{"id":2386,"date":"2017-05-18T20:30:56","date_gmt":"2017-05-18T20:30:56","guid":{"rendered":"https:\/\/correspondenciadeprensa.com\/?p=2386"},"modified":"2017-05-18T20:30:56","modified_gmt":"2017-05-18T20:30:56","slug":"1917-la-revolucion-finlandesa-de-eric-blanc","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/correspondenciadeprensa.com\/?p=2386","title":{"rendered":"1917: La revoluci\u00f3n finlandesa, de Eric Blanc"},"content":{"rendered":"<p><strong>1917<\/strong><\/p>\n<p><strong>La revoluci\u00f3n finlandesa <\/strong><\/p>\n<p><strong>Eric Blanc *<\/strong><\/p>\n<p><strong>Jacobin, 15-5-2017\u00a0<\/strong><strong><a href=\"https:\/\/www.jacobinmag.com\/\">https:\/\/www.jacobinmag.com\/<\/a><\/strong><\/p>\n<p><strong>A l\u00b4encontre, 15-5-2017\u00a0<\/strong><strong><a href=\"http:\/\/alencontre.org\/\">http:\/\/alencontre.org\/<\/a><\/strong><\/p>\n<p><strong>Traducci\u00f3n de Viento Sur\u00a0<\/strong><strong><a href=\"http:\/\/www.vientosur.info\/\">http:\/\/www.vientosur.info\/<\/a><\/strong><\/p>\n<p>Durante el siglo pasado, los trabajos hist\u00f3ricos de la revoluci\u00f3n de 1917 se han centrado normalmente en Petrogrado y en los socialistas rusos. Pero el Imperio ruso estaba compuesto predominantemente por no-rusos, y las convulsiones en la periferia del imperio eran habitualmente tan explosivas como las del centro.<\/p>\n<p>El derrocamiento del zarismo en febrero de 1917 desencaden\u00f3 una ola revolucionaria que inmediatamente inund\u00f3 toda Rusia. Quiz\u00e1 la m\u00e1s excepcional de estas insurrecciones fuera la revoluci\u00f3n finlandesa que un acad\u00e9mico llam\u00f3 \u201cla guerra de clases m\u00e1s claramente definida del siglo XX\u201d.<\/p>\n<p><strong>La excepci\u00f3n finlandesa <\/strong><\/p>\n<p>Los finlandeses eran distintos a cualquier otra naci\u00f3n bajo el mando zarista. Anexionada de Suecia en 1809, a Finlandia se le permit\u00eda gozar de autonom\u00eda gubernamental, libertad pol\u00edtica y, llegado el momento, incluso de su propio parlamento democr\u00e1ticamente elegido. Aunque el zar trataba de limitar su autonom\u00eda, la vida pol\u00edtica en Helsinki se parec\u00eda m\u00e1s a Berl\u00edn que a Petrogrado.<\/p>\n<p>En un periodo en que los socialistas del resto de la Rusia imperial estaban obligados a organizarse en partidos clandestinos y eran perseguidos por la polic\u00eda secreta, el Partido Socialdem\u00f3crata de Finlandia (SDP) operaba abierta y legalmente. Como la socialdemocracia alemana, los finlandeses construyeron de 1899 en adelante un partido obrero de masas y una densa cultura socialista con sus propias salas de reuniones, grupos de mujeres obreras, coros y ligas deportivas.<\/p>\n<p>Pol\u00edticamente, el movimiento obrero finland\u00e9s estaba embarcado en una estrategia de orientaci\u00f3n parlamentaria y de paciente educaci\u00f3n y organizaci\u00f3n de los obreros. Su pol\u00edtica era en principio moderada: era raro hablar de la revoluci\u00f3n y la colaboraci\u00f3n con los liberales era habitual.<\/p>\n<p>Pero el SDP se distingu\u00eda de los partidos socialistas de masas legales en Europa en que se volvi\u00f3 m\u00e1s combativo en los a\u00f1os previos a la I Guerra Mundial. Si Finlandia no hubiera formado parte del Imperio ruso es probable que se hubiera desarrollado por el camino de moderaci\u00f3n de la mayor\u00eda de partidos socialistas de Europa occidental, en el cual los radicales fueron cada vez m\u00e1s marginados por la integraci\u00f3n parlamentaria y la burocratizaci\u00f3n.