style=\"color: #000000;\"><b>-En lugar de aprender a lidiar con la angustia, la tapamos. La taponamos. Por doquier se nos ofrecen modos para tratar de llenarla, siempre en falso, claro. Pero ese tap\u00f3n nos estresa: de pronto hay <i>mucho <\/i>(muchos proyectos, muchas cosas que hacer, muchos est\u00edmulos). Lo que provoca la sensaci\u00f3n hoy tan com\u00fan del <i>agobio.<\/i> \u00bfPor qu\u00e9 no podemos lidiar con la angustia, habitarla? \u00bfQu\u00e9 ocurre para que necesitemos taponarla? Parece irracional caer en esta cadena infinita de compensaciones que se retroalimentan con el malestar de fondo. <\/b><\/span><\/p>\n<p class=\"ox-6bd5c3d8b6-MsoNormal\" style=\"text-align: justify;\"><span style=\"color: #000000;\">Es cierto. Esa palabreja nos pertenece, es del ahora, la decimos todos los d\u00edas, varias veces:<i> agobio<\/i>. Pedimos que los dem\u00e1s no nos agobien. Incluso la aventura amorosa circula por el agobio, y es ese agobio lo que nos invita a separarnos. Los otros nos asedian con sus constantes demandas. De ah\u00ed que, como hiciera Lord Byron, \u201csalimos a la calle a renovar nuestro apetito de soledad\u201d, pero no tardamos en retornar a nuestra biblioteca. Creemos que nuestro refugio nos salva, que nos desangustia del inquietante encuentro con los otros, y sus deseos, sus quejas y sus peticiones.<\/span><\/p>\n<p class=\"ox-6bd5c3d8b6-MsoNormal\" style=\"text-align: justify;\"><span style=\"color: #000000;\">Pero la mirada del Otro es invisible. Irrumpi\u00f3 el nuevo pan\u00f3ptico de Bentham, el<i> smartphone<\/i>, como nuevo vigilante que nos trae esa mirada del Otro en may\u00fasculas, el otro como figura de saber y poder, y de los otros. Cada d\u00eda se escucha m\u00e1s lo costoso de apartar la mirada de ese objeto llamado \u201cpantalla\u201d, lo heroico de apagarlas a tiempo. \u00bfQui\u00e9n va a ser capaz en el futuro de apagar en alg\u00fan buen d\u00eda esa c\u00e1mara de vigilancia que nos mira mientras nos hace creer que somos nosotros los que miramos?<\/span><\/p>\n<p class=\"ox-6bd5c3d8b6-MsoNormal\" style=\"text-align: justify;\"><span style=\"color: #000000;\"><b>-El negocio mayor de esta sociedad es la industria de la compensaci\u00f3n, de los modos de compensar y llenar la <i>falta<\/i> incurable de lo humano: comida, bebida, sexo, consumo, enganche al trabajo, a las emociones fuertes. Vicio, adicciones, lo que usted refiere como \u201cgoce\u201d. Pero un goce sin disfrute, nada placentero en el fondo, una especie de constante \u201catrac\u00f3n\u201d. Para llenar lo que no se llena nunca. <\/b><\/span><\/p>\n<p class=\"ox-6bd5c3d8b6-MsoNormal\" style=\"text-align: justify;\"><span style=\"color: #000000;\">Es imposible vivir sin la falta, de ah\u00ed aquel lema: \u201cQue no le falte la falta\u201d. Pues no habr\u00eda sin ella deseo alguno en marcha. Esta es la ense\u00f1anza de quien al cumplir casi todos sus deseos obtiene esa <em>tristitia<\/em>, esa ausencia de inter\u00e9s por el mundo. Es la ense\u00f1anza de quien tiene y tiene, y ya no le entra m\u00e1s, pero aun as\u00ed la insatisfacci\u00f3n le visita. Lo lleno es el objetivo del consumo. Vivimos sometidos a una cruel tiran\u00eda, la dictadura enjoy, la perpetua llamada al disfrute permanente, objetivo imposible puesto que no hay goce del goce. La dimensi\u00f3n placentera