{"id":2654,"date":"2017-06-13T19:38:06","date_gmt":"2017-06-13T19:38:06","guid":{"rendered":"https:\/\/correspondenciadeprensa.com\/?p=2654"},"modified":"2017-06-13T19:38:06","modified_gmt":"2017-06-13T19:38:06","slug":"cienciasociedad-el-sexo-del-cerebro-mas-alla-de-los-prejuicios","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/correspondenciadeprensa.com\/?p=2654","title":{"rendered":"Ciencia\/Sociedad &#8211; El sexo del cerebro: m\u00e1s all\u00e1 de los prejuicios"},"content":{"rendered":"<p><strong>Ciencia\/Sociedad\u00a0 <\/strong><\/p>\n<p><strong>El sexo del cerebro: m\u00e1s all\u00e1 de los prejuicios (1) <\/strong><\/p>\n<p><strong>A la luz de los conocimientos actuales en neurociencia, estar\u00edamos tentados de creer que los viejos prejuicios sobre las diferencias biol\u00f3gicas entre hombres y mujeres ya han sido barridos. Sin duda no es as\u00ed: los medias y obras de divulgaci\u00f3n pretenden que las mujeres son \u201cnaturalmente\u201d habladoras e incapaces de leer un mapa de carreteras, mientras que los hombres habr\u00edan nacido buenos en matem\u00e1ticas y competitivos. Estos discursos hacen creer que nuestras aptitudes, emociones, nuestros valores, est\u00e1n conectados con estructuras mentales inmutables desde tiempos prehist\u00f3ricos. Es necesario colocar el debate alrededor de las diferencias entre los sexos en un terreno cient\u00edfico rigurosos m\u00e1s all\u00e1 de las ideas preconcebidas. El desaf\u00edo consiste en comprender el papel de la biolog\u00eda pero tambi\u00e9n la influencia del ambiente social y cultural en la construcci\u00f3n de nuestras identidades de hombres y mujeres.<\/strong><\/p>\n<p><strong>Catherine Vidal <\/strong><\/p>\n<p><strong>A l\u00b4encontre, 7-6-2017\u00a0<\/strong><strong><a href=\"http:\/\/alencontre.org\/\">http:\/\/alencontre.org\/<\/a><\/strong><\/p>\n<p><strong>Traducci\u00f3n de Viento Sur \u00a0<\/strong><strong><a href=\"http:\/\/www.vientosur.info\/\">http:\/\/www.vientosur.info\/<\/a><\/strong><\/p>\n<p>Los seres humanos, hombres y mujeres, tenemos personalidades y formas de pensar diferentes. \u00bfSon innatas o adquiridas? \u00bfQu\u00e9 parte corresponde a la biolog\u00eda y cu\u00e1l al entorno social y cultural en la construcci\u00f3n de nuestras identidades? Estas cuestiones son objeto de debates apasionados desde hace siglos. Se podr\u00eda estar tentados de pensar que con el progreso del conocimiento tanto en biolog\u00eda como en sociolog\u00eda los argumentos se hubiera clarificado y las pol\u00e9micas hubiera amainado. Nada de eso. Ideas adquiridas y falsas evidencias contin\u00faan proliferando sobre este tema. Medias y revistas nos saturan de viejos clich\u00e9s que pretenden que las mujeres son \u201cnaturalmente\u201d dotadas para el lenguaje, multi-atareadas incapaces de leer un mapa, mientras que los hombres ser\u00edan por esencia buenos en matem\u00e1ticas y competitivos. Estos discursos sugieren que nuestras aptitudes, nuestros gustos, nuestros comportamientos estar\u00edan conectados con estructuras mentales inmutables desde el nacimiento. Sin embargo, el progreso en las investigaciones en neurociencia muestran lo contrario: actualmente, gracias a las t\u00e9cnicas de im\u00e1genes cerebrales por IRM (Imagen por Resonancia Magn\u00e9tica) sabemos que el cerebro fabrica sin cesar nuevos circuitos de neuronas en funci\u00f3n de los aprendizajes y de las experiencias vividas. Estas propiedades de \u201cplasticidad cerebral\u201d descubiertas hace una quincena de a\u00f1os han revolucionado nuestra concepci\u00f3n del funcionamiento del cerebro (Vidal, 2015). Nada est\u00e1 solidificado ni programado en nuestras neuronas. La plasticidad neuronal es un concepto clave para comprender c\u00f3mo se construyen nuestras identidades de mujeres y hombres.