{"id":25583,"date":"2022-04-16T09:24:47","date_gmt":"2022-04-16T07:24:47","guid":{"rendered":"https:\/\/correspondenciadeprensa.com\/?p=25583"},"modified":"2022-04-16T09:24:47","modified_gmt":"2022-04-16T07:24:47","slug":"ucrania-las-vidas-perdidas-en-mariupol-la-ciudad-sitiada-por-las-tropas-invasoras-de-putin-cristian-segura","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/correspondenciadeprensa.com\/?p=25583","title":{"rendered":"Ucrania &#8211; Las vidas perdidas en Mariupol, la ciudad sitiada por las tropas invasoras de Putin. [Cristian Segura]"},"content":{"rendered":"<h5 style=\"text-align: right;\">Un ni\u00f1o juega con una pistola de pl\u00e1stico en el refugio temporal habilitado en las instalaciones de una f\u00e1brica en las afueras de Zaporizyia, donde han llegado refugiados de Mariupol y otras localidades del Donb\u00e1s que huyen de la guerra. Foto: Albert Garc\u00eda (El Pa\u00eds)<\/h5>\n<p class=\"ox-d85bf6c0d1-MsoNormal\" style=\"text-align: justify;\"><span style=\"color: #000000;\"><b>Las vidas perdidas en Mariupol, la ciudad ucrania sitiada desde hace un mes y medio por Putin<\/b><\/span><\/p>\n<p class=\"ox-d85bf6c0d1-MsoNormal\" style=\"text-align: justify;\"><span style=\"color: #000000;\"><b>En la huida de decenas de miles de personas de la localidad costera arrasada por la invasi\u00f3n rusa, Zaporiyia es la primera parada segura.<\/b><\/span><\/p>\n<p class=\"ox-d85bf6c0d1-MsoNormal\" style=\"text-align: justify;\"><span style=\"color: #000000;\"><b>Cristian Segura, desde Zaporiyia (Ucrania)<\/b><\/span><\/p>\n<p class=\"ox-d85bf6c0d1-MsoNormal\" style=\"text-align: justify;\"><span style=\"color: #000000;\"><b><a href=\"https:\/\/elpais.com\/\">El Pa\u00eds<\/a>, 15-4-2022<\/b><\/span><\/p>\n<p class=\"ox-d85bf6c0d1-MsoNormal\"><span style=\"color: #000000;\"><strong><a href=\"https:\/\/correspondenciadeprensa.com\/\">Correspondencia de Prensa<\/a>, 16-4-2022<\/strong><\/span><\/p>\n<p class=\"ox-d85bf6c0d1-MsoNormal\" style=\"text-align: justify;\"><span style=\"color: #000000;\">El espacio privado de las familias Smirnov y Makarov son dos literas cubiertas con s\u00e1banas que alguien les ha donado. Son 10 metros cuadrados en los que caben sus equipajes, productos de higiene personal, los juguetes de los ni\u00f1os y un gato. Las dos familias se conocieron hace un mes en un s\u00f3tano de Mariupol. Afirman que su amistad es para siempre: juntos perdieron sus hogares y la vida tal y como la conoc\u00edan antes de la invasi\u00f3n rusa. Ahora su refugio se encuentra en las instalaciones de una f\u00e1brica de la localidad de Zaporiyia, y est\u00e1n rodeados por otros 100 evacuados del frente de guerra en el este de Ucrania.<\/span><\/p>\n<p class=\"ox-d85bf6c0d1-MsoNormal\" style=\"text-align: justify;\"><span style=\"color: #000000;\">Yulia Smirnova acaricia a su hijo Yan de forma casi obsesiva. Cuando no lo tiene cerca, llora en silencio; si est\u00e1 a su lado y puede achucharlo, deja de llorar. Yan tiene nueve a\u00f1os y es un torbellino: juega a la pelota y dispara con pistolas de juguete a las hijas de Vera, una madre de 10, que huy\u00f3 hace pocos d\u00edas de su pueblo, ocupado por los rusos, en la misma provincia de Zaporiyia. Decidi\u00f3 irse de inmediato cuando una patrulla de soldados se present\u00f3 en su casa pregunt\u00e1ndole si pod\u00eda dejarles a sus hijas durante unas horas.