{"id":26026,"date":"2022-05-06T18:33:59","date_gmt":"2022-05-06T16:33:59","guid":{"rendered":"https:\/\/correspondenciadeprensa.com\/?p=26026"},"modified":"2022-05-06T18:33:59","modified_gmt":"2022-05-06T16:33:59","slug":"cultura-kurt-ya-esta-en-el-cielo-vonnegut-que-cumpliria-100-anos-maria-jose-santacreu","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/correspondenciadeprensa.com\/?p=26026","title":{"rendered":"Cultura &#8211; Kurt ya est\u00e1 en el cielo. Vonnegut, que cumplir\u00eda 100 a\u00f1os.  [Mar\u00eda Jos\u00e9 Santacreu]"},"content":{"rendered":"<h5 style=\"text-align: right;\">En 1971. Wikicommons, Bernard Gotfryd Collection<\/h5>\n<p class=\"ox-b62238c399-MsoNormal\" style=\"text-align: justify;\"><span style=\"color: #000000;\"><b>Seguramente Kurt Vonnegut habr\u00eda querido que, en su centenario, sus libros estuvieran algo olvidados o, al menos, fueran un testimonio de un pasado brutal de la humanidad cuyas reflexiones se hubieran vuelto del todo innecesarias. No es el caso. El avance de la extrema derecha y la invasi\u00f3n de Ucrania por Rusia hacen que libros como <em>Madre noche<\/em> y <em>Matadero<\/em> cinco est\u00e9n hoy tan vigentes como hace 60 a\u00f1os.<\/b><\/span><\/p>\n<p class=\"ox-b62238c399-MsoNormal\" style=\"text-align: justify;\"><span style=\"color: #000000;\"><b><a href=\"https:\/\/brecha.com.uy\/\">Brecha<\/a>, 6-5-2022<\/b><\/span><\/p>\n<p class=\"ox-b62238c399-MsoNormal\"><strong><span style=\"color: #000000;\"><a href=\"https:\/\/correspondenciadeprensa.com\/\">Correspondencia de Prensa<\/a>, 6-5-2022<\/span><\/strong><\/p>\n<p class=\"ox-b62238c399-MsoNormal\" style=\"text-align: justify;\"><span style=\"color: #000000;\">No suele mencionarse a menudo, pero probablemente quien form\u00f3 el car\u00e1cter de Kurt Vonnegut haya sido Ida Young, la cocinera de la casa de su infancia, una matrona negra que tuvo que ponerse a trabajar cuando qued\u00f3 viuda y con la que el peque\u00f1o Kurt pasaba m\u00e1s tiempo y hablaba m\u00e1s que con su propia madre. Vonnegut no recuerda que Young \u2013que era metodista y sab\u00eda la Biblia de memoria\u2013 le haya hablado de Dios alguna vez. No importa si lo hizo o no: lo cierto es que le hablaba de amabilidad, de honestidad y de comportarse como era debido. En su libro de art\u00edculos Guampeteros, fomas y granfalunes, Vonnegut recuerda un texto suyo, perdido, un texto que desea que, por su mala factura, nunca sea desenterrado, un texto sobre Young. \u00abHay un sentimentalismo casi insoportable subyacente en lo que escribo. Los cr\u00edticos brit\u00e1nicos se quejan de eso. Y Robert Scholes, el cr\u00edtico estadounidense, una vez dijo que yo pon\u00eda capas amargas a p\u00edldoras de az\u00facar. Ahora ya es demasiado tarde para cambiar. Por lo menos soy consciente de mis or\u00edgenes: en una casa de sue\u00f1os muy grande, hecha de ladrillos y dise\u00f1ada por mi padre, arquitecto, en la que no hab\u00eda nadie durante largos per\u00edodos, salvo yo e Ida Young\u00bb.