{"id":18010,"date":"2021-04-09T18:05:48","date_gmt":"2021-04-09T16:05:48","guid":{"rendered":"https:\/\/correspondenciadeprensa.com\/?p=18010"},"modified":"2021-04-09T18:05:48","modified_gmt":"2021-04-09T16:05:48","slug":"cultura-charles-baudelaire-el-poeta-de-la-ciudad-mathias-iguiniz","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/correspondenciadeprensa.com\/?p=18010","title":{"rendered":"Cultura &#8211; Charles Baudelaire: El poeta de la ciudad. [Math\u00edas Iguiniz]"},"content":{"rendered":"<p class=\"ox-c7490f227e-MsoNormal\" style=\"text-align: justify;\"><span style=\"color: #000000;\"><b>A 200 a\u00f1os del nacimiento de Charles Baudelaire, este art\u00edculo revisita una po\u00e9tica que lleg\u00f3 para alterar las im\u00e1genes del mundo y su ideal de belleza, retratando las novedades y las ruinas de una ciudad en transformaci\u00f3n.<\/b><\/span><\/p>\n<p class=\"ox-c7490f227e-MsoNormal\" style=\"text-align: justify;\"><span style=\"color: #000000;\"><b><a href=\"https:\/\/brecha.com.uy\/\">Brecha<\/a>, 9-4-2021\u00a0 <\/b><\/span><\/p>\n<p class=\"ox-c7490f227e-MsoNormal\"><span style=\"color: #000000;\"><b><a href=\"https:\/\/correspondenciadeprensa.com\/\">Correspondencia de Prensa<\/a>, 9-4-2021<\/b><\/span><\/p>\n<p class=\"ox-c7490f227e-MsoNormal\" style=\"text-align: justify;\"><span style=\"color: #000000;\">\u00abPara m\u00ed, las ciudades son un enigma por descubrir, todas. En todas trato de entender qu\u00e9 es esa ciudad. Nunca puedo llegar a entender porque la ciudad es una develaci\u00f3n y es un secreto, simult\u00e1neamente\u00bb, dijo No\u00e9 Jitrik en una charla en la Fundaci\u00f3n Mempo Giardinelli, del Chaco. La frase sintetiza un imaginario de lo urbano de larga tradici\u00f3n literaria, que encontr\u00f3 en el pol\u00e9mico autor de <em>Las flores del mal<\/em>, Charles Baudelaire, uno de sus principales precursores. Aunque conocido como poeta, Baudelaire tambi\u00e9n dedic\u00f3 una parte importante de su producci\u00f3n a la cr\u00edtica de arte y literatura, por no mencionar su decisiva faceta de ensayista y una aislada y muy temprana incursi\u00f3n en la narrativa que firm\u00f3 bajo seud\u00f3nimo. El gran enigma del poeta fue Par\u00eds, la capital francesa, que hacia mediados del siglo XIX atravesaba un proceso modernizador a gran escala bajo el imperio de Napole\u00f3n III.<\/span><\/p>\n<p class=\"ox-c7490f227e-MsoNormal\" style=\"text-align: justify;\"><span style=\"color: #000000;\">\u00abPar\u00eds cambia, mas nada en mi melancol\u00eda\/ se ha movido! Mansiones nuevas, andamios, bloques,\/ viejos barrios, todo en m\u00ed se torna alegor\u00eda,\/ y mis caros recuerdos pesan m\u00e1s que las rocas\u00bb, expresa en \u00abEl cisne\u00bb.<sup class='footnote'><a href='https:\/\/correspondenciadeprensa.com\/?p=18010#fn-18010-1' id='fnref-18010-1' onclick='return fdfootnote_show(18010)'>1<\/a><\/sup> Del mismo modo, en \u00abLos ojos de los pobres\u00bb (de <em>Peque\u00f1os poemas en prosa<\/em>) el ambiente de los flamantes bulevares y caf\u00e9s contrasta con los escombros de un paisaje en demolici\u00f3n: un mundo de esplendores inacabados. Baudelaire poetiz\u00f3 las tabernas del antiguo arrabal y las elegantes galer\u00edas comerciales, y expres\u00f3 las paradojas del progreso en pleno auge del capitalismo industrial, pues el deber del poeta, dec\u00eda, era \u00abdescender a la vida\u00bb. Fue un observador apasionado que al entrar en los museos reparaba en los cuadros de \u00absegundo orden\u00bb y al recorrer las calles encontraba la belleza en los harapos de una mendiga. En su obra, las prestigiosas referencias cl\u00e1sicas conviven con los traperos, las prostitutas y los criminales, en quienes reconoce \u00abs\u00edmbolos extra\u00f1os y cautivantes\u00bb. En eso radica la \u00abmodernidad\u00bb de Baudelaire, que \u00e9l mismo defini\u00f3 c\u00e9lebremente, en <em>El pintor de la vida moderna<\/em>, como el arte de extraer lo eterno de lo transitorio.