{"id":1776,"date":"2017-04-02T17:13:49","date_gmt":"2017-04-02T17:13:49","guid":{"rendered":"https:\/\/correspondenciadeprensa.com\/?p=1776"},"modified":"2017-04-02T17:13:53","modified_gmt":"2017-04-02T17:13:53","slug":"argentina-nueva-ley-de-extranjeria-voces-migrantes-y-trayectorias-de-lucha","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/correspondenciadeprensa.com\/?p=1776","title":{"rendered":"Argentina &#8211; Nueva ley de extranjer\u00eda: voces migrantes y trayectorias de lucha"},"content":{"rendered":"<p><strong>Argentina<\/strong><\/p>\n<p><strong>La nueva legislaci\u00f3n sobre extranjer\u00eda<\/strong><\/p>\n<p><strong>El buen migrante<\/strong><\/p>\n<p><strong>La idea de combatir a los migrantes con c\u00e1rcel o expulsiones no es original. Hoy, como siempre, estas ideas van de la mano de un vocabulario b\u00e9lico o de purificaci\u00f3n que no escudri\u00f1a la nacionalidad: est\u00e1n los puros y est\u00e1n los malvados. Pero si el malvado es extranjero, se le aplica una regla distinta que al malvado nacional porque, al final, lo que define es la sangre, la xenofobia. En esta cr\u00f3nica Anfibia, la especialista Mar\u00eda In\u00e9s Pacecca y la cronista Ana Fornaro siguieron a dirigentes migrantes en Argentina, rastrearon sus trayectorias, y c\u00f3mo luchan ante el peligroso panorama que provoca el nuevo DNU macrista.<\/strong><\/p>\n<p><strong>Ana Fornaro (*) y Mar\u00eda In\u00e9s Pacecca (**)<\/strong><\/p>\n<p><strong>Revista Anfibia, marzo de 2017\u00a0<\/strong><strong><a href=\"http:\/\/www.revistaanfibia.com\/\">http:\/\/www.revistaanfibia.com\/<\/a><\/strong><\/p>\n<p>Afuera se cae el mundo con la \u00faltima tormenta del verano. Adentro, en el local de Once donde funciona la sede de la Red Patria Migrante, unas cuarenta personas de acentos y culturas diferentes intentan ponerse de acuerdo. Son de Per\u00fa, de Paraguay, de Bolivia, de Chile. Hay colombianos y venezolanos. Hay argentinos, tambi\u00e9n. Los \u00faltimos en llegar est\u00e1n empapados, de pie. Pero hay orden, aunque haya urgencia. En esta asamblea, militantes independientes y referentes de organizaciones tienen que decidir qu\u00e9 acciones llevar\u00e1n a cabo en marzo, mes de reactivaci\u00f3n legislativa y de m\u00faltiples movilizaciones sociales. Deben dar batalla contra la \u00faltima cruzada anti-inmigratoria del Gobierno argentino: el Decreto de Necesidad y Urgencia (DNU N\u00ba 70\/2017) publicado en el Bolet\u00edn Oficial a fines de enero.<\/p>\n<p>Sin necesidad y sin urgencia, pero con muchas ganas de \u201cponer en su lugar\u201d a todas las personas que llegaron en la \u00faltima d\u00e9cada (especialmente a las latinoamericanas), el Poder Ejecutivo reform\u00f3 la Ley de Migraciones de modo tal que pr\u00e1cticamente cualquier extranjero podr\u00e1 ser deportado por cualquier minucia. A partir de este decreto, alcanza con el procesamiento o condena no firme, incluso en casos donde corresponder\u00edan penas entre 1 mes y menos de 3 a\u00f1os y que suelen ser excarcelables, como por ejemplo el \u201catentado y resistencia a la autoridad\u201d. Casi ninguna persona argentina ir\u00eda presa por un delito tal, pero un migrante incluso si es documentado, con familia, con arraigo, con toda su vida en el pa\u00eds, podr\u00e1 ser deportado casi sin excepci\u00f3n. El DNU establece tambi\u00e9n un procedimiento de expulsi\u00f3n sumar\u00edsimo que generaliza la detenci\u00f3n y dificulta el acceso a la defensa p\u00fablica. En s\u00edntesis: para los argentinos, justicia; para los extranjeros, expulsi\u00f3n express.<\/p>\n<p>\u2014 Me preocupa la falta de informaci\u00f3n sobre el DNU. Creo que tenemos que hacer una pedagog\u00eda en nuestras comunidades.<\/p>\n<p>\u2014Si hacemos marchas no tienen que estar politizadas. Y hay que convocar a la mayor cantidad de argentinos posibles.<\/p>\n<p>\u2014\u00bfC\u00f3mo que no tienen que estar politizadas? Quiz\u00e1s no de partidos, pero nosotros somos militantes pol\u00edticos, compa\u00f1era.<\/p>\n<p>\u2014En las movilizaciones tenemos que tener cuidado con la polic\u00eda y las contravenciones. Ahora todos corremos riesgos.<\/p>\n<p>\u2014\u00bfQu\u00e9 tan loca es la idea de parar?