{"id":22598,"date":"2021-12-03T18:03:54","date_gmt":"2021-12-03T17:03:54","guid":{"rendered":"https:\/\/correspondenciadeprensa.com\/?p=22598"},"modified":"2021-12-03T18:04:21","modified_gmt":"2021-12-03T17:04:21","slug":"colombia-retorno-a-el-pato-una-exrepublica-independiente-en-la-profundidad-de-la-montana-giovanny-jaramillo-rojas","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/correspondenciadeprensa.com\/?p=22598","title":{"rendered":"Colombia  &#8211;  Retorno a El Pato.  Una exrep\u00fablica independiente en la profundidad de la monta\u00f1a.   [Giovanny Jaramillo Rojas]"},"content":{"rendered":"<p class=\"ox-115e15fc02-MsoNormal\" style=\"text-align: justify;\"><span style=\"color: #000000;\"><b>La comunidad campesina de El Pato surgi\u00f3 como respuesta social a la guerra. Su peculiar organizaci\u00f3n permite a sus miembros permanecer en el territorio y establecer un orden social propio a partir del acceso a la tierra.<\/b><\/span><\/p>\n<p class=\"ox-115e15fc02-MsoNormal\" style=\"text-align: justify;\"><span style=\"color: #000000;\"><b>G. Jaramillo Rojas, desde El Pato, Caquet\u00e1\u00a0 <\/b><\/span><\/p>\n<p class=\"ox-115e15fc02-MsoNormal\" style=\"text-align: justify;\"><span style=\"color: #000000;\"><b><a href=\"https:\/\/brecha.com.uy\/\">Brecha<\/a>, 3-12-2021<\/b><\/span><\/p>\n<p class=\"ox-115e15fc02-MsoNormal\"><span style=\"color: #000000;\"><strong><a href=\"https:\/\/correspondenciadeprensa.com\/\">Correspondencia de Prensa<\/a>, 3-12-2021<\/strong><\/span><\/p>\n<p class=\"ox-115e15fc02-MsoNormal\" style=\"text-align: justify;\"><span style=\"color: #000000;\">Entre tanques de gasolina, neum\u00e1ticos y costales empachados de yuca y pl\u00e1tano va don Eduardo, agarrado de lo que puede para no caer sobre la salvaje trocha. Va reci\u00e9n ba\u00f1ado y pulcramente vestido. El movimiento de la chiva <sup class='footnote'><a href='https:\/\/correspondenciadeprensa.com\/?p=22598#fn-22598-1' id='fnref-22598-1' onclick='return fdfootnote_show(22598)'>1<\/a><\/sup> que lo transporta en su azaroso techo le ensucia el pantal\u00f3n y \u00e9l, sonriente, dice que campesino es campesino, aunque vista de pa\u00f1o ingl\u00e9s. Sus ojos claros se suspenden en la contemplaci\u00f3n del paisaje monta\u00f1oso. Va callado, como un pecado, esquivando las ramas que castigan la altura en la que viaja. Escucha el viento con la solicitud que tienen los amantes de Johann Sebastian Bach y, de vez en cuando, interrumpe la introspecci\u00f3n para saludar a alg\u00fan paisano, siempre con la misma ceremonia: levanta una mano, grita alguna ponderaci\u00f3n y vuelve a la sensibilidad. El sol calcina, como podr\u00eda suceder en cualquier infierno, pero la realidad es otra: don Eduardo va para su cielo, un peque\u00f1o cielo llamado Guayabal, perdido entre las apretadas monta\u00f1as del departamento del Caquet\u00e1.<\/span><\/p>\n<p class=\"ox-115e15fc02-MsoNormal\" style=\"text-align: justify;\"><span style=\"color: #000000;\">Don Eduardo naci\u00f3 en 1959 y, desde muy chico, comprendi\u00f3 su destino: la tierra. Pero, como la tierra es insegura para quien no la tiene y la desea, ese sue\u00f1o habitable y perfecto mut\u00f3 varias veces en algo que \u00e9l, dice, nunca va a lograr entender con plenitud. Su cielo nunca ha dejado de serlo, pero \u00abotros\u00bb se han encargado de volverlo un dolor, y no un dolor de cabeza cualquiera, sino un dolor insondable, de alma.