<\/span><\/p>\n<p class=\"ox-c7490f227e-MsoNormal\" style=\"text-align: justify;\"><span style=\"color: #000000;\">Jean-Paul Sartre afirmaba que el poeta hab\u00eda sido un rebelde pero nunca un revolucionario, ya que \u00abel revolucionario quiere cambiar el mundo, lo supera hacia el porvenir, hacia un orden de valores que \u00e9l inventa; la rebeld\u00eda cuida de mantener intactos los abusos que padece para poder rebelarse contra ellos\u00bb.<sup class='footnote'><a href='https:\/\/correspondenciadeprensa.com\/?p=18010#fn-18010-2' id='fnref-18010-2' onclick='return fdfootnote_show(18010)'>2<\/a><\/sup> Rebelde o revolucionario, Baudelaire fue, ante todo, un agente detonante de la l\u00edrica moderna que, en su b\u00fasqueda de la originalidad, encontr\u00f3 la forma de dar a las palabras una fuerza expresiva nueva. T. S. Eliot sostiene que su hallazgo principal no fue el uso de im\u00e1genes de la vida cotidiana o el retrato de la sordidez de la gran ciudad, sino la \u00abelevaci\u00f3n de esa imaginer\u00eda hasta su intensidad primera\u00bb.<sup class='footnote'><a href='https:\/\/correspondenciadeprensa.com\/?p=18010#fn-18010-3' id='fnref-18010-3' onclick='return fdfootnote_show(18010)'>3<\/a><\/sup><\/span><\/p>\n<p class=\"ox-c7490f227e-MsoNormal\" style=\"text-align: justify;\"><span style=\"color: #000000;\">En 1920, un joven Roberto Arlt afirmaba que el descubrimiento de la poes\u00eda de Baudelaire hab\u00eda desencadenado uno de los momentos m\u00e1s cr\u00edticos de su vida: encontrarse sin hogar a los 16 a\u00f1os. \u00abHab\u00eda motivado tal aventura la influencia literaria de Baudelaire y Verlaine, Carr\u00e8re y Murger. Principalmente Baudelaire, las poes\u00edas y biograf\u00eda de aquel gran doloroso poeta me hab\u00edan alucinado al punto de que, puedo decir, era mi padre espiritual, mi socr\u00e1tico demonio\u00bb, contaba en un art\u00edculo publicado originalmente en la prensa.<sup class='footnote'><a href='https:\/\/correspondenciadeprensa.com\/?p=18010#fn-18010-4' id='fnref-18010-4' onclick='return fdfootnote_show(18010)'>4<\/a><\/sup> La escena de lectura arltiana vuelve indiscernibles las fronteras entre experiencia est\u00e9tica y proyecto vital: la entrada definitiva a la literatura y el acto de entregarse a la ciudad funcionan como dos caras de un mismo despertar al mundo.<\/span><\/p>\n<p class=\"ox-c7490f227e-MsoNormal\" style=\"text-align: justify; padding-left: 40px;\"><span style=\"color: #000000;\"><b>La censura, una aventura rid\u00edcula<\/b><\/span><\/p>\n<p class=\"ox-c7490f227e-MsoNormal\" style=\"text-align: justify;\"><span style=\"color: #000000;\">Acusado de ultraje a la moral p\u00fablica y las buenas costumbres, el 20 de agosto de 1857 Baudelaire compareci\u00f3 ante la Sala Sexta del Tribunal del Sena por la publicaci\u00f3n de <em>Las flores del mal<\/em> y Gustave Flaubert \u2013que algunos meses antes hab\u00eda pasado por una situaci\u00f3n similar por su <em>Madame Bovary<\/em>\u2013 le expresaba en una carta: \u00abEsto es algo nuevo: \u00a1acusar a un libro de versos! Hasta ahora, la magistratura dejaba muy tranquila a la poes\u00eda\u00bb. Cinco d\u00edas despu\u00e9s de la audiencia, la respuesta de Baudelaire alude al episodio como \u00abuna aventura rid\u00edcula\u00bb y termina: \u00abLa comedia se represent\u00f3 el jueves, \u00a1la cosa ha durado demasiado!