{"id":21783,"date":"2021-11-01T18:25:38","date_gmt":"2021-11-01T17:25:38","guid":{"rendered":"https:\/\/correspondenciadeprensa.com\/?p=21783"},"modified":"2021-11-01T18:25:38","modified_gmt":"2021-11-01T17:25:38","slug":"historia-cultura-una-mirada-al-problema-del-indio-en-la-pintura-del-rio-de-la-plata-juan-batalla","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/correspondenciadeprensa.com\/?p=21783","title":{"rendered":"Historia\/Cultura &#8211; Una mirada al \u00abproblema del indio\u00bb en la pintura del R\u00edo de la Plata. [Juan Batalla]"},"content":{"rendered":"<p class=\"ox-766362de4f-MsoNormal\" style=\"text-align: justify;\"><span style=\"color: #000000;\"><b>Una mirada al \u201cproblema del indio\u201d en la pintura rioplantense<\/b><\/span><\/p>\n<p class=\"ox-766362de4f-MsoNormal\" style=\"text-align: justify;\"><span style=\"color: #000000;\"><b>Los \u201cpintores viajeros\u201d como Monvoisin y Rugendas y los locales Della Valle y Blanes configuraron una est\u00e9tica sobre los pueblos originarios en conflicto por la frontera durante la creaci\u00f3n del Estado Naci\u00f3n. C\u00f3mo dialogaban esas obras con la literatura de \u00e9poca y las diferencias con los artistas que crearon el imaginario del Norte tras el Centenario<\/b><\/span><b>\u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0\u00a0<\/b><\/p>\n<p class=\"ox-766362de4f-MsoNormal\"><span style=\"color: #000000;\"><b><a href=\"https:\/\/www.infobae.com\/\">Infobae<\/a>, 31-10-2021<\/b><\/span><\/p>\n<p class=\"ox-766362de4f-MsoNormal\"><strong><span style=\"color: #000000;\"><a href=\"https:\/\/correspondenciadeprensa.com\/\">Correspondencia de Prensa<\/a>, 1-11-2021<\/span><\/strong><\/p>\n<p class=\"ox-766362de4f-MsoNormal\" style=\"text-align: justify;\"><span style=\"color: #000000;\">El caballo blanco, puro, galopa raudo sobre el barrizal, lleva un indio a cuestas que levanta una cruz como si fuera una lanza. El corcel robado, al igual que los elementos clericales que los otros salvajes portan, observa al espectador, pero no lo hace buscando complicidad o aprobaci\u00f3n, sino que revela el horror, interpela su moral, y su gesto parece decirle \u201cir\u00e1n por ti\u201d.<\/span><\/p>\n<p class=\"ox-766362de4f-MsoNormal\" style=\"text-align: justify;\"><span style=\"color: #000000;\">El caballo blanco transmite una pureza que no supera a esa cautiva, que cae sobre su peso rendida sobre otro salvaje, en otro caballo, con sus pechos al aire, cubierto su medio cuerpo por una tela n\u00edvea como su piel. Y en esta escena de horizonte eterno, la luz parece surgir de ella. Y ella, la cautiva, y \u00e9l, el caballo de mirada hiriente, protagonizan una obra potente, cruda y que pon\u00eda en evidencia \u201cel problema del indio\u201d, a\u00fan cuando estos ya hab\u00edan sido mancillados en las que hab\u00edan sido sus tierras.<\/span><\/p>\n<p class=\"ox-766362de4f-MsoNormal\" style=\"text-align: justify;\"><span style=\"color: #000000;\"><em>La vuelta del mal\u00f3n<\/em> (1892) de \u00c1ngel Della Valle es considerada la primera obra de arte genuinamente nacional y fue realizada expresamente para la Exposici\u00f3n Universal de Chicago, que celebrara el cuarto centenario de la llegada de Col\u00f3n, donde obtuvo un premio. No resulta extra\u00f1o entonces su tem\u00e1tica, teniendo en cuenta el fin con el que fue creada, aunque no deja de ser una declaraci\u00f3n de principios que la primera \u201cgenuinamente nacional\u201d se \u201ccentrase en el problema del indio\u201d.<\/span><\/p>\n<p class=\"ox-766362de4f-MsoNormal\" style=\"text-align: justify;\"><span style=\"color: #000000;\">Sin embargo, no fue la primera pieza en eso de representar al salvaje por estos lares como tampoco en revelar una escena de rapto, ya que remit\u00eda a una tradici\u00f3n que comienza en la mitolog\u00eda griega, y dialogaba a su vez con el pensamiento imperante de la Generaci\u00f3n del \u201880, y el imaginario literario que Esteban Echeverr\u00eda ya hab\u00eda planteado en su poema <em>La cautiva<\/em> varias d\u00e9cadas antes.<\/span><\/p>\n<p class=\"ox-766362de4f-MsoNormal\" style=\"text-align: justify;\"><span style=\"color: #000000;\">Al otro lado del r\u00edo (de la Plata), otro figura de la pintura como Juan Manuel Blanes hab\u00eda desandado ya ese camino e incluso en poco a\u00f1os hab\u00eda dado un giro en la manera de representar al indio, ya no tanto como el salvaje sin remedio, sino desde un costado m\u00e1s humano, como se revela en la transici\u00f3n desde su pintura <em>El mal\u00f3n<\/em>, de 1875, a la aleg\u00f3rica <em>La cautiva<\/em>, de 1880. Veremos como las diferencias entre la conceptualizaci\u00f3n del \u201cproblema del indio\u201d entre Della Valle y Blanes no son solo estil\u00edsticas, sino que responden a una lectura pol\u00edtica, con fundamentaciones literarias, de cada uno de los pa\u00edses.