{"id":24978,"date":"2022-03-20T08:46:12","date_gmt":"2022-03-20T07:46:12","guid":{"rendered":"https:\/\/correspondenciadeprensa.com\/?p=24978"},"modified":"2022-03-20T08:46:12","modified_gmt":"2022-03-20T07:46:12","slug":"debates-la-ecologia-de-marx-a-la-luz-de-la-mega-2-alain-bihr","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/correspondenciadeprensa.com\/?p=24978","title":{"rendered":"Debates &#8211; La ecolog\u00eda de Marx a la luz de la MEGA 2. [Alain Bihr]"},"content":{"rendered":"<p class=\"ox-63fbbf13d7-MsoNormal\"><span style=\"color: #000000;\"><b><a href=\"https:\/\/herramienta.com.ar\/\">Revista Herramienta<\/a>, marzo 2022<\/b><\/span><\/p>\n<p class=\"ox-63fbbf13d7-MsoNormal\"><strong><span style=\"color: #000000;\"><a href=\"https:\/\/correspondenciadeprensa.com\/\">Correspondencia de Prensa<\/a>, 20-3-2022<\/span><\/strong><\/p>\n<p class=\"ox-63fbbf13d7-MsoNormal\" style=\"text-align: justify;\"><span style=\"color: #000000;\">Por decisivos que hayan sido los aportes de Liebig a Marx, \u00e9ste no se dio por satisfecho. El pasaje antes citado del Cap\u00edtulo XIII del Libro I de El capital concluye con una nota en la que rinde un claro homenaje a Liebig manteniendo sin embargo cierta distancia cr\u00edtica:<\/span><\/p>\n<p class=\"ox-63fbbf13d7-MsoNormal\" style=\"text-align: justify;\"><span style=\"color: #000000;\">Haber analizado desde el punto de vista de las ciencias naturales el aspecto negativo de la agricultura moderna es uno de los merito imperecederos de Liebig, Tambi\u00e9n sus apercus [bosquejos] hist\u00f3ricos, aunque no est\u00e9n exentos de gruesos errores, muestran felices aciertos. Es de lamentar que lance al acaso afirmaciones como la siguiente: \u201cGracias a una pulverizaci\u00f3n m\u00e1s intensa y a las aradas m\u00e1s frecuentes, se promueve la circulaci\u00f3n del aire dentro de las partes de las tierras porosas y aumenta y se renueva la superficie del suelo expuesta a la acci\u00f3n del aire, pero es f\u00e1cil de comprender que el mayor rendimiento del campo no puede ser proporcional al trabajo gastado en dicho campo, sino que aumenta en una proporci\u00f3n mucho menor\u201d.<sup class='footnote'><a href='https:\/\/correspondenciadeprensa.com\/?p=24978#fn-24978-1' id='fnref-24978-1' onclick='return fdfootnote_show(24978)'>1<\/a><\/sup><\/span><\/p>\n<p class=\"ox-63fbbf13d7-MsoNormal\" style=\"text-align: justify;\"><span style=\"color: #000000;\">La continuaci\u00f3n de la nota evidencia que lo que Marx pretende recusar no es tanto la tercera ley de Liebig, sino la cauci\u00f3n cient\u00edfica que se daba a John Stuart Mill, amigo de Liebig al que Marx consideraba de secundaria importancia y, m\u00e1s a\u00fan a su <i>bete noire,<\/i> Malthus, quienes s\u00f3lo repet\u00edan lo que economistas mucho m\u00e1s ilustres hab\u00edan dicho anteriormente. De todos modos, la distancia cr\u00edtica con Liebig con relaci\u00f3n a la cuesti\u00f3n de los rendimientos decrecientes y el agotamiento tendencial del suelo bajo efectos de la agricultura intensiva deja ver que para Marx la cuesti\u00f3n no estaba por entonces definitivamente resuelta y que subsist\u00eda cierta ambivalencia en su postura.<\/span><\/p>\n<p class=\"ox-63fbbf13d7-MsoNormal\" style=\"text-align: justify; padding-left: 40px;\"><span style=\"color: #000000;\"><b>El encuentro posterior con<\/b> <strong>Fraas\u00a0\u00a0\u00a0<\/strong>\u00a0\u00a0\u00a0<\/span><\/p>\n<p class=\"ox-63fbbf13d7-MsoNormal\" style=\"text-align: justify;\"><span style=\"color: #000000;\">De hecho, apenas editado el primer tomo de El capital Marx quiere profundizar estas cuestiones, sobre todo con la perspectiva de retomar la teor\u00eda de la renta del suelo que deb\u00eda ocupar su lugar en el Libro III. Una carta de Marx a Engels fechada el 3 enero 1868 demuestra tambi\u00e9n inter\u00e9s en varios trabajos que discuten las tesis de Liebig, entre ellos los de Carl Fraas (Sa\u00efto: 263). En los meses siguientes, Marx conocer\u00e1 varios de estos trabajos, sobre todo los\u00a0 de Friedrich Albert Lange, de Julius Aus y de Carl Fraas: y, aunque prestar\u00e1 poca atenci\u00f3n a los dos primeros (Sa\u00efto: 269-273), concede por el contrario gran importancia al tercero, como muestra Sa\u00efto en el ultimo cap\u00edtulo de su libro.