{"id":25160,"date":"2022-03-25T20:43:09","date_gmt":"2022-03-25T19:43:09","guid":{"rendered":"https:\/\/correspondenciadeprensa.com\/?p=25160"},"modified":"2022-03-25T20:43:09","modified_gmt":"2022-03-25T19:43:09","slug":"refugiados-fantaucrania-santiago-alba-rico","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/correspondenciadeprensa.com\/?p=25160","title":{"rendered":"Refugiados &#8211; Fantaucrania.  [Santiago Alba Rico]"},"content":{"rendered":"<h5 style=\"text-align: right;\">Pancarta dando la bienvenida a los refugiados que fue colgada en la fachada del ayuntamiento de Madrid en septiembre de 2015.<\/h5>\n<p class=\"ox-b769a9a219-MsoNormal\" style=\"text-align: justify;\"><span style=\"color: #000000;\"><b>Los ucranianos, se ha dicho, \u201cse parecen a nosotros\u201d y por eso nos ayudan a volver a nuestros cuerpos y a empezar de nuevo desde ellos. Ahora debemos seguir imaginando para llegar hasta el cuerpo de los palestinos, los yemen\u00edes o los saharauis.<\/b><\/span><\/p>\n<p class=\"ox-b769a9a219-MsoNormal\" style=\"text-align: justify;\"><span style=\"color: #000000;\"><b><a href=\"https:\/\/ctxt.es\/es\/\">Ctxt<\/a>, 25-3-2022 <\/b><\/span><\/p>\n<p class=\"ox-b769a9a219-MsoNormal\"><span style=\"color: #000000;\"><strong><a href=\"https:\/\/correspondenciadeprensa.com\/\">Correspondencia de Prensa<\/a>, 25-3-2022<\/strong><\/span><\/p>\n<p class=\"ox-b769a9a219-MsoNormal\" style=\"text-align: justify;\"><span style=\"color: #000000;\">Si paso al lado de un hombre que duerme entre cartones en el cajero de un banco pueden ocurrirme tres cosas. \u201cOcurrir\u201d es la palabra adecuada, pues mi reacci\u00f3n, por mucha historia trasera que recoja, ocurrir\u00e1 de manera tan espont\u00e1nea, tan al margen de la raz\u00f3n, como una funci\u00f3n fisiol\u00f3gica. Podr\u00eda volver la cabeza y seguir mi camino sin inmutarme. Podr\u00eda contemplar al desgraciado como un objeto lejano, con la seguridad de estar protegido de un destino similar. O podr\u00eda ponerme dolorosamente en su pellejo, sintiendo en m\u00ed toda la vulnerabilidad de ese cuerpo privado de hogar y de dignidad. La primera reacci\u00f3n es una no reacci\u00f3n y se llama indiferencia, la m\u00e1s ancestral de todas: la aceptaci\u00f3n del mundo tal y como nos viene dado, compuesto de carriles paralelos por los que los humanos discurren sin reconocerse ni interpelarse. La segunda se llama \u201cfantas\u00eda\u201d, una extra\u00f1a facultad en virtud de la cual \u2013en este caso\u2013 nos sentimos completamente seguros dentro de los l\u00edmites de nuestro cuerpo, y ello hasta el punto de que el cuerpo del otro, en su desnudez desvalida, comparece ante nuestros ojos como garant\u00eda de disimilitud: la existencia de ese hombre roto me demuestra que yo, al contrario que \u00e9l, voy por buen camino y que mi vida est\u00e1 regida por leyes diferentes que aseguran mi indemnidad futura. La tercera reacci\u00f3n, en fin, se llama \u201cimaginaci\u00f3n\u201d, esa extravagante capacidad, potencialmente universal, que me permite ponerme en el lugar del otro: es decir, imaginar un futuro posible en el que yo mismo podr\u00eda estar durmiendo tambi\u00e9n entre cartones.