<\/span><\/p>\n<p class=\"ox-115e15fc02-MsoNormal\" style=\"text-align: justify;\"><span style=\"color: #000000;\">\u00bfQui\u00e9nes? El poder. \u00bfQu\u00e9 es el poder? Las elites. \u00bfQu\u00e9 son las elites? Las que quieren controlarlo todo. \u00bfPor qu\u00e9 quieren controlarlo todo? Porque se creen due\u00f1os de todo. \u00bfDe qu\u00e9 se creen due\u00f1os? Hasta de lo que no conocen y no han trabajado. \u00bfQui\u00e9n es usted? Un campesino, no un guerrillero. \u00bfQu\u00e9 necesita? Apoyo, no bombas.<\/span><\/p>\n<p class=\"ox-115e15fc02-MsoNormal\" style=\"text-align: justify;\"><span style=\"color: #000000;\">Desde aquel momento en que vi a don Eduardo encaramado en el techo de la chiva han pasado 12 horas. A estas alturas de la noche tiene los ojos chiquitos y las mejillas sonrosadas. Su voz se confunde con el sonido de la orquesta, que, en onda merengue, pone a transpirar a centenares de parejas. Entre cervezas y rones, asegura que puede vivir, un poco m\u00e1s alegre, al lado de quienes resisten la indolencia de esos \u00abotros\u00bb y que, a su manera, celebran el enmara\u00f1ado fondo hist\u00f3rico del retorno, que tambi\u00e9n son voces vivas, memorias irreprimibles y, por supuesto, una realidad en marcha.<\/span><\/p>\n<p class=\"ox-115e15fc02-MsoNormal\" style=\"text-align: justify;\"><span style=\"color: #000000;\">Para don Eduardo y miles de campesinos de la zona morir no es abandonar la tierra f\u00edsicamente, sino perder esa porci\u00f3n que con tanto esfuerzo han labrado. Con un par de desplazamientos forzados instalados en sus evocaciones vitales, dice que ser desplazado del territorio es un cansancio, un cansancio total al que solo se puede hacer frente con dignidad.<\/span><\/p>\n<p class=\"ox-115e15fc02-MsoNormal\" style=\"text-align: center;\"><strong><span style=\"color: #000000;\">* * *<\/span><\/strong><\/p>\n<p class=\"ox-115e15fc02-MsoNormal\" style=\"text-align: justify;\"><span style=\"color: #000000;\">Para llegar a Guayabal desde Neiva hay que transitar cinco horas de dif\u00edciles trochas en alturas serpenteadas y climas dis\u00edmiles, entre 500 y 2.800 metros sobre el nivel del mar. El trayecto solo puede hacerse de d\u00eda y en la noche est\u00e1 prohibida la circulaci\u00f3n. Las oscilaciones automotoras se confunden con las vibraciones sensoriales que despierta el imponente paisaje, en s\u00ed mismo una oda a la diversidad geogr\u00e1fica y ecol\u00f3gica del pa\u00eds. Hay hondos precipicios tutelados por vacas, sembrad\u00edos de caf\u00e9, frijol, aguacate, yuca y pl\u00e1tano y r\u00edos de corrientes arduas y aguas di\u00e1fanas, como Las Ceibas, Balsillas, La Perla, El Oso y El Pato.<\/span><\/p>\n<p class=\"ox-115e15fc02-MsoNormal\" style=\"text-align: justify;\"><span style=\"color: #000000;\">La frontera entre el departamento del Huila y el Caquet\u00e1 es una curva en U con una valla que dice: \u00abZona de Reserva Campesina Cuenca del R\u00edo Pato y Valle de Balsillas, San Vicente del Cagu\u00e1n, Caquet\u00e1. La ZRC da la bienvenida a un territorio de paz que construye justicia social\u00bb. Esta fue la primera zona de reserva campesina en el pa\u00eds, constituida el 10 de noviembre de 1997 para subsidiar y entregar terrenos estatales no aprovechados a comunidades campesinas, con el objetivo de generar \u00abprocesos de organizaci\u00f3n y condiciones de vida adecuadas para consolidar y desarrollar sosteniblemente econom\u00edas rurales y superar los conflictos sociales que las han afectado hist\u00f3ricamente\u00bb.