{"id":17666,"date":"2021-03-25T18:03:33","date_gmt":"2021-03-25T17:03:33","guid":{"rendered":"https:\/\/correspondenciadeprensa.com\/?p=17666"},"modified":"2021-03-25T19:14:22","modified_gmt":"2021-03-25T18:14:22","slug":"comuna-de-paris-cuando-los-obreros-tomaron-el-cielo-por-asalto-horacio-tarcus","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/correspondenciadeprensa.com\/?p=17666","title":{"rendered":"Comuna de Par\u00eds &#8211; Cuando los obreros tomaron el cielo por asalto. [Horacio Tarcus]"},"content":{"rendered":"<h5 style=\"padding-left: 40px; text-align: right;\">Trabajadores en huelga en La Villette, Par\u00eds. Principios de 1870.<\/h5>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"color: #000000;\"><strong>El 18 de marzo de 1871, los artesanos y los obreros tomaron el poder en la ciudad de Par\u00eds; mantuvieron el control durante 71 d\u00edas. Aunque no respondi\u00f3 a un plan premeditado, la Comuna de Par\u00eds qued\u00f3 asociada a la Internacional y la ra\u00edz com\u00fan de \u00abcomuna\u00bb y \u00abcomunismo\u00bb favoreci\u00f3 el deslizamiento de sentidos. Aunque finalmente fue derrotada a sangre y fuego y muchos de sus participantes fueron fusilados, su difusi\u00f3n global captur\u00f3 la atenci\u00f3n tanto de las clases dominantes como de los sectores populares. Muchos de los s\u00edmbolos de la izquierda surgieron de ella. Y los communards exiliados alimentar\u00edan a las corrientes socialistas en diversos pa\u00edses, incluso en Am\u00e9rica Latina.<\/strong><\/span><\/p>\n<p><span style=\"color: #000000;\"><strong><a href=\"https:\/\/nuso.org\/\">Nueva Sociedad<\/a>, marzo 2021<\/strong><\/span><\/p>\n<p><span style=\"color: #000000;\"><strong><a href=\"https:\/\/correspondenciadeprensa.com\/\">Correspondencia de Prensa<\/a>, 25-3-2021<\/strong><\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"color: #000000;\">El 18 de marzo de 1871, los trabajadores y los sectores populares de la ciudad de Par\u00eds tomaban el cielo por asalto. La met\u00e1fora hom\u00e9rica, que alude a los titanes que tuvieron la osad\u00eda de irrumpir en el Olimpo reservado a los dioses, qued\u00f3 estampada en una carta que ese mismo a\u00f1o Karl Marx le enviaba a su amigo, el m\u00e9dico socialista Ludwig Kugelmann.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"color: #000000;\">A partir del d\u00eda siguiente, la prensa oficial francesa denunci\u00f3 ante el mundo la temeridad del \u00abpopulacho\u00bb que hab\u00eda formado su propio ej\u00e9rcito y convocaba a elegir su gobierno comunal. En pocos d\u00edas, la prensa de todo el globo se hac\u00eda eco de las imputaciones de su par francesa: la Comuna de Par\u00eds era obra de la Internacional, la temible Asociaci\u00f3n Internacional de los Trabajadores. Y tras la internacional obrera se escond\u00eda un sabio mal\u00e9fico, empe\u00f1ado en destruir la obra de la civilizaci\u00f3n: el \u00abprusiano\u00bb Karl Marx, aquel Prometeo que hab\u00eda robado el moderno saber burgu\u00e9s \u2013la Econom\u00eda Pol\u00edtica\u2013 para volverlo contra la propia burgues\u00eda y entregarlo al proletariado.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"color: #000000;\">Aunque la investigaci\u00f3n hist\u00f3rica pudo demostrar sobradamente que en modo alguno la Comuna hab\u00eda sido obra de la Internacional, nunca como entonces la historia de esta asociaci\u00f3n obrera alcanzaba semejante difusi\u00f3n global. La prensa del mundo, en Occidente y en Oriente, informaba a sus lectores sobre los fines de la Internacional, de sus congresos sucesivos, de sus l\u00edderes. Algunos diarios transcrib\u00edan incluso sus proclamas. \u00abGracias a la Comuna, la Internacional se ha convertido en una potencia moral en Europa\u00bb, se\u00f1alaba Friedrich Engels tres a\u00f1os m\u00e1s tarde en una carta a Friedrich A. Sorge fechada el 12 de septiembre de 1874.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"color: #000000;\">Al mismo tiempo, el nombre de Marx aparec\u00eda por primera vez en la primera plana de la gran prensa internacional, acompa\u00f1ado por grabados que revelaban al mundo su melena leonina y su rostro barbado. El mundo burgu\u00e9s comprend\u00eda que el comunismo no era una amenaza potencial, el producto febril de oscuros conspiradores o la lucubraci\u00f3n racionalista de los constructores de utop\u00edas, sino un peligro real que de pronto pod\u00eda acontecer en la ciudad que era el s\u00edmbolo mismo de la civilizaci\u00f3n moderna. La Comuna abrigaba el fantasma del comunismo. Y aunque la Comuna de Par\u00eds lejos estuvo de adoptar un programa comunista, la presencia fantasm\u00e1tica de la Internacional era para sus detractores la prueba evidente de su estrategia final. \u00abCommune\u00bb en franc\u00e9s quiere decir comuna, ayuntamiento. La Comuna de Par\u00eds no es m\u00e1s, literalmente hablando, que el ayuntamiento de la Ciudad Luz. Pero la palabra \u00abcommune\u00bb compart\u00eda la misma ra\u00edz que \u00abcommunisme\u00bb, lo que favoreci\u00f3 el deslizamiento de sentido. El t\u00e9rmino \u00abcomunismo\u00bb, si bien formaba parte del vocabulario pol\u00edtico de las vanguardias desde la d\u00e9cada de 1830, no se difundi\u00f3 a escala internacional sino con los hechos de la Comuna.