{"id":2448,"date":"2017-05-28T20:17:56","date_gmt":"2017-05-28T20:17:56","guid":{"rendered":"https:\/\/correspondenciadeprensa.com\/?p=2448"},"modified":"2017-05-28T20:17:56","modified_gmt":"2017-05-28T20:17:56","slug":"debates-el-capital-la-relevancia-contemporanea-de-marx","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/correspondenciadeprensa.com\/?p=2448","title":{"rendered":"Debates &#8211; El Capital: la relevancia contempor\u00e1nea de Marx"},"content":{"rendered":"<p><strong>Debates<\/strong><\/p>\n<p><strong>150 a\u00f1os de El Capital:\u00a0<\/strong><strong>La relevancia contempor\u00e1nea de Marx <\/strong><\/p>\n<p><strong>Claudio Katz<\/strong><\/p>\n<p><strong>Buenos Aires, 6-5-2017<\/strong><\/p>\n<p><strong>Viento Sur, 27-5-2017 \u00a0<\/strong><strong><a href=\"http:\/\/www.vientosur.info\/\">http:\/\/www.vientosur.info\/<\/a><\/strong><\/p>\n<p>Marx recupera inter\u00e9s. Su clarificaci\u00f3n del funcionamiento del capitalismo contrasta con las simplificaciones neocl\u00e1sicas y las ingenuidades heterodoxas. Indic\u00f3 la l\u00f3gica de la plusval\u00eda que subyace en la agresi\u00f3n neoliberal y el tipo de superexplotaci\u00f3n que prevalece en el trabajo precario. Esclareci\u00f3 el origen de la desigualdad y el sentido actual del beneficio.<\/p>\n<p>El Capital permite refutar la identificaci\u00f3n de la revoluci\u00f3n digital con el desempleo. Cuestiona las explicaciones de la crisis por desaciertos gubernamentales o carencias de regulaciones. Remarca tensiones intr\u00ednsecas en la esfera del consumo y la rentabilidad.<\/p>\n<p>Marx subray\u00f3 los determinantes productivos de las convulsiones financieras. Sugiri\u00f3 las conexiones de la mundializaci\u00f3n con los patrones nacionales de acumulaci\u00f3n. Anticip\u00f3 las polarizaciones que generan subdesarrollo en la periferia y los enlaces del antiimperialismo con estrategias socialistas.<\/p>\n<p>Tambi\u00e9n conceptualiz\u00f3 la combinaci\u00f3n de ilusiones y temor que propaga la ideolog\u00eda burguesa. Su proyecto igualitario resurge junto a nuevas s\u00edntesis de la acci\u00f3n pol\u00edtica con la elaboraci\u00f3n te\u00f3rica.<\/p>\n<p>Este art\u00edculo ser\u00e1 publicado en 2018 en la revista Sociolog\u00eda hist\u00f3rica (<a href=\"http:\/\/revistas.um.es\/sh\">http:\/\/revistas.um.es\/sh)<\/a>, dentro de un n\u00famero monogr\u00e1fico sobre el 150 aniversario de la publicaci\u00f3n del Libro I de El capital.<\/p>\n<p>****************************<\/p>\n<p>La conmemoraci\u00f3n del 150 aniversario de El Capital ha renovado el debate sobre las contribuciones legadas por Marx a la comprensi\u00f3n de la sociedad actual. El texto contin\u00faa suscitando apasionadas adhesiones y fan\u00e1ticos rechazos, pero ya no ejerce la enorme influencia que tuvo en los a\u00f1os 60 y 70. Tampoco padece el olvido que acompa\u00f1\u00f3 al desplome de la Uni\u00f3n Sovi\u00e9tica. Ning\u00fan investigador de peso ignora actualmente el significado del libro y las relecturas traspasan la academia e influyen sobre numerosos pensadores.<\/p>\n<p>El inter\u00e9s por Marx se verifica entre los economistas que resaltan su anticipaci\u00f3n de la mundializaci\u00f3n. Otros descubren una precoz interpretaci\u00f3n de la degradaci\u00f3n del medio ambiente y vinculan la ausencia de soluciones al desastre ecol\u00f3gico, con la crisis civilizatoria que previ\u00f3 el te\u00f3rico germano.<\/p>\n<p>Su obra es retomada con mayor frecuencia para caracterizar la etapa neoliberal. Varios autores indagan las semejanzas de ese esquema con el \u201ccapitalismo puro\u201d y desregulado que prevalec\u00eda en la \u00e9poca de Marx.<\/p>\n<p>En un per\u00edodo de privatizaciones, apertura comercial y flexibilizaci\u00f3n laboral se transparentan rasgos del sistema que permanecieron ocultos durante la fase keynesiana. Los diagn\u00f3sticos del pensador alem\u00e1n recuperan nitidez en el siglo XXI. La gran crisis que estall\u00f3 en el 2008 reubic\u00f3 a El Capital en un lugar preponderante de la literatura econ\u00f3mica. Ese desplome financiero no s\u00f3lo desemboc\u00f3 en una impactante recesi\u00f3n. Precipit\u00f3 adem\u00e1s una expansi\u00f3n in\u00e9dita del gasto p\u00fablico para socorrer a los bancos.<\/p>\n<p>Marx recobra importancia en este escenario de agudos desequilibrios capitalistas. Por esta raz\u00f3n sus explicaciones del funcionamiento y la crisis del sistema son revisadas con gran atenci\u00f3n.<\/p>\n<p>Algunos analistas igualmente estiman que sus respuestas han perdido actualidad al cabo de 150 a\u00f1os. Es evidente que el r\u00e9gimen vigente es muy distinto al imperante en el per\u00edodo que conoci\u00f3 el escritor alem\u00e1n. El registro de estas diferencias contribuye a evitar b\u00fasquedas dogm\u00e1ticas de lo \u201cya dicho por Marx\u201d sobre acontecimientos que lo sucedieron.<\/p>\n<p>Pero conviene tambi\u00e9n recordar que el estudioso germano investig\u00f3 el mismo modo de producci\u00f3n que opera en la actualidad. Ese r\u00e9gimen contin\u00faa regulado por las mismas leyes y sujeto a los mismos principios. Todas las denominaciones que ocultan esa persistencia (econom\u00eda a secas, mercado, modernidad, pos-industrialismo) obstruyen la comprensi\u00f3n del capitalismo de nuestra era.<\/p>\n<p>La obra de Marx mantendr\u00e1 su inter\u00e9s mientras subsista una estructura econ\u00f3mico-social gobernada por la competencia, el beneficio y la explotaci\u00f3n. \u00bfPero cu\u00e1les son los se\u00f1alamientos m\u00e1s pertinentes de su teor\u00eda para clarificar el modelo neoliberal actual?<\/p>\n<p><strong>Refutaciones fallidas <\/strong><\/p>\n<p>Marx capt\u00f3 la especificidad del capitalismo corrigiendo las inconsistencias de sus antecesores de la econom\u00eda pol\u00edtica cl\u00e1sica. Mantuvo la indagaci\u00f3n totalizadora de la econom\u00eda que encararon Smith y Ricardo superando las ingenuidades de la \u201cmano invisible\u201d. Al descubrir las obstrucciones que afronta el capitalismo revolucion\u00f3 el estudio de ese modo de producci\u00f3n.<\/p>\n<p>El autor de El Capital comprendi\u00f3 que esas tensiones son inherentes al sistema. Destac\u00f3 que los desequilibrios no provienen del comportamiento o la irracionalidad de los individuos, ni obedecen a la inadecuaci\u00f3n de las instituciones.<\/p>\n<p>Marx postul\u00f3 que el capitalismo est\u00e1 corro\u00eddo por contradicciones singulares y distintas a las prevalecientes en reg\u00edmenes anteriores. Esa comprensi\u00f3n le permiti\u00f3 transformar las cr\u00edticas intuitivas en una impugnaci\u00f3n coherente del capitalismo.<\/p>\n<p>La ortodoxia neocl\u00e1sica intent\u00f3 refutar sus cuestionamientos con burdos paneg\u00edricos del sistema. Concibi\u00f3 insostenibles fantas\u00edas de mercados perfectos, consumidores racionales y efectos ben\u00e9volos de la inversi\u00f3n. Recurri\u00f3 a un c\u00famulo de mitos inveros\u00edmiles que contrastan con las aproximaciones realistas asumidas por Marx.