{"id":2632,"date":"2017-06-13T16:33:13","date_gmt":"2017-06-13T16:33:13","guid":{"rendered":"https:\/\/correspondenciadeprensa.com\/?p=2632"},"modified":"2017-06-13T16:33:13","modified_gmt":"2017-06-13T16:33:13","slug":"venezuela-por-que-los-sectores-populares-no-bajan-de-los-cerros","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/correspondenciadeprensa.com\/?p=2632","title":{"rendered":"Venezuela: \u00bfPor qu\u00e9 los sectores populares no \u00abbajan\u00bb de los cerros?"},"content":{"rendered":"<p><strong>Venezuela<\/strong><\/p>\n<p><strong>Entrevista a Alejandro Velazco <\/strong><\/p>\n<p><strong>\u00bfPor qu\u00e9 no \u00abbajan\u00bb de los cerros?<\/strong><\/p>\n<p><strong>En entrevista exclusiva, el investigador Alejandro Velasco, (historiador y profesor en la Universidad de Nueva York, editor ejecutivo de NACLA Report on the Americas), analiza el papel de los sectores populares en las protestas de Venezuela, que ya llevan m\u00e1s de 70 d\u00edas, con muertos y heridos, en el marco de una multiplicidad de crisis.<\/strong><\/p>\n<p><strong>Por Pablo Stefanoni<\/strong><\/p>\n<p><strong>Nueva Sociedad, junio 2017\u00a0<\/strong><strong><a href=\"http:\/\/nuso.org\/\">http:\/\/nuso.org\/<\/a><\/strong><\/p>\n<p><strong>Mucho se habla, y se escribe, sobre la crisis venezolana pero faltan algunos eslabones. Entre ellos est\u00e1 la pregunta por los sectores populares: \u00bfparticipan de las protestas?, \u00bfcu\u00e1l es su relaci\u00f3n con la oposici\u00f3n?, \u00bfy con el gobierno de Nicol\u00e1s Maduro?, \u00bfqui\u00e9nes son y c\u00f3mo operan los famosos \u00abcolectivos\u00bb? Alejandro Velasco, autor de Barrio Rising. Urban Popular Politics and the Making of Modern Venezuela (2015), responde a algunos de estos interrogantes.<\/strong><\/p>\n<p><strong>-Una de las dudas que aparecen al leer sobre la crisis venezolana es qu\u00e9 factores sostienen a Nicol\u00e1s Maduro en el poder. Siempre parece estar por caer y no cae, mientras la crisis se agrava. \u00bfCu\u00e1l es su interpretaci\u00f3n?<\/strong><\/p>\n<p>Se combinan varios elementos. Por una parte, est\u00e1 el aparato estatal y la elite chavista. En la medida que vienen cerr\u00e1ndose espacios de maniobra en el plano dom\u00e9stico e internacional, y tiene que recurrir m\u00e1s y m\u00e1s al autoritarismo, las figuras centrales del gobierno van atrincher\u00e1ndose al percibir una amenaza no solo a su permanencia en el poder sino verdaderamente existencial. Para algunos, es cuesti\u00f3n de principios: ante una oposici\u00f3n envalentonada y con amplio apoyo en el pa\u00eds y en particular en el extranjero, lo que est\u00e1 en juego es el legado de Hugo Ch\u00e1vez, en particular el avance hacia el estado comunal. M\u00e1s all\u00e1 de la oposici\u00f3n misma, esto siempre iba a significar una batalla contra la propia Constituci\u00f3n de 1999 \u2013redactada en los comienzos de Ch\u00e1vez\u2013, y con sectores internos del chavismo menos dados a la corriente socialista que a la de democracia participativa, base de esta Carta. De modo que, para los sectores m\u00e1s radicales, de cierta manera es un conflicto bienvenido aunque muy demorado, quiz\u00e1s demasiado para ser exitoso, pero dar\u00e1n la batalla de todas formas. Para otros, no obstante, el inter\u00e9s es m\u00e1s prosaico: los lazos de cuadros claves del chavismo con la corrupci\u00f3n desmedida \u2013sea vinculada con el d\u00f3lar preferencial o en algunos casos, con el narcotr\u00e1fico\u2013 hace que cualquier salida del poder implique la c\u00e1rcel, en Venezuela o en el exterior. De modo que la crispaci\u00f3n del conflicto, vista en t\u00e9rminos existenciales, tiende a cerrar filas, aunque por motivos muy diferentes.