{"id":2675,"date":"2017-06-17T16:01:47","date_gmt":"2017-06-17T16:01:47","guid":{"rendered":"https:\/\/correspondenciadeprensa.com\/?p=2675"},"modified":"2017-06-17T16:01:47","modified_gmt":"2017-06-17T16:01:47","slug":"colombia-iscuande-donde-la-guerra-apenas-comienza","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/correspondenciadeprensa.com\/?p=2675","title":{"rendered":"Colombia &#8211; Iscuand\u00e9: donde la guerra apenas comienza"},"content":{"rendered":"<p><strong>Colombia<\/strong><\/p>\n<p><strong>\u00abMi mam\u00e1 se orin\u00f3 del miedo, los ni\u00f1os lloraban, todos llor\u00e1bamos\u00bb<\/strong><\/p>\n<p><strong>El Pac\u00edfico sur, la regi\u00f3n de Colombia donde la guerra apenas comienza<\/strong><\/p>\n<p><strong>Natalio Cosoy, Pac\u00edfico Sur de Colombia<\/strong><\/p>\n<p><strong>BBC Mundo, 14-6-2017\u00a0<\/strong><strong><a href=\"http:\/\/www.bbc.com\/mundo\/\">http:\/\/www.bbc.com\/mundo\/<\/a><\/strong><\/p>\n<p>\u00abPor los nervios uno no sabe si correr, si bajar, si esconderse, no sabe qu\u00e9 hacer; nos metimos en la cocina, nos colocamos detr\u00e1s del congelador, porque pensamos que nos proteger\u00eda\u00bb.<\/p>\n<p>Mar\u00eda (*) narra las horas de terror que pas\u00f3 junto a su familia, durante un enfrentamiento armado en la zona ribere\u00f1a de Iscuand\u00e9, en el litoral Pac\u00edfico del departamento colombiano de Nari\u00f1o, donde tienen la casa sus padres. Los hab\u00eda ido a visitar, como todos los fines de semana, desde la cabecera municipal.<\/p>\n<p>Era s\u00e1bado, a la 1 de la tarde. Mar\u00eda estaba con su familia en la casa de palafito, asentada en una pe\u00f1a sobre el r\u00edo, de espaldas a una loma.<\/p>\n<p>De repente, por las aguas, subi\u00f3 una lancha. En ella viajaban hombres de un grupo armado que nadie se atreve a nombrar aqu\u00ed en esta zona; Mar\u00eda me dijo que no sab\u00eda c\u00f3mo se llamaban.<\/p>\n<p>Es parte del nuevo escenario de violencia que ha estado germinando en algunas partes de Colombia, especialmente a lo largo de la costa Pac\u00edfica del pa\u00eds, tras la salida de la guerrilla de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC) a partir de la firma del acuerdo de paz con el gobierno, en noviembre pasado, que puso fin a m\u00e1s de 50 a\u00f1os de enfrentamientos y control social y territorial de ese grupo armado en ciertas regiones.<\/p>\n<p>\u00abAc\u00e1 hoy la guerra ha comenzado\u00bb, dice Luis Enrique Sinisterra, subsecretario de Desarrollo de Iscuand\u00e9.<\/p>\n<p>Aqu\u00ed ya operaba la segunda guerrilla m\u00e1s grande de Colombia, el Ej\u00e9rcito de Liberaci\u00f3n Nacional (ELN), pero tras salir las FARC comenzaron a avanzar otros grupos: Clan del Golfo o Autodefensas Gaitanistas de Colombia (banda criminal originada luego de la desmovilizaci\u00f3n paramilitar de mediados de los 2000), Gente del Orden (no necesariamente usan ese nombre, pero son disidentes de las FARC) y otras organizaciones criminales m\u00e1s peque\u00f1as.<\/p>\n<p>Estos grupos se enfrentan entre s\u00ed por el control de los r\u00edos y los recursos de oro, coca y madera del Pac\u00edfico. Tambi\u00e9n se enfrentan con las fuerzas de seguridad del Estado.<\/p>\n<p>En el caso de Mar\u00eda, no est\u00e1 claro qui\u00e9n iba en la lancha, pero s\u00ed qui\u00e9nes, de repente, comenzaron a atacarlos desde la loma detr\u00e1s de su casa: el ELN, con unos 50 hombres que fueron saliendo de la selva, seg\u00fan su relato.<\/p>\n<p>Los pobladores se quejan de que la presencia de las fuerzas de seguridad es insuficiente en los pueblos del litoral pac\u00edfico.