{"id":22809,"date":"2021-12-14T16:46:44","date_gmt":"2021-12-14T15:46:44","guid":{"rendered":"https:\/\/correspondenciadeprensa.com\/?p=22809"},"modified":"2021-12-14T19:09:02","modified_gmt":"2021-12-14T18:09:02","slug":"pensamiento-critico-la-ecologia-de-marx-a-la-luz-de-mega-2-alain-bihr","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/correspondenciadeprensa.com\/?p=22809","title":{"rendered":"Pensamiento cr\u00edtico &#8211; La ecolog\u00eda de Marx a la luz de MEGA 2. [Alain Bihr]"},"content":{"rendered":"<p class=\"ox-dc586db96d-MsoNormal\"><span style=\"color: #000000;\"><b><a href=\"https:\/\/alencontre.org\/\">A l\u00b4encontre<\/a>, 23-12-2021<\/b><\/span><\/p>\n<p class=\"ox-dc586db96d-MsoNormal\"><span style=\"color: #000000;\"><b>Traducci\u00f3n de <a href=\"https:\/\/vientosur.info\/\">Viento Sur<\/a><\/b><\/span><\/p>\n<p class=\"ox-dc586db96d-MsoNormal\"><strong><span style=\"color: #000000;\"><a href=\"https:\/\/correspondenciadeprensa.com\/\">Correspondencia de Prensa<\/a>, 14-12-2021<\/span><\/strong><\/p>\n<p class=\"ox-dc586db96d-MsoNormal\" style=\"text-align: justify;\"><span style=\"color: #000000;\">Desde hace una treintena de a\u00f1os se han multiplicado los estudios dedicados a valorar el alcance de la obra de Marx (as\u00ed como la de Engels) desde la \u00f3ptica de la tem\u00e1tica y la problem\u00e1tica ecol\u00f3gicas. Aguijoneados por la creciente conciencia sobre la amplitud de la cat\u00e1strofe ecol\u00f3gica en que estamos atrapados y la urgencia por afrontarla, esos estudios han pretendido determinar si dicha obra era susceptible, y en qu\u00e9 medida, de clarificar los pormenores de esta cat\u00e1strofe y de contribuir a formular respuestas apropiadas para salir de ella.<\/span><\/p>\n<p class=\"ox-dc586db96d-MsoNormal\" style=\"text-align: justify;\"><span style=\"color: #000000;\">Muy pronto se han diferenciado dos tendencias sobre la cuesti\u00f3n. Para unos, la obra de Marx no s\u00f3lo no tendr\u00eda nada que ense\u00f1arnos en este terreno, sino que cualquier pensamiento seriamente preocupado por abordar de frente esta tem\u00e1tica y problem\u00e1tica deber\u00eda separarse de ella, hasta tal punto habr\u00eda quedado prisionera de un promete\u00edsmo que exalta de manera irreflexiva el crecimiento de las fuerzas productivas, haciendo del mismo una de las condiciones sine qua non del socialismo. De ese modo habr\u00eda abierto la v\u00eda a la ceguera mostrada por el movimiento socialista (tanto en su versi\u00f3n socialdem\u00f3crata como en el autodenominado socialismo real) respecto a la din\u00e1mica generadora de la cat\u00e1strofe ecol\u00f3gica, cargando por ello con una parte espec\u00edfica de su responsabilidad.<sup class='footnote'><a href='https:\/\/correspondenciadeprensa.com\/?p=22809#fn-22809-1' id='fnref-22809-1' onclick='return fdfootnote_show(22809)'>1<\/a><\/sup> Para otros, por el contrario, la obra de Marx, correctamente evaluada o revaluada, no s\u00f3lo demostrar\u00eda una verdadera sensibilidad ecol\u00f3gica sino que ofrecer\u00eda perspectivas originales, tanto en lo que se refiere a la comprensi\u00f3n te\u00f3rica de las ra\u00edces de la cat\u00e1strofe ecol\u00f3gica como en la formulaci\u00f3n de propuestas pol\u00edticas para intentar hacerla frente.<sup class='footnote'><a href='https:\/\/correspondenciadeprensa.com\/?p=22809#fn-22809-2' id='fnref-22809-2' onclick='return fdfootnote_show(22809)'>2<\/a><\/sup><\/span><\/p>\n<p class=\"ox-dc586db96d-MsoNormal\" style=\"text-align: justify;\"><span style=\"color: #000000;\">Kohei Saito se sit\u00faa claramente en esta segunda v\u00eda, hoy d\u00eda ya bien balizada.<sup class='footnote'><a href='https:\/\/correspondenciadeprensa.com\/?p=22809#fn-22809-3' id='fnref-22809-3' onclick='return fdfootnote_show(22809)'>3<\/a><\/sup> Su originalidad tiene que ver sobre todo con las fuentes que utiliza. No se contenta con volver a recorrer una vez m\u00e1s los textos can\u00f3nicos de Marx. Apoy\u00e1ndose en el conjunto de vol\u00famenes de MEGA2 ya aparecidos<sup class='footnote'><a href='https:\/\/correspondenciadeprensa.com\/?p=22809#fn-22809-4' id='fnref-22809-4' onclick='return fdfootnote_show(22809)'>4<\/a><\/sup>, extiende considerablemente el corpus de referencia a muchos textos hasta entonces in\u00e9ditos de Marx, ya se trate de la considerable cantidad de manuscritos que prepararon o acompa\u00f1aron la elaboraci\u00f3n de su cr\u00edtica de la econom\u00eda pol\u00edtica, dejada finalmente incompleta en El Capital, o de la a\u00fan m\u00e1s importante suma de notas de lectura y de anotaciones hechas por Marx en los m\u00e1rgenes de las obras que figuraban en su biblioteca y que se han conservado. Las nuevas piezas a\u00f1adidas al dossier permiten seguir mejor la evoluci\u00f3n del pensamiento de Marx sobre las cuestiones relativas a la ecolog\u00eda. Muestran tambi\u00e9n, m\u00e1s en general, la manera como trabajaba Marx y explican por qu\u00e9, lejos de dejarnos en herencia un monumento te\u00f3rico, nos leg\u00f3 un verdadero taller, en todos los sentidos del t\u00e9rmino. A nuestro cargo est\u00e1 seguir trabajando en \u00e9l.<\/span><\/p>\n<p class=\"ox-dc586db96d-MsoNormal\" style=\"text-align: justify; padding-left: 40px;\"><span style=\"color: #000000;\"><b>Precoces intuiciones fundacionales<\/b><\/span><\/p>\n<p class=\"ox-dc586db96d-MsoNormal\" style=\"text-align: justify;\"><span style=\"color: #000000;\">Con objeto de profundizar la cr\u00edtica de la sociedad civil burguesa a la que le hab\u00edan llevado tanto su actividad de periodista en el Rheinische Zeitung como su relectura de la filosof\u00eda del derecho de Hegel, desde oto\u00f1o de 1843, y ya establecido en Par\u00eds, Marx abord\u00f3 la lectura de los principales economistas cl\u00e1sicos (comenzando por Adam Smith y David Ricardo), iniciando una investigaci\u00f3n que le ocupar\u00eda el resto de su vida. Lo testimonia la serie de cuadernos de notas y de reflexiones redactadas entonces por Marx, conocida con el nombre de Manuscritos de 1844 o Manuscritos econ\u00f3mico-filos\u00f3ficos.<\/span><\/p>\n<p class=\"ox-dc586db96d-MsoNormal\" style=\"text-align: justify;\"><span style=\"color: #000000;\">Estos manuscritos tienen una gran densidad te\u00f3rica. Marx multiplic\u00f3 formulaciones brillantes, algunas no demasiado claras, todav\u00eda muy influidas por un pensamiento marcado por la herencia hegeliana, revisada a trav\u00e9s del prisma joven-hegeliano, sobre todo de Ludwig Feuerbach. Para comenzar, se encuentra una concepci\u00f3n original de las relaciones entre\u00a0 el hombre y la naturaleza, destinada a aclarar todas las posteriores elaboraciones sobre este tema. En efecto, la naturaleza es definida como \u00abel cuerpo no-org\u00e1nico\u00bb de la humanidad<\/span><\/p>\n<p class=\"ox-dc586db96d-MsoNormal\" style=\"text-align: justify;\"><span style=\"color: #000000;\">La universalidad del hombre aparece en la pr\u00e1ctica precisamente en la universalidad que hace de la naturaleza entera su cuerpo no-org\u00e1nico, tanto en la medida en que es, en primer lugar, un medio de subsistencia inmediato, como [en segundo lugar] por ser la materia, el objeto y el instrumento de su actividad vital. La naturaleza, es decir la naturaleza que no es en s\u00ed misma el cuerpo humano, es el cuerpo no-org\u00e1nico del hombre.<sup class='footnote'><a href='https:\/\/correspondenciadeprensa.com\/?p=22809#fn-22809-5' id='fnref-22809-5' onclick='return fdfootnote_show(22809)'>5<\/a><\/sup><\/span><\/p>\n<p class=\"ox-dc586db96d-MsoNormal\" style=\"text-align: justify;\"><span style=\"color: #000000;\">Pero, de entrada, Marx se\u00f1ala que el trabajo es la especificidad de la unidad de la humanidad y la naturaleza. Porque s\u00f3lo por la mediaci\u00f3n del trabajo, de la transformaci\u00f3n de la naturaleza que \u00e9ste opera, la humanidad puede extraer la sustancia de su existencia. Dentro de estos Manuscritos, todav\u00eda bajo la impronta del hegelianismo, Marx remite esta especifidad al car\u00e1cter consciente, por tanto voluntario, reflexionado, finalizado, del trabajo, mientras que la eventual actividad transformadora de la naturaleza practicada por el animal est\u00e1 prisionera de su instinto y, por consiguiente, del c\u00edrculo estrecho de sus necesidades. Lo cual introduce una segunda diferencia esencial: mientras que el trabajo animal est\u00e1 limitado a estas \u00faltimas y a su ecosfera particular, la del hombre tiende a volverse universal (extiende constantemente su campo en la medida misma en que engendra constantemente nuevas necesidades):<\/span><\/p>\n<p class=\"ox-dc586db96d-MsoNormal\" style=\"text-align: justify;\"><span style=\"color: #000000;\">La actividad vital consciente distingue directamente al hombre de la actividad vital del animal (\u2026)- El animal s\u00f3lo opera en la medida y seg\u00fan las necesidades de la especie a la que pertenece, mientras que el hombre sabe producir a la medida de toda especie y sabe aplicar en todas partes al objeto su naturaleza inherente; el hombre opera tambi\u00e9n seg\u00fan las leyes de la belleza.