{"id":19640,"date":"2021-07-27T01:54:11","date_gmt":"2021-07-26T23:54:11","guid":{"rendered":"https:\/\/correspondenciadeprensa.com\/?p=19640"},"modified":"2021-07-27T19:28:05","modified_gmt":"2021-07-27T17:28:05","slug":"sin-fronteras-edward-hopper-el-pintor-de-la-alienacion-galo-martin","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/correspondenciadeprensa.com\/?p=19640","title":{"rendered":"Sin fronteras &#8211; Edward Hopper, el pintor de la alienaci\u00f3n. [Galo Mart\u00edn]"},"content":{"rendered":"<h5 style=\"text-align: right;\">Noct\u00e1mbulos. 1942. Art Institute of Chicago.<\/h5>\n<p><span style=\"color: #000000;\"><strong><a href=\"https:\/\/www.yorokobu.es\/\">Yorokobu<\/a>, 22-7-2021 <\/strong><\/span><\/p>\n<p><span style=\"color: #000000;\"><strong><a href=\"https:\/\/correspondenciadeprensa.com\/\">Correspondencia de Prensa<\/a>, 26-7-2021<\/strong><\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"color: #000000;\">No es que los personajes que pint\u00f3 Edward Hopper est\u00e1n solos. Incluso es posible que simplemente est\u00e9n, en el sentido existencial de la palabra. Tipos que el pintor estadounidense prefiri\u00f3 que en sus cuadros quedasen al margen de ese mundo en construcci\u00f3n que los alienaba. Ese ignorar deliberado respecto del progreso de la \u00e9poca se suma al hecho de que las escenas neoyorquinas que pint\u00f3 son m\u00e1s provincianas que de una gran urbe.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"color: #000000;\">Se sabe que muchos de sus cuadros est\u00e1n ambientados en Nueva York, aunque \u00e9l hace que luzca como si fuera una apagada y vac\u00eda ciudad del interior de los Estados Unidos. \u00c9l, que viv\u00eda en Washington Square, en la isla de Manhattan, salvo en verano, que lo hac\u00eda en su casa de la pen\u00ednsula de Cape Cod (Nueva Inglaterra, en la costa noreste) junto a su mujer, pintaba lo que anhelaba m\u00e1s que lo estaba viviendo. Un mundo con una joven historia que se estaba levantando a cr\u00e9dito y especulando entre dos guerras mundiales. La Gran Depresi\u00f3n que tuvo lugar como consecuencia del crac de 1929 no hizo que Hopper pintara un cuadro que pasara a la historia como s\u00ed lo hizo John Steinbeck con su novela Las uvas de la ira (1940).<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"color: #000000;\">El punto de inflexi\u00f3n en la carrera de Edward Hopper fue 1925, cuando dej\u00f3 su trabajo como ilustrador comercial de la revista Hotel Management, en la que se inventaba o compon\u00eda las cubiertas de la misma, y empez\u00f3 a pintar y a vender sus \u00f3leos y acuarelas, hoy m\u00e1s reconocibles que famosos. Unas pinturas aparentemente sencillas que expresan ideas complejas sobre la naturaleza humana por medio de detalles aislados y fuera del foco de la realidad del momento.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"color: #000000;\">M\u00e1s que representar el mundo exactamente como se ve\u00eda, Hopper congelaba un sentimiento o un estado de \u00e1nimo. Pintar ese instante, esa pausa, le llevaba mucho tiempo, por eso su producci\u00f3n art\u00edstica es relativamente escasa, en comparaci\u00f3n con la prol\u00edfica escritora Cor\u00edn Tellado.