<\/p>\n<p>Los precursores del neoliberalismo no lograron desmentir el car\u00e1cter intr\u00ednseco de los desequilibrios capitalistas. Ensayaron una presentaci\u00f3n forzada de esas tensiones como resultado de injerencias estatales, sin explicar por qu\u00e9 raz\u00f3n el propio sistema recrea tantos desajustes.<\/p>\n<p>Los criterios neocl\u00e1sicos de maximizaci\u00f3n -complementados con las sofisticadas formalizaciones para seleccionar alternativas- ignoran la l\u00f3gica general de la econom\u00eda. Reducen la indagaci\u00f3n de esa disciplina a un simple adiestramiento en ejercicios de optimizaci\u00f3n.<\/p>\n<p>El predicamento actual de ese enfoque no proviene por lo tanto de su solidez te\u00f3rica. Es apuntalado por las clases dominantes para propagar justificaciones de los atropellos a los asalariados. Instrumentan esas agresiones alegando exigencias naturales de la econom\u00eda. Subrayan, por ejemplo, la imposibilidad de satisfacer los reclamos populares por restricciones derivadas de la escasez. Pero omiten el car\u00e1cter relativo de esas limitaciones present\u00e1ndolas como datos atemporales o invariables.<\/p>\n<p>La hostilidad de los neocl\u00e1sicos hacia Marx contrasta con el reconocimiento exhibido por el grueso de la heterodoxia. Algunos autores de esa vertiente han buscado incluso la integraci\u00f3n de la econom\u00eda marxista a un campo com\u00fan de opositores a la teor\u00eda neocl\u00e1sica. Esa pretensi\u00f3n ilustra \u00e1reas de afinidad, pero olvida que la concepci\u00f3n forjada a partir de El Capital conforma un cuerpo contrapuesto a la herencia de Keynes.<\/p>\n<p>La principal diferencia entre ambas visiones radica en la valoraci\u00f3n del capitalismo. La heterodoxia acepta el car\u00e1cter conflictivo del sistema, pero considera que esas tensiones pueden resolverse mediante una adecuada acci\u00f3n estatal.<\/p>\n<p>Marx postul\u00f3, en cambio, que esa intervenci\u00f3n s\u00f3lo pospone (y finalmente agrava) los desequilibrios que pretende resolver. Con ese se\u00f1alamiento coloc\u00f3 los cimientos de una tesis de gran actualidad: la imposibilidad de forjar modelos de capitalismo humano, redistributivo o regulado. Este planteo ordena todo el pensamiento marxista contempor\u00e1neo.<\/p>\n<p><strong>Plusval\u00eda y superexplotados <\/strong><\/p>\n<p>Marx formul\u00f3 observaciones sustanciales para entender el deterioro actual del salario. El modelo neoliberal ha generalizado esa retracci\u00f3n al intensificar la competencia internacional. La apertura comercial, la presi\u00f3n por menores costos y el imperio de la competitividad son utilizados para achatar los ingresos populares en todos los pa\u00edses. Los patrones recurren a un chantaje de relocalizaci\u00f3n de plantas -o a desplazamientos efectivos de la industria a Oriente- para abaratar la fuerza de trabajo.<\/p>\n<p>Ese atropello obedece a las crecientes tasas de explotaci\u00f3n que exige la acumulaci\u00f3n. Marx esclareci\u00f3 la l\u00f3gica de esta presi\u00f3n al distinguir el trabajo de la fuerza de trabajo, al separar las labores necesarias de las excedentes y al registrar qu\u00e9 porci\u00f3n de la jornada laboral remunera efectivamente el due\u00f1o de la empresa.<\/p>\n<p>Con esa exposici\u00f3n ilustr\u00f3 c\u00f3mo opera la apropiaci\u00f3n patronal del trabajo ajeno. Se\u00f1al\u00f3 que esa confiscaci\u00f3n queda enmascarada por la novedosa coerci\u00f3n econ\u00f3mica que impera bajo el capitalismo. A diferencia del esclavo o el vasallo el asalariado es formalmente libre, pero est\u00e1 sometido a las reglas de supervivencia que imponen sus opresores.<\/p>\n<p>Marx fundament\u00f3 este an\u00e1lisis en su descubrimiento de la plusval\u00eda. Demostr\u00f3 que la explotaci\u00f3n es una necesidad del sistema. Pero tambi\u00e9n remarc\u00f3 que la ca\u00edda del salario es un proceso peri\u00f3dico y variable. Destac\u00f3 que depende de procesos objetivos (productividades, base demogr\u00e1fica), coyunturales (ciclo de prosperidad o recesi\u00f3n) y subjetivos (intensidad y desenlace de la lucha de clases).<\/p>\n<p>Esta caracterizaci\u00f3n permite entender que el trasfondo del atropello neoliberal en curso es una generalizada compulsi\u00f3n capitalista a elevar la tasa de plusval\u00eda. Indica tambi\u00e9n que la intensidad y el alcance de esta agresi\u00f3n est\u00e1n determinados por las condiciones econ\u00f3micas, sociales y pol\u00edticas vigentes en cada pa\u00eds.<\/p>\n<p>La teor\u00eda del salario de Marx se ubica en las ant\u00edpodas de las falacias neocl\u00e1sicas de retribuci\u00f3n al esfuerzo del trabajador. Tambi\u00e9n rechaza la ingenuidad heterodoxa de mejoras invariablemente acordes a la redistribuci\u00f3n del ingreso.<\/p>\n<p>Pero es un enfoque alejado de cualquier postulado de \u201cmiseria creciente\u201d. El te\u00f3rico alem\u00e1n nunca pronostic\u00f3 el inexorable empobrecimiento de todos los asalariados bajo el capitalismo. La significativa mejora del nivel de vida popular durante la posguerra corrobor\u00f3 esas prevenciones.<\/p>\n<p>En la etapa neoliberal el salario vuelve a caer por la necesidad c\u00edclica que afronta el capitalismo de acrecentar la tasa de plusval\u00eda, mediante recortes a las remuneraciones de los trabajadores.<\/p>\n<p>Marx postul\u00f3 adem\u00e1s un segundo tipo de caracterizaciones referidas a los desocupados de su \u00e9poca, que tiene especial inter\u00e9s para la actual comprensi\u00f3n de la exclusi\u00f3n. Este flagelo obedece presiones de la acumulaci\u00f3n semejantes a las estudiadas por el pensador germano, en su evaluaci\u00f3n de situaciones de pauperizaci\u00f3n absoluta.<\/p>\n<p>El intelectual europeo qued\u00f3 muy impactado por las terribles consecuencias del desempleo estructural. Ilustr\u00f3 con estremecedoras denuncias las condiciones inhumanas de supervivencia afrontadas por los empobrecidos. Esos retratos vuelven a cobrar actualidad en los escenarios de p\u00e9rdida definitiva del empleo y consiguiente degradaci\u00f3n social.<\/p>\n<p>Lo que Marx indag\u00f3 en su descripci\u00f3n del \u201cleprosario de la clase obrera\u201d, reaparece hoy en el drama de los sectores agobiados por la tragedia de la subsistencia.<\/p>\n<p>El neoliberalismo ha extendido la pauperizaci\u00f3n a gran parte de los trabajadores informales o flexibilizados. Esos segmentos soportan no s\u00f3lo situaciones de sujeci\u00f3n laboral extrema, taylorizaci\u00f3n o descalificaci\u00f3n, sino tambi\u00e9n remuneraciones del salario por debajo del valor de la fuerza de trabajo.<\/p>\n<p>En las \u00faltimas d\u00e9cadas ese tormento no impera s\u00f3lo en la periferia. La precarizaci\u00f3n se ha extendido a todos los rincones del planeta y se verifica en los centros. El nivel de los salarios contin\u00faa difiriendo en forma significativa entre los distintos pa\u00edses, pero la explotaci\u00f3n redoblada se verifica en numerosas regiones. Es un padecimiento agudo en el centro y dram\u00e1tico en la periferia. Lo que Marx observaba en los desocupados de su \u00e9poca golpea tambi\u00e9n en la actualidad a gran parte de los precarizados de todas las latitudes.