{"id":22859,"date":"2021-12-16T18:03:46","date_gmt":"2021-12-16T17:03:46","guid":{"rendered":"https:\/\/correspondenciadeprensa.com\/?p=22859"},"modified":"2021-12-16T18:03:46","modified_gmt":"2021-12-16T17:03:46","slug":"cultura-el-mapa-del-calamar-fredric-jameson-y-las-nuevas-distopias-coreanas-pepe-tesoro","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/correspondenciadeprensa.com\/?p=22859","title":{"rendered":"Cultura &#8211; El mapa del calamar. Fredric Jameson y las nuevas distop\u00edas coreanas. [Pepe Tesoro]"},"content":{"rendered":"<p class=\"ox-5660203c71-MsoNormal\" style=\"text-align: justify;\"><span style=\"color: #000000;\"><b>Cultura en el capitalismo avanzado <\/b><\/span><\/p>\n<p class=\"ox-5660203c71-MsoNormal\" style=\"text-align: justify;\"><span style=\"color: #000000;\"><b>El mapa del calamar. Fredric Jameson y las nuevas distop\u00edas coreanas<\/b><\/span><\/p>\n<p class=\"ox-5660203c71-MsoNormal\" style=\"text-align: justify;\"><span style=\"color: #000000;\"><b><a href=\"https:\/\/vientosur.info\/\">Viento Sur<\/a>, 15-12-2021<\/b><\/span><\/p>\n<p class=\"ox-5660203c71-MsoNormal\"><span style=\"color: #000000;\"><strong><a href=\"https:\/\/correspondenciadeprensa.com\/\">Correspondencia de Prensa<\/a>, 16-12-2021<\/strong><\/span><\/p>\n<p class=\"ox-5660203c71-MsoNormal\" style=\"text-align: justify;\"><span style=\"color: #000000;\">No es mi intenci\u00f3n aqu\u00ed decir mucho del supuesto anticapitalismo del nuevo mega\u00e9xito coreano <i>El juego del calamar. <\/i>No porque crea que esto no es importante. Gente mucho m\u00e1s relevante, como el mismo Pablo Iglesias, ya han escrito sobre las supuestas virtudes edificantes de la que ya es la serie m\u00e1s vista de Netflix de todos los tiempos. A la vista del \u00e9xito de la que parece sin duda una distop\u00eda cr\u00edtica con el sistema capitalista, casi todos los portavoces y cr\u00edticos culturales de izquierda se han lanzado atropellados a subrayar y celebrar el contenido social de la serie, que por otro lado parece lo suficientemente evidente como para que ning\u00fan intelectual tuviera que explicarlo.<\/span><\/p>\n<p class=\"ox-5660203c71-MsoNormal\" style=\"text-align: justify;\"><span style=\"color: #000000;\">Tampoco cabe desechar esta insistencia por parte de la izquierda ante la tendencia de apuntar el supuesto car\u00e1cter parad\u00f3jico de la serie. Al fin y al cabo, esta es el producto de una compa\u00f1\u00eda multinacional como Netflix y, si se hacen mu\u00f1ecos funkos de <i>El juego del calamar<\/i>, tan anticapitalista no ser\u00e1. Estos argumentos, a veces tan poco articulados (pero tan poderosos) como un meme, son rudimentarios, pero no balad\u00edes. Al final, la que era hasta hace unas semanas la serie de habla no inglesa m\u00e1s vista de Netflix, La casa de papel, es un buen ejemplo de c\u00f3mo el ethos revolucionario puede verse reducido a su mera iconograf\u00eda, cuando la fantas\u00eda a la que induce la serie no pasa de verse guay con un mono rojo y un arma en las manos, aunque sea al ritmo del Bella Ciao y entre apelaciones a Robin Hood. Debates que no son nada nuevos, v\u00e9ase el estatus ic\u00f3nico de la archiconocida m\u00e1scara de Guy Fawkes que oculta el rostro de V en la novela gr\u00e1fica V de Vendetta. Tampoco creo que esta libido iconogr\u00e1fica no sea importante, incluso estar\u00eda dispuesto a aceptar que algo de esta iconograf\u00eda performativa es condici\u00f3n necesaria de cualquier revoluci\u00f3n. En ning\u00fan caso, eso s\u00ed, puede ser condici\u00f3n suficiente.<\/span><\/p>\n<p class=\"ox-5660203c71-MsoNormal\" style=\"text-align: justify;\"><span style=\"color: #000000;\">De todas formas, a\u00fan cabe el debate de si, como defendi\u00f3 Matt Colquhoun recientemente en su blog, <i>El juego del calamar <\/i>\u00abno es el capitalismo avanzando a trav\u00e9s de la apropiaci\u00f3n del sentimiento anticapitalista sino el sentimiento anticapitalista avanzando a trav\u00e9s de la apropiaci\u00f3n del capitalismo\u00bb. Yo tiendo a estar de acuerdo con Matt aqu\u00ed, pero no quer\u00eda centrarme en el supuesto mensaje de la serie. En cambio, quer\u00eda pensar algo que -creo- es m\u00e1s sutil, pero si cabe m\u00e1s importante: las cuestiones que plantea sobre la representaci\u00f3n del Capital y el problema de la forma melodram\u00e1tica en la ficci\u00f3n contempor\u00e1nea.