{"id":2274,"date":"2017-05-09T19:01:27","date_gmt":"2017-05-09T19:01:27","guid":{"rendered":"https:\/\/correspondenciadeprensa.com\/?p=2274"},"modified":"2017-05-09T19:01:27","modified_gmt":"2017-05-09T19:01:27","slug":"cuba-inedito-historia-clinica-del-asesino-de-leon-trotski-leonardo-padura","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/correspondenciadeprensa.com\/?p=2274","title":{"rendered":"Cuba -In\u00e9dito: historia cl\u00ednica del asesino de Le\u00f3n Trotski. Leonardo Padura"},"content":{"rendered":"<p><strong>Cuba<\/strong><\/p>\n<p><strong>In\u00e9dito<\/strong><\/p>\n<p><strong>Historia cl\u00ednica del asesino de Le\u00f3n Trotski<\/strong><\/p>\n<p><strong>El novelista cubano escribe un cap\u00edtulo desconocido del final de Ram\u00f3n Mercader en 1978.<\/strong><\/p>\n<p><strong>Revista \u00d1, 8-5-2017\u00a0<\/strong><strong><a href=\"https:\/\/www.revistaenie.clarin.com\/\">https:\/\/www.revistaenie.clarin.com\/<\/a><\/strong><\/p>\n<p>El doctor Miguel Angel Azcue, onc\u00f3logo, seguramente habr\u00eda tardado much\u00edsimos a\u00f1os en saber qui\u00e9n hab\u00eda sido, en realidad, aquel paciente a quien, en los primeros meses de 1978, le diagnostic\u00f3, sin margen de dudas, un c\u00e1ncer de am\u00edgdalas en fase avanzada. Incluso, es m\u00e1s que probable que el m\u00e9dico jam\u00e1s hubiera llegado a saber la identidad de aquel espa\u00f1ol cetrino y avejentado que fue tra\u00eddo a su consulta por el propio director del hospital, el doctor Zoilo Marinello.<\/p>\n<p>Para que el 21 de octubre de 1978 el doctor Azcue pudiera enterarse de qui\u00e9n hab\u00eda sido en verdad aquel paciente enigm\u00e1tico (y ya entender\u00e1n por qu\u00e9 uso este calificativo) tuvo que ocurrir toda una serie de coincidencias, preparadas y desarrolladas casi por un destino superior, interesado en revelarle al m\u00e9dico una historia rec\u00f3ndita y alarmante.<\/p>\n<p>El primer hecho imprescindible para que todo el montaje se hiciera efectivo fue que el 20 de octubre, devorado por aquel c\u00e1ncer que el doctor Azcue vio y diagnostic\u00f3 de inmediato, muriera en La Habana Ram\u00f3n Mercader del R\u00edo, el invisible asesino de Trotski. El segundo hecho indispensable es que, contra lo que se hab\u00eda dispuesto, la noticia del fallecimiento de Mercader atravesara las f\u00e9rreas cortinas del anonimato y el silencio, y por alguna v\u00eda se filtrara a la prensa internacional. Porque, de m\u00e1s est\u00e1 decirlo, la prensa cubana nunca public\u00f3 esa ni ninguna otra noticia relacionada con la presencia durante cuatro a\u00f1os o con la muerte, en Cuba, del espa\u00f1ol que en 1940 hab\u00eda asesinado violentamente al segundo hombre de la Revoluci\u00f3n de Octubre.<\/p>\n<p>Los otros hechos que se conjugaron para que el m\u00e9dico se asombrara hasta la conmoci\u00f3n fueron que aquel 21 de octubre de 1978, el doctor Azcue y su colega, el doctor Cuevas, salieran de La Habana hacia Buenos Aires para participar en un congreso de oncolog\u00eda al que hab\u00edan sido invitados. De no haber existido ese congreso y la invitaci\u00f3n, Azcue y Cuevitas \u2013como todos llaman al experimentado onc\u00f3logo cubano\u2013 no habr\u00edan estado a bordo de la nave de Aerol\u00edneas Argentinas, una de las que por ese entonces cubr\u00eda el trayecto La Habana-Buenos Aires. Pero es que si en lugar de viajar con la compa\u00f1\u00eda rioplatense, lo hubieran hecho con Cubana de Aviaci\u00f3n, quiz\u00e1s Azcue y Cuevas tampoco habr\u00edan accedido a la verdad: la diferencia radica en la prensa que, en una y otra aerol\u00ednea, se entrega a los pasajeros. En Cubana, prensa cubana; en Aerol\u00edneas Argentinas, prensa argentina. Los peri\u00f3dicos cubanos, como se ha dicho, hubieran