<\/span><\/p>\n<p class=\"ox-b769a9a219-MsoNormal\" style=\"text-align: justify;\"><span style=\"color: #000000;\">Otras veces he explorado la diferencia entre fantas\u00eda e imaginaci\u00f3n. Todos fantaseamos a ratos, en espacios \u2013si se quiere\u2013 de neutralidad antropol\u00f3gica, en la grieta inofensiva entre una cita amorosa y un trabajo alienante; podemos, por ejemplo, entregarnos a fantas\u00edas de violencia que no se corresponden con nuestro car\u00e1cter pac\u00edfico o a fantas\u00edas sexuales que nos repugnar\u00eda llevar a la pr\u00e1ctica; se trata de fantas\u00edas compensatorias que desactivan el termostato de nuestra tensi\u00f3n y nos permiten seguir siendo buenos, razonables y d\u00f3ciles. Cuando fantaseamos, en todo caso, lo hacemos con total impunidad, sin ninguna consideraci\u00f3n al otro, puro medio de satisfacci\u00f3n onanista. La fantas\u00eda, en efecto, no encuentra obst\u00e1culos ni opacidades, porque se define precisamente como ausencia de resistencias: puede volar sin necesidad de alas. Ahora bien, por eso mismo, cuando esta \u201causencia de obst\u00e1culos\u201d pasa del \u00e1mbito privado al social se vuelve peligrosa. Este pasaje puede consumarse a trav\u00e9s de grandes personajes que catalizan las pasiones colectivas o de sistemas reglados que conforman en silencio las espontaneidades humanas. Hitler, por ejemplo, era un gran fantasioso que uni\u00f3 a buena parte del pueblo alem\u00e1n en torno a la fantas\u00eda de la supremac\u00eda aria y la jerarqu\u00eda racial. Por su parte el capitalismo es tambi\u00e9n una gran fantas\u00eda que trata a la naturaleza como si fuese una cornucopia m\u00e1gica de recursos ilimitados y que llama \u201cprogreso\u201d a la degradaci\u00f3n permanente de las condiciones de la supervivencia humana. Cuando las grandes fantas\u00edas, provistas de grandes medios, intervienen en el mundo, producen hombres sin imaginaci\u00f3n y descomunales cat\u00e1strofes. La fantas\u00eda por excelencia, resumen y colof\u00f3n de todas las fantas\u00edas, es la de la inmortalidad, que el reich nazi y la producci\u00f3n capitalista comparten con anteriores sue\u00f1os imperiales y quimeras de conquista. En este sentido, la reacci\u00f3n fantasiosa del hombre que, al pasar junto al cajero del banco, ve confirmada su indemnidad por la desgracia del pr\u00f3jimo que duerme entre cartones tiene mucho que ver con una sociedad que fantasea, a trav\u00e9s del consumo y la tecnolog\u00eda, con la inmortalidad individual.<\/span><\/p>\n<p class=\"ox-b769a9a219-MsoNormal\" style=\"text-align: justify;\"><span style=\"color: #000000;\">La fantas\u00eda nazi y la fantas\u00eda capitalista pasan por encima de los cuerpos, de los que se sirven como puros medios de satisfacci\u00f3n imperial o cremat\u00edstica: vuelan. La imaginaci\u00f3n, al contrario, trabaja, y ello hasta el punto de que cuando un imaginativo se representa volando se imagina cogiendo un avi\u00f3n o fabric\u00e1ndose, como D\u00e9dalo, unas alas de cera. Lo importante, de cualquier modo, es que la imaginaci\u00f3n avanza trabajosamente a ras de tierra y de cuerpo en cuerpo, y en ella los cuerpos mismos operan como catalizadores o transmisores: como transmigradores, si se quiere, de sensibilidades contiguas. La imaginaci\u00f3n es horizontal, concreta, terrestre; necesita un apoyo peque\u00f1o y pr\u00f3ximo para empezar, pero desde \u00e9l, de objeto en objeto, de piedra en piedra, de piedra en rosa, puede alcanzar los l\u00edmites del universo: una universalidad horizontal de guijarros bien contados, un inventario completo de intemperies vivas. Su impulso, en todo caso, no es la generosidad ni la abstracci\u00f3n. La imaginaci\u00f3n, en efecto, no puede auparse sobre el \u201cg\u00e9nero humano\u201d ni identificarse