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"color: #000000;\">Fue un pintor de ejecuci\u00f3n lenta y larga. Las escenas que pintaba se gestionaban en su mente y surg\u00edan de una emoci\u00f3n. El resultado son unas enigm\u00e1ticas pinturas que funcionan como si fueran fotogramas de las pel\u00edculas de Wong Kar-wai. Pinceladas que esconden ambiguos y vaporosos relatos sobre la soledad, la eterna espera de algo que parece que no vaya a ocurrir salvo en la imaginaci\u00f3n de los retratados y el recuerdo de un instante que es posible que ni siquiera tuviera lugar. Escenas recreadas por unos personajes que no respiran, suspiran resignados en soledad o en compa\u00f1\u00eda de otros entre los que no hay comunicaci\u00f3n.<\/span><\/p>\n<figure id=\"attachment_19645\" aria-describedby=\"caption-attachment-19645\" style=\"width: 630px\" class=\"wp-caption aligncenter\"><img data-recalc-dims=\"1\" loading=\"lazy\" decoding=\"async\" data-attachment-id=\"19645\" data-permalink=\"https:\/\/correspondenciadeprensa.com\/?attachment_id=19645\" data-orig-file=\"https:\/\/i0.wp.com\/correspondenciadeprensa.com\/wp-content\/uploads\/2021\/07\/Hopper2607-III.jpg?fit=640%2C550&amp;ssl=1\" data-orig-size=\"640,550\" data-comments-opened=\"0\" data-image-meta=\"{&quot;aperture&quot;:&quot;0&quot;,&quot;credit&quot;:&quot;&quot;,&quot;camera&quot;:&quot;&quot;,&quot;caption&quot;:&quot;&quot;,&quot;created_timestamp&quot;:&quot;0&quot;,&quot;copyright&quot;:&quot;&quot;,&quot;focal_length&quot;:&quot;0&quot;,&quot;iso&quot;:&quot;0&quot;,&quot;shutter_speed&quot;:&quot;0&quot;,&quot;title&quot;:&quot;&quot;,&quot;orientation&quot;:&quot;0&quot;}\" data-image-title=\"Hopper2607 III\" data-image-description=\"\" data-image-caption=\"\" data-large-file=\"https:\/\/i0.wp.com\/correspondenciadeprensa.com\/wp-content\/uploads\/2021\/07\/Hopper2607-III.jpg?fit=640%2C550&amp;ssl=1\" class=\"  wp-image-19645 aligncenter\" src=\"https:\/\/i0.wp.com\/correspondenciadeprensa.com\/wp-content\/uploads\/2021\/07\/Hopper2607-III.jpg?resize=630%2C541&#038;ssl=1\" alt=\"Hopper2607 III\" width=\"630\" height=\"541\" srcset=\"https:\/\/i0.wp.com\/correspondenciadeprensa.com\/wp-content\/uploads\/2021\/07\/Hopper2607-III.jpg?w=640&amp;ssl=1 640w, https:\/\/i0.wp.com\/correspondenciadeprensa.com\/wp-content\/uploads\/2021\/07\/Hopper2607-III.jpg?resize=300%2C258&amp;ssl=1 300w\" sizes=\"auto, (max-width: 630px) 100vw, 630px\" \/><figcaption id=\"caption-attachment-19645\" class=\"wp-caption-text\">Office at night. 1940. \u00d3leo sobre lienzo. Walker Art Center (Minneapolis).<\/figcaption><\/figure>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"color: #000000;\">Hopper no pinta multitudes. Los personajes que pint\u00f3 en todos sus cuadros son menos de los que hay en <em>La rendici\u00f3n de Breda<\/em>. Del mismo modo que hay much\u00edsimos m\u00e1s cuadros de Diego Vel\u00e1zquez en Espa\u00f1a que de Edward Hopper. De este \u00faltimo hay tres y est\u00e1n en el Museo Thyssen Bornemisza de Madrid. <em>Muchacha cosiendo a m\u00e1quina<\/em> (1921) y <em>Habitaci\u00f3n de hotel<\/em> (1931) se exhiben en una sala del mismo, y <em>\u00c1rbol seco y vista lateral de la casa Lombard<\/em> (1931), se guarda en el almac\u00e9n, un lugar tan ordenado como limpio, y que al descubrirlo Alba Campo Rosillo, con una beca de la Terra Foundation Fellow de Arte Americano en el Museo Thyssen Bornemisza, lo hace con tanta delicadeza que parece tener miedo de romper las ramas de ese \u00e1rbol que se aprecia en esta acuarela sobre papel de gran tama\u00f1o y que tanto recuerda a los que pint\u00f3 Vincent van Gogh influido por los grabados japoneses ukiyo e.