\u00bb.<sup class='footnote'><a href='https:\/\/correspondenciadeprensa.com\/?p=18010#fn-18010-5' id='fnref-18010-5' onclick='return fdfootnote_show(18010)'>5<\/a><\/sup><\/span><\/p>\n<p class=\"ox-c7490f227e-MsoNormal\" style=\"text-align: justify;\"><span style=\"color: #000000;\">El autor prefiere la elipsis, el rodeo, refiri\u00e9ndose al proceso judicial a trav\u00e9s de uno de sus recursos predilectos: el desdoblamiento teatral. Se\u00f1ala la puesta en escena all\u00ed donde se supone que se dirime una infracci\u00f3n; la distancia ir\u00f3nica desautoriza y vuelve risible aquello que aplaz\u00f3 sus quehaceres realmente importantes, a saber, los literarios: \u00ab\u00a1Y el art\u00edculo sobre <em>Madame Bovary<\/em> postergado todav\u00eda por algunos d\u00edas!\u00bb.<sup class='footnote'><a href='https:\/\/correspondenciadeprensa.com\/?p=18010#fn-18010-6' id='fnref-18010-6' onclick='return fdfootnote_show(18010)'>6<\/a><\/sup> En este teatro, los roles se invierten y las prioridades del escritor terminan por desenmascarar la falsa gravedad de los moralistas, haciendo de los cargos una ofensa y del episodio una \u00abp\u00e9rdida de tiempo\u00bb.<\/span><\/p>\n<p class=\"ox-c7490f227e-MsoNormal\" style=\"text-align: justify;\"><span style=\"color: #000000;\">La exposici\u00f3n con que el abogado imperial Ernest Pinard inculp\u00f3 la obra de Baudelaire se construye sobre la base de diversas estrategias de persuasi\u00f3n: cita extensamente, construye series que ponen de relieve las \u00abofensas al pudor\u00bb y el \u00abrealismo grosero\u00bb, dispara preguntas al auditorio e, incluso, parafrasea los textos ce\u00f1ido al punto de vista moral. \u00abNo niegue, se\u00f1or abogado imperial, que con cortes tan h\u00e1bilmente hechos se puede ir lejos en materia de incriminaci\u00f3n\u00bb, le dec\u00eda, en su momento, la defensa de Flaubert, y lo mismo podr\u00eda aplicarse para el caso del autor de Las flores del mal.<sup class='footnote'><a href='https:\/\/correspondenciadeprensa.com\/?p=18010#fn-18010-7' id='fnref-18010-7' onclick='return fdfootnote_show(18010)'>7<\/a><\/sup> Pinard encarna en tribunales los modos de leer de los censores en tensi\u00f3n con las nuevas perspectivas que se abren desde ese otro paradigma po\u00e9tico que anuncia la producci\u00f3n de Baudelaire.<\/span><\/p>\n<p class=\"ox-c7490f227e-MsoNormal\" style=\"text-align: justify;\"><span style=\"color: #000000;\">A diferencia de Flaubert, que result\u00f3 absuelto en febrero de 1857, el poeta debi\u00f3 afrontar una condena que constaba de una multa y de la supresi\u00f3n de seis poemas. \u00abHe sido condenado a rehacer el libro y a retirar algunas piezas\u00bb, expres\u00f3 en una carta a Mar\u00eda Eugenia de Montijo, esposa de Napole\u00f3n III.<sup class='footnote'><a href='https:\/\/correspondenciadeprensa.com\/?p=18010#fn-18010-8' id='fnref-18010-8' onclick='return fdfootnote_show(18010)'>8<\/a><\/sup> La censura deja un sesgo, se enquista al sistema mismo de la obra y su condena \u00edntima es dejar el libro en estado de proyecto, sometido a lo largo de los a\u00f1os a constantes revisiones, reescrituras y ampliaciones m\u00faltiples. En un exhaustivo trabajo de investigaci\u00f3n titulado \u00ab<em>Las flores del mal, de Charles Baudelaire, una historia material<\/em>\u00bb, Magdalena C\u00e1mpora reflexiona sobre los efectos indirectos que tuvo la censura en la construcci\u00f3n de la obra, \u00abcomo si el poeta buscara, una y otra vez, recuperar la autoridad final sobre el contenido del libro anegando la inicial coacci\u00f3n jur\u00eddica en nuevas formas, nuevas secciones, nuevos soportes\u00bb.