en un contexto de peligro con el conjunto de la especie. Necesita, por as\u00ed decirlo, un objeto \u201cinteresante\u201d, un objeto que le interese personalmente. Por ejemplo, un ni\u00f1o. El ni\u00f1o cumple esta funci\u00f3n de catalizador universal porque todos, incluso los que no tienen hijos, conocen de cerca a alg\u00fan ni\u00f1o por el que sienten cari\u00f1o y cuyo destino les importa. Un ni\u00f1o es una vulnerabilidad concreta fuera del propio cuerpo. Podemos sentirnos, s\u00ed, muy seguros dentro de nosotros mismos, pero a nuestro hijo siempre lo percibimos amenazado. De esta manera, si vemos a un ni\u00f1o desconocido llorando entre las ruinas, deja al instante de ser un desconocido: \u201cpodr\u00eda ser nuestro hijo\u201d, nos decimos, y el dolor de ese ni\u00f1o se instala as\u00ed en nuestro cuerpo como una metonimia lacerante. Empezamos en ese ni\u00f1o \u2013o en un guisante\u2013 y vamos enhebrando un dolor tras otro, como en un collar compuesto de tantas cuentas como ni\u00f1os existen en el mundo. Si ese ni\u00f1o puede ser el m\u00edo, es que el m\u00edo podr\u00eda ser cualquier otro. Al margen de la raz\u00f3n, al margen del concepto de humanidad, del modo m\u00e1s ego\u00edsta e interesado, meto en mi cuerpo cualquier otro cuerpo que sufra como el de mi hijo, cualquier cuerpo que sufra porque podr\u00eda ser el de mi hijo.<\/span><\/p>\n<p class=\"ox-b769a9a219-MsoNormal\" style=\"text-align: justify;\"><span style=\"color: #000000;\">El ni\u00f1o es un catalizador. Pero tambi\u00e9n lo es aquello que m\u00e1s me importa y m\u00e1s me interesa: yo mismo, a condici\u00f3n \u2013claro\u2013 de que la fantas\u00eda no se haya apoderado enteramente de m\u00ed; es decir, a condici\u00f3n de que siga reconoci\u00e9ndome a m\u00ed mismo entre el n\u00famero de los condenados a muerte. El hombre que pasa junto al desgraciado que duerme entre cartones y se dice \u201cpodr\u00eda ser yo\u201d \u2013el imaginativo\u2013 es capaz de reconstruir con la imaginaci\u00f3n su pasado \u2013el paro, el divorcio, la enfermedad, las \u00faltimas vacaciones tristes en Benidorm\u2013 y convertirlo en su propio futuro. O lo que es lo mismo: es capaz de imaginarse a s\u00ed mismo como cualquier otro, falible y ro\u00eddo por la contingencia; es capaz de representarse, en este coito mental entre dos cuerpos desiguales, la igualdad misma. En las \u00faltimas p\u00e1ginas de su impresionante Barcos de esclavos, nos habla el historiador Marcus Rediker de la inesperada reacci\u00f3n de los negros esclavizados ante los marineros abandonados en los puertos americanos, ya in\u00fatiles para el capit\u00e1n y el armero una vez acabada la traves\u00eda atl\u00e1ntica y que, enfermos y hambrientos, mendigaban en los muelles. Pues bien \u2013nos relata Rediker\u2013 mientras que los blancos pasaban por delante de ellos sin mirarlos ni socorrerlos, esos mismos negros que hab\u00edan sido sus v\u00edctimas durante el viaje les daban ahora de comer y de beber, les curaban las heridas y recog\u00edan sus cad\u00e1veres, cuando mor\u00edan, para darles cristiana sepultura. Los negros, digamos, eran mucho m\u00e1s imaginativos que los blancos, entregados a la fantas\u00eda de la esclavitud, y no porque fueran racialmente m\u00e1s nobles sino porque su cuerpo estaba ya lleno de dolor y de muerte: porque hab\u00edan hecho un curso intensivo de mortalidad. Se pod\u00edan representar desde su dolor la igualdad de esos mismos marineros, ahora desdichados, que los hab\u00edan encadenado y azotado durante meses a bordo del barco negrero.