- Un paro demostrar\u00eda todo lo que los migrantes aportamos a esta econom\u00eda<\/p>\n<p>Quienes hablan han sido, en su mayor\u00eda, protagonistas de la lucha para los derechos de los migrantes de los \u00faltimos veinte a\u00f1os. Hacia el cambio de milenio, tras d\u00e9cadas de persecuci\u00f3n y abusos, las asociaciones de migrantes comenzaron a ampliarse y fortalecerse. Se plant\u00f3 presencia en audiencias p\u00fablicas, hubo organizaci\u00f3n territorial, se logr\u00f3 articular voces dis\u00edmiles y a veces contradictorias para participar de los debates. Estas personas, que transformaron la\u00a0 vulneraci\u00f3n de derechos y el desarraigo en trayectorias pol\u00edticas, hoy se preguntan: \u00bfc\u00f3mo comunicar a migrantes y argentinos los peligros del nuevo decreto? \u00bfC\u00f3mo hacer entender a la sociedad que no se trata de separar entre supuestos \u201cmigrantes buenos\u201d y supuestos \u201cmigrantes malos\u201d? \u00bfC\u00f3mo hacer llegar el mensaje de que ahora mismo nadie est\u00e1 a salvo?<\/p>\n<p>Y all\u00ed deciden: organizar una movilizaci\u00f3n el 1ero de marzo \u2013 d\u00eda de la apertura de las sesiones del Congreso- cortando el cruce de Corrientes y Callao, en pleno centro porte\u00f1o. Pero tambi\u00e9n acompa\u00f1ar las distintas movilizaciones populares con una columna unificada: el 8 de marzo al Paro Internacional de Mujeres y el 24 de marzo a la marcha por la Memoria. El objetivo es visibilizar al colectivo hasta llegar a la acci\u00f3n m\u00e1s ambiciosa: el paro general migrante del 30 de marzo, fecha aniversario de la tragedia de la calle Luis Viale, que acompa\u00f1ar\u00e1 el paro nacional convocado por la CTA.<\/p>\n<p>Once a\u00f1os atr\u00e1s, una joven embarazada, un adolescente y cuatro ni\u00f1os de entre 10 y 3 a\u00f1os -todos de nacionalidad boliviana- murieron en el incendio de un taller textil en el barrio de Caballito. Ese d\u00eda marc\u00f3 un antes y un despu\u00e9s para la comunidad boliviana pero tambi\u00e9n para todo el colectivo migrante. El incendio de la calle Luis Viale dej\u00f3 en evidencia la explotaci\u00f3n laboral y precarizaci\u00f3n vital de los migrantes latinoamericanos en Argentina. Y apur\u00f3 la salida del Plan Patria Grande,\u00a0 un programa de regularizaci\u00f3n de migrantes ciudadanos del Mercosur lanzado por el entonces presidente N\u00e9stor Kirchner. Ese plan implementaba por primera vez, y de manera masiva, el criterio de radicaci\u00f3n expresado en la Ley de Migraciones sancionada en 2003, que permiti\u00f3 que en poco m\u00e1s de diez a\u00f1os se documentara casi un mill\u00f3n de personas. Hoy esas conquistas est\u00e1n siendo jaqueadas y la militancia migrante vuelve a verse en las calles. Los referentes de las comunidades, verdaderos cuadros pol\u00edticos, llaman a la acci\u00f3n.<\/p>\n<p>***<\/p>\n<p>Cuando Juan V\u00e1zquez lleg\u00f3 de La Paz ten\u00eda ocho a\u00f1os. Era 1990 y con su madre reci\u00e9n pudieron atravesar la frontera al tercer intento. Ya hab\u00edan vendido el t\u00edtulo de la casa en que viv\u00edan, su \u00fanico capital, por 300 d\u00f3lares. En Buenos Aires los esperaba el padre de Juan, que trabajaba y viv\u00eda en un taller de costura en Floresta. En los \u201990 reg\u00eda la Ley Videla y conseguir papeles era casi una utop\u00eda. Los primeros tiempos durmieron todos en un pasillo: el lugar no estaba preparado para recibirlos. A la semana Juan empezaba la escuela pero no ten\u00eda nada, ni guardapolvo, ni \u00fatiles ni la m\u00e1s m\u00ednima idea a lo que se enfrentaba.<\/p>\n<p>Ahora, sentado en una de las habitaciones de la Casona de Flores, un espacio que re\u00fane a varias organizaciones sociales de la zona, entre ellas Simbiosis Cultural, el colectivo que fund\u00f3 junto a su compa\u00f1era Delia Colque, Juan recuerda:<\/p>\n<p>Era una escuela chica y yo era el diferente. Era el morocho, ten\u00eda acento raro. Adem\u00e1s viv\u00eda dos vidas separadas. Estaba en un gueto adentro del taller y afuera trataba de mimetizarme. No le contaba a nadie que viv\u00eda ah\u00ed. En los talleres el tiempo pasa de otra manera. El migrante tiene que resolver tres cosas importantes: techo, comida y trabajo. Y el taller te da eso, en condiciones de mierda pero te lo da. Y te da un grupo de contenci\u00f3n, que son tus compa\u00f1eros y familia.<\/p>\n<p>La organizaci\u00f3n donde milita Juan se form\u00f3 justo despu\u00e9s del incendio de Luis Viaje y arranc\u00f3 con un ciclo de cine en una plaza donde se debat\u00eda pol\u00edtica a trav\u00e9s de la cultura. Despu\u00e9s de varias acciones, hoy formaron una cooperativa de trabajo textil con m\u00e1s de 60 personas.<\/p>\n<p>\u2014Lo de Luis Viale fue un golpe y un clic. Porque hasta ese momento yo, y muchos de mis compa\u00f1eros, ten\u00edamos naturalizado el trabajo en los talleres. Era parte de nuestra historia y de nuestra vida.