<sup class='footnote'><a href='https:\/\/correspondenciadeprensa.com\/?p=18010#fn-18010-9' id='fnref-18010-9' onclick='return fdfootnote_show(18010)'>9<\/a><\/sup><\/span><\/p>\n<p class=\"ox-c7490f227e-MsoNormal\" style=\"text-align: justify;\"><span style=\"color: #000000;\">\u00abCuando <em>Les Fleurs du Mal<\/em> reaparezcan, con tres veces m\u00e1s material del que suprimi\u00f3 la Justicia, tendr\u00e9 el placer de inscribir en el encabezamiento de esas piezas el nombre del poeta cuyas obras me ense\u00f1aron tanto\u00bb, dec\u00eda Baudelaire a Victor Hugo en una carta datada el viernes 23 de setiembre de 1859.<sup class='footnote'><a href='https:\/\/correspondenciadeprensa.com\/?p=18010#fn-18010-10' id='fnref-18010-10' onclick='return fdfootnote_show(18010)'>10<\/a><\/sup> Sin embargo, no se trataba s\u00f3lo de incrementar la producci\u00f3n: era decisivo seguir un \u00abplan singular\u00bb, dado que el libro no era un \u00e1lbum de piezas l\u00edricas, sino una forma acabada de la perfecci\u00f3n. Las infinitas lidias que el poeta tuvo con editores de diarios y revistas a ra\u00edz de erratas o modificaciones sin su consentimiento sirven como prueba de lo dicho: \u00abYo le hab\u00eda dicho: suprima un fragmento entero si hay una coma que le disgusta en ese pasaje, pero no suprima la coma, porque tiene su raz\u00f3n de ser\u00bb, le recriminaba al editor de la Revue Nationale.<sup class='footnote'><a href='https:\/\/correspondenciadeprensa.com\/?p=18010#fn-18010-11' id='fnref-18010-11' onclick='return fdfootnote_show(18010)'>11<\/a><\/sup><\/span><\/p>\n<figure id=\"attachment_18015\" aria-describedby=\"caption-attachment-18015\" style=\"width: 648px\" class=\"wp-caption aligncenter\"><img data-recalc-dims=\"1\" loading=\"lazy\" decoding=\"async\" data-attachment-id=\"18015\" data-permalink=\"https:\/\/correspondenciadeprensa.com\/?attachment_id=18015\" data-orig-file=\"https:\/\/i0.wp.com\/correspondenciadeprensa.com\/wp-content\/uploads\/2021\/04\/Cultura904-II.jpg?fit=1024%2C683&amp;ssl=1\" data-orig-size=\"1024,683\" data-comments-opened=\"0\" data-image-meta=\"{&quot;aperture&quot;:&quot;0&quot;,&quot;credit&quot;:&quot;&quot;,&quot;camera&quot;:&quot;&quot;,&quot;caption&quot;:&quot;&quot;,&quot;created_timestamp&quot;:&quot;0&quot;,&quot;copyright&quot;:&quot;&quot;,&quot;focal_length&quot;:&quot;0&quot;,&quot;iso&quot;:&quot;0&quot;,&quot;shutter_speed&quot;:&quot;0&quot;,&quot;title&quot;:&quot;&quot;,&quot;orientation&quot;:&quot;0&quot;}\" data-image-title=\"Cultura904 II\" data-image-description=\"\" data-image-caption=\"\" data-large-file=\"https:\/\/i0.wp.com\/correspondenciadeprensa.com\/wp-content\/uploads\/2021\/04\/Cultura904-II.jpg?fit=656%2C438&amp;ssl=1\" class=\"  wp-image-18015 aligncenter\" src=\"https:\/\/i0.wp.com\/correspondenciadeprensa.com\/wp-content\/uploads\/2021\/04\/Cultura904-II.jpg?resize=648%2C432&#038;ssl=1\" alt=\"Cultura904 II.jpg\" width=\"648\" height=\"432\" srcset=\"https:\/\/i0.wp.com\/correspondenciadeprensa.com\/wp-content\/uploads\/2021\/04\/Cultura904-II.jpg?w=1024&amp;ssl=1 1024w, https:\/\/i0.wp.com\/correspondenciadeprensa.com\/wp-content\/uploads\/2021\/04\/Cultura904-II.jpg?resize=300%2C200&amp;ssl=1 300w, https:\/\/i0.wp.com\/correspondenciadeprensa.com\/wp-content\/uploads\/2021\/04\/Cultura904-II.jpg?resize=768%2C512&amp;ssl=1 768w\" sizes=\"auto, (max-width: 648px) 100vw, 648px\" \/><figcaption id=\"caption-attachment-18015\" class=\"wp-caption-text\">Charles Baudelaire, Autorretrato, 1857.