<sup class='footnote'><a href='https:\/\/correspondenciadeprensa.com\/?p=26026#fn-26026-1' id='fnref-26026-1' onclick='return fdfootnote_show(26026)'>1<\/a><\/sup><\/span><\/p>\n<p class=\"ox-b62238c399-MsoNormal\" style=\"text-align: justify;\"><span style=\"color: #000000;\">Esa doctrina simple y desprovista de Dios es la de Vonnegut. La de una decencia elemental que se vuelve extraordinaria simplemente porque no abunda. Es la moral que permea sus libros y que, a falta de mejor descripci\u00f3n, ha sido denominada humanismo. De hecho, Vonnegut, al menos en Estados Unidos, presid\u00eda estas huestes: \u00abPor cierto, yo soy el presidente honor\u00edfico de la Asociaci\u00f3n Humanista Estadounidense, tras suceder al difunto Isaac Asimov, el gran autor de ciencia ficci\u00f3n, en ese cargo francamente in\u00fatil. Nosotros, los humanistas, nos comportamos de la forma m\u00e1s honorable posible sin esperar ni premios ni castigos en otra vida. Servimos lo mejor que podemos a la \u00fanica abstracci\u00f3n con la que tenemos alg\u00fan tipo de familiaridad, que es nuestra comunidad. Hace un tiempo celebramos una ceremonia en memoria de Asimov y, en un momento dado, dije: \u201cIsaac ya est\u00e1 en el cielo\u201d. Era lo m\u00e1s gracioso que podr\u00eda haberle dicho a un p\u00fablico compuesto por humanistas. Les dio un buen ataque de risa. Y tuvieron que pasar varios minutos hasta que se restaur\u00f3 el orden. Si alg\u00fan d\u00eda he de morir \u2013una vez m\u00e1s, Dios no lo quiera\u2013, espero que algunos de ustedes digan: \u201cKurt ya est\u00e1 en el cielo\u201d. Es mi chiste favorito\u00bb.<sup class='footnote'><a href='https:\/\/correspondenciadeprensa.com\/?p=26026#fn-26026-2' id='fnref-26026-2' onclick='return fdfootnote_show(26026)'>2<\/a><\/sup><\/span><\/p>\n<p class=\"ox-b62238c399-MsoNormal\" style=\"text-align: justify; padding-left: 40px;\"><span style=\"color: #000000;\"><b>Una familia fant\u00e1stica <\/b><\/span><\/p>\n<p class=\"ox-b62238c399-MsoNormal\" style=\"text-align: justify;\"><span style=\"color: #000000;\">Kurt Vonnegut Jr. naci\u00f3 en el seno de una familia pr\u00f3spera. Su bisabuelo, Clemens Vonnegut, hab\u00eda llegado de Alemania a Indian\u00e1polis en 1848 y hab\u00eda establecido un comercio que vend\u00eda desde art\u00edculos de ferreter\u00eda hasta comestibles, incluidos accesorios para ata\u00fades, pieles y cuero de animales, suministros agr\u00edcolas y de carpinter\u00eda. Clemens era, adem\u00e1s, sofisticado y exc\u00e9ntrico \u2013entre otras cosas, caminaba con rocas en las manos para cultivar sus b\u00edceps\u2013, rasgo que hered\u00f3 su nieto Kurt Vonnegut Sr., padre del escritor. Kurt Sr. se convirti\u00f3 en uno de los arquitectos m\u00e1s importantes del estado y tambi\u00e9n el m\u00e1s delirantemente genial: en 1929 la compa\u00f1\u00eda de tel\u00e9fonos de Indiana iba a demoler su sede porque necesitaba un edificio m\u00e1s grande; Kurt Sr. propuso (y logr\u00f3) que, en lugar de demolerlo, lo rotaran 90 grados. Se trataba de un edificio de ocho pisos (y 11 mil toneladas), pero la rotaci\u00f3n liberar\u00eda el espacio necesario para construir un anexo. Incre\u00edblemente, Vonnegut Sr. lo hizo sin detener ni por un minuto las actividades de la compa\u00f1\u00eda: el edificio fue levantado 30 cent\u00edmetros y 18 hombres sincronizados lo fueron rotando a lo largo de un mes, todo ello manteniendo conectados los servicios de agua, gas y electricidad, con los funcionarios trabajando y los clientes haciendo sus tr\u00e1mites. Pero Kurt Sr. no era el \u00fanico genio de la familia: tambi\u00e9n estaba Bernard, el hermano mayor del escritor. Apasionado de la ciencia, Bernie se especializ\u00f3 en el estudio del clima aplicado al hielo, aunque, muy al estilo Vonnegut, sol\u00eda decir que nunca se hab\u00eda fijado en la atm\u00f3sfera hasta que alguien se la se\u00f1al\u00f3.