<\/p>\n<p><strong>\u00bfEl cerebro tiene sexo?<\/strong><\/p>\n<p>En el siglo XIX, la forma del cr\u00e1neo y el tama\u00f1o del cerebro eran utilizados para justificar la jerarqu\u00eda entre los sexos. Se pensaba que los hombres, pretendidamente m\u00e1s inteligentes, estaban dotados naturalmente de un cerebro m\u00e1s grande que el de las mujeres. Algunos m\u00e9dicos, especialmente Paul Broca, alimentaron esta tesis mediante la medida comparativa de cerebros cuidadosamente seleccionados para confirmar la demostraci\u00f3n. Aunque en la misma \u00e9poca otros estudios demostraron, claramente, que el tama\u00f1o del cerebro no era la causa de la inteligencia, la ideolog\u00eda conservadora lo llevaba hasta el rigor cient\u00edfico (Gould, 1997).<\/p>\n<p>\u00bfQu\u00e9 se puede responder hoy a la pregunta de si el cerebro tiene sexo? La respuesta cient\u00edfica es s\u00ed y no (Vidal 2015, Vidal y Benoit-Browaeys 2015). S\u00ed porque el cerebro controla las funciones asociadas a la reproducci\u00f3n sexuada que evidentemente son diferentes en los hombres y las mujeres. En los cerebros femeninos, encontramos neuronas que se activan cada mes para desencadenar la ovulaci\u00f3n, lo que no sucede entre los hombres. Pero en lo que respecta a las funciones cognitivas, la respuesta es no. Los conocimientos actuales sobre el desarrollo del cerebro y la plasticidad cerebral demuestran que las chicas y los chicos tienen las mismas capacidades de razonamiento, de memoria y de atenci\u00f3n.<\/p>\n<p><strong>La plasticidad cerebral <\/strong><\/p>\n<p>Los estudios IRM no cesan de aumentar para mostrar c\u00f3mo la experiencia modela el cerebro, tanto en los ni\u00f1os como en las personas adultas. (May 211, Vidal 2010). El ser humano reci\u00e9n nacido viene al mundo con un cerebro muy inacabado: posee un stock de 100 000 millones de neuronas pero pocas v\u00edas nerviosas para conectarse entre ellas. Solamente el 10 % de las conexiones -sinapsis- est\u00e1n presentes en el momento del nacimiento. Esto significa que el 90 % de las sinapsis se fabrican a partir del momento en el que el beb\u00e9 entra en contacto con el mundo exterior. Las influencias de la familia, de la educaci\u00f3n, de la cultura, de la sociedad, juegan un papel importante sobre las conexiones neuronales y la construcci\u00f3n del cerebro. El t\u00e9rmino plasticidad describe esta propiedad del cerebro humano de modelarse en funci\u00f3n de los aprendizajes y de las experiencias vividas. Por ejemplo, entre los pianistas, se observa un espesamiento de las regiones del c\u00f3rtex cerebral especializadas en la motricidad de los dedos y la audici\u00f3n. Este fen\u00f3meno es producido por la fabricaci\u00f3n de conexiones suplementarias entre las neuronas. Adem\u00e1s, estos cambios del c\u00f3rtex son directamente proporcionales al tiempo dedicado al aprendizaje del piano durante la infancia. La plasticidad cerebral est\u00e1 tambi\u00e9n activa durante la vida adulta. As\u00ed entre las personas que aprenden a hacer malabarismo con tres bolas, se constata despu\u00e9s de tres meses de pr\u00e1ctica, un espesamiento de las zonas que controlan la coordinaci\u00f3n de los brazos y la visi\u00f3n. Y si se interrumpe el entrenamiento, las zonas espesadas anteriormente, se encogen.