<\/p>\n<p>Incluso los padres de Juan, que hab\u00edan empezado como costureros, progresaron, y siguieron el oficio manejando un taller. Una evoluci\u00f3n bastante frecuente pero donde se termina reproduciendo las condiciones de explotaci\u00f3n.<\/p>\n<p>Juan cuenta que despu\u00e9s del incendio de Viale la comunidad boliviana qued\u00f3 muy divida. Hab\u00eda dos voces fuertes: quienes condenaban los talleres y quienes los defend\u00edan diciendo que eran las \u00fanicas fuentes de trabajo. A la organizaci\u00f3n no le convenc\u00eda ninguna de las dos.<\/p>\n<p>\u2014Nos pregunt\u00e1bamos: de todos los costureros \u00bfqui\u00e9nes realmente quieren dedicarse a eso? Y qui\u00e9nes no quieran hacerlo \u00bfqu\u00e9 otras alternativas tienen?<\/p>\n<p>Antes de fundar Simbiosis Cultural, Juan hab\u00eda empezado a militar en el Movimiento de Ocupantes e Inquilinos y hab\u00eda tenido su primera gran fractura identitaria: volver a Bolivia. All\u00ed se dio cuenta de que \u201clo boliviano\u201d pod\u00eda ser algo bien diferente a lo que \u00e9l conoc\u00eda de ac\u00e1. Y volvi\u00f3 a Buenos Aires con la necesidad de militar con la comunidad boliviana pero desde otro lugar, desarticulando lugares comunes.<\/p>\n<p>\u2014Nosotros en Simbiosis Cultural nos definimos como bolitas. Le sacamos la parte peyorativa y la invertimos. No te hacemos de bolivianos, no te vamos a bailar el tinku. Somos m\u00e1s jodidos porque no nos encasillan f\u00e1cilmente.<\/p>\n<p>El tercer clic de Juan fue en diciembre de 2010, cuando la Polic\u00eda Federal y la Metropolitana intentaron desalojar a varias familias de migrantes (en especial, paraguayos y bolivianos) que hab\u00edan ocupado algunos sectores del Parque Indoamericano, en Villa Soldati, al sur de la Ciudad de Buenos Aires. La represi\u00f3n y los enfrentamientos entre vecinos de la zona dejaron un saldo de cuatro muertos y decenas de heridos y las tomas se fueron replicando en varios puntos de la ciudad.<\/p>\n<p>\u2014Por la reacci\u00f3n xen\u00f3foba de los vecinos de la zona y de la poblaci\u00f3n en general, sacamos en claro que para la mayor\u00eda el migrante no forma parte, es un visitante que se tiene que portar bien y agachar la cabeza. Por eso en la convocatoria al paro del 30 de marzo hablamos de romper con esa idea de visitante. No somos visitantes. Somos parte de la vida y de la fuerza de trabajo de este pa\u00eds.<\/p>\n<p>Juan termina de hablar entre el apuro y el llanto de la beb\u00e9 de una compa\u00f1era de Simbiosis que se acerc\u00f3 a la Casona para trabajar. Hay que terminar de hacer los carteles para la primera movilizaci\u00f3n de un mes muy cargado.<\/p>\n<p>***<\/p>\n<p>A las diez de la ma\u00f1ana del 1ero de marzo, el sol pega muy fuerte y decenas de militantes de diferentes organizaciones ya est\u00e1n reunidos en el cruce de las avenidas Corrientes y Callao. Van a marchar hacia el Congreso para visibilizar su demanda: \u201cAnulaci\u00f3n del decreto anti-inmigrante\u201d. Pero esa proclama, inscrita en la gran bandera com\u00fan, no podr\u00e1 avanzar. Lo impiden unos veinte polic\u00edas de la Polic\u00eda de Seguridad Aeroportuaria (PSA) que forman una barrera humana sobre Callao. Media hora despu\u00e9s, las decenas de personas se transforman en centenares, en su gran mayor\u00eda latinoamericanos. En una esquina, frente a dos agentes de la PSA de civil, el due\u00f1o de un kiosco de diarios y revistas observa la escena. Frente a la pregunta de si est\u00e1 al tanto sobre lo que est\u00e1 pasando responde con monos\u00edlabos. Tiene los ojos muy claros y un acento extranjero. Cuando se le repregunta si conoce el DNU y c\u00f3mo afectar\u00e1 \u00e9ste a los migrantes guarda silencio. A su lado, su esposa, tambi\u00e9n rubia, habla por celular pero interrumpe la conversaci\u00f3n.<\/p>\n<p>\u2014Nosotros no opinamos. Venimos de muy lejos. De Ucrania. De m\u00e1s lejos que ellos. No queremos tener problemas.<\/p>\n<p>La aglomeraci\u00f3n de gente llama a los curiosos. Muchos \u201cnacionales\u201d se acercan para ver qu\u00e9 est\u00e1 pasando. La gran mayor\u00eda piensa que es uno de los tantos piquetes de los \u00faltimos meses; las banderas del Partido Obrero prestan a confusi\u00f3n.