<\/p>\n<p>Claro, hemos visto fisuras importantes en el chavismo, con gente que se ha desmarcado, como es el caso de la fiscal general Luisa Ortega D\u00edaz. La fiscal ha mantenido una posici\u00f3n muy cr\u00edtica frente a los dict\u00e1menes del Tribunal Supremo que invalidaban a la Asamblea Nacional, as\u00ed como ante la convocatoria a la Constituyente y la represi\u00f3n de protestas. Pero por ahora no se han visto quiebres sustanciales. De cierta manera, incluso, las cr\u00edticas de la fiscal, que por m\u00e1s duras que sean tienen poco peso jur\u00eddico m\u00e1s all\u00e1 de palabras, benefician en parte al gobierno en el sentido de que demuestran cierta disposici\u00f3n a darle espacio a voces distintas dentro del aparato estatal. Pero es posible que la presi\u00f3n a la que se ha visto sujeta, especialmente en medios de comunicaci\u00f3n del Estado, tenga mayores consecuencias, o bien que su ejemplo inspire m\u00e1s cr\u00edticas e incluso quiebres claves. Por ahora, no obstante, son pocos esos ejemplos.<\/p>\n<p>Por su parte, la oposici\u00f3n \u2013aunque m\u00e1s unida que en a\u00f1os previos\u2013 peca como en otras oportunidades de exceso de confianza y cortoplacismo, en base su certeza de una victoria inminente. En esta oportunidad, esta din\u00e1mica ha sido alentada de manera acentuada y \u2013estoy convencido\u2013 irresponsable, por voces como la del secretario general de la Organizaci\u00f3n de Estados Americanos (OEA), Luis Almagro, cuyas declaraciones llegan a sonar m\u00e1s fuertes que las de la propia oposici\u00f3n. El acercamiento opositor al gobierno de Donald Trump, la emergencia de gobiernos de derecha en Brasil y Argentina, y los intentos de di\u00e1logo carentes de sinceridad por parte del gobierno debilitan cualquier incentivo tendiente a moderar posiciones y buscar espacios para negociar. Ante este escenario, el atrincheramiento por parte del gobierno tiene su espejo en la actitud, tambi\u00e9n atrincherada, del liderazgo opositor, del cual, de hecho, se nutre.<\/p>\n<p>Por \u00faltimo, est\u00e1 el \u00abfactor pueblo\u00bb. Como en otras oportunidades, las manifestaciones opositoras han sido multitudinarias. Pero a diferencia de otros momentos, estas han logrado mantener d\u00eda tras d\u00eda, durante mucho tiempo, niveles de participaci\u00f3n importante. Tambi\u00e9n tienden a incorporar sectores sociales m\u00e1s diversos que en el pasado, aunque resultar\u00eda exagerado decir que hay un verdadero cruce de clases. De hecho, la brecha entre sectores populares y la oposici\u00f3n se mantiene y se manifiesta en las calles. La oposici\u00f3n lo atribuye a temor o control social de los barrios, sea por el Estado en su funci\u00f3n de distribuidor de recursos \u2013los Comit\u00e9 Locales de Abastecimiento y Producci\u00f3n (CLAP)\u2013 o por los llamados \u00abcolectivos\u00bb. De eso hay algo, pero est\u00e1 sobredimensionado, y creo que obedece m\u00e1s bien a una falta de capacidad de autocr\u00edtica por parte de sectores de oposici\u00f3n para entender por qu\u00e9, luego de dieciocho a\u00f1os, y a pesar de la crisis severa, a\u00fan no han logrado encausar un mensaje que atienda a la enorme desconfianza por parte de sectores que no creen que la oposici\u00f3n reunida en la MUD abogue por sus intereses a futuro. Ante esa enorme falla, resulta mucho m\u00e1s f\u00e1cil atribuir la falta de participaci\u00f3n masiva de los sectores populares a un aparato coactivo.