{"id":1886,"date":"2017-04-09T19:46:36","date_gmt":"2017-04-09T19:46:36","guid":{"rendered":"https:\/\/correspondenciadeprensa.com\/?p=1886"},"modified":"2017-04-09T19:46:37","modified_gmt":"2017-04-09T19:46:37","slug":"america-latina-el-ciclo-progresista-termino-pensar-en-el-fin-de-los-ciclos","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/correspondenciadeprensa.com\/?p=1886","title":{"rendered":"Am\u00e9rica Latina &#8211; El ciclo progresista termin\u00f3: pensar en el fin de los ciclos"},"content":{"rendered":"<p><strong>Am\u00e9rica Latina<\/strong><\/p>\n<p><strong>Crisis<\/strong><\/p>\n<p><strong>Pensar el fin de ciclo para pensar en el fin de los ciclos <\/strong><\/p>\n<p><strong>El ciclo termin\u00f3. Ya no es razonable pensar que la continuidad de los procesos del giro a la izquierda permita grandes avances en la lucha contra el neoliberalismo. Demasiada potencia se perdi\u00f3 en los pactos con el establishment y el capital. Las preguntas ahora son: \u00bfqu\u00e9 hizo que lleguemos hasta ac\u00e1 y qu\u00e9 tenemos que abandonar para que lo que se abra a partir de ahora no vuelva a repetir lo mismo?<\/strong><\/p>\n<p><strong>Gabriel Delacoste *<\/strong><\/p>\n<p><strong>Brecha, 7-4-2017 \u00a0<\/strong><strong><a href=\"http:\/\/brecha.com.uy\/\">http:\/\/brecha.com.uy\/<\/a><\/strong><\/p>\n<p>La socialdemocracia y el nacionalismo popular ceden ante la embestida neoliberal, o si no lo hacen tanto como se les exige, son destruidas por la inflaci\u00f3n y la fuga de capitales. La democracia se tambalea y se hace dif\u00edcil de separar del autoritarismo, mientras campea la represi\u00f3n.<\/p>\n<p>Esta descripci\u00f3n podr\u00eda ser de la Am\u00e9rica Latina contempor\u00e1nea, pero tambi\u00e9n de finales de los ochenta y principios de los noventa. En aquel momento, mientras muchos pa\u00edses sal\u00edan de las dictaduras y reemerg\u00edan las demandas sociales, la crisis de la deuda era usada por el neoliberalismo para disciplinar a las democracias, reduciendo a las fuerzas tradicionales del reformismo (el batllismo, el Partido Socialista chileno, Fernando Henrique Cardoso, Acci\u00f3n Democr\u00e1tica) y el nacionalismo popular (el peronismo, el boliviano Movimiento Nacionalista Revolucionario, el mexicano Partido Revolucionario Institucional) a ejecutores de los paquetes de ajuste.<\/p>\n<p>El vac\u00edo dejado por esas fuerzas en la representaci\u00f3n de los intereses populares dio lugar a levantamientos, resistencias y reorganizaciones de los trabajadores, los pueblos ind\u00edgenas y la izquierda, de los que tomaron fuerza las organizaciones que un par de d\u00e9cadas despu\u00e9s protagonizar\u00edan el \u201cgiro a la izquierda\u201d. Giro que a su vez dio lugar a nuevos nacionalismos populares y reformismos modernizadores que, despu\u00e9s de un intermezzo de victorias y conquistas, al llegar la crisis econ\u00f3mica volvieron o bien a hacer ajustes y grandes concesiones a las empresas multinacionales, o bien a ser escarmentados.<\/p>\n<p>Un tiempo c\u00edclico est\u00e1 sustituyendo al tiempo lineal del progresismo (y el pseudomarxismo etapista). En lugar de esperar que el crecimiento econ\u00f3mico infinito nos acerque a los pa\u00edses del primer mundo, vemos ciclos de ajuste, resistencia, reconfiguraci\u00f3n y nuevamente ajuste. Visto as\u00ed, no es extra\u00f1o que la discusi\u00f3n sea en torno a si estamos o no ante un \u201cfin de ciclo\u201d.<\/p>\n<p>De un lado, Emir Sader, \u00c1lvaro Garc\u00eda Linera y Atilio Bor\u00f3n (hist\u00f3ricos intelectuales del \u201cgiro a la izquierda\u201d) defienden lo que queda de los procesos, apuestan por un r\u00e1pido contragolpe y ven en esta crisis una intervenci\u00f3n imperialista apoyada por el simulacro medi\u00e1tico y las oligarqu\u00edas empresariales. El \u201cfin de ciclo\u201d, para ellos, es un relato de la derecha para desmoralizarnos.