<\/span><\/p>\n<p class=\"ox-63fbbf13d7-MsoNormal\" style=\"text-align: justify;\"><span style=\"color: #000000;\">Carl Fraas (1810-1875) era un bot\u00e1nico y agr\u00f3nomo b\u00e1varo. Tras doctorarse en bot\u00e1nica en la Universidad de M\u00fanich, fue finalmente designado profesor en dicha Universidad en 1847.<\/span><\/p>\n<p class=\"ox-63fbbf13d7-MsoNormal\" style=\"text-align: justify;\"><span style=\"color: #000000;\">De las muchas publicaciones de Fraas, Marx parece haber le\u00eddo Klima und Plafzenwelt in der Zeit (El clima y la vegetaci\u00f3n a trav\u00e9s de las edades) (1847), Geschichte der Landwirtschaft (Historia de la agricultura) (1852), y Die Natur der Landwirstchaft (La naturaleza de la agricultura) (1857) durante el invierno de 1868, a juzgar por los cuadernos de anotaciones de la \u00e9poca (Sa\u00efto: 273). En su biblioteca ten\u00eda tambi\u00e9n ejemplares de Historisch-encyklopadischer Grundriss der Landwirtschaftslehre (Compendio hist\u00f3rico-enciclop\u00e9dico de agronom\u00eda) (1848) y Das Wurzelleben\u00a0 der\u00a0 Cultur-pflanzen (La vida de las ra\u00edces de las plantas cultivadas) (1872), lo que testimonia que Marx sigui\u00f3 interes\u00e1ndose por Fraas despu\u00e9s de 1868 (Sa\u00efto: 274). En cambio, a diferencia de lo que se deja entender (Sa\u00efto: 276), Marx no parece haber tenido conocimiento de Die Arckebaukrisen und ihre Heilmittel (Las crisis agr\u00edcolas y su remedio) (1866): no se encuentra ninguna referencia en los cuadernos ni est\u00e1 en la biblioteca.<\/span><\/p>\n<p class=\"ox-63fbbf13d7-MsoNormal\" style=\"text-align: justify;\"><span style=\"color: #000000;\">De hecho, no se conoce hasta ahora m\u00e1s que una referencia de Marx sobre Fraas, en carta dirigida a Engels con fecha 25 de marzo de 1868: se refiere m\u00e1s precisamente a Klima und Plafzenwelt\u2026 diciendo sustancialmente lo siguiente:<\/span><\/p>\n<p class=\"ox-63fbbf13d7-MsoNormal\" style=\"text-align: justify;\"><span style=\"color: #000000;\">Sostiene [Fraas] que como resultado del cultivo, y en proporci\u00f3n a su intensidad, desaparece la \u201chumedad\u201d tan deseada por el campesino (tambi\u00e9n por ello las plantas emigran del sur al norte), y empieza la formaci\u00f3n de estepas. Los primeros efectos del cultivo son \u00fatiles, pero luego comienza la devastaci\u00f3n debido a la deforestaci\u00f3n, etc. [&#8230;] La conclusi\u00f3n es que el cultivo, cuando se desarrolla en forma primitiva y no es controlado conscientemente (como burgu\u00e9s no llega, desde luego, a esto), deja tras de s\u00ed, desiertos: Persia, Mesootamia, etc., Grecia. \u00a1Nuevamente aqu\u00ed otra tendencia socialista inconsciente! [&#8230;] Tambi\u00e9n su historia de la agricultura es importante [&#8230;] Es necesario analizar cuidadosamente las \u00faltimas obras sobre agricultura. La escuela f\u00edsica se opone a la escuela qu\u00edmica.<sup class='footnote'><a href='https:\/\/correspondenciadeprensa.com\/?p=24978#fn-24978-2' id='fnref-24978-2' onclick='return fdfootnote_show(24978)'>2<\/a><\/sup>\u00a0\u00a0<\/span><\/p>\n<p class=\"ox-63fbbf13d7-MsoNormal\" style=\"text-align: justify;\"><span style=\"color: #000000;\">Estas observaciones prueban que Marx r\u00e1pidamente advirti\u00f3 lo que estaba en el centro de la problem\u00e1tica de Fraas, vale decir las relaciones entre vegetaci\u00f3n y clima, como indica ya el t\u00edtulo del libro. M\u00e1s precisamente, se\u00f1ala dos de las principales tesis al respecto.