<\/span><\/p>\n<p class=\"ox-5660203c71-MsoNormal\" style=\"text-align: justify; padding-left: 40px;\"><span style=\"color: #000000;\"><b>La teor\u00eda de los mapas cognitivos de Fredric Jameson<\/b><\/span><\/p>\n<p class=\"ox-5660203c71-MsoNormal\" style=\"text-align: justify;\"><span style=\"color: #000000;\">Antes que nada, es necesario dar un peque\u00f1o rodeo, volver a los a\u00f1os setenta. En este momento a\u00fan no hab\u00eda forma de predecir el monstruo de Frankenstein en que se convertir\u00edan unas incipientes tendencias art\u00edsticas que acabaron por llamarse, en un t\u00e9rmino recogido de la arquitectura, posmodernismo. M\u00e1s de una d\u00e9cada antes de su monumental obra sobre el posmodernismo, el te\u00f3rico estadounidense Fredric Jameson, como buen marxista, lo ten\u00eda claro: las mutaciones en el lenguaje art\u00edstico y cultural respond\u00edan a las mutaciones en el sistema de producci\u00f3n capitalista. En una famosa conferencia impartida a mediados de d\u00e9cada, Jameson estableci\u00f3 un paralelismo entre diferentes estadios del capitalismo y momentos de evoluci\u00f3n de la cultura contempor\u00e1nea, sin postular una causalidad directa pero s\u00ed una clara correlaci\u00f3n. Al capitalismo nacional de segunda mitad de siglo XIX le correspond\u00eda el realismo de Flaubert o Gald\u00f3s y al per\u00edodo monopolista e imperialista de primera mitad del XX, el modernismo de Eliott, Mann o Joyce. Al capitalismo avanzado de posguerra, multinacional y deslocalizado, Jameson asignaba el lenguaje posmodernista de Andy Warhol o Thomas Pynchon.<\/span><\/p>\n<p class=\"ox-5660203c71-MsoNormal\" style=\"text-align: justify;\"><span style=\"color: #000000;\">En dicha conferencia, el fil\u00f3sofo utilizaba este paralelismo para trazar su concepto de mapas cognitivos, en vistas a que el capitalismo entraba en lo que entend\u00eda como una fase especialmente compleja que planteaba un problema de c\u00f3mo ser\u00edamos capaces, por decirlo llanamente, de describirlo. La idea de mapas cognitivos es en el fondo muy sencilla, y se basa en la posibilidad de mediaci\u00f3n entre dos polos. Por un lado, las injusticias y las inclemencias materiales del capitalismo siguen sinti\u00e9ndose en la vida cotidiana igual que siempre, son por momentos m\u00e1s palpables y evidentes que nunca al nivel individual. Por el otro, sin embargo, el sistema de producci\u00f3n capitalista ha llegado a un nivel de complejidad, despersonalizaci\u00f3n e internacionalizaci\u00f3n tan acusado que parece imposible encontrar no ya responsables directos de esas inclemencias, sino algo parecido a la posibilidad de un cambio.<\/span><\/p>\n<p class=\"ox-5660203c71-MsoNormal\" style=\"text-align: justify;\"><span style=\"color: #000000;\">El capitalismo avanzado, t\u00e9rmino que Jameson recoge del economista Ernst Mandel, parece imposible de figurar m\u00e1s que como una presencia inabarcable y ominosa, que a medida que su influencia se expande por todo el espacio vital del planeta su presencia se torna m\u00e1s elusiva e inefable, identific\u00e1ndose con la misma realidad: aquello que siempre es pero es imposible decir con precisi\u00f3n qu\u00e9 es. Como mediaci\u00f3n para esta figura, Jameson propone entonces el concepto de \u00abmapa cognitivo\u00bb, t\u00e9rmino que toma del libro de Kevin Lynch <em>La imagen de la ciudad<\/em>. En este libro, Lynch investigaba las formas en las que los habitantes de las ciudades modernas se representan a s\u00ed mismos la disposici\u00f3n urban\u00edstica de su propio entorno, en ocasiones con resultados sugerentemente deformados. Para Jameson, entonces, la cartograf\u00eda cognitiva es el ejercicio de cada individuo de representarse el sistema global en el que habita y su posici\u00f3n particular en el mismo, una tarea que se ha vuelto cada d\u00eda m\u00e1s complicada. Es la tarea epistemol\u00f3gica de autopercepci\u00f3n de la sociedad capitalista contempor\u00e1nea, una que se da generalmente a trav\u00e9s de nuestros productos culturales, nuestras ficciones y estrategias est\u00e9ticas.