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify; padding-left: 40px;\"><span style=\"color: #000000;\"><strong>El acontecimiento<\/strong><\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"color: #000000;\">La Comuna de Par\u00eds no respondi\u00f3 en modo alguno a un plan premeditado. Antes bien, fue hija de un encadenamiento de circunstancias imprevisibles: la Guerra Franco-prusiana, la derrota del ej\u00e9rcito imperial franc\u00e9s, el sitio de Par\u00eds, el advenimiento de la Tercera Rep\u00fablica francesa al mismo tiempo que la unificaci\u00f3n alemana bajo el Imperio de Guillermo I.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"color: #000000;\">La cat\u00e1strofe de los ej\u00e9rcitos de Luis Bonaparte en Sed\u00e1n, en septiembre de 1870, hab\u00eda significado el derrumbe del Segundo Imperio franc\u00e9s y la simult\u00e1nea proclamaci\u00f3n de la Rep\u00fablica. El proletariado as\u00ed como los sectores m\u00e1s avanzados del pueblo manifestaban una abierta desconfianza hacia la nueva Asamblea Nacional \u2013dominada por mon\u00e1rquicos y republicanos moderados\u2013 y hacia el Gabinete que presid\u00eda Adolphe Thiers, a cuyos integrantes consideraban no solo dispuestos a aceptar las m\u00e1s humillantes y onerosas condiciones de paz impuestas por Alemania, sino tambi\u00e9n a traicionar la reci\u00e9n fundada Tercera Rep\u00fablica en pro de una nueva monarqu\u00eda borb\u00f3nica.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"color: #000000;\">Par\u00eds hab\u00eda resistido un sitio de cuatro meses que culmin\u00f3 en enero de 1871 con la victoria del ej\u00e9rcito prusiano y la proclamaci\u00f3n de Guillermo I como emperador de Alemania, nada menos que en Versalles, en territorio franc\u00e9s. Pero como los ej\u00e9rcitos alemanes solo tuvieron cercada la ciudad capital sin atreverse a tomarla, el combativo y organizado pueblo parisino pudo rechazar la rendici\u00f3n, desafiando as\u00ed a su propio gobierno. Tanto fue as\u00ed que el Ejecutivo que presid\u00eda Thiers y la Asamblea Nacional decidieron instalarse en Versalles, intentando doblegar desde all\u00ed a la ciudad rebelde. El proletariado parisino no solo aquilataba una extensa tradici\u00f3n de luchas sociales y pol\u00edticas sino que, adem\u00e1s, contaba ahora con pertrechos y experiencia militar: las circunstancias hist\u00f3ricas lo hab\u00edan convertido en un proletariado armado, mientras el enemigo alem\u00e1n o los republicanos burgueses no lograran desarmarlo.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"color: #000000;\">En una in\u00e9dita situaci\u00f3n de doble poder, Par\u00eds se vio obligada a darse una forma de organizaci\u00f3n y de gesti\u00f3n, no solo para sostener su resistencia al gobierno de Versalles, sino incluso para asegurar su funcionamiento y su abastecimiento. La estructura pol\u00edtica aqu\u00ed creada tom\u00f3 por base la Guardia Nacional, que hab\u00eda sido movilizada en septiembre de 1870 para asegurar la defensa de la capital y cuya tradici\u00f3n revolucionaria se remontaba a 1789. No era otra cosa que una milicia ciudadana, compuesta por todos los varones mayores de 18 a\u00f1os, con amplia mayor\u00eda de proletarios y artesanos. En febrero de 1871, la Guardia parisina cre\u00f3 una estructura electiva y piramidal, la Federaci\u00f3n de la Guardia Nacional (de all\u00ed que se designase a los comuneros como \u00abfederados\u00bb), compuesta por los delegados de las compa\u00f1\u00edas y los batallones de la milicia parisina; su c\u00faspide la ocupaba un Comit\u00e9 Central.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"color: #000000;\">La Comuna naci\u00f3 en Par\u00eds el 18 de marzo de 1871, cuando los artesanos y los obreros tomaron el poder en la ciudad. El pueblo parisino se hab\u00eda levantado al descubrir que el gobierno provisional intentaba arrebatarle por sorpresa las bater\u00edas de ca\u00f1ones que hab\u00edan comprado por suscripci\u00f3n popular para defender la ciudad. Las fuerzas del ej\u00e9rcito terminaron confraternizando con la poblaci\u00f3n sublevada. Cuando el general Lecomte orden\u00f3 disparar contra la muchedumbre inerme, los soldados lo hicieron bajar de su caballo y lo fusilaron. Otro tanto hicieron con el general Thomas, veterano comandante responsable de la represi\u00f3n durante la rebeli\u00f3n popular de junio de 1848. En ese momento Thiers orden\u00f3 a los empleados de la administraci\u00f3n nacional evacuar la capital. Ante el vac\u00edo de poder, la Guardia Nacional convoc\u00f3 de inmediato a elecciones comunales sobre la base del sufragio universal (masculino). Su Comit\u00e9 Central entreg\u00f3 entonces el poder provisional al consejo municipal elegido democr\u00e1ticamente, con predominio de republicanos radicales y blanquistas.