<\/span><\/p>\n<p class=\"ox-63fbbf13d7-MsoNormal\" style=\"text-align: justify;\"><span style=\"color: #000000;\">En primer lugar, para Fraas, el clima tiene un rol principal en el desarrollo de la vegetaci\u00f3n y, por tanto, de la agricultura. En efecto, propone un enfoque \u201cf\u00edsico\u201d (o atmosf\u00e9rico) de los problemas relativos al crecimiento de la vegetaci\u00f3n, acentuando la importancia de factores como el calor y la humedad, las precipitaciones y el escurrimiento, las sequ\u00edas, el viento, etc., en oposici\u00f3n al enfoque \u201cqu\u00edmico\u201d (o pedol\u00f3gico) desarrollado tanto por Liebig (considerando los nutrientes inorg\u00e1nicos como factor el decisivo) como por sus adversarios (que daban el rol principal a los nutrientes org\u00e1nicos y sobre todo al nitr\u00f3geno).<\/span><\/p>\n<p class=\"ox-63fbbf13d7-MsoNormal\" style=\"text-align: justify;\"><span style=\"color: #000000;\">En segundo lugar y, seg\u00fan Fraas, es por el contrario la agricultura lo que puede cambiar el clima y normalmente lo hace en el sentido de evolucionar hacia la sequ\u00eda y el calor (sobre todo por la deforestaci\u00f3n que la precede), lo que no deja de repercutir en la vegetaci\u00f3n, favoreciendo la formaci\u00f3n de estepas y deteriorando en consecuencias las condiciones para el desarrollo de la agricultura. Fraas retoma aqu\u00ed la tesis de Liebig, pero atribuye la degradaci\u00f3n tendencial no al agotamiento de los suelos (debido al incumplimiento de la ley de restituci\u00f3n y los l\u00edmites del aporte compensatorio de abonos artificiales) sino a la transformaci\u00f3n del clima, que se produce bajo los efectos del desarrollo de la agricultura misma o naturalmente).\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0<\/span><\/p>\n<p class=\"ox-63fbbf13d7-MsoNormal\" style=\"text-align: justify;\"><span style=\"color: #000000;\">Estudiando atentamente los cuadernos de notas y las anotaciones marginales, Sa\u00efto ha podido establecer m\u00e1s precisamente lo que interes\u00f3 a Marx de los trabajos y conclusiones de Fraas referidas a la agronom\u00eda.<\/span><\/p>\n<p class=\"ox-63fbbf13d7-MsoNormal\" style=\"text-align: justify;\"><span style=\"color: #000000;\">Marx advierte con inter\u00e9s que, seg\u00fan Fraas, el suelo puede regenerarse espont\u00e1neamente y mantener la fertilidad, sin aporte externo (sin fertilizantes) o con aportes m\u00ednimos, en climas c\u00e1lidos y h\u00famedos (por ejemplo en zona tropical o subtropical) porque las rocas que constituyen el suelo se desagregan m\u00e1s f\u00e1cilmente (Sa\u00efto: 278). Es que los fertilizantes no son m\u00e1s que sustitutos del clima: paliativos en ausencia de condiciones clim\u00e1ticas favorables. Cuando las plantas son cultivadas en condiciones clim\u00e1ticas m\u00e1s favorables, resultan in\u00fatiles. El agotamiento de los suelos no ser\u00eda entonces una fatalidad como pensaba Liebig. Por ejemplo:<\/span><\/p>\n<p class=\"ox-63fbbf13d7-MsoNormal\" style=\"text-align: justify;\"><span style=\"color: #000000;\">Los cereales son, pues, en funci\u00f3n del grado de exigencia que tienen con respecto a la mansedumbre del clima, plantas que agotan el suelo en la zona de temperatura fr\u00eda, en primer lugar ma\u00edz, sorgo, trigo, cebadas, centeno y avena; menos las leguminosas y el alforf\u00f3n, y nada las diferentes especies de tr\u00e9bol, nuestras hierbas, esp\u00e1rragos, etc. En la zona de temperatura c\u00e1lida, los cereales y las leguminosas ya no agotan el suelo, salvo el ma\u00edz, el arroz y el sorgo, y nada el tabaco que ya se cultiva sin fertilizantes (Sa\u00efto: 279-280).