{"id":1970,"date":"2017-04-17T19:47:37","date_gmt":"2017-04-17T19:47:37","guid":{"rendered":"https:\/\/correspondenciadeprensa.com\/?p=1970"},"modified":"2017-04-17T19:47:43","modified_gmt":"2017-04-17T19:47:43","slug":"debates-capitalismo-y-subdesarrollo-tres-etapas-de-la-vision-centro-periferia","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/correspondenciadeprensa.com\/?p=1970","title":{"rendered":"Debates &#8211; Capitalismo y subdesarrollo: tres etapas de la visi\u00f3n centro-periferia"},"content":{"rendered":"<p><strong>Debates:<\/strong><\/p>\n<p><strong>Tres etapas de la visi\u00f3n metr\u00f3poli-sat\u00e9lite<\/strong><\/p>\n<p><strong>Claudio Katz *<\/strong><\/p>\n<p><strong>Buenos Aires, 31-10-2016<\/strong><\/p>\n<p>Andr\u00e9 Gunder Frank (1929-2005) fue un conocido intelectual que en los a\u00f1os \u201860 particip\u00f3 en la gestaci\u00f3n de la teor\u00eda marxista de la dependencia. Busc\u00f3 dilucidar las peculiaridades de la relaci\u00f3n centro-periferia analizando los or\u00edgenes y las caracter\u00edsticas del capitalismo.<\/p>\n<p>Frank adopt\u00f3 sucesivas visiones centradas en el atraso latinoamericano, la din\u00e1mica del sistema mundial y el protagonismo internacional de Asia. En cada abordaje suscit\u00f3 intensas pol\u00e9micas por su tendencia a radicalizar la discusi\u00f3n contradiciendo sus planteos previos. Su evoluci\u00f3n fue muy ilustrativa de los distintos perfiles que asumi\u00f3 el debate sobre el subdesarrollo.<\/p>\n<p>Frank indag\u00f3 la relaci\u00f3n centro-periferia con distintas visiones del capitalismo. Subray\u00f3 primero la perpetuaci\u00f3n del subdesarrollo latinoamericano, luego la polarizaci\u00f3n de la econom\u00eda-mundo gestada en Europa y finalmente la centralidad de Oriente en un sistema milenario.<\/p>\n<p>Resalt\u00f3 el car\u00e1cter capitalista de la colonizaci\u00f3n para destacar la primac\u00eda del mercado mundial. Pero enfatiz\u00f3 el rol del intercambio sin tomar en cuenta las formas de explotaci\u00f3n y el atraso del agro. Con err\u00f3neos argumentos historiogr\u00e1ficos impugn\u00f3 acertadamente las alianzas con la burgues\u00eda nacional.<\/p>\n<p>Posteriormente reconsider\u00f3 la dependencia desde la teor\u00eda del sistema mundial, sin aceptar la relevancia del trabajo asalariado en la definici\u00f3n del capitalismo. No tuvo en cuenta el cimiento nacional, la prolongada gestaci\u00f3n de ese sistema y el impacto de la lucha de clase sobre la acumulaci\u00f3n.<\/p>\n<p>Finalmente reivindic\u00f3 la centralidad hist\u00f3rica de Asia con argumentos comerciales y monetarios. Postul\u00f3 el origen remoto del capitalismo y su identificaci\u00f3n con el mercado. Con cr\u00edticas al euro-centrismo propici\u00f3 el redescubrimiento contempor\u00e1neo de China. No ofreci\u00f3 respuestas a la dependencia pero enriqueci\u00f3 el debate sobre el subdesarrollo.<\/p>\n<p>* Economista, investigador del CONICET, profesor de la UBA (Universidad de Buenos Aires), miembro del EDI (Economistas de Izquierda). Su p\u00e1gina web es: <a href=\"http:\/\/www.lahaine.org\/katz\">www.lahaine.org\/katz<\/a><\/p>\n<p><strong>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 TRES ETAPAS DE LA VISI\u00d3N METR\u00d2POLI SAT\u00c9LITE<\/strong><\/p>\n<p><strong>\u00a0<\/strong><\/p>\n<p><strong>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 <\/strong>Claudio Katz<a href=\"#_ftn1\" name=\"_ftnref1\">[1]<\/a><\/p>\n<p>Andr\u00e9 Gunder Frank fue un conocido intelectual que en los a\u00f1os 60 particip\u00f3 en la gestaci\u00f3n de la teor\u00eda marxista de la dependencia. Busc\u00f3 dilucidar las peculiaridades de la relaci\u00f3n centro-periferia analizando los or\u00edgenes y las caracter\u00edsticas del capitalismo.<\/p>\n<p>Frank adopt\u00f3 sucesivas visiones centradas en el atraso latinoamericano, la din\u00e1mica del sistema mundial y el protagonismo internacional de Asia. En cada abordaje suscit\u00f3 intensas pol\u00e9micas por su tendencia a radicalizar la discusi\u00f3n contradiciendo sus planteos previos. Su evoluci\u00f3n fue muy ilustrativa de los distintos perfiles que asumi\u00f3 el debate sobre el subdesarrollo.<\/p>\n<p><strong>VARIEDAD DE ENFOQUES<\/strong><\/p>\n<p>El primer Frank en los a\u00f1os 60 afirm\u00f3 que Am\u00e9rica Latina padec\u00eda una gravosa apropiaci\u00f3n de excedentes por su inserci\u00f3n subordinada en el mercado mundial. Se\u00f1al\u00f3 que esas confiscaciones perpetuaban el estancamiento de la regi\u00f3n.<\/p>\n<p>Remont\u00f3 el origen de ese sometimiento a la \u00e9poca colonial y record\u00f3 que Iberoam\u00e9rica se integr\u00f3 en forma dependiente al capitalismo mundial. Por eso qued\u00f3 encadenada a un circuito que favoreci\u00f3 primero a los centros metropolitanos (Espa\u00f1a, Portugal) y luego a la potencia dominante (Gran Breta\u00f1a).<\/p>\n<p>Con ese presupuesto de capitalismo de larga data, Frank postul\u00f3 que el subdesarrollo era inherente a un sistema, que oper\u00f3 en forma polarizada desde su nacimiento. Subray\u00f3 que el capitalismo era sin\u00f3nimo de atraso para el pasado, presente y futuro de Am\u00e9rica Latina (Frank, 1970: 8-24).<\/p>\n<p>A principios de los 70 Frank reformul\u00f3 su concepci\u00f3n en sinton\u00eda con la teor\u00eda del sistema mundial, que acababa de emerger como una concepci\u00f3n de peso en las ciencias sociales. Afirm\u00f3 que la visi\u00f3n de Wallerstein jerarquizaba la problem\u00e1tica global y superaba los estudios parcializados del subdesarrollo.<\/p>\n<p>Con este nuevo enfoque estim\u00f3 que por s\u00ed misma la teor\u00eda de la dependencia ya no aportaba alternativas factibles. Resalt\u00f3 la omnipresencia de la econom\u00eda mundial y remarc\u00f3 la obsolescencia del desenvolvimiento nacional aut\u00f3nomo (Frank, 1970: 305-327, 1991:10-62).<\/p>\n<p>En este segundo periodo el pensador germano reafirm\u00f3 la preeminencia del capitalismo en Am\u00e9rica desde la colonizaci\u00f3n, pero desde una perspectiva de econom\u00eda-mundo. Por eso enmarc\u00f3 su investigaci\u00f3n de la relaci\u00f3n metr\u00f3poli-sat\u00e9lite en el contexto m\u00e1s general de los ciclos seculares del capitalismo. Este giro lo indujo a reconsiderar todas las conexiones entre el sometimiento de la periferia y el funcionamiento del sistema (Frank, 1979: 54-142).<\/p>\n<p>A principios de los 90 el escritor alem\u00e1n manifest\u00f3 una nueva insatisfacci\u00f3n con sus tesis y propuso una tercera concepci\u00f3n centrada en la gravitaci\u00f3n del continente asi\u00e1tico. Cuestion\u00f3 la escasa relevancia asignada a esa regi\u00f3n y rescat\u00f3 la antigua supremac\u00eda global de Oriente (Frank, 2009: 115-130).<\/p>\n<p>Con esta nueva \u00f3ptica polemiz\u00f3 con las concepciones que subrayaban la centralidad europea en la gestaci\u00f3n del capitalismo. Estim\u00f3 que Occidente s\u00f3lo usurp\u00f3 transitoriamente una primac\u00eda de China que volv\u00eda a emerger a fin del siglo XX.<\/p>\n<p>De esa caracterizaci\u00f3n dedujo tambi\u00e9n la existencia de una temporalidad milenaria del capitalismo. Reinterpret\u00f3 a este sistema como un r\u00e9gimen con fundamentos mercantiles, continuidades c\u00edclicas, pilares asi\u00e1ticos y or\u00edgenes inmemoriales (Frank, 2009: 110-115).<\/p>\n<p>En este \u00faltimo modelo introdujo cambios en los protagonistas del esquema metr\u00f3poli-sat\u00e9lite. China qued\u00f3 ubicada en la c\u00faspide, India en un rol intermedio y Europa en un papel subordinado. En las tres etapas de su evoluci\u00f3n Frank mantuvo preocupaciones semejantes, pero sus cambiantes definiciones generaron fuertes cuestionamientos.