<\/span><\/p>\n<p class=\"ox-d85bf6c0d1-MsoNormal\" style=\"text-align: justify;\"><span style=\"color: #000000;\">Yan es el ni\u00f1o m\u00e1s hiperactivo entre la veintena de los que viven temporalmente en las instalaciones de esta f\u00e1brica en la periferia de Zaporiyia. Las autoridades piden no identificar el lugar, porque temen que sea objetivo de un ataque ruso. Las ya de por s\u00ed elevadas precauciones ucranias para no difundir im\u00e1genes o informaci\u00f3n sobre sus infraestructuras se incrementaron con el bombardeo el 8 de abril de la estaci\u00f3n de ferrocarriles de Kramatorsk, en Donetsk. All\u00ed 56 personas perdieron la vida mientras esperaban un tren que las alejara del frente. Los ucranios est\u00e1n convencidos de que las tropas del presidente ruso, Vlad\u00edmir Putin, quieren sembrar el terror para vaciar de gente los territorios que quieren ocupar.<\/span><\/p>\n<p class=\"ox-d85bf6c0d1-MsoNormal\" style=\"text-align: justify;\"><span style=\"color: #000000;\">Unos pocos centenares de personas pueden salir diariamente de Mariupol, la ciudad asediada por los rusos desde hace semanas que vive una cat\u00e1strofe humanitaria, donde hay a\u00fan al menos 100.000 civiles atrapados. La mayor\u00eda de los civiles que han usado los corredores humanitarios acordados con el enemigo, explica Vladislav Moroko, director de Informaci\u00f3n y Cultura del Gobierno regional de Zaporiyia, llegan ahora desde Berdiansk, la segunda ciudad portuaria del mar de Azov. En Berdiansk se cobijaron miles de personas procedentes de Mariupol, a 50 kil\u00f3metros de distancia, que se resist\u00edan a desplazarse hacia el Oeste, con la esperanza de volver en cuanto fuera posible a su ciudad.<\/span><\/p>\n<p class=\"ox-d85bf6c0d1-MsoNormal\" style=\"text-align: justify;\"><span style=\"color: #000000;\">Katarina Chernova, coordinadora del centro de acogida en el que residen desde hace cinco d\u00edas los Smirnov y Makarov, detalla que el ocupante ruso est\u00e1 imponiendo nuevas condiciones que empujan a muchos a huir desde Berdiansk hacia Zaporiyia, es decir, hacia el territorio m\u00e1s cercano bajo soberan\u00eda ucrania: \u201cSe est\u00e1 imponiendo el uso del rublo y de empresas rusas en servicios fundamentales, pero lo que preocupa m\u00e1s es que los soldados rusos cada vez irrumpen con m\u00e1s frecuencia en tu casa para interrogar a los habitantes y llevarse lo que quieran\u201d.<\/span><\/p>\n<p class=\"ox-d85bf6c0d1-MsoNormal\" style=\"text-align: justify; padding-left: 40px;\"><span style=\"color: #000000;\"><b>Ofensiva salvaje para completar la conquista<\/b><\/span><\/p>\n<p class=\"ox-d85bf6c0d1-MsoNormal\" style=\"text-align: justify;\"><span style=\"color: #000000;\">Smirnova y su amiga Olga Marakova llegaron a Zaporiyia el 11 de abril desde Berdiansk. Unos allegados que hu\u00edan de las zonas controladas por los rusos se avinieron a llevarlas a esta otra ciudad a orillas del r\u00edo Dni\u00e9per, a tan solo 20 kil\u00f3metros de las posiciones rusas. Los autocares no pueden circular por el territorio invadido, afirman ellas y otros ucranios consultados por EL PA\u00cdS. Est\u00e1n sopesando a qu\u00e9 pa\u00eds de la Uni\u00f3n Europea se desplazar\u00e1n, lo que tienen claro es que no volver\u00e1n a la provincia de Donetsk, donde se ubica Mariupol y donde Rusia prepara una ofensiva salvaje para conquistarla por completo.<\/span><\/p>\n<p class=\"ox-d85bf6c0d1-MsoNormal\" style=\"text-align: justify;\"><span style=\"color: #000000;\">Makarova recuerda sobre todo dos d\u00edas del asedio en Mariupol: el 8 de marzo, cuando un tanque dispar\u00f3 contra la vivienda de su madre, causando su muerte; y el 21 de marzo, cuando salieron del refugio antia\u00e9reo en el que viv\u00edan hacinadas con otros vecinos desde hac\u00eda una semana. No ten\u00edan ni agua, electricidad ni calefacci\u00f3n, y para preparar sus alimentos ten\u00edan que encender hogueras en la superficie, en la calle. Una brigada blindada rusa irrumpi\u00f3 y los soldados les exigieron que volvieran bajo tierra. Los hombres replicaron que dentro del refugio no pod\u00edan cocinar porque llenaban el espacio de humo. Fue entonces cuando los rusos abrieron fuego: muri\u00f3 un civil y cuatro quedaron heridos de bala.