{"id":22725,"date":"2021-12-09T19:42:36","date_gmt":"2021-12-09T18:42:36","guid":{"rendered":"https:\/\/correspondenciadeprensa.com\/?p=22725"},"modified":"2021-12-09T19:42:36","modified_gmt":"2021-12-09T18:42:36","slug":"argentina-la-sombra-terrible-del-2001-fernando-rosso","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/correspondenciadeprensa.com\/?p=22725","title":{"rendered":"Argentina &#8211; La \u00absombra terrible\u00bb del 2001. [Fernando Rosso]"},"content":{"rendered":"<p class=\"ox-0d751376c2-MsoNormal\"><span style=\"color: #000000;\"><b>La sombra terrible de 2001 persiste en la historia y en la evocaci\u00f3n de la ciudadan\u00eda argentina. Las movilizaciones de aquel a\u00f1o fueron el tel\u00f3n de fondo de la pol\u00edtica durante las siguientes d\u00e9cadas. Veinte a\u00f1os despu\u00e9s, el espectro del a\u00f1o maldito del pa\u00eds normal vuelve a acechar al pa\u00eds.<\/b><\/span><\/p>\n<p class=\"ox-0d751376c2-MsoNormal\"><span style=\"color: #000000;\"><b><a href=\"https:\/\/nuso.org\/\">Nueva Sociedad<\/a>, diciembre 2021<\/b><\/span><b> <\/b><\/p>\n<p class=\"ox-0d751376c2-MsoNormal\"><strong><span style=\"color: #000000;\"><a href=\"https:\/\/correspondenciadeprensa.com\/\">Correspondencia de Prensa<\/a>, 9-12-2021<\/span><\/strong><\/p>\n<p class=\"ox-0d751376c2-MsoNormal\" style=\"text-align: justify;\"><span style=\"color: #000000;\">\u00ab\u00a1Sombra terrible de Facundo voy a evocarte, para que sacudiendo el ensangrentado polvo que cubre tus cenizas, te levantes a explicarnos la vida secreta y las convulsiones internas que desgarran las entra\u00f1as de un noble pueblo! T\u00fa posees el secreto: \u00a1rev\u00e9lanoslo!\u00bb. As\u00ed comienza Domingo Faustino Sarmiento su cl\u00e1sico <em>Facundo<\/em> escrito en 1845 durante su segundo exilio chileno. Buscaba graficar el nudo gordiano de los que considera los grandes dilemas nacionales a trav\u00e9s de la biograf\u00eda del caudillo Juan Facundo Quiroga.<\/span><\/p>\n<p class=\"ox-0d751376c2-MsoNormal\" style=\"text-align: justify;\"><span style=\"color: #000000;\">Los sucesos de 2001 en Argentina pueden ser evocados, como lo hac\u00eda Sarmiento con Quiroga, porque contienen en su seno varias de las claves de la vida p\u00fablica y las convulsiones internas que hasta hoy azotan a la Argentina. Evoquemos, entonces, la \u00absombra terrible\u00bb de 2001.<\/span><\/p>\n<p class=\"ox-0d751376c2-MsoNormal\" style=\"text-align: justify;\"><span style=\"color: #000000;\">El sistema pol\u00edtico que acab\u00f3 imponi\u00e9ndose como respuesta a la crisis de principios de siglo est\u00e1 crujiendo. Los indicadores sociales remiten, de hecho, a aquel a\u00f1o imposible que termin\u00f3 estallado. A la vez, la \u00abdesafecci\u00f3n pol\u00edtica\u00bb vuelve a amenazar al personal pol\u00edtico tradicional \u2014las recientes elecciones legislativas de medio t\u00e9rmino tuvieron el nivel m\u00e1s alto de abstenci\u00f3n desde el retorno democr\u00e1tico\u2014 y la polarizaci\u00f3n est\u00e1n de regreso. Un dicho popular afirma que \u00abArgentina es el pa\u00eds en el que cada diez minutos cambia todo y diez a\u00f1os despu\u00e9s no cambi\u00f3 nada\u00bb. \u00bfY qu\u00e9 es lo que pasa veinte a\u00f1os despu\u00e9s?