<\/span><\/p>\n<figure id=\"attachment_21791\" aria-describedby=\"caption-attachment-21791\" style=\"width: 512px\" class=\"wp-caption aligncenter\"><img data-recalc-dims=\"1\" loading=\"lazy\" decoding=\"async\" data-attachment-id=\"21791\" data-permalink=\"https:\/\/correspondenciadeprensa.com\/?attachment_id=21791\" data-orig-file=\"https:\/\/i0.wp.com\/correspondenciadeprensa.com\/wp-content\/uploads\/2021\/11\/Cultura0111-II.jpg?fit=512%2C326&amp;ssl=1\" data-orig-size=\"512,326\" data-comments-opened=\"0\" data-image-title=\"Cultura0111 II\" data-image-description=\"\" data-image-caption=\"\" data-large-file=\"https:\/\/i0.wp.com\/correspondenciadeprensa.com\/wp-content\/uploads\/2021\/11\/Cultura0111-II.jpg?fit=512%2C326&amp;ssl=1\" class=\" size-full wp-image-21791 aligncenter\" src=\"https:\/\/i0.wp.com\/correspondenciadeprensa.com\/wp-content\/uploads\/2021\/11\/Cultura0111-II.jpg?resize=512%2C326&#038;ssl=1\" alt=\"Cultura0111 II\" width=\"512\" height=\"326\" srcset=\"https:\/\/i0.wp.com\/correspondenciadeprensa.com\/wp-content\/uploads\/2021\/11\/Cultura0111-II.jpg?w=512&amp;ssl=1 512w, https:\/\/i0.wp.com\/correspondenciadeprensa.com\/wp-content\/uploads\/2021\/11\/Cultura0111-II.jpg?resize=300%2C191&amp;ssl=1 300w\" sizes=\"auto, (max-width: 512px) 100vw, 512px\" \/><figcaption id=\"caption-attachment-21791\" class=\"wp-caption-text\">\u00abLa cautiva\u00bb (1880), de Juan Manuel Blanes, en la Colecci\u00f3n Fortabat, Buenos Aires, Argentina<\/figcaption><\/figure>\n<p class=\"ox-766362de4f-MsoNormal\" style=\"text-align: justify;\"><span style=\"color: #000000;\">Como pr\u00e1ctica militar, el mal\u00f3n surgi\u00f3 durante las batallas por la frontera, en la que los pueblos originarios atacaban de manera sorpresiva y veloz con un cuerpo que se movilizaba a caballo a diferentes objetivos, pudiendo ser otras etnias, pero sobre todo a las poblaciones, fortificaciones y estancias de los criollos, con el fin de aniquilar al adversario, al usurpador, como tambi\u00e9n saquear cuantos bienes fuera posible, desde caballos a ganado y hacerse de alimentos, y secuestrar a mujeres j\u00f3venes y ni\u00f1os, quienes pod\u00edan ser \u00fatiles para sus intereses futuros.<\/span><\/p>\n<p class=\"ox-766362de4f-MsoNormal\" style=\"text-align: justify;\"><span style=\"color: #000000;\">La figura de la cautiva, sacada de la realidad, simboliza en la pintura de manera meton\u00edmica la destrucci\u00f3n de los valores cristianos civilizatorios. No se trataba s\u00f3lo de representar el robo de una mujer, sino tambi\u00e9n lo que eso significaba para la construcci\u00f3n patriarcal del orden familiar y el rol de la mujer como madre destinada a reproducir. En la pieza de Della Valle esta construcci\u00f3n es a\u00fan m\u00e1s evidente con el robo de las piezas de las iglesias.<\/span><\/p>\n<p class=\"ox-766362de4f-MsoNormal\" style=\"text-align: justify; padding-left: 40px;\"><span style=\"color: #000000;\"><b>Arte para construir una naci\u00f3n<\/b><\/span><\/p>\n<p class=\"ox-766362de4f-MsoNormal\" style=\"text-align: justify;\"><span style=\"color: #000000;\">El contexto hist\u00f3rico es crucial al entender el momento en que fueron creadas. En el caso argentino, la extensi\u00f3n de la frontera tuvo -hasta la avanzada final de la Campa\u00f1a al Desierto de Julio A. Roca, entre 1878 y 1885- varios pasos desde la \u00e9poca de la colonia, con Juan Jos\u00e9 de V\u00e9rtiz en 1779. La segunda, en 1823, con el gobernador de Buenos Aires Mart\u00edn Rodr\u00edguez como jefe y la tercera con Juan Manuel de Rosas, en 1833, como comandante.<\/span><\/p>\n<p class=\"ox-766362de4f-MsoNormal\" style=\"text-align: justify;\"><span style=\"color: #000000;\">En \u00ab<em>La revista de R\u00edo Negro<\/em>\u00ab, Blanes retrata la Campa\u00f1a al Desierto con Roca y sus solados al frente y a los costados otros componentes de la sociedad, como un cl\u00e9rigo adoctrinando a los indios. La obra de 1896 fue a pedido del Ministerio de Guerra y se encuentra en el Museo Hist\u00f3rico Nacional de Argentina.<\/span><\/p>\n<p class=\"ox-766362de4f-MsoNormal\" style=\"text-align: justify;\"><span style=\"color: #000000;\">As\u00ed, el problema de los malones y la lucha por las fronteras de Buenos Aires llega hasta finales de la d\u00e9cada de 1870, pero en Uruguay el proceso fue diferente. No solo m\u00e1s breve por lo geogr\u00e1fico, sino anterior y ya para 1833, durante el gobierno de Fructuoso Rivera, se realizaba la aniquilaci\u00f3n de las \u00faltimas tribus. Por otro lado, desde la \u00e9poca de Artigas se hab\u00eda generado un mestizaje que convert\u00eda a esos salvajes en seres m\u00e1s cercanos, a\u00fan con un espacio relegado en el funcionamiento social.