{"id":18907,"date":"2021-06-11T20:48:11","date_gmt":"2021-06-11T18:48:11","guid":{"rendered":"https:\/\/correspondenciadeprensa.com\/?p=18907"},"modified":"2021-06-11T20:48:11","modified_gmt":"2021-06-11T18:48:11","slug":"brasil-la-estrategia-viral-del-gobierno-como-bolsonaro-usa-la-pandemia-a-su-favor-richard-seymour","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/correspondenciadeprensa.com\/?p=18907","title":{"rendered":"Brasil &#8211; La estrategia viral del gobierno. C\u00f3mo Bolsonaro usa la pandemia a su favor. [Richard Seymour]"},"content":{"rendered":"<p class=\"ox-938fab1043-MsoNormal\" style=\"text-align: justify;\"><span style=\"color: #000000;\"><b><a href=\"https:\/\/brecha.com.uy\/\">Brecha<\/a>, 11-6-2021<\/b><\/span><\/p>\n<p class=\"ox-938fab1043-MsoNormal\"><span style=\"color: #000000;\"><b><a href=\"https:\/\/correspondenciadeprensa.com\/\">Correspondencia de Prensa<\/a>, 11-6-2021<\/b><\/span><\/p>\n<p class=\"ox-938fab1043-MsoNormal\" style=\"text-align: justify;\"><span style=\"color: #000000;\">El contagio deliberado de la poblaci\u00f3n es una estrategia pol\u00edtica. M\u00e1s de 480 mil personas han muerto por covid-19 en Brasil. Son el 13 por ciento de las muertes a nivel mundial, en un pa\u00eds que representa el 3 por ciento de la poblaci\u00f3n del mundo. Menos del 10 por ciento de su poblaci\u00f3n est\u00e1 vacunada, a pesar de que a Brasil se le ofreci\u00f3 una vacuna de forma temprana. El sistema de salud se ha derrumbado, hay escasez de ox\u00edgeno y de camas de CTI, y pacientes que mueren en los pasillos. Por falta de anestesia, algunos pacientes deben ser atados para poder intubarlos (Reuters, 15-IV-21).<\/span><\/p>\n<p class=\"ox-938fab1043-MsoNormal\" style=\"text-align: justify;\"><span style=\"color: #000000;\">Esto no ocurre porque Bolsonaro priorice la salud de la econom\u00eda capitalista sobre la salud de la poblaci\u00f3n. Es cierto que el presidente brasile\u00f1o defiende una cierta necropol\u00edtica de pose recia y a lo macho. Cierto es tambi\u00e9n que justifica sus medidas en un supuesto \u00abcapitalismo de los pobres\u00bb, bajo cuya \u00f3ptica el distanciamiento social y el tapabocas obligatorio son una tiran\u00eda que aplasta la capacidad de los menos privilegiados de generar ingresos. Sin embargo, es evidente que si bien una mortandad masiva podr\u00eda beneficiar a algunas industrias puntuales, no es muy conveniente para el crecimiento capitalista en general. Si Brasil ha evitado una contracci\u00f3n econ\u00f3mica peor aun que la que finalmente sufri\u00f3 en 2020 (4,1 por ciento del PBI), se debe m\u00e1s que nada a las medidas de auxilio econ\u00f3mico impulsadas en primera instancia por la izquierda parlamentaria y presentadas luego por Bolsonaro como regalo presidencial al pueblo.<\/span><\/p>\n<p class=\"ox-938fab1043-MsoNormal\" style=\"text-align: justify;\"><span style=\"color: #000000;\">En Brasil, lo que hay es una apuesta pol\u00edtica y cultural al virus. Un estudio reciente<sup class='footnote'><a href='https:\/\/correspondenciadeprensa.com\/?p=18907#fn-18907-1' id='fnref-18907-1' onclick='return fdfootnote_show(18907)'>1<\/a><\/sup> de la Universidad de San Pablo y el think tank Conectas hall\u00f3 que el gobierno tiene \u00abuna estrategia institucional para la propagaci\u00f3n del coronavirus\u00bb. Tras analizar ordenanzas, leyes, disposiciones y decretos, los investigadores encontraron que el Estado se aboca a diseminar el virus justific\u00e1ndose con la idea de alcanzar una \u00abinmunidad de reba\u00f1o\u00bb que permitir\u00eda una r\u00e1pida reanudaci\u00f3n del crecimiento econ\u00f3mico.