<\/span><\/p>\n<p class=\"ox-0d751376c2-MsoNormal\" style=\"text-align: justify;\"><span style=\"color: #000000;\">La combinaci\u00f3n de crisis econ\u00f3mica, social y pol\u00edtica produjo un acontecimiento cuyo punto culminante fueron en las jornadas del 19 y 20 de diciembre de 2001. El gobierno dirigido por Fernando de la R\u00faa acab\u00f3 renunciando y abandonando la Casa Rosada en helic\u00f3ptero tras una serie de potentes movilizaciones populares con diversos or\u00edgenes y un estado de sitio fallido. Despu\u00e9s de aquel diciembre caliente, el escenario pol\u00edtico qued\u00f3 detonado. Es imposible comprender la historia pol\u00edtica argentina de las \u00faltimas dos d\u00e9cadas sin abordar aquel acontecimiento. Y es que, como toda crisis org\u00e1nica y multifac\u00e9tica, la de 2001 hizo estallar al sistema tal y como lo conoc\u00edamos hasta entonces y dej\u00f3 sus retazos esparcidos entre el humo y el tiempo. Combinada con la masiva irrupci\u00f3n callejera, la crisis dej\u00f3 una marca indeleble en la escena contempor\u00e1nea. Entre otras cosas, porque ese proceso de movilizaci\u00f3n popular no fue derrotado a sangre y fuego, sino reconducido con una operaci\u00f3n restauradora de la autoridad del Estado que funcion\u00f3 mediante un equilibrio inestable durante estas dos d\u00e9cadas.<\/span><\/p>\n<p class=\"ox-0d751376c2-MsoNormal\" style=\"text-align: justify;\"><span style=\"color: #000000;\">Pero, \u00bfqu\u00e9 caracter\u00edsticas esenciales tuvo aquel acontecimiento? \u00bfSe trat\u00f3 de una revuelta, de una revoluci\u00f3n inconclusa, de un \u00abargentinazo\u00bb, de unas jornadas inenarrables en las que la sociedad \u00abse volvi\u00f3 loca\u00bb, como asegur\u00f3 un editorialista estrella de la prensa de derecha?<\/span><\/p>\n<p class=\"ox-0d751376c2-MsoNormal\" style=\"text-align: justify;\"><span style=\"color: #000000;\">El proceso que deriv\u00f3 en el desenlace final de 2001 combin\u00f3 una crisis social insoportable, una hecatombe econ\u00f3mica \u2014que se transform\u00f3 en corrida bancaria y \u00abcorralito\u00bb bancario\u2014 y una crisis pol\u00edtica que desmoron\u00f3 a la coalici\u00f3n de gobierno \u2014integrada por la Uni\u00f3n C\u00edvica Radical (UCR) y el Frente del Pa\u00eds Solidario (Frepaso)\u2014\u00a0 y dej\u00f3 maltrechos a los partidos pol\u00edticos tradicionales. Fue una implosi\u00f3n, un derrumbe, un tocar fondo. El final y el comienzo de una historia. Un acontecimiento que no explica todo, pero sin el cual no es posible entender nada.<\/span><\/p>\n<p class=\"ox-0d751376c2-MsoNormal\" style=\"text-align: justify;\"><span style=\"color: #000000;\">La noche del 19 de diciembre de 2001, cuando en el medio de saqueos en barrios populares, el repicar met\u00e1lico de las cacerolas fue la respuesta al fallido estado de sitio declarado por el presidente Fernando de la R\u00faa o aquella tarde gris del 20 cuando el asedio a la Casa Rosada dur\u00f3 alrededor de diez horas de combate callejero o la noche avanzada del viernes 27 cuando se volvi\u00f3 a expulsar a un presidente tan locuaz como ef\u00edmero (Adolfo Rodr\u00edguez Sa\u00e1), coronaron un proceso dif\u00edcil de percibir en su cabal magnitud en ese presente r\u00e1pido y furioso.<\/span><\/p>\n<p class=\"ox-0d751376c2-MsoNormal\" style=\"text-align: justify;\"><span style=\"color: #000000;\">Al comenzar diciembre, la recesi\u00f3n ya llevaba 42 meses y amenazaba con continuar sin prisa y sin pausa. El PIB no dejaba de caer y, en el tercer trimestre de 2001, adquiri\u00f3 un ritmo vertiginoso con un derrumbe de casi 10%. El ajuste permanente lleg\u00f3 al paroxismo cuando Domingo Cavallo volvi\u00f3 al ministerio de Econom\u00eda \u2014en el que hab\u00eda reinado bajo la administraci\u00f3n de Carlos Menem en la d\u00e9cada de 1990\u2014 y desde julio de ese a\u00f1o lanz\u00f3 el programa de \u00abd\u00e9ficit cero\u00bb que incluy\u00f3 recorte de salarios