<\/p>\n<p><strong>CONTROVERSIAS SOBRE LA COLONIZACI\u00d3N<\/strong><\/p>\n<p>Frank fundament\u00f3 su teor\u00eda inicial del subdesarrollo en el car\u00e1cter capitalista de Am\u00e9rica Latina desde la colonizaci\u00f3n. Estim\u00f3 que una conquista liderada por el sector comercial de la pen\u00ednsula ib\u00e9rica gener\u00f3 desde el siglo XVI producciones reguladas por el mercado y orientadas hacia la exportaci\u00f3n (Frank, 1970: 31-39, 167-168). Retom\u00f3 la visi\u00f3n de los historiadores (Bagu, 1977: 62-64, 75-86), que resaltaban la precocidad de la acumulaci\u00f3n en una econom\u00eda abierta.<\/p>\n<p>Tambi\u00e9n polemiz\u00f3 con los te\u00f3ricos de la colonizaci\u00f3n feudal y suscribi\u00f3 las miradas de los autores que se\u00f1alaban la carencia de auto-suficiencia rural, la primac\u00eda del desarrollo urbano y la prioridad exportadora en la utilizaci\u00f3n del trabajo forzado (Pe\u00f1a, 2012: 69-70). Por eso convalid\u00f3 las descripciones del encomendero, el latifundista y el plantador como art\u00edfices del capitalismo comercial.<\/p>\n<p>Frank cuestion\u00f3 la presentaci\u00f3n del sistema colonial como una econom\u00eda de subsistencia. Rechaz\u00f3 las tesis de los pensadores que contrapon\u00edan la introducci\u00f3n inglesa de g\u00e9rmenes de capitalismo, con la transmisi\u00f3n espa\u00f1ola de taras medievales (Mari\u00e1tegui, 1984: 13-16, 50-64).<\/p>\n<p>Discrep\u00f3, adem\u00e1s, con los historiadores que interpretaban la preeminencia de formas de explotaci\u00f3n serviles o esclavistas como evidencias de feudalismo (Puiggr\u00f3s, 1965). Objet\u00f3 frontalmente los estudios que observaban indicios de ese sistema en el peso del latifundio o la gravitaci\u00f3n de la renta (<em>Fern\u00e1ndez;<\/em><em>\u00a0<\/em><em>Ocampo,<\/em> 1974). Su mirada subray\u00f3 en forma categ\u00f3rica la supremac\u00eda del mercado y la inversi\u00f3n desde la llegada de Crist\u00f3bal Col\u00f3n (Frank, 1965).<\/p>\n<p>Este enfoque sintoniz\u00f3 con la visi\u00f3n de Sweezy en una controversia an\u00e1loga sobre el pasaje del feudalismo al capitalismo en Europa. En ese caso se discut\u00edan las fuerzas motrices del nuevo sistema y no los protagonistas de la colonizaci\u00f3n de ultramar. Pero el contenido del debate era semejante.<\/p>\n<p>Sweezy estimaba que el comercio a distancia y el auge urbano determinaron el declive del feudalismo en el Viejo Continente, al obligar a la nobleza a compensar sus p\u00e9rdidas con mayor explotaci\u00f3n de los campesinos (Sweezy, 1974: 15-34, 114-120). Esa presi\u00f3n gener\u00f3 escasez de mano de obra rural, acentu\u00f3 la huida de los siervos hacia las ciudades y transform\u00f3 la renta de productos en dinero. Los mismos mercados que para Sweezy debilitaron a la nobleza, fueron determinantes para Frank de la configuraci\u00f3n inicial de Am\u00e9rica Latina.<\/p>\n<p>Esa caracterizaci\u00f3n fue rechazada por Dobb, que atribuy\u00f3 la transici\u00f3n de Europa al capitalismo a la erosi\u00f3n de las estructuras agrarias desafiadas por las rebeliones campesinas. Estim\u00f3 que el feudalismo fue internamente corro\u00eddo por ese conflicto (Dobb, 1974: 12, 52-55).<\/p>\n<p>Otros autores cuestionaron la presentaci\u00f3n de ese sistema como un modo de producci\u00f3n estable y divorciado de la vida urbana. Subrayaron la incidencia de las crisis end\u00f3genas, que forzaron el aumento de los tributos y acentuaron la competencia entre los nobles. Ilustraron c\u00f3mo ese proceso alumbr\u00f3 una capa de campesinos ricos, que emple\u00f3 trabajo asalariado e inaugur\u00f3 la agricultura capitalista (Hilton, 1974: 123-135).<\/p>\n<p>En los debates europeos y latinoamericanos se indagaron dos polos del mismo proceso, que gener\u00f3 desarrollo en una regi\u00f3n y atraso en otra. Las controversias buscaban esclarecer por qu\u00e9 raz\u00f3n el capitalismo despunt\u00f3 en Inglaterra y condujo al estancamiento dependiente de Am\u00e9rica Latina.<\/p>\n<p><strong>RESPUESTAS M\u00c1S ELABORADAS<\/strong><\/p>\n<p><strong>\u00a0<\/strong><\/p>\n<p>La profundizaci\u00f3n del an\u00e1lisis historiogr\u00e1fico modific\u00f3 a fines de los 70 los t\u00e9rminos de la discusi\u00f3n. Varios estudiosos incorporaron el concepto de formaci\u00f3n econ\u00f3mico-social para indagar amalgamas de modos producci\u00f3n, con distinto grado de preeminencia de un sistema sobre otro (Anderson, 1985: 74-76).<\/p>\n<p>Esa noci\u00f3n sustituy\u00f3 las interpretaciones puramente econ\u00f3micas por evaluaciones m\u00e1s abarcadoras de los procesos sociales (Aric\u00f3, 2012: 134-179). Se clarific\u00f3 la forma espec\u00edfica que asumi\u00f3 el feudalismo y el capitalismo en cada \u00e9poca y regi\u00f3n, observando las formas mixturadas de sistemas dominantes y secundarios.<\/p>\n<p>Con este abordaje se prioriz\u00f3 el estudi\u00f3 del abrupto corte que introdujo la colonizaci\u00f3n en los reg\u00edmenes pre-colombinos (Cardoso, 1973). La destrucci\u00f3n de esas civilizaciones dio lugar a un sistema colonial asentado en el trabajo servil, que prove\u00edan las estructuras sobrevivientes del universo ind\u00edgena. Las comunidades m\u00e1s desarrolladas quedaron sometidas a esa prestaci\u00f3n y las m\u00e1s atrasadas fueron exterminadas (Vitale, 1984).<\/p>\n<p>La corona, la iglesia y los conquistadores asociaron a la aristocracia ind\u00edgena al cobro de tributos, la gesti\u00f3n rotativa de trabajo y el traslado masivo de la poblaci\u00f3n. Esta simbiosis fue tan ajena al feudalismo hisp\u00e1nico como al capitalismo comercial. No gener\u00f3 el escenario homog\u00e9neo concebido por los int\u00e9rpretes de ambas variantes de la colonizaci\u00f3n.<\/p>\n<p>El trabajo forzado en las haciendas fue muy distinto a la servidumbre feudal e impidi\u00f3 la gestaci\u00f3n de la peque\u00f1a propiedad agro-capitalista. Las mismas singularidades prevalecieron en otros modelos econ\u00f3micos de la era colonial (Cardoso, P\u00e9rez Brignoli, 1979: T I, 177-178, 186-192, 212-222).<\/p>\n<p>En las zonas de plantaci\u00f3n se generaliz\u00f3 la esclavitud para cultivar az\u00facar, cacao o algod\u00f3n. Esta combinaci\u00f3n de modalidades laborales coercitivas para satisfacer la demanda mercantil europea fue otra peculiaridad del hemisferio.<\/p>\n<p>En el tercer esquema de econom\u00eda de frontera prevaleci\u00f3 el usufructo de las rentas ganaderas. Tampoco esa variante se amold\u00f3 a la tosca clasificaci\u00f3n de feudalismo versus capitalismo.<\/p>\n<p>El an\u00e1lisis de estas haciendas, plantaciones y latifundios tom\u00f3 en cuenta el mercado mundial jerarquizado por Frank, pero con otro razonamiento. En lugar de puras exacciones externas propici\u00f3 la indagaci\u00f3n de relaciones de propiedad y formas de explotaci\u00f3n del trabajo (Cardoso, P\u00e9rez Brignoli, 1979: T II, 9-14).<\/p>\n<p>Esta mirada ilustr\u00f3 c\u00f3mo Am\u00e9rica Latina se integr\u00f3 al comercio internacional con una amplia variedad de relaciones pre-capitalistas. No prevaleci\u00f3 la esclavitud usual (por la entrega de tierras para garantizar la auto-alimentaci\u00f3n), tampoco el siervo feudal (por la persistencia de comunidades ind\u00edgenas) y menos a\u00fan el minoritario o excepcional trabajo asalariado.<\/p>\n<p>La visi\u00f3n \u201cpan-capitalista\u201d de Frank ignor\u00f3 estas combinaciones. Se\u00f1al\u00f3 correctamente que Am\u00e9rica Latina qued\u00f3 enlazada al capitalismo naciente, pero desconoci\u00f3 que esa conexi\u00f3n se consum\u00f3 a trav\u00e9s de estructuras esclavistas, serviles y olig\u00e1rquicas.