<\/p>\n<p>Estos ejemplos, y muchos otros, muestran c\u00f3mo la historia propia de cada persona se inscribe en su cerebro. Resulta que ning\u00fan cerebro se parece a otro. La IRM ha permitido revelar que las diferencias cerebrales entre las personas de un mismo sexo son tan importantes que sobrepasan las diferencias entre los sexos (Kaiser 2009, Joel 2015). Cada uno de los 7 000 millones de individuos en el planeta poseen un cerebro \u00fanico en su g\u00e9nero, independientemente del hecho de pertenecer al sexo femenino o masculino.<\/p>\n<p>El concepto de plasticidad permite superar el dilema cl\u00e1sico que intenta oponer naturaleza y cultura. De hecho, en la construcci\u00f3n del cerebro, lo innato y lo adquirido son inseparables. Lo innato aporta la capacidad de conexi\u00f3n entre las neuronas, lo adquirido permite la realizaci\u00f3n efectiva de esa conexi\u00f3n. Toda persona humana, tanto por su existencia como por su experiencia, es simult\u00e1neamente un ser biol\u00f3gico y un ser social. (Rose 2006, Kahn 2007). Todas esas adquisiciones de la neurobiolog\u00eda confirman y enriquecen las investigaciones en ciencias humanas y sociales sobre el g\u00e9nero. El sexo y el g\u00e9nero no son variables separadas sino que se articulan en un proceso de incorporaci\u00f3n (personificaci\u00f3n) que designa la interacci\u00f3n entre el sexo biol\u00f3gico y el entorno social y esto desde el nacimiento (Fausto-Sterling 2012 a-b).<\/p>\n<p><strong>Desarrollo del cerebro e identidad sexual <\/strong><\/p>\n<p>Las propiedades de plasticidad del cerebro aportan una nueva aclaraci\u00f3n sobre los procesos que contribuyen a forjar nuestras identidades. Al nacer, las criaturas humanas no tienen conciencia de su sexo. Lo van a aprender progresivamente a medida que sus capacidades cerebrales se desarrollan. Solo a los dos a\u00f1os y medio empieza a ser capaz de identificarse con uno de los dos sexos (Fausto-Sterling 2012a, Le Maner-Idrissi 1997).<\/p>\n<p>Sin embargo, desde el nacimiento, evoluciona en un entorno sexuado: la habitaci\u00f3n, los juguetes, la ropa diferente seg\u00fan el sexo del beb\u00e9. Adem\u00e1s, los adultos, de manera inconsciente, no nos comportamos igual con los beb\u00e9s. Tenemos m\u00e1s interacciones f\u00edsicas con los ni\u00f1os mientras que hablamos mucho m\u00e1s con las ni\u00f1as. Es la interacci\u00f3n con el medio familiar, social, cultural, la que va a orientar sus gustos, las capacidades y contribuir a forjar los rasgos de personalidad en funci\u00f3n de los modelos de masculino y femenino ofrecidos por la sociedad.<\/p>\n<p>Pero todo no se juega en la infancia. Los esquemas estereotipados no est\u00e1n gravados en las neuronas de forma indeleble. A todas las edades de la vida, la plasticidad del cerebro permite cambiar de h\u00e1bitos, adquirir nuevos talentos, elegir diferentes itinerarios de vida. La diversidad de las experiencias vividas hace que cada cual forje su propia manera de vivir, su vida de mujer o de hombre. En materia de identidad sexual, la evoluci\u00f3n actual de las costumbres, de las normas culturales y de las layes (paridad entre mujeres y hombres, matrimonio homosexual) es un ejemplo m\u00e1s de nuestra capacidad de plasticidad cerebral.