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"color: #000000;\">Sitiada Par\u00eds, primero por los prusianos y luego por los versalleses, los comuneros debieron gobernar una ciudad asediada. Promulgaron una serie de decretos (sobre educaci\u00f3n popular, separaci\u00f3n de la Iglesia del Estado, indulgencia con los alquileres impagos o abolici\u00f3n de los intereses por deudas) dictados por la urgencia y la necesidad antes que por la definici\u00f3n de un orden social cuyos trazos ni siquiera alcanzaron a definir durante sus dram\u00e1ticos 71 d\u00edas de vida.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"color: #000000;\">Cercada en parte todav\u00eda por las tropas prusianas, hostigada por la prensa de Versalles con calumnias que a su vez replicaba la prensa internacional, empobrecida, incomunicada, aislada del resto de las fuerzas progresistas de la naci\u00f3n, la Comuna de Par\u00eds soport\u00f3 con hero\u00edsmo durante m\u00e1s de dos meses el bombardeo y el asedio del gobierno provisional. Finalmente, el 21 de mayo el ej\u00e9rcito de Versalles logr\u00f3 franquear la Porte de Saint-Cloud, y a lo largo de una semana conquist\u00f3 militarmente una ciudad que le ofreci\u00f3 una dram\u00e1tica resistencia. Los encarnizados combates se sucedieron barrio a barrio, calle a calle. Los \u00faltimos 147 resistentes se parapetaron detr\u00e1s de un muro del Cementerio de P\u00e8re-Lachaise, donde fueron fusilados y enterrados en una fosa com\u00fan.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"color: #000000;\">El 28 de mayo \u2013una vez concluida la llamada \u00abSemana Sangrienta\u00bb y con ella la experiencia comunalista\u2013, el saldo era de unos 30.000 comuneros muertos y 43.000 prisioneros, de los cuales 10.000 fueron condenados, unos a la c\u00e1rcel y otros al exilio en Nueva Caledonia. Par\u00eds se mantuvo bajo la ley marcial durante cinco a\u00f1os.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify; padding-left: 40px;\"><span style=\"color: #000000;\"><strong>Las interpretaciones<\/strong><\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"color: #000000;\">La experiencia de la Comuna fue le\u00edda de los modos m\u00e1s diversos, incluso durante su mismo decurso. Sus enemigos m\u00e1s encarnizados \u2013arist\u00f3cratas y clericales, mon\u00e1rquicos legitimistas y orleanistas, republicanos conservadores y moderados\u2013 coincidieron en denostarla, pero con argumentos diversos. Para los ultramontanos era abominable por el simple hecho de ser una revoluci\u00f3n, y la leyeron como una consecuencia de la secularizaci\u00f3n de las costumbres que hab\u00eda impulsado la burgues\u00eda liberal. Los republicanos, que no pod\u00edan condenar a la tradici\u00f3n revolucionaria de la que hab\u00edan surgido, la vieron como el producto de la liberaci\u00f3n de los \u00abbajos instintos\u00bb de una plebe incontrolada compuesta por turbas fren\u00e9ticas libradas a su propia suerte.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"color: #000000;\">En la vereda opuesta, todo el arco de la izquierda revolucionaria de su tiempo la reivindic\u00f3 como un hito inaugural. Las lecturas que hicieron las izquierdas eran de alg\u00fan modo proyecciones de las m\u00faltiples tendencias pol\u00edticas que convivieron en su seno, desde republicanos radicales a mutualistas, pasando por socialistas de las m\u00e1s diversas escuelas (incluso de la positivista); desde adeptos de la centralizaci\u00f3n pol\u00edtica a ultranza (como los blanquistas, los seguidores del revolucionario Auguste Blanqui) hasta partidarios de las diversas corrientes federalistas, unas m\u00e1s radicales, otras m\u00e1s moderadas.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"color: #000000;\">Como ya ha sido se\u00f1alado, la Comuna no fue un producto de la Internacional. De acuerdo con lo que Engels expresaba en una carta a Adolph Sorge, fechada el 12 de septiembre de 1874, la Internacional \u00abno hab\u00eda movido un dedo para darle vida\u00bb. Y, a pesar de ello, la Comuna era \u00abhija espiritual de la Internacional\u00bb. Solo un tercio de los delegados y de los integrantes del Comit\u00e9 Central de la Guardia Nacional pertenec\u00eda a las secciones francesas de la Internacional. Y apenas 13 sobre los 90 fueron elegidos para la Asamblea comunal del 26 de marzo, en la que hab\u00eda emergido una \u00abelite oscura\u00bb de ilustres desconocidos. Pero tampoco estos 13 revolucionarios