<\/p>\n<p>Esto no solo se remonta a la polarizaci\u00f3n en la era chavista. La desconfianza por parte de sectores populares se extiende m\u00e1s all\u00e1, hacia sectores de clase media y alta cuyo discurso sobre derechos humanos y democracia tiende siempre a enfocarse en los derechos civiles y pol\u00edticos m\u00e1s que los econ\u00f3micos y sociales. Pero incluso existe una deuda moral de la oposici\u00f3n vinculada a lo que fue la represi\u00f3n no solo durante el golpe de 2002, sino bajo el Caracazo de 1989, adem\u00e1s de varias masacres en los a\u00f1os 80 y 90 que ponen en entredicho el apego real de sectores antichavistas hacia los principios democr\u00e1ticos que enarbolan. Todo eso impide una revuelta masiva por parte de sectores populares, lo cual tiende a darle m\u00e1rgenes de maniobra al gobierno.<\/p>\n<p><strong>-Vinculada a esta descripci\u00f3n que hace de los sectores populares, \u00bfpor qu\u00e9 finalmente no \u00abbajan\u00bb de los cerros, como suele decirse, dadas las privaciones crecientes provocadas por el descontrol econ\u00f3mico?<\/strong><\/p>\n<p>Primero es importante entender que as\u00ed como la oposici\u00f3n es heterog\u00e9nea y en el chavismo hay diferencias importantes en su interior, los sectores populares son un actor complejo y a veces contradictorio. Dos ejemplos solo en Caracas: en 2015 la parroquia 23 de Enero, vista como un basti\u00f3n de la revoluci\u00f3n, vot\u00f3 mayoritariamente por la oposici\u00f3n en las elecciones parlamentarias. Y en el municipio Sucre, que abarca el barrio m\u00e1s grande de Am\u00e9rica Latina \u2013 Petare\u2013 gobierna la oposici\u00f3n desde 2008, aunque tambi\u00e9n all\u00ed operan consejos comunales muy afines al gobierno. Como esos hay muchos otros ejemplos importantes de zonas populares con representaci\u00f3n pol\u00edtica mixta, lo cual permite matizar sus repuestas ante la crisis, que de hecho son diversas.<\/p>\n<p>Por ejemplo, si bien es cierto que no hemos visto participaci\u00f3n masiva de parte de aquellos sectores m\u00e1s afectados por la severa crisis, sin duda s\u00ed hay protestas en los barrios. Tienden a verse m\u00e1s y m\u00e1s saqueos, sea de comercios o de camiones de abastecimiento. Esto ocurre de manera particular en el interior del pa\u00eds, donde el aparato de seguridad del Estado es m\u00e1s tenue que en las grandes ciudades. Adem\u00e1s, se reportan disturbios en zonas del oeste de Caracas, de corte m\u00e1s popular, toda vez que el sistema de abastecimiento de comida en los barrios \u2013los CLAP\u2013 presenta fallas y retrasos.<\/p>\n<p>Por varios motivos, tales eventos no suelen contabilizarse como protestas. Uno, porque la oposici\u00f3n tiene inter\u00e9s en proyectar una imagen, sobre todo en el exterior, de organizaci\u00f3n, no-violenta, centrada en reclamos de tipo pol\u00edtico: elecciones generales, libertad de los presos pol\u00edticos, recuperaci\u00f3n de poderes para la Asamblea Nacional. Son reclamos f\u00e1cilmente entendidos como violaci\u00f3n de derechos humanos en el \u00e1mbito internacional, por tratarse se derechos civiles y pol\u00edticos m\u00e1s que econ\u00f3micos y sociales. Ante esto, si bien es claro que una rebeli\u00f3n popular masiva y multisectorial ser\u00eda bienvenida por la oposici\u00f3n, tambi\u00e9n ser\u00eda dif\u00edcil situarla y canalizarla dentro de los marcos discursivos y estrat\u00e9gicos que se han trazado. De modo que esas protestas est\u00e1n latentes, pero a\u00fan circunscriptas a los m\u00e1rgenes.