<\/p>\n<p>Estas formaciones quedaron a su vez articuladas con tipos de producci\u00f3n secundarios (campesinos o patriarcales), en esferas pre-monetarias y agriculturas pre-capitalistas. De esta variedad emergi\u00f3 el subdesarrollo desigual que caracteriz\u00f3 al capitalismo dependiente del siglo XIX (Cueva, 1982).<\/p>\n<p><strong>\u00a0<\/strong><\/p>\n<p><strong>CAPITALISMO COMERCIAL<\/strong><\/p>\n<p><strong>\u00a0<\/strong><\/p>\n<p>En este primer periodo de su evoluci\u00f3n intelectual, Frank no ofreci\u00f3 respuestas satisfactorias a las cr\u00edticas que suscit\u00f3 su teor\u00eda del capitalismo comercial. Supuso que ya reg\u00eda en Am\u00e9rica Latina un sistema econ\u00f3mico que reci\u00e9n despuntaba en Europa. Defini\u00f3 al modo de producci\u00f3n por el grado de extensi\u00f3n del intercambio olvidando la centralidad del trabajo, que en Am\u00e9rica Latina involucraba distintas modalidades laborales coercitivas.<\/p>\n<p>Los te\u00f3ricos de la colonizaci\u00f3n feudal se\u00f1alaron estos problemas, pero supusieron un simple traslado a Latinoam\u00e9rica de los sistemas productivos europeos. Desconocieron que esas formaciones no eran simplemente exportables. Su asentamiento depend\u00eda de condiciones locales muy diferentes a las imperantes en el Viejo Mundo.<\/p>\n<p>En Am\u00e9rica prevaleci\u00f3 el virreinato y no las soberan\u00edas fragmentadas del feudalismo. No se verific\u00f3 el se\u00f1or\u00edo, la fidelidad a cambio de protecci\u00f3n, la reconfiguraci\u00f3n territorial a partir de alianzas parentales o los t\u00edpicos conflictos entre nobles y siervos. Los errores de Frank no se correg\u00edan forzando la presentaci\u00f3n de la conquista como un emprendimiento feudal.<\/p>\n<p>Los autores que estudiaron las formaciones econ\u00f3mico-sociales evitaron esos equ\u00edvocos. Indagaron el origen del capitalismo y la colonizaci\u00f3n en la esfera productiva, resaltaron las contradicciones internas de los modos de producci\u00f3n y asignaron una gravitaci\u00f3n definitoria a la lucha de clases. Esa mirada confirm\u00f3 que la presencia del capital comercial era compatible con varios sistemas sociales y no singularizaba al capitalismo (Laclau, 1973).<\/p>\n<p>Frank soslay\u00f3 estos problemas y jerarquiz\u00f3 la esfera de la circulaci\u00f3n en desmedro de la producci\u00f3n. Por eso su modelo s\u00f3lo registr\u00f3 expropiaciones de excedentes a trav\u00e9s de circuitos comerciales y movimientos monetarios.<\/p>\n<p>El esquema metr\u00f3poli-sat\u00e9lite conceb\u00eda, adem\u00e1s, una relaci\u00f3n mec\u00e1nica del devenir latinoamericano con los procesos externos. Prestaba poca atenci\u00f3n a lo ocurrido en las estructuras internas y en los intercambios locales de la econom\u00eda colonial (Assadourian, 1973).<\/p>\n<p>Ese universo agrario ten\u00eda alta incidencia en una regi\u00f3n con abundancia de tierras y carencia de mejoras productivas. Las transformaciones rurales -que en Europa anticiparon el surgimiento del capitalismo- no se registraron en ning\u00fan punto de Iberoam\u00e9rica.<\/p>\n<p>Con una \u00f3ptica de puras continuidades capitalistas Frank no percibi\u00f3 ese contraste. Tampoco observ\u00f3 la incidencia de los grandes cambios pol\u00edticos generados por las guerras de la Independencia.<\/p>\n<p>Su enfoque tend\u00eda a resaltar sucesiones de un mismo subdesarrollo, sin registrar la diferencia que separa la formaci\u00f3n a la maduraci\u00f3n del capitalismo. Mientras que el debate sobre la colonizaci\u00f3n correspond\u00eda al primer periodo, las modalidades contempor\u00e1neas de la dependencia deb\u00edan ser conceptualizadas a partir del siglo XIX.<\/p>\n<p>Frank not\u00f3 que la conquista de Am\u00e9rica fue un momento clave de la constituci\u00f3n del mercado mundial, pero identific\u00f3 ese acontecimiento con la vigencia plena del capitalismo. Omiti\u00f3 el largo proceso de transici\u00f3n que enlaz\u00f3 la des-acumulaci\u00f3n originaria padecida por Am\u00e9rica, con la acumulaci\u00f3n de capital protagonizada por Europa (Vitale, 1992: cap 4, 6). En su modelo de metr\u00f3polis-sat\u00e9lites esa diversidad de etapas qued\u00f3 disuelta en totalidades indistintas.<\/p>\n<p>Este abordaje fue consecuencia de la primac\u00eda otorgada a los componentes ex\u00f3geno-comerciales frente a los elementos end\u00f3geno-agrarios. Frank formul\u00f3 todas sus explicaciones del subdesarrollo en t\u00e9rminos de exacci\u00f3n colonial. Subray\u00f3 el gran impacto del pillaje, que ciertamente devast\u00f3 al Nuevo Mundo para nutrir las reservas de la acumulaci\u00f3n europea.<\/p>\n<p>Pero al observar s\u00f3lo este costado, olvid\u00f3 que el curso contrapuesto de ambas regiones qued\u00f3 definido por procesos m\u00e1s estructurales de prosperidad y estancamiento agr\u00edcola. Ese efecto de largo plazo tuvo enorme impacto en la consolidaci\u00f3n de las estructuras rurales pre-capitalistas (Cardoso, P\u00e9rez Brignoli, 1979: T I, 100-102).<\/p>\n<p>La carencia de farmers o arrendatarios fue determinante del subdesarrollo latinoamericano. Esa adversidad se recre\u00f3 en el siglo XIX con la disoluci\u00f3n de las plantaciones esclavistas, que fueron sucedidas por latifundios rodeados de econom\u00edas campesinas con baja productividad.<\/p>\n<p>El mismo proceso se verific\u00f3 en la concentraci\u00f3n de propiedades y en la supresi\u00f3n de comunidades que acompa\u00f1aron a la remodelaci\u00f3n de las haciendas. En las zonas de frontera, el acaparamiento de territorios por parte de oligarqu\u00edas parasitarias fue m\u00e1s acelerado.<\/p>\n<p>El modelo de capitalismo comercial de cinco siglos no permit\u00eda notar c\u00f3mo ese atraso agrario afect\u00f3 el surgimiento ulterior de la industrializaci\u00f3n.<\/p>\n<p><strong>SIMPLIFICACIONES POL\u00cdTICAS<\/strong><\/p>\n<p>Frank enfatiz\u00f3 la naturaleza capitalista de la gestaci\u00f3n latinoamericana para demostrar el agotamiento de un sistema con cinco siglos de historia. Subray\u00f3 esa madurez con la intenci\u00f3n de remarcar la necesidad inmediata del socialismo. Por eso rechaz\u00f3 la tesis de la colonizaci\u00f3n feudal y objet\u00f3 las demoras en la acci\u00f3n revolucionaria, que eran justificadas por la persistencia de rasgos pre-capitalistas.<\/p>\n<p>La teor\u00eda de la colonizaci\u00f3n capitalista fue expuesta para criticar la estrategia del socialismo por etapas. Esa motivaci\u00f3n indujo a demostrar la antigua ra\u00edz capitalista del subdesarrollo dependiente. Con ese diagn\u00f3stico se postul\u00f3, adem\u00e1s, la inconveniencia de alianzas con la burgues\u00eda nacional.<\/p>\n<p>Esos planteos apuntalaban las cr\u00edticas a la propuesta de transitar por la prolongada etapa democr\u00e1tico-burguesa que auspiciaban los partidos comunistas. Ese mismo prop\u00f3sito persegu\u00eda el gran n\u00famero de estudios sobre plantaciones, haciendas y latifundios que floreci\u00f3 durante esa \u00e9poca.<\/p>\n<p>El primer Frank se ubic\u00f3 en el espacio de la izquierda revolucionaria. Pero ese posicionamiento no requer\u00eda argumentos remontados a la era colonial. La temporalidad de una transici\u00f3n socialista contempor\u00e1nea no depend\u00eda del car\u00e1cter asumido por la colonizaci\u00f3n. Ese curso era el mismo con ra\u00edces feudales o capitalistas de la conquista hispano-portuguesa. El pensador alem\u00e1n busc\u00f3 respuestas a los problemas del siglo XX en lo acontecido cuatro centurias antes.