llevaban adelante una estrategia com\u00fan. Marx exhortaba desde Consejo General de la Internacional con sede en Londres a la clase obrera europea en general (y a la brit\u00e1nica en particular) a la solidaridad con la Comuna, mientras que en la correspondencia que manten\u00eda con algunos de los comuneros de Par\u00eds, como Auguste Serraillier, L\u00e9o Fr\u00e4nkel y Eug\u00e8ne Dupont, aconsejaba prudencia, se\u00f1alando los inconvenientes que acarrear\u00eda el ataque abierto al gobierno republicano mientras durase la ocupaci\u00f3n alemana as\u00ed como el creciente aislamiento pol\u00edtico de Par\u00eds. Marx consideraba imposible una victoria militar y aconsejaba a los comuneros negociar con Versalles una paz honrosa.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"color: #000000;\">Pero no todos los dirigentes pol\u00edticos franceses participaban del realismo de Marx; en especial, discrepaban los republicanos radicales y los blanquistas, los exponentes de la tradici\u00f3n jacobina. A esta vertiente insurreccionalista a ultranza se sumar\u00edan muy pronto los bakuninistas, con el propio Mija\u00edl Bakunin que hab\u00eda viajado a Francia apenas comenzada la guerra.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"color: #000000;\">El 30 de mayo de 1871, apenas dos d\u00edas despu\u00e9s de concluida la Semana Sangrienta, Marx le\u00eda en el Consejo General londinense su c\u00e9lebre alocuci\u00f3n, La guerra civil en Francia, una pieza magistral de equilibrio pol\u00edtico. Hab\u00eda concebido un texto que, sin renunciar a sus ideas ni a su estilo, pudiera conformar a las distintas tendencias que conviv\u00edan, no sin tensiones, en el Consejo. Antes que optar por una estrategia de debate p\u00fablico sobre las diferencias que separaban las diversas escuelas socialistas, Marx ensay\u00f3 una l\u00edrica defensa de la experiencia comunera, en la que solo entre l\u00edneas es posible leer, por ejemplo, la cr\u00edtica a los exponentes del insurreccionalismo neojacobino \u2013\u00absupervivientes y devotos de revoluciones pasadas\u00bb\u2013, al exceso de escr\u00fapulos democr\u00e1ticos de los republicanos moderados \u2013que llevaron al Comit\u00e9 Central de los federados a delegar r\u00e1pidamente el poder\u2013, o a los herederos de Proudhon \u2013que no se atrevieron a tocar la sacrosanta propiedad de la banca\u2013. Estos y otros inevitables errores \u2013como la demora de las milicias en marchar sobre Versalles\u2013 no pod\u00edan oscurecer su m\u00e9rito hist\u00f3rico, que no consist\u00eda en otra cosa que en su propia existencia. Ahora que hab\u00eda sido derrotada, que los hombres y las mujeres que la sostuvieron eran fusilados o detenidos, que la prensa burguesa derramaba por el mundo las calumnias m\u00e1s inicuas, la Comuna deb\u00eda ser saludada por los trabajadores de todo el mundo como un primer ensayo, fallido pero heroico, de gobierno obrero, como \u00abla forma pol\u00edtica al fin descubierta que permit\u00eda realizar la emancipaci\u00f3n econ\u00f3mica del trabajo\u00bb.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"color: #000000;\">En un primer momento, el Consejo General acept\u00f3 sin discusi\u00f3n la alocuci\u00f3n de Marx y decidi\u00f3 su publicaci\u00f3n en diversos idiomas. El comunero Charles Longuet, futuro yerno de Marx, tradujo al franc\u00e9s el texto original de Marx redactado en ingl\u00e9s, y m\u00e1s tarde Engels editar\u00eda la versi\u00f3n alemana. Pero en los d\u00edas que siguieron, los dirigentes sindicales ingleses George Odger y Benjamin Lucraft retiraron su firma objetando los pasajes m\u00e1s duros sobre el gobierno republicano de Versalles. Marx se dio a conocer entonces como el autor intelectual de la alocuci\u00f3n, pero su decisi\u00f3n no pudo evitar, junto con la renuncia de sus dirigentes, la salida de las trade unions brit\u00e1nicas, uno de los dos pilares sobre los cuales se hab\u00eda fundado la Internacional en 1864. Esta defecci\u00f3n, sumada al hostigamiento que las diversas secciones sufrieron despu\u00e9s de la Comuna por parte de los gobiernos europeos y a la lucha de fracciones que comenzaba a desatarse abiertamente entre marxistas y bakuninistas, marc\u00f3 el declive de la Primera Internacional.