<\/span><\/p>\n<p class=\"ox-5660203c71-MsoNormal\" style=\"text-align: justify;\"><span style=\"color: #000000;\">Para Jameson, el mapa cognitivo: \u00ab\u2026es esencialmente un concepto aleg\u00f3rico que presupone lo obvio, esto es, que estas nuevas y enormes realidades globales son inaccesibles para cualquier sujeto o conciencia individual [\u2026] que es lo mismo que decir que esas realidades fundamentales son de alguna forma \u00faltimamente irrepresentables o, por usar el t\u00e9rmino de Althusser, son algo as\u00ed como una causa ausente, una que no puede emerger en la presencia de la percepci\u00f3n. Si bien esta causa ausente puede encontrar figuras a trav\u00e9s de las cuales expresarse a s\u00ed misma de formas distorsionadas y simb\u00f3licas\u00bb. <sup class='footnote'><a href='https:\/\/correspondenciadeprensa.com\/?p=22859#fn-22859-1' id='fnref-22859-1' onclick='return fdfootnote_show(22859)'>1<\/a><\/sup><\/span><\/p>\n<p class=\"ox-5660203c71-MsoNormal\" style=\"text-align: justify;\"><span style=\"color: #000000;\">La tarea de la cartograf\u00eda cognitiva consiste, por lo tanto, en dilucidar nuestro camino entre estas formas distorsionadas y simb\u00f3licas. En qu\u00e9 consiste un mapa cognitivo adecuado para una estrategia emancipadora es algo que Jameson nunca deja del todo claro y cuando parece acercarse a un criterio, resulta un tanto decepcionante. Pero Jameson s\u00ed que tiene que decir mucho sobre las formas inadecuadas y perniciosas de cartograf\u00edas cognitivas, aquellas que falsean o blanquean la realidad del sistema capitalista contempor\u00e1neo. Algunas de estas cartograf\u00edas defectuosas acusan tambi\u00e9n las ficciones m\u00e1s expl\u00edcitamente anticapitalistas. En mi opini\u00f3n, algo as\u00ed ocurre con El juego del calamar.<\/span><\/p>\n<p class=\"ox-5660203c71-MsoNormal\" style=\"text-align: justify;\"><span style=\"color: #000000;\">Algo que Jameson ten\u00eda muy claro era que uno de los problemas fundamentales de la cartograf\u00eda cognitiva era el melodrama. Es decir: el planteamiento del relato como una lucha antag\u00f3nica entre buenos y malos, entre valores morales absolutos. Vivimos en un mundo post-Eichmann, pensaba Jameson, donde no puede decirse que el mal m\u00e1s absoluto del mundo no procede de un c\u00f3nclave sat\u00e1nico o un cerebro central maquiav\u00e9lico, sino donde las mayores injusticias y humillaciones son obra en el mejor de los casos de grises bur\u00f3cratas que act\u00faan como meros engranajes de un sistema ciego que se mueve ya de forma imparable y autom\u00e1tica. Jameson pensaba que esto hab\u00eda convertido al melodrama en algo \u00abcada vez m\u00e1s insostenible. Si ya no existe el mal, los villanos se vuelven imposibles tambi\u00e9n [\u2026] Esto explica por qu\u00e9 los villanos en la cultura de masas han sido reducidos a dos supervivientes solitarios de la categor\u00eda del mal: estas dos representaciones de lo verdaderamente antisocial son, por un lado, los asesinos en serie y, por el otro, los terroristas\u00bb. <sup class='footnote'><a href='https:\/\/correspondenciadeprensa.com\/?p=22859#fn-22859-2' id='fnref-22859-2' onclick='return fdfootnote_show(22859)'>2<\/a><\/sup><\/span><\/p>\n<p class=\"ox-5660203c71-MsoNormal\" style=\"text-align: justify;\"><span style=\"color: #000000;\">La cuesti\u00f3n del melodrama es, en mi opini\u00f3n, exactamente el problema fundamental de El juego del calamar, aunque no exactamente como Jameson lo formula. Si bien puede decirse que la serie tiene inequ\u00edvocamente un mensaje anticapitalista, contiene un problema fundamental en la representaci\u00f3n del propio capitalismo. Como ficci\u00f3n, la serie parece necesitada de establecer unos malos reconocibles, una idea de mal melodram\u00e1tica y n\u00edtida, algo que interfiere con la realidad eminentemente inefable y despersonalizada del capitalismo contempor\u00e1neo, donde nunca hay un responsable directo claro ni un comit\u00e9 organizador de la injusticia. Pero la serie, en contra de lo que dice Jameson, no acaba recurriendo a asesinos en serie y terroristas, sino a otras dos figuras particulares.