<\/span><\/p>\n<p class=\"ox-115e15fc02-MsoNormal\" style=\"text-align: justify;\"><span style=\"color: #000000;\">Guayabal queda a dos horas de San Vicente del Cagu\u00e1n, acaso la capital de aquello que en el gobierno conservador de Andr\u00e9s Pastrana se llam\u00f3 \u00abzona de distenci\u00f3n\u00bb y que, aunque deb\u00eda durar unos pocos meses, se extendi\u00f3 de 1998 a 2002. Fueron 42 mil quil\u00f3metros cuadrados de territorio despejado por las fuerzas militares colombianas para promover mesas de negociaci\u00f3n y acuerdos de paz, que nunca se dieron, con la entonces guerrilla de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC).<\/span><\/p>\n<p class=\"ox-115e15fc02-MsoNormal\" style=\"text-align: justify;\"><span style=\"color: #000000;\">La regi\u00f3n fue medular en la gestaci\u00f3n del conflicto armado colombiano y, lejos de exteriorizar una estricta idiosincrasia rebelde, s\u00ed ha tenido la necesidad de organizarse. No en contra de un enemigo com\u00fan, sino m\u00e1s bien en contra del olvido al que ha sido sometida hist\u00f3ricamente. Para no ir m\u00e1s lejos: hoy, en 2021, la luz el\u00e9ctrica llega dos veces al d\u00eda en horarios puntuales, los sistemas de acueducto funcionan pr\u00e1cticamente igual que hace 50 a\u00f1os y hay un solo centro de salud, que parece m\u00e1s bien una desnutrida farmacia. Ahora bien, esto no ha llevado al conformismo de sus habitantes: por el contrario, los procesos organizativos han permitido, a partir de la autogesti\u00f3n y la divisi\u00f3n social del trabajo, asumir las reformas como propias y solventarlas con lo que est\u00e1 al alcance.<\/span><\/p>\n<p class=\"ox-115e15fc02-MsoNormal\" style=\"text-align: center;\"><strong><span style=\"color: #000000;\">* * *<\/span><\/strong><\/p>\n<p class=\"ox-115e15fc02-MsoNormal\" style=\"text-align: justify;\"><span style=\"color: #000000;\">La noche dominguera, plet\u00f3rica en grillos y estrellas, es limada por estrepitosos corridos y rancheras. La justa mitad del pueblo dej\u00f3 de ser una cancha deportiva m\u00faltiple para convertirse en bar y pista de baile. Alrededor de 2 mil personas colman las grader\u00edas y sus alrededores. La ingesta alcoh\u00f3lica tiene vida propia y los \u00e1nimos permanecen tan empapados de j\u00fabilo que no se presenta un solo malentendido. Caldos, asados, fritos y comidas r\u00e1pidas sirven como colchones para apaciguar borracheras, y diversos juegos de feria enredan las atenciones de los m\u00e1s chicos.<\/span><\/p>\n<p class=\"ox-115e15fc02-MsoNormal\" style=\"text-align: justify;\"><span style=\"color: #000000;\">Es la noche de coronaci\u00f3n de la nueva reina del Retorno y no hay esquemas de seguridad estatales. La Polic\u00eda no existe. Nunca existi\u00f3. Tres competidoras: Balsillas, Para\u00edso y Guayabal. Las apuestas y las bullas se inclinan por la representante local, pero falta la prueba m\u00e1s dif\u00edcil, aquella con la que saldr\u00e1 a flote la indudable casta regional: el baile de \u00ab<em>El barcino<\/em>\u00bb, tema que forma parte importante del erario musical colombiano, compuesto por Jorge Villamil en 1968. Villamil proven\u00eda de una familia acomodada del Huila y desde su infancia atestigu\u00f3 las luchas campesinas en contra de los terratenientes y latifundistas (a\u00f1os veinte y treinta del siglo XX), cuando el universo rural colombiano alojaba a casi el 80 por ciento de la poblaci\u00f3n total del pa\u00eds.