<\/figcaption><\/figure>\n<p class=\"ox-c7490f227e-MsoNormal\" style=\"text-align: justify;\"><span style=\"color: #000000;\">Baudelaire es un creador en di\u00e1logo y en guerra con su medio: editores, diarios, imprentas. Opina sobre tirajes, impone tipograf\u00edas y diagramaciones, piensa en publicidad y distribuci\u00f3n. El mercado y el dinero son dimensiones decisivas en la construcci\u00f3n de su imagen de escritor.<\/span><\/p>\n<p class=\"ox-c7490f227e-MsoNormal\" style=\"text-align: justify; padding-left: 40px;\"><span style=\"color: #000000;\"><b>Trazas de Baudelaire <\/b><\/span><\/p>\n<p class=\"ox-c7490f227e-MsoNormal\" style=\"text-align: justify;\"><span style=\"color: #000000;\">El poema \u00abA una transe\u00fante\u00bb retrata una experiencia urbana fulminante. En medio del barullo de la calle, una desconocida choca miradas por un instante con el poeta para terminar perdi\u00e9ndose otra vez en la multitud: \u00ab\u00a1Un rel\u00e1mpago\u2026 y despu\u00e9s la noche! Fugitiva belleza,\/ cuya mirada me hab\u00eda hecho renacer s\u00fabitamente,\/ \u00bfno te ver\u00e9 sino en la eternidad?\u00bb.<sup class='footnote'><a href='https:\/\/correspondenciadeprensa.com\/?p=18010#fn-18010-12' id='fnref-18010-12' onclick='return fdfootnote_show(18010)'>12<\/a><\/sup> El shock produce un efecto parad\u00f3jico de trascendencia y abismo, pasi\u00f3n absoluta e impotencia por el amor que se escapa irremediablemente, pues \u00abel observador baudelairiano no se lanza, como el de Poe, a la persecuci\u00f3n de los personajes que impresionaron su mirada, ni siquiera a la persecuci\u00f3n de la transe\u00fante a quien hubiese amado\u00bb.<sup class='footnote'><a href='https:\/\/correspondenciadeprensa.com\/?p=18010#fn-18010-13' id='fnref-18010-13' onclick='return fdfootnote_show(18010)'>13<\/a><\/sup> Prevalecen el sue\u00f1o, la excitaci\u00f3n del alma y la confirmaci\u00f3n de lo inasible en la cotidianeidad.<\/span><\/p>\n<p class=\"ox-c7490f227e-MsoNormal\" style=\"text-align: justify;\"><span style=\"color: #000000;\">En <em>Los secretos de Romina Lucas<\/em>, de Ercole Lissardi (Montevideo, 1950), se plantea una escena que presenta caracter\u00edsticas similares a las del poema de Baudelaire, aunque con derivas del todo inesperadas.<sup class='footnote'><a href='https:\/\/correspondenciadeprensa.com\/?p=18010#fn-18010-14' id='fnref-18010-14' onclick='return fdfootnote_show(18010)'>14<\/a><\/sup> El protagonista de la novela sale a hacer algunas compras y tiene un encuentro de miradas con una desconocida que pasa en auto: \u00abNuestras miradas se encontraron. El tipo de cruce de mirada que tiene por objeto ponerse de acuerdo acerca de qui\u00e9n cruza primero. S\u00f3lo que no fue eso lo que sucedi\u00f3. Para lo que sucedi\u00f3 no tengo palabras\u00bb. La experiencia, agrega, fue un reconocimiento instant\u00e1neo y mutuo, una uni\u00f3n dispuesta desde siempre en otro plano de la existencia. Poco despu\u00e9s, la mujer pierde la vida en un accidente de tr\u00e1nsito a unos metros del lugar. All\u00ed donde el poema de Baudelaire termina, Lissardi encuentra la l\u00ednea de fuga para dar rienda suelta a una narraci\u00f3n sobre el deseo.