p\u00fablicos y jubilaciones del 13%. La camale\u00f3nica Patricia Bullrich (hoy dirigente de Juntos por el Cambio y en ese momento ministra de Trabajo de la Alianza) fue el brazo operativo de aquel hachazo inolvidable. En un pa\u00eds de 36 millones de habitantes m\u00e1s de 14 millones se ubicaba por debajo de la l\u00ednea de pobreza en los aglomerados urbanos. El n\u00famero alcanzaba a 16 millones si se consideraba tambi\u00e9n la poblaci\u00f3n rural. La tasa de desocupaci\u00f3n lleg\u00f3 en octubre a 18,3% y la de subocupaci\u00f3n a 16,4%. Al menos 34,7% de la poblaci\u00f3n econ\u00f3micamente activa estaba con serios problemas de empleo. La profundizaci\u00f3n de la crisis durante noviembre y diciembre hizo estimar a no pocos analistas que la tasa de desocupaci\u00f3n hab\u00eda superado el 20%. Fue el punto de quiebre despu\u00e9s de cuatro a\u00f1os de penurias inauditas y una d\u00e9cada en la que la fisonom\u00eda social del pa\u00eds se hab\u00eda transformado al ritmo de lo que algunos denominaron \u00abmodernizaci\u00f3n conservadora\u00bb, pero que en los hechos fue un proceso de contrarreformas neoliberales que dio como resultado una sociedad partida.<\/span><\/p>\n<p class=\"ox-0d751376c2-MsoNormal\" style=\"text-align: justify;\"><span style=\"color: #000000;\">El agotamiento econ\u00f3mico y el hartazgo popular tuvieron su manifestaci\u00f3n en el terreno pol\u00edtico unos meses antes. En octubre de 2001 tuvieron lugar unas elecciones muy peculiares: la abstenci\u00f3n que ven\u00eda subiendo desde 1989, fue de 21% en las legislativas de 1997 y de 18,1% en las presidenciales de 1999. Pero en las legislativas de 2001 el porcentaje lleg\u00f3 a 26,6%. El mayor golpe se produjo por la combinaci\u00f3n de votos blancos y nulos que alcanz\u00f3 la friolera de 21,1% del padr\u00f3n total. En la Ciudad Aut\u00f3noma de Buenos Aires (CABA), la izquierda radical en su conjunto lleg\u00f3 a obtener alrededor del 27% de los sufragios. El famoso \u00abvoto bronca\u00bb ya contorneaba el \u00abQue se vayan todos\u00bb, pero ninguno quer\u00eda hacerse cargo de aquel mensaje silencioso pero ensordecedor. Fue la obertura de una \u00f3pera que m\u00e1s temprano que tarde rugir\u00eda en las calles. El dato m\u00e1s significativo fue el hundimiento de la coalici\u00f3n gobernante (Alianza UCR-Frepaso). La esperanza blanca de un menemismo de manos limpias se derrumb\u00f3 y qued\u00f3 en ruinas. En la capital del pa\u00eds, del 54% que hab\u00eda obtenido la Alianza en 1999, descendi\u00f3 a menos de 20% en 2001.<\/span><\/p>\n<p class=\"ox-0d751376c2-MsoNormal\" style=\"text-align: justify;\"><span style=\"color: #000000;\">La conflictividad social ven\u00eda acompa\u00f1ando como la sombra al cuerpo el deterioro econ\u00f3mico y la decadencia social. Ning\u00fan acontecimiento cae del cielo, tampoco las jornadas de diciembre. Los conflictos que tuvieron lugar durante los a\u00f1os 2000 y 2001 profundizaron tendencias observadas por lo menos desde mediados de la d\u00e9cada de 1990. El \u00abpiquete\u00bb fue recuperado de las viejas tradiciones del movimiento obrero argentino en las puebladas de las provincias de Neuqu\u00e9n (Cutral C\u00f3 y Plaza Huincul en 1996), Salta (Mosconi y Tartagal en 1997) y Corrientes en 1999. En 2001 tambi\u00e9n se hizo presente. Los piqueteros conformaron un movimiento social que estuvo, en esos d\u00edas y tambi\u00e9n en los a\u00f1os siguientes, en el centro de la escena.