{"id":18973,"date":"2021-06-17T18:20:13","date_gmt":"2021-06-17T16:20:13","guid":{"rendered":"https:\/\/correspondenciadeprensa.com\/?p=18973"},"modified":"2021-06-17T18:20:13","modified_gmt":"2021-06-17T16:20:13","slug":"nicaragua-el-precio-de-la-perpetuacion-de-daniel-ortega-salvador-marti-i-puig-mateo-jarquin","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/correspondenciadeprensa.com\/?p=18973","title":{"rendered":"Nicaragua &#8211; El precio de la perpetuaci\u00f3n de Daniel Ortega. [Salvador Mart\u00ed i Puig\/Mateo Jarqu\u00edn]"},"content":{"rendered":"<p class=\"ox-be0d029b8a-MsoNormal\" style=\"text-align: justify;\"><span style=\"color: #000000;\"><b>Las protestas en Nicaragua han erosionado la alianza entre el gobierno, el gran empresariado y las iglesias. Entretanto, la represi\u00f3n alentada por Daniel Ortega y Rosario Murillo aumenta y las elecciones de noviembre de 2021 est\u00e1n lejos de ser competitivas. Las fuerzas contrarias al r\u00e9gimen se encuentran disgregadas y las detenciones de potenciales candidatos se han vuelto cotidianas.<\/b><\/span><\/p>\n<p class=\"ox-be0d029b8a-MsoNormal\" style=\"text-align: justify;\"><span style=\"color: #000000;\"><b><a href=\"https:\/\/nuso.org\/\">Nueva Sociedad<\/a>, junio 2021<\/b><\/span><\/p>\n<p class=\"ox-be0d029b8a-MsoNormal\"><span style=\"color: #000000;\"><b><a href=\"https:\/\/correspondenciadeprensa.com\/\">Correspondencia de Prensa<\/a>, 17-6-2021<\/b><\/span><\/p>\n<p class=\"ox-be0d029b8a-MsoNormal\" style=\"text-align: justify;\"><span style=\"color: #000000;\">Tom\u00e1s Borge fue un guerrillero fundador del Frente Sandinista de Liberaci\u00f3n Nacional (FSLN) y miembro de su direcci\u00f3n nacional durante el gobierno que sigui\u00f3 a la Revoluci\u00f3n Nicarag\u00fcense (1979-1990). Antes de su muerte en 2012, y tras el retorno del FSLN al poder por la v\u00eda electoral seis a\u00f1os antes, dijo sobre la pol\u00edtica del pa\u00eds centroamericano: \u00abTodo puede pasar aqu\u00ed, menos que el Frente Sandinista pierda el poder (\u2026) Me es inconcebible la posibilidad del retorno de la derecha en este pa\u00eds. Yo le dec\u00eda a Daniel Ortega: &#8216;hombre, podemos pagar cualquier precio, digan lo que digan, lo \u00fanico que no podemos es perder el poder&#8217;. Digan lo que digan, hagamos lo que tenemos que hacer, el precio m\u00e1s elevado ser\u00eda perder el poder. Habr\u00e1 Frente Sandinista hoy, ma\u00f1ana y siempre\u00bb.<\/span><\/p>\n<p class=\"ox-be0d029b8a-MsoNormal\" style=\"text-align: justify;\"><span style=\"color: #000000;\">La entrevista ayuda a entender dos cosas. Primero, la naturaleza del r\u00e9gimen de Ortega desde 2007, que se ha empe\u00f1ado en cooptar (y cuando fuese necesario, desmantelar) las instituciones democr\u00e1ticas del pa\u00eds, y que tambi\u00e9n se ha dispuesto a vaciar el contenido ideol\u00f3gico del FSLN, abandonando la promesa de redistribuci\u00f3n de la riqueza y de progresismo social con el fin de tomar y preservar el poder. En otras palabras, Ortega ha preferido convertir al FSLN en una fuerza de derecha antes que permitir el retorno de \u00abla derecha\u00bb. Durante m\u00e1s de una d\u00e9cada, esta mentalidad ha permitido que la familia Ortega -\u00e9l es presidente y su esposa Rosario Murillo, la vicepresidenta- construyera un fuerte consenso autoritario en Nicaragua, con el apoyo t\u00e1cito de los antiguos enemigos \u00abcontrarrevolucionarios\u00bb de los a\u00f1os 80.<\/span><\/p>\n<p class=\"ox-be0d029b8a-MsoNormal\" style=\"text-align: justify;\"><span style=\"color: #000000;\">Pero en 2018 una explosi\u00f3n de indignaci\u00f3n popular \u2013as\u00ed como la sangrienta represi\u00f3n posterior\u2013 pulveriz\u00f3 el consenso autoritario y desequilibr\u00f3 al r\u00e9gimen. En segundo lugar, las palabras del comandante Borge ayudan a explicar por qu\u00e9, a pesar del enorme deterioro socioecon\u00f3mico y aislamiento internacional que acompa\u00f1\u00f3 el estallido de 2018, es probable que Ortega y Murillo se perpet\u00faen en el poder este a\u00f1o. Bajo su mandato, el gobierno de Nicaragua ha desarrollado una especial voluntad y capacidad represiva, en proporciones que no hemos visto en Am\u00e9rica Latina desde la ca\u00edda de las dictaduras anticomunistas de los a\u00f1os 60 y 70.