<\/p>\n<p>Luego est\u00e1 el hecho que la idea de barrios que \u00abbajan\u00bb est\u00e1 muy atada a lo que fue el Caracazo de 1989 y tiende a limitar lo que se imagina como protesta popular en Venezuela. Se piensa en t\u00e9rminos de explosiones sociales masivas y repentinas, no como han venido trascurriendo en sectores populares propiamente identificados con los reclamos de la oposici\u00f3n: a cuenta gotas. Hoy, el tipo de protesta popular que se ve en sectores populares suele tener un car\u00e1cter reivindicativo m\u00e1s que pol\u00edtico partidista. Pero las cifras del Observatorio Venezolano de Conflictividad Social muestran protestas continuas y a escala nacional; protestas barriales contra los efectos de la escasez, la inflaci\u00f3n, el colapso de servicios p\u00fablicos, etc. De modo que los barrios han venido protestando y seguir\u00e1n haci\u00e9ndolo.<\/p>\n<p>Pero, y esto es clave, una cosa es la protesta ante el gobierno, y otra la protesta anti-gobierno. En el pasado reciente, cuando la oposici\u00f3n logr\u00f3 una incidencia importante en sectores populares, lo consigui\u00f3 enfocando su mensaje precisamente en aquellos reclamos que tienen eco en los barrios. Pero tiende a perder terreno cuando se aleja de estos y se enfoca en demandas de corte m\u00e1s pol\u00edtico: cambio inmediato del gobierno, cese de la represi\u00f3n y violencia del Estado, ausencia de representaci\u00f3n pol\u00edtica. No es que estos sean temas que no importen en sectores populares. Todo lo contrario: precisamente estas fueron las bases sobre las cuales Ch\u00e1vez en su discurso y, por un tiempo en la pr\u00e1ctica, logr\u00f3 el apoyo de estos sectores otrora marginados por las elites pol\u00edticas y sociales. Pero hoy, el foco en la condena hacia el Estado por su represi\u00f3n de la oposici\u00f3n \u2013sin duda correcto en principio\u2013 luce en los barrios como privilegio de clase, ya que la violencia y el abuso policial es pan de cada d\u00eda en los sectores populares. Y ante ese escenario vemos el repliegue de las protestas puntuales en estos sectores, ya que, por m\u00e1s grave que sea la crisis, no van a apostar a un cambio de gobierno sin alguna se\u00f1al m\u00e1s o menos concreta sobre lo que vendr\u00eda, y encima con gente al mando que por d\u00e9cadas ha demostrado poca voluntad de acercamiento y menos a\u00fan de comprensi\u00f3n de las exigencias de los sectores populares; que no se esforz\u00f3 en entender por qu\u00e9 Ch\u00e1vez logro cautivar los sue\u00f1os de tantos venezolanos, lo que no ocurri\u00f3 por meras d\u00e1divas, por carecer sofisticaci\u00f3n ni por ser \u00abenchufados\u00bb.