<\/span><\/p>\n<p class=\"ox-0d751376c2-MsoNormal\" style=\"text-align: justify;\"><span style=\"color: #000000;\">En ese mismo periodo tuvieron lugar siete paros generales protagonizados por todas las centrales sindicales en las que estaba dividido el \u00abmovimiento obrero organizado\u00bb, cifra que pasa al doble si se cuentan los que fueron impulsados por el llamado \u00absindicalismo disidente\u00bb que encabezaba el camionero Hugo Moyano (Movimiento de Trabajadores Argentinos \u2013 MTA) y los referentes de la Central de Trabajadores Argentinos (CTA).<\/span><\/p>\n<p class=\"ox-0d751376c2-MsoNormal\" style=\"text-align: justify;\"><span style=\"color: #000000;\">En el lustro que transcurri\u00f3 desde el ocaso del menemismo hasta el desmoronamiento de la Alianza, tambi\u00e9n se produjeron manifestaciones que comenzaban a mostrar la impronta de un \u00abesp\u00edritu de \u00e9poca\u00bb en la orientaci\u00f3n que le daban sus promotores: la famosa Carpa Blanca de los docentes instalada frente al Congreso Nacional en 1997 y levantada a los pocos d\u00edas del cambio de gobierno, una protesta que comenz\u00f3 por un reclamo corporativo pero luego se transform\u00f3 en un s\u00edmbolo de oposici\u00f3n pol\u00edtica. O los apagones (apagar y prender las luces de los hogares) motorizados por la oposici\u00f3n moderada al menemismo, esencialmente desde el centroizquierdista Frepaso. Formatos de protestas que ya no interpelaban a clases, pueblos o masas, sino a la \u00abgente com\u00fan\u00bb. La cacerola fue m\u00e1s adelante el s\u00edmbolo de esa forma ciudadana de manifestaci\u00f3n.<\/span><\/p>\n<p class=\"ox-0d751376c2-MsoNormal\" style=\"text-align: justify;\"><span style=\"color: #000000;\">\u00abEl verdadero trasfondo de la crisis pol\u00edtica es el resquebrajamiento de la unidad de los grupos dominantes que comenz\u00f3 a evidenciarse a fines del menemismo y que se manifiesta en la tensa puja acerca de la pol\u00edtica monetaria y cambiaria\u00bb dice Ra\u00fal O. Fradkin en Cosechar\u00e1s tu siembra: notas sobre la rebeli\u00f3n popular argentina de diciembre 2001 (Prometeo, 2002) y explica que entonces se quebr\u00f3 \u00abla articulaci\u00f3n entre el bloque favorable a la dolarizaci\u00f3n (empresas privatizadas, banca extranjera, tenedores de bonos de la deuda p\u00fablica, sectores importadores y exportadores) y aquel conformado por sectores propicios a alg\u00fan tipo de devaluaci\u00f3n, m\u00e1s vinculados a lo que quedaba del sector productivo industrial. De este modo, la ingenier\u00eda de la convertibilidad que Domingo Cavallo dise\u00f1\u00f3 en 1991 como una pol\u00edtica capaz de ligar estos intereses empez\u00f3 a crujir. A fines de 2001, esta funci\u00f3n de construcci\u00f3n de una unidad hegem\u00f3nica de los grupos de poder result\u00f3 imposible\u00bb. La divisi\u00f3n de \u00ablos de arriba\u00bb fue el factor que complet\u00f3 el cuadro explosivo.<\/span><\/p>\n<p class=\"ox-0d751376c2-MsoNormal\" style=\"text-align: justify;\"><span style=\"color: #000000;\">Con la mirada puesta en esa coyuntura comprimida, la secuencia que termin\u00f3 en las jornadas del 19 y 20 de diciembre comenz\u00f3 el 12, con movilizaciones de desocupados, trabajadores estatales, comerciantes y estudiantes que reclamaban la renuncia de Cavallo. Las dos facciones de la Confederaci\u00f3n General del Trabajo (CGT) y la Central de Trabajadores Argentinos (CTA) decretaron un paro general el 13 contra la retenci\u00f3n de los dep\u00f3sitos por parte de los bancos y hubo marchas en varias ciudades. Los saqueos a comercios y supermercados comenzaron el 14. As\u00ed se llega al 19 con la irrupci\u00f3n espont\u00e1nea de cientos de miles de manifestantes en la Ciudad de Buenos Aires, en centros suburbanos del Gran Buenos Aires y en ciudades del resto del pa\u00eds, en repudio al estado de sitio decretado por el gobierno de Fernando de la R\u00faa. El 20 de diciembre los combates continuaron con epicentro en la Plaza de Mayo \u2014donde se ubica la casa de gobierno\u2014 y protestas por todo el pa\u00eds, hasta que por la tarde se conoci\u00f3 la renuncia del presidente y la imagen ic\u00f3nica de la huida en helic\u00f3ptero desde la azotea de la Casa Rosada.