{"id":26505,"date":"2022-05-26T09:02:21","date_gmt":"2022-05-26T07:02:21","guid":{"rendered":"https:\/\/correspondenciadeprensa.com\/?p=26505"},"modified":"2022-05-26T09:02:21","modified_gmt":"2022-05-26T07:02:21","slug":"brasil-lo-que-aprendi-de-los-sin-techo-guilherme-boulos","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/correspondenciadeprensa.com\/?p=26505","title":{"rendered":"Brasil &#8211; Lo que aprend\u00ed de los sin techo. [Guilherme Boulos]"},"content":{"rendered":"<h5 style=\"text-align: right;\">Movimiento de los Trabajadores Sin Techo (MTST). (Foto: Pedro Biava)<\/h5>\n<p class=\"ox-8c2101ee57-MsoNormal\" style=\"text-align: justify;\"><span style=\"color: #000000;\"><b>L\u00edder del MTST y candidato a diputado del PSOL, nos relata las lecciones de vida que le dej\u00f3 su primer desalojo y c\u00f3mo esa experiencia le ense\u00f1\u00f3 a transformar la indignaci\u00f3n y la revuelta en resistencia solidaria y lucha emancipadora del pueblo.<\/b><\/span><\/p>\n<p class=\"ox-8c2101ee57-MsoNormal\" style=\"text-align: justify;\"><span style=\"color: #000000;\"><b><a href=\"https:\/\/jacobinlat.com\/\">Jacobin<\/a>, 24-5-2022<\/b><\/span><\/p>\n<p class=\"ox-8c2101ee57-MsoNormal\"><span style=\"color: #000000;\"><strong><a href=\"https:\/\/correspondenciadeprensa.com\/\">Correspondencia de Prensa<\/a>, 26-5-2022<\/strong><\/span><\/p>\n<p class=\"ox-8c2101ee57-MsoNormal\" style=\"text-align: justify;\"><span style=\"color: #000000;\">Apenas hab\u00eda amanecido un martes de septiembre de 2003 y las tropas de choque ya estaban en el lugar. Sin saberlo, los residentes de la ocupaci\u00f3n en Osasco se preparaban con normalidad para otro d\u00eda. El caf\u00e9 lleg\u00f3 temprano en la cocina colectiva \u2014dirigida con mano firme por do\u00f1a Nita\u2014 y muchos salieron a trabajar, algunos apretujados en un autob\u00fas abarrotado, otros con sus carritos en busca de reciclaje. Sin embargo, la embestida policial no se hizo esperar: poco despu\u00e9s de las seis de la ma\u00f1ana se posicionaron frente al terreno. M\u00e1s de trescientas personas viv\u00edan all\u00ed. La zona, ocupada aproximadamente un a\u00f1o antes, ten\u00eda los esqueletos de edificios abandonados y pertenec\u00eda a Sergio Naya, un especulador famoso por haber sido responsable de la ca\u00edda de un edificio de arena en R\u00edo de Janeiro. El terreno y los edificios, ocupados en su momento, siguen en pie hoy, diecinueve a\u00f1os despu\u00e9s, abandonados, a la vista de cualquiera, al borde de la carretera Rodoanel de S\u00e3o Paulo.<\/span><\/p>\n<p class=\"ox-8c2101ee57-MsoNormal\" style=\"text-align: justify;\"><span style=\"color: #000000;\">En ese momento, fuimos a intentar dialogar con la polic\u00eda para entender lo que estaba pasando. El mayor a cargo de la operaci\u00f3n dijo secamente que se trataba de un desalojo. \u00ab\u00a1Pero si no nos han avisado, mayor!\u00bb. \u00abNo importa. Tienes diez minutos\u00bb. Y as\u00ed fue. En diez minutos, la tropa avanz\u00f3 por el terreno y comenz\u00f3 a derribar la puerta de las chozas. Le ped\u00ed al alcalde algo de tiempo para tener una reuni\u00f3n con los residentes y explicarles lo que estaba pasando. Dio la hora. Pero cuando apenas hab\u00edamos formado un c\u00edrculo y empezamos a hablar, lanzaron una bomba de gas lacrim\u00f3geno contra la gente. Ancianos, mujeres embarazadas, ni\u00f1os peque\u00f1os\u2026 todos corrieron tratando de protegerse. Fue solo el comienzo de un d\u00eda de terror.<\/span><\/p>\n<p class=\"ox-8c2101ee57-MsoNormal\" style=\"text-align: justify;\"><span style=\"color: #000000;\">La polic\u00eda entr\u00f3 en las chozas mientras los ayudantes de una empresa contratada retiraban los muebles y las pertenencias de los residentes y lo amontonaban todo en la calle central de la ocupaci\u00f3n. Fue en ese momento cuando se produjo una de las escenas m\u00e1s repugnantes que he presenciado. Una se\u00f1ora, indignada con la situaci\u00f3n despu\u00e9s de que le volaran la puerta y le cargaran la cocina, empez\u00f3 a gritar a la polic\u00eda. Unos cinco o seis de ellos se reunieron entonces a su alrededor. Hab\u00eda llovido durante la noche y el suelo de tierra era solo barro. A una se\u00f1al, mientras uno de los hombres la ataba, otros la sujetaban y la tiraban al suelo, entre el barro. Ya en el barro, fue golpeada. Su hijo, que en ese momento no ten\u00eda m\u00e1s de 13 a\u00f1os, acudi\u00f3 llorando desesperado a defender a su madre. Lo sujetaron, lo esposaron y lo metieron en el coche.<\/span><\/p>\n<p class=\"ox-8c2101ee57-MsoNormal\" style=\"text-align: justify;\"><span style=\"color: #000000;\">Al final de la ma\u00f1ana, con las precarias viviendas vaciadas y derribadas, comenz\u00f3 la identificaci\u00f3n de las pertenencias. Los que reconoc\u00edan sus pertenencias pod\u00edan enviarlas a casa de un familiar o a un almac\u00e9n del ayuntamiento. Las pertenencias no identificadas fueron quemadas all\u00ed mismo, delante de todos. Pero el da\u00f1o de ese d\u00eda fue mayor que el material y dej\u00f3 huellas en muchas personas.