<\/p>\n<p>\u00abMi casa estaba rodeada, pero nosotros no nos hab\u00edamos dado cuenta\u00bb, dice.<\/p>\n<p>Y empez\u00f3 la balacera. \u00abNunca en mi vida hab\u00eda visto un disparo, s\u00ed los hab\u00eda escuchado pero nunca los hab\u00eda visto; las balas pasaban por debajo de mi casa, por al lado de mi casa, por todos lados\u00bb.<\/p>\n<p><strong>\u00abMe colocaron un fusil en la cabeza\u00bb<\/strong><\/p>\n<p>Los de la lancha se parapetaron en una vivienda sobre una playa del otro lado del r\u00edo. Qued\u00f3 destruida, igual que la de los padres de Mar\u00eda.<\/p>\n<p>\u00abTiraban bombas, tiraban granadas, y eso hac\u00eda volcanes de agua, de piedra, de todo\u00bb, recuerda. \u00abMi mam\u00e1 se orin\u00f3 del miedo, los ni\u00f1os lloraban, todos llor\u00e1bamos, mi pap\u00e1 tambi\u00e9n\u00bb.<\/p>\n<p>Empez\u00f3 a orar. Pero las cosas empeoraron en vez de mejorar. Los hombres del ELN bajaron hasta su casa, luego se llevaron a la familia hacia el monte.<\/p>\n<p>El municipio de Iscuand\u00e9 tiene casi 18.000 habitantes, repartidos entre la cabecera municipal y la zona rural.<\/p>\n<p>\u00abMe colocaron un fusil en la cabeza, a m\u00ed, a mi pap\u00e1, a los ni\u00f1os, a todos. Mi mam\u00e1 lloraba\u00bb.<\/p>\n<p>A Mar\u00eda la acusaban de asistir al otro grupo, de guardarle armamento. Ella les aseguraba que no era as\u00ed. Finalmente, tras mucha tensi\u00f3n y temor, la dejaron ir, al igual que a su familia.<\/p>\n<p>El enfrentamiento termin\u00f3 alrededor de las 5 de la tarde. Hab\u00eda durado cuatro horas.<\/p>\n<p>La historia me la cuenta en la cabecera municipal de Santa B\u00e1rbara de Iscuand\u00e9, a donde se desplaz\u00f3 su familia, al igual que otras 31 de la zona, huyendo de los enfrentamientos. No quieren volver. De hecho, nadie est\u00e1 subiendo el r\u00edo hacia donde se encuentra su casa, lo consideran demasiado peligroso.<\/p>\n<p>Estas familias viven hoy en condiciones precarias, con la poca ayuda que les puede ofrecer el municipio y agencias internacionales.<\/p>\n<p>Algunas de estas casas en Iscuand\u00e9 alojan a quienes se tuvieron que desplazar recientemente.<\/p>\n<p>En el caso de Mar\u00eda, son diez personas repartidas en una casita con dos cuartos, en los que duermen todos apretujados, y por la que pagan un arriendo de unos 300.000 pesos colombianos al mes (US$100), poco menos de la mitad de un salario m\u00ednimo colombiano. El padre, adem\u00e1s, no puede trabajar porque no puede volver al monte, donde se dedicaba a la tala para mantener a la familia.<\/p>\n<p>Otra mujer que tuvo que dejar su casa con su familia ese mismo d\u00eda me dijo: \u00abYo quisiera largarme de aqu\u00ed\u00bb. No quiere volver a su casa, no quiere quedarse en la cabecera municipal.<\/p>\n<p>Este no es el \u00fanico desplazamiento que se ha dado en la zona. En los que va del a\u00f1o se registraron al menos cuatro, que afectaron a decenas de familias.<\/p>\n<p>Y no son solo desplazamientos. En algunas paredes del pueblo hay pegadas hojas con la foto de una ni\u00f1a a quien buscaban, algo que ya no tiene sentido. Apareci\u00f3 muerta. Ten\u00eda siete a\u00f1os. Hab\u00eda sido secuestrada luego de que su padre fuera asesinado, supuestamente por no haber pagado una extorsi\u00f3n.<\/p>\n<p><strong>\u00abPeor que antes\u00bb<\/strong><\/p>\n<p>\u00abLas cosas est\u00e1n peor que antes\u00bb, sentencia Mar\u00eda. \u00abTengo miedo, no s\u00e9 c\u00f3mo vamos a sobrevivir\u00bb.<\/p>\n<p>\u00abPeor que antes\u00bb: una opini\u00f3n que escucho una y otra y otra vez.