<\/span><\/p>\n<p class=\"ox-0d751376c2-MsoNormal\" style=\"text-align: justify;\"><span style=\"color: #000000;\">Con todos esos condimentos, el 2001 fue hijo de su tiempo. El neoliberalismo como programa econ\u00f3mico-pol\u00edtico y como corriente ideol\u00f3gica impuesta tras la derrota de los procesos de radicalizaci\u00f3n que conmovieron al mundo en las d\u00e9cadas de 1960 y 1970, no hab\u00eda pasado en vano. Las jornadas de diciembre y el ciclo de protestas que desataron tuvieron su impronta y heredaron sus ambivalencias.<\/span><\/p>\n<p class=\"ox-0d751376c2-MsoNormal\" style=\"text-align: justify;\"><span style=\"color: #000000;\">Las huellas de este experimento no solo se imprimieron en el plano ideol\u00f3gico. En el plano estructural, lo que en el siglo XX se conoci\u00f3 como clase trabajadora se transform\u00f3 en un ej\u00e9rcito diezmado. Si bien no hab\u00eda desaparecido como sentenciaba cierta sociolog\u00eda de moda \u2014es m\u00e1s, se hab\u00eda ampliado num\u00e9ricamente\u2014, s\u00ed hab\u00eda sufrido abruptas transformaciones que debilitaron su hist\u00f3rica musculatura (la divisi\u00f3n entre formales e informales, ocupados y desocupados, precarizados, tercerizados, etc.).<\/span><\/p>\n<p class=\"ox-0d751376c2-MsoNormal\" style=\"text-align: justify;\"><span style=\"color: #000000;\">Este l\u00edmite estructural en la configuraci\u00f3n de clases molde\u00f3 al 2001 como acontecimiento y a la etapa que abri\u00f3, con el protagonismo de las difusas \u00abcapas medias\u00bb de la sociedad, por definici\u00f3n sociol\u00f3gica o por autopercepci\u00f3n subjetiva. El predominio de las capas medias explica las fuertes tendencias a la representaci\u00f3n \u00abciudadana\u00bb, de \u00abvecinos\u00bb, de tipo \u00abaclasista\u00bb o policlasista y con una impronta apartidista o directamente antipartido. Esta sensibilidad atraves\u00f3 a los diversos movimientos sociales en aquel periodo. Fen\u00f3meno contradictorio \u2014similar, en cierto sentido, al \u00abvoto bronca\u00bb\u2014, progresivo cuando dirig\u00eda el rechazo hacia los partidos tradicionales, reaccionario cuando se impugnaba a toda forma de pol\u00edtica profana.<\/span><\/p>\n<p class=\"ox-0d751376c2-MsoNormal\" style=\"text-align: justify;\"><span style=\"color: #000000;\">La marca ciudadana y hasta cierto punto \u00abantipol\u00edtica\u00bb tambi\u00e9n estuvo engendrada por un signo de los tiempos: la crisis de la representaci\u00f3n y la degradaci\u00f3n del sistema democr\u00e1tico que hab\u00eda alcanzado cierta estabilidad en la posguerra. Es lo que el polit\u00f3logo Guillermo O\u2019Donnell design\u00f3 con el concepto de \u00abdemocracia delegativa\u00bb, para explicar que, luego de la transici\u00f3n democr\u00e1tica, en Am\u00e9rica Latina se configuraron formas institucionales d\u00e9biles, sistemas que eran una pura forma basados en procedimientos en los que la participaci\u00f3n ciudadana se circunscribe solamente al acto eleccionario.