<\/p>\n<p><strong>Desigualdad y acumulaci\u00f3n <\/strong><\/p>\n<p>Las ideas que expuso el autor de El Capital permiten interpretar la explosi\u00f3n de desigualdad que recientemente midi\u00f3 Piketty. Los datos son escalofriantes. Un pu\u00f1ado de 62 enriquecidos maneja el mismo monto de recursos que 3 600 millones de individuos. Mientras se desploma la seguridad social y se expande la pobreza, los acaudalados desfinancian los sistemas previsi\u00f3n, escondiendo sus fortunas en para\u00edsos fiscales.<\/p>\n<p>La desigualdad no es el fen\u00f3meno pasajero que describen los te\u00f3ricos ortodoxos. Los exponentes m\u00e1s realistas (o c\u00ednicos) de esa corriente explicitan la conveniencia de la inequidad para reforzar la sumisi\u00f3n de los asalariados.<\/p>\n<p>La fractura social actual es frecuentemente atribuida a la preeminencia de modelos econ\u00f3micos regresivos. Pero Marx demostr\u00f3 que la desigualdad es inherente al capitalismo. Bajo este sistema las diferencias de ingresos var\u00edan en cada etapa, difieren significativamente entre pa\u00edses y est\u00e1n condicionadas por las conquistas populares o la correlaci\u00f3n de fuerza entre opresores y oprimidos. Pero en todos los casos el capitalismo tiende a recrear y ensanchar las brechas sociales.<\/p>\n<p>Marx atribuy\u00f3 esa reproducci\u00f3n de la desigualdad, a la din\u00e1mica de un sistema asentado en ganancias derivadas de la plusval\u00eda extra\u00edda a los trabajadores. El Capital subraya ese rasgo en pol\u00e9mica con otras interpretaciones del beneficio, centradas en la astucia del comerciante. Tambi\u00e9n objeta las caracterizaciones que subrayan retribuciones a la contribuci\u00f3n del empresario, sin especificar en qu\u00e9 consisten esos aportes.<\/p>\n<p>Los neocl\u00e1sicos nunca lograron refutar estos planteos, con su presentaci\u00f3n de la ganancia como un premio a la abstenci\u00f3n del consumo o al ahorro individual. M\u00e1s insatisfactorias fueron sus caracterizaciones de retribuciones a un inanimado \u201cfactor capital\u201d o a pagos de funciones gerenciales divorciadas de la propiedad de la empresa.<\/p>\n<p>Desaciertos parecidos cometieron los keynesianos, al interpretar al lucro como una contraprestaci\u00f3n al riesgo o a la innovaci\u00f3n. Los pensadores m\u00e1s contempor\u00e1neos de esa escuela han optado por soslayar cualquier referencia al origen del beneficio.<\/p>\n<p>Otros te\u00f3ricos reconocen la inequidad del sistema, pero reducen el origen de la desigualdad a anomal\u00edas en la distribuci\u00f3n del ingreso, derivadas de favoritismos o pol\u00edticas err\u00f3neas. Nunca conectan esos procesos con la din\u00e1mica objetiva del capitalismo.<\/p>\n<p>Las caracterizaciones convencionales de la ganancia son m\u00e1s insostenibles en el siglo XXI que en la \u00e9poca de Marx. Nadie puede explicar con criterios usuales, la monumental fortuna acumulada por el 1% de billonarios globales. Esos lucros est\u00e1n m\u00e1s naturalizados que en el pasado sin justificaciones de ninguna \u00edndole.<\/p>\n<p>Las cr\u00edticas en boga al enriquecimiento cuestionan a lo sumo las escandalosas ganancias de los banqueros. Ponderan en cambio los beneficios surgidos de la producci\u00f3n, sin evaluar las conexiones entre ambas formas de rentabilidad.<\/p>\n<p>La relectura de El Capital permite recordar que la tajada obtenida por los banqueros, constituye tan s\u00f3lo una porci\u00f3n de la masa total de beneficios creada con la explotaci\u00f3n de los trabajadores.<\/p>\n<p>Marx analiz\u00f3 tambi\u00e9n las formas violentas que en ciertas circunstancias asume la captura de ganancias. Evalu\u00f3 esa tendencia en estudios de la acumulaci\u00f3n primitiva, que han sido actualizados por los te\u00f3ricos de la acumulaci\u00f3n por desposesi\u00f3n (Harvey).<\/p>\n<p>En El Capital investig\u00f3 las formas coercitivas que present\u00f3 la apropiaci\u00f3n de recursos en la g\u00e9nesis de capitalismo. Pero el sistema continu\u00f3 recreando esas exacciones en distintas situaciones de la centuria y media posterior. Las guerras de Medio Oriente, los saqueos de \u00c1frica o las expropiaciones de campesinos en Asia ilustran modalidades recientes de esa succi\u00f3n.<\/p>\n<p>Marx inaugur\u00f3 los estudios de formas excepcionales de confiscaci\u00f3n del trabajo ajeno. Esa investigaci\u00f3n sent\u00f3 las bases para clarificar la din\u00e1mica contempor\u00e1nea de la inflaci\u00f3n y la deflaci\u00f3n.<\/p>\n<p>Al igual que sus precursores cl\u00e1sicos Marx postul\u00f3 una determinaci\u00f3n objetiva de los precios en funci\u00f3n de su valor. Precis\u00f3 que esa magnitud queda establecida por el tiempo de trabajo socialmente necesario para la producci\u00f3n de los bienes, en convulsivos procesos de extracci\u00f3n de plusval\u00eda y realizaci\u00f3n del valor.<\/p>\n<p>Esa caracterizaci\u00f3n no s\u00f3lo permite refutar la ingenua presentaci\u00f3n neocl\u00e1sica de los precios como reflejos de la utilidad personal, o como espont\u00e1neos emergentes de la oferta y la demanda. Tambi\u00e9n desmonta la absurda imagen del capitalista, como v\u00edctima de escaladas inflacionarias o deflacionarias ajenas a su conducta.<\/p>\n<p>En las coyunturas cr\u00edticas, la determinaci\u00f3n turbulenta de los precios resit\u00faa ganancias extraordinarias a los grandes patrones por medio de abruptas desvalorizaciones del salario. Esos mecanismos operan en la actualidad, con la misma intensidad que las expropiaciones virulentas de la \u00e9poca de Marx. El Capital facilit\u00f3 la identificaci\u00f3n posterior de qui\u00e9nes son los art\u00edfices y beneficiarios del nivel que asumen los precios.<\/p>\n<p>Esa caracterizaci\u00f3n no se limita a retratar situaciones de \u201cpugna distributiva\u201d. Subraya la desigualdad de condiciones en que diputan los trabajadores con sus patrones y resalta la consiguiente dominaci\u00f3n que ejercen los formadores de precios.<\/p>\n<p><strong>Desempleo e innovacion <\/strong><\/p>\n<p>La masificaci\u00f3n actual del desempleo constituye otra raz\u00f3n para releer a Marx. Algunos pensadores neocl\u00e1sicos asumen esa calamidad como un simple dato. Otros difunden consuelos sobre la futura potencialidad de los servicios, para compensar la ca\u00edda del empleo industrial. Esas previsiones no se corroboran en ning\u00fan pa\u00eds.<\/p>\n<p>Muchos analistas afirman que la educaci\u00f3n resolver\u00e1 el problema. Pero olvidan mencionar el creciente n\u00famero de desocupados con t\u00edtulos universitarios. La destrucci\u00f3n de puestos de trabajo ya afecta severamente a los segmentos m\u00e1s calificados.<\/p>\n<p>Distintas mediciones han comenzado a registrar que en el modelo actual el desempleo no se reduce en las fases expansivas, en proporci\u00f3n equivalente a su incremento en los periodos recesivos. Este flagelo se acrecienta con la rotaci\u00f3n acelerada del capital y la reducci\u00f3n vertiginosa de los gastos administrativos.