{"id":1943,"date":"2017-04-16T19:22:15","date_gmt":"2017-04-16T19:22:15","guid":{"rendered":"https:\/\/correspondenciadeprensa.com\/?p=1943"},"modified":"2017-04-16T19:22:17","modified_gmt":"2017-04-16T19:22:17","slug":"uruguaymujer-en-el-aborto-hay-algo-potente-rompe-el-control-de-la-dominacion-masculina","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/correspondenciadeprensa.com\/?p=1943","title":{"rendered":"Uruguay\/Mujer. \u00abEn el aborto hay algo potente, rompe el control de la dominaci\u00f3n masculina\u00bb"},"content":{"rendered":"<p><strong>Uruguay \/ Mujer<\/strong><\/p>\n<p><strong>Con la antrop\u00f3loga Susana Rostangnol<\/strong><\/p>\n<p><strong>\u201cEn el aborto hay algo potente: rompe el control de la dominaci\u00f3n masculina\u201d <\/strong><\/p>\n<p><strong>Doctora en antropolog\u00eda, Susana Rostagnol estudia desde hace a\u00f1os las pr\u00e1cticas y representaciones en torno al aborto voluntario, c\u00f3mo \u00e9stas son el resultado de las relaciones de g\u00e9nero y c\u00f3mo act\u00faan para modificar o perpetuar esos v\u00ednculos. Entre juezas de concepciones puras y objetores de conciencia, la acad\u00e9mica no duda: el \u00e9xito ser\u00e1 mantener el derecho conquistado.<\/strong><\/p>\n<p><strong>Azul Curdo<\/strong><\/p>\n<p><strong>Brecha, 13-4-2017\u00a0<\/strong><strong><a href=\"http:\/\/brecha.com.uy\/\">http:\/\/brecha.com.uy\/<\/a><\/strong><\/p>\n<p>Casi diez a\u00f1os despu\u00e9s de terminar el trabajo de campo, Susana Rostagnol pari\u00f3 285 p\u00e1ginas que celebran su implicancia como antrop\u00f3loga feminista y describen c\u00f3mo el aborto \u201ccondensa relaciones de poder que corresponden a la dominaci\u00f3n masculina\u201d.<\/p>\n<p>Su nuevo libro (1) \u2013presentado a fines de marzo\u2013 repasa el extenso trabajo de campo que realiz\u00f3 entre 2003 y 2007 \u2013es decir, mientras el aborto era ilegal\u2013 en policl\u00ednicas barriales y en el hospital Pereira Rossell (2) en una coyuntura que conjug\u00f3 debates parlamentarios, la ordenanza 369\/04, (3) el veto de Tabar\u00e9 V\u00e1zquez en 2008 a los art\u00edculos que legalizaban el aborto en la ley 18.426 de defensa de la salud sexual y reproductiva, y se extiende hasta el presente, tras aprobarse la ley de interrupci\u00f3n voluntaria del embarazo (Ive) en 2012.<\/p>\n<p>\u201cMi subjetividad estuvo en juego durante todo el proceso de investigaci\u00f3n. Mi compromiso pol\u00edtico y acad\u00e9mico con el proyecto de transformaci\u00f3n social, y con la legalizaci\u00f3n del aborto en especial, me encorsetaron m\u00e1s de una vez. Las utop\u00edas exigen certezas (el feminismo tiene su propia utop\u00eda); la academia exige dudas\u201d, confiesa en la introducci\u00f3n de su libro.<\/p>\n<p>En el l\u00edving de su casa, con muebles y cuadros en tonos pasteles y celestes, que huele a s\u00e1ndalo y vainilla, Rostagnol recibe a Brecha y afirma: \u201cMe tuve que separar un poco (de m\u00e9dicos y usuarias de salud) para poder escribir el trabajo. Tuve como una especie de saturaci\u00f3n del tema y ahora volv\u00ed desde otro lugar, no ya a observar tanto la atenci\u00f3n en policl\u00ednica o en consultorio, sino con nudos como la objeci\u00f3n de conciencia\u201d, de la que hacen uso algunos ginec\u00f3logos para no habilitar abortos legales.