<\/span><\/p>\n<p class=\"ox-766362de4f-MsoNormal\" style=\"text-align: justify;\"><span style=\"color: #000000;\">La pintura responde as\u00ed a un pensamiento de \u00e9poca, que a su vez se entrelaza con la literatura. En el caso argentino es irremediable no encontrar paralelismos entre <em>La cautiva<\/em> (1837) de Echeverr\u00eda, como con <em>La vuelta de Mart\u00edn Fierro<\/em> (1879), segunda parte del exitoso poema gauchesco de Jos\u00e9 Hern\u00e1ndez o incluso en el cuento <em>Marta Riquelme<\/em>, aparecido en El omb\u00fa (1902) de Guillermo Enrique Hudson, nacido en Quilmes -pueblo que surgi\u00f3 tras la deportaci\u00f3n de los indios Kilmes de los valles Calchaqu\u00edes, obligados a marchar desde Tucum\u00e1n-, quien se radic\u00f3 en Londres, donde realiz\u00f3 una obra nost\u00e1lgica sobre Argentina.<\/span><\/p>\n<p class=\"ox-766362de4f-MsoNormal\" style=\"text-align: justify;\"><span style=\"color: #000000;\">La construcci\u00f3n de sentidos de aquel desierto se estableci\u00f3 en el poema \u00e9pico de Echeverr\u00eda, en el que relata el rapto de un soldado y su esposa por parte de los salvajes y las penurias que atraviesan en el desierto para escapar de la tribu, y se fortalece con el <em>Facundo<\/em> (1845) de Domigo F. Sarmiento, donde su autor exclama \u201c\u00bfD\u00f3nde termina aquel mundo que quiere en vano penetrar? \u00a1No lo sabe! \u00bfQu\u00e9 hay m\u00e1s all\u00e1 de lo que se ve? La soledad, el peligro, el salvaje, la muerte\u201d.<\/span><\/p>\n<p class=\"ox-766362de4f-MsoNormal\" style=\"text-align: justify;\"><span style=\"color: #000000;\">Esta dicotom\u00eda de civilizaci\u00f3n versus barbarie queda asociada entonces a la ignorancia contra los avances, la cultura y la libertad. El pasado contra el futuro; en s\u00ed, una extensi\u00f3n de las guerras entre federales y unitarios. Y la Campa\u00f1a al Desierto, entonces, es una campa\u00f1a hacia la nada, a lo inhabitado, hacia aquello que debe -en el pensamiento de Sarmiento y Juan Bautista Alberdi- ser poblado.<\/span><\/p>\n<p class=\"ox-766362de4f-MsoNormal\" style=\"text-align: justify;\"><span style=\"color: #000000;\">Otra pieza literaria de aquellos d\u00edas, publicada como apostillas en 1870 en el diario La Tribuna, fue <em>Una excursi\u00f3n a los indios ranqueles<\/em>, de Lucio V. Mansilla, que difiere del resto por su costado personal, donde el narrador no se coloca en el lugar del que todo lo sabe al formar parte de la experiencia del propio Mansilla en su negociaci\u00f3n con un cacique para la firma de un tratado de paz con el gobierno argentino. El general tuvo una mirada m\u00e1s sensible hacia los pobladores originales, al considerarlos productores de una cultura propia -sistema de comercio, tradiciones, idioma, religi\u00f3n, etc- y los dota de cualidades hasta ese momento inexistentes.<\/span><\/p>\n<p class=\"ox-766362de4f-MsoNormal\" style=\"text-align: justify;\"><span style=\"color: #000000;\">En estos libros el cuerpo femenino se configur\u00f3 como territorio de disputa, una mercanc\u00eda que resum\u00eda los ideales que buscaban ser destruidos. Sin embargo, Echeverr\u00eda le otorga una fuerza a su cautiva que Hern\u00e1ndez, retira. En el poema del <em>\u201837<\/em> ella llega a asesinar para subsistir, posee una fuerza de determinaci\u00f3n \u00fanica, mientras que en el <em>\u201879<\/em> es el gaucho quien lleva a cabo la acci\u00f3n m\u00e1s trascendental, la de ser el salvador de la mujer, y creando as\u00ed un imaginario donde lo masculino predomina; un tipo de lectura que se mantuvo como can\u00f3nica hasta este siglo, con novelas como <em>Las aventuras de la China Iron,<\/em> de Gabriela Cabez\u00f3n C\u00e1mara o, incluso, la obra <em>Las Cautivas<\/em>, de Mariano Tenconi Blanco que puede verse estos d\u00edas en el teatro de La Ribera, donde se presenta una relaci\u00f3n rom\u00e1ntica entre una cautiva y una salvaje, que desaf\u00edan sus propios or\u00edgenes, tribales y burgueses, ambos patriarcales.<\/span><\/p>\n<p class=\"ox-766362de4f-MsoNormal\" style=\"text-align: justify;\"><span style=\"color: #000000;\">Para cuando Hern\u00e1ndez escribe <em>La vuelta<\/em> poco queda de las tribus rebeldes que aterrorizaban a los pueblos y as\u00ed lo describe: \u201cLas tribus est\u00e1n deshechas; \/ Los caciques m\u00e1s altivos \/ Est\u00e1n muertos o cautivos, \/ Privaos de toda esperanza, \/ Y de la chusma y de lanza, \/ Ya muy pocos quedan vivos\u201d.<\/span><\/p>\n<p class=\"ox-766362de4f-MsoNormal\" style=\"text-align: justify;\"><span style=\"color: #000000;\">En la Banda Oriental algunas de las obras emblem\u00e1ticas son <em>El charr\u00faa<\/em> (1853), en la que Pedro P. Berm\u00fadez recrea un indio heroico que resiste al espa\u00f1ol, y sobre todo <em>Tabar\u00e9<\/em>, de Juan Zorrilla de San Mart\u00edn (1887), que narra el idilio amoroso y el choque de culturas entre un indio y una espa\u00f1ola. Entre ambas piezas se realiza una nacionalizaci\u00f3n del indio, que si bien nunca deja de ser salvaje configura la sangre local y la herencia.