<sup class='footnote'><a href='https:\/\/correspondenciadeprensa.com\/?p=22809#fn-22809-6' id='fnref-22809-6' onclick='return fdfootnote_show(22809)'>6<\/a><\/sup><\/span><\/p>\n<p class=\"ox-dc586db96d-MsoNormal\" style=\"text-align: justify;\"><span style=\"color: #000000;\">Sobre esta base, Marx reprocha al capitalismo el haber roto esta unidad fundamental, constitucional, entre la humanidad y su cuerpo inorg\u00e1nico, volviendo la primera extra\u00f1a a la segunda y rec\u00edprocamente, introduciendo as\u00ed una dimensi\u00f3n de alienaci\u00f3n en sus relaciones. \u00c9sta hunde sus ra\u00edces en la expropiaci\u00f3n de los productores: su separaci\u00f3n de hecho, y de derecho, con sus medios de producci\u00f3n, con las condiciones objetivas de la producci\u00f3n de sus medios de consumo, con las condiciones materiales de su subsistencia, la principal de las cuales es la tierra.<\/span><\/p>\n<p class=\"ox-dc586db96d-MsoNormal\" style=\"text-align: justify;\"><span style=\"color: #000000;\">Esta tesis aparece cuando Marx pretende explicitar en sus cuadernos la diferencia entre la propiedad territorial feudal y la propiedad territorial capitalista. Un pasaje que por lo general ha escapado a los comentaristas de estos manuscritos, y sobre el que Saito llama la atenci\u00f3n (pp. 33-44).<sup class='footnote'><a href='https:\/\/correspondenciadeprensa.com\/?p=22809#fn-22809-7' id='fnref-22809-7' onclick='return fdfootnote_show(22809)'>7<\/a><\/sup><\/span><\/p>\n<p class=\"ox-dc586db96d-MsoNormal\" style=\"text-align: justify;\"><span style=\"color: #000000;\">En el marco de la propiedad feudal, campesinos y campesinas son avasallados: reducidos a la condici\u00f3n de siervos. Ahora bien, la servidumbre se define por un doble v\u00ednculo: el del siervo con la hacienda de la que es parte integrante (por esta raz\u00f3n puede ser vendido junto con la hacienda): \u00abel siervo es el accesorio de la tierra\u00bb (adscriptus glebae, asignado a la tierra, seg\u00fan el derecho feudal); y el del siervo con el se\u00f1or de esta hacienda, con quien le vincula una relaci\u00f3n de fidelidad, de dependencia personal; lo cual da a la dominaci\u00f3n y a la explotaci\u00f3n feudales un cariz gem\u00fctlich, dice Marx <sup class='footnote'><a href='https:\/\/correspondenciadeprensa.com\/?p=22809#fn-22809-8' id='fnref-22809-8' onclick='return fdfootnote_show(22809)'>8<\/a><\/sup>, m\u00e1s all\u00e1 de su car\u00e1cter de brutal relaci\u00f3n de fuerza. Lo importante aqu\u00ed es que el productor directo (el siervo) queda vinculado a la tierra como modo de producci\u00f3n; en la servidumbre, la tierra sigue siendo \u00abel cuerpo no-org\u00e1nico\u00bb del productor, como lo es tambi\u00e9n para su propietario, el se\u00f1or, el due\u00f1o, que no pertenece menos a la hacienda que sus siervos: esto es lo que significa su part\u00edcula, bar\u00f3n, conde, marqu\u00e9s, duque, pr\u00edncipe de\u2026, cuando no se llama directamente por el nombre de la hacienda: los Valois, Guise, Borbones, Habsburgos, Lancaster, York, etc.<\/span><\/p>\n<p class=\"ox-dc586db96d-MsoNormal\" style=\"text-align: justify;\"><span style=\"color: #000000;\">Eso es precisamente lo que falta por completo al trabajador asalariado, sea o no agr\u00edcola, que es, por definici\u00f3n, un trabajador libre. E incluso doblemente libre: liberado de todo lazo de dependencia personal y comunitaria y liberado de todo medio de producci\u00f3n propio. Como \u00fanica propiedad s\u00f3lo le queda su propia persona, sus facultades personales que constituyen su fuerza (potencia) de trabajo, de la que puede disponer por completo a su manera: en este sentido, es un sujeto privado de derecho. Pero por eso mismo, para procurarse sus medios de subsistencia, no tiene otra posibilidad que poner en venta esta fuerza de trabajo, esperando que alguien se la compre (a cambio de un salario), a cuyo servicio deber\u00e1 ponerse, por lo general con el objetivo de valorizar un capital, creando m\u00e1s valor que el valor propio de su fuerza de trabajo. Es tanto como decir que, al contrario que el siervo, sus condiciones de existencia no est\u00e1n en absoluto aseguradas por las relaciones de producci\u00f3n en que opera, que perfectamente lo pueden encontrar y tratar como excedentario in\u00fatil para el mundo.<\/span><\/p>\n<p class=\"ox-dc586db96d-MsoNormal\" style=\"text-align: justify;\"><span style=\"color: #000000;\">Por consiguiente, bajo el r\u00e9gimen capitalista, el productor ya no tiene relaci\u00f3n directa con la tierra como medio de producci\u00f3n y de reproducci\u00f3n de su propia existencia, como \u00abcuerpo no-org\u00e1nico\u00bb, ni siquiera cuando se trata de un asalariado agr\u00edcola. En este \u00faltimo caso, s\u00f3lo accidental y marginalmente produce sus medios de subsistencia: la tierra es s\u00f3lo el medio para valorizar un capital invertido en la agricultura. A la inversa, mientras que se ha separado a quien la trabaja de este medio de producci\u00f3n que es la tierra, tambi\u00e9n la tierra se separa y puede volverse plenamente mercanc\u00eda, ser comprada y vendida para cualquier fin, como medio de producci\u00f3n o como medio de consumo (objeto de recreo para su propietario o poseedor).<\/span><\/p>\n<p class=\"ox-dc586db96d-MsoNormal\" style=\"text-align: justify;\"><span style=\"color: #000000;\">El conjunto de estos temas y tesis constituyen un fondo te\u00f3rico que continu\u00f3 alimentando el pensamiento de Marx, mucho m\u00e1s all\u00e1 de los Manuscritos de 1844. Los volveremos a encontrar hasta en sus obras de madurez, que desarrollar\u00e1n su cr\u00edtica de la econom\u00eda pol\u00edtica. Por ejemplo, en el siguiente pasaje de los famosos Grundrisse (1857-1858) que parece repetir palabra por palabra las anteriores:<\/span><\/p>\n<p class=\"ox-dc586db96d-MsoNormal\" style=\"text-align: justify;\"><span style=\"color: #000000;\">Lo que necesita explicaci\u00f3n, o es resultado de un proceso hist\u00f3rico, no es la unidad del hombre viviente y actuante, [por un lado,] con las condiciones inorg\u00e1nicas, naturales, de su metabolismo con la naturaleza, [por el otro] y, por lo tanto, su apropiaci\u00f3n de la naturaleza, sino la separaci\u00f3n entre estas condiciones inorg\u00e1nicas de la existencia humana y esta existencia activa, una separaci\u00f3n que por primera vez es puesta plenamente en la relaci\u00f3n entre trabajo asalariado y capital. En la relaci\u00f3n de esclavitud y servidumbre esta separaci\u00f3n no tiene lugar, sino que una parte de la sociedad es tratada por la otra precisamente como mera condici\u00f3n inorg\u00e1nica y natural de la reproducci\u00f3n de esta otra parte.<sup class='footnote'><a href='https:\/\/correspondenciadeprensa.com\/?p=22809#fn-22809-9' id='fnref-22809-9' onclick='return fdfootnote_show(22809)'>9<\/a><\/sup><\/span><\/p>\n<p class=\"ox-dc586db96d-MsoNormal\" style=\"text-align: justify;\"><span style=\"color: #000000;\">Tambi\u00e9n aqu\u00ed, Marx considera la ruptura de la unidad constitucional entre la humanidad y la naturaleza, esto es la separaci\u00f3n entre el ser humano, naturaleza subjetivada, y su cuerpo inorg\u00e1nico, condici\u00f3n objetiva de su existencia y de su actividad laboriosa, como la caracter\u00edstica principal del universo capitalista y la condici\u00f3n misma de la formaci\u00f3n del capital que le sirve de base y de marco.<\/span><\/p>\n<p class=\"ox-dc586db96d-MsoNormal\" style=\"text-align: justify; padding-left: 40px;\"><span style=\"color: #000000;\"><b>Marx frente a Liebig<\/b><\/span><\/p>\n<p class=\"ox-dc586db96d-MsoNormal\" style=\"text-align: justify;\"><span style=\"color: #000000;\">Pero Marx no se content\u00f3 con repetir ad nauseam estas formulaciones. Al contrario, intent\u00f3 verificarlas, confront\u00e1ndolas a las ciencias positivas de su tiempo. Lo que le permiti\u00f3 enriquecerlas con nuevas determinaciones, aunque tambi\u00e9n le oblig\u00f3 a matizarlas y rectificarlas en parte. Todo este trabajo te\u00f3rico marxiano es meticulosamente escrutado y ofrecido por Saito.<\/span><\/p>\n<p class=\"ox-dc586db96d-MsoNormal\" style=\"text-align: justify;\"><span style=\"color: #000000;\">El pasaje de los Grundrisse citado m\u00e1s arriba utiliza una noci\u00f3n nueva, todav\u00eda desconocida por el Marx de los Manuscritos de 1844, el intercambio de sustancia entre el hombre y la naturaleza, traduciendo literalmente la palabra alemana Stoffwechsel. Otros traductores, como Billy, han optado por el t\u00e9rmino metabolismo, sin duda mucho m\u00e1s fiel a los or\u00edgenes del t\u00e9rmino.