<\/p>\n<p>Ezequiel y Marina miran los carteles que dicen \u201cMigrar no es delito\u201d y responden con la palabra \u201cnarcotr\u00e1fico\u201d. Pero tambi\u00e9n cuentan que sus abuelos vinieron de Italia. Luego dicen que podr\u00eda haber m\u00e1s controles en las fronteras. Pero tampoco est\u00e1n muy convencidos de que eso solucione algo. El mismo vaiv\u00e9n discursivo tiene Alberto, un hombre de 40 a\u00f1os que mira la manifestaci\u00f3n recostado contra la puerta de una pizzer\u00eda.<\/p>\n<p>\u2014Quiz\u00e1s haya demasiados migrantes. Aunque en realidad los paraguayos y los bolivianos siempre hicieron los trabajos que nosotros no quer\u00edamos hacer. Pero no estoy de acuerdo con que tengan planes y jubilaciones, porque eso tiene que ser prioridad para los argentinos. Pero tampoco quiero que esto del decreto sea como Trumpechando a los mexicanos. Ning\u00fan gobierno puede hacerle eso a la gente.<\/p>\n<p>Luis y Rodrigo, parte de la agrupaci\u00f3n de \u201cSkinheads anti-racistas\u201d, son algunos de los argentinos que acompa\u00f1an la movilizaci\u00f3n. Reunidos en torno al club social y deportivo \u201cLa cultura de barrio\u201d, estos j\u00f3venes reivindican los or\u00edgenes obreros y jamaiquinos de los skinheads en Inglaterra. No tienen nada que ver con los skinheadsxen\u00f3fobos que salen en los medios. A esos les dicen \u201clos fachos\u201d, contra ellos se enfrentaban- muchas veces en peleas callejeras- en los \u201990 y ya entrado el nuevo milenio.\u00a0 Por esos a\u00f1os la xenofobia era fogueada desde los discursos pol\u00edticos y desde la prensa:<\/p>\n<p>\u201cA diferencia de la inmigraci\u00f3n que so\u00f1aron Sarmiento y Alberdi, no vienen de las capitales de Europa. Llegaron de Bolivia, Per\u00fa, Paraguay. Son el sue\u00f1o hecho realidad de los ide\u00f3logos de la izquierda setentista\u201d, dice en abril de 2000 el periodista Luis Pazos en una nota, c\u00e9lebre por su tendenciosidad, ya en aquel momento, titulada \u201cLa invasi\u00f3n silenciosa\u201d.<\/p>\n<p>Publicada en La Primera, la revista del empresario Daniel Hadad, habla de la \u201cpromiscuidad\u201d, \u201csuciedad\u201d y \u201cviolencia\u201d de los vecinos latinoamericanos, una muestra emblem\u00e1tica de las razzias medi\u00e1ticas que proliferaron en aquellos a\u00f1os, justamente en un momento que el pa\u00eds ten\u00eda la cantidad m\u00e1s baja de migrantes de todo el siglo XX: 1.500.000.<\/p>\n<p>En aquel entonces, las escuelas no daban los certificados de fin de estudios a los chicos migrantes porque no ten\u00edan DNI; los hospitales negaban remedios o tratamientos. Los operativos policiales de control de documentaci\u00f3n en las estaciones de trenes y en las calles eran una fuente de \u201crecaudaci\u00f3n\u201d para las comisar\u00edas. Los asaltos, torturas y aprietes a los quinteros bolivianos de Escobar mostraban los puntos en com\u00fan entre la xenofobia y el negocio inmobiliario.<\/p>\n<p>El discurso de los \u201cinmigrantes vienen a sacarnos el trabajo a los argentinos\u201d era un lugar tan com\u00fan que fue una de las frases pronunciada ese tr\u00e1gico 10 de enero de 2001 cuando,al grito de \u201cboliviana de mierda\u201d, Marcelina Meneses y su hijo de diez meses fueron arrojados a las v\u00edas del tren en la estaci\u00f3n Avellaneda. Murieron los dos.<\/p>\n<p>\u2014Estamos ac\u00e1 porque no queremos volver a la \u00e9poca negra de hace veinte a\u00f1os- dice Judith, de 30 a\u00f1os, desde el cord\u00f3n de la calle Corrientes.<\/p>\n<p>Cuando el sol se vuelve insoportable, Judith busca la sombra junto a compa\u00f1eras y vecinas de la Villa 31. Algunas, como ella, fueron a la movilizaci\u00f3n con sus hijos chicos y beb\u00e9s en carritos. Casi todas, como ella, forman parte de organizaciones de mujeres que nacieron despu\u00e9s de la muerte de Marcelina Meneses y construyeron una voz propia, representativa y colectiva que late en la amalgama entre el g\u00e9nero y la migraci\u00f3n.<\/p>\n<p>***<\/p>\n<p>Desde su peque\u00f1a oficina del microcentro, tras cruzar una puerta de vidrio craquelado con su nombre impreso, Zulema Montero dice que no da abasto, que en los \u00faltimos dos meses no paran de recibir casos, que son d\u00edas de urgencia y desasosiego, que est\u00e1 agotada. Pero no va a parar. No puede parar.<\/p>\n<p>Esta abogada boliviana, presidenta de la Asociaci\u00f3n Civil Yanapacuna(\u201cayud\u00e9monos\u201d, en quechua), es una de las referentes que trabaja con perspectiva de g\u00e9nero y alerta sobre las consecuencias que el DNU tendr\u00e1 para las migrantes mujeres, entre ellas la separaci\u00f3n de sus hijos nacidos en Argentina y las divisiones familiares.