<\/span><\/p>\n<p class=\"ox-115e15fc02-MsoNormal\" style=\"text-align: justify;\"><span style=\"color: #000000;\">\u00abEl barcino\u00bb es la historia de un agraciado novillo que desaparece de forma misteriosa y se convierte en motivo l\u00edrico a prop\u00f3sito de incidentes pol\u00edticos relacionados con las \u00e9pocas de La Violencia (1948-1958) y el Frente Nacional (1958-1974). Dice la letra: \u00abCuando los tiempos de La Violencia\/ se lo llevaron los guerrilleros\/ con Tirofijo cruz\u00f3 senderos\/ llegando al Pato y al Guayabero\u00bb. Tirofijo es uno de los alias de Pedro Antonio Mar\u00edn Mar\u00edn, personaje que, junto con Luis Alberto Morantes Jaimes, alias Jacobo Arenas, fund\u00f3 las FARC, en 1964. As\u00ed las cosas, \u00ab<em>El barcino<\/em>\u00bb es una evocaci\u00f3n directa no solo de la resistencia guerrillera y campesina (\u00ab\u00a1Arre, torito bravo, que tienes alma de acero\/ que llevas en la mirada pudor de torito fiero!\u00bb), sino tambi\u00e9n de aquellas regiones en proceso de soberan\u00eda e insurrecci\u00f3n que evad\u00edan el arbitraje gubernamental y que, en su momento, fueron bautizadas por el entonces senador y posterior candidato presidencial conservador \u00c1lvaro G\u00f3mez Hurtado como rep\u00fablicas independientes (Marquetalia, Riochiquito, El Pato, Guayabero y Sumapaz).<\/span><\/p>\n<p class=\"ox-115e15fc02-MsoNormal\" style=\"text-align: justify;\"><span style=\"color: #000000;\">Sobre la medianoche el selecto jurado da el veredicto: la nueva reina del Festival del Retorno a El Pato es la representante de Balsillas. El traje tradicional, la sonrisa emplazada como un escudo en su rostro, la pulcritud de sus pasos en el desfile y la respuesta precisa a la pregunta de cu\u00e1les son los productos m\u00e1s representativos de la regi\u00f3n le dieron la corona a esta se\u00f1orita de 18 a\u00f1os. Perder no es malo. La barra local entera hizo una misma cosa: aplauso a la soberana, copa al cielo para pasar el episodio y a seguir la fiesta. En Guayabal y en toda la regi\u00f3n de El Pato, piedemonte amaz\u00f3nico, buenos y malos no son absolutos, sino relativos. Son conceptos rebatibles, no dogmas ni verdades. Algo malo jam\u00e1s puede brillar m\u00e1s que nada y lo bueno de esta noche es la uni\u00f3n, o por lo menos eso asegura el ganador de un bingo de tres millones de pesos \u2013750 d\u00f3lares\u2013 despu\u00e9s de convidar con tres botellas de ron a los organizadores del evento y con incontables cervezas a todos los que se acercaron a felicitarlo.<\/span><\/p>\n<p class=\"ox-115e15fc02-MsoNormal\" style=\"text-align: center;\"><strong><span style=\"color: #000000;\">* * *<\/span><\/strong><\/p>\n<p class=\"ox-115e15fc02-MsoNormal\" style=\"text-align: justify;\"><span style=\"color: #000000;\">El Festival del Retorno a El Pato es un pretexto que permite recordar la marcha por la vida, en 1980, en la que unas 5 mil personas se trasladaron desde Guayabal hasta Neiva para entregar al pa\u00eds un solo mensaje: este territorio es habitado por campesinos trabajadores y honestos que llegaron en busca de tierras para ponerlas a producir y construir sus respectivos proyectos de vida, campesinos que han sido vulnerados, bloqueados, arrinconados, olvidados y desplazados por el solo hecho de trabajar y defender la tierra.