<\/span><\/p>\n<p class=\"ox-dc586db96d-MsoNormal\" style=\"text-align: justify;\"><span style=\"color: #000000;\">El concepto de metabolismo est\u00e1 tomado de la la biolog\u00eda, m\u00e1s exactamente de la fisiolog\u00eda. Por una parte, designa el sistema de intercambios de sustancias diversas entre el conjunto de las partes de un organismo vivo\u00a0 (vegetal, animal o humano), por medio de los cuales este organismo se regenera de forma permanente a la vez que mantiene su propio orden interno (metabolismo interno); y, por otra parte, los intercambios que todo organismo vivo debe proceder con su medio de vida (su biotopo), por los cuales obtiene las sustancias necesarias para su funcionamiento como organismo vivo y rechaza diferentes residuos resultantes de este funcionamiento (metabolismo externo). Metabolismo externo y metabolismo interno est\u00e1n por tanto \u00edntimamente ligados: el primero proporciona al segundo las sustancias que, directamente o despu\u00e9s de transformaci\u00f3n, son asimiladas por el organismo para mantenerse en vida, a la vez que se encarga de la eliminaci\u00f3n de sus subproductos (residuos).<\/span><\/p>\n<p class=\"ox-dc586db96d-MsoNormal\" style=\"text-align: justify;\"><span style=\"color: #000000;\">El concepto parece haber sido introducido en fisiolog\u00eda en los a\u00f1os 1800-1810, antes de volverse de uso corriente en los a\u00f1os 1840, sobre todo tras la publicaci\u00f3n por el qu\u00edmico alem\u00e1n Justus von Liebig (1803-1873) de dos importantes obras, Die Chemie in ihrer Anwendung an Agriculturchemie und Physiologie (La qu\u00edmica aplicada a la agricultura y a la fisiolog\u00eda) (1840) y Die Chemie in ihrer Anwendung auf Physiologie und Pathologie (La qu\u00edmica aplicada a la fisiolog\u00eda y a la patolog\u00eda) (1842), que sentaron las bases de la qu\u00edmica org\u00e1nica y de la bioqu\u00edmica.<\/span><\/p>\n<p class=\"ox-dc586db96d-MsoNormal\" style=\"text-align: justify;\"><span style=\"color: #000000;\">Apoy\u00e1ndose en los cuadernos de notas y de lecturas de Marx al comienzo de su per\u00edodo londinense, Saito (pp. 71-80) establece que Marx debi\u00f3 el uso del concepto de metabolismo a la lectura, a comienzos de 1851, del manuscrito de Mikrocosmos. Entwurf einer physiologischen Anthropologie (Microcosmos. Ensayo de antropolog\u00eda fisiol\u00f3gica) de Roland Daniels, un m\u00e9dico de Colonia, miembro como \u00e9l de la Liga de los comunistas, que se lo hab\u00eda hecho llegar para tener una opini\u00f3n cr\u00edtica. Esta misma lectura le llev\u00f3 a interesarse por los trabajos y publicaciones de Liebig en los meses siguientes, durante los cuales leer\u00e1 y anotar\u00e1 la cuarta edici\u00f3n de Die Chemie in ihrer Anwendung an Agriculturchemie und Physiologie (1842). A partir de entonces lo har\u00e1 parte integrante de su propia conceptualidad, como demuestran los Grundrisse,\u00a0 en los cuales el t\u00e9rmino es repetido por Marx en una veintena de ocasiones para designar tanto los intercambios materiales internos en la sociedad (metabolismo social) y los intercambios materiales internos con la naturaleza (metabolismo natural) como los intercambios materiales entre hombres y naturaleza (Saito: 80-85). El capital viene a perturbar este \u00faltimo metabolismo, rompiendo la unidad inmediata de la humanidad y su cuerpo inorg\u00e1nico.<\/span><\/p>\n<p class=\"ox-dc586db96d-MsoNormal\" style=\"text-align: justify;\"><span style=\"color: #000000;\">Sin embargo, no cita a Liebig, lo que hace pensar que, a\u00fan habiendo recogido en parte la aportaci\u00f3n, Marx no le concedi\u00f3 la importancia que tendr\u00eda despu\u00e9s para \u00e9l. Distintos \u00edndices demuestran en efecto que Marx retom\u00f3 la lectura de Liebig, m\u00e1s exactamente de Die Chemie\u2026 aparecida en 1862 (Saito: 176-177 y 181-184), entre mediados de 1863 y mediados de 1865, cuando redact\u00f3 una versi\u00f3n primitiva del conjunto de El Capital, en relaci\u00f3n sin duda con su teor\u00eda de la renta de la tierra.<sup class='footnote'><a href='https:\/\/correspondenciadeprensa.com\/?p=22809#fn-22809-10' id='fnref-22809-10' onclick='return fdfootnote_show(22809)'>10<\/a><\/sup>Y que en esta ocasi\u00f3n, dicha (re)lectura tendr\u00eda una incidencia decisiva. Intentemos determinar lo que dedujo Marx.<\/span><\/p>\n<p class=\"ox-dc586db96d-MsoNormal\" style=\"text-align: justify;\"><span style=\"color: #000000;\">Liebig sent\u00f3 las bases de la bioqu\u00edmica del crecimiento vegetal mostrando que est\u00e1 condicionado no s\u00f3lo por elementos o compuestos org\u00e1nicos (por ejemplo el nitr\u00f3geno, el gas carb\u00f3nico) sino tambi\u00e9n por compuestos inorg\u00e1nicos (por ejemplo sales minerales), pudiendo ser proporcionados los primeros por la atm\u00f3sfera (el aire o la lluvia) mientras que los segundos s\u00f3lo pueden proceder de una descomposici\u00f3n qu\u00edmica del suelo. En las primeras ediciones de la obra anterior, estableci\u00f3 dos leyes fundamentales que rigen este crecimiento. Una llamada ley del m\u00ednimo: un suelo debe contener una cantidad m\u00ednima de todos estos nutrientes, org\u00e1nicos e inorg\u00e1nicos, para ser f\u00e9rtil. Y una llamada ley de restituci\u00f3n: es necesario, de una manera u otra, devolver al suelo estos nutrientes, que el crecimiento de los vegetales tiende a privarle, para que siga siendo f\u00e9rtil y los rendimientos sean duraderos; sin lo cual, su explotaci\u00f3n s\u00f3lo puede ser predadora, condenando al suelo al debilitamiento (Saito: 176-188).<\/span><\/p>\n<p class=\"ox-dc586db96d-MsoNormal\" style=\"text-align: justify;\"><span style=\"color: #000000;\">Sobre esta base, en la cuarta edici\u00f3n de su obra maestra (1842), aquella sobre la que trabaj\u00f3 Marx a comienzos de los a\u00f1os 1850, Liebig daba a entender claramente que una agricultura racional, respetuosa de ciertos principios \u2013la pr\u00e1ctica del barbecho o de la rotaci\u00f3n, en particular con la introducci\u00f3n del tr\u00e9bol, el uso de abonos naturales (cenizas, huesos, excrementos animales) destinados a restituir al suelo sus nutrientes inorg\u00e1nicos a la espera de eventuales abonos artificiales capaces de sustituirlos, etc.\u2013 estar\u00eda en condiciones de mantener intacta la fertilidad de los suelos, incluso de hacerla crecer. Y aunque ya mencionaba el fen\u00f3meno de descenso de los rendimientos agr\u00edcolas en Europa, lo hac\u00eda para imputar la responsabilidad a la negligencia de los principios precedentes (Saito: 219-221).<\/span><\/p>\n<p class=\"ox-dc586db96d-MsoNormal\" style=\"text-align: justify;\"><span style=\"color: #000000;\">En estas condiciones, el giro efectuado por Liebig en la s\u00e9ptima edici\u00f3n de Die Chemie\u2026, que Marx conocer\u00e1 entre 1863 et 1865, fue m\u00e1s que asombroso. Este giro le condujo a formular una especie de tercera ley, que se podr\u00eda llamar ley del m\u00e1ximo por oposici\u00f3n a la ley del m\u00ednimo, que vuelve radicalmente la espalda a la v\u00eda preconizada apenas unos a\u00f1os antes. Explicaba en este caso que no se puede hacer crecer indefinidamente el rendimiento (la productividad) de un suelo en proporci\u00f3n a los aportes suplementarios de trabajo (drenaje, acondicionamiento del suelo, regad\u00edo, etc.), de agua, d\u00edas de sol, calor, abonos, etc., que se le pueda asegurar; que existe un l\u00edmite a este crecimiento, simplemente porque los nutrientes necesarios que puede proveer un suelo (un volumen determinado de \u00e9ste) se encuentran ellos mismos en cantidad limitada, a causa, por ejemplo, de los l\u00edmites de su desagregaci\u00f3n qu\u00edmica y, sobre todo, porque las plantas no son capaces de absorber, por medio de sus hojas o sus ra\u00edces, m\u00e1s que una cantidad limitada de estos nutrientes en un tiempo determinado (por ejemplo, una estaci\u00f3n). M\u00e1s all\u00e1 de este l\u00edmite, cualquier aportaci\u00f3n suplementaria s\u00f3lo podr\u00eda, en el mejor de los casos, producir resultados positivos temporales que se pagar\u00edan al precio de un agotamiento ulterior del suelo, a causa del no respeto en definitiva de la ley de restituci\u00f3n (Saito: 230-239).