<\/p>\n<p>\u00abHoy en d\u00eda quiz\u00e1s en las ciudades no se vivan estas cosas, pero ac\u00e1 hoy la guerra ha comenzado en estos municipios del Pac\u00edfico donde las FARC hac\u00eda presencia, la guerra ha comenzado su proceso\u00bb, me dice Luis Enrique Sinisterra, subsecretario de Desarrollo de Iscuand\u00e9.<\/p>\n<p>Los recursos en esta zona, de las m\u00e1s pobres del pa\u00eds, son muy escasos.<\/p>\n<p>Es cierto que en las cifras generales del pa\u00eds la violencia se ha reducido notablemente desde el acuerdo de paz, pero esto no es necesariamente verdad para el Pac\u00edfico y otras regiones.<\/p>\n<p>El temor de sus habitantes es que el \u00e1rbol de la paz termine tapando un bosque violencia aqu\u00ed.<\/p>\n<p>Sinisterra dice que esperaban que esto ocurriera, que se sab\u00eda, y pide, como otros, m\u00e1s presencia del Estado nacional, no s\u00f3lo de la fuerza p\u00fablica, sino tambi\u00e9n con inversiones en educaci\u00f3n, salud, vivienda, proyectos productivos.<\/p>\n<p>\u00abSi no es as\u00ed\u00bb, predice, \u00abla guerra continuar\u00e1 por mucho tiempo y mucha gente tendr\u00e1 que perder la vida\u00bb.<\/p>\n<p>\u00abPara nosotros ha sido m\u00e1s grave e inconveniente el proceso de paz que como est\u00e1bamos antes sin proceso\u00bb, dice Dani Prado Granja, alcalde de Guapi.<\/p>\n<p>En su oficina tiene un motor fuera de borda. \u00abHace parte de las herramientas de trabajo, es como tener un carro parqueado en la oficina en la ciudades\u00bb. Lo usan los funcionarios para recorrer las comunidades. Lo usaban, realmente. Hace seis meses que no recorren los r\u00edos.<\/p>\n<p>\u00abPor la seguridad, el orden p\u00fablico est\u00e1 muy alterado; y aqu\u00ed prima la vida, la integridad de las personas y nosotros no estamos exentos\u00bb, me explica con pesar en su rostro.<\/p>\n<p>A una hora en lancha, en los r\u00edos que son las carreteras de esta regi\u00f3n en la que casi no existe el asfalto, se encuentra el municipio de Guapi.<\/p>\n<p><strong>\u00abSab\u00edamos a qui\u00e9n huirle\u00bb<\/strong><\/p>\n<p>Su alcalde, Dani Prado Granja, hace un diagn\u00f3stico semejante al del funcionario de Iscuand\u00e9: \u00abQui\u00e9n lo creyera, para nosotros ha sido m\u00e1s grave e inconveniente el proceso de paz que como est\u00e1bamos antes sin proceso, porque sab\u00edamos a qui\u00e9n huirle, a qui\u00e9n temerle\u00bb.<\/p>\n<p>Agrega luego una frase que, si la escucharan, har\u00eda un ruido muy inc\u00f3modo en los o\u00eddos de quienes impulsaron la paz con las FARC: \u00abLa posibilidad del pa\u00eds se convierte en un problema para Guapi, nosotros nos entristecemos con la firma del acuerdo, est\u00e1bamos mejor cuando no se hab\u00eda firmado eso\u00bb.<\/p>\n<p>En Guapi, en Iscuand\u00e9, tambi\u00e9n en en los cercanos El Charco y Mosquera, en todos municipios del litoral, se repiten estas historias: desplazamientos, asesinatos, miedo y abandono del Estado nacional. Faltan recursos de salud, de educaci\u00f3n, de saneamiento, de agua, de infraestructura.<\/p>\n<p>Un abandono de siglos, que ha venido afectando a esta regi\u00f3n, coraz\u00f3n afrocolombiano del pa\u00eds, a la que los esclavos negros escapaban hasta mediados del siglo XIX, cuando se aboli\u00f3 la esclavitud, y que luego sigui\u00f3 pobl\u00e1ndose de afros ya libres. Una de las regiones m\u00e1s pobres de Colombia, a la que el centro del pa\u00eds, el centro del poder, le ha dado hist\u00f3ricamente la espalda.<\/p>\n<p>La pesca es simplemente para satisfacer el mercado local. Los grandes motores de la econom\u00eda regional son la miner\u00eda de oro, la madera y la coca.