<\/span><\/p>\n<p class=\"ox-115e15fc02-MsoNormal\" style=\"text-align: justify;\"><span style=\"color: #000000;\">Como proclamas principales en lo que devino pista de baile aparecen \u00abMarcha por la vida 1980\u00bb, \u00abRetornamos para quedarnos\u00bb y \u00abDigna expresi\u00f3n de un pueblo\u00bb. Escenas campesinas, paisajes monta\u00f1osos y banderas de Colombia engalanan un mural que muy al final tiene la imagen de Humberto Moncada Britto, l\u00edder campesino desaparecido por fuerzas del Estado el 6 de junio de 1983. Toda esta digna parafernalia es obra de la Asociaci\u00f3n Municipal de Colonos de El Pato (AMCOP), una organizaci\u00f3n social que se ha consolidado comunitaria y horizontalmente en las \u00faltimas d\u00e9cadas. Con el lema \u00abLa paz comienza en el campo\u00bb, es una muestra de resistencia de una poblaci\u00f3n civil en medio del conflicto armado.<\/span><\/p>\n<p class=\"ox-115e15fc02-MsoNormal\" style=\"text-align: justify;\"><span style=\"color: #000000;\">M\u00e1s que identitaria y auton\u00f3mica, la AMCOP ha sabido forjar relacionamientos sociales y territoriales genuinos, que se alejan de las jerarqu\u00edas concentradoras de poderes para estacionarse en paradigmas de cooperativismo y solidaridad que privilegian la seguridad alimentaria y la seguridad humana, pasando por la construcci\u00f3n de modelos de di\u00e1logo y trabajo colectivo. Despu\u00e9s de la firma de la paz entre el gobierno y las FARC en 2016, la AMCOP ha tenido proyectos no solo de inversi\u00f3n rural y desarrollo social, sino tambi\u00e9n de resguardo de la memoria colectiva, como la construcci\u00f3n de corredores tur\u00edsticos y art\u00edsticos y un museo que permita reconocer los avatares de la guerra sufrida y que, a su vez, consienta la edificaci\u00f3n de un saber hist\u00f3rico basado en la verdad y el orgullo campesino.<img data-recalc-dims=\"1\" loading=\"lazy\" decoding=\"async\" data-attachment-id=\"22607\" data-permalink=\"https:\/\/correspondenciadeprensa.com\/?attachment_id=22607\" data-orig-file=\"https:\/\/i0.wp.com\/correspondenciadeprensa.com\/wp-content\/uploads\/2021\/12\/Colombia0312-II-1216383182-1638550997283.jpg?fit=1024%2C588&amp;ssl=1\" data-orig-size=\"1024,588\" data-comments-opened=\"0\" data-image-meta=\"{&quot;aperture&quot;:&quot;0&quot;,&quot;credit&quot;:&quot;&quot;,&quot;camera&quot;:&quot;&quot;,&quot;caption&quot;:&quot;&quot;,&quot;created_timestamp&quot;:&quot;0&quot;,&quot;copyright&quot;:&quot;&quot;,&quot;focal_length&quot;:&quot;0&quot;,&quot;iso&quot;:&quot;0&quot;,&quot;shutter_speed&quot;:&quot;0&quot;,&quot;title&quot;:&quot;&quot;,&quot;orientation&quot;:&quot;0&quot;}\" data-image-title=\"Colombia0312 II\" data-image-description=\"\" data-image-caption=\"\" data-large-file=\"https:\/\/i0.wp.com\/correspondenciadeprensa.com\/wp-content\/uploads\/2021\/12\/Colombia0312-II-1216383182-1638550997283.jpg?fit=656%2C377&amp;ssl=1\" class=\"  wp-image-22607 aligncenter\" src=\"https:\/\/i0.wp.com\/correspondenciadeprensa.com\/wp-content\/uploads\/2021\/12\/Colombia0312-II-1216383182-1638550997283.jpg?resize=656%2C376&#038;ssl=1\" alt=\"Colombia0312 II\" width=\"656\" height=\"376\" srcset=\"https:\/\/i0.wp.com\/correspondenciadeprensa.com\/wp-content\/uploads\/2021\/12\/Colombia0312-II-1216383182-1638550997283.jpg?w=1024&amp;ssl=1 1024w, https:\/\/i0.wp.com\/correspondenciadeprensa.com\/wp-content\/uploads\/2021\/12\/Colombia0312-II-1216383182-1638550997283.jpg?resize=300%2C172&amp;ssl=1 300w, https:\/\/i0.wp.com\/correspondenciadeprensa.com\/wp-content\/uploads\/2021\/12\/Colombia0312-II-1216383182-1638550997283.jpg?resize=768%2C441&amp;ssl=1 