<\/span><\/p>\n<p class=\"ox-8c2101ee57-MsoNormal\" style=\"text-align: justify;\"><span style=\"color: #000000;\">Este desalojo me marc\u00f3 no solo porque fue el m\u00e1s violento de los muchos que he visto en dos d\u00e9cadas en el Movimiento de Trabajadores Sin Techo (MTST), sino tambi\u00e9n porque viv\u00ed en esa ocupaci\u00f3n: fue el primer campamento al que fui a vivir, a los veinte a\u00f1os, cuando decid\u00ed dedicarme a la lucha de los sin techo por la vivienda y la dignidad. En aquella \u00e9poca estudiaba filosof\u00eda en la Universidad de S\u00e3o Paulo (USP) y divid\u00eda mi tiempo entre mis estudios y mi trabajo en el movimiento. Poco despu\u00e9s, todav\u00eda en el \u00faltimo a\u00f1o de la universidad, empec\u00e9 a ense\u00f1ar filosof\u00eda en la Escuela Estatal Mar\u00eda Auxiliadora, en Embu das Artes. En retrospectiva, por mucho que valore mi aprendizaje en la universidad y en la profesi\u00f3n docente, aprend\u00ed mucho m\u00e1s de la vida en la ocupaci\u00f3n. Dejaba las clases de filosof\u00eda por la noche y volv\u00eda a la ocupaci\u00f3n, donde ten\u00eda clases en los c\u00edrculos de conversaci\u00f3n animados por los cuentacuentos, alrededor de la hoguera. Las historias de vida de las personas que m\u00e1s han sufrido en este pa\u00eds son lecciones vivas sobre estrategias de supervivencia, valores comunitarios y mucho, mucho coraje.<\/span><\/p>\n<p class=\"ox-8c2101ee57-MsoNormal\" style=\"text-align: justify; padding-left: 40px;\"><span style=\"color: #000000;\"><b>Profesor militante<\/b><\/span><\/p>\n<p class=\"ox-8c2101ee57-MsoNormal\" style=\"text-align: justify;\"><span style=\"color: #000000;\">Por cierto, mucho antes de eso, lo que me hizo decidirme a ser profesor fue tambi\u00e9n una experiencia con la gente de una comunidad. A los diecis\u00e9is a\u00f1os particip\u00e9 en un proyecto de alfabetizaci\u00f3n de j\u00f3venes y adultos con el m\u00e9todo Paulo Freire en la barriada de Flamengo, en el extremo norte de S\u00e3o Paulo. Ayudar a la gente no solo a leer palabras, sino a leer el mundo, y ver c\u00f3mo el conocimiento que cada uno aporta toma forma en la escritura y la lectura son experiencias \u00fanicas. Recuerdo el brillo de los ojos y las lecciones que recib\u00ed. A menudo, lo que mueve nuestras elecciones son las experiencias y los sentimientos \u2014de rebeld\u00eda, solidaridad, esperanza\u2014 m\u00e1s que los planes racionales que hacemos.<\/span><\/p>\n<p class=\"ox-8c2101ee57-MsoNormal\" style=\"text-align: justify;\"><span style=\"color: #000000;\">La opci\u00f3n por la militancia es un acto de amor e indignaci\u00f3n. El amor por aquellos con los que vivimos, pero tambi\u00e9n por aquellos que ni siquiera conocemos, a trav\u00e9s de la identificaci\u00f3n con su sufrimiento. La capacidad de sentir el dolor del otro como si fuera el nuestro, de romper las barreras de la indiferencia, es el punto de partida de la opci\u00f3n militante. Y viene lleno de indignaci\u00f3n contra los que causan el sufrimiento y, sobre todo, contra el sistema que institucionaliza el sufrimiento y la humillaci\u00f3n. Estas dos capacidades, la de sentir el dolor del otro y la de indignarse, son las grandes fortalezas emocionales del militante socialista. Porque, \u00bfcu\u00e1ntas veces no pensamos en rendirnos? \u00bfCu\u00e1ntas veces nos sentimos como S\u00edsifo, arrastrando el hielo? En cada uno de estos momentos, lo que me hac\u00eda seguir adelante eran los recuerdos como los del desalojo en Osasco y tantos otros que pude vivir; era la esperanza que proven\u00eda de los ejemplos de la gente m\u00e1s sencilla, que hac\u00eda de la solidaridad una estrategia de resistencia. Esto fue lo que nos mantuvo en pie a m\u00ed y a muchos de mis compa\u00f1eros en los momentos m\u00e1s duros.<\/span><\/p>\n<p class=\"ox-8c2101ee57-MsoNormal\" style=\"text-align: justify;\"><span style=\"color: #000000;\">Los sin techo son tratados como \u00absubciudadanos\u00bb, es decir, como alguien considerado, de hecho, \u00abun don nadie\u00bb, o peor a\u00fan, un estorbo que puede ser sacado violentamente de donde vive, golpeado y masacrado, sin que esto genere ninguna compasi\u00f3n. Los sin techo valen menos que un perro, o una mascota, como dijo un secretario de Desarrollo Social de Porto Alegre, al comentar una plaza de la ciudad en la que se concentraban personas que viven en la calle: \u00abno admitiremos una plaza que est\u00e9 llena de sin techo. Es un lugar p\u00fablico, y la gente no puede llevar a sus hijos, a sus mascotas. Ni siquiera es posible caminar por la acera, porque una persona se cree con derecho a vivir en la calle\u00bb. Aunque bizarra, la afirmaci\u00f3n es reveladora de un pensamiento com\u00fan en la sociedad. Al fin y al cabo, \u00bfcu\u00e1ntas personas se api\u00f1an con sus cartones y mantas en las aceras, bajo las carpas, ante la indiferencia general del p\u00fablico?