{"id":2623,"date":"2017-06-13T16:21:34","date_gmt":"2017-06-13T16:21:34","guid":{"rendered":"https:\/\/correspondenciadeprensa.com\/?p=2623"},"modified":"2017-06-13T16:21:35","modified_gmt":"2017-06-13T16:21:35","slug":"eeuu-el-largo-y-solitario-camino-de-chelsea-manning","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/correspondenciadeprensa.com\/?p=2623","title":{"rendered":"EEUU: El largo y solitario camino de Chelsea Manning"},"content":{"rendered":"<p><strong>Estados Unidos<\/strong><\/p>\n<p><strong>El largo y solitario camino de Chelsea Manning<\/strong><\/p>\n<p><strong>En 2010 fue responsable de la filtraci\u00f3n de informaci\u00f3n clasificada m\u00e1s grande en la historia de Estados Unidos que transform\u00f3 la relaci\u00f3n del poder pol\u00edtico y militar con internet. En una entrevista exclusiva al salir de la c\u00e1rcel, habla del mundo que ayud\u00f3 a formar y de por qu\u00e9 cree que \u201chay cosas que deben mantenerse en secreto\u201d.<\/strong><\/p>\n<p><strong>Matthew Shaer *<\/strong><\/p>\n<p><strong>The New York Times, edici\u00f3n en espa\u00f1ol, 12-6-2017\u00a0<\/strong><strong><a href=\"https:\/\/www.nytimes.com\/es\/\">https:\/\/www.nytimes.com\/es\/<\/a><\/strong><\/p>\n<p>Una ma\u00f1ana gris de primavera, Chelsea Manning se subi\u00f3 al asiento trasero de una camioneta de color negro y le pidi\u00f3 a su guardia de seguridad que la llevara al Starbucks m\u00e1s cercano. Se avecinaba una tormenta a Manhattan y Manning estaba preparada: ten\u00eda sus botas Dr. Martens negras, un paraguas y un vestido negro ajustado. Sus piernas desnudas, sus ojos azules. No se hab\u00eda maquillado casi nada: un poco de delineador de ojos y brillo de labios rosado.<\/p>\n<p>En Starbucks orden\u00f3 un mocha de chocolate blanco y se sent\u00f3 en un banco. Manning siempre ha sido algo peque\u00f1a \u2014mide 1,62\u2014 pero durante sus \u00faltimos meses en las barracas disciplinarias de Fort Leavenworth, Kansas, comenz\u00f3 a correr con un af\u00e1n casi religioso, en el patio de la prisi\u00f3n y en la pista interior del gimnasio, y su cuerpo qued\u00f3 m\u00e1s definido; era notorio en sus brazos y sus p\u00f3mulos. Se ve\u00eda sana y en forma, aunque algo inquieta, como se ven aquellos que han estado mucho tiempo en prisi\u00f3n.<\/p>\n<p>Apenas ocho d\u00edas antes estaba en la c\u00e1rcel. Fue liberada tras cumplir siete a\u00f1os de una condena de 35. Su delito fue impresionante: filtr\u00f3 alrededor de 250.000 cables diplom\u00e1ticos estadounidenses y 480.000 reportes militares de las guerras de Afganist\u00e1n e Irak a WikiLeaks. Es la filtraci\u00f3n m\u00e1s grande de informaci\u00f3n clasificada en la historia de Estados Unidos; allan\u00f3 el camino para Edward Snowden y elev\u00f3 el perfil de Julian Assange, en ese entonces poco conocido fuera de ciertos grupos de hackers.<\/p>\n<p>\u201cSin Chelsea Manning\u201d, me dijo hace poco P. J. Crowley, subsecretario de Estado de 2009 a 2011, \u201cJulian Assange solo ser\u00eda otro actor marginal que se resiente con lo que ve como la hegemon\u00eda de un Estados Unidos con orgullo desmedido\u201d. Las acciones de Manning representan, en palabras de Denver Nicks, autor de un libro sobre el caso, \u201cel inicio de la implosi\u00f3n de la era de la informaci\u00f3n\u201d: aquella en la que las filtraciones son un arma, la seguridad de los datos es de suma importancia y la privacidad, una mera ilusi\u00f3n.<\/p>\n<p>En enero de 2017, despu\u00e9s de haber estado encerrada en cinco sitios diferentes y de vivir en condiciones que las Naciones Unidas calificaron como \u201ccrueles\u201d e \u201cinhumanas\u201d, la condena de Manning fue conmutada de manera sorpresiva por el presidente Barack Obama. Cuatro meses despu\u00e9s, Manning estaba libre e intentaba adaptarse otra vez a vivir en el mundo que ayud\u00f3 a formar.<\/p>\n<p>Al terminar su caf\u00e9 sac\u00f3 su iPhone del bolso y le pidi\u00f3 al guardia de seguridad que la llevara de regreso al departamento en el que se estaba quedando en Manhattan. Un departamento con una habitaci\u00f3n y pocos muebles, entre ellos una mesa de cristal y un sof\u00e1 de color canela, enfrente del cual Manning hab\u00eda puesto una consola de videojuegos Xbox One. La decoraci\u00f3n era del estilo de un motel insulso: un cuadro con arte s\u00edmil de los Viejos Maestros, otro de una cebra enfrente de un bosque. Est\u00e1bamos en un piso alto, rodeados por nubes de tormenta, y desde la ventana se alcanzaban a ver las agujas de los rascacielos del otro lado del r\u00edo Hudson.<\/p>\n<p>Manning, de 29 a\u00f1os, me se\u00f1al\u00f3 un microondas desconectado al lado de la puerta y me pidi\u00f3 que pusiera ah\u00ed mi computadora port\u00e1til: actuar\u00eda como una jaula de Faraday para bloquear las ondas de radio, me explic\u00f3. Pero el microondas ya estaba lleno de otros aparatos, entre ellos los dos controles del Xbox. \u201cPuedes ponerla en el microondas de la cocina\u201d, me dijo Manning. Intuy\u00f3 lo extra\u00f1o que me parec\u00eda su pedido antes de a\u00f1adir: \u201cNunca se pone demasiado cuidado\u201d.<\/p>\n<p>Record\u00f3 que la \u00faltima vez que le hab\u00eda dado una entrevista en persona a un periodista fue en 2008. Durante casi una d\u00e9cada, tuvo prohibido comunicarse con el p\u00fablico y se mantuvo en silencio mientras su historia era contada en libros, una \u00f3pera, una puesta en escena a las afueras de Broadway y en decenas de art\u00edculos de revistas, pr\u00e1cticamente todos escritos antes de que Manning revelara que era transg\u00e9nero. \u201cNo era la historia completa\u201d, me dijo, \u201cmi historia completa\u201d.<\/p>\n<p>Sin que se escuchara su propia voz, surgieron dos narrativas opuestas. Una calificaba a Manning \u2014en palabras del presidente Donald Trump\u2014 como una \u201ctraidora desagradecida\u201d; la otra la posicion\u00f3 como un icono trans y una hero\u00edna de la transparencia; una \u201cm\u00e1rtir secular\u201d fue como la describi\u00f3 hace poco Chase Madar, exabogado y autor de un libro sobre el caso. Pero frente a Manning, ambas narrativas se quedan cortas, se sienten como una simplificaci\u00f3n imposible; empezando por el hecho de que la misma Manning sigue batallando con el significado de lo que hizo hace siete a\u00f1os. Cuando le pregunt\u00e9 qu\u00e9 lecciones hab\u00eda aprendido en el camino, se puso inquieta. \u201cNo tengo\u2026\u201d, empez\u00f3 a decir. \u201cHe estado tan ocupada intentado sobrevivir durante los \u00faltimos siete a\u00f1os que no me he enfocado para nada en eso\u201d.<\/p>\n<p>Insist\u00ed: seguramente debe tener alguna impresi\u00f3n del impacto que tuvo en el mundo. \u201cDesde mi punto de vista\u201d, respondi\u00f3, \u201cel mundo me form\u00f3 m\u00e1s a m\u00ed que otra cosa. Es un ciclo de retroalimentaci\u00f3n\u201d.<\/p>\n<p>Desde que tiene memoria de su infancia en Crescent, en las afueras de la zona metropolitana de la ciudad de Oklahoma, Chelsea Manning ha sufrido un intenso sentimiento de estar desencajada; algo constante y ps\u00edquico que no pod\u00eda definir para s\u00ed misma, mucho menos para su hermana mayor, Casey, o para sus padres, Brian y Susan. Durante una de nuestras entrevistas, mencion\u00e9 que hab\u00eda escuchado a un psic\u00f3logo cl\u00ednico comparar a la disforia de g\u00e9nero (el sentir que el g\u00e9nero discrepa con el sexo biol\u00f3gico) con un \u201cdolor de muela gigante y c\u00f3smico\u201d. Manning se sonroj\u00f3. Exactamente eso era, me dijo: \u201cEn la ma\u00f1ana, por la tarde, al desayunar, comer, cenar, donde sea que est\u00e9s. Est\u00e1 ah\u00ed a donde vayas\u201d.