<\/p>\n<p>La revoluci\u00f3n digital es invariablemente mencionada como la principal causa de esta creciente p\u00e9rdida de puestos de trabajo. Pero las computadoras son culpabilizadas omitiendo qui\u00e9nes definen su utilizaci\u00f3n. Se olvida que esos instrumentos nunca act\u00faan por s\u00ed mismos. Son gestionados por capitalistas que apuntalan sus beneficios sustituyendo mano de obra. La inform\u00e1tica y la automatizaci\u00f3n no destruyen espont\u00e1neamente el empleo. La rentabilidad empresaria provoca esa demolici\u00f3n.<\/p>\n<p>El Capital introdujo los principales fundamentos de esta caracterizaci\u00f3n del cambio tecnol\u00f3gico. Marx afirm\u00f3 que las innovaciones son incorporadas para incrementar la tasa de explotaci\u00f3n que nutre el beneficio patronal.<\/p>\n<p>La revoluci\u00f3n inform\u00e1tica en curso se ajusta plenamente a ese postulado. Es un recurso utilizado por las grandes empresas para potenciar la captura del nuevo valor generado por los asalariados.<\/p>\n<p>Tal como ocurri\u00f3 en el pasado con el vapor, el ferrocarril, la electricidad o los pl\u00e1sticos, la digitalizaci\u00f3n introduce transformaciones radicales en la actividad productiva, comercial y financiera. Abarata el transporte y las comunicaciones y modifica por completo los procedimientos de fabricaci\u00f3n o venta de las mercanc\u00edas.<\/p>\n<p>Un indicio de esa mutaci\u00f3n es la influencia alcanzada por los \u201cse\u00f1ores de las nubes\u201d. Siete de las diez empresas con mayor capitalizaci\u00f3n burs\u00e1til actual pertenecen al sector de nuevas tecnolog\u00edas de la informaci\u00f3n. Hace una d\u00e9cada y media las firmas con mayor espalda financiera eran petroleras, industriales o automotrices. Actualmente son Google, Amazon, Facebook o Twitter.<\/p>\n<p>Esta irrupci\u00f3n suscita presagios venturosos entre los pensadores que ocultan las consecuencias de la gesti\u00f3n capitalista de la inform\u00e1tica. Omiten, por ejemplo, que la masificaci\u00f3n de la comunicaci\u00f3n digital reforz\u00f3 la privatizaci\u00f3n del espacio virtual. Ese \u00e1mbito es controlado por pocas empresas privadas estrechamente asociadas con el Pent\u00e1gono. El Capital permite entender los determinantes capitalistas de este perfil de la innovaci\u00f3n.<\/p>\n<p>Marx inici\u00f3 la indagaci\u00f3n de la tecnolog\u00eda como un fen\u00f3meno social, abriendo un camino de estudios que floreci\u00f3 en las \u00faltimas d\u00e9cadas. Pero a diferencia de los te\u00f3ricos evolucionistas o schumpeterianos demostr\u00f3 que el cambio tecnol\u00f3gico desestabiliza la acumulaci\u00f3n y potencia la crisis.<\/p>\n<p>La innovaci\u00f3n guiada por principios de lucro impone una descarnada competencia que multiplica la sobreproducci\u00f3n. Induce adem\u00e1s a jerarquizar el desenvolvimiento de ramas tan destructivas como la industria militar.<\/p>\n<p>Marx explic\u00f3 por qu\u00e9 raz\u00f3n el sistema actual impide una gesti\u00f3n social provechosa de las nuevas tecnolog\u00edas. Se\u00f1al\u00f3 que ese manejo requerir\u00eda introducir criterios cooperativos opuestos a los principios de rentabilidad. Las potencialidades de la informatizaci\u00f3n como instrumento de bienestar y solidaridad, s\u00f3lo emerger\u00e1n en una sociedad emancipada del capitalismo.<\/p>\n<p><strong>Multiplicidad de crisis <\/strong><\/p>\n<p>Actualmente Marx suscita especial inter\u00e9s por los criterios que enunci\u00f3 para interpretar las crisis. El neoliberalismo no s\u00f3lo genera crecientes sufrimientos populares. Cada quinquenio o decenio desencadena convulsiones que conmocionan a la econom\u00eda mundial. Esos estallidos inducen a estudiar El Capital.<\/p>\n<p>Las crisis del \u00faltimo per\u00edodo incluyeron la burbuja japonesa (1993), la eclosi\u00f3n del Sudeste Asi\u00e1tico (1997), el desplome de Rusia (1998), el desmoronamiento de las Punto.Com (2000) y el descalabro de Argentina (2001). Pero la magnitud y el alcance geogr\u00e1fico del temblor global del 2008 superaron ampliamente esos antecedentes. Su impacto oblig\u00f3 a revisar todas las teor\u00edas econ\u00f3micas.<\/p>\n<p>Las crisis recientes son efectos directos de la nueva etapa de privatizaciones, apertura comercial y flexibilidad laboral. No son prolongaciones de tensiones irresueltas de los a\u00f1os 70. Emergieron al calor de los desequilibrios peculiares del neoliberalismo.<\/p>\n<p>Ese modelo erosion\u00f3 los diques que morigeraban los desajustes del sistema. Por esa raz\u00f3n el capitalismo actual opera con grados de inestabilidad muy superiores al pasado.<\/p>\n<p>Los neocl\u00e1sicos atribuyeron la crisis del 2008 a desaciertos de los gobiernos o irresponsabilidades de los deudores. Redujeron todos los problemas a comportamientos individuales, culpabilizaron a las v\u00edctimas y apa\u00f1aron a los responsables. Justificaron adem\u00e1s los socorros estatales a los bancos, sin registrar que esos auxilios contrar\u00edan todas sus pr\u00e9dicas a favor de la competencia y el riesgo.<\/p>\n<p>Los heterodoxos explicaron las mismas convulsiones por el descontrol del riesgo. Olvidaron que esas supervisiones son peri\u00f3dicamente socavadas por las rivalidades entre empresas o bancos. Las normas que protegen los negocios de las clases dominantes son quebrantadas por la propia continuidad de la acumulaci\u00f3n.<\/p>\n<p>La relectura de El Capital permite superar esas inconsistencias de la econom\u00eda convencional. Induce a investigar el origen sist\u00e9mico de esos estallidos. Brinda pistas para indagar los diversos mecanismos de la crisis, recordando que el capitalismo despliega una amplia gama de contradicciones.<\/p>\n<p>El cimiento com\u00fan de esos desequilibrios es la generaci\u00f3n peri\u00f3dica de excedentes invendibles. Pero esa sobreproducci\u00f3n se desenvuelve por varios carriles complementarios.<\/p>\n<p>Marx resalt\u00f3 la existencia de tensiones entre la producci\u00f3n y el consumo, derivadas de la estratificaci\u00f3n clasista de la sociedad. Esta caracterizaci\u00f3n tiene gran aplicaci\u00f3n en el escenario de agudos problemas de realizaci\u00f3n del valor de las mercanc\u00edas, que ha generado el neoliberalismo.<\/p>\n<p>Ese modelo propicia una ampliaci\u00f3n de los consumos sin permitir su disfrute. Expande la producci\u00f3n estrechando los ingresos populares y precipita crisis derivadas del deterioro del poder adquisitivo. El enorme engrosamiento del endeudamiento familiar no aten\u00faa la vulnerabilidad de la demanda.<\/p>\n<p>Marx fue el primero en ilustrar c\u00f3mo la competencia obliga a los empresarios a desenvolver dos tendencias opuestas. Por un lado ampl\u00edan las ventas y por otra parte reducen los costos salariales. Esa contradicci\u00f3n presenta envergaduras y localizaciones muy distintas en cada \u00e9poca.<\/p>\n<p>El neoliberalismo estimula en la actualidad el consumismo y la riqueza patrimonial financiada con endeudamiento en las econom\u00edas centrales. Al mismo tiempo impone brutales retracciones del poder de compra en la periferia.