{"id":20149,"date":"2021-08-27T20:44:09","date_gmt":"2021-08-27T18:44:09","guid":{"rendered":"https:\/\/correspondenciadeprensa.com\/?p=20149"},"modified":"2021-08-27T20:44:09","modified_gmt":"2021-08-27T18:44:09","slug":"cultura-todas-las-vidas-de-pessoa-antonio-munoz-molina","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/correspondenciadeprensa.com\/?p=20149","title":{"rendered":"Cultura &#8211; Todas las vidas de Pessoa. [Antonio Mu\u00f1oz Molina]"},"content":{"rendered":"<p class=\"ox-966ba19e13-MsoNormal\" style=\"text-align: justify;\"><span style=\"color: #000000;\"><b>\u2018<em>Pessoa. An Experimental Life<\/em>\u2019 es el relato en m\u00e1s de 1.000 p\u00e1ginas de una existencia de solo 47 a\u00f1os en la que exteriormente pasaron muy pocas cosas, y de una imaginaci\u00f3n que desbordaba su conciencia individual<\/b><\/span><\/p>\n<p class=\"ox-966ba19e13-MsoNormal\" style=\"text-align: justify;\"><span style=\"color: #000000;\"><b><a href=\"https:\/\/elpais.com\/\">Babelia<\/a>, 27-8-2021<\/b><\/span><\/p>\n<p class=\"ox-966ba19e13-MsoNormal\"><span style=\"color: #000000;\"><b><a href=\"https:\/\/correspondenciadeprensa.com\/\">Correspondencia de Prensa<\/a>, 27-8-2021<\/b><\/span><\/p>\n<p class=\"ox-966ba19e13-MsoNormal\" style=\"text-align: justify;\"><span style=\"color: #000000;\">Fernando Pessoa ten\u00eda una gran afici\u00f3n a los sellos de caucho, a los objetos diversos de papeler\u00eda, a las m\u00e1quinas de escribir, a los papeles de calco, a las tarjetas de visita, a las hojas con membrete de los negocios y las oficinas donde se ganaba la vida, nunca como empleado fijo, sino como colaborador eventual. Fernando Pessoa iba atareadamente de un lado a otro por las calles de la Baixa de Lisboa, y las que suben al Chiado o al Campo de Ourique, las que se extienden paralelas al r\u00edo y a los muelles, el Cais do Sodr\u00e9, el de Alc\u00e2ntara, ensimismado siempre, incluso cuando lo acompa\u00f1aba alg\u00fan amigo, llevando bajo el brazo su cartera muy gastada de cuero, en la que pod\u00eda guardar de todo: cartas de negocios reci\u00e9n traducidas o borradores de poemas o de hor\u00f3scopos, o de cartas al director para alg\u00fan peri\u00f3dico de Lisboa o de Londres o Glasgow, que rara vez se publicaban, y que muchas veces \u00e9l no enviaba, y ni siquiera llegaba a terminar.<\/span><\/p>\n<p class=\"ox-966ba19e13-MsoNormal\" style=\"text-align: justify;\"><span style=\"color: #000000;\">En la cartera, bajo el brazo, sobre todo en los \u00faltimos a\u00f1os, Pessoa sol\u00eda llevar tambi\u00e9n una botella mediana, y cada noche, antes de subir a su casa, pasaba por el ultramarino de la esquina y el tendero, que lo conoc\u00eda bien, se la llenaba de co\u00f1ac barato a granel, y sin que \u00e9l lo pidiera le daba tambi\u00e9n un paquete de cigarrillos y un envoltorio con algo de queso y de pan. Unas veces el se\u00f1or Pessoa, tan educado y amable, pagaba de inmediato, y otras veces dejaba a deber la cuenta, que por temporadas se acumulaba sin que el tendero llegara a inquietarse mucho, y menos todav\u00eda dejara de atenderlo. Tampoco le negaba nunca sus servicios, aunque se retrasara mucho en los pagos, el peluquero de la misma calle, que le cortaba el pelo y le afeitaba todas las ma\u00f1anas.<\/span><\/p>\n<p class=\"ox-966ba19e13-MsoNormal\" style=\"text-align: justify;\"><span style=\"color: #000000;\">En la casa que compart\u00eda con la familia de su hermana, y en la que vivi\u00f3 los \u00faltimos 15 a\u00f1os de su vida, Pessoa ocupaba un cuarto m\u00ednimo, oscuro, sin ventana, con una cama estrecha y un ba\u00fal enorme en el que iba guardando todas las cosas que escrib\u00eda. En su cuartillo Pessoa escrib\u00eda con letra diminuta y tenue, fumaba, beb\u00eda co\u00f1ac. No permit\u00eda que nadie entrara a limpiar ni a poner algo de orden, lo cual a su hermana Teca la sacaba de quicio. Cualquier d\u00eda iba a incendiar la cama y los papeles del ba\u00fal y la casa entera. Los papeles, los ceniceros, las colillas, los libros, las botellas, escapaban del cuarto y se expand\u00edan por la casa. Pero tambi\u00e9n era un hermano muy afectuoso y ten\u00eda un gran talento para divertir a sus sobrinos. Sal\u00eda a la calle, y los ni\u00f1os se asomaban al balc\u00f3n para decirle adi\u00f3s. Entonces \u00e9l hac\u00eda como que se chocaba contra una farola y se ca\u00eda al suelo, con su silueta y sus gestos de c\u00f3mico de cine mudo, y los ni\u00f1os se mor\u00edan de risa.