<\/span><\/p>\n<p class=\"ox-dc586db96d-MsoNormal\" style=\"text-align: justify;\"><span style=\"color: #000000;\">Marx se apropi\u00f3 en gran medida de las distintas leyes establecidas por Liebig, al menos en un primer momento. Las dos primeras le permitieron precisar y profundizar la noci\u00f3n de perturbaci\u00f3n metab\u00f3lica que, desde los Manuscritos de 1844, caracterizaba para \u00e9l la producci\u00f3n capitalista. En la \u00faltima secci\u00f3n del Cap\u00edtulo XIII del Libro I de El Capital, denunciaba los efectos sociales y tambi\u00e9n ecol\u00f3gicos de la introducci\u00f3n del capital en la agricultura. Comenzando por el hecho de que al arruinar a los peque\u00f1os agricultores y, tambi\u00e9n, al disminuir el n\u00famero (relativo) de obreros agr\u00edcolas, la agricultura capitalista despuebla los campos y amplifica las ciudades. De esta manera, perturba el ancestral metabolismo entre la humanidad y la naturaleza que permit\u00eda a la primera devolver a la segunda, en forma de desechos (detritus de sus actividades) y de residuos (sus propios excrementos y los de los animales de cr\u00eda y de trabajo), lo que le tomaba como sustancias nutritivas por su pr\u00e1ctica agr\u00edcola:<\/span><\/p>\n<p class=\"ox-dc586db96d-MsoNormal\" style=\"text-align: justify;\"><span style=\"color: #000000;\">Con la preponderancia incesantemente creciente de la poblaci\u00f3n urbana, acumulada en grandes centros por la producci\u00f3n capitalista, \u00e9sta por una parte acumula la fuerza motriz hist\u00f3rica de la sociedad, y por otra perturba el metabolismo entre el hombre y la tierra, esto es, el retorno al suelo de aquellos elementos constitutivos del mismo que han sido consumidos por el hombre bajo la forma de alimentos y vestimenta, retorno que es condici\u00f3n natural eterna de la fertilidad permanente del suelo. <sup class='footnote'><a href='https:\/\/correspondenciadeprensa.com\/?p=22809#fn-22809-11' id='fnref-22809-11' onclick='return fdfootnote_show(22809)'>11<\/a><\/sup><\/span><\/p>\n<p class=\"ox-dc586db96d-MsoNormal\" style=\"text-align: justify;\"><span style=\"color: #000000;\">En consecuencia, denunciaba la manera como esta agricultura, aunque en un primer tiempo aumentaba la productividad del trabajo agr\u00edcola, acababa por agotar el suelo y comprometer la fertilidad, perjudicando por tanto a esta misma productividad:<\/span><\/p>\n<p class=\"ox-dc586db96d-MsoNormal\" style=\"text-align: justify;\"><span style=\"color: #000000;\">Y todo progreso de la agricultura capitalista no es s\u00f3lo un progreso en el arte de esquilmar al obrero, sino a la vez en el arte de esquilmar el suelo; todo avance en el acrecentamiento de la fertilidad de \u00e9ste durante un lapso dado, un avance en el agotamiento de las fuentes duraderas de esa fertilidad. Este proceso de destrucci\u00f3n es tanto m\u00e1s r\u00e1pido, cuanto m\u00e1s tome un pa\u00eds \u2014 es el caso de los Estados Unidos de Norteam\u00e9rica, por ejemplo\u2014 a la gran industria como punto de partida y fundamento de su desarrollo. <sup class='footnote'><a href='https:\/\/correspondenciadeprensa.com\/?p=22809#fn-22809-12' id='fnref-22809-12' onclick='return fdfootnote_show(22809)'>12<\/a><\/sup><\/span><\/p>\n<p class=\"ox-dc586db96d-MsoNormal\" style=\"text-align: justify;\"><span style=\"color: #000000;\">Es la misma l\u00f3gica predadora la que preside tanto la explotaci\u00f3n de la fuerza de trabajo humano como la explotaci\u00f3n del suelo, y en general de los recursos naturales, estas dos fuentes de toda riqueza social, estos dos factores fundamentales del metabolismo entre humanidad y naturaleza:<\/span><\/p>\n<p class=\"ox-dc586db96d-MsoNormal\" style=\"text-align: justify;\"><span style=\"color: #000000;\">La producci\u00f3n capitalista, por consiguiente, no desarrolla la t\u00e9cnica y la combinaci\u00f3n del proceso social de producci\u00f3n sino socavando, al mismo tiempo, los dos manantiales de toda riqueza: la tierra y el trabajador. <sup class='footnote'><a href='https:\/\/correspondenciadeprensa.com\/?p=22809#fn-22809-13' id='fnref-22809-13' onclick='return fdfootnote_show(22809)'>13<\/a><\/sup><\/span><\/p>\n<p class=\"ox-dc586db96d-MsoNormal\" style=\"text-align: justify;\"><span style=\"color: #000000;\">Marx denunciaba en la relaci\u00f3n del capital con la tierra, la misma l\u00f3gica mort\u00edfera que fustig\u00f3 en el Capitulo VIII de ese mismo Libro, en la relaci\u00f3n del capital con la fuerza de trabajo:<\/span><\/p>\n<p class=\"ox-dc586db96d-MsoNormal\" style=\"text-align: justify;\"><span style=\"color: #000000;\">La producci\u00f3n capitalista, que en esencia es producci\u00f3n de plusvalor, absorci\u00f3n de plustrabajo, produce, por tanto, con la prolongaci\u00f3n de la jornada laboral, no s\u00f3lo la atrofia de la fuerza de trabajo humana, a la que despoja \u2014en lo moral y en lo f\u00edsico\u2014 de sus condiciones normales de desarrollo y actividad. Produce el agotamiento y muerte prematuros de la fuerza de trabajo misma. Prolonga, durante un lapso dado, el tiempo de producci\u00f3n del obrero, reduci\u00e9ndole la duraci\u00f3n de su vida. <sup class='footnote'><a href='https:\/\/correspondenciadeprensa.com\/?p=22809#fn-22809-14' id='fnref-22809-14' onclick='return fdfootnote_show(22809)'>14<\/a><\/sup><\/span><\/p>\n<p class=\"ox-dc586db96d-MsoNormal\" style=\"text-align: justify;\"><span style=\"color: #000000;\">En cuanto a la tercera ley de Liebig, convenci\u00f3 a Marx para adherirse a la tesis de los rendimientos agr\u00edcolas decrecientes. \u00c9sta ya hab\u00eda sido formulada desde la segunda mitad del siglo XVIII por diferentes autores, en base a la observaci\u00f3n de la evoluci\u00f3n de la agricultura inglesa, y recogida sobre todo por David Ricardo dentro de su teor\u00eda de la renta de la tierra desarrollada en sus Principios de la econom\u00eda pol\u00edtica y del impuesto (1815). Seg\u00fan Ricardo, los rendimientos agr\u00edcolas s\u00f3lo pueden decrecer, y por consiguiente los precios de mercado de los productos agr\u00edcolas aumentar, y con ellos la renta agr\u00edcola, por dos razones. Por una parte, conforme al desarrollo de la agricultura, para hacer frente al aumento de la demanda (ligada al aumento de la poblaci\u00f3n), los productores agr\u00edcolas se ven obligados a recurrir a terrenos cada vez menos f\u00e9rtiles; por otra parte, el rendimiento de un mismo suelo nunca aumenta en proporci\u00f3n directa al aumento de capital (en definitiva, trabajo muerto y vivo) invertido en \u00e9l para mejorar su productividad.<\/span><\/p>\n<p class=\"ox-dc586db96d-MsoNormal\" style=\"text-align: justify;\"><span style=\"color: #000000;\">Hasta los Manuscritos de 1861-1863, Marx se hab\u00eda mostrado muy reticente, cuando no francamente hostil, a la adopci\u00f3n de la segunda parte de esta tesis (Saito: 165-176). A falta de un fundamento cient\u00edfico, para \u00e9l no era m\u00e1s que una hip\u00f3tesis, a\u00fan menos aceptable por hacer el juego a la teor\u00eda ricardiana de la renta de la tierra, y sobre todo a la de su enemigo jurado, Thomas Malthus y su ley de la poblaci\u00f3n. Lo dej\u00f3 entender claramente en una carta a Engels del 14 de agosto de 1851:<\/span><\/p>\n<p class=\"ox-dc586db96d-MsoNormal\" style=\"text-align: justify;\"><span style=\"color: #000000;\">Pero cuanto m\u00e1s me sumerjo en esta porquer\u00eda, m\u00e1s me convenzo de que la reforma de la agricultura e igualmente de esa basura de propiedad que se basa en ella, es el alfa y el omega de la futura revoluci\u00f3n; Sin eso, el padre Malthus tendr\u00eda raz\u00f3n. (Saito: 219).<\/span><\/p>\n<p class=\"ox-dc586db96d-MsoNormal\" style=\"text-align: justify;\"><span style=\"color: #000000;\">Al contrario de la tesis de los rendimientos decrecientes, Marx expresaba claramente entonces su convicci\u00f3n de que una agricultura racional, basada en la propiedad colectiva del suelo y en la aplicaci\u00f3n met\u00f3dica de los resultados de la ciencia agron\u00f3mica (recomendando el drenaje, la aireaci\u00f3n y remoci\u00f3n del suelo, el riego, la rotaci\u00f3n de cultivos, el uso de abonos naturales o artificiales, etc.), pod\u00eda hacer esperar una mejora constante de los rendimientos agr\u00edcolas, incluso un crecimiento indefinido de la productividad del trabajo agr\u00edcola semejante a la del trabajador manufacturero. Y hab\u00eda intentado y conseguido alimentar su convicci\u00f3n en diferentes autores que hab\u00eda le\u00eddo, entre ellos el propio Liebig (Saito: 209-224).<\/span><\/p>\n<p class=\"ox-dc586db96d-MsoNormal\" style=\"text-align: justify;\"><span style=\"color: #000000;\">La lectura de la s\u00e9ptima edici\u00f3n de la obra maestra de Liebig le convenci\u00f3 para cambiar de posici\u00f3n, sacando de alguna manera las consecuencias del giro del propio Liebig. Marx adopt\u00f3 en adelante la tesis de los rendimientos decrecientes, al poder basarse cient\u00edficamente en las leyes fisiol\u00f3gicas del reino vegetal, que ni la mec\u00e1nica ni la qu\u00edmica pueden abolir y superar. Y desde entonces Marx la pudo integrar en su propia teor\u00eda de la renta de la tierra agr\u00edcola, haciendo de ella la base de la renta diferencial II.