<\/span><\/p>\n<p class=\"ox-b769a9a219-MsoNormal\" style=\"text-align: justify;\"><span style=\"color: #000000;\">Marx se burlaba con raz\u00f3n de los burgueses bienintencionados que negaban la lucha de clases so pretexto de que \u201ctodos somos hombres\u201d. Dec\u00eda: eso tiene tanto valor explicativo como proclamar que \u201ctodos somos cuerpos\u201d. Es verdad. Pero tener cuerpo \u2013ser un cuerpo\u2013 es m\u00e1s importante de lo que parece en una sociedad que fantasea sin parar con la descorporizaci\u00f3n, que se fantasea a\u00e9rea y desanclada, y en la que los cuerpos \u2013en las vallas melillenses y los campos de refugiados\u2013 aparecen siempre y solo como amenazadores: es por eso que el fil\u00f3sofo camerun\u00e9s Achille Mbembe ha podido hablar, m\u00e1s all\u00e1 del racismo, del cuerpo mismo del africano como frontera. Lo cierto es que todos poseemos, junto a la facultad de fantasear, la capacidad de imaginar, pero tanto su activaci\u00f3n como su alcance dependen de las condiciones sociales de su desempe\u00f1o. En una sociedad presidida por la fantas\u00eda de la independencia y la inmortalidad, es m\u00e1s f\u00e1cil ser indiferente o fantasioso que imaginativo; y es m\u00e1s f\u00e1cil tambi\u00e9n que la imaginaci\u00f3n, cuando inicia su traves\u00eda horizontal, se vea enseguida interrumpida por un reguero de fantas\u00edas. O por esa forma pol\u00edtica de la fantas\u00eda que llamamos \u201cideolog\u00eda\u201d.<\/span><\/p>\n<p class=\"ox-b769a9a219-MsoNormal\" style=\"text-align: justify;\"><span style=\"color: #000000;\">Digo todo esto pensando con ambiguo malestar en los refugiados ucranianos. No me voy a sumar, no, al reproche \u2013tan frecuente en estos d\u00edas\u2013 del agravio comparativo, que suena un poco a invitaci\u00f3n guillotinesca: la de abandonar tambi\u00e9n, por despecho, a los beneficiarios selectivos de nuestra filantrop\u00eda. Es verdad que Vox ha comparado del modo m\u00e1s despiadado y racista a los refugiados ucranianos y a los afganos (unos huyen, otros invaden) y televisiones y peri\u00f3dicos han prodigado comentarios muy desafortunados sobre las diferencias entre unos y otros. Los ucranianos, se ha dicho, \u201cse parecen a nosotros\u201d. Incluso en un informativo de no s\u00e9 qu\u00e9 televisi\u00f3n, el periodista, sinceramente conmovido, se ha lanzado a esta brutal empat\u00eda clasista: \u201cSon como t\u00fa y como yo. He visto bolsos de Dolce&amp;Gabana y ropa de Louis Vuitton. Podr\u00edan estar en Madrid\u201d. Este \u201cpodr\u00edan estar en Madrid\u201d, donde no hay pobres, como sabemos, y donde todos llevan bolsos de Dolce&amp;Gabana y ropa de Vuitton, expresa en realidad una autorizaci\u00f3n a franquearles el paso: \u201cestos s\u00ed pueden venir a Madrid\u201d. Ahora bien, me atrever\u00eda a sugerir, en el aura del relato de Rediker, que en Madrid son precisamente los pobres \u201cinvisibles\u201d, y no los que compran ropa de lujo, los que sienten m\u00e1s en su cuerpo el dolor de esas familias rotas, como si esa desgracia ya les hubiera ocurrido a ellos o como si pudiese llegar a ocurrirles en el futuro. El refugiado ucraniano que traslada entre sus poco enseres un bolso de Dolce&amp;Gabana traslada consigo el f\u00f3sil de una fantas\u00eda desaparecida, lo que para una imaginaci\u00f3n mediana es un motivo m\u00e1s de empat\u00eda y compasi\u00f3n. En este sentido, hay que subrayar en la misma l\u00ednea la reacci\u00f3n de muchos sirios, tanto en la propia Siria como en las ciudades europeas, los cuales no solo se han solidarizado con los ucranianos \u2013bombardeados, como ellos, por aviones rusos\u2013 sino que se han felicitado de que la pol\u00edtica europea de acogida haya sido mucho menos cicatera de lo que lo fue en su caso.