768w\" sizes=\"auto, (max-width: 656px) 100vw, 656px\" \/><\/span><\/p>\n<p class=\"ox-115e15fc02-MsoNormal\" style=\"text-align: center;\"><strong><span style=\"color: #000000;\">* * *<\/span><\/strong><\/p>\n<p class=\"ox-115e15fc02-MsoNormal\" style=\"text-align: justify;\"><span style=\"color: #000000;\">En Guayabal hay muchos, much\u00edsimos perros. Interpretar sus aullidos es tarea imposible: altos y bajos, algunos de terror, de drama, otros de desolaci\u00f3n y hambre. No obstante, los coros perrunos juguetean con las cambiantes luces de las monta\u00f1as de arriba y los valles de abajo. A la hora del atardecer el empinamiento del paisaje se convierte en una sola garganta que no se puede trepar, sino simplemente habitar, con los ojos desflecando la naciente oscuridad y los o\u00eddos patrullando la aparici\u00f3n de la noche. Es un placer de 18 o 19 grados cent\u00edgrados, un goce que se mastica con la mirada y se oye con las manos.<\/span><\/p>\n<p class=\"ox-115e15fc02-MsoNormal\" style=\"text-align: justify;\"><span style=\"color: #000000;\">\u00abEl Estado colombiano sufre de un pavor terrible por no estar a la altura de nosotros, sus campesinos. Tal vez por eso la opresi\u00f3n y el abandono al que nos ha sometido\u00bb, dice Luc\u00eda, mientras destapa una botella de aguardiente comprada en uno de los tres puntos del pueblo habilitados por la AMCOP para el expendio de alcohol. En sus palabras hay un eco que destroza la ranchera n\u00famero 600 mil del fin de semana: \u00abIntentaron meternos por los ojos una incertidumbre que no sirve para nada, porque ni construye ni destruye. La realidad est\u00e1 hecha para ser intervenida, modificada, y eso es lo que intentamos hacer, con unidad\u00bb.<\/span><\/p>\n<p class=\"ox-115e15fc02-MsoNormal\" style=\"text-align: justify;\"><span style=\"color: #000000;\">Los solitarios y los borrachos de tres d\u00edas y noches sin treguas de ning\u00fan tipo, los hombres y las mujeres que no tienen con qui\u00e9n hablar se desdoblan y, entre sus viajes interiores, pasan las horas finales de la fiesta con sus manos colmadas de hast\u00edos. Pero no desfallecen, uno o dos tragos m\u00e1s y se recuperan y vuelan alto, como si fueran aves sedientas de vida. Para estas personas \u2013postreras y sobrevivientes\u2013 la violencia solo sirve para sacarlo a uno de adentro de uno. Ac\u00e1 nadie toca con nadie: la persona problem\u00e1tica paga cinco millones de pesos (1.200 d\u00f3lares) como multa y si no tiene el dinero,\u00a0 paga con trabajo comunitario.<\/span><\/p>\n<p class=\"ox-115e15fc02-MsoNormal\" style=\"text-align: center;\"><strong><span style=\"color: #000000;\">* * *<\/span><\/strong><\/p>\n<p class=\"ox-115e15fc02-MsoNormal\" style=\"text-align: justify;\"><span style=\"color: #000000;\">En la profundidad de la gallera del pueblo, epicentro de juegos y apuestas, Darwin \u2013un desmovilizado de las FARC con marcas de guerra grabadas en su cuerpo\u2013 dice en referencia a El Pato: \u00abTierra bella, como un poema\u00bb. Cuenta an\u00e9cdotas de sus a\u00f1os en combate, bajo el alias Talento, del tiempo que pas\u00f3 en la c\u00e1rcel como guerrillero y de lo poco que lleva caminando la vida civil como un hombre com\u00fan y silvestre. \u00abEst\u00e1 dif\u00edcil, pero un d\u00eda espero estar tranquilo\u00bb, a\u00f1ade. Toma un \u00faltimo sorbo de cerveza, suspira con potencia y se va a recibir el producido del \u00faltimo d\u00eda de fiesta. Afuera todos, al igual que \u00e9l, esperan un amanecer en serio, uno que rompa la estigmatizaci\u00f3n y traiga la anhelada anexi\u00f3n de esta tierra al imaginado pa\u00eds real.