<\/p>\n<p>Pero la participaci\u00f3n de Finlandia en la revoluci\u00f3n de 1905 escor\u00f3 el partido a la izquierda. En la huelga general de noviembre de 1905, un l\u00edder socialista finland\u00e9s se maravillaba ante el levantamiento popular: \u201cVivimos en una \u00e9poca maravillosa [\u2026] Gente humilde y satisfecha de cargar con el peso de la esclavitud se ha sacudido de repente su yugo. Grupos que hasta ahora com\u00edan cortezas de pino piden ahora pan\u201d.<\/p>\n<p>Tras la revoluci\u00f3n de 1905, los diputados parlamentarios moderados, los l\u00edderes sindicales y los funcionarios se encontraron en minor\u00eda en el SDP. Tratando de aplicar la orientaci\u00f3n elaborada por el te\u00f3rico marxista alem\u00e1n Karl Kautsky, desde 1906 en adelante la mayor\u00eda del partido dot\u00f3 a la t\u00e1ctica de la legalidad y al enfoque parlamentario una pol\u00edtica n\u00edtida de lucha de clases. \u201cEl odio de clase ha de ser bienvenido, pues es una virtud\u201d, dec\u00eda una publicaci\u00f3n del partido.<\/p>\n<p>El partido anunci\u00f3 que s\u00f3lo un movimiento obrero independiente podr\u00eda promover los intereses de los obreros, defender y aumentar la autonom\u00eda finlandesa de Rusia y conquistar una democracia pol\u00edtica completa. La revoluci\u00f3n socialista se convertir\u00eda con el tiempo en la tarea principal, pero hasta entonces el partido deber\u00eda acumular pacientemente sus fuerzas y evitar cualquier choque prematuro con la clase dominante.<\/p>\n<p>Esta estrategia de la socialdemocracia revolucionaria \u2014con su mensaje militante y m\u00e9todos \u201csin prisa pero sin pausa\u201d\u2014 fue espectacularmente exitosa en Finlandia. Para 1907, se hab\u00edan unido al partido cerca de 100.000 obreros, convirti\u00e9ndolo en la mayor organizaci\u00f3n socialista per capita del mundo. Y, en julio de 1916, la socialdemocracia finlandesa hizo historia al convertirse en el primer partido socialista de cualquier pa\u00eds en alcanzar una mayor\u00eda parlamentaria. Sin embargo, debido a la rusificaci\u00f3n zarista de los \u00faltimos a\u00f1os, la mayor parte del poder estatal finland\u00e9s estaba para entonces bajo administraci\u00f3n rusa. S\u00f3lo en 1917 pudo el SDP afrontar los desaf\u00edos de ostentar una mayor\u00eda parlamentaria socialista en una sociedad capitalista.<\/p>\n<p><strong>Los primeros meses <\/strong><\/p>\n<p>Las noticias de la insurrecci\u00f3n de febrero en la cercana Petrogrado llegaron como una sorpresa a Finlandia. Pero una vez confirmados los rumores, los soldados rusos emplazados en Helsinki se amotinaron contra sus oficiales, como describi\u00f3 un testigo: \u201cPor la ma\u00f1ana los soldados y marineros marcharon con banderas rojas por las calles, en parte desfilando cantando la Marsellesa, en parte en grupos separados, repartiendo lazos y trozos de tela rojos. Patrullas armadas de marinos de tropa deambulaban por toda la ciudad desarmando a los oficiales que a la menor resistencia o al no aceptar el distintivo rojo eran fusilados y abandonados ah\u00ed mismo\u201d.