<\/p>\n<p>Con esa mirada ignor\u00f3 la diferencia cualitativa entre interrogantes pol\u00edticos e historiogr\u00e1ficos. El debate sobre las posibilidades socialistas abiertas por la revoluci\u00f3n cubana difer\u00eda de la controversia sobre lo ocurrido con la llegada de Colon. Tampoco la constataci\u00f3n del comportamiento conservador de las burgues\u00edas nacionales requer\u00eda evaluar lo sucedido en el siglo XVI.<\/p>\n<p>Frank sobredimension\u00f3 la pol\u00e9mica estableciendo una familiaridad directa entre feudalistas hist\u00f3ricos y etapistas pol\u00edticos. No registr\u00f3 que varios te\u00f3ricos comunistas (como el chileno Teitelbaum o el brasile\u00f1o Caio Prado) defend\u00edan la tesis de la colonizaci\u00f3n capitalista, suscribiendo las estrategias pol\u00edticas de sus organizaciones.<\/p>\n<p>Ese esquematismo no fue compartido por los te\u00f3ricos marxistas de la dependencia, que rechazaron la equiparaci\u00f3n de la situaci\u00f3n colonial con el contexto posterior (Marini, 1973:19-20). Cuestionaron la exageraci\u00f3n del rol del comercio y la presentaci\u00f3n de una econom\u00eda capitalista desde la cuna latinoamericana (Dos Santos, 1978: 303-304, 336-337).<\/p>\n<p>En la plenitud de estas controversias Frank declar\u00f3 que abandonaba el debate historiogr\u00e1fico y la propia teor\u00eda de la dependencia. Con esa declaraci\u00f3n cerr\u00f3 la primera etapa de su pensamiento.<\/p>\n<p><strong>\u00a0<\/strong><\/p>\n<p><strong>EL GIRO HACIA LA ECONOM\u00cdA-MUNDO<\/strong><\/p>\n<p><strong>\u00a0<\/strong><\/p>\n<p>El te\u00f3rico alem\u00e1n inici\u00f3 su nuevo per\u00edodo estimando que el dependentismo flaqueaba por carencia de horizontes mundiales. Proclam\u00f3 el agotamiento de esa concepci\u00f3n y la consiguiente necesidad de superarla con una visi\u00f3n m\u00e1s abarcadora del marco global. Encontr\u00f3 esa mirada en la teor\u00eda del sistema mundial, que en cierta medida extend\u00eda y radicalizaba su enfoque precedente.<\/p>\n<p>Exist\u00edan varias \u00e1reas de afinidad entre Wallerstein y Frank. La visi\u00f3n de la econom\u00eda-mundo presenta una caracterizaci\u00f3n del capitalismo hist\u00f3rico muy semejante al capitalismo comercial. Considera que ese sistema se forj\u00f3 al mercantilizar la actividad productiva con mecanismos globales de competencia, expansi\u00f3n de mercados y desplazamiento de firmas ineficientes.<\/p>\n<p>Wallerstein coincidi\u00f3 expl\u00edcitamente con el diagn\u00f3stico de colonizaci\u00f3n capitalista de Am\u00e9rica Latina expuesta por Frank (Wallerstein, 1984: 204-216). Postul\u00f3 que luego de emerger en Europa, ese r\u00e9gimen ya operaba a escala global cuando Colon arrib\u00f3 al Nuevo Mundo. La incorporaci\u00f3n de ese hemisferio consolid\u00f3 el sistema mundial y anticip\u00f3 su absorci\u00f3n de otras \u00e1reas del planeta (Wallerstein, 1988: 1-8).<\/p>\n<p>Los dos pensadores convergieron, adem\u00e1s, en estimar que la trayectoria seguida por las periferias siempre estuvo determinada por el mercado mundial. Describieron desenvolvimientos hist\u00f3ricos centrados en el impacto de las fuerzas mundiales. Se\u00f1alaron que en cada etapa del sistema esas tendencias externas definieron el status de las potencias vencedoras y de las econom\u00edas subdesarrolladas (Katz, 2016).<\/p>\n<p>Los parentescos se extendieron a otras esferas, pero la coincidencia historiogr\u00e1fica fue clave para la confluencia del modelo metr\u00f3poli-sat\u00e9lite con el sistema mundial. Wallerstein aport\u00f3 nuevos argumentos a la teor\u00eda del capitalismo comercial y situ\u00f3 el debate sobre la colonizaci\u00f3n en un terreno m\u00e1s conceptual.<\/p>\n<p>Este abordaje suscit\u00f3 nuevas pol\u00e9micas sobre el origen del capitalismo en tres terrenos poco explorados en la controversia anterior: la significaci\u00f3n del trabajo asalariado, la duraci\u00f3n de las transiciones y el papel de los sujetos. En esos terrenos Wallerstein desenvolvi\u00f3 las mismas pistas anal\u00edticas sugeridas por Frank.<\/p>\n<p><strong>\u00a0<\/strong><\/p>\n<p><strong>DEBATES SOBRE EL PROLETARIADO<\/strong><\/p>\n<p>Al igual que Frank, Wallerstein tom\u00f3 partido a favor de Sweezy contra Dobb en la jerarquizaci\u00f3n del comercio sobre el agro, como principal fuerza motriz del capitalismo. Pero a diferencia de Sweezy cuestion\u00f3 la relevancia del trabajo asalariado en ese proceso.<\/p>\n<p>El te\u00f3rico del sistema mundial rechaz\u00f3 la preeminencia de esa modalidad laboral, se\u00f1alando que ese rasgo no era determinante de una econom\u00eda-mundo ensamblada en forma comercial y regida por la maximizaci\u00f3n del beneficio (Wallerstein, 1984: 180-201, 2005: cap 1).<\/p>\n<p>Al presentar al capitalismo como un r\u00e9gimen de coordinaci\u00f3n de mercados, Wallerstein entendi\u00f3 que las plantaciones esclavistas y las haciendas serviles no desment\u00edan la vigencia de ese sistema.<\/p>\n<p>Brenner objet\u00f3 esta caracterizaci\u00f3n recordando que el capitalismo surgi\u00f3 de una acumulaci\u00f3n originaria, que alumbr\u00f3 una clase explotadora asentada en la extracci\u00f3n de plusval\u00eda. Retom\u00f3 los argumentos de Dobb y se\u00f1al\u00f3 que s\u00f3lo en ciertas condiciones y pa\u00edses, el comercio contribuy\u00f3 a disolver las viejas relaciones sociales. Cuando consolid\u00f3 el poder de los nobles (Europa Oriental) afianz\u00f3 las estructuras pre-capitalistas y gener\u00f3 una segunda servidumbre (Brenner, 1977, 1988: 39-44, 381-386).<\/p>\n<p>A diferencia de Sweezy -que observaba al comercio como la fuerza originadora de un r\u00e9gimen capitalista asentado en la extracci\u00f3n de plusval\u00eda- Wallerstein neg\u00f3 la relevancia del proletariado como dato constitutivo de ese sistema. Afirm\u00f3 que los \u201cmarxistas ortodoxos\u201d sobredimensionaban ese factor, convirtiendo la estructura fabril en el \u00fanico determinante del despunte capitalista.<\/p>\n<p>Atribuy\u00f3 esa postura a razonamientos atados al marco nacional y se\u00f1al\u00f3 que el capitalismo extrae plusval\u00eda de una amplia variedad de explotados, sin discriminar su status de obreros, siervos o esclavos. Destac\u00f3 que la econom\u00eda-mundo funciona mediante el control que ejercen los capitalistas de esa sujeci\u00f3n (Wallerstein, 2005: cap 11, 2011).<\/p>\n<p>Pero este enfoque no esclareci\u00f3 cu\u00e1les son las diferencias que separan al capitalismo de los modos de producci\u00f3n que lo precedieron. Esta distinci\u00f3n surge de la existencia de una plusval\u00eda generada espec\u00edficamente por los trabajadores asalariados. S\u00f3lo la reinversi\u00f3n de ese excedente apropiado por la burgues\u00eda alimenta la acumulaci\u00f3n.<\/p>\n<p>La gravitaci\u00f3n del trabajo asalariado radica en que s\u00f3lo el capitalismo introduce una forma de coerci\u00f3n econ\u00f3mica, que no se asienta en expl\u00edcitas coacciones forzosas. El trabajo libre de los asalariados es lo que tipifica el sometimiento contempor\u00e1neo a la tiran\u00eda del mercado.<\/p>\n<p>Esta peculiaridad es incluso resaltada por los autores que coinciden con Wallerstein en la conveniencia de extender la caracterizaci\u00f3n del capitalismo, m\u00e1s all\u00e1 del status de los explotados y la modalidad que asume el plus-trabajo (Amin, 2008: 198- 200).<\/p>\n<p><strong>LARGAS TRANSICIONES<\/strong><\/p>\n<p>Frank estimaba que el capitalismo vigente en el siglo XVI defini\u00f3 el tipo de colonizaci\u00f3n predominante en Am\u00e9rica Latina. Wallerstein ampli\u00f3 esa mirada, destacando que este sistema deb\u00eda ser concebido como una totalidad mundial desde su inicio. Consider\u00f3 que no existen razones para suponer que se gest\u00f3 en largos periodos de maduraci\u00f3n (Wallerstein, 1984: 8-10, 43). Pero no aport\u00f3 justificaciones de ese postulado de abruptos saltos de un r\u00e9gimen a otro.