{"id":19826,"date":"2021-08-09T02:03:37","date_gmt":"2021-08-09T00:03:37","guid":{"rendered":"https:\/\/correspondenciadeprensa.com\/?p=19826"},"modified":"2021-08-09T02:03:37","modified_gmt":"2021-08-09T00:03:37","slug":"cultura-fellini-es-mas-grande-que-el-cine-martin-scorsese","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/correspondenciadeprensa.com\/?p=19826","title":{"rendered":"Cultura &#8211; \u00abFellini es m\u00e1s grande que el cine\u00bb. [Martin Scorsese]"},"content":{"rendered":"<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"color: #000000;\"><strong>Anta\u00f1o, las muchedumbres entusiasmadas se agolpaban en las salas de cine para ver la \u00faltima pel\u00edcula de Jean-Luc Godard, Agn\u00e8s Varda o John Cassavetes. El cine, convertido en entretenimiento visual, ha perdido su magia, considera Martin Scorsese. Con este homenaje a Federico Fellini, el director intenta recuperarla.<\/strong><\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"color: #000000;\"><strong><a href=\"https:\/\/mondiplo.com\/\">Le Monde Diplomatique<\/a>, agosto de 2021 <\/strong><\/span><\/p>\n<p><span style=\"color: #000000;\"><strong><a href=\"https:\/\/correspondenciadeprensa.com\/\">Correspondencia de Prensa<\/a>, 8-8-2021<\/strong><\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"color: #000000;\"><strong>Traducci\u00f3n de Carles Morera<\/strong><\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"color: #000000;\">La c\u00e1mara se fija en la espalda de un joven que camina decidido hacia el oeste por una calle abarrotada de Greenwich Village. Bajo un brazo lleva libros. En la otra mano, un n\u00famero del Village Voice. Camina deprisa, dejando atr\u00e1s hombres vestidos con gabardina y sombrero, mujeres con pa\u00f1uelos en la cabeza que empujan carritos de la compra plegables, parejas cogidas de la mano, y poetas y chulos y m\u00fasicos y borrachines, frente a farmacias, licorer\u00edas, restaurantes y bloques de apartamentos. Pero el joven solo se fija en una cosa: la marquesina del Art Theatre, que exhibe Shadows, de John Cassavetes y <em>Los primos<\/em>, de Claude Chabrol.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"color: #000000;\">El joven toma nota mental y entonces cruza la Quinta Avenida y sigue caminando hacia el oeste, pasando librer\u00edas y tiendas de discos y estudios de grabaci\u00f3n y zapater\u00edas hasta llegar al Playhouse de la <em>Calle 8<\/em>: \u00a1<em>Cuando pasan las cig\u00fce\u00f1as<\/em> e <em>Hiroshima Mon Amour<\/em> y pr\u00f3ximamente <em>Al final de la escapada<\/em>!<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"color: #000000;\">Seguimos tras \u00e9l mientras gira a la izquierda por la Sexta Avenida y dejamos atr\u00e1s restaurantes y m\u00e1s licorer\u00edas y kioscos de prensa y un estanco y cruzamos la acera para ver mejor la marquesina del Waverly: <em>Cenizas y diamantes<\/em>, de Andrzej Wajda.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"color: #000000;\">Da media vuelta y vuelve hacia el este por la Cuarta dejando atr\u00e1s el Kettle of Fish y la Judson Memorial Church hasta Washington Square, donde un hombre vestido con un traje harapiento reparte folletos con la imagen de Anita Ekberg cubierta de pieles: <em>La dolce vita<\/em> se estrena en una de las principales salas de teatro de Broadway, \u00a1con asientos reservados a la venta a precio de entrada de Broadway!<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"color: #000000;\">Camina desde La Guardia Place hasta Bleecker, dejando atr\u00e1s el Village Gate y el Bitter End hasta llegar al Bleecker Street Cinema, que tiene en cartel <em>Como en un espejo<\/em>, <em>Tirad sobre el pianista<\/em>, <em>El amor a los veinte a\u00f1os<\/em>, y <em>La noche<\/em>, \u00a1que ha aguantado tres meses en cartelera! Se pone a la cola para la pel\u00edcula de Truffaut, abre su ejemplar del Voice por la secci\u00f3n de cine y un man\u00e1 de riquezas brota desde las p\u00e1ginas y revolotea a su alrededor: <em>Los comulgantes<\/em>, <em>Pickpocket<\/em>, <em>El ojo maligno<\/em>, <em>La mano en la trampa<\/em>, pases de Andy Warhol, <em>Cerdos y acorazados<\/em>, Kenneth Anger y Stan Brakhage en Anthology Film Archives, <em>El confidente<\/em>\u2026 Y en mitad de todo eso, alz\u00e1ndose imponente sobre el resto: \u00a1Joseph E. Levine presenta <em>8\u00bd<\/em>, de Federico Fellini! Mientras pasa las p\u00e1ginas enfervorecido, la c\u00e1mara asciende sobre \u00e9l y la multitud expectante como elevada por las olas de su excitaci\u00f3n.