<\/p>\n<p>A sus cinco a\u00f1os, record\u00f3 Manning, le confes\u00f3 a su padre, un gerente de inform\u00e1tica en Hertz, que quer\u00eda ser una ni\u00f1a \u201cpara hacer cosas de ni\u00f1a\u201d. Brian respondi\u00f3 con un discurso largo y torpe sobre las diferencias esenciales en \u201clas tuber\u00edas\u201d. Pero Manning me dijo: \u201cNo entend\u00ed c\u00f3mo eso ten\u00eda que ver con c\u00f3mo te vest\u00edas o te comportabas\u201d. Poco despu\u00e9s, comenz\u00f3 a escabullirse en el cuarto de su hermana para ponerse los jeans y chamarras de Casey. Se sentaba frente al espejo y se pon\u00eda labial y rubor, que se quitaba apurada y de manera fren\u00e9tica si escuchaba cualquier ruido en el piso de abajo.<\/p>\n<p>Cuando estaba en la primaria, le dijo a un amigo heterosexual que era gay. El amigo fue comprensivo; los otros ni\u00f1os de la escuela no tanto. Manning intent\u00f3 retractarse, pero las burlas siguieron. \u201cLlegaba llorando a casa algunos d\u00edas y si mi pap\u00e1 estaba ah\u00ed me dec\u00eda: \u2018Deja de llorar y act\u00faa como un hombre\u2019. Como \u2018Regresa ah\u00ed y golpea a ese ni\u00f1o en la cara\u2019\u201d. Era el final de los a\u00f1os noventa, cuando el movimiento trans todav\u00eda era muy marginal. \u201cLo m\u00e1s cerca que estuve de saber algo fue por c\u00f3mo presentaban a personas travesti al estilo drag queeen en la televisi\u00f3n amarillista\u201d, me dijo Manning. Pasaba su tiempo pegada a las computadoras que su padre siempre llevaba a casa, jugando videojuegos o aventur\u00e1ndose a escribir c\u00f3digo b\u00e1sico.<\/p>\n<p>Sus padres ten\u00edan sus propios problemas. Cuando Manning ten\u00eda doce a\u00f1os, Susan se tom\u00f3 una botella entera de tranquilizantes. Casey llam\u00f3 al 911; le dijeron que la ambulancia m\u00e1s cercana estaba a media hora. Casey entonces subi\u00f3 a su madre al coche; Brian estaba, seg\u00fan Manning, demasiado alcoholizado como para manejar y se fue en el asiento de copiloto, mientras que Chelsea, aterrorizada, termin\u00f3 en el asiento trasero, intentando asegurarse de que su mam\u00e1 todav\u00eda respiraba. Me dijo que fue un incidente formativo. \u201cCrec\u00ed muy r\u00e1pido despu\u00e9s de eso\u201d, me dijo. (No fue posible hablar con Brian sobre este asunto).<\/p>\n<p>En Gales, pa\u00eds de origen de Susan y a donde Manning se mud\u00f3 con ella en 2001 despu\u00e9s del divorcio, Chelsea dijo que asumi\u00f3 todas las tareas del hogar, como pagar las cuentas y hacer las compras en el s\u00faper. Ah\u00ed tambi\u00e9n hab\u00eda libertades: pod\u00eda comprar su propio maquillaje, usarlo durante unas horas en p\u00fablico y tirarlo en un basurero cuando ya iba de regreso a casa. La mayor\u00eda de sus tardes las pasaba en la computadora, en grupos de chat de personas LGBT. Cambi\u00f3 su modo de ver el mundo.<\/p>\n<p>Cuando estaba en Oklahoma, Manning hab\u00eda asumido como propias muchas de las posturas conservadoras de su padre; \u201cNo cuestionaba nada\u201d, me dijo. Pero en la escuela en la que estudiaba en Haverfordwest le ense\u00f1aron sobre el movimiento de los derechos civiles, el Temor Rojo por el comunismo, los campos de concentraci\u00f3n para los japoneses en Estados Unidos durante la Segunda Guerra Mundial. En un ensayo para una clase de historia critic\u00f3 las razones que se usaron para la invasi\u00f3n de Irak.<\/p>\n<p>Cuando Manning regres\u00f3 a Estados Unidos en 2005 para vivir con Brian y su nueva esposa en Oklahoma, era otra persona, aunque no transformada por completo: usaba delineador de ojos y se dej\u00f3 largo el cabello, que hab\u00eda te\u00f1ido de negro. \u201cPens\u00e9: \u2018Igual solo quiero deshacerme de esta cosa del g\u00e9nero y ser un g\u00e9nero neutro, como andr\u00f3gino\u2019\u201d, dijo. Encontr\u00f3 trabajo en una empresa emergente de internet y gracias a un sitio web de citas conoci\u00f3 a su primer novio, que viv\u00eda en otro poblado, a 110 kil\u00f3metros. Su madrastra, seg\u00fan Manning, no le permit\u00eda entrar a la cocina: \u201cElla sent\u00eda que yo estaba sucia\u201d.<\/p>\n<p>Manning no le dijo a nadie lo que cada vez ve\u00eda m\u00e1s claro: no era gay, no era travesti; era una mujer. Su novio y ella terminaron su relaci\u00f3n en el verano de 2006 y decidi\u00f3 dejar Oklahoma, con todas sus pertenencias apiladas en su pickup Nissan. Se volvi\u00f3 viajera itinerante por un tiempo: en Tulsa trabaj\u00f3 en una pizzer\u00eda, en Chicago en una tienda de guitarras y luego vivi\u00f3 con su t\u00eda en los suburbios de Washington; con ella se sinti\u00f3 m\u00e1s conectada que con cualquiera de sus padres. Acudi\u00f3 a un psic\u00f3logo en cuatro ocasiones, pero no sinti\u00f3 que pudiera desahogarse m\u00e1s de lo que hab\u00eda podido hacerlo con amigos o familiares. \u201cTen\u00eda miedo\u201d, dijo Manning. \u201cNo sab\u00eda que la vida pod\u00eda ser mejor\u201d.<\/p>\n<p>Brian Manning le hab\u00eda contado en varias ocasiones a Chelsea de los buenos momentos que hab\u00eda vivido en el ej\u00e9rcito; le hab\u00eda dado algo de estructura y rudimentos, dijo. Manning no hab\u00eda escuchado a su padre en ese entonces, pero ahora s\u00ed. Alistarse al ej\u00e9rcito quiz\u00e1 era lo que necesitaba para \u201cactuar como un hombre\u201d, deshacerse del dolor. Aunque hab\u00eda matizado sus impresiones sobre la pol\u00edtica exterior estadounidense, segu\u00eda sinti\u00e9ndose como una patriota, y en el ej\u00e9rcito podr\u00eda usar sus herramientas de an\u00e1lisis para ayudar a su pa\u00eds.<\/p>\n<p>Ese oto\u00f1o, Manning se report\u00f3 en el fuerte Leonard Wood en Misuri para entrenamiento b\u00e1sico. En pocos d\u00edas ya ten\u00eda herido el brazo. \u201cLos sargentos instructores actuaban como si me estuviera haciendo el enfermo o algo\u201d, dijo. \u201cPero yo estaba como: \u2018No, no me quiero salir de esta. Realmente no puedo sentir mi mano derecha\u2019\u201d. Un soldado que estuvo con Manning en Misuri le dijo a The Guardian que a Manning le dec\u00edan mucho \u201cMarica\u201d. \u201cLe llegaban los golpes de todas partes. No pod\u00eda satisfacer a nadie. Y lo intentaba, realmente lo hac\u00eda\u201d, dijo aquel soldado.<\/p>\n<p>El ej\u00e9rcito, que necesitaba m\u00e1s miembros para luchar contra las insurgencias en Afganist\u00e1n e Irak, le dio otra oportunidad a Manning en el campo de entrenamiento b\u00e1sico. En 2008 se gradu\u00f3 y pas\u00f3 a la escuela para inteligencia de Fort Huachuca en Arizona. All\u00ed fue entrenada para clasificar lo que en t\u00e9rminos militares se conoce como \u201cSigActs\u201d, o acciones significativas: los reportes escritos, fotograf\u00edas y videos de los combates, explosiones y tiroteos que en conjunto forman un mosaico de la guerra moderna. Manning me dijo que sent\u00eda que encajaba bien entre los agentes de inteligencia en Huachuca. \u201cHab\u00eda m\u00e1s gente que pensaba parecido ah\u00ed\u201d, dijo. \u201cNo era: \u2018Ra, ra, ra, hay que hacer esto\u2019. Nos alentaban a pronunciarnos, a tener opiniones, a tomar nuestras propias decisiones\u201d.