<\/span><\/p>\n<p class=\"ox-8c2101ee57-MsoNormal\" style=\"text-align: justify; padding-left: 40px;\"><span style=\"color: #000000;\"><b>Indignaci\u00f3n contra la naturalizaci\u00f3n de la desigualdad<\/b><\/span><\/p>\n<p class=\"ox-8c2101ee57-MsoNormal\" style=\"text-align: justify;\"><span style=\"color: #000000;\">Alo largo de mi vida, y especialmente durante las campa\u00f1as electorales a la Presidencia de la Rep\u00fablica y a la Alcald\u00eda de S\u00e3o Paulo, he escuchado la pregunta: \u00ab\u00bfpor qu\u00e9 usted, que no es un sin techo, fue a trabajar en el movimiento de los sin techo?\u00bb. Algunos incluso insinuaron que mi opci\u00f3n ser\u00eda una hipocres\u00eda, una utilizaci\u00f3n pol\u00edtica del dolor de la gente. Siempre he pensado que la pregunta deber\u00eda ser: \u00bfpor qu\u00e9 nos cuesta tanto movilizarnos ante un sufrimiento tan grande delante de nuestras narices? El interrogante, por tanto, no deber\u00eda ser por qu\u00e9 yo y otros militantes, muchos an\u00f3nimos, decidimos dedicar nuestra vida a esta lucha, sino por qu\u00e9 tanta gente naturaliza una sociedad tan desigual. Esto no significa transformar esta opci\u00f3n de vida en una opci\u00f3n moral superior, ni tampoco establecerla con arrogancia como el camino que todos deben seguir. Hay muchas maneras de expresar nuestra sensibilidad ante el sufrimiento de los dem\u00e1s y de actuar para la transformaci\u00f3n de la sociedad. Todas ellas son v\u00e1lidas.<\/span><\/p>\n<p class=\"ox-8c2101ee57-MsoNormal\" style=\"text-align: justify;\"><span style=\"color: #000000;\">Reaprender a sentir el dolor de los dem\u00e1s y a indignarse por ello. Esto es lo que nos ense\u00f1a la vida en una ocupaci\u00f3n: reeducar nuestros sentidos a contracorriente de los tiempos. La mayor lecci\u00f3n que aprend\u00ed con los sin techo es que no hay salida sin solidaridad. Un aprendizaje humano, vivo, de c\u00f3mo la dureza del d\u00eda a d\u00eda en condiciones de vida miserables puede convivir con las m\u00e1s aut\u00e9nticas manifestaciones de solidaridad. Quiz\u00e1 porque es ah\u00ed, en el fondo del abismo social, donde la gente se da cuenta de lo mucho que se necesita. Gente magullada por la vida, desconfiada de todo despu\u00e9s de tantas ca\u00eddas, gente que ha llegado al l\u00edmite de no poder contar con nadie m\u00e1s. Pero, precisamente por eso, necesitaban desesperadamente la presencia, la acogida y el apoyo de quienes estaban a su lado. As\u00ed es como se fundan las comunidades. En definitiva, la verdadera solidaridad no nace en los grandes salones de eventos filantr\u00f3picos: nace de la cooperaci\u00f3n entre seres humanos en las condiciones m\u00e1s dif\u00edciles.<\/span><\/p>\n<p class=\"ox-8c2101ee57-MsoNormal\" style=\"text-align: justify;\"><span style=\"color: #000000;\">Cuando comenc\u00e9 mi militancia en el MTST era un joven estudiante universitario. Aunque me hab\u00edan criado unos padres incre\u00edblemente generosos, segu\u00eda arrastrando la arrogancia de los que se creen destinados a ense\u00f1ar, no a aprender. Este es un vicio com\u00fan de quienes, como yo, provienen de la clase media y acaban llev\u00e1ndolo a su relaci\u00f3n con la gente del pueblo, en la creencia de que son due\u00f1os de una verdad que hay que transmitir a quienes a\u00fan no la han descubierto. No suele ser por mala intenci\u00f3n, aunque es una pr\u00e1ctica muy mala. En definitiva, cada uno piensa desde su posici\u00f3n, y conmigo no fue diferente. No pod\u00eda imaginar que, en mis ocupaciones, tendr\u00eda lecciones diarias de alguien que apenas sab\u00eda leer y escribir. No me refiero a lecciones te\u00f3ricas, y la mayor\u00eda de ellas ni siquiera eran verbales: ven\u00edan, m\u00e1s bien, de la convivencia y del ejemplo. Lecciones sobre la importancia de la cultura popular y el papel de la fe en la vida de las personas; sobre la coherencia con los propios valores; y, sobre todo, sobre la solidaridad.<\/span><\/p>\n<p class=\"ox-8c2101ee57-MsoNormal\" style=\"text-align: justify;\"><span style=\"color: #000000;\">Recuerdo la primera de ellas. Un domingo de marzo de 2003, el sacerdote local estaba dispuesto a celebrar un servicio ecum\u00e9nico junto con otros religiosos. Corresponder\u00eda a la coordinaci\u00f3n del campamento organizar la actividad y convocar a los habitantes. En la reuni\u00f3n de coordinaci\u00f3n hice una fuerte oposici\u00f3n al culto. Habiendo le\u00eddo algunos libros marxistas, simplemente cre\u00eda que la religi\u00f3n era el opio del pueblo, que el Movimiento deb\u00eda enfrentarse a la predicaci\u00f3n en lugar de darle cabida. Fui un voto discrepante, pero disgust\u00e9 a la clase y cre\u00e9 verg\u00fcenza con el propio sacerdote, el padre Leo Dolan, un hombre valiente y comprometido con la lucha popular. El servicio se llev\u00f3 a cabo, estuvo abarrotado y reforz\u00f3 el \u00e1nimo de la gente y el sentido de colectividad. Ah\u00ed empec\u00e9 a darme cuenta de que estaba equivocado, pero la mayor lecci\u00f3n lleg\u00f3 unas semanas despu\u00e9s.