<\/span><\/p>\n<p class=\"ox-5660203c71-MsoNormal\" style=\"text-align: justify;\"><span style=\"color: #000000;\">Por un lado, tenemos al villano interno al juego: Cho Sang-woo, amigo de la infancia de nuestro protagonista, Seong Gi-hun, y que pese a haber triunfado inicialmente en la vida gracias a su educaci\u00f3n, ha acabado en una situaci\u00f3n de endeudamiento similar a su no tan laureado compa\u00f1ero. A medida que va avanzando la serie, Cho Sang-woo demuestra una actitud ego\u00edsta e interesada, manipulando a sus compa\u00f1eros siempre que puede para avanzar en el juego y traicionando a muchos de los otros jugadores, de una forma especialmente sangrante al ingenuo Abdul Ali. Por contraste, Seong Gi-hun se presenta el personaje compasivo y solidario, una actitud que le penaliza en ocasiones pero que finalmente se ve recompensada cuando acaba ganando el juego.<\/span><\/p>\n<p class=\"ox-5660203c71-MsoNormal\" style=\"text-align: justify;\"><span style=\"color: #000000;\">Su compasi\u00f3n y humanidad llega a su momento de fe definitivo en el punto \u00e1lgido de la serie, cuando frente a un Sang-woo derrotado propone que ambos voten por finalizar el juego y as\u00ed los dos salven la vida, aunque la serie nos ha dejado claro que la de Sang-woo no merece ser salvada (Gi-hun exhibe aqu\u00ed una de las m\u00e1s importantes cualidades de la divinidad: la Gracia). Pero est\u00e1 claro que Sang-woo no puede ser salvado, y es \u00e9l mismo quien se quita la vida. Si nos cab\u00edan dudas de que esta fuera el cl\u00edmax fundamental de la serie ya nos lo indica el oportuno diluvio final, que sigue siendo en la ficci\u00f3n audiovisual un desencadenante emocional extraordinariamente efectivo a pesar de su condici\u00f3n de clich\u00e9 repetitivo, o quiz\u00e1s precisamente por ello. De esta forma El juego del calamar cierra su trama melodram\u00e1tica con otro clich\u00e9 que, esta vez dando la raz\u00f3n a Jameson, se ha vuelto end\u00e9mico en la cultura popular como resoluci\u00f3n simb\u00f3lica del melodrama. Siempre que no acabe internado en la c\u00e1rcel o en una instituci\u00f3n mental, el villano oportunamente se suicida. Lo que sea para que el protagonista no vea manchado su zenit moral con una muerte bajo su responsabilidad.<\/span><\/p>\n<p class=\"ox-5660203c71-MsoNormal\" style=\"text-align: justify;\"><span style=\"color: #000000;\">La segunda figura con la que la serie representa al mal es quiz\u00e1s m\u00e1s interesante, pero mucho m\u00e1s problem\u00e1tica. Se trata de los villanos externos, aquellos que manejan y gestionan el propio juego. En un principio, representados por la ic\u00f3nica imagen de los esbirros de trajes azules y m\u00e1scaras negras, es muy sugerente ver esta figuraci\u00f3n del poder en el sistema capitalista como una empresa eminentemente ciega, violenta y despersonalizada, que aparentemente sigue las \u00f3rdenes de un villano superior que sin embargo nunca aparece. Los secuaces despersonalizados parecen escalofriantemente cercanos a la naturaleza ac\u00e9fala y brutal de la violencia del capital, aparentemente organizada de la forma m\u00e1s efectiva y racional internamente, pero sin ning\u00fan sentido o inteligencia externa que la englobe y le d\u00e9 raz\u00f3n de ser. El hecho de que se trate, en el fondo, de esbirros esclavizados que no pueden conocer la identidad de cada uno y que est\u00e1n, a su manera, sujetos a la violencia de sus superiores, resulta un recordatorio preciso de c\u00f3mo los vectores de represi\u00f3n y perpetuaci\u00f3n del orden establecido son a su vez v\u00edctimas de este.<\/span><\/p>\n<p class=\"ox-5660203c71-MsoNormal\" style=\"text-align: justify;\"><span style=\"color: #000000;\">Pero la serie claramente llega a un terreno pantanoso en el punto que ha generado m\u00e1s cr\u00edticas y fricciones: cuando se trata de representar a sus malos mal\u00edsimos, los denominados VIPS, y cuando revela en su episodio final que el jugador 001 era una de las mentes maestras tras el juego. De lo segundo no hablar\u00e9 mucho, pues creo que contiene errores que son m\u00e1s t\u00e9cnicos, como unos cuantos agujeros de guion. Pero el primero s\u00ed que creo que merece nuestro inter\u00e9s, pues ejemplifica muy bien ante qu\u00e9 problema estamos aqu\u00ed. Los personajes que son conocidos en la serie como VIPS en realidad parecen una conclusi\u00f3n l\u00f3gica del comentario social del juego, y resuenan de forma escalofriante con historias reales como los clientes, todos ellos multimillonarios y figuras de poder del sistema mundial, que acud\u00edan al ring de prostituci\u00f3n infantil de Jeffrey Epstein. No puedo negar que me atrae el porte ominoso y terrible de las m\u00e1scaras doradas de los VIPS, como suntuosos y crueles dioses paganos observando los asuntos de los mortales entre el desd\u00e9n y el jolgorio a los insignificantes mortales despedaz\u00e1ndose entre s\u00ed.