<\/p>\n<p>En su primer puesto oficial, Fort Drum, en el estado de Nueva York, a Manning le encargaron participar en la construcci\u00f3n de una herramienta digital que monitorear\u00eda y clasificar\u00eda de manera autom\u00e1tica SigActs de Afganist\u00e1n. Cada d\u00eda, durante horas, ve\u00eda filmaciones de visi\u00f3n nocturna y le\u00eda reportes de campos de batalla lejanos. Desde entonces fue expuesta al derramamiento de sangre que la impulsar\u00eda a filtrar los documentos. Pero en ese momento todav\u00eda manejaba el material con cierta distancia espacial y emocional. Segu\u00eda \u201cansiosa\u201d de ir al frente, me dijo. \u201cEstaba hambrienta\u201d.<\/p>\n<p>Por medio de un sitio web de citas para gays, conoci\u00f3 a un estudiante de la Universidad de Brandeis llamado Tyler Watkins. Comenz\u00f3 a viajar a la zona de Boston para visitarlo y se volvi\u00f3 cliente regular de Pika, una cooperativa del Instituto de Tecnolog\u00eda de Massachusetts, y visitante frecuente de Builds de la Universidad de Boston, una comunidad local de hackers. En las reuniones en Pika encontr\u00f3 amigos que ve\u00edan en la codificaci\u00f3n lo mismo que ella: un pasatiempo, un v\u00e1lvula de escape, una vocaci\u00f3n. Se quedaban hablando hasta la madrugada. Yan Zhu, en ese entonces estudiante de licenciatura en MIT, recuerda a Manning como una persona \u201cobviamente inteligente\u201d, pero \u201cnerviosa\u201d. A Zhu le quedaba claro que Manning parec\u00eda tener algo que la acechaba. Nunca pudo averiguar qu\u00e9 era: ese oto\u00f1o, la unidad de Manning fue enviada a Irak.<\/p>\n<p>En octubre de 2009, Manning se subi\u00f3 a un helic\u00f3ptero Black Hawk en Bagdad camino a la base Foward Operating Base Hammer, casi 50 kil\u00f3metros al este de la ciudad. En la cabina empez\u00f3 a ponerle nombre a lugares que por mucho tiempo hab\u00edan sido abstracciones digitales. \u201cHab\u00eda visto las im\u00e1genes durante nueve o diez meses\u201d, record\u00f3 Manning, \u201cy conoc\u00eda tan bien el paisaje desde el aire que reconoc\u00eda los vecindarios. Ver a la gente caminando y manejando, y los edificios y los \u00e1rboles debajo, me hizo despertar\u201d.<\/p>\n<p>Cada noche, Manning se levantaba a las 21:00 en su catre, se vest\u00eda en camuflaje y agarraba su rifle. Com\u00eda algo y caminaba al Sensitive Compartmented Information Facility (dependencia de informaci\u00f3n sensible y compartimentada), o SCIF. La habitaci\u00f3n segura era una \u201ccaja de madera\u201d mal ventilada ubicada en la cancha de b\u00e1squetbol. Se sentaba en una silla reclinable y pasaba la noche viendo tres computadoras. Escondida en el SCIF, trabajaba durante ocho horas seguidas revisando reportes metidos al sistema de manera segura por tropas estadounidenses en el campo y tratando de destilar los datos en bruto para los oficiales de inteligencia de alto nivel. All\u00ed su aislamiento cobr\u00f3 nueva vida: segu\u00eda alejada del conflicto verdadero, aunque alcanzaba a escuchar el estallido de coches bomba y, a veces, se topaba con otros soldados empolvados y aturdidos despu\u00e9s de regresar de un tiroteo.<\/p>\n<p>En ese momento, me dijo Manning, estaba demasiado ocupada como para pensar en las implicaciones de lo que ve\u00eda. \u201cAl hacer mi trabajo ni siquiera pod\u00edas leer todo en el archivo\u201d, dijo. \u201cEra necesario leer por encima para m\u00e1s o menos encontrar qu\u00e9 era relevante y qu\u00e9 no\u201d. Aun as\u00ed, ten\u00eda una impresi\u00f3n mucho m\u00e1s abarcadora del papel estadounidense en Irak que la infanter\u00eda en el campo \u2014literalmente, por las im\u00e1genes a\u00e9reas\u2014 y cuando octubre dio paso a noviembre comenz\u00f3 a sentirse cada vez m\u00e1s consternada de que hab\u00eda poca conciencia p\u00fablica sobre una guerra que parec\u00eda ser in\u00fatil e ininterrumpidamente sangrienta. \u201cEn alg\u00fan momento\u201d, me dijo, \u201cdej\u00e9 de ver archivos y empec\u00e9 a ver a personas\u201d: los soldados estadounidenses ensangrentados, los civiles iraqu\u00edes baleados.<\/p>\n<p>En los pocos momentos que ten\u00eda fuera del SCIF, Manning acompa\u00f1aba a funcionarios de alto nivel a reuniones con el ej\u00e9rcito y la polic\u00eda federal iraqu\u00edes, que profundizaron su desilusi\u00f3n. \u201cEran estas sesiones del t\u00e9 con los polic\u00edas federales iraqu\u00edes en sus uniformes azules y el ej\u00e9rcito iraqu\u00ed en camuflaje que parec\u00eda de chispas de chocolate y los estadounidenses en nuestro camuflaje verde manchado\u201d, dijo Manning, y todos hablando diferentes idiomas, con prop\u00f3sitos frecuentemente encontrados. \u201cEntraba pensando que eran temas blanco y negro. No lo eran\u201d.<\/p>\n<p>Manning escuch\u00f3 el nombre de WikiLeaks por primera vez en 2008, durante un taller de entrenamiento en seguridad inform\u00e1tica en Fort Huachuca. Para finales de 2009, hab\u00eda comenzado a meterse a sitios de chat en internet que discut\u00edan la plataforma fundada por Assange. (IRC, un protocolo semiseguro, era entonces el m\u00e9todo de comunicaci\u00f3n preferido por los hackers).<\/p>\n<p>Al principio solo observaba: le intrigaba el trabajo que hac\u00edan Assange y su equipo, aunque no estaba lista para respaldar por completo sus argumentos a favor de la transparencia total. Me dijo que cre\u00eda entonces, como lo hace ahora, que \u201chay muchas cosas que tienen que mantenerse en secreto\u201d.<\/p>\n<p>\u201cHay que proteger a fuentes sensibles. Hay que proteger los movimientos de tropas. Hay que proteger informaci\u00f3n nuclear. No hay que esconder los malos pasos, las pol\u00edticas equivocadas. No hay que esconder la historia. No hay que esconder qui\u00e9nes somos y qu\u00e9 estamos haciendo\u201d.<\/p>\n<p>Cada vez estaba m\u00e1s cerca de actuar, pero no dijo nada a sus amigos en la base Hammer, como no dijo nada sobre su caos interno. Estaba peleando por proteger dos secretos que cambiar\u00edan su vida. No pod\u00eda discutir de manera abierta su identidad: segu\u00eda vigente la pol\u00edtica de \u201cNo preguntes, no digas\u201d (en ingl\u00e9s Don\u2019t ask, don\u2019t tell, seg\u00fan la cual cualquier persona homosexual o bisexual en el ej\u00e9rcito no deb\u00eda revelar sus \u201ctendencias o pr\u00e1cticas\u201d y los superiores no deb\u00edan preguntar sobre ellas a menos que se exhibiera el comportamiento prohibido) y todav\u00eda faltaban algunos a\u00f1os para que permitieran alistarse a personas trans. \u201cVe\u00eda de manera obsesiva programas de televisi\u00f3n en internet\u201d, dijo Manning. \u201cFumaba mucho. Estaba tomando cantidades exageradas de cafe\u00edna. Iba al comedor y com\u00eda tanto como pod\u00eda. Buscaba cualquier peque\u00f1o escape o manera de sentirme como que ya no estaba ah\u00ed\u201d. Su novio no ayud\u00f3 mucho; Manning sent\u00eda que se estaba retirando. \u201cLo negaba, pero ten\u00eda ese sentimiento\u2026 de que estaba siendo olvidada\u201d.<\/p>\n<p>Se acercaba un periodo de licencia de dos semanas. Planeaba pasar el tiempo en Boston para intentar remediar la relaci\u00f3n con Watkins y en los suburbios de Washington con su t\u00eda. So\u00f1aba con aprovechar la ocasi\u00f3n para salir del cl\u00f3set como trans frente a su familia y amigos. \u201cTen\u00eda esta imagen mental constante en la que lo gritaba a todo pulm\u00f3n\u201d. Pero en su coraz\u00f3n sab\u00eda que nunca podr\u00eda hacerlo.