<\/p>\n<p>Esto es lo que subyace lo que refer\u00eda arriba: la desconfianza. Sin duda, en los barrios, el gobierno no solo est\u00e1 debilitado, sino desprestigiado, incluso entre los chavistas m\u00e1s comprometidos, para quienes el gobierno reacciona con timidez e incoherencia ante lo que perciben como una oposici\u00f3n violenta. Pero las encuestas demuestran que la oposici\u00f3n cuenta con una clara mayor\u00eda de aproximadamente 55% de apoyo contra un 15-20% del gobierno. Significa que a pesar de la crisis, una parte de la poblaci\u00f3n otrora simpatizante del chavismo y hoy decepcionados con el gobierno, aun no se decide a apoyar a la oposici\u00f3n. Y ciertamente, van a pensarlo muy bien en el marco de protestas que se tornan m\u00e1s y m\u00e1s violentas, de manera particular en momentos como el actual en el que las protestas van dirigidas a cambiar el gobierno sin una idea m\u00e1s clara del futuro.<\/p>\n<p><strong>-\u00bfHasta qu\u00e9 punto funcionan los CLAP y los colectivos como mecanismos de disciplinamiento social?<\/strong><\/p>\n<p>Sin duda existen esos mecanismos pero su impacto, en particular el de los llamados \u00abcolectivos\u00bb, est\u00e1 sobredimensionado en el discurso y en el imaginario opositor y en sus ecos en el exterior. Unos d\u00edas atr\u00e1s, por ejemplo, un dirigente opositor tild\u00f3 a la Guardia Nacional de \u00abcolectivos\u00bb, mientras que hace unas semanas corr\u00eda una cifra, en reconocidos medios internacionales, que indicaba que los colectivos \u00abcontrolan\u00bb el 10% del pa\u00eds. M\u00e1s all\u00e1 de grandes interrogantes no solo sobre c\u00f3mo se llega a ese porcentaje, sino lo que se define por \u00abcontrol\u00bb \u2013territorial, demogr\u00e1fico, operativo\u2013 este tipo de an\u00e1lisis tambi\u00e9n apunta a un sujeto homog\u00e9neo que no se ajusta a la realidad. Aunque comparten caracter\u00edsticas \u2013entre ellas la m\u00e1s destacada, claro est\u00e1, es el uso de armas de manera para-estatal\u2013 lo cierto es que existe gran variedad entre grupos que se autodenominan \u00abcolectivos\u00bb o as\u00ed son conocidos. En su mayor\u00eda, se identifican con el gobierno, pero difieren tanto en su nivel de apoyo como en los motivos por cuales lo hacen, especialmente en momentos de abierto conflicto como el actual.<\/p>\n<p>En t\u00e9rminos muy generales, podemos hablar de tres tipos de colectivos: un grupo es de larga data, con or\u00edgenes anteriores al del chavismo. Tanto en ideolog\u00eda revolucionaria como en disciplina t\u00e1ctica est\u00e1n muy bien formados, y se remontan a la experiencia de las guerrillas de los a\u00f1os 60 de la que toman inspiraci\u00f3n. Tambi\u00e9n llevan adelante un trabajo social importante, adem\u00e1s del de vigilancia contra bandas delictivas en los espacios donde operan, lo que les da legitimidad entre sus vecindarios, con excepciones, claro est\u00e1. Estos grupos han chocado con el aparato estatal chavista, incluso con Ch\u00e1vez en su momento, toda vez que critican la falta de compromiso ideol\u00f3gico de la elite gubernamental en el marco de la corrupci\u00f3n galopante, porque reivindican su autonom\u00eda respecto del orden jer\u00e1rquico del Partido Socialista Unido de Venezuela (PSUV) y porque sobrepasan el control sobre las armas que Ch\u00e1vez quer\u00eda canalizar, sin \u00e9xito, hacia las fuerzas armadas. De hecho, si bien otros componentes del aparato represivo del Estado tienen v\u00ednculos cercanos con colectivos, las fuerzas armadas por lo general los ven negativamente. Esto explica la din\u00e1mica que los hace salir y tomar acciones durante momentos de alto conflicto: menos en apoyo a Maduro que en defensa de lo que entienden que es una campa\u00f1a militar sin cuartel para neutralizarlos en un contexto de transici\u00f3n.