<\/span><\/p>\n<p class=\"ox-8c2101ee57-MsoNormal\" style=\"text-align: justify;\"><span style=\"color: #000000;\">El movimiento celebr\u00f3 una manifestaci\u00f3n en la C\u00e1mara Municipal de la ciudad para exigir que los terrenos ocupados se destinen a viviendas. Al final hubo un conflicto con la polic\u00eda y acab\u00e9 detenido. Pas\u00e9 la noche en la comisar\u00eda de Osasco, en una peque\u00f1a celda, entre amenazas y agresiones de los polic\u00edas. Hacia el amanecer recib\u00ed una visita, que me trajo agua, un bocadillo y apoyo moral: era el padre Leo.<\/span><\/p>\n<p class=\"ox-8c2101ee57-MsoNormal\" style=\"text-align: justify;\"><span style=\"color: #000000;\">No s\u00e9 por d\u00f3nde andar\u00e1 \u00e9l ahora, pero en estas casi dos d\u00e9cadas de actividad en el movimiento, tuve la oportunidad de conocer a muchos religiosos ejemplares. Vi, por ejemplo, a la difunta hermana Alberta Girardi m\u00e1s de una vez en primera l\u00ednea para resistir los desalojos. Tambi\u00e9n conoc\u00ed al pastor Helio Rios, posteriormente expulsado de la Iglesia Metodista, participando en asambleas en ocupaciones de la regi\u00f3n del ABC, conmoviendo y estimulando a las personas con cantos y pasajes b\u00edblicos. Una vez, en una ocupaci\u00f3n en S\u00e3o Bernardo, dijo: \u00abJes\u00fas fue el primer socialista\u00bb, y explic\u00f3 a la concurrida asamblea su afirmaci\u00f3n, refiri\u00e9ndose a historias del Nuevo Testamento. Escuch\u00e9 eso mismo muchas veces despu\u00e9s, y fue brillantemente expresado por el pastor Henrique Vieira. En otra ocasi\u00f3n notable, el gran sacerdote Paulo Bezerra llev\u00f3 a los residentes de la ocupaci\u00f3n local a la misa dominical para que contaran sus historias. Recuerdo tambi\u00e9n la actitud del padre Jaime Crowe, de Jardim \u00c2ngela, que, en una noche fr\u00eda de 2008, fue a un campamento en una plaza p\u00fablica, donde est\u00e1bamos m\u00e1s de doscientas personas desalojadas de una ocupaci\u00f3n, y anim\u00f3 a la gente con sus palabras y renov\u00f3 la esperanza en la lucha. Pidi\u00f3 a los presentes que repitieran en voz alta varias veces un pasaje del Antiguo Testamento, luego contextualizado para las propiedades abandonadas y ocupadas por el Movimiento: \u00abToma posesi\u00f3n de la tierra y vive en ella, porque Dios te ha dado esta tierra para que la poseas\u00bb. Hoy en d\u00eda, muchas de las familias presentes all\u00ed est\u00e1n en las casas conquistadas por el MTST.<\/span><\/p>\n<p class=\"ox-8c2101ee57-MsoNormal\" style=\"text-align: justify;\"><span style=\"color: #000000;\">Con la gente de las ocupaciones y estas figuras religiosas aprend\u00ed, por tanto, lo importante que es la fe para los que no tienen nada m\u00e1s. Es un apoyo que evita que las personas se derrumben bajo el peso de la dura realidad. Es evidente que puede ser utilizado por los \u00abvendedores ambulantes del templo\u00bb con fines poco loables, para sembrar la intolerancia y los prejuicios y promover el enriquecimiento personal. Pero no es negando la religiosidad popular, o peor a\u00fan, comport\u00e1ndose como \u00abCaballeros de la Ilustraci\u00f3n\u00bb, como conseguiremos hacer frente al fundamentalismo. Por el contrario, al hacerlo, se alimenta el rencor y se crea una barrera casi insuperable para el di\u00e1logo. Es necesario, sobre todo, respetar y aprender de la fe de las personas.<\/span><\/p>\n<p class=\"ox-8c2101ee57-MsoNormal\" style=\"text-align: justify; padding-left: 40px;\"><span style=\"color: #000000;\"><b>Pedagog\u00eda freiriana<\/b><\/span><\/p>\n<p class=\"ox-8c2101ee57-MsoNormal\" style=\"text-align: justify;\"><span style=\"color: #000000;\">Tambi\u00e9n aprend\u00ed de los vagabundos a percibir la presunta estupidez del academicismo. Es natural que alguien que ha adquirido conocimientos te\u00f3ricos sobre un tema \u2014m\u00e1s a\u00fan cuando se trata de la desigualdad social y la explotaci\u00f3n de las personas\u2014 est\u00e9 ansioso por transmitirlos, por transformar el concepto en acci\u00f3n. Es un gesto de compartir, es cierto, pero es inocuo si se hace con la l\u00f3gica de la simple transmisi\u00f3n, de la educaci\u00f3n \u00abbancaria\u00bb, como dir\u00eda Paulo Freire. Nuestro acceso a las teor\u00edas se basa siempre en nuestra historia, relacionando los nuevos conocimientos con los que hemos adquirido en el camino. Esto es a\u00fan m\u00e1s cierto para aquellos que no tuvieron la oportunidad de estudiar y leer. Los conceptos son palabras vac\u00edas si no se asocian a experiencias vitales.