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"color: #000000;\">Como se\u00f1al\u00f3 el historiador alem\u00e1n Arthur Rosenberg, \u00abel escrito de Marx sobre la Guerra Civil de 1871 tiene una importancia hist\u00f3rica excepcional\u00bb. En desacuerdo con muchos de los m\u00e9todos de la Comuna \u2013en primer t\u00e9rmino, la insurrecci\u00f3n misma\u2013, le habr\u00eda resultado tanto m\u00e1s sencillo deslindar cualquier responsabilidad sobre el curso que tomaron los acontecimientos. Sin embargo, no le import\u00f3 mostrarse ante la opini\u00f3n p\u00fablica como quien ten\u00eda la raz\u00f3n, sino que, al contrario, \u00abhizo suya audazmente la Comuna y desde entonces el marxismo tiene una tradici\u00f3n revolucionaria ante los ojos de la humanidad\u00bb. Esta apropiaci\u00f3n marxiana de la Comuna fue tan resistida por los anarquistas (para Bakunin no fue sino la expresi\u00f3n de un \u00abtravestismo verdaderamente grotesco\u00bb) como canonizada por los comunistas de todo el mundo, desde los rusos que en 1917 hicieron de la forma comuna el precedente del s\u00f3viet, hasta los chinos de la Comuna de Cant\u00f3n primero y de la Comuna de Shangh\u00e1i despu\u00e9s.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"color: #000000;\">El folleto de Marx circul\u00f3 en cientos (sino miles) de ediciones; usualmente, con un pr\u00f3logo escrito por Engels para la edici\u00f3n alemana de 1891 que (en franco contraste con el an\u00e1lisis de Marx) presentaba la experiencia comunera como un ejercicio de \u00abdictadura del proletariado\u00bb. Muchas ediciones a\u00f1ad\u00edan tambi\u00e9n art\u00edculos de Lenin, en los que la Comuna francesa era asimilada al sovietismo ruso.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify; padding-left: 40px;\"><span style=\"color: #000000;\"><strong>La difusi\u00f3n internacional<\/strong><\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"color: #000000;\">Los d\u00edas de la Comuna mantuvieron en vilo al mundo entero, tanto al orden burgu\u00e9s como a los sectores populares. Los medios de prensa transcrib\u00edan en primera plana los bandos de una y otra parte, los modernos magazines ilustrados reproduc\u00edan escenas de los combates o de la vida comunera bajo la forma de grabados y litograf\u00edas. Mientras la gran prensa burguesa reproduc\u00eda las noticias m\u00e1s fant\u00e1sticas sobre hechos de violencia y destrucci\u00f3n atribuidos a la plebe de Par\u00eds, los medios de prensa minoritarios de los republicanos radicales, de los federalistas espa\u00f1oles y de los socialistas de todo el mundo se empe\u00f1aban chequear la informaci\u00f3n y en publicar fuentes fidedignas. La Comuna impact\u00f3 fuertemente en la prensa espa\u00f1ola as\u00ed como en toda la Am\u00e9rica Latina.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"color: #000000;\">Los exiliados de la Comuna refugiados en Londres, en Bruselas o en Ginebra comenzaron a publicar sus testimonios y sus balances en el mismo a\u00f1o de 1871. Una intensa folleter\u00eda popular de celebraci\u00f3n de la experiencia comunera y de denuncia a los procesos judiciales nutri\u00f3 la cultura de izquierdas de las \u00faltimas tres d\u00e9cadas del siglo XIX, tanto anarquista como socialista, proyect\u00e1ndose incluso a comienzos del siglo XX. El republicano federalista espa\u00f1ol Manuel de Cala public\u00f3 entre 1871 y 1872 dos vol\u00famenes titulados Los comuneros de Par\u00eds, con pr\u00f3logo de Pi y Margall, que todav\u00eda se reeditaban en Buenos Aires en 1929. La vibrante Historia de la Comuna de 1871 del periodista socialista Lissagaray, publicada en Bruselas en 1876 durante el exilio de su autor, fue un verdadero best-seller de su tiempo. Eleanor, la hija menor de Marx y por aquel tiempo pareja de Lissagaray, la tradujo al ingl\u00e9s.<img data-recalc-dims=\"1\" loading=\"lazy\" decoding=\"async\" data-attachment-id=\"17670\" data-permalink=\"https:\/\/correspondenciadeprensa.com\/?attachment_id=17670\" data-orig-file=\"https:\/\/i0.wp.com\/correspondenciadeprensa.com\/wp-content\/uploads\/2021\/03\/Comuna2503-II-1626288649-1616691752429.jpg?fit=1200%2C932&amp;ssl=1\" data-orig-size=\"1200,932\" data-comments-opened=\"0\" data-image-title=\"Comuna2503 II\" data-image-description=\"\" data-image-caption=\"\" data-large-file=\"https:\/\/i0.wp.com\/correspondenciadeprensa.com\/wp-content\/uploads\/2021\/03\/Comuna2503-II-1626288649-1616691752429.jpg?fit=656%2C509&amp;ssl=1\" class=\"  wp-image-17670 aligncenter\" src=\"https:\/\/i0.wp.com\/correspondenciadeprensa.com\/wp-content\/uploads\/2021\/03\/Comuna2503-II-1626288649-1616691752429.jpg?resize=656%2C509&#038;ssl=1\" alt=\"Comuna2503 II\" width=\"656\" height=\"509\" srcset=\"https:\/\/i0.wp.com\/correspondenciadeprensa.com\/wp-content\/uploads\/2021\/03\/Comuna2503-II-1626288649-1616691752429.jpg?w=1200&amp;ssl=1 1200w, https:\/\/i0.wp.com\/correspondenciadeprensa.com\/wp-content\/uploads\/2021\/03\/Comuna2503-II-1626288649-1616691752429.jpg?resize=300%2C233&amp;ssl=1 300w, https:\/\/i0.wp.com\/correspondenciadeprensa.com\/wp-content\/uploads\/2021\/03\/Comuna2503-II-1626288649-1616691752429.jpg?resize=1024%2C795&amp;ssl=1 1024w, https:\/\/i0.wp.com\/correspondenciadeprensa.com\/wp-content\/uploads\/2021\/03\/Comuna2503-II-1626288649-1616691752429.jpg?resize=768%2C596&amp;ssl=1 768w\" sizes=\"auto, (max-width: 656px) 100vw, 656px\" \/><\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"color: #000000;\">Del lado anarquista, la obra m\u00e1s popular fue la de Louise Michel, una educadora que hab\u00eda encabezado la manifestaci\u00f3n de mujeres que impidi\u00f3 que los ca\u00f1ones parisinos pasaran a mano de los versalleses. La Commune. Histoire et souvenirs (La Comuna. Historia y recuerdos), publicado en Par\u00eds en 1898 cuando hac\u00eda ya varios a\u00f1os que su autora hab\u00eda retornado de su deportaci\u00f3n en Nueva Caledonia, se tradujo enseguida al espa\u00f1ol en Barcelona, conociendo a comienzos del siglo XX sucesivas ediciones populares que se le\u00edan en todo el mundo de habla hispana. Tambi\u00e9n alcanz\u00f3 enorme popularidad La Commune (1904), una historia novelada de los hermanos Paul y Victor Margueritte, que fue traducida al espa\u00f1ol en Barcelona en 1932, en los albores de la Segunda Rep\u00fablica.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"color: #000000;\">Los exiliados de la Comuna se esparcieron por Europa y Am\u00e9rica llevando sus relatos heroicos, sus programas pol\u00edticos y sus rencillas internas. All\u00ed donde se afincaban, lanzaban peri\u00f3dicos en franc\u00e9s, publicaban folletos y fundaban secciones de la Internacional. Fueron comuneros franceses quienes crearon la primera secci\u00f3n francesa de la Internacional en la Buenos Aires de 1872. Otros ex-communards se instalaron en Chile, Uruguay y Brasil, seg\u00fan las pistas que sigui\u00f3 Marcelo Segall.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"color: #000000;\">Alicia Moreau, una de las figuras se\u00f1eras del socialismo argentino, era hija del comunero Armand Moreau, que se hab\u00eda exiliado en Londres con su familia antes de instalarse en Buenos Aires. El movimiento socialista internacional celebr\u00f3 el 18 de marzo como una jornada popular, al menos durante tres d\u00e9cadas. J\u00f3venes intelectuales socialistas como Leopoldo Lugones y Jos\u00e9 Ingenieros lanzaron en la Buenos Aires de 1987 el peri\u00f3dico La Monta\u00f1a, fech\u00e1ndolo el 12 Vendimiario del a\u00f1o XXVI de la Comuna, conforme el calendario revolucionario adoptado en 1871. Todav\u00eda a comienzos del siglo XX la portada del semanario socialista argentino La Vanguardia correspondiente al 18 de marzo estaba dedicada a homenajear a la Comuna. En el M\u00e9xico de 1874 aparece un peri\u00f3dico bisemanal, La Comuna, que poco despu\u00e9s nacionaliza la experiencia parisina y pasa a titularse La Comuna Mexicana. Dos a\u00f1os despu\u00e9s, el peri\u00f3dico mexicano El Hijo del Trabajo daba a conocer las biograf\u00edas de los principales l\u00edderes de la experiencia comunera.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"color: #000000;\">La memoria de la Comuna se mantuvo viva en Am\u00e9rica Latina m\u00e1s all\u00e1 del exilio franc\u00e9s. El socialista chileno Luis Emilio Recabarren y el anarquista peruano Gonz\u00e1lez Prada, entre much\u00edsimos otros, le consagraron art\u00edculos en la prensa obrera de su tiempo. El Centenario de la Comuna fue celebrado en 1971 con reediciones de aquellas obras cl\u00e1sicas, con suplementos especiales que le consagraron peri\u00f3dicos y revistas, y con un Coloquio internacional realizado en Par\u00eds. El Berliner Ensable present\u00f3 entonces en Par\u00eds Los d\u00edas de la Comuna, la pieza teatral de Bertold Brecht.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"color: #000000;\">Todav\u00eda resonaban los ecos de Mayo de 1968, cuando los estudiantes de la nouvelle gauche le disputaron a la tradici\u00f3n comunista la herencia de la Comuna. Tan constantes fueron las referencias de los enrag\u00e8s a los episodios de la Comuna de 1871 que la compilaci\u00f3n de Alain Schnapp y Pierre Vidal-Naquet sobre Mayo del 68 llev\u00f3 por t\u00edtulo Journal de la Commune \u00e9tudiante.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"color: #000000;\">Los herederos de la tradici\u00f3n leninista \u2013los comunistas, los trotskistas y los mao\u00edstas\u2013, ven\u00edan celebrando en la experiencia comunera la dimensi\u00f3n insurreccional y los atisbos de una \u00abdictadura del proletariado\u00bb, remarcando siempre la \u00abgran lecci\u00f3n\u00bb de 1871: la clase obrera no puede triunfar sin un partido revolucionario. En un camino abierto por el movimiento situacionista, el fil\u00f3sofo franc\u00e9s Henri Lefebvre ofrec\u00eda en 1965 a sus alumnos de la Universidad de Nanterre una lectura alternativa, en la que el final tr\u00e1gico de la experiencia comunera no deb\u00eda opacar su decurso como un acontecimiento l\u00fadico y festivo.