<\/p>\n<p>Antes de dejar la base Hammer, Manning descarg\u00f3 del Combined Information Data Network Exchange del gobierno estadounidense pr\u00e1cticamente todos los reportes SigActs sobre las guerras en Afganist\u00e1n e Irak e hizo una copia con los datos comprimidos en discos CD-RW; a uno le puso la etiqueta \u201cLady Gaga\u201d. Lo hizo enfrente de todos los soldados. Pero lo que hizo despu\u00e9s fue lo que viol\u00f3 uno de los principales preceptos que le ense\u00f1aron en Fort Huachuca, junto con el juramento que tom\u00f3 al alistarse en 2007: subi\u00f3 el contenido de los discos a la computadora personal que planeaba llevarse consigo a Estados Unidos. Todav\u00eda no hab\u00eda decidido qu\u00e9 har\u00eda con la informaci\u00f3n.<\/p>\n<p>Unos d\u00edas despu\u00e9s, Manning se puso una peluca rubia y corri\u00f3 desde la puerta lateral de la casa de su t\u00eda, donde los vecinos no pod\u00edan verla, a su auto, que manej\u00f3 hasta la estaci\u00f3n ferroviaria. Tra\u00eda puesto un abrigo oscuro y debajo de este una vestimenta casual para mujeres que hab\u00eda comprado en una tienda departamental cercana; dijo que era para una amiga que necesitaba el atuendo para una entrevista de trabajo. En Washington fue a un Starbucks, comi\u00f3 en un restaurante bullicioso y camin\u00f3 por los pasillos de una librer\u00eda; despu\u00e9s se volvi\u00f3 a subir al metro y recorri\u00f3 varias estaciones sin tener un destino fijo. Estaba disfrutando de ser vista como quer\u00eda serlo, reconfortada por lo f\u00e1cil que fue hacerlo: pr\u00e1cticamente nadie se volte\u00f3 a mirarla de reojo.<\/p>\n<p>\u201cAntes de aquel despliegue no ten\u00eda las agallas\u201d, dijo Manning, quien entonces se refer\u00eda a s\u00ed misma en privado como Brianna. Pero el tiempo que hab\u00eda pasado en Irak la hab\u00eda cambiado. \u201cEstar expuesta a tanta muerte a diario hace que te enfrentes a tu propia mortalidad\u201d, explic\u00f3. Ya no quer\u00eda esconderse.<\/p>\n<p>Su expedici\u00f3n por Washington fue el mejor momento de una vacaci\u00f3n decepcionante. El ej\u00e9rcito hab\u00eda adelantado su salida de la base Hammer y su familia no pudo cambiar sus planes: la t\u00eda de Manning estaba en un viaje en el extranjero y su hermana Casey acababa de dar a luz a su segundo beb\u00e9, por lo que se le complicaba hacer tiempo para Chelsea. Manning tom\u00f3 el tren para ver a Watkins en Massachusetts, pero sent\u00eda como que \u00e9l realmente no la quer\u00eda ah\u00ed y se qued\u00f3 tres d\u00edas menos de lo planeado.<\/p>\n<p>En ese momento, Manning podr\u00eda haber regresado a Irak sin haber compartido los archivos. Sus acciones hab\u00edan sido ilegales, pero reversibles. Sin embargo, Manning dijo que estar en Estados Unidos fue lo que la hizo tener una epifan\u00eda: en casa, dijo, se dio cuenta de qu\u00e9 tan invisibles se hab\u00edan vuelto las guerras para la mayor\u00eda de los civiles; lo que sab\u00edan sobre lo que pasaba en Irak no iba m\u00e1s all\u00e1 del titular de alg\u00fan art\u00edculo en un peri\u00f3dico o una c\u00e1psula de los noticieros de televisi\u00f3n por cable. \u201cHab\u00eda dos mundos\u201d, dijo. \u201cEl de Estados Unidos y el que yo ve\u00eda (en Irak)\u201d. Continu\u00f3: \u201cQuer\u00eda que la gente viera lo mismo que yo\u201d.<\/p>\n<p>Una tormenta de nieve azot\u00f3 a Washington. La t\u00eda de Manning todav\u00eda no regresaba de vacaciones. Sola en la casa, comenz\u00f3 a transferir parte de los archivos a una tarjeta de memoria y prepar\u00f3 un archivo de texto an\u00f3nimo que quer\u00eda que acompa\u00f1ara la informaci\u00f3n. \u201cEste es posiblemente uno de los documentos m\u00e1s significativos de nuestro tiempo para levantar la niebla de la guerra y revelar la verdadera naturaleza de los conflictos armados desiguales del siglo XX\u201d, escribi\u00f3. \u201cBuen d\u00eda\u201d.<\/p>\n<p>Manning me dijo que su decisi\u00f3n de darle la informaci\u00f3n a WikiLeaks fue por cuestiones pr\u00e1cticas: originalmente, quer\u00eda entregar los datos a The New York Times o The Washington Post y se movi\u00f3 de tel\u00e9fono p\u00fablico a tel\u00e9fono p\u00fablico la semana anterior de su regreso a Irak intentando llamar a las oficinas de ambos peri\u00f3dicos; dej\u00f3 un mensaje para el editor p\u00fablico del Times y tuvo una conversaci\u00f3n frustrante con una reportera del Post, que dijo que tendr\u00eda que saber m\u00e1s sobre los archivos antes de que su editor aceptara que se hiciera un art\u00edculo. Una reuni\u00f3n planeada de \u00faltimo minuto con el sitio web Politico, donde esperaba hablar con los blogueros sobre temas de seguridad, fue descartada por el clima. \u201cQuer\u00eda establecer un contacto de modo que la informaci\u00f3n no pudiera ser vinculada conmigo\u201d, dijo Manning. Pero ten\u00eda poco tiempo. \u201cNecesitaba hacer algo y no quer\u00eda que nada me detuviera\u201d.<\/p>\n<p>El 3 de febrero del 2010, Manning se conect\u00f3 con su computadora port\u00e1til y, usando un protocolo para la transmisi\u00f3n segura de datos, envi\u00f3 los archivos a WikiLeaks.<\/p>\n<p>De regreso en la base Hammer, el tiempo parec\u00eda acelerarse: todo estaba pasando de golpe. Manning estuvo fuera dos semanas y hab\u00eda mucho trabajo por hacer; \u201cera casi el triple\u201d, dijo. No hab\u00eda indicaciones de que WikiLeaks hubiera recibido los archivos ni de que el ej\u00e9rcito supiera que algo no estaba bien. Manning recuerda que sent\u00eda una ansiedad aguda todo el tiempo. Dorm\u00eda menos, fumaba m\u00e1s.<\/p>\n<p>A mediados de febrero, durante un descanso del SCIF, encontr\u00f3 una conversaci\u00f3n interesante en el canal de IRC de WikiLeaks, en el que los participantes estaban discutiendo la crisis financiera en Islandia. Era un colapso bancario que Manning \u2014quien hab\u00eda le\u00eddo parte de los cables diplom\u00e1ticos a los que ten\u00eda acceso como analista\u2014 concluy\u00f3 que avanzaba por la inacci\u00f3n estadounidense y lo que describi\u00f3 como abuso diplom\u00e1tico por parte del Reino Unido y los Pa\u00edses Bajos. \u201cDesde mi punto de vista, parec\u00eda que no nos est\u00e1bamos involucrando por la falta de un beneficio geopol\u00edtico a largo plazo\u201d, testific\u00f3 despu\u00e9s. Sigui\u00f3 los mismos pasos que antes y filtr\u00f3 a WikiLeaks algunos de los cables diplom\u00e1ticos vinculados a la crisis islandesa. Esta vez, en pocas horas, WikiLeaks hizo p\u00fablicos los documentos. Manning estaba entusiasmada: si los cables llegaron a WikiLeaks, los SigActs tambi\u00e9n lo habr\u00edan hecho.<\/p>\n<p>Para ese momento, Manning hab\u00eda tenido varias conversaciones por IRC con una persona que despu\u00e9s identific\u00f3 en su lista de contactos en l\u00ednea como \u201cNathaniel Frank\u201d, en honor al autor del libro Unfriendly Fire: How the Gay Ban Undermines the Military and Weakens America. Es muy probable que Frank fuera Assange, aunque Manning no quiso discutir el tema conmigo; buena parte de esa conversaci\u00f3n en l\u00ednea est\u00e1 clasificada y podr\u00eda ser usada en acciones legales futuras contra Assange.<\/p>\n<p>A las transmisiones de los SigActs y los cables diplom\u00e1ticos sobre Islandia le siguieron filtraciones dif\u00edciles de ignorar. Publicado por WikiLeaks con el t\u00edtulo \u201cAsesinato Colateral\u201d, un video de tres a\u00f1os atr\u00e1s captado por una c\u00e1mara montada en un helic\u00f3ptero estadounidense mostraba a un grupo de hombres y una camioneta en un \u00e1rea donde se registraron disparos. La tripulaci\u00f3n del helic\u00f3ptero pide repetidamente abrir fuego \u2014\u201c\u00a1D\u00e9jennos disparar!