<\/p>\n<p>Sus cr\u00edticos observaron que confundi\u00f3 -como Frank- el origen con la formaci\u00f3n\u00a0 del capitalismo. Coloc\u00f3 en un mismo paquete dos estadios diferentes, al no diferenciar el nacimiento en el agro del desenvolvimiento en la industria. Wood se\u00f1al\u00f3 que en la primera etapa (siglo XVI-XVII) prevaleci\u00f3 la actividad primaria y en la segunda (desde el siglo XVIII) los procesos fabriles.<\/p>\n<p>Esta distinci\u00f3n destaca, adem\u00e1s, que la fase inicial no involucr\u00f3 la generalizaci\u00f3n del trabajo asalariado, sino tan s\u00f3lo la preeminencia de nuevas reglas de coerci\u00f3n mercantil. Esas normas implicaron presi\u00f3n competitiva, maximizaci\u00f3n del beneficio y compulsi\u00f3n a reinvertir los excedentes para mejorar la productividad.<\/p>\n<p>De esa forma se generaron condiciones para un debut del capitalismo, que no entra\u00f1\u00f3 la plena utilizaci\u00f3n de obreros cobrando salarios. La masificaci\u00f3n de esa modalidad laboral fue un resultado y no un anticipo del capitalismo (Wood, 2002: 36-37).<\/p>\n<p>Este abordaje contribuye a superar las discusiones sobre la colonizaci\u00f3n de Am\u00e9rica, s\u00f3lo centradas en dirimir la primac\u00eda del trabajo asalariado o servil. Lo determinante en la gestaci\u00f3n del capitalismo en el agro fue la generalizaci\u00f3n de normas de competencia y ganancias y no la masificaci\u00f3n de la explotaci\u00f3n obrera.<\/p>\n<p>Esta distinci\u00f3n entre el surgimiento y la consolidaci\u00f3n del sistema facilita el registro del largo proceso de transici\u00f3n omitido por el enfoque de Frank-Wallerstein. Como se\u00f1al\u00f3 Mandel, ese pasaje incluy\u00f3 en Europa fases de acumulaci\u00f3n primitiva y corriente, con gravitaciones diferenciadas de la expropiaci\u00f3n campesina y el pillaje colonial (Mandel, 1969: 71-74, 1971: 153-171).<\/p>\n<p>Esa prolongada transici\u00f3n implic\u00f3 la articulaci\u00f3n del mercado mundial en torno a diversos procesos nacionales, que combinaron formas capitalistas, semicapitalistas y pre-capitalistas. El intercambio global orden\u00f3 esa variedad de relaciones h\u00edbridas.<\/p>\n<p>Es cierto que la dimensi\u00f3n internacional del capitalismo fue descollante, pero tan s\u00f3lo como referente de distintos procesos nacionales de acumulaci\u00f3n (Mandel, 1977, 1978: cap 2). No sustituy\u00f3 ese protagonismo, ni elimin\u00f3 la presencia de formaciones econ\u00f3mico-sociales con componentes pre-capitalistas.<\/p>\n<p>Esta mirada permite otra visi\u00f3n de la relaci\u00f3n centro-periferia. Parte de la econom\u00eda mundial sin forzar la existencia de un sistema global desde el siglo XVI. Define etapas en contraposici\u00f3n al puro continuismo de Wallerstein y resalta diferencias entre las periferias, contra el invariante esquema de metr\u00f3polis- sat\u00e9lites de Frank.<\/p>\n<p>En lugar de una simple primac\u00eda del capitalismo en la generaci\u00f3n del subdesarrollo, describe las amalgamas de formas atrasadas y avanzadas, aplicando un razonamiento de desarrollo desigual y combinado (Wolf, 1983: 38; Trimberger, 1979).<\/p>\n<p>Mandel reconoci\u00f3 la incidencia del colonialismo, sin otorgarle una determinaci\u00f3n absoluta en el surgimiento del capitalismo. Destac\u00f3 que el capitalismo, tuvo un origen nacional condicionado por los dictados del mercado mundial, pero s\u00f3lo alcanz\u00f3 una conformaci\u00f3n internacional completa en la era contempor\u00e1nea.<\/p>\n<p><strong>\u00a0<\/strong><\/p>\n<p><strong>EL SUJETO OMITIDO<\/strong><\/p>\n<p>Frank nunca explic\u00f3 la ausencia de sujetos sociales en su presentaci\u00f3n de la historia latinoamericana. Wallerstein introdujo parcialmente esos actores, pero sostuvo que en el pasado los sectores populares no pod\u00edan torcer el rumbo de la econom\u00eda-mundo. Con distintos fundamentos ambos enfoques prescindieron de la lucha de clases.<\/p>\n<p>En cambio otros historiadores buscaron conceptualizar el impacto de esas confrontaciones sociales sobre el surgimiento del capitalismo. Especialmente Brenner describi\u00f3 c\u00f3mo influyeron los conflictos entre campesinos y nobles en debut. No retrat\u00f3 un proceso lineal de mayor disoluci\u00f3n del feudalismo frente a batallas sociales m\u00e1s intensas (o victoriosas) de los oprimidos, sino un curso pleno de corolarios inesperados (o indeseados).<\/p>\n<p>Ese enfoque consider\u00f3 que el capitalismo despunt\u00f3 en Inglaterra por la peculiar combinaci\u00f3n de colapso de la servidumbre, consolidaci\u00f3n de la gran propiedad y extensi\u00f3n del arrendamiento. Esa mixtura gener\u00f3 una estructura de nobles, contratistas burgueses y asalariados, que impuls\u00f3 la productividad agraria y el comienzo de la industrializaci\u00f3n.<\/p>\n<p>Un estado menos s\u00f3lido que el imperante en Espa\u00f1a o Francia, pero m\u00e1s unificado y con mayor capacidad para eliminar las soberan\u00edas de los nobles, propici\u00f3 una amplia red de caminos y mercados. Pero lo determinante fue la resistencia campesina.<\/p>\n<p>Esas revueltas no impidieron el afianzamiento de la gran propiedad, pero obligaron a los se\u00f1ores a recurrir al arrendamiento y al cobro de rentas monetarias. Ambos procesos facilitaron la aparici\u00f3n de un pr\u00f3spero capitalismo rural (Wood, 2002: 50-55).<\/p>\n<p>Brenner contrast\u00f3 este modelo agrario con Francia, d\u00f3nde la resistencia de los campesinos impuso una gran divisi\u00f3n de la propiedad. Esa fragmentaci\u00f3n consolid\u00f3 un modelo de subsistencia y baja productividad. La alianza del estado absolutista con los agricultores para limitar el poder los nobles, reforz\u00f3 adicionalmente el retardo del capitalismo e incub\u00f3 la mayor revoluci\u00f3n de la \u00e9poca. La lucha de clases obstruy\u00f3 en Francia el proceso de acumulaci\u00f3n que incentiv\u00f3 en Inglaterra (Brenner, 1988: 62-81).<\/p>\n<p>Esos conflictos tambi\u00e9n determinaron la descapitalizaci\u00f3n de Europa Oriental, con el resurgimiento de la servidumbre para exportar alimentos a Occidente. La nobleza reforz\u00f3 el cobro de rentas a los campesinos, que no contaron con el legado de triunfos obtenidos por sus pares de Prusia Occidental, durante las grandes guerras del siglo XV-XVI.<\/p>\n<p>La misma gravitaci\u00f3n de la lucha social se corrobor\u00f3 en el Nuevo Mundo. La resistencia de los pobladores a cualquier forma de coerci\u00f3n extraecon\u00f3mica, favoreci\u00f3 inicialmente en las 13 colonias de Estados Unidos, la introducci\u00f3n de una producci\u00f3n ajena a las reglas del mercado.<\/p>\n<p>Los colonos aprovechaban la facilidad para obtener las tierras que expropiaban a las tribus ind\u00edgenas. Cuando las compa\u00f1\u00edas comerciales, los bancos y las elites forzaron la compra de terrenos y el endeudamiento para la siembra, se impuso el pasaje a una agricultura capitalista (Post, 2011: 67-84, 98-103). El desenlace de la lucha social defini\u00f3 tambi\u00e9n aqu\u00ed la modalidad de gestaci\u00f3n del capitalismo.<\/p>\n<p>En todos los casos esa batalla determin\u00f3 capacidades diferenciadas de la aristocracia para adaptarse a la nueva \u00e9poca. No hubo autom\u00e1tica aceleraci\u00f3n del capitalismo en funci\u00f3n de la pujanza o pasividad de los oprimidos, sino una amplia variedad de escenarios con resultados contingentes.