<\/p>\n<p>Otro grupo surge entre 2007 y 2012, en pleno auge chavista. Toman como modelo al grupo anterior y desarrollan ciertas funciones similares de defensa en espacios muy reducidos junto a un trabajo social donde operan, pero su posicionamiento ideol\u00f3gico es mucho m\u00e1s comprometido con el \u00absocialismo del siglo XXI\u00bb; es decir, mucho m\u00e1s allegados al chavismo y menos aut\u00f3nomos. Muchos est\u00e1n compuestos por gente m\u00e1s joven que los primeros colectivos, con menos trayectoria de lucha social en sus comunidades, pero dispuestos a desarrollarla en el marco de lo que fue la bonanza de recursos de esos a\u00f1os. A medida que esos recursos han escaseado bajo el gobierno de Maduro (e incluso antes), y por carecer de una base ideol\u00f3gica fuerte e independiente, algunos han ido pasando a actividades delictivas, haciendo uso de sus contactos en el gobierno, de su armamento y de su control de espacios reducidos.<\/p>\n<p>Por \u00faltimo est\u00e1n lo que podemos llamar colectivos disfrazados. Surgen con la implementaci\u00f3n del llamado Operativo para la Liberaci\u00f3n del Pueblo (OLP), bajo el cual fuerzas especiales entran en barrios para desarticular supuestas bandas criminales, y a menudo sus acciones terminan en matanzas. En el marco de estos OLP, sectores de la polic\u00eda han tenido contacto con colectivos en zonas donde operan, en principio para tratar de evitar enfrentamientos, pero en ese contexto, han ido tambi\u00e9n apropi\u00e1ndose de t\u00e1cticas y accionarios de para-vigilancia que utilizan los colectivos, pero ya con un fin netamente represivo. Adem\u00e1s, con sus acciones ya no solo de intimidaci\u00f3n sino de choque e incluso de intimidaci\u00f3n de zonas opositoras confirman el imaginario extendido sobre los colectivos: el monstruo latente bajo la cama. A partir del ciclo de protestas de 2014, comenzamos ver a estos grupos, propiamente parte del gobierno pero que se arropan en la nomenclatura y accionar de grupos civiles armados, vestidos de civil y rodando en grupos de motorizados.<\/p>\n<p>En este momento de crispaci\u00f3n, los tres grupos est\u00e1n activos, pero su funci\u00f3n es m\u00e1s bien de choque. De hecho, si las elites chavistas se aferran a\u00fan m\u00e1s al poder en la medida que el conflicto se torna m\u00e1s cr\u00edtico, para aquellos percibidos como \u00abcolectivos\u00bb la din\u00e1mica de vida o muerte es a\u00fan m\u00e1s f\u00e9rrea, aunque difieran en sus motivos para actuar. La confusi\u00f3n sobre qui\u00e9n o qu\u00e9 son verdaderamente colectivos deja entrever que, en un contexto de transici\u00f3n, las fuerzas armadas \u2013cuya relaci\u00f3n con los ellos de por s\u00ed es tumultuosa ya que los ven como usurpadores de sus funciones\u2013 tendr\u00edan amplio espacio de maniobra para neutralizar cualquier cosa considerada bajo ese nombre. Esto, claro, tiende a profundizar a\u00fan m\u00e1s la sensaci\u00f3n de defensa existencial por partes de colectivos que no obstante tienen numerosas cr\u00edticas a Maduro y la c\u00fapula chavista, sea por corrupci\u00f3n o por falta de compromiso revolucionario.