<\/p>\n<p>Los gobernantes rusos fueron expulsados, los soldados rusos emplazados en Finlandia declararon su fidelidad al Soviet de Petrogrado y la polic\u00eda finlandesa fue destruida desde abajo. La narraci\u00f3n de primera mano en 1918 del escritor conservador Henning S\u00f6derhjelm \u2014expresi\u00f3n inmejorable del punto de vista de las \u00e9lites finlandesas\u2014 lloraba la p\u00e9rdida del monopolio de la violencia del Estado: \u201cEra pol\u00edtica expresa del SDP finland\u00e9s destruir completamente la polic\u00eda. La fuerza policial, que hab\u00eda sido disuelta por los soldados rusos al comienzo mismo de la revoluci\u00f3n, no volvi\u00f3 a existir jam\u00e1s. El pueblo no ten\u00eda confianza en esta instituci\u00f3n y en su lugar se estableci\u00f3 una milicia en unidades locales para el mantenimiento del orden, cuyos hombres pertenec\u00edan al Partido Obrero\u201d<\/p>\n<p>\u00bfQu\u00e9 deber\u00eda reemplazar el viejo gobierno local ruso? Algunos radicales impulsaron un gobierno rojo, pero estaban en minor\u00eda. Como en el resto del imperio, Finlandia se encontraba en marzo envuelta en la llamada \u201cunidad nacional\u201d. Esperando ganar mayor autonom\u00eda del nuevo gobierno provisional ruso, un ala de l\u00edderes moderados del SDP rompi\u00f3 con la inveterada posici\u00f3n del partido y se uni\u00f3 a un gobierno de coalici\u00f3n con los liberales finlandeses. Varios socialistas radicales denunciaron esta maniobra como una \u201ctraici\u00f3n\u201d y una flagrante violaci\u00f3n de los principios marxistas del SDP. Otros l\u00edderes del partido, sin embargo, aceptaron la entrada en el gobierno para evitar una divisi\u00f3n en el partido.<\/p>\n<p>La luna de miel pol\u00edtica de Finlandia dur\u00f3 poco. El nuevo gobierno de coalici\u00f3n se vio r\u00e1pidamente atrapado en el fuego cruzado de la lucha de clases, cuando se despleg\u00f3 una combatividad sin precedentes desde los centros de trabajo, las calles y las \u00e1reas rurales de Finlandia. Algunos socialistas finlandeses centraron sus esfuerzos en construir milicias armadas de obreros. Otros impulsaron huelgas, el sindicalismo militante y el activismo fabril. S\u00f6derhjelm describ\u00eda la din\u00e1mica: \u201cEl proletariado ya no rogaba ni rezaba, sino que exig\u00eda y reclamaba. Nunca, supongo, ha estado el obrero, pero especialmente el bruto, tan hinchado de poder como en el a\u00f1o 1917 en Finlandia\u201d<\/p>\n<p>La \u00e9lite de Finlandia esperaba al principio que la entrada de los socialistas moderados en el gobierno de coalici\u00f3n obligara al SDP a abandonar su l\u00ednea de lucha de clases. S\u00f6derhjelm se lamentaba de que estas esperanzas se desvanecieran: \u201cSe desarroll\u00f3 el puro mando de la turba a una velocidad inesperada. [\u2026] Antes que nada, [hay que culpar] a la t\u00e1ctica del Partido Obrero. [\u2026] Incluso si el Partido Obrero actuaba con una cierta dignidad en su conducta m\u00e1s oficial, prosegu\u00eda su pol\u00edtica de agitaci\u00f3n contra la burgues\u00eda con incansable celo\u201d.<\/p>\n<p>Mientras que los socialistas moderados del nuevo gobierno, as\u00ed como sus l\u00edderes obreros aliados, trataban de atenuar la insurgencia popular, la extrema izquierda del partido llamaba sistem\u00e1ticamente a una ruptura con la burgues\u00eda. Oscilando entre estos polos socialistas se situaba una tendencia centrista amorfa que daba un apoyo limitado al nuevo gobierno. Y aunque la mayor\u00eda de l\u00edderes del SDP por lo general segu\u00edan dando prioridad a la esfera parlamentaria, la mayor\u00eda apoyaba \u2014o al menos aceptaba\u2014 el levantamiento desde abajo.<\/p>\n<p>A la luz de la imprevista oleada de resistencia, la burgues\u00eda finlandesa se volvi\u00f3 cada vez m\u00e1s beligerante e intransigente. El historiador Maurice Carrez se\u00f1ala que las clases altas finlandesas nunca aceptaron ni se resignaron a \u201ccompartir el poder con una formaci\u00f3n pol\u00edtica a la que ve\u00edan como la encarnaci\u00f3n del demonio\u201d.