encuentra su oposici\u00f3n en el displacer. Pero el desborde, el cruce de frontera hacia una dimensi\u00f3n diferente, es imperceptible. Es el paso a esa dimensi\u00f3n mort\u00edfera, al <i>godimento<\/i>, que tiene nombres de la sabidur\u00eda popular como el de vicio. Una dimensi\u00f3n ac\u00e9fala, sin l\u00edmites, que se encamina hacia el final, que destruye. Frenar, abandonar, reducir, son t\u00e9rminos que hablan de lo dif\u00edcil de abandonar esa dimensi\u00f3n, especialmente en nombre de la moderaci\u00f3n que los cl\u00e1sicos proclamaron.<\/span><\/p>\n<p class=\"ox-6bd5c3d8b6-MsoNormal\" style=\"text-align: justify;\"><span style=\"color: #000000;\"><b>-En su libro, afirma que la prisa (otra expresi\u00f3n general del mal de \u00e9poca) no tiene que ver con el tiempo objetivo, sino con la verdad. \u201cNo tener tiempo\u201d ser\u00eda entonces una especie de huida ante la verdad, un evitar pararnos para comprender qu\u00e9 nos est\u00e1 sucediendo. Hasta tal punto que incluso \u201cgozamos\u201d con la prisa. \u00bfEn qu\u00e9 medida ambas van unidas, prisa y ansiedad? \u00bfHasta qu\u00e9 punto hacen imposible una relaci\u00f3n con el otro? <\/b><\/span><\/p>\n<p class=\"ox-6bd5c3d8b6-MsoNormal\" style=\"text-align: justify;\"><span style=\"color: #000000;\">Leonard Bernstein opin\u00f3 que el \u00e9xito en la vida acud\u00eda si se ten\u00eda \u201cpoco tiempo\u201d, queriendo insinuar as\u00ed que si se tiene mucho tiempo se acaba malgastando. Aprovechar el poco tiempo que se tenga parece m\u00e1s eficaz que la queja generalizada del \u201cno tengo tiempo\u201d, lamento de nuestra \u00e9poca. Las horas se llenan de un activismo sospechoso, especialmente en esos momentos de la paz del atardecer. Para el sujeto ansioso de nuestros d\u00edas la soluci\u00f3n encontrada, la de la hiperactividad y la de la prisa mala, es una soluci\u00f3n fallida, el horizonte es m\u00e1s ansiedad. Se desconoce que la prisa no es cuesti\u00f3n de tiempo cronol\u00f3gico, sino de tiempo l\u00f3gico: aprender a no cortocircuitar el momento del comprender, del reflexionar, siempre que este no se dedique a la rumiaci\u00f3n obsesiva y al hobby del procrastinar, del aplazar la decisi\u00f3n. Es posible salir de ese circuito infernal.<\/span><\/p>\n<p class=\"ox-6bd5c3d8b6-MsoNormal\" style=\"text-align: justify; padding-left: 40px;\"><span style=\"color: #000000;\"><b>Pasar de v\u00edctima a sujeto<\/b><\/span><\/p>\n<p class=\"ox-6bd5c3d8b6-MsoNormal\" style=\"text-align: justify;\"><span style=\"color: #000000;\"><b>-Le da mucha importancia al primer episodio de ansiedad vivido por el sujeto. \u00bfPor qu\u00e9? <\/b><\/span><\/p>\n<p class=\"ox-6bd5c3d8b6-MsoNormal\" style=\"text-align: justify;\"><span style=\"color: #000000;\">Negar al ni\u00f1o el encuentro primero con la soledad o con la tristeza es dejarlo indefenso. De igual modo acontece con el fen\u00f3meno de la angustia, que aparece de s\u00fabito y puede inaugurar la temporada de la ansiedad. Es una l\u00e1stima que no investiguemos las condiciones en que se produjo ese primer desencadenamiento y que abordemos la ansiedad exclusivamente con psicof\u00e1rmacos, dando as\u00ed la espalda a la verdad de cada sujeto. Las coordenadas de ese primer encuentro no nos sirven a efectos hermen\u00e9uticos, sino que dan luz al saber incompleto del propio sujeto y le conf\u00edan el secreto que se guardaba a s\u00ed mismo por pol\u00edtica tranquilizadora. Pero sabemos con Borges que \u201cs\u00f3lo una cosa no hay, el olvido\u201d.