<\/p>\n<p>El Capital tambi\u00e9n pone el acento en los problemas de valorizaci\u00f3n. Indaga c\u00f3mo opera la tendencia decreciente de la tasa de ganancia. Demuestra que el aumento de la inversi\u00f3n produce una declinaci\u00f3n porcentual del beneficio, al comp\u00e1s de la propia expansi\u00f3n de la acumulaci\u00f3n. El trabajo vivo que nutre a la plusval\u00eda decae proporcionalmente, con el incremento de la productividad que impone la competencia.<\/p>\n<p>Marx resalt\u00f3 que las crisis emergen del crecimiento capitalista. No son efectos ocasionales del despilfarro o del uso inadecuado de los recursos. Explic\u00f3, adem\u00e1s, c\u00f3mo el sistema contrapesa primero y agrava despu\u00e9s la ca\u00edda peri\u00f3dica de la tasa de beneficio.<\/p>\n<p>Esta tesis permite entender de qu\u00e9 forma el neoliberalismo increment\u00f3 la tasa de plusval\u00eda, redujo los salarios y abarat\u00f3 los insumos para contrarrestar el declive del nivel de rentabilidad. Tambi\u00e9n ilustra c\u00f3mo el mismo problema reaparece al cabo de esa cirug\u00eda. La contradicci\u00f3n descubierta por Marx se verifica actualmente en las econom\u00edas m\u00e1s capitalizadas que padecen desajustes de sobre-inversi\u00f3n.<\/p>\n<p>La presentaci\u00f3n marxista combinada de los desequilibrios de realizaci\u00f3n y valorizaci\u00f3n es muy pertinente para comprender la heterogeneidad de la mundializaci\u00f3n neoliberal. Indica que contradicciones de ambos tipos irrumpen en los distintos polos de ese modelo y socavan su estabilidad desde flancos complementarios.<\/p>\n<p><strong>Finanzas y producci\u00f3n <\/strong><\/p>\n<p>Marx siempre subray\u00f3 los determinantes productivos de las crisis capitalistas. En el marco de las enormes transformaciones generadas por la globalizaci\u00f3n, ese se\u00f1alamiento permite evitar lecturas simplistas en clave puramente financiera.<\/p>\n<p>Los grandes capitales se desplazan actualmente de una actividad especulativa a otra, en escenarios altamente desregulados que acrecientan las explosiones de liquidez. La gesti\u00f3n accionaria de las firmas potencia adem\u00e1s los desajustes crediticios, la inestabilidad cambiaria y la volatilidad burs\u00e1til.<\/p>\n<p>Ese proceso multiplica las tensiones suscitadas por los nuevos mecanismos de titularizaci\u00f3n, derivados y apalancamientos. Es evidente que el neoliberalismo abri\u00f3 las compuertas para un gran festival de especulaci\u00f3n.<\/p>\n<p>Pero hace 150 a\u00f1os Marx demostr\u00f3 que esas alocadas apuestas son propias del capitalismo. La especulaci\u00f3n es una actividad constitutiva y no opcional del sistema. Alcanz\u00f3 dimensiones may\u00fasculas en las \u00faltimas tres d\u00e9cadas, pero no constituye un rasgo exclusivo del modelo actual.<\/p>\n<p>Esta precisi\u00f3n permite observar las conexiones entre desequilibrios financieros y productivos que resalta El Capital. Marx describi\u00f3 las tensiones aut\u00f3nomas de la primera esfera, pero remarc\u00f3 que en \u00faltima instancia derivan de transformaciones registradas en el segundo \u00e1mbito.<\/p>\n<p>Siguiendo esta pista se puede notar que la hegemon\u00eda actual de las finanzas constituye s\u00f3lo un aspecto de la reestructuraci\u00f3n en curso. No es un dato estructural del capitalismo contempor\u00e1neo. La clase dominante utiliza el instrumento financiero para recomponer la tasa de ganancia mediante mayores exacciones de plusval\u00eda.<\/p>\n<p>La globalizaci\u00f3n financiera est\u00e1 enlazada adem\u00e1s con el avance de la internacionalizaci\u00f3n productiva. La multiplicidad de t\u00edtulos en circulaci\u00f3n es funcional a una gesti\u00f3n m\u00e1s compleja del riesgo. Permite administrar actividades fabriles o comerciales mundializadas y sujetas a inesperados vaivenes de los mercados.<\/p>\n<p>Tambi\u00e9n la expansi\u00f3n del capital ficticio est\u00e1 vinculada a esos condicionantes y evoluciona en concordancia con los movimientos del capital-dinero. Aprovisiona a la producci\u00f3n e intermedia en la circulaci\u00f3n de las mercanc\u00edas.<\/p>\n<p>Estas conexiones explican la persistencia de la globalizaci\u00f3n financiera luego de la crisis del 2008. Los capitales contin\u00faan fluyendo de un pa\u00eds a otro con la misma velocidad y libertad de circulaci\u00f3n, para aceitar el funcionamiento de estructuras capitalistas m\u00e1s internacionalizadas.<\/p>\n<p>Es cierto que todos los intentos de reintroducir controles a los bancos fallaron por la resistencia que opusieron financistas. Pero esa capacidad de veto ilustra el entrelazamiento del mundo del dinero con el universo productivo. Son dos facetas de un mismo proceso de internacionalizaci\u00f3n.<\/p>\n<p>El Capital aporta numerosas observaciones de la din\u00e1mica financiera que explican esos v\u00ednculos, a partir de una interpretaci\u00f3n muy original de la l\u00f3gica del dinero. Destaca el insustituible papel de la moneda en la intermediaci\u00f3n de todo el proceso de reproducci\u00f3n del capital. Remarca que las distintas funciones del dinero en la circulaci\u00f3n, el atesoramiento o el despliegue de los medios de pago est\u00e1n sujetan a la misma l\u00f3gica objetiva, que regula todo el desenvolvimiento de las mercanc\u00edas.<\/p>\n<p>Ese rol ha presentado modalidades muy distintas en los diversos reg\u00edmenes de regulaci\u00f3n monetaria. El patr\u00f3n oro del siglo XIX diverge significativamente de las paridades actualmente administradas por los bancos centrales. Pero en todos los casos rige un curso determinado por la din\u00e1mica de la acumulaci\u00f3n, la competencia y la plusval\u00eda.<\/p>\n<p>El Capital contribuye a recordar estos fundamentos no s\u00f3lo en contraposici\u00f3n a los mitos ortodoxos de transparencia mercantil, asignaci\u00f3n \u00f3ptima de los recursos o vigencia de monedas ex\u00f3genas, neutrales y pasivas.<\/p>\n<p>Tambi\u00e9n pone de relieve las ingenuidades heterodoxas. Marx no present\u00f3 a la moneda como una mera representaci\u00f3n simb\u00f3lica, un mecanismo convencional o un instrumento amoldado al marco institucional. Explic\u00f3 su rol necesario y peculiar en la metamorfosis que el capital desenvuelve, para consumar su pasaje por los circuitos comerciales, productivos y financieros.<\/p>\n<p><strong>Econom\u00eda mundial y nacional <\/strong><\/p>\n<p>La centralidad que tiene El Capital para comprender la din\u00e1mica contempor\u00e1nea de los salarios, la desigualdad, el desempleo o la crisis deber\u00eda conducir a una revisi\u00f3n general de sus aportes a la teor\u00eda econ\u00f3mica. Resultar\u00eda muy oportuno actualizar por ejemplo, el estudio de las controversias suscitadas por ese libro que realiz\u00f3 Mandel (<a href=\"http:\/\/www.vientosur.info\/spip.php?article12526\">http:\/\/www.vientosur.info\/spip.php?article12526)<\/a>, en el centenario de la primera edici\u00f3n.