<\/span><\/p>\n<p class=\"ox-8c2101ee57-MsoNormal\" style=\"text-align: justify;\"><span style=\"color: #000000;\">Recuerdo un curso de formaci\u00f3n pol\u00edtica \u2014sobre la explotaci\u00f3n de los trabajadores\u2014 que organizamos en la misma ocupaci\u00f3n de Osasco. All\u00ed estaban las personas m\u00e1s afectadas por la sobreexplotaci\u00f3n: ayudantes de alba\u00f1il, telemarketers, trabajadores de limpieza, ayudantes\u2026 las ocupaciones re\u00fanen todos los matices de la precarizaci\u00f3n laboral. Sin embargo, la gente simplemente no se reconoc\u00eda en nuestras explicaciones de la plusval\u00eda. Tal vez porque la metodolog\u00eda no era la mejor, pero creo que esta falta de identificaci\u00f3n se debi\u00f3 principalmente a que el camino de la validaci\u00f3n es el inverso: es a partir de su historia que las personas se reconocen en el concepto. Un joven llamado Fabio, que estaba leyendo Morte e vida severina de Jo\u00e3o Cabral de Melo Neto en sus clases de secundaria, particip\u00f3 en este curso. Vi el libro con \u00e9l y le ped\u00ed que leyera algunos versos a la clase. Al principio no despert\u00f3 mucho inter\u00e9s en los presentes, hasta que lleg\u00f3 a un pasaje que le record\u00f3 a do\u00f1a Ana su historia de jubilada. Entonces la gente, que estaba en silencio y en cierto modo avergonzada porque no entend\u00eda el poema, tom\u00f3 la iniciativa y empez\u00f3 a hablar de sus historias. En menos de una hora ya est\u00e1bamos hablando de la explotaci\u00f3n laboral, y cada uno ten\u00eda una historia que contar. Comprender el concepto de plusval\u00eda fue un paso. La noche termin\u00f3 con un c\u00edrculo de cuentacuentos alrededor de la hoguera de la ocupaci\u00f3n. Animamos a Fabio a organizar una representaci\u00f3n teatral de Morte e vida severina, que fue una verdadera catarsis colectiva.<\/span><\/p>\n<p class=\"ox-8c2101ee57-MsoNormal\" style=\"text-align: justify;\"><span style=\"color: #000000;\">Una vez, el difunto Pl\u00ednio de Arruda Sampaio particip\u00f3 en un curso que organizamos con los residentes de la ocupaci\u00f3n Chico Mendes, en 2005, basado en uno de sus folletos sobre el \u00abpoder popular\u00bb. Est\u00e1bamos haciendo la lectura colectiva del folleto cuando apareci\u00f3 la palabra \u00abpostergar\u00bb. Seu Gil, coordinador de uno de los grupos de ocupaci\u00f3n, pregunt\u00f3 a Pl\u00ednio: \u00ab\u00bfqu\u00e9 es postergar?\u00bb Plinio dio la respuesta: \u00abes retrasar, compa\u00f1ero\u00bb. A lo que Gil respondi\u00f3: \u00ab\u00bfentonces por qu\u00e9 no escribiste \u201cretrasar\u201d?\u00bb Plinio lo pens\u00f3 y dio la respuesta correcta: \u00abEs porque a veces cuanto m\u00e1s estudiamos, m\u00e1s tontos nos volvemos\u00bb. Todos se rieron. Pero detr\u00e1s de la broma \u2014que no debe confundirse con ninguna apolog\u00eda del antintelectualismo en los tiempos actuales\u2014 hab\u00eda un profundo respeto por la sabidur\u00eda popular. \u00bfDe qu\u00e9 sirve nuestro conocimiento transformador si no somos capaces de construirlo y compartirlo con la gente?<\/span><\/p>\n<p class=\"ox-8c2101ee57-MsoNormal\" style=\"text-align: justify; padding-left: 40px;\"><span style=\"color: #000000;\"><b>Valor popular<\/b><\/span><\/p>\n<p class=\"ox-8c2101ee57-MsoNormal\" style=\"text-align: justify;\"><span style=\"color: #000000;\">En esta misma ocupaci\u00f3n conoc\u00ed a do\u00f1a Railda, una se\u00f1ora ya septuagenaria. Apodada cari\u00f1osamente V\u00f3 Railda, hab\u00eda trabajado toda su vida como empleada dom\u00e9stica. Aun as\u00ed, sus ingresos no eran suficientes para comer, pagar las facturas y el alquiler, por lo que acudi\u00f3 a la ocupaci\u00f3n. Mujer carism\u00e1tica y guerrera, pronto se convirti\u00f3 en un s\u00edmbolo. Estuvo en primera l\u00ednea de todas las manifestaciones, bajo la lluvia y el sol, ignorando todos los consejos y peticiones que le hicimos para preservarse.<\/span><\/p>\n<p class=\"ox-8c2101ee57-MsoNormal\" style=\"text-align: justify;\"><span style=\"color: #000000;\">Un d\u00eda, con una orden de desalojo y sin soluci\u00f3n a la vista, los ocupantes decidieron acampar frente al palacio de gobierno. Un grupo de ocho militantes se encaden\u00f3 a las rejas del palacio con la promesa de que solo se ir\u00edan cuando hubiera una soluci\u00f3n. Imag\u00ednate el revuelo que se arm\u00f3 cuando V\u00f3 Railda consigui\u00f3, qui\u00e9n sabe de d\u00f3nde, un trozo de alambre y se encaden\u00f3 con los dem\u00e1s militantes. Todos, aunque conmovidos por el gesto, le pidieron que no se quedara. La t\u00e1ctica del encadenamiento es dif\u00edcil: la gente no se va hasta que obtiene resultados, lo que significa dormir en condiciones precarias, higienizarse con pa\u00f1uelos h\u00famedos durante d\u00edas y defecar en ollas improvisadas. Era demasiado duro para alguien de setenta a\u00f1os. Fui a hablar con ella, pero fue en vano. Nada disuadi\u00f3 a do\u00f1a Railda, que se qued\u00f3 los once d\u00edas que dur\u00f3 el encadenamiento. De hecho, era la m\u00e1s alegre, incluso cuando el cansancio empezaba a golpear al grupo. Bahiana, empleada dom\u00e9stica, analfabeta, dio la mayor lecci\u00f3n de radicalidad que he tenido en mi vida. Ser radical es ir hasta el final en lo que creemos, a menudo con sacrificios. Lo que Do\u00f1a Railda nos ense\u00f1\u00f3 a todos con ese gesto es que la solidaridad requiere compromiso. \u00bfHasta d\u00f3nde estamos dispuestos a arriesgarnos? Al final, todo es cuesti\u00f3n de saber si estamos dispuestos a pagar el precio de nuestras elecciones.