<\/span><\/p>\n<p class=\"ox-be0d029b8a-MsoNormal\" style=\"text-align: justify;\"><span style=\"color: #000000;\">Desde la crisis de 2018, muchas cosas han cambiado en Nicaragua, pero otras permanecen igual. De cara a las elecciones programadas para noviembre de 2021, la previsible victoria de Ortega ser\u00e1 fruto de unas \u00abelecciones autoritarias\u00bb en las que el r\u00e9gimen controlar\u00e1 las reglas del juego. Buscando evitar el m\u00e1s m\u00ednimo riesgo, o quiz\u00e1s con el prop\u00f3sito de desafiar a la comunidad internacional, el orteguismo ya ha inhibido, enjuiciado y encarcelado a los principales aspirantes opositores a la Presidencia. Ante la problem\u00e1tica nacional y su probable prolongaci\u00f3n, \u00bfpor qu\u00e9 no ha podido la oposici\u00f3n nicarag\u00fcense crear una alternativa y contrapeso al FSLN, ahora hegemonizado completamente por la familia Ortega-Murillo? Esta \u00faltima cuesti\u00f3n es la que se debate en este art\u00edculo, en el que primero se contextualizar\u00e1 la naturaleza del r\u00e9gimen y su \u00abreconsolidaci\u00f3n\u00bb despu\u00e9s de la crisis pol\u00edtica de 2018; posteriormente se se\u00f1alar\u00e1 la naturaleza de la oposici\u00f3n, con los pasivos y errores que arrastra y, finalmente, se expondr\u00e1 cu\u00e1l es el escenario que se prev\u00e9 para el d\u00eda despu\u00e9s de las elecciones de noviembre de 2021.<\/span><\/p>\n<p class=\"ox-be0d029b8a-MsoNormal\" style=\"text-align: justify; padding-left: 40px;\"><span style=\"color: #000000;\"><b>El orteguismo (2007-2018): del consenso a la crisis<\/b><\/span><\/p>\n<p class=\"ox-be0d029b8a-MsoNormal\" style=\"text-align: justify;\"><span style=\"color: #000000;\">Desde 2007 hasta 2018, Daniel Ortega articul\u00f3 un r\u00e9gimen que \u2013a pesar de su ret\u00f3rica revolucionaria\u2013 combinaba una alianza informal con las elites econ\u00f3micas \u2013el Consejo Superior de la Empresa Privada (COSEP)\u2013 y las elites religiosas \u2013iglesias cat\u00f3lica y evang\u00e9licas\u2013, a la par que impuls\u00f3 pol\u00edticas sociales focalizadas para paliar la situaci\u00f3n de pobreza extrema \u2013sin combatirla sustancialmente\u2013 en la que est\u00e1 sumida la mayor parte de la poblaci\u00f3n del pa\u00eds, sobre todo en el \u00e1mbito rural. Apoyado en esta triple alianza y con el control absoluto sobre el FSLN, Ortega r\u00e1pidamente coopt\u00f3 las instituciones del pa\u00eds, incluyendo todos los poderes del Estado y tambi\u00e9n las fuerzas de seguridad, especialmente la Polic\u00eda Nacional.<\/span><\/p>\n<p class=\"ox-be0d029b8a-MsoNormal\" style=\"text-align: justify;\"><span style=\"color: #000000;\">El trueque autoritario del orteguismo \u2013promesa de estabilidad a cambio de control pol\u00edtico\u2013 se extendi\u00f3 tambi\u00e9n al \u00e1mbito internacional. Frente a sus antiguos oponentes en Washington, Ortega se vendi\u00f3 como un estable y efectivo socio \u2013en especial en comparaci\u00f3n con sus ca\u00f3ticos vecinos en el llamado Tri\u00e1ngulo Norte\u2013 en la lucha contra el narcotr\u00e1fico y la migraci\u00f3n en direcci\u00f3n al Norte.<\/span><\/p>\n<p class=\"ox-be0d029b8a-MsoNormal\" style=\"text-align: justify;\"><span style=\"color: #000000;\">Respecto de la alianza con la gran empresa, cabe destacar que el gobierno no cambi\u00f3 el modelo productivo heredado de tres lustros de desarrollo neoliberal, ni en el agro ni en los servicios. Cuando Ortega fue elegido presidente en 2006, el gran capital del pa\u00eds tem\u00eda una restructuraci\u00f3n al estilo Ch\u00e1vez. Por el contrario, gracias a la inserci\u00f3n del pa\u00eds en la Alianza Bolivariana para los Pueblos de Nuestra Am\u00e9rica (Alba) en 2007, los grupos econ\u00f3micos m\u00e1s poderosos pudieron usufructuar cr\u00e9ditos blandos y expandir sus mercados durante m\u00e1s de una d\u00e9cada. En cuanto a la entente con las iglesias, se destac\u00f3 el discurso que Ortega repiti\u00f3 desde la campa\u00f1a de 2006, que calificaba a Nicaragua como \u00abcristiana, socialista y solidaria\u00bb. Pero esta posici\u00f3n no fue solo discursiva, sino que el mismo r\u00e9gimen ayud\u00f3 a impulsar una de las legislaciones sobre el aborto m\u00e1s retr\u00f3gradas del continente (criminaliza incluso el aborto terap\u00e9utico, derecho protegido no solo por la Revoluci\u00f3n Sandinista, sino tambi\u00e9n por la anterior dictadura de los Somoza).