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"color: #000000;\">La casa que da nombre al cuadro se encuentra en la pen\u00ednsula de Cape Cod. Hopper la pint\u00f3 desde diferentes \u00e1ngulos, tantos que, de haberlo querido, pudo haber hecho una serie tipo las Treinta y seis vistas del monte Fuji de Katsushika Hokusai. S\u00ed, el autor de <em>La gran ola de Kanagawa<\/em>.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"color: #000000;\">Sin tocar el cristal del cuadro, Alba recorre con el dedo los trazos a l\u00e1piz que pint\u00f3 Hopper y sobre los que despu\u00e9s aplic\u00f3 color por medio de las acuarelas. Las sombras proyectadas por los salientes arquitect\u00f3nicos le encantaban y las aprovech\u00f3 para crear tensi\u00f3n e insuflar dramatismo al cuadro. Cuadro en el que se intuye que la casa est\u00e1 habitada, pero en el que no se ve a nadie. Alba dice que en los cuadros de Edward Hopper la vida hay que buscarla.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"color: #000000;\">El tratamiento cinematogr\u00e1fico de las escenas y el personal uso de la luz son dos rasgos diferenciadores de su geom\u00e9trica pintura y razones por las que cualquier persona que contemple la obra de Hopper la puede disfrutar y sentirse identificado, independientemente de su formaci\u00f3n art\u00edstica y sensibilidad. Formaci\u00f3n y conocimiento que s\u00ed ten\u00eda este pintor, al que le interes\u00f3 mucho la obra de Edgar Degas y de \u00c9douard Manet, y que, adem\u00e1s de plasmarlo en sus cuadros, se vali\u00f3 de ese bagaje cultural para crear un nuevo arte de vanguardia estadounidense desvinculado del europeo, aut\u00f3ctono y con un lenguaje propio.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"color: #000000;\">Obsesi\u00f3n que comparti\u00f3, de manera individual, con otros artistas de las d\u00e9cadas de los a\u00f1os 20 y 30 del siglo pasado de aquella gran y nueva naci\u00f3n, como Georgia O\u00b4Keeffe (de la que hay una exposici\u00f3n en el Thyssen hasta el mes de agosto). Obsesi\u00f3n, la de crear un nuevo arte americano sin ra\u00edces europeas, que comenz\u00f3 a trabajarla despu\u00e9s de un viaje por Europa y de vivir en Par\u00eds. Era cuesti\u00f3n de tiempo que Nueva York le robase a Par\u00eds la capitalidad de la vanguardia.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"color: #000000;\">En 1910, Edward Hopper regres\u00f3 a los Estados Unidos y se dio cuenta de que le interesaban m\u00e1s los lugares inspiradores que los bonitos. Lugares que para \u00e9l eran silenciosos y vac\u00edos. Lugares p\u00fablicos como restaurantes, bares, habitaciones y salas de hoteles, moteles, casas de hu\u00e9spedes, gasolineras, adem\u00e1s de faros y residencias propiedad de capitanes de barco, tipo las de Cape Cod. Lugares de los que se vali\u00f3 para subrayar, por medio de fuertes contrastes de luces y sombras, la soledad, la espera de algo que quiz\u00e1 ya no vaya a volver y la alienaci\u00f3n de sus personajes en la gran ciudad.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"color: #000000;\">Gran ciudad a la que a Edward Hopper le gustaba adentrarse subido en un tren por la mezcla de miedo y ansiedad que le provocaba. A partir del recuerdo de esa experiencia es posible que pintara House by the Railroad (1925), casa que Alfred Hitchock copi\u00f3 al detalle para su pel\u00edcula <em>Psicosis<\/em>. A los trenes hay que sumar los coches y los barcos.