{"id":2181,"date":"2017-05-03T19:28:28","date_gmt":"2017-05-03T19:28:28","guid":{"rendered":"https:\/\/correspondenciadeprensa.com\/?p=2181"},"modified":"2017-05-03T19:28:28","modified_gmt":"2017-05-03T19:28:28","slug":"estado-espanol-la-precariedad-tiene-rostro-de-mujer","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/correspondenciadeprensa.com\/?p=2181","title":{"rendered":"Estado espa\u00f1ol: la precariedad tiene rostro de mujer"},"content":{"rendered":"<p><strong>Estado espa\u00f1ol<\/strong><\/p>\n<p><strong>La precariedad tiene rostro de mujer<\/strong><\/p>\n<p><strong>Nuria Alabao <\/strong><\/p>\n<p><strong>cxt, contexto y acci\u00f3n, 26-4-2017\u00a0<\/strong><strong><a href=\"http:\/\/ctxt.es\/\">http:\/\/ctxt.es\/<\/a><\/strong><\/p>\n<p>Las cifras de desigualdad salarial saltan de vez en cuando a las noticias y nos dejan en shock: las mujeres cobran entre un 20 y un 25% menos que los hombres. Pero \u00bfqu\u00e9 significan realmente estas cifras y por qu\u00e9 sucede esto?<\/p>\n<p>A veces la brecha salarial se mide como la diferencia entre el salario medio de los hombres y el de las mujeres \u2013y ya sabemos que las medias pueden esconder situaciones muy diversas\u2013. Estas cifras, por tanto, no quieren decir que a igual trabajo cobremos un 25% menos. Aunque si tomamos por ejemplo la media por hora trabajada, sigue siendo alta: casi un 15%, seg\u00fan el \u00faltimo Eurostat. Un informe reciente de la UGT concluye que las mujeres cobramos menos en la mayor\u00eda de sectores, en todos los niveles educativos, con cualquier tipo de contrato y de jornada. En teor\u00eda, los convenios colectivos impiden la discriminaci\u00f3n salarial pura y dura, pero todav\u00eda se da que a mismo trabajo, diferente sueldo. Primero, porque se reconocen de forma distinta empleos que tienen igual valor, seg\u00fan est\u00e9n realizados por hombres o por mujeres, pero tambi\u00e9n porque se premian con complementos salariales unas tareas en detrimento de otras o se pagan de forma distintas las horas extra.<\/p>\n<p>Lo que indican los n\u00fameros, y cualquier dato que haga referencia al g\u00e9nero en el \u00e1mbito laboral, es que la desigualdad est\u00e1 instalada en nuestra sociedad y se reproduce muy especialmente en el mundo del trabajo. As\u00ed, una parte importante de esta diferencia nos indica que la precariedad se ceba m\u00e1s en las mujeres. O sea, si los empleos est\u00e1n cada vez m\u00e1s degradados, con salarios m\u00e1s bajos y m\u00e1s inseguridad, podemos estar seguras de que los peores lugares de la jerarqu\u00eda laboral son femeninos. As\u00ed, el 72% de las jornadas parciales en Espa\u00f1a lo ocupan mujeres y la mayor\u00eda no lo ha elegido, sino que no ha encontrado otra opci\u00f3n \u2013el 58%\u2013. Con estos minijobs ya sabemos que no se puede vivir, es decir, tener un trabajo, ya no garantiza salir de la pobreza. El porcentaje pues de trabajadoras pobres en Espa\u00f1a es el m\u00e1s alto de la UE, tan solo superado por Ruman\u00eda.<\/p>\n<p>En la carrera de los indicadores, tambi\u00e9n quedan las \u00faltimas. Por ejemplo, este primer trimestre la tasa de paro femenina se increment\u00f3 hasta el 20,5%, mientras que la masculina se mantuvo en el 17,2%. Y es que la posibilidad de embarazo y los permisos de maternidad todav\u00eda implican desigualdad a la hora de encontrar trabajo. Otro triste r\u00e9cord gracias a las \u00faltimas reformas laborales del PP es que somos el pa\u00eds de Europa con m\u00e1s trabajos temporales. Otra vez, de mayor\u00eda femenina y sigue subiendo, casi el 80% de los contratos firmados por mujeres son temporales. Temporalidad, jornadas parciales e inestabilidad en el empleo c\u00f3ctel perfecto para presionar a la baja los salarios. A los empresarios, sobre todo del sector servicios \u2013donde m\u00e1s se concentran las mujeres\u2013 les beneficia.