contribuido a mantener a Azcue en la ignorancia, al menos un d\u00eda m\u00e1s, o tal vez muchos d\u00edas m\u00e1s, quiz\u00e1s, incluso, por siempre; la prensa argentina, en cambio, le mostr\u00f3 un titular que desde el primer momento lo conmovi\u00f3 en muchos sentidos \u2013\u201cMuere en La Habana el asesino de Le\u00f3n Trotski\u201d\u2013 y una foto que lo removi\u00f3 de arriba abajo: aquel Ram\u00f3n Mercader que aparec\u00eda en el peri\u00f3dico ten\u00eda que ser el mismo paciente que, meses atr\u00e1s, \u00e9l y Cuevitas hab\u00edan diagnosticado con c\u00e1ncer&#8230; y as\u00ed se lo ratific\u00f3 a Azcue su colega del Hospital Oncol\u00f3gico y compa\u00f1ero de fila en el avi\u00f3n de Aerol\u00edneas Argentinas donde, para casi completar las conjunciones de esta historia, le hab\u00edan entregado a los m\u00e9dicos un peri\u00f3dico de Buenos Aires y no uno de La Habana.<\/p>\n<p>Pero es que en realidad la historia de la relaci\u00f3n del doctor Azcue con el asesino de Trotski hab\u00eda comenzado treinta y ocho a\u00f1os antes, en M\u00e9xico D.F., cuando siendo un ni\u00f1o le escuch\u00f3 decir a su padre que hab\u00edan asesinado al l\u00edder sovi\u00e9tico en su casa de Coyoac\u00e1n. Azcue, que hab\u00eda nacido en Espa\u00f1a, hab\u00eda llegado muy joven en M\u00e9xico y no se trasladar\u00eda a Cuba hasta unos 20 a\u00f1os despu\u00e9s, hab\u00eda vivido desde entonces con la curiosidad desvelada por aquella historia que hab\u00eda conmovido no solo a su padre, un republicano espa\u00f1ol, sino a millones de hombres en el mundo. Del asesino de Le\u00f3n Trotski pudo conocer, a lo largo de todos esos a\u00f1os, lo poco que todos sab\u00edan: que su nombre (presumiblemente falso) era Jacques Mornard, que aseguraba ser un trotskista desencantado aunque todos sab\u00edan que era un embuste, que hab\u00eda matado a Trotski con un piolet, con mucha premeditaci\u00f3n y toneladas de alevos\u00eda, y que por ese crimen cumpl\u00eda veinte a\u00f1os de condena en c\u00e1rceles mexicanas&#8230; y pr\u00e1cticamente nada m\u00e1s. Quiz\u00e1s esa misma nata de misterio, silencio, complot y enga\u00f1os que se hab\u00edan condensado alrededor de la figura del asesino, mantuvieron vivo, a trav\u00e9s del tiempo, el inter\u00e9s de Azcue por aquel hombre: lo mantuvo en M\u00e9xico, lo trajo consigo a Cuba y lo conservaba casi perdido en un rinc\u00f3n de su memoria \u2013pero vivo y latente\u2013 cuando subi\u00f3 en el avi\u00f3n de Aerol\u00edneas Argentinas y abri\u00f3 el peri\u00f3dico que lo enfrentar\u00eda con una verdad conmovedora: \u00e9l, Azcue, hab\u00eda tenido ante s\u00ed a aquel asesino, le hab\u00eda hablado, lo hab\u00eda tocado y hab\u00eda sido el encargado de decirle que muy pronto iba a morir.<\/p>\n<p>Azcue siempre recordar\u00eda v\u00edvidamente la tarde en que el doctor Zoilo Marinello lo enfrent\u00f3 con aquel paciente. El hecho de que el director del hospital le pidiera que, con sus otros colegas onc\u00f3logos especialistas en \u201ccabeza y cuello\u201d, examinara a aquel espa\u00f1ol, que era un caso \u201csuyo\u201d, motiv\u00f3 la curiosidad de Azcue. Luego, el hecho de que aquel hombre al cual, seg\u00fan \u00e9l mismo, lo hab\u00edan visto muchos m\u00e9dicos (no dijo qui\u00e9nes ni d\u00f3nde) que no hab\u00edan sido capaces de diagnosticar el evidente y muy extendido c\u00e1ncer de am\u00edgdalas que lo estaba matando, gener\u00f3 la sorpresa del team de especialistas y marc\u00f3 una muesca en la memoria del m\u00e9dico. Por \u00faltimo, el hecho de que el tratamiento de consuelo \u2013unas pocas radiaciones\u2013 que Azcue y sus colegas le aconsejaron al paciente, ante lo extendido de la enfermedad, no le fuera suministrado en el Hospital Oncol\u00f3gico, sino en otra instituci\u00f3n, termin\u00f3 de fijar en el recuerdo de Azcue la estampa de aquel paciente espec\u00edfico que, de lo contrario, tal vez se habr\u00eda convertido en uno m\u00e1s de las decenas, cientos de personas que examinaba cada a\u00f1o.