<\/span><\/p>\n<p class=\"ox-b62238c399-MsoNormal\" style=\"text-align: justify;\"><span style=\"color: #000000;\">En ese ambiente no era f\u00e1cil sobresalir. Cuando la crisis del 29 golpe\u00f3 tambi\u00e9n la puerta de la pr\u00f3spera familia Vonnegut, no quedaron dudas de qui\u00e9n era la mejor inversi\u00f3n. Obligados a ahorrar, Kurt Sr. y su esposa, Edith, decidieron que Bernard siguiera asistiendo al colegio privado y que Kurt fuera desplazado a la ense\u00f1anza p\u00fablica. No importaba demasiado. Al menos no en un entorno familiar que se complicaba cada d\u00eda m\u00e1s. Porque, a pesar de que nunca falt\u00f3 un plato de comida sobre la mesa, el crack de la bolsa primero y la guerra despu\u00e9s dieron al traste con la econom\u00eda de la familia y tambi\u00e9n con la salud mental de Edith, que termin\u00f3 suicid\u00e1ndose. Esta no fue la \u00fanica tragedia que afront\u00f3 la familia: en setiembre de 1958, Alice, la hermana del escritor, muri\u00f3 de c\u00e1ncer un d\u00eda despu\u00e9s de que su esposo, Jim, muriera en el accidente ferroviario de la bah\u00eda de Newark, cuando un tren descarril\u00f3 sobre el puente del r\u00edo Hudson y cay\u00f3 al agua. La muerte de su hermana y el absurdo accidente que seg\u00f3 la existencia de su cu\u00f1ado no har\u00edan sino reafirmar la oscura visi\u00f3n de Kurt sobre la vida y sus crueles azares. Escribi\u00f3 sobre el impacto de estas p\u00e9rdidas en su libro <em>Payasadas<\/em>.<\/span><\/p>\n<p class=\"ox-b62238c399-MsoNormal\" style=\"text-align: justify; padding-left: 40px;\"><span style=\"color: #000000;\"><b>Escribir<\/b><\/span><\/p>\n<p class=\"ox-b62238c399-MsoNormal\" style=\"text-align: justify;\"><span style=\"color: #000000;\">En los \u00faltimos a\u00f1os de su vida, en un intento por colaborar con el sustento familiar, Edith intent\u00f3 escribir cuentos, sin \u00e9xito. Muri\u00f3 sin saber que ese destino le estaba reservado a su hijo menor, que se convertir\u00eda en uno de los autores estadounidenses m\u00e1s queridos de la segunda mitad del siglo XX. En febrero de 1950, la revista Collier acept\u00f3 publicar su relato \u00ab<em>Informe sobre el efecto Barnhouse<\/em>\u00bb, por el que le pag\u00f3 la nada desde\u00f1able suma de 750 d\u00f3lares. Al a\u00f1o siguiente Vonnegut renunci\u00f3 a su puesto de relaciones p\u00fablicas en la General Electric y le jur\u00f3 a su padre que no volver\u00eda a enrolarse en ning\u00fan trabajo fijo por el resto de su vida. Pero fue de su trabajo en esta empresa de donde Vonnegut extrajo el material con el que construy\u00f3 el mundo dist\u00f3pico de su primera novela, La pianola, que public\u00f3 en 1952, un mundo en el que la segunda revoluci\u00f3n industrial ha sustituido por m\u00e1quinas la mayor parte de la fuerza de trabajo humana. La idea puede no sonar demasiado original. De hecho, dos a\u00f1os antes, Asimov hab\u00eda publicado su c\u00e9lebre Yo, robot y el tema de la mecanizaci\u00f3n hac\u00eda tiempo que poblaba los relatos de ciencia ficci\u00f3n. Sin embargo, all\u00ed ya asoma el estilo que luego se transform\u00f3 en la marca registrada de Vonnegut: la agudeza, el humor negro, cierta puerilidad ir\u00f3nica, los rastros de amargura y la irrupci\u00f3n del autor en el mundo ficcional.