<\/p>\n<p>La obra del pensador germano no s\u00f3lo esclarece el sentido de las categor\u00edas b\u00e1sicas de la econom\u00eda. Tambi\u00e9n sugiere l\u00edneas de investigaci\u00f3n para comprender la mundializaci\u00f3n en curso. Marx nunca lleg\u00f3 a escribir el tomo que preparaba sobre la econom\u00eda internacional, pero esboz\u00f3 ideas claves para entender la l\u00f3gica globalizadora del sistema.<\/p>\n<p>Esos principios son muy relevantes en el siglo XXI. El capitalismo funciona en la actualidad al servicio de gigantescas empresas transnacionales, que corporizan el salto registrado en la internacionalizaci\u00f3n. La producci\u00f3n de Wal-Mart es mayor que las ventas de un centenar de pa\u00edses, la dimensi\u00f3n econ\u00f3mica de Mitsubishi desborda el nivel de actividad de Indonesia y General Motors supera la escala de Dinamarca.<\/p>\n<p>Las firmas globalizadas diversificaron sus procesos de fabricaci\u00f3n en cadenas de valor y mercanc\u00edas \u201chechas en el mundo\u201d. Desenvuelven todos sus proyectos productivos, en funci\u00f3n de las ventajas que ofrece cada localidad en materia de salarios, subsidios o disponibilidad de recursos.<\/p>\n<p>La expansi\u00f3n de los tratados de libre-comercio se amolda a esa mutaci\u00f3n. Las compa\u00f1\u00edas necesitan bajos aranceles y libertad de movimientos, para concretar transacciones entre sus firmas asociadas. Por eso imponen convenios que consagran la supremac\u00eda de las empresas en cualquier litigio judicial. Esos pleitos son decisivos en ciertas \u00e1reas como la gen\u00e9tica, la salud o el medio ambiente.<\/p>\n<p>Una relectura de El Capital permite superar dos errores muy corrientes en la interpretaci\u00f3n de la internacionalizaci\u00f3n en curso. Un equ\u00edvoco supone que el capitalismo actual se maneja con los mismos patrones de preeminencia nacional, que reg\u00edan en los siglos XIX o XX. El desacierto opuesto considera que el sistema se globaliz\u00f3 por completo, eliminando las barreras nacionales, disolviendo el papel de los estados y forjando clases dominantes totalmente transnacionalizadas.<\/p>\n<p>Marx escribi\u00f3 su principal obra en una etapa de formaci\u00f3n del capitalismo muy distinta al contexto actual. Pero conceptualiz\u00f3 acertadamente c\u00f3mo operan las tendencias hacia la mundializaci\u00f3n en el marco de los Estados y las econom\u00edas nacionales. Ha cambiado la proporci\u00f3n y relevancia comparativa de esa mixtura, pero no la vigencia de esa combinaci\u00f3n.<\/p>\n<p>El Capital mejor\u00f3 las ideas expuestas en el Manifiesto Comunista sobre el car\u00e1cter internacional de la expansi\u00f3n burguesa. En el primer ensayo Marx hab\u00eda retratado la gestaci\u00f3n de un mercado mundial, la pujanza del cosmopolitismo econ\u00f3mico y la veloz universalizaci\u00f3n de las reglas mercantiles. En su libro de madurez precis\u00f3 las formas que asum\u00edan esas tendencias y remarc\u00f3 su enlace con los mecanismos nacionales del ciclo y la acumulaci\u00f3n.<\/p>\n<p>Marx ajust\u00f3 su mirada de la internacionalizaci\u00f3n objetando las tesis ricardianas de las \u201cventajas comparativas\u201d. Resalt\u00f3 el car\u00e1cter estructural de la desigualdad imperante en el comercio internacional. Por eso rechaz\u00f3 todas las expectativas de convergencia armoniosa entre pa\u00edses y las visiones de amoldamiento natural a las aptitudes de los concurrentes.<\/p>\n<p>Este enfoque le permiti\u00f3 notar la vigencia de remuneraciones internacionales m\u00e1s elevadas para los trabajos de mayor productividad. En el inicio del capitalismo Marx percibi\u00f3 algunos fundamentos de explicaciones posteriores de la brecha en los t\u00e9rminos de intercambio.<\/p>\n<p>El te\u00f3rico germano tambi\u00e9n observ\u00f3 la secuela de desajustes generados por el desborde capitalista de las fronteras nacionales. Registr\u00f3 c\u00f3mo ese proceso provoca crecientes fracturas a escala global. 4<\/p>\n<p>Pero El Capital investig\u00f3 esa din\u00e1mica en escenarios nacionales muy espec\u00edficos. Indag\u00f3 la evoluci\u00f3n de los salarios, los precios o la inversi\u00f3n en econom\u00edas particulares. Detall\u00f3 puntualmente esa din\u00e1mica en el desenvolvimiento industrial de Inglaterra.<\/p>\n<p>La lectura de Marx invita, por lo tanto, a evaluar la mundializaci\u00f3n actual como un curso preeminente, que coexiste con el continuado desenvolvimiento nacional de la acumulaci\u00f3n. Sugiere que ambos procesos operan en forma simult\u00e1nea.<\/p>\n<p><strong>Polaridades con nuevo razonamiento <\/strong><\/p>\n<p>El Capital es muy \u00fatil tambi\u00e9n para analizar la l\u00f3gica de la relaci\u00f3n centro-periferia subyacente en la brecha global actual. Marx anticip\u00f3 ciertas ideas sobre esa divisi\u00f3n, en sus observaciones sobre desenvolvimiento general del capitalismo.<\/p>\n<p>Al principio supon\u00eda que los pa\u00edses retrasados repetir\u00edan la industrializaci\u00f3n de Occidente. Estimaba que el capitalismo se expand\u00eda demoliendo murallas y creando un sistema mundial interdependiente.<\/p>\n<p>Expuso esa visi\u00f3n en el Manifiesto Comunista. All\u00ed describi\u00f3 c\u00f3mo China e India ser\u00edan modernizadas con el ferrocarril y la importaci\u00f3n de textiles brit\u00e1nicos. Marx realzaba la din\u00e1mica objetiva del desarrollo capitalista y consideraba que las estructuras precedentes ser\u00edan absorbidas por el avance de las fuerzas productivas.<\/p>\n<p>Pero al redactar El Capital comenz\u00f3 a percibir tendencias opuestas. Not\u00f3 que la principal potencia se modernizaba ampliando las distancias con el resto del mundo.<\/p>\n<p>Esta aproximaci\u00f3n se afianz\u00f3 con su captaci\u00f3n de lo ocurrido en Irlanda. Qued\u00f3 impresionado por la forma en que la burgues\u00eda inglesa sofocaba el surgimiento de manufactureras en la isla, para garantizar el predominio de sus exportaciones. Not\u00f3, adem\u00e1s, c\u00f3mo se aprovisionaba de fuerza de trabajo barata para limitar las mejoras de los asalariados brit\u00e1nicos.<\/p>\n<p>En esta indagaci\u00f3n intuy\u00f3 que la acumulaci\u00f3n primitiva no anticipa procesos de pujante industrializaci\u00f3n en los pa\u00edses sometidos al yugo colonial. Este registro sent\u00f3 las bases para la cr\u00edtica posterior a las expectativas de simple arrastre de la periferia por el centro. Con este fundamento se conceptualiz\u00f3 posteriormente la l\u00f3gica del subdesarrollo.<\/p>\n<p>Marx no expuso una teor\u00eda del colonialismo, ni una interpretaci\u00f3n de la relaci\u00f3n centro-periferia. Pero dej\u00f3 una semilla de observaciones para comprender la polarizaci\u00f3n global, que retomaron sus sucesores y los te\u00f3ricos de la dependencia.<\/p>\n<p>Esta l\u00ednea de trabajo es muy relevante para notar c\u00f3mo en la actualidad el neoliberalismo exacerba las fracturas globales. En las \u00faltimas tres d\u00e9cadas se ampliaron todas las brechas que empobrecen a la periferia inferior. Esa degradaci\u00f3n se intensific\u00f3 con la consolidaci\u00f3n del agro-negocio, el endeudamiento externo y el avasallamiento de los recursos naturales de los pa\u00edses dependientes. Estas confiscaciones asumieron modalidades muy sangrientas en \u00c1frica y el mundo \u00e1rabe.