<\/p>\n<p>De hecho \u2013y aunque afecta a todos los sectores\u2013 muchas de las externalizaciones a empresas multiservicios realizadas por empresas para deshacerse de trabajadoras contratadas y de los convenios colectivos afectan a mujeres. Las Kellys \u2013\u201clas que limpian los hoteles\u201d\u2013 han tenido \u00e9xito a la hora de denunciar esta situaci\u00f3n por la que han visto descender sus salarios y aumentar horas de trabajo en peores condiciones. Hemos visto sus bolsos llenos de pastillas para poder seguir el ritmo de un trabajo infernal que sufren en sus cuerpos doloridos.<\/p>\n<p><strong>Los trabajos de las pobres<\/strong><\/p>\n<p>La mayor\u00eda de la fuerza laboral femenina se concentra en aquellas ocupaciones que tienen relaci\u00f3n con los roles y estereotipos que tradicionalmente se nos han atribuido como cuidar, limpiar, o aquellos trabajos que implican emociones. Lo m\u00e1s curioso es que muchas de estas labores se menosprecian precisamente porque las desarrollan mujeres. Cuando un trabajo se \u201cfeminiza\u201d, es decir, pasa a ser realizado mayoritariamente por mujeres, sistem\u00e1ticamente empeoran sus condiciones laborales y de estatus. Es decir, bajan sus salarios tambi\u00e9n.<\/p>\n<p>Ahora mismo, estos se dan en el sector servicios \u2013cocineras, camareras, limpiadoras, camareras de pisos, cajeras de supermercado, teleoperadoras\u2013 o en el de cuidados \u2013trabajadoras dom\u00e9sticas, cuidadoras, ni\u00f1eras\u2013 como comprobamos en la \u00faltima Encuesta de Poblaci\u00f3n Activa (EPA) del Instituto Nacional de Estad\u00edstica (INE). La expansi\u00f3n de estas ramas nos indica que la creciente participaci\u00f3n de la mujer en el mundo laboral se debe, al menos en parte, al hecho de que se han trasladado al mundo laboral actividades que antes las mujeres realizaban gratis o como criadas infrapagadas.<\/p>\n<p>Los trabajos que est\u00e1n m\u00e1s degradados, adem\u00e1s, son aquellos m\u00e1s invisibles. El caso m\u00e1s evidente es el de las trabajadoras dom\u00e9sticas en el que todav\u00eda hoy se emplea una parte muy importante de la fuerza laboral femenina, muchas veces sin contratos, sin horarios, sin derechos. Muchas de estas trabajadoras dom\u00e9sticas son inmigrantes, porque la ley de extranjer\u00eda las hace todav\u00eda m\u00e1s vulnerables. Si eres mujer y migrante, tienes muchas posibilidades de estar en lo m\u00e1s bajo de la escala social.<\/p>\n<p>Pues parece que s\u00ed. Todav\u00eda hay trabajos de \u201cmujeres y de hombres\u201d, y estos trabajos feminizados tienen peores condiciones laborales porque debido a condiciones estructurales, ahora y en el pasado, las mujeres tienen menos posibilidades de elecci\u00f3n y m\u00e1s presi\u00f3n para desempe\u00f1ar trabajos mal retribuidos. Tambi\u00e9n, por supuesto, y esto es importante, porque tienen que combinarlos con el trabajo invisible en el hogar. As\u00ed, las carreras de las mujeres son m\u00e1s intermitentes debido a las labores de limpieza y cuidados que tienen que ejercer con ni\u00f1os, ancianos y dependientes.