<\/p>\n<p><strong>Hormonas y cerebro <\/strong><\/p>\n<p>La acci\u00f3n de las hormonas sobre el cerebro es invocado regularmente para explicar la vida amorosa, los encuentros, los lazos sociales, los conflictos, etc. Por ejemplo, la hormona oxitocina ser\u00eda responsable del flechazo, de la fidelidad, del instinto maternal. En cuanto a la testosterona, es la que har\u00eda a los hombres ligones, competitivos, col\u00e9ricos y violentos. En realidad, los datos experimentales sobre el papel de las hormonas sobre el cerebro y los comportamientos son mucho menos s\u00f3lidas de lo que dan a entender ciertos discursos de divulgaci\u00f3n cient\u00edfica (Jordan-Young 2016).<\/p>\n<p><strong>\u00bfLa oxitocina es la hormona del v\u00ednculo social?<\/strong><\/p>\n<p>La hormona oxitocina, que es segregada a la sangre por la gl\u00e1ndula hip\u00f3fisis, es conocida porque act\u00faa sobre las contracciones del \u00fatero en el momento del parto y sobre las gl\u00e1ndulas mamarias para la lactancia. Entre los animales (ovejas, ratas, ratones) esta hormona tiene tambi\u00e9n efectos sobre el comportamiento. Algunas experiencias han mostrado que la inyecci\u00f3n de oxitocina directamente en el cerebro refuerza los jadeos rec\u00edprocos, el aseo, la interacci\u00f3n entre madres y cr\u00edas, y entre machos y hembras. De esta forma, la oxitocina ha sido calificada de hormona de la uni\u00f3n y los v\u00ednculos sociales (Roos y Young 2009).<\/p>\n<p>\u00bfPero qu\u00e9 pasa entre los humanos? El problema es que, al contrario de lo que ocurre con los animales, casi es imposible medir la concentraci\u00f3n de oxitocina en el cerebro o inyectar en el interior para ver sus efectos&#8230; Tampoco se puede inyectar en sangre pues la oxitocina no pasa la \u201cbarrera hemato-encef\u00e1lica\u201d que protege el cerebro. Algunas experiencias han intentado suministrar un spray nasal, pero el acceso directo de la oxitocina al cerebro a trav\u00e9s de la mucosa nasal no est\u00e1 demostrado. Adem\u00e1s, la presencia de receptores de oxitocina en la membrana de las neuronas no ha sido detectada en el cerebro humano (Galbally 2011).<\/p>\n<p>Al final, los argumentos cient\u00edficos a favor de un papel de la oxitocina en el instinto maternal, los v\u00ednculos, la comunicaci\u00f3n social, la empat\u00eda, est\u00e1n lejos de estar establecidos, al contrario de lo que dicen los media (Fillod 2012). En relaci\u00f3n a los v\u00ednculos madre-hijo, los casos de maltrato, de abandono y de infanticidio muestran que el instinto maternal no depende de una ley biol\u00f3gica universal e ineludible. Lo que no afecta al placer que puede procurar la lactancia y ocuparse de un beb\u00e9. No se trata de instinto sino de amor, materno y paterno, construido biol\u00f3gicamente, psicol\u00f3gicamente y socialmente. Los lazos afectivos se moldean y evolucionan seg\u00fan las experiencias de vida que se inscriben en el contexto cultural y social. La oxitocina no tiene nada que ver en ello.