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"color: #000000;\">Adelantemos al momento presente. El arte del cine est\u00e1 siendo sistem\u00e1ticamente devaluado, marginado, menospreciado y reducido a su m\u00ednimo com\u00fan denominador: \u201ccontenido\u201d. Hace apenas quince a\u00f1os, el t\u00e9rmino \u201ccontenido\u201d solo se escuchaba cuando la gente discut\u00eda sobre cine a un nivel serio, y siempre en contraste con la \u201cforma\u201d. Entonces, gradualmente, empez\u00f3 a usarse m\u00e1s y m\u00e1s por aquellos que tomaron el control de los grupos de comunicaci\u00f3n, que en su mayor\u00eda desconoc\u00edan todo sobre la historia de este arte o no ten\u00edan el inter\u00e9s suficiente como para pensar siquiera que deb\u00edan saber algo. El t\u00e9rmino \u201ccontenido\u201d pas\u00f3 a hacer referencia a cualquier imagen en movimiento: una pel\u00edcula de David Lean, un v\u00eddeo de gatitos, un anuncio de la Super Bowl, la secuela de una pel\u00edcula de superh\u00e9roes, un cap\u00edtulo de una serie\u2026 Se asociaba, claro, no a la experiencia de una sala de cine, sino a la del visionado en el hogar, en las plataformas de streaming que han vaciado las salas de cine, como ya hiciera Amazon con las tiendas f\u00edsicas. Por un lado, esto ha sido bueno para los cineastas, yo el primero. Por otro, ha creado una situaci\u00f3n en la que todo se presenta al espectador en igualdad de condiciones, lo que suena democr\u00e1tico sin serlo. Si lo pr\u00f3ximo que vas a ver viene \u201csugerido\u201d por algoritmos que se basan en lo que ya has visto y dichas sugerencias se basan solo en temas o g\u00e9neros, \u00bfqu\u00e9 supone eso para el arte cinematogr\u00e1fico?<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"color: #000000;\">La prescripci\u00f3n no es antidemocr\u00e1tica o \u201celitista\u201d, un t\u00e9rmino tan manido hoy d\u00eda que ha perdido su significado. Es un acto de generosidad: est\u00e1s compartiendo aquello que amas y te resulta inspirador (de hecho, las mejores plataformas de streaming, como Criterion Channel y MUBI o canales tradicionales como TCM se basan en la prescripci\u00f3n, es decir, hay alguien ah\u00ed filtrando el grano de la paja). Mientras que los algoritmos, por definici\u00f3n, se basan en c\u00e1lculos que tratan al espectador como mero consumidor y nada m\u00e1s.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"><span style=\"color: #000000;\">C<strong>omo en un sue\u00f1o<\/strong><\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"color: #000000;\">Las elecciones que hac\u00edan distribuidores como Amos Vogel de Grove Press en los a\u00f1os sesenta no solo eran actos de generosidad, a menudo tambi\u00e9n lo eran de valent\u00eda. Dan Talbot, que era un exhibidor y programador de salas de cine, fund\u00f3 New Yorker Films para distribuir una pel\u00edcula que amaba, <em>Antes de la revoluci\u00f3n<\/em>, de Bertolucci, una apuesta todo menos segura. Las pel\u00edculas que llegaron a nuestras orillas gracias al empe\u00f1o de este y de otros distribuidores, comisarios y exhibidores generaron un momento extraordinario. Las circunstancias de dicho momento se han ido para no volver, desde la preponderancia de la sala de cine hasta el entusiasmo compartido respecto a las posibilidades de esta disciplina. Por eso vuelvo tan a menudo a aquellos a\u00f1os. Me siento afortunado por haber sido joven y haber estado vivo y abierto a todo aquello mientras suced\u00eda. El cine siempre ha sido mucho m\u00e1s que contenido y siempre lo ser\u00e1, y los a\u00f1os en que aquellas pel\u00edculas llegaban de todas partes del mundo conversando unas con otras y redefiniendo la disciplina semanalmente son la prueba.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"color: #000000;\">En esencia, aquellos artistas estaban lidiando constantemente con la pregunta de qu\u00e9 es el cine para despu\u00e9s lanz\u00e1rsela a la siguiente pel\u00edcula y que esta diera su respuesta. Nadie trabajaba en un vac\u00edo, y todo el mundo parec\u00eda responder a y alimentarse del resto. Godard y Bertolucci y Antonioni y Bergman e Imamura y Ray y Cassavetes y Kubrik y Varda y Warhol estaban reinventando el cine con cada nuevo movimiento de c\u00e1mara y cada nuevo corte, y cineastas m\u00e1s asentados como Welles y Bresson y Huston y Visconti se vieron revigorizados por aquel estallido de creatividad que los rodeaba.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"color: #000000;\">En el centro de todo aquello hab\u00eda un director por todos conocido, un artista cuyo nombre era sin\u00f3nimo del cine y sus posibilidades. Era un nombre que instant\u00e1neamente evocaba un cierto estilo, cierta actitud frente al mundo. Tanto fue as\u00ed que se convirti\u00f3 en un adjetivo. Supongamos que quer\u00edas describir la atm\u00f3sfera surreal de una fiesta o una boda o un funeral o una convenci\u00f3n pol\u00edtica o, ya puestos, el sinsentido del mundo entero: bastaba con pronunciar la palabra \u201cfelliniano\u201d y la gente entend\u00eda exactamente a qu\u00e9 te refer\u00edas.