<\/span><\/p>\n<p class=\"ox-dc586db96d-MsoNormal\" style=\"text-align: justify;\"><span style=\"color: #000000;\">De manera m\u00e1s general y m\u00e1s radical, la tercera ley de Liebig convenci\u00f3 a Marx de que existen l\u00edmites absolutos a la modificaci\u00f3n antropol\u00f3gica (t\u00e9cnica y cient\u00edfica) de la naturaleza, que los hombres no pueden franquear. Lo que implica romper con todo promete\u00edsmo ingenuo: toda voluntad irreflexiva de dominaci\u00f3n de la naturaleza, todo culto del crecimiento ciego de las fuerzas productivas, etc. Hay que renunciar as\u00ed al proyecto de una dominaci\u00f3n total y absoluta de la naturaleza, que s\u00f3lo puede ser un fantasma, para reducirla a lo que es compatible con las leyes naturales y los l\u00edmites que imponen a la humanidad.<\/span><\/p>\n<p class=\"ox-dc586db96d-MsoNormal\" style=\"text-align: justify;\"><span style=\"color: #000000;\">Esto lo expres\u00f3 claramente Marx en el pasaje de los manuscritos de 1863-1865, del que se sirvi\u00f3 Engels para editar su versi\u00f3n del Libro III de El Capital. En \u00e9l, Marx afirmaba resueltamente la necesidad de una relaci\u00f3n racional de la sociedad con la naturaleza a partir de la dial\u00e9ctica de la necesidad y de la libertad, una relaci\u00f3n que s\u00f3lo podr\u00e1 realizarse en el marco de una sociedad emancipada de las relaciones capitalistas de producci\u00f3n:<\/span><\/p>\n<p class=\"ox-dc586db96d-MsoNormal\" style=\"text-align: justify;\"><span style=\"color: #000000;\">As\u00ed como el salvaje debe bregar con la naturaleza para satisfacer sus necesidades, para conservar y reproducir su vida, tambi\u00e9n debe hacerlo el civilizado, y lo debe hacer en todas las formas de sociedad y bajo todos los modos de producci\u00f3n posibles. Con su desarrollo se ampl\u00eda este reino de la necesidad natural, porque se ampl\u00edan sus necesidades; pero al propio tiempo se ampl\u00edan las fuerzas productivas que las satisfacen. La libertad en este terreno s\u00f3lo puede consistir en que el hombre socializado, los productores asociados, regulen racionalmente ese metabolismo suyo con la naturaleza poni\u00e9ndolo bajo su control colectivo, en vez de ser dominados por \u00e9l como por un poder ciego; que lo lleven a cabo con el m\u00ednimo empleo de fuerzas y bajo las condiciones m\u00e1s dignas y adecuadas a su naturaleza humana. Pero \u00e9ste siempre sigue siendo un reino de la necesidad. Allende el mismo empieza el desarrollo de las fuerzas humanas, considerado como un fin en s\u00ed mismo, el verdadero reino de la libertad, que sin embargo s\u00f3lo puede florecer sobre aquel reino de la necesidad como su base. La reducci\u00f3n de la jornada laboral es la condici\u00f3n b\u00e1sica. <sup class='footnote'><a href='https:\/\/correspondenciadeprensa.com\/?p=22809#fn-22809-15' id='fnref-22809-15' onclick='return fdfootnote_show(22809)'>15<\/a><\/sup><\/span><\/p>\n<p class=\"ox-dc586db96d-MsoNormal\" style=\"text-align: justify;\"><span style=\"color: #000000;\">Mientras que bajo el r\u00e9gimen capitalista el metabolismo entre humanidad y naturaleza escapa al control de los productores (tanto capitalistas como asalariados) y los domina como un poder extra\u00f1o, alienado y alienante a la vez, que a pesar de todo procede de sus propias actividades productivas, la tarea de los productores asociados que constituyen una sociedad comunista es regular consciente y racionalmente su metabolismo con la naturaleza, lo que implica gobernar su dominaci\u00f3n de la naturaleza para hacerla compatible con los l\u00edmites que le imponen la Tierra y su inseparable dependencia de ella. En el orden de sus relaciones con la naturaleza, la \u00fanica libertad que pueden conquistar los hombres consiste en este dominio racional y en la reducci\u00f3n del tiempo de trabajo, hecho posible por los progresos de la productividad del trabajo, que constituir\u00e1 su finalidad prioritaria.<\/span><\/p>\n<p class=\"ox-dc586db96d-MsoNormal\" style=\"text-align: justify;\"><span style=\"color: #000000;\">Por decisivas que fueran las aportaciones de Liebig a Marx, \u00e9ste quedar\u00eda satisfecho. El pasaje antes citado del Cap\u00edtulo XIII del Libro I del Capital conclu\u00eda con una nota en la que Marx rend\u00eda homenaje a Liebig a la vez que manten\u00eda una cierta distancia cr\u00edtica:<\/span><\/p>\n<p class=\"ox-dc586db96d-MsoNormal\" style=\"text-align: justify;\"><span style=\"color: #000000;\">Haber analizado desde el punto de vista de las ciencias naturales el aspecto negativo de la agricultura moderna, es uno de los \u00a0m\u00e9ritos imperecederos de Liebig. Tambi\u00e9n sus aper\u00e7us [bosquejos] hist\u00f3ricos, aunque no est\u00e9n exentos de errores gruesos, muestran felices aciertos. Es de lamentar que lance al acaso afirmaciones como la siguiente: \u201cGracias a una pulverizaci\u00f3n m\u00e1s intensa y a las aradas m\u00e1s frecuentes, se promueve la circulaci\u00f3n del aire dentro de las partes de tierra porosas y aumenta y se renueva la superficie del suelo expuesta a la acci\u00f3n del aire, pero es f\u00e1cil de comprender que el mayor rendimiento del campo no puede ser proporcional al trabajo gastado en dicho campo, sino que aumenta en una proporci\u00f3n mucho menor\u201d. <sup class='footnote'><a href='https:\/\/correspondenciadeprensa.com\/?p=22809#fn-22809-16' id='fnref-22809-16' onclick='return fdfootnote_show(22809)'>16<\/a><\/sup><\/span><\/p>\n<p class=\"ox-dc586db96d-MsoNormal\" style=\"text-align: justify;\"><span style=\"color: #000000;\">La continuaci\u00f3n de la nota revela que lo que Marx criticaba no era tanto la tercera ley de Liebig como el aval cient\u00edfico concedido a John Stuart Mill, considerado como uno de los amigos de Liebig, aunque Marx enfilaba tambi\u00e9n a su bestia negra, Malthus, porque uno y otro no hac\u00edan sino repetir lo que muchos ilustres economistas ya hab\u00edan enunciado antes que ellos. Pero la distancia cr\u00edtica de Marx respecto a Liebig en el tema de los rendimientos decrecientes, y por tanto del agotamiento tendencial del suelo bajo los efectos de una agricultura intensiva, da a entender que en su opini\u00f3n la cuesti\u00f3n no estaba definitivamente resuelta; y de ah\u00ed la persistente ambivalencia de su posici\u00f3n sobre este tema.<\/span><\/p>\n<p class=\"ox-dc586db96d-MsoNormal\" style=\"text-align: justify; padding-left: 40px;\"><span style=\"color: #000000;\"><b> El posterior encuentro con Fraas<\/b><\/span><\/p>\n<p class=\"ox-dc586db96d-MsoNormal\" style=\"text-align: justify;\"><span style=\"color: #000000;\">De hecho, apenas editado el primer Libro de El Capital, Marx quiso profundizar en todas estas cuestiones, en la perspectiva de recuperar su teor\u00eda de la renta de la tierra, que deb\u00eda incluirse en el Libro III. Una carta de Marx a Engels fechada el 3 de enero de 1868 muestra adem\u00e1s su inter\u00e9s por una serie de trabajos que cuestionaban las tesis de Liebig, como los de Carl Fraas (Saito: 263). Y en los meses siguientes Marx tuvo conocimiento de algunos de estos trabajos, en particular los de Friedrich Albert Lange, Julius Au y Carl Fraas; y aunque hizo poco caso de los dos primeros (Saito: 269-273), concedi\u00f3 en cambio una gran importancia al tercero, como lo explica Saito en el \u00faltimo cap\u00edtulo de su obra.<\/span><\/p>\n<p class=\"ox-dc586db96d-MsoNormal\" style=\"text-align: justify;\"><span style=\"color: #000000;\">Carl Fraas (1810-1875) era un bot\u00e1nico y agr\u00f3nomo b\u00e1varo. Tras haber obtenido un doctorado en bot\u00e1nica en la universidad de Munich (1830), fue nombrado director de los jardines del Patio de Atenas (1835) y profesor de bot\u00e1nica en la universidad de esta ciudad al a\u00f1o siguiente. Profesor en la escuela central de agricultura de Schleissheim en Austria en 1842, fue finalmente nombrado profesor de agronom\u00eda en la universidad de Munich en 1847.<\/span><\/p>\n<p class=\"ox-dc586db96d-MsoNormal\" style=\"text-align: justify;\"><span style=\"color: #000000;\">Entre las numerosas publicaciones de Fraas, Marx parece haber le\u00eddo Klima und Pflanzenwelt in der Zeit (El clima y la vegetaci\u00f3n a trav\u00e9s de los tiempos) (1847), Geschichte der Landwirtschaft (Historia de la agricultura) (1852) y Die Natur der Landwirtschaft (La naturaleza de la agricultura) (1857) durante el invierno de 1868, a juzgar por sus cuadernos de lecturas de esa \u00e9poca (Saito: 273). Su biblioteca ten\u00eda tambi\u00e9n ejemplares de la Historisch-encyklop\u00e4discher Grundriss der Landwirthschaftslehre (Compendio hist\u00f3rico-enciclop\u00e9dico de agronom\u00eda) (1848) y Das Wurzelleben der Cultur-pflanzen (La vida de las ra\u00edces de las plantas cultivadas) (1872), lo que demuestra que Marx continuaba interesado en Fraas m\u00e1s all\u00e1 de 1868 (Saito: 274). En cambio, al contrario de lo que Saito deja entender (2021: 276), no parece que Marx haya conocido Die Ackerbaukrisen und ihre Heilmittel (Las crisis agr\u00edcolas y su remedio) (1866): no menciona ning\u00fan apunte en sus cuadernos ni la presencia en su biblioteca.