<\/span><\/p>\n<p class=\"ox-be0d029b8a-MsoNormal\" style=\"text-align: justify;\"><span style=\"color: #000000;\">En lo que ata\u00f1e al apoyo de los sectores populares, cosa dif\u00edcil de medir en un contexto autoritario, el gobierno cre\u00f3 una amplia red clientelar a trav\u00e9s de programas de transferencias (generalmente en especies) gestionados desde el aparato partidario del FSLN, que se solap\u00f3 con la administraci\u00f3n del Estado. Este aparato, en un inicio, se organiz\u00f3 en todo el territorio a trav\u00e9s de los Consejos de Poder Ciudadano (CPC), que ten\u00edan un claro componente pol\u00edtico-partidario y posteriormente se transformaron en los Gabinetes de Familia (GF) y adquirieron un perfil m\u00e1s institucional. Con todo, tanto los CPC como los GF han sido \u00f3rganos que supon\u00edan, adem\u00e1s del \u00faltimo eslab\u00f3n en la implementaci\u00f3n de pol\u00edticas de asistencia social, un mecanismo de control partidario de naturaleza clientelar y movilizadora a lo largo de todo el territorio nicarag\u00fcense.<\/span><\/p>\n<p class=\"ox-be0d029b8a-MsoNormal\" style=\"text-align: justify;\"><span style=\"color: #000000;\">El r\u00e9gimen goz\u00f3 de una notable estabilidad durante m\u00e1s de una d\u00e9cada. Con el tiempo, las arbitrariedades (incluido un fallo judicial para permitir la reelecci\u00f3n inconstitucional de Ortega en 2011) fueron creciendo. Pero a pesar de ello, las alianzas del FSLN con partidos de oposici\u00f3n \u2013en especial, el Partido Liberal Constitucionalista del ex-presidente Arnoldo Alem\u00e1n\u2013, la empresa privada y las instituciones eclesi\u00e1sticas se fueron cristalizando. Y aunque las sucesivos gobiernos estadounidenses recortaron las ayudas, mostraron poco inter\u00e9s en agitar las aguas en Nicaragua. Por su combinaci\u00f3n de prudencia macroecon\u00f3mica y programas paliativos, Ortega se convirti\u00f3 en consentido del Fondo Monetario Internacional y del Banco Mundial, cuyos funcionarios no se preguntaron si el crecimiento econ\u00f3mico conllevaba adem\u00e1s el acoso a los disidentes, el desmantelamiento de las instituciones o la articulaci\u00f3n de un proyecto din\u00e1stico.<\/span><\/p>\n<p class=\"ox-be0d029b8a-MsoNormal\" style=\"text-align: justify;\"><span style=\"color: #000000;\">La sociedad nicarag\u00fcense, sin embargo, pas\u00f3 la factura en 2018, cuando miles de j\u00f3venes salieron a las calles a protestar.<\/span><\/p>\n<p class=\"ox-be0d029b8a-MsoNormal\" style=\"text-align: justify;\"><span style=\"color: #000000;\">Al inicio, las movilizaciones se centraron en la denuncia del malestar que provocaban las reformas del sistema de pensiones y la mala gesti\u00f3n gubernamental ante los incendios en la reserva de biosfera de Indio Ma\u00edz, pero r\u00e1pidamente se sumaron diversos colectivos que impugnaron al r\u00e9gimen en su totalidad, por su car\u00e1cter arbitrario, represivo y corrupto. Con ello, las elites que hab\u00edan pactado con Ortega ignorar la gobernanza democr\u00e1tica a cambio de estabilidad vieron c\u00f3mo el sue\u00f1o de la paz social tocaba a su fin. Al final, la estabilidad que se compr\u00f3 fue muy vol\u00e1til y se pag\u00f3 muy cara, con la erosi\u00f3n de las instituciones y las normas necesarias para garantizar la paz a largo plazo.<\/span><\/p>\n<p class=\"ox-be0d029b8a-MsoNormal\" style=\"text-align: justify;\"><span style=\"color: #000000;\">La crisis de 2018 puso a prueba la estabilidad del r\u00e9gimen y sacudi\u00f3 la base hist\u00f3rica del Frente Sandinista. En lugar de gestionarla mediante concesiones o un aut\u00e9ntico proceso de di\u00e1logo con los nuevos grupos, el gobierno la empeor\u00f3, optando por la estrategia de represi\u00f3n. La \u00aboperaci\u00f3n limpieza\u00bb \u2013t\u00e9rmino prestado de la \u00e9poca de los Somoza\u2013 funcion\u00f3, en el sentido de que se eliminaron los tranques y barricadas. Pero adem\u00e1s del terrible costo humano \u2013m\u00e1s de 300 muertos, seg\u00fan el conteo de la Comisi\u00f3n Interamericana de Derechos Humanos (CIDH), centenares de presos pol\u00edticos y miles de exiliados, la mayor\u00eda a Costa Rica\u2013, la recuperaci\u00f3n del control territorial implic\u00f3 un costo pol\u00edtico para el r\u00e9gimen. Fue este el contexto en el que se rompi\u00f3 la coalici\u00f3n informal entre el gobierno, las elites econ\u00f3micas y las iglesias, que se posicionaron en contra de la reacci\u00f3n violenta, que ya no pod\u00eda seguir present\u00e1ndose como garante de la estabilidad y de la paz.