<\/p>\n<p>Su implicancia con el objeto de estudio incluy\u00f3 acompa\u00f1ar a mujeres en sus procesos de aborto, \u201ccon sus desesperaciones o con sus miedos\u201d. Acompa\u00f1ar \u201ces estar ah\u00ed. Y aprend\u00ed mucho, sobre todo de acompa\u00f1ar a mujeres que estaban y est\u00e1n en contra del aborto, aun despu\u00e9s de haber interrumpido su embarazo\u201d.<\/p>\n<p>\u201cYo me sent\u00ed interpelada en muchas cosas. Al principio le adjudicaba al aborto \u2013antes de saber mucho de \u00e9l\u2013 un momento de empoderamiento de las mujeres. Y despu\u00e9s me di cuenta de que para muchas no lo era. Incluso era todo lo contrario. Cada aborto es \u00fanico, no es algo generalizable. Para algunas es un tr\u00e1mite, para otras es algo m\u00e1s dif\u00edcil. Ninguna lo va a utilizar como m\u00e9todo anticonceptivo.\u201d<\/p>\n<p><strong>V\u00ednculos <\/strong><\/p>\n<p>El libro aborda distintas relaciones de g\u00e9nero que se producen entre pacientes, entre ginec\u00f3logos y entre ginec\u00f3logos y pacientes, a partir de la experiencia del aborto voluntario.<\/p>\n<p>Entre sus notas del diario de campo que llev\u00f3 a lo largo de su observaci\u00f3n participante, la acad\u00e9mica anota: \u201cLos ginec\u00f3logos reparan s\u00f3lo en aspectos estrictamente f\u00edsicos, ignoran secretos familiares (que pueda acarrear la mujer al decidir abortar). Nadie le pregunt\u00f3 c\u00f3mo se sinti\u00f3 frente al producto de la expulsi\u00f3n\u201d, ni por los dolores o sensaciones que manifest\u00f3 tener una adolescente de 17 a\u00f1os que hab\u00eda utilizado 26 pastillas y esperaba ser atendida. \u201cRara vez preguntan (a las mujeres que est\u00e1n pasando por una situaci\u00f3n de aborto) c\u00f3mo se sienten\u201d, escribe, y m\u00e1s adelante analiza: \u201cLos discursos m\u00e9dicos no hacen referencia a una mujer titular de derechos cuando est\u00e1n hablando de una en situaci\u00f3n de aborto\u201d.<\/p>\n<p>Estas anotaciones se dan m\u00e1s en el Pereira Rossell que en las policl\u00ednicas barriales, donde los equipos de salud interdisciplinarios (compuestos por m\u00e9dicos, psic\u00f3logas, trabajadoras sociales) conocen las trayectorias reproductivas de las usuarias y las historias de vida de ellas y de sus familias: \u201cAll\u00ed las ginec\u00f3logas saben si la mujer tuvo episodios de violencia, saben qu\u00e9 v\u00ednculo tiene con su pareja, cu\u00e1ntos hijos tiene, c\u00f3mo y d\u00f3nde vive. Hay un compromiso con la gente, que no est\u00e1 en el Pereira porque la gente cambia todo el tiempo, es imposible sostener un v\u00ednculo de mayor confianza\u201d, comenta Rostagnol en la charla. Adem\u00e1s porque en la sala de espera de la policl\u00ednica conviven todas: la que est\u00e1 embarazada, la que va a controlarse, la que va a abortar.<\/p>\n<p>Rostagnol anota en su diario que el ginec\u00f3logo le habla \u201camablemente\u201d y que no ejerce el \u201chabitus m\u00e9dico de manera autoritaria\u201d, aunque le cuestiona a la paciente: \u201cEscuchame, chiquita, \u00bfpor qu\u00e9 no usaste cond\u00f3n?\u201d. Recordando esta escena ella enfatiza que estas relaciones de poder m\u00e9dico-paciente \u201cno s\u00f3lo est\u00e1n atravesadas por relaciones de g\u00e9nero, sino tambi\u00e9n de clase, e incluso de raza-etnia\u201d, por lo que deben ser estudiadas desde la interseccionalidad.