<\/span><\/p>\n<p class=\"ox-63fbbf13d7-MsoNormal\" style=\"text-align: justify;\"><span style=\"color: #000000;\">Lo que da a entender que el metabolismo natural (los intercambios internos en la naturaleza, independientemente de cualquier intervenci\u00f3n humana) es capaz de regular el problema del agotamiento de los suelos y, en consecuencia, el de la disminuci\u00f3n de rendimientos. Dicho de otra manera, seg\u00fan Fraas ser\u00eda posible una agricultura duradera sin intervenci\u00f3n humana, dejando actuar solamente a la naturaleza, a condici\u00f3n de operar en las condiciones requeridas para el crecimiento del vegetal cultivado. As\u00ed:<\/span><\/p>\n<p class=\"ox-63fbbf13d7-MsoNormal\" style=\"text-align: justify;\"><span style=\"color: #000000;\">Conocemos\u00a0 pa\u00edses de antigua civilizaci\u00f3n como Grecia o Asia Menor, que sin utilizar fertilizantes contin\u00faan obteniendo en sus campos cosechas significativas, aunque con fertilizante ser\u00edan a\u00fan mayores, como ya ocurre en algunos lugares con el riego [&#8230;] la fertilidad de los campos entre los chinos, que reemplazan los componentes que han tomado (lo que no ser\u00eda verdad si exportaran los productos del suelo sin importar equivalentes) ha aumentado constantemente junto con el crecimiento de la poblaci\u00f3n (Sa\u00efto: 280 -281).<\/span><\/p>\n<p class=\"ox-63fbbf13d7-MsoNormal\" style=\"text-align: justify;\"><span style=\"color: #000000;\">Entre los elementos del metabolismo natural capaces de remediar el agotamiento de los suelos, Fraas menciona sobre todo los aluviones (limo, arenas, pedregullo, cantos rodados, etc.) aportados por los cursos de agua con sus desbordes y crecidas, que permiten reconstituir y mantener la composici\u00f3n mineral de los suelos cultivados. Raz\u00f3n por la cual planicies aluvionales, estuarios y deltas son muy f\u00e9rtiles. Lo que lleva a Fraas a recomendar recurrir al aporte artificial de aluviones, por intermedio de toda una infraestructura de reservorios y canales de irrigaci\u00f3n, ayudando as\u00ed al proceso natural de regeneraci\u00f3n de suelos. Un tema ya presente en Natur der Landwirtschaft, que Marx registr\u00f3, y sobre el que Fraas volver\u00e1 con insistencia en Die Ackerbaukrisen und ihre Heilmittel convirti\u00e9ndolo en el argumento central de su pol\u00e9mica con Liebig. En suma, para remediar el agotamiento tendencial de los suelos provocado por su cultivo en condiciones clim\u00e1ticas poco favorables, Fraas propone una especie de colaboraci\u00f3n entre la humanidad y la naturaleza, o sea \u00abuna agricultura de regeneraci\u00f3n natural\u00bb siguiendo el camino abierto por la naturaleza misma, lo que despierta la atenci\u00f3n de Marx (Sa\u00efto: 284). Porque, de este modo, es posible esperar escapar a la fatalidad del agotamiento de los suelos y, por tanto, de la fertilidad decreciente y, as\u00ed, conjurar definitivamente el espectro de Malthus.<\/span><\/p>\n<p class=\"ox-63fbbf13d7-MsoNormal\" style=\"text-align: justify;\"><span style=\"color: #000000;\">Por \u00faltimo, Marx subraya muchos p\u00e1rrafos de Klima und Pflanzenwelt\u2026 en los que Fraas destaca la importancia de la deforestaci\u00f3n (debido a la extensi\u00f3n de los cultivos pero tambi\u00e9n consecuencia casi inevitable de que la madera sigue siendo simult\u00e1neamente combustible casi \u00fanico y uno de los principales materiales a disposici\u00f3n del artesanado y la proto-industria en las sociedades precapitalistas) como factor de la modificaci\u00f3n del clima y la consecutiva degradaci\u00f3n de las condiciones de la agricultura, explicando as\u00ed la regresi\u00f3n de las civilizaciones registrada en Mesopotamia, Palestina, Egipto y Grecia (Sa\u00efto: 293 -298).<\/span><\/p>\n<p class=\"ox-63fbbf13d7-MsoNormal\" style=\"text-align: justify;\"><span style=\"color: #000000;\">Por ahora, y a falta de nuevas publicaciones, es imposible saber qu\u00e9 hubiera hecho en definitiva Marx en sus manuscritos ulteriores con los aportes de Fraas, m\u00e1s all\u00e1 del hecho de que lo incitaron a ampliar y profundizar el estudio de todas estas cuestiones. Es azaroso y seguramente en gran medida in\u00fatil especular sobre lo que hubiera podido hacer si hubiese tenido la posibilidad de terminar la redacci\u00f3n de El capital.