<\/p>\n<p><strong>Polarizaci\u00f3n de clase <\/strong><\/p>\n<p>El derrumbe del gobierno de coalici\u00f3n finland\u00e9s comenz\u00f3 en el verano. Para agosto, el avituallamiento del imperio hab\u00eda colapsado y la expectativa de la hambruna aterrorizaba a los obreros finlandeses. Las revueltas por la comida estallaron a principios de mes y la organizaci\u00f3n de Helsinki del SDP denunci\u00f3 el rechazo del gobierno a adoptar medidas tajantes para afrontar la crisis. \u201cLa hambrienta clase obrera pronto perdi\u00f3 toda la confianza en el gobierno de coalici\u00f3n\u201d se\u00f1alaba Otto Kuusinen, principal te\u00f3rico de izquierda del SDP que fundar\u00eda el movimiento comunista finland\u00e9s al a\u00f1o siguiente.<\/p>\n<p>La intransigencia socialista en la lucha por la liberaci\u00f3n nacional aument\u00f3 a\u00fan m\u00e1s la polarizaci\u00f3n de clase. Los socialistas finlandeses lucharon con tenacidad para acabar con la continua injerencia del gobierno ruso en la vida nacional interna. Al lograr la independencia esperaban utilizar la mayor\u00eda parlamentaria \u2014y su control de las milicias obreras\u2014 para impulsar un ambicioso programa de reformas pol\u00edticas y sociales.<\/p>\n<p>Un l\u00edder socialista explicaba en julio que \u201chasta ahora hemos sido obligados a luchar en dos frentes: contra nuestra propia burgues\u00eda y contra el gobierno ruso. Para que triunfe nuestra guerra de clase, para ser capaces de concentrar toda nuestra fuerza en un frente, contra nuestra propia burgues\u00eda, necesitamos independencia, para lo cual Finlandia est\u00e1 preparada\u201d .<\/p>\n<p>Los conservadores y liberales finlandeses tambi\u00e9n quer\u00edan, por sus propias razones, fortalecer la autonom\u00eda de Finlandia. Pero no estaban dispuestos a usar m\u00e9todos revolucionarios para alcanzar este objetivo, ni apoyaban por lo general los intentos del SDP de lograr una independencia completa.<\/p>\n<p>El choque lleg\u00f3 finalmente en julio. En el parlamento finland\u00e9s, la mayor\u00eda socialista propuso el hist\u00f3rico proyecto de ley valtalaki [del poder] que proclamaba unilateralmente la completa soberan\u00eda finlandesa. Con la dura oposici\u00f3n de la minor\u00eda parlamentaria conservadora, la valtalaki fue aprobada el 18 de julio. Pero el gobierno provisional ruso, dirigido por Alexandr Kerensky, rechaz\u00f3 inmediatamente la validez de la valtalaki y amenaz\u00f3 con ocupar Finlandia si no se respetaba el veredicto.<\/p>\n<p>Cuando los socialistas finlandeses se negaron a ceder o a renunciar a la valtalaki, los liberales y conservadores de Finlandia aprovecharon el momento. Esperando aislar al SDP y poner fin a su mayor\u00eda parlamentaria, apoyaron y legitimaron c\u00ednicamente la decisi\u00f3n de Kerensky de disolver el parlamento, democr\u00e1ticamente elegido, de Finlandia. Se convocaron nuevas elecciones parlamentarias, en las que los no-socialistas obtuvieron una estrecha mayor\u00eda.<\/p>\n<p>La disoluci\u00f3n del parlamento de Finlandia marc\u00f3 un punto de viraje decisivo. Hasta ese momento, los obreros y sus representantes ten\u00edan muy altas expectativas en que el parlamento pudiera ser usado como veh\u00edculo de la emancipaci\u00f3n social. Kuusinen explicaba que \u201cnuestra burgues\u00eda carec\u00eda de ej\u00e9rcito, ni siquiera pod\u00edan contar con una fuerza policial. (\u2026).