<\/p>\n<p>A esto le suma: \u201cHay que ver ciertos actos de subordinaci\u00f3n como estrategias de resistencia, desde una aparente subordinaci\u00f3n de las mujeres hacia los ginec\u00f3logos. Por ejemplo cuando una le dice a su m\u00e9dico: \u2018S\u00ed, s\u00ed, voy a hacer tal cosa\u2019, y luego no lo hace y opta por tomar sus propias decisiones. En un primer momento puede leerse como un acto de subordinaci\u00f3n porque no se sienten con fuerza como para responder, pero a la vez es un ejercicio de resistencia: no hago lo que me dicen, hago lo que yo quiero, pero no me enfrento\u201d.<\/p>\n<p>A la vez, durante sus observaciones en la sala de espera para recibir asesoramiento pre y pos aborto, destaca que se produc\u00eda una suerte de communitas: una comunidad entre esas mujeres. \u201cLas ve\u00edas como si fueran amigas de toda la vida, aunque despu\u00e9s no se vieran m\u00e1s. El estar compartiendo una experiencia fuerte las un\u00eda\u201d, dice. En su diario pone en valor esta capacidad de tejer redes, compartir sabidur\u00edas y \u201cdesdramatizar el momento vital que est\u00e1n atravesando\u201d, a trav\u00e9s de charlas, de compartir sus experiencias de aborto y sobre el uso del misoprostol que comenzaba a extenderse \u2013e incluso a venderse clandestinamente en esas salas de espera.<\/p>\n<p>Recordando sus observaciones a los ginec\u00f3logos, Rostagnol describe c\u00f3mo operan las jerarqu\u00edas en sus relaciones de poder: \u201cHaciendo este trabajo tuve la impresi\u00f3n de que la medicina como profesi\u00f3n, convertirte en m\u00e9dico, es de una jerarqu\u00eda s\u00faper estricta, similar a la de un r\u00e9gimen militar. El residente de primer a\u00f1o es el escal\u00f3n m\u00e1s bajo, no puede tomar ninguna decisi\u00f3n, y la obediencia la cumple sin cuestionar. Est\u00e1 muy claro que quien ocupa el puesto m\u00e1s alto en el escalaf\u00f3n es quien est\u00e1 lidiando con vidas, no puede hacer ensayo y error. No s\u00e9 si se podr\u00eda hacer de otra manera, pero el tema es que es as\u00ed\u201d.<\/p>\n<p>En tanto se sigue viendo el cuerpo de la mujer como \u201ccuerpo de madre\u201d, existe un \u201ccontrol patrimonial de los cuerpos\u201d, dice la antrop\u00f3loga uruguaya, retomando a Giulia Tamayo, y explica: \u201cPatrimonial en el sentido patriarcal, pero tambi\u00e9n como cosa que tiene un valor. El cuerpo como patrimonio del macho\u201d.<\/p>\n<p><strong>Riesgo de qu\u00e9 <\/strong><\/p>\n<p>Rostagnol analiza el modelo de reducci\u00f3n de riesgos y da\u00f1os implementado en nuestro pa\u00eds por Iniciativas Sanitarias, y critica que \u00e9ste parta de la base de que el aborto es algo riesgoso para la salud. \u201cEs tomar la parte por el todo, dejando al aborto como una cuesti\u00f3n epidemiol\u00f3gica, bajo el control ginecol\u00f3gico\u201d, que lo vuelve \u201cun acto de medicalizaci\u00f3n de la reproducci\u00f3n y del cuerpo de la mujer\u201d. Un ejemplo del control patrimonial del cuerpo que \u201cno promueve la libertad ni la expansi\u00f3n del derecho de la mujer como sujeto moral capaz de tomar sus propias decisiones\u201d.<\/p>\n<p>Abordarlo epidemiol\u00f3gicamente es otra estrategia del \u201cbiopoder sobre el cuerpo de las mujeres\u201d, de \u201ccontrol de la poblaci\u00f3n\u201d, afirma, y no duda en calificar a la ginecolog\u00eda como una disciplina masculina, en su l\u00f3gica y en su estatus, \u201cindependientemente del sexo\u201d de la persona que ejerza la profesi\u00f3n: \u201cLa voz ginecol\u00f3gica es masculina\u201d. As\u00ed como hay ginec\u00f3logas y ginec\u00f3logos que generan empat\u00eda con las mujeres, hay otros y otras que ejercen mucho control y dominaci\u00f3n sobre las usuarias, \u201cm\u00e1s del que ellos creen\u201d.