<\/span><\/p>\n<p class=\"ox-63fbbf13d7-MsoNormal\" style=\"text-align: justify;\"><span style=\"color: #000000;\">Cabe suponer sin embargo que Marx hubiera retenido la lecci\u00f3n general de Fraas, vale decir que por la acci\u00f3n de la agricultura y m\u00e1s en general la industria humana sobre la vegetaci\u00f3n se pueden provocar importantes modificaciones clim\u00e1ticas, capaces de repercutir negativamente en las condiciones de producci\u00f3n y, en general, las condiciones del desarrollo humano. Marx hubiera entonces identificado las modificaciones clim\u00e1ticas que el trabajo humano puede provocar hasta da\u00f1ar a la humanidad, como otra derivaci\u00f3n de la perturbaci\u00f3n metab\u00f3lica, adem\u00e1s de la generada por el agotamiento de los suelos a causa de cultivos intensivos e irreflexivos. Y es casi innecesario se\u00f1alar hasta qu\u00e9 punto esta ense\u00f1anza de Fraas es de actualidad en el actual contexto del calentamiento clim\u00e1tico.<\/span><\/p>\n<p class=\"ox-63fbbf13d7-MsoNormal\" style=\"text-align: justify;\"><span style=\"color: #000000;\">Es indudable que Marx tambi\u00e9n hubiera llegado a la conclusi\u00f3n de que la acci\u00f3n del hombre sobre la vegetaci\u00f3n (en especial la deforestaci\u00f3n) debe hacerse con prudencia y reflexionando sobre las consecuencias. Y en el mismo orden de ideas Marx tambi\u00e9n hubiera retenido la idea de Fraas de que la soluci\u00f3n de los problemas agron\u00f3micos (para asegurar por ejemplo la fertilidad de los suelos, o incluso mejorarla) y, m\u00e1s a\u00fan, ecol\u00f3gicos, puede y debe ser buscada no forzando a la naturaleza (o sea radicalizando una relaci\u00f3n puramente instrumental), sino colaborando con la misma: se trata m\u00e1s bien de trabajar con la naturaleza y no contra ella.<sup class='footnote'><a href='https:\/\/correspondenciadeprensa.com\/?p=24978#fn-24978-3' id='fnref-24978-3' onclick='return fdfootnote_show(24978)'>3<\/a><\/sup> 1620)] Porque en definitiva se trabaja siempre en la naturaleza cuando se trabaja sobre ella, dependiendo siempre de la misma y sufriendo las eventuales consecuencias imprevistas y nefastas de modificaciones aportadas por el trabajo humano,\u00a0 por la simple raz\u00f3n de que la humanidad es y sigue siendo parte de la naturaleza, que sigue siendo su \u201ccuerpo no-org\u00e1nico\u201d.\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0<\/span><\/p>\n<p class=\"ox-63fbbf13d7-MsoNormal\" style=\"text-align: justify;\"><span style=\"color: #000000;\">Es posiblemente en tal sentido que, en la ya citada carta a Engels Marx pudo advertir una \u201ctendencia socialista inconsciente\u201d en Fraas. \u00c9ste habr\u00eda indicado, en filigrana, el camino a seguir para una agricultura racional, conducida de manera tal que se controlaran sus efectos ecol\u00f3gicos utilizando el conocimiento cient\u00edfico que pudiera tenerse. Habr\u00eda captado as\u00ed lo que, seg\u00fan Marx, el socialismo debe proponerse conscientemente, en l\u00ednea con el p\u00e1rrafo del cap\u00edtulo del Libro III antes citado: el manejo (o regulaci\u00f3n) del metabolismo entre la humanidad y la naturaleza mediado por el trabajo social, bas\u00e1ndose en la propiedad colectiva del suelo y la asociaci\u00f3n de los productores, actuando de manera reflexiva (es decir al mismo tiempo prudente e instruida por la ciencia) sobre y en la naturaleza con un plan concertado.