<\/p>\n<p>Por eso, hab\u00eda muchas razones para mantenerse en el transitado camino de la legalidad parlamentaria, en el que, al parecer, la socialdemocracia pod\u00eda obtener una victoria tras otra\u201d. Pero se hac\u00eda evidente para cada vez m\u00e1s obreros y l\u00edderes del partido que el parlamento hab\u00eda llegado al l\u00edmite de su utilidad.<\/p>\n<p>Los socialistas denunciaron el golpe antidemocr\u00e1tico y atacaron a la burgues\u00eda por conspirar con el Estado ruso contra los derechos nacionales de Finlandia y sus instituciones democr\u00e1ticas. Seg\u00fan el SDP, las elecciones al nuevo parlamento eran ilegales y se hab\u00edan ganado por medio de un amplio fraude electoral. A mediados de agosto, el partido orden\u00f3 a todos sus miembros que dimitieran del gobierno. No menos importante, los socialistas finlandeses se aliaron cada vez m\u00e1s estrechamente con los bolcheviques, el \u00fanico partido ruso que apoy\u00f3 su intento de independencia. Todas las partes hab\u00edan arrojado el guante y la hasta entonces pac\u00edfica Finlandia se precipitaba hacia la explosi\u00f3n revolucionaria.<\/p>\n<p><strong>La lucha por el poder <\/strong><\/p>\n<p>Para octubre, la crisis a lo largo de todo el imperio ruso hab\u00eda llegado a su punto de ebullici\u00f3n. Los obreros finlandeses en la ciudad y el campo exig\u00edan furiosamente que sus l\u00edderes tomaran el poder. Empezaron a estallar violentos choques a lo largo de Finlandia. Sin embargo, muchos en la direcci\u00f3n del SDP continuaban creyendo que el momento de la revoluci\u00f3n podr\u00eda ser postergado hasta que la clase obrera estuviera mejor organizada y armada. A otros les atemorizaba abandonar la esfera parlamentaria. En palabras del l\u00edder socialista Kullervo Manner a finales de octubre: \u201cNo podemos evitar la revoluci\u00f3n por mucho tiempo (\u2026). Se ha perdido la fe en el valor de la actividad pac\u00edfica y la clase obrera comienza a creer s\u00f3lo en su propia fuerza (\u2026). Si nos equivocamos respecto a la r\u00e1pida llegada de la revoluci\u00f3n, estaremos encantados\u201d.<\/p>\n<p>Despu\u00e9s de que los bolcheviques conquistaran el poder a finales de octubre, parec\u00eda que Finlandia ser\u00eda la siguiente en la lista. Sin el apoyo militar del gobierno provisional ruso, la \u00e9lite de Finlandia qued\u00f3 peligrosamente aislada. Los soldados rusos \u2014estacionados en Finlandia por cientos de miles\u2014 apoyaban en general a los bolcheviques y sus llamamientos a la paz. \u201cLa ola del bolchevismo victorioso llevar\u00e1 agua al molino de los socialistas y son ciertamente capaces de hacerlo girar\u201d, observaba un liberal finland\u00e9s.<\/p>\n<p>Las bases del SDP y los bolcheviques en Petrogrado imploraron a los l\u00edderes socialistas que tomaran inmediatamente el poder. Pero la direcci\u00f3n del partido daba rodeos. Nadie ten\u00eda claro que el gobierno bolchevique pudiera mantenerse m\u00e1s all\u00e1 de unos pocos d\u00edas. Los socialistas moderados se agarraban a la esperanza de encontrar una soluci\u00f3n parlamentaria pac\u00edfica. Algunos radicales planteaban que la toma del poder era posible y urgentemente necesaria. La mayor\u00eda de los l\u00edderes vacilaban entre estas dos opciones.<\/p>\n<p>Kuusinen recordaba la indecisi\u00f3n del partido en este momento cr\u00edtico: \u201cNosotros los socialdem\u00f3cratas, \u2019unidos sobre la base de la guerra de clases\u2019, oscil\u00e1bamos a un lado y luego al otro, dirigi\u00e9ndonos decididamente hacia la revoluci\u00f3n para luego retirarnos de nuevo\u201d.