<\/span><\/p>\n<p class=\"ox-8c2101ee57-MsoNormal\" style=\"text-align: justify;\"><span style=\"color: #000000;\">En este caso, tenemos que hablar de Silv\u00e9rio de Jesus. Silv\u00e9rio era un hombre sencillo y an\u00f3nimo de las afueras de S\u00e3o Paulo. Podr\u00eda haber sido Jo\u00e3o o Jos\u00e9. Un nordestino tranquilo, un chapucero de los coches, desde muy joven comprendi\u00f3 la importancia de luchar por la comunidad. Se uni\u00f3 a la asociaci\u00f3n de vecinos y siempre acudi\u00f3 al ayuntamiento en busca de mejoras para el barrio. Pero las puertas no se abr\u00edan. Adem\u00e1s, se dio cuenta de que no se abrir\u00edan por la inercia de los poderes p\u00fablicos. Busc\u00f3 a otras personas de comunidades vecinas para exigir juntos lo que era su derecho: saneamiento b\u00e1sico, guarder\u00eda, salud p\u00fablica, vivienda. Fue entonces cuando conoci\u00f3 el Movimiento de los Trabajadores Sin Techo. Combin\u00f3 su persistencia y voluntad para ayudar a la capacidad de movilizaci\u00f3n del movimiento social. Nadie pod\u00eda retener a Silv\u00e9rio por m\u00e1s tiempo.<\/span><\/p>\n<p class=\"ox-8c2101ee57-MsoNormal\" style=\"text-align: justify;\"><span style=\"color: #000000;\">Viv\u00ed con \u00e9l durante algunos a\u00f1os, pero solo llegu\u00e9 a conocerlo realmente un d\u00eda que fuimos a distribuir alimentos en las comunidades para los desempleados. Hab\u00edamos recibido una donaci\u00f3n y la llev\u00e1bamos personalmente a las casas de quienes sab\u00edamos que lo necesitaban. Era junio de 2005. Terminamos el d\u00eda cansados y nos dirigimos a la casa de Silv\u00e9rio.\u00a0 All\u00ed me di cuenta de que la mesa y la despensa estaban vac\u00edas. Hab\u00eda un paquete de arroz y otro de jud\u00edas por hacer, nada m\u00e1s. Se hab\u00eda pasado el d\u00eda llevando comida a los necesitados y no hab\u00eda guardado ni una sola cesta de alimentos b\u00e1sicos para \u00e9l. Discut\u00ed con \u00e9l: \u00ab\u00bfPor qu\u00e9 no me lo dijiste?\u00bb \u00abHab\u00eda gente que lo necesitaba m\u00e1s\u00bb, fue su respuesta. Al d\u00eda siguiente le enviamos una compra, que acept\u00f3 a rega\u00f1adientes. El hombre era orgulloso, despu\u00e9s de todo. Silv\u00e9rio era el tipo de persona que demuestra que las mayores lecciones de solidaridad provienen del pueblo. Que Bill Gates destine unos cuantos miles de millones de su fortuna a proyectos sociales en \u00c1frica es bueno e incluso digno de elogio, teniendo en cuenta las normas \u00e9ticas de los due\u00f1os del planeta. Ahora bien, que Silv\u00e9rio distribuya alimentos sabiendo que faltar\u00e1n en su mesa es un gesto de una grandeza infinitamente mayor.<\/span><\/p>\n<p class=\"ox-8c2101ee57-MsoNormal\" style=\"text-align: justify; padding-left: 40px;\"><span style=\"color: #000000;\"><b>El poder de la solidaridad<\/b><\/span><\/p>\n<p class=\"ox-8c2101ee57-MsoNormal\" style=\"text-align: justify;\"><span style=\"color: #000000;\">La solidaridad entre los pobres es un aut\u00e9ntico fen\u00f3meno. Implica identificaci\u00f3n de clase. Rescata las ra\u00edces de las relaciones comunitarias que han sido destruidas por la fren\u00e9tica vida urbana en las metr\u00f3polis del capital. En las ocupaciones de los sin techo, esto es muy evidente en las cocinas colectivas. Son espacios en los que se alimenta diariamente a cientos de personas, todo ello impulsado por el trabajo voluntario y las donaciones. El principio b\u00e1sico es que no se niega la comida, independientemente de que la persona haya podido donar alimentos para la cocina o no. El clima es de ayuda mutua y de protecci\u00f3n de los m\u00e1s vulnerables: los ni\u00f1os se alimentan primero, las personas con dificultades para moverse reciben su plato en su choza y todos cooperan a su manera. De cada uno seg\u00fan sus capacidades, a cada uno seg\u00fan sus necesidades.