<\/span><\/p>\n<p class=\"ox-be0d029b8a-MsoNormal\" style=\"text-align: justify;\"><span style=\"color: #000000;\">Sin embargo, la crisis no supuso la ca\u00edda del FSLN. Muchos esperaban que Ortega se fuera, tal como ocurri\u00f3 con 15 presidentes en nueve pa\u00edses de la regi\u00f3n entre 1992 y 2016. Pero si bien en la crisis de 2018 existieron algunos factores presentes en otros episodios de ca\u00eddas presidenciales \u2013la recesi\u00f3n econ\u00f3mica, esc\u00e1ndalos de corrupci\u00f3n, manifestaciones masivas, etc.\u2013, el alto grado de control de la institucionalidad por parte de las fuerzas gobernantes contuvo el colapso del sistema. En este caso, el control se materializ\u00f3 en el uso (y abuso) de la fuerza por parte de la Polic\u00eda Nacional \u2013adem\u00e1s de grupos parapoliciales\u2013 para eliminar las protestas de forma violenta. Otro elemento central en la crisis fue el papel del Ej\u00e9rcito, que si bien se neg\u00f3 a participar directamente en la represi\u00f3n, cedi\u00f3 el espacio a esos grupos.<\/span><\/p>\n<p class=\"ox-be0d029b8a-MsoNormal\" style=\"text-align: justify;\"><span style=\"color: #000000;\">Otro elemento explicativo de las ca\u00eddas presidenciales es la actitud del Ejecutivo ante las protestas. En este caso, el presidente, el FSLN y sus organizaciones afines nunca cedieron. As\u00ed, los medios oficialistas acusaron de v\u00e1ndalos y terroristas a quienes hab\u00edan salido a las calles y anunciaron que la crisis ser\u00eda el comienzo de la \u00abtercera fase\u00bb de la revoluci\u00f3n popular sandinista, a partir de la participaci\u00f3n de las bases leales, la depuraci\u00f3n de los arribistas y la cancelaci\u00f3n de las alianzas t\u00e1cticas con las jerarqu\u00edas eclesi\u00e1sticas y empresariales. Con el argumento de que las protestas eran parte de un \u00abgolpe de Estado encubierto\u00bb de la derecha y Estados Unidos, el gobierno ignor\u00f3 el clamor opositor por elecciones anticipadas.<\/span><\/p>\n<p class=\"ox-be0d029b8a-MsoNormal\" style=\"text-align: justify;\"><span style=\"color: #000000;\">Con el tiempo, el gobierno logr\u00f3 repeler esta y otras demandas de apertura democr\u00e1tica. Mientras el orteguismo reagrupaba a su base, la coalici\u00f3n opositora de 2018 se desarticulaba. La crisis sanitaria del covid-19 reforz\u00f3 ambas tendencias, pues el gobierno aprovech\u00f3 para implementar nuevas leyes represivas, y el antiorteguismo desaprovech\u00f3 una oportunidad para configurarse como alternativa responsable \u2013y cohesionada\u2013 a las pol\u00edticas negacionistas y err\u00e1ticas de las autoridades. Ese es el contexto para el actual proceso preelectoral que se est\u00e1 dando de cara al voto programado para el 7 de noviembre.<\/span><\/p>\n<p class=\"ox-be0d029b8a-MsoNormal\" style=\"text-align: justify; padding-left: 40px;\"><span style=\"color: #000000;\"><b>\u00bfQui\u00e9n se opone al FSLN?<\/b><\/span><\/p>\n<p class=\"ox-be0d029b8a-MsoNormal\" style=\"text-align: justify;\"><span style=\"color: #000000;\">Queda claro que el r\u00e9gimen de Ortega resisti\u00f3 el embate opositor gracias a su control de las instituciones y al uso de la fuerza. Pero su permanencia tambi\u00e9n se debi\u00f3 en parte a la naturaleza de la oposici\u00f3n y a las decisiones que tom\u00f3 su fragmentada dirigencia. Los antiorteguistas no han podido (por la feroz represi\u00f3n) ni sabido (por su propias limitaciones) crear un contrapeso a la dictadura.