<\/p>\n<p>Incapaz de llegar a un acuerdo sobre la insurrecci\u00f3n armada, en vez de eso el partido llam\u00f3 a una huelga general el 14 de noviembre en defensa de la democracia contra la burgues\u00eda, por las urgentes necesidades econ\u00f3micas de los obreros y por la soberan\u00eda finlandesa. La respuesta desde abajo fue abrumadora. De hecho, fue mucho m\u00e1s all\u00e1 del cauto llamamiento a la huelga.<\/p>\n<p>Finlandia qued\u00f3 paralizada. En varias ciudades, las organizaciones locales del SDP y Guardias Rojas tomaron el poder, ocuparon edificios estrat\u00e9gicos y arrestaron a los pol\u00edticos burgueses.<\/p>\n<p>Parec\u00eda que este patr\u00f3n revolucionario se repetir\u00eda pronto en Helsinki. El 16 de noviembre el Consejo de la huelga general en la capital vot\u00f3 a favor de la toma del poder. Pero cuando los l\u00edderes moderados sindicales y socialistas condenaron la decisi\u00f3n y dimitieron de la instituci\u00f3n, el Consejo dio marcha atr\u00e1s ese mismo d\u00eda. Resolvi\u00f3 que \u201cpuesto que una minor\u00eda tan amplia disent\u00eda, el Consejo no puede, en esta ocasi\u00f3n, empezar a tomar el poder para los obreros, sino que continuar\u00e1 ejerciendo presi\u00f3n sobre la burgues\u00eda\u201d. La huelga se desconvoc\u00f3 poco despu\u00e9s.<\/p>\n<p>El historiador finland\u00e9s Hannu Soikkanen ha enfatizado que la huelga de noviembre fue una gran oportunidad perdida: \u201cCaben pocas dudas de que este fue el mejor momento para que las organizaciones obreras tomaran el poder. La presi\u00f3n desde abajo era enorme y la voluntad de lucha estaba al m\u00e1ximo (\u2026). Sin embargo, la huelga general convenci\u00f3 a la burgues\u00eda, con pocas excepciones, del grave peligro que representaban los socialistas. Invirtieron el tiempo hasta que estall\u00f3 la guerra civil para organizarse bajo una direcci\u00f3n firme\u201d.<\/p>\n<p>Fij\u00e1ndose en la indecisi\u00f3n del SPD para las acciones de masas, Anthony Upton ha dicho que \u201clos revolucionarios finlandeses fueron en general los revolucionarios m\u00e1s miserables de la historia\u201d. Tal afirmaci\u00f3n podr\u00eda sostenerse si nuestra historia terminara en noviembre, pero los siguientes sucesos mostraron que el esp\u00edritu revolucionario de la socialdemocracia finlandesa se mantuvo.<\/p>\n<p>Tras la huelga general, los frustrados obreros, cada vez m\u00e1s, buscaron armas y se encaminaron hacia la acci\u00f3n directa. La burgues\u00eda se preparaba, de igual modo, para la guerra civil, formando a su \u201cGuardia Blanca\u201d y pidiendo al gobierno alem\u00e1n ayuda militar.<\/p>\n<p>A pesar de la acelerada ruptura de la cohesi\u00f3n social, muchos l\u00edderes socialistas continuaron dedicados a est\u00e9riles negociaciones parlamentarias. Pero esta vez el ala izquierda del SDP se plant\u00f3 y declar\u00f3 que cualquier otro retraso en la acci\u00f3n revolucionaria s\u00f3lo conducir\u00eda al desastre. Por medio de una larga serie de batallas internas, en diciembre y principios de enero, los radicales vencieron finalmente.<\/p>\n<p>En enero, las palabras revolucionarias del SDP se tradujeron por fin en hechos. Para marcar el inicio de la insurrecci\u00f3n, la tarde del 26 de enero los l\u00edderes del partido encendieron una l\u00e1mpara roja en la torre del Sala Obrera de Helsinki. Los d\u00edas sucesivos, los socialdem\u00f3cratas y sus organizaciones obreras afiliadas tomaron f\u00e1cilmente el poder en todas las grandes ciudades de Finlandia; el norte rural qued\u00f3, por el contrario, en manos de las clases dominantes.