<\/span><\/p>\n<p class=\"ox-766362de4f-MsoNormal\" style=\"text-align: justify;\"><span style=\"color: #000000;\">Entonces, al no haber \u201cproblema del indio\u201d por estar ya erradicados de sus lugares y a su vez haber ingresado a la sociedad, Blanes plantea en su cautiva una pieza donde el indio se presenta mucho m\u00e1s humano, que admira a la blanca castiza, que incluso se tira al piso para observarla en un acto de inferioridad y proponiendo una intimidad que en la pintura de Della Valle y la literatura de esta parte del R\u00edo de la Plata no exist\u00eda. Por supuesto, sobre todas estas figuras sobrevuela la del conquistador paraguayo Ruy D\u00edaz de Guzm\u00e1n, primer mestizo, hispano-guaran\u00ed, en registrar la historia de la regi\u00f3n, aunque su trabajo estuvo m\u00e1s relacionado al litoral y el entonces Alto Per\u00fa.<\/span><\/p>\n<p class=\"ox-766362de4f-MsoNormal\" style=\"text-align: justify;\"><span style=\"color: #000000;\">En Blanes se produce, en poco a\u00f1os, un cambio en su perspectiva de la representaci\u00f3n del \u201cproblema del indio\u201d. En obras como el <em>Rapto de una blanca<\/em> (s\/f) y <em>El mal\u00f3n<\/em> (1875), que se suponen de la misma \u00e9poca o a\u00f1o, realiz\u00f3 puestas m\u00e1s cercana a las realizadas por los \u201cpintores viajeros\u201d como Rugendas y que luego Della Valle llevar\u00eda al paroxismo de lo simb\u00f3lico.<\/span><\/p>\n<p class=\"ox-766362de4f-MsoNormal\" style=\"text-align: justify;\"><span style=\"color: #000000;\">Antes de su cautiva y su indio humanizado, realiza, en 1879, otra obra que dialoga con la literatura de Zorrilla de San Mart\u00edn, <em>El \u00e1ngel de los charr\u00faas<\/em>, que toma el mismo nombre del poema hom\u00f3nimo escrito dos a\u00f1os antes. Aqu\u00ed tambi\u00e9n la representaci\u00f3n bordea la interioridad del personaje y se acomoda al ideal de la pureza del poblador originario desaparecido. \u201c\u00a1Cay\u00f3 una raza inocente \/ para no alzarse jam\u00e1s!\u201d, finaliza.<\/span><\/p>\n<p class=\"ox-766362de4f-MsoNormal\" style=\"text-align: justify;\"><span style=\"color: #000000;\">Es una pieza oscura, donde se recrea la soledad de una mujer apoyada en una roca, mientras observa un pedazo de tela de una prenda de un conquistador, como tratando de entender qu\u00e9 ha sucedido, enmarcando as\u00ed un gran vac\u00edo: la noche que ha llegado para sumir todo en las sombras.<\/span><\/p>\n<p class=\"ox-766362de4f-MsoNormal\" style=\"text-align: justify;\"><span style=\"color: #000000;\">Tambi\u00e9n de 1880, Blanes presenta otra perspectiva con <em>La vuelta de la cautiva<\/em> y <em>El regreso de la cautiva<\/em>, algo as\u00ed como un cap\u00edtulo dos y tres. En <em>La vuelta<\/em> la mujer se arrastra por el piso ante las puertas de un hogar que no se le abre mientras unos curiosos observan, y en <em>El regreso<\/em> est\u00e1 de espaldas a la tolder\u00eda, sollozando. En estas piezas, como en el cuento <em>Marta Riquelme<\/em> de Hudson, se recrea lo que significaba para una mujer perder \u201cla gracia\u201d y ser corrompida por los salvajes. La cautiva, desde el momento que era capturada, era estigmatizada, perd\u00eda su condici\u00f3n de mujer civilizada y cristiana, en una traslaci\u00f3n de los que representaba lo salvaje hacia su propia existencia.\u00a0<\/span><\/p>\n<p class=\"ox-766362de4f-MsoNormal\" style=\"text-align: justify;\"><span style=\"color: #000000;\">El pintor uruguayo vuelve a utilizar la estructura de <em>La cautiva<\/em> en su <em>El resurgimiento de la Patria<\/em> (1889), con una pieza donde las similitudes con la pieza que se encuentra en Colecci\u00f3n Fortabat son notables: la mujer como la esperanza, como s\u00edmbolo, pero esta vez no sobre el, sino sobre la base s\u00f3lido de la piedra, mientras el indio otra vez en el piso, servicial, aprecia a aquella que surge, cerrando as\u00ed un c\u00edrculo est\u00e9tico-conceptual entre la obra original y \u00e9sta, donde la originario forma parte fundacional del estado naci\u00f3n en crecimiento.