<\/span><\/p>\n<p class=\"ox-b62238c399-MsoNormal\" style=\"text-align: justify;\"><span style=\"color: #000000;\">Tal vez el secreto fue que Vonnegut admiraba sinceramente la inteligencia de aquellos ingenieros y no dudaba de que los avances que proporcionaba la ciencia aplicada estaban cargados de buenas intenciones, pero no era un ingenuo. Lo raro es que, a pesar de que nadie pod\u00eda serlo despu\u00e9s de la guerra, a pocos parec\u00edan importarles las consecuencias que pod\u00edan tener los usos de la t\u00e9cnica, incluidos aquellos, en apariencia, inofensivos. Impulsada por las necesidades de la guerra, la ciencia aplicada hac\u00eda que pareciera no haber l\u00edmites para el progreso. De hecho, en el ep\u00edgrafe del cap\u00edtulo dedicado a La pianola, en <em>Unstuck in Time<\/em>, el bi\u00f3grafo de Vonnegut recupera el eslogan que la General Electric utilizaba entonces: \u00abEl progreso es nuestro producto m\u00e1s importante\u00bb.<sup class='footnote'><a href='https:\/\/correspondenciadeprensa.com\/?p=26026#fn-26026-3' id='fnref-26026-3' onclick='return fdfootnote_show(26026)'>3<\/a><\/sup> Pero \u00bfqu\u00e9 es exactamente el progreso?, \u00bfcu\u00e1ndo es bueno que haya menos trabajo y cu\u00e1ndo es un problema?, \u00bfqui\u00e9n pone el l\u00edmite cuando las empresas solo apuntan a optimizar recursos para aumentar su lucro?<\/span><\/p>\n<p class=\"ox-b62238c399-MsoNormal\" style=\"text-align: justify;\"><span style=\"color: #000000;\">A La pianola le sigui\u00f3 <em>Las sirenas de Tit\u00e1n<\/em> \u2013aunque pasaron varios a\u00f1os entre una y otra novela\u2013, una especie de <em>Odisea espacial<\/em> antes que Kubrick. Fue el libro de m\u00e1s pura ciencia ficci\u00f3n que escribi\u00f3 Vonnegut y en el que desarrolla las preguntas existenciales planteadas en su primera obra. En ese texto, la indagaci\u00f3n del cosmos es un instrumento para explorar la especie humana y la b\u00fasqueda de sentido. Una ciencia ficci\u00f3n existencial, digamos, en la que la pregunta \u00bfpor qu\u00e9? se\u00f1ala menos hacia los vastos horizontes c\u00f3smicos que hacia la comprensi\u00f3n del sentido de la vida del hombre en la tierra. Estas dos primeras novelas sirvieron para cimentar una peque\u00f1a reputaci\u00f3n dentro del g\u00e9nero, pero tal vez lo m\u00e1s importante es que en ellas toma forma uno de los temas m\u00e1s importantes de la narrativa vonnegutiana: el libre albedr\u00edo.<\/span><\/p>\n<p class=\"ox-b62238c399-MsoNormal\" style=\"text-align: justify; padding-left: 40px;\"><span style=\"color: #000000;\"><b>Y se vino la noche<\/b><\/span><\/p>\n<p class=\"ox-b62238c399-MsoNormal\" style=\"text-align: justify;\"><span style=\"color: #000000;\">Vonnegut siempre supo que iba a escribir sobre lo que vivi\u00f3 como soldado en los campos de batalla de la Segunda Guerra Mundial y sobre el bombardeo aliado a Dresde. Estuvo all\u00ed como prisionero de los alemanes y se salv\u00f3 de la lluvia de fuego por azar: estaba en la c\u00e1mara frigor\u00edfica bajo un matadero. Mientras el texto sobre Dresde se demoraba, escribi\u00f3 el que tal vez sea su libro m\u00e1s raro y quiz\u00e1s el m\u00e1s importante: Madre noche (1961), inspirado en la figura de Adolf Eichmann. Pero, como suele suceder, nadie le prest\u00f3 la menor atenci\u00f3n.