<\/p>\n<p>Las observaciones de Marx incluyeron tambi\u00e9n cierto registro de diversidades en el centro. Intuy\u00f3 que el debut industrial brit\u00e1nico no ser\u00eda copiado por Francia y not\u00f3 la presencia de cursos novedosos de crecimiento mixturados con servidumbre (Rusia) o esclavismo (Estados Unidos).<\/p>\n<p>El autor de El Capital capt\u00f3 esas tendencias madurando un cambio de paradigma conceptual. En sus trabajos m\u00e1s completos reemplaz\u00f3 el primer enfoque unilineal -asentado en el comportamiento de las fuerzas productivas- por una mirada multilineal, centrada en el papel transformador de los sujetos.<\/p>\n<p>Con este \u00faltimo abordaje la r\u00edgida cronolog\u00eda de periferias amoldadas a la modernizaci\u00f3n qued\u00f3 sustituida por nuevas visiones, que reconocen la variedad del desenvolvimiento hist\u00f3rico.<\/p>\n<p>Esta metodolog\u00eda de an\u00e1lisis es importante para notar la especificidad de las formaciones intermedias, que han irrumpido en forma persistente en distintos periodos de la \u00faltima centuria y media. Con esa \u00f3ptica se puede evaluar la din\u00e1mica de acelerados procesos de crecimiento contempor\u00e1neo (China), en etapas de gran reorganizaci\u00f3n del sistema (neoliberalismo).<\/p>\n<p><strong>Anticipos de antiimperialismo <\/strong><\/p>\n<p>Marx estudi\u00f3 la econom\u00eda del capitalismo para notar su efecto sobre la lucha de clases que socava al sistema. Por eso indag\u00f3 los procesos pol\u00edticos revolucionarios a escala internacional.<\/p>\n<p>Sigui\u00f3 con especial inter\u00e9s el curso de las rebeliones populares de China, India y sobre todo Irlanda e intuy\u00f3 la importancia de los nexos entre las luchas nacionales y sociales. Por eso promovi\u00f3 la adhesi\u00f3n de los obreros brit\u00e1nicos a la revuelta de la isla contigua, buscando contrarrestar las divisiones imperantes entre los oprimidos de ambos pa\u00edses.<\/p>\n<p>A partir de esa experiencia Marx ya no concibi\u00f3 la independencia de Irlanda como un resultado de victorias proletarias en Inglaterra. Sugiri\u00f3 un empalme entre ambos procesos y transform\u00f3 su internacionalismo cosmopolita inicial en un planteo de confluencia de la resistencia anticolonial con las luchas en las econom\u00edas centrales.<\/p>\n<p>En su etapa del Manifiesto el revolucionario alem\u00e1n propagaba denuncias anticoloniales de alto voltaje. No se limitaba a describir la destrucci\u00f3n de las formas econ\u00f3micas pre-capitalistas. Cuestionaba a viva voz las atrocidades de las grandes potencias.<\/p>\n<p>Pero en esos trabajos juveniles Marx supon\u00eda que la generalizaci\u00f3n del capitalismo acelerar\u00eda la erradicaci\u00f3n ulterior de ese sistema. Defend\u00eda un internacionalismo proletario muy b\u00e1sico y emparentado con viejas utop\u00edas universalistas.<\/p>\n<p>En su mirada posterior Marx resalt\u00f3 el efecto positivo de las revoluciones en la periferia. Esos se\u00f1alamientos fueron retomados por sus disc\u00edpulos de siglo XX, para indicar la existencia de una contraposici\u00f3n entre potencias opresoras y naciones oprimidas y postular la convergencia de batallas nacionales y sociales. De esas caracterizaciones surgieron las estrategias de alianza de los asalariados metropolitanos con los despose\u00eddos del mundo colonial.<\/p>\n<p>Con este fundamento se forj\u00f3 tambi\u00e9n la s\u00edntesis del socialismo con el antiimperialismo, que desenvolvieron los te\u00f3ricos del marxismo latinoamericano. Esa conexi\u00f3n indujo las convergencias de la izquierda regional con el nacionalismo revolucionario, para confrontar con el imperialismo estadounidense. Ese empalme inspir\u00f3 a la revoluci\u00f3n cubana y ha sido retomado por el proceso bolivariano.<\/p>\n<p>En una coyuntura signada por las agresiones de Trump ese acervo de experiencias recobra importancia. Los atropellos del magnate inducen a revitalizar las tradiciones antiimperialistas, especialmente en pa\u00edses tan vapuleados como M\u00e9xico. All\u00ed resurge la memoria de resistencias a los avasallamientos perpetrados por Estados Unidos.<\/p>\n<p>Marx observaba c\u00f3mo las grandes humillaciones nacionales desatan procesos revolucionarios. Lo que percibi\u00f3 en el siglo XIX vuelve a gravitar en la actualidad.<\/p>\n<p><strong>Adversidades e ideolog\u00eda <\/strong><\/p>\n<p>Marx debi\u00f3 lidiar con momentos de aislamiento, reflujo de la lucha popular y consolidaci\u00f3n del dominio burgu\u00e9s. La escritura de varias partes de El Capital coincidi\u00f3 con esas circunstancias. Afront\u00f3 la misma adversidad que prevalece en la actualidad en las coyunturas de estabilizaci\u00f3n del neoliberalismo.<\/p>\n<p>En ese tipo de situaciones el pensador germano indag\u00f3 c\u00f3mo domina la clase dominante. Conceptualiz\u00f3 el papel de la ideolog\u00eda en el ejercicio de esa supremac\u00eda. En el estudio del fetichismo de la mercanc\u00eda que encar\u00f3 en El Capital hay varias referencias a esa problem\u00e1tica.<\/p>\n<p>Es importante retomar esas consideraciones para notar c\u00f3mo ha funcionado el neoliberalismo en las \u00faltimas d\u00e9cadas. Los art\u00edfices del modelo actual transmiten fantas\u00edas de sabidur\u00eda de los mercados e ilusiones de prosperidad espont\u00e1nea. Presagian derrames del beneficio y recrean numerosas mitolog\u00edas del individualismo.<\/p>\n<p>Con esa bater\u00eda de falsas expectativas propagan una influyente ideolog\u00eda en todos los sentidos del t\u00e9rmino. Marx destac\u00f3 esa variedad de facetas de las creencias propagadas por los dominadores para naturalizar su opresi\u00f3n.<\/p>\n<p>El credo neoliberal provee todos los argumentos utilizados por el establishment para justificar su primac\u00eda. Aunque el grado de penetraci\u00f3n de esas ideas es muy variable, salta a la vista su incidencia en la subjetividad de todos los individuos.<\/p>\n<p>Pero al igual que en la \u00e9poca de Marx el capitalismo se reproduce tambi\u00e9n a trav\u00e9s del miedo. El sistema transmite creencias sobre un futuro venturoso y al mismo tiempo generaliza el p\u00e1nico ante ese devenir. El neoliberalismo ha multiplicado especialmente la angustia del desempleo, la humillaci\u00f3n frente a la flexibilidad laboral y la desesperanza ante la fractura social.<\/p>\n<p>Esos temores son transmitidos por los grandes medios de comunicaci\u00f3n con sofisticados disfraces y cambiantes enga\u00f1os. No s\u00f3lo configuran el sentido com\u00fan imperante en la sociedad. Operan como usinas de propagaci\u00f3n de todos los valores conservadores.<\/p>\n<p>Los medios de comunicaci\u00f3n complementan (o sustituyen) a las viejas instituciones escolares, militares o eclesi\u00e1sticas en el sostenimiento del orden burgu\u00e9s. La prensa escrita, los medios audiovisuales y las redes sociales ocupan un espacio inimaginable en siglo XIX. Expanden las ilusiones y los temores que sostienen la hegemon\u00eda pol\u00edtica del neoliberalismo.