<\/span><\/p>\n<p class=\"ox-766362de4f-MsoNormal\" style=\"text-align: justify; padding-left: 40px;\"><span style=\"color: #000000;\"><b>Los pintores viajeros y la mirada Europea<\/b><\/span><\/p>\n<p class=\"ox-766362de4f-MsoNormal\" style=\"text-align: justify;\"><span style=\"color: #000000;\">Las piezas de Della Valle o Blanes no fueron las primeras en ingresar al \u201cproblema del indio\u201d, y correspondieron, como marcaba la \u00e9poca, a los pintores viajeros europeos. Uno de los casos m\u00e1s conocidos fue el franc\u00e9s Raymond Monvoisin, una figura que hab\u00eda estudiado con la \u00e9lite parisina, viajado por \u00c1frica y trabajado para Luis XVIII, quien en su paso por Buenos Aires realiz\u00f3 obras importantes como Soldado de la guardia de Rosas y Porte\u00f1a en el templo, y comenz\u00f3 se Retrato de Juan Manuel de Rosas de \u201centrecasa\u201d, que se llev\u00f3 en su huida a Chile -cuando cre\u00eda que el Restaurador de la leyes lo hab\u00eda mandado a matar- y termin\u00f3 en su regreso a Francia luego de un paso por Per\u00fa y Brasil.<\/span><\/p>\n<p class=\"ox-766362de4f-MsoNormal\" style=\"text-align: justify;\"><span style=\"color: #000000;\">Si bien no es parte de la iconograf\u00eda regional, por haber sido producidas y expuestas en Francia, las obras <em>El naufragio<\/em> del joven Daniel y Elisa Bravo Jaramillo de Ba\u00f1ados, mujer del cacique (ambas de 1859) mantienen la mirada europea sobre la barbarie, mirada que es la gran influencia en los primeros trabajos de Blanes y en la de Della Valle. Las piezas est\u00e1n inspiradas en una historia, nunca comprobada, que tras un naufragio, los sobrevivientes fueron asesinados por los mapuches y la joven Elisa, la cautiva, tomada como \u201cesposa\u201d del cacique.<\/span><\/p>\n<p class=\"ox-766362de4f-MsoNormal\" style=\"text-align: justify;\"><span style=\"color: #000000;\">\u201cLa estructura de ambas obras presenta el proceso de corrupci\u00f3n del cuerpo \u2018civilizado\u2019 de Elisa Bravo y dan cuenta, de manera soterrada, de los diversos niveles y alcances de la imaginaci\u00f3n imperial de la \u00e9poca \u2013 imaginaci\u00f3n proyectada tanto por el artista metropolitano como por el p\u00fablico chileno de mediados del siglo XIX\u201d, escribe la historiadora del arte Josefina De La Maza, en el ensayo Del naufragio al cautiverio: Pintores europeos, mujeres chilenas e indios Mapuche a mediados del siglo XIX.<\/span><\/p>\n<p class=\"ox-766362de4f-MsoNormal\" style=\"text-align: justify;\"><span style=\"color: #000000;\">Y agrega: \u201cSi bien el artista viaj\u00f3 por un largo periodo de tiempo a trav\u00e9s de Sudam\u00e9rica, sus viajes estuvieron permeados por un complejo conjunto de prejuicios sobre el continente. Medianamente solapados al retratar a las elites de distintos pa\u00edses, estos prejuicios tomaron forma en un peque\u00f1o grupo de obras que presentan una mirada particularmente significativa acerca del Cono Sur. <em>Soldado de la guardia de Rosas<\/em> (1840), <em>Gaucho federal<\/em> (1842), <em>Los refugiados del Paraguay<\/em> (1842 y 1859), <em>Caupolic\u00e1n prisionero de los espa\u00f1oles<\/em> (1859) y, sobre todo, <em>El naufragio<\/em> del joven Daniel y Elisa Bravo\u2026\u201d.<\/span><\/p>\n<p class=\"ox-766362de4f-MsoNormal\" style=\"text-align: justify;\"><span style=\"color: #000000;\">En Chile tambi\u00e9n hubo otros viajeros, exploradores y cient\u00edficos, m\u00e1s cercanos al costumbrismo -Eduard Poeppig, Otto Grashof y Mar\u00eda Graham- que no ingresaron en \u201cel problema del indio\u201d de la misma manera que lo hizo en <em>Andanzas de un alem\u00e1n en Chile: 1851-1863<\/em>, Paul Treutler, ingeniero minero de profesi\u00f3n, que present\u00f3 sus experiencias y una serie de ilustraciones sobre lugares, tradiciones, pero sobre todo, de los salvajes, con su familias, trabajo minero e incluso un <em>Rapto de una doncella<\/em>.<\/span><\/p>\n<p class=\"ox-766362de4f-MsoNormal\" style=\"text-align: justify;\"><span style=\"color: #000000;\">M\u00e1s all\u00e1 de estos autores, que trataron de documentar -salvo Grashof, que s\u00ed viv\u00eda del arte- hubo un alem\u00e1n que result\u00f3 crucial en la construcci\u00f3n del imaginario: Mauricio Rugendas, quien mantuvo relaciones con Monvoisin en Chile tras llegar de Per\u00fa. Johann Moritz Rugendas o Rugendas, a secas, fue uno de los primeros pintores que buscaron la Am\u00e9rica desconocida para vender en Europa: recorri\u00f3 y pint\u00f3 en Brasil, Hait\u00ed, M\u00e9xico, Chile, Per\u00fa, Bolivia, Argentina y Uruguay.<\/span><\/p>\n<p class=\"ox-766362de4f-MsoNormal\" style=\"text-align: justify;\"><span style=\"color: #000000;\">Rugendas, que realiz\u00f3 una veintena de ilustraciones sobre <em>La cautiva<\/em> de Echeverr\u00eda, pint\u00f3 dos piezas en particular, entre las m\u00e1s de 3000 que componen su \u201caventura por Am\u00e9rica\u201d y forman parte del acervo de la Colecci\u00f3n Estatal de Gr\u00e1ficos en M\u00fanich, como <em>El rapto de la cautiva<\/em> (1845) y <em>Rescate de una cautiva<\/em> (1848), obras algo ca\u00f3ticas en composici\u00f3n, con el dramatismo propio de lo rom\u00e1ntico y rostros proto expresionistas.