<\/span><\/p>\n<p class=\"ox-b62238c399-MsoNormal\" style=\"text-align: justify;\"><span style=\"color: #000000;\">En el pr\u00f3logo de la segunda edici\u00f3n, Vonnegut cuenta lo que m\u00e1s tarde desarroll\u00f3 en Matadero cinco y declara que Madre noche es el \u00fanico de sus relatos cuya moraleja conoce: \u00abSomos lo que simulamos ser, as\u00ed que debemos tener cuidado con lo que simulamos ser\u00bb. En ese mismo pr\u00f3logo, como al pasar y munido de la esencial decencia aprendida de Young, hace una de las declaraciones m\u00e1s importantes que puede hacer un ser humano, es decir, reconocer que, seguramente, no es distinto a los dem\u00e1s, aunque secretamente piense que s\u00ed lo es: \u00abSi hubiese nacido en Alemania, supongo que habr\u00eda sido nazi, habr\u00eda liquidado a jud\u00edos y gitanos y polacos, habr\u00eda dejado botas sobresaliendo de mont\u00edculos de nieve y me habr\u00eda reconfortado con mis propias entra\u00f1as, secretamente virtuosas. As\u00ed suele suceder\u00bb.<\/span><\/p>\n<p class=\"ox-b62238c399-MsoNormal\" style=\"text-align: justify;\"><span style=\"color: #000000;\">Madre noche es un esbozo del tema de la banalidad del mal, dos a\u00f1os antes de que apareciera el libro de Hannah Arendt (a la que muy probablemente haya le\u00eddo en The New Yorker, donde esta reportaba sobre el juicio en Jerusal\u00e9n). La novela es la confesi\u00f3n de Howard W. Campbell hijo, dramaturgo estadounidense residente en Alemania, muy conocido gracias a sus programas radiales de propaganda nazi y absolutamente desconocido como esp\u00eda al servicio de su pa\u00eds de nacimiento. Campbell, preso en una c\u00e1rcel israel\u00ed, espera su condena y escribe su historia. El libro, originalmente dedicado a Mata Hari, que se prostituy\u00f3 para servir a su causa, est\u00e1 dedicado a s\u00ed mismo: \u00abEste libro est\u00e1 rededicado a Howard W. Campbell (h), un hombre que sirvi\u00f3 a la causa del Mal excesivamente a la vista de todos y a la del Bien demasiado en secreto, crimen de su \u00e9poca\u00bb.<\/span><\/p>\n<p class=\"ox-b62238c399-MsoNormal\" style=\"text-align: justify;\"><span style=\"color: #000000;\">Es uno de los libros m\u00e1s honestos y valientes sobre la eterna batalla entre el bien y el mal. Para Vonnegut, no hay lugar para la pureza en la literatura, porque no la hay en la vida. Incluso, lleg\u00f3 a afirmar que sus libros funcionan tan bien porque en ellos no hay villanos. Para Vonnegut, no hay malos puros ni buenos puros, sino una interesante y vasta gama de grises. Al explorar este tema, se acerca nuevamente a esas miradas microsc\u00f3picas que le interesan: la estupidez y el ego\u00edsmo humanos, la puerilidad de sus motivos, la irresponsabilidad, la complacencia y esa facilidad que tienen los hombres de cometer atrocidades a cambio de pr\u00e1cticamente nada. Entre <em>Madre noche<\/em> y la llegada del \u00e9xito y la masividad todav\u00eda quedaban dos libros: <em>Cuna de gato<\/em> y <em>Dios lo bendiga, se\u00f1or Rosewater<\/em>.