<\/span><\/p>\n<p class=\"ox-5660203c71-MsoNormal\" style=\"text-align: justify;\"><span style=\"color: #000000;\">Pero existe un problema claro en representar a la clase dominante del capitalismo como expl\u00edcitamente cruel y hedonista, lujuriosa, como si la raz\u00f3n de la injusticia (algo que tambi\u00e9n parece inferir el giro final antes mencionado) fuera el mero divertimento de los ricos. La serie acierta al mostrar que la dimensi\u00f3n l\u00fadica y libidinal de las injusticias diarias, donde la explotaci\u00f3n laboral y el consumo alienante se disfraza habitualmente de juego, es una estrategia ideol\u00f3gica extendida. Aludir a que la injusticia y la desigualdad tiene una relaci\u00f3n directa con el hedonismo voyerista de los ricos quiz\u00e1s nos acerque al absurdo y sinsentido de todo ello, pero favorece una respuesta equivocada al dilema: que la raz\u00f3n del sufrimiento de los de abajo es el capricho de los malos mal\u00edsimos de arriba. Adem\u00e1s de que, en sus esfuerzos por demostrar lo perversos que son estos VIPS, la serie acaba por presentar a su \u00fanico personaje LGTBI como un violador, en una iteraci\u00f3n sangrante del mezquino y repetitivo tropo de que la libertad sexual equivale a desviaci\u00f3n sexual.<\/span><\/p>\n<p class=\"ox-5660203c71-MsoNormal\" style=\"text-align: justify;\"><span style=\"color: #000000;\">Esta figura de la sala de los hiperricos y las redes de poder que operan el juego recaen tambi\u00e9n, en realidad, en el que Jameson no tard\u00f3 en calificar como \u00abel mapa cognitivo del pobre\u00bb <sup class='footnote'><a href='https:\/\/correspondenciadeprensa.com\/?p=22859#fn-22859-3' id='fnref-22859-3' onclick='return fdfootnote_show(22859)'>3<\/a><\/sup> (qu\u00e9 quer\u00eda decir aqu\u00ed Jameson con \u00abpobre\u00bb ha sido objeto, de verdad, de debates encarnizados). Se trata del conspiracionismo, que puede entenderse porqu\u00e9 es la figura m\u00e1s recurrida de la cartograf\u00eda cognitiva en un mundo cuya enorme complejidad y vasta extensi\u00f3n de miseria e injusticia requiere de un plan maestro, de un c\u00f3nclave secreto que mueve los hilos en la oscuridad.<\/span><\/p>\n<p class=\"ox-5660203c71-MsoNormal\" style=\"text-align: justify;\"><span style=\"color: #000000;\">En ambos casos, la serie parece estar redirigiendo su acertado comentario sobre el capitalismo, como juego violento, atroz y absurdo, a claves melodram\u00e1ticas: la iniquidad del traidor Sang-woo y la lujuria de los grotescos VIPS, estereotipos voluptuosos del poder como hedonista y conspirativo. No creo, como opina Jameson, que el melodrama est\u00e9 en una profunda crisis y, por extensi\u00f3n, tambi\u00e9n lo est\u00e9 la cultura de masas. Creo que el melodrama sigue siendo algo as\u00ed como un l\u00edmite infranqueable para la ficci\u00f3n, aunque tambi\u00e9n existen interesantes contrajemplos. El hecho de que la trama moralista y el melodrama en general siga apareciendo como una jaula narrativa inescapable para la cultura de masas no es un problema para la cultura de masas, pero s\u00ed para quienes queremos generar una idea m\u00e1s adecuada del mundo en el que vivimos, donde no hay una conspiraci\u00f3n que maneje los acontecimientos ni el malo nos resolver\u00e1 el enredo quit\u00e1ndose la vida.