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"color: #000000;\">En los sesenta, Federico Fellini se convirti\u00f3 en m\u00e1s que un cineasta. Al igual que Chaplin y Picasso y los Beatles, trascend\u00eda su propio arte. A partir de cierto momento, ya no se trataba de tal o cual pel\u00edcula y pas\u00f3 a tratarse del conjunto de todas sus pel\u00edculas combinadas en un gran gesto inscrito a lo largo y ancho de la galaxia. Ir a ver una pel\u00edcula de Fellini era como ir a escuchar a Maria Callas cantar o ver actuar a Laurence Olivier o ver bailar a Nureyev. Sus pel\u00edculas hasta empezaron a incorporar su nombre: <em>Fellini Satiric\u00f3n<\/em>, <em>Fellini 8\u00bd<\/em>. El \u00fanico ejemplo cinematogr\u00e1fico comparable era Hitchcock, pero aquello era otra cosa: una marca, un g\u00e9nero en s\u00ed mismo. Fellini era el virtuoso del cine.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"color: #000000;\">La absoluta maestr\u00eda visual de Fellini empez\u00f3 a manifestarse en 1963 con su 8\u00bd, en la que la c\u00e1mara planea y flota y se eleva entre realidades internas y externas, al comp\u00e1s del humor cambiante y los pensamientos secretos del alter ego de Fellini, Guido, interpretado por Marcello Mastroianni. Pienso en fragmentos de esa pel\u00edcula, que he visto en incontables ocasiones, y aun hoy me encuentro a m\u00ed mismo pregunt\u00e1ndome: \u201c\u00bfC\u00f3mo lo ha hecho? \u00bfC\u00f3mo es que cada movimiento y cada gesto y cada r\u00e1faga de viento parece darse en el momento justo? \u00bfC\u00f3mo puede ser que todo resulte inquietante e inevitable como en un sue\u00f1o? \u00bfC\u00f3mo puede ser que cada momento resulte tan rico y como habitado por un anhelo inexplicable?\u201d.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"color: #000000;\">El sonido jugaba un papel importante en esa atm\u00f3sfera. Fellini era tan creativo con el sonido como con las im\u00e1genes. El cine italiano tiene una larga tradici\u00f3n de postsincronizaci\u00f3n de sonido que comenz\u00f3 bajo el mandato de Mussolini, que decret\u00f3 que todas las pel\u00edculas importadas de otros pa\u00edses deb\u00edan doblarse. En muchas pel\u00edculas italianas, incluso en algunas de las m\u00e1s importantes, el car\u00e1cter desencarnado de la banda sonora puede resultar desconcertante. Fellini sab\u00eda c\u00f3mo usar esa desorientaci\u00f3n como herramienta expresiva. Los sonidos y las im\u00e1genes en sus pel\u00edculas juegan y se resaltan unos a otros de tal manera que la experiencia cinematogr\u00e1fica al completo se desarrolla como una partitura musical o como un gran pergamino desenroll\u00e1ndose. Hoy en d\u00eda, la gente alucina con las \u00faltimas herramientas tecnol\u00f3gicas y con lo que pueden hacer. Pero las c\u00e1maras digitales ligeras y las t\u00e9cnicas de posproducci\u00f3n como los retoques digitales no hacen la pel\u00edcula por ti: lo importante siguen siendo las decisiones que tomas durante su creaci\u00f3n. Para los grandes artistas como Fellini no hay elemento peque\u00f1o, todo importa. Estoy seguro de que le habr\u00edan fascinado las c\u00e1maras digitales ligeras, pero no habr\u00edan cambiado el rigor y la precisi\u00f3n de sus decisiones est\u00e9ticas.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"color: #000000;\">Es importante recordar que Fellini comenz\u00f3 en el neorrealismo, lo que resulta interesante porque en muchos aspectos acab\u00f3 representando su polo opuesto. De hecho, fue uno de los inventores del neorrealismo, en colaboraci\u00f3n con su mentor Roberto Rossellini. Ese momento sigue impresion\u00e1ndome. Inspir\u00f3 tantas cosas en el cine, y dudo que toda la creatividad y exploraci\u00f3n de los cincuenta y los sesenta se hubiera producido sin los cimientos aportados por el neorrealismo. No fue tanto un movimiento como un grupo de artistas del cine respondiendo a un momento inimaginable en la vida de su naci\u00f3n. Tras veinte a\u00f1os de fascismo, despu\u00e9s de tanta crueldad y terror y destrucci\u00f3n, \u00bfc\u00f3mo seguir adelante como individuos y como pa\u00eds? Las pel\u00edculas de Rossellini, De Sica, Visconti, Zavattini, Fellini y tantos otros, pel\u00edculas en las que la est\u00e9tica, la moralidad y la espiritualidad estaban tan entretejidas que eran inseparables, jugaron un papel vital en la redenci\u00f3n de Italia a ojos del mundo.