<\/span><\/p>\n<p class=\"ox-b62238c399-MsoNormal\" style=\"text-align: justify;\"><span style=\"color: #000000;\">Es curioso que Vonnegut no haya podido aprobar sus estudios de antropolog\u00eda con su tesis The Fluctuations Between Good and Evil in Simple Tales (las fluctuaciones entre el bien y el mal en los relatos simples), pero s\u00ed haya podido hacerlo 27 a\u00f1os despu\u00e9s con su novela <em>Cuna de gat<\/em>o. La tesis original era una serie de diagramas que establec\u00eda modelos y mecanismos que se repet\u00edan en cuentos que aparentemente no ten\u00edan nada que ver entre s\u00ed (por ejemplo, entre el <em>Viejo Testamento<\/em> y <em>Cenicienta<\/em>). Vonnegut atribuy\u00f3 el rechazo de la academia a que la tesis era demasiado simple y, a lo mejor, excesivamente c\u00f3mica, pero lo m\u00e1s extra\u00f1o es lo que sucedi\u00f3 con Cuna de gato. En rigor, esta fue la novela que represent\u00f3 el gran salto para el escritor, una narraci\u00f3n que tuvo un \u00e9xito que hasta el d\u00eda de hoy se verifica en las sucesivas reediciones. Cuna de gato es Vonnegut mejorado y condensado. Ni siquiera est\u00e1 del todo claro si tiene la forma de una novela, pero, sin lugar a dudas, es el ejemplo m\u00e1s claro de su habilidad para plantear cuestiones profundas de la manera m\u00e1s simple posible. En esta narraci\u00f3n, vuelve a beber de su experiencia en la General Electric y en la guerra, a meterse en el mundo de la ciencia y la tecnolog\u00eda, y a reflexionar sobre las implicaciones \u00e9ticas y las responsabilidades humanas en la aplicaci\u00f3n de los avances cient\u00edficos y sus consecuencias para el planeta.<\/span><\/p>\n<p class=\"ox-b62238c399-MsoNormal\" style=\"text-align: justify; padding-left: 40px;\"><span style=\"color: #000000;\"><b>La locura de Dwayne y el peregrino en el tiempo<\/b><\/span><\/p>\n<p class=\"ox-b62238c399-MsoNormal\" style=\"text-align: justify;\"><span style=\"color: #000000;\">La consagraci\u00f3n definitiva le lleg\u00f3 a Vonnegut con <em>Desayuno de campeones<\/em>, en el que vuelve al tema del libre albedr\u00edo e imagina un mundo que prefigura lo que despu\u00e9s otros llevaron al cine y la televisi\u00f3n en pel\u00edculas como <em>El show de Truman<\/em> y la serie <em>The Good Place<\/em>. En la novela, que escenifica la \u00abiluminaci\u00f3n\u00bb de Dwayne Hoover como el \u00fanico hombre que puede elegir en un universo gobernado por m\u00e1quinas dise\u00f1adas para enga\u00f1arlo, Vonnegut juega con asuntos como la naturaleza de la realidad y el misterio de la conciencia, la paranoia y la locura. Es, adem\u00e1s, uno de los libros en los que act\u00faa su alter ego, Kilgore Trout. A decir verdad, <em>Matadero cinco<\/em> y <em>Desayuno<\/em> de campeones eran, en su origen, un solo libro y, a pesar de sus diferencias, no existir\u00edan el uno sin el otro.<\/span><\/p>\n<p class=\"ox-b62238c399-MsoNormal\" style=\"text-align: justify;\"><span style=\"color: #000000;\">A Vonnegut le llev\u00f3 23 a\u00f1os escribir sobre lo que pas\u00f3 en Dresde, porque, seg\u00fan dice en el pr\u00f3logo de <em>Matadero cinco<\/em> (1969), \u00abnada inteligente puede decirse sobre una masacre\u00bb. La novela termin\u00f3 de consagrarlo como la conciencia de la generaci\u00f3n que se opuso a la guerra de Vietnam y a esto contribu\u00eda el hecho de que hab\u00eda elegido escribir sobre una masacre cometida por el bando de \u00ablos buenos\u00bb y de la que \u00e9l mismo era parte (lo que lo dejaba en la situaci\u00f3n t\u00edpica de un personaje salido de la pluma de Vonnegut). En esta novela hay una especie de recapitulaci\u00f3n de los temas que le preocupan y personajes que reaparecen e, incluso, se vuelven a contar incidentes ya relatados en anteriores textos. Es como si Vonnegut finalmente hubiera llegado a ese lugar \u2013la novela sobre Dresde\u2013 y mirara hacia atr\u00e1s para contar mejor lo que siempre estuvo destinado a contar. Y lo hace de manera inmejorable.