<\/p>\n<p>Del otro, desde varias corrientes cr\u00edticas entre las que se encuentran Maristella Svampa, Raquel Guti\u00e9rrez y Ra\u00fal Zibechi, se se\u00f1ala que el extractivismo y la corrupci\u00f3n son parte de estos procesos, que el \u201cnacionalismo popular\u201d invisibiliz\u00f3 y reprimi\u00f3 reclamos leg\u00edtimos, y que no se puede hablar de un corte tajante en las formas de hacer pol\u00edtica con respecto al neoliberalismo.<\/p>\n<p><strong>Grietas<\/strong><\/p>\n<p>La semana pasada dio munici\u00f3n a ambos bandos. La crisis institucional en Venezuela abri\u00f3 una nueva ronda de declaraciones del fin de ciclo, mientras la victoria de Len\u00edn Moreno en Ecuador dio lugar a desmentidas de esa tendencia. Pero tambi\u00e9n ocurrieron otras cosas: protestas contra una enmienda constitucional terminaron con el Congreso paraguayo incendiado, Cristina Fern\u00e1ndez de Kirchner fue procesada y Eduardo Cunha condenado mientras las calles argentinas hierven contra el ajuste macrista y las chilenas, contra las administradoras de fondos de pensiones (Afp).<\/p>\n<p>La realidad no se deja encasillar en una sola narraci\u00f3n limpia, pero algunas cosas son claras. Mal que le pese a quienes resisten la idea de fin de ciclo, algo cambi\u00f3 en los \u00faltimos a\u00f1os con respecto a, digamos, 2008. Aun antes de las debacles de 2015 y 2016, los procesos se hicieron m\u00e1s ambiguos, apareci\u00f3 la represi\u00f3n contra movimientos sociales, hubo un claro acercamiento a los sectores empresariales y se debilit\u00f3 la apuesta por la integraci\u00f3n regional. Antes de ser derrotados, el Partido de los Trabajadores llev\u00f3 a cabo el ajuste que reclamaban \u201clos mercados\u201d y el kirchnerismo present\u00f3 su candidato m\u00e1s \u201cmoderado\u201d. Decir que sostener y reivindicar estos procesos implica una resistencia contra el neoliberalismo ya no es del todo cre\u00edble.<\/p>\n<p>No hay manera de volver el tiempo y no se puede esperar que las p\u00e9rdidas de claridad y apoyos de los \u00faltimos a\u00f1os desaparezcan y que todo vuelva a ser como en 2008. Existen, sin duda, el ataque imperialista y el simulacro. Existen, de hecho, desde antes que comenzara el giro a la izquierda. Pero que existan no alcanza para explicar lo d\u00e9bil que est\u00e1 la base de apoyos de los procesos para enfrentarlos. Las grietas en esa base fueron abiertas por los propios procesos y sus contradicciones.<\/p>\n<p>Aun bajo sus propios t\u00e9rminos, las narraciones del giro a la izquierda tienen problemas. La pr\u00e9dica desarrollista de que la inversi\u00f3n extranjera iba a dar un valor agregado a nuestras exportaciones, que nos permitir\u00eda salir de la dependencia de las materias primas, tiene que ser cuestionada dado que las megainversiones que llegan a la regi\u00f3n m\u00e1s bien buscan radicalizar el extractivismo, y que despu\u00e9s de una d\u00e9cada en la que se batieron todos los r\u00e9cords de inversi\u00f3n, una baja en los precios de las materias primas genera una inmediata crisis econ\u00f3mica y pol\u00edtica.<\/p>\n<p>Mientras tanto, la narraci\u00f3n nacionalista-popular de que los liderazgos de este proceso responden a la resistencia antineoliberal y a los intereses populares tambi\u00e9n est\u00e1 cuestionada. Esos liderazgos y las elites que los rodean en muchos casos reprodujeron el funcionamiento anterior de los sistemas pol\u00edticos y su clientelismo, corrupci\u00f3n y convivencia con sectores empresariales. Las investigaciones en torno a la corrupci\u00f3n del sistema pol\u00edtico brasile\u00f1o lo dejan claro. Que Lugo y Cartes acordaran la enmienda constitucional que motiv\u00f3 las protestas de la semana pasada muestra una clase pol\u00edtica unificada contra la protesta popular.