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"color: #000000;\">Fellini coescribi\u00f3 <em>Roma, ciudad abierta<\/em> y <em>Pais\u00e1<\/em> (<em>Camarada<\/em>) (se dice que tambi\u00e9n dirigi\u00f3 algunas escenas del episodio florentino mientras Rossellini estaba enfermo) y coescribi\u00f3 y actu\u00f3 en <em>El milagro<\/em> de Rossellini. Su camino como artista obviamente se separ\u00f3 pronto del de Rossellini, pero ambos mantuvieron un gran amor y respeto mutuos. Y Fellini una vez dijo algo muy astuto: que lo que la gente defin\u00eda como neorrealismo solo exist\u00eda en las pel\u00edculas de Rossellini y en ning\u00fan otro lugar. Exceptuando <em>El ladr\u00f3n de bicicletas<\/em>, <em>Umberto D.<\/em> y <em>La tierra tiembla<\/em>, creo que lo que Fellini quer\u00eda decir era que Rossellini fue el \u00fanico que confi\u00f3 tan plenamente en la simplicidad y la humanidad, el \u00fanico que se empe\u00f1\u00f3 en permitir que la vida misma se acercara tanto como fuera posible al punto donde poder contar su propia historia. Fellini, en contraste, era un estilista y un fabulista, un mago y un contador de historias, pero las bases en t\u00e9rminos de experiencia y \u00e9tica que recibi\u00f3 de Rossellini fueron cruciales para el esp\u00edritu de sus pel\u00edculas.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"color: #000000;\">Yo crec\u00ed al tiempo que Fellini se desarrollaba y eclosionaba como artista y much\u00edsimas de sus pel\u00edculas fueron tesoros para m\u00ed. Vi <em>La strada<\/em>, la historia de una joven pobre que es vendida a un forzudo ambulante, cuando ten\u00eda unos trece a\u00f1os, y me golpe\u00f3 de modo particular. He ah\u00ed una pel\u00edcula ambientada en la posguerra pero que se desarrollaba como una balada medieval o algo incluso anterior, una emanaci\u00f3n del mundo antiguo. Lo mismo podr\u00eda decirse de La dolce vita, creo, pero esa es un panorama, un vodevil de la vida moderna y la desconexi\u00f3n espiritual. La strada, estrenada en 1954 (dos a\u00f1os m\u00e1s tarde en Estados Unidos), era un lienzo m\u00e1s peque\u00f1o, una f\u00e1bula asentada en lo elemental: tierra, cielo, inocencia, crueldad, afecto, destrucci\u00f3n.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"color: #000000;\">Para m\u00ed, <em>La strada<\/em> ten\u00eda una dimensi\u00f3n a\u00f1adida. La vi por primera vez con mi familia en la televisi\u00f3n y a mis abuelos la historia les pareci\u00f3 un fiel reflejo de las penurias que dejaron atr\u00e1s en el viejo pa\u00eds. Esta cinta no fue bien recibida en Italia. Para algunos supon\u00eda una traici\u00f3n al neorrealismo (en aquel entonces ese era el baremo seg\u00fan el cual se juzgaban las pel\u00edculas) y supongo que ubicar una historia tan descarnada dentro del marco de una f\u00e1bula fue algo demasiado desconcertante para muchos espectadores italianos. En el resto del mundo fue un \u00e9xito rotundo, la obra que lanz\u00f3 a Fellini. Fue la pel\u00edcula a la que Fellini dedic\u00f3 m\u00e1s trabajo y sufrimiento \u2013su guion era tan detallado que \u00acalcanzaba las seiscientas p\u00e1ginas, y hacia el final de un rodaje dif\u00edcil tuvo una crisis nerviosa que le oblig\u00f3 a \u00acpasar por el primero de (creo) muchos psicoan\u00e1lisis antes de poder finali\u00aczarlo. Tambi\u00e9n fue la pel\u00edcula que, durante el resto de su vida, atesor\u00f3 con m\u00e1s cari\u00f1o cerca de su coraz\u00f3n.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"><span style=\"color: #000000;\"><strong>El \u201cshock\u201d de La dolce vita<\/strong><\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"color: #000000;\"><em>Las noches de Cabiria<\/em>, una serie de episodios fant\u00e1sticos en la vida de una prostituta (que sirvi\u00f3 de inspiraci\u00f3n para el musical de Broadway y la pel\u00edcula de Bob Fosse <em>Sweet Charity<\/em>), consolid\u00f3 su reputaci\u00f3n. Como todo el mundo, la encontr\u00e9 emocionalmente avasalladora. Pero la siguiente gran revelaci\u00f3n llegar\u00eda con <em>La dolce vita<\/em>. Ver esa pel\u00edcula en compa\u00f1\u00eda de una sala abarrotada cuando acababa de estrenarse era una experiencia inolvidable. <em>La dolce vita<\/em> fue distribuida en Estados Unidos en 1961 por Astor Pictures y presentada en un evento especial en un gran teatro de Broadway, con asientos numerados y entradas caras, el tipo de presentaci\u00f3n que asoci\u00e1bamos a las grandes pel\u00edculas b\u00edblicas como <em>Ben-Hur<\/em>. Ocupamos nuestros asientos, las luces se apagaron y vimos c\u00f3mo se desplegaba ante nosotros un fresco cinematogr\u00e1fico majestuoso y aterrador y todos experimentamos el shock del reconocimiento. Est\u00e1bamos ante un artista que hab\u00eda logrado expresar la ansiedad de la era nuclear, la sensaci\u00f3n de que ya nada importaba porque todo y todos pod\u00edamos ser aniquilados en cualquier momento. Sentimos ese impacto, pero tambi\u00e9n la euforia del amor de Fellini por el arte del cine y, en consecuencia, por la vida misma. Algo parecido se avecinaba en el rock and roll, en los primeros discos el\u00e9ctricos de Dylan y despu\u00e9s en el <em>White Album<\/em> de los Beatles y el <em>Let It Bleed<\/em> de los Rolling Stones, \u00e1lbumes sobre la ansiedad y la deses\u00acperaci\u00f3n, pero que al tiempo resultaban experiencias trascendentales y emocionantes.