<\/span><\/p>\n<p class=\"ox-5660203c71-MsoNormal\" style=\"text-align: justify;\"><span style=\"color: #000000;\">Parece que somos incapaces de representarnos de forma adecuada el sistema global en el que vivimos sin recurrir a los tropos moralistas de los buenos y los malos, al conspiracionismo o al mal radical del terrorismo o la sociopat\u00eda. En palabras de Alberto Toscano y Jeff Kinkle, dos de los principales autores que han desarrollado la teor\u00eda de los mapas cognitivos en la actualidad: \u00abes como si la incapacidad de abordar los aspectos de dominaci\u00f3n abstracta y violencia sist\u00e9mica del capitalismo (su mal estructural) llevase a proyectar escenas de violencia real y planes siniestros (alg\u00fan tipo de mal diab\u00f3lico) sobre su n\u00facleo\u00bb. <sup class='footnote'><a href='https:\/\/correspondenciadeprensa.com\/?p=22859#fn-22859-4' id='fnref-22859-4' onclick='return fdfootnote_show(22859)'>4<\/a><\/sup> Resulta escalofriante c\u00f3mo esta frase parece describir a la perfecci\u00f3n El juego del calamar. Lo que est\u00e1 en crisis en nuestras capacidades de representarnos adecuadamente el mundo en el que vivimos y realmente preocupante es que, si nuestra ficci\u00f3n parece inadecuada para acercarse a este problema, seguramente sea peor para nosotros, y no para la ficci\u00f3n.<\/span><\/p>\n<p class=\"ox-5660203c71-MsoNormal\" style=\"text-align: justify; padding-left: 40px;\"><span style=\"color: #000000;\"><b>Corea como distop\u00eda<\/b><\/span><\/p>\n<p class=\"ox-5660203c71-MsoNormal\" style=\"text-align: justify;\"><span style=\"color: #000000;\">Un efecto especialmente interesante de El juego del calamar ha sido atraer la atenci\u00f3n del planeta sobre los extremos inhumanos del neoliberalismo en Corea, donde la deuda familiar supera al PIB y la jornada laboral es de 52 horas, si bien pol\u00edticos populares proponen no ya devolverla a las 68 horas propias de hace apenas tres a\u00f1os, sino ampliarla todav\u00eda m\u00e1s. Hace apenas unos d\u00edas, los trabajadores coreanos le lanzaron a una huelga masiva en la cual, por cierto, hicieron uso de la iconograf\u00eda de la serie para llamar la atenci\u00f3n sobre sus demandas. Curiosamente, ha resultado que la distop\u00eda coreana no era la del Norte, que hoy en d\u00eda no pasa de atroz parodia de reg\u00edmenes totalitarios del siglo XX, sino la del Sur, que aparece como un extremo grotesco pero posible y sobre todo comparable para quienes vivimos bajo el yugo de las sociedades neoliberales.<\/span><\/p>\n<p class=\"ox-5660203c71-MsoNormal\" style=\"text-align: justify;\"><span style=\"color: #000000;\">No es casualidad que todo el mundo haya pensado casi inmediatamente en Par\u00e1sitos (Bong Joon-ho, 2019), f\u00e1bula retorcida sobre la desigualdad en Corea que obtuvo un \u00e9xito global muy similar al de <i>El juego del calamar<\/i>, aunque diferente en las formas, al hacerse con el \u00f3scar a Mejor Pel\u00edcula en 2020 y llenar los titulares de la prensa durante meses. Aunque esta tendencia parece muy buena, la realidad es que Bong Joon-ho ya hab\u00eda firmado dos distop\u00edas marcadamente cr\u00edticas con el neoliberalismo, Rompenieves (Snowpiercer) (2013) y Okja (2017), dos de las mejores pel\u00edculas de ciencia ficci\u00f3n de la \u00faltima d\u00e9cada. Hoy en d\u00eda parece que estamos ante toda una oleada de nuevas distop\u00edas coreanas, que tan solo podemos pensar que se agudizar\u00e1 tras el \u00e9xito de la serie de Netflix. Curiosamente, ha sido esta misma plataforma la que ha distribuido los dos ejemplos recientes m\u00e1s rese\u00f1ables, las pel\u00edculas Tiempo de caza (Yoon Sung-hyun, 2020) y Barrenderos espaciales (Jo Sung-hee, 2021) y, por cierto, ha producido una serie sobre Snowpiercer.<\/span><\/p>\n<p class=\"ox-5660203c71-MsoNormal\" style=\"text-align: justify;\"><span style=\"color: #000000;\">Lo interesante de Tiempo de caza es que su futuro dist\u00f3pico, donde la inflaci\u00f3n, la corrupci\u00f3n y la pobreza arrasan una Corea atravesada por la turbulencia social y la desolaci\u00f3n urban\u00edstica, es que no parece muy diferente a nuestro mundo actual. Lo m\u00e1s interesante de la pel\u00edcula quiz\u00e1s sea precisamente ese semblante desencantado y deshabitado de la ciudad, que aparece aqu\u00ed m\u00e1s como el viejo sue\u00f1o abandonado del urbanismo capitalista, desnudo en su esqueleto industrial, que la alucinatoria ciudad de ne\u00f3n del cyberpunk. Aunque su ambientaci\u00f3n es ciertamente acertada, la narrativa recae de nuevo en el melodrama, en una manid\u00edsima trama donde unos delincuentes de poca monta se enfrentan a un despiadado e implacable sicario cuya figuraci\u00f3n del poder refleja ideas nada despreciables, pero que no pueden decirse nuevas desde el estreno de Terminator (James Cameron, 1984), incluso desde antes.