<\/p>\n<p>Los complejos efectos de la confrontaci\u00f3n social sobre la intensidad de la acumulaci\u00f3n, que Brenner indag\u00f3 para el origen del capitalismo fueron tambi\u00e9n considerados por Mandel en su teor\u00eda de las ondas largas. Relacion\u00f3 distintos cursos de prosperidad y estancamiento con el desenlace de la lucha de clases. Incluso en Cueva pueden rastrearse algunas conexiones del mismo tipo, en su explicaci\u00f3n de las especificidades del capitalismo latinoamericano durante el siglo XIX.<\/p>\n<p>En los tres casos la introducci\u00f3n de los sujetos en la historia no apunt\u00f3 s\u00f3lo a clarificar las singularidades del desarrollo capitalista. Tambi\u00e9n busc\u00f3 evaluar la incidencia de esa acci\u00f3n sobre las tradiciones de emancipaci\u00f3n popular. El enfoque de Wallerstein-Frank ofrece poco espacio para esta problem\u00e1tica.<\/p>\n<p><strong>POL\u00c9MICAS SOBRE ORIENTE<\/strong><\/p>\n<p><strong>\u00a0<\/strong><\/p>\n<p>En los a\u00f1os 90 Frank qued\u00f3 impactado por un nuevo acontecimiento: el crecimiento del Sudeste Asi\u00e1tico y la impetuosa expansi\u00f3n de China. Al estudiar ese despegue, encontr\u00f3 causas hist\u00f3ricas que chocaban con la primac\u00eda asignada a Europa por la teor\u00eda del sistema mundial. Consider\u00f3 que esa centralidad hab\u00eda correspondido siempre a Oriente y que el liderazgo internacional del Viejo Continente apareci\u00f3 s\u00f3lo en el siglo XIX, durante un transitorio estancamiento de China.<\/p>\n<p>Frank afirm\u00f3 que en las centurias precedentes, las famosas especias reflejaban la mayor productividad de Asia. Estim\u00f3 que Europa s\u00f3lo pudo tomar una ventaja intermediando con el oro y la plata obtenidos en Am\u00e9rica, pero no logr\u00f3 revertir el car\u00e1cter subordinado de su proceso de acumulaci\u00f3n. Se\u00f1al\u00f3 que los peque\u00f1os pa\u00edses de Occidente (Portugal, Holanda, Inglaterra) nunca llegaron a ejercer la dominaci\u00f3n mundial.<\/p>\n<p>El pensador germano polemiz\u00f3 con los mitos de la excepcionalidad europea, resaltando el car\u00e1cter ficticio de sus pilares en el Renacimiento y la tradici\u00f3n griega. Tambi\u00e9n consider\u00f3 que esas falacias tend\u00edan a diluirse a fines del siglo XX, ante el resurgimiento asi\u00e1tico y el agotamiento de la usurpaci\u00f3n occidental (Frank, 2009: 114-120).<\/p>\n<p>Este viraje intelectual disgust\u00f3 a sus colegas, que expusieron varias objeciones a la primac\u00eda de Oriente en el surgimiento del sistema mundo. Wallerstein subray\u00f3 la incongruencia de postular una superioridad estructural de Asia durante largos e imprecisos lapsos, aceptando al mismo tiempo el \u00e9xito de Europa sobre su rival en el siglo XIX. Afirm\u00f3 que todo el razonamiento de Frank se desplomaba a la hora de explicar c\u00f3mo pudo el Viejo Continente lograr esa repentina ventaja (Wallerstein, 2006-07: 1-14).<\/p>\n<p>Arrighi recurri\u00f3 a una refutaci\u00f3n semejante. Se\u00f1al\u00f3 que Frank no aclaraba de qu\u00e9 manera, un relegado continente europeo pudo en 1800 desplazar a China de la conducci\u00f3n econ\u00f3mica mundial (Arrighi, 2006: 1-18).<\/p>\n<p>Amin fue m\u00e1s categ\u00f3rico. Cuestion\u00f3 la revisi\u00f3n de la historia propuesta por Frank, subrayando la total inexistencia de indicios de hegemon\u00eda china. Se\u00f1al\u00f3 que un milenario periodo pre-capitalista de sociedades tributarias centrales y perif\u00e9ricas fue sucedido -durante el ascenso del capitalismo- por una relativa paridad entre Europa y China, que se zanj\u00f3 a favor del primer contendiente.<\/p>\n<p>Esa ventaja obedeci\u00f3 a la singular existencia de un sistema feudal manejado por nobles, que extra\u00edan directamente sus rentas de los campesinos, en contraposici\u00f3n al modelo de grandes burocracias estatales predominantes en Oriente.<\/p>\n<p>La flexibilidad de un r\u00e9gimen privatizado de nobleza facilit\u00f3 una acumulaci\u00f3n originaria, que se mantuvo bloqueada en Asia. China preserv\u00f3 un retraso perdurable frente a Europa y su desarrollo previo s\u00f3lo le permiti\u00f3 escapar del status colonial, que afect\u00f3 al resto de la periferia durante el cenit de la expansi\u00f3n occidental (Amin, 2006: 5-22).<\/p>\n<p>En contraposici\u00f3n a la preponderancia sustancial de China que imagin\u00f3 Frank, Amin postul\u00f3 el nacimiento precoz del capitalismo en Europa. Se\u00f1al\u00f3 que ese debut fue consecuencia de la fragilidad perif\u00e9rica de esa regi\u00f3n, frente a las sociedades m\u00e1s avanzadas de India, China o el imperio otomano. Las prerrogativas pol\u00edticas de los nobles y la descentralizaci\u00f3n generada por el primitivismo de esa formaci\u00f3n, aceleraron los procesos de acumulaci\u00f3n en el Viejo Continente (Amin, 2008: 198-213).<\/p>\n<p><strong>PROBLEMAS DEL \u201cASIA-CENTRISMO\u201d<\/strong><\/p>\n<p>Frank justific\u00f3 su tesis de la primac\u00eda oriental, se\u00f1alando que China mantuvo durante la mayor parte de su historia una balanza comercial superavitaria y un flujo positivo del movimiento de dinero. Record\u00f3 la conversi\u00f3n del pa\u00eds en sumidero final de la plata circulante en otras econom\u00edas y present\u00f3 esa captaci\u00f3n de met\u00e1lico como una prueba incontrastable de la supremac\u00eda oriental (Frank, 2009: 108-111).<\/p>\n<p>Wallerstein objet\u00f3 emp\u00edricamente este argumento se\u00f1alando que el acervo de plata per c\u00e1pita siempre fue superior en Europa. Cuestion\u00f3, adem\u00e1s, el uso de ese indicador como par\u00e1metro de superioridad econ\u00f3mica. Record\u00f3 que los dependentistas siempre subrayaron que el d\u00e9ficit comercial de Inglaterra con el resto del mundo, no contradec\u00eda su primac\u00eda colonial (Wallerstein, 2006-07).<\/p>\n<p>Se\u00f1al\u00f3, adem\u00e1s, que un posicionamiento hegem\u00f3nico no se verifica s\u00f3lo en \u00edndices comerciales o financieros. Record\u00f3 especialmente que el viejo consenso sobre el rol dominante de Occidente expresaba abrumadoras evidencias y no simples mistificaciones.<\/p>\n<p>Pero tambi\u00e9n observ\u00f3 que Frank no aportaba ning\u00fan dato de superioridad china en el terreno de la productividad industrial. S\u00f3lo evaluaba el destino de los recursos monetarios circulantes en largos per\u00edodos de la historia.<\/p>\n<p>En esta caracterizaci\u00f3n de un liderazgo exclusivamente basado en la absorci\u00f3n de excedentes monetarios o super\u00e1vits comerciales se corrobora el defecto \u201ccirculacionista\u201d, que reiteradamente subrayaron los cr\u00edticos del primero y segundo Frank.<\/p>\n<p>La escasa relevancia que el te\u00f3rico alem\u00e1n asign\u00f3 a las dimensiones productivas, se extiende a un registro de ventajas chinas s\u00f3lo asentadas en flujos de intercambio y movimientos de capitales. Frank adopt\u00f3 una nueva \u00f3ptica \u201csino-centrista\u201d, pero continu\u00f3 privilegiando la esfera del comercio o las finanzas para evaluar las hegemon\u00edas mundiales.<\/p>\n<p>La misma continuidad de problemas se verifica en el \u201cexternalismo\u201d de un\u00a0 razonamiento que privilegia las transferencias de recursos, desconsiderando los procesos end\u00f3genos. En el libro <em>Reorient<\/em> del te\u00f3rico alem\u00e1n hay una total omisi\u00f3n de la esfera geopol\u00edtica y militar. No analiza la competencia que en ese terreno enfrent\u00f3 a China con las potencias europeas. La prescindencia de los sujetos tambi\u00e9n indica que el tercer Frank mantuvo el determinismo estructuralista de sus primeros trabajos.