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"color: #000000;\">Cuando hace una d\u00e9cada presentamos en Roma la versi\u00f3n restaurada de La dolce vita, Bertolucci dej\u00f3 muy claro que quer\u00eda asistir. En aquel entonces ya le resultaba complicado desplazarse porque iba en silla de ruedas y estaba aquejado de dolores constantes, pero se empe\u00f1\u00f3 en que ten\u00eda que estar all\u00ed. Y tras la proyecci\u00f3n me confes\u00f3 que <em>La dolce vita<\/em> fue la pel\u00edcula que le hizo dedicarse al cine. Aquello me sorprendi\u00f3 mucho, pues nunca le hab\u00eda o\u00eddo hablar de ella. Pero en el fondo, tampoco era tan sorprendente. Aquella pel\u00edcula fue una experiencia estimulante, como una onda expansiva que asol\u00f3 la cultura a todos los niveles.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"color: #000000;\">Las dos pel\u00edculas de Fellini que ms me afectaron, las que realmente me marcaron, fueron <em>Los in\u00fatiles<\/em> y <em>8\u00bd<\/em>. Los in\u00fatiles porque captur\u00f3 algo tan real y tan precioso que apelaba directamente a mi propia experiencia. Y <em>8\u00bd<\/em> porque redefini\u00f3 mi idea de lo que era el cine, de qu\u00e9 pod\u00eda hacer y ad\u00f3nde pod\u00eda transportarte.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"color: #000000;\"><em>Los in\u00fatiles<\/em>, estrenada en Italia en 1953 y tres a\u00f1os despu\u00e9s en Estados Unidos, fue la tercera pel\u00edcula de Fellini y su primera gran obra. Tambi\u00e9n fue una de las m\u00e1s personales. La historia consiste en una serie de escenas en la vida de cinco amigos veintea\u00f1eros en Rimini, donde se crio Fellini: Alberto, interpretado por el gran Alberto Sordi; Leopoldo, interpretado por Leopoldo Trieste; Moraldo, el alter ego de Fellini, interpretado por Franco Interlenghi; Riccardo, interpretado por el hermano de Fellini; y Fausto, interpretado por Franco Fabrizi. Estos se pasan el d\u00eda jugando al billar, persiguiendo chicas, y pase\u00e1ndose por ah\u00ed burl\u00e1ndose de la gente. Tienen grandes sue\u00f1os y grandes planes. Se comportan como ni\u00f1os y sus padres los tratan como tales. Y la vida sigue.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"color: #000000;\">Tuve la impresi\u00f3n de conocer a aquellos chavales, como si hubieran surgido de mi propia vida, de mi propio barrio. Incluso reconoc\u00ed parte del lenguaje corporal, el mismo sentido del humor. De hecho, en cierto momento de mi vida, yo fui uno de esos chicos. Entend\u00ed lo que Moraldo estaba experimentando, su desesperaci\u00f3n por escapar. Fellini lo captur\u00f3 todo tan bien \u2013la inmadurez, el aburrimiento, la tristeza, la b\u00fasqueda de la pr\u00f3xima distracci\u00f3n, del pr\u00f3ximo estallido de euforia\u2013. Nos regala la calidez y la camarader\u00eda y las bromas y la tristeza y la desesperaci\u00f3n interior, todo a la vez. <em>Los in\u00fatiles<\/em> es una pel\u00edcula dolorosamente l\u00edrica y agridulce y fue una inspiraci\u00f3n crucial para <em>Malas calles<\/em>. Es una gran pel\u00edcula sobre una ciudad natal, sobre cualquier ciudad natal.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"color: #000000;\">En cuanto a <em>8\u00bd<\/em>, toda la gente que conoc\u00eda en aquel entonces que intentaba hacer pel\u00edculas tuvo un punto de inflexi\u00f3n, una piedra de toque personal. La m\u00eda fue y sigue siendo <em>8\u00bd<\/em>.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"><span style=\"color: #000000;\"><strong>Torbellino de pel\u00edcula<\/strong><\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"color: #000000;\">\u00bfQu\u00e9 hacer despu\u00e9s de una pel\u00edcula como <em>La dolce vita<\/em>, que se ha llevado el mundo por delante? Todos est\u00e1n atentos a cada palabra que pronuncias, esperando ver qu\u00e9 ser\u00e1 lo pr\u00f3ximo que hagas. Eso mismo fue lo que le pas\u00f3 a Dylan a mediados de los sesenta tras <em>Blonde on Blonde<\/em>. Para Fellini y para Dylan, la situaci\u00f3n era la misma: hab\u00edan tocado a legiones de personas, todo el mundo sent\u00eda que los conoc\u00eda, que los entend\u00eda, y, a menudo, que eran de su propiedad. Es decir: presi\u00f3n. Presi\u00f3n por parte del p\u00fablico, de los fans, de los cr\u00edticos y de los enemigos (y los fans y los enemigos a menudo dan la sensaci\u00f3n de confundirse en un solo ente). Presi\u00f3n para producir m\u00e1s. Para ir m\u00e1s all\u00e1. Presi\u00f3n de uno sobre s\u00ed mismo.