<\/span><\/p>\n<p class=\"ox-63fbbf13d7-MsoNormal\" style=\"text-align: justify; padding-left: 40px;\"><span style=\"color: #000000;\"><b>M\u00e1s all\u00e1 de Marx <\/b><sup class='footnote'><a href='https:\/\/correspondenciadeprensa.com\/?p=24978#fn-24978-4' id='fnref-24978-4' onclick='return fdfootnote_show(24978)'>4<\/a><\/sup><\/span><\/p>\n<p class=\"ox-63fbbf13d7-MsoNormal\" style=\"text-align: justify;\"><span style=\"color: #000000;\">La lecci\u00f3n general que es posible sacar del libro de Sa\u00efto puede ser resumida en esa formulaci\u00f3n, entendida en un doble sentido. En primer lugar, tal como Negri para los Grundrisse, Sa\u00efto establece otra vez que abordar los in\u00e9ditos de Marx hace descubrir siempre nuevos aspectos de su pensamiento, con la diferencia tal vez de que abarca un per\u00edodo mucho m\u00e1s extenso y presta atenci\u00f3n a una dimensi\u00f3n de las preocupaciones marxianas a\u00fan desconocida por Negri. Y, sobre todo, Sa\u00efto nos permite captar que ello es as\u00ed por una simple raz\u00f3n: Marx no deja de pensar, vale decir de desarrollar y profundizar sus adquisiciones anteriores, a las que siempre considera provisorias, confront\u00e1ndolas con nuevos territorios, con nuevos problemas, con nuevos autores, matiz\u00e1ndolas, rectific\u00e1ndolas, cuestion\u00e1ndolas parcialmente y a veces abandon\u00e1ndolas, dando paso a nuevas v\u00edas de investigaci\u00f3n, trazando nuevas perspectivas, planteando nuevas cuestiones, o retomando algunas viejas con aires frescos, etc. Tanto que Marx jam\u00e1s est\u00e1 completamente all\u00ed donde uno cre\u00eda poder encontrarlo a partir de lo que ya se sab\u00eda o, m\u00e1s exactamente, se cre\u00eda saber de \u00e9l.<\/span><\/p>\n<p class=\"ox-63fbbf13d7-MsoNormal\" style=\"text-align: justify;\"><span style=\"color: #000000;\">Siempre en este orden de ideas, y a\u00fan m\u00e1s fundamentalmente, Sa\u00efto confirma que la publicaci\u00f3n del conjunto de los escritos de Marx (y de Engels) emprendida en el marco de la MEGA 2 permitir\u00e1, esperemos que definitivamente, deshacernos de la imagen de un Marx doctrinario (reducido a un ABC) y convertido en estatua (como gran comendador de un templo), imagen forjada y transmitida durante d\u00e9cadas en y por las organizaciones que dominaron el movimiento obrero. Permitir\u00e1 advertir por el contrario y finalmente un Marx viviente, constantemente curioso, m\u00e1s interesado en plantear nuevas cuestiones que en repetir viejas respuestas, pero tambi\u00e9n incapaz a veces y debido a eso de ir hasta el fin de sus proyectos, comenzando por la cr\u00edtica a la econom\u00eda pol\u00edtica que dejar\u00eda finalmente inacabada, muy a pesar de su amigo Engels que, impacientemente pero en vano, nunca dej\u00f3 de apurarlo para que la terminase.<\/span><\/p>\n<p class=\"ox-63fbbf13d7-MsoNormal\" style=\"text-align: justify;\"><span style=\"color: #000000;\">En segundo lugar, trat\u00e1ndose m\u00e1s precisamente de la tem\u00e1tica y problem\u00e1tica ecol\u00f3gica que es el objeto de la obra, no s\u00f3lo es posible sino necesario sobrepasar las adquisiciones marxianas sobre el tema, al menos de las que hasta ahora conocemos, pero sirvi\u00e9ndonos de algunos desarrollos del mismo Marx. En suma, empujar a Marx m\u00e1s all\u00e1 de Marx vali\u00e9ndose de Marx. En efecto, como ha mostrado Sa\u00efto, entre 1844 y 1868, Marx no dej\u00f3 de desarrollar y de profundizar la idea de que el capital es responsable de la perturbaci\u00f3n del metabolismo entre la humanidad y la naturaleza, debido al hecho de romper esa unidad inmediata que manten\u00edan las relaciones pre capitalistas de producci\u00f3n. La confrontaci\u00f3n con los trabajos de Liebig y de Fraas lo condujo, en dicha perspectiva, a poner el acento tanto en el aspecto predador de la agricultura capitalista, que tiende a agotar los suelos, como en el cambio clim\u00e1tico que amenaza provocar con las deforestaciones abusivas; diagn\u00f3sticos ambos que los desarrollos m\u00e1s recientes, un siglo y medio m\u00e1s tarde, est\u00e1n lejos de haber desmentido\u2026 Pero, si se quiere desarrollar y profundizar m\u00e1s la imagen de la perturbaci\u00f3n metab\u00f3lica engendrada por el capital, hay que aferrarse al an\u00e1lisis que Marx desarrolla de la forma valor en la que el capital encierra el proceso social de producci\u00f3n, rompiendo el metabolismo entre la humanidad y la naturaleza, remodel\u00e1ndola profundamente de manera que pueda someterla a las exigencias de la reproducci\u00f3n ampliada del valor, dicho de otra manera, de la acumulaci\u00f3n de capital.