<\/span><\/p>\n<p class=\"ox-b62238c399-MsoNormal\" style=\"text-align: justify;\"><span style=\"color: #000000;\"><em>Matadero cinco<\/em> es un libro c\u00f3mico y desesperanzado, y con cada nueva guerra se vuelve m\u00e1s c\u00f3mico y m\u00e1s desesperanzado. Si volvi\u00e9ramos una vez m\u00e1s a la famosa charla de graduaci\u00f3n que Vonnegut dio en el Bennington College en 1970 (s\u00ed, aquella en la que les dijo a las alumnas: \u00abTodo va a empeorar m\u00e1s all\u00e1 del alcance de nuestra imaginaci\u00f3n y jam\u00e1s mejorar\u00e1\u00bb), deber\u00edamos concluir que, claro, ten\u00eda raz\u00f3n. E, incluso, que tanta raz\u00f3n ten\u00eda en ser c\u00f3mico y desesperanzado que el mundo conspira para que su manera de equivocarse ponga todav\u00eda m\u00e1s de manifiesto cu\u00e1nta raz\u00f3n ten\u00eda.<\/span><\/p>\n<p class=\"ox-b62238c399-MsoNormal\" style=\"text-align: justify;\"><span style=\"color: #000000;\">\u00abCon el paso de los a\u00f1os, la gente que he conocido me ha preguntado muchas veces en qu\u00e9 trabajo y, por lo general, he contestado que la obra m\u00e1s importante que tengo entre manos es un libro sobre Dresde.<\/span><\/p>\n<p class=\"ox-b62238c399-MsoNormal\" style=\"text-align: justify;\"><span style=\"color: #000000;\">Una vez le dije eso a Harrison Starr, el productor de cine, y \u00e9l levant\u00f3 las cejas inquiriendo:<\/span><\/p>\n<p class=\"ox-b62238c399-MsoNormal\" style=\"text-align: justify;\"><span style=\"color: #000000;\">\u2014\u00bfEs un libro antiguerra?<\/span><\/p>\n<p class=\"ox-b62238c399-MsoNormal\" style=\"text-align: justify;\"><span style=\"color: #000000;\">\u2014S\u00ed \u2013contest\u00e9\u2013. Me parece que s\u00ed.<\/span><\/p>\n<p class=\"ox-b62238c399-MsoNormal\" style=\"text-align: justify;\"><span style=\"color: #000000;\">\u2014\u00bfSabes lo que les digo a las personas que est\u00e1n escribiendo libros antiguerra?<\/span><\/p>\n<p class=\"ox-b62238c399-MsoNormal\" style=\"text-align: justify;\"><span style=\"color: #000000;\">\u2014No. \u00bfQu\u00e9 les dices, Harrison Starr?<\/span><\/p>\n<p class=\"ox-b62238c399-MsoNormal\" style=\"text-align: justify;\"><span style=\"color: #000000;\">\u2014Les digo: \u00bfpor qu\u00e9 no escriben ustedes un libro antiglaciar en lugar de eso?<\/span><\/p>\n<p class=\"ox-b62238c399-MsoNormal\" style=\"text-align: justify;\"><span style=\"color: #000000;\">Lo que quer\u00eda decir es que siempre habr\u00eda guerras y que ser\u00edan tan dif\u00edciles de eliminar como lo son los glaciares. Desde luego, tambi\u00e9n yo lo creo.\u00bb<\/span><\/p>\n<p class=\"ox-b62238c399-MsoNormal\" style=\"text-align: justify;\"><span style=\"color: #000000;\">La humanidad ha hecho tan mal las cosas que, efectivamente, ha comenzado a eliminar los glaciares, no las guerras. A Vonnegut le gustar\u00eda \u2013amargamente\u2013 saber esto y es probable que se limitara a contestar con su resignada muletilla: \u00abSo it goes\u00bb.