<\/span><\/p>\n<p class=\"ox-dc586db96d-MsoNormal\" style=\"text-align: justify;\"><span style=\"color: #000000;\">De hecho, s\u00f3lo se conoce una referencia de Marx sobre Fraas, en una carta dirigida a Engels fechada el 25 de marzo de 1868. Se refer\u00eda precisamente a El clima y la flora en el tiempo\u2026 y esto es lo que dec\u00eda en sustancia:<\/span><\/p>\n<p class=\"ox-dc586db96d-MsoNormal\" style=\"text-align: justify;\"><span style=\"color: #000000;\">[Fraas] pretende que con el cultivo del suelo y seg\u00fan su nivel, la \u201chumedad\u201d tan apreciada por los campesinos se pierde (esa ser\u00eda la raz\u00f3n de que los vegetales emigren del sur hacia el norte) y que, finalmente, se forman las estepas. El efecto primero del cultivo ser\u00eda \u00fatil, pero terminar\u00eda por ser devastador, por efecto de la tala de los bosques, etc. (&#8230;) El resultado es que el cultivo, si progresa naturalmente, sin ser dominado conscientemente (como ciudadano, no llega naturalmente hasta ese extremo), deja tras de s\u00ed desiertos: Persia, Mesopotamia, Grecia, etc. (\u2026) Y ya tenemos inconscientemente, otra vez la tendencia socialista (&#8230;) Hace falta ver m\u00e1s de cerca los \u00faltimos desarrollos sobre la agricultura. La escuela de los f\u00edsicos hace frente a la escuela de los qu\u00edmicos\u00bb (Saito: 274).<\/span><\/p>\n<p class=\"ox-dc586db96d-MsoNormal\" style=\"text-align: justify;\"><span style=\"color: #000000;\">Estas pocas notas demuestran que Marx comprendi\u00f3 r\u00e1pidamente el nudo gordiano de la problem\u00e1tica de Fraas, las relaciones entre vegetaci\u00f3n y clima, como indica adem\u00e1s el t\u00edtulo de la obra a que se refiere. En concreto, se\u00f1ala dos de sus principales tesis sobre este tema.<\/span><\/p>\n<p class=\"ox-dc586db96d-MsoNormal\" style=\"text-align: justify;\"><span style=\"color: #000000;\">En primer lugar, para Fraas, el clima juega el papel principal en el desarrollo de la vegetaci\u00f3n y, en consecuencia, de la agricultura. Propone un enfoque f\u00edsico (o atmosf\u00e9rico) de los problemas relativos al crecimiento de los vegetales, poniendo el acento en la importancia de factores como el calor y la humedad, las precipitaciones y la escorrent\u00eda, las sequ\u00edas, el viento, etc., por oposici\u00f3n al enfoque qu\u00edmico (o pedol\u00f3gico) desarrollado tanto por Liebig (defendiendo los nutrientes inorg\u00e1nicos como factor decisivo) como por sus adversarios (dando el papel principal a los nutrientes org\u00e1nicos, ante todo el nitr\u00f3geno).<\/span><\/p>\n<p class=\"ox-dc586db96d-MsoNormal\" style=\"text-align: justify;\"><span style=\"color: #000000;\">En segundo lugar, y a la inversa, seg\u00fan Fraas, la agricultura est\u00e1 en condiciones de cambiar el clima y de ordinario lo hace, en el sentido de su evoluci\u00f3n hacia lo seco y el calor (sobre todo por efecto de la deforestaci\u00f3n a la que procede), lo que no deja de repercutir sobre la vegetaci\u00f3n, favoreciendo el desarrollo de las estepas, y de degradar por consiguiente las condiciones de desarrollo de la propia agricultura. Fraas se suma aqu\u00ed a la tesis de Liebig, pero relacionando esta degradaci\u00f3n tendencial no con un agotamiento de los suelos (a causa del no respeto de la ley de restituci\u00f3n y de los l\u00edmites de la aportaci\u00f3n compensatoria de los abonos artificiales), sino con una transformaci\u00f3n del clima, que opera bajo los efectos del desarrollo de la propia agricultura o de forma natural.<\/span><\/p>\n<p class=\"ox-dc586db96d-MsoNormal\" style=\"text-align: justify;\"><span style=\"color: #000000;\">Estudiando de cerca los cuadernos de notas y sus anotaciones marginales, Saito llega a precisar lo que m\u00e1s interes\u00f3 a Marx de los trabajos y resultados de Fraas en lo que se refiere a la agronom\u00eda.<\/span><\/p>\n<p class=\"ox-dc586db96d-MsoNormal\" style=\"text-align: justify;\"><span style=\"color: #000000;\">\u2022Marx se\u00f1ala con inter\u00e9s que, seg\u00fan Fraas, el suelo puede regenerarse espont\u00e1neamente y mantener su fertilidad, sin aporte exterior (sin abonos) o con un m\u00ednimo de aportes, bajo climas c\u00e1lidos y h\u00famedos (por ejemplo en zona tropical o subtropical) porque las rocas que constituyen el suelo se desagregan m\u00e1s f\u00e1cilmente (Saito: 278). Los abonos s\u00f3lo son en definitiva suced\u00e1neos clim\u00e1ticos: pal\u00edan la ausencia de condiciones clim\u00e1ticas favorables. Cuando las plantas son cultivadas en las condiciones clim\u00e1tica m\u00e1s favorables, resultan in\u00fatiles. No hay por tanto fatalidad en el agotamiento de los suelos bajo el efecto de la agricultura, como lo pensaba Liebig. Por ejemplo:<\/span><\/p>\n<p class=\"ox-dc586db96d-MsoNormal\" style=\"text-align: justify;\"><span style=\"color: #000000;\">Los cereales son por tanto, en funci\u00f3n del grado de exigencia que tienen respecto de la mansedumbre del clima, plantas que agotan el suelo en la zona fr\u00eda templada, sobre todo el ma\u00edz, la doura, el trigo, la cebada, el centeno, la avena, menos las leguminosas y el alforf\u00f3n, para nada las diferentes especies de tr\u00e9bol, nuestras hierbas, los esp\u00e1rragos, etc. En la zona c\u00e1lida templada, los cereales y las leguminosas no agotan el suelo, a excepci\u00f3n del ma\u00edz, el arroz y el sorgo, pero apenas el tabaco, que ya se suele cultivar sin abonos\u00bb (Saito, 2021: 279-280).<\/span><\/p>\n<p class=\"ox-dc586db96d-MsoNormal\" style=\"text-align: justify;\"><span style=\"color: #000000;\">\u2022Lo que hace pensar que el metabolismo natural (los intercambios internos en la naturaleza, independientemente de cualquier intervenci\u00f3n humana) est\u00e1 en condiciones de arreglar por s\u00ed mismo el problema del agotamiento de los suelos y, por consiguiente, el descenso de los rendimientos. Dicho de otra manera, seg\u00fan Fraas, habr\u00eda una agricultura duradera posible sin intervenci\u00f3n humana, dejando que la la naturaleza trabajase sola, a condici\u00f3n de operar en las condiciones requeridas para su crecimiento por el vegetal cultivado. As\u00ed:<\/span><\/p>\n<p class=\"ox-dc586db96d-MsoNormal\" style=\"text-align: justify;\"><span style=\"color: #000000;\">conocemos pa\u00edses de antigua civilizaci\u00f3n, como Grecia o el Asia menor, que contin\u00faan obteniendo en sus campos sin ning\u00fan abono cosechas apreciables, aunque con abonos todav\u00eda lo ser\u00edan m\u00e1s, como ya ocurre en algunos sitios con el riego (\u2026) la fertilidad de los campos entre los chinos, que reemplazan los componentes que han tomado (lo que s\u00f3lo puede ser cierto si no exportan los productos del suelo sin importar equivalentes), ha aumentado constantemente conforme crece la poblaci\u00f3n (Saito: 280-281).<\/span><\/p>\n<p class=\"ox-dc586db96d-MsoNormal\" style=\"text-align: justify;\"><span style=\"color: #000000;\">\u2022Entre los elementos del metabolismo natural que son susceptibles de poner remedio al agotamiento de los suelos, Fraas menciona sobre todo los aluviones (limos, arenas, gravas, guijarros, etc.) aportados por los cursos de agua en sus corrientes y sus crecidas, que permiten reconstituir y mantener la composici\u00f3n mineral de los suelos cultivados. Raz\u00f3n por la cual las llanuras aluviales, los estuarios y los deltas son particularmente f\u00e9rtiles. Lo que lleva a Fraas a preconizar el recurso a una aportaci\u00f3n artificial de aluviones, por medio de toda una infraestructura de dep\u00f3sitos y de canales de riego, poniendo as\u00ed a contribuir un procedimiento natural de regeneraci\u00f3n de los suelos. Una tem\u00e1tica ya presente en Natur der Landwirtschaft, se\u00f1alada por Marx, y sobre la cual Fraas volver\u00e1 con insistencia en Die Ackerbaukrisen und ihre Heilmittel haciendo de ella el argumento central de su pol\u00e9mica contra Liebig. En suma, para remediar el agotamiento tendencial de los suelos provocado por su cultivo en condiciones clim\u00e1ticas menos favorables, Fraas propone una especie de cooperaci\u00f3n entre la humanidad y la naturaleza, en suma \u00abuna agricultura de regeneraci\u00f3n natural\u00bb siguiendo un camino abierto por la propia naturaleza, lo que suscita la atenci\u00f3n de Marx (Saito: 284-288). Ya que, de esta manera, se puede esperar escapar a la fatalidad del agotamiento de los suelos y, por tanto, de los rendimientos decrecientes, y alejar as\u00ed definitivamente el espectro de Malthus.