<\/span><\/p>\n<p class=\"ox-be0d029b8a-MsoNormal\" style=\"text-align: justify;\"><span style=\"color: #000000;\">Primero, porque la oposici\u00f3n que surgi\u00f3 a ra\u00edz de la crisis de 2018 fue una coalici\u00f3n negativa amplia pero poco cohesionada. Las manifestaciones, autoconvocadas al margen de liderazgos u organizaciones existentes, dieron cuenta de una gran pluralidad de sensibilidades ideol\u00f3gicas e intereses sectoriales. Aunque los universitarios de Managua detonaron la explosi\u00f3n social, en pocos d\u00edas se sumaron j\u00f3venes de todos los estratos, sociedad civil, movimientos sociales y organizaciones campesinas. La Iglesia cat\u00f3lica y los empresarios del sector privado tambi\u00e9n apoyaron el reclamo de apertura democr\u00e1tica, que junt\u00f3 a un sandinismo disidente, que ve\u00eda a Ortega como traidor a la causa, con un antisandinismo que siempre concibi\u00f3 la Revoluci\u00f3n de 1979 como una tragedia nacional.<\/span><\/p>\n<p class=\"ox-be0d029b8a-MsoNormal\" style=\"text-align: justify;\"><span style=\"color: #000000;\">El desd\u00e9n y el descr\u00e9dito compartido por el r\u00e9gimen permiti\u00f3 que se suprimieran diferencias ideol\u00f3gicas y conflictos de inter\u00e9s, pero con el tiempo, las exigencias de la crisis social \u2013sumada a la crisis sanitaria por la pandemia\u2013 atentaron contra la cohesi\u00f3n de esa coalici\u00f3n informal, multiclasista y plurisectorial. En cualquier caso, una cosa es la protesta en la calle y otra muy diferente la competencia en la arena electoral. Las dos principales organizaciones surgidas a ra\u00edz del estallido \u2013Alianza C\u00edvica (AC) y Unidad Nacional Azul y Blanco (UNAB)\u2013 no lograron convertir la energ\u00eda callejera en moneda para negociar reformas claves, ni pudieron convertirse en veh\u00edculo electoral o fuerza pol\u00edtica.<\/span><\/p>\n<p class=\"ox-be0d029b8a-MsoNormal\" style=\"text-align: justify;\"><span style=\"color: #000000;\">Este fracaso tambi\u00e9n se explica en gran medida por la propia naturaleza de la oposici\u00f3n, cuya capacidad para convertirse en alternativa de gobierno siempre ha sido condicionada por los mismos procesos de desdemocratizaci\u00f3n que aferraron a Ortega al poder. El debilitamiento del sistema de partidos pol\u00edticos creado a partir de la transici\u00f3n de los a\u00f1os 90 sigue jugando un papel central. Al ser absolutamente controlado por la familia gobernante, el Consejo Supremo Electoral le permite al orteguismo elegir qui\u00e9n puede participar en la competencia electoral y qui\u00e9n no. Esto, a su vez, le da poder de veto sobre los procesos de unidad en la oposici\u00f3n, pues el gobierno amenaza con cancelarle la personer\u00eda jur\u00eddica a cualquier partido pol\u00edtico que decide tensionar las reglas del juego.<\/span><\/p>\n<p class=\"ox-be0d029b8a-MsoNormal\" style=\"text-align: justify;\"><span style=\"color: #000000;\">Tambi\u00e9n el peso desproporcionado de la empresa privada en el entorno opositor es un factor importante de su inoperancia. Antes de 2018, eran los grandes empresarios los principales interlocutores con el FSLN y el resto de organizaciones pol\u00edticas y de la sociedad civil. Posteriormente, a pesar de que este \u00abmodelo de di\u00e1logo y consenso\u00bb qued\u00f3 caduco, la l\u00f3gica no ha cambiado: la empresa contin\u00faa teniendo una relaci\u00f3n privilegiada, siendo para todos los efectos la \u00fanica fuerza que ha sido invitada a mesas de di\u00e1logo con el gobierno desde la crisis. En los \u00faltimos tres a\u00f1os, las fuerzas opositoras m\u00e1s cercanas a la sociedad civil y a los movimientos sociales han acusado al sector privado de estar m\u00e1s interesado en mantener esa posici\u00f3n preeminente que en formar parte de un \u00fanico y robusto bloque opositor en favor de la democracia. Lo expuesto tambi\u00e9n da cuenta de la paradoja de que los grandes empresarios y los partidos pol\u00edticos legales que exigieran un cambio de r\u00e9gimen en 2018 estuviesen dispuestos a aceptar condiciones electorales vergonzantes a inicios de 2021.<\/span><\/p>\n<p class=\"ox-be0d029b8a-MsoNormal\" style=\"text-align: justify;\"><span style=\"color: #000000;\">Tampoco ha ayudado la falta de una oferta pol\u00edtica l\u00facida por parte del universo antiorteguista. Yuxtaponi\u00e9ndose con el autoritarismo de Ortega, casi todos los grupos de la fragmentada oposici\u00f3n enarbolan la promesa de un \u00abretorno\u00bb a la democracia liberal, un reclamo con poco calado en un pa\u00eds que nunca ha tenido un sistema democr\u00e1tico duradero ni una cultura pol\u00edtica c\u00edvica, y donde casi ninguno de los derechos que aparecen en la Constituci\u00f3n son efectivos.