<\/p>\n<p><strong>CAPITALISMO IGNORADO<\/strong><\/p>\n<p>Frank respondi\u00f3 duramente a los cuestionamientos de sus correligionarios. Se\u00f1al\u00f3 que no percib\u00edan la primac\u00eda hist\u00f3rica de China por su atadura a viejas nociones de capitalismo. Estim\u00f3 que la b\u00fasqueda de singularidades de ese sistema era una obsesi\u00f3n heredada de Marx. Propuso revisar ese legado destacando que el capitalismo siempre existi\u00f3 entremezclado con otras modalidades productivas (Frank, (2005b).<\/p>\n<p>Pero m\u00e1s all\u00e1 de esa generalidad no aport\u00f3 pistas para esclarecer c\u00f3mo deb\u00eda ser encarada la reformulaci\u00f3n del capitalismo. S\u00f3lo aludi\u00f3 a su vigencia desde tiempos lejanos y a su identificaci\u00f3n con el mercado.<\/p>\n<p>Wallerstein observ\u00f3 en esta reconsideraci\u00f3n un retorno a las viejas ingenuidades del economista liberal. Amin interpret\u00f3 el viraje como una reca\u00edda en vulgaridades neocl\u00e1sicas de eternidad capitalista. Ciertamente Frank perdi\u00f3 la br\u00fajula al buscar una centralidad perdurable de China en el sistema mundial. Olvid\u00f3 los principios b\u00e1sicos de caracterizaci\u00f3n del capitalismo.<\/p>\n<p>Tambi\u00e9n aqu\u00ed extrem\u00f3 su rechazo previo a definir ese modo de producci\u00f3n en funci\u00f3n de la explotaci\u00f3n del trabajo asalariado. Nunca acept\u00f3 que el capitalismo es un r\u00e9gimen de competencia por beneficios surgidos de la extracci\u00f3n de plusval\u00eda. Las err\u00f3neas definiciones anteriores centradas en el comercio se transformaron en una negaci\u00f3n de la transitoriedad hist\u00f3rica de ese sistema.<\/p>\n<p>Este equivoco se consum\u00f3 extendiendo la espacialidad del capitalismo. El tercer Frank ya no concibi\u00f3 un sistema-mundo alumbrado por Europa, que sucede y destrona a los imperios-mundo de otras regiones. Postul\u00f3 la vigencia milenaria de una sola estructura global encabezada por China.<\/p>\n<p>Como resulta dif\u00edcil corroborar ese liderazgo, el te\u00f3rico alem\u00e1n disolvi\u00f3 la propia existencia del capitalismo, presentando a ese sistema como un simple dato perdurable y subyacente.<\/p>\n<p>La err\u00f3nea dimensi\u00f3n planetaria que Frank asign\u00f3 al capitalismo desde un origen indescifrable, puso tambi\u00e9n de relieve los inconvenientes de razonar ese nacimiento en t\u00e9rminos mundiales.<\/p>\n<p>Arrighi recurri\u00f3 a un calificativo ir\u00f3nico (\u201cglobo-l\u00f3gico\u201d) para objetar la exagerada utilizaci\u00f3n de criterios internacionales. Pero subray\u00f3 un problema que se extiende a la propia teor\u00eda del sistema mundial. En el superholismo de Frank aparecen muchas dificultades de la \u201ctiran\u00eda de la totalidad\u201d que impera en ese abordaje.<\/p>\n<p>La disoluci\u00f3n del capitalismo que apareci\u00f3 en el \u00faltimo Frank complementa la primac\u00eda supra-temporal de China. Pero al remontar el nacimiento de ese sistema a una fecha indefinida se diluyen sus singularidades. En ese retrato milenario del capitalismo son inhallables los mecanismos de gestaci\u00f3n del trabajo asalariado.<\/p>\n<p>Los problemas de un sistema mundial surgido en 1500 en el norte de Europa (Wallerstein) o en 1200 en las ciudades italianas (Arrighi), se transformaron con la primac\u00eda china en un dilema sin soluci\u00f3n. Ese inconveniente es otra consecuencia de razonar con patrones comercial\u00ades y mundiales los procesos nacionales de acumulaci\u00f3n.<\/p>\n<p>Frank proyecta hacia atr\u00e1s todos los rasgos contempor\u00e1neos del capitalismo. Por eso recae en supuestos de eternidad del sistema. Supone que a principios del milenio pasado ya se registraban las caracter\u00edsticas actuales de este r\u00e9gimen. Con este abordaje no hay forma de entender las especificidades y mutaciones del capitalismo.<\/p>\n<p><strong>\u00a0<\/strong><\/p>\n<p><strong>INFLUENCIAS CONTEMPOR\u00c1NEAS<\/strong><\/p>\n<p><strong>\u00a0<\/strong><\/p>\n<p>El tercer Frank mantuvo la vehemencia pol\u00e9mica de sus trabajos anteriores. Rechaz\u00f3 la teor\u00eda del sistema mundial que hab\u00eda absorbido contra el dependentismo, cuestionando la \u201cvanidad euro-centrista\u201d de esa visi\u00f3n y su empe\u00f1o en postular la primac\u00eda del Viejo Continente desde 1500 (Frank, 2009: 130-136).<\/p>\n<p>Sus cr\u00edticos se burlaron del uso de ese calificativo, recordando que el propio Frank atribuy\u00f3 a Europa un inexplicable poder para dominar s\u00fabitamente a China en el siglo XIX. En realidad no fue muy sensato acusar de euro-centrista a Wallerstein, que ha sido un ac\u00e9rrimo objetor de la identificaci\u00f3n liberal del Viejo Continente con el progreso o la civilizaci\u00f3n (Wallerstein, 2004: cap 23).<\/p>\n<p>M\u00e1s desubicado fue ubicar a Amin en ese casillero. El economista egipcio ha polemizado reiteradamente con todas las creencias de supremac\u00eda occidental. Demostr\u00f3 que se inspiran en falsos supuestos de ventajas milenarias de Europa, olvidando que el capitalismo surgi\u00f3 en esa regi\u00f3n por el retraso (y no la luminosidad) de una formaci\u00f3n tributaria (Amin 2008: 198-213).<\/p>\n<p>A lo sumo se podr\u00eda afirmar que la pr\u00e9dica euro-centrista aparece en el rescate del modelo comercial smithiano, que atribuye al Viejo Continente excepcionales habilidades para el intercambio y la consiguiente gestaci\u00f3n del capitalismo (Wood, 2002: 21-33).<\/p>\n<p>Pero un cuestionamiento de ese tipo afectar\u00eda al propio Frank, que siempre privilegi\u00f3 la esfera de la circulaci\u00f3n. En realidad, el euro-centrismo es un ingrediente del pensamiento liberal tan ajeno al marxismo como a la visi\u00f3n sist\u00e9mica.<\/p>\n<p>Frank dispar\u00f3 cr\u00edticas al euro-centrismo para realzar el protagonismo asi\u00e1tico, sin notar su sim\u00e9trico deslizamiento hacia el enaltecimiento del mundo oriental.<\/p>\n<p>Su interpretaci\u00f3n de la gravitaci\u00f3n milenaria de China tuvo igualmente una llamativa influencia. Especialmente Arrighi reformul\u00f3 esa tesis como una contraposici\u00f3n de senderos de desarrollo. Contrast\u00f3 el modelo econ\u00f3mico defensivo de Oriente con la estrategia imperial expansiva de Occidente y retom\u00f3 ideas de Frank para explicar las ventajas del esquema mercantil-cooperativo de China (Arrighi, 2007: cap 3, 8 y 11).<\/p>\n<p>El te\u00f3rico germano inaugur\u00f3 en la izquierda, la secuencia de miradas favorables al rumbo seguido por el gigante asi\u00e1tico. Pero ese enfoque exige asumir tambi\u00e9n los supuestos de eternidad o continuidad c\u00edclica del capitalismo, que adopt\u00f3 el tercer Frank.<\/p>\n<p><strong>\u00a0<\/strong><\/p>\n<p><strong>SIN RESPUESTA A LA DEPENDENCIA<\/strong><\/p>\n<p><strong>\u00a0<\/strong><\/p>\n<p>El economista alem\u00e1n interpret\u00f3 el ascenso econ\u00f3mico de Oriente como un acontecimiento de gran relevancia. Esa conclusi\u00f3n coron\u00f3 la revisi\u00f3n de la problem\u00e1tica del subdesarrollo que inici\u00f3 con la revalorizaci\u00f3n de la expansi\u00f3n de Sudeste Asi\u00e1tico. Primero estim\u00f3 que ese crecimiento afectaba seriamente a la teor\u00eda de la dependencia y luego corrobor\u00f3 esa impresi\u00f3n con sus caracterizaciones de China.<\/p>\n<p>En esta exploraci\u00f3n conceptual Frank no logr\u00f3 encontrar una reformulaci\u00f3n satisfactoria de la din\u00e1mica centro-periferia. Transit\u00f3 por sinuosos caminos de vacilaciones y preguntas sin respuestas. El traspi\u00e9 inicial de ese recorrido fue su distanciamiento del dependentismo, cuestionando la atadura de esa concepci\u00f3n a los razonamientos en t\u00e9rminos nacionales.