<\/span><\/p>\n<p class=\"ox-766362de4f-MsoNormal\" style=\"text-align: justify;\"><span style=\"color: #000000;\">Entonces, Monvoisin construye una obra de corte rom\u00e1ntico que dialoga, sobre todo con Della Valle, al presentar una clara dicotom\u00eda entre lo civilizado y b\u00e1rbaro, algo que Blanes tambi\u00e9n realiza, aunque con una abordaje diferente. Blanes apunta a la alegor\u00eda.<\/span><\/p>\n<p class=\"ox-766362de4f-MsoNormal\" style=\"text-align: justify;\"><span style=\"color: #000000;\">En el grabado de Treutler como en <em>El rapto<\/em>&#8230; de Rugendas, la cautiva extiende sus brazos al cielo, al igual que lo har\u00eda Blanes, en una demostraci\u00f3n de desesperaci\u00f3n, de pedido de ayuda hacia el cielo, espacio simb\u00f3licamente cristiano y de donde pod\u00eda provenir la ayuda ante la barbarie.<\/span><\/p>\n<p class=\"ox-766362de4f-MsoNormal\" style=\"text-align: justify; padding-left: 40px;\"><span style=\"color: #000000;\"><b>Una iconograf\u00eda con ribetes mitol\u00f3gicos<\/b><\/span><\/p>\n<p class=\"ox-766362de4f-MsoNormal\" style=\"text-align: justify;\"><span style=\"color: #000000;\">Ovidio relat\u00f3 en <em>La metamorfosis<\/em> el mito griego en el que la princesa fenicia Europa era secuestrada por Zeus en forma de toro, para llevarla hasta la isla de Creta, donde tendr\u00edan tres hijos. Esta historia tuvo sus representaciones no solo en antiguas vasijas hel\u00e9nicas y frescos romanos, tambi\u00e9n fue llevada al lienzo por Tiziano (1560), Rembrandt (1632), Rubens (1636 &#8211; 1637), quien adem\u00e1s realiz\u00f3 <em>Rapto de las hijas de Leucipo<\/em> y <em>Rapto de Orit\u00eda<\/em>.<\/span><\/p>\n<p class=\"ox-766362de4f-MsoNormal\" style=\"text-align: justify;\"><span style=\"color: #000000;\">Le siguieron, entre otros, Erasmus Quellinus (1638), Fran\u00e7ois Boucher (1734), Francisco de Goya (1772), y m\u00e1s ac\u00e1 en el tiempo, Picasso y en esta parte del mundo una escultura de Fernando Botero se sit\u00faa en las calles de Madrid, Medell\u00edn y Chicago.<\/span><\/p>\n<p class=\"ox-766362de4f-MsoNormal\" style=\"text-align: justify;\"><span style=\"color: #000000;\">O sea, el tema del rapto ha sido una constante en la historia del arte desde el siglo XVI al menos. Incluso si miramos los nombres de los artistas, la gran mayor\u00eda pertenecen al canon de los grandes. Pero como todo cambia, tambi\u00e9n lo hizo el abordaje a esta operaci\u00f3n de secuestro y en especial en la mano del franc\u00e9s Evariste Vital Luminais, entre 1870 y 1890.<\/span><\/p>\n<p class=\"ox-766362de4f-MsoNormal\" style=\"text-align: justify;\"><span style=\"color: #000000;\">En el XIX, Luminais, reconocido por sus obras acerca de la historia francesa temprana, da un giro al enfoque, alej\u00e1ndose de lo mitol\u00f3gico para poner como el raptor a las tribus n\u00f3rdicas y romanas, poniendo \u00e9nfasis en los desnudos femeninos, que se presentan sexuales en contorsi\u00f3n, en medio de la escena. <em>El rapto<\/em> (1887-1889), que fue adquirido por el MNBA en 1897 durante la presidencia de Schiaffino, es una prueba de este academicismo que tambi\u00e9n se presenta en Della Valle y Blanes.<\/span><\/p>\n<p class=\"ox-766362de4f-MsoNormal\" style=\"text-align: justify;\"><span style=\"color: #000000;\">El \u201cpadre de los galos\u201d, como se lo llam\u00f3, contin\u00faa con esta tradici\u00f3n en much\u00edsimas obras, como <em>Las cautivas<\/em>, donde los b\u00e1rbaros son los romanos, y <em>Piratas normandos en el siglo IX<\/em>, donde representa a los vikingos escandinavos durante la ocupaci\u00f3n del noroeste de Francia. As\u00ed, se produce en cambio de lo mitol\u00f3gico a los hist\u00f3rico-aleg\u00f3rico de corte clasicista, que tuvo su influencia al otro lado del Atl\u00e1ntico, donde hist\u00f3ricamente se apreciaba a los franc\u00e9s por sobre cualquier otro y as\u00ed se represent\u00f3 en las colecciones privadas, por ejemplo, que dieron vida al Bellas Artes argentino.<\/span><\/p>\n<p class=\"ox-766362de4f-MsoNormal\" style=\"text-align: justify; padding-left: 40px;\"><span style=\"color: #000000;\"><b>El cambio de paradigma<\/b><\/span><\/p>\n<p class=\"ox-766362de4f-MsoNormal\" style=\"text-align: justify;\"><span style=\"color: #000000;\">A inicios del XIX, para Schiaffino, que pidi\u00f3 La vuelta del mal\u00f3n a la familia de Della Valle para el naciente Bellas Artes cuando el artista falleci\u00f3, el objetivo era educar el ojo y nada mejor que ese cuadro monumental. Con ese ojo. El ojo.<\/span><\/p>\n<p class=\"ox-766362de4f-MsoNormal\" style=\"text-align: justify;\"><span style=\"color: #000000;\">En una Buenas Aires rural en lo que las artes pl\u00e1sticas se refiere -los cuadros se exhib\u00edan en pinturer\u00edas, por ejemplo- y el coleccionismo -que Rosas hab\u00eda llamado \u201ccosa de gringos\u201d y las siguientes administraciones siguieron mirando, en su mayor\u00eda, como una p\u00e9rdida de tiempo- necesitaba fortificarse.