<\/span><\/p>\n<p class=\"ox-966ba19e13-MsoNormal\" style=\"text-align: justify;\"><span style=\"color: #000000;\">Pessoa estaba escribiendo siempre. Escrib\u00eda a mano en su cuarto a la luz de una l\u00e1mpara y tambi\u00e9n en las oficinas donde pasaba unas horas traduciendo cartas comerciales al ingl\u00e9s o al franc\u00e9s, a veces redactando anuncios para una agencia de publicidad. El primer anuncio de Coca-Cola en Portugal lo invent\u00f3 Fernando Pessoa en 1929. Le gustaba quedarse en una oficina cuando todo el mundo se hab\u00eda marchado ya y escribir a m\u00e1quina en la soledad y el silencio, convirti\u00e9ndose en alguno de sus personajes heter\u00f3nimos, como un actor a solas sobre un escenario. Era el ingeniero naval \u00c1lvaro de Campos, o el poeta campesino Alberto Caeiro, que muri\u00f3 tan joven, o el riguroso latinista Ricardo Reis, o el ayudante de contabilidad Bernardo Soares, quiz\u00e1s el que llevaba una vida m\u00e1s semejante a la suya y escrib\u00eda y escrib\u00eda fragmentos destinados a un libro que ni se acercaba a su fin ni llegaba a tomar forma.<\/span><\/p>\n<p class=\"ox-966ba19e13-MsoNormal\" style=\"text-align: justify;\"><span style=\"color: #000000;\">Pessoa no terminaba nada y no dejaba nunca de escribir, pero la literatura no era su dedicaci\u00f3n exclusiva. Tambi\u00e9n escrib\u00eda las reglas de juegos de mesa que hab\u00eda inventado \u00e9l, o las de un sistema de taquigraf\u00eda al que dedic\u00f3 mucho tiempo sin llegar a nada, o consagraba centenares de p\u00e1ginas minuciosas a la elaboraci\u00f3n de hor\u00f3scopos y a la transcripci\u00f3n embarullada de mensajes del m\u00e1s all\u00e1 recibidos durante sesiones de espiritismo. Todo acababa en el ba\u00fal. En una foto de poco despu\u00e9s de su muerte se ve el ba\u00fal abierto y rebosando de papeles, m\u00e1s de 30.000 hojas escritas en una caligraf\u00eda cr\u00edptica que los estudiosos llevan m\u00e1s de 80 a\u00f1os explorando, como egipt\u00f3logos en una tumba inagotable.<\/span><\/p>\n<p class=\"ox-966ba19e13-MsoNormal\" style=\"text-align: justify;\"><span style=\"color: #000000;\">El m\u00e1s constante, que yo sepa, es el profesor Richard Zenith, autor de la edici\u00f3n m\u00e1s completa, dentro de lo conjetural, del <em>Libro del desasosiego<\/em>. Ahora Zenith ha completado su tarea de editor con la de bi\u00f3grafo. Su Pessoa. An Experimental Life es el relato en m\u00e1s de 1.000 p\u00e1ginas de una vida de solo 47 a\u00f1os en la que exteriormente pasaron muy pocas cosas, y de una imaginaci\u00f3n que desbordaba su conciencia individual y se multiplicaba en un d\u00e9dalo de personajes y de voces, en el reparto de un drama em gente que ten\u00eda como escenario la ciudad entera de Lisboa pero que exist\u00eda sobre todo en las enso\u00f1aciones muchas veces desatinadas de su autor. La erudici\u00f3n de Richard Zenith es casi tan asombrosa como su paciencia: no hay dato de la vida exterior de Pessoa que no haya registrado; no hay testimonio tan ocasional o dudoso que no merezca su atenci\u00f3n; no hay borrador, hoja suelta, poema adolescente, organigrama empresarial o editorial destinado al fracaso que Richard Zenith no estudie tan meditadamente como el manuscrito de una obra maestra. Ninguna pseudociencia era lo bastante disparatada como para no merecer el respetuoso estudio y hasta la adhesi\u00f3n de Fernando Pessoa: la c\u00e1bala, el rosacrucismo, la alquimia, la quiromancia, la metempsicosis, la m\u00edstica de los templarios, la astrolog\u00eda, los viajes astrales. El hombre de traje oscuro y gafas redondas con la cartera bajo el brazo que era tan parecido a todos los que se cruzaban con \u00e9l era tambi\u00e9n el m\u00e1s raro de todos. La obsesi\u00f3n de Richard Zenith por abarcarlo todo pone a prueba de vez en cuando la paciencia del lector, pero est\u00e1 siempre animada por un alto sentido narrativo y una extrema sensibilidad, literaria y humana: quiz\u00e1s no sea posible un retrato m\u00e1s aproximado de un personaje tan huidizo y tan plural como Fernando Pessoa, de todas las vidas que pueden caber en una sola.<\/span><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>\u2018Pessoa. 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