<\/span><\/p>\n<p class=\"ox-0d751376c2-MsoNormal\" style=\"text-align: justify;\"><span style=\"color: #000000;\">Estas transformaciones de las superestructuras pol\u00edticas ten\u00edan ra\u00edces m\u00e1s profundas. El llamado boom de la posguerra, el crecimiento econ\u00f3mico de los pa\u00edses centrales e incluso de algunas formaciones sociales menos desarrolladas y con caracter\u00edsticas semicoloniales, habilit\u00f3 el fortalecimiento y estabilidad pol\u00edtica y social. La ofensiva econ\u00f3mica neoliberal tendi\u00f3 a socavar las bases de sustentaci\u00f3n de los pactos sociales engendrados en ese periodo. El desempleo cr\u00f3nico, la polarizaci\u00f3n en las clases medias entre un sector cada vez m\u00e1s acomodado y una mayor\u00eda pauperizada, la imposibilidad del capital de otorgar concesiones significativas para elevar el nivel de vida de las mayor\u00edas fueron las bases estructurales que erosionaron los cimientos de los reg\u00edmenes democr\u00e1ticos. Cuando el \u00abEstado de bienestar\u00bb se fue transformando en el \u00abestado de malestar, la armon\u00eda democr\u00e1tica encontr\u00f3 los l\u00edmites. Como grafic\u00f3 Perry Anderson en su libro Los fines de la Historia (Anagrama, 1997) y en pol\u00e9mica con el incombustible Francis Fukuyama: \u00abHoy en d\u00eda, la democracia cubre m\u00e1s territorio que nunca. Pero tambi\u00e9n resulta m\u00e1s d\u00e9bil, como si cuanto m\u00e1s universal se tornara, menos contenido real poseyera. Estados Unidos es el ejemplo paradigm\u00e1tico: una sociedad en la que menos del 50% vota, el 90% de los congresistas son reelegidos, y un cargo se ejerce por los millones que reporta. En Jap\u00f3n el dinero es a\u00fan m\u00e1s importante, y ni siquiera hay una alternancia nominal de los partidos. En Francia, la Asamblea ha sido reducida a una cifra. Gran Breta\u00f1a ni siquiera tiene una Constituci\u00f3n escrita. En las democracias reci\u00e9n acu\u00f1adas de Polonia y Hungr\u00eda, la indiferencia electoral y el cinismo supera incluso los niveles norteamericanos: menos de un 25% de los votantes participaron en las elecciones recientes. Fukuyama no sugiere en ninguna parte que sea posible mejorar de manera significativa este triste escenario\u00bb. Estas palabras escritas en el a\u00f1o 1992 mantienen mucha actualidad y hasta se podr\u00eda asegurar que est\u00e1n m\u00e1s vigentes hoy que en el momento en que fueron escritas. La degradaci\u00f3n de las democracias no hizo m\u00e1s que profundizarse. Desde esta \u00f3ptica macro, puede entenderse el s\u00edntoma del \u00abvoto bronca\u00bb una manifestaci\u00f3n local adelantada de este fen\u00f3meno internacional.<\/span><\/p>\n<p class=\"ox-0d751376c2-MsoNormal\" style=\"text-align: justify;\"><span style=\"color: #000000;\">En el contexto argentino, fue una expresi\u00f3n pol\u00edtica contra la Alianza, pero hasta cierto punto sobre sus propias coordenadas ideol\u00f3gicas. Porque a tono con el clima ideol\u00f3gico internacional, un sentido com\u00fan pol\u00edtico (o antipol\u00edtico) fue construido desde el grueso de la oposici\u00f3n al menemismo y desde los medios de comunicaci\u00f3n que crearon un corriente de opini\u00f3n que coloc\u00f3 a la corrupci\u00f3n como eje del mal. Esta narrativa gan\u00f3 centralidad y tuvo entre uno de sus fogoneros m\u00e1s estridentes a Carlos \u00abChacho\u00bb \u00c1lvarez, fundador del Frepaso, uno de los dos partidos que conformaron la Alianza. El paradigma econ\u00f3mico no era objeto de cr\u00edtica (es m\u00e1s, era inobjetable): el problema radicaba en los negociados que aceitaban su funcionamiento. No se pon\u00eda el acento en el contenido, sino en la forma. Algunos medios de comunicaci\u00f3n y programas de TV fueron paradigm\u00e1ticos en este sentido: el diario Pagina\/12 o algunas secciones de La Naci\u00f3n, los programas Telenoche Investiga (Clar\u00edn) o D\u00eda D (de Jorge Lanata) o libros como Robo para la corona (Horacio Verbitsky), La corrupci\u00f3n (Mariano Grondona), Todo tiene precio (Capalbo y Pandolfo) o El palacio de la corrupci\u00f3n (Carnota y Talpone), entre otros.