<\/p>\n<p><strong>Homicidios disparados<\/strong><\/p>\n<p>Pero los problemas no son exclusivos de estas poblaciones rurales y aisladas. Se repiten en Tumaco, una las m\u00e1s importantes ciudades de los 1.300 kil\u00f3metros de la costa pac\u00edfica colombiana. En el municipio, que tambi\u00e9n comprende una vasta zona rural, viven unas 200.000 personas.<\/p>\n<p>Recientemente el vicepresidente \u00d3scar Naranjo dijo que en Tumaco, el municipio con la m\u00e1s grande extensi\u00f3n de cultivo de coca en el pa\u00eds, se est\u00e1 gestando una tormenta perfecta de crisis.<\/p>\n<p>Los homicidios se han incrementado en el lugar, que ya tiene una de las tasas de asesinatos m\u00e1s altas del pa\u00eds.<\/p>\n<p>Alcalde de Tumaco Julio C\u00e9sar Rivera.Derechos de autor de la imagen NAtalio Cosoy\/ bbc mundo<\/p>\n<p>Hasta el 25 de mayo de este a\u00f1o, seg\u00fan cifras de la Alcald\u00eda de Tumaco, se hab\u00edan registrado 83 homicidios, un 60% m\u00e1s que en el mismo per\u00edodo de 2016.<\/p>\n<p>Si la tendencia se mantiene, a fin de 2017 Tumaco tendr\u00e1 una tasa de homicidios de 148 cada 100.000 habitantes, en una Colombia en la que esa medida, en 2016, alcanz\u00f3 su cifra m\u00e1s baja desde 1974, con 24,4 asesinatos cada 100.000 habitantes.<\/p>\n<p>Pero en Tumaco la situaci\u00f3n podr\u00eda ser a\u00fan m\u00e1s grave de lo que reflejan las estad\u00edsticas. \u00abMuchos homicidios no se reportan, ocurren en la zona rural y nadie reporta\u00bb, me dice el alcalde Julio C\u00e9sar Rivera.<\/p>\n<p>Seg\u00fan \u00e9l, la falta de oferta laboral (el municipio tiene un 80% de desempleo), de formaci\u00f3n, de desarrollo hace que los j\u00f3venes se vuelquen a la criminalidad.<\/p>\n<p>El centro de Tumaco, municipio en el que viven, entre la cabecera y la zona rural, unas 200.000 personas, y en el que la tasa de homicidios, de sostenerse el ritmo actual, podr\u00eda alcanzar los 148 cada 100.000 habitantes este a\u00f1o.<\/p>\n<p>Pero hay algo m\u00e1s que da cuenta del aumento de la violencia, y otra vez tiene que ver con la salida de las FARC de las zonas que controlaban.<\/p>\n<p>\u00abTristemente tenemos que decir que las FARC ten\u00edan de alguna manera un control del territorio\u00bb, dice Rivera. \u00abEran menos los delitos o los cr\u00edmenes que se comet\u00edan\u00bb.<\/p>\n<p><strong>\u00c9xito nacional, tragedias locales<\/strong><\/p>\n<p>Daniele Zarantonello tiene una camiseta batik azul, la barba crecida. Es italiano y hace seis a\u00f1os que vive en uno de los barrios dif\u00edciles de Tumaco.<\/p>\n<p>Es cura, misionero camboniano, congregaci\u00f3n que se dedica a servir a las comunidades afro del mundo. Y conoce muy bien lo que ocurre en el municipio, una repetici\u00f3n de lo que suced\u00eda hasta 2013, cuando las FARC entraron a ese territorio, en el que hab\u00eda disputas entre peque\u00f1as bandas criminales.<\/p>\n<p>\u00abGrupitos peque\u00f1os pero muy armados, que se est\u00e1n enfrentando entre ellos para controlar el territorio\u00bb, advierte el padre Daniele Zarantonello acerca de la situaci\u00f3n de Tumaco.<\/p>\n<p>Con la salida de la guerrilla tras el acuerdo de paz, volvi\u00f3 ese escenario. Como en el resto del Pac\u00edfico, al salir las FARC, se abri\u00f3, parad\u00f3jicamente, un escenario de violencia.<\/p>\n<p>\u00abActualmente los barrios se est\u00e1n fragmentando, se est\u00e1n creando grupos, grupitos peque\u00f1os pero muy armados, que se est\u00e1n enfrentando entre ellos para controlar el territorio\u00bb, me explica.