<\/span><\/p>\n<p class=\"ox-c7490f227e-MsoNormal\" style=\"text-align: justify;\"><span style=\"color: #000000;\">El protagonista se propone \u00abrevivir\u00bb a la mujer de quien poco despu\u00e9s conocer\u00e1 el nombre: Romina Lucas. Como un detective, comienza una pesquisa tras las pistas de su secreta vida er\u00f3tica: conoce a sus amantes y explora sus fetiches. Los ecos baudelarianos de la primera escena toman la forma de una novela er\u00f3tica en clave policial, dado que el protagonista, en este caso, s\u00ed decide lanzarse a la persecuci\u00f3n de quien impresion\u00f3 su mirada. En <em>Los secretos de Romina Lucas<\/em> confluyen tradiciones literarias que estuvieron\u00a0 \u2013aunque de forma contradictoria\u2013 entre los principales intereses de Baudelaire: entusiasta lector de Edgar Poe, a quien tradujo, el poeta franc\u00e9s se dej\u00f3 influenciar por sus historias de detectives. Sin embargo, rehuy\u00f3 cultivar el g\u00e9nero, ya que, como explica Walter Benjamin, por su sentimiento de pertenencia con los marginados, era imposible que se identificara con la figura del detective.<sup class='footnote'><a href='https:\/\/correspondenciadeprensa.com\/?p=18010#fn-18010-15' id='fnref-18010-15' onclick='return fdfootnote_show(18010)'>15<\/a><\/sup><\/span><\/p>\n<p class=\"ox-c7490f227e-MsoNormal\" style=\"text-align: justify;\"><span style=\"color: #000000;\">Si bien el yo baudelairiano de \u00abA una transe\u00fante\u00bb renace y de inmediato se resigna al vac\u00edo de cualquier ideal trascendente, las trazas de esta experiencia encuentran conexiones posibles que llegan hasta nuestros d\u00edas. Puede leerse el texto de Lissardi como una reescritura contempor\u00e1nea del poema, que encuentra en el deseo los canales para recuperar una trascendencia vinculada al erotismo.<\/span><\/p>\n<p class=\"ox-c7490f227e-MsoNormal\" style=\"text-align: justify; padding-left: 40px;\"><span style=\"color: #000000;\"><b>Otras apropiaciones <\/b><\/span><\/p>\n<p class=\"ox-c7490f227e-MsoNormal\" style=\"text-align: justify;\"><span style=\"color: #000000;\">En el texto de Baudelaire \u00abP\u00e9rdida de aureola\u00bb, alguien reconoce al poeta en un burdel y sorprendido le lanza: \u00ab\u00a1C\u00f3mo! \u00bfUsted aqu\u00ed, querido? \u00a1Usted en un lugar pecaminoso! \u00a1Usted el bebedor de quintaesencias! \u00a1Usted el comedor de ambros\u00eda!\u00bb.<sup class='footnote'><a href='https:\/\/correspondenciadeprensa.com\/?p=18010#fn-18010-16' id='fnref-18010-16' onclick='return fdfootnote_show(18010)'>16<\/a><\/sup> El poeta le explica que perdi\u00f3 su aureola en medio de la agitaci\u00f3n ca\u00f3tica del bulevar, de manera que: \u00abAhora podr\u00e9 pasearme de inc\u00f3gnito, cometer acciones bajas y entregarme a la cr\u00e1pula como los viles mortales\u00bb. La aureola, ya perdida en el barro del macad\u00e1n, hace de \u00e9l un an\u00f3nimo entre la multitud. Es que, para Baudelaire, escribir implica prostituirse, vender de buena gana el alma al diablo, poner el coraz\u00f3n al desnudo para revelar su naturaleza de corrupci\u00f3n y podredumbre.<\/span><\/p>\n<p class=\"ox-c7490f227e-MsoNormal\" style=\"text-align: justify;\"><span style=\"color: #000000;\">Pocos autores en nuestra literatura han retratado con tanta fuerza la mezquindad de la vida ciudadana como Felipe Polleri (Montevideo, 1953). Cuando, a principios de los a\u00f1os noventa, public\u00f3 sus novelas Carnaval y Colores, la cr\u00edtica no tard\u00f3 en destacar el retrato brutal de una Montevideo hundida en la pobreza y atestada de seres marginales. Con variaciones sobre esta misma l\u00ednea, en 2007 public\u00f3 <em>Gran ensayo sobre Baudelaire<\/em>, texto en el que introduce la figura del autor de Las flores del mal.