\u201d se alcanza a escuchar\u2014 antes de recibir la orden y hacerlo. Al menos una decena de personas murieron en ese ataque de 2007, incluidos varios civiles y dos empleados de la agencia Reuters. Manning dijo que sab\u00eda que Reuters, con una solicitud de informaci\u00f3n oficial del Freedom of Information Act, hab\u00eda pedido una copia del video, pero nunca la recibi\u00f3. Y dijo que era un s\u00edntoma de los peores impulsos de un gobierno obsesionado con clasificar todo. \u201cTiene sentido mantener secreta alguna informaci\u00f3n por unos d\u00edas, quiz\u00e1 algunos a\u00f1os\u201d, me dijo. \u201cEl problema es que cada vez m\u00e1s el est\u00e1ndar es que todo sea secreto\u201d.<\/p>\n<p>La relaci\u00f3n de Manning con Nathaniel Frank creci\u00f3 por medio de largas conversaciones en chats. Ella comenz\u00f3 a acoger su papel de transmisora de \u201cla verdad\u201d. \u201cVivir una vida tan opaca me oblig\u00f3 a nunca dar por sentada la transparencia, la apertura y la honestidad\u201d, le escribi\u00f3 al antiguo hacker Adrian Lamo, a quien Manning contactaba para confesarse. Sin que ella supiera, Lamo ya trabajaba con investigadores del gobierno estadounidense.<\/p>\n<p>Mientras, en privado, Manning estaba colapsando. Los investigadores del ej\u00e9rcito a cargo de su caso despu\u00e9s describieron varios episodios de \u201ccomportamiento extra\u00f1o\u201d, como su mirada perdida o un incidente en el que fue hallada en el piso de un cuarto junto a una silla en la que hab\u00eda tallado las palabras \u201cYO QUIERO\u201d. Ella recuerda que toda la unidad estaba \u201cen ascuas\u201d, con varias discusiones y algunas peleas. Estaba por terminar su periodo en Irak \u201cy es entonces cuando la gente empieza a cansarse de los otros y las antipat\u00edas personales hacen erupci\u00f3n\u201d.<\/p>\n<p>En abril, Manning le envi\u00f3 un correo a un superior en el ej\u00e9rcito en el que adjunt\u00f3 una foto de ella como Brianna que se hab\u00eda tomado en Washington. \u201cAhora sab\u00eda qui\u00e9n era\u201d, me dijo Manning. \u201cPero la gente que me rodeaba todav\u00eda no\u201d. El asunto del correo dec\u00eda \u201cMi problema\u201d. Escribi\u00f3 que la cuesti\u00f3n de su identidad de g\u00e9nero \u201cno iba a desaparecer\u201d y que \u201clas consecuencias son graves\u201d. (Manning dice que su capit\u00e1n le confirm\u00f3 como recibido el correo, pero que escondi\u00f3 el tema).<\/p>\n<p>Manning me dijo que en mayo ya hab\u00eda decidido hacer p\u00fablico su papel como filtradora, aunque todav\u00eda ten\u00eda problemas con c\u00f3mo expresar su identidad de g\u00e9nero. No pudo encontrar la manera de hacerlo. A finales de mayo, fue convocada a una sala de conferencias en la que la esperaban dos agentes de la divisi\u00f3n de investigaciones penales del ej\u00e9rcito. Manning estaba aterrorizada, pero no quer\u00eda mostrarlo: \u201cEstaba enfocada en m\u00ed: qui\u00e9n era, cu\u00e1les eran mis valores\u201d, dijo. Se retir\u00f3 \u201ca su cabeza\u201d. D\u00edas despu\u00e9s estaba esposada y fue llevada al campamento Arfijan en Kuwait, donde la pusieron en una jaula de acero.<\/p>\n<p>Siete a\u00f1os despu\u00e9s, es dif\u00edcil exagerar el impacto que tuvieron los registros de las guerras de Afganist\u00e1n e Irak o de la publicaci\u00f3n de los cables diplom\u00e1ticos. \u201cEl material tocaba pr\u00e1cticamente todas las relaciones que ten\u00eda Estados Unidos en el mundo\u201d, dijo Crowley, exsubsecretario del Departamento de Estado. Las repercusiones llegaron de inmediato: Carlos Pascual, el embajador estadounidense en M\u00e9xico, tuvo que renunciar por cuestionar la efectividad de la guerra contra el narcotr\u00e1fico, lo que envenen\u00f3 la relaci\u00f3n que ten\u00eda Pascual con el entonces presidente mexicano Felipe Calder\u00f3n. El embajador Gene Cretz se tuvo que retirar de Libia por los cables que detallaban las andanzas del r\u00e9gimen de Muamar Gadafi, incluido el dato de que ten\u00eda un grupo de escoltas ucranianas. Usualmente se asocia la publicaci\u00f3n de los cables sobre el hombre fuerte de Libia, Zine el Abidine Ben Ali, con los inicios del levantamiento en ese pa\u00eds, lo que desat\u00f3 la Primavera \u00c1rabe.<\/p>\n<p>Los documentos sobre Afganist\u00e1n e Irak tambi\u00e9n dejaron claro en casa, como Manning esperaba, el desorden de ambos conflictos. \u201cEstos registros de guerra\u201d, escribi\u00f3 The Guardian en una introducci\u00f3n a la publicaci\u00f3n del material, contrastan con la imagen p\u00fablica \u201carreglada y saneada que aparece en comunicados oficiales y en las instant\u00e1neas necesariamente limitadas de quienes reportan desde ah\u00ed\u201d.<\/p>\n<p>Los funcionarios estadounidenses estaban furiosos; las filtraciones los tomaron por sorpresa. El texto completo de los registros de guerra sobre Afganist\u00e1n fue publicado en el sitio web de WikiLeaks y redactado solo de manera parcial por Julian Assange; se pod\u00edan ver varios nombres de afganos que hab\u00edan colaborado con la coalici\u00f3n. En 2010, el representante Mike Rogers, republicano de Michigan, dijo: \u201cSabemos con certeza que la gente probablemente ser\u00e1 asesinada por la revelaci\u00f3n de esta informaci\u00f3n\u201d. Aunque reportes posteriores de The Associated Press y McClatchy determinaron que este riesgo hab\u00eda sido sobredimensionado y los testigos del gobierno dijeron durante el acto de sentencia de Manning que no pod\u00edan atribuir muertes de estadounidenses a las filtraciones. Pero Crowley se\u00f1ala que la falta de evidencia de esas muertes no significa que no haya causado perjuicios: \u201cElla \u2018quem\u00f3\u2019 a una cantidad considerable de fuentes de inteligencia\u201d, dijo. \u201cElla puso en peligro a afganos que nos dec\u00edan qu\u00e9 hac\u00eda el Talib\u00e1n en sus pueblos\u201d.<\/p>\n<p>En su jaula en Kuwait, Manning no registr\u00f3 ninguna consecuencia. \u201cEstaba completamente aislada\u201d, dijo. En alg\u00fan momento concluy\u00f3 que \u201chab\u00eda sido olvidada y hab\u00eda desaparecido\u201d. Pens\u00f3 que Lamo, el hacker, era quien la hab\u00eda identificado ante las autoridades, pero no sab\u00eda si su involucramiento con las filtraciones era de conocimiento p\u00fablico. El \u00fanico contacto humano que ten\u00eda era con otros guardias. \u201cCuando llegu\u00e9 al centro de detenci\u00f3n les dije que era trans\u201d, cuenta Manning. \u201c\u2018Soy mujer\u2019 les dije muy prosaica. Se rieron\u201d. En el aislamiento, Manning qued\u00f3 consumida por la ira y la tristeza. Los oficiales observaron lo que el abogado de Manning llam\u00f3 un episodio de \u201cgritos incontrolables, temblores, balbuceo y golpes con la cabeza contra el muro de la celda\u201d.