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"color: #000000;\">Para Lefebvre, la Comuna habr\u00eda sido una fiesta inmensa que el pueblo de Par\u00eds se habr\u00eda regalado a s\u00ed mismo y al mundo, una fiesta \u00abde los desheredados y de los proletarios, fiesta revolucionaria y de la revoluci\u00f3n, fiesta total, la m\u00e1s grande de los tiempos modernos\u00bb. Y a contrapelo de las lecturas hasta entonces dominantes, entendi\u00f3 que las notas que defin\u00edan la experiencia comunera eran una espontaneidad incontenible, una gran pluralidad, su car\u00e1cter internacionalista, su genio colectivo (desprovisto de grandes jefes), la ausencia de un partido que por detr\u00e1s pudiera controlar todo lo que suced\u00eda, as\u00ed como un antibelicismo y anticolonialismo ejemplificados en el derribo de la Columna Vend\u00f4me, s\u00edmbolo de las victorias napol\u00e9onicas. Lefebvre abri\u00f3 el camino a aquellas lecturas contempor\u00e1neas que repusieron la historicidad de la Comuna, al extraerla de la genealog\u00eda que la inscrib\u00eda como un proleg\u00f3meno de la Revoluci\u00f3n Rusa de 1917. Esto no significa, ni mucho menos, que se trate simplemente de devolverla a Francia, porque la Comuna tampoco encuentra su lugar en la historia del republicanismo nacional franc\u00e9s.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"color: #000000;\">En el mundo globalizado del siglo XXI, las apelaciones a las formas comunales son cada vez m\u00e1s frecuentes en las m\u00e1s diversas experiencias pol\u00edticas de resistencia al poder, en las que no faltan siquiera las referencias expresas a la experiencia de 1871. \u00abLa referencia a la Comuna \u2013escribe Deluermoz, el \u00faltimo gran historiador de este acontecimiento\u2013 parece alimentar las demandas cada vez m\u00e1s presentes de un poder m\u00e1s horizontal as\u00ed como el principio de un \u2018movimiento sin l\u00edderes\u2019 que caracterizan a muchas de estas protestas contempor\u00e1neas\u00bb.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"color: #000000;\">Estas demandas sociales alimentan nuevos significados y recuperan otras im\u00e1genes, m\u00e1s pr\u00f3ximas a la subjetividad pol\u00edtica contempor\u00e1nea. Es el caso de la Comuna de Louise Michel y la de tantas mujeres que a pesar de quedar excluidas del sufragio \u00abuniversal\u00bb, jugaron un rol crucial en la defensa de Par\u00eds. O de la Comuna de los artistas y de los poetas, la de Gustave Courbet y Honor\u00e9 Daumier, la de Rimbaud y Verlaine. Tambi\u00e9n es la Comuna del poeta Eug\u00e9ne Pottier, autor de aquellos versos de \u00abLa Internacional\u00bb que, a\u00f1os despu\u00e9s, con m\u00fasica del belga Pierre Degeyter, iban a convertirse en el himno de los trabajadores de todo el globo. O la Comuna de los laicistas y de los educadores. Est\u00e1 tambi\u00e9n la Comuna del general Jaros\u0142aw D\u0105browski y la de tantos polacos e italianos que se batieron en Par\u00eds por una causa que consideraban universal. Est\u00e1 la Comuna de los clubes pol\u00edticos, de los peri\u00f3dicos revolucionarios que libraban una lucha desigual con los grandes medios de prensa, la Comuna de los pasquines pegados en la pared, la Comuna que adopt\u00f3 la bandera roja convirti\u00e9ndola, 150 a\u00f1os atr\u00e1s, en emblema universal del socialismo y estandarte internacional de la liberaci\u00f3n de los trabajadores.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"color: #000000;\">La Comuna fue fecunda forjadora de im\u00e1genes y de s\u00edmbolos que, a pesar del tiempo transcurrido, todav\u00eda le dicen algo a nuestro presente. La historiograf\u00eda del siglo XXI vuelve a los archivos y elabora nuevos relatos del acontecimiento de 1871. La literatura y el arte de nuestro presente vuelven a ponerla en escena, tal como lo ensay\u00f3 a comienzos de nuestro siglo el director brit\u00e1nico Peter Watkins con su docudrama monumental La Comuna de Par\u00eds, apelando a actores no profesionales. Una actualidad que disgustaba a Fran\u00e7ois Furet. El historiador liberal franc\u00e9s hab\u00eda sostenido que \u00abning\u00fan acontecimiento de nuestra historia moderna, y acaso de toda nuestra historia, ha sido objeto de tal sobreinversi\u00f3n de inter\u00e9s en relaci\u00f3n con su brevedad\u00bb. Eric Hobsbawm coincid\u00eda en cierto modo al se\u00f1alar que la Comuna \u00abno fue tan importante por lo que consigui\u00f3 como por lo que presagiaba; fue m\u00e1s formidable como s\u00edmbolo que como hecho\u00bb. Justamente por eso, se\u00f1alaba, los historiadores deber\u00edan \u00abresistirse a la tentaci\u00f3n de despreciarla retrospectivamente\u00bb.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"color: #000000;\"><strong>* Horacio Tarcus<\/strong>, Doctor en Historia por la Universidad Nacional de La Plata (UNLP) y director del Centro de Documentaci\u00f3n e Investigaci\u00f3n de la Cultura de Izquierdas en la Argentina (CeDInCI\/UNSAM). Entre sus \u00faltimos libros est\u00e1 Los exiliados rom\u00e1nticos. Socialistas y masones en la formaci\u00f3n de la Argentina Moderna vol. I y II (Fondo de Cultura Econ\u00f3mica, Buenos Aires, 2020).