<\/span><\/p>\n<p class=\"ox-0d751376c2-MsoNormal\" style=\"text-align: justify;\"><span style=\"color: #000000;\">Con estos condicionantes generales, ser\u00eda igualmente equivocado interpretar el \u00abQue se vayan todos\u00bb y sus resultados de manera literal o solo como una manifestaci\u00f3n \u00abantipol\u00edtica\u00bb. Quienes reclamaban la renuncia de los gobernantes de cualquier orientaci\u00f3n apuntaban a alguna nueva pol\u00edtica que rechazara la experiencia de la \u00faltima d\u00e9cada, paradigma al que hab\u00edan adherido la mayor\u00eda de las fuerzas tradicionales. En todo caso, el movimiento y su consciencia eran un territorio en disputa. No todo fue el producto de una estructura de clases disminuida, un \u00abesp\u00edritu de \u00e9poca\u00bb o una corriente ideol\u00f3gico-pol\u00edtica que se impon\u00eda en el mundo sin ning\u00fan obst\u00e1culo. Es tan cierto que la clase trabajadora argentina estaba golpeada, como que manten\u00eda, pese a todo, altos niveles de sindicalizaci\u00f3n. Las estatizadas y burocratizadas organizaciones sindicales argentinas jugaron un papel decisivo para que las jornadas de diciembre no adopten un peligroso rumbo hacia una mayor radicalizaci\u00f3n pol\u00edtica. Las direcciones de los sindicatos \u2014como en no pocos momentos decisivos de la historia nacional\u2014 priorizaron convertirse en pilar de gobernabilidad, antes que en ariete para una intervenci\u00f3n m\u00e1s disruptiva de consecuencias impredecibles. En el poco recordado paro general del 13 de diciembre confluyeron las tres centrales sindicales en las que estaba dividida el sindicalismo, hubo cortes de ruta en varias provincias del pa\u00eds e incluso comerciantes afectados por la crisis bajaron sus persianas en adhesi\u00f3n a la medida que tuvo un impacto contundente. Sin embargo, hacia las jornadas del 19 y 20 mantuvieron la quietud y la pasividad, reci\u00e9n el 19 hacia la tarde convocaron a un paro de actividades para el 20 y sin movilizaci\u00f3n. Una acci\u00f3n que ten\u00eda el objetivo cl\u00e1sico de descomprimir antes que apuntalar a un movimiento popular que, desde la \u00f3ptica de los conservadores razonamientos de quienes conduc\u00edan a los sindicatos, hab\u00eda llegado demasiado lejos. Un intelectual como Julio Godio, a quien no puede acusarse de enemigo o adversario de la \u00abburocracia sindical\u00bb, describi\u00f3 la funci\u00f3n conservadora de los sindicatos en ese periodo y asegura que en 2002 adoptaron \u00abposturas de moderaci\u00f3n y control de sus bases en los reclamos, dada la grave crisis social y laboral\u00bb. En su libro en su libro El tiempo de Kirchner: el devenir de una revoluci\u00f3n desde arriba (Letra Grifa, 2006), afirma: \u00abCon el fin de impedir el agravamiento de la crisis pol\u00edtica, la CGT y el MTA procuran que los trabajadores ocupados no converjan con los movimientos de desocupados o piqueteros ni en diversas formas de movilizaci\u00f3n de sectores de clase media afectados por la evaporaci\u00f3n de sus ahorros, la p\u00e9rdida de empleos y el avance de la pobreza\u00bb.