<sup class='footnote'><a href='https:\/\/correspondenciadeprensa.com\/?p=18010#fn-18010-17' id='fnref-18010-17' onclick='return fdfootnote_show(18010)'>17<\/a><\/sup> El protagonista, un escritor loco que escribi\u00f3 una novela \u00abmonstruosa\u00bb titulada Baudelaire, narra de manera difusa el dolor por una p\u00e9rdida y el extrav\u00edo paranoico en una ciudad que no le pertenece: \u00abEstaba perdido\u2026 No me acordaba de mi direcci\u00f3n: alguna de las trampas hab\u00eda empezado a funcionar, borrando ciertos nombres, borrando algunos recuerdos importantes, seguramente los m\u00e1s felices (si alguna vez los hubo)\u00bb.<\/span><\/p>\n<p class=\"ox-c7490f227e-MsoNormal\" style=\"text-align: justify;\"><span style=\"color: #000000;\">En contra de lo que anuncia el t\u00edtulo, la presencia de Baudelaire se presenta como un reflejo m\u00e1s de ese gran juego de espejos que rige la estructura de la novela. Aparece mediante intertextos: \u00abCaminaba de noche, un vampiro de Baudelaire, escondi\u00e9ndome en las sombras picudas de esa ciudad que me odiaba\u00bb; tambi\u00e9n en sin\u00e9cdoques que refieren a la vida errante del poeta: \u00abMe dijo que yo no pod\u00eda imaginar el sufrimiento, la tortura de arrastrar, meses y a\u00f1os, una de esas valijas por toda la ciudad\u00bb. Asimismo, el lector se encontrar\u00e1 con versiones distorsionadas de su biograf\u00eda: \u00abHasta que a los 46 a\u00f1os el \u00faltimo v\u00f3mito le arranc\u00f3 la lengua, la lengua francesa, y pudo al fin morir\u00bb, y citas de sus poemas.<\/span><\/p>\n<p class=\"ox-c7490f227e-MsoNormal\" style=\"text-align: justify;\"><span style=\"color: #000000;\">En <em>Gran ensayo sobre Baudelaire<\/em> aparecen los principales momentos de la vida del escritor franc\u00e9s: el juicio a su poemario, la ins\u00f3lita candidatura para ocupar un sill\u00f3n en la Academia Francesa, el viaje (y el odio) a B\u00e9lgica para dictar una serie de conferencias, la s\u00edfilis. Pero, fiel a s\u00ed mismo, Polleri fagocita al autor de <em>Las flores del mal<\/em> y lo vuelve un atractivo m\u00e1s de su extensa galer\u00eda de artistas derrotados. La biograf\u00eda suministra el material po\u00e9tico, pero una imaginaci\u00f3n alucinada se apodera del relato: deforma, distorsiona, despedaza. El protagonista se identifica hasta tal punto con el poeta maldito que llega a creerse \u00e9l, repitiendo, de esta forma, el c\u00edrculo vicioso de la escena arltiana del comienzo: las poes\u00edas y la biograf\u00eda del doloroso poeta alucinan a sus lectores, recit\u00e1ndoles continuamente a los o\u00eddos sus desoladoras estrofas hasta llevarlos, incluso, a la locura.<\/span><\/p>\n<p class=\"ox-c7490f227e-MsoNormal\" style=\"text-align: justify;\"><span style=\"color: #000000;\">Emir Rodr\u00edguez Monegal se interrogaba en las p\u00e1ginas de Marcha por la vigencia de <em>Las flores del mal<\/em> en el centenario de su publicaci\u00f3n. Terminaba concluyendo que su permanencia era incuestionable al tratarse de \u00abun poeta para hoy (y siempre)\u00bb que \u00abno se limit\u00f3 a versificar armoniosamente los temas de su poes\u00eda: empez\u00f3 vivi\u00e9ndolos y con una intensidad tal, con una violencia como pocos poetas han sido capaces de soportar sin destruirse\u00bb.