<\/span><\/p>\n<p class=\"ox-938fab1043-MsoNormal\" style=\"text-align: justify;\"><span style=\"color: #000000;\">Pero ese valor que se da al crecimiento econ\u00f3mico es una racionalizaci\u00f3n, no es el objetivo. El contagio masivo \u2013y el disfrute perverso que el gobierno parece encontrar en \u00e9l\u2013 est\u00e1 siendo usado como herramienta de movilizaci\u00f3n. Mientras m\u00e1s gente muere \u2013y mientras el gobierno o bien le resta importancia a la muerte o bien la celebra\u2013, m\u00e1s se polariza el pa\u00eds en torno a un eje de guerra cultural, una guerra que, piensa Bolsonaro, lo beneficia. Las exhortaciones del presidente a los brasile\u00f1os para que \u00abdejen de lloriquear\u00bb y \u00abdejen de ser un pa\u00eds de maricas\u00bb (Reuters, 10-XI-20) no son arrebatos de locura o excentricidades irrelevantes para la pol\u00edtica de Estado, sino parte de una m\u00e1quina de guerra cultural perpetua, y es en consonancia con ella que se toman las medidas gubernamentales.<\/span><\/p>\n<p class=\"ox-938fab1043-MsoNormal\" style=\"text-align: justify;\"><span style=\"color: #000000;\">Si no fuera as\u00ed, ser\u00eda dif\u00edcil explicar algunas de las decisiones del gobierno sobre las que viene echando luz la Comisi\u00f3n de Investigaci\u00f3n del Congreso (CPI da Covid, en portugu\u00e9s), dirigida por el senador Renan Calheiros. Uno podr\u00eda atribuir la decisi\u00f3n de ser la sede de la Copa Am\u00e9rica a un cierto nihilismo capitalista. De igual manera podr\u00edan entenderse los ataques de Bolsonaro a los gobernadores estatales que implementaron medidas de distanciamiento social. Pero ninguna estrategia de crecimiento en el mundo requer\u00eda que el gobierno federal rechazara pr\u00e1cticamente todas las ofertas de vacunas que ten\u00eda por delante, ya fuera de la Organizaci\u00f3n Mundial de la Salud, de Pfizer o de Sinovac (Folha de S\u00e3o Paulo, 7-VI-21) \u2013recientemente rechaz\u00f3 tambi\u00e9n la Sputnik V\u2013, y que hiciera la plancha hasta que el gobierno regional de San Pablo empez\u00f3 a producir vacunas localmente.<\/span><\/p>\n<p class=\"ox-938fab1043-MsoNormal\" style=\"text-align: justify;\"><span style=\"color: #000000;\">Tampoco representaba una ventaja a nivel de crecimiento econ\u00f3mico dejar que millones de test r\u00e1pidos expiraran antes de ser usados (O Estado de S\u00e3o Paulo, 22-XI-20). Ni se ganaba nada en t\u00e9rminos macroecon\u00f3micos insistiendo con que la ivermectina o la hidroxicloroquina pod\u00edan curar el covid-19 y, menos a\u00fan, importando millones de tabletas de hidroxicloroquina \u2013cortes\u00eda de Donald Trump\u2013 mientras se descuidaba la vacuna. Ning\u00fan c\u00e1lculo de crecimiento del PBI necesitaba que Bolsonaro dijera que las vacunas pod\u00edan causar mutaciones peligrosas, como cuando dijo: \u00abSi te convert\u00eds en yacar\u00e9, es problema tuyo\u00bb (Folha de S\u00e3o Paulo, 18-XII-20). Lo cierto es que la desinformaci\u00f3n deliberada en materia de salud \u2013como la denunciada hasta el cansancio por cient\u00edficos y m\u00e9dicos brasile\u00f1os (Nature, 27-IV-21)\u2013 no es una estrategia posible para lograr el crecimiento econ\u00f3mico.<\/span><\/p>\n<p class=\"ox-938fab1043-MsoNormal\" style=\"text-align: justify; padding-left: 40px;\"><span style=\"color: #000000;\"><b>Controlar la narrativa, acosar y humillar<\/b><\/span><\/p>\n<p class=\"ox-938fab1043-MsoNormal\" style=\"text-align: justify;\"><span style=\"color: #000000;\">Algunos de estos desastres sanitarios se pueden atribuir a una mezcla de incompetencia (en esto el exministro de salud Eduardo Pazuello parece particularmente culpable), fijaciones geopol\u00edticas (la negativa a recibir una vacuna de China) y la absoluta ignorancia de los gobernantes. Sin embargo, en Brasil, como en otros lugares, desde que comenz\u00f3 la pandemia los guerreros de la polarizaci\u00f3n han estado ensayando l\u00edneas de antagonismo y distinciones del tipo amigo\/enemigo. En esto han seguido el ejemplo de Trump, la derecha estadounidense y la red de think tanks y lobbies \u00ablibertarios\u00bb de derecha, financiados principalmente por los hermanos Koch y que impulsaron la Declaraci\u00f3n de Great Barrington y las protestas armadas contra los lockdowns.