<\/p>\n<p><strong>Algo de historia<\/strong><\/p>\n<p>Hist\u00f3ricamente las mujeres han tenido que hacer ese tr\u00e1nsito continuo entre el trabajo pagado y el no pagado, con todas las dificultades que eso entra\u00f1a. Mientras que los hombres se han limitado a la esfera del trabajo remunerado. Como explica Nancy Fraser, esta divisi\u00f3n entre trabajo productivo y reproductivo \u2013en el hogar\u2013 se produjo desde la era industrial. Fue entonces cuando la masa laboral masculina fue salarizada, mientras que las actividades reproductivas se retribuyeron con la moneda del amor y la virtud. Pero en el mundo que inaugur\u00f3 la revoluci\u00f3n industrial, en el que el dinero se convirti\u00f3 en el principal medio de poder, quienes se quedan encargadas del trabajo no pagado quedar\u00e1n estructuralmente subordinadas a aquellos que s\u00ed tendr\u00e1n retribuciones monetarias. Este es el origen de la desigualdad.<\/p>\n<p>Las mujeres cobr\u00e1bamos menos que los hombres porque se supon\u00eda que nuestro lugar era el hogar y los salarios m\u00e1s bajos se justificaban porque se consideraban un suplemento al del marido o el del padre, lo que garantizaba la subordinaci\u00f3n. Aunque esta imagen no dejaba de ser un mito que no se correspond\u00eda con la realidad vivida por muchas mujeres: tanto solteras como casadas \u2013sobre todo de clase obrera\u2013 que trabajaban en proporci\u00f3n mucho mayor que la indicada por las estad\u00edsticas y a veces eran cabezas de familia.<\/p>\n<p>Esto tendr\u00e1 su correlaci\u00f3n en el mundo laboral, como explica Ulla Wikander en De criada a empleada: Poder, sexo y divisi\u00f3n del trabajo (S.XXI,2016), entre las d\u00e9cadas de 1960 y 1980, al producirse la gran irrupci\u00f3n de la mujer en el mundo del trabajo fuera del hogar, el mercado laboral ya hab\u00eda sido estructurado seg\u00fan el sexo biol\u00f3gico mediante un proceso que hab\u00eda durado siglos. Y si la divisi\u00f3n laboral seg\u00fan g\u00e9neros demostr\u00f3 ser muy ventajosa para los patronos, ser\u00e1 la ley la que fijar\u00eda la base de esta subordinaci\u00f3n al hombre en el \u00e1mbito del trabajo. Por ejemplo, durante el periodo de entreguerras, la prohibici\u00f3n del aborto y de las medias preventivas del embarazo fue de la mano de las restricciones del trabajo femenino en el mercado laboral. As\u00ed como hoy, los hogares han sostenido el recorte de gasto p\u00fablico en servicios sociales y de cuidados \u2013ley de dependencia, guarder\u00edas, residencias, educaci\u00f3n, salud, etc.\u2013 y est\u00e1n condenando a las mujeres a asumir todas esas tareas extra. Las que pueden, a su vez, externalizan esos cuidados contratando a otras mujeres, generando uno de esos trabajos feminizados mal pagados.<\/p>\n<p>Pero si algo nos ense\u00f1a la historia del feminismo es que se pueden conquistar derechos formales al mismo tiempo que perdemos terreno en el \u00e1mbito laboral. Hoy, el empeoramiento de las condiciones de trabajo de las mujeres durante la crisis as\u00ed lo indica. Tambi\u00e9n sabemos con certeza que cada una de las conquistas en relaci\u00f3n con la igualdad de g\u00e9nero ha tenido que ser peleada con fiereza por las mujeres. Por tanto, quiz\u00e1s es tiempo de poner en el centro de la lucha feminista otra vez la cuesti\u00f3n laboral y su relaci\u00f3n con la clase.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Las cifras de desigualdad salarial saltan de vez en cuando a las noticias y nos dejan en shock: las mujeres cobran entre un 20 y un 25% menos que los hombres. 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