<\/p>\n<p>\u201cMuchas veces, hablando con ginec\u00f3logos fuera del consultorio, ellos te cuentan c\u00f3mo est\u00e1n empoderando a las mujeres, pero luego los ves en acci\u00f3n y no lo hacen. Tienen sus mejores intenciones, pensando que las est\u00e1n respetando, y no: les est\u00e1n ordenando hacer algo; pero todos decimos que actuamos de una manera y a veces lo hacemos al rev\u00e9s. No son hip\u00f3critas ni est\u00e1n mintiendo. Somos gente contradictoria. Tambi\u00e9n es cierto que en estos v\u00ednculos, que son de a dos, muchas veces las usuarias van esperando que les digan qu\u00e9 hacer. No van esperando tener una relaci\u00f3n horizontal, donde ellas van a decidir qu\u00e9 hacer. E incluso se infantilizan porque no obedecieron a lo que el m\u00e9dico les indic\u00f3. Es un v\u00ednculo complicado que hay que deconstruir\u201d, se\u00f1ala.<\/p>\n<p>En todos estos a\u00f1os de debate, la discusi\u00f3n sobre el aborto ha quedado cada vez m\u00e1s vinculada a lo legislativo, a lo legal y a modelos de pol\u00edticas p\u00fablicas de salud sexual y reproductiva como \u201cformas de controlar y normalizar\u201d los cuerpos de las mujeres, en detrimento de considerar sus decisiones reproductivas.<\/p>\n<p>El aborto voluntario \u201crompe el control de la dominaci\u00f3n masculina\u201d, evidencia una pr\u00e1ctica sexual y, a nivel individual, supone una \u201csubversi\u00f3n\u201d de la mujer contra el control patrimonial que el biopoder ejerce sobre ella. \u201cAc\u00e1 hay algo muy potente \u2013dice la antrop\u00f3loga\u2013: la mujer que aborta est\u00e1 decidiendo no ser madre, no cumplir con ese mandato, con ese atributo social asignado, no se subordina a ese supuesto destino de las mujeres de ser las reproductoras, se deslinda de eso y muestra que la vida de nadie se resume en ser madre.\u201d<\/p>\n<p>Sin embargo, ella sabe que aunque ahora abortar puede ser una decisi\u00f3n \u201cm\u00e1s libre\u201d, sigue habiendo distintos grados de aceptaci\u00f3n respecto del aborto, en especial si es voluntario. \u201cTodav\u00eda cuesta aceptar, e incluso entre nosotras nos cuesta escuchar, cuando una mujer manifiesta que no quiere ser madre. Otra cosa es si esgrime razones econ\u00f3micas, coyunturales, familiares, por las que en ese momento no puede llevar adelante un embarazo no esperado.\u201d<\/p>\n<p><strong>Condenado, tolerado, negado<\/strong><\/p>\n<p>En Uruguay el aborto \u201csiempre tuvo condena, tolerancia y negaci\u00f3n\u201d, afirma el trabajo de Rostagnol. \u201cYo creo que la condena empez\u00f3 a acabar desde los a\u00f1os noventa. Antes de la dictadura creo que era otra cosa, pero no conozco bien; creo que hab\u00eda m\u00e1s libertad, por algunos cuentos y relatos. Pero s\u00ed podemos decir que hasta fines del siglo pasado el aborto era una acci\u00f3n socialmente condenada e individualmente tolerada. Y la manera de compatibilizar la condena social y la tolerancia individual era negando el hecho. A m\u00ed me parece que la ordenanza 369 cumple un papel fundamental, casi mayor que la ley de la Ive, en el sentido de que permiti\u00f3 que se hablara del aborto sin temor a represalias legales. Con la ordenanza el aborto toma estado p\u00fablico y se asegura que los m\u00e9dicos puedan guardar el secreto profesional. A esto se le suma, tiempo despu\u00e9s, la denuncia de un m\u00e9dico a una paciente y se arma una movida de juntar firmas y apoyar a esta mujer.