<\/p>\n<p>En la recomendaci\u00f3n del director del hospital hab\u00eda adem\u00e1s varios elementos que solo meses despu\u00e9s, cuando supo qui\u00e9n era en verdad su paciente, el doctor Miguel Angel Azcue comenz\u00f3 a valorar: el doctor Zoilo Marinello era un viejo militante comunista, hermano del pol\u00edtico y ensayista Juan Marinello, uno de los l\u00edderes del antiguo Partido Socialista Popular (Comunista) m\u00e1s reconocidos en Cuba. Como el m\u00e9dico sabr\u00eda mucho m\u00e1s tarde, Ram\u00f3n Mercader y su madre, Caridad del R\u00edo, ten\u00edan relaciones de amistad con algunos de esos viejos militantes comunistas cubanos, entre ellos el propio Juan Marinello y el m\u00fasico Harold Gratmages, con el que \u2013mucho, mucho m\u00e1s tarde lo sabr\u00eda Azcue\u2013 hab\u00eda trabajado Caridad cuando Gratmages fungi\u00f3 como embajador cubano en Par\u00eds (1960-1964). Por lo tanto, si alguien sab\u00eda o ten\u00eda que saber qui\u00e9n era el republicano espa\u00f1ol invadido por el c\u00e1ncer, ese hombre era Zoilo Marinello. No se trataba, pues, de una recomendaci\u00f3n corriente.<\/p>\n<p>Tambi\u00e9n fue a\u00f1os despu\u00e9s de la muerte de Mercader y de haber sabido su identidad, que el doctor Azcue tendr\u00eda una nueva y extra\u00f1a conmoci\u00f3n relacionada con aquel t\u00e9trico y oscuro personaje. Ocurri\u00f3 en la zona monta\u00f1osa del centro de la isla, el Escambray, donde existe un museo dedicado a \u201cla lucha contra bandidos\u201d, como fue calificada desde los a\u00f1os de la d\u00e9cada de 1960 la guerra de baja intensidad que se desarroll\u00f3 en esa zona entre las guerrillas de opositores al sistema y las milicias y el ej\u00e9rcito revolucionario. En aquel museo, entre muchas fotos, hay una de un grupo de combatientes \u201ccazabandidos\u201d en la que aparece un hombre que&#8230; \u00a1seg\u00fan Azcue debe ser Ram\u00f3n Mercader! \u00bfEs posible que cuando todos lo cre\u00edamos en Mosc\u00fa Mercader estuviera en Cuba, colaborando con los cuerpos cubanos antiguerrillas o de contrainteligencia? Aunque las evidencias que se manejan hacen poco factible esa posibilidad, el doctor Azcue piensa que solo si Mercader ten\u00eda un gemelo, el hombre de la foto museable (no identificado en las explicaciones escritas de la muestra) no es \u00e9l.<\/p>\n<p>Veinticinco a\u00f1os despu\u00e9s de la muerte de Ram\u00f3n Mercader, mientras yo comenzaba a realizar la investigaci\u00f3n para la escritura de la novela sobre el asesinato de Trotski que titular\u00eda El hombre que amaba a los perros, tuve la desgracia y la suerte de conocer al doctor Miguel Angel Azcue. El motivo fue en principio doloroso y preocupante: a ra\u00edz de la extirpaci\u00f3n de una peque\u00f1a verruga que mi padre ten\u00eda en la nariz, la biopsia de oficio que se realiza en esos casos hab\u00eda dado positivo, o sea, que exist\u00edan c\u00e9lulas cancer\u00edgenas. De inmediato me movilic\u00e9 para ver qu\u00e9 pod\u00edamos hacer con mi padre y, como siempre hacemos en Cuba, la primera opci\u00f3n fue buscar un camino directo hacia la posible soluci\u00f3n: el camino de los amigos.<\/p>\n<p>Entonces le escrib\u00ed a mi viejo amigo y compa\u00f1ero de estudios Jos\u00e9 Luis Ferrer, que vive desde 1989 en Estados Unidos, pues su madre, la doctora Mar\u00eda Luisa Buch, hab\u00eda sido la subdirectora del Hospital Oncol\u00f3gico (a las \u00f3rdenes del doctor Marinello) y, aunque ella hab\u00eda muerto, seguramente quedar\u00edan amigos en el staff de la instituci\u00f3n. Por esta v\u00eda, apenas unos d\u00edas despu\u00e9s llegu\u00e9 con mi padre de la mano a la consulta del doctor Azcue, quien, desde el principio, tom\u00f3 el caso como suyo y \u2013hoy lo sabemos: y aqu\u00ed radica la parte afortunada de la historia\u2013 salv\u00f3 la vida de mi padre.