<\/p>\n<p>M\u00e1s all\u00e1 de esto, pensar que miles o millones de personas en los barrios no protestan aun cuando quieren hacerlo por estar atemorizados resulta m\u00e1s bien una manera de postergar, de nuevo, la pregunta acerca de por qu\u00e9, a pesar de la crisis, y luego de m\u00e1s de tres lustros, la oposici\u00f3n no logra motivar a sectores populares decepcionados con el chavismo para que se arriesguen en las calles, as\u00ed como lo han hecho en muchas oportunidades. Y as\u00ed, resulta m\u00e1s f\u00e1cil imaginar que debe ser o por estupidez o por miedo que no salen de manera masiva. El miedo, en particular, no ha sido un factor limitante en otras protestas previas. Para entender esto basta, de nuevo, ver los niveles de protesta reivindicativa, por lo dem\u00e1s alt\u00edsimos, as\u00ed como el d\u00eda a d\u00eda de violencia y represi\u00f3n policial en los barrios, las cuales no concitan ni una m\u00ednima parte de las cr\u00edticas que Almagro, Human Rights Watch, Amnesty International o un sin fin de otras organizaciones le reserva a la oposici\u00f3n movilizada en las calles.<\/p>\n<p><strong>-\u00bfY los CLAP?<\/strong><\/p>\n<p>Los CLAP ejercen esa funci\u00f3n de control social de manera m\u00e1s clara y con mayor impacto, ya que cubren mucho m\u00e1s territorio y, adem\u00e1s, implican ayuda que se torna m\u00e1s cr\u00edtica y necesaria en la medida que la crisis empeora. No por nada hubo un repunte importante en la aprobaci\u00f3n de Maduro a principios de a\u00f1o, que coincidi\u00f3 con un operativo masivo y exitoso de distribuci\u00f3n de los CLAP. Pero tambi\u00e9n es un mecanismo de doble filo. Mientras m\u00e1s se crea en los CLAP una expectativa de ayuda cr\u00edtica y puntual, m\u00e1s precisa el gobierno darle un seguimiento oportuno. En la medida en que no lo hace, se vuelve no solo posible sino probable que este v\u00ednculo con el gobierno se deshaga y la gente salga a protestar. De hecho, ya hay reportes de sectores populares que protestan por las fallas en la distribuci\u00f3n de los CLAP que se van entrelazando con las protestas de corte m\u00e1s c\u00edvico y pol\u00edtico. Si persisten las fallas, y se derrumba la expectativa de ayuda, ese control que vienen ejerciendo los CLAP se esfumar\u00e1.<\/p>\n<p><strong>-\u00bfQu\u00e9 perspectivas imagina para la coyuntura venezolana actual?<\/strong><\/p>\n<p>Todo apunta a un escenario de m\u00e1s confrontaci\u00f3n, lo cual, de hecho, marca un hito en la trama reciente de Venezuela. Lo que se comenta poco es que, dada la intensidad de la polarizaci\u00f3n, protesta y conflicto que ha vivido el pa\u00eds en las \u00faltimas dos d\u00e9cadas (e incluso antes), a lo cual se le suma el n\u00famero descomunal de armas en la calle y los alt\u00edsimos \u00edndices de violencia delictiva, resulta ins\u00f3lito que la tensi\u00f3n social y pol\u00edtica no haya pasado a mayores, incluso a una guerra civil. Lo cierto es que en momentos en los que tambi\u00e9n se hablaba en t\u00e9rminos del todo o nada, del fin del mundo, de un desenlace final ante un tablero cerrado \u2013como en 2002, 2007 o 2014 \u2013 Venezuela y su gente, a pesar de todo, encontraron c\u00f3mo frenar en el barranco.<\/p>\n<p>Hoy estamos ante una coyuntura muy diferente de instancias previas de crispaci\u00f3n, protesta y violencia. El gobierno no solamente est\u00e1 d\u00e9bil en cuanto a apoyo popular sino ante un panorama geopol\u00edtico completamente adverso, y con muchos de sus cuadros inmersos en la corrupci\u00f3n, lo cual reduce la posibilidad de inmunidad ante un contexto de transici\u00f3n. El gobierno se muestra arrinconado y sin ning\u00fan inter\u00e9s en negociar de buena fe, ya que lo que est\u00e1 en juego es el todo. Por eso hace uso de todas las piezas que controla en el aparato institucional para intentar frenar esa debacle total, aceptando los costos de legitimidad que esto conlleva en el \u00e1mbito dom\u00e9stico e internacional. Claro, de parte de la oposici\u00f3n, con m\u00e1s apoyo que nunca dentro y fuera de Venezuela, tampoco hay voluntad alguna de negociar. Primero por cuestiones de principios \u2013del tipo \u00abla democracia no se negocia\u00bb, aunque qu\u00e9 entienden por democracia est\u00e1 en entredicho\u2013 pero m\u00e1s que todo, por sentirse pr\u00f3ximos a la victoria final.