<\/p>\n<p>Pero esos mecanismos han quedado seriamente erosionados por la p\u00e9rdida de legitimidad que genera el descontento popular. Trump, el Brexit o el ascenso de los partidos reaccionarios en Europa, ilustran c\u00f3mo ese malestar puede ser capturado por la derecha. Frente a este tipo de situaciones Marx forj\u00f3 una perdurable tradici\u00f3n de concebir alternativas, combinando la resistencia con la comprensi\u00f3n de la coyuntura.<\/p>\n<p><strong>Proyecto socialista <\/strong><\/p>\n<p>Marx particip\u00f3 activamente en los movimientos revolucionarios que debat\u00edan las ideas del socialismo y el comunismo. Mantuvo esa intensa intervenci\u00f3n mientras escrib\u00eda El Capital. Nunca detall\u00f3 su modelo de sociedad futura pero expuso los basamentos de ese provenir.<\/p>\n<p>El ac\u00e9rrimo cr\u00edtico de la opresi\u00f3n alentaba la gestaci\u00f3n de reg\u00edmenes econ\u00f3micos asentados en la expansi\u00f3n de la propiedad p\u00fablica. Tambi\u00e9n promov\u00eda la creaci\u00f3n de sistemas pol\u00edticos cimentados en la auto-administraci\u00f3n popular.<\/p>\n<p>Marx apostaba a un pronto debut de esos sistemas en Europa. Percibi\u00f3 en la Comuna de Par\u00eds un anticipo de su proyecto. Conceb\u00eda el inicio de esa transformaci\u00f3n revolucionaria en el Viejo Continente e imaginaba una propagaci\u00f3n ulterior a todo el planeta.<\/p>\n<p>Es sabido que la historia sigui\u00f3 una trayectoria muy diferente. El triunfo bolchevique de 1917 inaugur\u00f3 la secuencia de grandes victorias populares del siglo XX. Esos avances incluyeron intentos de construcci\u00f3n socialista en varias regiones de la periferia.<\/p>\n<p>Las clases dominante quedaron aterrorizadas y otorgaron concesiones in\u00e9ditas para contener la pujanza de los movimientos anticapitalistas. En los a\u00f1os 70-80 los emblemas del socialismo eran tan populares, que resultaba imposible computar cu\u00e1ntos partidos y movimientos reivindicaban esa denominaci\u00f3n.<\/p>\n<p>Pero tambi\u00e9n es conocido lo ocurrido posteriormente. El desplome de la Uni\u00f3n Sovi\u00e9tica dio lugar al prolongado periodo de reacci\u00f3n contra el igualitarismo, que persiste hasta la actualidad.<\/p>\n<p>Este escenario ha sido alterado por la resistencia popular y el declive del modelo pol\u00edtico-ideol\u00f3gico que nutri\u00f3 a la globalizaci\u00f3n neoliberal. En estas circunstancias la relectura de El Capital converge con redescubrimientos del proyecto socialista. Los j\u00f3venes ya no cargan con los traumas de la generaci\u00f3n anterior, ni con las frustraciones que pavimentaron la implosi\u00f3n de la URSS.<\/p>\n<p>La propia experiencia de lucha es aleccionadora. Muchos activistas comprenden que la conquista de la democracia efectiva y la igualdad real exige forjar otro sistema social. Frente al sufrimiento que ofrece el capitalismo intuyen la necesidad de construir un horizonte de emancipaci\u00f3n.<\/p>\n<p>La llegada de Trump incorpora nuevos ingredientes a esta batalla. El acaudalado mandatario intenta recuperar por la fuerza la primac\u00eda de Estados Unidos. Pretende reforzar la preponderancia de Wall Street y la preeminencia del lobby petrolero, reactivando el unilateralismo b\u00e9lico.<\/p>\n<p>No s\u00f3lo proclama que Estados Unidos debe alistarse para \u201cganar las guerras\u201d. Ya inici\u00f3 su programa militarista con bombardeos en Siria y Afganist\u00e1n. Exige, adem\u00e1s, una subordinaci\u00f3n del Viejo Continente que socava la continuidad de la Uni\u00f3n Europea. Trump no se limita a construir el muro en la frontera mexicana. Acelera la expulsi\u00f3n de inmigrantes, alienta golpes derechistas en Venezuela y amenaza a Cuba.<\/p>\n<p>En esta convulsionada coyuntura Marx recobra actualidad. Sus textos no s\u00f3lo aportan una gu\u00eda para comprender la econom\u00eda contempor\u00e1nea. Tambi\u00e9n ofrecen ideas para la acci\u00f3n pol\u00edtica en torno a tres ejes primordiales del momento: reforzar la resistencia antiimperialista, multiplicar la batalla ideol\u00f3gica contra el neoliberalismo y afianzar la centralidad del proyecto socialista.<\/p>\n<p><strong>Actitudes y compromisos <\/strong><\/p>\n<p>Las teor\u00edas que introdujo Marx revolucionaron todos los par\u00e1metros de la reflexi\u00f3n y trastocaron los cimientos del pensamiento social. Pero el te\u00f3rico alem\u00e1n sobresali\u00f3 tambi\u00e9n como un gran luchador. Desenvolvi\u00f3 un tipo de vida que actualmente identificar\u00edamos con la militancia.<\/p>\n<p>Marx se ubic\u00f3 en el bando de los oprimidos. Reconoci\u00f3 los intereses sociales en juego y rechaz\u00f3 la actitud del observador neutral. Particip\u00f3 en forma muy decidida en la acci\u00f3n revolucionaria.<\/p>\n<p>Ese posicionamiento orient\u00f3 su trabajo hacia los problemas de la clase trabajadora. Promovi\u00f3 la conquista de derechos sociales con la mira puesta en forjar una sociedad liberada de la explotaci\u00f3n.<\/p>\n<p>Marx propici\u00f3 una estrecha confluencia de la elaboraci\u00f3n te\u00f3rica con la pr\u00e1ctica pol\u00edtica. Inaugur\u00f3 un modelo de fusi\u00f3n del intelectual, el economista y el socialista que ha sido retomado por numerosos pensadores.<\/p>\n<p>Con esa postura evit\u00f3 dos desaciertos: el refugio acad\u00e9mico alejado del compromiso pol\u00edtico y el deslumbramiento pragm\u00e1tico por la acci\u00f3n. Leg\u00f3 un doble mensaje de intervenci\u00f3n en la lucha y trabajo intelectual para comprender la sociedad contempor\u00e1nea. Continuar ese camino es el mejor homenaje a los 150 a\u00f1os de El Capital.<\/p>\n<p><strong><u>Bibliograf\u00eda b\u00e1sica <\/u><\/strong><\/p>\n<p>-Amin, Samir 1973. \u00bfC\u00f3mo funciona el capitalismo?, Siglo XXI, Buenos Aires.<\/p>\n<p>-Anderson, Kevin B, 2010. Marx at the margins, University Of Chicago Press,<\/p>\n<p>-Braverman, Harry, 1980, Trabajo y capital monopolista, Nuestro Tiempo, M\u00e9xico.<\/p>\n<p>-Brunhoff Suzanne, 1973, La concepci\u00f3n monetaria de Marx, Ediciones del siglo.<\/p>\n<p>-Callinicos Alex, 1999, Social theory, Polity Press, 1999, Great Britain.<\/p>\n<p>-Carchedi Guglielmo, 1991, Frontiers of political economy, Verso.<\/p>\n<p>-Dumenil G\u00e9rard, Levy Dominique, 1996, La dynamique du capital, PUF, Paris, -Foley D, K, 1989, Para entender El Capital, Fondo de cultura econ\u00f3mica, M\u00e9xico.<\/p>\n<p>-Grossman Henryk, 1979, La ley de la acumulaci\u00f3n y el derrumbe del sistema capitalista, Siglo XXI, M\u00e9xico.<\/p>\n<p>-Harvey, David 1982 Los l\u00edmites del capitalismo y la teor\u00eda marxista (M\u00e9xico DF: Fondo de Cultura Econ\u00f3mica).<\/p>\n<p>-Hilferding Rudolf, 1973, El capital financiero, Tecnos , Madrid.<\/p>\n<p>-Husson Michel, 2009, Capitalismo puro, Maia, Madrid<\/p>\n<p>-Kohan, N\u00e9stor (1998). 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