<\/p>\n<p>\u00bfQu\u00e9 buscan esos grupos? Sobrevivir, fundamentalmente. Y establecer su poder en sus barrios, explica Zarantonello. Golpear primero, para que no los golpeen a ellos y sus familias.<\/p>\n<p>El caso de Tumaco, de todo el Pac\u00edfico, muestra que el proceso de paz puede terminar siendo un \u00e9xito nacional empa\u00f1ado por fracasos locales.<\/p>\n<p>No ser\u00e1 culpa del proceso necesariamente, sobre todo teniendo en cuenta que s\u00ed redujo la violencia y cambi\u00f3 el estado de cosas en muchas partes del pa\u00eds, un pa\u00eds con regiones que eran de facto propiedad de las FARC.<\/p>\n<p>Pero s\u00ed es posible que se achaque al per\u00edodo hist\u00f3rico del proceso, a sus l\u00edderes, no haber previsto suficientemente estas tragedias locales.<\/p>\n<p>* No es su nombre real, pidi\u00f3 preservar su identidad por miedo a poner en riesgo su integridad o la de su familia.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>\u00abHoy en d\u00eda quiz\u00e1s en las ciudades no se vivan estas cosas, pero ac\u00e1 hoy la guerra ha comenzado en estos municipios del Pac\u00edfico donde las FARC hac\u00eda presencia, la guerra ha comenzado su proceso\u00bb, me dice Luis Enrique Sinisterra, subsecretario de Desarrollo de Iscuand\u00e9&#8230;<\/p>\n","protected":false},"author":102520410,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"aside","meta":{"_coblocks_attr":"","_coblocks_dimensions":"","_coblocks_responsive_height":"","_coblocks_accordion_ie_support":"","advanced_seo_description":"","jetpack_seo_html_title":"","jetpack_seo_noindex":false,"_jetpack_newsletter_access":"","_jetpack_dont_email_post_to_subs":false,"_jetpack_newsletter_tier_id":0,"_jetpack_memberships_contains_paywalled_content":false,"_jetpack_feature_clip_id":0,"_jetpack_memberships_contains_paid_content":false,"footnotes":"","jetpack_post_was_ever_published":false},"categories":[],"tags":[17212,46974158],"class_list":["post-2675","post","type-post","status-publish","format-aside","hentry","tag-america-latina","tag-iscuande","post_format-post-format-aside"],"jetpack_featured_media_url":"","jetpack_likes_enabled":false,"jetpack_sharing_enabled":true,"jetpack_shortlink":"https:\/\/wp.me\/p7lt2C-H9","amp_enabled":true,"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/correspondenciadeprensa.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/2675","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/correspondenciadeprensa.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/correspondenciadeprensa.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/correspondenciadeprensa.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/102520410"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/correspondenciadeprensa.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=2675"}],"version-history":[{"count":5,"href":"https:\/\/correspondenciadeprensa.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/2675\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":2680,"href":"https:\/\/correspondenciadeprensa.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/2675\/revisions\/2680"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/correspondenciadeprensa.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=2675"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/correspondenciadeprensa.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcategories&post=2675"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/correspondenciadeprensa.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Ftags&post=2675"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}