<\/span><\/p>\n<p class=\"ox-63fbbf13d7-MsoNormal\" style=\"text-align: justify;\"><span style=\"color: #000000;\">Es lo que Sa\u00efto deja entender en varias ocasiones hacia el fin de su obra, cuando afirma que en el horizonte de las palabras de Marx se perfila una contradicci\u00f3n fundamental entre el capital y la naturaleza. As\u00ed lo afirma:<\/span><\/p>\n<p class=\"ox-63fbbf13d7-MsoNormal\" style=\"text-align: justify;\"><span style=\"color: #000000;\">Lo que es importante en la contribuci\u00f3n cient\u00edfica de Marx a los debates ecol\u00f3gicos actuales, es la demostraci\u00f3n, desarrollada a partir de las determinaciones fundamentales de la producci\u00f3n mercantil, que el valor, como mediaci\u00f3n de car\u00e1cter transhist\u00f3rico entre la humanidad y la naturaleza, es incapaz de dar satisfacci\u00f3n a las condiciones materiales de producci\u00f3n duradera (p\u00e1g. 314).<\/span><\/p>\n<p class=\"ox-63fbbf13d7-MsoNormal\" style=\"text-align: justify;\"><span style=\"color: #000000;\">O tambi\u00e9n:<\/span><\/p>\n<p class=\"ox-63fbbf13d7-MsoNormal\" style=\"text-align: justify;\"><span style=\"color: #000000;\">Para iluminar plenamente la tensi\u00f3n entre capital y naturaleza, Marx expone sistem\u00e1ticamente la teor\u00eda del valor en un contexto que la liga con el problema de la perturbaci\u00f3n del metabolismo entre humanidad y naturaleza (p\u00e1g. 316).<\/span><\/p>\n<p class=\"ox-63fbbf13d7-MsoNormal\" style=\"text-align: justify;\"><span style=\"color: #000000;\">Pero Sa\u00efto no precisa, a mi criterio, el punto exacto de articulaci\u00f3n entre la teor\u00eda marxiana del valor y la problem\u00e1tica ecol\u00f3gica, a partir del cual conviene explorar sistem\u00e1ticamente la contradicci\u00f3n entre capital, valor en proceso, y naturaleza. Este punto est\u00e1 presente en el enfoque de Marx: en el an\u00e1lisis que hace de la apropiaci\u00f3n del proceso de trabajo por el capital, dominado por el imperativo de someterlo al proceso de valorizaci\u00f3n, atacando a los dos factores fundamentales del proceso de trabajo que son precisamente la fuerza humana de trabajo y la naturaleza en tanto objeto general del trabajo humano. Este an\u00e1lisis ocupa las secciones III y IV del Libro I de El capital del que se tomaron los p\u00e1rrafos antes citados, y sin duda, Marx lo hubiera profundizado en el Libro II (sobre todo cuando en la Secci\u00f3n II analiza la imperiosa necesidad para el capital de acelerar su rotaci\u00f3n, reduciendo todo lo posible el per\u00edodo de producci\u00f3n) y tambi\u00e9n en el Libro III (sobre todo en la secci\u00f3n dedicada a la renta del suelo). Sa\u00efto lo se\u00f1ala, pero sin sacar todo el provecho posible:<\/span><\/p>\n<p class=\"ox-63fbbf13d7-MsoNormal\" style=\"text-align: justify;\"><span style=\"color: #000000;\">Se encuentra en los manuscritos que nos han llegado tambi\u00e9n otros signos probatorios de que Marx proyectaba desarrollar distintas manifestaciones de tensi\u00f3n entre la l\u00f3gica formal de el capital y las propiedades materiales de la naturaleza, tanto a prop\u00f3sito de la \u201crotaci\u00f3n del capital\u201d en el Libro II como a prop\u00f3sito de la \u201crenta del suelo\u201d en el Libro III (p\u00e1g. 259).<\/span><\/p>\n<p class=\"ox-63fbbf13d7-MsoNormal\" style=\"text-align: justify;\"><span style=\"color: #000000;\">Por lo tanto, con el prop\u00f3sito de desarrollar y profundizar la idea marxiana de perturbaci\u00f3n estructural por el capital del metabolismo entre el hombre y la naturaleza, es preciso partir del an\u00e1lisis de la apropiaci\u00f3n capitalista del proceso de trabajo, que es tambi\u00e9n y fundamentalmente, apropiaci\u00f3n capitalista de la naturaleza, vale decir, transformaci\u00f3n de la naturaleza adecu\u00e1ndola a las exigencias fundamentales del capital como valor en proceso <sup class='footnote'><a href='https:\/\/correspondenciadeprensa.com\/?p=24978#fn-24978-5' id='fnref-24978-5' onclick='return fdfootnote_show(24978)'>5<\/a><\/sup>. Lo que, en tanto s\u00f3lo puede hacerse violando los l\u00edmites que la naturaleza, en el marco del planeta Tierra, fija al metabolismo con la humanidad, tiene como consecuencia final la actual cat\u00e1strofe ecol\u00f3gica.