<\/span><\/p>\n<p class=\"ox-be0d029b8a-MsoNormal\" style=\"text-align: justify;\"><span style=\"color: #000000;\">A pesar de ello, la oposici\u00f3n recurre con cierta nostalgia al intento de construcci\u00f3n de un sistema democr\u00e1tico-liberal que se dio en 1990 despu\u00e9s de las elecciones que finiquitaron la Revoluci\u00f3n Popular Sandinista. Cristiana Chamorro, quien se hab\u00eda perfilado como la candidata con mayores capacidades para unificar a la oposici\u00f3n \u2013hasta que el gobierno le dictara prisi\u00f3n preventiva por supuesto \u00ablavado de dinero\u00bb en la ONG que dirige\u2013 ha hecho uso efectivo de la memoria de su madre, Violeta Barrios de Chamorro, vencedora de Ortega en aquella ocasi\u00f3n. El valor de este recurso es evidente: en 1990, la democracia electoral sirvi\u00f3 como herramienta para poner fin a una espantosa guerra civil apoyada desde el exterior. Pero es un arma de doble filo. Con la democracia representativa y expandidas libertades individuales se impulsaron duras pol\u00edticas de austeridad y ajuste que borraron varios derechos econ\u00f3micos y sociales defendidos durante la d\u00e9cada revolucionaria. Tampoco se atendieron los traumas rezagados del conflicto armado.<\/span><\/p>\n<p class=\"ox-be0d029b8a-MsoNormal\" style=\"text-align: justify;\"><span style=\"color: #000000;\">Los resultados socioecon\u00f3micos de las tres administraciones posrevolucionarias (1990-2006) supusieron un crecimiento con desigualdad y estratificaci\u00f3n, a la vez que introdujeron un imaginario de ostentaci\u00f3n privada y consumismo opuesto al relato igualitarista y estatista de la d\u00e9cada sandinista. Al obviar las condiciones socioecon\u00f3micas que acompa\u00f1aron la transici\u00f3n de los a\u00f1os 90, la oposici\u00f3n ignora que esa misma institucionalidad liberal sirvi\u00f3 como caldo de cultivo para la oferta autoritaria del orteguismo.<\/span><\/p>\n<p class=\"ox-be0d029b8a-MsoNormal\" style=\"text-align: justify;\"><span style=\"color: #000000;\">La propuesta debe ir m\u00e1s all\u00e1 de la defensa de la democracia, pero tambi\u00e9n brilla por su ausencia un mensaje socioecon\u00f3mico coherente por parte de la oposici\u00f3n, con el que pueda sintonizar la mayor\u00eda de los ciudadanos y ciudadanas nicarag\u00fcenses que viven en la pobreza o que dependen de instituciones estatales. Es indispensable, pero insuficiente, reclamar justicia por los cr\u00edmenes perpetrados durante la represi\u00f3n, ya que las encuestas demuestran que el desempleo y la inseguridad son las preocupaciones centrales de la poblaci\u00f3n nicarag\u00fcense. Ning\u00fan nicarag\u00fcense sabe c\u00f3mo una alternativa democr\u00e1tica a Ortega gestionar\u00eda las ganancias del crecimiento econ\u00f3mico de manera diferente, pues el mismo liderazgo empresarial que ahora forma parte de la oposici\u00f3n fue arquitecto y gestor de la pol\u00edtica macroecon\u00f3mica bajo el sistema autoritario de la \u00faltima d\u00e9cada.<\/span><\/p>\n<p class=\"ox-be0d029b8a-MsoNormal\" style=\"text-align: justify;\"><span style=\"color: #000000;\">Mientras tanto, la propaganda orteguista insin\u00faa que con el retorno de la \u00abderecha\u00bb se cancelar\u00edan las pol\u00edticas sociales focalizadas existentes que, a pesar de ser mejorables y clientelistas, representan una ayuda significativa para centenares de miles de nicarag\u00fcenses. Aqu\u00ed, la memoria de la transici\u00f3n democr\u00e1tica coadyuva con el discurso oficial: el recuerdo de las privatizaciones, los despidos de trabajadores p\u00fablicos, la jibarizaci\u00f3n de la inversi\u00f3n p\u00fablica durante las administraciones de Arnoldo Alem\u00e1n y Enrique Bola\u00f1os y la retirada del Estado en zonas rurales y perif\u00e9ricas es a\u00fan traum\u00e1tica para muchos.