<\/span><\/p>\n<p class=\"ox-5660203c71-MsoNormal\" style=\"text-align: justify;\"><span style=\"color: #000000;\">El tono c\u00f3mico y desenfadado de Barrenderos espaciales no deber\u00eda hacernos desde\u00f1ar esta otra pel\u00edcula, que contiene destellos extraordinarios de algo tan obvio pero necesario de subrayar como es la posibilidad de la solidaridad internacionalista en un mundo de eclecticismo cultural y globalizaci\u00f3n aparentemente ca\u00f3tica. Los protagonistas, cuyo cometido es literalmente recoger basura espacial, se enfrentan en una aventura \u00e9pica a un malvado gur\u00fa de las tecnolog\u00edas que es una parodia maquiav\u00e9lica de Steve Jobs y Elon Musk, tan c\u00e1ustico que parece irreal pero resulta un escupitajo muy satisfactorio a la cara de Sillicon Valley.<\/span><\/p>\n<p class=\"ox-5660203c71-MsoNormal\" style=\"text-align: justify;\"><span style=\"color: #000000;\">Sin necesidad de entrar en profundidad en los defecto o virtudes de estas pel\u00edculas, cabe destacar que las distop\u00edas neoliberales coreanas son un g\u00e9nero en plena efervescencia, del cual es lo m\u00e1s probable que apenas hayamos visto el principio. No dispongo de los suficientes conocimientos de la realidad del pa\u00eds para establecer un diagn\u00f3stico preciso de esta tendencia, pero creo que no es muy dif\u00edcil de observar que el escenario surcoreano de precarizaci\u00f3n, flexibilizaci\u00f3n laboral y desigualdad social se ha convertido en un emblema siniestro y peligroso del mundo que viene, una cruda exageraci\u00f3n de las inclemencias laborales y econ\u00f3micas de nuestras propias sociedades que parecen que solo se han incrementado en los \u00faltimos a\u00f1os.<\/span><\/p>\n<p class=\"ox-5660203c71-MsoNormal\" style=\"text-align: justify;\"><span style=\"color: #000000;\">Es realmente curioso observar c\u00f3mo, en el imaginario futurista occidental, lejano oriente ha representado casi siempre un emblema de nuestro futuro pr\u00f3ximo, algo que es evidente desde la modelizaci\u00f3n de la ciudad cyberpunk a trav\u00e9s de la iconograf\u00eda de las megaurbes asi\u00e1ticas. Parece que algo as\u00ed est\u00e1 volviendo a pasar con el auge de las distop\u00edas coreanas. En todo caso, la simple popularidad global de este g\u00e9nero, como demuestra <i>El juego del calamar<\/i>, es de por s\u00ed una buena noticia, y como tal deber\u00edamos tom\u00e1rnosla.<\/span><\/p>\n<p class=\"ox-5660203c71-MsoNormal\" style=\"text-align: justify;\"><span style=\"color: #000000;\">Otra cuesti\u00f3n ser\u00e1 evaluar, como propuso Jameson con agudeza, en qu\u00e9 medida estas distop\u00edas pueden figurar con adecuaci\u00f3n la complejidad del sistema capitalista global, de qu\u00e9 forma pueden actuar como mapas cognitivos. No parece ser una buena se\u00f1al el hecho de que estas ficciones recaigan en esquemas melodram\u00e1ticos, como el conflicto de los jugadores o las figuraciones conspirativas de El juego del calamar, el thriller de atracos en Tiempo de caza o la \u00e9pica de \u00f3pera espacial de Barrenderos espaciales. La idea de que la Corea neoliberal pueda servir de puente entre las inclemencias sentidas por miles de millones de individuos a nivel global y el semblante omniabarcante de ese propio sistema es sin duda sugerente. Siempre nos faltar\u00eda espacio para hablar sobre esto, pero sobre todo lo que parece es que ahora mismo nos falta tiempo, el suficiente para entender hacia d\u00f3nde se dirige este g\u00e9nero. A\u00fan parece pronto para determinar si <i>El juego del calamar<\/i> ser\u00e1 el catalizador definitivo de una era dorada de la distop\u00eda neoliberal en la ciencia ficci\u00f3n, surcoreana e internacional, o la sublimaci\u00f3n de todo lo que esto podr\u00eda haber significado en ficciones que todo lo que supongan sea la iteraci\u00f3n cansina de alguna iconograf\u00eda con ambiciones de viralidad.