<\/p>\n<p>No obstante, tambi\u00e9n es cierto, aunque resulte dif\u00edcil aceptarlo, que, como mencionamos, ni la oposici\u00f3n ni el gobierno cuentan con el poder abrumador para salir victorioso. Por eso se estancan en una brutal lucha de trincheras sin un desenlace claro. El gobierno juega al desgaste opositor. La oposici\u00f3n a un quiebre decisivo dentro del gobierno \u2013por ejemplo de fichas claves, especialmente en las fuerzas armadas\u2013 y al aumento de las protestas en sectores populares que obliguen a reprimirlas tal como se ha venido haciendo con las protestas m\u00e1s convencionalmente asociadas con la oposici\u00f3n. Eso le restar\u00eda much\u00edsima credibilidad entre sectores que si bien mantienen serias cr\u00edticas y desilusi\u00f3n, aun no se deciden del todo a apostar por una alternativa de gobierno opositora.<\/p>\n<p>El comod\u00edn es la Fuerza Armada Nacional Bolivariana. M\u00e1s y m\u00e1s resulta evidente y conocido, no solo a escala internacional sino en la propia Venezuela, sobre todo entre aquellos que simpatizan o simpatizaron con el gobierno, que sus c\u00fapulas est\u00e1n metidas de pleno en actos de corrupci\u00f3n, especialmente en el tr\u00e1fico de alimentos y de divisas que afecta de manera m\u00e1s directa a sectores populares. Pero al contrario de las elites civiles chavistas, los militares saben que son una ficha de negociaci\u00f3n precisamente por controlar las armas del Estado y estar en la posici\u00f3n, en un momento dado, de dirigir esas armas en funci\u00f3n de una \u00abpacificaci\u00f3n\u00bb de sectores, por ejemplo los colectivos, que se opongan de manera violenta a una transici\u00f3n. De hecho, la oposici\u00f3n mantiene lazos con la jerarqu\u00eda militar y pide p\u00fablicamente que se manifieste abiertamente contra el gobierno. Y puede que lo haga, pero m\u00e1s all\u00e1 de la paradoja de una oposici\u00f3n que por a\u00f1os ha criticado al componente militar por sobreponerse al civil, quienes sufrir\u00e1n las consecuencias son esos mismos sectores populares de los que tanto se habla. Vale recordar las palabras que el entonces flamante presidente Carlos Andr\u00e9s P\u00e9rez, en v\u00edsperas de lo que ser\u00eda el Caracazo de 1989, le apunt\u00f3 a un dirigente de Acci\u00f3n Democr\u00e1tica: \u00abCuando el ej\u00e9rcito sale a la calle, es a matar gente\u00bb. De modo que no sirve hablar de \u00e1ngeles y demonios en Venezuela. Quienes ayer enarbolaban los derechos humanos hoy los violan, y viceversa. Y el precio siempre lo pagan de manera marcada esos barrios de los que tanto se habla, y a los que tan poco se escucha, y menos a\u00fan, se entiende. Esto es, en resumidas cuentas, el nudo y tama\u00f1o de nuestra crisis.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Todo apunta a un escenario de m\u00e1s confrontaci\u00f3n, lo cual, de hecho, marca un hito en la trama reciente de Venezuela. 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