<\/span><\/p>\n<p class=\"ox-0d751376c2-MsoNormal\" style=\"text-align: justify;\"><span style=\"color: #000000;\">Estos determinantes objetivos y subjetivos encuadran al 2001 y sus resultados. La expansi\u00f3n econ\u00f3mica alcanzada luego sobre la base de una fuerte devaluaci\u00f3n ejecutada por el gobierno interino de Eduardo Duhalde y los vientos favorables del superciclo de las materias primas, permitieron una reconstrucci\u00f3n. Pese a todo, el 2001 marc\u00f3 la evoluci\u00f3n pol\u00edtica de la Argentina. La movilizaci\u00f3n puso fin al ajuste y forz\u00f3 al Estado a un aumento sin precedentes en el gasto social. La moratoria de la deuda externa, la quita lograda con los tenedores de deuda privada y la reinstauraci\u00f3n de las retenciones a las exportaciones, fueron aceptadas a rega\u00f1adientes por las clases dominantes s\u00f3lo porque exist\u00eda el convulsivo tel\u00f3n de fondo.<\/span><\/p>\n<p class=\"ox-0d751376c2-MsoNormal\" style=\"text-align: justify;\"><span style=\"color: #000000;\">Adem\u00e1s, sus huellas marcaron al maltrecho sistema de partidos que qued\u00f3 en pie. La irrupci\u00f3n de un peronismo de \u00abcentroizquierda\u00bb dominante dentro de la estructura conservadora del ese partido fue una expresi\u00f3n distorsionada de aquellos acontecimientos. Las opciones dentro del partido eran una orientaci\u00f3n neoliberal de Menem o una conservadora devaluacionista de Eduardo Duhalde. La campa\u00f1a y el discurso pol\u00edtico que termin\u00f3 adoptando el kirchnerismo debieron dialogar con el escenario abierto por las jornadas de diciembre. Por ejemplo, con respecto a uno de los postulados del gobierno que era \u00abla no represi\u00f3n a la protesta social\u00bb, el historiador Tulio Halper\u00edn Donghi lo describi\u00f3 con iron\u00eda y precisi\u00f3n en el diario La Naci\u00f3n cuando afirm\u00f3 que despu\u00e9s del 2001 \u00abel Estado solo reten\u00eda el monopolio de la violencia a condici\u00f3n de renunciar a usarla\u00bb. El kirchnerismo retom\u00f3 algunos s\u00edmbolos y una ret\u00f3rica \u00absetentista\u00bb que formaron parte de su narrativa pol\u00edtica. Y hasta el macrismo de los or\u00edgenes (la corriente fundada por el empresario Mauricio Macri diez a\u00f1os antes de transformarse en presidente) pretend\u00eda mostrarse como \u00abprogresista\u00bb y no propon\u00eda un programa neoliberal a banderas desplegadas. Las dos tendencias que terminaron conformando \u00abla grieta\u00bb en la que se dividi\u00f3 el sistema pol\u00edtico fueron a su manera hijas del 2001.<\/span><\/p>\n<p class=\"ox-0d751376c2-MsoNormal\" style=\"text-align: justify;\"><span style=\"color: #000000;\">Cuando aproximadamente hacia el 2012 se agotaron las condiciones que habilitaron el ciclo expansivo anterior, comenz\u00f3 el reclamo para un nuevo ajuste por parte de los \u00abdue\u00f1os\u00bb del pa\u00eds. Con idas y vueltas, los l\u00edmites para aplicar ese ajuste a la medida de lo que reclaman las clases dominantes caracteriz\u00f3 las debilidades de las \u00faltimas administraciones de gobierno. La crisis se torn\u00f3 cr\u00f3nica y veinte a\u00f1os despu\u00e9s, el espectro del a\u00f1o maldito del pa\u00eds normal vuelve a acechar a la Argentina.<\/span><\/p>\n<p class=\"ox-0d751376c2-MsoNormal\" style=\"text-align: justify;\"><span style=\"color: #000000;\"><strong>* Fernando Rosso<\/strong> es periodista, editor y columnista pol\u00edtico de La Izquierda Diario.<\/span><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Las movilizaciones de aquel a\u00f1o fueron el tel\u00f3n de fondo de la pol\u00edtica durante las siguientes d\u00e9cadas. 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