<\/span><\/p>\n<p class=\"ox-766362de4f-MsoNormal\" style=\"text-align: justify;\"><span style=\"color: #000000;\">Pero lleg\u00f3 el XX y la Generaci\u00f3n del \u201880 recibi\u00f3 el Centenario con un cambio profundo en la mirada del indio. No en s\u00ed con los del Sur, que ya hab\u00edan sido exterminados para dar sus tierras a las familias patricias que las comenzaron a explotar para la agricultura y la ganader\u00eda con mano de obra mestiza y del gaucho domesticado (a pesar de ser el h\u00e9roe nacional de Hern\u00e1ndez), sino hacia el Norte.<\/span><\/p>\n<figure id=\"attachment_21795\" aria-describedby=\"caption-attachment-21795\" style=\"width: 660px\" class=\"wp-caption aligncenter\"><img data-recalc-dims=\"1\" loading=\"lazy\" decoding=\"async\" data-attachment-id=\"21795\" data-permalink=\"https:\/\/correspondenciadeprensa.com\/?attachment_id=21795\" data-orig-file=\"https:\/\/i0.wp.com\/correspondenciadeprensa.com\/wp-content\/uploads\/2021\/11\/Cultura0111-IIIc-3579015368-1635787460268.jpg?fit=768%2C512&amp;ssl=1\" data-orig-size=\"768,512\" data-comments-opened=\"0\" data-image-title=\"Cultura0111 IIIc\" data-image-description=\"\" data-image-caption=\"\" data-large-file=\"https:\/\/i0.wp.com\/correspondenciadeprensa.com\/wp-content\/uploads\/2021\/11\/Cultura0111-IIIc-3579015368-1635787460268.jpg?fit=656%2C437&amp;ssl=1\" class=\"  wp-image-21795 aligncenter\" src=\"https:\/\/i0.wp.com\/correspondenciadeprensa.com\/wp-content\/uploads\/2021\/11\/Cultura0111-IIIc-3579015368-1635787460268.jpg?resize=656%2C437&#038;ssl=1\" alt=\"Cultura0111 IIIc\" width=\"656\" height=\"437\" srcset=\"https:\/\/i0.wp.com\/correspondenciadeprensa.com\/wp-content\/uploads\/2021\/11\/Cultura0111-IIIc-3579015368-1635787460268.jpg?w=768&amp;ssl=1 768w, https:\/\/i0.wp.com\/correspondenciadeprensa.com\/wp-content\/uploads\/2021\/11\/Cultura0111-IIIc-3579015368-1635787460268.jpg?resize=300%2C200&amp;ssl=1 300w\" sizes=\"auto, (max-width: 656px) 100vw, 656px\" \/><figcaption id=\"caption-attachment-21795\" class=\"wp-caption-text\">La problem\u00e1tica de los problemas sociales en \u00abSin pan y sin trabajo\u00bb de Ernesto de la C\u00e1rcova, en el MNBA de Argentina<\/figcaption><\/figure>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p class=\"ox-766362de4f-MsoNormal\" style=\"text-align: justify;\"><span style=\"color: #000000;\">La creciente inmigraci\u00f3n necesitaba la consolidaci\u00f3n de una imagen nacional. As\u00ed lo planeaban intelectuales como Ricardo Rojas o Leopoldo Lugones, quienes llamaban a construir el primer nacionalismo cultural a partir de la apelaci\u00f3n a pr\u00e1cticas, valores y tradiciones del pasado. Pero ese pasado ya hab\u00eda quedado claro en la literatura y la pintura sobre lo que suced\u00eda en el desierto pampeano y hacia abajo: no eran tiempos de revisionismos, l\u00f3gicamente. En lo pict\u00f3rico, por ejemplo, estos temas quedaban en evidencia con Sin pan y sin trabajo, de Ernesto de la C\u00e1rcova, realizado dos a\u00f1os despu\u00e9s de <em>La vuelta del mal\u00f3n<\/em>.<\/span><\/p>\n<p class=\"ox-766362de4f-MsoNormal\" style=\"text-align: justify;\"><span style=\"color: #000000;\">As\u00ed que la literatura comienza, sin buscarlo, a arman un tejido de la patria chica regional. Manuela Gorriti llev\u00f3 la tea que continuaron Joaqu\u00edn Castellanos, Juan Caros D\u00e1valos y hasta los Cancioneros de Juan Alfonso Carrizo en el Norte, mientras que Ricardo G\u00fciraldes reconstru\u00eda su pampa; Horacio Quiroga miraba hacia la selva, Mateo Booz al litoral, y Roberto Payr\u00f3 y Rodolfo Arlt presentaban la alteridad de Buenos Aires, provincia y ciudad.<\/span><\/p>\n<p class=\"ox-766362de4f-MsoNormal\" style=\"text-align: justify;\"><span style=\"color: #000000;\">En lo pict\u00f3rico, los modernos del grupo Nexus tambi\u00e9n suman en la construcci\u00f3n de este imaginario a partir de una recuperaci\u00f3n de lo tradicional, los folcl\u00f3rico, pero ya con un lenguaje cercano al impresionismo que se mixturaba con el academicismo de sus predecesores, quienes habian sido maestros de varios de ellos a fin de cuentas: Fernando Fader en C\u00f3rdoba, P\u00edo Collivadino en la ciudad, la Entre R\u00edos gauchesca y rural de Ces\u00e1reo Bernaldo de Quir\u00f3s, los criollos de Carlos Ripamonte, etc.