<\/span><\/p>\n<p class=\"ox-938fab1043-MsoNormal\" style=\"text-align: justify;\"><span style=\"color: #000000;\">Los soldados brasile\u00f1os de la guerra cultural miran hacia el norte no solo en lo que respecta a promover curas falsas, mitos anticuarentena, sinofobia y anticomunismo alucinatorio: t\u00e9nganse en cuenta los m\u00e9todos de intimidaci\u00f3n p\u00fablica que la derecha anticuarentenas ya ven\u00eda usando contra los funcionarios de la salud y los pol\u00edticos locales en Estados Unidos, t\u00e1cticas que se han filtrado directamente a Brasil. Los cient\u00edficos que se oponen a promover la hidroxicloroquina como cura para el covid-19 han sido amenazados de muerte. Tambi\u00e9n lo fue el alcalde de Araraquara en San Pablo tras imponer una cuarentena general de diez d\u00edas a principios de este a\u00f1o. Lo mismo le sucedi\u00f3 al alcalde de Palmas en Tocantins. Una posible candidata al Ministerio de Salud fue atacada y acosada cuando se supo que estaba a favor de las medidas de distanciamiento social para contener el covid. La intimidaci\u00f3n no es un subproducto incidental de la ret\u00f3rica del gobierno, sino que es el fruto de un odio social cultivado de manera estrat\u00e9gica. Sigue el mismo patr\u00f3n de persecuci\u00f3n y acoso gubernamental contra los departamentos universitarios, la industria de la cultura y los cient\u00edficos que estudian el clima.<\/span><\/p>\n<p class=\"ox-938fab1043-MsoNormal\" style=\"text-align: justify;\"><span style=\"color: #000000;\">Este tipo de campa\u00f1as funcionan. Bolsonaro gan\u00f3 las elecciones canalizando el odio social en una guerra cultural en las redes sociales. Y el objetivo de esa guerra cultural no fue simplemente difundir desinformaci\u00f3n (y provocar, al mismo tiempo, cr\u00edticas y oposici\u00f3n progresistas y de izquierda siempre en torno a temas decididos por la derecha). M\u00e1s bien, como ha explicado con picard\u00eda Olavo de Carvalho, el gur\u00fa intelectual de los Bolsonaro, el objetivo tambi\u00e9n fue humillar, silenciar y privar a las personas de sus medios de subsistencia. Si control\u00e1s la narrativa y los temas de discusi\u00f3n y manten\u00e9s movilizada a la extrema derecha y aterrorizada a la oposici\u00f3n, est\u00e1s haciendo bien tu trabajo. Es que quienes ganaron gracias a una guerra cultural seguir\u00e1n llevando adelante esa guerra cultural, porque eso es lo que saben hacer. Estar\u00e1n permanentemente en modo campa\u00f1a, experimentando con nuevas t\u00e1cticas, nuevas variaciones del mismo repertorio, para as\u00ed mantener su base (generalmente minoritaria) excitada y movilizada.<\/span><\/p>\n<p class=\"ox-938fab1043-MsoNormal\" style=\"text-align: justify;\"><span style=\"color: #000000;\">Este ha sido, hasta ahora, el modus operandi de Bolsonaro. Aunque haya decepcionado un poco a sus partidarios neoliberales por no haber logrado a\u00fan todas las reformas econ\u00f3micas que se propone, el presidente se ha mantenido fiel a un conjunto de significantes emocionalmente poderosos, que movilizan fuertes apegos y odios. Ha proclamado hasta el cansancio su fascinaci\u00f3n por las armas largas, su veneraci\u00f3n por la crueldad policial, el odio a lo que sus seguidores llaman marxismo cultural, psicosis ambientales, ideolog\u00eda de g\u00e9nero, infiltraci\u00f3n izquierdista de la cultura, la aversi\u00f3n a los ind\u00edgenas, las universidades, las ciencias y, \u00faltimamente, tambi\u00e9n al Supremo Tribunal Federal. Varios de sus aliados pol\u00edticos en el Congreso son avezados matones de las guerras culturales, por ejemplo, Daniel Silveira, un expolic\u00eda militar convertido en congresista y estrella de Youtube, cuyas pr\u00e1cticas de acoso e incitaci\u00f3n a la violencia lo llevaron a la c\u00e1rcel a comienzos de este a\u00f1o. Bolsonaro se ha encargado de llenar su gabinete de militares fanfarrones y evang\u00e9licos fan\u00e1ticos al tiempo que la emprende contra las ciencias y la academia en general.