<\/span><\/p>\n<p class=\"ox-b769a9a219-MsoNormal\" style=\"text-align: justify;\"><span style=\"color: #000000;\">Lo cierto es que nos indigna hasta tal punto el trato desigual recibido por unos y otros refugiados que no reparamos en la potencialidad del impulso, en el rescoldo humano enterrado bajo esta aparente hipocres\u00eda. Nos quedamos en la denuncia de ese hiriente \u201cse parecen a nosotros\u201d, como si no fuese justamente este \u201cparecido\u201d el que \u2013servidumbre de la imaginaci\u00f3n\u2013 convierte a los ucranianos en privilegiados catalizadores de sensibilidades contiguas; y, por lo tanto, en provisionales neutralizadores de la fantas\u00eda y sus peligros. Como he dicho, la imaginaci\u00f3n se activa de cerca e interesadamente: est\u00e1 interesada, valga decir, en lo propio o en lo semejante y solo desde ah\u00ed, parad\u00f3jicamente, puede pasar a otro cuerpo y a otro y luego a otro; para enhebrar sucesivamente todos los cuerpos del mundo. Si es que no la detienen antes, por supuesto, la fantas\u00eda o la ideolog\u00eda, que es lo que suele ocurrir.<\/span><\/p>\n<p class=\"ox-b769a9a219-MsoNormal\" style=\"text-align: justify;\"><span style=\"color: #000000;\">Necesitamos, en todo caso, una \u201csemejanza\u201d para empezar. Pensemos, por ejemplo, en los jud\u00edos. Durante siglos fueron los otros de Europa hasta que Israel, a costa de otro pueblo y lejos del continente, los convirti\u00f3 en europeos. A partir de ese momento nos es m\u00e1s f\u00e1cil imaginar la vida de un israel\u00ed que la de un palestino, y ello hasta el punto de que \u2013he escrito muchas veces al respecto\u2013 las v\u00edctimas de un atentado palestino siempre tienen cara y nombre mientras que las mucho m\u00e1s numerosas de los bombardeos israel\u00edes son mencionadas de manera gen\u00e9rica, como v\u00edctimas de s\u00ed mismas, y desprovistas de imagen individual (\u201cmueren tres ni\u00f1os palestinos a continuaci\u00f3n de un tiroteo\u201d). Los palestinos son hoy nuestros jud\u00edos, precisamente porque no catalizan nuestra imaginaci\u00f3n y quedan as\u00ed extramuros, vulnerables y desnudos. Israel, claro, explota propagand\u00edsticamente la imaginaci\u00f3n occidental en favor de su fantas\u00eda despiadada de un Estado jud\u00edo \u00e9tnicamente puro, pero nadie puede decir que haya nada malo o inmoral en sentirse conmovido ante la imagen de un ni\u00f1o que sufre, de un ni\u00f1o que sangra o de un ni\u00f1o muerto. Cuando confundimos la fantas\u00eda de los poderosos con la imaginaci\u00f3n de los cautivos \u2013la construcci\u00f3n abstracta del ide\u00f3logo con el dolor pasivo del espectador com\u00fan\u2013 estamos renunciando a un instrumento poderos\u00edsimo de comunicaci\u00f3n entre z\u00f3zobres, por citar un neologismo reciente. (V\u00e9ase: <a style=\"color: #000000;\" tabindex=\"9999\" href=\"https:\/\/ctxt.es\/es\/20220101\/Firmas\/38458\/zozobra-naufragio-santiago-alba-rico-robinson-crusoe.htm\" target=\"_blank\" rel=\"noopener\">https:\/\/ctxt.es\/es\/20220101\/Firmas\/38458\/zozobra-naufragio-santiago-alba-rico-robinson-crusoe.htm<\/a>)<\/span><\/p>\n<p