<\/p>\n<p>Tambi\u00e9n tenemos que pensar con realismo en el poder del imperialismo y el capital, y el tipo de reacciones que despiertan los desaf\u00edos a su poder. Un pensamiento institucionalista que ve como posibles grandes cambios sin conflictos sociales ni momentos dif\u00edciles es tan irresponsable como un pensamiento pragm\u00e1tico que cede todo \u201cporque es necesario\u201d e igual de voluntarista que los intentos de instaurar el socialismo por decreto. A veces, simplemente, el enemigo es m\u00e1s fuerte y no encontramos armas para combatirlo.<\/p>\n<p>Pero tal como no se puede volver a 2008, tampoco se trata de una vuelta a los noventa. El neoliberalismo ya no goza de un dominio total sobre la ciencia econ\u00f3mica ni comanda el relato sobre la historia reciente del continente. Al mismo tiempo, la crisis de 2008, que sigue haciendo estragos en el norte, hace que incluso all\u00ed el neoliberalismo se vea cuestionado como principio ordenador del sistema internacional, mientras Estados Unidos no goza ya del dominio que ten\u00eda en los tiempos del \u201cmundo unipolar\u201d.<\/p>\n<p><strong>El ciclo termin\u00f3<\/strong><\/p>\n<p>Las transformaciones que vivi\u00f3 Am\u00e9rica Latina en estos a\u00f1os garantizan que este nuevo ataque neoliberal encontrar\u00e1 resistencias y contrataques. Al mismo tiempo, que las versiones de esta d\u00e9cada del progresismo y el nacionalismo lograran, sobre la base de una mayor organizaci\u00f3n de la sociedad, resistir mucho m\u00e1s que sus versiones de los ochenta a los intentos neoliberales de cooptarlas o destruirlas habla de que la pol\u00edtica importa y de que no hay una inevitabilidad del triunfo imperialista. Las disputas en los mundos acad\u00e9micos, tecnocr\u00e1ticos e internacionales privaron al neoliberalismo de parte de su capacidad de maniobra, mientras los intentos de construcci\u00f3n de lo nacional permitieron construir grados de soberan\u00eda que dieron lugar a avances impensables en los noventa.<\/p>\n<p>Y, sin embargo, el ciclo termin\u00f3. Ya no es razonable pensar que la continuidad de los procesos del giro a la izquierda permita grandes avances en la lucha contra el neoliberalismo. Demasiada potencia se perdi\u00f3 en los pactos con el establishment y el capital. El impulso necesariamente tendr\u00e1 que venir de las resistencias y los descontentos que crecieron en estos a\u00f1os contra el poder estatal y empresarial, parte del cual se dio contra proyectos apoyados por los gobiernos progresistas.<\/p>\n<p>Pero tal como mucho de lo que termin\u00f3 por constituir a las izquierdas de los dos mil se bas\u00f3 en ruinas de lo que se destruy\u00f3 en los ochenta y los noventa, mucho de lo que se construy\u00f3 en estos a\u00f1os ser\u00e1 reapropiado y resignificado por nuevos ciclos. La lucha en torno a su significado ya se est\u00e1 dando y es importante evitar que en esa lucha triunfe una narraci\u00f3n neoliberal que tache de imposible e irresponsable todo cambio pol\u00edtico, pero tambi\u00e9n una narraci\u00f3n complaciente que impida aprender de lo que ocurri\u00f3 en estos a\u00f1os. La izquierda no tiene que cargar con pesos innecesarios, y sus l\u00edderes y elites no tienen derecho a exig\u00edrselo.<\/p>\n<p>Porque si bien podemos ver a este momento como un fin de ciclo, tenemos que pensar en c\u00f3mo salir del tiempo c\u00edclico. Que cada resistencia no d\u00e9 lugar a una reorganizaci\u00f3n de la dominaci\u00f3n que luego termine en un ajuste que sea necesario volver a resistir. Las preguntas ahora son: \u00bfqu\u00e9 hizo que lleguemos hasta ac\u00e1 y qu\u00e9 tenemos que abandonar para que lo que se abra a partir de ahora no vuelva a repetir lo mismo? La cr\u00edtica a la intensificaci\u00f3n del extractivismo, los liderazgos personalistas y la subordinaci\u00f3n de lo social al Estado es un buen lugar para empezar.<\/p>\n<p>* Polit\u00f3logo.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>El ciclo termin\u00f3. 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