<\/p>\n<p>Aunque su experiencia migratoria fue diferente que la de la mayor\u00eda de sus compatriotas, Zulema sabe de familias divididas por los desplazamientos en busca de un futuro mejor. Durante nueve a\u00f1os vivi\u00f3 separada de su marido, que hab\u00eda venido a hacer la residencia m\u00e9dica a Buenos Aires. Ella se qued\u00f3 en Sucre con sus dos hijas y se reun\u00edan solamente durante las vacaciones. Ten\u00eda mucho trabajo como abogada de derechos humanos y dejarlo todo para venir a Argentina no era una decisi\u00f3n f\u00e1cil. Pero la separaci\u00f3n familiar se hizo insoportable y en pleno 2001, cuando el pa\u00eds estallaba, desmont\u00f3 su vida boliviana y se reuni\u00f3 con su marido.<\/p>\n<p>A pesar de que hab\u00eda venido con un poco de dinero y su situaci\u00f3n no era tan l\u00edmite como la de su entorno, apenas al llegar se dio de bruces con la discriminaci\u00f3n y el racismo:desde su primera experiencia en Migraciones hasta cuando se acerc\u00f3 a la Facultad de Derecho para preguntar por la rev\u00e1lida del t\u00edtulo.<\/p>\n<p>\u2014De muy mala manera me dijeron que ten\u00eda que hacer toda la carrera de vuelta, que en Espa\u00f1a con los argentinos que migraban era as\u00ed y que entonces ac\u00e1 era as\u00ed.<\/p>\n<p>Desorientada por el cambio y el desarraigo, sin poder dedicarse a lo suyo, Zulema se empez\u00f3 a enfermar. No estaba acostumbrada a ser solo ama de casa. Le dol\u00eda el cuerpo y no sab\u00eda qu\u00e9 hacer. Empez\u00f3 a dar vueltas por centros m\u00e9dicos esperando que le dieran una diagn\u00f3stico a su malestar pero la respuesta vino por parte de una psic\u00f3loga del Centro Odontol\u00f3gico.<\/p>\n<p>\u2014\u00bfUsted a qu\u00e9 se dedica?- le pregunt\u00f3 la psic\u00f3loga.<\/p>\n<p>\u2014Yo soy abogada.<\/p>\n<p>\u2014A usted lo que le pasa es que tiene que retomar su carrera.<\/p>\n<p>Hasta ese entonces Zulema no le hab\u00eda dicho a nadie que era abogada, porque nadie le preguntaba. Para el sistema era una migrante. Y nada m\u00e1s.<\/p>\n<p>Zulema empez\u00f3 a militar en lo social desde que estaba en el secundario. Creci\u00f3 viendo la dureza de las condiciones de vida de los trabajadores sin tierra. Su padre era un terrateniente y desde chica ella no pod\u00eda soportar el maltrato que ejerc\u00eda. Cuando va para atr\u00e1s en su historia, esta mujer que habla con determinaci\u00f3n y lidia d\u00eda a d\u00eda con situaciones extremas, se quiebra.<\/p>\n<p>\u2014Sufr\u00eda mucho viendo tan de cerca la explotaci\u00f3n, la injusticia. Cuando mi padre lo perdi\u00f3 todo, como le pas\u00f3 a muchos terratenientes con la crisis de las cosechas, la que sali\u00f3 a trabajar fue mi madre. Ella ven\u00eda de una familia muy pobre, durante mucho tiempo fue analfabeta. Pero se puso todo al hombro, como muchas mujeres bolivianas. Sal\u00eda a vender lo que pudiera y con eso nos mantuvo.<\/p>\n<p>Su padre no quer\u00eda que estudiara abogac\u00eda porque era una carrera muy cara, hab\u00eda que comprar los libros y adem\u00e1s \u201ccomo mujer nadie le iba a hacer caso\u201d. Pero ella desobedeci\u00f3, consigui\u00f3 todo el material en fotocopias y adem\u00e1s hizo secretariado, para poder trabajar enseguida. Desde ese momento comenz\u00f3 a militar en la ONG Asamblea por los Derechos Humanosy a trabajar con los sin tierra, movimientos sociales que prepararon la llegada de Evo Morales a la presidencia.<\/p>\n<p>Zulema vuelve a esa charla con la psic\u00f3loga. Ese d\u00eda se dio cuenta de lo importante que era la escucha para los migrantes reci\u00e9n llegados y la posibilidad de poner en palabras lo que estaban atravesando. Desde ese momento se volc\u00f3 al trabajo social en su comunidad de Liniers y fue una de las fundadoras, junto a Reina Torres, la cu\u00f1ada de Marcelina, del Centro Integral \u201cMarcelina Meneses\u201d, una asociaci\u00f3n civil con sede en Ezpeleta (provincia de Buenos Aires).Brinda asesoramiento legal a mujeres y las ayuda en casos de violencia. Junto a sus compa\u00f1eras marcharon el 8 de marzo, integrando la columna de mujeres migrantes del Paro Internacional de Mujeres.<\/p>\n<p>\u2014Las mujeres migrantes estamos doblemente desamparadas y explotadas laboralmente. Por eso es tan importante visibilizarnos como tales- finaliza Zulema, antes de salir corriendo hacia Villa Celina, donde la espera la cuarta actividad del d\u00eda, en pleno carnaval boliviano.