<\/span><\/p>\n<figure id=\"attachment_19644\" aria-describedby=\"caption-attachment-19644\" style=\"width: 626px\" class=\"wp-caption aligncenter\"><img data-recalc-dims=\"1\" loading=\"lazy\" decoding=\"async\" data-attachment-id=\"19644\" data-permalink=\"https:\/\/correspondenciadeprensa.com\/?attachment_id=19644\" data-orig-file=\"https:\/\/i0.wp.com\/correspondenciadeprensa.com\/wp-content\/uploads\/2021\/07\/Hopper2607-II.jpg?fit=640%2C508&amp;ssl=1\" data-orig-size=\"640,508\" data-comments-opened=\"0\" data-image-meta=\"{&quot;aperture&quot;:&quot;0&quot;,&quot;credit&quot;:&quot;&quot;,&quot;camera&quot;:&quot;&quot;,&quot;caption&quot;:&quot;&quot;,&quot;created_timestamp&quot;:&quot;0&quot;,&quot;copyright&quot;:&quot;&quot;,&quot;focal_length&quot;:&quot;0&quot;,&quot;iso&quot;:&quot;0&quot;,&quot;shutter_speed&quot;:&quot;0&quot;,&quot;title&quot;:&quot;&quot;,&quot;orientation&quot;:&quot;0&quot;}\" data-image-title=\"Hopper2607 II\" data-image-description=\"\" data-image-caption=\"\" data-large-file=\"https:\/\/i0.wp.com\/correspondenciadeprensa.com\/wp-content\/uploads\/2021\/07\/Hopper2607-II.jpg?fit=640%2C508&amp;ssl=1\" class=\"  wp-image-19644 aligncenter\" src=\"https:\/\/i0.wp.com\/correspondenciadeprensa.com\/wp-content\/uploads\/2021\/07\/Hopper2607-II.jpg?resize=626%2C497&#038;ssl=1\" alt=\"Hopper2607 II\" width=\"626\" height=\"497\" srcset=\"https:\/\/i0.wp.com\/correspondenciadeprensa.com\/wp-content\/uploads\/2021\/07\/Hopper2607-II.jpg?w=640&amp;ssl=1 640w, https:\/\/i0.wp.com\/correspondenciadeprensa.com\/wp-content\/uploads\/2021\/07\/Hopper2607-II.jpg?resize=300%2C238&amp;ssl=1 300w\" sizes=\"auto, (max-width: 626px) 100vw, 626px\" \/><figcaption id=\"caption-attachment-19644\" class=\"wp-caption-text\">La aut\u00f3mata. 1927. Des Moines Art Center.<\/figcaption><\/figure>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"color: #000000;\">Los medios de transporte le interesaban tanto como el movimiento y la vida norteamericana. Escenas ordinarias que convirti\u00f3 en retratos de la belleza en los que no hay escala ni proporcionalidad. Con muy poco construye un relato narrativo muy rico, ambiguo, atemporal y universal. Un relato que atrae tanto como inquieta. Hopper, por medio de puertas, ventanas, escaparates y porches, enmarca a sus sombr\u00edos y perfectamente iluminados personajes de sus escenas. Personajes que ven lo que los espectadores del cuadro solo pueden imaginarse. Personajes abstra\u00eddos y observados por un voyeur, Hopper y el espectador que contempla el cuadro, que muchas veces son mujeres. Mujeres independientes que en numerosas ocasiones tienen el cuerpo y el rostro de su esposa, Josephine \u2018Jo\u2019 Nivison.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"color: #000000;\">Jo es esa mujer que hay sentada en la cama en el cuadro <em>Habitaci\u00f3n de hotel<\/em>, un \u00f3leo sobre lienzo de 152,4 x 165,7 cent\u00edmetros. Es una pintura en la que hay una implicaci\u00f3n muy grande entre el espectador y la mujer pintada.\u00a0 Mujer que se sabe, por sus diarios transcritos, pero no publicados, que est\u00e1 leyendo un folleto con los horarios de los trenes. A pesar de saber la identidad de la mujer y qu\u00e9 est\u00e1 leyendo, Habitaci\u00f3n de hotel es un cuadro muy enigm\u00e1tico. Un cuadro ambientado de noche e iluminado con una luz muy desangelada.