<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"color: #000000;\"><strong><u>Referencias bibliogr\u00e1ficas<\/u><\/strong><\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"color: #000000;\">Jos\u00e9 \u00c1lvarez Junco: La Comuna en Espa\u00f1a, Siglo Veintiuno, Madrid, 1971.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"color: #000000;\">Mija\u00edl Bakunin: \u00abLettre au journal La Libert\u00e9 de Bruxelles\u00bb, Z\u00farich, octubre de 1872, en \u0152uvres, Stock, Par\u00eds, 1910, t. IV.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"color: #000000;\">Quentin Deluermoz: Commune(s), 1870-1871. Une travers\u00e9e des mondes au XIXe si\u00e8cle, Seuil, Par\u00eds, 2020.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"color: #000000;\">Di\u00f3genes de Giorgi: La Comuna de Par\u00eds en la prensa montevideana de la \u00e9poca, Biblioteca de Marcha, Montevideo, 1971.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"color: #000000;\">Fran\u00e7ois Furet: La R\u00e9volution. 1770-1880, Hachette, Par\u00eds, 1988.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"color: #000000;\">Gast\u00f3n Garc\u00eda Cant\u00fa: El socialismo en M\u00e9xico (siglo XIX), ERA, Ciudad de M\u00e9xico, 1969.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"color: #000000;\">Georges Haupt: \u00abLa Comuna como s\u00edmbolo y como ejemplo\u00bb en El historiador y el movimiento social, Siglo Veintiuno, Madrid, 1986.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"color: #000000;\">Heinrich Koechlin: Ideolog\u00edas y tendencias en la Comuna de Par\u00eds, Proyecci\u00f3n, Buenos Aires, 1965.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"color: #000000;\">Eric J. Hobsbawm: La era del capitalismo, Guadarrama, Barcelona, 1981.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"color: #000000;\">La Commune de 1871. Colloque de Paris (mai 1971), \u00c9ditions Ouvri\u00e8res, Par\u00eds, 1972.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"color: #000000;\">Henri Lefebvre: La proclamation de la Commune, Gallimard, Par\u00eds, 1965.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"color: #000000;\">Karl Marx: \u00abLa guerra civil en Francia\u00bb, en Karl Marx: Antolog\u00eda, Siglo Veintiuno, Buenos Aires, 2015.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"color: #000000;\">Mikl\u00f3s Moln\u00e1r: El declive de la Primera Internacional, Cuadernos para el Di\u00e1logo, Madrid, 1974.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"color: #000000;\">Boris Nicola\u00efevski y Otto Maenchen-Helfen: La vida de Carlos Marx, Ayuso, Madrid, 1973.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"color: #000000;\">Prosper-Olivier Lissagaray: Historia de la Comuna, Estela, Barcelona, 1971 (2 vols.).<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"color: #000000;\">Mich\u00e8le Riot-Sarcey: Le proc\u00e8s de la libert\u00e9. Une histoire souterraine du XIXe si\u00e8cle en France, La D\u00e9couverte, Par\u00eds, 2016.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"color: #000000;\">Jules Rocher (ed.): Lettres de communards et de militants de la Ie Internationale \u00e0 Marx, Engels et autres dans les journ\u00e9es de la Commune de Paris en 1871, Bureau d\u2019\u00c9ditions, Par\u00eds, 1934.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"color: #000000;\">Arthur Rosenberg: Democracia y socialismo. Historia pol\u00edtica de los \u00faltimos ciento cincuenta a\u00f1os, Cuadernos de Pasado y Presente, Ciudad de M\u00e9xico, 1981.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"color: #000000;\">Alain Schnapp y Pierre Vidal-Naquet: Journal de la Commune \u00e9tudiante. Textes et documents: novembre 1967-juin 1968, Seuil, Par\u00eds, 1969.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"color: #000000;\">Marcelo Segall: \u00abLa Comuna y los excommunards en un siglo de Am\u00e9rica Latina\u00bb en Bolet\u00edn de la Universidad de Chile N\u00ba 109-110, 4-5\/1971.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"color: #000000;\">Edgar Straehle Porras: \u00abMayo del 68, la Comuna de par\u00eds y la tradici\u00f3n revolucionaria. Una aproximaci\u00f3n desde Henri Lefebvre\u00bb en Ox\u00edmora. Revista Internacional de \u00c9tica y Pol\u00edtica N\u00ba 13, 7-12\/2018.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"color: #000000;\">Horacio Tarcus: Marx en la Argentina. Sus primeros lectores obreros, intelectuales y cient\u00edficos, Siglo Veintiuno, Buenos Aires, 2007.<\/span><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>El 18 de marzo de 1871, los artesanos y los obreros tomaron el poder en la ciudad de Par\u00eds; mantuvieron el control durante 71 d\u00edas. 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