<\/span><\/p>\n<p class=\"ox-63fbbf13d7-MsoNormal\" style=\"text-align: justify;\"><span style=\"color: #000000;\">Texto enviado por su autor para la publicaci\u00f3n en este n\u00famero de Herramienta Web 37). <a href=\"https:\/\/herramienta.com.ar\/la-ecologia-de-marx-a-la-luz-de-la-mega2-i\">La primera parte se puede ver aqu\u00ed<\/a>.\u00a0<\/span><\/p>\n<p class=\"ox-63fbbf13d7-MsoNormal\" style=\"text-align: justify;\"><span style=\"color: #000000;\"><b><u>Notas<\/u><\/b><\/span><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Por decisivos que hayan sido los aportes de Liebig a Marx, \u00e9ste no se dio por satisfecho. <\/p>\n","protected":false},"author":102520410,"featured_media":24985,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_coblocks_attr":"","_coblocks_dimensions":"","_coblocks_responsive_height":"","_coblocks_accordion_ie_support":"","advanced_seo_description":"","jetpack_seo_html_title":"","jetpack_seo_noindex":false,"jetpack_seo_schema_type":"","_jetpack_newsletter_access":"","_jetpack_dont_email_post_to_subs":false,"_jetpack_newsletter_tier_id":0,"_jetpack_memberships_contains_paywalled_content":false,"_wpcom_ai_launchpad_first_post":false,"_jetpack_feature_clip_id":0,"_jetpack_memberships_contains_paid_content":false,"footnotes":"","jetpack_post_was_ever_published":false},"categories":[],"tags":[17212,703607823,6992,703605642,703606540,703607822,703605024,703608300,703608299,703608301],"class_list":["post-24978","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","tag-america-latina","tag-carl-fraas","tag-debates","tag-engels","tag-john-stuart-mill","tag-liebig","tag-marx","tag-negri","tag-perturbacion-metabolica","tag-saito","fallback-thumbnail"],"jetpack_likes_enabled":false,"jetpack_sharing_enabled":true,"jetpack_shortlink":"https:\/\/wp.me\/p7lt2C-6uS","amp_enabled":true,"jetpack_featured_media_url":"https:\/\/i0.wp.com\/correspondenciadeprensa.com\/wp-content\/uploads\/2022\/03\/Debates2003.jpg?fit=799%2C416&ssl=1","_links":{"self":[{"href":"https:\/\/correspondenciadeprensa.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/24978","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/correspondenciadeprensa.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/correspondenciadeprensa.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/correspondenciadeprensa.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/102520410"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/correspondenciadeprensa.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=24978"}],"version-history":[{"count":7,"href":"https:\/\/correspondenciadeprensa.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/24978\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":24986,"href":"https:\/\/correspondenciadeprensa.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/24978\/revisions\/24986"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/correspondenciadeprensa.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/media\/24985"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/correspondenciadeprensa.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=24978"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/correspondenciadeprensa.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcategories&post=24978"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/correspondenciadeprensa.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Ftags&post=24978"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}