<\/span><\/p>\n<p class=\"ox-8c2101ee57-MsoNormal\" style=\"text-align: justify;\"><span style=\"color: #000000;\">Tambi\u00e9n descubr\u00ed en las profesiones que la solidaridad es un v\u00ednculo bidireccional, una verdadera relaci\u00f3n de beneficio mutuo. El acto de ayudar a alguien necesitado hace que las personas se sientan valoradas y \u00fatiles. Por el contrario, la \u00abvoz interior\u00bb que recuerda todo el tiempo a los humillados su condici\u00f3n de subciudadanos \u2014alguien invisible e irrelevante\u2014 provoca la destrucci\u00f3n subjetiva. Deprime, empeque\u00f1ece, \u00abte hace sentir como un don nadie\u00bb, en palabras de una indigente. Por eso, cuando alguien se encuentra con personas con sufrimientos y necesidades a\u00fan mayores que las suyas, nace la empat\u00eda. Al ayudarles, llega un sentimiento de reconocimiento. En la investigaci\u00f3n que llev\u00e9 a cabo en las casas ocupadas de S\u00e3o Paulo con personas que declaraban tener s\u00edntomas depresivos, los resultados provocados por los actos de solidaridad fueron sorprendentes.<\/span><\/p>\n<p class=\"ox-8c2101ee57-MsoNormal\" style=\"text-align: justify;\"><span style=\"color: #000000;\">Es impresionante el n\u00famero de personas que vieron desaparecer sus s\u00edntomas de depresi\u00f3n y ansiedad tras las actividades de convivencia y cooperaci\u00f3n colectiva. Las personas que estaban solas, humilladas, deprimidas y que fueron a la ocupaci\u00f3n en busca de un techo, no de una cura, cuando llegaron all\u00ed y se involucraron en las cocinas colectivas, en los esfuerzos conjuntos, en las asambleas, simplemente dieron la vuelta a la llave. Muchos reaprendieron a valorarse a s\u00ed mismos, encontraron el reconocimiento de los dem\u00e1s y recuperaron su propia brillantez.<\/span><\/p>\n<p class=\"ox-8c2101ee57-MsoNormal\" style=\"text-align: justify;\"><span style=\"color: #000000;\">Nunca olvidar\u00e9 lo que una mujer sufriente \u2014que hab\u00eda pasado por graves episodios de depresi\u00f3n\u2014 me dijo una vez en una ocupaci\u00f3n en la Zona Este de S\u00e3o Paulo: \u00abEmpec\u00e9 a ver que no soy yo la \u00fanica que tiene problemas, otras personas tambi\u00e9n tienen problemas, hay gente que tiene problemas peores que los m\u00edos, as\u00ed que empec\u00e9 a superarme. Entonces descubr\u00ed que puedo ser \u00fatil en muchas cosas, y es como les dije a las chicas, puedo ser presidenta de Brasil, puedo ser lo que quiera hoy\u00bb. Esta afirmaci\u00f3n es una muestra de c\u00f3mo la desigualdad y la falta de oportunidades matan muchos potenciales. Si las personas que siempre han encontrado las puertas cerradas reciben un est\u00edmulo, un espacio social en el que se les valora y pueden construir relaciones humanas de alteridad, se liberan. La solidaridad tambi\u00e9n \u00abcura\u00bb. Y da poder.<\/span><\/p>\n<p class=\"ox-8c2101ee57-MsoNormal\" style=\"text-align: justify;\"><span style=\"color: #000000;\">El caso de Do\u00f1a Luc\u00eda lo demuestra. Era una se\u00f1ora tranquila, que cuando lleg\u00f3 a la ocupaci\u00f3n parec\u00eda llevar a cuestas todo el dolor y la humillaci\u00f3n de una vida dura. Ten\u00eda miedo incluso de pedir informaci\u00f3n, se disculpaba por todo y sufr\u00eda ese sentimiento de inferioridad que nuestra sociedad impone a los oprimidos. Se abri\u00f3 con el tiempo, hizo amigos, ayud\u00f3 en la cocina colectiva. Poco a poco, incluso su postura, antes encorvada y con los ojos vueltos hacia el suelo, cambi\u00f3. Un d\u00eda, estaba en el ayuntamiento de Tabo\u00e3o da Serra para una reuni\u00f3n sobre las soluciones para esa ocupaci\u00f3n, y era posible escuchar lo que ocurr\u00eda en la sala de al lado, donde estaba el mostrador de servicios. Cu\u00e1l no fue mi satisfacci\u00f3n cuando escuch\u00e9 que do\u00f1a Luc\u00eda, tras respuestas evasivas y groseras sobre su registro de vivienda, golpe\u00f3 el mostrador y grit\u00f3: \u00ab\u00a1si no me atiendes bien, voy a llamar a toda la gente del Movimiento para que venga aqu\u00ed y haga una marcha!\u00bb. Ya no estaba sola y hab\u00eda aprendido a luchar por sus derechos.<\/span><\/p>\n<p class=\"ox-8c2101ee57-MsoNormal\" style=\"text-align: justify;\"><span style=\"color: #000000;\">El aprendizaje que se obtiene de la lucha vale toda la vida. Recuerdo cuando el MTST tuvo una de sus primeras conquistas inmobiliarias, el condominio Jo\u00e3o C\u00e2ndido, donde vive Maw Railda, por cierto. Fue todo un logro: pisos con tres dormitorios, balc\u00f3n y el primer emprendimiento popular del programa Minha Casa Minha Vida que contaba con un elevador. En la primera semana despu\u00e9s de la mudanza, el ascensor de uno de los edificios se estrope\u00f3. A pesar de estar en garant\u00eda, el proveedor hizo caso omiso de todas las peticiones de los residentes para que lo repararan. Hab\u00eda ocho pisos y en ellos viv\u00edan muchas personas mayores. El grupo convoc\u00f3 entonces una reuni\u00f3n del condominio y me pidi\u00f3 que participara. Se inici\u00f3 un debate sobre qu\u00e9 hacer, uno sugiri\u00f3 una petici\u00f3n, otro una queja a Procon. Hasta que un hombre del fondo levant\u00f3 la mano y dijo: \u00abhemos llegado hasta aqu\u00ed luchando, \u00bfno? As\u00ed que, \u00a1reun\u00e1monos todos y hagamos una demostraci\u00f3n en la empresa de ascensores!\u00bb La propuesta fue aclamada por la asamblea y, a la ma\u00f1ana siguiente, la empresa recibi\u00f3 la visita de los vecinos. Por la tarde, el ascensor ya estaba reparado.