\u201d<\/p>\n<p><strong>Pos ley, pos crucifixi\u00f3n <\/strong><\/p>\n<p>Seg\u00fan Rostagnol, cumplir con la ley 18.987 \u201ccasi que parece una carrera de obst\u00e1culos\u201d. \u201cSe puede hacer, pero no es f\u00e1cil, porque sigue habiendo dificultad para acceder a los servicios de interrupci\u00f3n voluntaria del embarazo, hay dificultades para que el equipo interdisciplinario se re\u00fana y atienda de manera simult\u00e1nea a la mujer que quiere abortar, hay altos porcentajes de objetores de conciencia en varios departamentos del pa\u00eds\u201d, enumera.<\/p>\n<p>\u201cAntes \u2013estoy pensando en las mujeres del Interior\u2013 quiz\u00e1s sab\u00edan de alguna cl\u00ednica clandestina y se ven\u00edan hasta Montevideo para abortar, porque no quer\u00edan que alguien se enterase. Se me ocurre que ahora, como la pr\u00e1ctica sigue estigmatizada, muchas mujeres no van tampoco a su lugar m\u00e1s cercano a hacerse un aborto (legal, en el sistema de salud), porque no quieren que su entorno lo sepa, entonces se hacen un aborto clandestino\u201d, opina.<\/p>\n<p>Ante los altos porcentajes de objetores de conciencia detectados en varios departamentos del pa\u00eds, en ciudades como Salto o Young, donde llegan al 100 por ciento de los ginec\u00f3logos,(4) Rostagol subraya: \u201cLa mujer tiene el derecho legal y moral de hacerse un aborto. La objeci\u00f3n de conciencia en s\u00ed misma no es un derecho sino una pr\u00e1ctica para resguardar su pensamiento o sus creencias. Cabe decir que si todos los m\u00e9dicos dijeran que objetan, estar\u00edan invalidando la ley y, por lo tanto, no estar\u00edan cumpliendo con el acceso a la salud\u201d.<\/p>\n<p>\u201cEl m\u00e9dico es un servidor p\u00fablico que tiene que bregar por hacer cumplir una ley sobre el derecho a la salud. En un caso extremo, es una desobediencia civil porque no est\u00e1 cumpliendo con su ejercicio como servidor p\u00fablico, y est\u00e1 neg\u00e1ndole a una ciudadana su derecho a su cuerpo, a su decisi\u00f3n, a su libertad\u2026, le est\u00e1 negando su libertad. Los m\u00e9dicos deben saber que (atender a una mujer que aborta) es parte de su trabajo, y que si no (quieren hacerlo) deber\u00edan cambiar de trabajo. Es un nudo. A veces se malentiende el uso de la objeci\u00f3n de conciencia por parte de los objetores.\u201d<\/p>\n<p>Sobre el presente, la antrop\u00f3loga concluye: \u201cEstamos en un momento bastante complicado. Los grupos neoconservadores antiderechos est\u00e1n teniendo m\u00e1s fuerza a nivel global. Esperemos ir a m\u00e1s, recuperando el aborto como un derecho de las mujeres, no s\u00f3lo como un tema de salud p\u00fablica, pero lo poco que tenemos en derechos reproductivos es tan fr\u00e1gil, que mantener lo alcanzado en estos a\u00f1os es un \u00e9xito en este momento. Alcanza con ver lo que ocurri\u00f3 en Mercedes (v\u00e9ase \u201cAmparo contra una ley\u201d, Brecha, 03-III-17) con una jueza que dio lugar a un recurso de amparo al supuesto progenitor para impedir la interrupci\u00f3n legal de un embarazo y que hablaba de los derechos de un embri\u00f3n. Estos cuestionamientos no han sucedido con otras leyes. Tenemos que pensar qu\u00e9 estrategias armar para sostener lo fr\u00e1gil de estas leyes que tanto nos han costado conseguir\u201d.