<\/span><\/p>\n<p class=\"ox-dc586db96d-MsoNormal\" style=\"text-align: justify;\"><span style=\"color: #000000;\">\u2022Por \u00faltimo, Marx anot\u00f3 o subray\u00f3 muchos pasajes de Klima und Planzenwelt\u2026 en los cuales Fraas destaca la importancia de la deforestaci\u00f3n (consecutivo a la extensi\u00f3n del cultivo del suelo pero tambi\u00e9n inevitable en tanto que la madera ha sido a la vez el combustible casi \u00fanico y uno de los principales materiales a disposici\u00f3n del artesanado y de la proto-industria en las sociedades precapitalistas) como factor de modificaci\u00f3n del clima y de degradaci\u00f3n consiguiente de las condiciones de la agricultura, explicando as\u00ed la regresi\u00f3n de la civilizaci\u00f3n ocurrida en Mesopotamia, Palestina, Egipto y Grecia (Saito: 293-298).<\/span><\/p>\n<p class=\"ox-dc586db96d-MsoNormal\" style=\"text-align: justify;\"><span style=\"color: #000000;\">Por ahora, a la espera de su publicaci\u00f3n, es imposible saber lo que Marx hizo finalmente de las aportaciones de Fraas a la ciencia agron\u00f3mica en sus manuscritos posteriores, m\u00e1s all\u00e1 del hecho de que \u00e9stas le incitaron a ampliar y profundizar sus estudios sobre todas estas cuestiones. Ser\u00eda atrevido, y en parte tambi\u00e9n vano, especular sobre lo que habr\u00eda podido hacer si hubiera dispuesto de tiempo para acabar la redacci\u00f3n de todo El Capital.<\/span><\/p>\n<p class=\"ox-dc586db96d-MsoNormal\" style=\"text-align: justify;\"><span style=\"color: #000000;\">Sin embargo, se puede suponer que Marx habr\u00eda mantenido la lecci\u00f3n general de Fraas; a saber, que por su acci\u00f3n sobre la vegetaci\u00f3n, la agricultura y, m\u00e1s en general, la industria humana pueden provocar importantes modificaciones del clima, susceptibles de reaccionar negativamente sobre sus propias condiciones de producci\u00f3n y, a\u00fan m\u00e1s ampliamente, sobre las condiciones del desarrollo humano. Marx habr\u00eda identificado entonces las modificaciones clim\u00e1ticas que el trabajo humano puede provocar, hasta el punto de perjudicar a la humanidad, como una nueva forma de la perturbaci\u00f3n metab\u00f3lica a a\u00f1adir a la constituida por el agotamiento de los suelos bajo el efecto de su cultivo intensivo irreflexivo. No es necesario se\u00f1alar hasta qu\u00e9 punto es de actualidad esta ense\u00f1anza de Fraas, en el contexto del recalentamiento clim\u00e1tico que conocemos.<\/span><\/p>\n<p class=\"ox-dc586db96d-MsoNormal\" style=\"text-align: justify;\"><span style=\"color: #000000;\">Marx habr\u00eda concluido tambi\u00e9n que la acci\u00f3n del hombre sobre la vegetaci\u00f3n (en particular la deforestaci\u00f3n) debe ser llevada con prudencia y reflexi\u00f3n en cuanto a sus consecuencias. Pero, en este mismo orden de ideas, Marx habr\u00eda mantenido tambi\u00e9n, sin duda, la idea de Fraas de que la soluci\u00f3n de los problemas agron\u00f3micos (por ejemplo, para asegurar la permanencia de la fertilidad natural de los suelos, incluso para mejorarla) y, en general ecol\u00f3gicos, se puede y se debe buscar sin forzar la naturaleza (radicalizando una relaci\u00f3n puramente instrumental con ella), sino cooperando con ella: se trata m\u00e1s bien de trabajar con la naturaleza y no contra ella. <sup class='footnote'><a href='https:\/\/correspondenciadeprensa.com\/?p=22809#fn-22809-17' id='fnref-22809-17' onclick='return fdfootnote_show(22809)'>17<\/a><\/sup>, 1620).] Porque, en definitiva, siempre se trabaja en la naturaleza cuando se trabaja sobre ella, siendo dependiente de ella y sufriendo las eventuales consecuencias, inesperadas y nefastas, de las modificaciones que le aporta el trabajo humano, sencillamente porque la humanidad hace y sigue siendo parte integrante de la naturaleza, que es su \u00abcuerpo no-org\u00e1nico\u00bb.<\/span><\/p>\n<p class=\"ox-dc586db96d-MsoNormal\" style=\"text-align: justify;\"><span style=\"color: #000000;\">Tal vez en este sentido, en la antes citada carta a Engels pudo Marx se\u00f1alar una \u00abtendencia socialista inconsciente\u00bb en Fraas. Este habr\u00eda indicado, impl\u00edcitamente, la v\u00eda a seguir para una agricultura racional, conducida de manera que pudiera controlar sus efectos ecol\u00f3gicos a partir del conocimiento cient\u00edfico. Habr\u00eda comprendido lo que, seg\u00fan Marx, debe proponerse conscientemente el socialismo, en la l\u00ednea de la cita anterior del Libro III de El Capital: el dominio (o regulaci\u00f3n) del metabolismo entre la humanidad y la naturaleza por medio del trabajo social, sobre la base de la propiedad colectiva del suelo y de la asociaci\u00f3n de los productores, actuando de manera reflexiva (esto es, a la vez prudente e instruida por la ciencia) sobre y en la naturaleza seg\u00fan un plan concertado.<\/span><\/p>\n<p class=\"ox-dc586db96d-MsoNormal\" style=\"text-align: justify; padding-left: 40px;\"><span style=\"color: #000000;\"><b>Marx m\u00e1s all\u00e1 de Marx <\/b><sup class='footnote'><a href='https:\/\/correspondenciadeprensa.com\/?p=22809#fn-22809-18' id='fnref-22809-18' onclick='return fdfootnote_show(22809)'>18<\/a><\/sup><\/span><\/p>\n<p class=\"ox-dc586db96d-MsoNormal\" style=\"text-align: justify;\"><span style=\"color: #000000;\">La ense\u00f1anza general que se puede extraer de la obra de Kohei Saito puede resumirse en esta frase, entendida en un doble sentido. En primer lugar, al igual que Negri con los Grundrisse, Saito confirma una vez m\u00e1s que el estudio de los trabajos in\u00e9ditos de Marx nos hace descubrir sin cesar nuevos aspectos de su pensamiento, con la diferencia de que el segundo abarca una secuencia mucho m\u00e1s extensa que el primero y que pone su atenci\u00f3n en una dimensi\u00f3n de las preocupaciones marxianas que todav\u00eda era desconocida para Negri. Y sobre todo, Saito nos hace comprender una raz\u00f3n, simple: Marx no deja de pensar, es decir, de desarrollar y de profundizar sus logros anteriores, mantenidos por \u00e9l siempre como provisionales, confront\u00e1ndolos a nuevos terrenos, nuevos problemas, nuevos autores, matiz\u00e1ndolos, rectific\u00e1ndolos, cuestion\u00e1ndolos en parte, incluso abandon\u00e1ndolos, abriendo de paso nuevas v\u00edas de investigaci\u00f3n, trazando nuevas perspectivas, planteando nuevas cuestiones o retomando antiguas con nuevas energ\u00edas, etc. Aunque no siempre se encuentra completamente a Marx all\u00ed donde se cre\u00eda poder hacerlo, a partir de lo que ya se sabe de \u00e9l o, m\u00e1s exactamente, de lo que se cree saber de \u00e9l.<\/span><\/p>\n<p class=\"ox-dc586db96d-MsoNormal\" style=\"text-align: justify;\"><span style=\"color: #000000;\">Siguiendo el mismo orden de ideas, aunque m\u00e1s en lo fundamental, Saito confirma que la publicaci\u00f3n del conjunto de escritos de Marx (y de Engels) emprendido en el marco de MEGA 2 nos va a autorizar, esperemos que de manera definitiva, a desembarazarnos de esa imagen de Marx a la vez doctrinaria (reducida a un abc) y estatuaria (como gran comendador del templo), imagen forjada y propagada desde hace d\u00e9cadas en y por las organizaciones que han dominado el movimiento obrero. A la inversa, permitir\u00e1, por fin, percibir a un Marx vivo, constantemente curioso de todo, m\u00e1s preocupado de plantearse nuevas cuestiones que de repetir las antiguas respuestas, pero incapaz tambi\u00e9n a veces de llegar hasta el final de sus proyectos, comenzando por su cr\u00edtica de la econom\u00eda pol\u00edtica que dejar\u00eda finalmente inacabada, con gran perjuicio para su amigo Engels que, impacientemente, no dej\u00f3 de apremiarle en vano para que lo terminase.