<\/p>\n<p>Manning me dijo: \u201cTen\u00eda miedo de quedar en esa celda o algo parecido por el resto de mi vida. Y que me iban a pasar cosas malas\u201d. Despu\u00e9s de una semana us\u00f3 las s\u00e1banas del catre para hacer una horca e hizo lo que calific\u00f3 como un \u201cintento poco entusiasta\u201d por suicidarse. \u201cComo que sab\u00eda que no iba a funcionar\u201d. Llam\u00f3 la atenci\u00f3n del personal penitenciario y, de acuerdo con un reporte m\u00e9dico obtenido despu\u00e9s por el equipo legal de Manning, un doctor militar le diagnostic\u00f3 ansiedad, depresi\u00f3n y \u201cprobable desorden de identidad de g\u00e9nero\u201d. Le dieron un antidepresivo que hizo sangrar su nariz y le provoc\u00f3 n\u00e1useas. No quer\u00eda comer. Su piel se volvi\u00f3 amarillenta. En julio, cuatro d\u00edas despu\u00e9s de que The Guardian y otros medios publicaran los reportes sobre Afganist\u00e1n, Manning fue esposada de nuevo y subida a un avi\u00f3n militar. Dijo que los guardias le hab\u00edan indicado que ser\u00eda \u201cllevada a un crucero de la Marina\u201d por unos meses; ahora sus escoltas le indicaban que iba a ir a Guant\u00e1namo. A la mitad del vuelo, la versi\u00f3n cambi\u00f3 una vez m\u00e1s: iba al calabozo de la base de la Marina en Quantico, Virginia.<\/p>\n<p>Al llegar ah\u00ed supo que el mundo la conoc\u00eda. \u201c\u00a1As\u00ed que t\u00fa eres Manning!\u201d, le dijo un soldado muy entusiasta. Le cont\u00f3 que estaba en la televisi\u00f3n. El gobierno la hab\u00eda transferido a Quantico para que estuviera en instalaciones m\u00e1s aptas para lidiar con su estado mental. Pero una investigaci\u00f3n militar de 2011 revel\u00f3 lo opuesto: en Quantico pas\u00f3 23 horas al d\u00eda en una celda de 1,8\u00d72,4 metros por casi nueve meses, la mayor parte con el estatus de POI (prevenci\u00f3n de heridas autoinflingidas). Las condiciones fueron descritas despu\u00e9s por un reportero especial de la ONU como posiblemente tortura. Manning usaba una \u201cbata de suicidio\u201d: una vestimenta blanca de nailon que es imposible torcer o romper para hacer una horca. No ten\u00eda ni almohada ni s\u00e1banas. Ten\u00eda que confirmar verbalmente varias veces al d\u00eda que estaba \u201cbien\u201d. (Despu\u00e9s de la investigaci\u00f3n, el ej\u00e9rcito orden\u00f3 el cierre de la zona de detenci\u00f3n preventiva en Quantico).<\/p>\n<p>Cuando le pregunt\u00e9 a Manning que describiera esas condiciones, contest\u00f3 como si todav\u00eda estuviera ah\u00ed. \u201cLas emociones son m\u00e1s intensas\u201d, dijo. \u201cNo hay c\u00f3mo liberarlas. Un comentario mal intencionado de un guardia\u201d (como una broma sobre su g\u00e9nero) \u201cte saca de quicio. S\u00e9 que he estado en mi celda, encerrada y sin tener a d\u00f3nde ir, dando pasos enojada y frustrada. Solo te hace sentirte m\u00e1s y m\u00e1s molesta y eres impotente\u201d, explic\u00f3. \u201cEmpiezo a gritarle, a nadie en especial, o a cantar a todo pulm\u00f3n\u201d.<\/p>\n<p>Pero Manning a veces recib\u00eda visitas, como su t\u00eda. \u201cAunque estaba detr\u00e1s de un vidrio y no pod\u00edamos hablar sin que nos grabaran\u201d, me dijo Manning, \u201cfue una de las reuniones m\u00e1s fuertes que he tenido en mi vida\u201d. \u201cTe queremos\u201d, le dijo su t\u00eda, \u201cte extra\u00f1amos\u201d. Hicieron planes para contratar a un abogado independiente y seleccionaron a David Coombs, un cuarent\u00f3n que hab\u00eda estado m\u00e1s de una d\u00e9cada en el \u00f3rgano de fiscales del ej\u00e9rcito.<\/p>\n<p>Hab\u00edan empezado a filtrarse rumores sobre el tratamiento que Manning recibi\u00f3 en Kuwait y Quantico, y llegaron a los o\u00eddos de destacados activistas y letrados como el constitucionalista de Harvard Laurence Tribe y el te\u00f3rico y fil\u00f3sofo Kwame Anthony Appiah, quienes firmaron una carta en la que criticaban las condiciones de su cautiverio. En la primavera de 2011, el gobierno transfiri\u00f3 de nuevo a Manning al correccional de Fort Leavenworth. En Kansas pudo estar entre la poblaci\u00f3n general de la prisi\u00f3n; era \u201cun shock al sistema, porque antes hab\u00eda estado esposado adonde fuera que iba o en un cuarto peque\u00f1o o en una jaula\u201d.<\/p>\n<p>Los reos no est\u00e1n obligados a trabajar, por lo que ella pasaba su tiempo en la biblioteca ayudando al abogado Coombs y a sus asistentes a preparar el caso. Enfrentaba una cantidad impresionante de cargos, 22 en total, por evadir mecanismos de seguridad para ayudar al enemigo, un delito que tiene como posible condena la cadena perpetua. Durante dos meses, Manning estuvo en una prisi\u00f3n afuera de Maryland mientras Coombs argumentaba en el juicio que hab\u00eda anarqu\u00eda en la unidad de Manning y pocos protocolos de seguridad en su SCIF. Despu\u00e9s argument\u00f3 que la disforia de g\u00e9nero de Manning y la incapacidad del ej\u00e9rcito de ofrecer tratamiento habr\u00edan afectado el juicio y la capacidad mental de la soldado. Pocos d\u00edas despu\u00e9s, el juez hall\u00f3 culpable a Manning en 20 de los 22 cargos; se libr\u00f3 de los cargos de ayudar al enemigo y la cadena perpetua. Manning me dijo que sinti\u00f3 alivio, pero no solo por las razones obvias. Tem\u00eda que el cargo de ayudar al enemigo establecer\u00eda un precedente tenebroso para la persecuci\u00f3n de delatores. \u201cTodav\u00eda me preocupa c\u00f3mo podr\u00eda aplicarse ese cargo\u201d, dijo.<\/p>\n<p>Ella decidi\u00f3 que no har\u00eda p\u00fablica su identidad de g\u00e9nero en el tribunal militar, porque tem\u00eda que complicara un juicio de por s\u00ed complicado. Pero al escuchar el testimonio de Lauren McNamara, una amiga trans que testific\u00f3 en la audiencia, se dio cuenta de que estaba por quebrarse. \u201cEstaba cansada de fingir\u201d, dijo. Escribi\u00f3 una declaraci\u00f3n en la que se identificaba como Chelsea, un nombre que hab\u00eda usado en su ni\u00f1ez cuando jugaba a los Sims. El 22 de agosto, David Coombs apareci\u00f3 en el programa televisivo de NBC \u201cToday\u201d mientras la conductora Savannah Guthrie le\u00eda al aire el comunicado: \u201cConforme hago la transici\u00f3n a la siguiente fase de mi vida, quiero que todos conozcan a mi yo verdadero. Soy Chelsea Manning. Soy mujer\u201d. Manning no supo cu\u00e1l fue la reacci\u00f3n ni pudo ver el segmento. Estaba en un avi\u00f3n de regreso a Fort Leavenworth.<\/p>\n<p>Las barracas disciplinarias est\u00e1n en el extremo norte de Fort Leavenworth. El complejo de m\u00e1xima seguridad, con 515 camas, est\u00e1 reservado para los prisioneros militares con las sentencias m\u00e1s largas. Durante la mayor\u00eda de su tiempo ah\u00ed, Manning vivi\u00f3 en el segundo piso. Su celda era angosta y peque\u00f1a; ten\u00eda un catre, un escusado, un espejo y un lavabo. La \u00fanica ventana miraba hacia el norte, al paisaje que rodea el fuerte. El clima se volvi\u00f3 su entretenimiento: la nieve que se juntaba en las rejas. La luz de vigilancia que se mov\u00eda de un lado al otro y hac\u00eda que los conejos y los ciervos corrieran para esconderse.<\/p>\n<p>Durante el juicio de Manning, Coombs introdujo como evidencia la foto que su cliente le mand\u00f3 a su superior en el correo electr\u00f3nico de 2010. La imagen despu\u00e9s fue enviada a los medios y, para oto\u00f1o de 2013, hab\u00eda aparecido en un sinn\u00famero de art\u00edculos sobre la transici\u00f3n de Manning. Para ella fue doloroso que eso fuera lo que la defin\u00eda. \u201cEra tan distante de su experiencia en Fort Leavenworth\u201d, dijo Evan Greer, un amigo de ella y activista trans. \u201cCreo que algunas personas vieron esa imagen, con la peluca lustrosa, y pensaron que ten\u00eda algo de libertad tras las rejas\u201d.