<\/span><\/p>\n<p class=\"ox-d85bf6c0d1-MsoNormal\" style=\"text-align: justify;\"><span style=\"color: #000000;\">Las seis familias procedentes de Mariupol que este diario entrevist\u00f3 el jueves en Zaporiyia hab\u00edan perdido sus casas. Anastasia Ocheretina muestra un v\u00eddeo que grab\u00f3 con su m\u00f3vil de su apartamento destrozado por el impacto de un misil. Su hijo Vladik, de ocho a\u00f1os, la interrumpe con un mu\u00f1eco de peluche y unos zapatitos que le han dado para su hermano peque\u00f1o, un beb\u00e9 de un a\u00f1o. Vladik sonr\u00ede porque tambi\u00e9n le han regalado unos l\u00e1pices y un \u00e1lbum para colorear. Madre e hijo se encuentran en el punto de recepci\u00f3n de refugiados que el Ayuntamiento de Zaporiyia ha habilitado.<\/span><\/p>\n<p class=\"ox-d85bf6c0d1-MsoNormal\" style=\"text-align: justify;\"><span style=\"color: #000000;\">Ocheretina viaja con sus dos hijos, su marido, y la abuela de \u00e9l. Han recorrido 200 kil\u00f3metros por zonas de guerra en un convoy de tres coches. Cada control de carretera ruso era un calvario, aseguran, por el miedo a que a los hombres les pudiera pasar algo. La bisabuela de los ni\u00f1os, Galina Federivna, toma un t\u00e9 sentada en una tienda de campa\u00f1a por la que desfilan voluntarios y personal de las Naciones Unidas. Frente a ella hay unos paneles con decenas de cuartillas escritas a mano o en ordenador donde se pide informaci\u00f3n sobre personas, adultos y ni\u00f1os, de las que se desconoce su paradero. El \u00faltimo clasificado lo colg\u00f3 un tal Alexander: dej\u00f3 las fotograf\u00edas de sus padres, Dimitri y Svetlana Suslova, residentes en Mariupol, con su n\u00famero de tel\u00e9fono anotado.<\/span><\/p>\n<p class=\"ox-d85bf6c0d1-MsoNormal\" style=\"text-align: justify;\"><span style=\"color: #000000;\">Desde este centro de acogida salen autobuses municipales hacia la estaci\u00f3n de ferrocarriles, donde hay trenes que parten hacia Lviv, cerca de la frontera con Polonia, en un viaje de 20 horas. Moroko detalla que los refugiados de la provincia de Zaporiyia se quedan en esta capital de la provincia; los que han huido de Mariupol, en cambio, quieren alejarse del frente lo m\u00e1ximo posible: \u201cLa gente de Mariupol no conf\u00eda en que la guerra se quede al otro lado del r\u00edo Dni\u00e9per, hay una diferencia grande, est\u00e1n m\u00e1s afectados psicol\u00f3gicamente\u201d.<\/span><\/p>\n<p class=\"ox-d85bf6c0d1-MsoNormal\" style=\"text-align: justify;\"><span style=\"color: #000000;\">Tatiana Zviagentseva, de 57 a\u00f1os, espera dentro de un autob\u00fas sujetando su mochila con las dos manos como si le fuera la vida. A sus pies tiene una bolsa de tela con las pertenencias que le quedan. Sali\u00f3 de Mariupol el 16 de marzo hacia Berdiansk. Aquel d\u00eda, su casa qued\u00f3 arrasada. Quiere llegar al oeste, a la ciudad de Ivano-Frankivsk, donde vive su hijo. No sabe si fueron tropas rusas o ucranias las que destruyeron su hogar, tampoco sabe si sus padres est\u00e1n vivos. Zviagentseva lleva tres semanas sin saber nada de ellos. Los tel\u00e9fonos e internet no funcionan. Dice que lo primero que har\u00e1 es volver a Mariupol, est\u00e9n los rusos o no, para recoger a sus padres y sacarlos de all\u00ed. Tambi\u00e9n quiere encontrar un nuevo empleo, necesita ingresos. Ha trabajado toda su vida en el departamento de recursos humanos de la mayor empresa sider\u00fargica de Mariupol, la Illich, bautizada en honor a Lenin. Tres de sus compa\u00f1eros de departamento han muerto durante el asedio: uno en casa, otro mientras conduc\u00eda su coche y el tercero, en la calle. Semanas despu\u00e9s, dice, contin\u00faa haci\u00e9ndose la misma pregunta: \u00bfPudieron ser enterrados?