class=\"ox-b769a9a219-MsoNormal\" style=\"text-align: justify;\"><span style=\"color: #000000;\">Hay que reivindicar, pues, la imaginaci\u00f3n frente a esa sociedad fantasiosa que la reprime. No se trata de despreciarla como sensibler\u00eda sino de emanciparla del cepo capitalista y euroc\u00e9ntrico para expandirla m\u00e1s all\u00e1 de los l\u00edmites que le impone la fantas\u00eda ideol\u00f3gica de los que quieren interrumpir su trayecto en la primera estaci\u00f3n: en la de la propia familia, la propia naci\u00f3n o la propia \u201craza\u201d. Hoy, es cierto, nos encontramos con los refugiados ucranianos y con algunos comentarios racistas; y nos sublevamos con ese doble rasero. Pero es normal, y no es condenable, que a un espa\u00f1ol le resulte m\u00e1s f\u00e1cil imaginarse el dolor de un ucraniano que el de un afgano, por muy injusto que sea. Podemos reconstruir mejor su vida y por eso mismo llegar antes a la conclusi\u00f3n luminosa y terrible (lo que no nos ocurre frente a un afgano) de que eso que le est\u00e1 pasando a \u00e9l podr\u00eda pasarnos tambi\u00e9n a nosotros. Necesitamos siempre, insisto, un catalizador pr\u00f3ximo, reconocible, reconstruible, para tomar conciencia de nuestra propia fragilidad. Los ucranianos nos la recuerdan; los afganos o los sirios o los africanos no. \u00bfEs culpa de la imaginaci\u00f3n? De ninguna manera. El problema es que, invirtiendo la relaci\u00f3n original y saludable, hemos colectivizado la fantas\u00eda y hemos privatizado la imaginaci\u00f3n: fantaseamos socialmente, imaginamos individualmente. Es culpa, desde luego, de los que la frenan \u2013la imaginaci\u00f3n\u2013 con fantas\u00edas capitalistas o racistas \u2013traducidas en leyes, polic\u00edas y vallas\u2013 y de los que no utilizan los medios a su alcance \u2013periodistas y pol\u00edticos sobre todo\u2013 para extender m\u00e1s all\u00e1 estos \u201cparecidos\u201d mediante los que alcanzamos a imaginar por fin la \u201cigualdad\u201d de los cuerpos. La raz\u00f3n, fundamental para combatir la sinraz\u00f3n, no sirve contra la fantas\u00eda, que es tranquilizadora y activa. Necesitamos la imaginaci\u00f3n, intranquilizadora y, si se la deja, tambi\u00e9n performativa. Los ucranianos nos ayudan a volver a nuestros cuerpos y a empezar de nuevo desde ellos. Ahora de lo que se trata es de seguir imaginando e imaginando para llegar asimismo hasta el cuerpo de los palestinos, los yemen\u00edes, los saharau\u00eds, etc. No es imposible. A algunos ya les \u201cocurre\u201d. Pienso, por ejemplo, en Helena Maleno o en Carola Rackete, sobre la que escrib\u00ed no hace mucho en este mismo medio. Pero no hace falta dar nombres. Tampoco sufrir previamente la experiencia de un bombardeo o una fuga entre harapos. Hay millones y millones de personas a las que les \u201cocurre\u201d todos los d\u00edas. El problema es que la mayor parte de ellas, cuando sienten la fragilidad del otro en su propio cuerpo, est\u00e1n delante de la televisi\u00f3n y luego no saben qu\u00e9 hacer con esa \u201cocurrencia\u201d.<\/span><\/p>\n<p class=\"ox-b769a9a219-MsoNormal\" style=\"text-align: justify;\"><span style=\"color: #000000;\">Porque tambi\u00e9n la imaginaci\u00f3n necesita un cuerpo social \u2013una estructura colectiva\u2013 para convertirse en pandemia.