<\/p>\n<p>La realidad es que cada aspecto f\u00edsico de Manning estaba determinado por las reglas del ej\u00e9rcito, desde su ropa hasta el cabello que ten\u00eda que usar, seg\u00fan la secci\u00f3n 670-1 del reglamento, en un \u201cestilo conservador y pulcro\u201d. Manning estaba en una posici\u00f3n dif\u00edcil de entender para quienes no son trans: se hab\u00eda identificado como mujer pero los guardias la trataban como si fuera hombre; a veces de manera enf\u00e1tica. Vincent Ward, uno de los abogados, recuerda que \u201cdesde que entrabas al lugar pod\u00edas percibir la intimidaci\u00f3n, las risitas, los comentarios\u201d. Es un tipo de aislamiento que puede inducir a una acci\u00f3n dr\u00e1stica: los psic\u00f3logos cl\u00ednicos que trabajan con prisioneros trans han documentado elevadas tasas de suicido y depresi\u00f3n en los reos que no reciben el tratamiento m\u00e9dico apropiado. En los peores escenarios, los prisioneros han intentado alterar sus propios genitales con lo que tienen a mano.<\/p>\n<p>Manning estaba en una posici\u00f3n dif\u00edcil de entender para quienes no son trans: se hab\u00eda identificado como mujer pero los guardias la trataban como si fuera hombre; a veces de manera enf\u00e1tica.<\/p>\n<p>Cuando ingres\u00f3 a las barracas en 2013, Manning pidi\u00f3 tener acceso al tratamiento de estr\u00f3geno y antiandr\u00f3geno recetados a personas que hacen la transici\u00f3n de hombre a mujer. La rechazaron. El ej\u00e9rcito no hab\u00eda sancionado a\u00fan el uso de terapias hormonales para los soldados; mucho menos para los prisioneros. En vez de eso, Manning recibi\u00f3 antidepresivos y sesiones de terapia. \u201cPermitirle al se\u00f1or Manning vivir como mujer, que pueda feminizar su cuerpo, crear\u00e1 retos operacionales a medida que la poblaci\u00f3n carcelaria responda a estos cambios\u201d, escribieron los administradores de Fort Leavenworth en un memorando obtenido despu\u00e9s por la Uni\u00f3n de Libertades Civiles Americana, la ACLU.<\/p>\n<p>La prisi\u00f3n no cedi\u00f3 durante casi un a\u00f1o. Mientras, uno de los abogados de Manning \u2013Chase Strangio, tambi\u00e9n trans\u2013 estaba preocupado de que su cliente intentara herirse de nuevo, por lo que present\u00f3 una demanda contra el Departamento de Defensa. El ej\u00e9rcito acept\u00f3 en 2014 enviar ropa interior de mujer a la celda de Manning. Fue una situaci\u00f3n in\u00e9dita en las fuerzas armadas estadounidenses. (Un juez civil del condado de Leavenworth ya hab\u00eda avalado la solicitud de Manning para cambiarse de manera oficial el nombre a Chelsea Elizabeth Manning). Sigui\u00f3 la terapia hormonal a principios de 2015; le entregaban las p\u00edldoras en el dispensario m\u00e9dico cerca de la cafeter\u00eda.<\/p>\n<p>Las primeras fases de la terapia hormonal fueron muy gratificantes para Manning: su piel se sent\u00eda m\u00e1s suave, ten\u00eda menos vello corporal. Pero tambi\u00e9n surgieron otros cambios: \u201cHab\u00eda construido todos estos muros y defensas alrededor de mis emociones desde que era adolescente\u201d, dijo Manning. \u201cCuando cayeron en picada mis niveles de testosterona de repente me volv\u00ed m\u00e1s vulnerable, ya no pod\u00eda esconder mis emociones, ten\u00eda que lidiar con ellas, usualmente en ese mismo momento\u201d. Llegaban m\u00e1s r\u00e1pido de lo que Manning pod\u00eda procesarlas: \u201cUnas buenas, como la confianza, un sentido de conexi\u00f3n con mis amigos, pero mezcladas con muchas malas, como la incertidumbre, la soledad, la p\u00e9rdida\u201d. Busc\u00f3 apoyo en sus amigos trans, que la ayudaron a experimentar con su voz \u201cpara ponerla en diferentes tonalidades y encontrar la que pareciera correcta\u201d, me dijo su amiga Annie Danger, activista y artista. \u201cIntent\u00e9 hablar con ella durante todo ese proceso de evoluci\u00f3n que es tan importante. Es, literalmente, encontrar tu voz\u201d.<\/p>\n<p>Los d\u00edas en las barracas ten\u00edan un ritmo casi mundano. Chelsea se despertaba a las 4:30 de la ma\u00f1ana y se pon\u00eda el brasier deportivo blanco, el uniforme de la c\u00e1rcel que le quedaba holgado, casi como si fuera un espantap\u00e1jaros, y las botas del ej\u00e9rcito. \u201cOk\u201d, se dec\u00eda a s\u00ed misma frente al espejo, \u201ct\u00fa puedes con esto\u201d. Desayunaba e iba al taller de la prisi\u00f3n en el que ella y otros reos constru\u00edan muebles de madera que vend\u00edan en el comisariato. Comenz\u00f3 a jugar Dungeons &amp; Dragons cada semana tras la invitaci\u00f3n de otro prisionero; hac\u00eda de una mujer de la nobleza llamada Esvele Dundragon. Manning me dijo que nunca se sinti\u00f3 amenazada f\u00edsicamente por los otros prisioneros, sino por los guardias.<\/p>\n<p>En abril de 2014, la solicitud de clemencia de Manning fue rechazada por el ej\u00e9rcito. Todav\u00eda estaba la posibilidad de un perd\u00f3n presidencial, pero Manning no ten\u00eda por qu\u00e9 esperarlo: la Casa Blanca hab\u00eda condenado las filtraciones. La mejor opci\u00f3n era apelar. Pero estaba cansada. Su cabello estaba corto, como establecen los est\u00e1ndares militares. Los guardias no le daban tregua. \u201cSi intentaba que fueran m\u00e1s neutros respecto al g\u00e9nero, se volv\u00edan m\u00e1s espec\u00edficos\u201d, dijo Manning. Una solicitud para poder someterse a la cirug\u00eda de reasignaci\u00f3n de sexo fue recibida con silencio. (De acuerdo con los abogados de Manning, el ej\u00e9rcito la aval\u00f3 en septiembre pero no estableci\u00f3 cu\u00e1ndo deb\u00eda llevarse a cabo). Las barracas de Fort Leavenworth estaban \u201ccausando, de manera deliberada y a sabiendas, situaciones que causan mucho estr\u00e9s en muchas personas. La gente se desmorona. Las buenas personas se desmoronan\u201d.<\/p>\n<p>Uno de los amigos m\u00e1s cercanos de Manning en la prisi\u00f3n, Anthony Raby, recuerda que \u201cla idea de que alguien pueda creer que es de un g\u00e9nero distinto al que naci\u00f3 era como creer que un pollo es un sombrero. No entend\u00eda. Pero, como cristiano, creo en mostrarle compasi\u00f3n a todos, entonces hablamos\u201d, escribi\u00f3 en una carta enviada desde Fort Leavenworth. Raby entend\u00eda m\u00e1s que cualquier persona los estragos que le causaban la prisi\u00f3n a Manning. \u201cNo es el mejor lugar para alguien que tiene emociones distintas al odio, la ira, la amargura, la apat\u00eda o la indiferencia\u201d, escribi\u00f3.<\/p>\n<p>En julio de 2016, otro reo le pas\u00f3 una nota: \u201cEs de tu novia\u201d le dijo en tono burl\u00f3n. Los miedos de Raby estaban por confirmarse: la desdobl\u00f3 y ley\u00f3 la primera l\u00ednea: \u201cChelsea E. Manning, re: Mi \u00faltima carta\u201d. Manning hab\u00eda escrito que se suicidar\u00eda despu\u00e9s del espect\u00e1culo de fuegos artificiales del 4 de julio, que hab\u00eda terminado a las 22:00. Eran las 00:25.<\/p>\n<p>Raby le avis\u00f3 a un guardia y le entreg\u00f3 la carta. \u201cY a eso de la 1:00 escuch\u00e9 en la radio el anuncio de una alerta en la unidad habitacional donde estaba Manning\u201d, cont\u00f3. \u201cEstaba seguro de que no hab\u00edan llegado a tiempo\u201d. Pero a las 3:30 se le acerc\u00f3 un investigador del ej\u00e9rcito para decirle que Manning estaba viva.<\/p>\n<p>Los oficiales no han querido dar detalles del incidente. Manning me dijo que solo recuerda haberse despertado en la ambulancia.