<\/p>\n<p><strong>\u00bfEs la testosterona la hormona de todos los poderes? <\/strong><\/p>\n<p>Sin duda, la testosterona tiene, efectos sobre el cuerpo afectando especialmente al volumen y a la fuerza muscular. Pero en lo que se refiere a su efectos sobre el cerebro y la conducta est\u00e1 lejos de haber un consenso cient\u00edfico.<\/p>\n<p>En general, en la poblaci\u00f3n de hombres adultos de buena salud, no hay relaci\u00f3n estad\u00edstica significativa entre el deseo sexual y la concentraci\u00f3n de testosterona en sangre (Van Anders 2013). Claro que, en condiciones patol\u00f3gicas de castraci\u00f3n, no hay erecci\u00f3n, pero esto no provoca necesariamente la p\u00e9rdida de deseo ni la desaparici\u00f3n de toda actividad sexual. Entre los humanos, el \u00f3rgano sexual m\u00e1s importante, es el cerebro&#8230; Sus capacidades cognitivas confieren a la sexualidad humana m\u00faltiples dimensiones que ponen en juego el pensamiento, el lenguaje, las emociones, la memoria&#8230; En principio, el deseo sexual es el fruto de una construcci\u00f3n mental que var\u00eda seg\u00fan la vida s\u00edquica y los sucesos de la vida. No tiene nada que ver con un acto reflejo desencadenado por la testosterona.<\/p>\n<p>En cuanto al pretendido papel de la testosterona en la agresividad y la violencia, tampoco los estudios cient\u00edficos son concluyentes. Investigaciones realizadas entre varones adolescentes de trece a quince a\u00f1os, muestran que la concentraci\u00f3n de testosterona en sangre no est\u00e1 asociada a comportamientos agresivos o de conductas de riesgo presentes, a menudo, mucho antes que la pubertad. Entre los varones autores de actos delictivos, la tasa de testosterona no es correlativa con el grado de violencia del comportamiento. Al contrario, se observa una fuerte correlaci\u00f3n entre los factores sociales tales como el nivel de educaci\u00f3n y el medio socioecon\u00f3mico (Archer 2006).<\/p>\n<p>Todos los roles atribuidos a la testosterona, que justifican el apetito sexual y la agresividad de los hombres, no est\u00e1n respaldados por pruebas experimentales que tengan consenso en la comunidad cient\u00edfica (Jordan-Young 2016). Por el contrario, las investigaciones en sociolog\u00eda y en etnolog\u00eda muestran que si muchos hombres adoptan estos comportamientos, es el resultado de una larga historia cultural de dominaci\u00f3n masculina aliada a factores sociales, econ\u00f3micos y pol\u00edticos que favorecen la expresi\u00f3n de la violencia (H\u00e9ritier 1996).<\/p>\n<p><strong>Cerebro humano y evoluci\u00f3n<\/strong><\/p>\n<p>Los avances de las neurociencias permiten comprender mejor por qu\u00e9 el ser humano escapa a la ley de las hormonas. El homo sapiens posee un cerebro \u00fanico en su g\u00e9nero que le distingue del de los grandes simios. La diferencia es debida al desarrollo del c\u00f3rtex cerebral que recubre el resto del cerebro. A lo largo de la evoluci\u00f3n de la especie humana, la superficie del c\u00f3rtex ha crecido de tal forma que debe plegarse formando surcos para poder caber en la cavidad craneal. Hoy, mediante m\u00e9todos inform\u00e1ticos, se sabe desplegar el c\u00f3rtex virtualmente: mide dos metros cuadrados de superficie sobre tres mil\u00edmetros de espesor, es decir, 10 veces m\u00e1s que en los monos. Gracias a su c\u00f3rtex cerebral, el homo sapiens ha podido desarrollar su capacidad de lenguaje, de conciencia, de razonamiento, de proyecci\u00f3n hacia el futuro, de imaginaci\u00f3n&#8230; Muchas facultades que le han permitido al ser humano adquirir la libertad de elecci\u00f3n en sus acciones y sus comportamientos (Rose 2006, Kahn 2007).