<\/span><\/p>\n<p class=\"ox-be0d029b8a-MsoNormal\" style=\"text-align: justify;\"><span style=\"color: #000000;\">En general, el gran problema de la oposici\u00f3n antiorteguista es que no ha sido capaz de apelar a una identidad com\u00fan en funci\u00f3n de un proyecto positivo. Al contrario, algunos sectores de la oposici\u00f3n han intentado movilizar a la poblaci\u00f3n a partir de un antisandinismo instintivo y visceral, y a menudo torpe, ya que buena parte de la insurrecci\u00f3n c\u00edvica de 2018 procedi\u00f3 de nicarag\u00fcenses con ra\u00edces o incluso historia de militancia en el sandinismo de los 80, e incluy\u00f3 tambi\u00e9n a orteguistas que abandonaron el r\u00e9gimen a ra\u00edz de su car\u00e1cter represivo. En este sentido, es complicado armar un discurso mayoritario si se criminaliza (y no integra) la identidad \u00absandinista\u00bb que, de lejos, es la m\u00e1s extendida del pa\u00eds. Adem\u00e1s, el discurso antisandinista furibundo redit\u00faa a Ortega porque, al posicionarlo como referente \u00fanico del sandinismo, favorece su consolidaci\u00f3n dentro del partido, en vez de fraccionarlo. La polarizaci\u00f3n (alimentada por el revanchismo) favorece a Ortega y confirma su discurso.<\/span><\/p>\n<p class=\"ox-be0d029b8a-MsoNormal\" style=\"text-align: justify;\"><span style=\"color: #000000;\">La oposici\u00f3n se ha mostrado, adem\u00e1s, excesivamente dependiente de la comunidad internacional. Los gobiernos extranjeros y las organizaciones internacionales pueden presionar a Ortega, dar ox\u00edgeno a la sociedad civil y aminorar hasta cierto punto el clima de represi\u00f3n, pero no pueden resolver los problemas de fondo ya descritos. Un creciente r\u00e9gimen de sanciones liderado por Estados Unidos y la Uni\u00f3n Europea ha sofocado algunas v\u00edas de financiamiento internacional del gobierno, pero no ha resultado en concesiones democr\u00e1ticas o efectos positivos para los ciudadanos. Y cuando la oposici\u00f3n celebr\u00f3 las sanciones, el discurso orteguista ha podido alimentar su apelaci\u00f3n a la soberan\u00eda nacional y al orgullo patrio.<\/span><\/p>\n<p class=\"ox-be0d029b8a-MsoNormal\" style=\"text-align: justify;\"><span style=\"color: #000000;\">As\u00ed, mientras el antiorteguismo se atomiza en m\u00faltiples rencillas, Ortega vuelve a componer su base pol\u00edtica a partir de un relato \u00abarticulado\u00bb de lo sucedido en 2018, apelando a la tesis de un \u00abgolpe blando\u00bb. Con ello la propaganda del FSLN proyecta una visi\u00f3n tr\u00e1gica y ca\u00f3tica de lo que suceder\u00eda si fuera despojado del poder y enarbola un discurso anti-antisandinista, a la par que apela a una supuesta \u00abreconciliaci\u00f3n y paz social\u00bb y al nacionalismo antiimperialista. As\u00ed las cosas, seg\u00fan la \u00faltima encuesta realizada por CID-Gallup, el FSLN mantiene un apoyo de 25% de los votantes, mientras que ninguna formaci\u00f3n opositora llega ni a 5%. La mayor\u00eda de la poblaci\u00f3n, desilusionada o enfocada en sobrevivir, no simpatiza con ning\u00fan partido pol\u00edtico.<\/span><\/p>\n<p class=\"ox-be0d029b8a-MsoNormal\" style=\"text-align: justify; padding-left: 40px;\"><span style=\"color: #000000;\"><b>Las elecciones de noviembre: \u00bfperpetuaci\u00f3n en el poder? <\/b><\/span><\/p>\n<p class=\"ox-be0d029b8a-MsoNormal\" style=\"text-align: justify;\"><span style=\"color: #000000;\">Con todo y la debilidad de la oposici\u00f3n, la dictadura de Ortega ha estado a la ofensiva. A inicios de 2021, el antiorteguismo estaba dividido en dos bloques: la Alianza Ciudadana, cercana al llamado \u00abgran capital\u00bb nicarag\u00fcense, y la Coalici\u00f3n Nacional, m\u00e1s cercana a la sociedad civil y compuesta por una extra\u00f1a amalgama de partidos pol\u00edticos, movimientos sociales y agrupaciones opositoras surgidas en 2018. Entre los dos hab\u00eda al menos diez aspirantes a la Presidencia. Mientras los grupos opositores se atacaban entre s\u00ed, la Asamblea Nacional (bajo el control del FSLN) impuls\u00f3 una serie de reformas, que adem\u00e1s de suponer un mayor control del gobierno sobre las elecciones, criminaliza a la disidencia y a la sociedad civil bajo diversos delitos, entre ellos \u00abtraici\u00f3n a la patria\u00bb y \u00ablavado de dinero\u00bb. A medida que se han ido acercando las elecciones, el nuevo marco legal ha sustentado una verdadera cacer\u00eda de disidentes. Ahora los cuatro candidatos m\u00e1s visibles de la fragmentada oposici\u00f3n \u2013Cristiana Chamorro, Juan Sebasti\u00e1n Chamorro, Arturo Cruz y F\u00e9lix Maradiaga\u2013 est\u00e1n detenidos, junto con otros dirigentes del empresariado y la sociedad civil. Sumada a la reacci\u00f3n violenta contra las manifestaciones de 2018, se trata de la oleada represiva m\u00e1s grave en Am\u00e9rica Latina desde las transiciones a la democracia de hace tres d\u00e9cadas.