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"color: #000000;\">Para Dylan y Fellini la respuesta fue volver la mirada adentro. Dylan busc\u00f3 la simplicidad en el sentido espiritual propugnada por Thomas Merton, y la encontr\u00f3 tras su accidente de motocicleta en Woodstock, donde grab\u00f3 <em>The Basement Tapes<\/em> y escribi\u00f3 las canciones para <em>John Wesley Harding<\/em>.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"color: #000000;\">Fellini vivi\u00f3 su propio episodio a principios de los sesenta e hizo una pel\u00edcula sobre su crisis art\u00edstica. Al hacerlo, emprendi\u00f3 una expedici\u00f3n arriesgada hacia terrenos inexplorados: su mundo interior. <em>Su alter ego<\/em>, Guido, es un director famoso que sufre el equivalente cinematogr\u00e1fico al miedo a la p\u00e1gina en blanco y busca un refugio donde encontrar paz y orientaci\u00f3n, como artista y ser humano. Busca una \u201ccura\u201d en un lujoso balneario, donde su amante, su esposa, su ansioso productor, sus hipot\u00e9ticos actores, su equipo de rodaje y una -heterog\u00e9nea procesi\u00f3n de fans y par\u00e1sitos y clientes del balneario desciende sobre \u00e9l; entre ellos hay un cr\u00edtico que proclama que su nuevo guion \u201ccarece de conflicto central y premisa filos\u00f3fica\u201d y se reduce a \u201cuna serie de episodios gratuitos\u201d. La presi\u00f3n se intensifica, sus recuerdos de infancia, anhelos y fantas\u00edas se manifiestan inesperadamente d\u00eda y noche y espera a su musa \u2013que viene y va fugazmente manifest\u00e1ndose en la figura de Claudia Cardinale\u2013 para \u201ccrear orden\u201d.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"color: #000000;\"><em>8\u00bd<\/em> es un tapiz tejido a partir de los sue\u00f1os de Fellini. Al igual que en un sue\u00f1o, todo parece s\u00f3lido y bien definido por un lado y et\u00e9reo y ef\u00edmero por el otro; el tono cambia constantemente, a veces de modo violento. En realidad, Fellini cre\u00f3 un equivalente visual del mon\u00f3logo interior que mantiene al espectador en un estado de sorpresa y alerta y una forma que constantemente se redefine a medida que se desarrolla. B\u00e1sicamente est\u00e1s viendo a Fellini hacer la pel\u00edcula ante tus ojos, porque el proceso creativo es la estructura. Muchos cineastas han intentado hacer algo por el estilo, pero creo que nadie m\u00e1s ha conseguido lo que consigui\u00f3 Fellini aqu\u00ed. Tuvo la audacia y el atrevimiento necesarios para jugar con todas las herramientas creativas, de estirar la cualidad pl\u00e1stica de la imagen hasta un punto en el que todo parece existir a un nivel subconsciente. Hasta los fotogramas aparentemente m\u00e1s neutrales, si los miras muy de cerca, tienen un elemento en la iluminaci\u00f3n o la composici\u00f3n que te descoloca, que de alg\u00fan modo est\u00e1 infundido de la consciencia de Guido. Al rato, renuncias a intentar comprender d\u00f3nde est\u00e1s, si en un sue\u00f1o o en un flashback o en la pura y simple realidad. Lo que quieres es seguir perdido y vagar con Fellini, rendido a la autoridad de su estilo.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"color: #000000;\">La pel\u00edcula alcanza un pico en una escena en la que Guido coincide con el cardenal en los ba\u00f1os, un viaje al inframundo en busca de un or\u00e1culo y un retorno al fango del que provenimos todos. Al igual que durante toda la pel\u00edcula, la c\u00e1mara est\u00e1 en movimiento \u2013febril, hipn\u00f3tica, flotante, siempre apuntando hacia algo inevitable, algo revelador\u2013. Mientras Guido se abre paso en su descenso, vemos desde su punto de vista una sucesi\u00f3n de personas aproxim\u00e1ndose a \u00e9l, algunas d\u00e1ndole consejos para congraciarse con el cardenal y otras \u00acsuplicando favores. Entra en una antesala llena de vapor y se abre camino hasta el cardenal, cuyos asistentes sostienen una s\u00e1bana de muselina ante \u00e9l mientras se desnuda y nosotros le vemos solo como una sombra. Guido le dice al cardenal que no es feliz, y el cardenal se limita a dar su inolvidable respuesta: \u201c\u00bfPor qu\u00e9 hab\u00eda de ser feliz?<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"color: #000000;\">El problema del hombre no es ese. \u00bfQui\u00e9n le ha dicho que venimos al mundo para ser felices?\u201d. Cada fotograma de esta escena, cada fragmento de decorado y de coreograf\u00eda entre c\u00e1mara y actores, es de una complejidad extraordinaria. Soy incapaz de imaginarme cu\u00e1n dif\u00edcil de ejecutar debi\u00f3 de ser. En la pantalla se desenvuelve con tanta gracilidad que parece la cosa m\u00e1s f\u00e1cil del mundo. Para m\u00ed, la audiencia con el cardenal encarna una de las verdades m\u00e1s destacables de 8\u00bd: Fellini hizo una pel\u00edcula sobre una pel\u00edcula que solo podr\u00eda existir como pel\u00edcula y como nada m\u00e1s, ni como pieza musical, ni como novela, poema o baile, solo como obra cinematogr\u00e1fica.