<\/span><\/p>\n<p class=\"ox-dc586db96d-MsoNormal\" style=\"text-align: justify;\"><span style=\"color: #000000;\">En segundo lugar, trat\u00e1ndose precisamente de la tem\u00e1tica y problem\u00e1tica ecol\u00f3gicas, que es el objeto de su obra, no s\u00f3lo es posible sino tambi\u00e9n necesario superar las adquisiciones marxianas sobre el tema, por lo menos tal como las conocemos por ahora, aunque sirvi\u00e9ndonos para ello de algunos desarrollos del propio Marx. En suma: empujar a Marx m\u00e1s all\u00e1 de Marx sirvi\u00e9ndose de Marx. En efecto, como ha mostrado Saito, de 1844 a 1868, Marx no dej\u00f3 de desarrollar y profundizar la idea de que el capital se vuelve culpable de una perturbaci\u00f3n del metabolismo entre la humanidad y la naturaleza, por el hecho de romper la unidad inmediata entre ellas que manten\u00edan las relaciones precapitalistas de producci\u00f3n. Su confrontaci\u00f3n con los trabajos de Liebig y de Fraas le llev\u00f3, en esta perspectiva, a poner el acento tanto en el car\u00e1cter depredador de la agricultura capitalista, que tiende a agotar los suelos, como sobre el cambio clim\u00e1tico con que amenazan arrastrar sus desconsideradas pr\u00e1cticas de deforestaci\u00f3n; dos diagn\u00f3sticos que los desarrollos m\u00e1s recientes, siglo y medio m\u00e1s tarde, est\u00e1n lejos de haber sido desmentidos\u2026 Pero, si se quiere desarrollar y profundizar m\u00e1s la idea de perturbaci\u00f3n metab\u00f3lica engendrada por el capital, hay que comprender el an\u00e1lisis que desarrolla Marx sobre la forma valor en la que el capital aprisiona el proceso social de producci\u00f3n, partiendo el metabolismo entre la humanidad y la naturaleza, remodel\u00e1ndolo profundamente para someterlo a las exigencias de la reproducci\u00f3n ampliada continua del valor, o dicho de otra manera de la acumulaci\u00f3n del capital.<\/span><\/p>\n<p class=\"ox-dc586db96d-MsoNormal\" style=\"text-align: justify;\"><span style=\"color: #000000;\">Es lo que da a entender Saito en varias ocasiones hacia el final de su obra, cuando afirma que en el horizonte de las palabras de Marx se perfila una contradicci\u00f3n fundamental entre el capital y la naturaleza. As\u00ed:<\/span><\/p>\n<p class=\"ox-dc586db96d-MsoNormal\" style=\"text-align: justify;\"><span style=\"color: #000000;\">Lo importante en la contribuci\u00f3n cient\u00edfica de Marx a los actuales debates ecol\u00f3gicos es su demostraci\u00f3n, llevada a cabo a partir de las determinaciones fundamentales de la sociedad mercantil, de que el valor como mediaci\u00f3n del car\u00e1cter transhist\u00f3rico entre la humanidad y la naturaleza, es incapaz de satisfacer las condiciones materiales de una producci\u00f3n sostenible (p. 314).<\/span><\/p>\n<p class=\"ox-dc586db96d-MsoNormal\" style=\"text-align: justify;\"><span style=\"color: #000000;\">O tambi\u00e9n:<\/span><\/p>\n<p class=\"ox-dc586db96d-MsoNormal\" style=\"text-align: justify;\"><span style=\"color: #000000;\">Para iluminar la tensi\u00f3n entre capital y naturaleza, Marx expone la teor\u00eda del valor espec\u00edficamente en un contexto que la liga al problema de la perturbaci\u00f3n del metabolismo entre humanidad y naturaleza (p. 316).<\/span><\/p>\n<p class=\"ox-dc586db96d-MsoNormal\" style=\"text-align: justify;\"><span style=\"color: #000000;\">Pero Saito no precisa, en mi opini\u00f3n, el punto exacto de articulaci\u00f3n entre la teor\u00eda marxista del valor y la problem\u00e1tica ecol\u00f3gica, a partir del cual conviene explorar met\u00f3dicamente esta contradicci\u00f3n entre el capital, valor en proceso, y la naturaleza. Ahora bien, este punto est\u00e1 presente en el enfoque del propio Marx: es el an\u00e1lisis que lleva de la apropiaci\u00f3n del proceso de trabajo por el capital, dominado por el imperativo de someterlo a las exigencias del proceso de valorizaci\u00f3n, atacando con ello a los dos factores fundamentales del proceso de trabajo que son precisamente la fuerza humana de trabajo y la naturaleza en tanto que objeto general del trabajo humano. Este an\u00e1lisis que ocupa las secciones III y IV del Libro I de El Capital, del que se han extra\u00eddo los pasajes antes citados, y que Marx habr\u00eda prolongado, sin duda,\u00a0 en el Libro II (sobre todo cuando analiza en la secci\u00f3n II la necesidad imperiosa para el capital de acelerar su rotaci\u00f3n, reduciendo tanto como sea posible el per\u00edodo de producci\u00f3n) as\u00ed como en el Libro III (en particular en la secci\u00f3n dedicada a la renta de la tierra). El propio Saito lo se\u00f1ala, pero sin sacar de ello todo el partido posible:<\/span><\/p>\n<p class=\"ox-dc586db96d-MsoNormal\" style=\"text-align: justify;\"><span style=\"color: #000000;\">(\u2026) se encuentran en los manuscritos que nos han llegado otros signos que prueban que Marx proyectaba desarrollar diversas manifestaciones de tensi\u00f3n entre la l\u00f3gica formal del capital y las propiedades materiales de la naturaleza, tanto a prop\u00f3sito de la rotaci\u00f3n del capital en el segundo libro, como a prop\u00f3sito de la renta de la tierra en el tercero\u00bb (p. 259).<\/span><\/p>\n<p class=\"ox-dc586db96d-MsoNormal\" style=\"text-align: justify;\"><span style=\"color: #000000;\">Por tanto, si nos proponemos desarrollar y profundizar la idea marxista de una perturbaci\u00f3n estructural por el capital del metabolismo entre el hombre y la naturaleza, tendremos que partir de un an\u00e1lisis de la apropiaci\u00f3n capitalista del proceso de trabajo en tanto que es tambi\u00e9n, en lo fundamental, apropiaci\u00f3n capitalista de la naturaleza, es decir transformaci\u00f3n de la naturaleza para conformarla a las exigencias fundamentales del capital como valor en proceso. <sup class='footnote'><a href='https:\/\/correspondenciadeprensa.com\/?p=22809#fn-22809-19' id='fnref-22809-19' onclick='return fdfootnote_show(22809)'>19<\/a><\/sup> Y ello, mientras se puedan transgredir los l\u00edmites que la naturaleza, en el marco del planeta Tierra, fija al metabolismo entre la humanidad y ella, teniendo como consecuencia final la actual cat\u00e1strofe ecol\u00f3gica.<\/span><\/p>\n<p class=\"ox-dc586db96d-MsoNormal\" style=\"text-align: justify;\"><span style=\"color: #000000;\"><b><u>Notas<\/u><\/b><\/span><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Desde hace una treintena de a\u00f1os se han multiplicado los estudios dedicados a valorar el alcance de la obra de Marx (as\u00ed como la de Engels) desde la \u00f3ptica de la tem\u00e1tica y la problem\u00e1tica ecol\u00f3gicas.<\/p>\n","protected":false},"author":102520410,"featured_media":22840,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_coblocks_attr":"","_coblocks_dimensions":"","_coblocks_responsive_height":"","_coblocks_accordion_ie_support":"","advanced_seo_description":"","jetpack_seo_html_title":"","jetpack_seo_noindex":false,"jetpack_seo_schema_type":"","_jetpack_newsletter_access":"","_jetpack_dont_email_post_to_subs":false,"_jetpack_newsletter_tier_id":0,"_jetpack_memberships_contains_paywalled_content":false,"_wpcom_ai_launchpad_first_post":false,"_jetpack_feature_clip_id":0,"_jetpack_memberships_contains_paid_content":false,"footnotes":"","jetpack_post_was_ever_published":false},"categories":[248103,31683],"tags":[703605025,703607823,703605448,703606442,703605642,703607821,703606753,374,703606904,703607822,615729,703605024,703607820],"class_list":["post-22809","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-marxismo","category-medio-ambiente","tag-capitalismo","tag-carl-fraas","tag-ecologia","tag-el-capital","tag-engels","tag-feuerbach","tag-hegel","tag-ideas","tag-kohei-saito","tag-liebig","tag-malthus","tag-marx","tag-mega","fallback-thumbnail"],"jetpack_likes_enabled":false,"jetpack_sharing_enabled":true,"jetpack_shortlink":"https:\/\/wp.me\/p7lt2C-5VT","amp_enabled":true,"jetpack_featured_media_url":"https:\/\/i0.wp.com\/correspondenciadeprensa.com\/wp-content\/uploads\/2021\/12\/saitod-625617437-1639505330629.jpg?fit=1130%2C876&ssl=1","_links":{"self":[{"href":"https:\/\/correspondenciadeprensa.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/22809","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/correspondenciadeprensa.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/correspondenciadeprensa.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/correspondenciadeprensa.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/102520410"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/correspondenciadeprensa.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=22809"}],"version-history":[{"count":20,"href":"https:\/\/correspondenciadeprensa.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/22809\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":22837,"href":"https:\/\/correspondenciadeprensa.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/22809\/revisions\/22837"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/correspondenciadeprensa.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/media\/22840"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/correspondenciadeprensa.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=22809"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/correspondenciadeprensa.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcategories&post=22809"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/correspondenciadeprensa.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Ftags&post=22809"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}