<\/span><\/p>\n<p class=\"ox-be0d029b8a-MsoNormal\" style=\"text-align: justify;\"><span style=\"color: #000000;\">El contexto para la crisis nicarag\u00fcense no puede ser m\u00e1s favorable a los intereses de Ortega, ya que coincide con una regresi\u00f3n autoritaria en la regi\u00f3n, especialmente en Centroam\u00e9rica. Muestra de ello es el desprecio del presidente nicarag\u00fcense a varios organismos internacionales \u2013entre ellos la Organizaci\u00f3n de Estados Americanos y la Oficina del Alto Comisionado para los Derechos Humanos de Naciones Unidas\u2013 que han exigido la liberaci\u00f3n de los presos pol\u00edticos. Las discrepancias internas dentro del sistema interamericano, evidenciada en la reacci\u00f3n a la crisis boliviana de hace un a\u00f1o, tampoco hace f\u00e1cil un esfuerzo multilateral para encontrar una salida negociada.<\/span><\/p>\n<p class=\"ox-be0d029b8a-MsoNormal\" style=\"text-align: justify;\"><span style=\"color: #000000;\">\u00ab\u00bfSe puede hablar de elecciones justas, libres y transparentes en Nicaragua?\u00bb, se pregunta recientemente Sergio Ram\u00edrez. \u00abLos hechos lo niegan\u00bb, responde. El problema de las democracias imperfectas de Latinoam\u00e9rica es que, aunque los votos se cuenten de manera transparente, los problemas socioecon\u00f3micos de fondo siguen sin resolverse. Por eso, en parte, las instituciones van perdiendo credibilidad. Pero en Nicaragua es peor, pues los votos no se cuentan y los electores no tienen la capacidad, como en otros pa\u00edses, de \u00abcorregir el rumbo\u00bb.<\/span><\/p>\n<p class=\"ox-be0d029b8a-MsoNormal\" style=\"text-align: justify;\"><span style=\"color: #000000;\">En Nicaragua no existe la posibilidad de competir por el poder a trav\u00e9s de las urnas, pero eso no significa que sea irrelevante el proceso electoral de las elecciones de noviembre. Lo que est\u00e1 en juego es la legitimidad de las gobernanzas autoritarias y democr\u00e1ticas, as\u00ed como el imaginario de las opciones pol\u00edticas en liza. La perpetuaci\u00f3n de Ortega va a suponer la impunidad por los \u00abcr\u00edmenes de lesa humanidad\u00bb identificados por la Comisi\u00f3n Interamericana de Derechos Humanos en la crisis de 2018 y la certeza de nuevas violaciones a los derechos humanos. Queda por ver si en su probable cuarto mandato consecutivo Ortega lograr\u00e1 transitar hacia un nuevo modelo de estabilidad autoritaria, reforzando un sistema pol\u00edtico sin ning\u00fan tipo de rendici\u00f3n de cuentas. Por otra parte, es imposible saber si a corto plazo se generar\u00e1n renovadas condiciones para otro estallido social aunque, como nos demuestra la historia, las dictaduras din\u00e1sticas siempre terminan desembocando en un callej\u00f3n sin salida.<\/span><\/p>\n<p class=\"ox-be0d029b8a-MsoNormal\" style=\"text-align: justify;\"><span style=\"color: #000000;\"><strong>* Salvador Mart\u00ed i Puig<\/strong>, es catedr\u00e1tico de Ciencia Pol\u00edtica en la Universidad de Girona e investigador asociado de la Fundaci\u00f3n CIDOB-Barcelona. Entre sus libros se incluye Ciencia pol\u00edtica. Un manual. Nueva edici\u00f3n actualizada (en coautor\u00eda con Josep Mar\u00eda Vall\u00e8s, Ariel, Madrid, 2015). <strong>Mateo Jarqu\u00edn<\/strong>, doctor en Historia por la Universidad de Harvard. Actualmente es profesor de la Universidad Chapman (Orange, California). Su obra de investigaci\u00f3n analiza el impacto de las revoluciones del siglo XX \u2013especialmente la Revoluci\u00f3n Sandinista (1979-1990)\u2013 en debates mundiales sobre desarrollo, democratizaci\u00f3n y relaciones internacionales.<\/span><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Las protestas en Nicaragua han erosionado la alianza entre el gobierno, el gran empresariado y las iglesias. Entretanto, la represi\u00f3n alentada por Daniel Ortega y Rosario Murillo aumenta y las elecciones de noviembre de 2021 est\u00e1n lejos de ser competitivas. 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