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"color: #000000;\">Cuando <em>8\u00bd<\/em> se estren\u00f3, la gente discuti\u00f3 sobre ella incansablemente: as\u00ed de dram\u00e1tico fue su efecto. Cada uno ten\u00edamos nuestra propia interpretaci\u00f3n, y nos pas\u00e1bamos horas hablando sobre la pel\u00edcula, diseccionando cada escena, cada segundo. Claro est\u00e1 que nunca llegamos a una interpretaci\u00f3n definitiva, pues la \u00fanica forma de explicar un sue\u00f1o es echando mano de la l\u00f3gica de un sue\u00f1o. La pel\u00edcula no alcanza una resoluci\u00f3n, lo que molest\u00f3 a mucha gente. Gore Vidal me cont\u00f3 una vez que le dijo a Fellini: \u201cFred, a la pr\u00f3xima, menos sue\u00f1os, debes contar una historia\u201d. Pero en 8\u00bd la falta de resoluci\u00f3n es m\u00e1s que adecuada, porque el proceso art\u00edstico tampoco tiene resoluci\u00f3n: debes seguir adelante. Y cuando acabas, sientes la necesidad de volver a empezar, igual que S\u00edsifo. Y, al igual que descubriera S\u00edsifo, empujar la piedra colina arriba una y otra vez se convierte en el prop\u00f3sito de tu vida.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"color: #000000;\">La pel\u00edcula tuvo un impacto enorme en los cineastas. Inspir\u00f3 <em>Alex in Wonderland<\/em>, de Paul Mazursky, en la que el propio Fellini hace de Fellini; <em>Recuerdos<\/em>, de Woody Allen; y <em>All that Jazz<\/em>, de Fosse, por no hablar del musical de Broadway Nine. Como he dicho, soy incapaz de contar cu\u00e1ntas veces he visto <em>8\u00bd<\/em>, y no sabr\u00eda ni por d\u00f3nde empezar a hablar de las innumerables formas en que me ha influido. Fellini nos ense\u00f1\u00f3 a todos nosotros qu\u00e9 significaba ser un artista, esa irreprimible necesidad de hacer arte. <em>8\u00bd<\/em> es la expresi\u00f3n m\u00e1s pura de amor al cine de la que tengo conocimiento.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"color: #000000;\">\u00bfSeguir tras <em>La dolce vita<\/em>? Dif\u00edcil. \u00bfHacerlo tras <em>8\u00bd<\/em>? No quiero ni pensarlo. Con Toby Dammit, un mediometraje inspirado en un relato de Edgar Allan Poe (el \u00faltimo de los segmentos que conforman el largometraje colectivo Historias extraordinarias), Fellini llev\u00f3 al extremo su imaginer\u00eda alucinada. La cinta es un descenso visceral a los infiernos. En <em>Satiric\u00f3n<\/em>, Fellini cre\u00f3 algo nunca visto: un mural del mundo antiguo en forma de \u201cciencia-ficci\u00f3n invertida\u201d, en sus palabras. <em>Amarcord<\/em>, su pel\u00edcula semiautobiogr\u00e1fica situada en Rimini durante el periodo fascista, hoy es una de sus obras m\u00e1s apreciadas (est\u00e1 entre las favoritas de Hou Hsiao-hsien, por ejemplo), aunque es mucho menos osada que sus pel\u00edculas anteriores. Con todo, es un trabajo repleto de visiones extraordinarias (me fascin\u00f3 la especial admiraci\u00f3n de Italo Calvino hacia la pel\u00edcula como retrato de la vida en la Italia de Mussolini, algo que a m\u00ed no se me ocurri\u00f3). Tras <em>Amarcord<\/em>, todas sus pel\u00edculas tienen destellos de brillantez, especialmente <em>Casanova<\/em>. Es una pel\u00edcula g\u00e9lida, m\u00e1s helada que el \u00faltimo c\u00edrculo del infierno de Dante, y es una experiencia remarcable y estilizada pero indudablemente intimidante. Dio la impresi\u00f3n de ser un punto de inflexi\u00f3n para Fellini. Y, la verdad sea dicha, la horquilla entre los setenta y los ochenta pareci\u00f3 serlo para muchos cineastas en el mundo entero, yo incluido. La sensaci\u00f3n de camarader\u00eda que todos hab\u00edamos sentido, fuera esta real o imaginada, pareci\u00f3 romperse y todos se convirtieron en islotes incomunicados, luchando por hacer su pr\u00f3xima pel\u00edcula.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"color: #000000;\">Conoc\u00ed a Federico lo suficientemente bien como para considerarme amigo suyo. Nos conocimos en 1970, cuando fui a Italia con una colecci\u00f3n de cortos que hab\u00eda seleccionado para presentarlos en un festival. Contact\u00e9 con la oficina de Fellini y me concedieron m\u00e1s o menos media hora de su tiempo. Fue tan c\u00e1lido, tan cordial. Le cont\u00e9 que en mi primera visita a Roma me los reserv\u00e9 a \u00e9l y a la Capilla Sixtina para el \u00faltimo d\u00eda. Aquello le hizo re\u00edr. \u201c\u00bfHas visto, Federico? \u2013dijo su asistente\u2013 \u00a1Te has convertido en un monumento aburrido!\u201d. Le asegur\u00e9 que aburrido era lo \u00fanico que jam\u00e1s podr\u00eda ser. Recuerdo que tambi\u00e9n le pregunt\u00e9 d\u00f3nde pod\u00eda encontrar buena lasa\u00f1a y me recomend\u00f3 un restaurante maravilloso \u2013Fellini conoc\u00eda los mejores restaurantes en todas partes\u2013.