<\/p>\n<p>Pero gente con conocimiento de la situaci\u00f3n dice que Manning intent\u00f3 colgarse y los guardias la encontraron inconsciente, aunque todav\u00eda respiraba. Los d\u00edas antes del intento de suicidio, me dijo Manning, se sinti\u00f3 particularmente sola y triste. Quer\u00eda aguantar hasta que terminara el fin de semana, cuando su psic\u00f3logo regresar\u00eda a la base. \u201cNo alcanc\u00e9\u201d, dijo.<\/p>\n<p>En septiembre empez\u00f3 una huelga de hambre contra lo que calific\u00f3 \u201cel escrutinio exagerado y constante por parte de los oficiales de la prisi\u00f3n y militares\u201d. Termin\u00f3 la huelga cuando la c\u00e1rcel prometi\u00f3 que tendr\u00eda acceso a la cirug\u00eda de reasignaci\u00f3n de sexo, algo in\u00e9dito.<\/p>\n<p>Manning fue enviada despu\u00e9s a la unidad de reclusi\u00f3n solitaria por dos semanas m\u00e1s por el delito de amenazar el orden de las barracas\u2026 por su intento de suicidio.<\/p>\n<p>Si la prisi\u00f3n la hizo sentirse como fantasma, su tiempo en reclusi\u00f3n solitaria fue como si la hubieran borrado. \u201cEmpiezas a olvidar el mundo afuera, ya no es relevante ni te identificas con \u00e9l. La parte m\u00e1s oscura del confinamiento solitario es que empiezas a olvidar los autos, los trabajos, las familias, el clima y los pol\u00edticos. Todo lo que hace a una sociedad\u201d.<\/p>\n<p>Intent\u00f3 suicidarse de nuevo, pero un guardia se dio cuenta antes de que quedara inconsciente. Una semana despu\u00e9s regres\u00f3 de confinamiento solitario. Estaba aterrorizada y enojada. Tambi\u00e9n ten\u00eda, seg\u00fan me dijo, estr\u00e9s postraum\u00e1tico por su tiempo en Irak y en Quantico.<\/p>\n<p>Los abogados de Manning se dieron cuenta de que quedaba muy poco tiempo. \u201cChelsea necesita ayuda y no la est\u00e1 recibiendo\u201d, me dijo Chase Strangio en el invierno. La solicitud para conmutar la pena, que presentaron en noviembre, era su mejor esperanza. La solicitud fue enviada junto con una carta escrita por Manning. \u201cNo soy Bradley Manning. Realmente, nunca lo fui. Soy Chelsea Manning, una orgullosa mujer transg\u00e9nero quien, a trav\u00e9s de este documento, solicita de manera respetuosa tener mi primera oportunidad para vivir\u201d.<\/p>\n<p>La tarde del 17 de enero, Manning estaba en el taller de la prisi\u00f3n llena de virutas de madera. Recuerda que volte\u00f3 y hab\u00eda un equipo de seguridad entrando al cuarto. \u201cDije: \u2018Oh Dios, estoy en muchos problemas\u2019\u201d, cont\u00f3. \u201cNi siquiera s\u00e9 qu\u00e9 es lo que hice ahora\u201d. El jefe de seguridad de la prisi\u00f3n le indic\u00f3 que deb\u00eda ir con ellos.<\/p>\n<p>\u201c\u00bfY voy a regresar?\u201d, les pregunt\u00f3. No, le respondieron.<\/p>\n<p>Agarr\u00f3 sus cosas y los sigui\u00f3; pens\u00f3 que iba de nuevo a la unidad de confinamiento solitario, y como reflejo empez\u00f3 a quitarse las agujetas de las botas para entregarlas. El oficial le indic\u00f3 que no era necesario: iba a estar en custodia protectora. La televisi\u00f3n de la zona de recreo estaba prendida en CNN: \u201cConmutan sentencia de Manning\u201d, dec\u00eda el titular.<\/p>\n<p>Se qued\u00f3 at\u00f3nita. Nunca siquiera se permiti\u00f3 pensar en la posibilidad de la conmutaci\u00f3n de sentencia para no caer en una oscuridad todav\u00eda m\u00e1s profunda. \u201cFue tan dif\u00edcil para m\u00ed procesarlo y lidiar con ello\u201d, dijo.<\/p>\n<p>Cuatro meses despu\u00e9s, el 17 de mayo, Manning fue escoltada a una camioneta negra y dej\u00f3 atr\u00e1s Fort Leavenworth. Alrededor de la una de la ma\u00f1ana lleg\u00f3 a un estacionamiento donde la esperaban sus abogados. Manning estaba tan emocionada que al intentar abrazarlos le peg\u00f3 a uno de ellos en la cara con su codo.<\/p>\n<p>La semana que pas\u00e9 con Manning en Nueva York fue como un momento suspendido en el tiempo: los d\u00edas entre todo el caos que era su vida antes y lo que sea que venga ahora. En sus \u00faltimos meses en prisi\u00f3n, Manning escribi\u00f3 300 p\u00e1ginas de una autobiograf\u00eda y ha pedido que un agente la promueva en casas editoriales. En oto\u00f1o aparecer\u00e1 en un documental llamado XY Chelsea, producido por Laura Poitras, quien hizo un documental de Snowden y otro de Assange. Sus abogados todav\u00eda trabajan en su apelaci\u00f3n: aunque sea exonerada es dif\u00edcil saber qu\u00e9 tan c\u00f3moda ser\u00e1 su vida en los a\u00f1os venideros, dado que parte del pa\u00eds \u2014del mundo\u2014 quiz\u00e1 nunca logre lidiar con lo que hizo.<\/p>\n<p>Pero no quiere pensar mucho en su reputaci\u00f3n. Esa semana en Manhattan se ve\u00eda feliz de ser libre. Caminamos por calles abarrotadas, comimos en McDonald\u2019s y en restaurantes y caf\u00e9s, fuimos al cine a ver Alien: Covenant. Camino a la sala, el hombre que recog\u00eda los boletos pidi\u00f3 revisar la bolsa de Manning. Me qued\u00e9 sin aire unos segundos: pens\u00e9 que la hab\u00eda reconocido. Pero ella solo se hinc\u00f3 y abri\u00f3 la bolsa para ense\u00f1ar su computadora. La dejaron pasar. La famosa delatora y exprisionera militar ahora era solo alguien m\u00e1s del p\u00fablico dominical.<\/p>\n<p>Pens\u00e9 que si Manning ha tenido dificultades en entender el efecto de sus acciones en el mundo, quiz\u00e1 sea en parte resultado del aislamiento extraordinario que vivi\u00f3, incluso antes de su arresto: durante su infancia en Crescent, cuando buscaba c\u00f3mo solucionar su \u201cdolor de muelas\u201d; en Kuwait y Quantico, en la unidad de solitario de Fort Leavenworth. Ahora pod\u00eda vivir en p\u00fablico y de manera abierta siendo quien siempre supo que era y estaba apenas ajust\u00e1ndose a esa idea, como si fuera un lago helado y estuviera meti\u00e9ndose poco a poco.<\/p>\n<p>M\u00e1s de una vez, caminando por Nueva York, sent\u00ed que estaba en la presencia de alguien que por primera vez se daba cuenta de que estaba viva. Manning me dijo que entend\u00eda que su identidad y las acciones que llevaron a su arresto han sido parte del imaginario p\u00fablico desde hace tiempo. No quiso discutir hipot\u00e9ticos, como si su disforia hab\u00eda contribuido a que quisiera filtrar la informaci\u00f3n, \u201cpero lo que puedo decirte es que mis valores ser\u00edan los mismos. Las cosas que me importan ser\u00edan las mismas\u201d.<\/p>\n<p>Una ma\u00f1ana, al final de una de las rondas de entrevistas, Manning me mostr\u00f3 un sobre blanco. Adentro estaba la nota de un ni\u00f1o transg\u00e9nero de 14 a\u00f1os. \u201cSolo quer\u00eda decir que me da gusto que vas a estar libre en unos meses\u201d, dec\u00eda la carta escrita a mano y con pluma, \u201cy que estoy orgulloso de ti (\u00bfes raro decir eso?). Eres una inspiraci\u00f3n\u201d. Manning volvi\u00f3 a guardar la carta en el sobre. Dijo que, honestamente, nunca quiso ser un modelo a seguir. Le pregunt\u00e9 c\u00f3mo hubiera sido su vida si ella hubiera tenido un modelo. Baj\u00f3 la mirada. \u201cNo s\u00e9 c\u00f3mo\u201d, dijo despu\u00e9s de un rato, \u201cpero hubiera sido mejor\u201d.<\/p>\n<p>* Matthew Shaer es un reportero que contribuye a The New York Times Magazine y est\u00e1 basado en Atlanta. Ha escrito para Wired, Tha Atlantic, Harper&#8217;s y la revista Smithsonian, para la cual trabaja como corresponsal.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>\u201cSin Chelsea Manning\u201d, me dijo hace poco P. J. 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