<\/span><\/p>\n<p class=\"ox-766362de4f-MsoNormal\" style=\"text-align: justify;\"><span style=\"color: #000000;\">A su vez, comenzaron a generarse fen\u00f3menos pol\u00edtico-sociales que durante la primera mitad del siglo cimentaron las bases de los museos provinciales de Tucum\u00e1n y Salta o el municipal de La Rioja, y tambi\u00e9n aventuras individuales de un grupo de artistas como Pompeo Boggio, Jorge Berm\u00fadez, Jos\u00e9 Antonio Terry, Ram\u00f3n G\u00f3mez Cornet, Laureano Brizuela y Francisco Ramoneda en Santiago del Estero, Catamarca y Humahuaca, respectivamente, que permitieron el crecimiento de un espacio art\u00edstico. Luego, ser\u00eda el tiempo de Berni, Raquel Forner, Antonio Gramajo Guti\u00e9rrez, Lino Enea Spilimbergo, entre tantos otros.<\/span><\/p>\n<p class=\"ox-766362de4f-MsoNormal\" style=\"text-align: justify;\"><span style=\"color: #000000;\">La tradici\u00f3n entonces, la aceptaci\u00f3n de lo originario, se produjo a trav\u00e9s de la cultura de Buenos Aires hacia el Norte, donde la huellas de la colonia a\u00fan persist\u00edan y conformaron un criollismo nacional que se reconoci\u00f3 como aut\u00f3ctono e identitario, de la misma manera que se resalt\u00f3 la diversidad de la cultura de un pueblo, en su sentido m\u00e1s extenso, que no solo le pertenec\u00eda ya a la mirada porte\u00f1a, aunque esto no signific\u00f3 que la metr\u00f3polis no sea desde donde se realizara la autenticaci\u00f3n de las est\u00e9ticas y discursos, en una especie de unitarismo cultural que se mostraba federalizado porque, a fin de cuentas, el arte de los pobladores originarios, en sus vasijas y telares -por ejemplo-, es a\u00fan hoy visto desde una perspectiva antropol\u00f3gica.<\/span><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Los \u201cpintores viajeros\u201d como Monvoisin y Rugendas y los locales Della Valle y Blanes configuraron una est\u00e9tica sobre los pueblos originarios en conflicto por la frontera durante la creaci\u00f3n del Estado Naci\u00f3n. C\u00f3mo dialogaban esas obras con la literatura de \u00e9poca y las diferencias con los artistas que crearon el imaginario del Norte tras el Centenario.<\/p>\n","protected":false},"author":102520410,"featured_media":21790,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_coblocks_attr":"","_coblocks_dimensions":"","_coblocks_responsive_height":"","_coblocks_accordion_ie_support":"","advanced_seo_description":"","jetpack_seo_html_title":"","jetpack_seo_noindex":false,"jetpack_seo_schema_type":"","_jetpack_newsletter_access":"","_jetpack_dont_email_post_to_subs":false,"_jetpack_newsletter_tier_id":0,"_jetpack_memberships_contains_paywalled_content":false,"_wpcom_ai_launchpad_first_post":false,"_jetpack_hide_featured_image":false,"_jetpack_featured_image_duplicate_dismissed":0,"_jetpack_feature_clip_id":0,"_jetpack_memberships_contains_paid_content":false,"footnotes":"","jetpack_post_was_ever_published":false},"categories":[2367],"tags":[17212,703607564,3503,703605039,7958295,703607565,703607567,703607562,703607566,703607563,703607568],"class_list":["post-21783","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-cultura","tag-america-latina","tag-della-valle","tag-historia","tag-indigenas","tag-jose-artigas","tag-juan-manuel-blanes","tag-julio-a-roca","tag-monvoisin","tag-rosas","tag-rugendas","tag-sarmiento","fallback-thumbnail"],"jetpack_likes_enabled":false,"jetpack_sharing_enabled":true,"jetpack_shortlink":"https:\/\/wp.me\/p7lt2C-5Fl","amp_enabled":true,"jetpack_featured_media_url":"https:\/\/i0.wp.com\/correspondenciadeprensa.com\/wp-content\/uploads\/2021\/11\/Cultura0111-I-3038322203-1635786756178.jpg?fit=766%2C368&ssl=1","_links":{"self":[{"href":"https:\/\/correspondenciadeprensa.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/21783","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/correspondenciadeprensa.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/correspondenciadeprensa.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/correspondenciadeprensa.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/102520410"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/correspondenciadeprensa.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=21783"}],"version-history":[{"count":7,"href":"https:\/\/correspondenciadeprensa.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/21783\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":21796,"href":"https:\/\/correspondenciadeprensa.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/21783\/revisions\/21796"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/correspondenciadeprensa.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/media\/21790"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/correspondenciadeprensa.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=21783"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/correspondenciadeprensa.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcategories&post=21783"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/correspondenciadeprensa.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Ftags&post=21783"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}