<\/span><\/p>\n<p class=\"ox-938fab1043-MsoNormal\" style=\"text-align: justify; padding-left: 40px;\"><span style=\"color: #000000;\"><b>Ante la crisis, insistir<\/b><\/span><\/p>\n<p class=\"ox-938fab1043-MsoNormal\" style=\"text-align: justify;\"><span style=\"color: #000000;\">Quienes alcanzaron la victoria gracias a una guerra cultural ser\u00e1n persistentes en su dedicaci\u00f3n a esas pr\u00e1cticas. Desafiar\u00e1n incluso los bajos \u00edndices de aprobaci\u00f3n, las iniciativas parlamentarias en su contra, la antipat\u00eda de los medios y la oposici\u00f3n popular. Despu\u00e9s de todo, fue con la guerra cultural como ganaron. Han entendido la necesidad de polarizar a la poblaci\u00f3n en torno a cuestiones que son transversales a las clases sociales y que permiten formar coaliciones mediante la misma l\u00f3gica de agregaci\u00f3n que prevalece en las redes sociales. Han entendido que, especialmente frente a la descomposici\u00f3n de los sistemas parlamentarios, les basta con el apoyo de una minor\u00eda para tener \u00e9xito. El aventurerismo descarado es parte del arte de gobernar en la l\u00f3gica de la guerra cultural.<\/span><\/p>\n<p class=\"ox-938fab1043-MsoNormal\" style=\"text-align: justify;\"><span style=\"color: #000000;\">Bolsonaro, aunque enfrenta ahora protestas masivas (v\u00e9ase \u00abEn la calle para sobrevivir\u00bb, Brecha, 4-VI-21) y est\u00e1 herido en uno de sus flancos por la investigaci\u00f3n en el Congreso, ya ha superado dificultades similares. Intenta hacer lo mismo ahora, cuando enfrenta un fuerte desaf\u00edo de Lula da Silva de cara a las elecciones del a\u00f1o que viene. V\u00e9ase c\u00f3mo \u00e9l y los suyos manejan la investigaci\u00f3n del Congreso: le quitan importancia siempre que se pueda e intentan ahogarla vaci\u00e1ndola de participaci\u00f3n, cuando no env\u00edan al hijo de Bolsonaro a gritar e insultar a los congresistas, causando la m\u00e1xima disrupci\u00f3n posible y provocando que se suspendan sesiones (O Globo, 12-V-21). V\u00e9ase c\u00f3mo en sus frecuentes actos de masas, carentes de precauciones sanitarias, el propio presidente, sus seguidores y sus aliados ignoran o violan la ley de manera performativa y repetida. Esperan superar esta crisis, dejar que una minor\u00eda enojada y movilizada los mantenga en el poder y, con fuerza renovada, profundizar la guerra cultural contra la izquierda y lo que quede de las instituciones democr\u00e1ticas.<\/span><\/p>\n<p class=\"ox-938fab1043-MsoNormal\" style=\"text-align: justify;\"><span style=\"color: #000000;\">En Brasil, la oposici\u00f3n acusa a Bolsonaro de genocidio. Los carteles en las protestas suelen llevar la expresi\u00f3n \u00abBolsonaro genocida\u00bb. La acusaci\u00f3n tiene algo de justicia porque, incluso si las muertes son una especie de da\u00f1o colateral de la guerra cultural, la evidencia es que son intencionales. Se espera que los propios cad\u00e1veres brinden un beneficio pol\u00edtico, como sucedi\u00f3 en partes de Estados Unidos: recu\u00e9rdese que el voto a Trump aument\u00f3 fuertemente de una elecci\u00f3n a otra en aquellos condados donde se registr\u00f3 el mayor n\u00famero de muertes por covid-19. Eleg\u00ed a Brasil como un ejemplo extremo de lo que estamos viviendo, pero esta estrategia de guerra cultural se est\u00e1 desarrollando en todo el mundo. (La versi\u00f3n original de este texto, en ingl\u00e9s, fue publicada en Patreon.com, bajo el t\u00edtulo \u00abStrategic virality\u00bb. Traducci\u00f3n de Brecha.)<\/span><\/p>\n<p class=\"ox-938fab1043-MsoNormal\" style=\"text-align: justify;\"><span style=\"color: #000000;\"><b><u>Nota<\/u><\/b><\/span><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>El contagio deliberado de la poblaci\u00f3n es una estrategia pol\u00edtica. M\u00e1s de 480 mil personas han muerto por covid-19 en Brasil. Son el 13 por ciento de las muertes a nivel mundial, en un pa\u00eds que representa el 3 por ciento de la poblaci\u00f3n del mundo<\/p>\n","protected":false},"author":102520410,"featured_media":18911,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_coblocks_attr":"","_coblocks_dimensions":"","_coblocks_responsive_height":"","_coblocks_accordion_ie_support":"","_crdt_document":"","advanced_seo_description":"El contagio deliberado de la poblaci\u00f3n es una estrategia pol\u00edtica. M\u00e1s de 480 mil personas han muerto por covid-19 en Brasil. 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