<\/p>\n<p>Los insurgentes de Finlandia redactaron una proclamaci\u00f3n hist\u00f3rica anunciando que la revoluci\u00f3n era necesaria puesto que la burgues\u00eda finlandesa, unida al imperialismo extranjero, hab\u00eda dado un golpe contrarrevolucionario contra las conquistas obreras y la democracia: \u201cEl poder revolucionario en Finlandia pertenece desde este momento a la clase obrera y sus organizaciones. (\u2026) La revoluci\u00f3n proletaria es noble y severa (\u2026) severa para los insolentes enemigos del pueblo, pero preparada para dar su apoyo a los oprimidos y marginados\u201d.<\/p>\n<p>Aunque el reci\u00e9n instaurado gobierno rojo trat\u00f3 al principio de seguir un cauto camino pol\u00edtico, Finlandia descendi\u00f3 con rapidez en una sangrienta guerra civil. La clase obrera finlandesa pag\u00f3 muy caro el retraso en la toma del poder, puesto que desde enero la mayor\u00eda de las tropas rusas hab\u00edan regresado a sus hogares. La burgues\u00eda aprovech\u00f3 los tres meses desde la huelga de noviembre para reclutar sus tropas en Finlandia y en Alemania. Al final, casi 27 000 finlandeses rojos perdieron sus vidas en la guerra. Y despu\u00e9s de que la derecha aplastara la Rep\u00fablica Socialista de los Trabajadores de Finlandia en abril de 1918, otros 80 000 obreros y socialistas fueron recluidos en campos de concentraci\u00f3n.<\/p>\n<p>Los historiadores est\u00e1n divididos en torno a si la revoluci\u00f3n finlandesa pudo haber triunfado de haberse iniciado antes y si hubiera tomado un enfoque pol\u00edtico y militar m\u00e1s ofensivo. Algunos afirman que, en \u00faltimo extremo, el factor decisivo fue la intervenci\u00f3n imperialista de Alemania en marzo y abril de 1918. Kuusinen hace un balance similar: \u201cEl imperialismo alem\u00e1n escuch\u00f3 los lamentos de nuestra burgues\u00eda y pronto se dedic\u00f3 a engullir nuestra reci\u00e9n conquistada independencia, que a petici\u00f3n de los socialdem\u00f3cratas finlandeses fue reconocida por la Rep\u00fablica Sovi\u00e9tica de Rusia. El sentimiento nacional de la burgues\u00eda no sufri\u00f3 da\u00f1o alguno por este asunto y el yugo de un imperialismo extranjero no le caus\u00f3 terror cuando parec\u00eda que la patria estaba a punto de convertirse en la patria de los obreros. Estaban dispuestos a sacrificar todo el pueblo al gran bandido alem\u00e1n si \u00e9ste les manten\u00eda en el deshonroso puesto de conductores esclavizados\u201d.<\/p>\n<p><strong>Lecciones aprendidas <\/strong><\/p>\n<p>\u00bfQu\u00e9 podemos pensar de la revoluci\u00f3n finlandesa? Lo m\u00e1s obvio es que muestra que la revoluci\u00f3n obrera no fue s\u00f3lo un fen\u00f3meno de la Rusia central. Incluso en la pac\u00edfica y parlamentaria Finlandia, el pueblo trabajador se fue convenciendo de que s\u00f3lo un gobierno socialista pod\u00eda ofrecer una salida a la crisis social y a la opresi\u00f3n nacional.<\/p>\n<p>Tampoco los bolcheviques fueron el \u00fanico partido en el imperio capaz de dirigir a los obreros al poder. En muchos sentidos, la experiencia del SDP finland\u00e9s confirma la perspectiva tradicional de la revoluci\u00f3n planteada por Karl Kautsky: por medio de una paciente organizaci\u00f3n y educaci\u00f3n con conciencia de clase, los socialistas obtuvieron una mayor\u00eda parlamentaria, obligando a la derecha a disolver la instituci\u00f3n lo que, a su vez, hizo estallar una revoluci\u00f3n de orientaci\u00f3n socialista.