<\/span><\/p>\n<p class=\"ox-115e15fc02-MsoNormal\" style=\"text-align: justify;\"><span style=\"color: #000000;\"><b><u>Nota <\/u><\/b><\/span><\/p>\n<p class=\"ox-115e15fc02-MsoNormal\" style=\"text-align: justify;\">\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>La comunidad campesina de El Pato surgi\u00f3 como respuesta social a la guerra. Su peculiar organizaci\u00f3n permite a sus miembros permanecer en el territorio y establecer un orden social propio a partir del acceso a la tierra.<\/p>\n","protected":false},"author":102520410,"featured_media":22606,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_coblocks_attr":"","_coblocks_dimensions":"","_coblocks_responsive_height":"","_coblocks_accordion_ie_support":"","_crdt_document":"","advanced_seo_description":"","jetpack_seo_html_title":"","jetpack_seo_noindex":false,"_jetpack_newsletter_access":"","_jetpack_dont_email_post_to_subs":false,"_jetpack_newsletter_tier_id":0,"_jetpack_memberships_contains_paywalled_content":false,"_jetpack_feature_clip_id":0,"_jetpack_memberships_contains_paid_content":false,"footnotes":"","jetpack_post_was_ever_published":false},"categories":[],"tags":[17212,703607753,703604944,703607752],"class_list":{"0":"post-22598","1":"post","2":"type-post","3":"status-publish","4":"format-standard","5":"has-post-thumbnail","6":"hentry","7":"tag-america-latina","8":"tag-el-barcino","9":"tag-farc","10":"tag-guayabal","12":"fallback-thumbnail"},"jetpack_featured_media_url":"https:\/\/i0.wp.com\/correspondenciadeprensa.com\/wp-content\/uploads\/2021\/12\/Colombia0312-3018290825-1638550917380.jpg?fit=1200%2C584&ssl=1","jetpack_likes_enabled":false,"jetpack_sharing_enabled":true,"jetpack_shortlink":"https:\/\/wp.me\/p7lt2C-5Su","amp_enabled":true,"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/correspondenciadeprensa.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/22598","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/correspondenciadeprensa.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/correspondenciadeprensa.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/correspondenciadeprensa.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/102520410"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/correspondenciadeprensa.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=22598"}],"version-history":[{"count":8,"href":"https:\/\/correspondenciadeprensa.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/22598\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":22609,"href":"https:\/\/correspondenciadeprensa.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/22598\/revisions\/22609"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/correspondenciadeprensa.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/media\/22606"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/correspondenciadeprensa.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=22598"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/correspondenciadeprensa.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcategories&post=22598"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/correspondenciadeprensa.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Ftags&post=22598"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}