<\/span><\/p>\n<p class=\"ox-b769a9a219-MsoNormal\" style=\"text-align: justify;\"><span style=\"color: #000000;\"><strong>* Santiago Alba Rico<\/strong> es fil\u00f3sofo y escritor. Nacido en 1960 en Madrid, vive desde hace cerca de dos d\u00e9cadas en T\u00fanez, donde ha desarrollado gran parte de su obra. Sus \u00faltimos dos libros son \u00ab<em>Ser o no ser (un cuerpo)<\/em>\u00ab, Seix Barral, 2017<\/span><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Los ucranianos, se ha dicho, \u201cse parecen a nosotros\u201d y por eso nos ayudan a volver a nuestros cuerpos y a empezar de nuevo desde ellos. Ahora debemos seguir imaginando para llegar hasta el cuerpo de los palestinos, los yemen\u00edes o los saharau\u00eds<\/p>\n","protected":false},"author":102520410,"featured_media":25165,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_coblocks_attr":"","_coblocks_dimensions":"","_coblocks_responsive_height":"","_coblocks_accordion_ie_support":"","_crdt_document":"","advanced_seo_description":"","jetpack_seo_html_title":"","jetpack_seo_noindex":false,"_jetpack_newsletter_access":"","_jetpack_dont_email_post_to_subs":false,"_jetpack_newsletter_tier_id":0,"_jetpack_memberships_contains_paywalled_content":false,"_jetpack_feature_clip_id":0,"_jetpack_memberships_contains_paid_content":false,"footnotes":"","jetpack_post_was_ever_published":false},"categories":[53378,703608092],"tags":[703605025,703608326,703606489,703605024,703607402,703608325,703605801,703608327],"class_list":{"0":"post-25160","1":"post","2":"type-post","3":"status-publish","4":"format-standard","5":"has-post-thumbnail","6":"hentry","7":"category-rusia","8":"category-ucrania","9":"tag-capitalismo","10":"tag-dolcegabana","11":"tag-lucha-de-clases","12":"tag-marx","13":"tag-nazi","14":"tag-nino","15":"tag-refugiados","16":"tag-vuitton","18":"fallback-thumbnail"},"jetpack_featured_media_url":"https:\/\/i0.wp.com\/correspondenciadeprensa.com\/wp-content\/uploads\/2022\/03\/Refugiados2503-3013586914-1648237309386.jpg?fit=797%2C468&ssl=1","jetpack_likes_enabled":false,"jetpack_sharing_enabled":true,"jetpack_shortlink":"https:\/\/wp.me\/p7lt2C-6xO","amp_enabled":true,"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/correspondenciadeprensa.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/25160","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/correspondenciadeprensa.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/correspondenciadeprensa.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/correspondenciadeprensa.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/102520410"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/correspondenciadeprensa.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=25160"}],"version-history":[{"count":4,"href":"https:\/\/correspondenciadeprensa.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/25160\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":25166,"href":"https:\/\/correspondenciadeprensa.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/25160\/revisions\/25166"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/correspondenciadeprensa.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/media\/25165"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/correspondenciadeprensa.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=25160"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/correspondenciadeprensa.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcategories&post=25160"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/correspondenciadeprensa.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Ftags&post=25160"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}