<\/p>\n<p>***<\/p>\n<p>No quiere decir su nombre ni el de la empresa que la emplea. Prefiere no salir en la foto. Pero est\u00e1 ah\u00ed, ubicada entre la bandera del Frente Patria Migrante y la que dice \u201cNi una migrante menos\u201d, prepar\u00e1ndose para el 8 de marzo. Lleg\u00f3 sola a Argentina desde Rep\u00fablica Dominicana en b\u00fasqueda de un mejor futuro para sus hijos. Ellos se quedaron en su pa\u00eds y reciben todos los meses m\u00e1s de la mitad del sueldo de su madre.<\/p>\n<p>\u2014Mi vida aqu\u00ed es una lucha d\u00eda a d\u00eda. Hace tres a\u00f1os que me vine pero ahora todo est\u00e1 mucho m\u00e1s complicado para los migrantes y para todo el mundo. Hasta se pone dif\u00edcil enviarle dinero a mis hijos. A veces pienso en irme pero creo que hay que seguir peleando. Por eso participo de esta marcha, porque para las mujeres solas es todo m\u00e1s dif\u00edcil.<\/p>\n<p>La columna de mujeres migrantes avanza por Avenida de Mayo cantando \u201csomos las migrantes que venimos a parar\/el migrar no es delito\/el migrar es un derecho que hay que respetar\u201d entre carteles con diferentes consignas. Algunas hablan del DNU, otras de violencia de g\u00e9nero, otras del derecho al trabajo. Hay mujeres de Colombia, de Paraguay, de Bolivia, de Per\u00fa, pero tambi\u00e9n de Espa\u00f1a, de Venezuela, de Senegal. Marchan por las suyas o integran organizaciones como AMUMRA (Asociaci\u00f3n de Mujeres Unidas Migrantes y Refugiadas en Argentina), quienes reparten folletos donde reivindican el trabajo de muchas mujeres bajo el lema \u201cni mucamas ni sirvientas, trabajadoras de casas particulares\u201d. Las activistas de AMUMRA van vestidas con chalecos bord\u00f3 y explican el nuevo decreto macrista a quienes se les acercan. Entre ellas est\u00e1 la fundadora y presidenta de la organizaci\u00f3n, Natividad Obeso, quien migr\u00f3 sola desde Per\u00fa huyendo del terrorismo de su pa\u00eds. Reci\u00e9n cinco a\u00f1os despu\u00e9s pudo traer a sus hijos y en 2001 fund\u00f3 la Asociaci\u00f3n.<\/p>\n<p>Las columnas de mujeres migrantes ya son una tradici\u00f3n en las marchas. En la d\u00e9cada de 1960, la feminizaci\u00f3n de las corrientes migratorias se convirti\u00f3 en una clara tendencia a nivel mundial. Pero hasta entonces, la decisi\u00f3n de migrar y la migraci\u00f3n en s\u00ed eran consideradas dominios b\u00e1sicamente masculinos. Las mujeres no migraban de forma aut\u00f3noma sino en tanto hijas o c\u00f3nyuges de un migrante masculino principal. Sin embargo, cuando comienzan a ser m\u00e1s que los varones -migrando tambi\u00e9n a edades m\u00e1s tempranas-, queda claro que ciertos supuestos de los roles de g\u00e9nero deben ser revisados. En Argentina, el 54% de la poblaci\u00f3n migratoria latinoamericana est\u00e1 conformada por mujeres.<\/p>\n<p>***<\/p>\n<p>Lourdes Rivadeneyra no para de recibir gente en su oficina en el local de Once. El mismo lugar donde, a fines de febrero, se realiz\u00f3 la asamblea para decidir las acciones a seguir tras el DNU macrista. Esta activista peruana -coordinadora de la Red de Migrantes y Refugiados de Argentina y referente de Patria Migrante, el brazo m\u00e1s pol\u00edtico de la asociaci\u00f3n\u2014cuenta que en los \u00faltimos meses le han llegado much\u00edsimas denuncias y la xenofobia es palpable en la calle. \u201cCon la c\u00e1rcel para migrantes y el DNU hubo algo que se desat\u00f3 en la sociedad\u201d.<\/p>\n<p>Quien trabajaba en un banco y como profesora de danza folkl\u00f3rica lleg\u00f3 al pa\u00eds hace 24 a\u00f1os para visitar a sus hermanas (se iba a quedar un mes) y termin\u00f3 sin volver a su Callao natal durante una d\u00e9cada.En esa \u00e9poca venirse a Argentina para los peruanos era como irse a Europa, cuenta.<\/p>\n<p>\u2014Te dec\u00edan: cien pesos valen cien d\u00f3lares y hay mucho trabajo. Y s\u00ed, hab\u00eda: lo que no hab\u00eda eran papeles y por lo tanto hab\u00eda explotaci\u00f3n. Y tampoco se hablaba de la persecuci\u00f3n policial, de las razzias, de los migrantes que desaparec\u00edan.<\/p>\n<p>Para no gastarse los ahorros, consigui\u00f3 un trabajo como vendedora en una tienda en el barrio de Once y fue ah\u00ed donde empez\u00f3, quien estaba supuestamente como turista,a identificarse como migrante y ver a sus pares. Sal\u00eda de trabajar, cruzaba la Plaza Miserere y se encontraba frente a frente con compatriotas que le\u00edan y escrib\u00edan cartas entre l\u00e1grimas. Le contaban que extra\u00f1aban a sus hijos pero ninguna quer\u00eda volver. Migrar solas hab\u00eda significado, muchas veces, romper con sus familias, enfrentarse a todos los prejuicios.