<\/p>\n<p>Al objetar la \u201cquimera\u201d de un crecimiento aut\u00f3nomo dentro del sistema capitalista mundial, el te\u00f3rico alem\u00e1n se enred\u00f3 en inconsistentes objeciones (Frank, 1973, 1991: 61). Olvid\u00f3 que la teor\u00eda marxista de la dependencia nunca concibi\u00f3, ni propuso un desenvolvimiento del capitalismo en la periferia. Tampoco identific\u00f3 la denominada \u201cdesconexi\u00f3n\u201d con ese proyecto. Esa estrategia era el objetivo de otras corrientes como la CEPAL o los Partidos Comunistas.<\/p>\n<p>El esquema metr\u00f3poli-sat\u00e9lite del primer Frank conten\u00eda varias unilateralidades pero defin\u00eda relaciones de dependencia. El segundo Frank disolvi\u00f3 esas conexiones en\u00a0 el mundialismo extremo y el tercer Frank diluy\u00f3 ese entramado en el \u201casiacentrismo\u201d. Este recorrido acompa\u00f1\u00f3 sus caracterizaciones sucesivas del capitalismo en t\u00e9rminos comerciales, mundiales y seculares.<\/p>\n<p>De estos enfoques emergieron cambiantes observaciones de la relaci\u00f3n centro-periferia. Frank ratific\u00f3 la persistencia de la dependencia a la luz de la degradaci\u00f3n padecida por la econom\u00eda latinoamericana en los a\u00f1os 80-90. Pero tambi\u00e9n remarc\u00f3 la ausencia de propuestas para resolver el problema. Con cierta amargura se limit\u00f3 a se\u00f1alar que \u201cno pudimos acabar con la dependencia\u201d (Frank, 2005a).<\/p>\n<p>Sus escritos atrajeron muchos lectores cautivados por el tono irreverente de sus exposiciones (Ouriques, 2005) y por el cambiante itinerario de su trayectoria (Martins, 2009). Pero con ese c\u00famulo de contradicciones, Frank aport\u00f3 ideas significativas a los debates sobre el subdesarrollo. Su etapa dependentista suscit\u00f3 tantas pol\u00e9micas, que termin\u00f3 concentrando todos los dardos del anti-dependentismo. En nuestro pr\u00f3ximo texto analizaremos esos cuestionamientos.<\/p>\n<p>31-10-2016<\/p>\n<p><strong>\u00a0<\/strong><\/p>\n<p><strong>RESUMEN<\/strong><\/p>\n<p>Frank indag\u00f3 la relaci\u00f3n centro-periferia con distintas visiones del capitalismo. Subray\u00f3 primero la perpetuaci\u00f3n del subdesarrollo latinoamericano, luego la polarizaci\u00f3n de la econom\u00eda-mundo gestada en Europa y finalmente la centralidad de Oriente en un sistema milenario.<\/p>\n<p>Resalt\u00f3 el car\u00e1cter capitalista de la colonizaci\u00f3n para destacar la primac\u00eda del mercado mundial. Pero enfatiz\u00f3 el rol del intercambio sin tomar en cuenta las formas de explotaci\u00f3n y el atraso del agro. Con err\u00f3neos argumentos historiogr\u00e1ficos impugn\u00f3 acertadamente las alianzas con la burgues\u00eda nacional.<\/p>\n<p>Posteriormente reconsider\u00f3 la dependencia desde la teor\u00eda del sistema mundial, sin aceptar la relevancia del trabajo asalariado en la definici\u00f3n del capitalismo. No tuvo en cuenta el cimiento nacional, la prolongada gestaci\u00f3n de ese sistema y el impacto de la lucha de clase sobre la acumulaci\u00f3n.<\/p>\n<p>Finalmente reivindic\u00f3 la centralidad hist\u00f3rica de Asia con argumentos comerciales y monetarios. Postul\u00f3 el origen remoto del capitalismo y su identificaci\u00f3n con el mercado. Con cr\u00edticas al euro-centrismo propici\u00f3 el redescubrimiento contempor\u00e1neo de China. No ofreci\u00f3 respuestas a la dependencia pero enriqueci\u00f3 el debate sobre el subdesarrollo.<\/p>\n<p><strong>REFERENCIAS<\/strong><\/p>\n<p><strong>\u00a0<\/strong><\/p>\n<p><strong>&#8211;<\/strong>Amin, Samir (2006). 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Frank demuestra el milagro europeo,<em> Revista Mundo Siglo XXI<\/em>, n 7, invierno.<\/p>\n<p>-Wallerstein, Immanuel, (2011). <em>T<em>he Modern World<\/em><\/em>&#8211;<em>System IV<\/em>: University of California Press.<\/p>\n<p>-Wolf, Eric (1983). <em>Europa y la gente sin historia<\/em>, Fondo de Cultura Econ\u00f3mica, Buenos Aires.<\/p>\n<p>-Wood, Ellen Meiksins (2002). <em>The origin of capitalism<\/em>, Verso, London.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref1\" name=\"_ftn1\">[1]<\/a> Economista, investigador del CONICET, profesor de la UBA, miembro del EDI. Su p\u00e1gina web es: <a href=\"http:\/\/www.lahaine.org\/katz\">www.lahaine.org\/katz<\/a><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Debates: Tres etapas de la visi\u00f3n metr\u00f3poli-sat\u00e9lite Claudio Katz * Buenos Aires, 31-10-2016 Andr\u00e9 Gunder Frank (1929-2005) fue un conocido intelectual que en los a\u00f1os \u201860 particip\u00f3 en la gestaci\u00f3n de la teor\u00eda marxista de la dependencia. Busc\u00f3 dilucidar las peculiaridades de la relaci\u00f3n centro-periferia analizando los or\u00edgenes y las caracter\u00edsticas del capitalismo. Frank adopt\u00f3 &hellip; <a href=\"https:\/\/correspondenciadeprensa.com\/?p=1970\" class=\"more-link\">Sigue leyendo <span class=\"screen-reader-text\">Debates &#8211; Capitalismo y subdesarrollo: tres etapas de la visi\u00f3n centro-periferia<\/span><\/a><\/p>\n","protected":false},"author":102520410,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_coblocks_attr":"","_coblocks_dimensions":"","_coblocks_responsive_height":"","_coblocks_accordion_ie_support":"","_crdt_document":"","advanced_seo_description":"","jetpack_seo_html_title":"","jetpack_seo_noindex":false,"_jetpack_newsletter_access":"","_jetpack_dont_email_post_to_subs":false,"_jetpack_newsletter_tier_id":0,"_jetpack_memberships_contains_paywalled_content":false,"_jetpack_memberships_contains_paid_content":false,"footnotes":"","jetpack_post_was_ever_published":false},"categories":[85629],"tags":[17212,23213363,1183748,6992,14389795,1071199,45331433],"class_list":["post-1970","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-capitalismo","tag-america-latina","tag-andre-gunder-frank","tag-olvidos","tag-debates","tag-dobb","tag-subdesarrollo","tag-sweezy"],"jetpack_featured_media_url":"","jetpack_likes_enabled":false,"jetpack_sharing_enabled":true,"jetpack_shortlink":"https:\/\/wp.me\/p7lt2C-vM","amp_enabled":true,"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/correspondenciadeprensa.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/1970","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/correspondenciadeprensa.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/correspondenciadeprensa.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/correspondenciadeprensa.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/102520410"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/correspondenciadeprensa.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=1970"}],"version-history":[{"count":5,"href":"https:\/\/correspondenciadeprensa.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/1970\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":1975,"href":"https:\/\/correspondenciadeprensa.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/1970\/revisions\/1975"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/correspondenciadeprensa.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=1970"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/correspondenciadeprensa.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcategories&post=1970"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/correspondenciadeprensa.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Ftags&post=1970"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}