<\/span><\/p>\n<p class=\"ox-d85bf6c0d1-MsoNormal\" style=\"text-align: justify;\"><span style=\"color: #000000;\"><strong>* Cristian Segura<\/strong> (Enviado Especial), escribe en EL PA\u00cdS desde 2014. Licenciado en Periodismo y diplomado en Filosof\u00eda, ha ejercido su profesi\u00f3n desde 1998. Fue corresponsal del diario Avui en Berl\u00edn y posteriormente en Pek\u00edn. Es autor de tres libros de no ficci\u00f3n y de dos novelas. En 2011 recibi\u00f3 el premio Josep Pla de narrativa.<\/span><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>En la huida de decenas de miles de personas de la localidad costera arrasada por la invasi\u00f3n rusa, Zaporiyia es la primera parada segura.<\/p>\n","protected":false},"author":102520410,"featured_media":25589,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_coblocks_attr":"","_coblocks_dimensions":"","_coblocks_responsive_height":"","_coblocks_accordion_ie_support":"","_crdt_document":"","advanced_seo_description":"","jetpack_seo_html_title":"","jetpack_seo_noindex":false,"_jetpack_newsletter_access":"","_jetpack_dont_email_post_to_subs":false,"_jetpack_newsletter_tier_id":0,"_jetpack_memberships_contains_paywalled_content":false,"_jetpack_memberships_contains_paid_content":false,"footnotes":"","jetpack_post_was_ever_published":false},"categories":[10990,53378,703608092],"tags":[703608382,703608394,703608192,703605213,703608393],"class_list":{"0":"post-25583","1":"post","2":"type-post","3":"status-publish","4":"format-standard","5":"has-post-thumbnail","6":"hentry","7":"category-europa","8":"category-rusia","9":"category-ucrania","10":"tag-azov","11":"tag-berdiansk","12":"tag-donetsk","13":"tag-putin","14":"tag-zaporiyia","16":"fallback-thumbnail"},"jetpack_featured_media_url":"https:\/\/i0.wp.com\/correspondenciadeprensa.com\/wp-content\/uploads\/2022\/04\/Ucrania-Mariupol-2434618337-1650093843560.jpg?fit=1960%2C1017&ssl=1","jetpack_likes_enabled":false,"jetpack_sharing_enabled":true,"jetpack_shortlink":"https:\/\/wp.me\/p7lt2C-6ED","amp_enabled":true,"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/correspondenciadeprensa.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/25583","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/correspondenciadeprensa.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/correspondenciadeprensa.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/correspondenciadeprensa.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/102520410"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/correspondenciadeprensa.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=25583"}],"version-history":[{"count":6,"href":"https:\/\/correspondenciadeprensa.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/25583\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":25590,"href":"https:\/\/correspondenciadeprensa.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/25583\/revisions\/25590"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/correspondenciadeprensa.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/media\/25589"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/correspondenciadeprensa.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=25583"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/correspondenciadeprensa.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcategories&post=25583"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/correspondenciadeprensa.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Ftags&post=25583"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}