<sup class='footnote'><a href='https:\/\/correspondenciadeprensa.com\/?p=18010#fn-18010-18' id='fnref-18010-18' onclick='return fdfootnote_show(18010)'>18<\/a><\/sup><\/span><\/p>\n<p class=\"ox-c7490f227e-MsoNormal\" style=\"text-align: justify;\"><span style=\"color: #000000;\"><b><u>Notas<\/u><\/b><\/span><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>A 200 a\u00f1os del nacimiento de Charles Baudelaire, este art\u00edculo revisita una po\u00e9tica que lleg\u00f3 para alterar las im\u00e1genes del mundo y su ideal de belleza, retratando las novedades y las ruinas de una ciudad en transformaci\u00f3n<\/p>\n","protected":false},"author":102520410,"featured_media":18014,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_coblocks_attr":"","_coblocks_dimensions":"","_coblocks_responsive_height":"","_coblocks_accordion_ie_support":"","_crdt_document":"","advanced_seo_description":"","jetpack_seo_html_title":"","jetpack_seo_noindex":false,"_jetpack_newsletter_access":"","_jetpack_dont_email_post_to_subs":false,"_jetpack_newsletter_tier_id":0,"_jetpack_memberships_contains_paywalled_content":false,"_jetpack_memberships_contains_paid_content":false,"footnotes":"","jetpack_post_was_ever_published":false},"categories":[2367],"tags":[231525,703606127,703606131,703606132,703604911,703606128,703606130,703606129,703604875],"class_list":{"0":"post-18010","1":"post","2":"type-post","3":"status-publish","4":"format-standard","5":"has-post-thumbnail","6":"hentry","7":"category-cultura","8":"tag-baudelaire","9":"tag-flores-del-mal","10":"tag-gustave-flaubert","11":"tag-les-fleurs-du-mal","12":"tag-montevideo","13":"tag-paris","14":"tag-roberto-arlt","15":"tag-t-s-eliot","16":"tag-walter-benjamin","18":"fallback-thumbnail"},"jetpack_featured_media_url":"https:\/\/i0.wp.com\/correspondenciadeprensa.com\/wp-content\/uploads\/2021\/04\/Cultura904-1031778401-1617983881137.jpg?fit=900%2C466&ssl=1","jetpack_likes_enabled":false,"jetpack_sharing_enabled":true,"jetpack_shortlink":"https:\/\/wp.me\/p7lt2C-4Gu","amp_enabled":true,"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/correspondenciadeprensa.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/18010","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/correspondenciadeprensa.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/correspondenciadeprensa.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/correspondenciadeprensa.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/102520410"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/correspondenciadeprensa.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=18010"}],"version-history":[{"count":4,"href":"https:\/\/correspondenciadeprensa.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/18010\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":18016,"href":"https:\/\/correspondenciadeprensa.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/18010\/revisions\/18016"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/correspondenciadeprensa.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/media\/18014"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/correspondenciadeprensa.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=18010"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/correspondenciadeprensa.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcategories&post=18010"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/correspondenciadeprensa.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Ftags&post=18010"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}