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"color: #000000;\">A\u00f1os despu\u00e9s me mud\u00e9 a Roma y empec\u00e9 a ver a Fellini con bastante frecuencia. Sol\u00edamos cruzarnos y quedar para comer. Siempre fue un showman y con \u00e9l el espect\u00e1culo nunca se deten\u00eda. Verle dirigir una pel\u00edcula era toda una experiencia. Era como si dirigiera una docena de orquestas a la vez. Una vez llev\u00e9 a mis padres al set de <em>La ciudad de las mujeres<\/em> y \u00e9l correteaba por todas partes, camelando a unos y otros, suplicando, actuando, esculpiendo y ajustando cada elemento de la pel\u00edcula hasta el m\u00ednimo detalle, \u00acejecutando su idea como un torbellino en perpetuo movimiento. Cuando nos fuimos, mi padre dijo: \u201cPensaba que hab\u00edamos venido a sacarnos una foto con Fellini\u201d. \u201c\u00a1Y lo hab\u00e9is hecho!\u201d, le respond\u00ed. Todo sucedi\u00f3 tan deprisa que ni se dieron cuenta.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"><span style=\"color: #000000;\"><strong>La era de la diversi\u00f3n visual<\/strong><\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"color: #000000;\">En los \u00faltimos a\u00f1os de su vida intent\u00e9 ayudarle a encontrar distribuidor en Estados Unidos para su pel\u00edcula <em>La voz de la luna<\/em>. Tuvo problemas con sus productores en ese proyecto, pues ellos quer\u00edan un gran vodevil felliniano y \u00e9l les dio algo mucho m\u00e1s meditativo y sombr\u00edo. Ning\u00fan distribuidor quer\u00eda saber nada de ella y me sorprendi\u00f3 ver que nadie, ni siquiera las principales salas independientes de Nueva York, ten\u00eda inter\u00e9s en proyectarla. Sus anteriores pel\u00edculas s\u00ed, pero no la nueva, que result\u00f3 ser su \u00faltima. Poco tiempo despu\u00e9s ayud\u00e9 a Fellini a conseguir algo de financiaci\u00f3n para un proyecto documental que ten\u00eda planeado, una serie de retratos de la gente que hace posibles las pel\u00edculas: actores y actrices, c\u00e1maras, productores, responsables de localizaciones (me acuerdo de que en el guion provisional de ese episodio el narrador explicaba que lo m\u00e1s importante era organizar expediciones de forma que las localizaciones estuvieran cerca de un buen restaurante). Por desgracia, muri\u00f3 antes de iniciar ese proyecto. Recuerdo la \u00faltima vez que habl\u00e9 con \u00e9l por tel\u00e9fono. Su voz sonaba tan apagada que supe que ya nos estaba dejando. Fue triste ver c\u00f3mo esa potencia de la naturaleza se desvanec\u00eda.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"color: #000000;\">Todo ha cambiado: el cine y su importancia dentro de nuestra cultura. A nadie puede sorprenderle que artistas como Godard, Bergman, Kubrick y Fellini, que un d\u00eda reinaron imponentes sobre el s\u00e9ptimo arte como dioses, acabaran relegados a las sombras con el paso del tiempo. Pero a estas alturas no podemos dar nada por sentado. No podemos dejar el cuidado del cine en manos de la industria cinematogr\u00e1fica. En el negocio del cine, ahora del entretenimiento visual de masas, el \u00e9nfasis siempre est\u00e1 en la palabra \u201cnegocio\u201d, y el valor siempre viene determinado por la cantidad de dinero que puede hacerse con determinada propiedad. En ese sentido, todo, desde <em>Amanecer<\/em> hasta <em>La strada<\/em> o <em>2001: una odisea del espacio<\/em>, est\u00e1 pr\u00e1cticamente empaquetado y listo para ocupar la categor\u00eda \u201cArte y ensayo\u201d de alguna plataforma de streaming. Quienes conocemos el cine y su historia debemos compartir nuestro amor y nuestro saber con la mayor cantidad posible de gente. Y debemos dejarles claro y cristalino a los actuales propietarios legales de esas pel\u00edculas que estas son mucho m\u00e1s que meras propiedades que explotar y dejar tiradas, pues est\u00e1n entre los mayores tesoros de nuestra cultura y merecen recibir un trato acorde.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"color: #000000;\">Supongo que tambi\u00e9n debemos refinar nuestra idea de lo que es cine y lo que no. Federico Fellini parece un buen punto de partida. Se pueden decir muchas cosas sobre las pel\u00edculas de Fellini, pero hay una que es incontestable: son cine y su obra supuso una contribuci\u00f3n enorme a la hora de definir el s\u00e9ptimo arte.<\/span><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Anta\u00f1o, las muchedumbres entusiasmadas se agolpaban en las salas de cine para ver la \u00faltima pel\u00edcula de Jean-Luc Godard, Agn\u00e8s Varda o John Cassavetes. El cine, convertido en entretenimiento visual, ha perdido su magia, considera Martin Scorsese. 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