<\/span><\/p>\n<p class=\"ox-8c2101ee57-MsoNormal\" style=\"text-align: justify;\"><span style=\"color: #000000;\">Escuch\u00e9 de muchas personas, al hablar del Movimiento, que la gente, una vez que ganaba su casa, dejaba toda esa lucha atr\u00e1s y simplemente se comportaba como propietaria. Es cierto que algunos lo hacen, pero ni mucho menos la mayor\u00eda. Cu\u00e1ntos fueron los casos de personas que, despu\u00e9s de haber ganado sus hogares, se quedaron en el Movimiento para ayudar a los que a\u00fan no lo hab\u00edan hecho. Cu\u00e1ntas personas siguieron, religiosamente, todas las manifestaciones de los movimientos sociales en la Avenida Paulista. Pas\u00f3 un a\u00f1o y siguieron. Pasaron cinco a\u00f1os y siguieron. Pasaron diez a\u00f1os, y muchos siguieron. La lucha y el trabajo colectivo reeducan a la gente. El tiempo no borra este aprendizaje.<\/span><\/p>\n<p class=\"ox-8c2101ee57-MsoNormal\" style=\"text-align: justify;\"><span style=\"color: #000000;\">Detr\u00e1s de las fr\u00e1giles paredes de una choza hay historias de vida extraordinarias. Historias de sufrimiento y superaci\u00f3n. Y, sobre todo, historias de solidaridad. Al superar los prejuicios y estar dispuestos a aprender de ellos, nos hacemos m\u00e1s humanos.<\/span><\/p>\n<p class=\"ox-8c2101ee57-MsoNormal\" style=\"text-align: justify;\"><span style=\"color: #000000;\"><strong>* Guilherme Boulos<\/strong>, es profesor, miembro de la Coordinaci\u00f3n Nacional del Movimiento de Trabajadores Sin Techo (MTST) y fue candidato por el PSOL a la presidencia en las elecciones generales de 2018. El art\u00edculo es un fragmento del libro <em>Sem medo do futuro<\/em> (Contracorrente, 2022).<\/span><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>L\u00edder del MTST y candidato a diputado del PSOL, nos relata las lecciones de vida que le dej\u00f3 su primer desalojo y c\u00f3mo esa experiencia le ense\u00f1\u00f3 a transformar la indignaci\u00f3n y la revuelta en resistencia solidaria y lucha emancipadora del pueblo.<\/p>\n","protected":false},"author":102520410,"featured_media":26509,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_coblocks_attr":"","_coblocks_dimensions":"","_coblocks_responsive_height":"","_coblocks_accordion_ie_support":"","_crdt_document":"","advanced_seo_description":"","jetpack_seo_html_title":"","jetpack_seo_noindex":false,"_jetpack_newsletter_access":"","_jetpack_dont_email_post_to_subs":false,"_jetpack_newsletter_tier_id":0,"_jetpack_memberships_contains_paywalled_content":false,"_jetpack_memberships_contains_paid_content":false,"footnotes":"","jetpack_post_was_ever_published":false},"categories":[],"tags":[17212,1167949,703605684,703607190,703608568,703604863],"class_list":{"0":"post-26505","1":"post","2":"type-post","3":"status-publish","4":"format-standard","5":"has-post-thumbnail","6":"hentry","7":"tag-america-latina","8":"tag-chico-mendes","9":"tag-mtst","10":"tag-paulo-freire","11":"tag-plinio-de-arruda-sampaio","12":"tag-psol","14":"fallback-thumbnail"},"jetpack_featured_media_url":"https:\/\/i0.wp.com\/correspondenciadeprensa.com\/wp-content\/uploads\/2022\/05\/Brasil2605-3864633645-1653548392299.jpg?fit=915%2C430&ssl=1","jetpack_likes_enabled":false,"jetpack_sharing_enabled":true,"jetpack_shortlink":"https:\/\/wp.me\/p7lt2C-6Tv","amp_enabled":true,"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/correspondenciadeprensa.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/26505","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/correspondenciadeprensa.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/correspondenciadeprensa.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/correspondenciadeprensa.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/102520410"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/correspondenciadeprensa.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=26505"}],"version-history":[{"count":8,"href":"https:\/\/correspondenciadeprensa.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/26505\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":26515,"href":"https:\/\/correspondenciadeprensa.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/26505\/revisions\/26515"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/correspondenciadeprensa.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/media\/26509"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/correspondenciadeprensa.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=26505"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/correspondenciadeprensa.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcategories&post=26505"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/correspondenciadeprensa.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Ftags&post=26505"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}