<\/p>\n<p>\u2014Al irse las tildaban de putas, de cualquier cosa. Y tambi\u00e9n est\u00e1n las compa\u00f1eras trans, que aunque ac\u00e1 la pasan muy mal, all\u00e1 no vuelven ni locas.<\/p>\n<p>Ella tambi\u00e9n la estaba pasando mal. Durante los primeros tiempos iba y volv\u00eda de sus trabajos llorando. El desarraigo, el no tener papeles, el tener que agachar la cabeza permanentemente la iba desgastando poco a poco. Pero al igual que sus compatriotas tampoco quer\u00eda retornar.<\/p>\n<p>Atravesada por sus vivencias cotidianas y despu\u00e9s de que una amiga la llevara a a la villa 1.11.14, Lourdes empez\u00f3 a sentir la necesidad de organizarse y armar una red de contenci\u00f3n para pelear por sus derechos. Eran principios de los 2000, la persecuci\u00f3n policial estaba a la orden del d\u00eda y hab\u00eda compa\u00f1eros que a diario desaparec\u00edan del mapa sin dejar rastros. Ella, con su grupo de compa\u00f1eros, sal\u00edan a buscarlos por la ciudad. As\u00ed llegaron una noche a un hospital tras las pistas de un compa\u00f1ero que nunca hab\u00eda vuelto a su casa del trabajo. Despu\u00e9s de que nadie las quisiera atender, un enfermero que fumaba en la puerta del edificio les dijo:<\/p>\n<p>\u2014Pregunten en la morgue por los NN.<\/p>\n<p>Y ah\u00ed encontraron a su compatriota. Le hab\u00eda sacado todos los \u00f3rganos.<\/p>\n<p>Lourdes reconstruye esas escenas pasadas y le tiembla la voz. Habla de esos a\u00f1os cuando la polic\u00eda deten\u00eda a migrantes por portaci\u00f3n de cara y,al no tener\u00a0 documentos, los met\u00edan en el patrullero bajo la inquietante frase:\u00a0 \u201cven\u00ed que te voy a llevar a conocer Argentina\u201d. A veces aparec\u00edan en calabozos, otras no.<\/p>\n<p>\u2014Con las pol\u00edticas anti-inmigratorias de este gobierno se est\u00e1 volviendo r\u00e1pidamente a donde est\u00e1bamos antes. La \u00fanica respuesta a eso es la organizaci\u00f3n pol\u00edtica. Y el paro general va en ese sentido. Y seguir militando por el voto de migrantes a nivel nacional. Ah\u00ed s\u00ed nos escuchar\u00edan.<\/p>\n<p>Antes de terminar la charla, Lourdes quiere agregar algo: la frase policial \u201cven\u00ed que te voy a llevar a conocer Argentina\u201d se empez\u00f3 a escuchar otra vez.<\/p>\n<p>***<\/p>\n<p>Antes del DNU fue la c\u00e1rcel. En agosto de 2016, la Direcci\u00f3n Nacional de Migraciones inform\u00f3 que acondicionar\u00eda un inmueble (cedido por la Ciudad) para que funcionara como \u201ccentro de retenci\u00f3n\u201d de personas prontas a ser expulsadas por infracciones a la Ley de Migraciones. Esta iniciativa era parte de la \u201coptimizaci\u00f3n de los recursos del Estado para combatir la irregularidad migratoria\u201d. La idea de combatir a los migrantes \u2014irregulares o no\u2014 con c\u00e1rcel y\/o expulsiones no es nada original. Hoy, como siempre, estas ideas van de la mano de un vocabulario b\u00e9lico, higienista o de purificaci\u00f3n que no escudri\u00f1a la nacionalidad (ser\u00eda un acto de xenofobia demasiado evidente) sino el alma: est\u00e1n los puros y est\u00e1n los malvados. Pero si el malvado es extranjero, se le aplica una regla distinta que al malvado nacional, porque finalmente, lo que define es la nacionalidad, la sangre, la xenofobia.<\/p>\n<p>Salom\u00f3n Ram\u00edrez Santacruz vino de la localidad paraguaya de Villarrica en la d\u00e9cada de 1970, cuando era un adolescente. Desde la peque\u00f1a zapater\u00eda familiar que inici\u00f3 su padre en Lan\u00fas hasta la f\u00e1brica de zapatos que llevan adelante \u00e9l y sus hermanos, ha visto enormes cambios: econ\u00f3micos, pol\u00edticos y sociales. Cambios que tambi\u00e9n moldearon a la propia comunidad paraguaya y al Club Atl\u00e9tico Deportivo Paraguayo.<\/p>\n<p>Sentado en la cantina del Deportivo Paraguayo, Salom\u00f3n, presidente de la asociaci\u00f3n y referente de su comunidad hace cuatro d\u00e9cadas, muestraun comunicado de prensa que acaban de sacar desde la Federaci\u00f3n Paraguaya y dice con preocupaci\u00f3n:<\/p>\n<p>\u2014Parece mentira que estemos volviendo a foja cero.<\/p>\n<p>El Club fue uno de los \u00e1mbitos desde donde los residentes paraguayos discutieron de forma sistem\u00e1tica y a ambos lados de la frontera, las pol\u00edticas que los ata\u00f1en. A fines de los a\u00f1os 90 trabajaron para que el Legislativo de Paraguay frenara un convenio bilateral que establec\u00eda draconianas (e incumplibles) condiciones de regularizaci\u00f3n para los paraguayos en Argentina.