<\/p>\n<p>La preferencia del partido por una estrategia parlamentaria defensiva no le evit\u00f3, al final, tener que derrocar al poder capitalista y dar pasos hacia el socialismo. En contraste, el burocratizado Partido Socialdem\u00f3crata de Alemania \u2014que hab\u00eda abandonado hac\u00eda tiempo la estrategia de Kautsky\u2014 sostuvo activamente el poder capitalista en 1918-19 y aplast\u00f3 violentamente los esfuerzos por derribarlo.<\/p>\n<p>Pero Finlandia no s\u00f3lo mostr\u00f3 la fuerza sino tambi\u00e9n los l\u00edmites potenciales de la socialdemocracia revolucionaria: vacilaci\u00f3n en abandonar la esfera parlamentaria, subestimaci\u00f3n de la acci\u00f3n masas y una tendencia a inclinarse hacia los socialistas moderados para mantener la unidad del partido.<\/p>\n<p>* Eric Blanc es historiador del movimiento socialista.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>&#8230;Quiz\u00e1 la m\u00e1s excepcional de estas insurrecciones fuera la revoluci\u00f3n finlandesa que un acad\u00e9mico llam\u00f3 \u201cla guerra de clases m\u00e1s claramente definida del siglo XX\u201d&#8230;<\/p>\n","protected":false},"author":102520410,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"aside","meta":{"_coblocks_attr":"","_coblocks_dimensions":"","_coblocks_responsive_height":"","_coblocks_accordion_ie_support":"","advanced_seo_description":"","jetpack_seo_html_title":"","jetpack_seo_noindex":false,"jetpack_seo_schema_type":"","_jetpack_newsletter_access":"","_jetpack_dont_email_post_to_subs":false,"_jetpack_newsletter_tier_id":0,"_jetpack_memberships_contains_paywalled_content":false,"_wpcom_ai_launchpad_first_post":false,"_jetpack_feature_clip_id":0,"_jetpack_memberships_contains_paid_content":false,"footnotes":"","jetpack_post_was_ever_published":false},"categories":[26250],"tags":[26434889,577398025,2413621,223474061,577398026,323313],"class_list":["post-2386","post","type-post","status-publish","format-aside","hentry","category-finlandia","tag-eric-blanc","tag-guardias-rojas","tag-kautsky","tag-otto-kuusinen","tag-sala-obrera-de-helsinki","tag-sdp","post_format-post-format-aside"],"jetpack_likes_enabled":false,"jetpack_sharing_enabled":true,"jetpack_shortlink":"https:\/\/wp.me\/p7lt2C-Cu","amp_enabled":true,"jetpack_featured_media_url":"","_links":{"self":[{"href":"https:\/\/correspondenciadeprensa.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/2386","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/correspondenciadeprensa.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/correspondenciadeprensa.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/correspondenciadeprensa.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/102520410"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/correspondenciadeprensa.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=2386"}],"version-history":[{"count":3,"href":"https:\/\/correspondenciadeprensa.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/2386\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":2389,"href":"https:\/\/correspondenciadeprensa.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/2386\/revisions\/2389"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/correspondenciadeprensa.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=2386"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/correspondenciadeprensa.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcategories&post=2386"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/correspondenciadeprensa.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Ftags&post=2386"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}