<\/p>\n<p>Una de las consecuencias del desarrollo del c\u00f3rtex cerebral es que controla las zonas profundas del cerebro implicadas en los instintos y las emociones. Por esto, el ser humano es capaz de cortocircuitar los programas biol\u00f3gicos instintivos que est\u00e1n regidos por las hormonas. Entre los seres humanos, cada instinto no se expresa en estado bruto. El hambre, la sed o la atracci\u00f3n sexual est\u00e1n claramente ancladas en la biolog\u00eda pero sus formas de expresi\u00f3n est\u00e1n controladas por la cultura y las normas sociales. El ser humano puede decidir hacer huelga de hambre o renunciar a su sexualidad. Las mujeres y los hombres, en su vida personal y social, utilizan estrategias inteligentes, basadas en representaciones mentales que no dependen de la influencia de las hormonas.<\/p>\n<p><strong>Cerebro, ciencia y sociedad<\/strong><\/p>\n<p>A pesar de los progresos cient\u00edficos sobre la plasticidad cerebral, el argumento de las diferencias de \u201cnaturaleza\u201d siempre est\u00e1 muy presente para explicar las diferencias entre las mujeres y los hombres en la vida social y privada. El ambiente medi\u00e1tico contempor\u00e1neo contribuye activamente a reforzar la \u201cbiologizaci\u00f3n\u201d de los comportamientos humanos (Fillod 2015, Jurdant 2012). Televisi\u00f3n, prensa escrita, p\u00e1ginas de internet, nos suministran regularmente \u201cdescubrimientos\u201d cient\u00edficos que explicar\u00edan nuestras emociones, nuestros pensamientos, nuestras acciones: gen de la homosexualidad, hormona del deseo, neuronas de la empat\u00eda, etc. Necesariamente, este contexto es propicio a la promoci\u00f3n de tesis esencialistas orquestadas por los movimientos conservadores que se oponen a nuevas f\u00f3rmulas de familia, al matrimonio homosexual, a la legalizaci\u00f3n del aborto&#8230;<\/p>\n<p>Estas ideas tienen implicaciones sociales y pol\u00edticas de graves consecuencias. Invocar razones biol\u00f3gicas (gen\u00e9ticas, cerebrales u hormonales) para los comportamientos de hombres y mujeres, da por sobrentendido su car\u00e1cter normal e inmutable. \u00bfPara qu\u00e9 luchar contra nuestra naturaleza?<\/p>\n<p>Sin embargo, si las chicas y los chicos no hacen la misma opci\u00f3n de estudios o profesional, no es a causa de las diferentes capacidades cognitivas de su cerebro (Vouillot 2015). Afirmar que es m\u00e1s natural que una mujer se ocupe m\u00e1s de los ni\u00f1os que un hombre a causa de la oxitocina es cuestionar las leyes de la igualdad, las vacaciones familiares y la legalizaci\u00f3n de homoparentalidad. Tambi\u00e9n es frenar las ambiciones profesionales de las mujeres, animar su trabajo a tiempo parcial que va a la par de salarios reducidos. Pretender que la testosterona da a los hombres m\u00e1s apetito sexual que a las mujeres, o incluso que la violencia resulta de pulsiones hormonales irresistibles, lleva a aceptar que esta violencia como inevitable y cuestiona las leyes que reprimen el acoso sexual y la violencia contra las mujeres.