<sup class='footnote'><a href='https:\/\/correspondenciadeprensa.com\/?p=26026#fn-26026-4' id='fnref-26026-4' onclick='return fdfootnote_show(26026)'>4<\/a><\/sup><\/span><\/p>\n<p class=\"ox-b62238c399-MsoNormal\" style=\"text-align: justify;\"><span style=\"color: #000000;\"><b><u>Notas<\/u><\/b><\/span><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Seguramente Kurt Vonnegut habr\u00eda querido que, en su centenario, sus libros estuvieran algo olvidados o, al menos, fueran un testimonio de un pasado brutal de la humanidad cuyas reflexiones se hubieran vuelto del todo innecesarias. No es el caso. El avance de la extrema derecha y la invasi\u00f3n de Ucrania por Rusia hacen que libros como Madre noche y Matadero cinco est\u00e9n hoy tan vigentes como hace 60 a\u00f1os.<\/p>\n","protected":false},"author":102520410,"featured_media":26033,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_coblocks_attr":"","_coblocks_dimensions":"","_coblocks_responsive_height":"","_coblocks_accordion_ie_support":"","_crdt_document":"","advanced_seo_description":"","jetpack_seo_html_title":"","jetpack_seo_noindex":false,"_jetpack_newsletter_access":"","_jetpack_dont_email_post_to_subs":false,"_jetpack_newsletter_tier_id":0,"_jetpack_memberships_contains_paywalled_content":false,"_jetpack_feature_clip_id":0,"_jetpack_memberships_contains_paid_content":false,"footnotes":"","jetpack_post_was_ever_published":false},"categories":[2367],"tags":[703608466,703608465,703604846,179214],"class_list":{"0":"post-26026","1":"post","2":"type-post","3":"status-publish","4":"format-standard","5":"has-post-thumbnail","6":"hentry","7":"category-cultura","8":"tag-kubrick","9":"tag-kurt-vonnegut","10":"tag-rusia","11":"tag-ucrania","13":"fallback-thumbnail"},"jetpack_featured_media_url":"https:\/\/i0.wp.com\/correspondenciadeprensa.com\/wp-content\/uploads\/2022\/05\/Cultura0605-2748380140-1651854543623.jpg?fit=1200%2C643&ssl=1","jetpack_likes_enabled":false,"jetpack_sharing_enabled":true,"jetpack_shortlink":"https:\/\/wp.me\/p7lt2C-6LM","amp_enabled":true,"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/correspondenciadeprensa.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/26026","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/correspondenciadeprensa.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/correspondenciadeprensa.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/correspondenciadeprensa.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/102520410"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/correspondenciadeprensa.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=26026"}],"version-history":[{"count":7,"href":"https:\/\/correspondenciadeprensa.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/26026\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":26034,"href":"https:\/\/correspondenciadeprensa.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/26026\/revisions\/26034"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/correspondenciadeprensa.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/media\/26033"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/correspondenciadeprensa.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=26026"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/correspondenciadeprensa.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcategories&post=26026"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/correspondenciadeprensa.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Ftags&post=26026"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}