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"color: #000000;\">Dice Alba Campo Rosillo que a Hopper le gustaba pintar ese tipo de luces blancas a modo de experimento art\u00edstico para ver c\u00f3mo reaccionaban los colores de alrededor. Es una luz el\u00e9ctrica de bombilla que se refleja en la espalda de la mujer, lo que provoca las sombras que se pueden apreciar y que a\u00f1aden dramatismo a la pintura.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"color: #000000;\">En este cuadro, como en el resto, Hopper juega con la arquitectura y la geometr\u00eda. Las l\u00edneas verticales que hay crean una sensaci\u00f3n de paz, calma y silencio, atm\u00f3sfera que rompe por medio de la diagonal de la cama en el centro de la escena, creando ritmo y movimiento. Elementos compositivos que Hopper emplea para jugar con el ojo y sugerir ciertas ideas al espectador. Y este, probablemente, reconozca cierta similitud con <em>El dormitorio en Arles<\/em> de Vincent van Gogh. Otra vez, van Gogh.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"color: #000000;\">Adem\u00e1s de posar para su marido, Jo tambi\u00e9n era pintora y se encarg\u00f3 de registrar toda la obra de Edward Hopper. Eran pareja y muy diferentes el uno del otro. A Alba no le gusta dar mucha carga psicol\u00f3gica a la obra con relaci\u00f3n a su autor, pero reconoce que en el caso de Edward Hopper sus cuadros cuentan c\u00f3mo era \u00e9l. No era una persona f\u00e1cil de tratar, tambi\u00e9n era hura\u00f1o, reservado y austero. Sobre todo, cuando si ten\u00eda que pagar \u00e9l los hoteles en los que se alojaba. Si le invitaban, por el contrario, le gustaba alojarse en hoteles caros. Cuando no pintaba parec\u00eda estar retra\u00eddo e inc\u00f3modo, responder a las preguntas de los periodistas le aburr\u00eda, por eso no concedi\u00f3 muchas entrevistas a lo largo de su vida. Jo, en cambio, era conversadora y muy social.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"color: #000000;\">Juntos viajaron por el pa\u00eds y ella lo registr\u00f3 todo en los diarios ya mencionados. El libro <em>Edward Hopper and the American Hotel<\/em>, de Leo G. Mazow y Sarah G. Powers, publicado por Virginia Museum Fine Arts y distribuido por Yale University Press (New Haven and London), incluye dos mapas con los recorridos que realiz\u00f3 esta pareja de pintores, de Nueva York a California y de Nueva York a M\u00e9xico, v\u00eda El Paso (Texas), adem\u00e1s de las notas que tom\u00f3 Jo sobre estos viajes. Ella era la encargada de organizar la ruta a seguir y Edward, el que conduc\u00eda el Buick en el que viajaban. En ese coche siempre llevaba su material de trabajo para poder pintar d\u00f3nde y cu\u00e1ndo fuera. Para pintar esos cuadros en los que rescata estilos del pasado a los que da un enfoque moderno.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"color: #000000;\">Hopper es un artista que creo a partir de su contemporaneidad. Un creador de im\u00e1genes sutiles que pint\u00f3 lo que vio a simple vista e imagin\u00f3 que pod\u00eda estar viendo.<\/span><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>No es que los personajes que pint\u00f3 Edward Hopper est\u00e1n solos. Incluso es posible que simplemente est\u00e9n, en el sentido existencial de la palabra. 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