<\/p>\n<p><strong><u>Notas \u00a0\u00a0<\/u><\/strong><\/p>\n<p><strong><u>1)<\/u><\/strong> Aborto voluntario y relaciones de g\u00e9nero. Pol\u00edticas del cuerpo y de la reproducci\u00f3n. Universidad de la Rep\u00fablica, Ediciones Universitarias, Montevideo, 2016<\/p>\n<p>2) En salas de espera, consultorios, salas de internaci\u00f3n, emergencia y cuartos m\u00e9dicos del Hospital de la Mujer Doctora Paulina Luisi, del Centro Hospitalario Pereira Rossell, y en policl\u00ednicas p\u00fablicas de atenci\u00f3n primaria en barrios perif\u00e9ricos, as\u00ed como en ateneos m\u00e9dicos y seminarios para residentes de ginecotolog\u00eda.<\/p>\n<p>3) Ordenanza 369\/04 del Ministerio de Salud: \u201cAsesoramiento para una maternidad segura. Medidas de protecci\u00f3n materna frente al aborto provocado en condiciones de riesgo\u201d.<\/p>\n<p>4 )\u201cSalud sexual y reproductiva y aborto en R\u00edo Negro, Soriano y Paysand\u00fa\u201d, Mysu, Montevideo, 2015.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Doctora en antropolog\u00eda, Susana Rostagnol estudia desde hace a\u00f1os las pr\u00e1cticas y representaciones en torno al aborto voluntario, c\u00f3mo \u00e9stas son el resultado de las relaciones de g\u00e9nero y c\u00f3mo act\u00faan para modificar o perpetuar esos v\u00ednculos&#8230;<\/p>\n","protected":false},"author":102520410,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"aside","meta":{"_coblocks_attr":"","_coblocks_dimensions":"","_coblocks_responsive_height":"","_coblocks_accordion_ie_support":"","_crdt_document":"","advanced_seo_description":"","jetpack_seo_html_title":"","jetpack_seo_noindex":false,"_jetpack_newsletter_access":"","_jetpack_dont_email_post_to_subs":false,"_jetpack_newsletter_tier_id":0,"_jetpack_memberships_contains_paywalled_content":false,"_jetpack_memberships_contains_paid_content":false,"footnotes":"","jetpack_post_was_ever_published":false},"categories":[14037,12693],"tags":[17212,571962807],"class_list":["post-1943","post","type-post","status-publish","format-aside","hentry","category-mujeres","category-uruguay","tag-america-latina","tag-susana-rostagnol","post_format-post-format-aside"],"jetpack_featured_media_url":"","jetpack_likes_enabled":false,"jetpack_sharing_enabled":true,"jetpack_shortlink":"https:\/\/wp.me\/p7lt2C-vl","amp_enabled":true,"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/correspondenciadeprensa.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/1943","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/correspondenciadeprensa.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/correspondenciadeprensa.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/correspondenciadeprensa.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/102520410"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/correspondenciadeprensa.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=1943"}],"version-history":[{"count":3,"href":"https:\/\/correspondenciadeprensa.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/1943\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":1946,"href":"https:\/\/correspondenciadeprensa.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/1943\/revisions\/1946"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/correspondenciadeprensa.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=1943"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/correspondenciadeprensa.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcategories&post=1943"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/correspondenciadeprensa.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Ftags&post=1943"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}