<\/p>\n<p>A\u00f1os despu\u00e9s, cuando se implement\u00f3 el Programa Patria Grande, el Centro Polideportivo que el Club tiene en el Partido de La Matanza se involucr\u00f3 de lleno en el proceso de regularizaci\u00f3n. Los s\u00e1bados y domingos unos 12.000 migrantes llevaron all\u00ed sus papeles para iniciar el tr\u00e1mite de documentaci\u00f3n.<\/p>\n<p>\u2014Para nuestra comunidad reci\u00e9n se pudo respirar un poco a partir del Patria Grande. Yo particip\u00e9 junto a otras organizaciones en las Audiencias P\u00fablicas, que fueron muy importantes porque por primera vez nos convocaban a los migrantes a opinar.<\/p>\n<p>En los espacios de debate y negociaci\u00f3n generados en los \u00faltimos a\u00f1os qued\u00f3 claro que para hablar de migraci\u00f3n hay que dialogar (o confrontar) con el Estado, y que no hay forma de pensar la inmigraci\u00f3n sin pensar la pol\u00edtica. En eso concuerdan Juan, Salom\u00f3n, Lourdes y Zulema, quienes con sus vidas y militancias recorren el arco que va desde fines de los 90 hasta ahora.<\/p>\n<p>Ellos saben, mejor que nadie, que la distinci\u00f3n entre \u201cmigrantes buenos\u201d y \u201cmigrantes malos\u201d es una manera de llevar toda la discusi\u00f3n \u2013 y cargar todas las tintas- en c\u00f3mo son los migrantes-como si fueran de alguna manera en particular. Si lo que se discute es eso, es claro que no hace falta discutir otras cosas. Esa es la esencia del chivo expiatorio: con su muerte se exp\u00edan todas las culpas, con su deportaci\u00f3n se acaban todos los males.<\/p>\n<p>El reclamo por el DNU lleg\u00f3 a la Corte Interamericana de Derechos Humanos (CIDH), que el 20 de marzo realiz\u00f3 una asamblea de oficio en Washington y alert\u00f3 sobre el \u201cretroceso\u201d de los pol\u00edticas migratorias de Argentina. El paro general convocado para el jueves\u00a0 30 logr\u00f3 la adhesi\u00f3n de diferentes sectores (como el ladrillero, textil, trabajo de casas particulares, hort\u00edcola) y de muchas comunidades de migrantes, no s\u00f3lo latinoamericanas. A su vez, desde las organizaciones se logr\u00f3 el respaldo de diputados del Frente Para la Victoria, Frente de Izquierda, Peronismo para la Victoria y del Partido Obrero.<\/p>\n<p>Los testimonios, las historias y las experiencias de quienes lucharon y siguen luchando por sus derechos no dejan dudas: hablar de in\/migrantes es hablar de nacionales (de argentinos y argentinas en este caso) y hablar de in\/migraci\u00f3n es hablar del Estado. Y hablar del Estado es hablar de pol\u00edtica.<\/p>\n<p>Entonces, volviendo a la pregunta de esa primera asamblea en el barrio Once \u00bfQu\u00e9 tan loca es la idea de parar?<\/p>\n<p>* Ana Fornaro es periodista, naci\u00f3 en Montevideo en 1983, vive en Buenos Aires desde principios de 2012. Licenci\u00f3 en Letras e hizo un master en Literatura Comparada en la Universidad Lille3 Charles de Gaulle. Fue editora en la mesa regional de la Agencia FrancePresse (AFP) y en la corresponsal\u00eda de la CNN. Siempre estuvo entre la literatura y el periodismo: escribi\u00f3 \u2013y lo sigue haciendo- sobre libros en El Pa\u00eds y La Diaria. De este lado de la orilla lo hace en Radar, el suplemento cultural de P\u00e1gina\/12. En 2012 public\u00f3 De a ratos, un libro de poes\u00eda.<\/p>\n<p>** Mar\u00eda In\u00e9s Pacecca, antrop\u00f3loga, licenciada en Cs.Antropol\u00f3gicas, docente del Departamento de Ciencias Antropol\u00f3gicas (FFyL-UBA) e investigadora del Instituto de Ciencias Antropol\u00f3gicas de la Universidad de Buenos Aires. Ha sido consultora en temas vinculados a migraciones, trata de personas y refugiados para diversos organismos internacionales (ACNUR, OIM, OIT, CEPAL). Ha publicado 4 libros (3 como autora y coeditora, 1 como autora) y m\u00e1s de 30 art\u00edculos en libros y revistas nacionales y extranjeras. Entre 2009 y 2013 coordin\u00f3 el \u00c1rea de Investigaci\u00f3n de la Asociaci\u00f3n por los Derechos Civiles. Desde 1997 y hasta la fecha colabora con la Comisi\u00f3n Argentina para los Refugiados y Migrantes (CAREF) en\u00a0 tem\u00e1ticas de investigaci\u00f3n, sensibilizaci\u00f3n y capacitaci\u00f3n.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>La idea de combatir a los migrantes con c\u00e1rcel o expulsiones no es original. Hoy, como siempre, estas ideas van de la mano de un vocabulario b\u00e9lico o de purificaci\u00f3n que no escudri\u00f1a la nacionalidad: est\u00e1n los puros y est\u00e1n los malvados. 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