<\/span><\/p>\n<p class=\"ox-5660203c71-MsoNormal\" style=\"text-align: justify;\"><span style=\"color: #000000;\">En realidad, la pregunta es m\u00e1s siniestra: si la ficci\u00f3n como tal necesita recaer en esquemas melodram\u00e1ticos o claves narrativas comunes simple y llanamente para funcionar como ficci\u00f3n. Si para poder ofrecer el necesario conflicto y final reconciliaci\u00f3n de cualquier narraci\u00f3n, en especial en su versi\u00f3n de cultura de masas, siempre ha de haber buenos y malos, un monstruo al final del pasillo, un c\u00f3nclave maldito administrando la miseria en habitaciones llenas de humo. La complejidad del sistema global neoliberal no puede sino hacer parecer como imperfecta o infantil cualquier figuraci\u00f3n que niegue el car\u00e1cter dial\u00e9ctico de la historia y el profundo absurdo impersonal de la miseria al reducirlo todo a un teatrillo de buenos contra malos, de equipos por colores peleando en alg\u00fan juego en el patio de la escuela. (Publicado en <a href=\"https:\/\/www.ieccs.es\/post\/el-mapa-del-calamar-fredric-jameson-y-las-nuevas-distopias-coreanas\">IECCS<\/a>)<\/span><\/p>\n<p class=\"ox-5660203c71-MsoNormal\" style=\"text-align: justify;\"><span style=\"color: #000000;\"><b><u>Notas<\/u><\/b><\/span><\/p>\n<p class=\"ox-5660203c71-MsoNormal\" style=\"text-align: justify;\">\n<div class=\"ox-5660203c71-MsoNormal\" style=\"text-align: justify;\" align=\"center\">\n<hr align=\"center\" size=\"2\" width=\"100%\" \/>\n<\/div>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>No es mi intenci\u00f3n decir mucho del supuesto anticapitalismo del nuevo mega\u00e9xito coreano El juego del calamar. Gente mucho m\u00e1s relevante, ya han escrito sobre las supuestas virtudes edificantes de la que ya es la serie m\u00e1s vista de Netflix de todos los tiempos.<\/p>\n","protected":false},"author":102520410,"featured_media":22865,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_coblocks_attr":"","_coblocks_dimensions":"","_coblocks_responsive_height":"","_coblocks_accordion_ie_support":"","advanced_seo_description":"","jetpack_seo_html_title":"","jetpack_seo_noindex":false,"jetpack_seo_schema_type":"","_jetpack_newsletter_access":"","_jetpack_dont_email_post_to_subs":false,"_jetpack_newsletter_tier_id":0,"_jetpack_memberships_contains_paywalled_content":false,"_wpcom_ai_launchpad_first_post":false,"_jetpack_feature_clip_id":0,"_jetpack_memberships_contains_paid_content":false,"footnotes":"","jetpack_post_was_ever_published":false},"categories":[85629,2367],"tags":[17212,201364,703606201,703607830,703604864,703607831,703606144,1182],"class_list":["post-22859","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-capitalismo","category-cultura","tag-america-latina","tag-corea","tag-ernest-mandel","tag-fredric-jameson","tag-izquierda","tag-kevin-lynch","tag-neoliberalismo","tag-netflix","fallback-thumbnail"],"jetpack_likes_enabled":false,"jetpack_sharing_enabled":true,"jetpack_shortlink":"https:\/\/wp.me\/p7lt2C-5WH","amp_enabled":true,"jetpack_featured_media_url":"https:\/\/i0.wp.com\/correspondenciadeprensa.com\/wp-content\/uploads\/2021\/12\/Cultura1612-2618503275-1639674209878.jpg?fit=1024%2C497&ssl=1","_links":{"self":[{"href":"https:\/\/correspondenciadeprensa.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/22859","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/correspondenciadeprensa.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/correspondenciadeprensa.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/correspondenciadeprensa.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/102520410"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/correspondenciadeprensa.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=22859"}],"version-history":[{"count":6,"href":"https:\/\/correspondenciadeprensa.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/22859\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":22866,"href":"https:\/\/correspondenciadeprensa.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/22859\/revisions\/22866"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/correspondenciadeprensa.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/media\/22865"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/correspondenciadeprensa.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=22859"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/correspondenciadeprensa.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcategories&post=22859"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/correspondenciadeprensa.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Ftags&post=22859"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}