<\/p>\n<p>En el contexto actual en el que las tesis esencialistas resurgen para atacar los estudios de g\u00e9nero, es crucial que los biologicistas se comprometan al lado de las ciencias humanas y sociales para cuestionar las falsas evidencias que querr\u00edan que el orden social fuera un reflejo del orden biol\u00f3gico. Abordar el frente de los prejuicios esencialistas es indispensable para combatir los estereotipos, desenvolver acciones pol\u00edticas y construir conjuntamente una cultura de la igualdad.<\/p>\n<p><strong><u>Nota de Correspondencia de Prensa<\/u><\/strong><\/p>\n<p>1) Catherine Vidal es neurobi\u00f3loga, directora de investigaci\u00f3n del Instituto Pasteur y miembro del Comit\u00e9 de \u00c9tica de Inserm. El art\u00edculo fue publicado en la revista Les Utopiques. Cahier de Reflexions, N\u00b0 4, febrero de 2017, publicaci\u00f3n de la Union syndicale Solidaires de Francia.<\/p>\n<p><strong><u>Bibliograf\u00eda<\/u><\/strong><\/p>\n<p>Archer John, 2006 \u201cTestosterone and human aggression: an evaluation of the challenge hypothesis\u201d,Neuroscience and Biobehavioral Reviews, 30: 319-345.<\/p>\n<p>Fausto-Sterling Anne, Garcia C and Lamar M, 2012a \u201cSexing the baby: Part 1. What do we really know about sex differentiation in the first three years of life?\u201d, in Social Science &amp; Medecine, 74: 1684-92.<\/p>\n<p>Faust-Sterling Anne, 2012b \u201cCorps en tout genre\u201d, Paris, La D\u00e9couverte<\/p>\n<p>Fillod Odile, 2012 \u201cOcytocine et instinct maternel: suite\u201d<a href=\"http:\/\/allodoxia.blog.lemonde.fr\/\">, http:\/\/allodoxia.blog.lemonde.fr\/<\/a><\/p>\n<p>Fillod Odile, 2015 \u201cObservatoire critique de la vulgarisation\u201d, <a href=\"http:\/\/allodoxia.blog.lemonde.fr\/\">http:\/\/allodoxia.blog.lemonde.fr\/<\/a><\/p>\n<p>Galbally Megan et al., 2011 \u201cThe role of oxytocin in mother-infant relations: a systematic review of human studies\u201d, Harvard Review of Psychiatry, 19: 1-14.<\/p>\n<p>Gould Stephen Jay, 1997,La mal-mesure de l\u2019homme, Paris, Odile Jacob, nouvelle \u00e9dition.<\/p>\n<p>H\u00e9ritier Fran\u00e7oise, 1996, Masculin\/F\u00e9minin, \u00c9ditions Odile Jacob.<\/p>\n<p>Joel Daphna et al., 2015 \u00abSex beyond the genitalia: The human brain mosaic\u00bb, Proceedings of the National Academy of Sciences, 112:15468-73<\/p>\n<p>Jordan-Young Rebecca, 2016, Hormones, sexe et cerveau, Paris, Belin.<\/p>\n<p>Jurdant, B., Ternay, J.-F., 2012 \u201cDu scientisme dans les m\u00e9dias, la double r\u00e9duction\u201d , Alliage, 71: 12-25<\/p>\n<p>Kaiser Anelis et al., 2009 \u201cOn sex\/gender related similarities and differences in fMRI language research\u201d, inBrain Research Reviews, 61: 49-59<\/p>\n<p>Kahn Axel, 2007, L\u2019homme, ce roseau pensant, Paris, Odile Jacob<\/p>\n<p>Le Mkner-Idrissi Gaid,1997, L\u2019identit\u00e9 sexu\u00e9e, Paris, Dunod<\/p>\n<p>May Anne, 2011, \u201cExperience-dependent structural plasticity in the adult human brain\u201d, Trends in Cognitive Sciences, 15: 475-82.<\/p>\n<p>Rose Steven, 2006, Lifelines: Biology, freedom, determinism, New York: Vintage Books.<\/p>\n<p>Ross Heather and Young Larry J., 2009 \u201cOxytocin and the neural mechanisms regulating social cognition and affiliative behavior\u201d, Frontiers in Neuroendocrinology, 30: 534-547<\/p>\n<p>Tricker Ray et al., 1996 \u00abThe effects of supraphysiological doses of testosterone on angry behavior in healthy eugonadal men\u00bb, Clin. 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