<\/p>\n<p>Fue en una de esas visitas a la consulta del doctor Azcue y cuando ya le hab\u00eda regalado algunos de mis libros y surgido una amistad extra hospitalaria cuando le coment\u00e9 que estaba preparando la escritura de una novela sobre el asesino de Trotski. Recuerdo que la mirada del buen m\u00e9dico se clav\u00f3 en la m\u00eda antes de decirme, con sorna y con orgullo: \u2013Pues yo conoc\u00ed a ese hombre y tengo con \u00e9l una historia incre\u00edble&#8230;<\/p>\n<p>* Leonardo Padura, escritor cubano. Premio Princesa de Asturias de las Letras en el a\u00f1o 2015. Autor entre otros libros de \u201cEl hombre que amaba a los perros\u201d (Tusquets, 2009, primera edici\u00f3n)<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>El doctor Miguel Angel Azcue, onc\u00f3logo, seguramente habr\u00eda tardado much\u00edsimos a\u00f1os en saber qui\u00e9n hab\u00eda sido, en realidad, aquel paciente a quien, en los primeros meses de 1978, le diagnostic\u00f3, sin margen de dudas, un c\u00e1ncer de am\u00edgdalas en fase avanzada&#8230;<\/p>\n","protected":false},"author":102520410,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"aside","meta":{"_coblocks_attr":"","_coblocks_dimensions":"","_coblocks_responsive_height":"","_coblocks_accordion_ie_support":"","_crdt_document":"","advanced_seo_description":"","jetpack_seo_html_title":"","jetpack_seo_noindex":false,"_jetpack_newsletter_access":"","_jetpack_dont_email_post_to_subs":false,"_jetpack_newsletter_tier_id":0,"_jetpack_memberships_contains_paywalled_content":false,"_jetpack_memberships_contains_paid_content":false,"footnotes":"","jetpack_post_was_ever_published":false},"categories":[16719],"tags":[17212,16910074,481277,4373418],"class_list":["post-2274","post","type-post","status-publish","format-aside","hentry","category-cuba","tag-america-latina","tag-azcue","tag-coyoacan","tag-trotski","post_format-post-format-aside"],"jetpack_featured_media_url":"","jetpack_likes_enabled":false,"jetpack_sharing_enabled":true,"jetpack_shortlink":"https:\/\/wp.me\/p7lt2C-AG","amp_enabled":true,"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/correspondenciadeprensa.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/2274","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/correspondenciadeprensa.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/correspondenciadeprensa.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/correspondenciadeprensa.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/102520410"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/correspondenciadeprensa.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=2274"}],"version-history":[{"count":3,"href":"https:\/\/correspondenciadeprensa.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/2274\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":2277,"href":"https:\/\/correspondenciadeprensa.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/2274\/revisions\/2277"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/correspondenciadeprensa.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=2274"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/correspondenciadeprensa.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcategories&post=2274"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/correspondenciadeprensa.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Ftags&post=2274"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}