<\/span><\/p>\n<p class=\"ox-6bd5c3d8b6-MsoNormal\" style=\"text-align: justify;\"><span style=\"color: #000000;\"><b>-Tambi\u00e9n alude usted a una especie de tipolog\u00eda del malestar describiendo varias modalidades de \u201csujeto\u201d: el sujeto f\u00f3bico, el hist\u00e9rico, el obsesivo, el psic\u00f3tico. Si lo hemos entendido bien, cada uno de ellos se comportar\u00eda de forma distinta respecto del \u201cdeseo del Otro\u201d, los mandatos y las exigencias sociales. \u00bfC\u00f3mo se explica esta diversidad? \u00bfResponde a la historia personal o podemos encontrar ciertos patrones que se repiten en la actualidad? \u00bfCu\u00e1l de ellos predomina hoy?<\/b><\/span><\/p>\n<p class=\"ox-6bd5c3d8b6-MsoNormal\" style=\"text-align: justify;\"><span style=\"color: #000000;\">La \u201celecci\u00f3n\u201d es subjetiva, decisi\u00f3n insondable. Podemos leernos, al decir de la literatura psicopatol\u00f3gica, como sujetos obsesivos, f\u00f3bicos, hist\u00e9ricos, melanc\u00f3licos, perversos\u2026 Es cierto. Pero lo esencial es el invento, la respuesta singular y \u00fanica que cada uno da con su s\u00edntoma a las grandes preguntas del vivir, del ser, del sentir, del aparecer. Y no hay dos iguales. Eso, la diferencia absoluta, lo que nos hace radicalmente diferentes al de al lado, lo que nos aconseja es no imitar soluciones sintom\u00e1ticas ajenas, sino apostar por las propias, sin exhibici\u00f3n. Ante el malestar, la idea de construir un buen lazo social no deber\u00eda impedir el buen uso de la distancia y el desapego, y el respeto a ese gran invento civilizador que es el secreto.<\/span><\/p>\n<p class=\"ox-6bd5c3d8b6-MsoNormal\" style=\"text-align: justify;\"><span style=\"color: #000000;\"><b>-Atravesar el vac\u00edo de la angustia, sin negarlo. Franquearlo hacia el deseo, un deseo propio. Devenir sujetos deseantes y aut\u00f3nomos, no objetos del deseo del Otro. Es su propuesta. \u00bfAs\u00ed cesa la ansiedad? <\/b><\/span><\/p>\n<p class=\"ox-6bd5c3d8b6-MsoNormal\" style=\"text-align: justify;\"><span style=\"color: #000000;\">Sin duda es osada la apuesta. Una invitaci\u00f3n a correr el riesgo de ponerse manos a la obra para descifrar ese secreto propio. El canto del cobarde es justo el reverso: preferir no saber la verdad, elegir la queja frente a la interrogaci\u00f3n. La ansiedad cesa si hay atrevimiento frente al repliegue narcisista, y si el sujeto quiere hacerse responsable de sus elecciones, aun cuando no haya sido consciente de haberlas tomado. Salir del confort de la queja o del entusiasmo por la culpa requiere esas dosis de valent\u00eda frente al atajo del ansiol\u00edtico o, lo que es peor, esa reducci\u00f3n de lo psicol\u00f3gico a la gimnasia respiratoria. Mejor el ejercicio libre de la palabra frente a los determinismos cerebrales. La sabidur\u00eda popular sabe decir muy bien \u201ctraiciones del inconsciente\u201d, y sospecha que eso que se produce le incumbe.<\/span><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>El mal de \u00e9poca, sin lugar a dudas, son las crisis de ansiedad y los ataques de p\u00e1nico. 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